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sábado, 15 de febrero de 2020

#hemeroteca #violenciasexual #politica | La nueva ley de libertad sexual prevé rebajar las penas por agresiones

Imagen: El País / Concentración feminista contra la sentencia a La Manada
La nueva ley de libertad sexual prevé rebajar las penas por agresiones.
Igualdad planea incluir como agravantes la violación en pareja o el uso de fármacos para anular la voluntad de la víctima y estudia cómo castigar el acoso callejero.
Pilar Álvarez | El País, 2020-02-15
https://elpais.com/sociedad/2020/02/14/actualidad/1581704814_345657.html

Es la primera gran medida del Ministerio de Igualdad y uno de los compromisos que anunció el presidente del Gobierno: una ley sobre la libertad sexual que prevé cambios transversales que van desde la formación de quienes atienden a las víctimas, a la educación, la prevención o la respuesta institucional. La propuesta, que el ministerio que encabeza Irene Montero ultima en estas semanas porque quiere presentar el texto en fechas cercanas al 8 de Marzo, planea eliminar del Código Penal el concepto de abuso y reducir las penas por agresión. Además, contempla añadir como agravantes tanto las violaciones dentro de la pareja como aquellas que se producen cuando la víctima tiene anulada su voluntad por haber ingerido fármacos o drogas.

La nueva norma se basa principalmente en la proposición de ley que Unidas Podemos presentó en julio de 2018 —que se denominó Ley de protección integral de la libertad sexual y para la erradicación de las violencias sexuales, aunque ese no será el nombre definitivo— y, en menor medida, en las recomendaciones que un grupo de especialistas (la llamada comisión general de codificación) envió al anterior Gobierno del PSOE después de la conmoción social que produjo el caso de La Manada, la violación de una joven en Pamplona en 2016 por cinco hombres.

La iniciativa, en fase de borrador, puede sufrir modificaciones desde ahora a su entrada en el Consejo de Ministros. Y también en la posterior fase de tramitación en el Congreso, donde la coalición PSOE-Unidas Podemos está en minoría.

El consentimiento
En el eje de la nueva ley estará el consentimiento de las mujeres, un consentimiento “libre, revocable y para unas prácticas concretas” en las que prima el mutuo acuerdo y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, como recogía la proposición de 2018 y recomienda el convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, el llamado Convenio de Estambul que España ratificó en 2014.

La futura ley planea eliminar el concepto de abuso y considerar todos los casos como agresiones sexuales, una idea que se ha mantenido desde que se empezó a plantear la revisión del Código Penal con el escándalo de La Manada. Ese cambio de filosofía, no obstante, no conlleva penas más altas. De hecho, los castigos que se barajan se reducen respecto a los que prevé el Código Penal.

La pena mínima por agresión sexual en la nueva propuesta, según fuentes de la negociación, es de uno a cuatro años frente a la horquilla de uno a cinco años que recoge el Código Penal en su artículo 178. La agresión con penetración o asimilados (vía vaginal, anal o bucal o introducción de objetos) irá de cuatro a 10 años frente a los seis a 12 que contempla el Código en el artículo 179.

La intención, según explican desde el equipo de trabajo, es desterrar la idea de que se pedían cambios “punitivistas”. Argumentan que el movimiento feminista, las mujeres que protestaron en las calles contra las dos primeras sentencias de La Manada que condenaron por abuso y no por violación, no se movilizó por los años de condena o para que los castigos fueran más altos. Pedían que no se cuestione a las víctimas y defendían que si cinco hombres acorralan y violan a una mujer en un portal de dimensiones reducidas sí que existe violencia e intimidación, como finalmente reconoció el Tribunal Supremo en ese caso.

El debate sobre las penas también se planteó en la comisión de expertos previa. Los juristas barajaron que la violación no superase la pena máxima de los homicidios, que suponen 15 años de cárcel, salvo en delitos acumulados. Así quedan otros aspectos:

Agresiones en grupo. El plan es recoger las agresiones en grupo como un nuevo agravante y no como un tipo específico como salía en la propuesta de Unidas Podemos de 2018. El Supremo señaló un camino en la sentencia de La Manada que se puede aplicar sin necesidad de cambios: no fue una sola violación y todos los implicados actuaron como “cooperadores necesarios” del resto, lo que podría haber multiplicado exponencialmente las penas. Es lo que ocurrió el pasado diciembre con la sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos a tres exfutbolistas de la Arandina por agresión sexual a una adolescente de 15 años. La pena para cada uno de ellos, aún no firme, es de 38 años de cárcel —14 por su agresión y 24 como cooperadores necesarios—.

Si viola la pareja. Cuando la víctima es o ha sido esposa o novia de su agresor sexual se considerará un agravante, aunque no hubieran tenido convivencia. Igual que pasa con el consentimiento, es un cambio que responde a lo dictado por el citado acuerdo europeo, el Convenio de Estambul y que supone incluir la perspectiva de género en la normativa. Es una modificación que también recogía la propuesta de la comisión de codificación.

Víctimas drogadas. Otro de los agravantes que se añadirán es el relacionado con que el agresor anule la voluntad de la víctima suministrándole fármacos, drogas o cualquier otra sustancia que sirva para ello.

Acoso callejero.
Es uno de los aspectos que ha generado más debate y cuya inclusión aún se está ultimando. La propuesta inicial de Unidas Podemos recoge castigar con multas o trabajo a la comunidad para quien dirija en la vía pública a una persona “proposiciones, comportamientos o presiones de carácter sexual o sexista” que supongan una situación intimidatoria. Ese apartado está en revisión, explican fuentes del Ejecutivo, y se está reajustando porque ha habido jurisprudencia desde que se presentó la proposición de ley de Unidas Podemos hasta hoy.

“Se trata de convertir el ‘yo sí te creo’ en política pública”
La propuesta de ley con la que trabaja el Gobierno, la que presentó Unidas Podemos en 2018, va mucho más allá de cambiar el Código Penal. Considera la violencia sexual como una vulneración de los derechos humanos y prevé combatirla con medidas transversales que ayuden a prevenir los casos.

La nueva normativa recogerá entre sus aspectos esenciales la formación de todos los profesionales implicados en el proceso de prevención de los casos y de atención a las víctimas cuando las agresiones se produzcan. Eso supone revisar, por ejemplo, la formación de sanitarios que atienden a una mujer, para que puedan detectar, asistir y ayudar a rehabilitar a las víctimas. O la de las fuerzas de seguridad del Estado que recogen su denuncia, a los que también se instruirá en temas con perspectiva de género y en medidas de protección integral contra la violencia sexual, igual que en la judicatura. “Se trata de convertir el ‘yo sí te creo’ en una política pública”, resumen fuentes del Gobierno. Entre otras razones, para evitar la revictimización de quienes, en muchos casos, sufren primero por la agresión y, en segundo lugar, porque quienes las atienden no están preparados para ello.

El proyecto prevé ampliar las competencias de los juzgados de violencia sobre la mujer y de la Fiscalía especializada para que también traten causas relacionadas con violencia sexual. E incluir la prevención y la sensibilización en el ámbito educativo, con la implantación de contenidos sobre educación sexual para el alumnado en todos los niveles a partir de primaria. Todos estos aspectos requieren fondos económicos específicos que deberán incluirse en la memoria de impacto presupuestario.

miércoles, 1 de enero de 2020

#hemeroteca #violenciasexual #justicia | Pamplona, Manresa y Arandina: tres sentencias que marcan la pauta en violencia sexual para 2020

Imagen: Público
Pamplona, Manresa y Arandina: tres sentencias que marcan la pauta en violencia sexual para 2020.
El nuevo año arranca con un compromiso entre PSOE y UP para desterrar el machismo de los tribunales reforzando la formación de jueces y modificando las leyes para que 'solo un sí sea un sí' y lo demás se considere una violación. Tres sentencias emitidas en 2019 por diversos tribunales han sido claves para impulsar dichos cambios.
Marisa Kohan | Público, 2020-01-01
https://www.publico.es/sociedad/pamplona-manresa-y-arandina-tres.html

El nuevo año arranca con un compromiso claro y explícito entre el PSOE y Unidas Podemos para avanzar en temas clave sobre feminismo cuando se forme Gobierno. Entre ellos dos que la sociedad viene reclamando con fuerza desde que se iniciara el juicio contra los cinco integrantes de ‘La Manada’ de Pamplona y que han sido largamente postergados, entre otros motivos por las reiteradas convocatorias electorales: una reforma del código penal que aclare los delitos contra la libertad sexual, y la obligada pero aplazada formación en perspectiva de género de todos los integrantes del sistema judicial.

Si 2018 terminaba con una propuesta legislativa para que cualquier comportamiento sexual sin consentimiento por parte de una mujer fuera considerado violación y tuviera pena de cárcel (lo que no llegó a aprobarse ni debatirse), este 2019 acaba con miles de mujeres pidiendo en las plazas de todo el mundo que se deje de poner el foco en el comportamiento de las mujeres a la hora de juzgar su comportamiento en las violencias sexuales con el canto de "El violador eres tú, iniciado por las mujeres chilenas.

"Que la culpa no era mía, ni en dónde estaba, ni cómo vestía", resumió con tanta fuerza y precisión lo que millones de mujeres sufren a diario en todo el mundo, que su grito resonó en calles, plazas, avenidas y parlamentos de los cinco continentes. Pero también, y especialmente, ante los tribunales de justicia, una de las instituciones en donde la persistencia de estereotipos de género, prejuicios y mitos acaban revictimizando a las mujeres y poniendo sobre ellas el escrutinio de las acciones y los comportamientos, en lugar de hacerlo sobre el de los agresores.

En nuestro país, en tan sólo seis meses de 2019, los que van de junio y noviembre, tres sentencias sobre agresiones sexuales en grupo de tres tribunales distintos han copado la actualidad informativa y el debate público. Tres sentencias muy diferentes que volvieron activar la petición por parte de juristas y expertos, pero sobre todo de la ciudadanía, sobre la necesidad conseguir una justicia menos machista y que esté formada en perspectiva de género. También la urgencia de acometer cambios legislativos que aclaren la tipificación de los delitos contra la libertad sexual en el Código Penal, para que se tenga en cuenta el consentimiento explícito de la víctima y no se basen, como en la actualidad, en la violencia o la intimidación que se ejerce contra ellas.

Este lunes, el acuerdo de Gobierno alcanzado entre PSOE y Unidas Podemos, se vuelve a comprometer con el impulso de muchas de estas medidas: reformar las leyes para blindar que sólo un "sí sea sí", y para garantizar que la falta de consentimiento se entienda literalmente "que, si una mujer no dice SÍ, todo lo demás es NO". Esta interpretación está contenida en el Convenio de Estambul, un tratado fundamental de derechos humanos ratificado por España en 2014 y que por tanto es parte de nuestro ordenamiento jurídico, pero que no se aplica en la práctica. Esta medida también está recogida en el Pacto de Estado contra la violencia machista que aprobó el Congreso de los Diputados en septiembre de 2017.

El Supremo corrige la sentencia de 'La Manada'
En abril de 2018, la sentencia de la Audiencia de Navarra que condenó por abuso sexual y no por violación a los cinco integrantes de la conocida como ‘La Mandada’ de Pamplona, disparó movilizaciones sociales sin precedentes en nuestro país y en el mundo entero. Éstas ya habían arrancado cuando la Audiencia aceptó como prueba un informe elaborado por un detective privado pagado por uno de los acusados, que hurgando en la vida posterior de la víctima, intentaba demostrar que ésta no se comportaba como una víctima de violencia sexual ni tenía las secuelas esperadas. La sentencia dictada por la Audiencia generó tal malestar social, que el entonces ministro de justicia del PP, Rafael Catalá, pidió a un grupo de expertos una propuesta de modificación de los delitos contra la libertad sexual en el Código Penal.

En junio pasado el Tribunal Supremo cerraba el caso de ‘La Manada’ de Pamplona. Tras dos sentencias de instancias inferiores que sólo vieron abuso sexual, el alto Tribunal entendió que los hechos probados en la sentencia relataba una violación en toda regla, en la que existieron dos componentes básicos que los tribunales inferiores no habían tenido en cuenta: la "intimidación ambiental" y la "cooperación necesaria", es decir, que no se debieron juzgar los hechos como un único delito continuado, sino como una pluralidad de agresiones, lo que hubiera obligado a considerar a ‘La Manada’ como autores y partícipes de múltiples delitos de agresión sexual. Esto, que hubiera incrementado las penas de forma considerable, no podía ser corregido por el Supremo en el recurso de casación, por lo que el alto Tribunal se limitó a incrementar la penas de cárcel de nueve a 15 años por violación.

No hubo grandes novedades. El Supremo ya había sentado jurisprudencia sobre estos aspectos, por lo que la sentencia, para diversas expertas consultadas por Público a lo largo de esos días, "puso las cosas en su sitio". Esta sentencia confirmó, según dichas fuentes, dos cosas: que se es imprescindible una amplia formación en perspectiva de género para jueces, juezas y demás actores de sistema de justicia, y que es imprescindible una reforma legal que clarifique el concepto de violación y que éste se acerque a lo que la ciudadanía entiende por dichos delitos.

'La Manada de Manresa' vuelve a encender las alarmas
Sólo cuatro meses después de esta sentencia del Supremo, otra de la Audiencia de Barcelona volvió a poner el tema del consentimiento en el debate público. En su sentencia sobre la conocida como Manada de Manresa, estableció que la violación por turnos a una niña de 14 años no constituyó un delito de agresión sexual sino de abusos, y condenó a penas de entre 10 y 12 años de cárcel a cinco de los seis procesados.

El tribunal descartó en la sentencia la tesis de la Fiscalía de que los procesados se valieron de su superioridad numérica y el estado de ebriedad de la víctima para intimidarla y agredirla sexualmente. En cambio, concluye que se trata inequívocamente de un delito de abusos sexuales no consentidos al "quedar demostrado" que la víctima estaba inconsciente y "sin poder determinarse y aceptar u oponerse a las relaciones sexuales", por lo que descarta el delito de agresión sexual (violación) al no apreciar violencia o intimidación en esos hechos.

A pesar de que los hechos probados recogen que existieron quejas por parte de la víctima en diversos momentos de la agresión, éstos no fueron tenidos en cuenta a la hora de determinar que se trató de una violación que no contó con el consentimiento expreso de la menor. Diversos expertos y juristas consultados por Público sobre la sentencia, resaltan el hecho de que en los juicios por violencias sexuales se tiene más en cuenta el comportamiento y el estado de las víctimas, que las acciones de los agresores.

"El delito contra la libertad sexual es uno de los pocos en donde el examen que se hace de la conducta de la víctima es más intenso y extenso que el que se hace de los acusados. Parece que para la calificación del delito diera igual lo aberrante que haya sido la conducta de los delincuentes, pero si la actuación de la víctima no intachable o prototípica se puede poner en entredicho toda la construcción del delito. Esto sigue pasando. Se sigue valorando de forma distinta a determinadas víctimas ante distintos delitos y es lo que tenemos que empezar a cambiar, porque se trata de puros prejuicios y estereotipos de género", afirma Carla Vallejo, penalista y portavoz de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE).

Para algunas expertas, el simple hecho de cambiar el Código Penal, no es suficiente. Así lo afirma la jurista Tania Sordo para la que "un cambio legislativo como el que se ha propuesto por el Gobierno en la pasada legislatura para clarificar los delitos contra la libertad sexual es importante pero no suficiente. "Es imprescindible que estos cambios vayan acompañados de una formación en profundidad en perspectiva de género, en estándares internacionales y en una formación específica sobre violencia sexual a todos los operadores jurídicos. Si el cambio legislativo no va a acompañado de esta formación, la experiencia de otros países nos muestra que la interpretación que se haga de las leyes va a continuar estando basada en estereotipos y prejuicios, que lo que hacen es juzgar a las víctimas, reducir las condenas o absolver a los presuntos violadores".

'La Arandina' aplica la jurisprudencia
Este mes de diciembre, la sentencia de la conocida como "Manada de la Arandina" marcó una línea muy distinta a la sentencia de Manresa. En ella, la Audiencia de Burgos aplica a pies juntillas las principales jurisprudencias emitidas por el Tribunal Supremo en los últimos años, y que recordó en la sentencia de La Manda de Pamplona. Así el tribunal condena a los tres acusados a penas que suman en total 114 años de prisión por considerar que violaron a una menor de 15 años utilizando la "intimidación ambiental" y entender que cada uno de ellos es responsable de sus propias penetraciones, así como cooperadores necesarios de las de todos sus compañeros.

Por estos delitos, la Audiencia los condenó a 14 años de prisión por sus propios delitos y a 24 por la participación en los delitos de los demás, lo que supuso una condena para cada uno de 38 años de prisión.

Para diversas expertas consultadas, esta sentencia supone, por fin, la aplicación en tribunales inferiores al Supremo de la jurisprudencia que éste ha venido reflejando en los últimos años en diversas sentencias y supone un mensaje contundente "que servirá para prevenir futuras violaciones grupales".

"Durante años, muchas juristas veníamos reivindicando la aplicación de este concepto como una forma de valorar las agresiones sexuales, porque no se estaba aplicando en tribunales inferiores al Supremo. Esta intimidación ambiental supone una manera de explicar aquellas situaciones en las que por el mero hecho de estar, un grupo de personas genera una situación de indefensión a la víctima que ve mermada su capacidad de defensa, hasta el punto de imposibilitar su capacidad de defenderse", Lucía Avilés, portavoz de la Asociación de Mujeres Juezas de España.

Sin embargo la sentencia de La Arandina vuelve mostrar la necesidad para algunas juristas, de revisar no sólo la tipificación de los delitos penales en el Código Penal, sino además, revisar si las penas están lo suficientemente ajustadas.

"Esto es lo que se venía pidiendo en la reforma del Código Penal: que se revisaran tanto los tipos como las penas en las agresiones sexuales. No para que se aumentaran o se disminuyeran, sino para que fueran proporcionadas. Porque a veces puede haber deficiencias en un sentido y en otro. Es tan negativo el exceso como el defecto para prevención. No estoy diciendo que ésta [la de Arandina] sea excesiva, tenemos que mirar con calma la sentencia, pero entiendo que llame la atención", comentó Esther Erice, coordinadora de la Comisión de Violencia de Género de Jueces y Juezas para la Democracia (JJPD).

Juzgar sobre el consentimiento, no sobre la violencia
Los principales tratados internacionales que firmados por España en materia de derechos de las mujeres establecen la necesidad de juzgar los delitos sexuales en función de la existencia o no de consentimiento explícito de la víctima y no en función de la intimidación o la violencia que se ejerce sobre ésta. Así lo hace el Convenio de Estambul, ratificado por nuestro país hace ahora cinco años y el Convenio de antidiscriminación de Naciones Unidas (CEDAW por sus siglas en inglés). Dos convenios internacionales que al ser ratificados por nuestro país son parte de la jurisdicción de nuestro país, aunque raramente se apliquen.

También el Pacto de Estado contra la violencia de género aprobado por mayoría de todos los grupos de Congreso en septiembre de 2017 establece este cambio de perspectiva.

La realidad es que sólo una decena de países europeos definen la violación en relación al consentimiento de la víctima, y España no se encuentra aún entre ellos. Esto supone que la víctima necesita poder demostrar que durante la agresión existió intimidación o violencia, requisito indispensable para que se aplique el tipa penal de agresión sexual (violación). Este proceso, tal como han repetido hasta la saciedad diversos expertos juristas, acaba poniendo el foco en el comportamiento de la víctima y no en el de los agresores.

Tal como recordó un grupo de expertos formado por varios relatores especiales y miembros del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas el pasado 25 de noviembre, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Violencia contra la mujer, "los sistemas de justicia penal que definen la violación basada en el uso de la fuerza a menudo requieren evidencia de que el perpetrador usó la coerción y la víctima no pudo defenderse. Esto obliga a la mujer a demostrar que se resistió al abuso, y si no puede hacerlo, el violador sale libre mientras la víctima queda estigmatizada".

jueves, 12 de diciembre de 2019

#hemeroteca #libertades #justicia | El Tour de La Manada: la banalidad de la vanguardia y el dolor de la víctima

Imagen: El Salto / F.E.A., Feministas con Esperanza Aguirre, 2016
El Tour de La Manada: la banalidad de la vanguardia y el dolor de la víctima.
Homo Velamine intentaba hacer reflexionar a la sociedad sobre la difusión de noticias falsas con la web del tour de La Manada. Podemos considerar desproporcionada la pena de prisión, pero hacer una página web sobre la violación grupal es una acción idiota, extremadamente dañina para la víctima y nada radical.
Nacho M. Segarra | El Salto, 2019-12-12
https://www.elsaltodiario.com/manada/el-tour-de-la-manada-la-banalidad-de-la-vanguardia-y-el-dolor-de-la-victima

Ayer se resolvía el juicio contra el autor de la famosa web que anunciaba un falso recorrido turístico por los lugares relacionados con el caso de violación ocurrida en los sanfermines de 2016. La pena, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra y que podemos considerar desproporcionada para cualquier persona que esté en contra de las respuestas punitivas, es de un largo año y medio de prisión y unos escasos 15.000 euros, para paliar el profundo dolor y malestar psicológico que la victima había sufrido tras conocer, por medios generalistas, la existencia de dicho recorrido.

Detrás de esa página web se encontraba la acción de un grupo de artistas llamados Homo Velamine, autodefinidos como “colectivo ultrarracionalista” y que, según ellos, intentaba hacer reflexionar a la sociedad sobre la presencia de noticias falsas en unos medios de comunicación que habían caído en su trampa dando voz a una falsa página web en una acción que se configuraba, siempre según su versión, como una denuncia radical.

Merece la pena centrarse en la breve historia de este grupo ultrarracionalista, por el modo en el que señala las muchas carencias de una escena cultural madrileña raquítica de pensamiento, obra y omisión. La aparición de unos niños bien dispuestos a hacer ‘boutades’ culturales con un aire rompedor fue celebrada por un montón de gente a la que considero cabal, incluido yo mismo: ¡¡A Madrid volvían las melenas modernistas y las greñas románticas!! Esos tipos que aparecían en Luces de Bohemia y que sacaban a Max Estrella de la cárcel al grito de “¡¡maestro!!” retornaban al centro de la ciudad introduciéndose en manifestaciones, celebraciones políticas o algaradas varias con lemas absurdos y cánticos idiotas.

Desde luego, conquistaron mi corazón con su campaña F.E.A. (Feministas por Esperanza Aguirre), que ponía el acento, o eso creía yo, sobre cierto aprovechamiento por parte de la derecha de los ideales feministas. No acababa de comprender muchas de sus acciones pero, seamos sinceros, en medio de asuntos tan vergonzosos como el encarcelamiento de unos titiriteros por su supuesto ensalzamiento de ETA en las fiestas del barrio de Tetuán, los chicos parecían tener garra y ganas de trastocar las cosas.

El romance fue efectivamente breve. Realizaron un vídeo sobre el edificio España, recién comprado por el grupo Wanda, en el que interpelaban a los viandantes preguntándoles si sabían que el edificio se iba a convertir en el bazar chino más grande de Madrid. A ese racismo sin complejos se le unió el coqueteo con la presencia de fascistas en redes sociales en clave estética, nostálgica y paternalista.

Hemos de reconocer que en eso resultaron avispados al señalar, entre divertidos y fascinados, los razonamientos al límite de la inteligencia y la estética florida que, años después, iban a saltar de los rincones más abyectos de las redes sociales al ‘mainstream’ político a través de Vox.

El próximo frente contra el que disparar era el feminismo, básicamente con el despliegue de una inmensa bandera española con el símbolo feminista y el lema “Viva España Feminista” en la histórica manifestación del 8M de 2018, así como la presencia de unos hombres disfrazados de mujeres en la contramanifestación antifeminista del año siguiente bajo el eslogan “Por un día de la mujer diferente”. El tema de la clase social no iba a quedar atrás y lo abordaron, siempre desde su peculiar filosofía, haciendo “garbeos ultrarracionales”, básicamente paseos en zonas obreras de Madrid —por ejemplo, Prosperidad— manteniendo su visión de turistas, de visitantes socioeconómicos que disfrutan de la autenticidad del pueblo llano y sus bares aceitosos.

Muchos de esos actos fueron dirigidos de manera estricta y coreografiada —según me comenta una antigua simpatizante que prefiere permanecer anónima— y llevados a cabo por una filosofía que tiene poco o nada de original: algo de vanguardia de derechas que es tan vieja como el futurismo, algo de guerrilla de la información de los años 60 mezclada la figura del antisistema reaccionario contemporáneo que tiene su origen en la era Reagan y que se extiende a las cloacas de internet con 4chan —especialmente su identificación de la censura de los discursos políticamente correctos como el feminismo—. También, por supuesto, algo de teoría de la sociedad del espectáculo mal digerida y mucha, pero que mucha publicidad (¿alguno de estos chicos se dedica al ramo del marketing?). El producto resultante, y mal que les pese, tenía fuertes características contemporáneas, especialmente en su confusión ideológica y en su escasa demanda de pensamiento en los/as participantes y espectadores/as.

Junto a todos esos detritus culturales fácilmente reciclables, existe un elemento que resulta tan naif que solo puede ser falso: su concepción de que viven fuera de la ideología. Me explico: la página web del tour de La Manada se creó con la idea de mostrar cómo ellos (la vanguardia) podían manipular a los medios a través de falsas noticias para despertar al pueblo (nosotros), y señalarles, ojo, en 2019, aquello que es verdadero y que es falso. De hecho, parte de su alegato de defensa se ha construido en base a la idea de que no pretendían vejar a la víctima sino demostrar la manipulación mediática a través de noticias falsas.

Aquí, claro, hay dos problemas: el primero, especialmente grave, es la situación de la víctima, una mujer que ha sufrido una violencia machista brutal y cuyo estado ha empeorado por una página web, el otro, mucho más idiota, es el debate de las noticias falsas.

La cuestión, para mí, no es si el tour de La Manada era verdadero o falso, sino si era probable o improbable. Todos nosotros, todas nosotras, navegamos diariamente en una multitud de datos y noticias no verificadas —la banalización del ‘factchecking’ es otro artículo—, noticias reales que parecen falsas y falsas con todos los visos de realidad, y evaluamos muchas de ellas con la única herramienta que tenemos a mano, al marco en el que vivimos.

El tour de La Manada puede que fuera falso pero, desde luego, era un hecho probable porque, primero, el machismo nos ha enseñado el escaso valor que debemos dar a las víctimas y, segundo, porque el capitalismo y la turistificación que vivimos en nuestros entornos nos ha enseñado que nuestros estilos de vida, y dentro de ellas incluimos a nuestras tragedias, pueden convertirse en mercancías que pueden ser vendidas si atraen a un número suficiente de personas dispuestas a gastarse dinero, tal como hacen los propios Homo Velamine visitando barrios obreros.

Hacer una página web sobre la violación machista de la Manada era una acción desde luego ni radical ni progresista, sino idiota, corta de miras y, lo más importante, extremadamente dañina para la victima cuyo sufrimiento debe respetarse, pero conviene también preguntarse si la extremada banalidad de Homo Velamine merece un año y medio de cárcel o simplemente que soplemos esa vela con la que presuntamente nos quieren guiar no sé dónde, pero a algún sitio cerca del barrio de Salamanca.

martes, 10 de diciembre de 2019

#hemeroteca #libertades #justicia | Condenado el autor del ‘Tour de la Manada’ por atentar contra la integridad moral de la víctima

Imagen: Goteo / Campaña 'Liberad nuestro Ano' de Homo Velamine
Condenado el autor del ‘Tour de la Manada’ por atentar contra la integridad moral de la víctima.
La jueza descarta el delito de odio y condena al autor de la web a un año y medio de prisión. El procesado también tendrá que indemnizar a la víctima con 15.000 euros por el daño moral causado.
El Salto, 2019-12-10
https://www.elsaltodiario.com/manada/condena-autor-tour-la-manada-atentar-contra-integridad-moral-victima

La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Pamplona ha condenado a un año y medio de prisión a un vecino de Madrid de 39 años que creó en diciembre de 2018 una página web de un denominado ‘Tour de la Manada’, en el que se publicitaba un recorrido por las calles de la capital navarra que transitaron los condenados por la violación grupal perpetrada en los sanfermines de 2016 por la que sus autores han sido condenados a nueve años de prisión.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, la jueza avala así el criterio de la acusación particular y —en contra del criterio del Ministerio Fiscal, que había reclamado la absolución— considera al procesado, R. S. M. M. autor de un delito contra la integridad moral. El procesado tendrá que indemnizar a la víctima con 15.000 euros por el daño moral causado.

En la sentencia, que puede ser recurrida ante la Audiencia de Navarra, la juez destaca que la creación de la web, que se llevó a cabo entre los días 3 y 5 de diciembre de 2018, agravó el trastorno de estrés postraumático crónico que la víctima padece como consecuencia de los hechos sufridos el 7 de julio de 2016. La magistrada, explica el TSJN, argumenta que a raíz del visionado de la web, los síntomas de la perjudicada se exacerbaron, por lo que la mujer requirió de nuevo de la ingesta de medicamentos, de modo que hasta aproximadamente el mes de mayo de este año no ha podido recuperar “una cierta normalidad, que había alcanzado previamente a la apertura de la página”.

En el juicio, celebrado el pasado 26 de noviembre, la acusación particular acusó al inculpado de sendos delitos contra la integridad moral y odio, por los que solicitó 2 años de prisión, y un año, 3 meses y un día de cárcel y una multa de 4.050 euros, respectivamente, así como una indemnización de 20.000 euros por el daño moral.

El ministerio fiscal pedía la absolución
Por su parte, al igual que el Ministerio Fiscal, la defensa reclamó la absolución. Subsidiariamente, en el caso de que fuera condenado, abogó por la estimación de la atenuante de reparación del daño por haber ingresado 300 euros en el Juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona, el órgano judicial que llevó la investigación, cuyo titular procesó al inculpado por este delito al apreciar indicios de un delito contra la integridad moral.

La juez de lo Penal explica al respecto que el delito contra la integridad moral sanciona “al que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral”. Para la magistrada, de la lectura de la página web creada por el acusado “cabe concluir que sin duda cosificaba la figura de la víctima de un grave delito contra la libertad sexual”.

La simple lectura de la página, prosigue la juez, lleva a la clara conclusión de que el delito del que fue víctima “se convirtió por parte del autor ahora acusado en un ‘jolgorio’, en una ironía, lo que constituyó un sufrimiento adicional importantísimo” para la joven.

“No se trata, como pretendió el letrado de la defensa, de buscar en la web expresiones concretas de carácter vejatorio, o referencias individualizadas a la víctima, se trata de una página web en su conjunto que recoge como tour turístico (no informativo) lo que fue un drama para la víctima”, asegura la magistrada, que reitera que la denunciante “vio expuesto su sufrimiento, minimizado, banalizado y utilizado, en aras de una presunta crítica, en un claro desprecio a su dignidad”.

En el juicio, la denunciante explicó con claridad que el contenido de la web no le pareció una broma en general, sino que pensó que se reían de ella. Manifestó que le avergonzó el planteamiento, la idea en sí misma, que hubiera personas que pudieran pasearse por el lugar en el que fue objeto de la agresión.

La jueza, sin embargo, no considera que los hechos puedan ser susceptibles de un delito de odio, que sanciona a los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias.

“Soy consciente de que la web en su conjunto es una impresentable valoración de un delito de agresión sexual, que constituye una falta de respeto a las víctimas de los mismos, e insisto que en concreto atenta contra la dignidad de la perjudicada en este supuesto, pero la exigencia legal requiere una provocación concreta a la comisión de un delito determinado, que entiendo no concurre en este supuesto”, argumenta la magistrada para descartar la existencia del delito de odio imputado.

Y TAMBIÉN...
Reactivo tras la sentencia condenatoria del Tour de La Manada.
Homo Velamine, 2019-12-10

https://www.homovelamine.com/reactivo-tras-la-sentencia-condenatoria-del-tour-de-la-manada/ 
Raúl, el creador del 'Tour de la Manada', condenado a prisión: pagará 15.000€ por reírse de la víctima.
Un juzgado de Pamplona le ha condenado a un año y medio de prisión. Según la magistrada, agravó el estrés postraumático de la víctima.
David Palomo | El Español, 2019-12-10
https://www.elespanol.com/reportajes/20191210/raul-creador-tour-manada-condenado-prision-victima/450955484_0.html
El juicio de Mortadelo y Filemón.
Goteo, 2019-03-1

https://www.goteo.org/project/abogado-para-ano/updates/el-juicio-de-mortadelo-y-filemon


NOTA DE IGLU: Pues sí, esto va de integridad moral. Precisamente de la de quien creó el Tour contra la hipocresía de los medios. Medios que, precisamente ahora, publican esta condena con imágenes de protestas feministas contra la sentencia a la Manada; pero cuando se desencadenó el caso no dudaron en hacerse eco de la falsa noticia y recrear, sin ningún pudor, el auténtico Tour, el mismo que publicaron sin cesar nada más conocerse la brutal violación grupal. No deja de ser curioso que se condene a quienes lo denunciaron y no a quienes difundieron, una y otra vez, aquella ruta, al parecer, entonces meramente "informativa". Todo nuestro apoyo al tal 'Fernando', el del #FREEANO y a cuantas coreen "Nuestro Ano no se toca" y "Liberad nuestro Ano". Porque la dignidad de nuestras libertades -y no solo la sexual-, una vez más, está en peligro de extinción.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

#hemeroteca #violenciasexual #justicia | El Policía que encontró los vídeos de La Manada de Pozoblanco y buscó a la víctima a la que nadie creía

Imagen: El País / José Ángel Prenda y Alfonso Jesús Cabezuelo en el juicio
El Policía que encontró los vídeos de La Manada de Pozoblanco y buscó a la víctima a la que nadie creía.
El agente foral de Navarra que contactó con la mujer relata el proceso para localizarla y cómo ella solo quiso presentar la denuncia ante él.
Eva Saiz | El País, 2019-11-20
https://elpais.com/sociedad/2019/11/20/actualidad/1574261395_917802.html

“Lo sabía, lo sabía y nadie me creía”. Así reaccionó la víctima de Pozoblanco de La Manada cuando el agente de la Policía Foral de Navarra habló con ella por primera vez. Fue a través del teléfono. Él solo le preguntó si recordaba qué había pasado el 1 de mayo de 2016 y ella rompió a llorar, según ha relatado el policía durante la tercera sesión del juicio que se sigue en Córdoba contra cuatro de los miembros de La Manada por un presunto delito de abusos sexuales y otro contra la intimidad.

Este caso se destapó durante la instrucción de la agresión sexual múltiple de La Manada a una joven en los Sanfermines de 2016. Los investigadores hallaron en los teléfonos móviles de los agresores grabaciones anteriores, entre ellas las de la mujer de Pozoblanco. Eran dos grabaciones realizadas en el municipio cordobés el 1 de mayo de 2016, solo que cuando la policía foral accedió a ellas, por el formato en el que se encontraban, no se podía saber ni dónde habían sido tomadas ni cuándo. El agente navarro que declaró en la jornada dedicada a las pruebas periciales, explicó que su jefe, tras poner en conocimiento del juez instructor del caso de los Sanfermines el hallazgo de las imágenes, le ordenó averiguar la fecha, el lugar y la identidad de la víctima.

Con el análisis de los metadatos, el policía llegó a la fecha y determinó el lugar gracias a un sistema de geolocalización. Quedaba buscar a la joven. “A través de redes sociales hice un rastreo de fiestas que podía haber por la zona, localizo la feria y miro en perfiles si hay fotos de allí. Veo que hay una discoteca con muchas imágenes subidas y las comienzo a analizar hasta que constato que hay una que podría tratarse de la víctima. Acudí al Facebook del local y a través de los likes, di con un perfil con acceso bloqueado cuya foto era similar a la de la chica del vídeo”, relató el policía. Su superior, tras consultar de nuevo con el instructor le dio autorización para contactar con la víctima.

Cuando contactó con la policía municipal de Pozoblanco tuvo la suerte de que uno de los agentes conocía a la chica cuya foto le mostró. “Le dije que le diera mi número para que me llamara”, explicó el investigador. “Recuerdo perfectamente cuándo me llamó”. El policía le comentó a la joven que había encontrado un vídeo en el que podía estar involucrada. “No le hablé de su contenido, solo le envié un recorte de un ‘frame para que identificara si ese día llevaba la ropa que aparecía en la imagen”.

Tras explicarle a la mujer que podía presentar la denuncia donde quisiera, ella le dijo que estaba residiendo en Madrid y que no quería interponerla en Pozoblanco por tratarse de una localidad pequeña. La mujer sí depositó su confianza en la Policía Foral Navarra, y solo accedió a interponer la denuncia contra sus presuntos agresores ante el agente que la había llamado. Accedió a reunirse con él y otro compañero en un hotel de Córdoba. Ellos le pidieron que "llevara todo lo que hubiera llevado ese día".

Una vez en Córdoba, el investigador tomó fotos al vestido, los pendientes y el reloj que la mujer llevaba aquel día y le mostró fotos de sus agresores para que los identificara. “Jamás le mostré el vídeo, primero porque necesitaba que hiciera el reconocimiento de las imágenes y porque no la vi psicológicamente preparada”, explicó el agente. “En ningún momento se le dijo que eran La Manada”.

Buscando la nulidad del vídeo
En la sesión, la defensa ha tratado de cuestionar la actuación de los investigadores forales, poniendo en duda que la autorización judicial para indagar en el contenido de los vídeos y esclarecer lo sucedido los días 6 y 7 de julio de 2016 (cuando perpetraron la agresión sexual de los Sanfermines), incluyera la revisión de vídeos de fechas anteriores. El letrado de La Manada busca así anular las grabaciones en las que se ve a Alfonso Jesús Cabezuelo, el militar del grupo; Jesús Escudero, el peluquero; Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil y José Ángel Prenda, tocando el pecho a la denunciante, mientras ella se encuentra inconsciente.

Son esos hechos y su posterior difusión en dos grupos de WhatsApp por los que se les juzga. Sin esa prueba, la causa contra ellos se desmorona. La Fiscalía y las acusaciones -la de la víctima y la popular de la Asociación Clara Campoamor- han avalado que si surge un delito durante la indagación de otro, hay que investigarlo, igual que los policías forales que han prestado declaración a lo largo de esta mañana.

La estrategia de la defensa para desvirtuar la actuación de la Policía Foral busca obtener la nulidad del vídeo. Ante el cuestionamiento por parte del letrado de que fuera necesario revisar vídeos de fechas anteriores para corroborar la identidad de sus clientes, suficientemente demostrada, a su parecer, con las fotos y las imágenes que tomaron ellos mismos de la agresión sexual, los agentes han explicado que “había imágenes parciales de zapatillas, penes y tatuajes que era necesario identificar para completar el análisis pericial”. “No es común encontrarse con otros hechos delictivos mientras se revisan imágenes, pero puede pasar y si sucede se comunica al juez”, señaló uno de los policías forales.

El abogado de La Manada también ha querido recalcar que las órdenes más trascendentales para la investigación del caso de Pozoblanco -la indagación sobre el lugar y la identidad de la víctima, o la toma de muestras de pelo para determinar si había rastros de sustancias estupefacientes en la víctima que pudieran explicar su estado de letargo durante los tocamientos en el coche- fueron dadas por el juez instructor de forma verbal directamente al responsable de la investigación policial, sin que quedaran reflejadas en ningún auto.

Tras las declaraciones del médico forense y de la psicóloga que atendió a la víctima tras tener conocimiento por la Policía Foral navarra de lo que le había pasado, el tribunal vio, a puerta cerrada, los vídeos que los cuatro jóvenes tomaron de los tocamientos y que después difundieron en dos chats de WhatsApp, precisamente el mismo día en que se ha conocido la condena a tres años de cárcel y 5.000 euros de multa para Guerrero y a Cabezuelo por grabar la agresión sexual de los Sanfermines. La sentencia ha sobrevolado toda la sesión, en la que, por primera vez, los acusados fueron reprendidos por el juez por los gestos y comentarios que estaban realizando durante la declaración de uno de los agentes.

sábado, 16 de noviembre de 2019

#hemeroteca #violenciasexual #justicia | La masculinidad como problema

Imagen: Google Imágenes / Recreación del viaje a Pozoblanco de La Manada
La masculinidad como problema.
Octavio Salazar | Córdoba, 2019-11-16
https://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/masculinidad-problema_1336547.html

El inicio el próximo lunes del juicio por presunto abuso sexual de una chica en Pozoblanco por parte de cuatro de los integrantes de La Manada de Pamplona hará que volvamos a iluminar una realidad que durante mucho tiempo ha sido invisible. Más allá del debate sobre la urgente reforma del Código Penal, que evite las perversas distinciones entre abuso y agresión sexual, y ante el aumento alarmante de este tipo de delitos ejecutados por varios hombres a la vez, se impone una reflexión seria sobre qué modelo de masculinidad, y a su vez de sexualidad masculina, seguimos alimentando en las sociedades contemporáneas. Porque seguiremos equivocando las estrategias mientras que solo nos fijemos en las víctimas, a las que, por supuesto, hay que proteger y reparar el daño causado, y olvidemos a quienes son responsables de dichas violencias.

El único rasgo que comparten los responsables de las múltiples violencias que afectan a la mitad femenina de la ciudadanía es el hecho de ser hombres. Los hay de todas las edades, nacionalidades, estatus económico o nivel cultural. El único rasgo más significativo en el ámbito concreto de las agresiones sexuales es que en los últimos años están creciendo significativamente las cometidas en grupo y además por chicos jóvenes, incluso menores de edad. Todos estos datos, que son datos estadísticos y no meras opiniones -ahí está el último Informe de la Fiscalía General del Estado como muestra- deberían alertarnos de lo urgente que es poner el foco en los hombres y en cómo seguimos construyendo nuestra subjetividad, la cual siempre ha de situarse en el contexto de unas relaciones que todavía hoy marcan asimetrías entre nuestro lugar en el mundo y el que ocupan las mujeres. Y en esa urgencia debería ocupar un lugar destacado la educación de unos jóvenes que en materia de sexualidad no hacen sino seguir los referentes de la pornografía a la que con tanta facilidad acceden por Internet. Es decir, unos chicos que se están (mal)educando en un imaginario que acentúa la ley masculina del dominio sobre la femenina del agrado, la omnipotencia viril frente a la permanente disponibilidad de las chicas, la reafirmación de la fratría gracias a la cosificación de las mujeres. Un escenario perfecto que además abonan discursos tan neoliberales como la supremacía de los deseos individuales, la capacidad del dinero para comprar placer o la conversión del ocio en un paraíso en el que parece no importar instrumentalizar el cuerpo o la sexualidad ajenas.

Me imagino que en los próximos días volveremos a debatir sobre lo injusto de un Código Penal que continúa respondiendo a los intereses de quienes siempre tuvimos la palabra, cuestionaremos el funcionamiento de una Administración de Justicia para la que en gran medida el género sigue siendo una ideología y no una perspectiva sin la que no es posible hacer efectiva la igualdad, e incluso puede que, como hombres, mostremos nuestra solidaridad con lo mucho que sufren nuestras compañeras. Creo, sin embargo, que ha llegado la hora de que precisamente nosotros, los que seguimos teniendo el privilegio, institucionalmente reconocido a través de la prostitución, de usar y abusar de los cuerpos femeninos, demos un paso al frente e iniciemos una acción política que rompa silencios y que desmantele una virilidad que provoca monstruos y víctimas. Ese es el gran reto, personal y colectivo, que casos como el que a partir del lunes se enjuicia debería plantearnos a quienes, aunque no seamos maltratadores, violadores o agresores, somos parte de una masculinidad y de una cultura machista con la que no acabará una simple reforma del Código Penal.

Octavio Salazar. Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba.

#hemeroteca #violenciasexual #justicia | “Esto es Pozoblanco y esto es La Manada”

Imagen: El País
“Esto es Pozoblanco y esto es La Manada”.
Cuatro miembros del grupo van a juicio en Córdoba por abuso sexual y delito contra la intimidad a una joven dos meses antes de violar a otra chica en Sanfermines.
Eva Saiz | El País, 2019-11-16
https://elpais.com/sociedad/2019/11/14/actualidad/1573744342_023418.html

La joven de Madrid que el 7 de julio de 2016 fue agredida sexualmente por La Manada en el rellano de un portal de Pamplona durante los Sanfermines no fue su única víctima. Dos meses antes, el 1 de mayo, cuatro de sus integrantes abusaron presuntamente de otra joven, con 21 años entonces, en el interior de un coche mientras estaba inconsciente. Fue en Pozoblanco (Córdoba). Como en el caso de Navarra, los hechos fueron grabados con un móvil y compartidos en dos grupos de WhatsApp. La Fiscalía pide para cada uno tres años de cárcel por un delito de abuso sexual, cuatro años más por otro delito contra la intimidad y para uno de ellos, Antonio Jesús Cabezuelo, una multa de 12 euros diarios durante dos meses por lesiones leves, por haber pegado una bofetada a la víctima tras negarse a realizarle una felación. El lunes comienza el juicio. Ellos han sido trasladados a Córdoba desde las distintas prisiones en las que están esta semana.

La cordobesa solo tuvo noción de lo sucedido cuando, dos meses después, la Policía Foral de Navarra le mostró el vídeo al que se accedió durante la investigación de la agresión sexual de los Sanfermines. Hasta entonces, solo recordaba que había conocido a un chico sevillano. Por eso no denunció, aunque se tomó fotos de los moratones y del vestido rasgado con los que se encontró cuando entró en su casa.

Todo sucedió en la madrugada del 1 de mayo de 2016, durante la feria de Torrecampo (Córdoba). Ella denunció tras ver el vídeo y las diligencias se abrieron en octubre de 2016. De acuerdo con los hechos relatados en el auto de procesamiento dictado el 19 de septiembre de 2018, la chica, que había acudido con unos amigos desde Pozoblanco, conoció en una de las casetas a Alfonso Jesús Cabezuelo, el militar de La Manada, a Jesús Escudero, el peluquero, a Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil, y a José Ángel Prenda, que estaba en paro. A la salida, la chica "decide volver a Pozoblanco con los investigados montándose en su coche", según el auto de procesamiento de la juez.

A los mandos del vehículo se colocó Guerrero, su dueño. Prenda iba a su lado, como copiloto. La joven se sentó en la parte trasera, entre Cabezuelo y Escudero. Tras entrar en el coche, la chica cayó “en un estado de profunda inconsciencia”, según describe la juez de instrucción. En su escrito de acusación, la Fiscalía es más explícita y señala: “Debido probablemente a la cantidad de alcohol ingerida, sin que haya podido determinarse si, además de ello, tomó de forma deliberada o sin saberlo, alguna otra sustancia estupefaciente, la citada cayó en un estado de profunda inconsciencia, hasta el punto de no recordar lo sucedido en el trayecto del vehículo, una vez que abandona el mismo”.

Los cuatro integrantes de La Manada aprovecharon esa circunstancia para empezar a tocarle los pechos “tanto por fuera como por dentro de la ropa [...] con ánimo libidinoso”, destalla el fiscal. “Alfonso [el militar] la agarra del cuello y da varios besos en la boca, mientras José Ángel [Prenda] está con el móvil de Antonio Manuel [el guardia civil], grabando la escena y al mismo tiempo le toca a la joven el pecho”, narra la juez. Jesús Escudero también se sumó a los abusos. Hasta Guerrero le palpó un seno mientras conducía, según el auto de procesamiento. Su conducta -calificada por el Ministerio Público como “de índole evidentemente sexual”- fue acompañada “de risas bajas” por parte de ellos, tal y como constata la juez.

El hostigamiento no paró allí, de acuerdo con la instructora. Al llegar a Pozoblanco, donde residía el guardia civil, todos se apearon del vehículo, salvo Cabezuelo, que se puso al volante, y la joven que ya consciente se colocó a su lado en la parte delantera. Cuando aparcó cerca de la casa de la chica, el militar le dijo que le hiciera una felación. “Ante la negativa de esta, le da una bofetada en la cara y otra en el brazo, echándola del coche, mientras le dice que es una ‘puta”, recoge el auto de la jueza. En su escrito de acusación, el fiscal habla de “puñetazo en el brazo”, seguido de un “empujón para que saliera del coche”, y explicita que de ese maltrato “no ha quedado constatada lesión alguna”. "La víctima se encuentra entonces sola, con la ropa desgarrada y un moretón en la pierna. Asustada, llama a un amigo. Llega por fin a su casa. Su madre ve su aspecto. Entra callada y aún en estado de shock por todo lo sucedido", detalla el escrito de calificación de la Asociación Clara Campoamor que concurre como acusación popular.

Vejaciones en el chat
Mientras Cabezuelo dejaba a la cordobesa cerca de su residencia, el resto de La Manada había enviado el vídeo con los tocamientos a dos grupos de WhatsApp: La Manada, un chat integrado por siete personas, y Peligro, del que forman parte una veintena de personas, entre ellas Ángel Boza, el quinto integrante de La Manada, en prisión por la violación de los Sanfermines, pero que no acudió a la feria de Torrecampo. “Esta es La Manada y esto es Pozoblanco”. Con esta frase, contundente y reveladora, pronunciada por Guerrero, se cerraba la grabación.

Unas imágenes -tomadas “de común acuerdo” por los cuatro jóvenes, para hacer “alarde de la acción realizada y con evidente ánimo de vejar y vulnerar la intimidad de la perjudicada”, afirma el fiscal- que suscitaron todo tipo de comentarios y burlas denigrantes por parte de los integrantes de los chats donde se publicaron y de los propios protagonistas. Prenda destaca: “Vino de follarse a la bella durmiente” y “perdimos el salto de hacer algo grande”. “Carman [personaje de South Park] ve un cuerpo humano inconsciente y ai esta el tío ya sea pa robarle o pa meterle mano, jajaja” (sic) o “que habilidad conduciendo con una mano y con la otra cogiendo una teta”, son otras de las expresiones que la juez recoge en su auto de procesamiento.

Entre ellas también hay alusiones a si a la chica le dieron “cloroformo” o “burundanga”. Unos extremos que no se han podido probar durante la fase de instrucción, que comenzó en octubre de 2016 y se prolongó durante casi dos años. Durante ese período, la víctima prestó declaración hasta en tres ocasiones. Sus supuestos agresores intervinieron por videoconferencia en las cárceles en las que estaban en prisión preventiva por el caso de Pamplona. Su defensa pidió que el vídeo no se tuviera en consideración al haberse incorporado al procedimiento desde otra investigación. Ahora comparecerán en persona tras ser trasladados a Córdoba desde los centros penitenciarios donde ya cumplen condena efectiva de 15 años por un delito de agresión sexual.

En este tiempo, los pasos de La Manada mientras estuvieron en libertad provisional no han dejado de ser escrutados. Su primera víctima, sin embargo, ha preferido mantenerse en el anonimato después de hablar en abril de 2018 con El Español. El trauma de conocer lo que le ocurrió a través de un vídeo y su repercusión social y mediática derivaron en un estrés postraumático del que tardó mes y medio en restablecerse. La joven tuvo que abandonar Pozoblanco, donde había residido toda su vida. El lunes volverá revivir su pesadilla.

jueves, 31 de octubre de 2019

#hemeroteca #violenciasexual #politica | El cambio para revisar los delitos sexuales, atascado un año y medio

Imagen: El País
El cambio para revisar los delitos sexuales, atascado un año y medio.
El Gobierno del PP prometió en abril de 2018 analizar el Código Penal tras la polémica sentencia que condenaba a La Manada por abuso. El caso sigue pendiente.
Pilar Álvarez | El País, 2019-10-31
https://elpais.com/sociedad/2019/10/31/actualidad/1572536359_232784.html

Todo empezó en abril de 2018, tras la polémica primera sentencia del caso de La Manada en la que la Audiencia Provincial de Navarra condenaba a los cinco hombres por abuso sexual continuado, no por violación. El 27 de abril, apenas un día después de que se conociera el fallo, el entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá (PP), anunció que el Gobierno estudiaría una reforma sobre los delitos sexuales en España y que reuniría con urgencia a la comisión general de codificación. Prometió una primera propuesta "en semanas". Un año y medio después, la revisión aún no se ha materializado y la misma polémica que hubo con la primera sentencia por la violación múltiple de una joven durante los Sanfermines de 2016 —considerar un abuso sexual el ataque en grupo a una mujer— se repite con la violación múltiple de Manresa, en este caso con una víctima menor de edad.

Tras el cambio de Gobierno, el Ejecutivo del PSOE —con Dolores Delgado al frente de Justicia— tomó el relevo para esa revisión. A finales de 2018, el Gobierno recibió una propuesta de la citada comisión, cuyo contenido aún no ha sido trasladado al Código Penal. Fuentes de Justicia señalan que el texto estaba bastante avanzado cuando se disolvieron las Cortes y se convocaron elecciones el pasado abril. No se puede aprobar, añaden, con un Gobierno en funciones.

El trabajo del grupo de expertos comenzó de forma accidentada. La llamada sección 4, de lo Penal, de la comisión general de codificación, estaba compuesta en un principio por 20 hombres. Ante las protestas de especialistas y juristas, se acabó modificando para reunir a 15 mujeres y 13 hombres. Las principales recomendaciones que enviaron al Gobierno fueron: la desaparición del término abuso sexual del Código Penal, delito por el que fueron condenados inicialmente los integrantes de La Manada de Pamplona y ahora los de Manresa; que todos los delitos contra la libertad sexual estén bajo el epígrafe de agresiones sexuales (con una distinción que separa entre aquellas "violentas e intimidatorias"). También señalaron que la actuación conjunta "de dos o más personas" se equipare con la violencia y la intimidación. Mantuvieron una decena de reuniones, según fuentes de la comisión. Hubo encuentros de todo el pleno, con los 28 integrantes y, sobre todo, encuentros de un grupo más reducido, formado por seis personas.

El Gobierno ha mantenido en su propuesta, que deberá pasar una tramitación parlamentaria al tratarse de una ley orgánica, la supresión de los abusos sexuales del Código Penal y la equiparación de la violencia o intimidación con la actuación de dos o más personas. Entre las líneas principales del documento que ha trabajado Justicia con otros departamentos (entre ellos, Igualdad) incluye eliminar las conductas que con la regulación actual se castigan con multa, según explican fuentes de Justicia. Se recupera la violación como un delito autónomo, que pasaría a convertirse en el delito más grave contra la libertad sexual, tal como también recomendó la comisión de expertos. Se incluye un agravante de género en caso de que el violador sea pareja o expareja de la víctima, un aspecto que responde al mandato de incluir la perspectiva de género en la normativa y a lo que dicta el Convenio de Estambul, según fuentes de la comisión consultadas durante la negociación del documento.

El Ejecutivo estudia además un posible aumento de las penas. En las últimas reuniones de la comisión de expertos, los juristas consideraron que la violación no superase la pena máxima de los homicidios, que son 15 años de cárcel, salvo que sean delitos acumulados. En el documento enviado a Justicia por el presidente de la comisión, el abogado Esteban Mestre, fijaron esos 15 años solo en los casos más graves, con dos o más agravantes.

Cómo recoger el 'solo sí es sí' en la ley
El Gobierno en funciones estudia también un posible endurecimiento de las condiciones de cumplimiento de las penas de los agresores para dificultar el acceso a beneficios penitenciarios. Estos dos aspectos no están decididos aún. Tampoco está aún cerrado, según Justicia, cómo formular dentro del Código Penal el "solo sí es sí" que defiende el Gobierno para que el delito gire entorno al consentimiento.

La propuesta de los juristas, y también el texto que maneja el Gobierno, mantiene agravantes que ya recoge la ley: si los hechos son "particularmente degradantes o vejatorios", "cuando la víctima sea especialmente vulnerable", cuando el agresor se haya aprovechado de una "relación de superioridad o parentesco con la víctima", cuando haya "armas u otros medios igualmente peligrosos".

La idea de los expertos en Derecho Penal al trabajar el texto era “aclarar” al máximo los conceptos para que fuese fácil de entender por los ciudadanos sin perder rigor técnico. La intención del Ministerio de Justicia es también que el Código Penal sea más fácil de entender para los ciudadanos.

sábado, 26 de octubre de 2019

#hemeroteca #masculinidad #violenciamachista | Rita Segato: “Hay que demostrar a los hombres que expresar la potencia a través de la violencia es una señal de debilidad”

Imagen: El Salto / Rita Segato
Rita Segato: “Hay que demostrar a los hombres que expresar la potencia a través de la violencia es una señal de debilidad”.
Rita Laura Segato es una escritora, antropóloga y activista feminista argentina residente en Brasilia, habla sobre feminismos y machismos.
Lionel S. Delgado | El salto, 2019-10-26
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/rita-segato-hay-que-demostrar-hombres-expresar-potencia-violencia-senal-debilidad

Me invita a un helado mientras visitamos Santander. Nos cuenta que una señal para distinguir un buen helado es que se derrita rápido: tendrá menos agua y conservantes, y será más cremoso. Todo en ella es cercano. Su acento, su mirada y sus palabras. Mi colega Sergio le hace una ruta por la ciudad y cuenta sobre el incendio que la arrasó. También que, a partir de ahí, la especulación y los intereses de clase moldearon el espacio a su gusto. Ella es siempre curiosa, responde a todo con sorpresa y te escucha con atención.

Rita Segato (Buenos Aires, 1951) vino a la ciudad a dar un curso sobre Discriminación y Violencia en la Universidad Menéndez Pelayo. Yo asistí al curso con ganas. Sus clases siempre hierven de ideas, conceptos e imágenes que vuelan de un lado a otro. Como buena antropóloga, tiene ejemplos para todo. Cultos de posesión, rituales de iniciación, mitos clásicos, arte, política, guerra. Sus ideas son fuertes y golpean duro.

P. Afirmas que tu trabajo debe entenderse como un estudio sobre la masculinidad. En estos estudios, la violación siempre ha sido un tema central. ¿Qué relación existe entre la masculinidad y la violación? 

R. Creo que la violación esconde un factor fundamental del orden patriarcal imperante. Hay que entender que la violación no es un crimen como cualquier otro. La violación se aleja, a la vez, de esa imagen del hombre como lobo hambriento que viola porque no puede controlarse, y también de la imagen del hombre como ladrón, que roba el sexo de la mujer. La violación no es un crimen sexual; es, más bien, un crimen expresivo, por un medio sexual. Con la violación se dicen dos cosas: una a la mujer y otra a los otros hombres.

A la mujer se le comunica una lección moral: la mujer es sospechosa de inmoral desde el comienzo de los tiempos, y la violación le castiga por desobediente. A los otros hombres, la violación les comunica la potencia. La masculinidad, para mantenerse, tiene que confirmarse por los interlocutores masculinos y, para ello, necesita exhibirse. El caso de La Manada aparece acá como el paradigma de la interlocución masculina. Mediante el acto grupal aflora una estructura que es la del orden patriarcal, un orden que ordena sacrificar una víctima para la construcción de la masculinidad de sus agresores. Y aquí, en la violación, la masculinidad se revela frágil porque se estructura como la exhibición violenta de una potencia para los ojos de los otros hombres. Es la búsqueda desesperada de afirmación. Es clarísimo en La Manada esto. Por esto se graban, por eso comparten el vídeo. Es un placer narcisista masculino en el que se revela una cofradía en la que los aspirantes a hombres necesitan recibir su título de los ojos de los otros hombres.

P. En España, desde el caso de La Manada se han dado 135 casos de violaciones grupales, 43 solo en 2019. ¿A qué se debe esta epidemia? 

R. No me gusta el término epidemia para esto. La epidemia es automática y retira la deliberación. Prefiero usar el término de mímesis. La pregunta aquí es ¿por qué ese efecto mimético de la violación en grupo?

Como lo que se revela en la violación es una estructura, es muy fácil que esa estructura se replique. El caso de La Manada se replica porque, aunque se critiquen y se condenen, siguen apareciendo como un espectáculo de la potencia. Y este espectáculo rige la masculinidad, sobre todo la de los jóvenes, que son los que no han conseguido probar aún su soberanía sobre la vida, su potencia. Ese espectáculo donde la confirmación de la potencia aparece como una fiesta masculina en la violación grupal hace que sea contagiosa. Es muy fácil que miméticamente se vaya replicando cuando los violadores aparecen en los medios de comunicación como hombres potentes. Y en eso tienen mucha responsabilidad los medios.

P. ¿Y por qué aumenta ahora? 

R. El aumento de las violaciones tiene que ver también con la precarización de la vida. Si hay cada vez más dificultades para exhibir una potencia económica, moral o intelectual, ya que los dueños del mundo son cada vez menos, el hombre vive como una emasculación esta precariedad: no tiene forma de afirmarse. El mandato de masculinidad dice a los hombres que necesitan apropiarse de algo, ser dueños. La precarización de la posición masculina pone en cuestión su potencia. Y por lo tanto solo queda la violencia —sexual, física, bélica— para restaurarse en la posición masculina.

Crímenes como las violaciones en grupo muestran la existencia de una masculinidad progresivamente precarizada. Es una necesidad urgente que los hombres redefinan lo que es ser hombre, porque, si no, van a ser atrapados por una ola de violencia.

P. Al hablar sobre el hombre afirmas que a la masculinidad le acompaña siempre un factor de opacidad para sí mismo. El hombre no es reflexivo respecto a su masculinidad. ¿Cómo afecta esto a su lugar en el mundo? 

R. En el trabajo que realicé durante más de diez años con violadores entendí que la violación muchas veces no es un acto inteligible para el propio violador. El violador, la mayoría de las veces, no entendía el propio acto. Ahí entendí que la masculinidad es opaca para sí misma, que no suele haber una reflexión ni una racionalidad descriptible detrás de muchos actos del hombre. El hombre actúa de una forma automática para reponerse de esa posición inferiorizada. Hoy en día hay una inferiorización de todos y todas. Lo que pasa es que las mujeres esa inferiorización no la sentimos de la misma manera que los hombres. Los hombres tienen que reponer esa posición, y de ahí su búsqueda de demostrar la potencia. Hay que demostrar a los hombres que buscar expresar la potencia por medio de la violencia es una señal de debilidad. El hombre que usa el recurso de la violencia es un hombre frágil. Lo que se quiere exhibir como potencia es precisamente impotencia.

Ese mensaje, cuando lo comunico, lo reciben inmediatamente, entienden lo que estoy diciendo muy rápido. Y eso es porque existe un intenso sufrimiento masculino. Es deseable construir la masculinidad de otra forma. Porque en esa búsqueda de la potencia por la violencia, el hombre se destruye, se deteriora. Mata, pero también muere. Les perjudica y no están nunca contentos.

P. ¿Qué salida les queda entonces a los hombres? 

R. Creo que la historia de la masculinidad ahora está marcada por los hombres que perciben y entienden su sufrimiento. Pero no creo que tengan que venir los hombres a salvar a las mujeres. Somos las mujeres las que estamos auxiliando a los hombres para percibir cuánto daño les hace el mandato de masculinidad y cuánto les puede interesar a ellos construir nuevos modelos de masculinidad. Sin modelos de llegada, es decir, sin modelos fijos e ideales que tenemos que cumplir, porque esos modelos siempre pueden volverse autoritarios. Pero para eso hay que prestar mucha atención a los más jovencitos.

En las escuelas de Secundaria a las que he ido últimamente, hay muchos chicos que hacen un esfuerzo enorme por no ir en la dirección del machito. Hacen un esfuerzo enorme y creo que es por ahí por donde uno puede constituirse sin ese mandato de masculinidad.

P. La masculinidad está cambiando, pero si todo cambio abre un proceso de crisis, esta crisis también puede ser capitalizada por la reacción. ¿Qué piensas sobre el repliegue masculino hacia posiciones conservadoras? 

R. Creo que la reacción responde a una agenda. Muchos hombres que se repliegan ahí están siendo captados por una agenda reaccionaria de todos aquellos que perciben que desmontando el mandato de la masculinidad y deshaciendo el orden patriarcal se está en riesgo de que todos los poderes caigan por tierra.

Y aquí aparece el fascismo para capitalizar ese repliegue. Y eso es porque, por definición, el voto fascista es un voto característico de personas con resentimiento. Y hay varios tipos de resentimiento. Hay personas que sienten que no han recibido el debido respeto, ni el debido aprecio. El fascismo es una estrategia. Mediante el señalamiento de un enemigo común, consigue construir un rebaño masivo de aliados. El fascismo es una política del enemigo. Todas las políticas del resentimiento, que campan más cuando la insatisfacción se amplía, buscan un enemigo común. Los migrantes y las mujeres, en ese sentido, son un blanco fácil. El nuevo fundamentalismo vuelve a ver a la mujer como en la época de las brujas. Y eso hace resurgir un patriarcado político, que es un orden que luego se va a revestir de discurso religioso, discurso moral, etc. Pero que el fondo es un orden político de dominación. El patriarcado es funcional al orden de los dueños. Ese patriarcado que dice que la mujer debe ser sometida y la demoniza.

P. ¿Entonces el feminismo apunta al verdadero corazón de la estructura patriarcal que sostiene el orden de las cosas? 

R. ¡Por supuesto! ¡Y esto el poder lo sabe! El poder entiende que el feminismo que no tiende al poder puede desestabilizarlo todo. Por eso hay que tener cuidado con cierto feminismo que es patriarcal, es un feminismo que tiende al poder.

P. ¿Te refieres al feminismo liberal? 

R. Sí, pero no solo. También a algunos feminismos radicales. El feminismo tiende a disolver el poder porque lo distribuye. El feminismo busca un mundo vincular, donde la reciprocidad es uno de los valores centrales. Pero hay una voluntad por parte de algunos grupos de que exista una verdad feminista única y que las otras se supriman. El intento de vanguardizar lo veo muy feo. Porque una de las características de la practicidad feminista es que es pragmática, no verticalista y principista. La politicidad femenina es un trabajo arduo, pero no va por ahí. Así vemos que hay grupos que se dicen feministas pero que se comportan de forma patriarcal, intentando tomar el poder en un sentido patriarcal.

Por eso creo en el “Let it be” de los Beatles, deja que el tiempo actúe en nosotros. Abandonar esa visión utopista que define el camino que debemos recorrer porque tiene el objetivo claro. Esa visión tiende al autoritarismo.

P. En España este debate que enfrenta a varios feminismos se enfoca en el papel de las mujeres trans, en las trabajadoras sexuales y las mujeres racializadas. ¿Qué opinas sobre esto? 

R. Al final es el debate sobre si las mujeres que tienen otros cuerpos pueden o no estar en la manifestación del movimiento. Eso en Argentina afectó mucho al movimiento 'Ni Una Menos'. Casi hasta amenazarlo con romperlo. La presencia de que no puede haber otro cuerpo que no sea el de mujer. Me sale otra vez el “Let it be”. Hay que dejar ser, hay que dejar suceder. No podemos prevenir los males que pueden ocurrir si otros cuerpos aparecen junto al feminismo. ¿Para qué prevenirlo ahora? Vamos viendo lo que sucede, vamos viendo lo que pasa. No nos debemos olvidar de la diferencia entre el movimiento del Me Too y el movimiento del Ni una menos en Argentina. No tienen nada que ver el uno con el otro. El Me Too es mucho más pequeño, mucho más circunstancial y tiene otra estructura, y se refiere a otra historia de nación. El Me Too se dirige al Estado, el Ni una menos se dirige a la propia sociedad. No le pide nada al Estado, reflexiona sobre el periodo de cambio de la sociedad. Algo totalmente diferente.

El Me Too viene del feminismo norteamericano. Un feminismo que, salvo algunas raras excepciones, yo llamo feminismo ‘pilgrim’ (peregrino), el feminismo de los peregrinos puritanos fundadores. ¡Es un feminismo puritano! Por ejemplo, mis hijos fueron a un colegio en Estados Unidos y ese colegio tenía puesto en las paredes “No PDA”. “No Public Displays of Affection”, No muestras públicas de afecto... No quiero eso en mi vida nunca. Y por eso hay que tener mucho cuidado con la pauta puritana. Hay un error muy grande que está ocurriendo en algunos feminismos: es necesario que nuestras muchachas y muchachos puedan negociar su deseo cara a cara, cuerpo a cuerpo. Entregar al Estado o a los otros la negociación de nuestro deseo es un error muy grave... Yo puedo decirte “me gustas”, tú puedes decirme “me gustas”, vamos a negociarlo, sin ofensa. Esta habiendo una presión para entregar a una instancia ajena la negociación de nuestro deseo. Y eso no puede ser así.

El feminismo surge de prácticas muy prolongadas, tradiciones de colaboración y horizontalidad, y pluralidad absoluta. Y deberíamos mirar hacia ese momento donde no hay vanguardia, no hay una hegemonía de un sector que conduce al resto. ¿Cómo vamos a entender eso con la prohibición de la prostitución? Una cosa autoritaria en extremo. No creo que pueda haber esos autoritarismos en el movimiento feminista. La politicidad de la mujer es un soltar, no un prohibir. Claro que la prostitución y el prostíbulo es una de las grandes escuelas de la pedagogía de la crueldad masculina. Los hombres van en grupo y no buscan tanto el acceso al cuerpo de la mujer, sino otra cosa: la celebración de la masculinidad, generar un pacto de complicidad entre hombres, etc. El hombre no va solo al burdel. Va en grupo. Y, por lo tanto, es un problema social de género. Pero no creo que la criminalización lo pueda solucionar. Porque la trata ya es ilegal, y eso no la ha abolido. La prohibición no es la eliminación del problema, es más bien la invitación a una clandestinización mayor todavía.

P. ¿Qué futuro ves entonces para el feminismo en los próximos años? 

R. Por mucho tiempo pensé que el feminismo no estaba consiguiendo llegar a destino. Los feminicidios no paraban, la violencia crecía cada vez más. Pero hoy pienso que las mujeres estamos tocando el núcleo de la reproducción del poder: el patrón patriarcal. Por primera vez veo posible el acceso a una nueva politicidad y una nueva era social. Pero no viene por el Estado. Viene por las prácticas de las mujeres mismas, que son las guardianas del arraigo, del tejido de los vínculos. Y mi esfuerzo ahora es demostrar que esas prácticas de ese tejido del vínculo son políticas. En ese tejido se esconde una política distinta. Las marchas de mujeres no son como las de los sindicatos, partidos políticos o movimientos masculinos. Tienen otras características: son festivas, son lúdicas, son amorosas. Allí se generan amistades inmediatas, son físicamente próximas. Y todo eso genera vínculos, que son el soporte de la vida. Está habiendo un viraje para comprender que los soportes de la vida están ahí, y hay que cultivarlos y ver su contenido político. Además, lo que nos dice que estamos llegando a destino es la reacción de los que nos odian. La reacción violenta de los de siempre es la medida de lo que estamos avanzando.