Mostrando entradas con la etiqueta Islamofobia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Islamofobia. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismo #islamofobia | La liberación según Margaret Thatcher

'No tenemos un velo de tontas', mani en Soria, 2018-03-08 //

La liberación según Margaret Thatcher

El debate sobre el velo no es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.
Brigitte Vasallo | El Salto, 2025-03-06
https://www.elsaltodiario.com/opinion/debate-velo-hiyab-escuelas-islamofobia-columna-brigitte-vasallo

Voy a empezar quitando un tema de encima de la mesa: para la gente que entrará a los comentarios de este artículo, o a mis redes, para mandarme a leer a Nawal as Sadawi como si fuese un castigo o una plaga de langostas, aclaro que la he leído, que incluso la conocí personalmente, y que discrepo con su análisis de las cuestiones del cuerpo porque, además de decir que el velo es patriarcal, también dice que los tacones son una forma de esclavitud y que el velo posmoderno es el maquillaje. Y yo, que ni uso hiyab ni tacones ni maquillaje, creo que el patriarcado no está en las cosas sino en su ejercicio, en el método y el contexto, y que analizar los objetos como si fuesen buenos o malos es un callejón sin salida: resultón, pero sin salida.

Este, en cualquier caso, no es artículo sobre el velo sino sobre la intervención del Estado en el cuerpo de las mujeres.

El debate en Europa sobre el hiyab está construido sobre trampas discursivas. Para las que pensamos que el patriarcado se sustenta en la universalidad —el ‘pater’ de la palabra es dios, el Estado y el padre, ese triunvirato, decidiendo en función de su propio y único criterio sobre la vida de los y las demás—, el debate sobre el velo corresponde a quien lo vive y solo a ellas: las musulmanas de práctica, de contexto, de herencia. Lo contrario, por mucho que lo hagamos las mujeres, es patriarcal en su estructura.

Ante los artículos de mujeres musulmanas a favor o en contra del velo nos corresponde leer, escuchar, agradecer que compartan su pensamiento con nosotras, aprender. Sé que muchas feministas saltarán aquí: ¿cómo que no tengo derecho a opinar? Seguramente este es el abismo más infranqueable entre dos maneras de entender la liberación: considerar que un cuerpo liberado es un cuerpo que hace lo que yo personalmente creo correcto, un cuerpo que me obedece porque mi opinión vale más y vale para todo el mundo, o considerar que todes vivimos en condiciones de posibilidad y que nuestro trabajo es, si acaso, ampliar esas posibilidades para que nuestras elecciones, las de cada cual, tengan un catálogo lo más amplio posible.

El debate sobre el hiyab, sea como fuere, viene con otra trampa en forma de falacia de correlación y que consiste en presentar dos ideas como necesariamente ligadas cuando lo tramposo es, justamente, esa correlación. En este caso, se plantea el rechazo al velo y su prohibición como correlativas, como si fuesen una sola cosa, cuando en verdad son dos temas bien diferentes. Y, por la misma lógica, se entiende el rechazo a la prohibición como un apoyo al velo cuando, de nuevo, son dos cosas distintas. Shirin Ebadi, Fatema Mernissi o Mona Eltahawy, por citar algunos nombres, se han posicionado contra el velo, contra las políticas de los Estados obligándolo y también contra las políticas de Estado prohibiéndolo.

El deseo de legislarlo se sustenta en una muy arraigada concepción de que el velo es patriarcal ‘per se’, que es violencia machista. Y ahí se entra en una discusión acalorada y apasionada sobre la defensa de las mujeres en contra de ellas mismas, defenderlas castigándolas. Esta postura se fundamenta en la ignorancia respecto a la genealogía de las políticas contra el hiyab en Europa, que tienen sus raíces contemporáneas en la colonización europea del norte de África y de Oriente Medio. En Argelia, el ejército francés organizaba amplias campañas para obligar a las mujeres a sacarse el velo, porque el cuerpo de las mujeres, su conquista, forma parte de las conquistas territoriales como forman parte de ello las violaciones en contexto de guerra. Esa es la genealogía que heredamos las feministas blancas europeas y esa es la historia de la que debemos hacernos cargo. Otra cosa que solo se puede explicar a través de los mecanismos del racismo es la ira contra las mujeres musulmanas con hiyab que son consideradas, al mismo tiempo, como víctimas de ese mismo hiyab. Incluso si ese fuera el caso, ¿qué sentido tendría castigar a la persona que sufre violencia? Cuando estamos hablando de adolescentes en los colegios, niñas de 12, 13 y 14 años que son expulsadas de clase por llevar velo ¿esa expulsión las estaría favoreciendo? Cuando la edad escolar obligatoria son los 16, ¿qué pasa después con esas chavalas si realmente están en situación de violencia? ¿Las mujeres violentadas no tienen derecho a estudiar? ¿Se castiga con esto al supuesto padre maltratador, o al dios maltratador, o se está castigando a la niña?

Francia lleva 150 años de guerra contra las mujeres con velo, pero no hay estadísticas que demuestren que las expulsiones de las escuelas, que han sido muchas, hayan reducido la violencia machista. ¿Se está estudiando el fracaso escolar de las chavalas que se ven envueltas en esos follones? ¿Qué supone para una adolescente ser expulsada del colegio a mitad del curso, como ha sucedido en España en numerosas ocasiones? Me sorprende, la verdad, no ver más voces alzándose: esto no es opinar sobre el velo, es decir alto y claro que castigar a las musulmanas en nombre de los derechos del resto de las mujeres no nos hace más libres, que no en nuestro nombre. Es lo que llamé ‘purplewashing’ hace años, cuando aún pensaba que decir las cosas en inglés las hacía más comprensibles y no menos.

En el feminismo blanco, sin duda, tenemos un problema especialmente grave y desesperante de supremacismo. Es el feminismo del mandar, el feminismo que quiere sustituir el patriarcado por una panda de mujeres haciendo de señores, unas Margaret Thatcher como si eso cambiase algo fundamental y no solo contingente. ¿No todo el feminismo blanco es así? No, amigas, no todo, pero no vamos a hacer aquí un #notall con el panorama desolador que tenemos. Desgraciadamente, sin embargo, la cuestión de la islamofobia traspasa la blanquitud e incluso en contextos donde está muy elaborada la cuestión del racismo, la islamofobia encuentra sus grietas pues forma parte del racismo, pero tiene sus propias lógicas. Una de ellas es creer que el Islam es una especie de ideología, y que quien la “escoge” tiene que asumir las consecuencias, mientras que el racismo y la racialización son cuestiones estructurales que no dependen de la voluntad de la persona. Es una hipótesis. Curiosamente esa idea del Islam es islamófoba en sí misma.

Laicas son las escuelas, no las personas
Ligado con esto está la cuestión de la laicidad, algo que nos carcome el entendimiento en los movimientos sociales de izquierdas de todo tipo. Pero de nuevo hay una confusión: laico tiene que ser el Estado y sus instituciones, no sus ciudadanos; laica tiene que ser la escuela, no las personas que la integran. Precisamente lo que hace la laicidad es garantizar que nadie impone su religión a los y las demás, una imposición que no sucede con el simple ejercicio de la propia identidad.

Paradójicamente, si es la laicidad la que impone su ser laico al alumnado, la laicidad está ejerciendo de religión, otra Margaret Tatcher. La escuela y el Estado están lejos de ser laicos, pero estamos gastando las energías en discutir si las alumnas musulmanas tienen derecho a ser ellas mismas y recibir educación reglada o tienen que escoger entre los estudios y la propia identidad, nada menos. Si de verdad nos preocupan tanto las musulmanas como se podría deducir del volumen de este debate, debería preocuparnos más la islamofobia y menos su ropa.

Este no es un artículo sobre el velo. Porque el debate sobre el velo tampoco es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.

Tuve la suerte de coincidir hace unos meses con Suhaiymah Manzoor-Khan: sus trabajos, en multitud de formatos, son de una clarividencia emocionante. En ellos afirma que la islamofobia no es una fobia sino una forma de gobierno y elabora todo un pensamiento relativo a la ininteligibilidad y las posibilidades (epistémicas) que se abren tanto al ser vista como al no ser vista. Manzoor-Khan decía en aquella ocasión que la islamofobia también interviene y persigue su propia relación personal e íntima con lo divino. Y eso no me parece poca cosa tampoco. Aunque yo, personalmente, ni lleve tacones, ni crea en dios.

domingo, 7 de enero de 2024

#hemeroteca #homonacionalismo | El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

InfoLibre / Un soldado israelí con el arcoíris en Palestina //

El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

Las exitosas políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años, con el Festival de Eurovision de 2019 como paradigma, saltan por los aires con la guerra de Gaza. "Israel ha conseguido convencer de que es el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas", explica la escritora y activista Brigitte Vasallo.
Ana Fuente Díaz | infoLibre, 2024-01-07
https://www.infolibre.es/politica/palestina-bombas-son-color-arcoiris_1_1680209.html

En 2019, el Festival de Eurovisión se trasladaba a la ciudad de Tel Aviv tras la victoria de la representante israelí, Netta, en su anterior edición. Las voces críticas no tardaron en hacerse oír, pidiendo incluso el boicot al evento, pero poco podía hacerse, la maquinaria propagandística del Gobierno israelí ya estaba en marcha.

Desde el comienzo de la emisión, se sucedieron imágenes de paisajes idílicos, bailes, risas, niños y adultos de todas las etnias con sonrisas de oreja a oreja y, sobre todo, mucha presencia del colectivo LGBTI. Este continuo bombardeo de positividad y defensa a ultranza del amor al prójimo tenía una intención clara: demostrar a los espectadores que Israel es el hogar de la más absoluta diversidad.

El caso de Eurovisión es solo uno de los muchos ejemplos en los que utilizar la defensa de los derechos de las personas del colectivo LGTBI es muy rentable como campaña de marketing. Esta práctica –también conocida como ‘pinkwashing’– se enmarca dentro de una serie de políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años como una forma más de tapar el colonialismo muchas veces criminal –Sudáfrica acaba de pedir a la Corte Internacional de Justicia que actúe contra Israel por genocidio–que impone sobre Palestina.

Según explica a infoLibre Izat El Amoor, sociólogo experto en cuestiones LGBTQ en Palestina, “el homonacionalismo es el uso de la tolerancia hacia las personas LGBTQ –o la falta de ella– como herramienta para evaluar y producir legitimidad y capacidad de soberanía nacional para un estado o un pueblo determinado”.

Israel “ha desplegado en su máximo esplendor” este tipo de técnicas, asegura Brigitte Vasallo, escritora y activista contra la islamofobia y el homonacionalismo. Esta estrategia busca mejorar la imagen del Estado hebreo y posicionarse internacionalmente como un “paraíso gay”. Utilizar el término “gay” en este caso, en lugar de otros más amplios como ‘queer’ o directamente LGTBI, no es ningún accidente. Tal y como explica Vasallo, este es el público objetivo al que Israel busca llegar: “Hombres homosexuales con vidas capitalistas y alto poder adquisitivo”.

A través de estas campañas, el país utiliza cuestiones como la orientación sexual u otras como la participación de las mujeres en el ejército –que vende como un logro feminista–, como herramientas para justificar sus políticas de colonización y agresión militar en Oriente Medio. “Estas son las estrategias que propician la violencia”, continúa Vasallo, y han logrado trascender las fronteras israelíes y convencer a gran parte del público internacional de que Israel es efectivamente el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas. Sin embargo, como señala el politólogo Alberto López, "en el conflicto entre Israel y Hamás nada tienen que ver los derechos LGBTQ".

La base del problema es, ni más ni menos, la islamofobia de las sociedades occidentales, que habrían encontrado en Israel a su gran aliado en Oriente Medio. Para El Amoor, “estas representaciones surgen en apoyo a la típica imagen de que los palestinos están asociados con el terrorismo, retratándolos como no aptos para la libertad y la autodeterminación”. La defensa de los derechos de las personas LGTBI no es, en este contexto, más que una moneda de cambio.

Pero estas prácticas no se ciñen únicamente al conflicto palestino-israelí, sino que son una realidad extendida en las sociedades occidentales. En su artículo ‘Instrumentalmente inclusivo: la psicología política del homonacionalismo’, coescrito junto a Stuart J. Turnbull-Dugarte, López señala cómo el homonacionalismo se utiliza también en países como España o Reino Unido para crear una línea divisoria con los inmigrantes, especialmente los musulmanes, presentándolos como antiLGTBI.

Se busca distanciar a la población de grupos no deseados, fomentando la polarización y la adhesión a ciertos valores nacionalistas y capitalistas. Este apoyo es “poco sólido y puede cambiar”, asegura López, ya que no se fundamenta en opiniones reales de los individuos, sino en un apoyo selectivo que sirve como mero mecanismo de defensa. “La población tiene mucho más claro quién son los grupos que le gustan y los que odian, que sus propios valores y cuáles son sus verdaderas posiciones", afirma el experto.

Aunque estas mismas técnicas han intentado reproducirse utilizando otras luchas sociales como puede ser el feminismo, “nada funciona tan bien como el homonacionalismo”, asegura. Aunque la explicación a este fenómeno no tenga una única respuesta, López cree que podría basarse en una cuestión de presencia: “Mientras que a las mujeres se les acepta su existencia, aunque es muchas ocasiones de manera muy limitada, la población LGTBQ carece totalmente de existencia.”

Independientemente de la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBI en Palestina por motivo de su género u orientación sexual, la deshumanización consecuencia de la violencia sistemática a la que se enfrenta el país hace que “no tenga ningún sentido analizar ninguna de las estructuras humanas”, afirma Vasallo. Además, El Amoor recuerda que, “mientras los palestinos vivan bajo ocupación y bajo un sistema militarizado de opresión, no tendrán una verdadera oportunidad de abrirse y comprometerse con los derechos ‘queer’” y añade que “los palestinos homosexuales ni siquiera piden ser salvados, no por el colonialismo militarizado que busca borrar a sus familias y a sus comunidades”.

Este fenómeno no solo afecta negativamente a las poblaciones musulmanas, sino que también tiene graves consecuencias para el colectivo LGBTI. De acuerdo con Daniel Valero, activista por los derechos del colectivo, este tipo de tácticas les despolitizan, creando una imagen unificada y asumible para la mayoría de la sociedad de lo que supone ser LGTBI. “Nos hace olvidar la lucha y las problemáticas que tenemos todavía delante a través de un chantaje en el que se te perdona que seas una persona disidente, pero solo si te unes a los valores nacionalistas, capitalistas e incluso a las acciones bélicas”, afirma. El homonacionalismo pone al colectivo “en una perspectiva en la cual van de la mano con el odio”.

Además, López advierte que caer en estas prácticas "hace que se baje la guardia en cuanto a la defensa de las personas LGBTQ", ya que "el homonacionalismo edifica un apoyo al colectivo siempre condicionado a cuestiones antiinmigratorias".

domingo, 7 de marzo de 2021

#hemeroteca #vestimenta | Suiza aprueba en referéndum por un mínimo margen prohibir el burka y el niqab

Imagen: Naiz / Campaña contra la utilización del burka

Suiza aprueba en referéndum por un mínimo margen prohibir el burka y el niqab.

Suiza ha aprobado hoy en referéndum, aunque por un mínimo margen, una ley que prohíbe que las mujeres utilicen en cualquier lugar público el niqab o el burka, una iniciativa «racista y sexista» para sus detractores.
Naiz, 2021-03-07
https://www.naiz.eus/eu/info/noticia/20210307/suiza-aprueba-por-un-minimo-margen-prohibir-el-burka 

La iniciativa para prohibir ocultar el rostro en público en Suiza, una medida que apunta a las pocas mujeres que llevan el niqab (velo integral) o el burka, ha salido adelante con el 51,21% de los votos, según datos oficiales del Gobierno, en el referéndum llevado a cabo hoy. La prohibición debe incorporarse ahora a la Constitución y se aplicará en restaurantes, tiendas y en espacios públicos.

La iniciativa ha salido adelante al lograr la mayoría de los votos de la población e imponerse en la mayor parte de los 26 cantones y Suiza sigue así los pasos del Estado francés, Austria, Bulgaria, Bélgica y Dinamarca prohibiendo el velo integral, tras años de debate.

El objetivo declarado de la iniciativa era promover la igualdad, la libertad y, en particular, la seguridad, ya que los proponentes afirmaban que contribuiría a impedir atentados «terroristas» y otras formas de violencia, y facilitaría la promoción de la igualdad de género liberando a las mujeres que están «controladas, oprimidas y cautivas».

Su principal promotor fue la Unión Democrática de Centro (UDC), el partido más conservador del espectro político suizo, pero la nueva norma también recibió el apoyo de otras formaciones de derecha.

Entre sus oponentes no solo figuraban partidos políticos, sino movimientos sociales y reconocidos colectivos feministas, que consideran que esta prohibición es «racista y sexista».

También el Gobierno y el Parlamento suizos se habían posicionado en contra de esta prohibición por considerar que se trata de un fenómeno marginal en Suiza, que podría tener efectos negativos en el turismo y, finalmente, no ayudaría realmente a las mujeres afectadas.

Suiza recibe cada año muchos turistas procedentes de países árabes y de alto poder adquisitivo.

«Ninguna mujer puede aceptar caminar por la calle con una tela sobre el rostro que le impide respirar, mostrarse como persona y como mujer, y decirlo en voz alta no es ni sexista ni racista», ha declarado al conocerse el resultado del referéndum la parlamentaria Jaqueline de Quattro, en declaraciones a la radio-televisión pública suiza RTS.

Hay que recordar que los suizos aprobaron en referéndum hace 12 años una propuesta, respaldada por la derecha para prohibir la construcción de nuevos minaretes. En el centro de la campaña se situaba un controvertido cartel que mostraba a una mujer ataviada con un burka, con minaretes con forma de misil de fondo.

La ley aprobada en este referéndum también se aplicará a los participantes en manifestaciones y marchas, que no podrán ocultar el rostro.

Cédula de identidad electrónica
También hoy, los votantes suizos han rechazado con el 64% de los votos una propuesta del Ejecutivo para crear un certificado único de identidad electrónica que permitiría acceder a distintos servicios por Internet, cuya emisión sería responsabilidad no del Estado, sino de empresas privadas, su aspecto más criticado en campaña.

En Suiza no existe un procedimiento de identificación para acceder a servicios en línea que esté regulado por una ley y reconocido por el Estado, lo que, según el Gobierno, se debería subsanar para que cada ciudadano pueda identificarse de manera simple y segura por Internet.

Con ese fin, Ejecutivo y Parlamento plantearon la creación de un e-ID (identificación electrónica), que, según el planteamiento, hubiese permitido facilitar la conexión a distintos sitios web para comprar o recibir un servicio, desde hacer un pago, obtener un documento oficial o abrir una cuenta bancaria.

Si bien la idea era que fueran compañías privadas las que emitieran esa identificación, correspondía al Estado transmitirles los datos necesarios para ello, con el consentimiento de cada persona.

Organizaciones civiles y todo el espectro político de izquierda se opusieron a la propuesta al defender que la emisión de documentos de identidad debe mantenerse como una responsabilidad exclusiva del Estado. Asimismo, criticaban que cada vez que alguien utilizara su documento de identidad esto sería registrado de forma centralizada por una empresa privada, lo que podría dar lugar a abusos y a violaciones de la protección de datos.

Asociaciones de personas mayores estuvieron entre las que se opusieron a la cédula de identidad electrónica ya que temían que se les obligara a utilizarla.

sábado, 25 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #islamofobia | Los musulmanes en la India, chivo expiatorio de la pandemia

Imagen: El País / Srinagar, Cachemira
Los musulmanes en la India, chivo expiatorio de la pandemia.
Rumores y teorías conspirativas sobre la expansión del virus fomentados por el nacionalismo hindú aumentan la brecha religiosa en el país.
Ángel Martínez | El País, 2020-04-25
https://elpais.com/internacional/2020-04-24/los-musulmanes-en-la-india-chivo-expiatorio-de-la-pandemia.html

Así como avanza el coronavirus en la India, se ahonda la brecha religiosa y el señalamiento a la minoría musulmana. Una reciente reunión de fieles musulmanes en Nueva Delhi, que atrajo a devotos de otros países, fue caldo de cultivo para la propaganda sectaria hindú, que divulgó el rumor de una “coronayihad” en administraciones y servicios de salud.

“Normalmente, hay pabellones diferentes para hombres y mujeres. Pero hemos separado a los pacientes hindúes de los musulmanes”, explicaba hace una semana al diario local ‘The Indian Express’ Gunvant H. Rathod, superintendente médico del Hospital de Ahmedabad, capital del Estado de Gujarat. “Es una decisión del Gobierno”, se justificaba. Responsables del Ejecutivo regional, liderado por el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro Narendra Modi, negaron las alegaciones.

El Ministerio de Exteriores pidió entonces “no mezclar la religión en la lucha de la India contra la covid-19” y tachó de “infundado” el informe de la Comisión de Estados Unidos para las Libertades Religiosas en el que se critican esas prácticas administrativas que "aumentan el persistente estigma de los musulmanes en la India y los rumores falsos de que ellos propagasen la covid-19”.

El viernes pasado, sin embargo, otro centro de salud fue denunciado por discriminación religiosa. El Valentis Cancer Hospital de Meerut, ciudad del Estado de Uttar Pradesh, publicó un anuncio en el que pedía que “los pacientes musulmanes y sus cuidadores sean testados de la covid-19 y visiten el hospital solo si los resultados son negativos”. Según el doctor Jain, del equipo de gestión, el aviso se debió a que “todos sus casos, menos dos” tenían conexión con la citada reunión de musulmanes de Nueva Delhi, situada a 80 kilómetros. Pero las cifras oficiales mostraban que solo 46 de los 70 pacientes tenían relación con la controvertida congregación de mitad de marzo que catalizó la propaganda antimusulmana.

Hace un mes, las autoridades cerraron la sede del grupo Tablighi Jamaat, en el barrio de Nizamuddin de la capital, tras conocer que esta organización musulmana había reunido a unos 8.000 feligreses, cientos de ellos llegados de países vecinos, entre el 13 y el 15 de marzo. Aunque el evento tenía el visto bueno del Gobierno de Delhi y ocurrió diez días antes del confinamiento, sus asistentes se convirtieron en chivos expiatorios de la pandemia como principal foco de contagio.

Las autoridades dieron la orden de localizar a cualquiera que estuviese asociado con el grupo. Hasta la semana pasada, más de 27.000 personas, entre miembros de la organización y sus contactos, habían sido puestos en cuarentena en 15 Estados del país. En Uttar Pradesh (200 millones de habitantes), el Gobierno liderado por un monje hindú radical incluso ofreció una recompensa de 10.000 rupias (unos 120€) a quien facilitase información sobre el paradero de asistentes. Desde entonces, el Ministerio de Salud dedica un desglose especial para los casos de coronavirus relacionados con el grupo musulmán en sus ruedas de prensa diarias. “La tasa de duplicación [de contagios] se da cada 4,1 días. Pero si los casos adicionales de Tablighi Jamaat no hubiesen ocurrido, la tasa se doblaría cada 7,4 días”, explicaba el secretario ministerial, Lav Agarwal, a principios de abril.

La acusación no solo obvia las multitudinarias bodas y reuniones hindúes de este a oeste del país en las que se ha violado el confinamiento, sino que además sobredimensiona la relevancia estadística de la reunión del grupo, según el informe de ‘La respuesta a la covid-19 de científicos indios’, en el que un grupo de 400 expertos desmiente bulos sobre la pandemia. “Los datos disponibles no apoyan las especulaciones” hechas por “prominentes personalidades mediáticas y políticos”, señalan los científicos, que indican que la cantidad desproporcionadamente alta de tests hecha a miembros de Tablighi Jamaat, junto con el hecho de que el número de pruebas a nivel nacional sea extremado bajo, hace que los resultados estén sesgados.

También han alimentado este clima una serie de vídeos falsos que se han convertido en virales y cuya autoría se desconoce. Muestran a musulmanes tratando de expandir el coronavirus escupiendo o sonándose la nariz con billetes.

No hay una división oficial por religión de los casos de la covid-19, que los cálculos más conservadores sitúan en 15.500 y 650 muertos después de cuatro semanas de encierro. A la espera de dar uso al medio millón de nuevos equipos de China, la escasez de tests disponibles en el segundo país más poblado del mundo ha hecho que las pruebas se concentren en los que han estado recientemente en el extranjero.

Este ambiente, y la desconfianza de la minoría musulmana hacia Modi, llega tras meses de protestas contra la nueva ley de ciudadanía, que discrimina a los musulmanes a la hora de pedir asilo en la India, y tras la retirada del estatus de autonomía a Cachemira, disputada región del norte del país, fronteriza con Pakistán y la única de mayoría musulmana.

domingo, 10 de noviembre de 2019

#hemeroteca #islamofobia #politica | La laicidad y el islam en Francia dividen a la izquierda

Imagen: El País / Manifestación contra la islamofobia en Paris, 2019-11-10
La laicidad y el islam en Francia dividen a la izquierda.
El Partido Socialista y figuras destacadas del progresismo se desmarcan de la marcha contra la islamofobia en París.
Marc Bassets | El País, 2019-11-10
https://elpais.com/internacional/2019/11/10/actualidad/1573400931_989411.html

Manuel Valls, ex primer ministro francés y hoy concejal en Barcelona, hablaba hace unos años de “las dos izquierdas irreconciliables”. La fractura se evidenció, una vez más, este domingo con la manifestación que, bajo el eslogan: “Stop a la islamofobia”, desfiló entre la Estación del Norte y la Plaza de la Nación en París. Una parte de los partidos y militantes de izquierdas asistieron a la marcha para denunciar los actos de violencia y discriminación contra musulmanes en Francia. Otros se desmarcaron, incómodos con el concepto de islamofobia, con el cuestionamiento de algunas leyes recientes y con la presencia de personas consideradas en la órbita islamista.

“Solidaridad con la mujeres que llevan velo”, cantaban los manifestantes en una marcha más significativa por el contexto en el que se ha celebrado y por los debates que ha hecho aflorar, que por la capacidad de convocatoria, unas 13.500 personas según un recuento citado por la agencia France Presse. Entre los asistentes, se veían a veteranos militantes de izquierdas y también a mujeres con el cabello cubierto por un pañuelo y hombres barbudos.

La convocatoria de la manifestación se originó en una tribuna publicada el 1 de noviembre en el diario ‘Libération’ y firmada, entre otros, por políticos del partido de izquierda radical La Francia Insumisa, por periodistas como Edwy Plenel y por universitarios de prestigio como el filósofo Étienne Balibar o la historiadora Ludivine Bantigny. Entre los promotores, figuraba el Colectivo contra la islamofobia en Francia (CCIF). Esta organización ha sido acusada de “comunitarismo” —es decir, de promover la división de los franceses en comunidades étnicas o religiosas— y de proximidad con los Hermanos Musulmanes, extremo que ellos niegan.

La tribuna partía de dos episodios recientes. El primero ocurrió el 11 de octubre, cuando un cargo del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional exigió retirar el velo a una madre que acompañaba a un grupo escolar en una excursión a la sede del Consejo Regional de la región Borgoña-Franco-Condado. El segundo fue el atentado contra la mezquita de Bayona, el 28 de octubre, en el que dos fieles resultaron heridos. “Desde hace años, los actos que apuntan [a los musulmanes] se intensifican: tanto si se trata de discriminaciones como de proyectos o leyes liberticidas, de agresiones físicas a mujeres que llevan el pañuelo, ataques contra mezquitas o imanes y hasta tentativas de asesinato”, se leía en el texto.

El llamamiento en seguida suscitó divisiones. El Partido Socialista se desmarcó. También algunos firmantes originales como Yannick Jadot, el líder de Europa Ecología Los Verdes, o miembros destacados de La Francia Insumisa como François Ruffin.

El motivo para la ausencia era triple. Primero, el uso de la palabra “islamofobia”. Algunos prefieren usar expresiones como “racismo contra los musulmanes”, u otras, e incluso reclaman el derecho a sentir fobia por una religión en abstracto, sea el islam, el cristianismo o cualquier otra. El segundo motivo es la crítica, en la tribuna, a las “leyes liberticidas”, alusión velada a la ley de 2004 que prohibió el uso de signos religiosos ostentatorios en las escuelas y la de 2010 que prohibió llevar, en los espacios públicos, hábitos que cubriesen el rostro. El tercer motivo que llevó a varios políticos de izquierdas a marcar distancias fue la presencia entre los que se adhirieron al manifiesto tras publicarse en ‘Libération’ de personas controvertidas, como un imán que en el pasado justificó la violación dentro del matrimonio, o el papel central del CCIF en la organización de la marcha.

En el centro de las divisiones, se encuentra la lectura distinta de la laicidad, codificada en la ley de 1905, que garantiza la libertad de culto y a la vez la neutralidad de la República ante las religiones. Algunos manifestantes en París reclamaban la laicidad como escudo protector ante la discriminación de los musulmanes, pero el mismo concepto se ha manipulado para apuntar a una religión específica. La manifestación, además de exponer la fractura de la izquierda, también reveló la distancia abismal, sobre este tema, entre el populismo de derechas (Le Pen) y el de izquierdas (Mélenchon).

“Franceses y musulmanes, orgullosos de nuestras identidades”, se leía en una pancarta. Y en otra: “No toques mi velo. Respeta mi decisión. No a la islamofobia”. Había alguna bandera argelina y palestina, pero también mujeres con la cabeza cubierta con un velo con los colores de la bandera francesa.

“Dulce Francia / querido país de mi infancia / por qué todos estos sufrimientos”, decía el cartel que llevaba Mina, una mujer de 39 años con velo que no quiso dar su apellido porque, explicó, era funcionaria pública. El texto aludía a la clásica tonadilla ‘Douce France’ de Charles Trenet.

“Los medios y los políticos nos estigmatizan. Las mujeres musulmanas ya no nos sentimos libres ni felices como antes en Francia. ¿Por qué hoy ya no podemos ser francesas como queramos?”, dijo Mina. “Que dejen de decirme que soy sumisa, es una elección libre en mi país, el país de mi infancia, mi dulce Francia”. A la pregunta sobre la razón por la que lleva el velo, respondió: “¿Por qué no? ¿Por qué no podría llevarlo? No tendría ni por qué explicarlo”.

Un 42% de los musulmanes franceses se han sentido discriminados alguna vez en su vida, según un sondeo encargado por el Gobierno francés y publicado esta semana. Al mismo tiempo, el número de actos antimusulmanes cayó a cien en 2018, el nivel más bajo desde 2010, según datos oficiales.

martes, 19 de marzo de 2019

#hemeroteca #violencia | Jacinda Ardern, un liderazgo más humano frente al terrorismo neonazi

Imagen: La Vanguardia / Jacinda Ardern
Jacinda Ardern, un liderazgo más humano frente al terrorismo neonazi.
La primera ministra neozelandesa transmitió no solo un mensaje integrador para con las comunidades musulmanas y contra el odio, sino que trató de convertir sus palabras en actos.
Carles Villalonga | La Vanguardia, 2019-03-19
https://www.lavanguardia.com/internacional/20190319/461097786589/jacinda-ardern-liderazco-contra-terrorismo-neonazi-atentado-nueva-zelanda.html

El atentado terrorista perpetrado por el supremacista neonazi australiano Brenton Tarrant en una mezquita de Christchurch ha sacudido no solo a la sociedad neozelandesa, sino a un mundo occidental cada vez más acostumbrado a ataques violentos de seguidores de la extrema derecha. Ante la tragedia, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, transmitió no solo un mensaje integrador para con las comunidades musulmanas y en contra del discurso de odio nacionalsocialista creciente, sino que trató de convertir sus palabras en actos.

En primera instancia, Ardern, tras la masacre, acudió a las mezquitas atacadas para mostrar sus condolencias a la comunidad y a las familias de las víctimas. Para hacerlo, se mostró respetuosa con sus creencias y costumbres y acudió con un pañuelo en la cabeza. Durante la visita, la primera ministra habló y se abrazó con varios familiares y miembros de la comunidad musulmana presente en las puertas del centro. Dolida, consternada y afectada, Ardern trató de acompañar a los afectados en los momentos más difíciles de sus vidas.

Buscando respaldo en Trump
En la necesaria batalla contra el nacionalsocialismo y la creciente oleada de ataques terroristas neonazis, Ardern busca la complicidad de otros líderes mundiales. Tras el ataque, y tal y como apunta ‘The Washington Post’, Trump le preguntó a la primera ministra de Nueva Zelanda cómo podría ayudar.

Ella sugirió que ofreciera su “simpatía y amor por todas las comunidades musulmanas”. Pero el presidente de los Estados Unidos pasó el fin de semana en Twitter una vez más condenando a los “invasores” inmigrantes y defendiendo a un presentador de la Fox que acababa de ser suspendido por comentarios islamófobos.

Control de armas y islamofobia en el senado
Las posiciones antimusulmanas de personalidades políticas neozelandesas no han amedrentado a Ardern. Su gobierno anunció hoy cambios en la ley de armas a raíz del atentado de Christchurch.

La reforma legal fue acordada “en principio” por el Ejecutivo, que se reunió en Wellington por primera vez desde la masacre, y sus detalles se darán a conocer en un plazo de diez días desde los ataques, según detalló la primer ministra.

La mandataria evitó precisar, tal como se esperaba, si la reforma incluirá la prohibición de la venta de armas semiautomáticas como las utilizadas en el asalto a las dos mezquitas, al asegurar que hay varias cuestiones que hay que abordar antes.

En los días previos, Ardern había anunciado una “respuesta rápida” tras conocerse que Tarrant compró las cinco armas que utilizó, incluidas dos semiautomáticas, tras obtener el permiso de armas en noviembre de 2017, poco después de establecerse en el país. “Hay muchos neozelandeses que cuestionan que haya armas semiautomáticas disponibles”, aseguró Ardern en rueda de prensa en la que quiso dejar clara la “completa unidad” del gobierno de coalición a la hora de modificar la ley.

Esta reacción responsable tras la matanza contrasta con opiniones como la de Fraser Anning, senador que recibió un huevazo de un joven de 17 años. Anning señaló el miedo a la “creciente presencia musulmana” tras la matanza como chispa de la tragedia, responsabilizando así a la comunidad religiosa. “Los disparos en Christchurch ponen de relieve el temor creciente dentro de nuestra comunidad, tanto en Australia como en Nueva Zelanda, por la creciente presencia musulmana”, declaró.

Ardern recibió el manifiesto de Tarrant
La primera ministra de Nueva Zelanda, además, señaló que, nueve minutos antes del asalto a la primera de las dos mezquitas, su oficina recibió por email el manifiesto en el que Brenton Tarrant justificaba su acción, y que también fue enviado a otros 30 destinatarios, incluidos políticos, instituciones y medios de comunicación.

Según la gobernante, el correo fue puesto en manos de responsables de seguridad dos minutos después de su recepción pero “no incluía ni el lugar ni datos específicos” sobre el ataque.

El manifiesto contenía 74 páginas en las que Tarrant dejaba claro que sus ataques fueron provocados por el odio de los inmigrantes musulmanes, a quienes describió como invasores que amenazaban la integridad demográfica de una nación blanca.

Se ensalzaba a sí mismo como parte de una historia distorsionada más amplia y, por ello, inscribió en sus armas nombres de guerreros medievales de la cristiandad que lucharon contra los ejércitos de los imperios islámicos, así como referencias de batallas y eventos islamófobos.

jueves, 23 de agosto de 2018

#hemeroteca #homofobia | El yihadista homosexual (más homosexual que yihadista)

Imagen: El Español

El yihadista homosexual (más homosexual que yihadista).

Ramón de España | Crónica Global, El Español, 2018-08-23

https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/manicomio-catalan/yihadista-homosexual_162404_102.html 

Agobiado por el terror que le inspiraba su propia sexualidad, un argelino recién separado de su mujer decidió hace unos días suicidarse por persona interpuesta entrando en una comisaría de Cornellà con un cuchillo en la mano y profiriendo los gritos de ritual (o sea, lo que de Alá es lo más grande del mundo, ¡por la gloria de su madre!, y tal). Evidentemente, lo cosieron a balazos. Y ahora, la familia se quiere querellar con la policía autonómica porque parece que esa no es la manera adecuada de conseguir que un tipo con un cuchillo deponga su actitud. Yo creo que alguien debería llevar a juicio a esa familia intolerante que convirtió la homosexualidad de su hijo en un espanto que el pobre no se atrevía a reconocer. O a los mandamases del islam, ya puestos, por representar una religión que es una cárcel para el pensamiento y para el deseo. O al propio difunto, por haber engañado a una mujer para hacerse con los papeles, como se teme la interfecta.

Como éramos pocos en quejarnos, parió la abuela en forma del líder de la CUP, Carles Riera --¿pero qué hace usted ahí a su edad, hombre de Dios?--, nuestro enviado especial permanente en los Mundos de Yupi, quien dijo que lo del argelino era una ejecución extrajudicial, ya que, según él, había otras maneras de reducir al enajenado. Vamos a ver, señor Riera, si usted va por la calle y se le acerca un majareta con un cuchillo, ¿qué hace? ¿Trata de dialogar educadamente con él o sale corriendo para salvar su vida? Yo diría que lo segundo. La policía no puede salir corriendo y está obligada a repeler las agresiones. Por eso, tras varias advertencias que no sirvieron de nada, una mossa le descerrajó cuatro balazos al atacante. Fin de la historia. A no ser que el señor Riera sea de esos que le afean la conducta a quien va por un bosque, se cruza con un oso y, en vez de tratar de convencerle educadamente para que abandone la mala actitud que muestra, le vuela la cabeza. ¿Cómo? ¿Que el oso formaba parte de una especie protegida? Pues mala suerte, querido plantígrado, haberte mostrado un poco más amable y seguirías vivo.

Mientras se pierde el tiempo hablando de lo que debería haber hecho la policía, nadie piensa en esa mujer cuyo matrimonio fue una farsa. Ni en esos padres homófobos que hicieron de su hijo un desgraciado. Ni de esa religión que no te deja vivir en paz y ser como te apetezca ser. En similares circunstancias, un occidental se divorcia, se acepta e intenta echarse novio en un bar gay. Pero nuestro hombre, víctima de su familia y de su religión, prefirió morir antes que aceptarse; a ser posible, llevándose a algunos infieles por delante en vistas a obtener la clemencia de Alá, que tal vez le esperaría en el Más Allá con una docena de tipos cachas en calzoncillos.

La yihad fue una mera excusa para quitarse de en medio de una manera aceptable para quienes nunca lo habrían aceptado. Incapaz de oponerse a su entorno físico y mental, nuestro hombre decidió morir porque en su birria de mundo no hay sitio para gente como él.

martes, 21 de agosto de 2018

#hemeroteca #xenofobia | Salvini describe como "buen ejemplo de integración" el ataque de Cornellà

Imagen: El Periódico / Matteo Salvini
Salvini describe como "buen ejemplo de integración" el ataque de Cornellà.
El vicepresidente del Gobierno italiano comenta con sarcasmo el asalto a la comisaría catalana y sube otra vez el tono sobre la nave 'Diciotti'.
Annalisa Girardi | El Periódico, 2018-08-21
https://www.elperiodico.com/es/internacional/20180821/salvini-llama-bueno-ejemplo-de-integracion-el-ataque-en-cornella-6997156

El ministro del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, ha descrito sarcásticamente como “otro bueno ejemplo de integración” el ataque de Abdelouahab Taib a la comisaría de Cornellà el pasado lunes, que acabó con la muerte del argelino por los disparos de una mossa.

El ministro xenófobo, que a menudo ha explotado la nacionalidad de los implicados en acto criminales para fomentar la retorica racista, ha utilizado sus redes sociales para publicar un artículo de Ansa, la agencia italiana de noticias, que refería la agresión en Cornellà, acompañándolo con la sugerencia de que el incidente dependiera de la "ola de inmigración" hacia Europa que su Gobierno está intentando frenar desde que tomó el cargo.

Sube el tono Los comentarios al tuit se ponen en la misma línea, hablando de "invasión islámica" y sin tener en cuenta otros elementos del caso que van surgiendo, que la ausencia de vínculos con organizaciones yihadistas o el estado de salud psicológica del asaltante.

El mismo día, en otro tuit, Salvini sube otra vez el tono, denunciando la ausencia de respuesta por parte de la Unión Europea sobre el caso del barco 'Diciotti', la nave de la marina militar italiana atracada en Catania y con 177 migrantes a bordo, que el Interior rechaza de desembarco. "O Europa se pone seria DEFENDIENDO sus fronteras y distribuyendo los migrantes, o empezaremos a llevarlos otra vez al lugar desde que partieron" escribió el ultraderechista, subrayando luego que su país ya hizo su parte.

sábado, 30 de junio de 2018

#hemeroteca #interseccionalidad | La trampa de la interseccionalidad

Imagen: El Periódico / Ilustración de Leonard Beard
La trampa de la interseccionalidad.
Entretenidos en buscar el discurso más contestatario, olvidamos que la gran diferencia que no es otra que la de siempre: la desigualdad.
Najat El Hachmi | El Periódico, 2018-06-30
https://www.elperiodico.com/es/opinion/20180630/articulo-opinion-najat-el-hachmi-la-trampa-de-la-interseccionalidad-6915943

Últimamente me siento muy blanca, muy heterosexual, incluso un poco hombre. En vez de hija de la inmigración me dicen que soy un sujeto racializado, que no sé exactamente lo que quiere decir pero parece que quienes me hablan lo tienen muy claro. ¿De qué raza soy? No lo sé, me quedé con la idea que me transmitieron mis profesores: que la raza no existe cuando hablamos de seres humanos.

Me cuentan que mi feminidad y mi heterosexualidad son simples construcciones sociales que tengo que desmontar pero a la vez me dejan muy claro que en mi caso no puedo ser feminista sin más, que tengo que buscarme lo que me corresponda por procedencia y defenderlo a muerte. Si voy por este camino me encuentro con que tendría que adscribirme al feminismo islámico y decir que el islam es feminista, el pañuelo, liberador, conformarme con no tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, no casarme con alguien que no sea musulmán, que mi testimonio valga la mitad que el de un hombre, recibir en herencia la mitad que mi hermano varón, relativizar el control sobre el cuerpo y la sexualidad que he vivido desde pequeña y negar el sufrimiento de millones de mujeres sometidas al poder patriarcal de la religión.

Mi religión de procedencia
Yo no tendría que permitirme el lujo de hacerme del club opresor del desteñido feminismo laico, aburrido y sospechosamente occidental, no puedo aspirar a defender los mismos derechos como mujer fuera del marco religioso porque, esto también me lo dicen mucho últimamente, las feministas blancas me han colonizado haciéndome creer que en tanto que mujeres compartimos las mismas reivindicaciones y tengo que hacer lo que sea para sacármelas de encima. También me dejan claro que sus opiniones sobre mi religión de procedencia no son válidas porque son un grupo dominante que me somete.

Defender la religión también tendría que estar entre mis prioridades, no basta con reclamar libertad de culto, tengo que darme cuenta de una vez que la laicidad es una imposición imperialista, que no se puede pretender convertirla en valor universal. Por cierto que también me instan a poner en cuestión estos valores tan repugnantemente etnocéntricos como la igualdad, la libertad...

No puedo hablar de fundamentalismo, es un tema que saca la extrema derecha para justificar su racismo. De hecho no tengo que hablar de racismo, tengo que hablar de islamofobia. En nombre de la lucha contra la islamofobia tengo que negar la existencia de corrientes de extrema derecha de raíz musulmana. Cuestionar la religión es muy antiguo, casi 'vintage' y la separación entre esta y el Estado una obsesión occidental.

La culpable de la exclusión
La ley de extranjería es, por supuesto, la culpable de toda la exclusión que sufren las mujeres migrantes (se dice migrantes, no inmigrantes). El machismo en el que han crecido en origen es secundario comparado con el que impone la sociedad de acogida. Por todo esto, tendría que articular mi lucha en clave interseccional o 'decolonial' o ambas a la vez, establecer nítidamente mi diferencia y convertirla en una bandera para demostrar que la sociedad democrática en la que vivo no lo es tanto como había creído, ingenua de mí.

Escuchando algunos discursos sobre alteridad, discriminación, diversidad, etcétera, me da la impresión de que no hablan de mí. Si la discriminación ha sido tradicionalmente ejercida por poderosos de todo tipo, clasistas, machistas y racistas, ahora parece que sean los propios discriminados los que construyen un espacio de lucha disidente en el que no faltan las expulsiones sumarias y la exclusión sin más. Se define quién pertenece o no al grupo oprimido en cuestión y se deja fuera cualquiera que no comulgue al pie de la letra con todos los principios defendidos, se interpreta como ataque cualquier idea que se aleje de estos y se piden credenciales de pertenencia para deslegitimar los argumentos en contra de las propias tesis.

En el caso de que las críticas vengan de un igual, alguien que cumple los requisitos para formar parte del grupo, la respuesta será expulsarlo sentenciando que sufre autoodio o es un desclasado que ha dado la espalda a los suyos o bien se trata de un 'native informant'. Se descartan así las voces distintas dentro del mismo grupo hasta convertirlo en un espacio cerrado y asfixiante. ¿Quién decide la constitución del grupo minoritario? ¿Quién establece los requisitos necesarios para formar parte de él? Pues los autoproclamados portavoces de las minorías que, a golpe de activismo de clic, arrastran más por el lado de la provocación que por la de la reflexión. Mientras tanto, entretenidos en encontrar el lenguaje más alternativo, el discurso más ferozmente contestatario, nos hemos olvidado de la gran diferencia que no es otra que la de siempre, la desigualdad, la brecha entre ricos y pobres, la exclusión económica.

lunes, 2 de abril de 2018

#hemeroteca #islamofobia | La ultraderecha ataca a una política alemana con hiyab

Imagen: El País / Aygül Kilic
La ultraderecha ataca a una política alemana con hiyab.
Los carteles electorales de la política nacida en Turquía avivan el debate sobre la identidad cultural de Alemania.
Enrique Müller | El País, 2018-04-02
https://elpais.com/internacional/2018/04/02/actualidad/1522662613_535990.html

El Partido Liberal alemán (FDP) eligió un lema amistoso y prometedor para intentar ganar las elecciones municipales en la ciudad de Neumünster, que tienen lugar el 6 de mayo próximo y que se ha hecho famosa gracias a la presencia en la cárcel de la ciudad del político catalán Carles Puigdemont. "Neumünster, una ciudad de oportunidades", señalan los carteles. "Un rumbo claro – modelar el futuro."

Pero los carteles del FDP ofrecen también una primicia que está causando una discusión política sobre la identidad cultural alemana que puede trascender al resto del país. Por primera vez en la historia electoral de la ciudad —algo también inusual en el resto del país— una candidata a las elecciones municipales aparece en los carteles con la cabeza y parte del torso cubierto con un hiyab de color blanco.

La candidata se llama Aygül Kilic, nació hace más de 50 años en Turquía y trabaja como asistenta social en un jardín de infancia. Kilic se ha convertido en la mujer más famosa de la ciudad gracias a su decisión de mostrarse con el pañuelo islámico en los carteles electorales, pero también a causa de una ola de ataques del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), de la organización neonazi NPD y también de gente anónima que han utilizado las redes sociales para mostrar su rechazo a la famosa foto de Kilic y criticar al FDP por su decisión de incluir en su lista de candidatos a una musulmana.

La dirección regional del NPD, por ejemplo, colgó el cartel de Kilic en su página de Facebook y señaló que la foto de la candidata era el mejor ejemplo del deseo del FDP de islamizar el país. "Encuentro fantástico que el FDP muestre un rumbo claro. Así todo el mundo puede ver hacia donde quieren ir y también decidir en las próximas elecciones si se les puede dejar ir", escribió la líder de AfD Beatrix von Storch en Twitter.

Pero la mayor preocupación que tiene ahora el FDP es la violenta reacción de la gente anónima que ha utilizado Twitter para criticar el cartel electoral y también la decisión del partido de designar como candidata a una mujer musulmana. "Allahu Akbar es el nuevo grito de guerra del FDP", escribió IQ Simulator. "El hiyab es símbolo de opresión y cárcel y su uso es contrario a los valores democráticos del FDP", añadió Ute Andrest vía Twitter.

El cartel de Aygül Kilic vuelve a traer la discusión sobre el islam y su raigambre en Alemania. En su primera declaración como jefa del nuevo Gobierno, Merkel señaló que el islam y los musulmanes eran parte de Alemania, una frase destinada a contradecir a su ministro del Interior, Horst Seehofer, quien, a las pocas horas de jurar en el cargo, había señalado en una entrevista con el periódico BILD exactamente lo contrario. "El islam no pertenece a Alemania", afirmó el ministro.

Los ataques contra el partido y la candidata obligaron a la dirección regional del FDP a reaccionar. En un comunicado, firmado por el líder del partido en Neumünster, Reinhard Rüge, el partido resaltó las cualidades sociales de su candidata y rechazó con energía los ataques que ha recibido el partido y la candidata de parte del NPD y de AfD.

"Los comentarios repletos de odio y de ultraderecha que podemos leer son del peor mal gusto", señaló el dirigente en un comunicado. "Por su compromiso a favor de una sociedad democrática y cosmopolita, Aygül Kilic se merece, de parte de los liberales, mucho más respeto que los autores de los comentarios de odio y que tratan de luchar contra esos valores".

lunes, 12 de marzo de 2018

#hemeroteca #islam #mujeres | Amanda Figueras: “El Corán utiliza un lenguaje inclusivo, hoy Alá diría ‘portavoza”

Imagen: El País / Amanda Figueras
“El Corán utiliza un lenguaje inclusivo, hoy Alá diría ‘portavoza”.
La periodista Amanda Figueras defiende en su nuevo libro, 'Por qué el islam', que esta religión traslada un mensaje de igualdad entre hombres y mujeres.
Miguel Ángel Medina | El País, 2018-03-12
https://elpais.com/elpais/2018/03/12/mujeres/1520868364_462914.html

En 2015 escribió un artículo explicando sus motivos para reconocerse como musulmana que levantó cierta polémica. Ahora publica ‘Por qué el Islam’ (Península), un libro que pretende explicar cómo es ser musulmana en España sin esquivar ningún tema, del machismo al patriarcado y del terrorismo a los pasajes más controvertidos del Corán. "Gracias a todas las mujeres fuertes y libres que me han inspirado", se lee en su dedicatoria.

Pregunta. ¿Por qué el islam?
Respuesta. Creo que, sobre todo, por lo que no se ve. Lo más importante del islam no son los velos ni las barbas, ni otros detalles superficiales, sino principios basados en la bondad, en el perdón, en la paz, en la tolerancia, en conocernos los unos a los otros y ser mejores personas. Es un camino de vida más sano y más justo tanto a nivel físico como a nivel espiritual. Los musulmanes aspiramos a la justicia social y creo que por eso me enamoró a mí el islam.

P. ¿Esta búsqueda de la justicia social se puede entender como una crítica al capitalismo neoliberal?
R. Sí, desde luego. Una de las cosas que a mí me atrajeron del islam es acercarme a una vida más espiritual, intentar dejar el materialismo aparte y vivir más de la experiencia y menos de la tenencia.

P. Insiste en que no es conversa, porque nunca fue cristiana. Pero, ¿cómo fue su llegada al islam?
R. Tras los terribles atentados del 11-M en Madrid, cuando trabajaba como periodista en El Mundo, empecé a leer sobre el islam. Estuve trabajando sobre las comunidades islámicas en España y cómo vivieron los meses posteriores y las posibles represalias. A partir de ahí empecé a conocer a musulmanes y musulmanas, y me di cuenta de que no sabía nada sobre el islam. Eso me estimuló a seguir en el proceso. No fue una cosa automática, fue un proceso con idas y venidas. Al final me reconocí como musulmana.

P. ¿Cómo fue el proceso de contárselo a su familia y amigos?
R. No hubo una conversación en la que se lo contara a mis padres, sino que fue más natural, y al final les dije que ya era musulmana. Su reacción primera fue de miedo, porque hay mucho desconocimiento.

P. ¿Y cuando decidió ponerse el velo?
R. No hubo tampoco una conversación especial. A día de hoy lo toman con mucha naturalidad. Al final, no tienen por qué compartirlo, pero respetan mi decisión, como debería ser respetada la decisión de cualquier mujer adulta y libre. En cuanto al trabajo, no sé cómo habrían reaccionado, porque decidí ponerme el velo tras dejar mi empleo en ‘El Mundo’. Reconozco que me daba cierto miedo pensar en ponérmelo cuando estaba en el periódico, porque creía que eso me podría perjudicar, que quizá me limitaría a la hora de mandarme a cubrir ciertos actos. No sé qué hubiera pasado, nunca lo podré saber, pero miro a mi alrededor y no veo mujeres con hiyab [velo islámico] en grandes medios de comunicación, por lo que sospecho que me hubiera podido traer alguna limitación.

P. ¿Influye llevar velo a la hora de encontrar un trabajo en España?
R. Sí. Lo dicen todas las mujeres que llevan velo. Es evidente que limita, igual que puede limitar un nombre extranjero. Somos una minoría y sufrimos islamofobia, que es una enfermedad creciente. Hay cosas intangibles o difíciles de medir. Cuando mando mi currículum con mi foto y no se lee no sé si es porque no les interesa o porque en la foto salgo con ‘hiyab’. En cualquier caso sigo buscando trabajo, pero es difícil.

P. Un capítulo de su libro está dedicado a las mujeres. ¿Cuál es para usted la diferencia entre feminismo y feminismo islámico, si la hay?
R. No creo que exista un feminismo ni un feminismo islámico, existen los feminismos. Estamos viviendo momentos muy interesantes de debate, de desarrollo de teorías, de hacer tendencia... No hay diferencias, los feminismos deberían todos luchar contra los enemigos comunes que tenemos: el patriarcado, el machismo, la discriminación, y para que haya una igualdad de derechos y de oportunidades. Me gustaría que las musulmanas fuéramos más tenidas en cuenta por parte del feminismo hegemónico y mayoritario en España, que nos tiene olvidadas. Para muchos y muchas es difícil que se pueda aspirar a pedir la igualdad desde un punto de vista religioso, pero sí que es posible. Necesitamos más sororidad y menos enfrentamiento, menos luchas por quién da a quién el carné de feminista.

P. En este sentido, se puede argumentar que nunca va a ser igual su visión como europea que la de una saudí o una egipcia.
R. Es evidente que mi posición es distinta a la de una mujer egipcia, pero también tenemos que ir a escucharlas a ellas. En cualquier caso, la sociedad es patriarcal de base también en España, como puso de manifiesto la huelga del 8 de marzo. Los feminismos islámicos dicen que no se puede obligar a las mujeres a vestirse de ninguna manera, eso debería estar prohibido, y es antiislámico. Abogo porque no se imponga ni se prohíba el uso de velo, para mí es lo mismo una cosa que la otra. El problema es legislar sobre la libertad de las mujeres. Desde nuestra perspectiva se le da un misticismo al tema del velo que se vive con más naturalidad en otros países. Y perdemos mucho tiempo en hablar de velos cuando deberíamos hablar de cosas más trascendentales.

P. ¿Por qué las musulmanas tienen tan poco protagonismo en los medios?
R. Es sin duda un problema de los medios y de a quién están llamando. Varias compañeras me cuentan que algún medio ha intentado buscar a una musulmana para un reportaje, pero si no lleva velo no les vale, es decir, necesitan que se corresponda con el estereotipo. Contra eso también hay que luchar. Las musulmanas somos muy diversas, hay con velo, sin velo, españolas, inmigrantes, blancas, negras... y todas tenemos cosas que decir. Los medios deberían hacer autocrítica, ¿trabajan para darnos voz o para reforzar los estereotipos? Se habla mucho de nosotras, pero sin nosotras.

P. Según Sirin Adlbi Sibai, “el feminismo islámico es una redundancia, el islam es igualitario”. ¿Usted qué opina?
R. Estoy totalmente de acuerdo. Siempre apelo al carácter inclusivo del lenguaje del Corán, tiene aleyas en las que habla de los creyentes y las creyentes, los ayunantes y las ayunantes... Utiliza un lenguaje inclusivo. Hoy Alá diría la portavoza. Y no solo es cuestión de palabras, sino también de conceptos: desde el origen de la creación del ser humano, se habla de que somos creados en igualdad el hombre y la mujer. Hacer leyes contra la igualdad es antislámico. Y a veces es difícil que se vea, porque en los países musulmanes también hay desigualdad e injusticia, pero una cosa es el islam y otra lo que hacen los musulmanes.

P. ¿Y cómo reacciona usted al terrorismo de corte islamista?
R. Para nosotros es muy doloroso que nuestro islam se relacione con algo terrible como la barbarie terrorista. No hace falta ponerle etiquetas al terrorismo. No sé qué es el terrorismo islámico ni el radicalismo islámico, para mí, un radical islámico sería una persona que va haciendo el bien a su paso, ayudando a los demás, no un terrorista, porque el islam no te lleva a ser violento, sino a todo lo contrario. Muhamad siempre optó por perdonar y eso es lo que nos pide a los musulmanes.

P. En su libro apuesta por una relectura de los pasajes más polémicos del Corán, como la sura [versículo] que habla de golpear a las mujeres o la que dice que los hombres son preeminentes a ellas.
R. Efectivamente, he leído a varias autoras —como Amina Wadud o Asma Barlas— que han profundizado en una lectura no patriarcal del Corán. Hay muchas traducciones de este libro que son machistas, y así lo denunciamos. La traducción del verbo ‘daraba’ como "pegadles" es contrario al mensaje del Corán, y además el profeta Muhamad, cuyo ejemplo aspiramos a imitar los musulmanes, nunca pegó a ninguna mujer, y además repitió muchas veces que hay que tratar bien a las mujeres. En mi opinión, la de ‘daraba’ es una mala traducción, pues sale muchas otras veces en el Corán y las demás veces no se traduce con este sentido. Desde el origen, los seres humanos son creados en igualdad, y esa igualdad es sagrada, viene de Alá. Hacer cualquier cosa en contra de la igualdad es antiislámico.

P. Pero esa interpretación también se hace en algunos países árabes.
R. No hay que ocultar que hay mucho machismo y mucho patriarcado en las comunidades musulmanas, sí, en España y en países árabes. Y hay muchos hombres que están muy cómodos encontrando en el Corán la supuesta justificación para maltratar a su mujer, pero en ninguna cabeza cabe que eso pueda estar justificado por el islam.

P. ¿Y qué me dice de la justificación de la poligamia solo para hombres?
R. La poligamia era un fenómeno preislámico que el islam, cuando llega, regula y le da un marco legal a las mujeres, que hasta ese momento no tenían ningún derecho ni protección. En el Corán se desincentiva esta práctica, no la promueve. En cualquier caso, no es una práctica común mayoritaria entre los musulmanes. Además, hay hombres y mujeres en relaciones polígamas que son felices, son maneras diferentes de vivir, igual que ahora hablamos de poliamor, esas relaciones totalmente abiertas. No creo que debamos juzgar una religión por una práctica que el islam desalienta y que no es algo común.

P. ¿Cree que el feminismo en España ha sido inclusivo con las mujeres musulmanas?
R. Uno de los problemas que tenemos es cómo se nos ve desde el feminismo hegemónico. Hay gente para quien es incompatible religión y feminismo, pero estamos en la lucha. En vez de centrarnos en nuestro enemigo común, el patriarcado y el machismo, nos entretenemos en este otro debate. Ya lo he apuntado, parece que hay una lucha por ver quién reparte los carnés de feminista. Hace falta más sororidad y menos hablar de velos. Necesitamos alianzas y luchar todas juntas. Por ejemplo, en el comunicado de la huelga del 8 de marzo no se nos ha citado (tampoco a otras minorías) y eso ha creado cierto malestar.

P. ¿Y cómo les afecta la islamofobia, el odio a lo musulmán?
R. Como musulmanas, además de contra el machismo, tenemos que luchar contra la islamofobia, y ahí encontramos poco respaldo. Cuando denunciamos que somos discriminadas, que no encontramos trabajo o nos despiden por llevar velo, que hay ataques violentos a musulmanas y una campaña brutal de acoso en las redes sociales, eso no genera tanto malestar como si pasa en Irán o Arabia Saudí. Si queréis ayudar a las mujeres musulmanas, escuchad lo que nos afecta hoy y aquí. En lugar de eso, se utilizan las injusticias que viven las musulmanas en algunos países para atacar al islam.

P. ¿Qué hace falta para que los musulmanes se expresen en sociedad?
R. Primero, que nos dejen hablar, que nos llamen. Y luego tenemos que hacer un trabajo por abrirnos, por enseñar las mezquitas, por ejemplo la mezquita de la M-30 hace jornadas de puertas abiertas una vez al mes. Hay asociaciones de jóvenes musulmanas que organizan actividades. La juventud musulmana en España se está moviendo y cada vez es más activa e intenta ser más visible. Las mezquitas se están abriendo. Es importante que se hable de nosotros como parte activa de la sociedad.

viernes, 9 de marzo de 2018

#hemeroteca #iglesia #antifeminismo | Pancartas con trastienda

Imagen: El Comercio / 8M en Oviedo
Pancartas con trastienda.
“Hay una consigna internacional, que sale de los laboratorios de Naciones Unidas y su pretensión globalizadora, que tiene en la estrategia de la ideología de género la hoja de ruta de una revolución cultural de amplio alcance.”
Jesús Sanz Montes | Religión en Libertad, 2018-03-09
https://www.religionenlibertad.com/pancartas-con-trastienda-62931.htm

Hay una estadística que se nos recuerda con profusión, captando la atención por su doloroso protagonismo: la mujer víctima del varón. Ella, junto a los niños que también sufren de tantos modos la violencia de los adultos, representa el deshonroso capítulo de una sociedad prepotente y machista que abusa de modo cobarde de quienes resultan vulnerables ante la nefanda agresividad. Ya sabemos que también la mujer puede agredir y usa de sus violencias, pero el escenario es abrumador al señalar el exceso que tiene en el varón a su principal y triste mentor.

Virginia Woolf, célebre feminista que terminará suicidándose, hablaba ya de los roles estereotipados que podrían haber determinado la lucha de sexos. Un reparto de funciones así, daría como resultado la injusta discriminación que durante tanto tiempo han podido sufrir las mujeres y que tan lenta, pero definitivamente, se ha ido superando, al menos en los países cristianos, aunque no así en el mundo musulmán.

La psicología diferencial ilumina la profunda armonía que existe en la persona humana, como una relación complementaria de varón y mujer. El haber ignorado esta mutua complementariedad ha dado lugar a que la mujer sufriese tantas reducciones. Simone de Beauvoir defenderá la desvinculación de la mujer de la maternidad y del hogar-familia, reivindicando una igualdad sin diferencias con el varón, liberando a la mujer de esas tres “kas” de las que hablaba Charles Möller al comentar la obra de Simone de Beauvoir: la cocina (‘Küche’), la iglesia (‘Kirche’) y los hijos (‘Kinder’).

No es la mujer contra el hombre, ni viceversa, lo que puede aportar claridad en la comprensión armoniosa de la pareja humana; no es la revancha feminista lo que supera los innegables abusos machistas. Julián Marías abogaba por mantener la desigualdad entre el varón y la mujer: no ontológica y discriminatoria, sino una desigualdad complementaria en su reciprocidad armoniosa. Esta es la perspectiva antropológica de Juan Pablo II, al exponer la “unidad de los dos” como imagen de Dios.

Hay una consigna internacional, que sale de los laboratorios de Naciones Unidas y su pretensión globalizadora, que tiene en la estrategia de la ideología de género la hoja de ruta de una revolución cultural de amplio alcance. El ataque a la familia, la censura de la maternidad, la batalla que representan los conocidos lobbies con la sopa de siglas en las que esconden sus nombres, que quieren reescribir la naturaleza humana y la identidad personal, está a la base de esta orquestación en torno a la objetiva discriminación de la mujer o la violencia que ella puede sufrir por parte del varón. Pero ha habido mujeres que también se han dado cuenta de la manipulación de su causa, y han reaccionado con inteligente audacia en un manifiesto pidiendo que no las utilicen, que no están por la labor de secundar el toque a rebato que determinadas corrientes culturales y movimientos políticos se empeñan en imponer con sus escraches mediáticos. No han faltado quienes, dejándose llevar por tal convocatoria populista con toda la carga ideológica de género, han quedado abducidos acríticamente con los “síndromes de Estocolmo” al uso, que sorprenden por su fatuidad argumental y el desconocimiento de todo lo que hay detrás de algunas pancartas con trastienda.

Es demasiado seria la batalla por la verdadera igualdad para andarnos en demagogias mediocres o bailando los sones de los grupos que jalean sus consignas. Es demasiado real el dolor de tantas mujeres como para que se las utilice para causas que no traen libertad e igualdad, sino nuevas imposturas dictatoriales contra la vida y la familia. Hay una igualdad respetable en la reciprocidad entre varón y mujer, que supera la violencia de las prepotencias machistas y feministas, y que secunda sin trampa populista la verdad de la persona humana en su complementariedad. Lo decía el comentarista hebreo del Talmud: «Tened mucho cuidado de no hacer llorar a una mujer, porque Dios cuenta sus lágrimas. La mujer ha salido de la costilla del hombre, no del pie para que luego pueda ser pisada, ni de la cabeza para que se crea superior, sino del costado para ser igual entre ambos, un poco más abajo del brazo para ser protegida, y del lado del corazón para ser amada».

Y TAMBIÉN…
El arzobispo de Oviedo: “Sabemos que también la mujer puede agredir y usar sus violencias”.
El prelado acusa a “los laboratorios de la ONU” de crear “la convocatoria populista” del 8M.
El Plural, 2018-03-09
https://www.elplural.com/sociedad/2018/03/09/8m-arzobispo-oviedo-mujer-violencia-feminismo-machismo

martes, 20 de febrero de 2018

#libros #islam #mujeres | Por qué el islam : mi vida como mujer, europea y musulmana

Por qué el islam : mi vida como mujer, europea y musulmana / Amanda Figueras.
Barcelona : Península, 2018 [02-20].
216 p.
Colección: Realidad.
ISBN 9788499426716

/ ES / ENS
/ España / Feminismo / Islam / Islamofobia / Mujeres / Prejuicios / Testimonios

Hay muchos libros que hablan del islam, pero la mayoría son académicos y otros tantos están escritos por no musulmanes. El resultado: sus autores se acercan al islam como meros espectadores, cargados de sus propios prejuicios, desde los cuales construyen un discurso que, por lo general, no hace sino reforzarlos.

Este, en cambio, es un libro escrito desde dentro. Amanda Figueras es periodista, trabajó más de diez años en ‘El Mundo’, y fue por motivos profesionales por lo que empezó a leer sobre el islam. Pronto se dio cuenta de que aquella fe criminalizada por el auge del terrorismo era una fuente de amor, de perdón y simplicidad hacia la que se sentía irremediablemente atraída.

Reconocerse como musulmana no fue fácil. Como no lo es para ninguno de los españoles, en muchos casos criados en el catolicismo —aunque solo sea un catolicismo cultural—, que deciden dar ese paso. Y la dificultad suele crecer cuando se trata de mujeres y estas eligen, como es el caso de Amanda, llevar velo.

¿Por qué el islam es la religión que más crece del mundo? ¿Cómo es ser musulmán en España? ¿Con qué obstáculos se encuentran los nuevos musulmanes? Y, sobre todo, ¿estamos los españoles preparados para plantar cara a los prejuicios islamófobos de una sociedad que decidió eliminar todo rastro de islam en su territorio hace medio milenio?

martes, 6 de febrero de 2018

#hemeroteca #racismo | La Iglesia católica polaca se divide ante el aumento de los ataques contra refugiados

Imagen: El Salto / Mariusz Błaszczak (4d) en una celebración católica
La Iglesia católica polaca se divide ante el aumento de los ataques contra refugiados.
El racismo encuentra respaldo en las posiciones derechistas del gobierno polaco contra los refugiados y el islam. En las últimas semanas se han producido numerosos ataques contra extranjeros.
Carmela Negret | El Salto, 2018-02-06
https://www.elsaltodiario.com/polonia/iglesia-catolica-polaca-dividida-aumento-ataques-xenofobos-contra-refugiados

Un reportaje de la televisión privada polaca TVN mostraba en enero a neonazis en el campo entrenando con uniformes de la Wehrmacht alemana, el ejército nazi, haciendo el saludo hitleriano y cantando canciones prohibidas en Alemania como la canción de Horst Wessel, el himno del partido nazi NSDAP. Los congregados celebraban el cumpleaños de Adolf Hitler. Las imágenes provocaron un debate en el país y el primer ministro Mateusz Morawiecki tuvo que pronunciarse al respecto. En ese sentido, agradeció a los periodistas haber realizado la investigación, para a continuación relativizar el nazismo comparándolo con el comunismo: “ambos totalitarismos fueron la mayor tragedia del siglo XX”.

Era la segunda vez en poco tiempo que Polonia saltaba a las noticias de medios extranjeros a causa de las tendencias de extrema derecha. En noviembre tuvo lugar en Varsovia una marcha neonazi con motivo del día nacional en la que participaron más de 60.000 neonazis. Una pancarta llamaba a la “pureza de la raza”. El ministro del interior Mariusz Błaszczak aseguró que se trataba de una “bonita imagen” y la televisión pública habló de “una gran marcha patriótica”.

Más ataques racistas
El sociólogo Rafal Pankowski explicaba en el diario alemán ‘Süddeutsche Zeitung’ que la razón del nacionalismo exacerbado y el racismo podría estar ligada precisamente a la falta de contacto con extranjeros. “Muchos jóvenes polacos son más racistas que sus padres y abuelos”, explica.

Más del 80% de los jóvenes está en contra de acoger a refugiados, pero el partido en el poder, el PiS, el partido Ley y Justicia, se dedicó a arengar contra los extranjeros para hacerse con el poder en 2015, coincidiendo con la llegada de cientos de miles de refugiados a través de la ruta migratoria de los Balcanes. Pankowski asegura que el gobierno polaco ha contribuido a hacer el racismo algo aceptable por la sociedad. Así se explica que una de sus primeras medidas fuese disolver el consejo contra el racismo.

En las últimas semanas se han producido numerosos ataques contra extranjeros. En Łódź fueron atacados un portugués, tres alemanes y un indio. En la ciudad de Breslau dieron una paliza a un indio en enero. Pero muchas víctimas no van a denunciar. Un caso famoso fue el que tuvo lugar en Varsovia, en el que un hombre atacó a una adolescente turca al grito de Polonia para los polacos. Según datos oficiales de la fiscalía polaca, en 2016 tuvieron lugar más de 1.600 ataques verbales y físicos, mientras que tan solo en la primera mitad de 2017 ya iban por más de 900.

La asociación Nunca Más, (Nigdy wiecej, en polaco), asegura que los ataques han aumentado sobremanera sobre todo desde septiembre. En numerosas ciudades hay manifestaciones con el lema “no a los inmigrantes”.

Uno de los centros neurálgicos del neonazismo polaco es la ciudad de Breslau, en la que dominan los skin heads del grupo NOP (Renacimiento Nacional Polaco), que piden una Polonia no solo libre de inmigración, sino también de homosexuales y por supuesto judíos.

División en la iglesia católica
La iglesia católica juega un papel fundamental en Polonia, donde el 90% de la población procesa esta religión. El cura dominico Ludwik Wisniewski publicaba en enero un documento con el título “Yo acuso”, al igual que lo hiciera Émile Zola hace un siglo y medio. En el documento asegura que “el cristianismo está muriendo ante nuestros ojos en Polonia”.

El cura asegura que la iglesia se ha intoxicado de odio y de una ideología nacional que apoya la política migratoria del gobierno. Wisniewski critica la negativa del Gobierno del PiS a acoger a los 7.000 refugiados acordados por el gabinete saliente porque está en contra de la posición del papa Francisco. El sacerdote asegura que hace una década casi el 70% de los polacos estaba a favor de la acogida de refugiados y hoy no es poco mas del 30%. El cristianismo sería una parodia en Polonia según sus palabras.

El gobierno polaco ha estado muy cercano a las posiciones de la iglesia polaca hasta ahora, ya que ésta se opone al aborto. En el caso de los inmigrantes, una buena parte comparte también sus teorías y una retórica que remueve los resentimientos nacionalistas mas perversos. Hablan de “agresiones anticristianas del islam” y aseguran que defenderá el país de posiciones “anticlericales y de izquierda radical”.

Ya durante la contienda electoral, el primer ministro mencionó los “parásitos” que los refugiados podrían traer al país y aseguró que realizaría un referéndum en el caso de que la UE tratase de obligar a Polonia a acoger a refugiados porque “entre ellos podría haber terroristas”.