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sábado, 16 de mayo de 2020

#hemeroteca #homofobia | Cuando ser gay era una enfermedad

Imagen: El Periódico
Cuando ser gay era una enfermedad.
El 17 de mayo de 1990 la OMS eliminó la homosexualidad del listado de dolencias psiquiátricas.
Juan Fernández | El Periódico, 2020-05-16
https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20200516/oms-elimina-1990-homosexualidad-listado-enfermedades-psiquiatricas-7962649

En los años 80, los debates televisivos sobre la homosexualidad solían contar con la presencia de un activista gay que ponía voz y rostro a una realidad por entonces poco visible, un sociólogo que aportaba contexto histórico, un sacerdote que señalaba los límites morales de la iglesia, y un psiquiatra. La participación del experto en salud mental tenía una justificación que en esos años nadie cuestionaba: oficialmente, la homosexualidad se consideraba una enfermedad y abordarla como tal quedaba fuera de toda duda o reproche.

Eugeni Rodríguez recuerda bien aquellos acalorados debates catódicos en los que la realidad LGTBI –acrónimo que en esos años nadie habría sabido identificar– empezaba a salir del armario. «Solían girar sobre dos cuestiones: el pecado y la enfermedad. Así que mi misión consistía en demostrar que no era un pervertido ni un loco. ¡Como para reclamar derechos estábamos nosotros por entonces!», clama el hoy presidente del Observatori contra l’Homofòbia, quien en esos años ya ejercía de aguerrido activista gay en todo tipo de foros y escenarios, incluidos los platós de televisión, y tiene claro cómo era el minuto y resultado de la causa homosexual en aquel momento. «Veníamos de décadas de legislación franquista que nos había identificado como un peligro social, acababa de caernos encima el estigma del sida y el movimiento gay era aún muy precario», rememora.

Fue en este contexto en el que se produjo un hito trascendental en la historia del movimiento LGTBI que en España, sin embargo, pasó sin pena ni gloria: el 17 de mayo de 1990, la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, donde había figurado desde la creación de este organismo internacional.

Ningún diario nacional se hizo eco de la noticia, ni hubo celebraciones entre los colectivos gais del momento. «El sida nos tenía muy tocados y no teníamos aún la fuerza ni la visibilidad que alcanzaríamos más adelante. Los efectos de aquel anuncio los empezamos a notar después», reconoce Rodríguez.

La doble discriminación de las lesbianas
El primero y principal fue de carácter simbólico. «Yo nací en 1945. Haciendo cuentas, he pasado más años siendo considerada una persona enferma, aunque sin serlo, que sana», reflexiona Boti G. Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI. Se convirtió en activista lesbiana a mediados de los años 90, cuando su opción sexual ya no se consideraba una dolencia, pero su memoria está llena de pasajes en los que sentirse diferente implicaba ser señalada como una trastornada. «Las mujeres homosexuales padecíamos un doble rechazo social y crecimos sin referentes. Lo asombroso es que solo llevemos 30 años sin arrastrar ese castigo», destaca.

En la tardía eliminación de la homosexualidad de la lista mundial de enfermedades influyeron factores de geopolítica mundial. «La caída del bloque soviético y la desaparición de varias dictaduras latinoamericanas de perfil homófobo hicieron que cambiara la correlación de fuerzas en la OMS y permitieron que saliera adelante aquella votación», explica Jordi Petit, antiguo secretario general de la Asociación Internacional de Gais y Lesbianas (ILGA, en sus siglas en inglés), el organismo que con más ahínco había reclamado la desaparición de ese estigma después de que la Asociación Americana de Psiquiatría excluyera a la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973.

Hormonas y ‘electroshocks’
Atrás quedaban décadas en las que la percepción patológica de las relaciones entre personas del mismo sexo había añadido dolor extra a un colectivo históricamente perseguido. Si la homosexualidad era una enfermedad, significaba que se podía curar.

Desde que el psiquiatra alemán Richard von Krafft Ebing la definiera como «perversión sexual» en su libro 'Psychopathia Sexualis' de 1896, fueron muchas las técnicas que se usaron en todo el mundo para, presuntamente, sanar a gais y lesbianas y librarles de su dolencia, como el psicoanálisis, las terapias hormonales o el empleo de 'electroshock' y de la cirugía cerebral. «Lo nuestro primero fue pecado, luego delito y más tarde enfermedad. Esta última condena fue la que más tardamos en quitarnos de encima», señala Petit, quien recuerda que la homosexualidad sigue siendo hoy ilegal en 69 países, en doce de los cuales está condenado con la pena de muerte.

Día internacional contra la homofobia
Desde el 2004, el día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que se celebra este domingo, rememora una decisión administrativa que, al menos en España, sirvió para allanar el camino hacia la normalización que alcanzaría el colectivo LGTBI años más tarde.

«Al poco de la declaración de la OMS, me invitaron a una tertulia en la tele y volví a encontrarme a un psiquiatra en la mesa, pero esta vez decidí levantarme y marcharme. Fue la última vez que me pasó. Desde entonces he debatido muchas veces en público sobre derechos de los homosexuales, pero nunca más sobre si lo nuestro es una enfermedad», advierte Eugeni Rodríguez.

miércoles, 3 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Pedro Sánchez, al colectivo LGTB: “Ni un paso atrás en vuestros derechos”

Imagen: El País / Pedro Sánchez con Pedro Almodóvar
Pedro Sánchez, al colectivo LGTB: “Ni un paso atrás en vuestros derechos”.
El presidente del Gobierno recibe por primera vez en Moncloa a los representantes de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales.
Servimedia | El País, 2019-07-03
https://elpais.com/sociedad/2019/07/03/actualidad/1562165815_645429.html

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido este miércoles en el Palacio de la Moncloa a un numeroso grupo de activistas LGTB y referentes del mundo de la cultura con motivo del Orgullo, a los que se ha dirigido para trasladarles que el Gobierno "se va a mantener firme" y no va a permitir "ni un paso atrás" en la defensa de sus derechos. El colectivo LGTB no pisaba la Moncloa desde 2005, cuando fueron recibidos por la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tras la aprobación del matrimonio homosexual. Por entonces, Pedro Zerolo encabezó la delegación de activistas que, este miércoles, ha vuelto a la sede del Ejecutivo sin él, pero con muchos de los referentes que le acompañaron.

Boti García, Federico Armenteros, Carla Antonelli, Jordi Petit y otros muchos nombres del colectivo que estos días celebra su semana grande, la del Orgullo, fueron los convocados por Sánchez. También estaban otras personalidades visibles LGTB como Pedro Almodóvar, Los Javis, el modisto Palomo Spain, el actor Pepón Nieto o el primer secretario del PSC, Miguel Iceta.

El primero en tomar la palabra ha sido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que leyó la declaración institucional que aprobó el pasado viernes el Consejo de Ministros coincidiendo con el 50 aniversario de las revueltas del Stonewall Inn de Nueva York, considerado como el inicio del movimiento LGTB y el Orgullo.

Después llegó el turno de la histórica activista Boti García, durante años presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), a la que sigue vinculada. "Hemos sido quemadas en las hogueras, encerradas en hospitales, ridiculizados ante la opinión pública, estamos para celebrar nuestra supervivencia", declaró ante el presidente del Gobierno y tres de sus ministros: Grande-Marlaska, la vicepresidenta Carmen Calvo y María Luisa Carcedo (Sanidad).

Pedro Sánchez ha narrado la historia de Antonio Ruiz, un hombre homosexual que en 1976 fue encarcelado durante tres meses en base a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social por considerarlo un pervertido. "Esto no ocurría en 1950 o 1960, era 1976, había muerto el dictador Franco. No son persecuciones remotas, en términos históricos estamos hablando poco
menos que de ayer mismo", ha dicho el presidente.

El jefe del Gobierno ha añadido que hoy por hoy "el conjunto de la sociedad ya no entiende de discriminaciones por orientación sexual" y ha asegurado que España es "un referente LGTB". Además, ha agradecido a los colectivos su labor. "Sois un entramado fuerte, sólido, muy activo y con capacidad reivindicativa y movilizadora".

También les ha prometido que "el Gobierno se va a mantener firme" ante agresiones o amenazas a personas por su orientación sexual o identidad de género, así como que "nunca más" se va a cuestionar "el derecho a ser" feliz de una persona porque "prohibir el amor porque sea diferente se convierte en un disparate colosal".

Jordi Petit, destacado activista catalán, ha centrado su discurso en los países que aún persiguen la homosexualidad, al tiempo que ha criticado a los ‘lobbies’ "eclesiásticos" que, a su juicio, tratan de interferir en las acciones de Gobierno para limitar los derechos del colectivo LGTB. "Invito a todos los países progresistas a combatir esta ola conservadora", ha concluido.

sábado, 19 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #politica | Colau abre el Centro LGTBI de Barcelona y reivindica ser "la primera alcaldesa bisexual"

Imagen: El Periódico / Ada Colau en la inauguración del Centro LGTBI de Barcelona
Colau abre el Centro LGTBI de Barcelona y reivindica ser "la primera alcaldesa bisexual".
Destaca el papel de la ciudad como "referente mundial de la lucha contra la homofobia". El histórico activista Jordi Petit se desmarca del proyecto al considerar que se ha hecho "sin consenso".
El Periódico, 2019-01-19
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20190119/colau-abre-el-centro-lgtbi-de-barcelona-y-reivindica-ser-la-primera-alcaldesa-bisexual-7255583

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha inaugurado el primer Centro LGTBI de Catalunya orgullosa de ser "la primera alcaldesa mujer y bisexual" de la ciudad y ha defendido que la capital catalana no tendrá miedo en la lucha contra la homofobia.

En el acto de apertura del centro este sábado, la alcaldesa ha advertido que "son tiempos oscuros, en los que gente retrógrada que cuestiona la libertad y el amor", pero ha sostenido que este centro es un motivo de esperanza.

Ha destacado el papel de Barcelona como "referente mundial de la lucha contra la homofobia" y ha recordado que el ayuntamiento se presentará como acusación popular contra la última agresión homófoba sufrida el pasado fin de semana por un joven en el Metro.

"Esta es una ciudad valiente e innovadora", ha añadido Colau, que ha reivindicado la diversidad y ha sostenido que de ello depende la libertad de las futuras generaciones.

Derechos LGTBI
La concejal de feminismos y LGTBI, Laura Pérez, también ha intervenido en el acto, en el que ha hecho un repaso a las luchas en defensa de los derechos del colectivo en la ciudad, entre las que ha destacado la primera manifestación LGTBI de España en Barcelona, en los años 70.

También ha valorado que la apertura de este centro garantizará derechos al colectivo y brindará "atención directa y apoyo social, jurídico, sanitario" a quienes lo necesiten.

Además, ha explicado que promoverán la cultura y el arte, con exposiciones, charlas y presentaciones de libros y que será un espacio abierto al barrio y a la ciudad.

Por su parte, el director de la Plataforma de Entidades LGTBI de Catalunya (gestora del centro), Quim Roqueta, ha destacado el carácter inclusivo e intergeneracional del centro y ha lamentado "la utilización partidista de la derecha" de las demandas del colectivo.

Críticas
Sin embargo, algunas voces del colectivo LGTBI han criticado a Colau por el hecho de que este centro vaya a estar gestionado por una plataforma que "no representa la mayoría de entidades LGTBI", en palabras del histórico activista Jordi Petit. Petit califica el centro de un "buen recurso municipal con dinero de todo el mundo" que, sin embargo, "gestionará una minoría de entidades" y "no la mayoría".

Petit critica que las más de 30 entidades que participan en el Pride Barcelona "no estarán integradas" en la gestión de este centro, que ha sido levantado "sin el consenso de la mayoría de entidades LGTBI", algo que considera una "grave responsabilidad" por parte del Gobierno municipal. "Por todos estos motivos y por la fallida gestión municipal que llevado a este absurdo, hago pública mi queja: 'NO' con mis impuestos", ha denunciado Petit a través de una misiva.

domingo, 25 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | 1977: El día en que la homosexualidad salió de la clandestinidad para tomar la calle

Imagen: El Diario / Manifestación por la Liberación Gay en Barcelona, 26 Junio 1977
1977: El día en que la homosexualidad salió de la clandestinidad para tomar la calle.
Hablamos 40 años después con quienes organizaron la primera manifestación del movimiento gay en España. La marcha por las Ramblas de Barcelona reunió multitud de militantes políticos, no sólo gais y lesbianas, y sufrió la represión de los ‘grises’. La homosexualidad formó parte de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social hasta el año 1978.
João França | El Diario, 2017-06-25
http://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/homosexualidad-salio-clandestinidad-calles-Barcelona_0_657585022.html

A los pocos días de las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco, una organización clandestina convocó una manifestación en las Ramblas de Barcelona que sería también histórica. Era el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que por primera vez en España tomaba la calle para reivindicar los derechos de gais y lesbianas. "Teníamos que conseguir libertad en el momento en que el resto de la población alcanzara libertad", recuerda Eliseu Picó, uno de los fundadores del FAGC. Por eso después de la llamada a las urnas del 15 de junio de 1977, organizaron su primera manifestación el domingo 26.

El movimiento, por supuesto, no nace en ese momento. Desde 1970 se había ido articulando una respuesta a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que aprobarían ese año las Cortes franquistas. Era una evolución de la Ley de Vagos y Maleantes, que provenía de la República pero a la que en 1954 se incorporó la homosexualidad. En ese contexto se organiza lo que más tarde vendría a ser el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), y sus impulsores envían primero cartas anónimas a los obispos presentes en las Cortes y más tarde, con el apoyo de la revista francesa ‘Arcadie’, hacen llegar a todos los miembros de la cámara información sobre homosexualidad y ley.

"Fue el primer éxito que nos dio coraje para seguir, porque hubo un debate en las Cortes y la ley ya no perseguía a los homosexuales por el simple hecho de serlo, sino a quienes cometieran actos, en plural, de homosexualidad", explica Armand de Fluvià, uno de los impulsores de ese movimiento. A partir de ahí el MELH siguió su trabajo, y en 1972 empezó a publicar una revista, ‘Aghois’, que se enviaba por correo desde Francia a los "valientes suscriptores" y pretendía romper con la soledad de los homosexuales.

Si bien las fuerzas del orden no perseguían activamente a los homosexuales de la misma manera que a los militantes políticos, sí había detenciones, y cárceles destinadas a este fin en Badajoz y Huelva. "Básicamente a partir de denuncias de familia y de vecindario", explica Jordi Petit, fundador de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y más tarde secretario general de la International Lesbian and Gay Association (ILGA). "Ese período significó problemas de autorechazo y autohomofobia, de no aceptarse, y más en una cultura nacionalcatólica donde la iglesia imponía una determinada moral", apunta. Él mismo aceptó la recomendación de ponerse el silicio para "educar la voluntad".

La represión durante el franquismo, sin embargo, no afectaba de igual manera a hombres y mujeres. "Como siempre, las mujeres tenemos una sexualidad que no es reconocida, que se considera subsidiaria de la masculina, y por tanto en el caso de las lesbianas quedaba todo más escondido, sin nombre, también en cuanto a la persecución, y aún hoy cuesta conseguir la visibilidad lesbiana", apunta Mercè Otero, militante feminista y miembro de Ca la Dona.

La necesidad de salir a la calle
En este contexto, el cerco alrededor del MELH se fue estrechando. En 1973 Armand de Fluvià recibió una llamada de alguien que decía que quería recibir la revista Aghois. Reconoció la voz de Vicente Juan Creix, de la Brigada de Investigación Social de la policía, y supo que ya habían descubierto de dónde salía la publicación. "Les dije a los chicos que nos habían pillado y que teníamos que disolver los grupos, y sólo mantuvimos el que editaba la revista, que duró hasta el año 75, poco antes de morir Franco", explica.

Con la muerte del dictador el movimiento hizo un cambio importante. "Si bien el MELH era un movimiento reformista, con muchos de los que éramos y muchos más que reunimos, fundamos el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (Frente de Liberación Gay de Catalunya), que era un movimiento revolucionario, con un manifiesto todavía muy vigente que fue la base para todas las otras organizaciones que se formaron después en toda España", explica Fluvià. El cambio de nombre representaba la adopción de una perspectiva antipatriarcal y anticapitalista, y una estrategia frentista, que acabaría llevando el movimiento a salir a la calle.

Eugeni Rodríguez, que fue portavoz del FAGC desde 1985 y hoy preside el Observatori Contra l'Homofòbia, explica el carácter de esta nueva organización: "El emblema del FAGC es muy claro, tenemos el triángulo equilátero invertido, que era el símbolo que se ponía a los homosexuales en los campos de exterminio nazis, para recordar de dónde venimos; tenemos las cuatro barras, porque nos reivindicamos de una tierra oprimida, que es Catalunya; y el puño alzado, porque es una lucha que se hace desde una perspectiva obrera".

El FAGC empezó a salir a la calle para acompañar las otras luchas sociales del momento. La primera vez fue en la manifestación por la amnistía convocada por la Assemblea de Catalunya en 1976. "Salimos con miedo, con una pancarta tapándonos hasta los ojos, y en cambio nos encontramos aplausos en todas partes, ningún insulto ni nada, todos nos aceptaban, y eso nos alentó", recuerda Armand de Fluvià. A partir de aquí el FAGC empezó a hacer acto de presencia en el Día de la Mujer, el Primero de Mayo, en la Diada de Catalunya y mítines por la mayoría de edad a los 18 años o por el derecho al divorcio. Hasta que con las redes de apoyo tejidas con todo tipo de movimientos se vieron con fuerzas para convocar su propia manifestación.

Una manifestación unitaria
En la primera marcha por los derechos LGTBI que tenía lugar en el Estado, lo que pedía el FAGC, en ese momento todavía una organización ilegal, era la derogación de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social, y a pesar de la represión la respuesta fue muy amplia. "La convocaba el FAGC pero nos añadimos enseguida movimiento feminista, movimiento vecinal, sindicatos y partidos, y allá no había sólo militantes políticos y gais y lesbis, también matrimonios y parejas heterosexuales, porque se había contagiado mucho esta lucha antirrepresiva, y la gente respondía", explica Empar Pineda, militante feminista lesbiana y en ese momento dirigente del Movimiento Comunista. "Fue una manifestación muy unitaria y te sentías muy acompañada, y vale la pena recordarla aunque se haga una cada año", añade Mercè Otero.

La marcha subió las Ramblas de Barcelona casi enteras. "No nos lo pensábamos y llegamos casi hasta el final, en la Fuente de Canaletas", recuerda Eliseu Picó. Fue entonces cuando la policía dispersó la manifestación con golpes y balas de goma. "La presencia de los grises hacia la mitad de las Ramblas hizo que la gente se empezara a dispersar, y quien hizo de escudo y nos protegió fueron transexuales y travestis, a quienes no habíamos dejado ocupar la cabecera de la manifestación porque nos preocupaba la imagen", lamenta Pineda. "Las feministas decían que aquello era una caricatura de la mujer objeto y los gais decían que esto nos sacaba la seriedad, sólo después hemos visto que aquello fue un error", remacha Jordi Petit.

Una vez el movimiento tomó la calle ya no paró, y este 1 de julio se celebrará la 40ª manifestación por la liberación LGTBI en la ciudad de Barcelona, que resiste con un fuerte carácter político a la sombra del Pride. Al año siguiente el FAGC sufrió su primera escisión, con la formación de la Coordinadora de Col·lectius per l'Alliberament Gai (CCAG), de carácter más libertario, y las pocas lesbianas que militaban abandonaron la organización para integrarse en el movimiento feminista. Por otra parte, la manifestación de 1978 tuvo réplicas también en Madrid, Bilbao y Sevilla y a finales de ese año se consigue la retirada de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social.

En 1979 el FAGC convocará la manifestación reivindicando la legalización de las organizaciones gais, que finalmente se conquista en 1980. Desde entonces el movimiento ha tenido altos y bajos con multiplicidad de organizaciones y reivindicaciones, pero todos los que lucharon entonces coinciden en reivindicar la importancia de ese momento histórico y que hoy todavía queda mucho por hacer para combatir la LGTBIfobia.

miércoles, 31 de mayo de 2017

#libros #lgtbi #franquismo | Ser tú misma era un delito

Ser tú misma era un delito / Juan-Ramón Barbancho y Alfonso Baya ; prólogo de Jordi Petit.
Sevilla : Las liebres muertas, 2017 [05-31].
140 p.
ISBN 9788469727218 / 15 €

/ ES / ENS
/ Franquismo / Homofobia / LGTBI / LGTBIfobia / LPRS / Testimonios / Transfobia

Durante los oscuros años de la Dictadura, las personas homosexuales y transexuales fueron criminalizadas, detenidas, maltratadas, encarceladas, en aplicación de unas leyes infames. El Gobierno y los jueces actuaban y la Iglesia era el ojo que vigilaba y el dedo que acusaba. Pero pese a lo difícil de este camino, los que aquí aparecen y muchísimos más triunfaron sobre la injusticia llegando a ser sí mismos, llegando a ser quienes querían ser.

miércoles, 15 de febrero de 2017

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Jordi Petit: "Ante esta ola de homofobia no hay que retroceder en la visibilidad, ‘hemos de ser visibles, hasta llegar a ser indiferentes’"

Imagen: Mundo Obrero / Jordi Petir
Jordi Petit: "Ante esta ola de homofobia no hay que retroceder en la visibilidad, ‘hemos de ser visibles, hasta llegar a ser indiferentes’".
Presidente de honor de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y de Stop SIDA.
Ginés Fernández González | Mundo Obrero, 2017-02-15
http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=6609

Mundo Obrero: Hace unas semanas conmemoramos el 38 aniversario de la despenalización de la homosexualidad, ¿cómo recuerdas aquellos días?
Jordi Petit: Efectivamente la homosexualidad fue retirada de la Ley de Peligrosidad Social en Consejo de Ministros de la UCD el 26 de diciembre de 1978 y la orden apareció en el BOE de 11 de enero de 1979. Sin embargo el hecho de dejar de ser “peligrosos” no impedía la aplicación del Código Penal por parte de la policía, en cuanto al llamado delito de “escándalo público”. Hubo pues que exigir la legalización de las asociaciones homosexuales, victoria conseguida el 16 de julio de 1980. Entonces sí fuimos ciudadanas y ciudadanos iguales a los demás, al menos en deberes, que no en derechos. Todo este proceso conllevó manifestaciones, manifiestos de artistas, entidades e intelectuales.

En aquel naciente movimiento gay se marcaban muchas más metas que no se han conseguido hasta hace pocos años. En nuestro país existió siempre la vocación de incidir en la sociedad y hacerla partícipe de la lucha contra la represión, nada fue gratuito. Entre aquellas movilizaciones iniciales y el Gobierno, hubo que buscar un canal de comunicación. Es de agradecer la función de diputados del PCE-PSUC, PSOE-PSC y Euskadiko Ezkerra para -entre pasillos-, convencer a Adolfo Suárez de asumir esas reivindicaciones. Además jugó a nuestro favor el hecho de convertirnos en un país democrático y eso requería para su homologación con Europa, no solamente la legalización del comunismo, sino también la de los homosexuales.

Fueron unos años donde se respiraba en el ambiente un afán revolucionario que no pudo ser. La “modélica” transición fue muy 'light'. Los últimos presos en salir de las cárceles fueron los homosexuales, quienes no recibieron compensación hasta el gobierno de Zapatero. Especialmente en Barcelona el movimiento gay tuvo sus escisiones libertarias y la transgresión de personajes como el pintor Ocaña y el dibujante Nazario. En cambio Madrid tomó el relevo pocos años después con ”la Movida”, respuesta cultural al desencanto de una transición frustrante. Una época de contracultura en torno a las revistas “La Luna “y “Ajoblaco”. Entonces Almodóvar publicó su osada “Yo, Pattydiphusa”, libro de culto editado en varias lenguas. Entre la progresía cundió el voluntarismo de querer alcanzar la “bisexualidad”, pero eso no puede llegar con solo probar. Tener amistades gays se puso de moda y recalaron en España musicales tan significativos como “Hair” y la película “The Rocky Horror Show”, así como varias otras de autores españoles. En medio del destape apareció un film lésbico que pasó con poco éxito protagonizado por Rocío Durcal y Bárbara Rey (“Me siento extraña”). En 1980 Víctor Manuel llegaba al número 1 de las listas de éxitos con una canción de temática gay “Quién puso más” y en 1981 bailamos “El noa, noa” con Massiel, primer tema que mencionaba un “lugar de ambiente donde todo es diferente”.

M.O.: ¿Cuál es tu opinión del proceso que se ha dado desde entonces hasta hoy?

J.P.: Como en todo movimiento social, al ser alcanzados los objetivos prioritarios de un determinado período, hubo un repliegue militante: se vaciaron los frentes de liberación gay y se llenaron las pistas de baile. Muchos de aquellos grupos se fueron disolviendo. Aquellas generaciones nunca habían podido disfrutar de una libertad que llegó casi de golpe, tres años es poco tras décadas de represión. La irrupción del vih/sida significó un duro golpe ante la fiesta de la recién recobrada libertad. Afloró una gran homofobia al identificar esta enfermedad con los gays. Las organizaciones se transformaron y de militantes pasamos a ser voluntariado que creó servicios de prevención, apoyo y distribución de preservativos. Aquí se produce pues un gran cambio cualitativo en el movimiento, la prioridad ya no era una “revolución” imposible, sino atender a las personas afectadas y repetir mil veces que no existían “grupos de riego”, sino “prácticas de riesgo”. Las declaraciones del deportista heterosexual Magic Jhonson sobre su estado seropositivo contribuyeron a bajar la presión sobre la comunidad homosexual. Por aquellos años, ante a la amonestación policial contra dos lesbianas que se besaban en la Puerta del Sol, la respuesta fue una gran besada de cientos de mujeres, con gran eco de prensa. Los cambios fundamentales fueron pasar de ser militantes al voluntariado y poner sobre el tablero las exigencias a los partidos políticos (campañas Vota Rosa) y a las instituciones para que cumpliesen sus deberes para con la comunidad lgtb. Conseguimos, a través de la reclamación de la Ley de Parejas de Hecho, entrar en la política y dejar de ser un tema marginal. Digamos que se pasó a un reformismo tan radical que obtuvo éxito, ¿qué menos patriarcal o machista que una pareja homosexual con hijos? Son las nuevas familias homoparentales.

M.O.: ¿En qué se ha avanzado? y ¿Qué cosas hay que cambiar todavía?
J.P.: Se fue avanzando en la visibilidad del hecho lgtb para su normalización social, -muy lejos todavía- y en descriminalizar bastante a la comunidad gay como signo del sida. Sin embargo ese estigma todavía continúa, incluso en numerosos gays seropositivos y en parte de la población. Algo que sigue indemne son las injurias en el lenguaje cotidiano, chistes y expresiones homófonas a todo trapo, muy incardinadas en la sociedad. Las grandes ciudades, más anónimas ofrecen más libertad por existir menos control social que en las localidades pequeñas o medianas. Obviamente hemos consolidado unas manifestaciones del Orgullo inmensas y con amplia participación popular.

M.O.: Se están produciendo acciones y creando colectivos contra la igualdad por la orientación sexual de las personas ¿Cómo consideras que hay que combatirlos?

J.P.: El segundo reflujo del movimiento lgtbi se produce al ganar la batalla del matrimonio igualitario, el derecho de adopción y la Ley de Identidad de género. En estos diez últimos años, han desaparecido los encendidos pero muy pedagógicos debates en torno a estas recientes victorias. Eso supone un vacío que deja espacio a las corrientes conservadoras siempre presentes en nuestro país. Además, las nuevas generaciones lgtbi se encuentran con una libertad que viven como normal y el resto de juventud no asiste al debate de antaño. Han desaparecido pues de escena los argumentos básicos, tanto científicos como éticos, que explican la diversidad sexo-afectiva de la especie humana. Ante esta ola de homofobia no hay que retroceder en la visibilidad, “hemos de ser visibles, hasta legar a ser indiferentes”. Las leyes contra la lgtbi-fobia deben de ponerse en marcha ya, sobre todo en la educación y una legislación contra la apología del odio debe poner coto a estas entidades que predican absurdos y confunden a la gente. Hay que volver a explicar desde el Informe Kinsey hasta la presencia de la homosexualidad y la bisexualidad en animales, como una expresión más de la naturaleza. Toda agresión merece una respuesta en la calle, junto a la pertinente denuncia.

M.O.: ¿Qué papel juegan y por otro lado qué papel pueden jugar los medios de comunicación en la lucha por la igualdad de las personas LGBTIQ?
J.P.: Siempre, siempre han jugado un papel fundamental. Todo aquello que estuvo prohibido bajo el franquismo y apareció en el primer momento de la transición, adquirió carta de naturaleza en la información, cosa que no sucedió con el destruido movimiento homosexual tras la II Guerra Mundial; tardó muchos años a ser considerado por la prensa. Aquí sucedió lo contrario y no se ha roto esa normalidad. En varios eventos lgtb internacionales organizados en nuestro país, las asociaciones extranjeras quedaban sorprendidas del espacio en prensa y TV que obteníamos, incluso contando el minutaje en los informativos de TV, siempre el doble o más que en sus países. Actualmente contamos con gays presentadores de distintos programas de gran audiencia y no pasa nada. Es menor la visibilidad lésbica, -creciente en estos últimos años-, debido a la doble opresión: como mujeres y como homosexuales. En principio los medios contribuyeron mucho a desmentir la imagen tópica de la “mariquita” estilo Alfredo Landa y la taquillera película “No desearás al vecino del quinto”. Hay tantas formas de ser gay, lesbiana o transexual como formas de ser heterosexual. El peso de nuestro machismo atávico ha entrado también en las filas homosexuales, condenando de forma absurda a los “afeminados” y a las ”marimachos”. Lamentablemente es una dicotomía que aún levanta discusiones entre gays y entre lesbianas (éstas menos rígidas). Hubo y hay programas de TV que han aprovechado este maniqueísmo, pero es un filón ya agotado.

M.O.: ¿Qué diferencias observas entre el colectivo LGBTIQ de los 70 y 80 y el actual?

J.P.: Actualmente las siglas del movimiento se han enriquecido con más variantes, intersexuales y queer. Una más biológica y la otra más ideológica. En todo caso demuestran la variabilidad de la sexo-afectividad, toda una contribución a la liberación sexual de las personas heterosexuales y la denuncia constante de la doble moral a la que quiere someter la ideología dominante (judeo-cristiana) a todo el mundo. La gran diferencia generacional de los años 70-80 con la actualidad es haber superado un problema inicial que no precisan resolver otros movimientos: la auto-aceptación, luchar contra el propio desprecio y salir del armario para, -no adaptarse a la sociedad-, sino para cambiarla de forma inclusiva. ¡¡¡Cuantas lesbianas, gays y transexuales se suicidaron en los años de la dictadura por considerarse enfermos, pecadores y delincuentes!!! Nunca sabremos cuántos. Aun así y con la información disponible, todavía hay un feroz ‘bulling’ en escuelas e institutos que llevan incluso al suicidio. En el otro extremo tenemos a las personas mayores lgtbi, inmersas en residencias y geriátricos donde no han podido elegir con quién conviven y donde reina la homofobia propia de la juventud de esa tercera edad heterosexual. Deben de volver al armario y eso es una cruel injusticia. Las administraciones deben de proveer formas de atención a la gente mayor lgtb que preserven su dignidad y privacidad. Las actuales generaciones lgtbiq no vivieron la lucha contra la represión, ni la crisis del vih/sida, por tanto deberían contribuir informándose sobre la memoria histórica de lgtbi. Sin memoria no hay futuro y hasta incluso puede haber retrocesos.

M.O.: ¿Qué consejos le darías a quienes se están organizando dentro del colectivo?
J.P.: Conocer los textos básicos sobre ciencia e ideología de los movimientos y organizaciones anteriores al 2000. Partir de que estamos ante un retroceso social que genera lgtbiq-fobia y que eso requiere re-explicar el ABC de la diversidad sexo-afectiva de la especie humana. Sumar alianzas con todas las ong's que defienden los Derechos Humanos, mantener y ampliar la alianza con los locales de ambiente homo o trans, como un derecho de afinidad, sin menoscabo de la necesaria visibilidad en el trabajo, la familia y la calle. No perderse en batallas ideológicas, sino servirse de las nuevas teorías como método de análisis. No olvidar la solidaridad internacional y mejorar la colaboración con el feminismo y la creciente corriente de los hombres por la igualdad, que aportan reflexiones muy interesantes. Insistir en la normalización social del hecho lgtbiq a través de asociaciones de ocio, como el deporte o bien de profesionales como la policía lgtbiq. Apoyar el frente más nuevo, las familias homoparentales, verdadera revolución socio-ideológica y defender la dignidad de las personas mayores lgtbi. A la vez que exigir de las instituciones mayores compromisos tanto contra la homofobia como por la educación en la igualdad. No olvidar que en este presente inmediato, estamos perdiendo terreno a causa del reflujo de años recientes y del crecimiento de ideologías conservadoras que reaccionan contra los éxitos conseguidos. Recordar, “hay que hacernos visibles para llegar a ser indiferentes”.

Jordi Petit, activista gay desde 1977. Presidente de honor de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y de Stop SIDA, Medalla de Honor de la Ciudad de Barcelona 2002 y Creu de Sant Jordi 2008. Secretario General de la International Lesbian and Gay Association (1995-1999). Autor de “25 años más”, Icaria Editorial, 2003 (prólogo del sociólogo Manuel Castells) y de ”Vidas del arco iris”, Egales, 2004 (prólogo del periodista Xavier Sardá). Dos libros que explican con todo detalle todo este proceso.

lunes, 7 de noviembre de 2016

#hemeroteca #derechos | La ILGA pide a España que apoye a defensor de derechos LGTBI nombrado por ONU

Imagen: La Vanguardia / Jordi Petit
La ILGA pide a España que apoye a defensor de derechos LGTBI nombrado por ONU.
EFE | La Vanguardia, 2016-11-07
http://www.lavanguardia.com/vida/20161107/411650079315/la-ilga-pide-a-espana-que-apoye-a-defensor-de-derechos-lgtbi-nombrado-por-onu.html

El exsecretario general de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA) e histórico activista de los derechos LGTBI Jordi Petit ha pedido hoy al gobierno español que mañana apoye el nombramiento del defensor del colectivo LGTBI de la ONU, el tailandés Vitit Muntarbhorn.

En declaraciones a Efe, Petit ha explicado que un grupo de países africanos pretende impedir el nombramiento de Muntarbhorn, experto en cuestiones que afectan a homosexuales y transexuales, durante la reunión de la asamblea de la ONU.

Según Petit, mañana Muntarbhorn será sometido a una moción que pide su cese tras ser elegido recientemente para defender los derechos LGTBI en el Mundo.

"Aunque la situación mundial suma 130 países donde la homosexualidad es legal, contra 75 donde es ilegal, varios países donde es legal, pero sin atención a los delitos de odio por lgtbi-fobia e indiferencia a los derechos de esta comunidad, podrían sumarse al bloque opositor, pues la labor de Vitit Muntarbhon es precisamente denunciar estas deficiencias", ha alertado Petit.

El activista LGTBI teme que, al celebrarse mañana las elecciones presidenciales norteamericanas, la votación pase desapercibida mediáticamente.

La Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA), fundada en 1978 y que ahora federa a 1.200 asociaciones lgtbi de todo el mundo, ha realizado un llamamiento a los gobiernos para no respaldar esa moción.

"Esperemos que esta sea la posición del recién constituido Gobierno español. La figura de este experto es un gran logro de ILGA, a través de países favorables a la plena igualdad de personas lgtbi, nombramiento que tuvo lugar el pasado 1 de noviembre", ha señalado Petit.

"Como exsecretario general de ILGA, espero y confío en un resultado positivo para este primer defensor de la comunidad lgtbi mundial, sin precedentes en la ONU. Exijo del Gobierno español el voto negativo a la moción de los países de la intolerancia", ha concluido Petit, que fue galardonado con la Creu de Sant Jordi en 2008.

domingo, 19 de julio de 2015

#hemeroteca #vih #historia | Y de pronto la fiesta se acabó

Imagen: El Periódico / Rock Hudson en Barcelona, 1984-09-30
Y de pronto la fiesta se acabó
El 25 de julio de 1985, Rock Hudson anunció públicamente que padecía sida y que estaba harto de sostener una vida que no era la suya. La muerte del galán, apenas dos meses después, sepultó a base de miedos y estigmas la incipiente fiesta de la liberación gay. Treinta años más tarde, el activista Jordi Petit rememora aquellos tiempos despiadados y se lamenta de que la lucha contra la enfermedad aún sea una de las grandes olvidadas en África.
Jordi Petit | El Periódico, 2015-07-19
http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente-y-tv/pronto-fiesta-acabo-4366466

El desencanto cubrió el final de la Transición. Se esfumaron muchas ilusiones. Eso sí, nos dieron el «destape». Tras el intento de golpe de Estado de Tejero, la transgresora Rambla de Barcelona calló, solo resistió la movida madrileña. Sin embargo, sí hubo un sector que no paró la marcha: esos fueron los gais. Por vez primera en nuestra historia, podían divertirse a tope, sin miedo a las redadas y detenciones de muy pocos años antes. Se vaciaron los frentes de liberación y se llenaron las pistas de baile.

Sitges rebosaba de turismo homosexual, pero en los primeros 80, de verano a verano, algunos extranjeros no volvían, habían enfermado o muerto. La prensa empezó a hablar de una extraña enfermedad que en EEUU afectaba a heroinómanos, homosexuales, haitianos y hemofílicos. Aquí no pasaba nada: gais, sociedad e instituciones se lo miraban entre recelo e indiferencia. La juerga seguía.

Hasta el 25 de julio de 1985, cuando Rock Hudson declaró que padecía sida y que era homosexual. El actor falleció el 2 de octubre del mismo año a causa de esta enfermedad. La fiesta, de repente, se había terminado. Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó su último mensaje: «No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo». Un testimonio que 30 años después sigue muy válido: las personas seropositivas siguen bajo gran presión social, invisibles.

Hudson había sido entrevistado en 1984 por Àngel Casas en TV-3 y allí dijo que para ir a bailar prefería a Richard Gere que a Bo Derek. Más que por la medio sorpresa de saber de su homosexualidad, su muerte trascendió a causa de la enfermedad. Había sido el galán perfecto que tantas señoras habrían querido para sus hijas, y estas (y otros de tapadillo) también habían suspirado por el apuesto compañero de comedias de la adorable Doris Day. Entre lágrimas, ella dio la noticia al mundo.

Aquello significó un verdadero terremoto social. No se sabía el origen del mal, aún no habían enfermado los primeros gais españoles y la prensa se llenó de titulares sobre «el cáncer rosa» o «el cáncer gay». Se desató un rechazo tremendo hacia los homosexuales que habían salido del armario en los años anteriores. Mi amigo Patrici Peñalver, sastre de Sabadell, perdió a toda su clientela, nadie quería que le tocase. Había quien, si sabía que había un gay en su trabajo, usaba los servicios de otra planta. Surgieron leyendas urbanas delirantes: que si la culpa era de los periquitos (se soltaron a miles de sus jaulas) o que si eran las fresas... Mi madre, que había presumido de hijo entrevistado por TVE, era evitada por las vecinas: no subían con ella en el ascensor, se tapaban la cara al cruzarse por la escalera y en el Mercat de Sant Antoni de Barcelona no le dejaban tocar frutas ni verduras.

La enfermedad por fin tuvo nombre: Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Responsable: un virus. Y la mejor forma de evitar la transmisión: el uso del preservativo, mal que le pesase a una Iglesia que se puso furibunda. ¿Medicación directa? Ninguna. La encargada de dar la primicia del condón fue la dermatóloga Caterina Mieres (años después “consellera” de Cultura), en una entrevista en la revista “Party”. Al llegar a su trabajo, hubo quien le dijo con picardía: «Te hemos visto en una revista de hombres desnudos». Los doctores Clotet y Gatell fueron pioneros en la lucha contra la pandemia.

Sin embargo, en el ambiente gay, durante bastantes meses persisitió la idea de que aquello era un invento de Reagan para estigmatizar a los homosexuales, que eso no pasaba aquí. La primera distribución de condones que realizamos Josep Matenci y yo mismo en el desaparecido bar Keops fue frustrante, nos los tiraron a la cara al grito de «fascistas» y «ursulinas». No querían que terminara una fiesta que casi acababa de empezar. Apareció la errónea idea de los llamados «grupos de riesgo» que empezamos a combatir desde las primeras entidades: había que hablar de «prácticas de riesgo», pues el sida podía afectar a todo tipo de personas. La mayor marginación la sufrieron las prostitutas y transexuales. Lamentablemente, empezaron a fallecer personas, básicamente gais. El primero, y casi único, en dar la cara como paciente fue el madrileño y ya desaparecido activista Manolo Trillo en un “Telediario”. Años más tarde le siguió Antonio Guirado en el programa de Rafaella Carrá.

El ambiente gay se enrareció, todos tenían miedo de todos, no era una comunidad tan compacta como en otros países. Surgió una cierta moralina: se criticaba la promiscuidad que antes campaba a sus anchas. La santa alianza Reagan-Thatcher-Wojtyla arremetió contra la vida disoluta y proclamó el «castigo divino» que había llegado. La realidad era dura ya desde la sala de espera del especialista: nadie quería que le viesen allí o que luego se difundiera. El trato de los pacientes en los hospitales impresionaba por las grandes medidas de precaución y hubo funerarias que no quisieron hacerse cargo de los difuntos, como cuenta Ferran Pujol (fundador del Projecte dels Noms/Memorial de las víctimas de esta pandemia).

Nacieron pues las primeras asociaciones de lucha contra el sida, Gais per la Salut (luego Stop Sida), SIDAESTUDI y numerosos comités ciudadanos. Sucedían cosas tremendas. Al volver del funeral de la pareja, uno podía encontrarse con sus pertenencias tiradas en el rellano de la escalera y el paño de la llave del piso cambiado por la familia del difunto. A menudo se escondía la causa de la muerte y se oficiaban funerales católicos a personas agnósticas, en los que la pareja era ignorada. Recuerdo al cura que ofició el de mi amigo Xavi, una loca fantástica y anticlerical; se atrevió a decir: «Claro, con la vida que llevó Xavi...».

Llegaron los primeros tratamientos, todavía insuficientes para detener los efectos del virus. Una de estas debía guardarse en frío. Un anciano gay que ingresó en una residencia de la provincia de Tarragona pidió a la cocina que le guardasen esa medicación en la nevera. Al día siguiente todo el mundo sabía que había un «maricón sidoso», nadie le hablaba ni se sentaba a comer con él. Doble discriminación para la más solitaria de las muertes.

La promoción del condón se convirtió en el objetivo de las entidades pioneras. Se editaron carteles con apoyo de los gerentes de los locales gais de Sitges y Barcelona y hubo festivales solidarios con reconocidos artistas. Al principio costó bastante sensibilizar a las instituciones, pero la evidencia las desbordó. El Instituto Municipal de la Salud de Barcelona organizó cursillos para formar a camareros de los bares de ambiente gay como correa de transmisión para la clientela: el tema era tratado muy en secreto. La Generalitat y el Ministerio de Salud se portaron bien, por encima de sus diferentes colores políticos. Gracias, Francisco Parras, director del desaparecido Plan Nacional del Sida.

El 7 de noviembre de 1991, la estrella de la NBA Magic Johson, heterosexual, anunció que era portador del VIH. La noticia finalmente dio la razón a quienes hablábamos de «prácticas de riesgo». Bush declaró: «Para mí, Magic es un héroe, un héroe para cualquiera que ame el deporte». Un alud de llamadas abarrotó la Coordinadora Gai-Lesbiana: gente heterosexual, atemorizada, se ponía en contacto con nosotros porque desconfiaba de las instituciones y suponía que sabíamos más. Mil y una preguntas. Así nació el Teléfono Rosa. Gracias a todos los voluntarios. Por aquel entonces, aparecieron los preservativos para lesbianas, mucho menos afectadas y tremendamente solidarias. El miedo incluso acabó engendrando el “ligue frío”, como lo describió la antropóloga Olga Viñuales: seducir pero nada más.

En 1992 la Ministra de Asuntos Sociales, Matilde Fernández, lanzó la campaña “Póntelo-Pónselo” y el gran rechazo de la Iglesia todavía le dio más eco. Gracias, Matilde, la gente aún se acuerda. Aquel mismo año Hollywood “amnistió” a los gays con el oscar a Philadelphia. La banda sonora de este periodo la protagonizó Whitney Houston con su “I will always love you”, que sonó en muchísimos funerales estadounidenses. Aquí se impuso la doble moral.

Dar un salto global de 30 años hasta el presente supone sumar más de 25 millones de muertes y más de 42 millones de personas viviendo con el VIH o el sida. La pandemia se ha cebado con especial crudeza en África, vía heterosexual, y el coste de los sucesivos fármacos escapa al poder adquisitivo de la mayoría de personas: incluso he presenciado envíos a pacientes de EEUU que no se los pueden costear. En el llamado primer mundo, al aparecer la medicación que convierte al sida en enfermedad crónica (no exenta de efectos secundarios), se ha relajado o banalizado la prevención entre jóvenes, ha bajado el uso del preservativo y aumentado todo tipo de infecciones y embarazos no deseados. Treinta años de lágrimas y esperanzas.

lunes, 30 de junio de 2003

#libros #activismo | 25 años más : una perspectiva sobre el pasado, presente y futuro del movimiento de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales


25 años más : una perspectiva sobre el pasado, presente y futuro del movimiento de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales / Jordi Petit .
Icaria, Barcelona : 2003.
295 p. : il.
Colección: La Mirada Esférica ; 7
ISBN 8474266483 [2003-06]
/ ES / ENS
/ Activismo / Catalunya / Derechos / España / Historia – Siglo XX / Historia – Siglo XXI / Homosexuales / Lesbianas / Movimientos sociales
Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1453271~S1*spi

“25 años más” es un análisis de los principales factores que alumbran el devenir del movimiento GLTB en el Estado Español y que se proyectan hacia el futuro. Siempre desde la realidad de Catalunya, Petit describe y profundiza en los avances legales, indica urgencias como el sida y lamenta retrasos como el debate de valores y vida cotidiana, que caracterizan estos 25 primeros años contados desde la histórica manifestación del Orgullo Gay de las Ramblas barcelonesas en 1977. En este libro pueden encontrarse artículos del autor que a lo largo del tiempo revelan los cambios y renovación del movimiento GLBT, así como varios recortes de prensa elegidos al azar para contribuir a no perder la memoria de este largo camino hasta el presente. Tal como indica el título de este ensayo, Petit concluye con toda una batería de propuestas de futuro sobre temas candentes para la normalización del hecho homosexual: educación, fuerzas de orden público, emigración, juventud, etc. Apuesta por la creación de organismos específicos como un Instituto para la Igualdad Social de lesbianas y gays que aplique con las ONG G1-BT soluciones y medidas a todos los temas pendientes. Denuncia la moderna «homofobia cariñosa», la que dice que ya tienen bastante gays y lesbianas, y recuerda que todavía el lenguaje cotidiano sigue lleno de injurias, lo que denota el largo trecho que queda por recorrer, y todo por un derecho tan humano como amar.
Jordi Petit es el «nom, de guerre» que Jordi Lozano González (Barcelona, 1954) adoptó al ingresar al entonces ilegal movimiento gay en 1977. Anteriormente, por causa de su militancia antifranquista fue dos veces encarcelado. Entre 1980 y 1986 desempeña el cargo de coordinador del "Front d´Alliberament Gai de Catalunya" (FAGC). En 1986 es cofundador de la "Coordinadora d´iniciatives Gais" (CIG) que se convertiría en la federación de asociaciones Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, de la que fue secretario general hasta 1999. En 1992-1993 fue coordinador de la campaña antidiscriminatoria «Democracia es Igualdad» y entre 1995 y 1999 fue secretario general de la International Lesbian and Gay Association (ILGA), siendo reelegido en la conferencia de la federación mundial en 1997. En este período ILGA alcanza el estatus de ONG consultiva ante el Consejo de Europa, y es recibida por vez primera en Ginebra por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Mary Robinson. En 2001 Jordi Petit trabajó para un programa antidiscriminatorio de ONUSIDA. Actualmente es presidente honorífico de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y miembro de honor de Stop Sida, ha recibido distinciones de la Fundació de Lluita contra la Sida, COGAM de Madrid y Col.lectiu Lambda de Valencia en 2000, y la medalla de honor de la Ciudad de Barcelona el 22 de enero de 2003. Parte de los beneficios por derechos de autor de la presente obra se destinan a la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y a la International Lesbian and Gay Association (ILGA). 

ENLACES
Wikipedia | Jordi Petit
http://es.wikipedia.org/wiki/Jordi_Petit