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viernes, 2 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | El icono gay que reta a la Iglesia y al Gobierno en Líbano

Imagen: El País / Hamed Sinno
El icono gay que reta a la Iglesia y al Gobierno en Líbano.
El concierto de la banda de rock más popular del país, Mashrou Leila, ha sido cancelado por amenazas de grupos cristianos radicales.
Natalia Sancha | El País, 2019-08-02
https://elpais.com/internacional/2019/07/31/actualidad/1564595393_804362.html

Tras varias semanas de pulso entre la iglesia católica maronita y la banda de rock Mashrou Leila, los clérigos cantan victoria y el Gobierno de Líbano calla. El grupo no actuará el próximo 9 de octubre en el Festival Internacional de Biblos (histórica ciudad cristiana en la costa libanesa) tras ser objeto de una campaña homófoba en las redes sociales. Grupos cristianos radicales e incluso del propio arzobispado de Biblos les acusan de “socavar los valores religiosos” y “fomentar la homosexualidad”. Tras una década sobre los escenarios, Mashrou Leila se ha convertido en un icono en la música libanesa. Sus canciones las corean miles de jóvenes identificados con la denuncia de los corsés sectarios, la sangría de universitarios sin trabajo, el nepotismo crónico o la defensa de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBI. El vocalista, Hamed Sinno, conocido como el Freddie Mercury libanés por su bigote, se ha convertido en un símbolo entre los gais árabes al defender abiertamente su homosexualidad en un país donde puede ser condenado hasta a un año de cárcel.

Paradójicamente, Beirut ha sido la única capital árabe en celebrar el día del orgullo gay. Una parte de la sociedad rechaza, con protestas crecientes desde 2015, el estancamiento de un sistema político anclado en el reparto del poder sobre la base de cuotas confesionales y reivindica una mayor libertad.

Las dos canciones que han hecho rugir a los fundamentalistas cristianos se remontan a 2015. ¿Por qué arremeten ahora? “Los religiosos sienten que están perdiendo sus privilegios y poderes ante el avance de los movimientos sociales liberales, por eso necesitan movilizar a los grupos más vulnerables de entre sus seguidores con discursos populistas”, responde George Azzi, cofundador de la ONG libanesa Helem para la defensa de los derechos LGTBI.

Once ONG han presentado este miércoles una queja ante el fiscal general en Beirut para exigir medidas contra los que amenazan al grupo musical y reclamar explicaciones por el interrogatorio de las fuerzas de seguridad a dos de sus integrantes. “La decisión del Gobierno de actuar contra Mashrou Leila y al mismo tiempo ignorar las amenazas a los conciertos de la banda muestra que está usando selectivamente las leyes contra los insultos y la incitación para censurar las opiniones contrarias”, indicó en un comunicado Lama Fakih, responsable para Oriente Medio de la ONG Human Rights Watch (HRW).

El propio grupo también se ha pronunciado. “Se trata de una campaña orquestada que ha culminado con amenazas de muerte”, afirma en un comunicado del martes lanzado en las redes sociales. Los dos músicos interrogados fueron puestos en libertad sin cargos. No obstante, ante las amenazas recibidas, el festival anuló el concierto con el argumento de que quería "evitar un baño de sangre”.

Regresión de libertades
“Este incidente pone de manifiesto la fragilidad de las instituciones estatales, que se pliegan a las presiones de grupos radicales religiosos que negocian concesiones fuera del Estado de derecho”, sostiene en una conversación telefónica desde Beirut Ayman Mhanna, director ejecutivo de Samir Kasir Foundation (SKeyes). “ Es simplemente el resultado natural de meses y meses de regresión en materia de libertad de expresión en Líbano donde ha vuelto a primar seguridad sobre libertad”, añade.

El Gobierno libanés se ampara en la vecina guerra siria, la amenaza yihadista y el peso de los refugiados (una cuarta parte de la población de 4,5 millones de habitantes) para reducir espacios de libertad en nombre de la seguridad nacional. En el último año, según las ONG de derechos humanos del país e internacionales se ha incrementado el número de defensores de derechos humanos, activistas en las redes sociales y periodistas que han sido condenados a varios meses de cárcel o penas de multa por supuestos insultos al Estado y ofensas a los valores de alguna de las 18 confesiones oficiales.

El debate por la suspensión del concierto de la banda Marshou Leila ha incendiado las redes sociales al que se han sumado personalidades como el conocido compositor Marcel Khalife. “La tarea más apremiante que uno puede desempeñar hoy es sacudir la fe del país en todas sus creencias. Es un deber. [...] Que el país resurja por encima del miedo”, ha escrito el artista en su página de Facebook. “Se pueden cometer masacres sectarias, degollar sobre la base del carné de identidad y profanar lugares santos, pero herir las sensibilidades al hablar de rituales religiosos es no tener modales”, ironiza el conocido tuitero libanés Karl Sharro.

Una década de broncas confesionales
En el próximo Festival Internacional de Biblos, el grupo había de celebrar su décimo aniversario de una banda que no se formó en un garaje de los suburbios de Beirut, sino en la prestigiosa Universidad Americana de Beirut (AUB), en las aulas de la facultad de arquitectura. Sus integrantes se juntaron para “relajar tensiones” durante las ‘jam sesions’ que tenían lugar por las noches, cuando trabajaban en los proyectos que habían de entregar al día siguiente. De ahí que el nombre del grupo sea Mashrou Leial (proyecto de noche, en árabe). Empezaron durante los meses de extrema tensión político-confesional cuando musulmanes suníes y chiíes se enfrentaron en las calles de la capital libanesa que inundaron con más de un centenar de muertos aquel mayo de 2008.

Una década después, Mashrou Leila se ha convertido en la víctima de ese mismo poder que denuncian. Este año la banda árabe a lanzado su primera canción en inglés, Cavalry (Caballería), en cuyo videoclip un grupo de niñas (supuestamente palestinas) se encaran con soldados (supuestamente israelíes). Cuestionado por un periodista sobre el mensaje de la canción, el vocalista Hamed Sinno respondió: “Se trata de ir a una pelea que sabes que vas a perder, pero, de todas formas, vas”.

miércoles, 31 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | Líbano prohíbe el concierto del grupo gay Mashrou' Leila para "evitar un derramamiento de sangre"

Imagen: El Mundo / Hamed Sinno, de Mashrou Leila
Líbano prohíbe el concierto del grupo gay Mashrou' Leila para "evitar un derramamiento de sangre".
La banda se enfrenta a una cruzada en su propio país, la iglesia exige la cancelación de su participación el próximo 9 de agosto en el festival internacional de Biblos, una cita imprescindible del estío libanés.
Francisco Carrión | El Mundo, 2019-07-31
https://www.elmundo.es/cultura/2019/07/31/5d403261fc6c8386558b45c4.html

"Hermano, no me olvides/ mi amor, mi premio/ Me hubiera gustado mantenerme cerca de ti/ presentarte a mis padres, coronar mi corazón/ cocinarte, barrer tu casa/ malcriar a tus hijos, ser tu ama de casa/ pero estás en tu casa y yo en otra...". La letra, tal vez la primera canción gay del pop árabe, es un básico del repertorio de Mashrou' Leila, la banda libanesa que ha hecho de la libertad su bandera.

Prohibido en Egipto y vetado en Jordania, el grupo se enfrenta ahora a una cruzada en su propio país, un crisol de credos que tampoco está vacunado contra el conservadurismo que habita la región. La iglesia maronita le ha declarado la guerra por unas letras que consideran un atentado contra la moral. La eparquía maronita católica de Biblos -un trasunto de las diócesis occidentales- prendió la llamada denunciando que las canciones de Mashrou' Leila "vulneran los valores religiosos" y exigiendo la cancelación de su participación el próximo 9 de agosto en el festival internacional de Biblos, una cita imprescindible del estío libanés que se celebra entre las ruinas del antiguo puerto de este pueblo de pescadores emplazado a 42 kilómetros de Beirut.

La llamada a suspender su actuación ha recibido el entusiasta apoyo de los sectores más recalcitrantes de la iglesia local, con sus clérigos a la cabeza. "Llamo a los hijos de Biblos y el Líbano a boicotear el espectáculo, que propagará la promiscuidad, la corrupción y violará todo lo que es sagrado", arguyó el padre Camille Mubarak, sacerdote de una urbe mediterránea que en el siglo XII cayó en manos de los cruzados, como recuerda un castillo construido a partir de los restos de templos romanos. "He contactado con los parlamentarios locales y otros responsables cristianos y les he trasladado que este concierto representa un peligro para nuestra comunidad", agregó el también clérigo Abdu Abu Kasem.

La activa campaña para evitar que las incómodas canciones de Mashrou' Leila resuenen, como en ediciones anteriores, por el páramo ha incluido peticiones de hacerlas callar "a la fuerza". Tras días de amenazas y advertencias, la organización del festival arrojó la toalla este martes. "En una decisión sin precedentes, y como resultado de una sucesión de acontecimientos, el comité organizador se ha visto obligado a suspender el concierto de Mashrou' Leila para evitar el derramamiento de sangre y garantizar la estabilidad y la seguridad, frente al comportamiento de algunos. Lamentamos lo sucedido y nos disculpamos con el público". El festival no ofrecerá un grupo alternativo porque "Mashrou' Leila resulta insustituible".

La banda, con un estilo que mezcla pop, jazz y ritmos orientales y latinos y con actuaciones programadas este otoño en Los Ángeles y Nueva York, no ha dudado en plantar batalla. Jamás se han escondido. Hace años que su vocalista y autor de las letras, Hamed Sinno, reconoció en público su homosexualidad. "Alguien tenía que hacerlo", respondió Sinno cuando le interrogaron por su sonada salida del armario. Precisamente en 2010, durante su primer concierto en el festival de Biblos, el líder del grupo apareció sobre el escenario con una bandera arcoiris para júbilo del público y tormento de las autoridades que habían acudido. Desde entonces, se ha convertido en uno de los contados iconos que defienden los maltratados derechos de la comunidad homosexual en Oriente Próximo, perseguida por fuerzas de seguridad y milicias y demonizada en unos amordazados medios de comunicación.

"Somos cuatro libaneses de diferentes religiones unidos por nuestro amor a la música que estudiamos arquitectura en la Universidad Americana de Beirut", esbozó la banda en un comunicado en el que denuncian ser víctimas de una "campaña de difamación" tras años cantando unas composiciones que "no intentan ofender a nadie ni a su sistema de valores". "Nuestro objetivo es promover nuestro arte y arrojar luz sobre las causas humanas, ni más ni menos, respetando a todas las religiones y sus símbolos".

La arremetida de las autoridades eclesiásticas ha estado acompañada por muestras de adhesión como la presentación de una demanda por un abogado ante la fiscalía pública en la que insta al Estado libanés a juzgar a la banda por "insultar la religión, instigar el sectarismo y propagar y promover la homosexualidad", ilegal según el código penal local. Dos miembros del grupo fueron arrestados el pasado miércoles por la Seguridad del Estado y liberados poco después por orden de la fiscalía general.

La campaña de odio suscitó la rápida condena de organizaciones como Amnistía Internacional. "Las autoridades, principalmente el ministerio de Interior, tienen la responsabilidad de adoptar las medidas necesarias para garantizar que la banda es protegida de esta malévola campaña y que el concierto no es cancelado por motivos de seguridad", señaló Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía en Oriente Próximo, antes de que el festival decidiera plegarse a las amenazas. Los activistas de derechos humanos recuerdan la contribución de Mashrou' Leila a abordar desde la música tabúes de la sociedad árabe como el patriarcado, la homosexualidad, la guerra, la violencia doméstica o la corrupción que ha arrasado las aspiraciones de generaciones enteras.

Su defensa cerrada de las libertades públicas les ha convertido en blanco de los actuales amos de Oriente Próximo: autócratas y pacatos líderes religiosos, musulmanes y cristianos. En 2017 Jordania canceló un concierto de Mashrou' Leila tras las críticas de parlamentarios y clérigos y poco después de levantar un veto que pesaba sobre el grupo desde un año antes. En Egipto, tampoco son bienvenidos desde que enseñas del movimiento LGTBI asomaran por un concierto en septiembre de 2017 y las fuerzas de seguridad desataran una campaña de arrestos de los asistentes, acusados de libertinaje.

A pesar de los nubarrones, las cuatro almas del grupo nunca han claudicado y siguen denunciando el "conservadurismo fanático que ha contribuido a hacer de Oriente Próximo una región tóxica durante la última década" y que continúa asfixiando a los más jóvenes. Hace dos años, cuando la monarquía de Abdalá II permitió que los radicales ganaran la partida, Mashrou' Leila -que se ha reunido sin éxito durante la última semana con líderes cristianos libaneses- declaró a modo de manifiesto: "No cambiaremos la forma en la que hacemos e interpretamos nuestra música. No nos dan miedo las amenazas de muerte que hemos recibido. Nos negamos a sentir vergüenza por apoyar a un compañero homosexual. Estamos orgullosos de nuestro trabajo y de nuestro público".