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martes, 28 de abril de 2026

#hemeroteca #testimonios | Fangoria: "No somos referentes de nada. No existía lo LGTBI, no había siglas, éramos un maricón y una bisexual, y ya está"

Fangoria posa para 20 Minutos //

Fangoria: "No somos referentes de nada. No existía lo LGTBI, no había siglas, éramos un maricón y una bisexual, y ya está"

El grupo lanza 'La verdad o la imaginación', su primer disco en una década, más conceptual y con un sonido 'eurodance' "más pop, bailable y melódico". 
Daniel Mateo | 20 Minutos, 2026-04-28 
https://www.20minutos.es/musica/entrevista-fangoria-disco-verdad-imaginacion_6961806_0.html

Alaska y Nacho Canut nunca han sido muy amigos de la verdad absoluta, pero esta vez, como Fangoria, dan un paso más y nos proponen un juego, elegir entre la verdad y la imaginación dentro de los límites de la realidad. Ellos lo tienen claro.

¿La verdad o la imaginación por no decir la verdad o la mentira?

Alaska: No, es diferente. Tú dices que cualquiera puede decir que no es mentira, que es imaginación. Nacho Canut: Bueno, te lo puede decir como excusa. 'Ay, me lo he imaginado'. A: Ya, pero una cosa es imaginarte algo y crear un mundo imaginario y otra mentir para que el otro te crea.

¿Ustedes son más de verdad o de imaginación?

A: A ver, somos personas, vivimos en este mundo. La verdad es lo que es. N.C.: Lo que hay que saber es diferenciarlas. Hay que saber cuándo es verdad y cuándo es imaginación. A: Cosa bastante difícil (ríe). Tendemos a pensar que en estos tiempos, obviamente, con las tecnologías y con todo, es mucho más fácil colar la mentira o la media verdad, pero no, eso ha sido siempre así, siempre. Eso es una cuestión de la humanidad.

¿Son malos tiempos para la verdad?

A: Hoy en día la tecnología te ayuda a construir esa mentira, pero la mentira la crea la persona. Yo ahora te puedo contar una historia divina de cómo es todo y te lo estoy contando como verdad, y así queda publicada, y, dentro de 100 años, alguien va a la hemeroteca y ya no hay nadie para desmentirme, para decir: 'oye, no, es la Gran Vía no estaba toda pintada de amarillo. ¿Qué está diciendo esta?'. Y eso ha quedado ahí como un dato. Lo único que ha ocurrido ahora es que la tecnología ayuda a esas personas que quieren mentir o que quieren crear una realidad que no existe. Ya está. Pero el que ha tenido imaginación, la ha tenido siempre.

¿A favor o en contra de la IA?

N.C.: Ni a favor ni en contra. A: Yo entiendo el miedo, porque si cualquier, iba a decir bobo, pero no tiene por qué ser bobo, puede mejorar una fotografía en casa... Pero a ver, es normal, los avances tecnológicos son lo que son. N.C.: Sí, lo que pasa es que se supone que este avance tecnológico es el primero que va a pensar él mismo y sin pensar en nosotros, que es la diferencia con una lavadora. Entonces, no podemos saber cómo va a ser.

Con todo, ¿se quedan con esta época o preferirían vivir en otra?

A: ¿Yo? Con la actual, la verdad. N.C.: Sí, también. A: A ver, a mí me encantaría vivir los años 50 en Estados Unidos o en la Inglaterra de 1890, porque tengo esas referencias y no lo he vivido. Yo lo que no quiero es volver a lo que he vivido. Ya lo he vivido. Nosotros no queremos estar en otro momento que en el que estamos.

Es un disco que habla de las relaciones, también personales. ¿Atraviesan su peor momento?

A: Habrá de todo. N.C.: Estamos en un país en el que hemos tenido una Guerra Civil. Peor que eso no hay nada, y no estamos en ese momento. Entonces, no, no atraviesan un mal momento. Yo creo que al revés, atraviesan un momento que todo el mundo está dialogando continuamente, y yo creo que eso es bueno. A: Bueno, no sé si diálogo es la palabra... N.C.: Bueno, pero ahí está. Ahora mismo Trump ha dicho: 'nos vamos a reunir'. Siempre está reuniéndose. ¡Reunirse es bueno! Entonces, yo creo estamos en un momento de diálogo, otra cosa es que no se entiendan entre ellos. A: Además, no creo que haya momentos para eso. Creo que la humanidad es como es, y a veces se amplifican más unas cosas que otras por los medios de comunicación o por las tecnologías que tenemos. Antes no teníamos un unas redes sociales continuas que mostraban la verdad o la mentira de la vida de cada uno.

Alaska, usted asegura que, en la época de La Movida, a su generación, que hacía pop, se la despreciaba, que es de lo que se quejó Almodóvar respecto a Sabina.

A: No hay que darle importancia, porque (Sabina) es muy libre de escribir lo que piense, pero es verdad que, más o menos, era un sentir general de las personas de su edad, de la generación anterior a nosotros. Nos miraban con condescendencia. Éramos demasiado frívolos, demasiado coloristas, demasiado poco comprometidos. Entonces, el que hacía un cine de otra forma y el que hacía moda de otra forma... Caíamos todos. N.C.: Claro, es lo nuevo que venía... A: Sí, es es normal y, así como está narrado, lo vivimos. A día de hoy no tiene ninguna importancia, pero así era. N.C.: Cuando decíamos que nos gustaba Boney M. y tal, era como: '¿cómo os va a gustar Boney M? ¡No tenéis cabeza!'. A: Sí, era así, y eso lo notabas en las entrevistas, quiero decir, a los propios entrevistadores, que eran de esa generación y que lo que les gustaba en el arte eran los abstractos de Cuenca, nuestros amigos figurativos les parecía que dibujaban cómics, ¿me entiendes? Era todo así.

¿Poco comprometidos? ¿Consideran que ustedes no tenían compromiso social?

N.C.: Nosotros vivíamos en ese momento y hacíamos lo que hacíamos, pero no lo veíamos como un compromiso. A: O sea, yo lo hacía por mí, no lo hacía por ti. Si me he pegado con alguien por llamar maricón a mi amigo, no lo he hecho por ti, ni por aquel, ni por aquella, lo he hecho por mí. No lo iba a hacer para salvar el mundo, lo iba a hacer para salvar mi mundo, o sea que ya está. N.C.: Es que los términos que utilizábamos no son los de ahora. Entonces, es muy difícil explicar nada. El idioma ha cambiado. Entonces, ¿compromiso? Es que no existía nada de eso. A: ¿Era yo una niña empoderada con 14 años? Era la más, pero yo no lo veía así. N.C.: Si venían los guerrilleros de Cristo Rey y nos pegaban, tú te defendías, pero no era un compromiso con nadie ni con nada. Era diferente, pero no lo podemos explicar, no tenemos palabras para que la gente de ahora lo entienda. Hay una barrera que no nos permite cruzar la comunicación.

¿Quizá por eso siempre se han sentido unas raras, también en La Movida?

A: Mira, una persona nos acaba de enseñar la primera actuación de Fangoria en Televisión Española. ¡Somos unas marcianas! En el año 90, todo electrónico, solos los dos, yo dando vueltas... ¡Debió ser una marcianada vernos! Lo siento, somos así. N.C.: Es que hacer eso en el año 90... Nunca nos hemos sentido parte de nada absoluto, pero en los 80 tampoco. No era algo que fuera con nosotros. Estábamos ahí, nuestros amigos tenían también grupos y tal, pero no era algo de lo que nosotros nos sintiéramos parte. A: No. Somos poco gregarios. Cero gregarios.

Tampoco se consideran un referente LGTBI, un colectivo del que han dicho que, últimamente, reciben los mayores ataques. ¿Ya han hecho las paces?

A: No nos consideramos referentes de nada, pero claro, nosotros éramos eso. No existía lo LGTBI, éramos un maricón y una bisexual, y ya está. N.C.: Éramos homosexuales y era lo más natural para nosotros. Había gente por la calle que te llamaba maricón, y tú respondías: '¡Hijo de puta!'. A: Claro, para nosotros es natural porque era nuestro mundo. Eso que ahora tiene siglas, para nosotros era nuestro mundo. N.C.: No había siglas, no había nada. Éramos... no sé, es difícil explicarlo. Yo no me tengo que reconciliar con nadie, porque nunca me he peleado con nadie. Oiga, que yo lo único que soy es un hombre que le gustan los hombres, y no pasa nada. Y me gusta el helado de fresa y me gusta la música 'heavy'. Pero yo no me considero parte de nada. Yo soy un ser humano, me considero parte de la humanidad, y ya está. Y no quiero líos con nadie. Pero es verdad que esa esa comunidad, que supongo que existirá, nos ha llamado de todo como comunidad. A: No se puede generalizar, lo que pasa es que siempre nos fijamos en el más ruidoso.

Y, sin generalizar, ¿cómo ven a los jóvenes de ahora?

A: Es que el término 'jóvenes' no existe. Siempre habrá jóvenes que lo que quieren es tener un trabajo estable, casarse, tener un hijo; jóvenes que quieren vivir dando saltos por la vida y no tener una profesión; jóvenes que quieren hacer cosas creativas... N.C.: Jóvenes que quieren tomar drogas; jóvenes que quieren no trabajar nunca... A: Siempre habrá muchos tipos de juventud dentro de cada generación. N.C.: Igual que nuestra generación, la gente de nuestra edad no todos son como nosotros, ni piensan lo mismo. A: A ver, básicamente, nadie era como nosotros. N.C.: Por eso no se puede generalizar nunca.

Musicalmente, ¿Fangoria ha sabido evolucionar con los tiempos?

N.C.: Yo creo que no ha ido con los tiempos, ha ido con nosotros, con lo que nos va interesando. A: Si fuéramos con los tiempos, no haríamos un disco ultraeuropeo. N.C.: Claro, porque en este momento todo es lo latino. A: ¡Y en los 90! N.C.: Te recuerdo que en los 80 tú hiciste un dueto con Latinos Unidos. A: Sí, hicimos una de salsa. Pero en los 90, te recuerdo, cuando éramos DJ y nos sacaban de la cabina, nos decían: 'muchas gracias, muy bonito todo, que entre el DJ de la sala para que se llene la pista'. Y ponían a los artistas latinos de ese momento, que eran los que triunfaban. N.C.: No, nunca nos hemos sentido parte de nada y evolucionamos según la técnica y según la tecnología. No con lo artístico, sino con lo tecnológico. A: Y eso no quiere decir que no estemos completamente abiertos a todo. De Karol G a Paco Amoroso... N.C.: Vamos, me encanta el reguetón, pero no siento la necesidad hacer reguetón. A: Nosotros no tenemos prejuicios.

¿Ni siquiera con los debates culturales que, cada cierto tiempo, aparecen?

A: No. Ni siquiera por las intromisiones. No creemos en la intromisión, creemos que todo el mundo tiene derecho a hacer discos, libros o lo que quiera y que no hay ningún debate. N.C.: Pero bueno, que si hay debate no pasa nada. A: Lo que pasa es que tú eres muy naíf, porque la gente no debate, la gente quiere imponer lo suyo. Punto. Y eso no es debatir. N.C.: Nadie tiene que pedir perdón por pensar diferente a ti. Esto de tener que pedir perdón. ¿Perdón por pensar? ¡Que horror! ¿Perdón por opinar? Pero, ¿desde cuándo? No, nosotros no estamos hechos para el debate ahora mismo, porque aceptamos todos los puntos de vista.

'Me voy', su actual 'single', habla de las despedidas. ¿Estamos preparados para decir adiós?

A: Nunca estás preparado, salvo que sea una decisión. Y cuando es una decisión y la tomas, qué maravilla. N.C.: Ya, pero ¿y si te después cambias de opinión? A: Pues a mí no me ha pasado nunca. ¿A ti te pasa? N.C.: No, pero te puede pasar. Pero te puede pasar. Y cuando lo estás pensando: 'me voy a despedir, pero y si...'. A: Ah, no, qué horror. Es que tardamos mucho en tomar la decisión.

Olvido, Nacho Canut y Mario Vaquerizo son los hombres de tu vida. ¿Ha sido fácil?

N.C.: Hombre, para mí la relación profesional es la más fácil de mantener, porque es una cosa profesional. Lo otro yo creo que es más difícil. A: Ya, pero en nuestro caso tiene mucho mérito porque mezclamos relación personal, que es también sentimental, con el trabajo y nos va bien. Juntos no los soporto mucho, porque son como una piña y me ponen muy nerviosa. N.C.: Claro, es lo malo de los tríos, que si dos se juntan, el otro... A: Claro, los tríos no funcionan (ríe).

sábado, 25 de abril de 2026

#hemeroteca #lesbianismo | Visibilidad lésbica, una larga lucha también en Asturias: «No somos 'amigas': somos lesbianas»

África Preus y Lucía Martos //

Visibilidad lésbica, una larga lucha también en Asturias: «No somos 'amigas': somos lesbianas»

El 26 de abril se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica, una jornada para denunciar que «se está produciendo un cierto retroceso social», pero también para celebrar: «Queremos ser bolleras con orgullo y alegría»
Azahara Villacorta | El Comercio, 2026-04-25
https://www.elcomercio.es/asturias/visibilidad-lesbica-lucha-asturias-amigas-lesbianas-20260425174154-nt.html
 
A África Preus (trabajadora social, 51 años) y Lucía Martos (estudiante de Filosofía, 25) las separa un cuarto de siglo, pero los prejuicios y la discriminación a los que deben enfrentarse por ser lesbianas siguen estando presentes en muchos ámbitos de sus vidas, día sí y día también.

«En primer lugar, sufrimos la discriminación que sufren las mujeres por serlo. Y, además, la sufrimos por nuestra orientación sexual, con violencias específicas como el hecho de ser objeto de deseo de los tíos en una sociedad heteropatriacal. Una herencia del porno que hace que el simple acto de estar besándote con tu novia en la calle pueda llegar a excitarles», empieza a enumerar Lucía una de las muchas luchas por la normalización de un colectivo que, tradicionalmente, se ha visto obligado a enmascarar las relaciones sexoafectivas entre mujeres, disfrazándolas, condenándolas al ámbito privado, al ostracismo, a la esfera de lo íntimo.

«Recuerdo a una conocida que se fue a vivir con su chica a una casa con una sola habitación y una sola cama. Pues bien: para las familias, seguían siendo 'amigas'», cuenta África, también coordinadora de Xega, que denuncia que, ocultas bajo ese tipo de eufemismos, «las lesbianas siguen siendo invisibles para buena parte de la sociedad, incluso dentro del propio colectivo LGTBIAQ+», así que «es necesario hacerse presentes en los medios, en la cultura y los espacios públicos sin estereotipos ni fetichización». O que, «a pesar de los avances conseguidos durante los últimos años» -ahí está el matrimonio igualitario-, todavía queda mucho camino por recorrer. «Y, de hecho, observamos un cierto retroceso, miedo a salir del armario entre las jóvenes, ante los mensajes de odio que se propagan desde la extrema derecha». «Discursos que no podemos olvidar que son delitos de odio», añade Lucía.

África y su chica, Cris, se casaron dos años después de que entrase en vigor el matrimonio igualitario, decididas a tener «los mismos derechos que cualquiera». Pero, antes, llegan las recomendaciones soterradas. Esas que le sugerían: «Aunque lo seas, no hagas alarde de ello». Los intentos de que le gustasen los chicos, de «ser lo más normativa posible», de no «parecer un marimacho». Hasta que se decidió a hablarlo abiertamente con alguna amiga hetero y, poco después, con sus padres. Conversaciones que tanto en su caso como en el de su pareja se saldaron con un sencillo: «Si tú eres feliz, a nosotros nos vale».

Pero, a lo largo de su historia, también han tenido que enfrentar otro tipo de violencias. «Como que, por ejemplo, en una consulta ginecológica, te digan que no te van a hacer una citología porque para qué, si no tienes relaciones sexuales completas, ni tampoco pruebas para detectar infecciones de transmisión sexual. Y por eso demandamos también que la gente esté formada», apunta Lucía, que, en cambio, aplaude que de un tiempo a esta parte «haya más referentes» en la vida pública. «Cantantes, presentadoras, deportistas, periodistas... Pocas, pero las hay».

«Por eso necesitamos en Asturias una Ley LGTBI que nos proteja frente a la discriminación laboral, sanitaria y social. Que nos tenga en cuenta a la hora, por ejemplo, realizar estudios y, de esa forma, ajustar políticas y recursos a nuestras realidades concretas», añade África.

«A ver -confía la coordinadora de Xega- si así entendemos que hay tantos tipos de bolleras como bolleras hay», afirma reapropiándose de lo que ha sido considerado históricamente un insulto y que ella ha transformado en un eslogan: «Bollería fina». Igual que el próximo día 26 (en Les Cigarreres, de 13 a 16 horas) lo celebrarán «organizando un vermuteo que será también concurso de tortilla, para darle la vuelta a la ídem. Porque las lesbianas existimos, amamos y lo gritamos bien alto. Porque la visibilidad no es un capricho: es una necesidad. Cada historia que se cuenta, cada mano que se coge en la calle, cada 'yo también' que llega en el momento justo... cambia vidas. Una tarea en la que no podemos olvidarnos de las dobles y triples discriminaciones. Y, para eso, hay que tener en cuenta a las lesbianas migrantes, racializadas, mayores, gitanas, con diversidad funcional...».

Acto de reparación a Dolores Vázquez 
El Ministerio de Igualdad otorgará el próximo 27 de abril la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad a Dolores Vázquez, que fue sometida a escarnio público y estuvo 17 meses en la cárcel por error tras un tratamiento mediático, social y jurídico plagado de estereotipos por su orientación sexual. «Lo perdí todo. Mi libertad, mi vida, mi voz, incluso mi nombre. Nunca he vuelto a ser la misma y nunca lo seré», contó la gallega en un documental casi veinte años después de que fuera condenada injustamente por el asesinato de Rocío Wanninkhof y, ya en libertad, tuviese que huir de España. Ahora, más de un cuarto de siglo de aquel caso claro de lesbofobia, será el propio Gobierno el que la reconozca como una figura destacada del colectivo LGTBI. Un acto de reparación a ella y a todas aquellas mujeres lesbianas que tuvieron que vivir vidas que no les correspondían por miedo a sufrir acoso y represalias o ser repudiadas socialmente. Mujeres que lucharon por conseguir los derechos de los que goza el colectivo en la actualidad.

Y porque, «aunque en los últimos tiempos se está produciendo una regresión, también hay muchas bolleras que se están organizando en redes de apoyo, decididas a rodearse de entornos amables»: «Queremos celebrar ser tortilleras con alegría y con orgullo, desde la unión, la fiesta y la colectividad. Y no: no somos 'amigas'. Somos lesbianas».

lunes, 13 de abril de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Soraya González, la artista que vivió a caballo entre la exclusión y los escenarios

Mar Cambrollé, Soraya González y Raúl Solís //

Muere Soraya González, la artista que vivió a caballo entre la exclusión y los escenarios

La transformista sevillana, conocida por actuar en el espectáculo de La Esmeralda, pasó por prisión y vivió en la precariedad tras una vida marcada por la represión franquista
Víctor Rojas | Six, 2026-04-13
https://www.revistasix.es/actualidad/muere-soraya-gonzalez-artista-de-sevilla-y-referente-trans-que-sobrevivio-a-la-represion-franquista.html

Solo en un día llegaron a detenerla hasta 14 veces. Un dato que resume las dificultades a las que tuvo que enfrentarse Soraya (Sevilla, 1951-2026) en vida. Una vida que acabó el pasado jueves y que deja como legado su arte, sus historias, su memoria y, sobre todo, su resistencia.

«Fue encarcelada por la Ley de Vagos y Maleantes. De hecho, en un solo día llegaron a detenerla hasta 14 veces cruzando el puente de Triana», explica el periodista Raúl Solís, escritor de ‘La doble transición’, libro que narra la vida de supervivencia de diferentes mujeres trans que vivieron el franquismo, entre ellas, Soraya. «Nunca renunció a ser quien era y ha muerto siendo una mujer. Yo creo que eso es lo máximo que ha hecho por el colectivo: enseñar a muchas generaciones que merece la pena vivir como una es», asegura Mar Cambrollé, activista y amiga de Soraya.

Soraya González, vecina del sevillano barrio de Triana, acudía de forma asidua al Paseo de Colón, donde había una zona durante la dictadura en la que se reunían mujeres trans, personas queer y LGTBI. «Era un lugar donde quedaban, ligaban y socializaban», contextualiza el periodista. Un día, intentando llegar a ese sitio, que estaba justo al cruzar el puente, la detuvieron 14 veces. La última vez la llevaron a comisaría y de ahí a prisión. «La policía la detenía sin que hubiera hecho nada; simplemente por sus andares, que consideraban femeninos», señala Solís.

Tanto es así, que la sevillana estuvo cerca de un año en prisión. Un hecho que le permitió solicitar la indemnización como víctima del franquismo, un reconocimiento que recibió gracias a la ayuda de Cambrollé. «Le correspondió una indemnización única de 8.000 euros», recuerda la activista, quien explica que durante el gobierno de Zapatero se consignó una partida presupuestaria para reconocer e indemnizar a personas que habían sido encarceladas por la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad Social. Sin embargo, Cambrollé hace hincapié en que «una indemnización no puede reparar el dolor de haber sido encarceladas sin haber cometido ningún delito», una opinión que Soraya también refleja en el libro de Solís.

En el mundo artístico, Soraya ganó importancia en aquella época gracias al trabajo de transformista que realizaba en el espectáculo más famoso durante el franquismo en Sevilla, el de La Esmeralda. «Era un grupo de mujeres trans que tenían una caseta propia en la Feria de Abril. Además, tenían un local donde actuaban por la noche, en un sitio entre La Algaba y Sevilla capital», explica el escritor. Solís añade que la artista le contó que a esos lugares iban policías, familias… Era, dentro de la dictadura, «un espacio de pseudonormalización», pero siempre en la oscuridad, por la noche. Luego, al día siguiente, a plena luz, esos mismos policías que acudían al espectáculo podían detenerlas.

Cambrollé pone sobre la mesa que los escenarios han sido espacios donde han podido «hacer una afirmación rotunda de lo que son», así como espacios de transgresión frente a un sistema que negaba su existencia o, más aún, que las castigaba. «Es interesante pensar dónde empieza lo artístico y dónde lo político. Porque su manera de expresarse, de sentir, de ser y de hacer este tipo de espectáculos también era un acto político», reivindica la presidenta de la Federación Plataforma Trans.

Soraya de joven antes de salir a actuar y con su perro paseando por Triana //

Soraya también trabajó en Madrid y se vinculó con Paco España. «Esa es la parte artística de su vida, pero luego su realidad era muy distinta», relata con cierta tristeza Solís. El periodista comenta que la artista vivía en condiciones muy precarias, en un pequeño apartamento de una casa antigua de Triana. «Era usuaria de los servicios sociales de la Esperanza de Triana y tenía una pensión muy baja», afirma el periodista, quien recuerda que estas mujeres no cotizaban por su trabajo debido a la exclusión laboral. Una exclusión que se ha reflejado en los últimos años de la vida de Soraya.

Solís recuerda a Soraya como una mujer valiente, linda y entrañable, además de siempre orgullosa por cantar con su propia voz en sus espectáculos. Y lamenta no tener contacto con nadie de su familia. «Muchas personas LGTBI, especialmente de generaciones anteriores, no tienen vínculos familiares fuertes. En su caso no había una mala relación, pero sí cierta distancia. Y ahora, por ejemplo, tras su muerte, yo no tengo contacto con nadie de su familia», narra. 

Su militancia, su propia vida
Soraya no fue activista, pero sí participó en distintas manifestaciones, como el primer orgullo celebrado en Andalucía, y campañas, como la que se hizo por la Ley Trans. «Ella participó en la primera manifestación que hubo en Sevilla, en 1976 [i.e. 1978], por la despenalización de la homosexualidad», recuerda Solís, quien añade que «no fue activista en el sentido clásico, pero su militancia fue su propia vida». «Simplemente el hecho de haber existido y resistido a un sistema social, político y cultural ya te convierte en una superviviente y, por tanto, en un referente», puntualiza Cambrollé.

El periodista también recuerda los viajes que hizo con Soraya, en 2019, para presentar ‘La doble transición’. «Recuerdo especialmente un viaje a Madrid en AVE: iba mirando por la ventana como un niño al que sacan de casa por primera vez. Era muy entrañable», dice Solís, quien añade que en sus últimos años tenía una «salud muy delicada» aunque desconoce la causa de su muerte. «Su propia existencia ya era una bandera», concluye. 

Trabajar sin cotizar
La exclusión laboral afectó a Soraya al igual que a muchas mujeres trans de esa época. «Son personas a las que se les impidió trabajar en empleos reglados y, por tanto, cotizar. Muchas no pudieron estudiar por la hostilidad en colegios e institutos», destaca Cambrollé, quien recuerda que no había posibilidad de cambiarse el nombre, por lo que les exigían estudiar ‘como hombres’ o renunciar.

«Hay otra compañera, Silvia Reyes, que también aparece en ‘La doble transición’ de Raúl Solís. Ella vino con una beca desde Canarias a Barcelona para estudiar Medicina. Cuando llegó a la facultad, le dijeron que así no podía presentarse. Y, como muchas de nosotras, no renunció a ser quien era, aunque eso implicara pagar un precio altísimo. Terminó renunciando a sus estudios», asegura, además de añadir que la sociedad empujaba a las mujeres trans a la prostitución o, en los mejores casos, al espectáculo.

En este sentido, Cambrollé cuenta que lleva desde 1994, junto a la Federación de Colectivos Trans de España y otras asociaciones memorialistas, trabajando para que se apruebe una ley sobre memoria LGTBI y trans que planteaba medidas concretas para mayores de 65 años que pudieran acreditar haber sido represaliados como una pensión vitalicia equiparable a la de cualquier pensionista; acceso a vivienda pública; y, en caso de dependencia, acceso a residencias públicas.

También incluía medidas simbólicas como recuperar espacios de represión, como la cárcel de Huelva o el centro de Tefía en Fuerteventura, y convertirlos en lugares de memoria del colectivo LGTBI, no solo en placas conmemorativas. «La ley sigue en un cajón, pese a contar con el apoyo de más de 90 colectivos LGTBI y de las principales asociaciones memorialistas del país. Está muy bien recuperar la memoria histórica y exhumar fosas, pero hay personas vivas que también necesitan reparación y un final digno». Un final digno que, probablemente, Soraya no ha tenido.

lunes, 9 de marzo de 2026

#libros #testimonios #artistas | Toda la verdad de una mujer inmortal

Toda la verdad de una mujer inmortal / Yurena.
Milano : Magazzini Salani, 2026 [03-09]
210 p. 
/ ES / Libros / BIO / Artistas / Autobiografía / Biografías / Cultura pop / Iconos / Medios / Tamara / Tamarismo / Testimonios / Yurena
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9791259577474 / 18.90 €
📝 Cita APA-7: Yurena (2026). Toda la verdad de una mujer inmortal. Magazzini Salani.

Todos hablaron de ella hasta que fue ella la que habló.

Cantante, icono pop y personaje mediático convertido en leyenda de la televisión española, Yurena no necesita presentación. Amada y criticada a partes iguales, pocas figuras han generado tanto ruido, fascinación y titulares como ella. Ahora, tras varias producciones audiovisuales en las que se ha ficcionado su vida, llega su propio relato: el libro donde, por primera vez, cuenta sin filtros toda la verdad. En estas páginas, Yurena repasa su trayectoria desde sus inicios como Tamara hasta convertirse en un fenómeno nacional e internacional, comparte sus vivencias en el centro del huracán mediático y revela lo que nunca pudo decir en ningún plató. Un testimonio emocionante, lleno de luces y sombras, pero también de humor, música y, sobre todo, amor. Más que unas memorias, este libro es un viaje al corazón de una mujer que, contra todo pronóstico, se convirtió en inmortal.

«Te aviso de algo: voy a abrirme en canal. (…) Daré nombres, seré explícita siempre que eso no vaya en mi contra, pero no me esconderé. Prepárate para un relato honesto escrito desde el corazón, pero también desde la herida. No quiero dejar al margen nada que sea importante para mí. Ya no». 

😏 Yurena (1969) es cantante y figura icónica de la cultura popular española. Su carrera comenzó en los años noventa bajo el nombre de Tamara, con la que alcanzó una gran notoriedad gracias a temas como 'No cambié' o 'A por ti'. Su estilo personal y su presencia en los medios la convirtieron en un fenómeno mediático sin precedentes en la televisión y la música de nuestro país. A lo largo de su trayectoria, ha sabido reinventarse en distintas etapas artísticas, para, finalmente, consolidarse como Yurena, siempre acompañada por una legión de seguidores fieles en España y en el extranjero. Con giras, actuaciones y nuevos lanzamientos, ha mantenido viva una carrera marcada por la resiliencia, la autenticidad y el magnetismo de su personaje. 

martes, 17 de febrero de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Candela García, artista e histórica defensora de los derechos trans

Fallece Candela García, artista e histórica defensora de los derechos trans
La vedete fue una de las voces más aclamadas en la noche de Sevilla y defensora de los derechos LGTBIQA+ desde los años 60
Clemen Solana | Six, 2026-02-17 
https://www.revistasix.es/actualidad/fallece-candela-garcia-artista-e-historica-defensora-de-los-derechos-trans.html

Candela García //
Quiso ser como Lola Flores: «artista y mujer». Y lo consiguió desde su Sevilla natal que la llora hoy. La gran Candela García ha fallecido a los 85 años hace tan solo unas horas, según ha confirmado su amigo, el productor Pepe Camacho. La sevillana era una de las mayores activistas trans de España, quien estuvo marcada por la represión franquista y la cárcel. Su grito de libertad lo reflejó en la que fuera la última entrevista que concedió para SIX en junio de 2025. «Las personas como yo no hacemos daño a nadie, no entiendo que nos quieran esconder como a ratas», sostuvo.

Voces de Sevilla
Su amigo y voz de la radio en Sevilla, Pepe Camacho, ha sido el encargado de hacer pública la noticia en redes sociales y ha atendido a SIX. «Candela era puro sentimiento, el que pocas artistas tenían», dice el empresario, quien le tenía un «cariño especial». Junto a Candela, triunfó cada sábado el programa ‘Temperamento’. «La gente pedía que viniera Candela y se caían las llamadas», dice con cariño el popular rostro. El cariño era mutuo y Candela agradecía el respeto de Camacho. «A mí, Pepe me regaló un micrófono inalámbrico y casi de cristal», se jactaba la artista en referencia a las noches de trabajo en las salas del sevillano.

No le temía a la muerte y sólo pedía tres deseos: «salud vida y libertad». Apuró las tres desde que viviera el miedo de la posguerra española. Las calles del barrio Los Pajaritos vieron crecer al mito sevillano que deslumbró a la Barcelona canalla de finales de los años 60. Le bastó su identidad para pasar tres meses en la cárcel La Modelo donde la rapaban cada dos semanas «Pensaba en todo lo malo del mundo, lloraba como una loca y sola», relató. Para la sociedad de 1966 era «vaga y maleante».

50 años de trayectoria
El paso de García por Francia marcaría el devenir artístico que cerró hace seis años. Medio siglo le dedicó a su sueño: triunfar en las salas. «Si de alguien aprendí a mover la bata de cola fue de Candela y de todas las mujeres que hacían espectáculo y transformismo», relata Charo Reina para este medio. La folclórica, amiga de García, la recuerda como la «referente» que siempre fue. El cariño que Candela procesaba a la familia Reina y a su matriarca, doña Juana Reina, lo dejó patente en su última entrevista para SIX. «Candela es la única que tiene un vestido mío, el del día que me presentó mi tía Juana», declara la actriz sobre el traje turquesa con el que debutó en el Teatro Maravillas en 1988.

Las noches de ‘Carrusel 77’ fueron las mejores de Candela. Un balé coreano se fijó en la entonces Madame Fifí para recorrer España. Tuvo las «mejores» maestras en la sala Papillón y aprendió el descaro de la noche. Estas fueron el mayor pesar de su madre Amalia. «‘Hasta que tú no vienes, yo no duermo’, me decía», sostuvo en su última entrevista. En efecto, las recorrió varias veces tras los encarcelamientos de los ‘zeta’. Aguantó las torturas en la cárcel y los insultos de los agentes, un continuo de la época. «Era vergonzoso coger el autobús, me tiraban piedras hasta en la puerta de mi casa», relató la artista.

El cupletista Adrián Amaya recuerda a la artista como parte fundamental de la saga de mujeres trans que recuperó la copla. «A estas artistas se le debe todo porque defendían la canción tradicional y la acercaban a los jóvenes», relata emocionado el cantante. La relación con García resultó orgánica tras varias llamadas por teléfono y su visita a la feria de abril donde actuaba con La Esmeralda de Sevilla en las populares casetas de esta. «Aquel día no nos pudimos ver, me deja esa pena». El cancionero aguarda con cariño una de las cintas televisivas en las que García actuaba en los años 90. «Candela era de las de peina y volantes, qué pocas van quedando», dice en su homenaje.

Despedida
Según ha confirmado a este medio una fuente cercana al entorno familiar, el fallecimiento de Candela ha causado una profunda conmoción. La noticia ha llegado apenas unas horas después de su ingreso hospitalario este pasado lunes. El velatorio tendrá lugar mañana miércoles a las 10.30 horas en el Tanatorio SE 30 de Sevilla. Los familiares, amigos y seguidores podrán darle el último adiós a la artista, cuya pérdida ha generado una ola de pesar en Sevilla.

Lola Flores, María Jiménez, Juanita Reina, y Marifé de Triana no faltaron en sus espectáculos. En su día a día las seguía cantando con cariño. ‘Embrujá por tu querer’ fue el tema que jamás eliminó de su repertorio, pues era la canción favorita de su madre. Orgullosa de sus fotos en el Orgullo sevillano, mostraba el álbum con ganas de seguir. Las tuvo siempre para conseguir sus sueños, no las perdió en su incansable lucha por conseguir el DNI que le pertenecía y así siguió hasta hoy. Desde su sofá aleopardado le regaló la mejor tarde a quien escribe estas líneas. «Yo te canto ‘Mi vida privada’», escuchó su barrio.

sábado, 14 de febrero de 2026

#hemeroteca #trans #cine | Ian de la Rosa, único español en la Berlinale: “Necesito ver películas donde ser trans no sea un conflicto”

El cineasta Ian de la Rosa, el viernes al mediodía en Berlín //

Ian de la Rosa, único español en la Berlinale: “Necesito ver películas donde ser trans no sea un conflicto”

El cineasta presenta ‘Iván & Hadoum’, la relación sentimental en el campo almeriense entre un chaval trans y una chica hispanomarroquí: “Es una historia de amor clásica con personajes y cuerpos que no lo son” 
Gregorio Belinchón | El País, 2026-02-14
https://elpais.com/cultura/cine/2026-02-14/ian-de-la-rosa-he-rodado-una-historia-de-amor-clasica-con-personajes-y-cuerpos-que-no-lo-son.html

Cuando Ian de la Rosa (Granada, 38 años) era pequeño, no estaba llamado a ser director de cine. “Pero sí recuerdo que con mi padre veía la trilogía de El padrino, y eso nos unía”, recuerda en Berlín a primera hora de la mañana del viernes, de punta en blanco porque la gala de estreno de su primer largo, 'Iván & Hadoum', se celebra a las 14:00. “Ni me quejo, soy feliz con todo lo que está pasando con la película”, que de la sección Panorama de la Berlinale pasará a la Oficial del festival de Málaga, en una travesía ya habitual del cine español, antes de alcanzar las salas comerciales el 19 de junio. De la Rosa, que creció en Níjar (Almería), iba para médico, hijo de trabajadores sociales; ahora es el representante español en la capital alemana.

'Iván & Hadoum' es una comedia romántica en el campo almeriense, con epicentro en una factoría de empaquetado de tomate. Los elementos nuevos los aportan sus protagonistas: si Iván (encarnado por Silver Chicón) es un transexual que nunca ha tenido la necesidad de salir de su pueblo, Hadoum (interpretada por Herminia Loh) es una marroquí educada en España que ha vuelto al pueblo solo lo suficiente para retomar impulso. “Cada uno tiene claro su horizonte. Uno es más familiar, ella es más aventurera en lo de buscarse su vida. Entonces van a ser consecuentes con lo que ellos han visto en la vida, a pesar de que se les cruza el amor”, explica su creador. “Porque está claro que mi filme es una historia de amor clásica con personajes y cuerpos que no lo son. Me parecía muy importante el tema del deseo y de los cuerpos, la representación trans más allá de la tragedia, como la vivimos en mi generación”.

De la Rosa estudió cine en la Escac, la escuela de cine catalana, porque tenía familia en Barcelona. Con 24 años comenzó a transicionar en su género. En 2015 participó en el festival de Cannes, en el apartado dedicado a escuelas de cine, con 'Víctor XX'. “Lo recuerdo como muy lejano. Porque transitar genera una factura en muchos sentidos. En muchos momentos de esos años sufrí una factura social y económica. Es complicado trabajar, es complicado sentirte a gusto”, sonríe de forma queda. “Ahora lo veo como algo del pasado, en realidad como algo muy lejano. También quiero señalar que la industria no es la de entonces. Ha cambiado muchísimo. Ahora tengo la sensación de que hay más espacio para todos, que se han abierto a nuevas voces y representaciones. Una película como esta no hubiera sido posible hace 10 años. Se ha hecho cuando ha llegado el momento”.

Aunque quiere señalar un referente que habitaba en su subconsciente y que hace poco redescubrió. “Volví a ver 'Belle Epoque', y redescubrí a Violeta, el personaje de Ariadna Gil”. Una película de 1992 con una historia fechada en 1931 le hablaba directamente a un cineasta en 2025: “La secuencia del baile está mostrando a las claras un cambio de sexo. Recordé que cuando era niño la película de Trueba fue el único reflejo que encontré en el cine popular de la transexualidad”.

El cine español también ha mejorado en su representación, por ejemplo, de la España rural. Sandra Romero deslumbró a finales de 2024 con 'Por donde pasa el silencio', y esa mirada del campo desde creadores nacidos allí se suma De la Rosa. “Por eso siento que la industria se está abriendo y se añaden nuevas miradas. Yo no vengo de una familia de cine ni artística ni nada. Mis padres son trabajadores sociales, mi abuelo no sabía leer ni escribir. Yo he estudiado dirección de cine con mucho esfuerzo y además he transicionado”. Y aprovecha para incluir una reivindicación: “¿Para cuándo una escuela pública de cine? He montado el filme en Bruselas y el editor, Yannick Leroy, había estudiado en una universidad pública. ¿Por qué en España es tan caro? Yo he tenido la suerte de que mi familia, para nada megaprivilegiada, me ha podido sustentar a nivel emocional más incluso que a nivel económico, y eso es muchas veces fundamental para coger impulso”.

En 2022 De la Rosa fue candidato a los premios Goya y ganó el Gaudí con su corto 'Farrucas', en el que mostraba la vida de cuatro adolescentes orgullosas de sus raíces marroquíes y españolas de El Puche, un barrio periférico de Almería. El cineasta lo rodó dos veces, porque la primera no le dejó contento. “Aprendí mucho de ese esfuerzo”. Y en ese viaje ya participó una chica, Hadoum Benghnidira Nieto, ahora actriz secundaria en 'Iván & Hadoum', que además ha prestado su nombre al título. “No escribí pensando en nadie. Puse en Google cantante hispanomarroquí andaluza y salió Restinga, el nombre artístico de Herminia. Así de claro. Me emocioné, era perfecta, aunque mis productores me pidieron prudencia. Yo llevaba razón. Silver era amigo de unas amigas, y contacté con él”.

Curiosamente Loh y Chicón proceden de la música, “eco de sus almas artísticas y de su generosidad”, necesaria para un rodaje realizado en tan solo cinco semanas. “Ah, y no les enseñamos el final en guion hasta la noche anterior. Pedí rodar el último día la conclusión del filme, para que sus cuerpos hubieran sentido el viaje de sus personajes”.

Acabando la conversación, De la Rosa confiesa un deseo que cumple 'Iván & Hadoum': “Necesito ver películas, al menos una, donde entienda que mi cuerpo puede ser deseado, que ser trans no es un conflicto. Evidentemente, cuando empieza a transitar, te estalla una bomba en tus cimientos, hay que reconstruirse completo. Hacerlo es duro, aunque también maravilloso. Yo repetiría el proceso”.

jueves, 12 de febrero de 2026

#hemeroteca #lgtbifobia | Nuestra pluma es más fuerte que sus puños

Nuestra pluma es más fuerte que sus puños
La paliza al árbitro alemán Pascal Kaiser pretende ser más que una agresión homófoba. Es un mensaje.
Enrique Alpañés | El País, 2026-02-12
https://elpais.com/espana/madrid/2026-02-12/nuestra-pluma-es-mas-fuerte-que-sus-punos.html

Pascal Kaiser tras la brutal agresión //
En los años noventa, casi todos los equipos de fútbol tenían una mascota y casi todos los colegios tenían un maricón. Yo fui el del mío (el maricón, no la mascota). Por eso, cuando llegó Manolito, en sexto de EGB, me alegré. Manolito era expansivamente alegre, sinuoso en el caminar. Tenía la mirada lánguida y los labios siempre hidratados con 'gloss', lo que le daba un puntito glaseado, la guinda de un barroco pastel. Manolito era maricón, vaya. Y esto me alegró muchísimo. No por haber encontrado a alguien como yo, apenas sospechaba entonces cómo era yo, sino porque los abusones hubieran encontrado un rival más débil.

Manolito pasó a ser el maricón oficial del colegio y yo ascendí al puesto de simple marginal. Durante ese año de tregua me junté con los chicos, gocé de un ascenso social e intenté incluso jugar al fútbol. Evité de todas las maneras posibles al pobre Manolito. Con el tiempo me he dado cuenta de que en realidad el pobre era yo, que Manolito no era más maricón, sino más valiente, más de verdad. En un mundo de niños que luchaban por ser hiperadaptados y uniformes, él supo llevar a gala sus diferencias.

Fui a un colegio público madrileño en una periferia de ladrillo visto y toldo verde. Tenía un patio modesto, de tres campos de fútbol. No es esta una forma de medir el espacio metafórica, aludiendo a un concepto espacial que todos conocemos. Era literalmente lo que había: tres campos de fútbol. Uno era el campo de los mayores, otro el de los pequeños y un tercero reconquistado para combinar fútbol y baloncesto. El resto era periferia. Los campos estaban delimitados por líneas de colores, fronteras infranqueables que separaban a unos niños de otros. Traspasarlas significaba ocupar el centro, formar parte de algo, dejar de ser público y pasar al escenario, al lugar donde pasaban las cosas. Yo siempre me moví en la periferia, flotaba en los márgenes, con el aire solícito del marginado. Aquel año me adentré en el campo de fútbol como quien entra en una guerra: esquivando golpes e intentando no llamar la atención. Pronto se recrudecieron los insultos. Era malo porque era un maricón.

Decía Alana S. Portero que “antes de definirte tú mismo, los demás te dibujan los contornos con sus palabras y sus violencias”. Y fue eso lo que nos pasó, en distintos grados, a Manolito y a mí. Eso fue lo que nos pasó a muchos niños LGTBIQ+, que aprendimos en un patio de colegio que nuestro lugar estaba en los márgenes. Fue el fútbol, antes que el sexo, el que nos marcó a muchos como maricones.

He pensado mucho en este tema estos días, al leer primero con alegría, después con rabia, la historia de Pascal Kaiser. La semana pasada, este árbitro alemán de 27 años le propuso matrimonio a su novio, Moritz, ante unos 40.000 espectadores antes de un partido de la liga de fútbol alemana. En el estadio la gente aplaudió, pero en las redes sociales empezó el acoso. Lo amenazaron, lo insultaron y filtraron su dirección. También se escribieron mensajes de apoyo y de gente escandalizada ante tanta homofobia. A estos les replicaban esa vieja letanía cacatúa: “¿Qué necesidad de exhibirse de esta manera?” “Prueba a hacer eso en Palestina”. Pero Kaiser no tuvo que irse a Palestina para sufrir las consecuencias. Estas llegaron hasta su casa.

El pasado domingo por la noche el árbitro llamó a la policía para denunciar, que restó importancia a sus palabras. 20 minutos después de colgar, tres hombres lo sorprendieron en la puerta de su casa y le dieron una paliza, según confirmaba —con una serie de fotografías escalofriantes— el diario francés L’ Equipe.

En Madrid se registra una agresión LGTBIfóbica al día. Es una dinámica que se repite; basta echar un vistazo a la hemeroteca. Homosexuales apaleados, mujeres trans hinchadas y amoratadas. Enseñamos las cicatrices, mostramos nuestros cuerpos como una cartografía del desastre. Nuestras heridas son el mensaje, nos dicen lo que puede pasar si no andamos con cuidado. La paliza a Pascal Kaiser no fue solo un delito de odio, fue un mensaje de advertencia. Para él y para todos los que somos como él. Nos están diciendo que deberíamos seguir en los márgenes, que hay espacios en los que no podemos estar, donde no podemos ser.

Me dan asco los violentos, pero también me dan rabia los tibios, los que dicen que la sexualidad es algo privado. La que se sale de la norma, claro. ¿Cuántas pedidas de mano heterosexuales y públicas hemos visto que no han acabado en paliza?

miércoles, 4 de febrero de 2026

#hemeroteca #homosexualidad #animales | El santuario de ovejas gais alemán cuya lana se hila en España y desfila en Nueva York

Michael Stücke con sus ovejas en su granja de Westfalia //

El santuario de ovejas gais alemán cuya lana se hila en España y desfila en Nueva York: “Fue difícil convencer al mundo de que esto no era un chiste”

Las ovejas macho que prefieren copular con otros machos suelen ser sacrificadas, ya que no sirven para la reproducción. Una pareja de granjeros alemanes ha creado un santuario para salvarlas y su lana ya ha llamado la atención de estilistas, marcas y celebridades
Lucas Barquero | ICON, El País, 2026-02-04
https://elpais.com/icon/2026-02-04/el-santuario-de-ovejas-gais-aleman-cuya-lana-se-hila-en-espana-y-desfila-en-nueva-york-fue-dificil-convencer-al-mundo-de-que-esto-no-era-un-chiste.html

Michael Stücke (52 años, Westfalia) acaba de perder a su marido Jochen. Hace una semana se celebró el funeral. Los dos vivían apartados en una granja en Löhne, al noroeste de Alemania, y, sin embargo, la ceremonia se llenó hasta los topes. “Debíamos ser 250 personas, eso no es normal. En todas partes se hablaba de cómo consiguieron que una pequeña granja alemana se conociera en todo el mundo”, recuerda su amiga Nadia Leytes. En estos últimos años la pareja se había entregado en cuerpo y alma a un proyecto sin precedentes: crear el primer santuario de ovejas gais. La ausencia de Jochen es una baja insustituible, pero Michael no se va a quedar solo en esta misión. Bajo el nombre de Rainbow Wool le acompaña un colectivo que utiliza la lana de estas ovejas para luchar contra la discriminación que la comunidad LGTBI sigue sufriendo en muchos lugares del mundo.

Desde que empezaron en 2022 no han dejado de sumar entusiastas: el último, Michael Schmidt, estilista de Madonna o Cher, que hace dos meses organizó un desfile en Nueva York partiendo de esa misma lana. La historia de Rainbow Wool es, por tanto, la historia de ese hilo que acabó conectado a Michael, un granjero de Westfalia que pasa su vida entre ovejas, con Michael, un diseñador de Los Ángeles que pasa su vida entre estrellas. Entre los dos, se extiende una compleja red de apoyos y colaboraciones que lleva tres años tejiéndose a lo largo de distintos países como España. Sin embargo, el cabo del que parte toda esta historia no viene de una oveja, sino de un pingüino. En realidad, eran dos, Skipper y Ping, y también eran gais.

“Adoptaron a otro pingüino en el zoo de Berlín, salieron en todas las noticias y eso me llevó a pensar en otros animales gais”, explica Leytes, que, además de amiga de la pareja, es cofundadora del proyecto. Hacía años que los conocía: no vive muy lejos de ellos y un domingo, buscando algo que hacer, dio con las actividades que ofrecían en su granja. “Siempre me sorprendió que Michael y Jochen viviesen tan abiertamente. En el campo eso es muy raro. Como tenían tantas ovejas, un día le pregunté si existían las ovejas gais”, recuerda.

A Stücke la pregunta le descolocó: “Pero al instante dije que sí”, explica. “Hay todo tipo de animales. Después me enteré de que las ovejas gais se han investigado mucho y aún así los granjeros las siguen tratando como un problema”. Juntos descubrieron que estas ovejas, que tienen tendencia a copular con otros machos y no con hembras, suelen acabar sacrificadas al no cumplir con su misión reproductiva. Lo que no esperaba nunca es que Leytes le propusiera salvarlas del matadero. Para Michael esto implicaba enfrentarse de nuevo a los prejuicios del mundo rural más conservador. “Crecí en una granja. Un modo de vida que te ancla mucho, pero también te limita. Cuando salí del armario con 24 años fue muy doloroso, perdí muchos amigos. No fue nada dramático, simplemente sentías el silencio, la distancia. También dejé la granja de mis padres porque era imposible quedarse allí. Para la gente gay vivir en el campo puede ser muy duro”, recuerda.

Después de muchos años había conseguido vivir tranquilo en su propia granja con Jochen y, aún así, se lanzó a la aventura. Como presentía, la iniciativa de rescatar a estas ovejas no sentó bien. “Nos criticaron mucho. Fue muy difícil convencer a la gente de que no era un chiste, ni nada perverso, y que tampoco les queríamos dejar mal a ellos”, explica Leytes. Empezaron pujando en las subastas de los criadores para arrebatárselas a los mataderos, pero lentamente su mensaje fue calando y consiguieron que algunas casas les contactasen directamente. En total, consiguieron 21 ovejas rebautizadas con nombres icónicos para el colectivo LGTBI como Madonna, El príncipe Wooliam o Jean Wool Gautier, a las que se puede apadrinar a través de su web. Entre los cientos de ovejas hembras de su granja, Stücke le hizo un hueco a este rebaño fundador y pronto descubrió sus beneficios.

“Fundé mi granja justo por esto, para reclamar un espacio, para mí y para los animales. Quería demostrar que era posible trabajar en otro tipo de agricultura. Además apareció una ventaja muy práctica: las hembras dejan de producir lana durante el embarazo, pero los machos no. Salvar a estas ovejas se traduce en una producción de lana constante, ética y sostenible”, defiende. Sin embargo, sus esfuerzos tenían un límite y Leytes recurrió a su empresa, la agencia de publicidad ServicePlan, para divulgar el proyecto y, sobre todo, conseguir procesar la lana y fabricar prendas con ella. En la elección de las ovejas no habían diferenciado entre razas y el reto era conseguir unir todas ellas, de las Shropshire a las de nariz negra de Valais, en un solo hilo. Para ello confiaron en uno de los países vecinos con más tradición lanera: España.

En concreto, la hilatura Jesús Rubio, ubicada cerca de Sabadell. “Es increíble que, después de todos los siglos que lleva existiendo la lana, a alguien se le ocurra una idea tan original”, cuenta Antonio Sebastiá, técnico textil de la casa donde se coordinó todo el proceso. “En nuestro caso, no se parece en nada a lo que solemos hacer, trabajamos con hilos más gruesos para tapicería, moda y hogar”. Sin embargo, una vez asimilada la sorpresa inicial aplicaron su experiencia y lo trataron como un proyecto más. Se mandó a lavar en Palencia, después se peinó en Portugal y acabó en Sabadell para la confección del hilo y el doblado final, para conseguir el grosor deseado. “Cuando explicábamos el origen de la lana, al principio a algunos les parecía surrealista pero todos acabaron encantados”, puntualiza Sebastiá. También en Cataluña se realizó el tinte con los colores de la bandera arcoiris y los hilos se mandaron finalmente de vuelta. Con ellos se crearon pequeños complementos como parches, gorras o cordones y gracias a embajadores como Bill Kaulitz, vocalista del grupo Tokio Hotel, se empezó a darse a conocer más allá de Alemania.

A más de 6.000 kilómetros, la granja de Stücke llegó a oídos del diseñador Michael Schmidt gracias a una conversación casual con una amiga y el estilista supo al instante que tenía que formar parte del proyecto. “Es un hecho que la homosexualidad se da en muchas ramas del reino animal y eso demuestra que es completamente natural. Este es un mensaje que la gente necesita escuchar ahora más que nunca. No elegimos ser gais, igual que tampoco lo hace una oveja o un pingüino. Debemos combatir la falsa narrativa de que ser gay es una elección, esa desinformación es la que conduce a la discriminación y la persecución”, explica Schmidt.

Para adentrarse en el proyecto viajó hasta Löhne y pasó unos días en la granja de Michael. También él había crecido en una granja y, mientras hacían crochet, pasaron horas hablando de las diferencias entre sus vidas, pero también de las similitudes: la soledad, la resistencia, sus recuerdos como niños gais. De vuelta a Los Ángeles, empezó a rumiar qué podría hacer con la lana y finalmente se decantó por ir a lo grande: una colección entera de la mano de Grindr, aplicación de citas gais, que desfilaría por Nueva York.

“Las artistas con las que trabajo, como Madonna o Beyoncé, siempre intentan contar una historia sobre el escenario en tres actos. De ellas he aprendido que la narrativa es muy importante para comunicar un mensaje. Por eso no quería crear simplemente una colección de jerséis que se olvidara al día siguiente. Quería contar una historia que hablase de cómo los animales, y por extensión los humanos, son perseguidos por ser gais. Mi show refleja todas las maneras en las que el deseo homosexual se ha representado a lo largo de los siglos. Habla de la fantasía, la diversión, pero sobre todo la supervivencia”, explica.

El pasado noviembre en Nueva York presentó un desfile con el nombre I Wool Survive en el que se sucedían los atuendos de los típicos arquetipos gais, como el marinero, el motero o el policía, confeccionados al completo con la lana de Rainbow Wool y cosidos, en parte, por el propio Michael Schmidt. A Michael Stücke le hubiese encantado asistir, pero tuvo que resignarse, como gran parte de las redes sociales, a contemplar el furor que causó por internet. “Cada vez que lo recuerdo me echo a llorar. La moda no es mi mundo, pero fue muy emocionante ver cómo nuestra lana se convertía en una propuesta tan atrevida”, recuerda.

Mientras su gran proyecto alcanzaba su punto culmen, Stücke acompañaba a Jochen en la última etapa de su enfermedad. “Llevaba años luchando contra el cáncer. En diciembre pudo volver una última vez a casa y a principios de enero se fue en paz. Este proyecto coexistió siempre con su enfermedad, vivíamos juntos la alegría y el dolor. Jochen entendió lo importante que era y lo apoyó desde el primer día con un orgullo discreto, incluso cuando le fallaban las fuerzas”, confiesa.

A pesar de su duelo, Michael no tiene miedo a compartir su historia e insiste en contar todos los detalles: una de las consecuencias más gratificantes que le ha dejado el proyecto ha sido recibir los mensajes de otros granjeros a los que ha inspirado con su propia vida. “Muchos se han sentido identificados, gente queer de áreas rurales, granjeros que nunca pensaron que sus vidas importasen más allá de sus verjas. Este proyecto me ha enseñado que la vulnerabilidad se puede convertir en fortaleza cuando se comparte con otros”, cuenta.

lunes, 2 de febrero de 2026

#hemeroteca #trans #testimonios | Soy tal como tú me ves

Manolita Chen //

Soy tal como tú me ves

Debemos celebrar la publicación el pasado año 2025 (ya van dos ediciones) de la biografía de Manuela Saborido, más conocida por su nombre artístico de Manolita Chen, publicada con el título de “Soy tal como tú me ves” por Ediciones Algorfa.
Pablo Morterero | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2026-02-02
https://www.20minutos.es/nacional/blogs/1-de-cada10/soy-tal-como-tu-me-ves_6926124_0.html

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de recuperar la memoria LGTBIQ antes de los años 80 del siglo XX, es la falta de testimonios de las propias personas homosexuales (gais y lesbianas), bisexuales, trans e intersex.

Como bien recoge Alberto Mira en “De Sodoma a Chueca”, en el primer tercio del siglo XX hombres bisexuales y gais sí empezaron a hablar en primera persona, como Álvaro Retama, Antonio de Hoyos o Luis Cernuda, entre otros, a través de sus obras literarias. Pero ese comienzo fue brutalmente interrumpido con la dictadura franquista, ya que esos autores se vieron perseguidos, obligados a exiliarse, o silenciados por la censura. De hecho, algunas obras escritas en los 50, como “Un amor fora ciutat” de Manuel de Pedrolo de 1959, tuvo esperar hasta l970 para ser publicada, o “Heraclés”, de Juan Gil-Albert, escrita en 1955 y publicada en 1975. En el caso de Pedrolo, la publicación provocó que en 1971 fuera procesado por escándalo público y 146 ejemplares de la primera edición fueron secuestrados.

Si queremos saber sobre la vivencia de las lesbianas, los gais, las personas bisexuales y trans antes de los años 80, debemos utilizar fuentes como los medios de comunicación, claramente homófobos (ya fuesen de derechas, pero también de izquierda, como el anarquista La Tierra, que publicitaba en los años 30 la obra de Augusto Vivero, “Jesucristo, mala persona”, calificando a Jesucristo de “mal hijo, mal hermano, hombre aborrecible, mala persona y homosexual”), expedientes judiciales de perseguidos por el Código Penal, la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, u obras literarias de autores claramente homófobos.

Esa falta de relatos autobiográficos hace que siga siendo tan importante recuperar las vivencias de las personas homosexuales (gais y lesbianas), bisexuales, trans e intersex durante la dictadura y las primeras décadas de la democracia de 1978.

Y por eso debemos celebrar la publicación el pasado año 2025 (ya van dos ediciones) de la biografía de Manuela Saborido, más conocida por su nombre artístico de Manolita Chen, publicada con el título de “Soy tal como tú me ves” por Ediciones Algorfa.

Un relato biográfico dictado por Manolita y recogido de forma fiel por Juan-Ramón Barbancho, que se ha destacado en los últimos años por recuperar las historias de decenas de mujeres trans que transicionaron durante la dictadura. Una “autobiografía” brutalmente sincera, con la honestidad de aquellas personas que han comprendido que solo la verdad nos hace libres.

Una obra que, además, es un antídoto contra el revisionismo “woke” de la ultraderecha, que algunas personas homosexuales (gais y lesbianas) y bisexuales han comprado.

“Soy tal como tú me ves” refleja esa España pobre y miserable, oprimida por la intolerancia de un régimen nacionalcatólico que se cebaba en las clases obreras. Una España donde la arbitrariedad de las autoridades, la perniciosa influencia de una jerarquía católica envalentonada por el éxito de la “cruzada” contra el “peligro rojo”, y la extrema pobreza de la población, se aliaban, junto a la homofobia política, religiosa y social, para convertir en un infierno la vida de las personas que se desviaran (o pudieran desviarse) de la norma de la heterosexualidad excluyente y la masculinidad más tóxica.

Pero también “Soy tal como tú me ves” recoge cómo la resistencia era posible, cómo negarse a renunciar a una misma, a uno mismo, era un camino ciertamente doloroso pero posible. La autobiografía de Manuela Saborido nos muestra como su voluntad de vivirse como la mujer que siempre ha sido, su deseo de maternidad, y su capacidad para perdonar, que no para olvidar, la convierten en una mujer admirable, sin que en ninguna de las páginas del libro se atisbe ese narcisismo patológico que en ocasiones podemos ver en este tipo de obras.

Por todo ello, la lectura de “Soy tal como tú me ves” es una obra de lectura obligatoria para aquellas personas que queremos conocer realmente nuestras genealogías y los testimonios de un pasado que se resiste a abandonarnos.

Para adquirir ejemplares, hay que contactar con la Fundación Manuela Saborido, en el 623 96 62 15. Todos los beneficios van directamente a sufragar las actividades de la Fundación.

#hemeroteca #trans | La paradoja de Filipinas: tolerancia hacia lo trans en el único país del mundo donde el divorcio es ilegal

Harper Viiteri posa en Manila en diciembre de 2025 //

La paradoja de Filipinas: tolerancia hacia lo trans en el único país del mundo donde el divorcio es ilegal

En el país asiático, las mujeres transgénero gozan de alta visibilidad en la calle y los medios de comunicación. Mientras, sus élites políticas siguen siendo muy conservadoras, una contradicción que muestra la enorme brecha entre el poder legislativo y la gente corriente
Rodrigo Santodomingo | Planeta Futuro, El País, 2026-02-02
https://elpais.com/planeta-futuro/2026-02-02/la-paradoja-de-filipinas-tolerancia-hacia-lo-trans-en-el-unico-pais-del-mundo-donde-el-divorcio-es-ilegal.html

La vida de Harper Viiteri ha sido una continua transición. Hace 33 años nació en Marruecos de madre filipina y padre marroquí. Sus padres se habían conocido en Arabia Saudí y, tras concebir a Viiteri, abandonaron el país. Cuando tenía siete años se mudó con su madre a Mindanao, al sur de Filipinas. Siendo hija de una unión ilegítima (la madre había emigrado, pero tenía marido e hijos en Mindanao), fue entregada en adopción a una familia pudiente que le dio su apellido actual. Con ellos alcanzó la estabilidad geográfica y familiar y empezó la lenta transformación de Harper —que nació hombre y fue llamado Jamil— hacia el pleno reencuentro con su condición femenina.

Sentada en su apartamento de Bonifacio Global City (un oasis de pulcritud en el caos de Manila), Viiteri cuenta que a los ocho o nueve años comenzó a “tener conciencia de haber nacido en el cuerpo equivocado”. De aquella época conserva las primeras fotos vestida como chica. “Incluso me ponía una toalla en la cabeza a modo de melena”, recuerda. Con 16 años empezó a hormonarse y a dejarse el pelo largo, pero antes y después caminó hacia algo que, para ella, va más allá de lo físico: ser mujer.

Viiteri, que hoy trabaja en el departamento de RRHH de una multinacional, es una de las 317.000 personas que, según estimaciones de Naciones Unidas, se identifican como transgénero en Filipinas. Se trata, con mucha diferencia, de la cifra más alta de toda Asia. Por debajo de los 100.000 se sitúan, en este orden, India, Vietnam y Tailandia, un país que, por alguna razón, permanece en el imaginario colectivo como la quintaesencia trans del lejano oriente.

En Filipinas, las mujeres —y, en menor medida, los hombres— transgénero son plenamente visibles en grandes ciudades como Manila o Cebú, pero también en localidades menores como Bacolod y en zonas rurales. Operadas o no, suelen ir maquilladas y vestir ropa ceñida. Trabajan en el sector de la belleza o en la industria del espectáculo, pero también como dependientas o azafatas, como abogadas, profesoras o ejecutivas de negocios.

Gigi Mary García, en una cafetería de Quezon City, diciembre de 2025 //

Gigi Mary García
, de la Sociedad de Mujeres Trans de Filipinas, explica que esta acusada fluidez de género enraíza con costumbres precoloniales que los conquistadores españoles encontraron a su llegada en el siglo XVI e intentaron erradicar a golpe de cruz y espada. Existen múltiples registros históricos que dan cuenta de hombres biológicos asumiendo roles femeninos. “Algunas mujeres trans cumplían un papel destacado en la sociedad”, afirma García. Por ejemplo, las ‘asog’, veneradas por poseer, en teoría, virtudes chamánicas. O las ‘mentefuwaley libun’, literalmente ‘el que se convierte en mujer’ en el idioma de los ‘teduray’, un grupo étnico que habita al sur de Filipinas.

Una profunda brecha
Hoy en día, la normalización de lo trans contrasta con el ultracatolicismo institucional que aún impera en el país asiático. Aunque son temas distintos, resulta paradójico que, mientras en sus calles o televisiones circula con amplia libertad la diversidad de género (y lo LGTBI en su conjunto), Filipinas siga siendo el único Estado del mundo, junto con el Vaticano, donde el divorcio está prohibido en todos los supuestos. A ojos occidentales, es como si el archipiélago se hubiera saltado conquistas clave del progresismo moral para aterrizar de lleno en la última etapa. En el mismo país donde las personas trans gozan de gran tolerancia (si bien, aclara García, sus derechos legales son “nulos”), el matrimonio de toda la vida supone un sello vitalicio.

Para Marc Reyes, investigador sobre cuestiones LGTBI, esta aparente contradicción encuentra su explicación en la profunda brecha que aísla a la clase política de la gente corriente. “Los legisladores están mucho más imbuidos de la doctrina católica tradicional que la población general. Son infinitamente más retrógrados”, estima. Gran parte del poder político en Filipinas —sobre todo a nivel nacional— sigue en manos de ricas familias conservadoras que se reparten los sillones más jugosos. Según Reyes, viven en una burbuja de poder y privilegio, sin escuchar demasiado el latido de la mayoría. No es casualidad que el actual presidente, Bongbong Marcos, sea hijo de un expresidente (Ferdinand Marcos), ni que la actual líder de la oposición, Sara Duterte, lanzara su carrera al amparo de su padre (Rodrigo Duterte), quien ocupó la presidencia del país entre 2016 y 2022 y que lleva desde marzo de 2025 detenido en La Haya a la espera de juicio por crímenes contra la humanidad.

Aunque la Constitución de 1987 garantiza la separación entre la iglesia y el Estado, Reyes considera que pocas leyes tienen opciones de prosperar si no reciben antes la bendición de la jerarquía católica. De hecho, sendas proposiciones de ley sobre el divorcio y contra la discriminación por razones SOGI —acrónimo anglófono que responde, en castellano, a orientación sexual e identidad de género— permanecen estancadas en el Parlamento, mientras suspiran desde hace años por un improbable beneplácito episcopal. Paradójicamente, mientras el divorcio no resulta viable sin papeles que lo certifiquen, se puede ser mujer trans aunque en los documentos de identidad aún figure un nombre masculino.

Temor a las élites católicas
Desde el púlpito de uno de los templos que la Iglesia Filipina Independiente (IFI) ostenta en Manila, el monseñor Renato Silvestre sostiene que muchos políticos filipinos siguen presos de un miedo con trasfondo religioso, pero, en esencia, bastante terrenal. “Temen perder el favor de las élites católicas y que esto les estigmatice de cara a sus votantes”, dice. ¿Y si sus votantes son menos conservadores de lo que ellos piensan? “Aun así, prefieren ir a lo seguro”, responde Silvestre.

La IFI es una especie de heterodoxia católica que no llega a ser protestante. Hace más de un siglo que se desligó de Roma. No impone el celibato y participa cada año en las marchas del orgullo. En 2023 ordenó como clérigo a una mujer trans. “Ahora tenemos a muchos seminaristas LGTBI, algunos de ellos transgénero. Solo les pedimos que hagan el bien, y para nosotros no hay nada malo en que dos personas del mismo sexo tengan relaciones o en sentirte mujer cuando has nacido en el cuerpo de un hombre”, asegura Silvestre.

A tenor de la experiencia de Gigi Mary García y Harper Viiteri, también parece existir en Filipinas una alta desconexión entre los obispos y el catolicismo de base. Ambas crecieron en un ambiente muy religioso. Viiteri fue monaguillo y García se reunía con otros fieles para rezar el rosario. Cuando empezaron a transicionar siendo adolescentes, sus padres pusieron pegas más pragmáticas que morales. “Estaban preocupados por las consecuencias del cambio para mi salud, pero hoy me aceptan casi al 100%”, señala García. “Me dijeron que fuera lo que quisiera ser pero que antes terminara mis estudios”, apunta, por su parte, Viiteri, que relata experiencias similares de aceptación parental entre casi todas sus amigas trans.

En sus investigaciones, Marc Reyes ha constatado que los padres católicos de personas transgénero suelen ser más tolerantes hacia sus hijas e hijos que aquellos que profesan la fe protestante, sobre todo en su vertiente más dogmática como la que encarna la muy poderosa Iglesia Ni Cristo. “Pienso que si algo define a los filipinos es que somos ‘soft hearted’ (compasivos, en español) y bastante camaleónicos”, continúa Reyes.

Este investigador narra otro caso de intersección entre catolicismo y asuntos LGTBI con una peculiaridad muy filipina. En el Ateneo, una prestigiosa universidad jesuita, existen baños de género neutro. Y en la Universidad de San Carlos (dominicos), donde él trabaja, no están tan avanzados, pero como académico goza de total libertad para abordar temáticas que en otros lugares del mundo aún levantan ampollas entre los guardianes de la moral tradicional. “Mis colegas investigadores tailandeses alucinan”, dice antes de soltar una carcajada.

lunes, 19 de enero de 2026

#hemeroteca #memoria | Retrato de la Transición : la memoria que escondimos en el desván

Retrato de la Transición : la memoria que escondimos en el desván / Francisco J. Leira Castiñeira ; prólogo de Joaquín Estefanía.

Madrid : Siglo XXI, 2026 [01-19].
496 p.

/ ES / Libros / ES / Historia – Siglo XX / Memoria histórica / Testimonios / Transición / 
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788432321283 / 24.90 €
📝 Cita APA-7: Leira, Francisco J. (2026). Retrato de la Transición : la memoria que escondimos en el desván. Siglo XXI.

Una memoria coral en la que los protagonistas de la Transición retratan las luces y sombras de un periodo político sobre el que debemos preguntarnos: ¿fue un proyecto exitoso?

En 1975 no cambió un régimen: murió un dictador. Así se abrió un pasillo de incertidumbre donde chocaron aperturistas, inmovilistas, reformistas y rupturistas. La Transición, congelada en sus relatos canónicos, acabó pareciéndose al retrato escondido de Dorian Gray: joven y lustrosa en la pared pública, ajada y contradictoria en el desván de la memoria. Este libro recupera ese lienzo y lo mira de cerca. No para negarlo, sino para leer sus grietas.

A partir de testimonios protagonistas de primera mano —voces que vivieron el miedo, la esperanza, la renuncia y el coraje—, el libro construye una polifonía crítica y comprensiva que desmitifica un proceso clave de nuestra historia. Con una mirada al pasado, el autor pretende rastrear los orígenes de nuestra democracia y se pregunta cómo reactualizarla ante la ola reaccionaria que vivimos.

‘Retrato de la Transición’ nos recuerda que este legado no es patrimonio de unos pocos, sino un esfuerzo colectivo, inacabado, que involucra a quienes lo construyeron, a quienes lo habitamos y a quienes lo heredarán.

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Valentino a los 93 años: los amores, su vida y carrera del diseñador

Muere Valentino a los 93 años: los amores, su vida y carrera del diseñador
El diseñador Valentino ha fallecido este lunes 19 de enero a los 93 años en su residencia de Roma y junto a sus seres queridos, según han anunciado desde su fundación
Silvia de Andrés / Ramón Bescos | Divinity, 2026-01-19
https://www.divinity.es/actualidad/20260119/valentino-muere-93-anos-disenador-italiano-amores-vida-carrera_18_018102268.html

Valentino //
Valentino Garavani ha fallecido este lunes a los 93 años en su residencia de Roma, rodeado por su seres queridos. Así lo han explicado en un escrito emitido desde su fundación, que adelantan que el velatorio del conocido diseñador tendrá lugar en Piazza Mignanelli 23 el próximo miércoles y jueves, 21 y 22 de enero, de 11 a 18 horas. El funeral será el viernes 23 en la Basílica Santa María de los Ángeles y los Mártires, en la Plaza della Repubblica 8, en Roma, a las 11 de la mañana.

Los últimos años de la vida de Valentino
El diseñador italiano estaba retirado desde el año 2007, pero nunca dejó de estar presente en los desfiles de su marca. Hace casi dos décadas, con algo más de 70 años, Valentino organizó una gran fiesta para dejar a un lado su carrera profesional y centrarse en lo personal. Cinco años antes, el grupo Marzotto compró la compañía y Alessandra Facchinetti se convirtió en su sucesora. Sin embargo ese puesto duró poco y, en 2008, Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli se pusieron al frente de la firma y cogieron el testigo del legado de Valentino.

El diseñador vivía principalmente en Roma, Italia, aunque también poseía y pasaba tiempo en otras de sus propiedades, como en un chalet en Gstaad, Suiza, o en algunas de las residencia que tenía en París y Nueva York, lugares importantes para el mundo de la moda. Fue en 2019 cuando se conoció que había puesto a la venta su villa en la Toscana, conocida como La Vagnola, una mansión de más de 1600 metros cuadrados.

En el año 2022 la ciudad italiana de Voghera le preparó una exposición para rendirle homenaje por sus 90 años. Pudieron verse entonces 50 de sus diseños más históricos, fotografías y documentos de su carrera. El diseñador se negó entonces a hacer una gran celebración por su cumpleaños por respeto a la guerra.

La exitosa carrera de Valentino en el mundo de la moda hasta su retirada
Ya desde joven mostró interés en el mundo de la moda. Fue aprendiz de su tía Rosa y de una diseñadora local de su Voghera natal (en la región de Lombardía), y posteriormente se mudó a París para seguir formándose en la École des Beaux-Arts y en la Chambre syndicale de la Couture Parisienne. Allí llegaron sus primeras oportunidades: empezó trabajando con grandes nombres del sector, como Jacques Fath, Balenciaga, Jean Desses o Guy Laroche. Ocho años después, en 1959, decidió regresar a su país y montó su propia casa de modas en Roma y con el respaldo de su padre y otro socio. Nació la que sería una de las marcas más relevantes de la moda contemporánea.

El éxito llegó ya desde los primeros años: desfiló en Nueva York y empezó a vestir a nombres de primer nivel. En parte, gracias a su relación Jackie Kennedy, a la que vistió para su boda con Aristóteles Onassis, que confió en su talento y le abrió las puertas a la alta sociedad y la aristocracia. Tras ella, Rosario Nadal, Marie-Chantal Miller, Máxima de Holanda, Mette-Marit de Noruega o Magdalena de Suecia le escogieron, también, para sus vestidos de novia. A todas ellas se han sumado, además, modelos o actrices de renombre, a las que también ha vestido habitualmente.

Los vestidos románticos y de estilo decididamente femeninos han sido en estas casi siete décadas la seña de identidad de la marca, siempre con el rojo muy presente (rojo Valentino ha pasado a ser una expresión frecuente en el mundo de la moda), cortes elegantes, plumas y lazos como características de sus piezas. Actualmente, la compañía pervive con la dirección de Pierpaolo Piccioli.

La vida sentimental de Valentino: sus grandes amores y parejas
El suyo ha sido siempre un perfil muy reservado por lo que se refiere a la exposición de su vida privada. No obstante, pese a esa “discreción absoluta” que regía su vida personal, ha habido algunos detalles que sí se han podido confirmar entre las especulaciones. Uno de ellos, el relacionado con quien ha sido su compañero más conocido: se trata de Giancarlo Giammetti, el socio con el que abrió su propia firma hace más de medio siglo. Pareja en lo empresarial y en lo personal, no fue hasta la década de los dos mil diez cuando el diseñador habló públicamente de ello.

Giammetti venía de una familia acomodada de Roma, estudiaba Arquitectura y conoció a Gavarani en julio de 1960 en una noche en un club romano. Seis años menor que Valentino, pronto se asociaron en lo profesional y en lo personal, generando una dinámica de roles concreta: uno era el creativo, el otro el empresario, uno el talento y otro la mente, según su círculo. La relación sentimental se prolongó durante doce años, pero la laboral se extendió más de medio siglo.

"Giancarlo y yo nos entendemos perfectamente, pero su personalidad es totalmente opuesta a la mía, llegó a decir el modista en una entrevista para la versión estadounidense de Vanity Fair, para la que posaron juntos en 2024. "Un amor fraternal, ancestral, un amor de supervivencia. Qué amor tan increíble experimentamos, y qué profundo afecto seguimos sintiendo", contaba Valentino sobre su relación de amistad con su expareja décadas después.

Pocas relaciones del diseñador se han podido confirmar más allá de la de Giammetti. La más reciente, la que mantuvo con Vernon Bruce Hoeksema, fundador de la marca homónima de accesorios de lujo, al que conoció en los ochenta, cuando se unió a la firma del italiano como vicepresidente ejecutivo.

También se sabe que se enamoró de Marilù Tolo, modelo y actriz que posó para varias de sus colecciones. "Era realmente hermosa, una morena, con unos ojos increíbles. Tenía solo 17 años y yo 27. Incluso le di un anillo, que recuperé. Me decepcionó mucho".