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domingo, 11 de diciembre de 2016

#hemeroteca #memoria | Daniel Pont: "Queremos recordar que la lucha de la COPEL era legítima"

Imagen: Diagonal / Daniel Pont
Daniel Pont: "Queremos recordar que la lucha de la COPEL era legítima".
Expresos sociales miembros de la Coordinadora de Presos Españoles en Lucha (COPEL) lanzan un documental para recordar la historia de este colectivo.
Ter García | Diagonal, 2016-12-11
https://www.diagonalperiodico.net/libertades/32458-daniel-pont-queremos-recordar-la-lucha-la-copel-era-legitima.html

Daniel Pont entró en la cárcel a los 17 años y pasó tras las rejas buena parte de su vida. Allí se convirtió en uno de los fundadores de la Coordinadora de presos españoles en lucha (COPEL), organización que luchó desde dentro de las cárceles para conseguir cambios en el sistema penitenciario. Hoy, es una de las personas que ha impulsado el documental 'COPEL: una historia de rebeldía y dignidad', para el que se ha lanzado una campaña de micromecenazgo.

Han pasado 40 años desde la lucha de la ​COPEL, ¿por qué hacer ahora un documental sobre esta organización?

No es precisamente ahora, llevamos como diez años con este proyecto, superando muchísimas dificultades. Las razones para hacer este documental se basan en la necesidad de recuperar nuestra lucha, que durante tres años tuvo en jaque al Estado, años en los que era fundamental pacificar los conflictos sociales. Las cárceles no funcionaban, el sistema punitivo no funcionaba. Y es fundamental para constituir una nueva forma de dominación, como fue la transición de la dictadura a la democracia, que las cárceles y el sistema penal funcionasen.

Por otro lado, la necesidad de recuperar la memoria histórica, de reescribir la historia del pueblo, de las luchas sociales. Y también para recordar, tras 40 años justos transcurridos, que la lucha del colectivo de presos sociales a través de la COPEL, como tantas luchas en aquellos años, era legítima. Confiamos en terminar con éxito el crowdfunding y poder acabar este documental. Tenemos decenas de entrevistas con expresos, algunos compañeros también fundadores y militantes de la COPEL, abogados y abogadas de la época, periodistas, familiares y militantes de organizaciones anarquistas que apoyaron esta lucha de COPEL. Confiamos en que salga a la luz el documental para la primavera del año que viene.

Habéis retomado la lucha. Esta vez para que el Estado español reconozca la deuda que tiene con tantas personas que estuvieron en prisión por la Ley de Vagos y Maleantes, ¿cómo va esta campaña?

Desgraciadamente, en esta campaña se han unido muy pocas personas, quizás cuatro o cinco más. Ten en cuenta que la Ley de Vagos y Maleantes se sustituyó por la Ley de Peligrosidad Social en 1970, que continuó hasta 1996, y que la extracción social de la mayoría de presos que sufrimos la ‘Gandula’ era bastante baja. Había un nivel muy alto de analfabetismo, una falta de conciencia y de unidad absoluta, y los años han pasado una factura muy fuerte en este colectivo de expresos sociales. Hablamos de heroína, de condiciones muy precarias en las cárceles de la dictadura y primeros años de la transición. Han debido de morir miles de personas afectadas por esta ley.

Estamos presentes en la querella contra la dictadura. El relator especial de Desapariciones Forzadas de la ONU tiene un dossier muy completo sobre nuestro caso. Es un caso bastante grave de agravio comparativo si tenemos en cuenta la justicia y reparación que tuvo otro colectivo de afectados por estas leyes, el de homosexuales. El PSOE, como buen partido político oportunista que es, se dio cuenta de que en este colectivo tenía bastantes votantes y aprobó una ley en la que se reconocía la necesidad de hacer justicia y reparación con este colectivo. Pero olvidando al resto.

La primera vez que estuviste en la cárcel fue bajo esta Ley de Vagos y Maleantes, ¿qué pasó?

Me detuvieron la primera vez en plena dictadura, en 1967, cuando tenía 17 años. Era prácticamente un mocoso y me aplicaron la Ley de Vagos y Maleantes con tres años de prisión, sin derecho a ningún tipo de beneficio penitenciario, indulto o libertad condicional, y con el agravante de que, si la dirección de la cárcel informaba de que tenía mala conducta, podrían ampliarlo a cinco años. Me fui dando cuenta de cómo funcionaba la cárcel, de cómo había un clasismo bastante claro entre determinados presos y cómo la dureza de las leyes castigaba especialmente a los pobres. Salí con otra conciencia, más madura, pero no del todo política. Salí con un odio social bastante fuerte porque entendí que había sufrido la dureza de una ley criminal. Entré como un raterillo y salí convertido en un atracador.

Al principio no teníamos ninguna identidad política, aunque en esos años hicimos amistad con algunos presos políticos y esto influyó en el cambio de conciencia. Pero los atracos a bancos que hicimos en esos años no tenían carácter político. Me detuvieron en 1972, al año y poco de salir en libertad, en un atraco con tiroteo en Madrid, y me aplicaron los dos años que quedaban de mi expediente de la Ley de Vagos. Estaba haciendo la mili, tenía un consejo de guerra pendiente, estaba también pendiente del Tribunal de Orden Público por tenencia ilícita de armas y me acusaban de la comisión de dos atracos. Al margen de esto, me pusieron dos años más de Peligrosidad Social. En esta campaña carcelaria estuve seis años y aquí sí que di el salto definitivo a la toma de conciencia política.

¿Cómo fue el nacimiento de la COPEL?

En 1976, cuando llevaba ya unos cuatro años de prisión, a raíz de la muerte del dictador y la apertura del inicio de la transición, en la cárcel de Carabanchel nos organizamos como la Coordinadora de Presos en Lucha. Fue una etapa muy intensa, muy larga. Tres años de muy intensa actividad, de autolesiones, de huelgas de hambre, motines, de muchos compañeros muertos… En fin, de confrontación directa con el Estado. Muchas cárceles terminaron destrozadas. Ya no aceptábamos el funcionamiento de las cárceles sumisamente. Los antidisturbios estaban dentro de las prisiones y el régimen carcelario cotidiano estaba sometido a una disciplina plenamente militar.

Tras tu experiencia en la COPEL y los años que estuviste en la cárcel te lanzaste a denunciar la práctica de la torturas bajo custodia en 1980. ¿Crees que ha cambiado algo desde entonces respecto a este tema?

Yo creo que se ha tecnificado. Por un lado, el Estado ha tecnificado los instrumentos de tortura y, paralelamente, se ha aceptado de una forma sumisa por parte de la sociedad, bien mirando para otro lado o bien creyendo la versión del Estado sin confrontarla con informes de Amnistía Internacional, el Comité internacional contra la tortura, las diversas asociaciones contra la tortura… Los medios de comunicación oficiales han sido un eficaz coro para negar la existencia de la tortura en el Estado en estos años de democracia.

Yo salí en libertad en 1979 y durante un año estuve muy activo denunciando la existencia de tortura en las cárceles españolas. Fui uno de los fundadores de la Asociación contra la tortura en las primeras jornadas que se organizaron en Madrid, en Conde Duque en 1980. La tortura en la actualidad es más profesional, más técnica, más psicológica. En estos 30 años se han suicidado cientos de presos y presas, que se han visto obligados a acabar con su vida por las condiciones tan duras y tan penosas que sufren. En muchos casos son presos y presas muy jóvenes, sin la madurez necesaria para enfrentarse a la dureza carcelaria. El informe de la Asociación contra la tortura en el Estado español año tras año detalla la comisión de torturas en cárceles, comisarías, cuartelillos. Bien es cierto que en los últimos años parece que ha disminuido, se siguen produciendo casos de malos tratos.

Han pasado 40 años y parece que desde entonces no ha vuelto a surgir un movimiento tan intenso sobre la situación en las cárceles.

En estos años ha habido varios intentos de organización por parte de los presos sociales. La lucha contra el FIES, el sistema de catalogación de presos en ficheros de especial seguimiento, sometidos a condiciones muy duras, casi peores que en la dictadura: en condiciones extremas de aislamiento, de control, de despersonalización, de provocación, palizas etc.. Durante unos años tuvieron una confrontación bastante clara y decidida contra el Estado en las cárceles. Y luego surgió también una asociación de presos que se llamaba el APRE [Asociación de Presos en Régimen Especial] que también tuvo bastantes confrontaciones contra la dirección de las cárceles y el sistema judicial.

#hemeroteca #queercore | Queercore: el punk sin género

Imagen: Diagonal / Downtown Boys
Queercore: el punk sin género.
Apuntes para una genealogía del punk contra las normas de género.
Mikel Izarra Montero | Diagonal, 2016-12-11
https://www.diagonalperiodico.net/culturas/32479-queercoreel-punk-sin-genero.html

El ‘queercore’ es un estilo que empezó a tomar forma hacia finales de la década de los 80 y que no se limita a un espacio geográfico localizado sino que más bien dibuja una red de contactos por todo el mundo.

Para entender qué es el ‘queercore’, es indispensable un acercamiento al término 'queer'. Es muy comúnmente usado como un redil en el que entran las comunidades lesbiana, gay, bi y trans, aunque la mayoría de teorías coinciden en que usar el término como un paraguas es contraproducente en sí mismo. La falta de especificidad del término es motivo de confusión, pero hay que entender que lo queer toma significado precisamente de lo que "no es", en relación opuesta a la norma.

Obviamente, la música y su asociación con escenas y subculturas no vive al margen y también ha operado como modalidad práctica de resistencia simbólica hacia las hegemonías culturales.

Así, en los años 70 ya había bandas como New York Dolls, que con su forma de vestir y sus críticas e irónicas letras empezaban a poner en duda los cánones de género dominantes. Miembros de Buzzcocks como Pete Shelley o Gary Floyd de The Dicks nunca ocultaron su ambigüedad sexual, más bien al contrario.

The Dicks fueron, junto con la banda de hardcore y funk Big Boys y Jayne County and the Backstreet Boys, los primeros grupos de la escena estadounidense (muy masculina y machista) en "salir del armario" públicamente. Jayne County (antes Wayne), sería una de las primeras transgénero en liderar una banda.

Los primeros fanzines –sin duda verdaderos precursores del ‘queercore’– denominaban a la escena 'homocore'. El fanzine J.D.s, editado por G.B. Jones y el a posteriori reconocido cineasta Bruce La Bruce fue el que, emergiendo del anarquismo, bautizó la escena en 1985 con el manifiesto ‘Don’t be gay’.

Después, el prefijo homo se cambio por queer, para reflejar mejor la diversidad de la escena y desligarse de la ortodoxia lesbo y gay. En esta primera generación, las bandas no son explícitamente queer, sino que se mueven heterogéneamente entre las letras anti heteronormativas y de temática gay.

Esto sucede mucho en la escena ‘queercore’, no hay un canon definido: las bandas pueden estar integradas por queers, gays, lesbianas, transexuales, travestis o bien tratar esos temas sin tener integrantes que lo experimenten en sus carnes.

Ver en el escenario a un chico gay ataviado con slip de cuero y gorra de policía gritando es sin duda saludable para la diversidad de la escena y para cuestionar conceptos. Martin Sorrondeguy, ese cantante, formó primero parte de Los Crudos –grupo de hardcore latino de Chicago– y montó en 1998 Limp Wrist, una de las bandas más representativas del ‘queercore’ junto con Pansy Division.

A finales de los 90, los fanzines siguieron multiplicándose (‘BIMBOX’, que renunció en su editorial a "todo el pasado uso positivo de los términos gay o lesbiana", ‘Titclamps’, ‘Homocore’…) y dos de ellos se convirtieron en sello: Chainsaw y Outpunk records.

Esto sucedió junto a la aparición de locales como Chicago Homocore (programado por Bruce La Bruce), el colectivo y centro para todas las edades, anarquista y queer DUMBA (versión feminizada de DUMBO: Down Under the Manhattan Bridge Overpass), que fue un nexo cultural entre la música y el cine experimental o festivales como QueerPanic en Seattle, Homo a Go-Go en Olympia o el festival itinerante (aún en activo) Queeruption.

También asistimos al nacimiento de bandas de todo tipo como God is my copilot desde Nueva York, Tribe 8 de San Francisco, el electro de Lesbians on Ecstasy, la cómica/drag Vaginal Davies o Gravy Train!!!.

Asimismo, en esta época se estrenaron varios documentales sobre el género como ‘She’s real, worse than queer’ de Lucy Thane, ‘Queercore: a Punk-u-mentary’ de Scott Treleaven o ‘Step up and be vocal’ de Uta Busch y Sandra Ortmann, indispensables para comprender mejor la citada deslocalización de la escena.

Hoy hay cada vez más bandas y de mayor calidad. Además, los límites del estilo se vuelven difusos y las propuestas son más mestizas, diversas y originales.

El ejemplo más claro y ‘mainstream’ podría ser la banda folk/punk Against Me!, encabezada por la trans Laura Jane Grace. Hay bandas clásicas como Future Crimes desde Carolina del Norte, Inverts desde Oakland o Anomaly (cantando en castellano desde Chicago) y algunas más vanguardistas dentro del estilo como RVIVR, con punk rock melódico desde Olympia, las brasileñas Anti-Corpos, que facturan un hardcore muy duro y crítico y GLOSS, un grupo que se ha ganado la reputación de banda del momento con tan sólo dos años y dos EP de carrera. Tras rechazar un contrato por 50.000 dólares con el sello Epitaph argumentando que querían mantener el proyecto autogestionado, han comunicado que se separan en beneficio de su salud física y mental y sus militancias locales.

También encontramos bandas más influenciadas por otros estilos como Priests, que tiran más hacia el post punk, Pwr Bttm, original dúo guitarra-batería, la banda de Filadelfia Sheer Mag, que factura una exquisita mezcla entre hard-rock setentero y DIY punk o las inetiquetables Downtown Boys, en sus propias palabras "fiesta punk bilingüe y política bailable con saxos".

A este lado del charco los ejemplos no son menos numerosos y hay bandas tan originales como las punkies Skinny Girl Diet, las también londinenses Shopping, el original trío bateria/teclado/voz de Bristol Towel o una de las bandas más excitantes del momento, que acaban de grabar con el productor Steve Albini: Cocaine Piss, con su crust ruidoso ‘made in’ Lieja.

Bandas en castellano tampoco faltan, como Renkore, desde Colombia o las argentinas Kumbia Queers, un veterano ejemplo de ello. Con diez años a sus espaldas, esta banda de cumbia punk no para de revolucionar la escena de América Latina.

En España hay bandas del estilo como Perra Vieja, Genderlexx, Meconio, Las Odio, las Sexpeares en el País Vasco… También bandas con estilos más mestizos como los bailongos Tremenda Jauría o las traperas Las Witch.

sábado, 3 de diciembre de 2016

#hemeroteca #mujeres #bibliotecas | Marisa Mediavilla. Una leyenda de carne y hueso... y papel

Imagen: Diagonal / Marisa Mediavilla
Marisa Mediavilla. Una leyenda de carne y hueso... y papel.
Tres décadas después de empezar a recopilar y catalogar, Marisa Mediavilla sigue peleando para que su Biblioteca de Mujeres, con 30.000 volúmenes, encuentre un espacio propio.
Jose Durán Rodríguez | Diagonal, 2016-12-03
https://www.diagonalperiodico.net/saberes/32463-leyenda-carne-y-hueso-y-papel.html

En 1985 Marisa Mediavilla comenzó a llenar huecos en blanco, los que había dejado sobre ella un sistema educativo en el que el estudio de la literatura realizada por mujeres no era prioritario, ni mucho menos. En ese año, Mediavilla creó un proyecto imprescindible: la Biblioteca de Mujeres. Tres décadas después sigue buscando un espacio propio para los más de 30.000 libros que ha recopilado y catalogado. El Gremio de Libreros acaba de concederle el Premio Leyenda 2016.

¿En qué situación se encuentra ahora la Biblioteca de Mujeres?
En 2006 tuve que donarla al Instituto de la Mujer. Se ha automatizado parte de sus fondos, la mayoría, que se pueden consultar en el Museo del Traje, y otra parte no catalogada también está en depósitos allí. Lo que intento desde la creación de la biblioteca es que tenga su espacio propio. Aunque se donó al Instituto, solicitamos que no la incluyesen en su centro de documentación: allí no hay lugar para obras de Corín Tellado, pero en una biblioteca especializada de mujeres, sí. Ahora mismo la biblioteca no tiene un espacio propio.

¿Con qué idea nació la biblioteca?
Nació porque yo conocí con casi 30 años a las mujeres pioneras de la primera mitad del siglo XX: nunca había oído hablar de Carmen de Burgos, Clara Campoamor o Victoria Kent. Y no quise que otras mujeres tuvieran que esperar a tener 30 años para enterarse. La idea era que la biblioteca fuese la memoria histórica de las mujeres en España, entre otras cosas porque nunca hemos tenido un patrimonio cultural.

¿Cómo fuiste reuniendo el fondo?
Poco a poco. Fui leyendo cosas que me asombraron, como 'La mujer en España. Cien años de su historia', de María Laffitte, condesa de Campo Alange; la biografía de Emilia Pardo Bazán, de Carmen Bravo-Villasante, algunas obras de Lidia Falcón... Empecé a comprar el mayor número de libros sobre el tema que me permitiese mi economía, y quise compartirlos. La documentación sobre mujeres era escasísima y muy difícil de localizar en bibliotecas públicas. Y, sobre todo, yo soy bibliotecaria. Creo que éste fue el motivo principal. Lo que aprendía en mi trabajo lo podía aplicar en la biblioteca de mujeres.

¿Qué evaluación haces de estos 30 años?
Muy positiva, entre otras cosas porque no dependía de ningún organismo oficial. Dentro de nuestro poco dinero y la poquita subvención que teníamos, podíamos hacer la selección y organización que nosotras creíamos conveniente. Los centros de documentación y bibliotecas públicas oficiales se resienten cuando hay cambios de gobierno, recortes o no hay presupuesto salvo para las novelas 'best seller'. Siempre tienes una dependencia, pero que ésta no sea total es muy importante. Si yo fuera una mujer joven hoy, me interesaría mucho que hubiese un espacio donde poder leer y consultar, como la biblioteca.

¿Existe ahora mismo algo similar, un relevo?
No lo conozco, pero esto no quiere decir que no exista. La Biblioteca de Mujeres forma parte de la Red Estatal de Bibliotecas y Centros de Documentación de Mujeres, que es muy diversa. En ella hay centros de documentación, institutos universitarios y una parte del movimiento feminista. No conozco, pero supongo que habrá algo parecido.

Pero sí hay espacios de lectura para mujeres.
Sí, en muchas bibliotecas públicas hay clubes de lectura, o había antes de la crisis. Eran una extensión bibliotecaria muy normal. El proyecto bibliotecario utópico que yo tenía constaba de conservación, préstamo y un espacio grande con talleres, presentaciones de libros, encuentros con autoras.

¿Qué papel juega hoy internet como archivo y encuentro para escritoras y lectoras?

Está bien, pero no es suficiente. Hay muchas autoras que encuentro y de las que no hay nada en internet. Hay mucha información y documentación que no se ha digitalizado. En este sentido, es importante lo que ha hecho Emakumeak, el Centro de Documentación de Mujeres de Bilbao, que ha digitalizado los documentos del movimiento feminista en el País Vasco.

¿Por qué son importantes el archivo y la genealogía feministas?
Para mí fue importante porque me encontré muy desarbolada cuanto tenía veintitantos años... Es necesario conocer la trayectoria anterior. A mí me supuso muchísimo, para mi formación personal, saber de todas esas mujeres que ya en el primer tercio del siglo XX e incluso en el XIX escribían de sus problemáticas. Tenemos mucha más confianza en nosotras mismas cuando conocemos la historia anterior.

¿Qué ha supuesto para ti el Premio Leyenda del Gremio de Libreros?
Si te digo la verdad, me llevé un susto tremendo cuando me enteré (risas). Apabullada por la gente a la que se lo habían dado antes. Contenta por el reconocimiento de mi trabajo. El verdadero premio sería que, a través de esta difusión, la Biblioteca tuviese su espacio propio, con personal especializado y recursos económicos para salir adelante.

¿Cómo lo ves?
La esperanza es lo último que se pierde, si no hubiese tirado la toa­lla muchas veces ya. Espero que antes de morir, la Biblioteca tenga su espacio, entre otras cosas porque tengo mi casa hasta arriba. Lo importante no es tanto la cantidad, la documentación de libros del siglo XVIII y XIX, como la diversidad de material: hay chapas, carteles, tebeos para chicas...

viernes, 2 de diciembre de 2016

#hemeroteca #libros #feminismo | Carmen G. de la Cueva: "El patriarcado quiere que nos pensemos únicas y solas"

Imagen: Diagonal / Carmen G. de la Cueva
Carmen G. de la Cueva: "El patriarcado quiere que nos pensemos únicas y solas".
'Mamá, quiero ser feminista' (Lumen, 2016) es la primera novela de Carmen G. De la Cueva, un relato autobiográfico que suena a conversación y pretende animar a otras mujeres para que también cuenten. Porque lo han vivido.
Jose Durán Rodríguez | Diagonal, 2016-12-02
https://www.diagonalperiodico.net/culturas/32498-entevista-carmen-g-la-cueva-libro-mama-quiero-ser-feminista.html

La periodista Carmen G. de la Cueva (Alcalá del Río, 1986) ha dado un paso más en el camino que comenzó escuchando a su abuela, leyendo en la biblioteca y compartiendo espacios virtuales con otras escritoras y lectoras. ‘Mamá, quiero ser feminista’ (Lumen, 2016), su primera novela, cuenta sus experiencias desde la escuela o la aceptación de su propio cuerpo, entre otras vivencias comunes a muchas mujeres de varias generaciones.

Directora desde 2014 de La Tribu, un lugar de encuentro en torno a la literatura escrita por mujeres, y fundadora de la editorial La Señora Dalloway, entiende su estreno como novelista como un modo de seguir tejiendo comunidad.

En el libro dices que, sin saberlo, desde pequeña habías buscado la manera de ser feminista, ¿lo has conseguido?

Creo que sí, o estoy en el camino. A veces me sorprendo con pensamientos, contradicciones, con ese patriarcado y esas actitudes machistas golpeando, haciéndome sentir culpable o dudar de mí misma. Es un camino largo.

¿Qué supone para ti hoy ese ser feminista?

He intentado que supusiera una creación de espacios y comunidades, lugares donde las mujeres nos pudiéramos reunir, juntar, contarnos, compartir experiencias y lecturas, hacer genealogía, algo muy necesario. Genealogía literaria, por un lado, pero también familiar: dar valor a las voces y relatos de mi bisabuela, mi abuela o mi madre, que tan importantes son. He intentado ejercer un feminismo cultural.

Esas historias que pasan desapercibidas.

La intrahistoria. Para mí fue muy importante crecer con el relato que me contaban mi abuela y mi tía Carmen sobre mi bisabuelo, el último alcalde republicano de Alcalá del Río, que fue represaliado durante la guerra civil y pasó muchos años en la cárcel sin que la familia supiese dónde estaba.

Siempre me habían contado la historia de él. La bisabuela Asunción se había quedado con los niños pero no había sabido mucho más de ella.

Hace muy poco, mientras escribía el libro, me contaron que hacía estraperlo, no sólo cuidaba de los cinco hijos. Qué importante ha sido para mí conocer que una mujer de mi edad se fuera a comprar y vender productos al puerto de Sevilla, arriesgándose a que la detuvieran cuando volvía. Cuánta falta hace el diálogo intergeneracional para seguir descubriendo esos relatos.

¿Hasta qué punto escribir este libro te ha ayudado en ese camino que mencionabas?


Mucho, porque he roto, o he intentado romper, el pudor a contar ciertas cosas. Narro una experiencia de violación, por ejemplo, que me daba mucha vergüenza contar, aunque no la sufriera yo.

¿Cómo encajas ese crear comunidad que decías con el hecho de escribir un libro, que es un acto individual?

Está escrito muy pegado a la oralidad, lo entiendo como una conversación con una amiga. Me están llegando muchos comentarios de mujeres que se sienten identificadas con las historias. Es muy emocionante porque me escriben chicas de 18 años y mujeres de 60. Hay cosas que se siguen repitiendo, hay generaciones de mujeres que pasan por lo mismo. El libro no es un acto para mí, de ser así no habría contado ciertas cosas.

¿Le llegaste a decir a tu madre que querías ser feminista?

Más tarde le dije "mamá, soy feminista". De hecho, mi madre se ha hecho feminista en estos dos últimos años, desde que creé la Tribu, y eso ha sido muy bonito. Había cosas que no veía, y leyendo se ha dado cuenta de cosas. Casi que ella me ha dicho "hija, quiero ser feminista".

¿Podría ser el libro una guía para otras mujeres?

A mí me gustaría que fuera una hoja de ruta para que las mujeres se sintieran menos solas, que es uno de los problemas de la sociedad y lo que el patriarcado quiere: que nos pensemos únicas y solas, que sintamos que lo que nos pasa sólo nos pasa a nosotras y que por eso debemos ocultarlo y silenciarlo.

El hecho de hablar y de leernos así nos puede hacer muchísimo más poderosas. Me gustaría que, al leerlo, muchas chicas y mujeres se animaran a contar, y que también sirva para seguir leyendo.

¿Te consideras excepción más que norma entre las mujeres?

No me gustaría verme como una excepción y creo que el relato no debería ser el de que somos especiales. Nos convencen de que sólo puede haber una, especial. Y lo que hacemos es competir por ese hueco, en lugar de unirnos.

Creo que este libro encaja en una tradición más anglosajona de relato autobiográfico pero espero abrir el panorama y que muchas chicas y mujeres se atrevan a contar su versión, su historia. Creo que en el libro se percibe que lo que me ha pasado a mí les ha pasado a muchas mujeres.

¿Qué valor le das a la parte gráfica del libro, con las ilustraciones de Malota?


No sería igual sin ella. La relación ha sido muy bonita y gratificante. Hemos ido trabajando juntas: yo escribía un par de capítulos y se los mandaba. Ha sido un trabajo común, sus ilustraciones no son nada complacientes. Me interesan sus retratos de mujeres.

En el libro haces una defensa muy clara de las bibliotecas públicas.

Cuando creces en una casa sin libros o tienes acceso a pocos libros, tu descubrimiento es muy accidentado y aleatorio. En las bibliotecas descubrí un universo, no era consciente de que hubiera tantas autoras a las que podía leer, de las que nunca me habían hablado. Hoy me preguntaba una periodista si llegué a la universidad sin saber lo que era el feminismo. Pues sí. A mí nadie me habló en el instituto de Victoria Kent o Clara Campoamor o la Residencia de Señoritas.

En las bibliotecas es donde está el conocimiento cuando vienes de un entorno en el que no tienes la suerte de contar con unos padres ilustrados. Me encanta el discurso del cuarto propio y dinero propio de Virginia Woolf pero para conseguir eso... Tengo treinta años, soy de una generación precaria, con cuarto propio portátil, ¿dónde puedo encontrar ese espacio? En la biblioteca. Hay que reivindicarlas, por supuesto.

Teniendo en cuenta que, desgraciadamente, nos da por votar a partidos como el PP que no fomentan la educación ni el conocimiento y que nos quieren cada vez más tontos y sumisos... Todas estas lecturas están en la biblioteca, te están esperando.

jueves, 17 de noviembre de 2016

#hemeroteca #memoria | Expresos sociales recuperan en un documental la historia de la COPEL

Imagen: Diagonal / Militantes de COPEL
Expresos sociales recuperan en un documental la historia de la COPEL.
'COPEL: una historia de rebeldía y dignidad' está actualmente en fase de edición y postproducción. Para financiar el documental, varios militantes de este colectivo han lazado una campaña de micromecenazgo en Verkami.
Diagonal, 2016-11-17
https://www.diagonalperiodico.net/libertades/32356-expresos-sociales-recuperan-documental-la-historia-la-copel.html

La historia de la Coordinadora de presos en Lucha (COPEL) es una de las historias 'desde abajo' que explica cómo se desarrolló –y cómo podría haber sido– la Transición de la dictadura de Franco a la democracia. Ahora, 40 años después de su fundación, algunos de los expresos sociales que militaron en este colectivo están trabajando en un documental para que la lucha de los presos sociales durante la transición no caiga en el olvido.

"Llevamos con este proceso como diez años, superando muchísimas dificultades de todo tipo", explica a Diagonal Daniel Pont, uno de los fundadores de la COPEL que se ha lanzado a impulsar este proyecto.

El documental, que tendrá por título ‘COPEL: una historia de rebeldía y dignidad’, está actualmente en fase de edición y postproducción. Para financiarlo, han lanzado una campaña de micromecenazgo en Verkami con la que alcanzar los 9.000 euros que valoran que costará terminar el proyecto. A día de hoy ya han recaudado más de 4.700 euros.

"Tenemos decenas de entrevistas de expresos, algunos compañeros también fundadores y militantes de COPEL, abogados y abogadas de la época, periodistas, familiares, militantes de organizaciones anarquistas que apoyaron la lucha", explica Pont, quien confía en que el documental salga a la luz para la próxima primavera.

Pont señala como una de las razones fundamentales para hacer ahora este documental la "necesidad de recuperar una lucha que, durante tres años tuvo en jaque al Estado". También la necesidad de "recuperar la memoria histórica, de reescribir la historia del pueblo".

La COPEL nació en 1976, con la muerte de Franco y el inicio del proceso de la Transición. Desde la cárcel de Carabanchel –donde ahora se ubica el CIE de Aluche–, y después desde distintas prisiones, cientos de presos se organizaron para reclamar la amnistía para los presos sociales y la reforma del sistema penal y penitenciario.

"Fue una etapa muy intensa, muy larga. Tres años de muy intensa actividad, de autolesiones, de huelgas de hambre, motines, de muchos compañeros muertos… En fin, de confrontación directa con el Estado", concluye Pont.

jueves, 10 de noviembre de 2016

#hemeroteca #diversidad #politica | Luces en la oscuridad: buenas noticias de las elecciones de Estados Unidos

Imagen: Google Imágenes / Kate Brown
Luces en la oscuridad: buenas noticias de las elecciones de Estados Unidos.
Las votaciones a favor de la subida del salario mínimo en cuatro Estados, la elección de la primera congresista hindú-americana o de la primera representante abiertamente LGTB son algunas buenas noticias de las elecciones en las que Donald Trump se convirtió en el futuro presidente de EE UU.
Diagonal, 2016-11-10
https://www.diagonalperiodico.net/global/32241-luces-la-oscuridad-buenas-noticias-elecciones-estados-unidos.html

En Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Miami, San Francisco y Washington, la victoria electoral de Donald Trump ha venido seguida de manifestaciones de repulsa al que en enero será el nuevo presidente de Estados Unidos.

Con el lema #Notmypresident (no es mi presidente), miles de personas ocuparon las arterias de las principales ciudades del país. Se trata de ciudades en las que Trump no ha conseguido ganar, ya que el candidato republicano no ha obtenido respaldo en ninguna ciudad de más de un millón de habitantes.

Junto a las movilizaciones, los medios y las fuerzas progresistas estadounidenses han rescatado algunas buenas noticias de las elecciones del pasado martes.

Los Estados de Maine, Colorado, Washington y Arizona aprobaron un aumento de los salarios mínimos. En Maine, los salarios subirán desde los 7,5 dólares la hora hasta doce euros la hora en los próximos tres años. En Washington, se alcanzaré el mínimo de 13,87 dólares la hora en 2020, muy cerca de los simbólicos quince dólares que promueve la campaña' Fight For $15'. En el caso de Arizona, además, se han estipulado baremos para el pago de horas de baja en multinacionales, medianas y pequeñas empresas.

Además, se han producido victorias parciales de gran importancia simbólica, dando entrada a electos de origen indio o somalí en las instituciones estatales y federales, informa Common Dreams.

De Pramila Jayapal en el estado de Washington a Ilhan Omar en Minnesota o Martin Quezada en Arizona, una serie de candidatos avalados por la campaña de Bernie Sanders Our Revolution y el grupo popular de justicia social People's Action ganó sus respectivas carreras para el Congreso o las instituciones de sus Estados.

Pramila Jayapal se ha convertido en la primera mujer indio-estadounidense elegida para el Congreso tras vencer a su rival Brady Walkinshaw en el 7º distrito legislativo de Washington. "Jayapal dijo que ese resultado significaba que el séptimo distrito podría ser 'una luz en la oscuridad' si Donald Trump saliera triunfante", dijo el Seattle Times.

"Si nuestros peores temores se realizan, estaremos en la resistencia a partir de mañana", dijo. "Tendremos que luchar por la justicia social como nunca antes."

Imagen: Diagonal / Ilhan Omar
Ilhan Omar, por su parte, se convirtió en la primera legisladora estatal somalí-americano en ganar un escaño que representa a Minneapolis en la Cámara de Representantes de Minnesota. Minnesota Public Radio informó:

"Aunque su elección no fue una sorpresa en un distrito de tradición demócrata, Omar fue elegida con casi el 80% de los votos. Esto tiene una enorme importancia simbólica en Minnesota, hogar de la población de inmigrantes somalíes más numerosa de la nación. Llegó pocos días después de que el candidato presidencial republicano Donald Trump definiera la inmigración somalí como una amenaza para Minnesota".

"Minneapolis dijo que 'no' esta noche, dijo que no al odio, dijo que no a la narrativa de hacer que los Estados Unidos odien otra vez [en referencia al eslogan de Trump –hagamos Estados Unidos grande otra vez]", dijo Habon Abdulle, directora ejecutiva de la ONG Mujeres Organizando Mujeres, donde Omar es directora de política. "Minneapolis, y el distrito 60B particularmente, ha dicho que las mujeres musulmanas tienen espacio en el cuerpo gobernante de nuestro Estado. Muchas gracias".

Martin Quezada, que se impuso a la candidata republicana Crystal Nuttle para representar al Valle Oeste de Phoenix en el Senado estatal, describió su victoria en Twitter como "agridulce" a causa de la victoria de Trump.

Asimismo, por primera vez en la historia, un Estado ha elegido como gobernador, en este caso gobernadora, a una persona abiertamente LGTB. Kate Brown representará a Oregon en la Cámara de Representantes. En Carolina del Norte, la victoria del demócrata Roy Cooper ha vencido, a falta de un último recuento a Pat McCrory, impulsor de una ley LGTBfóbica ampliamente contestada.

Asimismo, la victoria en cuatro Estados de las propuestas a favor de la legalización de la marihuana deben tener un efecto inmediato sobre uno de los problemas de discriminación que sufre la población afroamericana: el encarcelamiento masivo por cargos de posesión de cantidades mínimas de esta droga de uso lúdico.

Refiriéndose tanto a los candidatos individuales como a las victorias en varios estados en torno a la implantación de salarios mínimos, los co-directores de People Action LeeAnn Hall y George Goehl dijeron: "Estas victorias son un rechazo a la estrategia de Trump de dividir y conquistar a las personas trabajadoras a través de los discursos de raza, clase y género".

domingo, 30 de octubre de 2016

#hemeroteca #musica | Amy, mucho más que una figura trágica

Imagen: Diagonal / Amy Winehouse, fotografía de Max Vadukul
Amy, mucho más que una figura trágica.
Cuando se cumplen diez años de la publicación de ‘Back to Black’ y cinco de su prematuro fallecimiento, repasamos la importancia de una artista irrepetible como Amy Winehouse.
Jaime Bajo | Diagonal, 2016-10-30
https://www.diagonalperiodico.net/culturas/31924-amy-mucho-mas-figura-tragica.html

El 4 de octubre de 2006 aparecía en el mercado el álbum ‘Back to Black’, el retorno discográfico de la joven cantante y compositora británica Amy Winehouse. Uno de esos trabajos llamados a trascender géneros musicales y a situar a la artista en el lugar que merecía, al nivel de las grandes damas del jazz y del soul. De las Etta James, Sarah Vaughan o Billie Holliday. Pero, como les había ocurrido –con matices– a todas ellas, su trayectoria iría indisolublemente unida al drama. Como explica la periodista musical Patricia Godes a Diagonal, “las historias de los grandes mitos de la 'herstory', de las protagonistas musicales femeninas, son trágicas. En el rock y en el jazz son siempre más trágicas las figuras femeninas, y se les glorifica por la tragedia”. En cierta medida, reconoce Godes, el mito creado en torno a Amy contribuyó a devorar a la persona que creaba aquellas intensas canciones que pasaron a formar parte del imaginario popular. “Hay un cierto sadismo, como con Kurt Cobain, Janis Joplin o Sid Vicious, de refocilarse en la muerte, en la desgracia, en el drama. Ya se veía que Amy iba a acabar mal. Ya se veía que Amy era una figura trágica y que se había convertido en un mito descomunal, y no valorado por su buen hacer musical, por la gracia de sus canciones, por su extraña y novedosa técnica musical, su manera de interpretar tan peculiar, sino por las noticias contradictorias, dramáticas”.

Genuina
Más allá del drama y de la mitificación con él relacionada, Amy tenía una forma genuina de sentir, crear, hacer y transmitir. Y ésta es una afirmación con la que coincide Errukine Olaziregi, vocalista de Amythology, una formación madrileña creada hace unos meses con el propósito de honrar el legado de la británica. “Ojalá la industria apostara siempre por gente con un talento como el que tenía Amy, y los medios ayudarían a que el gran público empezara a consumir música como la que hacía ella. Otra cosa es que el ‘star system’ y todas las tonterías que rodean a una artista de semejante éxito, la acaben asfixiando e impidiéndole llevar una vida normal, terminando por convertirla en un personaje, y, si se tiene tan fatal desenlace, en un mito. Pero esto no le resta ni un poquito de calidad a una de las, en mi opinión, artistas imprescindibles de los últimos años”.

Abunda en esa idea Aurora García, vocalista de una banda que se sumerge, con criterio propio, en las profundidades de la música de raíz afroamericana, Aurora & the Betrayers. “El talento y la personalidad vocal de Amy son innegables, por no hablar de su magnetismo como artista a todos los niveles. Sus letras son muy muy buenas y ves verdad a través de lo que canta”. Susana Ruiz, activista y vocalista más conocida en el circuito de salas madrileño como Funkwoman, considera que es en esa autenticidad, en ese marchamo de realidad vivida, donde radicaba aquello que la hacía digna de encomio: “Lo que su voz esconde y su manera genuina y auténtica de vivir, pese al tormento de drogas y alcohol al que estaba sometida. Su autenticidad como ser humano. Eligió destruirse y me parece tan lícito como no hacerlo”. Olaziregi suma su voz a la de sus dos compañeras de profesión: “Me atrevería a decir que Janis, Etta y Billie son tres de mis cinco artistas favoritas –Amy también está en ese grupo–, por ser tan de verdad, pero en el caso de Amy me admira que además escribiera tanto y de una manera tan personal y verdadera. Habiéndose muerto tan joven, hizo tanto… No me puedo ni imaginar cómo hubiera sido su carrera de no haberse ido tan pronto”.

‘Revival’ del soul
'Back to Black', su esperado segundo trabajo tras un esperanzador debut con ‘Frank’ (2003), tuvo el acierto de ser publicado en un momento en el que la industria musical –muy hábil en este movimiento estratégico– comenzaba a fijar de nuevo su foco en el denominado “revival” del soul, abriendo la espita para que artistas como Eli ‘Paperboy’ Reed, James Hunter o Joss Stone –por mencionar sólo algunos de los nombres más relevantes– se colaran en radios y festivales, pudiendo así gozar de un cierto reconocimiento social que alcanza hasta la actualidad. Sin embargo, en palabras de Godes, “ella tenía su propia personalidad: no era una más detrás de Mary Wilson, de Tracey Ullman, etc. Creo que el disco llamó la atención primero por la imagen, por la excelente campaña de promoción, y después porque tocaban los Dap Kings y tenía un sonido raunchy muy chulo”.

El término raunchy podría definirse como ese sonido impuro, crudo, orgánico, imperfecto pero creíble, en el que el equipo involucrado tuvo bastante que ver con el resultado, si nos atenemos, una vez más, a las palabras de García. “Las canciones de ese disco son muy buenas y producidas de una manera magistral. Mark Ronson supo ver cómo hacer brillar al máximo estas canciones, desde contar con los Dap Kings como banda hasta el tratamiento del sonido”.

Los neoyorquinos The Dap Kings, con su director musical Binky Griptite a la cabeza, fueron la banda seleccionada tanto para registrar aquel álbum, como para defender el repertorio en directo. En la actualidad siguen siendo los abanderados del “soul revival” a escala mundial, ejerciendo como banda de estudio del sello Daptone y de directo que acompaña a vocalistas como Sharon Jones o Saun&Starr. Ruiz ­zanja la cuestión sobre la vigencia de este género tan popular en las décadas de los 50 y 60: “Creo que el sonido soul es algo que jamás pasará de moda, y, desde luego, la producción perfectamente mezclada con la calidad extrema de su voz, han hecho que ese disco sea un súper ventas. Es como estar en el sitio exacto en el momento perfecto”.

Si Amy fue una artista que trascendió con mucho el alcance de este resurgimiento del soul, entonces cabe preguntarse qué es lo que la hacía tan apetecible para el gran público. ¿Podría achacarse a saber adaptar a la actualidad su background musical, como insinúa Olaziregi? “En lo musical, creo que es fundamental el hecho de que fuera una melómana apasionada por el jazz, el ska y el rocksteady clásico, pero fiel al tiempo en el que vivía, atravesada por sonidos de su tiempo, como el hip hop. Yo creo que ahí radica su aportación”.

¿Podría deberse a la magia que desprendía, como apunta García? “Creo que es genuina por su manera de concebir la música, por la música que ha escuchado y la manera en que la ha filtrado, pero, sobre todo, porque la magia no se compra, y ella y su voz la tenían. Era auténtica y consecuente con su manera de ver la música”.

¿O, influían, además los aspectos extra-musicales, como complementa en su apreciación Godes? “Amy es muy importante porque el drama de su vida le hizo saltar del mundo de la música al mundo de los cotilleos, a los ‘tabloids’, a la prensa amarilla británica. En unos tiempos en los que la música iba para abajo, las ventas iban para abajo, de lugares comunes, de repetición de tópicos, ella consiguió llegar al público mayoritario”.

Sea como fuere, afirma García, “Amy Winehouse ha sido una de las artistas más magnéticas que ha habido en mucho tiempo. Pocos artistas llegan a tanto público hoy en día con un disco. Creo que ‘Back to Black’ es uno de esos grandes discos atemporales que no envejecerá con los años como mucha música que se hace hoy en día”.

La fundación de Amy
Coincidiendo con el que habría sido el 28º cumpleaños de Amy, en septiembre de 2011 se puso en marcha la fundación que lleva su nombre con el fin de prevenir un mal uso y/o abuso del alcohol y las drogas entre los jóvenes dentro y fuera del Reino Unido. La fundación trabaja fundamentalmente en tres áreas concretas: a) apoyar a jóvenes desfavorecidos a desarrollar su potencial de forma íntegra, b) apoyar a aquellos jóvenes que son más vulnerables o tienen un elevado riesgo de hacer un mal uso de estas sustancias, y c) educar e informar acerca de las consecuencias del abuso en el consumo del alcohol y las drogas.

sábado, 29 de octubre de 2016

#hemeroteca #mujeres #empoderamiento | Guatemala: las mujeres tejen la descolonización

Imagen: Diagonal / Mujeres ixil
Guatemala: las mujeres tejen la descolonización.
La diputada guatemalteca Sandra Morán explica en esta entrevista las circunstancias de la organización de las mujeres de pueblos originarios. Las mujeres mayas y xincas trabajan en la recuperación de su cultura y sus saberes tras el genocidio de los años de Ríos Montt.
Mariajo Castro | Diagonal, 2016-10-29
https://www.diagonalperiodico.net/saberes/31913-guatemala-mujeres-tejen-la-descolonizacion.html

Los colectivos guatemaltecos de mujeres llevan años luchando por la defensa del cuerpo y del territorio. En esa defensa, el saber sí ocupa lugar. "Las compañeras y los compañeros de los pueblos indígenas han planteado que, a partir de la colonización, se ha producido un epistemicidio, es decir, que se ha intentado matar la forma de creación de conocimiento y, por tanto, uno de los elementos fundamentales que nosotras hicimos hace varios años, en una asamblea feminista, fue reconocernos con capacidad epistémica", cuenta Sandrá Morán, de la Alianza Política Sector de Mujeres, que conforman 33 organizaciones sociales en Guatemala.

Para Morán, diputada en el Congreso de Guatemala dentro de la bancada de Convergencia, ese reconocimiento por parte de la asamblea feminista "es absolutamente político y liberador porque, hasta ese momento, las mujeres que no habían asistido a la escuela, que no tenían un título universitario, no se sentían capaces… Así nos vimos a nosotras mismas, independientemente de nuestra escolarización, con la capacidad de producir conocimiento y la necesidad de generar una metodología para hacerlo".

Guatemala es el país mesoamericano con mayor población indígena, más de la mitad de la población, y donde ésta es más diversa. Los pueblos originarios (mayas, xinca y garífuna) han sobrevivido a la invasión española y al genocidio maya encabezado por Efraín Ríos Montt en los años 80.

"Hay una estrategia política de los pueblos de recuperar los saberes ancestrales. Desde el Sector de Mujeres, para enfrentar el racismo que hay en nosotras, decidimos que las mujeres mayas y xincas generasen propuestas conjuntas para un desaprendizaje activo del racismo y hemos estado en ello varios años". Así, explica Morán, se está elaborando un libro de recuperación de saberes mayas y xincas, y también se visibilizan sus aportaciones al movimiento, "porque el acto político de la recuperaciones de saberes y la descolonización pasa por decisiones personales, colectivas, comunitarias, etc".

La diputada guatemalteca señala que han hecho "ejercicios para identificar dónde está en nosotras el patriarcado, el colonialismo, el mercantilismo y vimos cómo sería una persona, una comunidad sin patriarcado, sin consumo, sin colonialismo; y el puente, que es el desmontaje, porque el sistema nos ha codificado y tenemos que identificar esos códigos (hemos identificado los mecanismos, las instituciones) para descodificarnos. Ése es el proceso en el que estamos".

Recuperar su identidad
Desde esa asamblea a la que se refiere Morán, la Asociación de Mujeres Indígenas de Santa María Xalapán emprendió la labor de crear la comunidad epistémica del feminismo comunitario que hoy se sigue desarrollando en Guatemala. "Las compañeras, desde una mirada feminista, han ido recuperando su idioma, sus tradiciones. Han revisitado su cosmovisión", desarrolla Morán.

"Le han dado un significado distinto al color de las velas, al espacio simbólico que se crea, han aprendido el significado de las montañas, han recuperado los nombres de las ancianas y de las abuelas, la siembra, las raíces, etc.", continúa.

De esta manera, explica la diputada, "se hace un proceso de creación de conocimiento y se recuperan las prácticas ancestrales. Hacen todo un ejercicio político de discusión entre ancianas, jóvenes y niñas para la recuperación de sus identidades. Incluso crean su propio traje, porque las mayas tienen muy presente su traje, pero las xincas no lo tenían, entonces lo recrean". Morán relata que, por ejemplo, un acto político que hicieron en una marcha del 8 de marzo fue salir por primera vez con su traje.

"Además, aportaron el reconocimiento del patriarcado, que no sólo vino con la colonia, sino que existía antes, como también se hizo en Bolivia. Eso es muy importante en Guatemala, donde hay una propuesta de recuperar conocimientos ancestrales sin reconocer la inequidad de poder que hay entre hombres y mujeres en esas formas originarias de organización".

Tutelaje institucional
El Acuerdo sobre la Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas es uno de los acuerdos de paz que firmaron la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en 1996.

Con estos acuerdos se puso fin al conflicto armado que había durado más de 30 años, en el que se cuentan más de 200.000 asesinados y 45.000 desaparecidos, en su mayoría indígenas.

En el Acuerdo se incluían ciertos derechos de los pueblos originarios guatemaltecos, porque, según apunta Morán, "hay un reconocimiento de que uno de los problemas estructurales del país es el racismo y la exclusión de pueblos originarios". Así se aprobó la Ley de Idiomas Nacionales, que reconoce los 24 idiomas originarios y dispone su enseñanza, aunque en realidad no llega a aplicarse en muchas ocasiones, ya que faltan docentes capacitados.

Pero, como indica Morán, en la Constitución, los pueblos "están tutelados, no están reconocidos, están como etnias, hay que cambiarlo". Esta diputada explica que "nosotras en los acuerdos de paz hablábamos de lo multiétnico; ahora hablamos de lo plurinacional. Se discute si lo que necesitamos es refundar el Estado o fundar un nuevo Estado porque tenemos la conciencia de que la República guatemalteca está fundada sobre el racismo, entonces necesitamos fundar una nueva y una independencia real, porque la que se hizo de España no fue una independencia de los pueblos, sino de los criollos, que no querían pagar impuestos; y la hicieron para que los pueblos no la hicieran".

Morán afirman que necesitan "una auténtica independencia, que es la autodeterminación de los pueblos originarios con los otros pueblos que no somos originarios [ladinos o mestizos], pero que hoy convivimos en este territorio. Hoy existen muchas naciones y un Estado con una nación que no existe. Eso es lo queremos cambiar".

Saberes ancestrales
Esta identidad originaria rompe la colonialidad y se refuerza con la revalorización de los saberes ancestrales. "Somos un pueblo que tiene un calendario exacto, mucho más que el gregoriano. Se está volviendo a valorar la filosofía, la astronomía, la ciencia… Ya se están creando universidades (la ixil, la cakchiquel, etc.) porque durante muchos años se ha intentado tener una universidad reconocida por el Estado y no se ha logrado, entonces se está haciendo de facto", explica Morán.

"Desde el Sector de Mujeres hemos sido muy activas en el reconocimiento de conocimientos, con las plantas medicinales y la medicina ancestral, con las propias formas de organización política. Ahora hay un esfuerzo por garantizar la seguridad de los símbolos de los tejidos porque se los están robando y eso es una producción ancestral, que va de generación en generación".

Los diseños tradicionales de los tejidos, que responden a toda una cosmología y difieren de una cooperativa textil a otra, son el objeto de deseo de diseñadores y multinacionales, que, además de llevarse el trabajo de maquila a países vecinos con menos derechos laborales, se están apropiando de ellos e intentan patentarlos, mientras que las mujeres que llevan años portándolos se siguen enfrentando a comportamientos racistas por ello.

"Y otra cosa, estamos valorando la manera de aprender qué tenemos porque hemos sido y seguimos siendo excluidas de la escuela formal, pero hemos seguido aprendiendo y creando. Somos un pueblo que aprendemos viendo y por años nos sentimos mal porque no podíamos aprender como los otros. Y es un proceso, caminando", finaliza Morán.

viernes, 21 de octubre de 2016

#hemeroteca #feminismo | Apuestas feministas en la nueva política

Imagen: Diagonal / Ada Colau y Manuela Carmena
Apuestas feministas en la nueva política.
El debate sobre hasta qué punto la presencia de las mujeres en política garantiza una práctica feminista sigue abierto. Aportamos una reflexión sobre la presencia de mujeres en la política, la feminización de la política y las posibilidades de una política feminista.
Carmen Romero Bachiller · Feminista y profesora de sociología | Diagonal, 2016-10-21
https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/31985-apuestas-feministas-la-nueva-politica.html

En las páginas de Diagonal se ha abierto un interesante debate en torno a la 'feminización de la política' en la nueva política. En las tres primeras aportaciones se desgranan cuestiones de interés para pensar las formas en las que el feminismo debería incorporarse a la política. Hablo aquí de la política partiendo de la clásica distinción que establece Chantal Mouffe entre 'la política' como ámbito institucional y 'lo político' como espacio agonístico de movilización y lucha en el que el feminismo ha estado siempre presente. Muchos de los argumentos empleados no resultan nuevos en el ámbito del feminismo pero dan cuenta de debates que se hacen nuevos –'se hacen de nuevo'–: se evidencia, una vez más lo difícil que sigue siendo para las mujeres la participación en el espacio de 'la' política. En los tres artículos se reflexionaba en torno a tres cuestiones relacionadas pero distintas sobre las que me gustaría incidir aquí con más detalle: la presencia de mujeres en la política, la feminización de la política y las posibilidades de una política feminista.

Parte del debate surge de la cuestión de hasta qué punto la presencia de las mujeres en política garantiza una práctica feminista. No voy a entrar a definir qué o quiénes pueden ser reconocidas como feministas, me parece un ejercicio de poder problemático que ha sido habitualmente empleado para cerrar debates y a mí me interesa abrirlos. Sin embargo, sí que parece evidente que la simple presencia de mujeres no garantiza una política feminista –y el Partido Popular se ha mostrado experto en el uso de esa estrategia–. Ahora bien, la presencia de mujeres 'es imprescindible' para la existencia de políticas feministas. No por un esencialismo mal entendido. Sino por una cuestión sencilla: no se puede tener presente lo que no se ve, lo que no se concibe como posible. Así, incluso el peor referente, constituye un referente, algo que permite pensarse. Recientemente se ha celebrado ampliamente en sectores de izquierda y se han viralizado algunos comentarios de niñas que querían ser alcaldesas en vez de princesas. Y es para celebrar.

Pero ese deseo sólo puede darse si existen figuras de mujeres poderosas y visibles en política. Ahora bien, ¿pueden figuras fuertes de mujeres introducir cambios significativos en la práctica política que promuevan la igualdad y mejoren las vidas de las personas más vulnerables –sabiendo que en nuestra sociedad racista, clasista y heteropatriarcal la vulnerabilidad está muy feminizada–? ¿Queremos presencia de mujeres en política o queremos algo más? ¿Cómo construir liderazgos feministas interseccionales y democráticos? Es verdad que siempre queremos algo más, porque no nos resignamos y porque desde el feminismo siempre hemos hecho apuestas transformadoras que han resultado 'ganadoras' para el conjunto de la sociedad –recordemos el éxito de la movilización feminista que llevó a la dimisión de Gallardón y a frenar en seco su 'contra-reforma' de la ley del aborto, nada más y nada menos en pleno apogeo de la legislatura del 'rodillo' popular–. Pero también parece que se exige un plus –que no se da con los varones– a las mujeres que participan en política. En estos casos me veo rescatando el viejo texto de Amelia Valcárcel proclamando el “derecho al mal” como un ejercicio de salud democrática e igualitaria: si la participación en política de las mujeres está condicionada a su excelencia, entonces estamos elevando el listón de exigencia más allá de lo que hacemos con los varones y, probablemente, estemos entorpeciendo el establecimiento de liderazgos por parte de mujeres. Por supuesto que hay que promover que la participación alcance la mayor diversidad posible. Sólo así tendremos la posibilidad –que no la garantía– de situar en primera línea necesidades y perspectivas tradicionalmente invisibilizadas o descuidadas porque quedaban fuera de lo público y de la política definida en términos masculinos: como el trabajo de cuidado y sostenibilidad de la vida, fundamentales para la pretendida independencia de algunos, construida sobre el trabajo cotidiano de muchas.

Querría aquí defender las voces de mujeres y personas de género no normativo que ocupan espacios públicos en política: alcanzar la legitimidad si se es reconocida como 'mujer joven' –aunque ese calificativo se aplique a mujeres que han superado los 40 y no a compañeros varones más jóvenes que ellas–, si se es identificada como 'atractiva' en los modelos estándares, pero también si no se ocupan posiciones legibles como mujer tradicional –si se es muy masculina, o no se pliega al modelo heteronormativo, por ejemplo–, resulta significativamente más difícil. Son posiciones que van a ser cuestionadas no sólo por lo que dicen o hacen, sino por los estereotipos heteropatriarcales que moviliza su aspecto. Se les va a negar en ocasiones la autoría de lo que defienden, buscando a un varón como responsable de un determinado posicionamiento. Se les va a exigir un plus –de integridad, de compromiso, de conocimiento, de valía probada– que a los varones se les da por supuesto. El escrutinio constante de los cuerpos de mujeres en el ámbito de lo público resulta agotador. Baste recordar los comentarios en las redes tildando de “feas” a las diputadas de la CUP o alabando el atractivo de Inés Arrimadas en el parlamento catalán. Todos ellos constituyen mecanismos que menoscaban las posiciones de las mujeres en el ámbito de lo público.

En este sentido algunos 'gestos' vinculados a la presencia de las mujeres en política tienen un poder simbólico y material no desdeñable, porque transforman el espacio de lo público de formas significativas, al ser ocupado por cuerpos tradicionalmente excluidos del mismo. El impacto de la presencia del bebé de Carolina Bescansa en la sesión de constitución del Congreso tras las elecciones del 20D constituye un ejemplo significativo. Por supuesto que llovieron críticas señalando que semejante gesto se hacía desde una posición de privilegio, pero simplemente el debate generado hizo visibles muchas contradicciones, como la exigencia no explícita de que las mujeres participemos en lo público sin que se nos note y sin que seamos relevadas de los imperativos del cuidado. Clase y pertenencia a la ciudadanía interseccionan aquí claramente con el género configurando situaciones concretas que permiten que determinadas mujeres accedan a lo público transfiriendo 'sus' trabajos de cuidado a otras mujeres –migrantes y obreras–. Se trata de un desplazamiento que si bien resuelve situaciones concretas no modifica la desigual asignación de responsabilidad a mujeres y varones en este campo, reforzando además desigualdades racializadas y de clase.

Pero la pregunta sigue en el aire, ¿podemos apreciar cambios significativos en las políticas realizadas, por ejemplo, desde los llamados ayuntamientos del cambio y en particular Madrid y Barcelona al ser sus regidoras mujeres? ¿Constituyen ejemplos de 'feminización de la política'? Mi respuesta ambas preguntas sería afirmativa. Pero ¿por qué sería esta feminización algo deseable y qué querríamos decir por feminización? Primero, supone una transformación en las formas, y tal como aprendimos colectivamente en el 15M, en gran parte por la intervención de la Comisión de Feminismos, las formas son importantes. Se planteaba un dilema en la reciente Universidad de Podemos: ser amables pero aparentemente difuminar las apuestas ideológicas –en la línea de argumentos que han defendido que para desarrollar un “feminismo ganador” había que evitar el término feminismo, lo que no deja de encerrar una significativa falta de confianza en el feminismo como herramienta de cambio que habría que revisar– o ser contundentes y 'duros'. Creo que ambas posiciones son al tiempo ciertas y necesarias, pero también erróneas. Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona es un ejemplo de cómo se puede ser contundente y firme, y ser amable y cercana con las formas. De cómo se puede afirmar y defender posiciones radicales y feministas, y al tiempo conectar con la ciudadanía –de hecho hay una Concejalía de Feminismos y LGTBI–. La feminización de la política exigiría presencia de mujeres, pero iría más allá de la misma. Supondría una demanda a los compañeros varones y no tendría tanto que ver con ocupar cuerpos 'femeninos', cuanto con reclamar prácticas y formas de relación más inclusivas y cuidadosas. Supondría cuestionar modelos androcéntricos y masculinistas que resultan 'viejunos' donde priman metáforas bélicas y que no resultan más contundentes, sino simplemente más violentos y excluyentes. Por supuesto, las apreciaciones a ese tipo de posicionamiento son también diferenciales y tienden a celebrarse con mayor intensidad cuando provienen de varones que de mujeres.

Más allá de las formas, la presencia de mujeres con perspectivas feministas está promoviendo de forma efectiva 'políticas feministas', lo que desplaza la atención a otras cuestiones que dejan de ocupar lugares secundarios para pasar a primera línea. La implicación de los ayuntamientos de Madrid y Barcelona con la población trans apostando por intervenciones no patologizadoras en salud o el cambio en la política educación infantil de 0 a 3 años, suponen transformaciones significativas que además cambian las condiciones de posibilidad. Son intervenciones que hacen posible, precisamente, que otras voces, desde otros lugares puedan alcanzar la visibilidad, el reconocimiento y la legitimidad para intervenir en lo público. Por supuesto, hay mucho por hacer, tanto que se nos antoja muy poco lo ya realizado y quisiéramos ver muchas más transformaciones y más rápido, porque sabemos que son necesidades que responden a vulnerabilidades y cuerpos muy específicos. Por eso, como feministas, nunca nos conformamos y siempre mantenemos una alerta crítica y una mirada vigilante que nos hacen estar permanentemente atentas a nuestras prácticas y ser responsables y dar cuenta de las mismas. Por ello somos exigentes, y probablemente a veces más con nuestras propias compañeras. Pero también por ello tenemos que establecer vínculos y alianzas que permitan sustentar las políticas que defendemos y también reconocernos mutuamente, en un ejercicio, que sabemos, se nos niega de forma sistemática desde los modelos institucionales que no se reconocen más que a sí mismos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

#hemeroteca #marginalidad | De quinquis a yonkis, un recorrido por los márgenes de la Transición

De quinquis a yonkis, un recorrido por los márgenes de la Transición.
La juventud quinqui acompañó el paso de España a la postmodernidad. Amanda Cuesta ha investigado el impacto cultural y social de esa “tribu”.
Pablo Elorduy | Diagonal, 2016-10-05
https://www.diagonalperiodico.net/culturas/31524-la-transicion-se-vivio-margenes.html

Crítica de arte, comisaria y editora, Aman­da Cuesta (Barcelona, 1974) ha presentado recientemente la ponencia “De los quinquis a las narcoculturas actuales”.

¿La quinqui es la primera cultura juvenil asociada a las drogas en España?

La época dorada de la irrupción del consumo en clave lúdica de las drogas asociada a la cultura juvenil tuvo lugar en los años 60 con la irrupción del famoso “sexo, drogas y rock and roll”. En España llega un poco más tarde, no mucho. Son procesos que están pasando en muchos otros países occidentales, pero a principios de los 70 sí que hay una generación dorada muy vinculada a las subculturas y que empieza a experimentar con la heroína y demás.

Cuando realmente irrumpe fuertemente la cultura quinqui, ya hablamos no tanto de grupos minoritarios y exquisitos como de unos usos masivos de las drogas como eje de todo el ocio juvenil, y se teje ahí un planteamiento de estilo de vida vinculado al consumo, que tiene que ver con las evasiones, con unos índices de paro juvenil disparados, un contexto socioeconómico muy deprimido, especialmente en los barrios periféricos, y que dan lugar a una narcocultura propiamente dicha, donde se mitifica la figura del que trafica y del que consume.

Esto que calificas como la pandemia de la heroína causó estragos en la salud pública, en las cárceles, etc. ¿Qué errores se cometieron desde las políticas públicas?

Fue un fenómeno que desbordó a todo el mundo. Había unas estructuras de Estado muy frágiles, que no estaban para nada preparadas, pero es verdad que en el caso español se puede hacer una crítica particularmente dura. Creo que se desbordó también en Estados Unidos; en el caso de Miami es muy clara la depresión a la que llegó la ciudad, o Nueva York, con las historias de guetificación de los barrios trabajadores con la llegada masiva de la droga. Son fenómenos comunes, pero aquí se agrava porque la respuesta fundamental que se articuló fue punitiva. No existían buenas prácticas en lo que respecta a tutela de menores, heredábamos un sistema carcelario totalmente franquista, con problemas de masificación, insalubridad, etc.

Hubo un agravio muy bestia cuando llegaron las amnistías porque se produjo una situación explosiva en las cárceles. Se utilizó mucho la droga, y se sigue utilizando, para anestesiar esta tensión. Están los famosos motines en las cárceles, que inicialmente estaban muy politizados y luego degeneraron, especialmente en los últimos motines del 84, con las famosas imágenes de El Vaquilla pidiendo droga.

El desbordamiento fue bestial, y esa gran debacle sirvió como escuela, como alerta frente al uso lúdico de las drogas en generaciones posteriores. Obviamente, la heroína, la droga predilecta de la generación quinqui, tiene unas peculiaridades, pero por ejemplo, más recientemente toda la narcocultura vinculada a las rutas del bacalao, al consumo del éxtasis y demás, sigue estando repleta de historias mal resueltas por la parte administrativa, de las instituciones.

¿Qué supusieron todas esas películas en el plano cultural?

El caso es que no sólo fueron las películas, éstas se alimentaban de la prensa, la prensa se alimentaba de las películas. Había música, había cómics, novelas quinquis, las biografías de quinquis en prisión tenían unas ventas considerables y, sobre todo, había un estilo de vida adoptado por mucha gente joven que se inspiraba en esas películas, prensa sensacionalista, etc., como una escuela de delincuencia. Mucha gente vio por primera vez a una persona inyectarse heroína en ‘El Pico’, e incluso se habla de que la modalidad del tirón se popularizó a partir de las películas de ‘Perros Callejeros’. Si aparecía una película en la que había un atraco a un banco, al año siguiente se disparaban los atracos a bancos. Si había un atraco a una farmacia, esa metodología se popularizaba inmediatamente. Eso es lo excepcional del fenómeno quinqui, esa retroalimentación entre la realidad y las ficciones. También tiene relación con nuestras tradiciones literarias, el pequeño delincuente picaresco como el Lazarillo de Tormes es un sustrato que se va actualizando a lo largo del tiempo.

También has investigado una figura menos conocida, las quinquis. ¿Qué has encontrado?

Es muy marginal, pero sí que hay algún caso sonado, como ‘Perras Callejeras’. La película ‘Deprisa, deprisa’, de Saura, también tiene un rol importante, o en ‘El Pico’, en la que también hay un personaje femenino que enseña a los protagonistas. Pero en general es una cultura muy machista. De hecho, bastante misógina. Uno de los rituales básicos de iniciación era la violación en grupo. Esto se repite en la narcocultura mexicana. La violencia contra el cuerpo de la mujer es bastante salvaje. A pesar de que hay excepciones, reivindicar una construcción en clave femenina de todo esto resulta un tanto problemático porque el material no da mucho de sí.

¿Cómo relacionarías toda esta cultura con la transición política que se estaba dando? ¿Es su reverso oscuro?

Absolutamente, es una historia de la Transición en los márgenes. Creo que se está articulando una revisión y crítica en torno a lo que fue el régimen del 78, hacia esa Transición que nos presentaron siempre como inmaculada, ejemplar. El caso concreto de los quinquis, el de la cárcel y muchos otros demuestran que ni tan idílica ni tan inmaculada.

La Transición acabó barriendo el tema quinqui debajo de la alfombra, no se articuló solución. La gente fue cayendo, fue desapareciendo toda la presencia de estos personajes en los medios para dar lugar a otras cosas, y se fabricaron productos tipo la Movida y demás, que daban una imagen distinta de la cultura juvenil mucho más pop, menos violenta de lo que realmente había estado pasando y seguía pasando. Y empezó a cambiar todo el relato más mitificador del quinqui por el del yonqui. El quinqui se convierte en yonqui, ya no es un cuerpo bello y admirado, y el yonqui empieza a coger una connotación negativa, de marginalidad, como alguien que vive debajo de un puente a quien no se le da ninguna relevancia.

#hemeroteca #aborto | Las manifestaciones de mujeres logran que el gobierno polaco rechace la prohibición del aborto

Imagen: Diagonal
Las manifestaciones de mujeres logran que el gobierno polaco rechace la prohibición del aborto.
Las multitudinarias protestas de mujeres en Polonia contra la prohibición total del aborto parecen haber hecho recapacitar al gobierno del ultraconservador partido Ley y Justicia, que había apoyado una iniciativa popular en ese sentido.
Diagonal, 2016-10-05
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El proyecto legal para la prohibición total del aborto en Polonia podría no ser aprobado finalmente, tras las masivas manifestaciones de mujeres que tuvieron lugar el lunes en distintas ciudades del país.

El ministro de Ciencia y Educación, Jaroslaw Gowin, ha afirmado en declaraciones recogidas por la agencia Associated Press que las movilizaciones han hecho recapacitar al gobierno del ultraconservador partido Ley y Justicia, "nos han hecho pensar y nos han enseñado humildad".

El portavoz del Senado, Stanisław Karczewski, también ha realizado unas declaraciones que parecen indicar que el gobierno va a dar marcha atrás en su apoyo a la iniciativa para prohibir totalmente el aborto en el país.

El pasado 23 de septiembre, el Parlamento inició el trámite para desarrollar una iniciativa popular que ha recogido 450.000 firmas con el objetivo de prohibir totalmente el aborto, implantar penas de cárcel para las mujeres que lo practiquen, mayores castigos para los médicos y hasta el inicio de investigaciones en los casos de aborto natural. La iniciativa fue aprobada gracias al apoyo de Ley y Justicia.

Polonia ya prohíbe los abortos, con algunas excepciones como casos de violación, incesto, los fetos gravemente dañados o si la vida de la madre está en riesgo. En la práctica, sin embargo, algunos médicos se niegan a realizar abortos legales incluso, citando objeciones morales.

Muchas mujeres polacas suelen ir a Alemania u otros países vecinos para realizar interrupciones voluntarias del embarazo o compran píldoras abortivas en internet.