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martes, 16 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Rituales

Imagen: El Salto / 'El cuento de le ciudadane' en MADO
Rituales.
Hay una parte de la población muy rancia que rechaza los uniformes e incluso los considera un modo de inadmisible esclavitud.
Félix de Azúa | El País, 2019-07-16
https://elpais.com/elpais/2019/07/15/opinion/1563208607_792879.html

A mí, como a las criadas de Galdós, me gustan los uniformes. Más lejos iré: sin una teatralidad en los momentos supremos, la vida social carece de convicción. Un juez ha de llevar las bocamangas forradas con carísimas puñetas. Solo de ese modo puede condenar al reo. La Iglesia católica comenzó a diluirse en el aire el día en que los curas dejaron de decir misa de culo a la grey y en los sermones citaban a Gramsci. Un militar de alta graduación ha de llevar el uniforme forrado de medallas hasta las corvas, como los mariscales soviéticos, que de eso entendían. Mi padre, que era bombero honorario del Ayuntamiento de Sabadell, se ponía el uniforme en días señalados para gozo y algazara de los niños. Era un uniforme de granito y es una pena que se perdiera. De haberlo heredado me presentaba yo con él en la Academia, que es lugar donde se aprecia el uso del uniforme. Lo primero que hicieron los radicales franceses de 1791 fue imponer uniforme a todo quisque, muchos tomados de la historia romana. Los diseñaba Jacques-Louis David que tenía ideas sobre cómo distinguir a una vestal de un tribuno del pueblo.

Sin embargo hay una parte de la población muy rancia que rechaza los uniformes e incluso los considera un modo de inadmisible esclavitud. Esa parte suele formar lo que desde la antigüedad se llama “el coro”. Aparecen siempre saltando, chillando, gruñendo y vejando, como el otro día en la procesión gay. Increpan e insultan a quien lleva uniforme o a aquellos que, sin llevarlo, ellos los ven con cara uniformada. Son las célebres turbas. A su manera, ellos son los más uniformados desde hace siglos y siempre igual. Quien desee una imagen científica de los mismos mire por Internet el cuadro de El Bosco con la Verónica, el que está en Gante. Sale Arrimadas.

martes, 13 de febrero de 2018

#hemeroteca #lenguaje | Burradas

Imagen: El país / Irene Montero
Burradas.
Para Wittgenstein “la expresión lingüística correcta del milagro de la existencia del mundo es la existencia del lenguaje mismo”.
Félix de Azúa | El País, 2018-02-13
https://elpais.com/elpais/2018/02/12/opinion/1518446554_570772.html

Irene Montero eligió mal la palabra porque “portavoza” contiene un sinsentido (voz-voza) que la convierte en analfabeta. Es como si tratara de colar “olfata”, “gusta”, “oída” y “tacta”. Si en lugar de leer libros feministas leyera un poco de literatura habría podido elegir otra palabra, “portavocisa”, que no habría levantado la menor suspicacia. ¿No tenemos poetisa y sacerdotisa? Pues portavocisa sería un palabro estupendo.

Porque lo irritante en este asunto no es tanto la beocia de los argumentos (que el PSOE ha hecho suyos) como lo inadecuado de las propuestas. Se acaba de publicar un libro póstumo de Eugenio Trías, ‘La funesta manía de pensar’, en el que se recogen sutiles artículos escritos entre 2001 y 2013. En uno de ellos, ‘Ética y estética’, comenta un célebre trabajo de Wittgenstein sobre la identidad de lo ético y lo estético. El filósofo vienés tenía una peculiar y muy influyente concepción del lenguaje. Para Wittgenstein “la expresión lingüística correcta del milagro de la existencia del mundo es la existencia del lenguaje mismo”. La existencia del mundo es un milagro, efectivamente, algo inexplicable, asombroso y a la vez luminoso, aunque para que el mundo como milagro luminoso nos aparezca, ha de llevar consigo su sombra. Sin embargo, lo esencial de ese milagro luminoso no es otra cosa que el lenguaje. Y eso lleva a Wittgenstein a afirmar que ética y estética son lo mismo, o, como comenta Trías, “son uno”: el lenguaje no es algo baladí porque todo el mundo lo use, como la comida o el sexo. El lenguaje es lo único capaz de darnos a conocer el milagro de la existencia del mundo de modo sensible. No hay ética sin estética ni mundo sin lenguaje. De modo que quienes arruinan el lenguaje son gente inmoral y deforme.

sábado, 2 de abril de 2016

#hemeroteca #clasismo #machismo | Colau y los estereotipos

Imagen: Google Imágenes / Ada Colau con una vendedora de pescado
Colau y los estereotipos.
El clasismo considera que los que no pertenecen a la casta no son dignos de ocupar el lugar reservado a ella.
Milagros Pérez Oliva | El País, 2016-04-02
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/04/02/catalunya/1459631891_646026.html

‘La opinión publicada’, un clásico del periodismo y la política en muchos aspectos superado pero en otros aún vigente, el periodista y filósofo norteamericano Walter Lippmann se refería en 1922 a los estereotipos como “una imagen ordenada y más o menos coherente del mundo, a la que se han adaptado nuestros hábitos, gustos, capacidades, consuelos y esperanzas. (…) En ese mundo las personas y las cosas ocupan un lugar inequívoco y su comportamiento responde a lo que esperamos de ellos. (…) Ningún estereotipo es neutral. Son la garantía de nuestro amor propio y la proyección del sentido del mundo que cada uno tiene. Por tanto, los estereotipos arrastran la carga de los sentimientos que llevan asociados”.

Cuando Félix de Azúa, un intelectual que acaba de ingresar en la Real Academia Española, se refiere a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como una ignorante que debería estar vendiendo en una pescadería, no solo está catalogando a la persona a la que se refiere. También se cataloga a sí mismo. En esa valoración está implícita toda una exhibición de sus referentes mentales, de su personal sentido del orden de las cosas. El mismo orden que unos días antes había expresado un concejal del PP de Palafolls al afirmar que “en una sociedad seria y sana” Ada Colau no sería alcaldesa sino que “estaría fregando suelos”.

Los estereotipos implícitos en estas frases expresan la concepción del mundo que esas personas tienen. Una visión que parece muy antigua, pero ya sabemos que todo vuelve. Podría pensarse que, en la persistente campaña de acoso y derribo que sufre la alcaldesa, estas manifestaciones no pasan de ser anécdotas estrafalarias. Pero no es así. Tanto el concejal como el académico expresan en realidad algo que muchos de los adversarios políticos de Colau piensan pero esconden porque saben que eso les define y definirse en términos tan clasistas tiene hoy consecuencias. Afortunadamente, las tiene.

El clasismo entraña un sentimiento de superioridad de casta. Los que no pertenecen a la casta no son dignos de ocupar el lugar reservado a ella. Las que friegan suelos o venden en una pescadería, no son casta, ergo no merecen ocupar las posiciones que “en una sociedad seria y sana” corresponden a ciertas élites y que en el espacio público, es el poder, concebido como un instrumento para perpetuar la estratificación social.

En la visión clasista del mundo, nadie que no pertenezca a la casta o esté bendecido por ella, merece ejercer el poder. En ese orden mental, ejercer la alcaldía exige una dignidad de clase de la que carecen las limpiadoras y las vendedoras. Se establece así una jerarquía de personas y de dignidades. Hay una jerarquía de dignidad vinculada a la jerarquía de clase. Cualquiera que se salte el orden natural de esa jerarquía, es un usurpador. Y si es una mujer, doblemente usurpadora. Porque también hay una jerarquía de géneros. Colau, evidentemente, no es hombre y no imagino a ninguno de quienes le han faltado al respeto diciendo algo similar del alcalde de Valencia, de Cádiz o de Santiago, aun cuando por posición e ideología, representen lo mismo que Colau.

Pero en esta lógica, aún hay más: las que friegan suelos o venden pescado en el mercado están donde tienen que estar y no en las alcaldías porque carecen de cultura para comprender la complejidad del mundo. Una vendedora de pescado no puede ser alcaldesa. Y si una mujer que debería vender pescado a pesar de todo consigue ser alcaldesa, es porque la gente que la ha votado se ha equivocado. Un error de la democracia. De ahí a decir que la democracia es un error porque no garantiza la buena elección de quienes han de ocupar el poder, hay un paso muy corto. Peligrosamente corto.

El propio Lippmann, que profundizó en el papel de los estereotipos y la conformación de la opinión pública, pensó que podía ser mejor dejar el poder en manos de élites bien formadas y preparadas para ejercerlo. En la misma entrevista en la que menosprecia a Colau, el académico y fundador de Ciudadanos muestra su contrariedad con los resultados del 20-D y afirma que la gente que apoyó a ciertos partidos el 20-D debía “votar borracha”. Que es lo mismo que decir que no sabían lo que votaban. Tampoco debían saberlo, cabe deducir, los que con su voto hicieron posible que Ada Colau, que debía estar vendiendo pescado, gobierne “una ciudad como Barcelona”.

La visión clasista del mundo es posible que considere preferible que las alcaldías se adjudiquen por el mismo procedimiento que los sillones de la Real Academia, por cooptación y con discurso de bienvenida. Pero los tiempos, como decía la canción, están cambiando. Si Ada Colau y otras como ella que deberían estar fregando suelos o vendiendo pescado están hoy gobernando las instituciones es porque, en democracia, cada persona vale exactamente lo mismo, un voto. Y aunque la opinión pública puede manipularse, hoy ya no es tan fácil construir estereotipos de base clasista. Al contrario. Ada Colau, que puede fregar suelos, vender pescado y ejercer como alcaldesa con la misma dignidad, ha sabido darle la vuelta al discurso. Se ha ido al mercado y se ha hecho una foto con las vendedoras de pescado: “Orgullo de ser mujeres trabajadoras”, ha tuiteado. Harán bien, las élites con clase, de no despreciar a ciertas alcaldesas.

#hemeroteca #machismo | Ada Colau responde a Félix de Azúa desde una pescadería

Imagen: El País / Ada Colau en el mercado de la Concepció
Ada Colau responde a Félix de Azúa desde una pescadería.
La alcaldesa de Barcelona acude al mercado de la Concepción y se fotografía con mujeres.
El País, 2016-04-02
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/04/02/catalunya/1459594842_962804.html

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha respondido a las descalificaciones del académico Félix de Azúa -quien dijo que la regidora "debería estar sirviendo en un puesto de pescado"- con un gesto inequívoco: una visita a las pescaderías del mercado de la Concepció de Barcelona, donde se ha rodeado de mujeres que trabajan en esos empleos. Y lo ha colgado en Twitter. "Orgullosa de las mujeres trabajadoras y orgullosa de los mercados de Barcelona".

El filósofo, escritor y miembro de la RAE Félix de Azúa dijo que cree que es "cosa de risa" que la ciudad de Barcelona tenga como alcaldesa a Ada Colau, "una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado", afirmó. A lo que la alcaldesa contestó: "En las futuras definiciones de machismo y clasismo de la RAE, el señor Azúa podrá citarse a sí mismo ¡Qué honor!".

Colau ha publicado un tuit en el que dice: "Rosa se levanta cada día a las dos de la mañana y abre el mercado. Orgullo de mujeres trabajadoras y orgullo de mercados de Barcelona". Y se muestra con ellas.

viernes, 1 de abril de 2016

#hemeroteca #machismo | Félix de Azúa: “Ada Colau debería estar sirviendo en un puesto de pescado”


Imagen: El Diario / Ada Colau
Félix de Azúa · Escritor y académico de la lengua: “Ada Colau debería estar sirviendo en un puesto de pescado”.
Luis Calvo | Tiempo, 2016-04-01

http://www.tiempodehoy.com/entrevistas/felix-de-azua

De Azúa pasa del cabreo a la decepción por momentos. Aconseja a los jóvenes que huyan de los partidos políticos, “o te corrompen o te destruyen”, especialmente de Podemos, a quien emplaza a pedir perdón por aceptar dinero de Irán y Venezuela.

De Azúa remueve lentamente el café mientras piensa las respuestas. No se acelera. Hace solo unos días que ocupa el sillón H de la Real Academia Española, la misma que en los 70, cuando estaba llena de obispos y arciprestes, criticó sin piedad. La RAE ha mejorado, pero De Azúa no se suaviza. Con tranquilidad y desde la reflexión, sigue cargando contra una sociedad y una política que considera, cuando menos, decepcionante.

Decía en su discurso que la RAE es popular. ¿Lo cree de verdad?
Es absolutamente cierto. Cuando me nombraron, todo el mundo me felicitaba. A mí, que no me conocen de nada. Eso es real. Incluso dejé varios discursos sobrantes al quiosquero y se acabaron en cinco minutos. Aún hay gente que los pide. La RAE es popular.

Quizá por una cuestión de estatus, pero su labor es muy desconocida.
Son las palabras. La gente tiene fascinación por el lenguaje. Si tienen un poco de preparación, desde un punto de vista crítico, serio, pero, si no, les gusta por sí mismo. Hay una enorme cantidad de concursos, que siguen millones de personas, dedicados al lenguaje. Son las élites las que son analfabetas y hacen lo posible para destruirlo.

Sin embargo, dice que la educación y la cultura están bajo mínimos. ¿Qué se puede hacer para cambiarlo?
Si pudiera contestar la pregunta podría ser ministro de Cultura. Bueno, o no. Los Gobiernos de las sociedades democráticas no tienen por qué intervenir en la cultura. En países con una enorme tradición cultural, como el Reino Unido, intervienen muy poco. Es precisamente en los demás, los que carecen de ella y, como el nuestro, llevan cuatro siglos de tiranía oligárquico-clerical donde creen que es cosa suya. Bueno, creen que todo es cosa suya, porque la cultura no les puede interesar menos. Se dan cuenta de que es mejor que la gente no sepa nada. La prefieren analfabeta. Lo que les interesa es el fútbol. No se imagina la cantidad de dinero que le dan al fútbol. Es monstruoso.

Y se suprimen las asignaturas de humanidades. ¿Qué le parece?
Lo que se suprimen son las asignaturas que enseñan a pensar.

¿Está la universidad española peor que cuando usted la conoció?
La universidad tiene dos partes. Una son las escuelas técnicas. Eso está estupendo. Lo que es grotesco son precisamente las de humanidades. Son catastróficas. Muchos actuales profesores no pasarían un examen de Bachillerato de mi época. Fíjese lo que ha salido de la Facultad de Políticas de la Complutense... Es lo más ignorante del país, pero consiguen llevar a la gente gregaria, como corderitos. Y eso que Pablo Iglesias cada vez que cita un libro lo hace mal.

Critica a izquierda y derecha. ¿No se salva nadie en la política?
Ya no. Desde mi edad yo siempre aconsejo que no se haga caso a ningún partido político o institución, nada que sea colectivo ni nada que sea gregario. Cultívate tú mismo, pero sin hacer caso de nadie. En la política no hay nadie que merezca la pena. Veo algo de decencia en Ciudadanos. Pero ni siquiera ellos ayudan a los padres que piden educación en castellano en Cataluña. Tiran balones fuera. Incluso el más decente, se está volviendo indecente.

Su discurso es desolador: pide que los más preparados huyan de la política.
Es que no creo que haya solución. Sería inútil. En los partidos o te corrompen o te destruyen. Al menos en este país. Ni aquí ni en Italia queda nada de dignidad en la política. Es la podredumbre absoluta. Hay que apartar las manos para no mancharse.

Siempre es muy duro con Podemos. ¿Por qué?
Es algo muy sencillo. Han aceptado dinero de los gorilas venezolanos y los verdugos iraníes. Yo no entiendo cómo alguien les sigue haciendo caso.

Han logrado cinco millones de votos.
Sí, lo sé. Pero imagina que hubieran recibido dinero de los partidos nazis alemanes o daneses. ¿Tendrían cinco millones de votos? Seguramente no. Quiero creer que no. La gente no sabe lo que es Irán, que cuelgan a los homosexuales de grúas y lapidan a las adúlteras, o lo que hace el castrismo venezolano. A esta gente de Podemos nadie se lo dice cuando reprochan al resto ser casta. Oiga, ¿y ha pedido usted perdón a los homosexuales iraníes?

Pero, insisto, tiene cinco millones de votos. El PP, pese a la corrupción, siete. El PSOE gana en Andalucía...
La gente debe de votar borracha. Yo me siento ajeno. Hasta ahora votaba a Ciudadanos. Las próximas, veremos.

Alguien tendrá que gobernar, ¿no?
No lo creo. Yo creía en los Gobiernos. Me creí el socialismo y a Felipe González, pero ya no. Este país ha vuelto a su verdadera personalidad. Su verdadera personalidad es el franquismo.

¿No ha cambiado nada desde el franquismo?
Dígame qué. Hay una diferencia: ahora va a parar menos gente a la cárcel por chorradas y la represión es menor o menos selectiva. No hay comandos... Bueno, depende del lugar, en Cataluña sí. Pero la corrupción era mucho menor. Robaban, pero menos. El franquismo: horrible, lo peor. Pero es que esto es un franquismo simpático, disimulado de democracia. No soporta la comparación con las democracias europeas. Fuera, por ejemplo no existen apenas aforados. Aquí lo son todos.

¿Cree que los partidos conseguirán pactar un Gobierno?

Estoy seguro de que vamos a las elecciones. ¿Cómo va a haber un Gobierno? O es algo disparatado con independentistas y aberzales, que habría que marcharse de España, o Rajoy y Sánchez se suicidan y pactan. Se repetirán las elecciones. Podemos estar cinco años sin Gobierno. No vamos a ser mejores que los belgas. Un político cobra alrededor de un millón de pesetas [6.000 euros]. Se le paga para que negocie y no lo hacen. La ideología no debería tener peso ahora mismo sino la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Y eso, lo cierto es que les importa un bledo. Lo único que quieren es un sillón para ellos y otro para los amigos y familia. No quieren negociar más que sus privilegios.

Hace cinco años que se fue de Cataluña. ¿Ha cambiado algo?
Sí, a peor. La situación es grotesca. Cuando una colectividad entra en la vía de la irracionalidad absoluta se puede llegar a lugares extraordinarios. En Cataluña ya solo importan los sentimientos, no la razón. Es maravilloso que a Cataluña le represente en España alguien como Gabriel Rufián [el portavoz de ERC]. No engaña. Eso es Cataluña. Eso es lo que quiere exportar. Una ciudad civilizada y europea como Barcelona tiene como alcaldesa a Colau, una cosa de risa. Una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado. No tiene ni idea de cómo se lleva una ciudad ni le importa. Lo único que le importa es cambiar los nombres de las calles.

Recuerdo que decía que no quería que a su hija le impusieran el idioma. ¿Se fue por ese motivo?
El idioma me da igual. No quería que le impusieran el odio a España y los españoles. Los políticos en Madrid no quieren que nadie se lo diga, pero en Cataluña, en las escuelas, se enseña el odio a los españoles.

¿Hay presión social contra los no independentistas?
Es como en Checoslovaquia en la época de los tanques rusos. Es una presión constante, todos los días y a todas horas. Pero sonriente. Es fascismo sonriente, fascismo simpático, de feria, del poble. Un poco como la época de ETA en el País Vasco, que tomaba las fiestas del pueblo. No podías ir a ninguna si no eras, al menos, simpatizante aberzale. Esta gente es parecida, sigue una estrategia similar. Controla todo el dinero y no se gasta un duro sin que lo aprueben. Da mucho frío quedarse fuera de eso.

¿Conoce a más gente que se haya ido de Cataluña por la misma razón?

Lo hacen los jóvenes. Es muy difícil a partir de cierta edad irte de un sitio y acomodarte en otra ciudad. Yo entiendo que la gente se lo piense. Si no provocara tantos problemas, de mi círculo se iba la totalidad. Es una situación insostenible.

¿No se cansa de pelear todas las batallas?
Sí, me canso. Es más, a la vuelta del verano, me retiro. Tengo cosas que hacer. Me voy a dedicar a regar mi jardín. Se acabó.

Si el siglo XX fue el “siglo idiota”, ¿qué será el siglo XXI?
Yo creo que tal y como ha comenzado, a no ser que haya una transformación técnica de gran importancia, vamos directos a una catástrofe. De orden natural, por supuesto, pero también económica. Puede ser una tercera guerra mundial, pero mucho más brutal que la anterior. Y solo nos puede salvar la técnica. Cuando nosotros estábamos haciendo la revolución en el 68 pensábamos que el mundo lo iba a transformar el comunismo. Nos equivocábamos El mundo lo cambian las innovaciones. La ideología es para los tontos.

Y TAMBIÉN…
Un concejal del PP dice que Ada Colau debería estar "limpiando suelos y no de alcaldesa".

La alcaldesa le contesta por Twitter: "En una sociedad sana ser alcaldesa y fregar suelos es compatible. Ser machista y concejal no debería serlo". Oscar Bermán, edil del PP en Palafolls (Barcelona), insulta a la alcaldesa por haber trasladado a los militares que el pleno del Ayuntamiento de Barcelona rechazaba su presencia en el Salón de la Enseñanza: "Es una descerebrada llena de odio y fobias salvajes". Albiol pide al concejal de Palafolls que "sea más fino" y "pula" sus críticas a Colau.
El Diario, 2016-03-14
http://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/PP-Ada-Colau-limpiando-alcaldesa_0_494500778.html