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miércoles, 12 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | Jean Wyllys, el exdiputado brasileño LGTB que huyó de Bolsonaro: "La homofobia es el gran consenso en Brasil"

Imagen: El Diario / Jean Wyllys
Jean Wyllys, el exdiputado brasileño LGTB que huyó de Bolsonaro: "La homofobia es el gran consenso en Brasil".
Jean Wyllys fue elegido en 2010 como el primer diputado federal en llevar la causa del orgullo LGTB al Parlamento brasileño donde se convirtió en el principal opositor de Bolsonaro. Cuando el ultraderechista alcanzó la presidencia, aumentaron las amenazas contra su vida, por lo que decidió huir a Europa. "Bolsonaro pasó a la segunda vuelta de las presidenciales y yo estaba seguro de que ganaría; y de que si ganaba, yo no seguiría vivo".
João França | El Diario, 2019-06-12
https://www.eldiario.es/desalambre/Jean-Wyllys-exdiputado-Bolsonaro-Brasil_0_909209272.html

Jean Wyllys (Alagoinhas, Brasil, 1974) es periodista, profesor universitario y teórico de la comunicación, pero no es por eso por lo que se le conoce. Su fama está marcada por dos hitos: en 2005 fue el ganador de Big Brother Brasil, la versión local del reality Gran Hermano, y en 2010 fue elegido como el primer diputado federal en llevar la causa del orgullo LGTB al Parlamento brasileño.

Desde entonces ha desarrollado su lucha por los derechos humanos como diputado del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), hasta que, tras la victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro, optó por abandonar el país temiendo por su vida, ya que se habían intensificado las amenazas contra él y su familia. Actualmente se encuentra en Alemania, donde empezará una tesis doctoral sobre las fake news, con mucha atención a todo lo que ha sucedido en Brasil en los últimos años.

Jean Wyllys y Jain Bolsonaro coincidieron en el Congreso durante los últimos años como diputados. Según explicó el diputado de izquierdas en el documental 'Entre Hombres de Bien', mientras hablaba en el Parlamento, Bolsonaro le murmullaba detrás de él: "Marica, marica".

En otra ocasión el actual presidente de Brasil le espetó: "¡Fuera de aquí, maricón!". Jean Wyllys respondió escupiendo.

Cuando el ultra derechista obtuvo la victoria electoral, el parlamentario decidió exiliarse. Su vida, sostiene, corría aún más peligro en un Brasil presidido por Bolsonaro.

P. En 2011 entró en el Congreso brasileño como único diputado abiertamente LGTB.

R. Antes que yo hubo otra persona abiertamente gay en el Parlamento, Clodovil Hernandes, sin embargo, él era homófobo, y no abogaba por la extensión de la plena ciudadanía a la comunidad LGTB, al contrario. Se posicionó contra el matrimonio igualitario o la idea de orgullo LGTB. Era un tipo muy misógino. Yo llegué ahí con una historia completamente distinta de la suya.

P. ¿Cuál era su bagaje?

R. Yo venía del activismo LGTB, y antes de eso mi vida ya había sido politizada por el movimiento pastoral de la iglesia católica, orientado por la teología de la liberación, que fue muy combatida por Juan Pablo II y la derecha católica en América Latina. Esta oposición se debía a que era un movimiento de inspiración marxista, un movimiento de facto cristiano, porque no hay nada más comunista que el cristianismo primitivo. Es en los años 90 cuando empiezo el activismo en el movimiento LGTB, que entonces era llamado movimiento gay, muy en relación con la epidemia del sida.

P. ¿Y por qué dio el paso a la política institucional?

R. Cuando decidí presentarme a las elecciones fue para unir dos aspectos de mi vida que estaban separados. Mi formación académica y mi activismo político, por un lado, estaban disociados de una fama que conseguí a través de la participación en un programa de televisión, Big Brother Brasil.

Me convertí en una celebridad instantánea. El programa fue muy politizado por mi presencia, que generó incontables debates sobre lo que decía o hacía. Yo creía que esa fama pasaría, pero pasados cinco o seis años me seguían parando por la calle, pidiéndome fotos e invitándome a eventos en los que no quería participar. No podía librarme de eso, así que la manera de unir los dos caminos, el de la fama y el del activismo político y la actividad académica, era mi candidatura.

Así que me presenté, me eligieron y me convertí en la primera figura que llega al Parlamento diciéndose abiertamente gay pero con orgullo de serlo, abriendo la agenda de los derechos humanos para que incluya la cuestión LGTB. Pero también lo hice de forma distinta a como el movimiento LGTB conducía el debate.

P. ¿Cómo era esa perspectiva sobre la cuestión LGTB?

R. El movimiento se miraba mucho al ombligo, teniendo como buque insignia la criminalización de la homofobia. No trabajaba de manera interseccional. Todos los gays somos vulnerables a la homofobia, pero es obvio que un gay pobre y negro es triplemente vulnerable, y no puede tratarse cada cosa por separado, así que no podemos tratar la homofobia de manera uniforme.

Por otro lado, yo también quería afirmar que un hombre gay no tiene que tratar sólo las cuestiones LGTB. Eso quizás fue lo que más molestó de mi presencia ahí, porque además de llevar la agenda LGTB, entré para hacer la "gran política", participar en el "gran debate", hablar de economía, abordar las políticas públicas o disputar el presupuesto. Eso fue un hecho inédito y abrió las puertas para que el número de candidaturas LGTB no haya dejado de crecer en Brasil desde mi elección.

P. ¿Cómo vivió la homofobia en ese espacio institucional?

R. Tuve que enfrentar la homofobia social, practicada incluso por personas que son tus aliadas pero no se dan cuenta que están siendo homófobas. Diputadas a las que tengo mucho cariño pero que de repente soltaban algo como "no me gustaría que mi hijo fuera gay", y cuando se daban cuenta añadían: "porque va a sufrir mucho en este mundo".

¿Qué persona no sufre en este mundo? Eso no es una excusa para no querer un hijo gay. Desde este tipo de situaciones hasta los chistes con el objetivo de insultarme, por ejemplo dentro del baño cuando yo entraba.

Por otro lado, había también una homofobia institucional, que me trataba de manera distinta a los demás. Cada día tenía que imponerme para que los trabajadores de la cámara de los diputados me viesen y me respetasen como a un diputado, porque en su cabeza ese no es lugar para un gay. En su cabeza un diputado es un hombre blanco, hetero, rico, normalmente viejo, un oligarca y vinculado a una familia de políticos. A estos los servían como felpudos, pero personas como yo, o compañeros que venían del Movimiento Sin Tierra, no teníamos su respeto.

Finalmente enfrentaba también una homofobia deliberada, de amenazas de muerte, insultos programados, ataques orquestados, todo para silenciarme y coaccionarme para que desistiera.

P. ¿Qué significó la elección de Jair Bolsonaro como presidente?

R. La elección de Bolsonaro corona un cambio político que empieza en 2013. En junio de ese año hubo movimientos políticos iniciados por la izquierda con reivindicaciones muy justas, contra el aumento de los billetes de autobús o por la transparencia sobre los costes de las obras del Mundial de fútbol.

Sin embargo, ya en 2013, esos movimientos empiezan a ser cooptados y parasitados por una fuerza política que estaba silenciada pero presente: las fuerzas derrotadas por el proceso de democratización que tuvo lugar con la constitución de 1988. Tras 24 años de dictadura militar, esas fuerzas no fueron propiamente derrotadas. La ley de Amnistía en Brasil no castigó a ningún torturador ni a ninguno de los asesinos. Siguieron allí, recibiendo pensiones altísimas, y pudieron convertirse en empresarios con ese dinero. Veían su agenda derrotada en las urnas, y a partir de la primera elección de Lula no había perspectiva de que ese grupo volviera democráticamente al poder, porque la agenda que el Partido de los Trabajadores (PT) presentó contemplaba a los pobres, que eran la mayoría de la población. Era una agenda de reparación histórica a las injusticias practicadas contra los negros, que incluía los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres o que abrazaba a la población LGTB.

P. ¿Y qué ocurrió?

R. Esas fuerzas políticas empiezan a parasitar el movimiento de 2013, se organiza, se financia no sabemos cómo, y empieza a producir un discurso usando sobretodo la táctica de la mentira y las ‘fake news’, aprovechando una inhabilidad de parte de la población, sobre todo la población mayor, con las redes sociales e internet.

Esos grupos empiezan a evocar un discurso de extrema derecha que encuentra su portavoz en Jair Bolsonaro, alguien que llevaba más de 20 años en el Congreso Nacional, como una voz solitaria, políticamente incorrecta, diciendo todo eso que empieza a decirse de manera más clara. Con el uso de la mentira y un portavoz como Bolsonaro, que por su naturaleza jocosa gana espacio en televisión, era obvio que la extrema derecha ganaría esa batalla, porque la izquierda, y me parece genial que sea así, no echa mano de esos artificios.

P. Pero más allá del uso de la mentira, parece que la izquierda tiene reparos en ocupar según qué espacio, como por ejemplo un ‘reality show’ como Gran Hermano.

R. La izquierda todavía tiene muchos prejuicios en relación al consumo cultural. Si bien se autoproclama defensora de los derechos de la mayoría de la población, y de hecho los defiende, la mayoría de la población no se identifica con la izquierda. Entiendo que la izquierda sea derrotada muchas veces, porque el suyo es un ejercicio de despertar las conciencias y mostrar las cadenas que atan a las personas, y no es fácil.

Pero además desprecia el consumo cultural de los pobres: las telenovelas, los ‘reality shows’, las divas del pop… Por ejemplo, la izquierda no ha percibido cómo las maricas en Internet aman a las divas. Esto no puede ser despreciado, nos tenemos que apropiar de ese lenguaje y hablar así con esas personas. En nuestro mandato contratamos a una persona especialmente para hacer eso, conectada con ese universo y esa jerga, y conseguimos politizar a muchas maricas de esa manera.

La izquierda no ha leído a Gramsci, porque si lo hubiera leído entendería, a partir del concepto de hegemonía, que tenemos que ocupar todos los espacios, porque todos son campos de batalla. En cambio, la tendencia de la izquierda es decirme que si participo en Big Brother Brasil soy el enemigo o un traidor. No se da cuenta de que estoy ahí ocupando una posición estratégica, ‘hackeando’ un espacio que debe ser ‘hackeado’.

No tenemos que mentir como hace la extrema derecha, pero tenemos que apropiarnos del lenguaje que usan para mentir. No mentiremos pero tenemos que hacer una fábrica de memes, tenemos que poder decir nuestras verdades en forma de meme. Es por eso que quiero dedicarme al estudio de las ‘fake news’, no sólo porque destruyeron parte de mi vida, sino porque necesitamos encontrar los modos de combatirla. Tenemos que restituir la línea entre la verdad y la mentira.

P. Hay consenso en decir que Bolsonaro ganó las elecciones gracias a WhatsApp y a las ‘fake news’, pero parece una explicación simplista.

R. La ascensión de la extrema derecha está muy basada en prejuicios que están en la mayoría de la población. Lo que pasa es que son prejuicios que no se dicen, porque una ola democrática que vino tras 24 años de dictadura militar remarcó que ya no eran políticamente correctos. Justo después de la aprobación de la constitución ciudadana de 1988, el racismo se convirtió en delito.

¿Significa eso que los racistas desaparecieron por la fuerza de la ley? No. Como dice el poeta Carlos Drummond de Andrade, los lirios no nacen de las leyes. Los racistas no lo decían pero seguían ahí. ¿Y los homófobos? Igual, y el racismo no es tan unánime en Brasil; pero la homofobia, sí. La homofobia es ubicua, está en todas las clases sociales, entre letrados, académicos, iletrados, ignorantes… está en todas partes. ,

P. ¿Cómo?

R. En 2011 inventaron el bulo del "kit gay" [que teóricamente quería repartir el ministerio de educación], creando un pánico moral de que la homosexualidad es fruto de un proselitismo que se haría en las escuelas. Entonces hasta las personas enrolladas, de izquierdas, se sintieron aterradas con esa idea de que su hijo no iba a ver el partido del Flamengo el domingo en el Maracanã, sino que podría gustarle el ballet gracias al "kit gay".

Esa mentira inventada en 2011 dio la victoria a Bolsonaro en 2018. Y, por supuesto, para eso no era suficiente el discurso, sino que entra en juego un elemento que nunca debe ser menospreciado: la fuerza económica, que sigue definiendo quién gana y quién no. Antes el dinero se dedicaba a preciosas campañas de televisión, y ahora se está invirtiendo masivamente en las nuevas tecnologías.

Sobre todo porque trazan un perfil tuyo que permite enviar un mensaje muy específico, que te tocará específicamente a ti. Mediante esos bancos de datos se dispararon mensajes hechos a medida para diferentes grupos de personas con fake news.

Se caracterizan por su difusión a través de aplicaciones en las que estás con personas en las que confías o con las que has convivido y tienes un afecto, como tu grupo de la escuela, de la universidad, de la familia o del trabajo. Su transmisión en esos espacios hace que pienses que son ciertas o, aunque sepas que no lo son, prefieres no desmentirlas.

Cuando llegamos al punto de desmentirlas ya era demasiado tarde y empezaron las peleas y rupturas en los grupos de familia. Estabas en un grupo de familia y de repente tu tío ponía cualquier mierda contra los gays, faltándote al respeto. A lo mejor ni pensaba que estabas ahí, o le daba igual porque nunca le habías gustado y ahora no tenía problema en decírtelo.

P. Todo ese discurso cala porque había un conservadurismo en Brasil del que no parece que la gente fuera consciente.

R. Vivimos 350 años de esclavitud que se acabó porque una princesa blanca firmó una ley que liberaba a los esclavos. Punto. Esta ley se aprobó no porque ella fuera benevolente, sino porque Inglaterra presionó a Brasil, porque estaba viviendo una revolución industrial y necesitaba mano de obra y nuevos mercados de consumo.

La élite brasileña nunca quiso renunciar a la esclavitud. Todavía hoy hay personas que viven en condiciones similares a la esclavitud. No se desarrolló ninguna política de inclusión de la población negra en el mercado de trabajo, al contrario. Muchas haciendas importaron mano de obra blanca para sustituir a los esclavos en la agricultura como asalariados, sobre todo inmigrantes italianos. Había un propósito, después de la liberación de los esclavos, de emblanquecer la sociedad. Lo teorizaron y escribieron los intelectuales de la época.

Somos un país católico, de tradición judeocristiana, con una población de evangélicos neopentecostales que viene creciendo de forma abrumadora desde los años 80. Y en los fundamentos de estas religiones abrahámicas están el patriarcado, la subalternización de la mujer y el rechazo a la homosexualidad. Esto está dentro de la gente y lo que puede deconstruirlo son los sistemas educativos y de cultura, que nos llevan a conocer otros mundos y a pensar. Pero nuestro país tiene un déficit inmenso en términos de educación de calidad y de acceso a la cultura.

P. ¿Los gobiernos del PT no revirtió esa situación?

R. La era Lula amplió el acceso a la educación, lo pudo masificar, pero no necesariamente garantizó la calidad de la educación pública. Hay ciudades en Brasil que no tienen ni un solo equipamiento cultural, ni siquiera uno. Un cinema, un teatro, una sala de conciertos… nada. En un país como este, que no ha dado acceso a las personas a estos sistemas de ampliación del imaginario, las iglesias neopentecostales sólo pueden triunfar, porque ofrecen eso.

Ofrecen un espacio de sociabilidad. Las personas quieren convivir, estar juntas. Ofrece música, puedes ir a cantar, y ofrece una caridad directa. Evidentemente, a cambio de todo esto introduce en las personas unos valores horribles, de racismo, homofobia, misoginia…

P. ¿En qué momento los ataques a su persona lo llevan a optar por el exilio?

R. En realidad ya lo venía meditando antes de las elecciones. Estaba viviendo una vida muy mala, restringida, con guardaespaldas, sin poder ir a los lugares que frecuentaba, siendo insultado en los espacios, en una postura constantemente reactiva.

Desde 2016 mi equipo dejó de ser productivo para pasar a ser reactivo. No teníamos tiempo para proponer porque estábamos demasiado ocupados en defendernos. El equipo de comunicación gastaba el 20% del tiempo en difundir nuestro trabajo y el 80% en rebatir ‘fake news’. Con la muerte de Marielle Franco [concejal de su partido asesinada en Rio] esa voluntad de abandonar la política institucional ganó más fuerza dentro de mí, pero aún así hice la campaña, y fue muy difícil.

No quería estar en la calle, tenía crisis de pánico. Hay dos personas en Brasil que son odiadas en esta misma proporción, y quizás también queridas, pero una de esas personas es Lula, que fue presidente de la República dos veces, y la otra soy yo, que soy un simple diputado.

Cuando fui elegido para el nuevo mandato, Bolsonaro pasó a la segunda vuelta de las presidenciales y yo estaba seguro de que ganaría; y de que si ganaba, yo no seguiría vivo. Podría morir de muchas maneras, desde un asesinato ostensivo, como pasó con Marielle -porque cada vez hay más asociación entre organizaciones criminales y el poder constituido-. También podría morir en un asesinato fabricado, un asesinato político convertido en crimen pasional, por ejemplo.

Y, si no, moriría de depresión, porque no iba a aguantar cuatro años viviendo atrapado y amenazado. Pero cuando tomé esa decisión no imaginaba que la erosión del Gobierno sería tan rápida. Pensaba que duraría algo más, que engañaría a más gente durante más tiempo. Por suerte no está funcionando y mucha gente ya se ha dado cuenta del imbécil que es, pero no le causa ningún problema gobernar con la minoría contra la mayoría.

P. Ante cuatro años de Bolsonaro, ¿cómo se puede construir un futuro mejor?

R. No sé hacer futurología, pero la manera de construir un futuro mejor es trabajando, haciendo cada uno su parte en la resistencia y en la restitución del tejido democrático. Los movimientos sociales, los intelectuales, la universidad, los artistas… Los que fuimos desterrados, Débora Diniz, Marcia Tiburi y yo, estamos los tres en activo, actuando desde fuera junto a instituciones internacionales para denunciar las violencias que están sucediendo en Brasil. Incluso hemos conseguido cosas importantes, como que Bolsonaro no fuera a Nueva York, y pronto conseguiremos que no lo inviten a París.

En cada entrevista que doy, en cada denuncia, cuando cuento quién es esta figura, el mundo se asusta y quiere alejarse. Esto es un trabajo político en otro nivel, distinto del trabajo parlamentario. Me fui de Brasil para proteger mi vida, para tener una vida, pero no significa que me fuera para callarme, al contrario.

P. Y, en la política institucional, ¿también hay lugar para la esperanza?

R. Claro que hay esperanza, tiene que haberla, no hay más opción. Fuera de la política está la barbarie, así que lo que tenemos que hacer es política. Tenemos que aprender a hablar entre quienes somos diferentes, a articularnos contra el mal mayor que es el fascismo. Las personas de centroderecha, socialdemócratas, liberales, marxistas, socialistas, comunistas, tenemos que hablar más entre nosotros y defender la democracia contra el fascismo. Ese es el ejercicio que nos queda. Tengo muchas críticas al Congreso Nacional de Brasil y a los Parlamentos en todo el mundo, pero es peor sin ellos, sin el espacio de debate.

miércoles, 13 de marzo de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Líderes sociales denuncian que la violencia contra la comunidad LGBTI aumenta en América Latina

Imagen: Google Imágenes / Jean Wyllys
Líderes sociales denuncian que la violencia contra la comunidad LGBTI aumenta en América Latina.
Sputnik, 2019-03-13
https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201903131086047694-violencia-contra-lgbti-aumenta-en-latinoamerica/

La violencia contra comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales aumenta en América Latina ante el avance de la derecha y la ultraderecha, así como de grupos que impulsan el fundamentalismo religioso, dijeron a Sputnik el exdiputado brasileño Jean Wyllys y el líder social Pedro Paradiso Sottile.

"La violencia contra la comunidad LGBTI se ha intensificado en los últimos años (...) Esto ha ocurrido por el avance de los grupos religiosos y de los gobiernos conservadores", afirmó Paradiso Sottile, director de la Asociación Internacional de LGBTI para América Latina y el Caribe (Iglalac).

Un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló que entre 2013 y 2014 se cometieron 770 actos de violencia contra personas LGBTI, y que 594 fueron asesinadas.

En el 2016 se registraron al menos dos masacres en bares gay: en la ciudad de Orlando (Estados Unidos), 49 personas LGBTI perdieron la vida, y en un bar en Xalpa (México) cinco personas fueron asesinadas, señala Iglalac.

Además, en 2017, 340 personas LGBTI fueron asesinadas en Brasil, 11 en El Salvador, siete en Honduras, dos en Chile, tres en Colombia y dos en Jamaica.

"Si miramos a la región como un todo, la violencia contra la población LGBT es un problema grave en América Latina. A pesar de que hay países que han tenido un avance gigantesco como Argentina o Uruguay, hay otros que han empeorado como Venezuela y Brasil", dijo por su parte a Sputnik el exdiputado brasileño por el Partido Socialismo y Libertad (izquierda) y líder LGBTI Jean Wyllys, quien huyó de su país por amenazas de muerte.

Por su parte, Paradiso Sottile consideró que esta violencia es avalada por la acción u omisión de muchos estados de la región.

"Lo peligroso de esta situación es que no existen estadísticas oficiales, porque los estados no quieren visibilizar esta problemática", agregó.

La situación en Brasil
Wyllys señaló que en los últimos años en Brasil ha ocurrido un "cambio de rumbo muy peligroso", impulsado por el presidente Jair Bolsonaro y las iglesias evangélicas neopentecostales.

"El actual presidente es el más perfecto representante político del odio contra las minorías. Es un sujeto machista, homofóbico, racista, xenófobo y profundamente burro, que usa el odio como fundamento de toda su acción política. Bolsonaro odia a los gais casi tanto como Hitler odiaba a los judíos. Por suerte no estamos en los años 30 del siglo pasado; podría ser peor", agregó.

El exdiputado consideró que la sociedad brasileña ha "involucionado" y que los medios de comunicación "invisibilizan" la violencia que recibe la comunidad LGBTI.

Con respecto a las razones de por qué dejó su cargo como diputado, sostuvo que las amenazas contra su persona aumentaron "demasiado" en los últimos años al punto tal que sintió que "peligraba" su vida.

"Hubo, durante estos años, una fortísima campaña de destrucción total de mi reputación, organizada por fundamentalistas religiosos y fascistas, con la evidente participación de la familia Bolsonaro. Inventaron y distribuyeron masivamente, a través de WhatsApp, de sitios web anónimos o falsos y de las redes sociales, decenas de fake news sobre mí, tratando de convertirme en una especie de enemigo público", agregó.

El tenor de las amenazas crecía a medida que esa "campaña de desprestigio" se difundía, sostuvo Wyllys.

"Sentí que peligraba mi vida. Además, recibí informaciones del más alto nivel que me decían que podía sufrir un atentado. Me recomendaron que comenzara a viajar en auto blindado y con custodia armada. Durante meses, mi vida pasó a ser una especie de prisión domiciliaria, ya que no podía ir a ningún lado sin la custodia", agregó.

Sobre la posibilidad de regresar a Brasil, Wyllys aseveró que pretende volver, pero que en estos momentos es imposible.

"No regresaré a Brasil mientras que esa mafia de fascistas y milicianos esté en el poder", sentenció.

Durante 2017, 445 personas LGBTI fueron asesinadas en Brasil, lo que significó un 30% más con respecto al 2016 y el mayor número de muertes registradas en los últimos 37 años, según la organización social Gay de Bahía.

miércoles, 27 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #sexilio | Jean Wyllys, el ex diputado homosexual que huyó de Brasil: "Sabía que si me quedaba, iba a morir"

Imagen: El Mundo / Jean Wyllys
Jean Wyllys, el ex diputado homosexual que huyó de Brasil: "Sabía que si me quedaba, iba a morir".
Jean Wyllys ha vivido escondido en Barcelona y en Berlín desde que se marchó de Brasil. El ex diputado señala que la lucha contra Bolsonaro "no requiere más mártires", sino que necesita "activistas vivos".
Aitor Hernández | El Mundo, 2019-02-27
https://www.elmundo.es/internacional/2019/02/27/5c76e89721efa05d5a8b4584.html

Jean Wyllys no duda en afirmar que "Brasil no es un país seguro para las personas LGTBI". El primer y único diputado abiertamente gay del Congreso Nacional de Brasil sabe bien lo que es vivir amenazado: desde su elección en 2011 ha recibido amenazas de muerte y, tras la elección del ultraderechista Jair Bolsonaro, éstas se tornaron cada vez más creíbles hasta imposibilitar su permanencia en el país sudamericano.

Hace un mes el político se vio obligado a renunciar a su escaño y huir a Europa, donde ha vivido escondido, inicialmente en Barcelona y, en los últimos meses, en Berlín. Esta semana, sin embargo, ha aparecido en público por primera vez en Portugal, el país donde contempla vivir hasta que sea posible volver a su Estado natal. Ante una audiencia de cientos de personas en Lisboa, Wyllys ha protagonizado este miércoles una conferencia en la que ha explicado su decisión de abandonar Brasil.

"Brasil ya era un país homófobo y Bolsonaro supo aprovechar ese odio para llegar al poder. Hablamos de un hombre que llevaba 30 años en el Parlamento sin haber logrado aprobar un único proyecto de ley. Ganó porque se aprovechó de los medios para sacar el odio LGTBIfóbico que muchos ya tenían dentro de sí; consiguió movilizarles contra los grupos que él señaló como responsables de los males del país", ha declarado el ex diputado.

Wyllys ha contado cómo había pasado los últimos años siendo insultado por Bolsonaro, en aquel entonces diputado del Congreso. Toleró el abuso hasta el año pasado, cuando el asesinato de la concejal carioca Marielle Franco lo cambió todo.

"Cuando mataron a Marielle me di cuenta que iban a por mí, a por mi familia. Ante las amenazas recibidas, la policía no hacía nada más que abrir investigaciones protocolarias, sin ningún interés real en perseguir a los responsables. Terminé por vivir con miedo, encerrado en casa, y concluí que, si me quedaba en Brasil, iba a morir", se ha lamentado.

La elección de Bolsonaro el pasado otoño le convenció que era el momento de salir: "Esta lucha no requiere más mártires; requiere activistas vivos". Por estos motivos, Wyllys ha revelado que decidió huir a España. Según el diputado, entró en contacto con el embajador y le informó que, aunque viajaba con un visado de turista, no pensaba volver a Brasil. Tras explicar sus motivos, el político dice que el embajador le aseguró que podría quedarse por lo menos hasta abril y que, desde España, podría decidir dónde asentarse definitivamente.

"Estamos ante el comienzo de una noche que puede ser muy larga, y el impacto de este Gobierno ya se está viendo, con los casos de corrupción, pero también con el odio que intenta legitimar".

Fuertes medidas de seguridad
Cientos de personas han acudido a la convocatoria en el centro de Lisboa y han recibido al político cantando "en Portugal y en Brasil, siempre en defensa de los valores de abril", refiriéndose, de esta manera, a la Revolución de los Claveles de 1974. Cuando se ha agotado la capacidad del salón que acogía la conferencia, centenares de personas seguían en la fila, que se extendía hasta la vecina Praça dos Restauradores.

Una decena de militantes del Partido Nacional Renovador han desplegado un cartel en el que han declarado al brasileño como 'persona non grata' en Portugal, pero sus gritos han sido superados por los de los centenares de universitarios antifascistas que se han personado para contrarrestar la manifestación de la formación ultranacionalista.

La charla de Wyllys se ha desarrollado entre fuertes medidas de seguridad, con la policía lusa desplegada para proteger al diputado, que fue blanco de un intento de ataque el martes mientras participaba en una conferencia en Coimbra: dos activistas de extrema derecha lanzaron huevos contra el político antes de ser expulsados del centro universitario que acogía el evento. La conferencia fue interrumpida brevemente cuando una persona gritó un lema a favor de Bolsonaro, pero fue desalojado del salón poco después entre gritos de "fuera fascista".

Este miércoles, Jean Wyllys ha comparecido junto a varios académicos portugueses y Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago y viuda del Nobel de Literatura, quién ha presentado al ex diputado celebrando su coraje y declarando que, "ante el fascismo, nosotros somos la resistencia; somos los buenos, somos los más guapos".

El diputado ha prometido hacer una oposición activa al régimen de Bolsonaro desde Europa, y ha asegurado que no se ha exiliado para "vivir en silencio". "Cuando me fui, esos que están ahora en el Gobierno pensaron que me olvidaría de Brasil. Se equivocaron. No me voy a callar. Aquí estamos nosotros, los progresistas la de izquierda, luchadores, y vamos a seguir adelante para defender los derechos de las personas LGTBI y los valores democráticos en Brasil", ha resaltado.

domingo, 17 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Un presidente homófobo y su antagonista

Imagen: El Diario / Jean Wyllys
Un presidente homófobo y su antagonista.
Entre la serie de desgracias que se ciernen sobre Brasil, ninguna es tan elocuente como el autoexilio de Jean Wyllys, diputado homosexual por Río de Janeiro.
Natalia Viana | El Diario, 2019-02-17
https://www.eldiario.es/zonacritica/presidente-homofobo-antagonista_6_869023097.html

Entre la serie de desgracias que se cernieron sobre Brasil en las últimas semanas –incluyendo un derramamiento criminal de lodo tóxico de una mina de la Vale, matando, al menos, a 300 personas– ninguna es tan elocuente sobre nuestro momento histórico como la salida del primer político de izquierdas hacia el autoexilio.

La noticia no ha ganado atención internacional, tal vez porque los políticos exiliados sean una constante en nuestro continente americano. Sin embargo, en una democracia hasta ahora estable como la brasileña, es señal de mal augurio.

Jean Wyllys, diputado federal elegido por Río de Janeiro para su tercer mandato con 24.295 votos, resumió su situación así: "Yo soy humano y llegué a mi límite. Quiero cuidar de mí y mantenerme vivo".

Hace ocho años, Jean recibía amenazas en sus redes sociales, en los cuadros de mensaje, por el teléfono. Amenazas como: "Te voy a matar con explosivos", o "¿has pensado en ver a tus familiares violados y sin cabeza?". Algunos mensajes incluían detalles sobre su casa y la de familiares. Como esta: "Esas cámaras de seguridad que has puesto no van a cambiar nada". Otras incluían matrículas de coches de gente cercana.

Las amenazas formaban parte de la vida cotidiana de Jean. En marzo del año pasado, pidió una escolta policial. Pasó a tener sus pasos extremadamente limitados. En diciembre, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió medidas cautelares exigiendo al Estado brasileño proteger la vida de Jean Willys e investigar a aquellos que lo amenazan de muerte. Además de ponerle escolta, no se hizo nada más.

El mismo día que Jean Willys anunció la renuncia a su mandato por temor a su vida, el presidente Jair Bolsonaro tuiteó: "¡Gran día!". La asociación es obvia, pero Bolsonaro desmintió que se refería al exdiputado –copiando la estrategia cacofónica de Donald Trump de decir y luego deshacer las frases más polémicas–.

Jean Willys fue el primer diputado federal gay, que luchó cuidadosamente por los derechos de la comunidad LGTB en un Congreso que, a cada mandato, se volvía más radicalmente de derechas, dominado por los evangélicos activistas y sus aliados.

Esta semana, el Tribunal Supremo ha comenzado a estudiar dos solicitudes de la sociedad civil que piden la criminalización de todas las formas de delitos y agresiones contra la comunidad LGTB. Y Bolsonaro, como era de esperar, usó Twitter para demostrar que rechaza la criminalización de la homofobia en Brasil.

Cuando Willys escupió en la cara a Bolsonaro
Cuando Jean surgió en la vida pública brasileña, en 2005, eran rarísimas las personalidades que se visibilizaban como homosexuales en Brasil. El único político gay que lo antecedió ganó la fama por ser un estilista de moda bastante afeminado, que conquistó su lugar en la TV justamente por ser ese tipo de homosexual del que la familia brasileña podía reírse a gusto.

Pero Jean Willy no. Jean era periodista, profesor, dotado de una inteligencia cautivadora y una sinceridad que desarmaba a cualquiera. Se hizo famoso cuando participó en el Big Brother Brasil, un reality show que confina a personas en una casa, donde pasan por pruebas y son observadas por el público las 24 horas del día.

Contrariando todas las previsiones, Jean Willys fue elegido el más querido del público. Desde entonces, usó su fama y su lengua afilada para participar en la sociedad: elegido diputado federal en 2010, apoyó todas las pautas progresistas, fue un crítico vehemente del proceso de impeachment que alejó a Dilma Rousseff sin que ella fuera acusada de corrupción o cualquier otro crimen y ha logrado una decisión del Consejo Nacional de Justicia que tuvo el efecto de permitir el matrimonio gay en Brasil, sobre la base de la Constitución, aunque los legisladores no quisieran aprobarlo en el Congreso.

La trayectoria de Jean Willys en la política brasileña está retratada en el documental Entre Hombres de Bien, aún inédito en España. La película comenzó a rodarse de manera independiente, sin grandes pretensiones, en 2013, y es un documento valioso sobre lo que significa el gobierno Bolsonaro para la comunidad LGTB de Brasil.

En el caso de que se trate de un homosexual, Jean acabó convirtiéndose en el mayor antagonista de Jair Bolsonaro en la Cámara de Diputados, donde ambos servían antes de la elección que consagró al excapitán como presidente. Bolsonaro es autor de frases ya conocidas como "prefiero que mi hijo muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ahí" y nunca ocultó su odio a los homosexuales.

En el Congreso, no ahorraba ataques a lo que él veía como una afrenta: un compañero que se define como gay entre los "hombres de bien" que defienden la familia tradicional brasileña. Durante las sesiones del Congreso, explica Jean en la película, mientras que hablaba, Bolsonaro se quedaba detrás de él susurrando: "marica, marica". "Es un diputado federal, ¡pero parecía un niño de primaria!", dice Jean en el documental.

El punto más duro de ese embate se dio en abril de 2016, cuando Rousseff fue expulsada de la presidencia. Durante su voto, Bolsonaro homenajeó al militar que torturó a Dilma Rousseff durante la dictadura, cuando ella era una joven de 22 años. Después del voto, Bolsónaro le dijo a Jean: "Fuera de aquí, maricón". "No he aguantado porque por mis venas corre sangre", se desahoga. "Y le escupí".

Jean Wyllys, el antagonista de Bolsonaro, se enfrentó a un proceso en el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados por ser el único parlamentario que escupió en la cara del Bolsonaro. Los insultos homofóbos de Bolsonaro no implicaron ninguna investigación en el Congreso.

La campaña de Fake News
En los últimos años y en especial durante la campaña electoral que llevaría a Bolsonaro a la presidencia, los ataques a Jean pasaron de "bullying escolar" a una campaña de Fake News sin precedentes.

Con una creciente red de seguidores radicales de ultraderecha apoyados por evangélicos fervorosos y policías militares, las redes ligadas al bolsonarismo difundieron mentiras que decían, por ejemplo, que Jean Wyllys había propuesto una ley para censurar fragmentos considerados homofóbos en la Biblia. Otros decían que Willys había afirmado que los evangélicos tenían que morir. La mayor noticia falsa también fue contra él: decía que el candidato de izquierdas quería implantar un "kit gay" en las escuelas, enseñando a los niños a hacerse homosexuales. "Mi campaña fue de resistencia", dijo Jean en ese momento.

No son mentiras sin consecuencias. La ola homófoba generó víctimas reales en la elección más sangrienta de las últimas décadas. Agencia Pública confirmó 135 agresiones durante las elecciones, el 71% hechas por los partidarios de Bolsonaro, muchas de ellas dirigidas contra gais y transexuales. Un ejemplo: a dos semanas de la segunda vuelta, una transexual fue asesinada a cuchilladas tras una discusión en el bar en el centro de São Paulo. Un testigo, residente del lugar, afirmó que el asesino gritaba el nombre de Bolsonaro.

La violencia y la difamación abierta en las redes, en particular procedente de personas influyentes como políticos, hizo que el ambiente fuese insostenible para Jean. "Además de esas amenazas de muerte que vienen de esos grupos de sicarios, de asesinos de alquiler vinculados a milicias, había otra posibilidad: el atentado practicado por personas fanáticas religiosas que se creían en la difamación sistemática que se hizo contra mí", dijo al diario Folha de S Paulo.

De vacaciones fuera del país, de donde decidió no volver, Jean renunció a su mandato tras la toma de posesión de Jair Bolsonaro. No se hizo público en qué país se encuentra. "El presidente siempre me ha difamado, siempre me insultó de manera abierta, siempre utilizó la homofobia contra mí. Ese ambiente no es seguro para mí ", dijo Jean.

Las amenazas de muerte no han parado. La semana pasada, un anónimo escribió para él: "Bicha desgraciada. Sé que probablemente estás detrás de mí. Sabes que estoy armado y te voy a matar. Sabes que mi mayor deseo es cortarte la cabeza y publicar el vídeo en internet".

Hay una profunda conexión entre las Fake News que se valen del prejuicio de las "personas de bien", la normalización del acoso y, por último, la legitimación de la violencia. La triste trayectoria de Jean Wyllys, uno de los diputados más activos de izquierda de Brasil, ilustra lo que sucede cuando un país decide reforzar el prejuicio y elegir a un presidente homófobo.

viernes, 25 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | El único referente gay del Congreso en Brasil deja el escaño y sale del país por amenazas de los seguidores de Bolsonaro

Imagen: El Diario / Jean Wyllys
El único referente gay del Congreso en Brasil deja el escaño y sale del país por amenazas de los seguidores de Bolsonaro.
El diputado Jean Wyllys, activista por los derechos humanos y las minorías, vivía con escolta desde el asesinato de su amiga y compañera Marielle Franco. "La campaña de ‘fake news’ montada por los enemigos de la democracia que ahora llegan al poder, me ha transformado en un paria para los electores de este maldito", dijo tras la elección de Bolsonaro. En 2016, durante las votaciones del 'impeachment' de Dilma Rousseff, escupió al actual presidente, tras los insultos de este.
Víctor David López | El Diario, 2019-01-25
https://www.eldiario.es/desalambre/Jean-Wyllys-amenazado-seguidores-Bolsonaro_0_860914159.html

El desasosiego del diputado federal Jean Wyllys (Alagoinhas –Bahía-, 1974), del Partido Socialismo e Liberdade (PSOL), agrandado con el paso de los meses, acaba de marcarle el destino. Denuncia una vez más amenazas de muerte, deja su escaño en el Congreso –había sido elegido por tercera vez– y se quedará donde está ahora mismo: exiliado lejos de Brasil, en un lugar que se desconoce. Ya no volverá.

Wyllys venía avisando hace tiempo. Tras las elecciones que otorgaron la victoria al ultraderechista Jair Bolsonaro, declaraba al diario Extra: "La campaña de fake news montada por los enemigos de la democracia que ahora llegan al poder (sobre todo la mentira del inexistente "kit gay"), me ha transformado en un paria para los electores de este maldito", en referencia al nuevo presidente.

Los últimos meses han sido definitivos en su decisión, sobre todo tras el asesinato de su amiga Marielle Franco, concejala de Río de Janeiro, ha explicado el diputado en su carta de despedida. Wyllys siente de cerca a los "sicarios que viven en Río de Janeiro, estado donde yo vivo, que asesinaran a una compañera de luchas, y que mantienen relaciones directas con personas que se oponen públicamente a mis banderas". Las amenazas de muerte han llegado a implicar también a su familia.

Con escolta desde hace un año, su vida se ha reducido a una especie de "cárcel privada", saliendo de casa únicamente para reuniones de trabajo y camino del aeropuerto. Ahora, en la misiva del adiós, carga con fuerza contra el Estado. "Incluso frente a la Medida Cautelar que me fue concedida por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA [Organización de Estados Americanos, en noviembre del año pasado], reconociendo que estoy en peligro inminente de muerte, el Estado brasileño se calló", sostiene.

"En el recurso, ni siquiera dijo que sufría preconcepto, y colocaron la palabra homofobia entre comillas, como si la homofobia que mata a centenares de LGTBI en Brasil cada año fuese una invención mía". Tampoco se libran de las críticas los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad: "De la Policía Federal brasileña, ante mis innumerables protocolos de denuncias, solo recibí silencio".

Aunque hasta ayer era pieza clave del escenario político brasileño, fue una casualidad la que le llevó a entrar por la puerta grande en la vida pública: la curiosidad que, como profesor universitario, le despertaba un fenómeno como Gran Hermano. Para estudiarlo de cerca acabó inscribiéndose en la quinta edición de la versión brasileña (2005). Le eligieron para entrar en la casa, y ganó el reality show más conocido del planeta. El activismo le reclamó de inmediato.

Seis años después de saltar a la fama era elegido diputado federal por primera vez, y desde el primer momento trabajó por los derechos humanos y las minorías relatando decenas de textos para su tramitación en la Cámara. Una de las luchas más conocidas de Wyllys en la última legislatura fue el proyecto de ley 882/2015, para establecer las políticas públicas en el ámbito de la salud sexual y de los derechos reproductivos, incluyendo la interrupción voluntaria del embarazo. Una propuesta avanzada que se decidió desatascar el proceso y tomar la vía de la Audiencia Pública en el Tribunal Supremo. Otra de las protagonistas de aquellas jornadas de debate realizadas el pasado mes de agosto fue la investigadora y antropóloga Débora Diniz, actualmente exiliada también por motivos de seguridad.

"Necesito seguir vivo"
Pero la intervención que, sin duda, le colocó en el altar, para muchos, y en el disparadero, para el resto, hay que situarla en el domingo 17 de abril de 2016, durante las votaciones del proceso de 'impeachment' contra la expresidenta Dilma Rousseff. Wyllys lo definió como una farsa sexista "conducida por un ladrón [Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados], organizada por un traidor conspirador [Michel Temer, vicepresidente de Rousseff], y apoyada por torturadores [respecto a Jair Bolsonaro], cobardes, analfabetos políticos y vendidos".

Cerró su tiempo de intervención alzando la voz para expresar "voto no al golpe", a lo que añadió su famoso "y duerman con esto, canallas". Luego, entre la multitud de diputados que se agolpaban cerca del micrófono, en el centro del salón, se encaminó directo hacia Jair Bolsonaro y le escupió. En varias ocasiones ha confesado que "lo volvería a hacer todas las veces que fuera necesario". El actual presidente, que había votado justo antes –brindando su voto "al mayor torturador" del régimen militar brasileño, como lo definió Rousseff, el coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra–, llevaba un buen rato lanzándole improperios y dedicándole gestos obscenos.

El ambiente cada vez más crispado desde aquel 'impeachment', y la radicalización de la política y la sociedad brasileñas hacen que a Jean Wyllys no se le olvide lo que le dijo el expresidente uruguayo, José Mujica, cuando se enteró hace unos meses de que estaba amenazado de muerte: "Chaval, cuídate, los mártires no son héroes". "Necesito seguir vivo", zanja el activista en su carta.

El suplente del PSOL, que ahora ocupará el escaño dejado por Wyllys en la Cámara de Diputados, es David Miranda. Ante las burlas del clan Bolsonaro en las redes sociales, Miranda ya ha advertido al presidente: "Sale un LGTB pero entra otro, y que viene de Jacarezinho [favela de Río de Janeiro]. Otro que en dos años ha aprobado más proyectos que tú en 28. Nos vemos en Brasilia".

#hemeroteca #lgtbifobia | Un diputado gay renuncia a su escaño y abandona Brasil tras recibir amenazas de muerte

Imagen: El País / Jran Wyllys
Un diputado gay renuncia a su escaño y abandona Brasil tras recibir amenazas de muerte.
Desde el asesinato de la concejal Marielle Franco, un diputado del mismo partido tiene que vivir con escolta policial.
Heloísa Mendonça | El País, 2019-01-25
https://elpais.com/internacional/2019/01/24/actualidad/1548364530_154799.html

El diputado federal brasileño Jean Wyllys (PSOL-RJ) anunció, este jueves, que renuncia a su escaño debido a las amenazas de muerte que ha sufrido en los últimos meses. En su cuenta de Twitter, Wyllys agradeció el apoyo de los electores y afirmó que preservar su integridad también es una forma de lucha. "Hicimos mucho por el bien común. Y haremos mucho más cuando llegue el nuevo tiempo. Gracias a todas y todos, de todo corazón”, escribió.

El tuit fue publicado después de que el diario brasileño ‘Folha de S. Paulo’ le hiciese una entrevista en la que el parlamentario reveló que dejaría el cargo público y el país tras recibir numerosas amenazas. Desde el asesinato de la concejala Marielle Franco, en marzo del año pasado, el diputado vive con escolta policial.

Wyllys iba ahora a asumir el cargo para el que sería su tercer mandato parlamentario consecutivo. El político, que logró el apoyo de unos 24.000 votantes en las últimas elecciones, fue el primer diputado abiertamente gay que abanderó la causa LGBT en el Congreso brasileño. Wyllys logró proyección a nivel nacional después de ganar una de las ediciones del ‘reality show’ Gran Hermano. La vacante será asumida por David Miranda (PSOL-RJ), según la Cámara de los Diputados. Miranda también tiene la cauta LGBT entre sus prioridades.

Wyllys ha asegurado que en su decisión pesó la noticia de que familiares de un ex policía militar —sospechoso de liderar la milicia investigada por la muerte de Marielle— trabajaron para el senador electo Flávio Bolsonaro, hijo del mandatario brasileño, cuando era diputado estatal. "Me aterroriza saber que el hijo del presidente contrató en su gabinete a la esposa y la madre del sicario", dijo a ‘Folha de S. Paulo’. "El presidente siempre me difamó, siempre me insultó de manera abierta, siempre utilizó la homofobia contra mí. Ese ambiente no es seguro para mí", añadió.

El parlamentario dijo incluso que desde que Jair Bolsonaro fue elegido, el nivel de violencia contra él y las minorías aumentó. Wyllys fue uno de los mayores rivales de Bolsonaro en el Congreso y se enfrentó a él directamente cuando el ahora presidente electo homenajeó el coronel Brillante Ustra, torturador de Dilma Rousseff en la dictadura, durante la votación del ‘impeachment’ a la expresidenta en 2016. Después de escuchar a Bolsonaro, Wyllys escupió en dirección a él.

Las amenazas que Wyllys ha sufrido en los últimos tiempos hicieron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitara al Gobierno brasileño que tomara medidas para proteger su vida e investigara las amenazas. "La decisión de la CIDH es una reacción de la comunidad internacional a la inacción del Estado brasileño frente a una situación que se ha prolongado en el tiempo y que, en el último año, se ha agravado mucho", dije el parlamentario al El País en diciembre del año pasado.

La decisión de renunciar al cargo fue respaldada por su partido, el PSOL. Según aseguró Wyllys a ‘Folha de S. Paulo’, su formación reconoció que él se convirtió en un "blanco". Su compañero de partido Marcelo Freixo afirmó en Twitter que la decisión del parlamentario de dejar el país es un síntoma "de este tiempo sombrío en que el odio tomó la política". "Jean continuará en la militancia. Y nosotros daremos continuidad a sus luchas en el parlamento", escribió.

Decenas de figuras públicas también publicaron mensajes de apoyo al parlamentario en las redes sociales. Marina Silva, ex candidata a la presidencia por el partido Rede, dijo que independientemente de las divergencias políticas, la gravedad de este hecho exige que la vida de quién es amenazado sea protegida. "Chico Mendes sufrió escarnio y fue asesinado. Marielle también. Es lamentable que el diputado Jean Wyllys tenga que renunciar a su cargo por recibir amenazas de muerte", escribió en Twitter. El parlamentario pretende dedicarse ahora a la vida académica y dedicará su tiempo a un máster, pero no reveló a donde pretende ir.

Después del anuncio de Wyllys este jueves, el concejal Carlos Bolsonaro (PSC-RJ), hijo del presidente, escribió en el Twitter: "¡Vaya con Dios y sea feliz!". Por su parte, Jair Bolsonaro, después de decir que estaba regresando de Davos publicó en esta red social: "¡Gran día!". Muchos internautas interpretaron los mensajes como una referencia a la decisión de Wyllys y lo denunciaron en las redes.

Entonces, ambos políticos volvieron a publicar mensajes en los que desmentían tal interpretación. "¡Fake news! Me referí a la misión concluida, las reuniones productivas con jefes de Estado, el regreso al país que amo, la Bolsa está batiendo un nuevo récord [...] y la confianza en nuestro país está siendo restablecida, eso hace de hoy un gran día!", escribió el presidente. Su hijo Carlos publicó: "El PSOL ya tuvo a un político escupiendo y un exafiliado apuñalando a Bolsonaro, pero cuando leen "gran día" en su Twitter se consideran víctimas perseguidas. ¡Entiendan!".