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sábado, 22 de junio de 2024

#hemeroteca #gais #estereotipos | El gaytriarcado de la moda, la belleza y la decoración

Lorenzo Caprile en 'Maestros de la Costura' //

El gaytriarcado de la moda, la belleza y la decoración

Beatriz Miranda | El Mundo, 2024-06-22 [Newsstream]

https://www.elmundo.es/loc/sin-noticias-de-dior/2024/06/25/6675a3acfdddfff2168b4594.html

Datos y clichés. En una ocasión, una conocida mía diseñadora y lesbiana que hoy triunfa mucho a nivel internacional se me quejó de que en la moda española mandan demasiado los gays. Como si ser varón y homosexual fuera un valor añadido al talento. Me hizo reflexionar. Es verdad que los modistas más célebres de aquí a Pekín son señores, en su mayoría gays. Como peculiaridad existe alguna mujer y lesbiana, pero muy pocas, que se sepa, declaradas. Algo que ocurre con otros sectores, en especial los relacionados con la estética. Léase, la belleza y la decoración, profesiones liberales en las que hay muchas personas que también pertenecen al colectivo LGTBI y destacan por su gusto y sensibilidad artística. Mi conocida alegaba que esto que ella llama ‘gaytriarcado’ en la industria de la moda, la peluquería, el maquillaje y el interiorismo es una cara más del machismo. No lo tengo yo tan claro, pero la realidad es que los datos refuerzan el cliché. En estos gremios hay más jefes masculinos que femeninos, pero supongo que tiene mucho que ver que las mujeres aún lo tienen mucho más difícil a la hora de salir del armario y la sociedad tiene más prejuicios contra ellas, por eso muchas disfrazan de amistad íntima o de bisexualidad puntual sus relaciones. Se trata de la vuelta de tortilla de lo contrario, el del ambiente sospechosamente heteruzo que se respira en otros círculos, en especial el taurino y el del fútbol. Le cuento a Javi Cid el tema de esta columna y le digo que me voy a volver homófoba al cierre de la edición de este especial LGTB que tanto trabajo nos da cada año. Es una broma, claro. "Habrá ‘gaytriarcado’ en la moda, pero en el Ibex no, y es más importante", recela. Tiene razón. Javi es el gay más influyente de mi vida. Nos conocemos -y trabajamos juntos- desde hace más de 20 años y tiene un talento increíble escribiendo. Tras él está Caprile. Para mí son mucho más que dos señores gays. Son mis amigos íntimos y punto y yo espero serlo de ellos, que no su mariliendre, concepto que me espanta y me suena a mujer de relación tóxica con el resto de mujeres y hombres heteros que se hace amiga de gays porque simplemente no se sienten amenazadas por ellos. Pues sí, otro cliché. Como en todo, en el mundo LGTBI hay buenas personas, malas y regulares. He conocido de todo, incluso lo más insólito, como gays misóginos, que los hay y muchos. Como heteros. Idiotas en general. Comprendo que las celebraciones en el marco del Orgullo son necesarias porque aún hay mucho camino que avanzar en muchos lugares del mundo y hay que celebrar los logros en materia de derechos, pero lo cierto es que todos los años me produce el mismo conflicto hacer el suplemento anual con la percha de esta fecha tan señalada. Si yo fuera lesbiana no querría salir en ninguna lista por el hecho de serlo, pero tampoco, ahora que lo pienso, cualquier otro ranking, que los carga el diablo... Si algún día deja de conmemorarse el Gay Pride será porque todo está superado. Yo no lo viviré pero quizás mis hijos. Ojalá.

jueves, 30 de junio de 2022

#hemeroteca #homofobia | La oscura verdad detrás de Bob Marley: homofobia y misoginia

Revista Central / Rita y Bob Marley //

La oscura verdad detrás de Bob Marley: homofobia y misoginia.

Aunque Bob Marley es considerado profeta por muchos gracias a su mensaje de paz y amor, la otra cara de la moneda es completamente contrastante a su ideología.
Emmanuel Cacho | Revista Central, 2022-06-30
https://www.revistacentral.com.mx/EN-CORTO/bob-marley-homofobia-y-misoginia-rita-marley-libro-no-woman-no-cry 

La frase “nunca conozcas a tus héroes” se define cuando hablamos de Bob Marley, quien por un lado profesaba el amor y la paz en las letras llenas de buena vibra que acompañaban sus melodías y reggae cargado de un poderoso mensaje político, convirténdose en un ícono para la música, al grado de ser conciderado por algunos como un profeta, sin embargo, de acuerdo a su exesposa, Rita Marley, en su libro ‘No Woman, No Cry: My Life with Bob Marley’, revela que el cantante desarrolló tendencias homofóbicas, además de maltratarla, rompiendo por completo la imagen de Marley como figura de paz.

Al principio Bob Marley fue considerado como “la primera estrella del tercer mundo”, dándole un seguimiento y respeto a su voz y a su mensaje político dentro de sus canciones, transformándose más tarde de un hombre amoroso en otra persona completamente distinta que ignoraba por completo a su esposa, mientras que Marley vivía aparte en una mansión donde constantemente tenía sexo con otras mujeres y tratando con negligencia a su familia en general, además que tuvo muchos hijos fuera del matrimonio con Rita.

Aquí no termina el maltrato, pues de acuerdo con Rita, Marley, además de serle infiel sin ocultárselo de ninguna forma, violó varias veces a su exesposa mientras ascendía a la fama, pues aseguró que Bob nunca aceptaría un “no” por respuesta, forzándola a tener sexo con él con frecuencia, pues al ser su esposa, era su obligación darle placer: “Fue corrompido por el negocio del entretenimiento, por las mujeres que se abalanzaban sobre él.”

Por otro lado, Bob Marley tenía una fuerte homofobia producto de sus enseñanzas rastafari, incluso dentro de la ley en Jamaica, un país destacado por su odio hacia la comunidad LGBTQI+, una persona puede pasar hasta 10 años en prisión si es sorprendido en una relación homosexual. Incluso Marley se negó a tomar una foto con Prince, quién nunca declaró ser gay, pero que a los ojos de Bob Marley lo era. Encima de esto, se ha afirmado en múltiples ocasiones que el músico se portaba con suma hostilidad al tratar con personas con preferencias sexuales distintas.

A pesar de que Bob Marley siempre pregonó un mensaje de amor y paz, incluso cantando temas como “No Woman, No Cry”, que habla del respeto hacia la mujer, realmente no tenía respeto alguno por ellas, utilizándolas como objetos sexuales, además de profesar la homofobia, pues en la religión o filosofía rastafari la sodomía u homosexualidad es uno de los peores pecados que se pueden cometer.

Y TAMBIÉN…
La increible vida sexual de Bob Marley.
Julián Ruiz | Plásticos y Decibelios, 2018-01-23

https://www.plasticosydecibelios.com/increible-vida-sexual-bob-marley/

lunes, 11 de abril de 2022

#libros #violenciamachista #justicia | Misoginia judicial : la guerra jurídica contra el feminismo

Misoginia judicial : la guerra jurídica contra el feminismo / Beatriz Gimeno.

Madrid : Los Libros de la Catarata, 2022 [04-11].
224 p.
Serie: Colección Mayor ; 884.

/ ES / Libros / Antifeminismo / Feminismo / Justicia / Machismo / Misoginia / Violencia institucional / Violencia machista
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413524368 / 17,50 €
Cita APA-7: Gimeno, Beatriz (2022). Misoginia judicial : la guerra jurídica contra el feminismo. Los Libros de la Catarata. 

[.es] ¿Hay una guerra jurídica contra el feminismo? Las leyes que actúan contra las violencias machistas tienen un impacto limitado si el Estado no vela por su cumplimiento. Esta obra pretende ser una denuncia urgente de las nuevas violencias institucionales contra las mujeres, especialmente en el ámbito de la justicia, y de las que se siguen ejerciendo a pesar de las décadas de lucha feminista por erradicarlas. Pensemos en las dificultades de acceso iniciales de las mujeres a la judicatura; en los prejuicios y estereotipos misóginos que aún impregnan nuestras sociedades y, por tanto, también a quienes juzgan los crímenes contra las mujeres, revictimizándolas o dictando sentencias ejemplarizantes contra ellas. Algunas de estas violencias institucionales son resultado de la reacción misógina ante los sucesivos avances del feminismo, a su mayor presencia y reconocimiento social y legislativo. Beatriz Gimeno analiza la reacción misógina encarnada en distintos procesos y sentencias judiciales, en lo que considera una guerra jurídica contra el feminismo. Algunas de estas resistencias son muy antiguas, como la negativa a juzgar las violaciones como un crimen contra la libertad sexual de las mujeres. Otras son nuevas y terribles, como el rechazo a reconocer y corregir la prevalencia de las agresiones sexuales a menores de edad por parte de familiares varones, lo que se refleja en el síndrome de alienación parental (SAP) y en otros subterfugios derivados de este. Gimeno muestra que las leyes que actúan contra las violencias machistas tienen un impacto limitado si el Estado no vela por su cumplimiento y si no existe una evaluación constante de su aplicación.

👤 Beatriz Gimeno.
Nació en Madrid, vivió en Sevilla unos años. Militante política desde el colegio y el instituto, comenzó a interesarse por el feminismo cuando se apuntó al seminario Feminismo e Ilustración, dirigido por Celia Amorós. Fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales (FELGTB) y estuvo en la primera línea de la lucha por el matrimonio igualitario. Su principal ocupación es la escritura y la docencia. Ha publicado doce libros (novela, poemarios y ensayos) y decenas de artículos y colaboraciones. Colabora en varios másteres universitarios de género.

miércoles, 30 de marzo de 2022

#hemeroteca #violenciamachista #justicia | La ministra Llop sobre el cartel del juez machista: "Es absolutamente injusto"

Diario de Mallorca / El cartel contra el machismo judicial //

La ministra Llop sobre el cartel del juez machista: "Es absolutamente injusto".

EP | Diario de Mallorca, 2022-03-30

https://www.diariodemallorca.es/mallorca/2022/03/30/ministra-llop-cartel-juez-machista-64449323.html 

La ministra de Justicia, Pilar Llop, ha tachado este miércoles de "absolutamente injusto" el cartel contra los jueces colocado en una exposición apoyada por el Ministerio de Igualdad en Palma en el que les identifica con machistas que cuestionan la violencia machista.

Llop ha reaccionado así, a la citada pancarta en la que aparece un juez que se dirige a una mujer con un brazo en cabestrillo y le dice: "¡Cómo voy a creer que su marido la maltrata si usted está viva!".

Dicho cartel, expuesto en la estación intermodal de Palma y apoyado por el Ministerio de Igualdad y otras instituciones autonómicas, ha provocado las críticas y el rechazo de las asociaciones de jueces y magistrados que lo han calificado de "contraproducente" por incurrir en estereotipos y tópicos "falsos, ridículos e injustos".

Llop, jueza en excedencia especializada en violencia sobre la mujer, ve "absolutamente injusto" el citado cartel por no reconocer el trabajo que realizan a diario los jueces en España en su combate contra la violencia de los derechos humanos de las mujeres. "Como ministra de Justicia, mi responsabilidad en todo momento es defender a los poderes del Estado y, en este caso, poner en valor el trabajo de jueces y juezas", ha dicho.

El sistema judicial "está preparado"
En este punto, ha destacado que en España hay 455 juzgados especializados en violencia de género, 106 compatibles juzgados de lo penal, y 17 audiencias provinciales con secciones especializadas "donde jueces y juezas luchan cada día para que las víctimas tengan una respuesta eficaz por parte del sistema judicial".

Además, ha subrayado que al año se ponen más de 160.000 denuncias ante el sistema judicial para, a renglón seguido, dejar claro a las víctimas de esta lacra que hoy por hoy la denuncia "es el único medio que permite que puedan tener una orden de protección y medidas de alejamiento tanto para ellas como para sus hijas".

"Por tanto, el sistema judicial está preparado", ha proclamado Llop, incidiendo en que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Ministerio de Justicia que capitanea hacen "importantes" acciones de formación especializada para jueces en violencia de género.

"Podemos sentirnos muy orgullosos de tener un país donde las instituciones están preparadas para combatir esta violación de los derechos humanos y para que las víctimas se sientan seguras y confíen en que las instituciones están para ayudarlas", ha concluido.

viernes, 15 de enero de 2021

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | La gran mentira de Patricia Highsmith


La gran mentira de Patricia Highsmith.

La narradora estadounidense, en su centenario, mantiene su relevancia como inventora de una nueva forma de contar historias policiacas.
Guillermo Altares | El País, 2021-01-15
https://elpais.com/babelia/2021-01-14/la-gran-mentira-de-patricia-highsmith.html 

Cuando se cumplen cien años de su nacimiento, la obra de la escritora estadounidense Patricia Highsmith —Forth Worth, EE UU, 19 de enero de 1921–Locarno, Suiza, 4 de febrero de 1995— cobra una nueva relevancia. Si hay un tema que une sus mejores libros —la serie de Tom Ripley, ‘El temblor de la falsificación’, alguno de sus cuentos recogidos ahora por Anagrama en un solo volumen— es la idea de la mentira como forma de vida. En la era de las noticias falsas y de los hechos alternativos de Donald Trump, la posibilidad de que se pueda construir toda una vida sobre una mentira, y vivirla tranquilamente, resulta especialmente poderosa. En ese sentido, Highsmith adelantó el tema central de novelas que han tenido un impacto enorme en los últimos años, como ‘El adversario’, de Emmanuel Carrère, o 'El impostor', de Javier Cercas.

El otro argumento sobre el que pivota la literatura de Highsmith, texana afincada en Suiza, que prefería los gatos (y los caracoles que mantenía como animales de compañía) a las personas, es que el crimen se encuentra escondido en el corazón de la vida cotidiana: cualquiera puede ser un asesino o una víctima. Sus historias no hablan de policías y ladrones, ni sus personajes pertenecen al mundillo de los sospechosos habituales: sus protagonistas son casi siempre seres normales envueltos en un torbellino criminal. O, como en el caso de Ripley, se trata de criminales que logran construir una fachada anodina de respetabilidad. 'Extraños en un tren', que Alfred Hitchcock llevó al cine en 1951, reúne esos dos temas: dos personas aparentemente normales (uno de ellos es un psicópata, pero lo disimula muy bien) se cruzan en un viaje anodino y lo que empieza casi como un juego acaba en una tragedia.

‘Lo que trajo el gato’, uno de sus grandes relatos, que forma parte del libro ‘La casa negra’, arranca con una familia que está tranquilamente divirtiéndose con un juego de mesa cuando aparece el felino de la familia con dos dedos humanos en la boca. Este cuento, ahora reeditado, también puede servir para resumir su obra: la muerte, el crimen, siempre están ahí fuera. ‘Rescate por un perro’, sobre una pareja que se enfrenta al secuestro de su mascota; ‘El juego del escondite’, ambientado en Venecia, sobre un padre obsesionado por la muerte de su hija, de la que culpa a su yerno; o ‘El hechizo de Elsie’, sobre una modelo en el Greenwich Village neoyorquino con un asesinato insospechado, son libros que reflejan ese mundo un poco psicopático y siempre inquietante que supo construir Highsmith.

En el prólogo a la nueva edición de sus cuentos, Anagrama ha rescatado un texto del gran novelista inglés Graham Greene que resume ese universo literario imprevisible, en el que los personajes siempre acaban metidos en líos siniestros: “Nada es seguro al otro lado de la frontera. No estamos ya en el mundo que creíamos conocer, sino en otro que, de un modo aterrador, parece más real que la casa de al lado. Los actos son repentinos y espontáneos y los motivos a veces tan inexplicables que solo podemos darlos por válidos”. Greene y Highsmith compartían una enorme afición por ambientar sus novelas en escenarios repartidos por medio mundo, con personajes que visitan la sucursal de American Express en busca de mensajes o dinero, implicados en asuntos turbios y que se encuentran con otros personajes como ellos en esa extraña tierra de nadie en la que transcurre su vida.

‘El temblor de la falsificación’ somete al lector a una inquietud constante sin que, por lo menos en las primeras páginas, pase nada especial. Las vidas de tres expatriados se cruzan en la ciudad tunecina de Hammamet, descrita con una precisión obsesiva, hasta que como siempre las cosas empiezan a complicarse. Sus protagonistas son arrastrados por problemas aparentemente insignificantes que acaban por ser letales. Greene la consideraba su “novela más lograda”. “Y si me preguntaran de qué trata, contestaría: ‘De la aprensión”, escribió.

Ningún personaje se identifica tan profundamente con la literatura de Highsmith como Tom Ripley, ese mentiroso, asesino, estafador, que vive plácidamente en un pueblo burgués de los alrededores de París sentado sobre una montaña de mentiras y crímenes. Desde la primera novela, publicada en 1955, ‘El talento de míster Ripley’ (llevada dos veces al cine) hasta la quinta y última, ‘Ripley en peligro’, de 1991, Highsmith construye un personaje que debería resultar odioso, pero que es imposible no encontrar atractivo. “Hay muchas clases de libros de suspense que no dependen de héroes psicópatas como los míos”, escribió en su libro 'Suspense', un compendio de consejos literarios. “Los narradores que deseen escribir libros parecidos a los míos se encuentran con un problema extra: cómo hacer que el héroe sea simpático o, al menos, que sea razonablemente simpático”. En el caso de Ripley estamos hablando de un asesino tan implacable como irresistible.

La persona detrás de esta fascinante literatura del mal era, por decirlo con circunloquios, bastante compleja. Maruja Torres la entrevistó para este diario en 1995 y relata que la conversación empezó de la siguiente manera a las 10.00. “Preguntó: ‘¿Bebe usted por las mañanas?’. Yo miré el reloj de soslayo y luego la miré a ella. ‘Desde luego’. Y funcionó”. Su biógrafa Joan Schenkar empieza así su minucioso repaso de su vida (casi 800 páginas): “No era simpática. No era educada. Y nadie que la conociera bien habría dicho que era una mujer generosa”.

Sus diarios completos, de los que se conoció algún adelanto en 2019 y que serán editados este año en inglés (en español llegarán de la mano de Anagrama en 2022), son demoledores: en ellos aparece como antisemita, racista y homófoba, pese a que era lesbiana y, además, rompió un tabú muy importante con la novela 'El precio de la sal', de 1952, en la que se basó la película ‘Carol’: relatar una relación homosexual entre dos mujeres que no acaba en tragedia. “Odiaba a los judíos y a los negros; era, además, una lesbiana que odiaba a las mujeres”, señaló sobre sus diarios a ‘The New York Times’ su biógrafo Andrew Wilson.

Sin embargo, en el centenario de su nacimiento, sus libros siguen ahí, editados, leídos, adaptados al cine. Su obra mantiene intacta la poderosa atracción que ejerce, la sensación de que, a través de ella, nos asomamos al abismo del que todos tratamos de huir. Schenkar recuerda al final de su biografía una frase que Patricia Highsmith anotó el 1 de enero 1947 como ‘Brindis de año nuevo’: “Brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios, extraños deseos, enemigos reales e irreales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que no me den descanso”. Y apostilla: “Nunca se lo dieron”. Y gracias a ello tenemos una de las obras más brutales, rotundas e inquietantes de la literatura del siglo XX.

jueves, 13 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminsimo #misoginia | Borrar el “sexo” y a “las mujeres”: delirio y misoginia

Google Imágenes / Kenny Jones
Borrar el “sexo” y a “las mujeres”: delirio y misoginia.
Alicia Miyares | Tribuna Feminista, 2020-02-13

https://tribunafeminista.elplural.com/2020/02/borrar-el-sexo-y-a-las-mujeres-delirio-y-misoginia/

En los relatos queer el “sexo” no puede ser caracterizado como hecho biológico o “sexo natural”. Y también se debe despojar al “sexo” de significado social. Desde posiciones feministas estamos obligadas a preguntarnos ¿Por qué la clase social, la raza y el “género” tienen significado social y el “sexo” no? Despojar al “sexo” de significado social es lo mismo que afirmar que la estratificación sexual no existe y el feminismo es una invención sin base real alguna. Para que no haya margen de error en lo que quiero transmitir: imaginemos que alguien afirmara que la “clase social” carece de significado social, negaríamos entonces la estratificación y las desigualdades sociales y dejaríamos sin efecto la lucha del movimiento obrero; o supongamos que la “raza” carece de significado social ¿podríamos entonces perseguir el racismo?

El negacionismo sobre el “sexo” evita hacer frente a la verdad incómoda planteada por el feminismo, la pervivencia de la injusticia sexual. La injusticia sexual no se combate ignoran que el “sexo” sea un dato biológico, se combate no otorgando a datos biológicos disposiciones naturales de carácter o función social diferenciada.

La negación del “sexo” comporta la negación de la categoría “mujeres”. La amenaza a la que nos enfrentamos como feministas es que la eliminación de la palabra “sexo” o “mujeres” se está haciendo realidad en leyes, informes o documentos elaborados tanto a nivel de país, como alentados por organismos internacionales como la ONU, por ejemplo. El ejemplo más extremo nos lo brinda Argentina con su propuesta de ley denominada “Asignación sexual compulsiva: eliminación de la categoría sexo en documentos y protección de la diversidad corporal” [1]. En el momento en que escribo, la ley se encuentra en trámite parlamentario. Pero me quiero detener en ella porque, independientemente de cuál sea su destino, no dudo en que sea objeto de imitación en otros países. La secuencia política queer es muy evidente: primero, lograr a nivel nacional de país leyes de “identidad de género” para posteriormente, amparándose en las leyes sobre “identidad de género”, proceder a promulgar leyes de borrado de la categoría sexo. De ahí mi interés en describir esta ley denominada “Asignación sexual compulsiva”

El objetivo de la ley es eliminar la categoría “sexo» de cualquier documento público o privado, ya que la noción de “sexo” es falsa: “la asignación jurídica y registral de un «sexo» es inexacta (falsa), irrelevante jurídicamente, arbitraria, invasiva, discriminatoria, inútil y confusa”. Argumentan los redactores que “la falsa noción de sexo” ha derivado de la supuesta “naturalidad” del sexo, basándose en la biología y en paradigmas médicos/científicos. A su vez, nos hacen saber que el “sexo anatómico” es sólo el producto de una lectura ideológica. Llegados a este punto de lectura de la ley no puedo dejar de preguntar retóricamente, si el sexo es producto de una lectura ideológica ¿podría ser posible una lectura ideológica que nos liberara a las mujeres de parir con dolor, evitar la preeclampsia, menstruar durante largos años de nuestra vida y la endometriosis asociada, no sufrir cáncer de mama o de útero y por relajarnos un poco no tener celulitis? Frente a evidencias biológicas, científicas y médicas, los redactores de la ley basan su argumentación de “la falsa noción de sexo” en una única persona, Judith Butler. La propuesta queer de proliferación paródica de los estereotipos genéricos con fines subversivos va camino de dejar de ser subversiva para transformarse en norma legal. Ya me referí en otros contextos a que Butler, pretendiendo desnaturalizar el sexo, naturaliza el género. Afirmé además que la versión butleriana del género perpetúa la invisibilidad de las mujeres. Y esto se refleja de modo harto elocuente en la propuesta legislativa de eliminar la categoría “sexo” de todo documento público o privado.

Veamos con un poco de detenimiento el proceso de borrado de las mujeres. Dos son los principios rectores que inspiran la propuesta legal:

1. La noción de “sexo” es falsa por lo tanto también es falso el binomio varón/mujer.
2. Cuando un artículo de una ley “haga referencia a alguna falsa noción de sexo y/o género, ésta debe entenderse comprensiva de toda persona sin distinciones”.

Estos dos principios reguladores dan paso a un galimatías jurídico y lingüístico cuando aborda la cuestión de las acciones positivas (“afirmativas” en el texto). Más en el caso de las acciones afirmativas y las mujeres. Se informa en el texto legal que las leyes o normas específicas para las mujeres, como criterios de paridad, dispositivos contra la violencia ejercida sobre las mujeres, edad de jubilación, son tan “excepcionales que no justifican todo el andamiaje jurídico para portar de manera visible pretendidos datos sobre las características sexuales de una persona”. Si partimos de una perspectiva feminista, cabe oponer a esta afirmación que la “excepcionalidad” denota carencia de un país en legislar sobre igualdad. Los redactores de la ley insisten, por el contrario, en que los “pretendidos datos sobre las características sexuales” no justifican el andamiaje jurídico relativo a leyes específicas, ya que niegan de antemano que el sexo sea la causa de la desigualdad e infrarrepresentación de las mujeres. Así, de un plumazo, los redactores de la ley erradican cualquier planteamiento crítico de las relaciones sexo/género, negando el primero y transformando el segundo en categoría constitutiva del yo. Niegan, pues, el feminismo como la teoría crítica de las relaciones sexo/género.

¿Qué deben hacer entonces las mujeres para denunciar la desigualdad estructural?, ¿cómo han de proceder para exigir acciones afirmativas? La respuesta que ofrece esta ley a las mujeres es producto, a partes iguales, del delirio y la misoginia. Intentaré describirlo del mejor modo, aunque no es fácil por la opacidad lingüística utilizada para no nombrar de modo explícito a las mujeres. Se afirma en el texto que cuando un colectivo sienta ser discriminado será suficiente una declaración jurada. En el caso de que ese colectivo se encuadre en aquellos que han sido adscritos “compulsivamente” a “la falsa noción de sexo o género”, se les insta a que “el objeto de la declaración jurada no sea la pertenencia al falso binomio «mujer» sino simplemente declarar la pertenencia a un colectivo históricamente vulnerado por pautas machistas, hetero-patriarcales y hegemónicas”.

Así que como quien no quiere la cosa, el legislador nos propone a las mujeres que primero declaremos falsa la adscripción “mujeres”. Después se nos sugiere, a las “sin nombre” a partir de ahora, que declaremos ser vulnerables por pautas machistas, hetero-patriarcales y hegemónicas. Amén de no quedarme claro qué significa “pautas hegemónicas”, no sé tampoco cómo denunciar el machismo que deriva de la creencia en que un sexo es superior a otro y el sexo como se nos informa es una “falsa noción”. Por otra parte, ¿cree el legislador que el patriarcado sólo se reproduce en la heterosexualidad? Porque el patriarcado es una constante que puede expresarse tanto en personas heterosexuales, como homosexuales, transexuales, transgénero o cualesquiera tipo o práctica sexual que nos queramos representar.

Me imagino que ya habrán tomado nota que la palabra igualdad ni se la nombra, ni se la espera. Somos vulnerables. De hecho, la vulnerabilidad se está proponiendo como alternativa a la idea de igualdad. Y a partir de ahora se nos dice explícitamente que las mujeres luchamos no contra la desigualdad, sino contra la vulnerabilidad mediante declaración jurada. A estas alturas a mí me suena que, con supuestos tintes progresistas, a las mujeres, una vez más, nos están pautando el camino. Estamos siendo puestas bajo tutela. ¿Nos vamos a dejar?

[1] Si disponen de un momento, les recomendaría la lectura del proyecto en su totalidad: https://www.diputados.gob.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=7037-D-2018

jueves, 28 de noviembre de 2019

#hemeroteca #franquismo #ideologiadeodio | El fascismo no es respetable. (Acunando al patriarcado)

Imagen: Nueva Tribuna
El fascismo no es respetable. (Acunando al patriarcado).
Teresa Galeote | Nueva Tribuna, 2019-11-28
https://www.nuevatribuna.es/opinion/teresa-galeote/fascismo-es-respetable-acunando-patriarcado/20191128105400168609.html

En 1947, Antonio Vallejo Nágera es nombrado por las instituciones franquistas profesor de Psiquiatría en la Universidad de Madrid, cargo que desempeñó hasta 1959, siendo el primer catedrático numerario de dicha especialidad en la Universidad española. El psiquiatra dotó de base científica la política franquista al afirmar que el “marxismo” era una enfermedad incurable. Amparándose en tal pensamiento, se justificaron los robos de bebés para apartarlos de tan terrible lacra y educarlos en los cánones que el régimen impuso.

El psiquiatra del régimen franquista afirmaba que la tríada “Dios, Patria y Familia”, principal valor de la raza hispana, se había degenerado y que el pensamiento marxista de la lucha de clase había pervertido a la sociedad. Vallejo Nágera se centraba en la influencia de la cultura obrerista que se estaba implantado, la cual desembocaba en una enfermedad social:

“Las epidemias de San Vito se han visto sustituidas por otras epidemias que causan numerosas víctimas, por haberse traducido en lucha de clases. Han desaparecido de la conciencia colectiva las constelaciones. Dios, patria y familia que tanto influyen en la sensibilidad del pueblo”.

“El fenotipo amojamado, anguloso, sobrio, austero, se transformaba en otro redondeado, ventrudo, sensual, venal y arribista, hoy predominante. Tiene tan estrecha relación la figura corporal con la psicología del individuo que hemos de entristecernos de la pululación de Sanchos y penuria de Quijotes”.

En la revista 'Acción española' del año 1936, el psiquiatra afirmaba lo siguiente: “En las clases bajas populares predominan los deficientes mentales y los incultos más que en otros estratos sociales superiores”.

Enrique González Duro sostuvo que Vallejo Nágera se proponía restaurar la inquisición, porque el psiquiatra sostenía que el español tenía sangre inquisitorial y era preciso recuperarla por el bien de España.

“Corre sangre de inquisidores por nuestras venas y en nuestros genes paternos y maternos están incrustados cromosomas inquisitoriales”.

Consideraba que las ideas que habían invadido el país, durante la República, eran antipatrióticas, extranjeras y corruptoras de los valores hispánicos. Sus ideas fueron bien vistas por el gobierno, ya que en 1938 se encargó al psiquiatra el estudio definitivo que dotaría de carácter científico la represión que se ejercía contra las personas leales a la República. Para dicho estudio, Vallejo Nágera creó el Gabinete de Investigaciones Psicológicas, un organismo que estaba bajo la jerarquía de la dirección de campos de concentración de prisioneros. La institución creada era una copia del Instituto Alemán que difundió las ideas nazis sobre la eugenesia.

Desde el Instituto, el psiquiatra desarrolló una de sus teorías, la cual consideraba a los marxistas y los individuos de los estratos sociales más bajos gentes a erradicar para mejorar la raza hispánica. Según él, ésta debía elevarse a sus momentos más gloriosos. Querían experimentar con hombres y mujeres de las prisiones y campos de concentración para identificar y destruir el mal marxista. El estudio se realizó en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos). En dicho campo existían 3.000 soldados republicanos y más de 600 brigadistas internacionales; el estudio fue recogido en el trabajo, 'Psiquismo del fanatismo marxista'. El doctor Vallejo Nágera y otros como él inyectaban a su pacientes cardiazol, un fármaco que llevaba al borde la muerte, provocaba también el coma hipoglucémico, el choque acetilcolínico, la carbonarcosis, el bombeo espinal, además de realizar lobotomías.

En la Revista Semana Médica Española, 1939. Afirmaba:

“La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos. La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores".

Para él, el ideario marxista y la igualdad social favorecía a los inferiores mentales, incapaces de ideales espirituales y a quienes solo les satisface las apetencias animales. Y en aras a fomentar a los mejores, todo hombre debía estar dispuesto a procrear la raza:

“Constituye un deber de todo buen ciudadano, consciente de la responsabilidad moral de su destino histórico crear una familia, si tiene capacidad y salud para ello. Es el solterón, por regla general, un mal patriota y un mal ciudadano, o un enfermo. Piensen los solterones seriamente sus deberes para con Dios, la Patria y el Estado y confirmarán el precedente aserto [...] El ciudadano modelo de la Nueva España será casado y prolífico.”. Vallejo Nágera, 'Política racial del nuevo estado', Editorial Española 1938, p. 55

Sobre la mujer
Antonio Vallejo Nágera consideraba que las mujeres eran fundamentales para el estudio que él pretendía y, por ello, en mayo de 1939, sometió a 50 presas republicanas a un experimento racial; eligió a mujeres de la prisión provincial de Málaga, de distintas edades. Sus investigaciones le permitieron degradar la figura de aquellas mujeres republicanas, que tachaba en sus estudios como un "ser degenerado, lleno de ferocidad y de rasgos criminales", tesis que publicaría años más tarde en la Revista Española de Medicina y Cirugía para dejar constancia de la temible influencia del "gen rojo" y la necesidad de extirparlo. No se conoce la identidad de aquellas mujeres que estuvieron expuestas durante un tiempo a tan humillantes pruebas. El psiquiatra redactó un amplio informe de sus víctimas. Aquellas "mujeres marxistas" eran cincuenta: 33 condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y las 7 restantes tenían penas de entre 10 y 15 años. Hasta les robó el nombre. Ningún archivo pone nombres y apellidos a las presas malagueñas, aunque se conoce cómo el temido psiquiatra las consideraba peligrosas en diferentes niveles de grupos, considerando a las marxistas las más degenerada. Entre las conclusiones, Nágera afirmó que "la mujer roja y la mujer en general tenía rasgos físicos de extraordinaria inferioridad con respecto al hombre".

Esperanza Bosch, autora de 'La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nágera' declara en su estudio que el psiquiatra estaba convencido de que las mujeres tenían un virus que era necesario extirpar y que ser de izquierdas tenía una inconfundible relación con la perversión humana. Las mujeres republicanas sufrieron una espuria denigración en la posguerra, por parte de la dictadura franquista. Esperanza Bosch afirma: "A estas mujeres les quitaron a sus hijos para destruir sus mentes y anular sus voluntades". Aquellas cincuenta presas fueron el primer material de un estudio sistemático sobre las teorías nazis, que el Franquismo asumió y practicó.

El psiquiatra afirmaba que el psiquismo femenino tiene muchos puntos con el psiquismo infantil y con el instinto del animal, y que ese instinto primario despierta en el sexo femenino la crueldad, ya que ésta tiene una gran carencia de inteligencia. El psiquiatra, además de buscar el llamado “gen rojo”, definía a la mujer como un ser inferior al servicio de la maternidad; escribió numerosas páginas que intentaban demostrar la inferioridad de las mujeres. Entre otras perlas misóginas, afirmó lo siguiente:

"A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella".

Mirta Núñez, profesora y ex-directora de la Cátedra de Memoria Histórica, de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que el principal objetivo era vejar a la mujer que había transgredido los límites de la feminidad tradicional durante la República. De algún modo, esta humillación quería provocar que la vergüenza a la que habían sido sometidas delante de sus vecinos les forzara a regresar al hogar y al ámbito familiar, de donde nunca debieron salir. Igualmente, las presas políticas que habían hecho de enlaces en los partidos o habían combatido como milicianas en el bando republicano, fueron severamente castigadas por “adhesión a la rebelión militar”. Pero además, sobre ellas recaía la losa de ser consideradas traidoras de su género. Toda una visión sostenida en las “investigaciones científicas” del psiquiatra y militar Antonio Vallejo-Nágera, que ha pasado a la historia por sus estudios misóginos sobre la mujer republicana. Fue uno de los impulsores de la segregación entre hijos y madres rojas, con el objetivo de evitar que los pequeños “se contagiaran” de su ideología. “De ahí procede todo el problema de los niños robados”, afirma Mirta Núñez.

No hay que olvidar que las órdenes religiosas entraron de lleno en la dictadura para encargarse de la administración y vigilancia de las presas. Las monjas coaccionaban a las encarceladas para que regresaran al seno de la Iglesia y cumplieran con todos los ritos. En 1940, 22 congregaciones se repartían la gestión de las prisiones en España, entre ellas las Hijas de la Caridad, que lo hicieron en Las Cortes de Barcelona. El gobierno y la Iglesia querían “recristianizar” a la sociedad que se había alejado de la moral católica.

El hacinamiento y el tratamiento que recibieron varias de las mujeres que pasaron por allí, bien podía ser calificado como, “almacén de reclusas”. Algunas recuerdan haber dormido junto a otras seis mujeres en celdas acondicionadas para dos personas. La falta de higiene, las malas condiciones sanitarias, el hambre y la expansión de enfermedades se aliaban allí con la angustia de escuchar cada noche los disparos que en el cercano cementerio del Este acababan con la vida de hombres y mujeres a los que Franco considera enemigos.

Las mujeres abarrotaron las cárceles, sobre todo en los primeros años de posguerra. La madrileña cárcel de Las Ventas, creada por Victoria Kent, primera Directora General de Prisiones de la historia de España, con el objetivo de modernizar y dignificar las condiciones de las reclusas, se vio desbordada con 3.500, cuando estaba pensada para 500 reclusas.

Juan Antonio Vallejo Nágera, muere en Madrid, el 25 de febrero de 1960, pero su pensamiento fascista contra las mujeres está aún presente.

lunes, 25 de noviembre de 2019

#hemeroteca #feminismo #queer | La teoría queer y la institucionalización de la misoginia

Imagen: El Salto / Paula Fraga
La teoría queer y la institucionalización de la misoginia.
Paula Fraga · Jurista | Público, 2019-11-25
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/25997/la-teoria-queer-y-la-institucionalizacion-de-la-misoginia/

Explicaba Kate Millett que el sexo es una categoría social impregnada de política, que la relación entre los sexos es política porque es una relación de poder. Así era y es; las mujeres nos encontramos en una posición subordinada respecto a los hombres y esta subordinación se ha construido a través del género. El género es una unidad analítica fundamental de la teoría feminista que sirve para explicar el establecimiento y la reproducción de la desigualdad estructural de las mujeres. Es el conjunto de estereotipos y funciones que se asignan a la mujer por nacer mujer y al hombre por nacer hombre, y que se aprenden e interiorizan mediante la diferente socialización de los sexos. El género explica realidades como la división sexual del trabajo o el mecanismo de exclusión de las mujeres, de la esfera de lo público. Es la piedra angular sobre la que asienta la jerarquía sexual, uno de los instrumentos de sometimiento patriarcal más perfectos y que como feministas, tenemos que luchar por erradicar.

Nacer con sexo femenino o masculino, hembra o varón, determina tu posición estructural en el mundo. Ser mujer supone, entre otras cosas y en función de cuán explícito sea el patriarcado en que te has desarrollado, que te casen a la fuerza, que te mutilen genitalmente, que sirvas sexualmente en prostitución o que te violen. Todas estas realidades son consecuencias del género, materializan el papel y lugar que el patriarcado nos ha asignado a las mujeres. Por tanto, es vital para entender la teoría feminista y sobre todo, para tratar de acabar con la opresión sexual, entender el sistema sexo-género y señalarlo como mecanismo de reproducción de desigualdad a desactivar. Esto pone de manifiesto la necesidad de conceptualizar debidamente. Como dice la maestra Celia Amorós, “conceptualizar es politizar” y si lo hacemos erróneamente las consecuencias práctico-políticas serán adversas. Y si hay una conceptualización incorrecta sobre la opresión por razón de sexo, esta es elaborada por la teoría queer. No supondría esto mayor relevancia si la teoría queer se hubiese quedado en mera teoría explicativa de la realidad, pero el problema es que se ha institucionalizado a través de parte de la academia con sus “estudios de género” que deberían ser estudios feministas o de la mujer, y a través de las leyes de identidad de género.

La teoría queer niega la base misma de la opresión sexual. El sexo es una realidad biológica. Sin embargo, esta teoría lo define como constructo. Referentes teóricas queer como B. Preciado llegan a animarnos a las mujeres a realizar una suerte de tránsito a través de hormonación y cirugía para escapar a la opresión sexual. Y no estaría aquí explicando y rebatiendo tales ocurrencias si no hubiesen pasado a formar parte del ordenamiento jurídico de diferentes países. En el caso español, tenemos varias leyes autonómicas y una proposición de ley estatal presentada por Podemos que supone de facto, la institucionalización de los estas ideas. Hablo de la Proposición de Ley del derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género. Esta ley reproduce el concepto queer de “género”. Entiende el género como identidad, como categoría de la personalidad. Observamos que es un entendimiento totalmente opuesto al feminista. Donde el feminismo ve roles impuestos, la teoría queer ve manifestación espontánea de la personalidad. Resulta que ahora la feminidad y todas sus características asociadas (sometimiento, obediencia, determinado canon estético...) es, tal y como define la propuesta de ley de Podemos, una vivencia interna, algo con lo que nacemos. La “identidad de género” está fundada en los roles sexuales que el feminismo pretende abolir.

La teoría queer habla de personas agénero, de género no binario, de trangénero... La multiplicación de los géneros, la identificación de cada quien con que lo que desee es un solución muy lícita, pero individualista y que en modo alguno es capaz ni de cuestionar la jerarquía sexual. La solución colectiva y feminista es la abolición del género. Solo sin género, el derecho al libre desarrollo de la personalidad será efectivo.

Más allá de las cuestiones teóricas, hay una de mayor transcendencia y que como feministas, como sociedad en general, debemos abordar ya: tenemos que conocer las implicaciones jurídicas, prácticas y políticas de las leyes de identidad. Estas leyes se asientan en dos principios fundamentales: el concepto antifeminista de la “identidad de género” y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual. Supone la regulación del esencialismo del género y de las percepciones subjetivas de las personas, pasando por encima de las realidades materiales y constatables. Estas leyes (y podemos fijarnos en el caso canadiense) socavan los derechos basados en el sexo y ponen en peligro los espacios de mujeres que nuestras predecesoras nos han legado. Si el sexo se autodetermina, si se elimina el indicador y la base de la opresión sexual ¿cómo protegeremos los derechos basados en el mismo? Pongamos unos ejemplos prácticos: las leyes de identidad comprometen al deporte femenino, busquen los casos en los que las competiciones femeninas son ganadas por hombres que se identifican como mujeres. Asimismo, ponen en riesgo las políticas de paridad (cuotas) vulnerando de esta forma el derecho a la igualdad efectiva y a la no discriminación. Especialmente preocupante es que cualquier hombre con “identidad de género” femenina pueda acceder a espacios exclusivos de mujeres, tales como vestuarios o casas de acogida de mujeres arriesgando la seguridad física y la privacidad de las mujeres. También se propone la sustitución de la categoría “mujeres” por términos como personas gestantes o menstruantes. Estas solo son algunas de las consecuencias de las leyes de identidad y una cosa está clara, es que nadie nos las está explicando. Y por supuesto, se deben elaborar leyes que garanticen los derechos del colectivo trans y que corrijan la situación de discriminación que sufren. Las feministas críticas de género pedimos que se instituyan estas leyes y que sean compatibles con la protección y garantía de los derechos basados en el sexo.

La teoría queer tiene otras implicaciones. Uno de sus textos fundadores, “El género en disputa”, ya en sus primeras hojas llama a la deconstrucción del sujeto político del feminismo negando pues, que el sujeto político seamos “nosotras, las mujeres” y pretendiendo ampliarlo para convertir al feminismo en una amalgama de colectivos con las más diversas demandas. Las mujeres no somos un colectivo, ni una identidad ni una diversidad más. Somos más de la mitad de la humanidad y tenemos una delimitada agenda de emancipación que luchamos por materializar.

La desigualdad también se nutre de la falta de claridad conceptual. Esta confusión sexo-género y otros propuestas queer forman parte, como algunas teóricas feministas han advertido, de un contragolpe o reacción patriarcal. Esta teoría atenta contra lo desarrollado por la teoría feminista y pone en riesgo los derechos y espacios de las mujeres. La novedad es que lo hace en nombre de la diversidad y la inclusión, pero es una trasgresión ficticia. No se puede clamar por un mundo igualitario instituyendo teórica y legislativamente como identidad, las asignaciones culturales y sociales impuestas a las mujeres. Es la defensa de la clásica dicotomía “rosa-azul”, del antiguo argumento patriarcal que habla de cerebros femeninos y cerebros masculinos para justificar la desigualdad. La única diferencia es que lo queer propone transitar de unos roles a otros o crear nuevas categorías de género; cuando lo idóneo, lo liberador sería abolir estos roles. Esta sería verdadera libertad para ejercitar todo nuestro potencial humano.

Una teoría que defiende ideas que conllevan la invisibilización de las mujeres a través de términos como personas gestantes o que niega la transcendencia política del sexo, por mucha pátina de trasgresión con que sea revestidas, solo puede ser catalogada como teoría antifeminista y misógina. La teoría queer es una teoría individualista que compromete la acción colectiva, que ataca a las bases mismas de la teoría feminista y que puede acabar por despolitizar al movimiento feminista.

La retórica subversiva confunde a muchas compañeras, pero aparecida la primera duda, se acaba desengranando la trampa queer. El acoso, el hostigamiento, las amenazas y las acusaciones falaces de fobias que recibimos las feministas críticas de género acaban por silenciarnos a muchas. Pero también somos otras tantas, las que creemos que es un deber feminista denunciar que la institucionalización de las premisas queer daña a las mujeres y al feminismo. No exigimos más que debatir sin miedo. Se acabó transigir y ceder en favor de los demás. Porque eso, también es género.

viernes, 1 de noviembre de 2019

#hemeroteca #extorsionsexual | El amargo adiós de la congresista Katie Hill: “Me voy por una cultura misógina que consumió mis fotos desnuda”

Imagen: El País / Katie Hill
El amargo adiós de la congresista Katie Hill: “Me voy por una cultura misógina que consumió mis fotos desnuda”.
La joven demócrata deja el escaño acusada de acostarse con una empleada y un subordinado y tras la difusión de fotos y mensajes íntimos.
Amanda Mars | El País, 2019-11-01
https://elpais.com/internacional/2019/10/31/estados_unidos/1572557894_878315.html

La joven congresista demócrata Katie Hill, que llegó al Capitolio en las elecciones legislativas de hace un año, pronunció este jueves por la tarde un amargo discurso de despedida contra la "cultura misógina" que, explicó, la ha llevado a renunciar. Hill, de 32 años, deja el escaño tras haber sido acusada de acostarse con una empleada de su campaña y con un subordinado en el Congreso, y después de la humillante publicación de fotos y mensajes íntimos. Ese escarnio ha causado estupor en Washington. "Me voy porque hay un doble rasero, me voy porque no quiero que se me use como moneda de cambio", dijo Hill. "Me voy —continuó— por una cultura misógina que consumió alegremente mis fotografías desnuda".

La legisladora de California admitió haber mantenido relaciones sexuales con su ayudante de campaña, pero niega las que se le atribuyen con su director legislativo, Graham Kelly. El Comité de Ética de la Cámara de Representantes abrió una investigación la semana pasada con relación a estas últimas, ya que están prohibidas por el reglamento de la Cámara de Representantes, pero Hill no se quedará a ver el resultado. La explotación pública de sus imágenes íntimas, explicó este jueves, ha podido con ella. La congresista las atribuye a una operación de "pornovenganza" por parte de su marido, del que se está divorciando, y que ha encontrado a los aliados perfectos en medios sensacionalistas y conservadores.

"Me voy porque no quiero ser usada por webs y blogs, operados por gente sin vergüenza, para la política más sucia que he visto jamás, y para que los medios de la derecha logren clics y aumenten su audiencia distribuyendo fotografías íntimas que se tomaron sin mi consentimientos para entretenimiento sexual de millones de personas", afirmó esta tarde en el Capitolio. Esos materiales fueron difundidos en primera instancia por la publicación conservadora RedState y por el tabloide británico Daily Mail.

La presidenta de la Cámara, la veterana demócrata Nancy Pelosi, criticó el abuso y la explotación que ha supuesto la difusión de esas fotografías, pero no cuestionó la decisión de la congresista de dimitir. Sus relaciones con la empleada de la campaña electoral, aunque no quedan sujetas a las normas del Congreso, tampoco encajan bien, habida cuenta de su relación de subordnación laboral, en un momento como el actual, en el que una mayor concienciación contra el acoso ha reducido los umbrales de tolerancia de estos casos. "Ha tomado su decisión y ha elegido el momento", dijo, si bien le pareció una situación "triste" y calificó de "vergonzoso" su "humillación por ciberexplotación".

Pelosi también aprovechó para advertir a todos esos que "pueden ser objeto de ese tipo de abuso y acoso". "Se lo digo a mis hijos y a mis nietos, sobre todo, todas esas apariciones en las redes sociales pueden ir luego a cazarte fuera de contexto", añadió.

Katie Hill no publicó ninguna de esas fotos ni mensajes en las redes sociales. La congresista asegura que, a partir de ahora, se volcará en combatir la "pornovenganza". Aun así, este jueves, en el Capitolio, pidió perdón: "A cada niña que miró hacia a mí [como referente], espero que podáis perdonarme".

domingo, 13 de octubre de 2019

#hemeroteca #gais #misoginia | Tocamientos, insultos y actitudes misóginas: en las fiestas LGTBI+ también hay machismo

Imagen: El Diario / 'Futuroa', en 'Sarao Drag'
Tocamientos, insultos y actitudes misóginas: en las fiestas LGTBI+ también hay machismo.
Manoseos a mujeres por parte de hombres bajo la excusa de "soy gay" o frases despectivas como "cuánto chocho suelto" no son poco habituales en espacios LGTBI. "No entras a una fiesta LGTBI+ y el patriarcado no existe", pero quienes organizan estas fiestas piensan "que aquí nadie es machista" porque los asistentes "son todos gais", explica Alba Medrano, del colectivo La Sal. "Cuando lo dices, estás loca, te lo estás inventando o debías ir muy borracha y no te enteraste bien", cuenta la activista Elena Longares.
Rubén Serrano | El Diario, 2019-10-13
https://www.eldiario.es/sociedad/Tocamientos-insultos-actitudes-misoginas-LGTBI_0_951205331.html

"Una vez un chico me cogió el cuerpo por detrás y me tocó entera bailando. Mis amigos lo empujaron y le dijeron que eso no lo hiciera. La última vez me enfadé mucho. Yo estaba bailando, había un tío bastante borracho y llegó un momento en que me dio un azote en el culo. Entonces me giré y le dije: '¿qué cojones acabas de hacer? ¿Te das cuenta de lo que has hecho?'. Al final por muy gay que seas no tienes derecho a pegarme en el culo".

Estas dos situaciones las vivió Carlota, una joven de 30 años de Barcelona, mientras estaba en la fiesta Churros con chocolate. No sucede siempre y no les pasa a todas las mujeres que acuden a espacios de ocio LGTBI+, pero estos comportamientos, comentarios y actitudes machistas y misóginas existen. Manoseos por parte de hombres bajo la excusa de "soy gay" o frases despectivas como "qué asco, qué olor a pescadería" son situaciones que tanto Carlota como Lluc, Alba, Elena y Berta han vivido y presenciado.

"No sé si lo considero agresión o violencia, pero a mí me genera violencia por todo lo que sufrimos las mujeres. Me da igual si eres hetero o gay, yo no quiero que me traten como si pudiesen hacer lo que quieran con mi cuerpo. No hace gracia que te den un azote como si yo fuera un decorado de la discoteca para su diversión. Supongo que para muchos hombres yo allí no pinto nada si no soy una de sus amigas que lo acompañan de fiesta", narra Carlota, que explica que esa segunda vez se marchó a casa porque ya no estaba cómoda. "Yo no sé cuáles son sus intenciones pero el cuerpo tiene memoria. Si a mí me tocan el culo en cualquier sitio eso me puede recordar a cada vez que me lo han tocado por la calle o a cada vez que me siento en el metro y un tío me ha tocado las piernas", relata.

Tanto Elena Longares, miembro del grupo LesBiCat, y Alba Medrano, del colectivo lesbofeminista no mixto La Sal, coinciden en considerar estas vivencias como "violencia machista". "El marco teórico de violencia machista enmarca cualquier violencia motivada por una desigualdad de género, por la cosificación y por la visión de un género como algo sumiso y objeto de cualquier actitud sin necesidad de consentimiento porque se entiende que el cuerpo de la mujer es público. Nosotras conocemos desde intentos de violación, acoso directo y tocamientos no consentidos a insultos muy habituales como 'cuánto chocho suelto'. Muchas de nosotras hemos vivido casos en primera persona en sitios LGTBI+", cuenta Longares.

"Pero cómo voy a ser machista si soy gay"
"Hemos confundido espacio LGTBI+ con espacio seguro", apunta Lluc Francés, una joven alicantina de 24 años que vive en la capital catalana. Francés recuerda una noche en la que estaba en Arena Madre –una famosa discoteca LGTBI+ de la ciudad– y que un chico se le acercó. "La primera cosa que me dijo fue 'hola, te he visto, me has parecido muy guapa y he pensado que te gustaría acostarte conmigo'. Le dije que no estaba interesada, entonces empezó a insistirme y para justificarse dijo que era bisexual. Nadie debería tener el poder de acercarse, cosificarme y hablarme de esa forma. En un lugar seguro no suceden estas actitudes", remata.

"Es violencia patriarcal que está sistematizada e invisibilizada. Por eso tampoco fui al personal de seguridad. Yo misma lo dejé pasar porque como no había habido una agresión física como tal, explícita y visible para el resto del mundo, no lo hice saber pero para mí fue una agresión porque me hizo sentir violentada e incómoda", señala. Como ella, Carlota tampoco lo denunció: "No le veo el sentido. Quizá lo hubiesen echado pero en el momento en el que no hay un riesgo real, no sé si me tomarían en serio. Entre que él estaba borracho y que era gay, de alguna forma queda justificado".

Medrano expone que en Arena "dos chicos le tocaron el culo a una amiga" y que terminaron en una discusión porque ellos se escudaban en que "la habían dejado colarse" y en que "no pasaba nada" porque no eran heterosexuales: "Entiendo esa justificación de 'soy gay, no soy una amenaza' pero yo no sé si eres gay y que no seas una amenaza no te da derecho a saltarte mis límites".

"Al final estos emplazamientos reproducen lo que hay fuera. Quiero decir que no entras a una fiesta LGTBI+ y el patriarcado no existe. Hay una ocupación del espacio muy clara. En estas fiestas normalmente los hombres gais ocupan podios y el centro de la pista, mientras que las mujeres lesbianas estamos más en los márgenes. En general, son sitios súper masculinizados", describe Medrano, que ha analizado en su trabajo de final de máster la masculinidad en los espacios no mixtos de Barcelona. "No creo que [quienes organizan estas fiestas] se planteen la existencia de lesbianas en estos establecimientos. [Piensan que] aquí nadie es machista y que cómo va a haber machismo en nuestra fiesta si son todos gais, aquí no hay peligro. Y no es verdad", puntualiza.

"Esto aquí no pasa"
"Que seas gay no significa que seas feminista y que no puedas ejercer violencia machista, que es algo que está muy asumido", repunta Longares. La activista catalana recalca que hay un "imaginario" que sostiene que esas actitudes machistas "no pasan en estos lugares y cuando lo dices estás loca, te lo estás inventando o debías ir muy borracha y no te enteraste bien. Cuando les dices que están ejerciendo su privilegio sobre otros colectivos, hay cosas que empiezan a temblar y no se quieren escuchar".

Berta Jiménez, una de las tres ‘djs’ que conforma el colectivo Sororitrap Sound Antisystem que realiza fiestas feministas, matiza que "como todos los espacios, los espacios LGTBI+ no son seguros ni para mujeres ni para nadie, pero podemos poner de nuestra parte para hacerlos más seguros". Para Jiménez, "si algo te violenta hay que verbalizarlo y poner sobre la mesa esa gravedad". Esa es línea que siguen en Sarao Drag, una "fiesta de liberación LGTBI+"que se celebra en la Sala Apolo y que cuenta con un protocolo contra cualquier tipo de agresión que se lee al principio de la fiesta porque, como señala Julia Yolanda, una de las organizadoras, "lo queer no te quita ni lo machista ni lo racista".

Desde el departamento de marketing y comunicación del Grupo Arena lamentan si alguna persona se ha sentido incómoda y confirman que están adscritos al protocolo "No callamos" impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y que se aplica en todas las salas. "Tenemos tolerancia cero contra agresiones en cualquier discoteca del grupo. Hay carteles en la entrada, tenemos un compromiso con el colectivo LGTBI+. Si hay gente conflictiva se la echa pero, si no nos los dicen, nosotros no podemos actuar. Queremos que Arena sea un zona segura", aseveran. Ante los testimonios que denuncian haberse sentido "violentadas" en la sala responden: "¿En Arena Madre? Imposible. Es raro que en una discoteca gay haya acusaciones machistas porque no hay público hetero".

Por su parte, desde la Sala Apolo también ratifican que están adheridos al "No callamos", que se aplica en todas las áreas del recinto –Churros con chocolate incluida–, y que todo el personal está formado para prevenir e intervenir porque "están determinados a luchar contra la violencia sexual". Luis Alcalá, promotor de la fiesta, remarca que se ciñen al protocolo y que "nunca" les "ha ocurrido una experiencia así". Sobre el relato de Carlota, cuenta que no tenía constancia de estos hechos y puntualiza que cualquier persona que vaya a la barra tiene asegurada la activación del "No callamos".

Entonces, ¿a dónde vamos?
Al no sentir los lugares LGTBI+ libres de violencia, muchas mujeres deciden marcharse de allí para buscar y crear sus propios puntos de encuentro. "Tendemos a buscar espacios que estén altamente feminizados. Vamos a sitios definidos como LGTBI+ cuando somos jóvenes y después desaparecemos. Nos tendríamos que preguntar por qué desaparecemos. Seguramente porque hemos sufrido situaciones de violencia desagradable, como las que sufrimos en locales que no son espacialmente LGTBI+", explica Longares.

Jiménez también pone como condición indispensable para que un lugar sea seguro que haya "conciencia feminista y transfeminista": "Los espacios no mixtos en los que he pinchado y en los que me muevo están nombrados por mujeres, bolleras y trans y también transmarikabollos". Además, añade que para que sea seguro, "el ocio debe generarse fuera del capitalismo". "Las empresas quieren ganar dinero y esto implica generar un consumo desde lo gay, lo lesbiano o lo bi y que la gente se deje pasta. Esto no es activismo. Al final es el idioma del pinkwashing. El ocio puede hacerse en fiestas y zonas alternativas y que el dinero vaya a un colectivo para generar tejidos disidentes", incide la dj.

Francés apunta que opta por acudir a "sitios más disidentes, que están posicionados políticamente como espacios no mixtos, fiestas autogestionadas, colectivos okupas o fiestas de barrio que, aunque no sean LGTBI+, hay más presencia feminista con protocolos y puntos lila". En esto también está de acuerdo Medrano que sostiene que la clave para encontrar emplazamientos libres de violencia para mujeres LBTI+ "no es tanto si es no mixto, sino la politización" y cita fiestas como las que se realizan en Can Batlló, las de la Escola Bollera y las del Centro Social Okupado (CSO) La Vaina.

Entonces, ¿cómo acabar con las actitudes machistas dentro de espacios LGTBI+? "Me estás preguntando cómo acabar con el patriarcado", responde la activista de La Sal. Tanto ella como Francés, Jiménez y Longares consideran que, aparte de haber una deconstrucción a nivel personal, estos lugares deben contar con puntos de atención a las mujeres y protocolos contra cualquier agresión. Sin embargo, la solución final tiene una raíz estructural, concluye Longares: "Para terminar con todas las violencias machistas hay que acabar con el sistema patriarcal, lo que haría además que terminaran todas las violencias LGTBIfóbicas. Dentro de la comunidad LGTBI+ siempre ha faltado una revisión feminista y una responsabilidad a la hora de reconocer privilegios para poder trabajar el género, el racismo, la diversidad funcional… Esto está poco o nada reflexionado dentro del colectivo. Tocar privilegios siempre es complicado".

viernes, 9 de agosto de 2019

#hemeroteca #musica #censura | Te puedes acostumbrar a la guerra, pero Tangana, siempre hay

Imagen: El Salto / C. Tangana
Te puedes acostumbrar a la guerra, pero Tangana, siempre hay.
Del famoso lema “ni machismo ni feminismo” pasamos al lema “feminismo sí, machismo y fascismo también”.
Jule Goikoetxea | El Salto, 2019-08-09
https://www.elsaltodiario.com/polirika/te-puedes-acostumbrar-a-la-guerra-pero-tangana-siempre-hay

Gerrara ohitu zintezke, baina Tangana egon badago.

Al hilo del concierto de Tangana y de su financiación con dinero público, el debate se ha colocado como siempre en el marco liberal, cristiano-moral y patriarcal. Y en vez de formular la siguiente pregunta: ¿tienen las instituciones públicas que financiar machismo, racismo, fascismo y capitalismo? La gente se hace la siguiente pregunta: ¿deben las instituciones públicas financiar a Tangana, Mojinos, Abel Azcona, Vulpes o Muguruza?

Primero: las instituciones YA SON racistas, machistas y capitalistas. Por tanto, sí, financian discursos racistas, machistas y fascistas. Si la respuesta es que no deben financiar machismo y fascismo, pasaríamos a un debate sobre el problema de la institucionalización en general, tema que se trata mucho en teoría política y filosofía, pero también en la militancia, y el debate se hubiera desarrollado en torno al problema que tenemos con nuestras instituciones patriarcales, liberales y coloniales.

Pero qué va... Mucha gente ha optado por hablar en torno a la segunda pregunta, porque les resulta más cómoda, encaja más con su percepción del mundo, ya que las posibles respuestas encajan con el marco universalista y formal del tipo: NO, las instituciones no pueden financiar grupos de música. O, alternativamente, SÍ, deben financiar grupos de música. O todo, o nada. A todos, o a nadie, tal y como dicta la moral universal y su derecho particular. Y éste es el problema.

Primero: la censura es un mecanismo de gobernanza política. Tanto la censura pública como privada (también la autocensura de la que tanto sabemos todas). Y se suele interpretar, por gran parte de la sociedad, como un tema abstracto, formal y universal, como dicta la moral kantiana. En cambio, cuando preguntas si deberían las instituciones publicas financiar discursos machistas, racistas y fascistas, mucha gente, en la izquierda, responderá: NO. Ahora bien. Si hago la pregunta siguiente: ¿deben las instituciones publicas financiar discursos feministas? Muchos responderían NO. Y aquí perdemos ya a la mitad de la izquierda y toda la coherencia analítica y política.

Porque ambas preguntas son la misma. Es decir, aquello que no es machista, es feminista. No hay un espacio neutro, correcto, virtuoso entre los dos, porque no son extremos, pero veo que tenéis mucho lío al mezclar Platón, Aristóteles y Kant con Marx, Rawls, Habermas y Harvey. Mucho lío.

El caso es que aquellos que opinan que las instituciones deben hacer políticas públicas por la igualdad, apoyan que se hagan políticas machistas al mismo tiempo, porque oye, eso es igualdad ¿no? ¡Tratar a todos por igual! (chupitajo). Grupos fascistas o feministas (de música o de tango), a todos por igual. Es que ni siquiera los liberales pluralistas defenderían esto...

Del mantra liberal “el sistema fascista y el sistema comunista son iguales, porque ambos son autoritarios" y "a nosotros los demócratas lo que nos importan son las formas, no el contenido” pasamos al “tanto Tangana (machismo) como Vulpes (feminismo) son lo mismo (grupos de música) y ambas deben ser financiadas por dinero público”. Es el mismo marco mental. Aquel que sigue creyendo, como dicta la doctrina liberal, que las instituciones han de ser neutras en el contenido, y aferrarse a la forma, como si la forma no fuera un tipo de contenido.

Como si el formalismo no fuera una ideología. Es también la base del pensamiento tecnócrata y neoliberal, solo que del lema “ni machismo ni feminismo” pasamos al lema “feminismo sí, machismo y fascismo también”. ¡Iujuu!

Porque somos tolerantes. Porque somos demócratas. Porque estamos a favor de la libertad de expresión. Estamos a favor de que todo el mundo pueda expresarse. Y una de: “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida... bla, bla, bla”.

No es que la gente se haga la pregunta: “¿Deben las instituciones públicas financiar a Tangana, Mojinos, Abel Azcona, Vulpes o Muguruza?” y te aparezcan tropecientos Voltaires, sino que vivimos rodeados de Voltaires que no pueden enmarcar el problema mas que en términos pertenecientes a la ilustración francesa. Pero todo bien. Y pasado revolución... Liberal, eso sí. Porque ya me diréis cómo hacer una revolución anti-liberal con el marco de pensamiento liberal, cristiano y, por tanto, patriarcal.

El derecho de la libertad de expresión, igual que el delito de odio, no se puede interpretar en sentido universal, abstracto y formal, y si se hace así, que cada cual vea en qué bando se posiciona. La libertad de expresión se puede usar para humillar y atacar a colectivos con poder o a colectivos sin poder. Igual que con el humor.

Pero si se decide usar el humor y la libertad de expresión para abajo (contra personas y colectivos precarizados, vulnerabilizados) y para fuera y no para dentro (hacia una misma) y para arriba (contra los poderosos), que luego no se extrañen que los tildemos de derechas, liberales, misóginos y racistas.

La financiación pública de discursos misóginos, neoliberales y racistas es sobre lo que se articula toda nuestra sociedad: el currículum educativo, los medios públicos, las universidades, los grados de formación, la medicina y su práctica, la ciencia y su práctica, la juerga y su imaginario, la cultura y su práctica, la brecha salarial, los derechos laborales... La misoginia, el racismo y el neoliberalismo están financiadas tanto por instituciones públicas como privadas, porque son instituciones creadas por y para el patriarcado liberal, igual que la familia, igual que el derecho.

No quiero aquí hacer un burdo ataque al derecho liberal, un ataque generalista y simplón. Pretendo destacar lo que me parece prioritario discutir y criticar. La operacionalización del derecho es tan ideológica como el derecho mismo. Y por mucho que el derecho sea una practica discursiva formalizada, no por eso deja de servir como dispositivo del liberalismo patriarcal.

Pero es que el debate tampoco ha ido por ahí. El estado de derecho es, primero, estado. Y luego, derecho. Estado patriarcal, derecho liberal. No hay derecho neutro. El derecho puede crear una neutralidad formal o procedimental. No al revés. Porque auctoritas, non veritas facit legem.

El problema del derecho a la libertad de expresión es el mismo que tiene la tolerancia. Tolera quien puede, no quien quiere. Del querer censurar a alguien a querer encarcelarlo hay un trecho muy amplio. Igual que entre censurar y no financiar públicamente el machismo y el fascismo. Es como cuando le preguntaron a Angela Davis si le parecía legitimo usar la violencia. Y ella dijo: "¿qué violencia?"

Somos censuradas (humilladas, omitidas, vejadas, atacadas), nosotras, nuestros cuerpos significantes y nuestras letras, todos los días en todas las instituciones públicas y en todas las disciplinas científicas y artísticas, mediante una censura financiada además públicamente.

Así que ¿qué censura? ¿qué violencia es con la que saltáis? O, mejor dicho ¿de qué derecho a la libertad de expresión nos habláis? La misma que te da derecho a crear una tele. Todo el mundo tiene derecho a tener un medio (de expresión) público. Pero no todo el mundo tiene la capacidad de hacerlo. Así que yo el derecho, mientras venga sin capacidad, y sea usado para incitar al odio a colectivos históricamente humillados y vejados, me lo paso por entre los rizos de mi pelo moreno.

No hay peor ideología que la neutralidad, no hay peor ideología que la que moraliza, formaliza y universaliza. Por supuesto que las instituciones tienen que financiar discursos feministas, anti-racistas y anti-fascistas y no financiar discursos fascistas y machistas. Y si lo que queréis es hablar sobre cómo se decidiría lo qué es o no machista, primero, haced un análisis de cómo se decide ahora. Y luego, una vez desmontada la mentalidad cristiana y la moral universalista y liberal de lo neutro, hablamos del conflicto que supondrá siempre decidir. Cualquier cosa.

No quiero terminar sin decir que Tuiter no es un dispositivo intelectual en donde se intercambian argumentos de forma pausada y se analizan silogismos, falacias y premisas implícitas que esconden axiomas tóxicos o maravillosos con cuidado, respeto y tiempo para pensar.

Tuiter es un dispositivo político. Escribir en Tuiter es posicionarse, incluso para quienes solo preguntan, ya que las preguntas también comunican el marco mental desde donde se hace la pregunta. Todo es significante, todo viene articulado semióticamente, y por eso retuitear, dar like o callar, todo son acciones políticas en tuiter. Quiera una o no.

Primero, porque es un ágora, aunque sea digital. Segundo, hablar en público implica siempre tomar una posición, ya que es una acción con consecuencias públicas y por tanto políticas. Igual que quien calla o deserta en mitad de la batalla.

Porque como dice Hertzainak: “gerrara ohitu zintezke baina gerra egon badago”.

domingo, 4 de agosto de 2019

#hemeroteca #ideologiadeodio | La ideología de género no existe

Imagen: Cuarto Poder / Marcha 8M en Barcelona
La ideología de género no existe.
Maje Girona | Cuarto Poder, 2019-08-04
https://www.cuartopoder.es/feminismo/2019/08/04/la-ideologia-de-genero-no-existe/

Desde hace un tiempo estamos asistiendo al auge del extremismo de la derecha con partidos políticos que, a través del concepto de ‘ideología de género’, están propagando un discurso misógino, machista y retrógrado.

Ahora es Vox quien lleva la voz cantante, pero en esta caverna mediática también comulgan aliados como el Partido Popular, Ciudadanos u organizaciones como Hazte Oír con su campaña de desprestigio hacia el colectivo LGTBI. A esto hay que sumarle, también, la Iglesia Católica y sus doctrinas vaticanas que avalan el nacionalcatolicismo con argumentos que casi van al son de los postulados de la Sección Femenina.

Hay quienes opinarán que me estoy excediendo, pero solo hace falta hacer un repaso a la despectiva forma que tienen estos partidos en materia de igualdad. La ‘ideología de género’, o así es como se ha bautizado, se señala desde dos escenarios: el que se relaciona con las doctrinas vaticanas y la Iglesia Católica, y el que refiere a los partidos de extrema derecha, conservadores y ultracatólicos.

Pero antes dejemos una cosa clara, la única ideología opresora y que va en contra de los derechos de la ciudadanía, y en especial de las mujeres, es la ideología patriarcal. Un atávico sistema en donde las relaciones se estructuran en función de un sistema sexo-genérico, que legitima y perpetúa roles donde el hombre es por norma superior a la mujer. Y que permite discriminaciones laborales, desigualdad de género en todos los estratos sociales, feminización de la pobreza, violencia de género y explotaciones capitalistas del cuerpo de las mujeres, entre otras.

La entrada de Vox ha supuesto la implementación de políticas persecutorias, como en el caso de Andalucía, exigiendo nombres y apellidos de quienes trabajan en el ámbito de la igualdad. Eslóganes y acciones contundentes que atentan contra la estabilidad y la protección de todas las mujeres de este país.

Pero no nos engañemos, quizás con un tono más sutil el Partido Popular y Ciudadanos nunca han estado por la defensa de los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI. Y cuando digo nunca es nunca. Otra cosa es la instrumentalización política que han llevado a cabo apropiándose del discurso feminista para conseguir votos, y nada más. Cuidado con el maquillaje ¡que siempre engaña!

De hecho, ¿no os acordáis de Ciudadanos y su propaganda electoral sobre el feminismo liberal? Pues esto es preocupante, porque entre otras cosas lo que defienden es la esclavitud de los cuerpos de las mujeres. Dicho de otra manera, querer implementar políticas en donde los cuerpos de las mujeres son concebidos como moneda de cambio. Estáis en lo cierto, estamos en 2019, pero es que de eso va la ideología del patriarcado.

Y en el otro lado de la plaza, vitoreando y aplaudiendo, se encuentra la intervención de la Iglesia Católica reconociendo la ‘ideología de género’. En este punto quiero recordar cómo en el año 2003 el propio Consejo Pontificio para la Familia (la Santa Sede) publicó el diccionario doctrinal que se orientó específicamente a definir, según ellos, términos ambiguos como familia, vida y cuestiones éticas.

Para la Iglesia Católica (que bebe de esta fuente papal), el feminismo siempre ha ido en contra de lo que tradicionalmente se ha venido definiendo como familia, la heteronormativa claro; y la vida, no pareciéndoles bien la interrupción voluntaria del embarazo. Con esto es con lo que se escudan y justifican los partidos de derechas, conservadores y ultracatólicos a la hora de establecer políticas antifeministas, hablando del peligro de la liberación de las mujeres o justificando que la homosexualidad no es otra cosa que un acto más de deseo y práctica sexual. ¡Acabáramos!

Si bien con la entrada de Vox estas cuestiones han ido ‘in crescendo’, puesto que han llegado con fuerza y sin tapujos, no olvidemos algunas políticas antifeministas que se han ido dando en nuestra historia. Por poner un ejemplo, y sin irse muy lejos, en el año 2011 con Mariano Rajoy en el gobierno, el Ministro de Educación José Ignacio Wert estableció una reforma educativa con principios afines a la nueva evangelización, eliminando cualquier referencia a la cuestiones de género, lo que le llevo a eliminar la asignatura de educación para la ciudadanía e imponiendo la de religión. ¡A estudiar los 10 mandamientos! Fue entonces cuando también le dimos adiós a la educación sexual.

La ideología patriarcal siempre ha estado presente con medidas demoledoras para el país, como por ejemplo la derogación de la Ley de Violencia de Género, con la inquietante justificación de las denuncias falsas, que solo por aclarar y según datos de la Fiscalía General del Estado, desde el 2009 el número de condenas ha sido de 96, una cifra que en términos de porcentajes supone un 0.0104% del total.

Pero también por querer implementar la custodia compartida impuesta, inclusive cuando la separación es fruto de un maltrato por parte del padre. El caso del Síndrome de Alienación Parental. Un maltratador no se inventa. Un maltratador existe.

Pero todo esto, no nos olvidemos, tiene un precedente. Por ejemplo las actuaciones de Hazte Oír, una organización ultra católica y de derechas que atentan contra el aborto, el colectivo LGTBI y el feminismo. Mensajes que también hemos escuchado de Pablo Casado aludiendo a la defensa de la familia y a la vida, si bien con un tono más sutil, igual que hace Ciudadanos, pero que en el fondo van al compás de Vox, quienes dejan la sutileza evaporarse.

Los ataques del patriarcado han transcurrido desde hace tiempo, no es nada nuevo. Ahora es el ruido y la manipulación mediática el instrumento de la ultraderecha para atacar al feminismo, precisamente porque el movimiento feminista ha demostrado que tiene poder de transformación y una rápida contestación al machismo y a todo lo que se le parezca, en definitiva, el feminismo es acción-reacción frente a la ideología patriarcal.

Para terminar, me gustaría aclarar que la ideología de género no existe, es un virus, una invención de la derecha y del nacionalcatolicismo que pretende infectar nuestra democracia estableciendo eso sí, la ideología del patriarcado. Así que dejémonos de sandeces y empecemos a llamar las cosas por su nombre.