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lunes, 30 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #vih | Los genes de la víctima

Imagen: Google Imágenes / Adam Castillejo
Los genes de la víctima.
Javier Sampedro | El País, 2020-03-30
https://elpais.com/ciencia/2020-03-30/los-genes-de-la-victima.html

El coronavirus también es susceptible a este enfoque. El receptor celular es otro (ACE2 en vez de CCR5), pero el nuevo virus tiene la misma necesidad que el antiguo de reconocerlo para que le abra, de forma traidora y candorosa, la puerta de las células humanas. Algunos de los nodos de la genómica mundial, entre ellos el Instituto Broad del MIT, la Facultad de Medicina del Mount Sinaí, la célebre firma islandesa deCODE Genetics, Goeroge Church de Harvard y la Universidad de Siena han pedido ya voluntarios en medio planeta para investigar si las variaciones congénitas de ese traidor están relacionadas con la distinta respuesta de cada persona al coronavirus. Quizá haya ahí una estrategia terapéutica como la que ha curado a Adam Castillejo.

Un antiguo jefe me escribía el otro día: “Me empieza a cabrear tanta insistencia en que los viejos somos los que nos morimos. ¡Ya lo sabemos, leche!”. Tanto él como su pareja han cruzado la línea roja de los 75, y leen las noticias desde un ángulo compresiblemente distinto del que usa un jovenzano, que en algún rincón inconfesable de su mente se sentirá aliviado por no estar en la edad de riesgo. En la misma línea argumental, no podemos evitar que la muerte de personas jóvenes y sanas, por pocas que sean, nos produzca un choque emocional mayor que las víctimas más comunes del coronavirus.

Hemos conocido algunos casos en estos días. Un bebé en Wuhan, otro en Chicago, un chico de Lisboa, cuatro sanitarios en España incluida una médica de 28 años. Son muertes improbables según las estadísticas, lo que no las hace menos dolorosas que las probables, y algunas pueden estar relacionadas con patologías previas. Los números nos siguen indicando que los fallecidos tienen una media de edad de 69 años, y los infectados graves que sobreviven la tienen de 52. Los casos de personas jóvenes son estadísticamente marginales, por cruel que resulte decirlo. Hay un sentido, sin embargo, en que estos raros casos pueden estimular la investigación sobre el virus.

En un inesperado giro de guion, vamos a dedicar un párrafo a otro virus. Hace tres semanas, el cocinero Adam Castillejo reveló en ‘The New York Times’ que él era el “paciente de Londres”, ya un clásico de la literatura científica. Es una de las dos personas del planeta que se ha curado del sida mediante un trasplante de médula. No lo recibió por el sida, sino porque tenía una leucemia mortal. Pero su caso, junto al de Timothy Ray Brown, el “paciente de Berlín”, indican que la clave está en las personas concretas que donaron su médula. Un pequeño porcentaje de la población nace con una mutación del receptor celular que normalmente abre la puerta al virus que ha perdido la llave de la puerta. El experimento más escandaloso de los últimos años consistió justo en inactivar ese gen en dos niñas chinas para protegerlas del VIH.

El coronavirus también es susceptible a este enfoque. El receptor celular es otro (ACE2 en vez de CCR5), pero el nuevo virus tiene la misma necesidad que el antiguo de reconocerlo para que le abra, de forma traidora y candorosa, la puerta de las células humanas. Algunos de los nodos de la genómica mundial, entre ellos el Instituto Broad del MIT, la Facultad de Medicina del Mount Sinaí, la célebre firma islandesa deCODE Genetics, Goeroge Church de Harvard y la Universidad de Siena han pedido ya voluntarios en medio planeta para investigar si las variaciones congénitas de ese traidor están relacionadas con la distinta respuesta de cada persona al coronavirus. Quizá haya ahí una estrategia terapéutica como la que ha curado a Adam Castillejo.

martes, 10 de marzo de 2020

#hemeroteca #vih | Este es Adam, el segundo paciente curado de VIH de la historia con ayuda española

Imagen: El Español / Adam Castillejo
Este es Adam, el segundo paciente curado de VIH de la historia con ayuda española.
Tiene 40 años, es de origen hispano-venezolano, y ha hecho pública su identidad al confirmarse su curación tras dos años y medio de remisión.
El Español, 2020-03-10
https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20200310/adam-segundo-paciente-curado-vih-historia-espanola/473702949_0.html

Su nombre es Adam Castillejo, pero hasta ahora ha sido conocido por el cinematográfico nombre de ‘the London patient’: ‘el paciente de Londres’. Este venezolano de 40 años con sangre española y holandesa reside en la capital de Reino Unido, y ahí es donde fue tratado con una terapia de vanguardia que lo ha convertido en la segunda persona curada del VIH o, en otras palabras, que ha conseguido eliminar el virus de su organismo.

Bajo su alias de 'paciente de Londres', Castillejo saltó a la primera plana cuando los investigadores del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y el University Medical Center de Utrecht (Holanda) anunciaron hace un año, prudentemente, que el virus de inmunodeficiencia humana estaba en remisión en su organismo. Ahora, dos años y medio después, cuando sigue sin rastro del VIH en su cuerpo y está considerado oficialmente como "curado", revela su identidad en 'The New York Times'.

"No quiero que la gente piense: 'Oh, has sido elegido'. No, simplemente ocurrió así. Estaba en el lugar apropiado, probablemente en el momento oportuno, cuando sucedió". Y, efectivamente, la sanación de Castillejo ha pasado por dos problemas de salud a vida o muerte: fue diagnosticado como seropositivo en 2003, con 23 años, pero en 2011 se le diagnosticó un linfoma avanzado.

A día de hoy, el VIH en el caso de Castillejo permanece indetectable en sangre, líquido cerebro-espinal, tejido intestinal y semen tras 29 meses después de la interrupción del tratamiento, según el artículo publicado en 'The Lancet HIV'.

Para tratar el linfoma, el venezolano recibió un trasplante de médula ósea por parte de un donante alemán compatible que poseía una mutación, denominada ‘delta 32’, capaz de inmunizar contra el VIH. Se trata del tercer caso de remisión a largo plazo del VIH después de un trasplante de esta naturaleza, después de un paciente de Düsseldorf (Alemania) que lleva 14 meses sin virus en ausencia de medicación antirretroviral.

Los investigadores diferencian los conceptos de 'cura' y 'remisión a largo plazo' en función del tiempo transcurrido sin rebote viral desde la interrupción de la medicación, por lo que cuando se publicó inicialmente el caso de Londres se insistió en no hablar de curación.

Pero en el caso de Castillejo, lo que se detectan son niveles muy bajos de genoma de VIH en tejidos linfoides, un material genético defectuoso que no tiene capacidad replicativa y, por tanto, no es infeccioso. El estudio detalla que cuando las personas con infección por el VIH interrumpen el tratamiento, el virus rebota a lo largo de las primeras cuatro semanas.

Estos tres casos sin rebote se deben a que las células del donante son resistentes al virus y, a medida que van reemplazando las células del receptor tras el trasplante, disminuyen las posibilidades de infección para el virus, que acaba desapareciendo.

El antecedente de Berlín
La primera persona oficialmente curada del VIH es Timothy Ray Brown, del que en un principio tampoco se hizo público el nombre. De hecho, durante años fue 'el paciente de Berlín'.

También se parece el caso clínico: Brown padecía una complicada leucemia lo que le hizo requerir de un trasplante de médula ósea y su hematólogo, el alemán Gero Hütter, encontró a un donante que también poseía la mutación ‘delta 32’.

El investigador del IrsiCaixa Javier Martínez-Picado ha reconocido pese a los resultados conseguidos que aún quedan ciertas barreras por derribar antes de que la edición genética pueda ser utilizada como estrategia de cura escalable para toda la población".

No obstante, como destacaba Martínez-Picado hace un año, "la principal conclusión que extraemos de toda esta información es que el paciente de Berlín no fue simplemente una anécdota y que es posible conseguir una remisión total del virus".

Desde que se publicó el caso de Timothy Brown, que en la actualidad vive en California y sigue libre del VIH sin necesidad de antirretrovirales- los médicos han intentado replicar la estrategia más veces, aunque el caso de Castillejo ha sido el primero en replicar su éxito.

En 2013, dos seropositivos estadounidenses -a los que también se les detectó y trató de un cáncer hematológico y a los que se denominó como 'pacientes de Boston'- parecieron haberse curado de su infección, pero está reapareció a los meses. En ambos casos, el donante no era portador de la mutación ‘CCR5 Delta 32’.

En 2014, un equipo del Instituto Catalán de Oncología (ICO) llevó a cabo una estrategia similar con un paciente de linfoma agresivo al que se sometió a un trasplante de células madre de un donante con la misma mutación. Aunque el método pareció haber funcionado -tres meses después de dejar de medicarse, el seropositivo seguía sin requerir de sus antiguos antirretrovirales-, el hombre recayó en su cáncer y falleció poco después, por lo que el seguimiento no fue suficiente.