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martes, 10 de octubre de 2023

#hemeroteca #homofobia #iglesia | Munilla, sobre por qué la Iglesia no puede bendecir parejas homosexuales: «No tenemos ese poder»

José Ignacio Munilla //

Munilla, sobre por qué la Iglesia no puede bendecir parejas homosexuales: «No tenemos ese poder»

Religión en Libertad, 2023-10-10

https://www.religionenlibertad.com/espana/115399747/munilla-por-que-iglesia-no-bendecir-parejas-homosexuales-no-tenemos-poder.html

El prefecto emérito de la Doctrina de la Fe, el cardenal español Luis Francisco Ladaria, el 22 de febrero de 2021, respondió a unas "dubia" sobre si la Iglesia tenía poder para impartir la bendición de uniones de personas del mismo sexo. La respuesta del prelado fue negativa y así lo ratificó también el Papa Francisco.

Dos años después se han formulado por parte de un grupo de cardenales otras "dubia" al Papa sobre este mismo tema, que también ha contestado Francisco, y de cuyos planteamientos se hace eco el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, quien ha ofrecido un vídeo explicativo sobre la que es, a su modo de ver, la postura de la Iglesia.

Respuestas "universales" y "valientes"
El obispo comienza defendiendo que el mensaje de la Iglesia debe ser siempre constante y universal. "Cuando Jesús habló de la indisolubilidad del matrimonio, y la Iglesia lo predica hoy, lo tiene que predicar en sitios donde la poligamia está asumida culturalmente o donde es más fácil predicarla. La clave es que estamos ante un recurrente dilema entre 'verdad' y 'caridad', y eso es lo que nos divide. O confesamos una verdad de forma hiriente, faltando a la caridad, o proclamamos una caridad complaciente", comenta.

Otro tema importante para Munilla es que Dios bendice a las personas pero no sus actos pecaminosos. "Decía San Agustín: 'Dios nos toma como somos pero nunca nos deja como somos'. Dios te ama como eres pero cuando te dejas amar te transforma, te santifica. Dios bendice a los pecadores pero no los pecados (...). Dios puede tener paciencia en nuestro caminar pero no puede bendecir un camino que vaya en la dirección equivocada", señala.

"Tenemos que tener valentía para proclamar qué es lo que la Iglesia Católica cree en la verdad moral sobre la homosexualidad. De la misma forma que el Catecismo dice que las personas homosexuales deben ser acogidas con respeto (...), dice, también, con respecto a los actos homosexuales que son intrínsecamente desordenados, contrarios a la ley natural (...), que no pueden recibir la aprobación en ningún caso. La Iglesia distingue entre las personas y los actos", explica el obispo.

Tres razones para no bendecir parejas homosexuales
Munilla explica en este punto los tres motivos por los que no se pueden bendecir uniones homosexuales. "El primero es que las bendiciones son acciones litúrgicas que exigen una consonancia de vida con aquello que significa; una bendición sobre una relación humana exige que esta relación esté ordenada con el designio de Dios. Por eso, otro tipo de uniones, que no necesariamente sean homosexuales pero sí irregulares, tampoco pueden recibir una bendición", comenta Munilla.

"La segunda razón es que el designio de Dios con respecto al amor conyugal es el de un hombre y una mujer abiertos a la transmisión de la vida. Eso no acontece en una unión homosexual. Y, el tercer motivo, sería que esa bendición es una simulación sacramental. La encíclica 'Amoris Laetitia' dice que no existe ningún fundamento para establecer analogías remotas entre las uniones homosexuales y el matrimonio y la familia", explica el obispo.

Las respuestas de Ladaria en 2021
Sobre las respuestas de 2021, Munilla comenta que fue muy explícita. "La declaración que hizo el cardenal Ladaria, y confirmada por el Papa, fue muy clara y muy diáfana. El Evangelio es nítido y sencillo, esto que estoy explicando lo entiende un catedrático y una persona que no ha hecho el graduado escolar", dice el obispo.

"Aquel documento dice que el Papa dio su asentimiento a la respuesta de Ladaria. Subrayo esto porque el Santo Padre está diciendo que la Iglesia no tiene poder para impartir la bendición a las uniones homosexuales, no es que no quiera (...), es que no tiene autoridad la Iglesia y no puede cambiarlo. No puede venir un sínodo y cambiarlo ni un concilio ni el Papa siguiente. ¿El Papa puede venir dos años después y cambiarlo? No, sería una quiebra del magisterio de la Iglesia", asegura Munilla.

Las 'dubia' de los cinco cardenales
Una vez analizadas las respuestas del cardenal Ladaria de 2021, el obispo de Orihuela-Alicante comenta las otras respuestas del Papa que se han publicado más recientemente sobre este tema, después de las dubia de un pequeño grupo de cardenales. Entre las preguntas que hicieron los prelados, una de ellas también se refería a la bendición de las uniones homosexuales.

En estas últimas respuestas a los cinco cardenales, dadas por el cardenal Victor Manuel Fernández, actual prefecto de la Doctrina de la Fe, se dice, respecto a la posibilidad de dar la bendición a parejas homosexuales, que la Iglesia sólo llama 'matrimonio' a la "unión exclusiva, estable e indisoluble entre un varón y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos", y que "otras formas de unión solo lo realizan de modo parcial y análogo por lo cual no pueden llamarse estrictamente matrimonio".

"Por esta razón la Iglesia evita todo tipo de rito o de sacramental que pueda contradecir esta convicción y entender que se reconoce como matrimonio algo que no es", explica. A pesar de esto, "en el trato con las personas no hay que perder la caridad pastoral que debe atravesar todas nuestras decisiones y actitudes, pues la defensa de la verdad objetiva no es la única expresión de esa caridad que también está hecha de amabilidad, de paciencia, de comprensión, de ternura, de aliento".

En el texto se dice también que la prudencia pastoral puede llevar a "discernir adecuadamente si hay formas de bendición, solicitadas por una o por varias personas, que no transmitan una concepción equivocada del matrimonio, porque cuando se pide una bendición se está expresando un pedido de auxilio a Dios, un ruego para poder vivir mejor, una confianza en un Padre que puede ayudarnos a vivir mejor".

Además, se señaló que, "si bien hay situaciones que desde el punto de vista objetivo no son moralmente aceptables, la misma caridad pastoral nos exige no tratar sin más de 'pecadores' a otras personas cuya culpabilidad o responsabilidad pueden estar atenuadas por diversos factores que influyen en la imputabilidad subjetiva".

El Papa aclara que esas "decisiones no necesariamente deben convertirse en una norma" y que "no es conveniente que una diócesis, una conferencia episcopal, o cualquier otra estructura eclesial habilite constantemente de modo oficial procedimientos o ritos para todo tipo de asuntos, ya que todo que lo que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma porque esto daría lugar a una casuística insoportable".

Munilla y la parte "menos clara" de las respuestas
Sobre la última parte de las respuestas de Fernández, en lo referente a que las conferencias episcopales no deben entrar en normativas sobre bendiciones de uniones homosexuales, Munilla entiende que una interpretación podría ser que "los obispos no pueden entrar" porque "ya está suficientemente claro con la declaración de hace dos años, de que la Iglesia no tiene poder para bendecir uniones homosexuales", aunque "no es esa la interpretación que los medios de comunicación han transmitido".

Sobre el "discernimiento para bendecir que se debe tener en cada caso", Munilla comenta: "Los cinco cardenales que manifestaron esas dubia han dicho que estas respuestas les generan más dudas. Ciertamente no es fácil entender, tampoco yo, qué quiere decir en concreto y cómo se entienden algunas de estas expresiones, o si lo que ocurre es que se está renunciando es a responder en concreto y se sugiere que cada uno discierna sus propias respuestas según las circunstancias; lo cual no sería de recibo", dice Munilla.

Los cardenales reformularon la 'dubia' y volvieron a preguntar:

"¿Es posible que en algunas circunstancias un pastor pueda bendecir uniones entre personas homosexuales, sugiriendo así que el comportamiento homosexual como tal no sería contrario a la ley de Dios y al camino de la persona hacia Dios? Vinculada a esta 'dubia' es necesario plantear otra: ¿sigue siendo válida la enseñanza sostenida por el magisterio ordinario universal, según la cual todo acto sexual fuera del matrimonio, y en particular los actos homosexuales, constituyen un pecado objetivamente grave contra la ley de Dios, independientemente de las circunstancias en las que tenga lugar y de la intención con la que se realice?".

"Las dos respuestas, dadas con dos años de diferencia, están asumidas por el Santo Padre. Y en la primera se dice que la Iglesia no tiene autoridad para impartir bendiciones a uniones homosexuales. Debemos atenernos a lo que está claro y pedir al Señor que aclare lo que no está claro", concluye Munilla.

miércoles, 14 de junio de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia #iglesia | La propuesta católica para las Fiestas del Orgullo Gay: tres testimonios que dejaron la vida LGTB

"Solo cuando encontramos a Cristo nos damos cuenta de que somos felices" //

La propuesta católica para las Fiestas del Orgullo Gay: tres testimonios que dejaron la vida LGTB
Religión en Libertad, 2023-06-14

https://www.religionenlibertad.com/espana/631673306/propuesta-catolica-fiestas-orgullo-gay-tres-testimonios-dejaron-vida-lgtb.html 

Se acercan las Fiestas del Orgullo gay en España (del 23 de junio al 2 de julio). Y, Media Salud Comunicación ofrece en vivo varios testimonios de personas que dejaron una forma de vivir la sexualidad que no les hacía feliz gracias al encuentro con Jesús.

Tres hombres con un testimonio realmente impresionante darán a conocer cómo sus vidas cambiaron de forma radical. Y, no necesitaron ningún tipo de terapia para ser plenamente felices. "Dichoso el que se acoge a Él", afirman hoy los tres de forma contundente.

En varias ciudades de España
Como cada día se tienen más dudas sobre estos temas, ya que los jóvenes solamente disponen de información manipulada de lobbies gays, medios de comunicación y redes sociales, Media Salud Comunicación se propone alzar una voz fuerte para la esperanza.

"Hemos hecho varios documentales sobre estos temas, como Transformados, Camino Abierto o El deseo de Dios. Además tenemos un canal de YouTube, La verdad os hará libres, en el que subimos testimonios de gente que ha salido del colectivo trans y homosexual", comenta a Religión en Libertad la directora de Media Salud Comunicación, Marta Sanz.

Algunos de estos testimonios se podrán conocer de primera mano en Madrid, Barcelona, Guadalajara y Valencia:
  • Martes 20 de junio, 20,30 h: Parroquia Madre Maravillas Diócesis de Getafe, Madrid.
  • Miércoles 21 de junio: 21 h: Parroquia Corpus Christi, Barcelona.
  • Viernes 23 de junio: 20,15 h: Parroquia San Isidoro y Pedro Claver, Madrid.
  • Lunes 26 de junio: 18 h: Buenafuente del Sistal, Guadalajara.
  • Miércoles 28 de junio: 20 h: Parroquia de San Miguel y San Sebastián, Valencia.

"Primero habrá una oración con el Santísimo, luego la Eucaristía y después los testimonios. Los testimonios son desgarradores, impresionantes. Uno de ellos, por ejemplo, es el de un hombre católico, que empezó a mentir a sus padres, se metió en el colectivo gay y, a raíz de la muerte de su padre, el Señor le transformó por completo", explica Marta.

"Otro venía del mundo protestante y cambió gracias a una exposición del Santísimo, antes no sabía lo que era 'eso'... otro se prostituía y, a raíz del trato con un sacerdote, encontró a Cristo", añade la comunicadora.

Hablando desde la experiencia
Para Marta, es muy importante que los cristianos acojan a estas personas con amor y siempre desde la verdad. "Dios te coge como estás, te acepta, te ama, pero si eres alcohólico no te empuja a beber más. Te va transformando el corazón, te va cambiando hacia Él, te va santificando. Solo cuando encontramos a Cristo nos damos cuenta de que somos felices", afirma.

Además, una de las principales ayudas que tienen las personas homosexuales es poder escuchar a personas que han estado en su misma situación. "Estos testimonios que se van a dar son desde una experiencia de vida. A mí no me vale la fe de pantallas. Ellos han tenido un encuentro personal con Cristo, no tienen miedo al mundo, son completamente libres", asegura Marta.

"Llevo un año evangelizando en el barrio de Chueca de Madrid (la zona con mayor porcentaje de personas homosexuales) y es muy bonito. Les entregamos una carta, ellos entran en la iglesia, se ponen en oración, alucinan. Es gente que necesita a Cristo, como todos nosotros", puntualiza.

Para Marta, la gran culpa la tienen los intereses económicos que hay detrás de todo esto. "El problema está en los dirigentes de las plataformas que adoctrinan y que van a por los niños. Hay mucho dinero en juego y detrás está la industria farmacéutica", concluye.

viernes, 9 de marzo de 2018

#hemeroteca #iglesia #antifeminismo | Pancartas con trastienda

Imagen: El Comercio / 8M en Oviedo
Pancartas con trastienda.
“Hay una consigna internacional, que sale de los laboratorios de Naciones Unidas y su pretensión globalizadora, que tiene en la estrategia de la ideología de género la hoja de ruta de una revolución cultural de amplio alcance.”
Jesús Sanz Montes | Religión en Libertad, 2018-03-09
https://www.religionenlibertad.com/pancartas-con-trastienda-62931.htm

Hay una estadística que se nos recuerda con profusión, captando la atención por su doloroso protagonismo: la mujer víctima del varón. Ella, junto a los niños que también sufren de tantos modos la violencia de los adultos, representa el deshonroso capítulo de una sociedad prepotente y machista que abusa de modo cobarde de quienes resultan vulnerables ante la nefanda agresividad. Ya sabemos que también la mujer puede agredir y usa de sus violencias, pero el escenario es abrumador al señalar el exceso que tiene en el varón a su principal y triste mentor.

Virginia Woolf, célebre feminista que terminará suicidándose, hablaba ya de los roles estereotipados que podrían haber determinado la lucha de sexos. Un reparto de funciones así, daría como resultado la injusta discriminación que durante tanto tiempo han podido sufrir las mujeres y que tan lenta, pero definitivamente, se ha ido superando, al menos en los países cristianos, aunque no así en el mundo musulmán.

La psicología diferencial ilumina la profunda armonía que existe en la persona humana, como una relación complementaria de varón y mujer. El haber ignorado esta mutua complementariedad ha dado lugar a que la mujer sufriese tantas reducciones. Simone de Beauvoir defenderá la desvinculación de la mujer de la maternidad y del hogar-familia, reivindicando una igualdad sin diferencias con el varón, liberando a la mujer de esas tres “kas” de las que hablaba Charles Möller al comentar la obra de Simone de Beauvoir: la cocina (‘Küche’), la iglesia (‘Kirche’) y los hijos (‘Kinder’).

No es la mujer contra el hombre, ni viceversa, lo que puede aportar claridad en la comprensión armoniosa de la pareja humana; no es la revancha feminista lo que supera los innegables abusos machistas. Julián Marías abogaba por mantener la desigualdad entre el varón y la mujer: no ontológica y discriminatoria, sino una desigualdad complementaria en su reciprocidad armoniosa. Esta es la perspectiva antropológica de Juan Pablo II, al exponer la “unidad de los dos” como imagen de Dios.

Hay una consigna internacional, que sale de los laboratorios de Naciones Unidas y su pretensión globalizadora, que tiene en la estrategia de la ideología de género la hoja de ruta de una revolución cultural de amplio alcance. El ataque a la familia, la censura de la maternidad, la batalla que representan los conocidos lobbies con la sopa de siglas en las que esconden sus nombres, que quieren reescribir la naturaleza humana y la identidad personal, está a la base de esta orquestación en torno a la objetiva discriminación de la mujer o la violencia que ella puede sufrir por parte del varón. Pero ha habido mujeres que también se han dado cuenta de la manipulación de su causa, y han reaccionado con inteligente audacia en un manifiesto pidiendo que no las utilicen, que no están por la labor de secundar el toque a rebato que determinadas corrientes culturales y movimientos políticos se empeñan en imponer con sus escraches mediáticos. No han faltado quienes, dejándose llevar por tal convocatoria populista con toda la carga ideológica de género, han quedado abducidos acríticamente con los “síndromes de Estocolmo” al uso, que sorprenden por su fatuidad argumental y el desconocimiento de todo lo que hay detrás de algunas pancartas con trastienda.

Es demasiado seria la batalla por la verdadera igualdad para andarnos en demagogias mediocres o bailando los sones de los grupos que jalean sus consignas. Es demasiado real el dolor de tantas mujeres como para que se las utilice para causas que no traen libertad e igualdad, sino nuevas imposturas dictatoriales contra la vida y la familia. Hay una igualdad respetable en la reciprocidad entre varón y mujer, que supera la violencia de las prepotencias machistas y feministas, y que secunda sin trampa populista la verdad de la persona humana en su complementariedad. Lo decía el comentarista hebreo del Talmud: «Tened mucho cuidado de no hacer llorar a una mujer, porque Dios cuenta sus lágrimas. La mujer ha salido de la costilla del hombre, no del pie para que luego pueda ser pisada, ni de la cabeza para que se crea superior, sino del costado para ser igual entre ambos, un poco más abajo del brazo para ser protegida, y del lado del corazón para ser amada».

Y TAMBIÉN…
El arzobispo de Oviedo: “Sabemos que también la mujer puede agredir y usar sus violencias”.
El prelado acusa a “los laboratorios de la ONU” de crear “la convocatoria populista” del 8M.
El Plural, 2018-03-09
https://www.elplural.com/sociedad/2018/03/09/8m-arzobispo-oviedo-mujer-violencia-feminismo-machismo

sábado, 11 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | Muere el doctor Nicolosi, el psicólogo que ayudó a miles de homosexuales: «No tienes que ser gay»

Imagen: Religión en Libertad / Joseph Nicolosi
Muere el doctor Nicolosi, el psicólogo que ayudó a miles de homosexuales: «No tienes que ser gay».
Tenía 70 años y falleció por gripe. Reproducimos un artículo con su pensamiento esencial.
Religión en Libertad, 2017-03-11
http://www.religionenlibertad.com/muere-doctor-nicolosi-psicologo-que-ayudo-miles--55406.htm

El pasado 8 de marzo falleció en la Thomas Aquinas Psychological Clinic de California el psicólogo católico Joseph Nicolosi, de 70 años, a consecuencia de las complicaciones en la gripe que padecía.

Casado y con un hijo, era célebre porque durante sus años de ejercicio profesional ayudó a miles de personas con atracción por personas del mismo sexo a cambiar esa orientación, como firme partidario de las llamadas "terapias reparativas" que consideran la homosexualidad una condición no innata, sino adquirida por el sujeto durante sus primeros años de vida.

Linda Nicolosi, esposa y colaboradora de Joseph durante sus 39 años de matrimonio, difundió un comunicado agradeciendo las oraciones y muestras de solidaridad recibidas a la muerte de su marido: "Nunca le preocupó la corrección política, era faliz nadando contra la corriente cultural cuando estaba seguro de que la cultura caminaba en la dirección equivocada. Eso le trajo problemas unas cuantas veces... Joe tenía apasionadas convicciones sobre la verdad sobre el designio del hombre y la mujer... Su carrera estuvo dedicada a ayudar a la gente a orientar su vida conforme a las convicciones más profundas que ellos tenían. Cada cual, insistía, es libre de vivir una vida como gay, pero somos inevitablemente seres con género y nuestra humanidad más plena nos pide vivir conforme a nuestro diseño biológico".

Nicolosi se doctoró en Psicología Clínica por la California School of Professional Psychology de Los Ángeles y en 1980 fundó en Encino (California) la Clínica Psicológica Tomás de Aquino, donde ha fallecido. En 1992, junto a Benjamin Kaufman y Charles Socarides, fundó la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad (NARTH, por sus siglas en inglés), con la misma finalidad de ayudar a personas homosexuales que quieren dejar de serlo.

Entre sus obras publicadas en español figura precisamente ‘Quiero dejar de ser homosexual. Casos reales de terapia reparativa’, publicado por Encuentro.

El lema de su trabajo era ’You don't have to be gay’ [‘No tienes que ser gay’] que encabeza su página personal.

La referencia a Santo Tomás de Aquino en la clínica que fundó no responde solo a su condición de católico practicante. El autor de la ‘Summa Teológica’ era su modelo en cuanto defensor de la primacía de la verdad. La persona y la obra de Nicolosi han sufrido durante años los ataques del lobby gay, victorioso en la aceptación pública de sus intereses, pero él siempre estuvo convencido de que la verdad se abriría camino antes o después y prefirió nadar contra corriente y ayudar a las personas que se lo solicitaban.

Uno de sus últimos artículos fue el publicado el pasado 19 de diciembre por Crisis Magazine, 'The traumatic foundation of male homosexuality' ['El origen traumático de la homosexualidad masculina'], que a la postre ha venido a ser el resumen postrero de su debatido pensamiento. Para que ese debate pueda tener lugar con conocimiento de causa sobre sus ideas, lo reproducimos a continuación:

El origen traumático de la homosexualidad masculina

Como psicólogo que asiste a hombres con orientación homosexual, he contemplado con desolación cómo el movimiento LGBT ha convencido al mundo de que “lo gay” exige una nueva comprensión de la persona humana.

La profesión psicológica tiene mucha culpa de este cambio. En tiempos, se consideraba generalmente que la normalidad es “aquello que funciona conforme a su diseño”. No existía el concepto de “persona gay”, porque la humanidad era reconocida como natural y fundamentalmente heterosexual. En mis más de treinta años de práctica clínica, he podido comprobar la verdad de esta idea antropológica original.

En mi opinión, la homosexualidad es ante todo un síntoma de un trauma de género. Aunque algunas personas nacen con condicionantes biológicos (influencias hormonales prenatales, sensibilidad emocional innata) que les hacen especialmente vulnerables a ese trauma, lo que distingue la condición del hombre homosexual es que hubo una interrupción en el proceso normal de identificación masculina.

El comportamiento homosexual es un intento sintomático de “reparar” la herida original que alejó al chico de la masculinidad innata que no consiguió alcanzar. Esto lo diferencia de la heterosexualidad, que surge naturalmente del desarrollo no alterado de la identidad de género.

El conflicto básico en la mayor parte de los casos de homosexualidad es éste: el chico –normalmente un chico sensible, más inclinado que la media al daño emocional- desea amor y aceptación del padre de su mismo sexo, y sin embargo siente frustración y rabia contra él porque experimenta a su padre como indiferente o abusivo. (Este chico puede tener hermanos cuya experiencia del padre sea diferente.)

La actividad homosexual será la reconstrucción erótica de esta relación de amor-odio. Como todas las “perversiones” –y utilizo el término no con intención de ofender, sino en el sentido de que el desarrollo homosexual “pervierte” o “aleja” a una persona de su objeto propio de atracción erótica [etimológicamente, ‘pervertir’ viene del latín ‘pervertere’, es “dar la vuelta completamente a algo”]-, el eroticismo con el mismo sexo incluye una dimensión intrínseca de hostilidad.

Por tanto, la homosexualidad está inherentemente enraizada en el conflicto: conflicto sobre la aceptación del propio género natural, conflicto en la relación padre-hijo, y normalmente conflicto por el ostracismo ante compañeros del mismo sexo. Esto significa que veremos aparecer asuntos de dominación-sumisión contaminando las relaciones gay.

Para los hombres con orientación homosexual, la sexualidad es un intento de incorporar, “tomar” y “manejar” a otro hombre. Actúa como una “posesión” simbólica de otra persona, con frecuencia más agresiva que el amor. Uno de mis clientes describía su sexualización del hombre al que teme como “la victoria del orgasmo”. Otro hablaba de “orgasmo analgésico”.

Hay algunas excepciones al modelo traumático del desarrollo homosexual. En nuestra clínica hemos encontrado otra forma de homosexualidad que se caracteriza por un vínculo de afecto mutuo, que se ve sobre todo en nuestros clientes adolescentes y en algunos adultos inmaduros. En este tipo de atracción homosexual, no hay actos de dependencia hostil, sino más bien un característico romanticismo adolescente, una obsesión que tiene una manifestación sexual. Tales vínculos tienen lugar durante meses o años y luego son abandonados y pasada esa fase de atracción nunca regresan.

Sin embargo, la regla general sigue siendo válida: si un niño es traumatizado en una forma específica que afecta al género, se convertirá en homosexual, y si no es traumatizado de esa forma particular, tendrá lugar el proceso natural de desarrollo heterosexual.

Muchos hombres gay refieren haber padecido abusos por parte de una persona del mismo sexo durante su adolescencia. El acoso sexual es un abuso, porque se disfraza de amor. He aquí el relato de un cliente sobre un adolescente mayor que él que le acosó:

“Yo quería amor y atención, y tuve todo ello mezclado con sexo. Sucedió durante una época en la que yo realmente no tenía interés en otros chicos… Pensé que él [el abusador] era ‘guay’. Nunca me dedicaba atención salvo para tontear. Cuando hacíamos algo sexual, parecía especial… Parecía excitante e intenso, algo entre nosotros, un secreto compartido. Yo no tenía otros amigos y mi terrible relación con mi padre no ayudó. Buscaba amistad, pero… en la intensidad de la memoria… lo odiaba. Todo aquello era repugnante, perturbador… Ésa es la raíz de mi atracción por el mismo sexo”.

Este cliente había hecho la siguiente asociación: “Para recibir algo bueno, esto es, ‘amor’ y ‘atención’, debo aceptarme a mí mismo como repugnante y malo, implicándome en una actividad ‘espantosa’, ‘prohibida’, ‘sucia’ y ‘repulsiva’”.

Durante la terapia, al analizar los sentimientos de su cuerpo al experimentar un impulso homosexual no deseado, este cliente descubrió que cuando anteriormente experimentaba un sentimiento homosexual, invariablemente tenía la sensación de haber sido humillado por otro hombre. Al reconstruir su abuso infantil, el “avergonzarse de sí mismo” demostró ser un requisito necesario para su despertar homosexual.

La relación entre el pasado de abusos de este cliente y su actual comportamiento homosexual es un ejemplo de una compulsión reiterativa. En busca del amor y la aceptación, se enreda en una repetición de comportamientos de rendición y castigo de sí mismo, por medio de los cuales busca inconscientemente conseguir una victoria final y resolver su herida fundamental. La compulsión repetitiva incluye tres elementos: uno, intento de dominio de sí mismo; dos, una forma de castigo de sí mismo; tres, evitar el conflicto subyacente.

Para tales hombres, la satisfacción por medio del homo-eroticismo se ve incentivada por el temor anticipado a que su autoafirmación masculina cederá y resultará inevitablemente en humillación. Optan por una reconstrucción ritualizada con la esperanza de que, a diferencia de ocasiones anteriores, “esta vez finalmente conseguiré lo que quiero; con este hombre, encontraré el poder masculino de mí mismo” y “esta vez, la agobiante sensación de vacío interno desaparecerá por fin”. Es al revés: una vez más le ha dado a otra persona el poder de rechazarle, de humillarle, y de hacerle sentir que no vale nada. Cuando la situación que produce humillación se repite una y otra vez, esto solo refuerza su convicción de que él es realmente una víctima sin esperanza y, en última instancia, de que no merece que le amen.

Los hombres gay refieren a menudo que necesitan un “chute de adrenalina” que se ve acrecentado con un elemento de temor puro y duro. Existe toda una subcultura gay de sexo público que revela la excitación de actuar en lugares públicos como parques, baños públicos y gasolineras, y que está conducido eróticamente por el temor al ser descubierto y a la exposición.

El acto de sodomía es intrínsecamente masoquista. La relación anal, como violación de nuestro diseño corporal, es poco saludable y anatómicamente destructiva, daña al recto y difunde la enfermedad porque el tejido rectal es frágil y poroso. Psicológicamente, el acto humilla y desprecia la dignidad y masculinidad del hombre.

El comportamiento sexual compulsivo, con su elevado dramatismo y su promesa de gratificación, enmascara la tendencia subyacente, más profunda, más saludable, de conseguir un auténtico vínculo.

La disfunción en el mundo gay es innegable. Los estudios científicos demuestran las siguientes y tristes comparaciones respecto a los heterosexuales:
  • La compulsividad sexual es 6 veces mayor.
  • La violencia con su pareja es 3 veces mayor.
  • Realizan prácticas sádicas en proporción mucho mayor.
  • La incidencia de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad es casi el triple.
  • El trastorno de pánico es 4 veces mayor.
  • El trastorno dipolar es 5 veces mayor.
  • El trastorno de conducta es 3,8 veces mayor.
  • La agorafobia (temor a estar en lugares públicos) es más de 6,5 veces mayor.
  • La dependencia de la nicotina es 5 veces mayor.
  • La dependencia del alcohol es casi 3 veces mayor.
  • La dependencia de otras drogas es más de 4 veces mayor.
La promiscuidad está bien ilustrada en la investigación clásica de David P. McWhirter y Andrew M. Mattison, dos gay que informaron en su libro 'The male couple' [‘La pareja masculina’] (1984), de que, de 165 relaciones que estudiaron, ni una sola pareja había podido mantener la fidelidad durante más de cinco años. A los autores -ellos mismos pareja gay- les sorprendió descubrir que los “líos” con terceros no solamente ‘no’ perjudicaban la duración de la relación, sino que eran un factor esencial para su supervivencia. Concluían: “El hecho singular más importante que mantiene a las parejas unidas más de diez años es su falta de sentimiento de posesión (p. 256).

Reconociendo la dimensión amor-odio en la actividad homoerótica podemos empatizar con el intento reparativo del hombre homosexual para la resolución de su trauma infantil. Esto ofrece una ventana de compresión de por qué la comunidad gay mantiene una profunda insatisfacción a pesar de sus éxitos sin precedentes en conseguir la aceptación social.

La homosexualidad carece de significación en el mundo natural más que como síntoma, una consecuencia de hechos trágicos. A menos que sea algo de otro mundo, algo hecho de fantasía y deseo. Pero con la ayuda de los medios de comunicación, de Hollywood y del impulso político (el más reciente, el de la Administrción Obama), se ha inventado una nueva definición de la persona humana. Esta prestidigitación lingüística ha creado un producto de la imaginación; la ilusión erótica ha secuestrado la realidad. La antropología clásica ha sido invertida y se ha elaborado un nuevo hombre.

Cuando una persona se etiqueta a sí misma como “gay”, se mueve fuera del ámbito de lo natural y se aparta a sí mismo de la plena participación en el destino del hombre. De padres a hijos y de nietos a bisnietos, la semilla de un hombre es el vínculo entre las generaciones. Por medio de su ADN, vive en otras vidas. Cuando se implanta en el vientre de una mujer, su semilla produce una vida humana. Pero en el sexo homosexual, la semilla de la vida solo puede resultar en descomposición y muerte.

En el acto sexual natural, la raza humana se preserva, y el hombre pervive en las generaciones futuras. Pero en el acto sexual de origen traumático que viola nuestro diseño corporal, su poder generador produce muerte y aniquilación. Y así, la sabiduría del cuerpo presenta este contraste: nueva vida frente a descomposición y muerte.

No es sorprendente que veamos tanta insatisfacción en el mundo gay: no solo por la desaprobación social, sino porque el hombre que vive en ese mundo siente la futilidad de una identidad gay. Supone el fin de esa larga lista de ancestros que un día estuvieron unidos, a través de los tiempos, por el matrimonio natural.

En el mundo real, una identidad gay no tiene sentido. Solo como un síntoma, como una reparación erotizada de una pérdida de afecto, tiene sentido la homosexualida