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martes, 19 de marzo de 2019

#hemeroteca #violencia | Jacinda Ardern, un liderazgo más humano frente al terrorismo neonazi

Imagen: La Vanguardia / Jacinda Ardern
Jacinda Ardern, un liderazgo más humano frente al terrorismo neonazi.
La primera ministra neozelandesa transmitió no solo un mensaje integrador para con las comunidades musulmanas y contra el odio, sino que trató de convertir sus palabras en actos.
Carles Villalonga | La Vanguardia, 2019-03-19
https://www.lavanguardia.com/internacional/20190319/461097786589/jacinda-ardern-liderazco-contra-terrorismo-neonazi-atentado-nueva-zelanda.html

El atentado terrorista perpetrado por el supremacista neonazi australiano Brenton Tarrant en una mezquita de Christchurch ha sacudido no solo a la sociedad neozelandesa, sino a un mundo occidental cada vez más acostumbrado a ataques violentos de seguidores de la extrema derecha. Ante la tragedia, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, transmitió no solo un mensaje integrador para con las comunidades musulmanas y en contra del discurso de odio nacionalsocialista creciente, sino que trató de convertir sus palabras en actos.

En primera instancia, Ardern, tras la masacre, acudió a las mezquitas atacadas para mostrar sus condolencias a la comunidad y a las familias de las víctimas. Para hacerlo, se mostró respetuosa con sus creencias y costumbres y acudió con un pañuelo en la cabeza. Durante la visita, la primera ministra habló y se abrazó con varios familiares y miembros de la comunidad musulmana presente en las puertas del centro. Dolida, consternada y afectada, Ardern trató de acompañar a los afectados en los momentos más difíciles de sus vidas.

Buscando respaldo en Trump
En la necesaria batalla contra el nacionalsocialismo y la creciente oleada de ataques terroristas neonazis, Ardern busca la complicidad de otros líderes mundiales. Tras el ataque, y tal y como apunta ‘The Washington Post’, Trump le preguntó a la primera ministra de Nueva Zelanda cómo podría ayudar.

Ella sugirió que ofreciera su “simpatía y amor por todas las comunidades musulmanas”. Pero el presidente de los Estados Unidos pasó el fin de semana en Twitter una vez más condenando a los “invasores” inmigrantes y defendiendo a un presentador de la Fox que acababa de ser suspendido por comentarios islamófobos.

Control de armas y islamofobia en el senado
Las posiciones antimusulmanas de personalidades políticas neozelandesas no han amedrentado a Ardern. Su gobierno anunció hoy cambios en la ley de armas a raíz del atentado de Christchurch.

La reforma legal fue acordada “en principio” por el Ejecutivo, que se reunió en Wellington por primera vez desde la masacre, y sus detalles se darán a conocer en un plazo de diez días desde los ataques, según detalló la primer ministra.

La mandataria evitó precisar, tal como se esperaba, si la reforma incluirá la prohibición de la venta de armas semiautomáticas como las utilizadas en el asalto a las dos mezquitas, al asegurar que hay varias cuestiones que hay que abordar antes.

En los días previos, Ardern había anunciado una “respuesta rápida” tras conocerse que Tarrant compró las cinco armas que utilizó, incluidas dos semiautomáticas, tras obtener el permiso de armas en noviembre de 2017, poco después de establecerse en el país. “Hay muchos neozelandeses que cuestionan que haya armas semiautomáticas disponibles”, aseguró Ardern en rueda de prensa en la que quiso dejar clara la “completa unidad” del gobierno de coalición a la hora de modificar la ley.

Esta reacción responsable tras la matanza contrasta con opiniones como la de Fraser Anning, senador que recibió un huevazo de un joven de 17 años. Anning señaló el miedo a la “creciente presencia musulmana” tras la matanza como chispa de la tragedia, responsabilizando así a la comunidad religiosa. “Los disparos en Christchurch ponen de relieve el temor creciente dentro de nuestra comunidad, tanto en Australia como en Nueva Zelanda, por la creciente presencia musulmana”, declaró.

Ardern recibió el manifiesto de Tarrant
La primera ministra de Nueva Zelanda, además, señaló que, nueve minutos antes del asalto a la primera de las dos mezquitas, su oficina recibió por email el manifiesto en el que Brenton Tarrant justificaba su acción, y que también fue enviado a otros 30 destinatarios, incluidos políticos, instituciones y medios de comunicación.

Según la gobernante, el correo fue puesto en manos de responsables de seguridad dos minutos después de su recepción pero “no incluía ni el lugar ni datos específicos” sobre el ataque.

El manifiesto contenía 74 páginas en las que Tarrant dejaba claro que sus ataques fueron provocados por el odio de los inmigrantes musulmanes, a quienes describió como invasores que amenazaban la integridad demográfica de una nación blanca.

Se ensalzaba a sí mismo como parte de una historia distorsionada más amplia y, por ello, inscribió en sus armas nombres de guerreros medievales de la cristiandad que lucharon contra los ejércitos de los imperios islámicos, así como referencias de batallas y eventos islamófobos.

miércoles, 25 de octubre de 2017

#hemeroteca #mujeres #politica | Jacinda Ardern, la primera ministra que calló bocas cuando le preguntaron si quería tener hijos

Imagen: El País / Jacinda Ardern (d) con su compañero pintando la valla de su casa
Jacinda Ardern, la primera ministra que calló bocas cuando le preguntaron si quería tener hijos.
Tiene 37 años y se ha convertido por sorpresa en la jefa de gobierno de Nueva Zelanda. Ha conseguido desatar la euforia en su país enfrentándose a las preguntas sexistas en su camino hacia el liderazgo.
Begoña Gómez Urzaiz | SModa, El País, 2017-10-25
https://smoda.elpais.com/moda/jacinda-ardern-la-primera-ministra-que-callo-bocas-cuando-le-preguntaron-si-queria-tener-hijos/

Jacindamanía, Jacinderella, El Efecto Jacinda, Jacindaforia, Jassiah –de Jacinda y Messiah, Mesías–… a la prensa neozelandesa están empezando a ocurrirle lo que le pasa a los diarios deportivos con Messi y Cristiano Ronaldo, que se les están acabando los neologismos y las hipérboles para referirse a su nueva primera ministra, Jacinda Ardern.

La laborista se convirtió en premier por sorpresa la semana pasada cuando el líder del partido bisagra New Zealand First, Winston Peters, anunció 27 días después de las elecciones que daba su apoyo a los laboristas que lidera Ardern, que sustituían así a los conservadores del National Party tras una década en el poder. Ella se enteró por televisión de que se había convertido en la tercera mujer en formar gobierno en su país y en la dirigente más joven desde 1856. Con 37 años, Ardern se une al exclusivo club de los líderes mundiales treintañeros, del que también tienen carnet Emmanuel Macron, de 39, y el austriaco Sebastian Kurz, de 31. Pero Ardern es además integrante de un grupo aun más curioso: el de los políticos pop. Ahí hay políticos como Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, que no han ganado (todavía) sus comicios cruciales y otros que sí, como Justin Trudeau. Pero todos tienen en común haber generado un fervor que se traduce en mítines rebosantes de milénicos, memes y ‘merchandising’.

Si Jeremy Corbyn se convirtió en la auténtica cabeza de cartel del último Glastonbury, con el público coreando “Oh Jeremy Corbyn” con la tonadilla del ‘Seven Nation Army’ de los White Stripes y la campaña de Sanders inspiró una colección de Balenciaga, Ardern ha visto como un artista hacía un considerable negocio vendiendo posters en los que se la representa como Wonder Woman, la Princesa Leia y el icono feminista Rosie the Riveter. También triunfa la idea de representarla con el chándal negro y amarillo de Uma Thurman en ‘Kill Bill’, teniendo en cuenta que su rival, el anterior primer ministro conservador se llama Bill English. En lugar de una katana, a Adern le ponen un ramo de tulipanes.

La prensa internacional prestó por primera vez atención a Ardern el pasado agosto, cuando acababa de convertirse en cabeza visible de su partido y se enfrentó a las primeras preguntas sexistas. En una de sus primeras entrevistas en televisión tras su elección, a la política no le importó contestar a la pregunta de si querría o no tener hijos y si el hecho de convertirse en primer ministra interferiría con sus planes familiares. “No tengo problemas para responder a esto. He sido muy abierta discutiendo este dilema al que se enfrentan muchas mujeres”, dijo. Sin embargo, cuando un co-presentador de un programa de radio dijo días después que “Nueva Zelanda tiene derecho a saber si su primer ministro va a tomarse baja maternal”, Ardern criticó el machismo inherente en la situación y le contestó visiblemente cabreada: “Es totalmente inaceptable en 2017 decir que las mujeres tienen que responder a esa pregunta en su lugar de trabajo. La decisión de una mujer sobre cuando quiere tener hijos no debería predeterminar si se les ofrece o no un trabajo”. De hecho, la Carta de los Derechos Humanos de 1993 subraya que no se puede discriminar contra un empleado real o potencial por ser padre o quererlo ser en el futuro. Es inadmisible y en muchas legislaciones, incluida la española, ilegal preguntar en una entrevista de trabajo si se está pensando en tener hijos. Su pareja, un presentador de televisión llamado Clarke Gayford, ha dicho que le parece “surrealista” que se haya discutido “públicamente sus habilidades reproductivas”.

Pero fue en septiembre cuando desató la verdadera Jacinamanía. El Partido Laborista recibió 500.000 dólares en donaciones en apenas una semana. 3.500 voluntarios se ofrecieron a hacer campaña por ella. Su posición favorable a la legalización de la marihuana, su promesa ‘sanderiana’ de tres años de Universidad gratuitos para cada neozelandés y sus habilidades como pinchadiscos no fueron nada mal para ampliar la base juvenil del partido. Cuando su oponente dijo en un debate que “ahora que se ha posado el polvo de estrellas (‘stardust’) , empezamos a ver la debilidad de sus propuestas”, sus seguidores respondiendo creándole a Ardern un alter ego: Jacinda Polvo de Estrellas, y representándola en pósters y más memes con el rayo de Ziggy Stardust pintado en la cara. Se imprimieron camisetas que decían “Emmanuel & Justin & Angela & Bernie & Jacinda”, con la clásica helvética y ese diseño viral tan versátil que lo mismo se adapta a los nombres de los Beatles que a personajes muertos de ‘Juego de Tronos’. Por cierto, la inclusión de “Angela” Merkel en ese quinteto de líderes no deja de ser intrigante.

Ardern explotó sus habilidades para comunicarse con ese electorado-‘fandom’ súbitamente fascinado por el laborismo. En una sesión abierta en Facebook con la web Newshub, se explayó en las preguntas sobre Taylor Swift (la prefiere a Katy Perry por ser amiga de la estrella local Lorde y está a favor de la criticada ‘Love What You Made Me Do’), lo que prefiere cantar en los karaokes (Aerosmith) o cuál es la mejor barrita de cereales, pero pasó por encima de las cuestiones en torno a la crisis de los Rohingya en Birmania y el terrorismo islámico. El día de las elecciones, se dejó fotografiar en pantalones de chándal y camisa de cuadros pintando la valla de su casa, en un gesto que parece sacado del Manual de Photo Opportunities de Justin Trudeau.

Ahora que ha logrado formar gobierno con los verdes y los nacionalistas de New Zealand First le llega lo difícil, contentar a socios muy dispares –NZ First aboga por permitir sólo 10.000 inmigrantes al año y recortar impuestos, mientras que su propio partido recuerda que el país se formó gracias a las migraciones y busca fomentar la vivienda social– y compaginar el poder con la ‘Jacindaforia’, algo que a Trudeau y Macron no les resultó fácil.