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martes, 2 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #trabajo | La justicia obliga a readmitir a 25 'kellys' despedidas del Parador de Alcalá de Henares


La justicia obliga a readmitir a 25 'kellys' despedidas del Parador de Alcalá de Henares.

Paradores subcontrató a Eulen, que despidió a las empleadas al negarse a aplicar el convenio provincial de hostelería.
Carlos Molina | Cinco Días, 2021-02-02
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/02/02/companias/1612273836_529407.amp.html 

Nuevo triunfo de las camareras de piso en su guerra contra la precariedad. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha declarado nulo el despido de 25 camareras de piso del Parador de Alcalá de Henares, notificado el pasado 16 de septiembre y condena a Eulen, la compañía a la que Paradores subcontrató el servicio, a que readmita a las trabajadoras y les abone los salarios que han dejado de percibir hasta la fecha de la sentencia, contra la que cabe recurso.

Eulen resultó adjudicataria en agosto de un contrato por parte de Paradores de España para la realización de los servicios de limpieza en los centros situados en la zona centro y sur de España, así como en Canarias. En el citado contrato, tal y como recalca CC OO en un comunicado, "se establece la obligación de subrogación del personal que desarrollaba su labor con la anterior empresa adjudicataria (Samic Iberia)". Una obligación que también conllevaba, tal y como habían firmado Paradores y sindicatos, que a las empleadas se les aplicara el convenio provincial de hostelería, que recoge mejores salarios y condiciones que las que oferta la empresa multiservicios.

Eulen se negó a aplicar el convenio provincial de hostelería y procedió a dar de baja a las 25 trabajadoras que prestaban su servicio en Alcalá de Henares. Ahora la justicia anula esos despidos y obliga a la readmisión. "Con independencia de que Paradores no ha sido condenada en esta ocasión, CC OO entiende que debe hacerse responsable de hacer cumplir sus propias normas laborales, sobre todo teniendo en cuenta que es una empresa de titularidad pública. En cualquier caso, no es demasiado tarde para que Paradores demuestre su responsabilidad para con su plantilla puesto que está en sus manos que estas trabajadoras se incorporen cuanto antes a su puesto de trabajo. Lo único que tiene que hacer es exigir a Eulen que no recurra la sentencia".

domingo, 25 de agosto de 2019

#hemeroteca #turismo #mujeres #trabajo | A palos con la imagen de Ibiza

Imagen: El Salto / Protesta de Kellys en Ibiza
A palos con la imagen de Ibiza.
Elena González | Diario de Ibiza, 2019-08-25
https://www.diariodeibiza.es/opinion/2019/08/26/palos-imagen-eivissa/1087659.html

El narcoturismo. Los 'putiyates'. Las jóvenes exhibidas como trozos de carne de abusar y desechar. Los preservativos usados que jalonan el paseo de Platja d'en Bossa o flotan en s'Arenal. La arrogancia del lujo más hortera y chabacano. Los macarras de Ferrari rojo. Los 'alternativos' de fiestones ilegales en espacios naturales que espantan a las aves, tiran las colillas en el bosque, lo dejan todo lleno de mierda y arremeten con palos y piedras contra Guardia Civil y Policía cuando cumplen el deber de disolverlos. Su descaro y bravuconería. Los 'hooligans'. Los conductores hasta las cejas de coca. Los borrachos al volante. Los atropellos. Las víctimas de la droga. Los comas etílicos. Los muertos. Los zulos en alquiler. Las camas calientes. Los precios de extorsión. Las estafas. Los atascos. Las aguas verde sucio. La saturación de las playas. Los vertidos. Las facturas cinco estrellas por servicios mediocres. Los matones. El ejército de piratas e impresentables que hacen cada verano lo que les da la gana. La falta de respeto. La impunidad. Los plásticos en el mar, los vertederos del campo, la mugre en las calles. El hedor... Eso y más perjudica la imagen turística de Eivissa, pero la huelga de camareras de piso contra la sobrecarga de trabajo que las destroza y en defensa del derecho a la salud de todas ellas, las 'invisibles' de la industria hotelera, lo que ha proyectado en cambio al exterior es una admirable muestra de compromiso y valentía que, al menos a mí, me ha hecho sentir orgullosa de que estas hermosas mujeres sean mis convecinas. Entre tanta indecencia, ellas ofrecen hoy el mejor ejemplo de dignidad y coraje en esta castigada isla. Toda mi admiración.

Y TAMBIÉN…
Cientos de personas se manifiestan para apoyar la huelga de las Kellys de Ibiza.

Las camareras de piso de Ibiza y Formentera, convocadas por CGT, han parado durante 48 horas para pedir una regulación de su carga de trabajo, el reconocimiento de las enfermedades laborales relacionadas con su profesión y la jubilación anticipada.
Santi Donaire | El salto, 2019-08-26
https://www.elsaltodiario.com/laboral/cientos-personas-manifiestan-apoyar-huelga-kellys-ibiza

lunes, 2 de abril de 2018

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Las Kellys: de la invisibilidad a la Moncloa en dos años

Imagen: El Diario / Protesta de Las Kellys en Lanzarote
Las Kellys: de la invisibilidad a la Moncloa en dos años.
Las camareras de piso se unieron en 2016 para denunciar sus precarias condiciones laborales y este jueves el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibe al colectivo para escuchar sus reivindicaciones.
Iván Alejandro Hernández | El Diario, 2018-04-02
https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/kellys-invisibilidad-Moncloa-anos_0_756625008.html

En dos años, desde que en marzo de 2016 se creara oficialmente la Asociación Las Kellys, las camareras de piso han conseguido que toda la sociedad española conozca la precariedad laboral de ‘las que limpian en los hoteles’ y que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se reúna con el colectivo en el Palacio de la Moncloa este jueves 5 de abril.

La senadora de Nueva Canarias, María José López Santana, pidió el pasado 6 de marzo a Rajoy que las recibiera y el presidente del Ejecutivo ha accedido a la solicitud de un partido clave para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Desde entonces, López Santana ha sido la interlocutora entre ambas partes para que a las 12.00 horas del próximo jueves cinco integrantes del colectivo acudan a Madrid y le trasladen “la situación en la que estamos, ya que él dice que no la conoce” afirma la presidenta de la Asociación Las Kellys, Myriam Barros, que estará acompañada de la vicepresidenta, Ángela Muñoz; de la portavoz en Asturias, Pilar Cazorla, que tiene un grado de discapacidad del 33% en una mano "por sobrecarga y sobre esfuerzo" laboral, y por la secretaria de la Junta Directiva y otra compañera de Barcelona.

Pero no solamente van a contarle al presidente del Gobierno que las camareras de piso tienen un ritmo de trabajo frenético con sueldos que, en ocasiones, no superan los dos euros por habitación. O que hay una diferencia del 40% en el salario de una camarera de piso que pertenece a la plantilla del hotel en comparación con la que trabaja externalizada, porque la reforma laboral del Ejecutivo de Rajoy lo ha permitido. O que la mayoría se ven abocadas a consumir medicamentos para aliviar dolores musculares a causa de sus largas jornadas laborales.

“Le vamos a plantear tres puntos: el desbloqueo de la modificación del artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores, para que se introduzca la Ley Kelly y no se pueda externalizar la parte estructural de la empresa, pues los hoteles venden habitaciones limpias y sin nosotras no tienen producto que vender. La ampliación del cuadro de la lista de enfermedades profesionales, que actualmente solamente hay dos o tres; pediremos que se incluyan las enfermedades músculo esqueléticas y las psicosociales. Y hablaremos de adelantar la edad de jubilación, por supuesto”, explica Barros.

Los puntos principales que han reivindicado desde su creación como asociación y que recogen en su manifiesto. Aunque están “muy contentas” porque es “el primer colectivo que va a ser recibido en el Palacio de la Moncloa”, la Asociación Las Kellys es consciente de que “es un acto de precampaña electoral” de Mariano Rajoy y esperan “sacar algo más que una foto” y “aprovecharlo al máximo”.

Dignificar la profesión

El camino que ha tenido que recorrer este colectivo no ha sido nada fácil. Hasta 2014, cuando a través de las redes sociales empezaron a fraguar lo que son hoy, “absolutamente nadie sabía nada”, afirma Barros. Los sindicatos no fueron capaces de atajar un problema que lleva enquistado en el sector turístico durante más de una década y las propias camareras de piso decidieron “ser las interlocutoras” con las instituciones o los empresarios con el objetivo principal de dignificar la profesión “porque hasta ahora parecía que las habitaciones se limpiaban solas”.

Desde Canarias fue donde se alzaron las primeras voces, no en vano Barros preside la asociación en Lanzarote, la pionera. Y no es casualidad. A partir de 2011 los datos en la llegada de extranjeros no ha hecho sino aumentar, batiendo todos los récords (cerca de 16 millones el año pasado). Pero esto no ha ido acompañado de mejores condiciones laborales en el sector turístico, más bien todo lo contrario: se genera poco empleo y los que trabajan tienen uno de los sueldos más bajos de toda España, a lo que se une la escasa duración de las contrataciones (mucha temporalidad), la brecha salarial o el uso masivo de fórmulas de vinculación a tiempo parcial.

Y las camareras de piso, al pasar a depender de empresas externas que prestan sus servicios a los hoteles, dejan de estar bajo la tutela de los representantes sindicales. “Nosotras éramos simplemente mujeres anónimas que no estábamos en ningún sindicato. Dar la cara y contar todo lo que estábamos sufriendo nos ha supuesto muchísima represalias. Hemos estado en el Congreso, hemos estado en el Senado, en todas las televisiones públicas y privadas, radios, periódicos... Y a muchas esta lucha nos ha supuesto pérdidas personales” recuerda Barros.

Pero gracias a la visibilización que han conseguido durante estos dos años han logrado “que los políticos pongan el tema en sus agendas”, que los huéspedes de los hoteles tomen conciencia o que las propias camareras de piso denuncien con más frecuencia el acoso laboral que sufren o “la infinidad de fraudes a la seguridad social” que se producen.

“En los hoteles en los que hemos denunciado se ha arreglado la situación. Pero nosotras no nos contentamos con arreglar las circunstancias de una sola camarera de piso. Nosotras queremos que se regule la situación de todas las camareras de piso. Y para eso exigimos que se cambien las leyes. No vamos a pedir que se derogue la reforma laboral, eso no lo vamos a conseguir con una visita a la Moncloa. Pero la modificación del artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores puede ser un gran paso porque cortaríamos un montón de males a consecuencia de la externalización”, manifiesta Barros.

La reunión con el presidente del Gobierno marcará el discurso que mantenga la Asociación Las Kellys en la Comisión de Empleo que se celebrará en el Senado el próximo 19 de abril: “Por supuesto seguiremos con movilizaciones en todo el país, en los hoteles en los que nos llamen las camareras. Seguiremos denunciando, reuniéndonos con políticos o con sindicatos en aquellos sitios donde se estén negociando los nuevos convenios”.

Por ahora, Barros no ve posible la convocatoria de una huelga por parte de los sindicatos porque estos “no están por la labor”, ya que “apuestan más por una huelga de toda la hostelería para el verano” y las camareras de piso no están de acuerdo porque consideran que “la problemática de las kellys se merecía en estos dos años que se hubiera convocado y si quisieran convocar un paro ya lo podrían haber hecho”.

Y TAMBIÉN…
Camareras de piso, una "injusticia" que ya dura muchos años en Canarias.

Los efectos de la excesiva carga de trabajo no son solo físicos; "psicológicamente, el desgaste es por el miedo de la gente, que no puede decir nada por temor a perder el trabajo", explica la tinerfeña Pilar. Myriam Barros, de Las Kellys, subraya que "la situación actual es que en el 90% de los hoteles los estudios ergonómicos no se cumplen; se hacen, pero de forma muy genérica, y el psicosocial es que ni siquiera se hace". El trabajo excesivo ha sido permitido por todos los sindicatos, con un número de habitaciones atendidas al día que oscila entre las 20 y 30, aparte de las zonas comunes de los hoteles, detalla la integrante de Las Kellys.
Lidia Rodríguez | El Diario, 2018-01-01
https://www.eldiario.es/tenerifeahora/economia/decada-precarizacion_0_724077776.html

domingo, 6 de agosto de 2017

#hemeroteca #turismo #capitalismo | Turismofobia, tu padre

Imagen: Paralelo 36 Andalucía
Turismofobia, tu padre.
Raúl Solís | Paralelo 36 Andalucía, 2017-08-06
https://www.paralelo36andalucia.com/turismofobia-tu-padre/

Si denuncias que hay camareros cobrando 700 euros al mes por 12 horas de trabajo diarias, de las que sólo están dado de alta cuatro, es que odias el turismo; si denuncias que hay camareras de piso que acuden empastilladas a trabajar para poder limpiar 20 habitaciones diarias a 1,5 euros cada una, es que odias el turismo.

Si denuncias que los guiris borrachos se alojan en apartamentos ilegales y te vomitan tu patio, es que odias el turismo; si denuncias que tu alquiler ha pasado de 500 euros al mes a 900, porque al casero le es más rentable alquilar la vivienda ilegalmente por días que por meses de manera legal, es que odias el turismo. Si denuncias que los antiguos pequeños comercios y bares de toda la vida de tu barrio ahora son franquicias donde pagan 700 euros al mes a los camareros con contratos parciales que se convierten en jornadas de sol a sol, es que odias el turismo.

Si denuncias que estudiaste Turismo y estuviste viviendo en dos países varios años para perfeccionar tu nivel de idiomas y que ahora el hotel donde trabajas de recepcionista te paga 900 euros al mes, es que odias el turismo; si denuncias que estás harto de no poder salir de tu casa porque las manadas de turistas en fila india tienen bloqueado el portal de tu casa, es que odias el turismo.

Si denuncias que hay una burbuja turística que ha sustituido a la burbuja inmobiliaria, sostenida en bajos sueldos y expulsión de la población local de la ciudad, es que odias el turismo; si denuncias que es inmoral cobrar 100 euros por una habitación de hotel, mientras se le paga 1,5 euros por limpiar una habitación a una camarera de piso o 700 euros al camarero que te sirve el desayuno, es que odias el turismo. Si denuncias que los beneficios del turismo, sector que no ha conocido la crisis y que aumenta anualmente sus beneficios en más de dos dígitos, se tienen que repartir de manera equilibrada entre trabajadores, empresarios y ciudades turísticas, es que odias el turismo.

Si denuncias que el patrimonio histórico-artístico de nuestras ciudades no soporta la presión turística actual y que es posible que en unos años no podamos seguir viviendo del turismo porque nos lo habremos cargado por la avaricia capitalista, es que odias el turismo.

Si denuncias que el turismo debe ser un sector de futuro y no sólo de presente, que los turistas merecen visitar sitios auténticos, con vida real, y no parques temáticos y que los habitantes locales merecen poder conjugar vivir en su ciudad con el turismo, es que odias el turismo. Si denuncias que un trabajador del sector turístico no puede disfrutar de una semana de vacaciones al año porque el salario que recibe no se lo permite, es que odias el turismo.

Es lo mismo que ocurría cuando se denunciaba que la burbuja inmobiliaria impedía que las familias normales pudieran acceder a una vivienda digna o que la construcción estaba destruyendo el patrimonio ambiental y el litoral de nuestro país. Los que lo odian todo, menos su deseo de acumular beneficios a costa de explotar recursos naturales, históricos y humanos, han encontrado en la “turismofobia” su palabra clave para no abrir un debate sereno y serio del que no podrán salir bien parados y que podría poner freno a su ansia desmedida por la acumulación de beneficios a costa de la salud de mujeres que acuden a trabajar drogadas para poder soportar los dolores que les producen mover carros de ropa sucia y limpiar 20 habitaciones en cuatro horas. Turismofobia, tu padre.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Vida de ‘kelly’: limpiar hoteles a 2,15 euros la habitación

Vida de ‘kelly’: limpiar hoteles a 2,15 euros la habitación.
La externalización de la limpieza condena a las camareras de hotel a condiciones laborales y de salud precarias.
Manuel Jabois | El País, 2016-12-07
http://economia.elpais.com/economia/2016/12/07/actualidad/1481107132_924681.html

Durante más de 20 años, Mary se cogió dos meses de ‘vacaciones’ al año. Uno que le correspondía en su empresa y otro que pedía como excedencia. Los dos meses los necesitaba para ayudar en el negocio familiar, un hotel de una estrella en la localidad gallega de Sanxenxo. Así que en julio y agosto su jornada laboral, como la de sus compañeras, era un maratón que consistía en subir y bajar sábanas, subir y bajar camas supletorias, cargar el carro con los productos de limpieza y desplazarlo por el piso, limpiar las zonas nobles (barrer, fregar, limpiar el polvo) y hacer habitaciones: recoger el cuarto y ordenarlo, cambiar las camas, limpiar los baños. Tras esto, bajaba a la zona de lavandería con la ropa sucia, la metía en la lavadora y cuando estaba lista se desplazaba, ella y sus compañeras, a poner toda la ropa a secar antes de plancharla y doblarla para tenerla lista el día siguiente. Se levantaba a las siete de la mañana y terminaba de trabajar alrededor de las siete de la tarde.

“Mi caso”, dice Mary, “es diferente porque se trataba de un negocio familiar. Cuando tuve que dejarlo lo dejé. Pero es un trabajo duro, muy duro, eso es obvio”. Mary ya no es una ‘kelly’. Tiene 57 años y problemas físicos que le han llevado en más de una ocasión al quirófano. Por eso dice que su caso es diferente; una camarera de hotel se jubila a los 67 años, y entre sus enfermedades laborales reconocidas están las relacionadas con manos y brazos; los daños en la espalda, mayoritarios, no son susceptibles de ser considerados enfermedades profesionales reconocidas. Esto último lo explica Laura, que sí es una que limpia: una ‘queli’. O ‘kelly’, como se llama la asociación a la que pertenece.

Ella pide hablar con nombre supuesto: ya ha sido vetada en una cadena hotelera de Madrid. Hace un año, cuando la tuvieron que hacer fija, la echaron diciéndole que era un “poco sindicalista”. Laura es la voz de una asociación, Las Kellys, que empezó a reunir a través de Facebook a camareras de hotel, uno de los muchos colectivos afectados por la reforma laboral. ¿El motivo? Lo resume Jesús Cruz Villalón, catedrático de Derecho del Trabajo: “La reforma del Gobierno prioriza los convenios de las empresas sobre los convenios sectoriales”. Y numerosos hoteles que quieren pagar menos a las camareras ‘compran’ el personal en empresas multiservicios, no supeditadas a convenios de hostelería. Externalizan la limpieza, pagan a la empresa que suministra a las limpiadoras y ésta, a su vez, paga a las mujeres en conceptos ficticios (camas o habitaciones) que oficializan como horas de trabajo para esquivar la ley.

El resultado es el expresado por una portavoz de las ‘kellys’ al vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, en una charla de éste que tuvo lugar hace un mes en el Club Siglo XXI: hay camareras de hotel que cobran 2,15 euros por habitación, y que necesitan limpiar 400 habitaciones al mes para cobrar 860 euros mensuales. Cada habitación suele exigir entre 25 y 45 minutos. Pero si se produce un cambio de cliente, limpiar puede llevar hasta una hora. El convenio de esta profesión regulado en la hostelería marca como sueldo mínimo en Cataluña, por ejemplo, 1.251 euros al mes. Al quebrarse la jerarquía de los convenios, numerosas empresas utilizan este tipo de subterfugios para pagar menos; el resultado no sólo es la explotación laboral, sino que afecta a otros ámbitos. Como está ocurriendo en distintos empleos, por ejemplo los relacionados con el campo, la externalización provoca una merma millonaria en la Seguridad Social: se cotizan menos horas de las que realmente se trabajan, y se deja de emplear a gente porque las jornadas de ocho horas son en realidad de diez o doce. Se mercantiliza, en una palabra, el propio mercado laboral.

Problemas físicos
Que esto ocurra en trabajos meramente físicos agrava la situación de las camareras de piso. Además de las condiciones marcadas por convenios que no son de su sector se enfrentan a numerosos problemas físicos. “Tenemos un ritmo y una presión bestial. Se puede llegar a trabajar sin parar doce horas. Estamos desprotegidas: las externalizaciones nos acribillan no sólo porque podemos llegar a cobrar un 40% menos. Es que somos material desechable en los hoteles, no formamos parte de la plantilla, por lo que no tenemos derechos, y solo somos una pieza más en ese engranaje que están haciendo ricas a empresas multiservicios a veces creadas ad hoc”, explica Laura, que refiere la existencia de comités de empresas hechos en esas firmas de forma artificial para firmar el convenio. Un fraude de ley.

Se trata de un fenómeno que cita también Cruz Villalón: empresas montadas específicamente para contratar a camareras con salarios bajos y cederlas al hotel. “Es ilegal y se está produciendo, pero el Gobierno no lo persigue”, critica el catedrático. Son empresas que no tienen ningún tipo de representante en los hoteles, ni estructura, ni actividades ni medios propios.

Externalizar, una tendencia al alza
En Canarias, el Tribunal Superior de Justicia declaró la cesión ilegal de trabajadores entre Genser Canarias y Be Live Hotels. Esta sentencia del 10 de marzo no ha impedido, por ejemplo, que la misma cadena hotelera anunciase el pasado 1 de diciembre la externalización de su departamento de pisos.

Otra cadena, AC Hoteles, cuyo presidente Antonio Catalán fue noticia hace unos días por denunciar la explotación laboral que hay en el sector, ha anunciado que tratará de suprimir las externalizaciones que todavía hay en muchos de sus hoteles. Pero ésta no es una tendencia. Hace dos años, en el salón Hostelco, tres directivos de empresas de servicios (Sodexo, Cluster y PDQ) afirmaron que en un lustro las externalizaciones podrían llegar a doblarse. Entonces, en 2014, se estimaba en un 30% de empleados externos sobre los 260.000 que trabajaban en hoteles.

“Prácticamente se puede externalizar cualquier servicio de hotel: lavandería, limpieza de pisos, restauración, mantenimiento e incluso la recepción”, defendían entonces, para advertir que si alguno de esos servicios de hotel mermaba la rentabilidad del establecimiento era lógico contar con la ayuda de un tercero. En ese foro se reconocía que el motivo que llevaba a los hoteles a externalizar servicios era reducir los costes laborales.

En un año de récord turísticos, en el que por ejemplo el gasto total del visitante extranjero ha llegado estar en algunos meses por encima del 12% respecto al año anterior, el Informe de la Actividad Turística y Empleo de CCOO y UGT pone cifras a lo que llaman "récord de precariedad laboral": un 97% de los contratados son temporales y a tiempo parcial. Ha sido imposible en los últimos días conocer la opinión de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), cuyo presidente, Joan Molas, ha sugerido con anterioridad que las 'kellys' obedecían a un movimiento político.

martes, 11 de octubre de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | ‘Las Kellys’, las limpiadoras de hotel, se asocian para denunciar su precariedad

Imagen: El País / Las Kellys
‘Las Kellys’, las limpiadoras de hotel, se asocian para denunciar su precariedad.
Cerca de 2.000 camareras de piso, que denuncian sueldos de 2,5 euros por habitación que limpian, se unen para reclamar que les apliquen el convenio de hostelería.
Camilo S. Baquero | El País, 2016-10-11
http://economia.elpais.com/economia/2016/10/11/actualidad/1476201889_283077.html

Preparan el carro con los productos de limpieza, sábanas y toallas. En ocho horas, dejan impecables al menos 26 habitaciones y brillantes las zonas comunes. Muchas mitigan el dolor de las articulaciones con Ibuprofeno, por miedo a pedir una baja laboral. Y buena parte de ellas ganan al mes unos 700 euros en una industria, la turística, que pulveriza récords temporada tras temporada. Son las limpiadoras de habitaciones de hotel. El panorama de precariedad ha llevado a 2.000 de estas empleadas (un sector predominantemente femenino) de siete ciudades de España a crear la asociación Las Kellys (un guiño a la abreviatura “las que limpian”), para defender sus derechos.

“Una noche en el hotel cuesta 300 euros y a ti te pagan 2,50 por cada habitación que limpias. La crisis en el sector hotelero ha sido muy distinta a la de otras industrias y los buenos resultados no repercuten en nuestras condiciones”, denunció Myriam Barros, presidenta de la asociación y camarera de piso de hotel en Lanzarote. Además de las movilizaciones, Las Kellys ya han presentado 15 denuncias ante diversos juzgados contra hoteles y contratas por violación de derechos laborales y otras 30 quejas a las Inspecciones de Trabajo.

La asociación estatal que agrupa a estas empleadas —que llegan cuando el cliente no está para que cuando regrese su habitación esté perfecta— fue presentada ayer en Barcelona si bien llevan meses de trabajo. El objetivo que se fijan es mejorar sus condiciones laborales. “Queremos presionar a sindicatos, patronales y Administraciones. Pero si los sindicatos hubieran hecho bien su trabajo no habrían aceptado la reforma laboral y no estaríamos aquí”, aseguró Barros. Junto a ella comparecieron trabajadoras de Barcelona, Benidorm, Mallorca, Palma, Cádiz y Madrid.

Entre sus peticiones está que se aplique el convenio colectivo de hostelería —que fija un suelo de 1.200 euros— incluso aunque se trabaje mediante externalizaciones. Ofrecen como modelo de buenas prácticas lo que sucede en Las Palmas. También solicitan estudios ergonómicos independientes sobre los efectos de su trabajo y que se respeten las vacaciones y otros derechos laborales.

Muchos hoteleros han optado por externalizar la limpieza con contratas que no están obligadas a cumplir el convenio colectivo del sector. Desde la patronal lo ven como una práctica válida, avalada por la normativa laboral y niegan que se den situaciones tan precarias. Pero en muchos casos se trata de sueldos que no sobrepasan el Salario Mínimo Interprofesional. Con este cambio, las trabajadoras pasan a ser meras limpiadoras, en lugar de camareras de piso cubiertas por el convenio de hostelería, con la consecuente pérdida de categoría laboral, menos sueldo y condiciones.

Las Kellys calculan que hay 400.000 camareras de piso en España, la mitad fuera de convenio. Su perfil es el de mujeres con cargas familiares, inmigrantes y “con mucho miedo”, dijo Isabel Rodríguez, una ‘kelly’ de Barcelona. De hecho, aunque Cataluña es una de las comunidades con más turismo, solo hay 60 inscritas en la asociación. Rojas cree que muchas temen alzar su voz por riesgo a perder el empleo. Junto con Madrid y la Costa Blanca serían los territorios donde hay más desprotección para las camareras.

Las trabajadoras también critican que servicios de empleo públicos (Barcelona, Galicia, Albacete…) ofrezcan prácticas no remuneradas en los hoteles y lo vendan como un camino para “el empleo seguro”. Por lo pronto, esperan lograr más visibilidad. Susana, ‘kelly’ de Lanzarote, también cruzan los dedos que una mal opinión en una página de reservas no termine en un despido.

domingo, 20 de marzo de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Trabajar con ibuprofeno y Red Bull

Imagen: La Vanguardia
Trabajar con ibuprofeno y Red Bull.
Las camareras de piso denuncian que la crisis, la reforma laboral y el cambio de modelo turístico agudizan la penosidad y desprofesionalización de su labor.
Alicia Rodríguez de Paz | La Vanguardia, 2016-03-20
http://www.lavanguardia.com/economia/20160320/40562473936/condiciones-laborales-camareras-de-piso-desprofesionalizacion.html

Lo primero que pone Soledad Castro sobre la mesa es un pequeño neceser de color oscuro. “Llevo botiquín. No salgo sin él de casa: paracetamol, Nolotil, relajante muscular... Sacas el botiquín por la mañana, cuando tomas el café. Como la mayoría de las compañeras, me tomo mis pastillas y a poner el turbo”. “Los dolores musculares son terribles, y muchas arrancamos la jornada a base de ibuprofeno y Red Bull”, apunta la canaria Jovita González.

Durante décadas las duras condiciones laborales se relacionaban con la imagen de trabajadores atados a una cadena de montaje, tratando de mantener el frenético ritmo de producción impuesto por las máquinas. En el siglo XXI, con la automatización, la presencia humana en las plantas de montaje se ha ido reduciendo paulatinamente. Pero los trabajos penosos no han desaparecido, sino que hay que buscarlos en otros entornos, como puede ser el sector turístico. Soledad, Jovita, Fefi Mederos o Mari Carmen Casín –encargadas de recoger hace unos días el premio 8 de Marzo concedido por UGT– forman parte de un colectivo de 100.000 camareras de piso, responsables de adecentar cada día las habitaciones de hotel y que han alzado la voz para denunciar las dificultades por las que atraviesan.

Un colectivo de trabajadoras casi invisible, acuciado por el empeoramiento de sus condiciones laborales y que busca salir de la zona de sombra a la que ha estado tradicionalmente relegado. Nunca ha sido un trabajo cómodo, aseguran, pero las condiciones se han ido degradando en los últimos años. Denuncian estar sometidas a un ritmo de trabajo muy fuerte que muchas de ellas sólo pueden soportar automedicándose y tomando bebidas energéticas para combatir el cansancio, el deterioro físico y la ansiedad.

“Después de 15 años de camarera de piso, no puedo con los brazos de tanto hacer camas”, reconoce la canaria Fefi Mederos. Con la crisis, la presión ha aumentado por el adelgazamiento de las plantillas en hoteles y aparthoteles. Y, vinculado en parte a la recesión económica, por los cambios en el perfil del turista: turismo de borrachera, paquetes low cost, estancias más cortas, más personas por habitación... Con un personal muy ajustado, se han de hacer cargo de más habitaciones, mientras el número de camas por habitación crece (hasta cuatro por estancia). “Tenemos una jornada de 7,5 horas, pero el esfuerzo físico es de 14 horas –explica Castro, más de 20 años trabajando en hoteles de Mallorca–. Si te encargan 18 salidas (acondicionar la habitación para un nuevo huésped) y hay que dedicar media hora por salida... o tienes 24 habitaciones en 6 horas, ¿cómo se hace? Pues, ¡como las locas!”. “Somos el último eslabón de una cadena de estrés. Presión de las gobernantas, desde la recepción y, por otro lado, clientes enfadados, porque las habitaciones no están a tiempo, y la calidad del servicio podría ser mejor”, apunta Mederos, quien junto a sus compañeras reconoce que denuncian abiertamente las condiciones laborales porque tienen contratos más estables y como afiliadas –en este caso de UGT–, se sienten más respaldadas.

La carga de trabajo es enorme, concluye Ernest Cañada, que ha publicado 'Las que limpian los hoteles' (Icaria), un libro donde se refleja las condiciones de trabajo del colectivo. Cañada critica la presión que supone para las camareras de piso que su jornada se vincule a un determinado número de habitaciones, “con lo que se pasan todo el día corriendo para terminar la tarea”. Buena parte de ellas no se toma ni el descanso para comer. “Los abusos con las temporales es aún mayor; a diario trabajan mucho más de lo estipulado, pasan semanas enteras sin descansar”, señala Jovita González. Y, a ese ritmo, los dolores articulares, las lesiones por movimientos repetitivos, los golpes constantes con el mobiliario se convierten en moneda de cambio. Cañada habla de medicación sistemática: “Las mayores, para combatir el deterioro que padecen, y las jóvenes, en su mayoría eventuales, porque temen pedir permiso para ir al médico”. Con este panorama, llegar en activo a la edad de jubilación resulta casi imposible.

Además, la reforma laboral ha supuesto una rebaja del salario para muchas (al pasar de estar bajo el paraguas del convenio provincial de hostelería al de empresa) y al aumentar la externalización del servicio. Desde UGT calculan que las afectadas pueden haber perdido sobre un 30% del salario y los 1.000 euros que acostumbraban a cobrar se han quedado en unos 700, con suerte. ¿Qué reclama el colectivo? Además del cumplimiento “real” de la normativa vigente, reclaman la retirada de la reforma laboral, reducir la externalización –“que impide competir en turismo de calidad”, apunta Cañada– y permitir la jubilación antes de los 65, como en otras profesiones penosas. “Y una regulación de la actividad”, apunta Mederos. Porque, como señala Castro, “se da por hecho que, como somos mujeres, es un trabajo fácil. Que lo sabemos hacer por naturaleza... Y se nos trata como si fuéramos mulas de carga”.

viernes, 22 de enero de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Las ‘Kellys’ salen de la habitación para denunciar su explotación laboral

Imagen: Diagonal / Banksy
Las ‘Kellys’ salen de la habitación para denunciar su explotación laboral.
Las camareras de piso denuncian la degradación extrema de sus condiciones de trabajo en los hoteles.
Jose Durán Rodríguez | Diagonal, 2016-01-22
https://www.diagonalperiodico.net/global/29076-kellys-denuncian-explotacion-laboral-limpieza-habitaciones-hoteles.html

Eulalia Corralero lleva casi treinta años haciendo unas cuarenta camas y acondicionando veinte habitaciones de hotel cada día para que los turistas se encuentren en ellas como en casa. Trabaja como camarera de piso en Lloret de Mar (Girona) y desde hace un tiempo ha notado en carne propia cómo las condiciones en las que lo hace se han ido degradando hasta resultarle insoportable permanecer callada.

También ha ido descubriendo que no era un problema suyo sino que lo que ocurría con su sueldo, jornada y dolores era el pan de cada día de la mayoría de mujeres que se dedican profesionalmente a lo mismo que ella. Lo ha hecho mediante 'Las Kellys', un grupo de Facebook que creó en 2014 y que se ha convertido en un punto de encuentro fundamental para las camareras de piso: puesta en común de vivencias, apoyo mutuo y altavoz para denunciar las condiciones laborales a las que están sometidas.

"Hemos decidido hacernos visibles porque nos están explotando de mala manera, cada vez va a peor y no tenemos armas para defendernos. Los sindicatos tienen las manos muy atadas con la reforma laboral, están muy limitados", resume Corralero, quien también recuerda que su situación ya era mala antes de la crisis. "En 2007 ya hubo protestas en Barcelona pero no esperábamos que se nos achuchara más".

Una de cada cuatro personas empleadas en los hoteles españoles es camarera de piso, resultando un colectivo básico para dar lustre al que sigue siendo el principal sector económico del país. "La primera industria española", como presume ese indescriptible aparato propagandístico llamado Marca España, con más de tres millones y medio de plazas hoteleras y capaz de generar el 12% del empleo.

Sin embargo, tal posición, responsable de atraer inversiones extranjeras multimillonarias y crear lo que ya se conoce como burbuja hotelera española, se sostiene en gran parte sobre la espalda de las camareras de piso. Metafórica y literalmente. "La palabra 'precariedad' me hace mucha gracia, la correcta sería 'miseria'. Nos explotan por sueldos de miseria a mujeres que ya tenemos una edad y hemos trabajado muchísimo en un sector puntero en la economía. Que veamos nuestras condiciones laborables tan degradadas es terrible. Por eso surgió el grupo. Lo más dramático es lo que hablamos en privado, con casos de depresiones por despido, por ejemplo", explica Corralero.

A las ‘kellys’ –las que limpian– no se las valora, pese a realizar una labor imprescindible, porque no se las ve. Su trabajo se asocia a las tareas de cuidados que tradicionalmente han hecho las mujeres en casa. Ser mujeres, dedicarse a un trabajo manual, mal remunerado y con gran presencia de migrantes hace que cuando se habla de este colectivo se activen todos los prejuicios elitistas de clase, género y raza. Eso cuando se habla, que es tarde, mal y nunca.

"Nos quejamos pero, como somos mujeres y tenemos muy interiorizado que es nuestro trabajo, que siempre hemos limpiado... Pero cuando escuchas este mismo testimonio en mujeres de Andalucía o Canarias, empiezas a ver que hay un problema de fondo grande y que no se nos ha hecho caso hasta ahora, por la crisis y las externalizaciones". Ese problema de fondo al que alude Corralero muestra muchas caras: una carga de trabajo desmesurada, reducciones salariales, inaplicación del convenio del sector correspondiente, temporalidad y duras repercusiones sobre la salud de las trabajadoras.

En los últimos años, además, ha entrado en escena un agente que ha acelerado el empeoramiento de las condiciones laborales de las camareras de piso. "El principal problema es la externalización, que está siendo brutal. Están saliendo como hongos empresas de servicios, intrusas en el sector hostelero que no tienen ninguna idea de gestión de este tipo de empresa pero ofrecen mano de obra barata, sin respetar los convenios del sector. Como en teoría esto es legal, a nadie parece importarle", identifica Corralero.

El modelo, propiciado por las últimas reformas laborales, consiste en sacar fuera de la plantilla propia del hotel servicios básicos –como la limpieza y el mantenimiento– y subcontratarlos a través de empresas 'outsourcing', en una suerte de subasta en la que quien ofrece el menor coste se lleva el gato al agua. Las consecuencias para las trabajadoras son evidentes.

"Vía expedientes de extinción se está despidiendo a las trabajadoras y luego se subcontrata a empresas de multiservicios que, en la mayoría de casos, ya no tendrán que aplicar los convenios vigentes de hostelería, sino el de limpieza o el suyo propio, que habitualmente está cerca del salario mínimo interprofesional. Así, las patronales pueden llegar a ahorrarse entre un treinta y un cuarenta por ciento del salario de las camareras", expone Ernest Cañada, investigador especializado en turismo que ha publicado 'Las que limpian los hoteles' (Icaria, 2015), un análisis que incluye 26 entrevistas de las más de 80 que realizó a trabajadoras.

Con la entrada de estas empresas de multiservicios no sólo se ha rebajado sustancialmente el sueldo de las camareras de pisos –ahora en torno a los 700 euros mensuales, aunque las trabajadoras denuncian que se está convirtiendo en práctica habitual pagar por habitación hecha, entre dos y tres euros–, sino que también se ha despedido, arrasado con los derechos adquiridos y consolidados, y se ha implantado una contratación eventual en la que apenas se respetan los descansos semanales ni los festivos y se exige una disponibilidad absoluta.

"Hay un problema de inseguridad contractual permanente que se convierte en un mecanismo disciplinar que, asociado a la crisis, hace que las trabajadoras tengan que trabajar cómo, cuándo y cuánto les digan", apunta Cañada.

Mucho más por mucho menos
Esther Rodríguez es una camarera de piso que trabaja en Cambrils (Tarragona) y ha sufrido en primera persona este proceso. Contratada desde 2002, diez años después recibió un burofax en el que se le comunicaba la externalización a otra empresa. En 2013, esa empresa recortó sus condiciones laborales. Entonces hubo denuncias, presión, juicios y la empresa se fue, recuerda Rodríguez. "Nos subrogaron a otra que, de momento, mantiene las condiciones iniciales, con mucha vigilancia por parte del comité de empresa. No es así en el caso de las eventuales y nuevas contrataciones, que tienen el convenio de la nueva empresa, que raya el Estatuto de los Trabajadores. Llegan a trabajar doce días seguidos".

Rodríguez es una de las ‘kellys’ más activas en la denuncia de esta nueva realidad a la que se enfrentan, en la que aparecen prácticas tan escandalosas como descontar dinero de la nómina si la trabajadora no alcanza un cómputo de habitaciones al mes. O esta otra: "Encontramos una oferta de trabajo en la que pagaban 3,99 euros por habitación, incluido el puesto de gobernanta, y los dos primeros meses les hacían una rebaja del 50%. ¿Qué va a cobrar entonces la camarera?", se pregunta en voz alta.

Todo esto sucede en uno de los sectores que mejor ha aguantado la crisis, algo de lo que hacen gala los empresarios. Cada vez hay más turistas y más pernoctaciones –en los once primeros meses de 2015 crecieron un 4,3% respecto al mismo periodo de 2014, según la Encuesta de Ocupación Hotelera del Instituto Nacional de Estadística–, pero a la vez menos personas contratadas y en peores condiciones.

"Es evidente que el sector hotelero tiene dificultades, a causa de la presión de los grandes touroperadores, por la competencia que pueden suponer nuevas formas de turismo colaborativo, con alojamiento en pisos particulares, o por las plataformas de reservas online. Pero eso no justifica el ajuste por abajo, por las condiciones de sus trabajadores, que se están haciendo de forma cada vez más profunda desde los inicios de la crisis. Se quiere mantener determinados beneficios, o expectativas de beneficios, sobre la base de una sobreexplotación del factor trabajo", considera Cañada.

En su opinión, el modelo de gestión hostelera que se impone es uno en el que "van a coincidir diferentes empresas en un mismo hotel haciendo tareas distintas y con sus trabajadores desmembrados e incluso compitiendo entre sí. Y esto no es un problema del lowcost, lo están haciendo todo tipo de hoteles, hasta los de mayor categoría y más caros".

La obligación de realizar un número mínimo de habitaciones al día –entre 20 y 25– es un factor que añade estrés a un trabajo que ya supone una importante exigencia física.

El impacto sobre la salud de las camareras de piso es notable, aunque no se les reconozca como enfermedades laborales sino comunes: lumbalgias, sobrecargas en la espalda o síndrome del túnel carpiano, entre otras. "Ha sido un tema de hablarlo en casa, cada una lo sufría pero no parecía que fuese preocupante. Pero llega un momento en que las mujeres como yo, que empezamos a trabajar con 14 años y ahora tenemos unos 50, estamos padeciendo secuelas físicas muy serias por el trabajo. Yo, por ejemplo, tengo desgaste de cartílago por sobrepeso y nunca he pesado más de 55 kilos. ¿Cómo puedo tener esas lesiones por sobrepeso?", lamenta Corralero. El recurso a la automedicación para poder aguantar es frecuente entre estas trabajadoras.

¿Qué se puede hacer?
La externalización de los servicios de limpieza de habitaciones de hotel fue denunciada ante la Inspección de Trabajo por los sindicatos CC OO y UGT en abril de 2015. Más de cincuenta empresas del sector fueron investigadas en Baleares, Cataluña, Canarias y Andalucía.

Pero la defensa de los derechos de las trabajadoras es muy complicada, por varios motivos. "Hay mucho miedo a denunciar", reconoce Corralero, "se puede hacer en las empresas más grandes, en las que hay comité de empresa, pero en las pequeñas es muy difícil, hay poco margen para poder hacerlo".

En este sentido, Cañada valora muy positivamente la experiencia de 'Las Kellys' porque "está ayudando a que este colectivo salga del anonimato, se empodere y empiece a reivindicar sus derechos. Es además una experiencia muy interesante porque están colaborando trabajadoras de diferentes sindicatos y otras que no están afiliadas a ninguno, construyendo unidad sindical por abajo".

Una Inspección de Trabajo que no hace el suyo
La denuncia de la situación laboral de las camareras de piso se encuentra con varios obstáculos, explica el especialista Ernest Cañada: "Ni la Inspección del Trabajo cuenta con medios suficientes, ni muchas veces pueden hacer su labor en condiciones. Numerosas camareras y gobernantas con las que he hablado en estos meses, al ser preguntadas por la inspección del trabajo, se ríen y dicen que nunca han recibido una inspección por sorpresa, que siempre sabían cuándo iban a llegar y que sus superiores tenían muy claro qué había que hacer o qué no había que hacer ese día". Por eso considera que hace falta un impulso mucho más decidido desde las administraciones públicas para fortalecer el trabajo de la inspección laboral.

lunes, 30 de noviembre de 2015

#libros #mujeres #trabajo | Las que limpian los hoteles : historias ocultas de precariedad laboral

Las que limpian los hoteles : historias ocultas de precariedad laboral / Ernest Cañada.
Barcelona : Icaria, 2015 [11].
192 p.
Colección: Antrazyt ; 434.
ISBN 9788498886849 / 18 €

/ ES / ENS
/ Camareras de piso / Mujeres / Mujeres – Trabajo / Testimonios / Turismo

Las camareras de piso, dedicadas básicamente a la limpieza de habitaciones, son uno de los colectivos más importantes de las plantillas de los hoteles. Sin embargo, son prácticamente invisibles para la mayoría de los huéspedes. Durante la crisis económica su trabajo se ha precarizado profundamente. Las condiciones de contratación se han deteriorado, y ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, eventual y las subcontrataciones. La carga de trabajo, los ritmos y las presiones han llegado a extremos que están poniendo en riesgo su salud física y psíquica.

Este libro es solo una pieza más en un esfuerzo colectivo por dignificar y mejorar las condiciones laborales de las camareras de piso. Fortalecer el empoderamiento de las trabajadoras y trabajadores del sector turístico es fundamental si aspiramos a otro turismo posible. Este es el sentido de la disputa y la apuesta por otro turismo.

Esta publicación es una iniciativa de Alba Sud y la Rel-UITA, con la colaboración de CCOO y UGT, en el marco de la campaña internacional por la dignificación de las condiciones laborales de la camareras de piso promovida por la UITA.

ENLACES
Icaria | Las que limpian los hoteles

http://www.icariaeditorial.com/libros.php?id=1560
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DOCUMENTACIÓN
La precariedad tras el cartel de 'limpie esta habitación'.

El libro ‘Las que limpian los hoteles’ (Icaria, 2015) retrata las duras condiciones de trabajo de las camareras de piso. "Seguimos trabajando exactamente igual que en los años 50, con el mocho de toda la vida", denuncia la limpiadora Eulalia Corralero.
Oriol Solé Altimira | El Diario, 2015-11-11
http://www.eldiario.es/catalunya/economia/precariedad-cartel-limpie-habitacion_0_451105872.html

lunes, 9 de febrero de 2015

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Las penurias de las empleadas de hotel en Canarias

Las penurias de las empleadas de hotel en Canarias
15.000 mujeres están empleadas en el sector turístico canario. Los sindicatos denuncian precariedad. La gran mayoría no llega a la edad de jubilación por el deterioro. Los empresarios se mantienen ajenos a esta situación.
Rebeca Paniagua | El Mundo, 2015-02-09
http://www.elmundo.es/economia/2015/02/09/54cf920be2704ef72f8b456e.html

Vemos sus carritos en los pasillos y apenas se les escucha trabajar. Limpian a destajo, una tras otra, habitaciones de hoteles, aparthoteles y bungalows sin perturbar la tranquilidad del turista. Son las limpiadoras de hotel, unas 15.000 en Canarias según la patronal hotelera -y mujeres casi el cien por cien-. Reclaman mejoras que alivien sus penosas condiciones laborales.

"La situación siempre ha sido extrema, pero con la llegada de la crisis, los empresarios y las grandes cadenas hoteleras se han aprovechado un poco más", declara Josefa Mederos, empleada de un hotel del sur de Gran Canaria que no teme dar la cara.

Lleva 15 años adecentando habitaciones y se hace al día unas 16, "aunque he llegado a realizar hasta 21, 8 o 9 de ellas de salida", apunta. Estas habitaciones son las de marcha definitiva del cliente, y en ellas, el tiempo y el esfuerzo es mayor.

Pero el sector turístico de las islas ya no se puede parapetar en la crisis. Canarias volvió a batir en 2014 (como viene ocurriendo en los últimos años) una nueva marca en la llegada de visitantes: casi 13 millones de turistas recibidos. Del mismo modo, el gasto turístico se anotó un nuevo tope. Los visitantes extranjeros se dejaron en sus vacaciones en las islas 12.444 millones de euros, un 6,6% más que en 2013, la cifra más alta de la historia de acuerdo a los datos facilitados por el Ministerio de Industria y Turismo. A pesar de ello, la situación de las camareras de piso permanece estancada, y las cifras récord de viajeros e ingresos no se traducen en un avance laboral ni económico para estas empleadas.

"La moda del dos por uno"
Para sindicatos y trabajadoras, la clave de la sobrecarga está en el alto porcentaje de eventualidad que se da en el sector. Según el Observatorio de Empleo de Canarias, Obecan, en islas como Tenerife el 90% de los empleos que se crearon en el sector de la hostelería en 2014 fueron temporales.

"Antes se contrataban a jornada completa y ahora se contratan a media jornada. Se ha impuesto la moda del dos por una", sostiene Guerrero. Una realidad que confirma Mary Ramírez, de 37 años, limpiadora en un hotel de Gran Canaria desde hace más de una década. "A los empresarios les sale más rentable; dos limpiadoras por cuatro horas les rinden mucho más. Mientras en una jornada de ocho horas una empleada puede hacer unas 17 habitaciones, a las que trabajan a media jornada les asignan 12 o 13. No me extraña que haya bajado el paro en la hostelería", explica indignada. "Se valen de que vamos a aguantar lo que nos echen. Sabemos que a la que abre la boca no se le renueva".

No llegan a los 60
Esta mujer denuncia, además, lo dura que es la jornada de trabajo diaria. "¡Pocas llegan a los 60 aguantando un ritmo frenético!", exclama. Con esa edad no pueden más. "Los dolores no nos permiten seguir y las chicas de 20 años te comen", reconoce.

El listado de dolencias que padecen es extenso: dolores en las cervicales, en lumbares, en rodillas y tobillos... Muchas han de trabajar con guantes porque se les agrietan las palmas de las manos a causa de los potentes productos que se utilizan en la limpieza de las habitaciones. En cuanto a las muñecas, la lesión más común es la del túnel carpiano. "Se te duerme la mano de torcer paños y la fregona. Psicológicamente te afecta mucho porque están muy encima de ti y acabas desquiciada", añade su compañera Josefa.

El círculo no hace sino crecer cada día. "Cuando llegas a casa te duele todo. Como te sientes y se te enfríe el cuerpo, luego te cuesta arrancar. Nuestra calidad de vida es cero", cuenta Mary Ramírez. "Lo malo es que va pasando el tiempo y piensas, 'otra jornada más', y así vas lidiando con el trabajo y con tu vida".

Los sindicatos confirman que se está produciendo un abandono prematuro en los últimos años de buena parte de las mujeres que trabajan en estos departamentos. Una circunstancia que acrecienta su precariedad económica, al reducirse la cantidad que recibirán en concepto de pensión de jubilación, reconoce el responsable de la Federación de Servicios CCOO en las islas, Miguel Guerrero. Explica que los ritmos de trabajo son tan elevados que una camarera, con tal de salir a su hora, "no baja ni a comer ni se detiene para ir al baño. Suelen sacrificar hasta los días de libranza".

El colectivo de las camareras de piso lleva años denunciando la sobrecarga laboral que padecen, por ahora sin demasiado éxito. El pasado mes de noviembre, la diputada socialista en el Parlamento de Canarias, Gloria Gutiérrez, presentaba una proposición no de ley en la que solicitaba una modificación de la actual Ley de Turismo. Gutiérrez proponía establecer unas plantillas mínimas para asegurar, no solo el servicio a los clientes, sino también las condiciones de trabajo del personal. Nada ha cambiado aún.

La Patronal de la hostelería, ajena a esta situación
Los empresarios parecen desconocer la situación de precariedad que denuncian empleadas y sindicatos. El presidente de la Patronal Hotelera de Fuerteventura, Vicente Hormiga, manifiesta: "No tengo conocimiento de estas circunstancias". Asegura que "puede que se dé algún caso puntual, pero el convenio colectivo de la hostelería es muy riguroso", explica. Fuerteventura registró también en 2014 un récord de visitantes, con casi 2,5 millones de turistas.

En línea parecida se expresa el gerente de la patronal hotelera de la provincia tinerfeña, Ashotel, Juan Pablo González. Aunque reconoce que el de las camareras de piso "es un trabajo sacrificado", afirma que "en la provincia tinerfeña hemos alcanzado un acuerdo con las grandes cadenas para fijar un máximo de habitaciones por jornada". Y defiende la política de contratación de los establecimientos: "El empresario lo que quiere es magnificar sus beneficios. La contratación eventual no es ilegal".