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viernes, 2 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | El icono gay que reta a la Iglesia y al Gobierno en Líbano

Imagen: El País / Hamed Sinno
El icono gay que reta a la Iglesia y al Gobierno en Líbano.
El concierto de la banda de rock más popular del país, Mashrou Leila, ha sido cancelado por amenazas de grupos cristianos radicales.
Natalia Sancha | El País, 2019-08-02
https://elpais.com/internacional/2019/07/31/actualidad/1564595393_804362.html

Tras varias semanas de pulso entre la iglesia católica maronita y la banda de rock Mashrou Leila, los clérigos cantan victoria y el Gobierno de Líbano calla. El grupo no actuará el próximo 9 de octubre en el Festival Internacional de Biblos (histórica ciudad cristiana en la costa libanesa) tras ser objeto de una campaña homófoba en las redes sociales. Grupos cristianos radicales e incluso del propio arzobispado de Biblos les acusan de “socavar los valores religiosos” y “fomentar la homosexualidad”. Tras una década sobre los escenarios, Mashrou Leila se ha convertido en un icono en la música libanesa. Sus canciones las corean miles de jóvenes identificados con la denuncia de los corsés sectarios, la sangría de universitarios sin trabajo, el nepotismo crónico o la defensa de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBI. El vocalista, Hamed Sinno, conocido como el Freddie Mercury libanés por su bigote, se ha convertido en un símbolo entre los gais árabes al defender abiertamente su homosexualidad en un país donde puede ser condenado hasta a un año de cárcel.

Paradójicamente, Beirut ha sido la única capital árabe en celebrar el día del orgullo gay. Una parte de la sociedad rechaza, con protestas crecientes desde 2015, el estancamiento de un sistema político anclado en el reparto del poder sobre la base de cuotas confesionales y reivindica una mayor libertad.

Las dos canciones que han hecho rugir a los fundamentalistas cristianos se remontan a 2015. ¿Por qué arremeten ahora? “Los religiosos sienten que están perdiendo sus privilegios y poderes ante el avance de los movimientos sociales liberales, por eso necesitan movilizar a los grupos más vulnerables de entre sus seguidores con discursos populistas”, responde George Azzi, cofundador de la ONG libanesa Helem para la defensa de los derechos LGTBI.

Once ONG han presentado este miércoles una queja ante el fiscal general en Beirut para exigir medidas contra los que amenazan al grupo musical y reclamar explicaciones por el interrogatorio de las fuerzas de seguridad a dos de sus integrantes. “La decisión del Gobierno de actuar contra Mashrou Leila y al mismo tiempo ignorar las amenazas a los conciertos de la banda muestra que está usando selectivamente las leyes contra los insultos y la incitación para censurar las opiniones contrarias”, indicó en un comunicado Lama Fakih, responsable para Oriente Medio de la ONG Human Rights Watch (HRW).

El propio grupo también se ha pronunciado. “Se trata de una campaña orquestada que ha culminado con amenazas de muerte”, afirma en un comunicado del martes lanzado en las redes sociales. Los dos músicos interrogados fueron puestos en libertad sin cargos. No obstante, ante las amenazas recibidas, el festival anuló el concierto con el argumento de que quería "evitar un baño de sangre”.

Regresión de libertades
“Este incidente pone de manifiesto la fragilidad de las instituciones estatales, que se pliegan a las presiones de grupos radicales religiosos que negocian concesiones fuera del Estado de derecho”, sostiene en una conversación telefónica desde Beirut Ayman Mhanna, director ejecutivo de Samir Kasir Foundation (SKeyes). “ Es simplemente el resultado natural de meses y meses de regresión en materia de libertad de expresión en Líbano donde ha vuelto a primar seguridad sobre libertad”, añade.

El Gobierno libanés se ampara en la vecina guerra siria, la amenaza yihadista y el peso de los refugiados (una cuarta parte de la población de 4,5 millones de habitantes) para reducir espacios de libertad en nombre de la seguridad nacional. En el último año, según las ONG de derechos humanos del país e internacionales se ha incrementado el número de defensores de derechos humanos, activistas en las redes sociales y periodistas que han sido condenados a varios meses de cárcel o penas de multa por supuestos insultos al Estado y ofensas a los valores de alguna de las 18 confesiones oficiales.

El debate por la suspensión del concierto de la banda Marshou Leila ha incendiado las redes sociales al que se han sumado personalidades como el conocido compositor Marcel Khalife. “La tarea más apremiante que uno puede desempeñar hoy es sacudir la fe del país en todas sus creencias. Es un deber. [...] Que el país resurja por encima del miedo”, ha escrito el artista en su página de Facebook. “Se pueden cometer masacres sectarias, degollar sobre la base del carné de identidad y profanar lugares santos, pero herir las sensibilidades al hablar de rituales religiosos es no tener modales”, ironiza el conocido tuitero libanés Karl Sharro.

Una década de broncas confesionales
En el próximo Festival Internacional de Biblos, el grupo había de celebrar su décimo aniversario de una banda que no se formó en un garaje de los suburbios de Beirut, sino en la prestigiosa Universidad Americana de Beirut (AUB), en las aulas de la facultad de arquitectura. Sus integrantes se juntaron para “relajar tensiones” durante las ‘jam sesions’ que tenían lugar por las noches, cuando trabajaban en los proyectos que habían de entregar al día siguiente. De ahí que el nombre del grupo sea Mashrou Leial (proyecto de noche, en árabe). Empezaron durante los meses de extrema tensión político-confesional cuando musulmanes suníes y chiíes se enfrentaron en las calles de la capital libanesa que inundaron con más de un centenar de muertos aquel mayo de 2008.

Una década después, Mashrou Leila se ha convertido en la víctima de ese mismo poder que denuncian. Este año la banda árabe a lanzado su primera canción en inglés, Cavalry (Caballería), en cuyo videoclip un grupo de niñas (supuestamente palestinas) se encaran con soldados (supuestamente israelíes). Cuestionado por un periodista sobre el mensaje de la canción, el vocalista Hamed Sinno respondió: “Se trata de ir a una pelea que sabes que vas a perder, pero, de todas formas, vas”.

miércoles, 31 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | Líbano prohíbe el concierto del grupo gay Mashrou' Leila para "evitar un derramamiento de sangre"

Imagen: El Mundo / Hamed Sinno, de Mashrou Leila
Líbano prohíbe el concierto del grupo gay Mashrou' Leila para "evitar un derramamiento de sangre".
La banda se enfrenta a una cruzada en su propio país, la iglesia exige la cancelación de su participación el próximo 9 de agosto en el festival internacional de Biblos, una cita imprescindible del estío libanés.
Francisco Carrión | El Mundo, 2019-07-31
https://www.elmundo.es/cultura/2019/07/31/5d403261fc6c8386558b45c4.html

"Hermano, no me olvides/ mi amor, mi premio/ Me hubiera gustado mantenerme cerca de ti/ presentarte a mis padres, coronar mi corazón/ cocinarte, barrer tu casa/ malcriar a tus hijos, ser tu ama de casa/ pero estás en tu casa y yo en otra...". La letra, tal vez la primera canción gay del pop árabe, es un básico del repertorio de Mashrou' Leila, la banda libanesa que ha hecho de la libertad su bandera.

Prohibido en Egipto y vetado en Jordania, el grupo se enfrenta ahora a una cruzada en su propio país, un crisol de credos que tampoco está vacunado contra el conservadurismo que habita la región. La iglesia maronita le ha declarado la guerra por unas letras que consideran un atentado contra la moral. La eparquía maronita católica de Biblos -un trasunto de las diócesis occidentales- prendió la llamada denunciando que las canciones de Mashrou' Leila "vulneran los valores religiosos" y exigiendo la cancelación de su participación el próximo 9 de agosto en el festival internacional de Biblos, una cita imprescindible del estío libanés que se celebra entre las ruinas del antiguo puerto de este pueblo de pescadores emplazado a 42 kilómetros de Beirut.

La llamada a suspender su actuación ha recibido el entusiasta apoyo de los sectores más recalcitrantes de la iglesia local, con sus clérigos a la cabeza. "Llamo a los hijos de Biblos y el Líbano a boicotear el espectáculo, que propagará la promiscuidad, la corrupción y violará todo lo que es sagrado", arguyó el padre Camille Mubarak, sacerdote de una urbe mediterránea que en el siglo XII cayó en manos de los cruzados, como recuerda un castillo construido a partir de los restos de templos romanos. "He contactado con los parlamentarios locales y otros responsables cristianos y les he trasladado que este concierto representa un peligro para nuestra comunidad", agregó el también clérigo Abdu Abu Kasem.

La activa campaña para evitar que las incómodas canciones de Mashrou' Leila resuenen, como en ediciones anteriores, por el páramo ha incluido peticiones de hacerlas callar "a la fuerza". Tras días de amenazas y advertencias, la organización del festival arrojó la toalla este martes. "En una decisión sin precedentes, y como resultado de una sucesión de acontecimientos, el comité organizador se ha visto obligado a suspender el concierto de Mashrou' Leila para evitar el derramamiento de sangre y garantizar la estabilidad y la seguridad, frente al comportamiento de algunos. Lamentamos lo sucedido y nos disculpamos con el público". El festival no ofrecerá un grupo alternativo porque "Mashrou' Leila resulta insustituible".

La banda, con un estilo que mezcla pop, jazz y ritmos orientales y latinos y con actuaciones programadas este otoño en Los Ángeles y Nueva York, no ha dudado en plantar batalla. Jamás se han escondido. Hace años que su vocalista y autor de las letras, Hamed Sinno, reconoció en público su homosexualidad. "Alguien tenía que hacerlo", respondió Sinno cuando le interrogaron por su sonada salida del armario. Precisamente en 2010, durante su primer concierto en el festival de Biblos, el líder del grupo apareció sobre el escenario con una bandera arcoiris para júbilo del público y tormento de las autoridades que habían acudido. Desde entonces, se ha convertido en uno de los contados iconos que defienden los maltratados derechos de la comunidad homosexual en Oriente Próximo, perseguida por fuerzas de seguridad y milicias y demonizada en unos amordazados medios de comunicación.

"Somos cuatro libaneses de diferentes religiones unidos por nuestro amor a la música que estudiamos arquitectura en la Universidad Americana de Beirut", esbozó la banda en un comunicado en el que denuncian ser víctimas de una "campaña de difamación" tras años cantando unas composiciones que "no intentan ofender a nadie ni a su sistema de valores". "Nuestro objetivo es promover nuestro arte y arrojar luz sobre las causas humanas, ni más ni menos, respetando a todas las religiones y sus símbolos".

La arremetida de las autoridades eclesiásticas ha estado acompañada por muestras de adhesión como la presentación de una demanda por un abogado ante la fiscalía pública en la que insta al Estado libanés a juzgar a la banda por "insultar la religión, instigar el sectarismo y propagar y promover la homosexualidad", ilegal según el código penal local. Dos miembros del grupo fueron arrestados el pasado miércoles por la Seguridad del Estado y liberados poco después por orden de la fiscalía general.

La campaña de odio suscitó la rápida condena de organizaciones como Amnistía Internacional. "Las autoridades, principalmente el ministerio de Interior, tienen la responsabilidad de adoptar las medidas necesarias para garantizar que la banda es protegida de esta malévola campaña y que el concierto no es cancelado por motivos de seguridad", señaló Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía en Oriente Próximo, antes de que el festival decidiera plegarse a las amenazas. Los activistas de derechos humanos recuerdan la contribución de Mashrou' Leila a abordar desde la música tabúes de la sociedad árabe como el patriarcado, la homosexualidad, la guerra, la violencia doméstica o la corrupción que ha arrasado las aspiraciones de generaciones enteras.

Su defensa cerrada de las libertades públicas les ha convertido en blanco de los actuales amos de Oriente Próximo: autócratas y pacatos líderes religiosos, musulmanes y cristianos. En 2017 Jordania canceló un concierto de Mashrou' Leila tras las críticas de parlamentarios y clérigos y poco después de levantar un veto que pesaba sobre el grupo desde un año antes. En Egipto, tampoco son bienvenidos desde que enseñas del movimiento LGTBI asomaran por un concierto en septiembre de 2017 y las fuerzas de seguridad desataran una campaña de arrestos de los asistentes, acusados de libertinaje.

A pesar de los nubarrones, las cuatro almas del grupo nunca han claudicado y siguen denunciando el "conservadurismo fanático que ha contribuido a hacer de Oriente Próximo una región tóxica durante la última década" y que continúa asfixiando a los más jóvenes. Hace dos años, cuando la monarquía de Abdalá II permitió que los radicales ganaran la partida, Mashrou' Leila -que se ha reunido sin éxito durante la última semana con líderes cristianos libaneses- declaró a modo de manifiesto: "No cambiaremos la forma en la que hacemos e interpretamos nuestra música. No nos dan miedo las amenazas de muerte que hemos recibido. Nos negamos a sentir vergüenza por apoyar a un compañero homosexual. Estamos orgullosos de nuestro trabajo y de nuestro público".

lunes, 29 de julio de 2019

#hemeroteca #homofobia | Mashrou Leila, los héroes del «indie pop» árabe, perseguidos por homofobia

Imagen: La Voz de Galicia / Mashrou Leila
Mashrou Leila, los héroes del «indie pop» árabe, perseguidos por homofobia.
Fundamentalistas cristianos amenazaron al grupo, liderado por un cantante abiertamente gay.
Alicia Medina | La Voz de Galicia, 2019-07-29
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2019/07/29/mashrou-leila-heroes-indie-pop-arabe-topan-iglesia/0003_201907G29P23992.htm

El grupo libanés Mashrou Leila, liderado por el cantante abiertamente gay Hamed Sinno, ha sido amenazado por fundamentalistas cristianos que se oponen a su actuación en el Festival Internacional de Biblos (Líbano) el próximo 9 de agosto.

La página de Facebook Soldados de Dios, con más de 5.900 seguidores, ha lanzado una campaña de odio en la que exigen la cancelación de la actuación de la banda por «insultar a la Biblia y promover la homosexualidad». Algunos usuarios han amenazado con usar la violencia contra la banda y los que vayan al concierto. El lunes se unió a esta campaña el Arzobispado Maronita de Biblos. Fuentes del arzobispado declinan hacer comentarios y se remiten a su comunicado en el que piden la prohibición del concierto, ya que «sus letras contienen ataques a ritos cristianos».

La ácida crítica social de las letras de Mashrou Leila contra el ‘establishment’ político y social y su reivindicación de los derechos LGTB desafían el conservadurismo de Oriente Medio. «Nuestras letras intentan arrojar luz sobre los problemas del mundo que nos rodea, mientras intentamos que nuestra gente esté orgullosa. Ni más, ni menos. No tenemos ninguna misión de arbitrariamente blasfemar o faltar el respeto a símbolos religiosos», anunció la banda en un comunicado esta semana. Añaden que les extraña esta campaña de difamación, ya que «la banda ha tocado estas canciones alrededor del mundo, por todo Líbano y en Biblos antes».

Con tres discos en su haber (Mashrou’ Leila, El Hal Romancy y RassÜk), estos cuatro libaneses llevan un decenio conquistando escenarios internacionales como París, Londres, Toronto, San Francisco o Barcelona. Pero esta polémica en Biblos no es el primer bache que sufren en escenarios del mundo árabe.

En el año 2017, en uno de sus conciertos en El Cairo (Egipto), el público enarboló la bandera arcoíris. Como represalia, la policía egipcia arrestó a seis hombres bajo cargos de «promover desviación sexual» e «incitación a la depravación».

Amnistía Internacional denunció que los detenidos se exponían a examinaciones anales para determinar la orientación sexual del detenido, una práctica clasificada como forma de tortura según la ONU. Tras este incidente, Egipto prohibió la banda, uniéndose a Jordania, que ya los había vetado en el 2016.

En el Líbano, la comunidad LGTB tiene más libertades que en otros países vecinos, por ejemplo, es fácil encontrar bares de ambiente en Beirut. Pero el director de la oenegé Proud Lebanon, Berto Makso, advierte de que «no es tan cierta la imagen del Líbano como ‘gay friendly’». Desde Proud Lebanon trabajan para derogar el artículo 534 del código penal libanés, que «criminaliza relaciones sexuales contra natura», un artículo que se utiliza para castigar al colectivo LGTB. «Cualquier persona LGTB puede acabar hasta un año en prisión», denuncia Makso.

Más allá de la legislación, Makso señala la homofobia de los líderes religiosos en el Líbano. «Ya sean cristianos o musulmanes, están usando la religión para apoyar su fundamentalismo, y lo más triste es que nuestro Gobierno les tiene miedo». Por presiones de líderes religiosos en el 2017 y el 2018 se cancelaron los eventos del Orgullo. Este año no se celebró. Por el momento, el concierto de Mashrou Leila sí se celebrará el próximo 9 de agosto.

martes, 10 de octubre de 2017

#hemeroteca #homofobia | Decenas de detenidos en Egipto tras ondear una bandera LGTB

Imagen: El País
Decenas de detenidos en Egipto tras ondear una bandera LGTB.
Con Al Sisi, la comunidad gay se ha convertido en el chivo expiatorio de la grave crisis social.
Ricard González | El País, 2017-10-10
https://elpais.com/elpais/2017/10/09/opinion/1507562738_920281.html

El Gobierno de Egipto ha dado un paso más en su campaña de represión a la comunidad gay. En las últimas dos semanas, decenas de personas que apoyan las reivindicaciones homosexuales han sido arrestadas en varias ciudades del país después de que el pasado 22 de septiembre se ondearan varias banderas arcoíris en un concierto del popular grupo libanés Mashrou’ Leila.

Según la ONG Iniciaitva Egipcia por los Derechos de las Personas (EIPR en sus siglas en inglés), la cifra de detenidos asciende a 57 e incluye residentes en ciudades del país que nada tuvieron que ver con el incidente del concierto. De estos, al menos una treintena han sido ya procesados. A los cargos habituales contra la comunidad gay, como lujuria o incitación al vicio, se ha añadido esta vez el de pertenencia a una organización ilegal. Sin embargo, el Código Penal egipcio no prohíbe de forma expresa la homosexualidad.

La polémica ha crecido tras la denuncia de que varios de los arrestados habrían sido sometidos a pruebas anales, lo que ha suscitado la condena de varias organizaciones de derechos humanos, tanto egipcias como internacionales. “Los tests anales forzados son equiparables a la tortura. No hay ninguna base científica para esas pruebas y no pueden estar justificadas bajo ninguna circunstancia”, denuncia Najia Bounaim, directora de la campaña de Amnistía Internacional para el norte de África. “Es completamente absurdo que investiguen el incidente de la bandera como un acto criminal. Nadie debería ser castigado por expresar su solidaridad con las personas LGTB”, añadió.

Por su parte, el grupo Mashrou’ Leila, popular y a la vez controvertido en el mundo árabe por su defensa de los derechos de los homosexuales, emitió un comunicado en el que expresaba su tristeza por una nueva campaña represiva. Desde la llegada al poder del mariscal Al Sisi se ha intensificado el acoso judicial y mediático contra la comunidad gay, convertida en chivo expiatorio de la grave crisis social, política y económica que padece el país.

viernes, 6 de octubre de 2017

#hemeroteca #homofobia | HRW condena la campaña de arrestos en Egipto contra la comunidad LGTB

Imagen: El Diario
HRW condena la campaña de arrestos en Egipto contra la comunidad LGTB.
EFE | El Diario, 2017-10-06
http://www.eldiario.es/sociedad/HRW-arrestos-Egipto-comunidad-LGTB_0_694330706.html

La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció hoy la campaña represiva y mediática lanzada por las fuerzas de seguridad y los medios de información egipcios y contra la comunidad de lesbianas, homosexuales, transexuales y bisexuales (LGTB, según sus siglas en inglés).

HRW se suma así a las condenas de varias asociaciones de defensa de derechos humanos nacionales e internacionales contra la ola de detenciones que comenzó tras un concierto, el 22 de septiembre, del grupo musical libanés Mashru Leila, en el que algunos asistentes enarbolaron la bandera multicolor que representa al colectivo LGTB.

"Las fuerzas de seguridad han sido implacables en sus intentos de localizar y detener a gente sospechosa de ser homosexual o de apoyar los derechos de los LGTB, la mayoría de los cuales no están relacionados con la cuestión de la bandera multicolor", asegura HRW en un comunicado.

La asociación civil egipcia Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales denunció el pasado miércoles que al menos 57 personas han sido detenidas en Egipto por su orientación sexual desde el 22 de septiembre en lo que describió como una campaña "sin precedentes".

"Egipto debe detener inmediatamente esta represión viciosa contra un grupo vulnerable solo porque agitaron una bandera", aseguró en el comunicado la directora de HRW para Oriente Medio y el Norte de África, Sarah Leah Whitson.

La ONG recuerda que el 4 de octubre, 6 personas fueron condenadas a entre uno y seis años de cárcel acusadas de "libertinaje" y de "incitar al libertinaje" y más personas están pendientes de juicio los días 12 y 29 de octubre, por su orientación sexual.

HRW también destacó que varias ONG egipcias han denunciado que al menos 6 de los detenidos fueron forzados a pasar un examen anal practicado por un médico para determinar supuestamente sus hábitos sexuales.

Paralelamente, HRW condenó también el comunicado difundido el 30 de septiembre por el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios, que ordenó prohibir "la promoción o la difusión de lemas homosexuales" así como la aparición de homosexuales en los medios.

"Dada la masiva campaña de arrestos y el clima de miedo, informar de manera objetiva sobre este asunto y dar voz a la comunidad LGTB es más importante que nunca", concluyó Whitson.

lunes, 2 de octubre de 2017

#hemeroteca #homofobia | Egipto lanza una nueva cacería contra los homosexuales

Imagen: El Mundo / Banderas arcoíris en el concierto de Mashrou Leila en Egipto
Egipto lanza una nueva cacería contra los homosexuales.
Aumentan las redadas policiales contra la comunidad gay tras la aparición de una bandera arco iris en un concierto de rock. El Gobierno egipcio impone la censura en los medios de comunicación y prohíbe la difusión de "una enfermedad vergonzosa".
Francisco Carrión | El Mundo, 2017-10-02
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/10/02/59d26b5822601d84178b4665.html

Todo comenzó el pasado 22 de septiembre durante un concierto de la banda libanesa Mashrou Leila. En mitad de la actuación, una bandera arco iris asomó entre el público. Las imágenes de la enseña convertida en icono gay, divulgadas por la prensa local y las redes sociales, han desatado una oleada de arrestos de ciudadanos acusados de "libertinaje" y la censura gubernamental a cualquier información sobre homosexualidad en los medios del país más poblado del mundo árabe.

Las primeras detenciones se registraron el pasado lunes después de que el fiscal general egipcio Nabil Sadek abriera una investigación tras jornadas de presión mediática e iracundas declaraciones. Las fuerzas de seguridad arrestaron a siete personas al ser presuntamente identificadas en un vídeo del concierto. Según la fiscalía, fueron acusadas de "promover la desviación sexual" y detenidas durante un periodo inicial de 15 días, que suele ser prorrogado indefinidamente.

Dos días antes de este primer arresto múltiple, otro egipcio de 19 años fue arrestado tras ser cazado a través de una aplicación móvil de citas, una práctica habitual de la policía egipcia, en las cercanías de la pirámides de Giza. El pasado martes un tribunal de delitos menores de la capital le condenó a seis años de prisión y una multa por "libertinaje" e "incitación al libertinaje". La corte, que le acusó de ser uno de los asistentes al concierto donde exhibió la bandera, le impuso seis años adicionales de libertad condicional.

La ofensiva se ha saldado con nuevos detenidos en los últimos días. El miércoles seis hombres fueron arrestados en plena calle y acusados de haber participado en el incidente de la bandera. Según las informaciones publicadas por los medios de comunicación locales, otros ocho fueron detenidos el jueves en dos actuaciones policiales.

Los arrestados serán sometidos a un examen anal para determinar si existió conducta homosexual, llevado a cabo por la autoridad médica forense. Una práctica atroz denunciada por las organizaciones de derechos humanos, prohibida por la legislación internacional y considerada un modo de tortura por la ONU. "Egipto debería de dejar de dedicar recursos gubernamentales a cazar individuos por lo que supuestamente hacen en sus dormitorios o por expresarse en un concierto de rock y emplear, en cambio, su energía en mejorar su sombrío historial de derechos humanos", apuntan desde Human Rights Watch (HRW) en un comunicado.

Persecución homófoba

El golpe de Estado que en julio de 2013 desalojó del poder al islamista Mohamed Mursi ha resucitado la persecución contra una comunidad que había gozado de cierto aperturismo al abrigo de las revueltas que destronaron a Hosni Mubarak. El régimen del actual presidente, el ex jefe del ejército Abdelfatah al Sisi, ha emprendido una campaña de moralidad pública que ha arrestado a más de 250 ciudadanos por supuesta homosexualidad, según estimaciones de la ONG local Iniciativa egipcia para los derechos personales.

En ocasiones, además, los acusados han sido sometidos al escarnio público gracias a la leal colaboración con la policía de medios de comunicación afines al Gobierno. "Tanto si agitan la bandera arco iris, chatean en una aplicación de citas o tienen su negocio en la calle, todas estas víctimas de arrestos por libertinaje deberían ser puestas en libertad de inmediato", ha reclamado Sarah Leah Whitson, directora de HRW para Oriente Próximo y norte de África.

Una solicitud a la que se ha sumado Amnistía Internacional. "Resulta deplorable que la fiscalía tenga tanto interés en la caza de personas en base a su supuesta orientación sexual", ha denunciado Najia Bounaim, directora regional de Amnistía Internacional. Según una organización local citada por HRW, al menos 34 personas han sido detenidas por conducta homosexual en el último año.

No obstante, el concierto de Mashrou Leila -su vocalista musulmán, Hamed Sinno, no oculta su homosexualidad y entre su repertorio figuran canciones que relatan una relación gay- ha inaugurado una nueva escalada con una cascada de reacciones. El sindicato de músicos egipcio ha abierto una investigación y prohibido futuras actuaciones del grupo, un veto que ya sufren en Jordania.

El Consejo supremo para la regulación de los medios, un organismo creado por Al Sisi para ahogar los últimos reductos de libertad de prensa, ha prohibido "cualquier acto de simpatía o promoción de la comunidad homosexual" en los medios de comunicación. Según la nota de la entidad gubernamental, la homosexualidad es una "vergonzosa enfermedad" que sólo puede aparecer en publicaciones y programas de televisión cuando sirva "para mostrar el arrepentimiento de estas personas o la admisión de que la homosexualidad es un comportamiento inaceptable".

"Las recientes campañas que catalogan la presencia de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales como derechos humanos no es real. La homosexualidad contradice la humanidad y las religiones", concluye la orden de un órgano oficial que exhorta a los medios a difundir "modos apropiados de educar a los hijos".

Las aplicaciones de móvil o las páginas web de contactos se han convertido en herramientas empleadas por la policía para atrapar a quienes atentan contra la "decencia pública". La prácticas de las fuerzas de seguridad son un calco de los tiempos en los que Mubarak sojuzgaba a los egipcios. Perseguidos por la policía y la moral más conservadora, los homosexuales están acostumbrados a ser blanco de los ataques con redadas como la que tuvo lugar el 11 de mayo de 2001.

Aquella noche 52 hombres fueron arrestados en el Queen Boat, un club nocturno a orillas del Nilo, y acusados de "libertinaje" y "conducta obscena", según una legislación de 1961 destinada a combatir la prostitución. Durante su martirio en prisión, fueron golpeados, torturados y sufrieron incluso abusos sexuales.