Mostrando entradas con la etiqueta Identidad colectiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Identidad colectiva. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de mayo de 2018

#hemeroteca #identidades | Feminismo y nacionalismo

Imagen: El País / Protesta feminista contra la sentencia a la Manada
Feminismo y nacionalismo.
La creencia en una identidad colectiva es el hilo que conecta feminismo y nacionalismo.
Francesc de Carreras | El País, 2018-05-09
https://elpais.com/elpais/2018/05/08/opinion/1525797638_469687.html

¿En qué se parecen hoy feminismo y nacionalismo? A primera vista podría decirse que en nada. Sin embargo, si lo pensamos con detenimiento, podemos encontrar ciertas coincidencias. La primera, el carácter crecientemente dogmático y fundamentalista de ambos movimientos al convertirse en ideologías y creencias cerradas que no admiten discusión.

El nacionalismo, por ejemplo el catalán, se fraguó sigilosamente en los tiempos de Pujol con una intolerancia que hoy se hace visible, pero que ya entonces no admitía discrepancia alguna. Si se osaba criticar la política lingüística, aún en aspectos no esenciales, inmediatamente eras tachado de anticatalán y de nacionalista español. No se analizaban tus argumentos, sino se te descalificaba personalmente por atreverte a disentir. Así creaban una espiral de silencio: nadie debía opinar sobre esta cuestión.

Ahora tengo la sensación de que pasa lo mismo con el feminismo. La reacción ante el ‘caso La Manada’ me lo ha recordado. Es discutible el fallo de la sentencia y también el voto particular. Pero hay que argumentar el disentimiento, no puede desacreditarse la resolución judicial sin haberla leído, entendido y meditado. Sin embargo, en el momento de pronunciar la sentencia, de 300 páginas por cierto, ya estaban montadas las manifestaciones para protestar contra la misma. Sin estudiar las pruebas, los manifestantes ya habían dictado el veredicto. ¿Por qué? Porque se presuponía que era un ataque al feminismo, entendido como una creencia fundamentalista y dogmática.

¿Cuál es el hilo que conecta feminismo y nacionalismo? La creencia en una identidad colectiva, sea el género mujer, sea la nación. En la tradición ilustrada y democrática, el feminismo defendía la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Tardó en triunfar pero al fin lo consiguió. De los ideales de mayo del 68, del que tanto se habla estos días, probablemente el feminismo es el más aceptado transversalmente, aunque falte un buen trecho para que la igualdad sea real. Pero los avances son mayores que en la igualdad entre clases sociales. Ahora bien, del feminismo de la igualdad hemos pasado al feminismo de la identidad: la mujer es igual a las otras mujeres, no a los hombres. Incluso, se dice, la identidad (colectiva) de la mujer se fundamenta en aquello que la diferencia del hombre y, en muchos casos se afirma, precisamente, contra el hombre. Esta deriva, pasar de la igualdad de derechos a la identidad colectiva, es lo que asemeja el feminismo con el nacionalismo. De la Ilustración hemos pasado al Romanticismo, de las ideas a las creencias.

jueves, 5 de abril de 2018

#hemeroteca #fotografia #identidades | La construcción de la hegemonía según Arbesú y Amengual

Imagen: Hoyesarte / Fotografía de Bruno Arbesú
La construcción de la hegemonía según Arbesú y Amengual.
Hoyesarte, 2018-04-05

http://www.hoyesarte.com/evento/2018/04/la-construccion-de-la-hegemonia-segun-arbesu-y-amengual/

Los fotógrafos Bruno Arbesú y Toni Amengual exponen en la Galería Cero su trabajo de nuevo documentalismo con el título 'Cuestión de Estado / Res Pública', una exposición en la que se acercan a la representación ideológica y a las trampas del discurso político y sus estereotipos.

Antonio Gramsci definió hegemonía como “el poder adicional del que goza el grupo dominante para hacer coincidir sus intereses con el interés general”. Esta hegemonía es efectiva cuando los gobernados confían en los gobernantes, y para ello se construye toda una coreografía y escenificación articuladas, de entre otras formas, a través de los mítines políticos. El mecanismo empleado suele ser el de la representación y utilización de elementos que generen un microcosmos que coaccione al individuo y diluya las identidades individuales.

Artificios que construyen la realidad política y reafirman ideológicamente al que asiste a ellas. En dicha coyuntura, Arbesú y Amengual recogen a través de diversas pero complementarias miradas el espectáculo del escenario de la política tanto en España como fuera de ella. El primero, desde la búsqueda de la formación de las identidades colectivas como consecuencia de la acción institucional; y el segundo, en el estudio más focalizado en la representación ideológica del sistema bipartidista español.

El nuevo documentalismo de estos dos fotógrafos permite evaluar los símbolos más universales desde los escenarios, con toda la parafernalia de sus decorados, hasta los gestos estereotipados de los sujetos que cargan en su mirada todo el peso de nuestra historia. Toda la simbología generada de la cosa pública, aprehendida por ambos artistas tras años de seguimiento, puede verse desde hoy hasta el 1 de junio en Cero.


Cuestión de estado / Res-pública.
Galería Cero, 2018-04-05 

http://www.galeriacero.com/es/exposiciones/cuestion-de-estado-res-publica

Desde antiguo quien detenta la hegemonía, o aspira a conseguirla, ha sabido que la representación del poder y la creación de escenografías es un elemento esencial para el predominio de su discurso, de su práctica política y del ejercicio de seducción sobre los otros.

El estudio de la relación entre la imagen y el poder, siempre complejo, no puede eludir el discurso de Michel Foucault y su aviso de que la construcción visual se basa en arquitecturas escópicas heredadas que consolidan las relaciones de hegemonía y dominación. Entiende la imagen como una disputa ideológica que derrumba o edifica verdades y valores esenciales.

Las escenografías ordenan el espacio del ceremonial, de ritos, de liturgias donde se dan cita símbolos, actores, vestuario, guion y espectadores.

Un hito de la escenificación contemporánea de la representación del poder lo constituyen los mítines políticos en los que la multitud se muestra como un conjunto disciplinado como parte esencial del diseño de la coreografía.

Giovanni Sartori, en Homo videns, advierte de la supremacía de las tecnologías de la comunicación y el efecto de la “primacía de la imagen” sobre el verbo en perjuicio del pensamiento abstracto.

Hoy esta iconografía está construida fundamentalmente de cara a la dimensión mediática de la publicidad, la televisión y las redes sociales. La imagen de los líderes se edifica mediante pantallas de plasma y los devotos seguidores irrumpen como un cuerpo neutro, una máquina compacta.

martes, 3 de abril de 2018

#hemeroteca #sociologia | Carabancheleando crea un diccionario para impulsar el habla de los barrios

Imagen: Yorokobu
Carabancheleando crea un diccionario para impulsar el habla de los barrios.
Eduardo Bravo | Yorokobu, 2018-04-03
https://www.yorokobu.es/carabancheleando/

El colectivo Carabancheleando ha recopilado en ‘Diccionario de la periferia’ las expresiones de los barrios de Madrid, para resaltar su valor cultural y reflexionar sobre cómo el lenguaje conforma la realidad.

Dar nombre a las cosas con las que conviven las comunidades humanas no es un acto inocente, sino que tiene innumerables efectos en esas sociedades. El análisis del léxico de un grupo de hablantes informa, entre otras cosas, de sus estructuras familiares, de su entorno natural, de su religión, de su funcionamiento interno e incluso de su estructura política.

A nadie se le escapa que el lenguaje es también una de las muchas herramientas de las que dispone el poder para imponer su control sobre los ciudadanos. Simplificando mucho el mecanismo, solo es necesario crear palabras que ensalcen ciertas instituciones, al tiempo que otras denigran a determinados colectivos, culturas o lugares.

Por esa razón, si se desea poner en marcha nuevas y diferentes formas de generar conocimiento, es necesario operar en el terreno del lenguaje, de las palabras y de los conceptos.

Ese es el objetivo de Carabancheleando, un colectivo que centra su trabajo sobre la periferia de Madrid. Entre sus proyectos está el ‘Diccionario de las periferias’, un libro en el que se recogen datos históricos, mapas, cartografías sobre la periferia y expresiones o términos surgidos en ellas.

«Carabancheleando nació en 2013, a partir de una investigación militante que estábamos haciendo en el Grupo de Periferias del Observatorio Metropolitano, que buscaba ver cómo estaba impactando la crisis en esas zonas de la ciudad», explica uno de sus responsables, Sergio García.

Para desarrollar ese trabajo, García y sus compañeros realizaron derivas por Alcorcón, Parla, Torrejón y Vallecas. De esa experiencia, lo primero que concluyeron es que no solo había una periferia, sino muchas.

«Encontramos el barrio obrero, también el barrio ‘guetificado’, que era el resultado de las políticas de vivienda de la Transición con realojamientos a lo bestia y, por último, la periferia neoliberal, que sería la de las nuevas construcciones. A todas ellas se añade una periferia que llamamos «+1», que son esas zonas marginales como la Cañada Real que, aunque quedan pocas, aún están ahí».

Durante la investigación, los miembros de Carabancheleando detectaron varios temas que eran característicos del barrio. Por ejemplo, los estigmas, las fronteras, la crisis o los movimientos sociales. Sin embargo, a medida que fueron profundizando, también comprobaron que surgía de ellos una gran cantidad de oralidad que ayudaba a definir lo que era la periferia.

«Era una representación de la periferia que iba más allá de lo académico o mediático», explica Sergio García. «Por eso, para visibilizarlo, decidimos hacer un diccionario que permitiera conocer lo que sucede en los barrios, darle valor y compartirlo».

Entre los términos que se incluyen en el ‘Diccionario de la periferia’ y que forman parte de la realidad de esos barrios están «redadas racistas», «sin papeles», «autogestión», «asociación de vecinos», «vacaciones», «mestizo», así como términos añejos que datan de los años 70 y 80.

«Son palabras que proceden del entorno “taleguero” y que ahora están un poco desfasadas, pero que emplea la gente de esa generación y que “delatan” a alguien como parte de la periferia».

A ese lenguaje surgido de los ambientes talegueros de los 70 y 80, se suma el procedente de la inmigración interior de los años 60 y 70 y, más recientemente, el relacionado con los movimientos migratorios originarios de otros países, como los de Sudamérica o África.

«A pesar de esa mezcla, en Carabancheleando nos hemos dado cuenta de que las periferias están hechas de mundos intransitivos. La enorme diversidad social y cultural de esos barrios no acostumbra a tocarse. Coexiste, pero hay pocos vasos de comunicación sociales y culturales, debido a una segregación social muy fuerte derivada de políticas de racismo institucional o del propio barrio».

Esa norma, sin embargo, se rompe en el caso de las generaciones más jóvenes. El instituto, las canchas de deporte, los polideportivos o el parque son lugares en que las diferencias sociales se diluyen y los lenguajes se mezclan.

«En el mundo adulto hay poca interacción y poca interculturalidad. Son los jóvenes los que más mestizaje realizan, porque en los institutos y en los espacios públicos conviven chavales gitanos, payos e inmigrantes. En ocasiones puedes escuchar a chavales payos que se llaman entre sí “primo”, que era algo muy particular del mundo gitano o, por ejemplo, ahora ves que todos ellos escuchan ‘regaetton’».

Después de una primera versión en formato web, el ‘Diccionario de las periferias’ acaba de ser publicado en soporte físico por la editorial Traficantes de Sueños. Un libro que puede comprarse o descargarse en pdf a cambio de nada o de una donación realizada libremente por el usuario.

«Si el saber de los barrios es un común, de todos y de nadie al mismo tiempo, no podemos hacer nosotros una apropiación privativa de ese conocimiento», explica Sergio García. «Nuestro objeto era visibilizar esa realidad, aportar nuevos conceptos y ponerlo todo a disposición del común a través de la web y del libro. La idea era generar conocimiento para los movimientos sociales y ahora está ahí para el que lo necesite».

Lejos de ser un final, la aparición del diccionario es un paso más en el proceso de trabajo de Carabancheleando. Mientras que algunos de sus miembros continuarán completándolo, otros harán uso de su contenido para reflexionar sobre las periferias, el poder y los movimientos sociales.

«Por un lado, en el diccionario encontramos ausencias de, por ejemplo, el mundo gitano, de algunos grupos emigrantes o de gente muy joven o muy vieja. Por eso queremos ampliar la investigación a otros escenarios como mercadillos, parques, gimnasios y otros lugares donde se desarrollen prácticas culturales pero desvinculadas de movimientos políticos o sociales organizados. Por otra parte, ya hay miembros de Carabancheando que han ido haciendo uso del diccionario de diferente manera».

Entre los miembros de Carabancheleando hay perfiles profesionales muy diferentes. Entre ellos, profesores de secundaria y universidad, que ya han comentado en las aulas con sus alumnos la iniciativa del Diccionario periférico.

«Lo primero que les llama la atención a los alumnos es que exista un diccionario de este tipo, porque les parece que la idea de diccionario es antagónica a la de que las periferias producen conocimiento. Luego les sorprende que se hable de cosas de las que no se suele hablar y que, las pocas veces que se abordan, suele ser para mal», indica.

Lo que más les llama la atención a los alumnos es que ese diccionario, aparentemente tan lejano, en realidad, habla de ellos.

«El otro día en la universidad lo utilizamos en clase y los alumnos se sorprendían de que incluyese conceptos relacionados con su vida, a los que ellos no daban ningún valor reflexivo. Por ejemplo, la definición de “vida de banco”. La idea de pasar parte de tu vida en un banco del parque con tus colegas», cuenta. «Les sorprendía mucho que ese acto, tan cotidiano y a la vez tan íntimo, tuviera valor reflexivo e implicaciones sociales. Fuimos hablando del tema y cada uno fue exponiendo sus experiencias al respecto, lo que hace que, al final, también se vaya modelando la palabra».

jueves, 29 de marzo de 2018

#hemeroteca #cofradias #identidades | Vestir la mantilla como “reivindicación feminista”

Imagen: El País / María del Carmen Cabello
Vestir la mantilla como “reivindicación feminista”.
Mujeres jóvenes defienden la recuperación del uso de la prenda tradicional como signo de identidad colectiva.
Jesús A. Cañas | El País, 2018-03-29
https://politica.elpais.com/politica/2018/03/29/diario_de_espana/1522345496_419397.html

Molestas con la llegada al trono de España del extranjero Amadeo de Saboya, un grupo de mujeres madrileñas apostó por idear un plante. Se ataviaron con mantillas españolas, en lugar de sombreros, en su tradicional salida vespertina de carruajes en el Paseo del Prado. Ocurrió del 20 al 22 de marzo de 1871 y, aunque fue una manifestación pacífica, hoy se la conoce como la rebelión de las mantillas. Casi un siglo y medio después, la gaditana María del Carmen Cabello, tuvo también su particular y doméstica revolución de la mantilla cuando, a las vísperas de cumplir los 18 años pidió a sus padres la prenda como regalo de Reyes.

“Me gustaba desde pequeña. En casa somos cofrades, pero esta tradición la empecé yo porque ni mi madre ni me hermana se vestían”, reconoce esta joven gaditana. Cabello, ya con 23 años, quería una mantilla para experimentar justo el ritual que este Jueves Santo revive por cuarta vez. Mari Carmen —melena recogida en un roete bajo, traje de negro impoluto diseñado y cosido por ella misma y tacones de aguja del mismo color— menea la cabeza nerviosa en el salón de su casa, en Cádiz, mientras su amigo Juan Carlos Girón fija a su pelo la peineta y la mantilla.

Frunce de encaje, alfileres y broche: el atavío está listo. Cabello se pone de pie de un salto y se escudriña en el espejo de la entrada de su casa. Todo está correcto. Se pone los guantes de encaje, coge el bolso y el rosario. De cerca, sus padres no le quitan ojo. Esteban, su padre, no se reprime: “¡Vas a ser la mantilla más guapa de todo Cádiz!”. Cabello sonríe. Ahora sí, todo está listo para comenzar la visita a las iglesias de la ciudad, donde por la tarde saldrán las procesiones en el día grande de la Semana Santa.

Cabello, enfermera de quirófano de profesión, es una de las mujeres que en estos días de Jueves y Viernes Santo, mantiene viva una tradición propia sur y sureste de la Península, pero que año tras año languidece. En ciudades como Sevilla, Cádiz o Jerez, son minoría las mujeres que visten la mantilla negra para la visita de los Sagrarios. Menos son aún si son jóvenes. De hecho, en distintas localidades, han surgido asociaciones y entidades, como el Grupo Gaditano Mujer de Mantilla, que abogan por su supervivencia y recuperación. Es justo lo que Cabello defiende con orgullo: “Yo lo veo como una reivindicación feminista. Es una tradición que se está perdiendo entre las jóvenes y es una pena”.

Mujeres como Cabello sostienen una tradición que hunde sus raíces en el periodo musulmán de la Península. “De la mujer musulmana tomamos la costumbre de incluir una prensa que cubriese la cabeza. De ahí el origen de lo que conocemos como tapada”, reconoce Sofía Martínez, historiadora e investigadora de indumentaria y artes decorativas. La prenda devino en un encaje, prendido del pelo con una peina que, en los siglos XVIII y XIX se vinculó, además, al casticismo de las majas, contrarios a la influencia de la moda francesa. “Fue una respuesta de esa gente que vivía en los barrios más humildes y de clases más populares”, rememora la historiadora.

Con los años, el protocolo hizo que la prenda se quedase vinculada a la mayor etiqueta para ceremonias religiosas y civiles (de las bodas a las corridas de toros). Y en el sur cuajó gracias a su uso mayoritario durante la Semana Santa. Sin embargo, con el avance de las modas y los cambios sociales, la vestimenta de mantilla languideció. Así fue como la conoció Cabello cuando, con 17 años, pidió su primera mantilla, hace ya cinco años. “Desde chica le interesó y eso que en casa nunca yo la había usado. Aún recuerdo la cara de ilusión que le hizo cuando se la regalé”, rememora Mari Carmen, su madre.

En la siguiente Semana Santa salió ya vestida en la procesión del Cristo de la Expiración que, cada Viernes Santo sale a la calle con un tramo de su cortejo integrado por mujeres ataviadas con esta prenda. Desde entonces, no suele fallar a la cita, ya en la mañana de los jueves, aunque el entorno no le sea favorable como ella misma reconoce: “En una ocasión llegaron a preguntarme si iba disfrazada”. “Para mí siempre ha sido un sentimiento. No es como algunas jóvenes que se la ponen, pero solo por el ‘postureo”, añade Cabello. Tanto es así que la joven valora la mantilla más allá del evidente significado religioso que también para ella tiene: “En las mantillas no tiene porqué estar reñido que sean una tradición y que se vista una joven feminista, más bien justo lo contrario”.

Es justo lo que lleva ya dos años defendiendo Mar Gallego, periodista y artífice del proyecto de feminismo andaluz ‘Como vaya yo y lo encuentre’, una iniciativa de recuperación de memoria sentida de la mujer en Andalucía. Frente al reduccionismo que puede considerar a la mantilla (u otras tradiciones asociadas tradicionalmente a la mujer) como opuestas al progreso, Gallego apuesta por valorarlas dentro de “realidades diversas y complejas”. “Hay distintos modos de ser mujer. El porqué hay feminismos que puedan estar en contra de esto lo achaco al control histórico que la Iglesia ha tenido para con el cuerpo de la mujer”, explica la activista.

Por ello, Gallego valora el ritual de la mantilla “como una práctica sentimental o incluso colectiva de la persona que lo lleva a cabo”. Es el caso de “costumbres genealógicas de mujeres que atesoran con cariño estas peinetas o mantillas de sus madres o abuelas”, como añade la periodista. “Tiene mucho de espiritualidad y de memoria de un pueblo precario que usa la Semana Santa como excusa para recordar a sus ‘ancestras’, volcar su cultura robada y españolizada y reivindicar también lo propio frente a otros discursos extranjeros”, incide Gallego. No es la primera vez que la mantilla ha sido usada por los feminismos andaluces como subversión en “una forma de protesta sin renunciar a los rasgos identitarios de la tierra”.

Rasgos que en la mañana de este Jueves Santo, la gaditana luce con orgullo, durante su periplo por las calles. “Ni es incómoda, mucho peor son los tacones con estos adoquines”, bromea la joven mientras deja atrás ya el templo de Santa María donde ha visitado su gran devoción, el Nazareno. Mari Carmen Cabello pisa fuerte y tiene claro lo que quiere. “Como con la mantilla, en mi vida soy una mujer independiente. Me gusta ser libre y no tener que depender de alguien, ni de mis padres ni de nadie”, zanja orgullosa mientras se despide de camino a la siguiente iglesia que visitará en la clara mañana de su Jueves Santo.

miércoles, 24 de enero de 2018

#hemeroteca #identidades | Barrionalismo

Imagen: El País / Fiestas del barrio de Gràcia en Barcelona
'Barrionalismo'.
El barrio como fuente de identidad individual y colectiva.
Manuel Delgado · Seres Urbanos | El País, 2018-01-24
https://elpais.com/elpais/2018/01/14/seres_urbanos/1515932437_091211.html

Aparecía hace poco el 'Diccionario de las periferias. Métodos y saberes autónomos desde los barrios,' editado por Traficantes de Sueños, una de las fuentes básicas, hoy, desde la que obtener bibliografía crítica sobre y contra la destrucción de las ciudades a manos de sus depredadores económicos y políticos. El libro es un glosario de términos clave para entender la vida de los barrios –"ascensor", "autogestión", "economato", "bares"…– y está centrado en el barrio madrileño de Carabanchel, aunque amplía su campo de atención a una parte importante de los suburbios populares de la capital de España. El libro es cosa de Carabancheleando, una plataforma de investigación-militante resultado de la complicidad entre el Observatorio Metropolitano de Madrid y una red de movimientos sociales y vecinales surgidos del movimiento 15M. Puede descargarse libremente.

Esta novedad editorial da pie a formularnos una pregunta, cuya respuesta no es tan obvia como parece. Podríamos hacerlo tomando como punto de partida una de las entradas del diccionario, 'barrionalismo', un término que ya ha servido para centrar una tesis doctoral -la de Pedro Limón, en la Universidad Complutense de Madrid– a partir de los ejemplos de Poblenou (Barcelona) y Hortaleza (Madrid). 'Barrionalismo' es una manera de nombrar ­la pertenencia a un barrio como un ingrediente fundamental para definir y defender la propia identidad desde algo parecido a una forma de patriotismo. De hecho, en el artículo del diccionario se menciona como ilustración una secuencia de la película 'El día de la Bestia', de Àlex de la Iglesia (1995), en la que, cuando se interroga a uno de los protagonistas –Santiago Segura como joven heavy– sobre si es satánico, responde: "Sí; satánico y de Carabanchel".

La cuestión es, ¿qué es o a qué llamamos 'barrio'? La contestación podrá parecer obvia, pero no lo es, por cuanto remite a una subdivisión que no puede ser descrita objetivamente a partir de criterios administrativos ­–como el distrito–, ni siquiera geográficos o urbanísticos. Excepto en países en que el término 'barrio' se aplica en exclusiva a sectores considerados pobres de una urbe, como es el caso de Venezuela, por barrio se entiende un territorio urbano con unas dimensiones ni demasiado grandes, ni demasiado pequeñas. También ha de tener unos límites más o menos reconocibles, aunque no haya acuerdo a la hora de establecerlos cuando se pregunte por ellos. Por otra parte, suele o solía reunir una población más bien socialmente homogénea. Fundamental: su morfología debe no solo permitir, sino propiciar la interacción entre residentes. Le suele corresponder un cierto sentimiento de pertenencia, que a veces puede ser clave para presentar y reconocer la posición que cada uno ocupa en relación con la sociedad en su conjunto, ya que es la sede de una red estratégica de solidaridades tanto duraderas como efímeras. Hay un rasgo más que no puede faltar: un barrio debe tener un nombre, una denominación de origen que permita reconocer una individualidad colectiva. De ahí que haya barrios con canción –'Ménilmontant', de Charles Trenet; 'Almagro', de Carlos Gardel; 'Little Italy', de Stephen Bishop, o 'Transtevere­', de Lando Fiorini–, o con película, como 'Notting Hill', 'Chinatown' o 'El Raval'. O como, de nuevo, 'Ménilmontant', de Dimitri Korsanoll (1926), una de las mejores muestras del cine de vanguardía europeo de los años 20.

Esta cuestión es importante, ya que nos coloca ante la esencia del concepto 'barrio' en un tipo específico de vínculo social basado en la proximidad y en la rutina de los encuentros en un contexto territorial delimitado- Ahora bien, todo barrio es un vecindario, pero no toda vecindad es un barrio, de igual manera que no toda casa es un hogar. Para ser un barrio, una vecindad debe ser más y otras cosas. Esto es así porque el barrio es, por un lado, un espacio subjetivo asociado a prácticas individuales; su sentido es sobre todo biográfico, aunque a menudo pueda servir para recomponer un vínculo social que la ciudad en su conjunto y las relaciones anónimas y de distanciamiento que le son propias tienden a disolver. Es fundamental que este territorio aparezca definido sobre todo porque en relación con él se generan sentimientos poderosos, relacionados con un conjunto más o menos intenso y extenso de prácticas colectivas y con el reconocimiento mutuo, al menos "de vista", que otorgamos a ese personaje de nuestra vida de cada día al que le atribuimos el papel social de 'vecino'. La serie australiana de los 80, 'Neighborhood', era una excelente ilustración de ello.

En cualquier caso, el barrio es una verdadera institución social de primer orden a la que se le reservan, todavía hoy, tareas fundamentales en la formación de la persona. Es el molde o configuración básica para cualquier modalidad a apropiación psicológica y afectiva del espacio, de cualquier espacio, ya que es nuestra primera experiencia –constantemente reeditada– de esa región que se extiende más allá de las puertas de nuestra casa y que es menos nuestra e incluso menos colectiva cuanto más nos alejamos de ella.

Ahora bien, al mismo tiempo que el barrio es un espacio subjetivo de prácticas individuales, también es un espacio objetivo de y para la acción colectiva. El barrio es una unidad social clave, asociada a un tipo de integración social basada en la proximidad y en las interacciones frecuentes cara a cara que no tienen por qué estar exentas de conflictividad y de prácticas de exclusión. El libro de Carabanchaleando levanta acta de esos aspectos no siempre elogiables.

Es importante subrayar el papel que los barrios han jugado siempre en las luchas sociales, por su tendencia a convertirse en baluartes desde los que las clases populares podían acuartelarse, por así decirlo, en ciertos momentos críticos. Y esto vale tanto para los barrios antiguos de las ciudades como para los grandes polígonos de bloques en el extrarradio urbano. Pensemos en el ejemplo que nos prestaba de ello, no hace mucho, el conflicto en el barrio del Gamonal, en Burgos. En este y en todos los casos hubo un elemento común y básico: la aceleración y la intensificación que en cualquier momento podían conocer las relaciones cotidianas entre personas con unos mismos intereses sociales. en un nicho de interacción permanentemente activo o activable.

La acción colectiva resulta entonces casi inherente a una vida cotidiana igualmente colectiva, en la que la gente coincide en el día a día, se ve las caras, tiene múltiples oportunidades de intercambiar impresiones y sentimientos y se convierte en vehículo de transmisión de todo tipo de rumores y consignas. La protesta, incluso la revuelta, están predispuestas e incluso presupuestas en un espacio que las propicia a partir de la facilidad con que en cualquier momento se puede 'bajar a la calle', allí donde el encuentro con los iguales es inevitable y es inevitable compartir preocupaciones, indignaciones y, después, una misma convicción de que es posible conseguir determinados fines por medio de la acción común. Décadas de lucha en los barrios del mundo entero por el derecho a la ciudad son la prueba de ello. Por proponer solo algunos ejemplos entre tantísimos, el barrio 23 de enero en Caracas, por lo bien descrito que está en un documental de Nuria Alabao y Lenin Brea, 'Fuegos bajo el agua' (2008), y los barrios en las periferias de las ciudades francesas, por dos películas en que se representa su problemática: 'Ma 6-T va crak-er', de Jean-François Richet (1997), y 'La haine', de Methieu Kassovitz (1996).

El vecindario se convierte de este modo en un factor desencadenante de determinadas relaciones sociales, entre ellas las asociadas a la actuación colectiva para lograr objetivos comunes. Concentrar se reconoce una vez más como sinónimo de concertar, o, dicho de otro modo, nos volvemos a encontrar con las consecuencias del factor aglutinante en los procesos de contestación, factor que no resulta de otra cosa que de la existencia de contextos espaciales que favorecen la interacción inmediata y recurrente. Vivir cerca se convierte entonces, a la menor oportunidad, en luchar juntos.

sábado, 30 de septiembre de 2017

#hemeroteca #sociologia | Diccionario de las periferias : métodos y saberes autónomos desde los barrios

Diccionario de las periferias : métodos y saberes autónomos desde los barrios / Carabancheleando.
Madrid : Traficantes de Sueños, 2017 [09].
182 p.
Colección: Útiles.
ISBN 9788494719653 / 10 €

/ ES / ENS / RE / Open Access
/ Antropología social / Borders / Ciudades / Identidad colectiva / Madrid / Movimientos sociales / Sociología urbana
TEXTO COMPLETO | Traficantes de Sueños
https://www.traficantes.net/libros/diccionario-de-las-periferias

A pesar de su aparente simpleza, el acto cotidiano de nombrar las cosas, la vida, el entorno, es algo de suma importancia. Acciones insertadas imperceptiblemente en nuestras vidas cotidianas: decir, calificar y distinguir las cosas son operaciones que a la vez reflejan y confi­guran la realidad. Si queremos poner en marcha otros saberes y otras formas de generar conocimiento, hay que jugar fuerte en el terreno del lenguaje y en el combate por las palabras y los conceptos. Primero, mostrando la desnudez del lenguaje que se dice legítimo, culto y correcto. Segundo, o más bien a la vez, reconociendo y abriendo la enorme y compleja carga de signi­ficados de los saberes periféricos, que nunca son la referencia de lo adecuado y difícilmente encontrarán hueco en diccionarios de referencia, ni siquiera los de uso, acuciados como están por la brevedad, la concisión y lo correcto.

En este libro encontrarás un análisis sobre los orígenes históricos de la periferia madrileña, así como de aquellos elementos que caracterizan eso que hoy hace de un barrio una periferia. Este libro es también una pequeña caja de herramientas compuesta por numerosos utensilios: mapas, cartografías, paseos, encuentros y sobre todo es el resultado de muchas horas de diálogo y debate junto a otras que se plasman en una hipótesis: las 3 (+1) periferias de Madrid. Este libro es una apuesta política por buscar y generar relatos distintos a los hegemónicos y o­ficiales, un pequeño texto para pensar las periferias y sus lenguajes, pero ante todo es una invitación, sí, a leer, pensar y combatir.

Carabancheleando es una plataforma de investigación-militante fruto del encuentro entre el Grupo de Periferias del Observatorio Metropolitano y una red de movimientos sociales y vecinales revitalizados al calor del 15M en el barrio de Carabanchel. Concebida como una investigación militante con un objetivo claro, testear las periferias en crisis con el fin de producir un conocimiento útil sobre el ecosistema para y desde los movimientos, se ha convertido en un dispositivo permanente de reflexión sobre el entorno urbano como herramienta de intervención política.

jueves, 24 de diciembre de 2015

#hemeroteca #etnografia | Emilio Xabier Dueñas: “Olentzero era un personaje de cuento y ha terminado como un elemento de puro consumo”


Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Emilio Xabier Dueñas
Emilio Xabier Dueñas · Etnógrafo e investigador: “Olentzero era un personaje de cuento y ha terminado como un elemento de puro consumo”.
Estos días Euskal Herria se llena de figuras de Olentzero, un personaje de la mitología vasca que se ha ido transformando por una sociedad consumista.
E. Santarén. / J.M. Martínez | Noticias de Gipuzkoa, 2015-12-24
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2015/12/24/sociedad/olentzero-era-un-personaje-de-cuento-y-ha-terminado-como-un-elemento-de-puro-consumo

En los últimos años, la sociedad vasca ha ido amoldando la figura de Olentzero en busca de un elemento identitario para la Navidad vasca. Emilio Xabier Dueñas, etnógrafo, investigador y expresidente de la sección de Folclore de Eusko Ikaskuntza, ha profundizado en el personaje, su origen y su transformación. Es editor del único estudio monográfico sobre Olentzero, junto a otros autores, titulado ‘La tradición de Olentzero en la Navidad de Lesaka y Euskal Herria’.

Estamos en Navidad, tiempo de “tradiciones”.
-Sí, las tradiciones en época navideña implican que el pueblo asume que son cosas que lleva haciendo desde hace mucho tiempo, lo cual, dependiendo de qué tipo de evento, acto o hecho, puede variar muchísimo.

Porque no siempre es verdad que se lleve haciendo desde siempre.
-Se dice “se lleva haciendo siempre”, es “de toda la vida”... aunque no es lo mismo, por ejemplo, desde el punto de vista de una persona de 30 años o de otra de 80. Luego, también la memoria es frágil. He oído de una persona que tenía cincuenta y tantos años decir que toda la vida lleva haciéndose Olentzero en Bilbao. Y otra de esa edad, pero de Getxo, decir que se hacía pero como lo prohibió Franco se dejó de hacer. Ninguna de las dos cosas es verdad.

Sigamos con Olentzero, que ya está en nuestras calles. ¿Cuánto de “tradición” tiene, al menos tal y como ahora lo conocemos?

-Olentzero es un personaje que tiene dos vertientes muy claras. Una, como componente mitológico o de cuento y otra como elemento físico, bien sea como muñeco o como persona disfrazada, haciendo un recorrido en cuestación por las casas. Las primeras informaciones sobre Olentzero son de 1922 aproximadamente y son del Padre Donostia y de Lekuona y posteriormente de Barandiaran, que es el que más lo recoge. Al mismo tiempo, se hacía una cuestación, que era costumbre en ciertos pueblos entre Nafarroa y Gipuzkoa. En esos sitios sí que se llevaba el personaje.

Pero en un momento, eso evoluciona, se extiende y cambia.
-Parece ser que en los años 60-70 hubo colectivos en Iruñea o incluso en Bilbao y en Donostia que, viendo que había ese personaje de la Navidad vasca, lo tomaron como punto de referencia identitario para suprimir o relevar a los Reyes Magos. Entre los años 60-70 se empieza a extender la figura de Olentzero, sacar el muñeco o una persona disfrazada, generalmente el 24 de diciembre. Posteriormente, en los años 80-90 se empieza a implantar que quien trae los regalos es Olentzero. Algunos dicen que fue El Corte Inglés, yo no lo tengo muy claro, pero se inventa eso, que Olentzero es el que trae regalos y baja por la chimenea, cuando curiosamente en algunos relatos también bajaba por la chimenea, pero con una hoz porque alguien no la había limpiado.

Entonces, originalmente es un personaje de cuento.
-Es un personaje ligado a un relato corto, que luego se queda en los cuentos y de ahí se extiende. Y era el personaje que se utilizaba en cuestación para que los niños y jóvenes sacaran un dinero y pasar las fiestas.

¿Qué hay de verdad en que es un personaje precristiano?
-Ahí no voy a entrar. Sí que hay un relato un poco más largo y es el tema de los gentiles, que el último gentil es el que antes de tirarse por el precipicio dice que ha venido Kixmi, entendiéndose Kixmi por Jesucristo.

Esa nueva variante de que es quien trae los regalos por Navidad, ¿es la búsqueda de un elemento identitario vasco?
-Sí, y ahora ya se entiende como propio. Jóvenes de 30 años de Bilbao dicen que es “de toda la vida”.

Antes, según algún relato, no era precisamente un personaje bonachón como ahora, sino casi el coco, el hombre del saco.
-Ha sido el hombre del saco. Ha tenido muchas versiones, no solamente era malvado. Ha tenido las dos caras. El carbonero, el que baja por la chimenea con una hoz, el que hay que poner un tronco más grueso para que el fuego dure durante la noche, por eso se le llama Olentzero enborra,...

¿La canción cuándo nace?
-No se sabe. La versión más antigua es la que se podría decir que es de viva voz, la que te podría contar un anciano que tiene 70 años y al que se le ha hecho la entrevista en los años 80 en Lesaka y dice que lo conoce desde niño, por lo que se podría ubicar la letra a comienzos del siglo XX. De hecho, Pío Baroja ya había recogido estrofas, en los años 30-40. Eso no quiere decir que no tenga más tiempo, pero los datos más antiguos son de esa fecha.

¿A qué se debe esa diversidad en su representación: muñeco, personaje vivo, con barba, sin barba, barba negra, blanca, la blusa...?
-El dibujo posiblemente más antiguo del personaje es el que aparece en el libro de las obras completas de Joxe Miel de Barandiaran, y era una figura un poco ancha, con una blusa, con la cara tiznada, una txapela y algún instrumento al hombro como carbonero que, según alguna versión, es. ¿En qué ha ido variando, o desvariando, eso? Alguien empezó a ponerse barba negra, porque era el profesor de un colegio y para que no le reconocieran los alumnos o incluso en la propia calle, para que no se supiera quién era. Así que entramos en la variante de disfraz. El siguiente paso ha sido subirle de nivel, ponerle un chaleco, unas alforjas, un pantalón de mil rayas... txukun-txukun. Luego viene la barba blanca, que entiendo que es porque la negra igual no quedaba estéticamente bien y para asemejarlo más a San Nicolás o Santa Claus. Pero no es en todos los sitios igual. El de Bilbao, por ejemplo, es de otro nivel. Es, como si dijéremos, ‘de Bilbao ‘(ríe).

Y ahora hasta sale en cabalgata.
-Todo el montaje que se hace en los últimos años de cabalgatas, de llegada en barco o en burro o en camello... es copia ni más ni menos que de los Reyes Magos. Y no sé si es copia buena ya.

Incluso se impone la corrección política y la última moda es que le acompañe su supuesta esposa, Mari Domingi.
-En uno de los libros de Azkue aparece la canción de Mari Domingi. En los años 70 hay un libro, ‘Viejas canciones donostiarras’, en la que aparece la canción de Olentzero como propia de Donostia y a renglón seguido la de Mari Domingi. Coincidencias. Por esos años la asociación de ikastolas publica un librito que se titula ‘Olentzero eta Mari Domingi’, donde aparece como una cenicienta, con ropas andrajosas. Ahora, de repente, aparece con Olentzero con ropas elegantes. Y en los años 80 en un pueblo guipuzcoano se saca por primera vez a Olentzero y Mari Domingi, ésta vestida con ropas de un corte aparentemente copia de los vestidos que aparecen en ciertas pinturas de los siglos XV y XVI. Hay que entender que esa vestimenta era propia de la gente noble, con lo que Mari Domingi, vestida de noble y a su lado el carbonero gordinflón y sucio, la verdad es que no pegaba. Por eso también Olentzero ha ido cambiando la imagen. Lo mismo que Olentzero era un elemento identitario vasco, este es un elemento de paridad. No entro en si necesario o no. Si hay Olentzero tiene que haber ‘Olentzera’, y como no la hay, pues ponemos a Mari Domingi.

Al final, se ha convertido en un objeto de consumo.
-Totalmente. Por eso digo que el inicio de Olentzero como el que trae los regalos tuvo que ser invención de alguna empresa de comercio. Es totalmente para el consumo.

sábado, 18 de julio de 2015

#hemeroteca #gentrificacion | Hasta otra, mercado de Fuencarral

Imagen: El Mundo
Hasta otra, mercado de Fuencarral
Tras 17 años de andadura, este referente comercial cerrará definitivamente el próximo 25 de julio
Lorena Gamarra | El Mundo, 2015-07-18
http://www.elmundo.es/madrid/2015/07/18/55aac824ca47418d158b458c.html

«Liquidación por cierre». Son los carteles que más abundan estos días en el Mercado de Fuencarral, los últimos antes de su clausura, que llega ya el 25 de julio. Apenas una semana antes del adiós definitivo, sigue habiendo movimiento de gente en el número 45 de la calle Fuencarral.

Este mercado abrió sus puertas en 1998 con el lema «El centro comercial para los que odian los centros comerciales». En sus tres plantas se pueden encontrar artículos de todo tipo, desde máscaras de gas de la II Guerra Mundial hasta bodies para bebés de los grupos de rock más conocidos. Pero no sólo tiendas han ocupado el Mercado de Fuencarral, también lo han hecho establecimientos de tatuajes, cafeterías e incluso ha sido escenario de los mejores DJs de los años 90, convirtiéndose así en un referente comercial.

Hace tiempo que el mercado dejó de acoger exposiciones y conciertos, pero aún a día de hoy sus establecimientos son de lo más variopintos. Todos los grupos urbanos tienen su rincón aquí, ya busquen ropa skater, gótica, militar o moda de diseñadores independientes. Para muchos, ha sido como tener el Candem Town londinense en Madrid.

El diario francés Le Monde ya lo calificó como «El mejor ejemplo del cambio cultural en España», y lo cierto es que este mercado ha supuesto un antes y un después en la ciudad, y más concretamente en la calle Fuencarral, que ahora es una de las más caras de la capital. «Fue un factor que dinamizó mucho la zona, que estaba muy mal en esa época», comenta José María Rodríguez, más conocido en este espacio como Chema. Él es el propietario de una de las tiendas que vio nacer este mercado, Corner, donde vende ropa y complementos muy variados. Acepta con resignación el cierre, pero tiene claro que quiere seguir con su negocio y ya está buscando locales en el barrio de La Latina para empezar de cero.

Del medio centenar de tiendas que albergaba el mercado, apenas 30 continúan abiertas. Entre sus propietarios ahora abunda la incertidumbre, la mayoría no sabe dónde va a estar dentro de unos meses. Mercedes es la dueña de Plazita Serrano, un pequeño pero coqueto espacio que dirige con su marido y donde vende ropa y complementos hechos a mano, algunos por ella misma: «Estoy buscando tiendas como la mía donde vender mis productos». Ella también lleva muchos años trabajando en el mercado y, aunque lamenta su cierre, reconoce que no le ha pillado por sorpresa. Ya en 2008 comenzaron los amagos de venta, que se repitieron en 2010 y ahora se ha hecho definitivo: «Nadie puede decir que no se lo esperaba, era una muerte anunciada».

Traslados
Otros con más fortuna simplemente cambiarán de ubicación, como José Manuel, el encargado de Blood Brothers: «Nosotros nos trasladamos a los centros comerciales porque tenemos una tienda prácticamente en cada uno de ellos». Aunque tiene una salida asegurada, se muestra indignado por el cierre del mercado: «Me parece mal, para los clientes esto es un referente. En los centros comerciales siempre están la mismas marcas y la variedad es lo que interesa». Además, en el mercado ha encontrado en estos años algo más que trabajo: «Aquí somos como una familia».

Entre los clientes, la palabra que más se repite es «pena»: «Llevo viniendo 16 años, ahora no sé dónde voy a comprar la ropa», lamenta uno de los habituales. «Todos vienen con la nostalgia de pensar que esto fue tan novedoso y vanguardista», cuenta Mercedes, y añade con resignación: «Es el cierre de un ciclo». Para ella, este mes ha sido sobre todo de despedida.

Ahora, las preguntas más frecuentes son dónde van a ir sus tiendas de referencia y qué va a pasar con el mercado, pero éstas aún no tienen respuesta. «Todo apunta a que serán H&M o la japonesa Uniqlo», asegura uno de los dependientes, pero aún no hay nada confirmado. Por otro lado, la empresa Mercado Fuencarral S.A. ya tiene un nuevo proyecto en marcha, el Florida Park, situado en el Retiro, que inició su remodelación al inicio de este año.

El próximo 25 de julio el Mercado de Fuencarral terminará un ciclo de 17 años, y aunque no todos estén de acuerdo, sí coinciden en algo: Madrid pierde un espacio único.

DOCUMENTACIÓN
Yo estuve en el Mercado de Fuencarral hace 15 años
Hoy cierra sus puertas uno de los lugares básicos del Madrid de los 90. Repasamos todo lo que nos dio el Mercado de Fuencarral
Abraham Rivera | El País, 2015-07-25
http://elpais.com/elpais/2015/07/24/tentaciones/1437773543_250926.html?id_externo_rsoc=FB_CM
Adiós al mercado de Fuencarral: el fin de un Madrid que no volverá
Lo que una vez Le Monde consideró “el mejor ejemplo del cambio cultural en España” se cerrará en el verano del 2015. Repasamos lo que ha significado para la juventud española.
Borja Domínguez | S Moda, El País, 2014-11-13
http://smoda.elpais.com/articulos/adios-al-mercado-de-fuencarral-el-fin-de-un-madrid-que-no-volvera/5547

viernes, 2 de enero de 2015

#hemeroteca #libros | La pluma afilada

La pluma afilada
Palabra y pluma. Textos políticos y otras mariconadas (Ediciones La Mariposa y la Iguana) es el último libro de Gustavo Pecoraro, trinchera discursiva desde donde dispara contra la lengua del amo.
Daniel Gigena | Soy, Página 12, 2015-01-02
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3779-2015-01-03.html

Una poeta ermitaña de Estados Unidos describió la esperanza como una cosa con plumas que canta sin cesar. Néstor Perlongher también echó mano de las plumas para entremezclarlas con la poesía barrosa del barroco latinoamericano: “Abordaremos con tocado de plumas el latrocinio / desparramando gráciles sentencias”. Olga Orozco previó un ascenso ingrávido y herido: “Una mutilación de nubes y de plumas hacia la piel del cielo”. Silvina Ocampo imaginó un simulacro de cuento donde alguien (quién si no ella) escribe las páginas más notables gracias a una pluma mágica. Al espíritu Marianne Moore le concedió “plumas peludas”. También por aproximación poética se puede leer el nuevo libro de Gustavo Pecoraro, "Palabra y pluma", en el que el primer término de ese dúo femenino sobrevuela como una ironía reivindicatoria. Las plumas tuvieron mala prensa y durante años se sugería recortarlas, podarlas como a ligustros que decoran hospitales militares, a lo sumo blandirlas para el entretenimiento ajeno.

Ni lerdo ni desplumado, también poeta, Pecoraro publicó hace unos años un libro de título explícito: "Deseo". Ahí la experiencia personal se conjugaba con una voz nómade, modulada por los exilios, la enfermedad, el amor y la pérdida de seres queridos. Ahora viste la palabra de plumas para, alada, intervenir públicamente contra los poderes de turno, los mismos de siempre y los nuevos.

“Palabra y pluma está recorrido por un mensaje: la construcción de una voz propia lleva años, con altibajos y subidas, y se posiciona con distintos puntos de vista durante los años. Se transforma con la articulación de otras voces, para crear mejores argumentos. Es subjetiva y políticamente marica, analítica y proponedora de ideas –no certezas–, y viene siendo así desde casi treinta años atrás”, comenta Pecoraro que, en estos treinta años, fue y volvió de España (paradójicamente, sin perder su silla, sino casi al contrario, dado que a su regreso encontró organizaciones que reconocieron su tarea de militancia y cuestionamiento crítico), trabajó como cronista (la tercera parte del libro rinde cuenta de esa percepción en tierras extranjeras), como periodista para publicaciones pioneras de la Argentina (NX) y, más recientemente, como productor del ciclo radial El Vahído. En el libro se presenta una selección de sus editoriales, proferidos, a veces, contra los mamarrachos de siempre (sean diputados nacionales o propagandistas del statu quo), otras de tono íntimo y cercano, como si la voz nos rozara el oído.

Pecoraro no abandona nunca el activismo, ni (esta variante es más curiosa) la crítica del activismo. “La situación actual de las luchas lgtbi está atravesada por la discusión político-social del país y del mundo (el Vaticano, Putin y la escalada homo-lesbo-transfóbica mundial nos tiene que hacer pensar más allá del Río de la Plata). La comunidad ha emergido con fuerza como sujeto político desde hace menos de diez años, sobre todo a raíz de la discusión de la Ley de Matrimonio Igualitario. Pero el andar comunitario lgtbi tiene casi cincuenta años de rodaje. Es normal que la heterogeneidad se note más ahora que en otros tiempos –opina sin nostalgia–. Los vientos de libertad promueven visibilización. Pero hay una historia de soledades y aprendizaje colectivo que es bien distinta, y es bueno contarla. Luego de la aprobación de las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género se generó una meseta, y la heterogeneidad (de clase, ideológica, social, de estructuras personales) primó por sobre las luchas concretas. Ya no había un objetivo puntual, por lo que los distintos sectores empezaron a pensar sus propios objetivos. Entramos en un terreno donde no hay propuestas que unan, y las voces que copan los medios no son nada representativas de los diferentes sectores. Así tenemos como ‘voceros’ lgtbi a un militante de un partido de centroderecha relacionado al Opus Dei y a un administrador subsidiado por el Estado o el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida que se autopresenta como militante de derechos humanos, pero opera contra las diferentes organizaciones lgtbi que no le rindan pleitesía... y es bueno aclarar que son el 99 por ciento de ellas, por suerte. Ni siquiera los máximos referentes de las más importantes organizaciones LGTBI tiene tantos medios a su disposición como estos dos personajes.” Los personajes a los que se refiere Pecoraro son (qué duda cabe) Pedro Robledo y Alex Freyre.

La escritura de Pecoraro, asociada con una modulación mestiza que no es hispana ni rioplatense, no olvida que éste es un libro de situación y compromiso que aborda la coyuntura social para intervenir de manera ideológica. Así como diatribas, hay también homenajes a algunos olvidados de la gesta lgtbi (por nombrar dos: Carlos Mendes y Américo Ortiz de Zárate), perfiles de figuras como Lohana Berkins y Marlene Wayar, rescate de luchadores anónimos y de gays y lesbianas del mainstream, debates abiertos con humor y sin complacencias. “No me interesa ser tibio. Sí aprendí a escoger las palabras cuando me posiciono diferente que otros compañeros. Ya perdí bastantes amigos como para creer que el enemigo está a mi lado.” Contra el enemigo común (esa medusa de varias cabezas: eclesiástica, legislativa, mediática, médica) y a favor del afecto entre compañeros y compañeras, Palabra y pluma convierte el material alado de una subjetividad que arriesga en instrumento para la reflexión colectiva.

jueves, 13 de noviembre de 2014

#hemeroteca #sociologia | Adiós al mercado de Fuencarral: el fin de un Madrid que no volverá

Imagen: El País
Adiós al mercado de Fuencarral: el fin de un Madrid que no volverá
Lo que una vez Le Monde consideró “el mejor ejemplo del cambio cultural en España” se cerrará en el verano del 2015. Repasamos lo que ha significado para la juventud española.
Borja Domínguez | S Moda, El País, 2014-11-13
http://smoda.elpais.com/articulos/adios-al-mercado-de-fuencarral-el-fin-de-un-madrid-que-no-volvera/5547

Cuando uno pasea actualmente por la calle Fuencarral de Madrid, no puede decir dos o tres elementos que la diferencien de cualquier otra calle comercial del mundo: peatonal, abarrotada, con tiendas de grandes cadenas mezcladas con alguna algo más desconocida, cafés servidos en serie y turistas haciendo fotos cargados de compras. Lo normal en una capital europea, más o menos.

Sin embargo, un hito marca una separación entre la nueva zona peatonalizada y la zona de Fuencarral más clásica: el Mercado de Fuencarral se levanta en el número 45 como un mamotreto de acero personificando el pasado y el futuro de la zona comercial. Las vistas desde allí han cambiado. Donde había negocios familiares, de toda la vida, como ferreterías o mercerías, ahora hay tiendas de zapatillas americanas y locales de decoración low-cost escandinavos. Cuando en 1998 abrió el mercado bajo el lema “El centro comercial para los que odian los centros comerciales”, tocó el corazón de una incipiente juventud que llevaba algunos años poblando Malasaña, Chueca y alrededores en busca de precios bajos y vida alternativa. Lo que en principio fue el motor de la aparición de las tiendas de segunda mano, la llegada de la ropa importada, las tiendas de tatuajes y piercings y los DJs de día ha acabado siendo el símbolo de esa Malasaña que ya no existe. Su cierre definitivo, en verano de 2015, será la fecha en la que la gentrificación de esta zona madrileña pueda darse por completa.

El Mercado era, además, una de las primeras visitas obligadas de aquellos adolescentes que llegaban a Madrid a estudiar una carrera, que se arremolinaban alrededor como si del monolito de 2001: una odisea en el espacio se tratara. También atrajo al centro a los jóvenes de la periferia de la ciudad, que buscaban diferenciarse a través de la ropa, el peinado y los complementos en ambientes “normales”. Era lo más cercano a Candem Town que tenía Madrid por entonces, y de su nacimiento surgieron hermanos pequeños, sobre todo en las calles Fuencarral y Hortaleza, que aprovecharon el flujo de personas en busca de lo alternativo para vender ropa de segunda mano e importada de Estados Unidos, Berlín, Londres o Tokio, auténticas mecas inalcanzables para casi todos. Eran los tiempos de los piercings, las rastas, los tintes de colores y la ropa militar. También era paso frecuente para recoger las nuevas y modernas revistas gratuitas de tendencias (con aBarna a la cabeza), que tenían allí el lugar perfecto para captar a su audiencia.

Con el paso de los años, la sensación era de que el mundo avanzaba y el Mercado no. Mientras Chueca ampliaba radio de acción y se comía parte de Malasaña y la calle Fuencarral empezaba a establecerse como zona comercial para todos los públicos con las primeras cadenas de ropa low-cost, el edificio del número 45 seguía impertérrito, inamovible, con sus grafitti en la fachada y sus cada vez más escasos clientes anclados en algún lugar entre 1999 y 2003. Lo que una vez Le Monde consideró “el mejor ejemplo del cambio cultural en España”, y que incluso llegó a abrir una sucursal en Valencia (que duró apenas dos años abierto con ese nombre), se había convertido en un ejemplo más de proyecto que nace con éxito arrollador pero que no sabe adaptarse al día a día. Tras varios anuncios de cierre, la semana pasada conocíamos la noticia: el dueño del espacio, Ramón Matoses, había llegado a un acuerdo para vender el espacio.

Poco ha trascendido del futuro del edificio. Los rumores apuntan a H&M y a Uniqlo, pero no hay nada confirmado. La venta y posterior transformación en una tienda insignia de una gran marca, algo que se da por hecho por las formas y el amplio espacio del local, tiene sentido si uno vuelve a pasear por la calle Fuencarral hoy: las tiendas de segunda mano y los locales de tatuajes y piercings han dado paso a más cadenas de bajo coste, marcas globales y aspiracionales españolas y extranjeras y espacios multimarca que son paso de turistas y compradores. El paso lógico era la homogeneización total de la calle Fuencarral, donde ya no tienen espacio las propuestas pequeñas y diferentes, pues ya es una de las calles con el metro cuadrado más caro de España (entre 4.000 y 6.000 euros en 2012). Sí, un paso lógico, pero no necesariamente bueno: el Mercado de Fuencarral marca sin duda el final de una era de un Madrid que nunca volverá.

viernes, 31 de octubre de 2014

#libros #periodismo | Palabra y pluma : textos políticos y otras mariconadas


Palabra y pluma : textos políticos y otras mariconadas / Gustavo Pecoraro
La Mariposa y La Iguana, Buenos Aires : 2014 [10]
284 p.
ISBN 9789873808005

/ ES / ENS / REC
/ Argentina / Diversidad sexual / Entrevistas / Identidad colectiva / Periodismo / VIH-Sida

Se trata del segundo libro del periodista y activista Gustavo Pecoraro. Es un compendio literario de entrevistas, textos y crónicas políticas cuyo primer reportaje -a Luca Prodan- fecha el año 1986 y da comienzo a este libro editado por “La mariposa y la iguana”. La obra, en tres partes, incluye "Entrevistas vahídas", presentadas por el escritor y sociólogo Ernesto Meccia; "Entrevistas y notas periodísticas", presentadas por el escritor y periodista Alejandro Modarelli; y "Otras mariconadas", presentadas por el licenciado Gus Casals.

Palabra y pluma, textos políticos y otras mariconadas
Maria Laura Flores | Leedor, 2014-10-27

http://www.leedor.com/contenidos/literatura/palabra-y-pluma-textos-politicos-y-otras-mariconadas

A veces es difícil encerrar la poesía en textos políticos o en alguna mariconada, hay que tener no solo la pluma, sino los ojos y el corazón afilados. Y Gustavo Pecoraro los tiene. Y los tuvo también hace 20 años cuando se puso en la camisa de Enrico Pomodoro y escribió unos textos que, contrariamente a lo que el propio autor dice, son de sobra pasajes literarios.

“Palabra y pluma. Textos políticos y otras mariconadas” es el último libro del periodista y escritor Gustavo Pecoraro que recientemente apareció publicado por la editorial “La mariposa y la iguana”.

“Palabra y pluma” es un compendio literario que incluye entrevistas, crónicas, textos políticos, editoriales y por supuesto, la poesía que lxs lectores sabrán vislumbrar entre tanta palabra suelta. Dividido en tres capítulos, el primero de ellos se abre con las editoriales de su programa radial “El Vahído”, que conduce desde el año 2010; el segundo es un resumen de entrevistas y notas periodísticas publicadas en diferentes medios (Revista NX, Suplemento Soy de Página 12, Sentido G, etc.) y el tercero -acaso el más exquisito-, una sumatoria de textos de Enrico Pomodoro, el alter ego que le sirvió como puente para hablar sin vergüenza, sin temor ni timidez del VIH; pero no solo habla –o escribe- del virus, sino que lo alimenta con un humor sátiro y satírico . Acaso el más exquisito, digo, porque nos lleva a repensar, otra vez y mil veces, en la salvación de las palabras, en el dolor que pueda resistirse desde un abecedario ácido, en el aliciente que significó el anonimato en esos años (quizás, hubiese sido inadmisible para el colectivo LGBT –o simplemente G- firmar esos textos con nombre y apellido).

Gustavo Pecoraro intenta, desde “Palabra y pluma” y desde su cuerpo entero, recuperar la historia de la diversidad sexual, escupirle al olvido, ser fiel a las identidades que nos definen y nos construyen (con todas las contradicciones que eso implica) y mantener la memoria las luchas del colectivo LGBTIQ.

Rescatar a Pomodoro haya sido quizás el mayor acierto de Pecoraro en este libro, rescatarlo y besarlo para que no muera, o mejor, para que no se olvide.

ENLACES
Facebook | Palabra y Pluma

https://www.facebook.com/PalabrayPluma
Blog | Rojo Barroco y Pasional
http://www.rojobarrocoypasional.blogspot.com.es/
>
DOCUMENTACIÓN

Palabra y pluma
elputojacktwist | Dos Manzanas, 2015-01-16
http://www.dosmanzanas.com/2015/01/palabra-y-pluma.html 
La pluma afilada
Palabra y pluma. Textos políticos y otras mariconadas (Ediciones La Mariposa y la Iguana) es el último libro de Gustavo Pecoraro, trinchera discursiva desde donde dispara contra la lengua del amo.
Daniel Gigena | Soy, Página 12, 2015-01-02
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3779-2015-01-03.html 
Palabra y pluma, textos políticos y otras mariconadas, de Gustavo Pecoraro
Boquitas Pintadas, 2014-10-14

http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/arte-y-cultura/palabra-y-pluma-textos-politicos-y-otras-mariconadas-de-gustavo-pecoraro/
>
AUDIOS
Entrevista a Gustavo Pecoraro: Libro "Palabra y Pluma. Textos políticos y otras mariconadas"
charcodearena | Mixcloud, [s. d.]

http://www.mixcloud.com/charcodearena/entrevista-a-gustavo-pecoraro-libro-palabra-y-pluma-textos-pol%C3%ADticos-y-otras-mariconadas/

martes, 14 de octubre de 2014

#libros #sociologia | Indies, hipsters y gafapastas : crónica de una dominación cultura

Indies, hipsters y gafapastas : crónica de una dominación cultural / Víctor Lenore.
madrid : Capitán Swing, 2014 [10-14].
168 p.

Serie: Entrelineas.
/ ES / Libros / ENS / Identidad colectiva / Jóvenes en medio urbano / Sociología / Subcultura

📘 Ed. impresa: ISBN 9788494287947 / 16.00 €
📝 Cita APA-7: Lenore, Víctor (2014). Indies, hipsters y gafapastas : crónica de una dominación cultural. Capitán Swing.

¿Todo el mundo aspira a ser moderno? ¿En qué consiste lograrlo? Hace tiempo que expresiones como “indie”, “hipster”, “cultureta”, “moderno” y “gafapasta” son de uso corriente en nuestras conversaciones. Sus límites resultan borrosos, pero remiten a una realidad social que la industria cultural y las agencias de publicidad utilizan para designar un amplio segmento del mercado. Los “hipsters” son la primera subcultura que, bajo la apariencia de rebeldía, defiende los valores impuestos por el capitalismo contemporáneo. Palabras como “independencia”, “creatividad” o “innovación” son la cara amable del espíritu individualista y competitivo que propone el sistema, y la presunta exquisitez de criterio de los “hipsters” ha creado un consumismo que no avergüenza, sino que genera orgullo.

¿Estamos ante la cultura favorita de la clase dominante? Cada vez quedan menos dudas. La Reina Letizia se escapa de la Zarzuela para acudir a conciertos de grupos “indie” como Eels, Los Planetas y Supersubmarina. El magnate derechista Rupert Murdoch invierte cincuenta millones de euros en “Vice”, grupo mediático de referencia para los hipsters de todo el mundo. Pero la cultura “indie”, “hipster” y “gafapasta” promociona valores incompatibles con las aspiraciones igualitarias de la contracultura y de movimientos sociales masivos como el 15M.

DOCUMENTACIÓN
Víctor Lenore · Autor de 'Indies, hipsters y gafapastas': “La cultura hipster podría definirse como ‘el elitismo al alcance de todos’”
Irene G. Rubio | Diagonal Periódico, 2014-10-09
https://www.diagonalperiodico.net/culturas/24216-la-cultura-hipster-podria-definirse-como-elitismo-al-alcance-todos.html
Indies, 'hipsters' y gafapastas al paredón
Víctor Lenore analiza a la nueva casta cultural
Carlos Prieto | El Confidencial, 2014-10-05
http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-10-05/indies-hipsters-y-gafapastas-al-paredon_223606/
Indies, hipsters y gafapastas, de Víctor Lenore
Eñe, 2014-10-04
http://revistaparaleer.com/lee/preestreno/indies-hipsters-y-gafapastas-de-victor-lenore/
Y TAMBIÉN…
Diez pintas hipster que te harán perder la fe en el género humano
Strambotic, 2014-10-13
http://blogs.publico.es/strambotic/2014/10/scary-hipsters/