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martes, 9 de marzo de 2021

#hemeroteca #menstruacion | La Universidad de Vigo será la primera de España en dar gratis los productos de higiene femenina.

La Voz de Galicia / Águeda Gómez, directora de Igualdad de Uvigo

La Universidad de Vigo será la primera de España en dar gratis los productos de higiene femenina.
A partir del jueves se pueden recoger en las delegaciones de alumnado de facultades y escuelas de los tres campus.
M.J. Fuente | La Voz de Galicia, 2021-03-09
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2021/03/08/universidad-vigo-primera-espanola-dara-gratis-productos-higiene-femenina/00031615223857548354152.htm

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, la Universidade de Vigo se confirma como la primera institución de educación superior en España en la que las mujeres que forman parte de su comunidad podrán acceder de forma gratuita y universal a compresas, tampones y productos de higiene íntima. Se calcula que una mujer puede gastar hasta 6.000 euros a lo largo de su vida. En el caso de España están gravados con un 10% de IVA y no con un 4% que se aplica a los bienes considerados de primera necesidad.

«Esta medida é un exemplo real do compromiso deste equipo de goberno por facer unha universidade máis igualitaria e xusta, máis neste contexto de crise derivado da pandemia que está a afectar principalmente ao empobrecemento das mulleres en termos de perda de postos de traballo, incremento de fenda salarial e de xénero nos usos de tempos, etc, e que, como no caso de Francia ou Escocia, pretende loitar contra a chamada pobreza menstrual, que afecta sobre todo ás mulleres», explica Águeda Gómez, directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Vigo.

Será a partir del jueves cuando en las delegaciones de alumnado de las facultades y escuelas de los tres campus las alumnas, docentes, investigadoras y personal de administración y servicios puedan recoger lo que precisen. En un plazo breve de tiempo estará a su disposición en dispensadores ubicados en los baños de mujeres.

La Universidad de Vigo no solo se convierte en la primera española en adoptar esta medida contra la pobreza menstrual, sino que confirma su activismo en este sentido, que arrancó el 8M del 2019, cuando la celebración del Día internacional de la mujer pilotó sobre esta cuestión.

Para Águeda Gómez, la institución viguesa no puede permanecer ajena a las desigualdades de género, que se están incrementando con la pandemia, y debe contribuir a hacer un mundo más justo, igualitario y humano poco a poco. «Esta é unha medida que restitúe este agravio histórico patriarcal que sempre desestimou, invisibilizou, excluíu e non considerou as necesidade vitais e sociais das mulleres», asegura a directora da Unidade de Igualdade.

martes, 20 de agosto de 2019

#hemeroteca #machismo #menstruacion | La purificación femenina como argumento en la campaña electoral de Israel

Imagen: El País / Mujeres ultraortodoxas judías
La purificación femenina como argumento en la campaña electoral de Israel.
El Gobierno de Netanyahu promueve publicidad institucional con celebridades para fomentar el baño ritual judío posmenstrual.
Juan Carlos Sanz | El País, 2019-08-20
https://elpais.com/internacional/2019/08/19/actualidad/1566245589_547274.html

En las últimas dos décadas Israel ha triplicado la presencia femenina en la Kneset (Parlamento), al pasar de nueve diputadas en 1997 a 30 en los comicios del pasado abril. Ante la repetición de las legislativas, convocadas para el mes que viene, los sondeos prevén, dada la configuración de las listas electorales, que las parlamentarias seguirán ocupando apenas una cuarta parte de los escaños. Su representación queda lejos aún del listón del 45%, superado ya por países como Suecia y España.

Con solo una candidata como cabeza de lista —la ultraconservadora Ayelet Shaked, exministra de Justicia— las mujeres se ven relegadas o desplazadas por dirigentes masculinos en los principales partidos. En este clima de estancamiento de la presencia política femenina en Israel —que tuvo a una primera ministra, Golda Meir, hace casi medio siglo— el Gobierno de Benjamín Netanyahu —en el que solo figuran dos ministras— se dispone a lanzar una campaña institucional para promover el baño ritual de purificación posmenstrual.

El Ministerio de Asuntos Religiosos, cuyo titular es Isaac Vankin, un ultraortodoxo afiliado al partido Shas (ultrarreligioso sefardí), ha contratado a través de la agencia de publicidad del Gobierno la producción de un anuncio para televisión y plataformas digitales con el objetivo de “hacer más atractiva la percepción de los baños rituales”, según informaba el lunes el diario Haaretz.

Para ello contará con la imagen de celebridades femeninas locales, que animarán a las israelíes a sumergirse por completo tres veces consecutivas, desnudas y de pie siete días después de la menstruación. La ley religiosa judía prescribe que las mujeres son impuras tras el periodo, y por lo tanto no les está permitido mantener relaciones sexuales con sus esposos si no pasan antes por el ritual del 'mikveh', una pequeña piscina de agua de lluvia situada generalmente en una sinagoga o centro religioso.

Los sectores laicos de Israel consideran, de acuerdo con Haaretz, que el Ministerio se ha excedido en sus atribuciones legales, circunscritas a la oferta de servicios religiosos a los ciudadanos que lo demanden, para lanzar una campaña publicitaria destinada a promover la obediencia a un mandamiento de la Halajá o ley judía.

Este departamento gubernamental ya desató la polémica hace cinco años cuando contrató anuncios en los medios de comunicación hebreos para revisar las conversiones al judaísmo. La campaña institucional puso entonces el foco en las conversiones aprobadas por rabinos reformistas, una corriente mayoritaria entre la comunidad judía de Estados Unidos, a fin de que fueran supervisadas de nuevo en Israel de conformidad con el estricto ritual del rabinato ortodoxo.

Los tribunales religiosos tienen jurisdicción prácticamente exclusiva sobre los asuntos de familia, en general, y para los divorcios, en particular, para los judíos en el Estado de Israel, que suman cerca del 80% de sus nueve millones de habitantes. El matrimonio civil no está contemplado en la legislación israelí, aunque el Estado reconoce la validez de los celebrados en el exterior.

El anuncio de la campaña institucional para promover los baños rituales purificadores posmenstruales se ha producido tras la polémica surgida la semana pasada en la ciudad de Afula, en el norte de Israel, por el permiso otorgado por las autoridades locales a una actuación musical al aire libre con separación entre hombres y mujeres en el auditorio. “Fue un día negro para la igualdad de género en Israel”, advierte la escritora y columnista Iris Leal. “No se trataba de una reunión en la sinagoga ni de un acto privado, y se violó un principio básico”. La decisión final del Tribunal Supremo de prohibir la separación por género se comunicó a las autoridades de Afula cuando la actuación ya había concluido.

La campaña institucional del ‘mikveh’ forma parte del acuerdo de coalición que el primer ministro Netanyahu pactó con los partidos ultrarreligiosos para poder formar en 2015 el Gobierno más conservador en la historia de Israel. Los sondeos electorales sobre los comicios del 17 de septiembre publicados el pasado fin de semana apuntan a una repetición del bloqueo que le impidió la formación de Gabinete tras la aparente victoria revalidada por las fuerzas de derechas, que sumaron 65 escaños frente a los 55 del centro, la izquierda y los partidos árabes.

Pacto con los partidos ultrarreligiosos
El veto del exministro de Defensa Avigdor Lieberman a un nuevo pacto con las fuerzas jaredíes o ultraortodoxas forzó entonces el fracaso de Netanyahu. Los partidos ultrarreligiosos —precisamente los que menos presencia de mujeres registran en sus listas— temen verse excluidos ahora de la próxima coalición, y por ello se aprestan a ejecutar acuerdos anteriores, como el de la campaña en pro del ‘mikveh’, al filo de la extinción de la legislatura.

En Israel las mujeres han logrado, sin embargo, avances legales. Antes de que se disolviera la Kneset para la convocatoria electoral de abril, un colectivo de diputadas de varios partidos impulsó la aprobación de una ley para la prohibición de la prostitución, en una medida pionera que ha situado al país entre los diez primeros que se han atrevido a dar el paso.

A mediados del año que viene, cuando entre en vigor la nueva legislación, dejará de estar tolerado ofrecer y recibir sexo a cambio de dinero, aunque se trate de adultos que libremente lo consientan. Los infractores serán multados con 2.000 shequels (unos 500 euros), que se multiplicarán sucesivamente en caso de reincidencia hasta alcanzar los 20.000 euros.

miércoles, 17 de julio de 2019

#hemeroteca #menstruacion | Científicos revelan que la copa menstrual es segura

Imagen: El Mundo / Copa menstrual
Científicos revelan que la copa menstrual es segura.
La primera revisión de todos los estudios publicados sobre esta opción indica que es segura aunque advierte de la baja calidad de los estudios disponibles hasta la fecha.
Laura Tardón | El Mundo, 2019-07-17
https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2019/07/17/5d2deded21efa0a92a8b4634.html

"Se busca" una alternativa más económica que los tampones y las compresas habituales y también más respetuosa con el medio ambiente. La elegida podría ser la copa menstrual, a falta de confirmar su impacto en la salud de las mujeres. Ahora, se presenta la primera revisión sistemática que analiza los datos de 3.300 mujeres y concluye que, a priori, este producto es tan seguro como los sistemas convencionales y, además, no supone mayores fugas.

"A pesar de que 1.900 millones de mujeres en todo el mundo están en edad de tener la menstruación y gastan un promedio de 65 días al año en el tratamiento del flujo sanguíneo, existen pocos estudios de buena calidad que comparen productos sanitarios", asegura Penelope Phillips-Howard, profesora en la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool (MTSA), en Reino Unido, y principal autora del trabajo que acaba de publicar la revista The Lancet Public Health.

Con el objetivo de abordar esta cuestión, Phillips-Howard y su equipo seleccionaron 43 estudios con un total de 3.319 participantes en países de ingresos bajos, medios y altos ingresos. Recopilaron información de conferencias, informes, tesis, literatura científica, costes, análisis de los materiales utilizados y estimaciones preliminares sobre el ahorro de desechos.

Según los autores, no hubo mayor riesgo de infección asociado con el uso de copas menstruales entre las mujeres y niñas europeas, norteamericanas ni africanas. No se observaron alteraciones de la flora vaginal ni daño tisular en la vagina ni en el cuello uterino.

En cuanto a la fuga, fue similar en tres estudios y significativamente menor entre las copas menstruales para un estudio. En algunos trabajos, las fugas se asociaron con un sangrado anormalmente intenso, una anatomía inusual del útero, la necesidad de una copa más grande, la colocación incorrecta de la copa y la copa que se llena.

En lo que respecta al coste y al ahorro de desperdicios, los autores sugieren que en el transcurso de 10 años, una copa supondría aproximadamente entre el 5% y el 7% del coste de 12 compresas o tampones por periodo. Por otro lado, se estima que la copa sólo crea el 0,4% de los residuos plásticos generados por las opciones convencionales. En definitiva, "alrededor del 70% de las mujeres querían seguir usando copas menstruales tras familiarizarse con la forma de colocarlas", señala Phillips-Howard.

En teoría, todo son ventajas para un método que consiste en un recipiente, generalmente de silicona, que se introduce en la vagina durante la menstruación para recoger el flujo sanguíneo en lugar de absorberlo, como hacen las compresas y los tampones. Dado que, tal y como advierten los responsables de la revisión científica, la calidad de los estudios disponibles es baja, "se necesitan más estudios sobre las copas menstruales".

En la misma línea, Pilar Lafuente, ginecóloga del Hospital La Paz de Madrid, opina que aunque esta opción suponga un impacto en la economía y en el medio ambiente, "hay que comprobar con estudios de mayor rigor epidemiológico, el impacto sobre la salud".

Tal y como pone de manifiesto la revisión, excepcionalmente se contabilizaron cinco casos del síndrome de shock tóxico, aunque no se pudo determinar con certeza que las copas fueran la causa. Dicha afección es un trastorno grave y, por suerte, extremadamente infrecuente. Debuta con síntomas como fiebre alta, diarrea o náuseas que de forma rápida pueden generar insuficiencia renal, cardiaca o hepática e incluso conducir a la muerte.

Según datos de los Institutos de Salud de EEUU (NIH), alrededor de la mitad de estas infecciones están asociadas al uso de tampones y, dada la baja calidad de los estudios disponibles hasta la fecha, no se puede descartar que las copas menstruales incrementen el riesgo de contraer esta enfermedad (desencadenada por el mayor crecimiento de la bacteria Staphylococcus aureus). De hecho, así lo subrayaba un trabajo publicado en 2018 y realizado por la Sociedad Americana de Microbiología y la facultad de Medicina de la Universidad de Lyon.

Aunque no se conoce a fondo, se piensa que la capacidad de absorción de estos productos y su colocación en el interior de la vagina permiten mayor concentración de oxígeno en la zona, lo que favorecería la producción de toxinas. Por eso los especialistas recomiendan un correcto uso de estos dispositivos, higiene y no tenerlos durante más de ocho horas.

No obstante, el prospecto de las copas menstruales indica hasta un máximo de 12 horas. Como explica Laura Martín Gutiérrez, farmacéutica del área de servicios asistenciales del Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos (CGCOF), "la copa recoge mayor cantidad de flujo que la que absorben las compresas y los tampones y el material del que está hecho es inerte, no reacciona ni es poroso y no se fijan las bacterias". Al igual que con otras opciones, matiza esta experta, "la higiene es clave para evitar desarrollar infecciones".

Aparte, la revisión también dejó constancia de otra de las dificultades que pueden presentarse cuando las mujeres llevan un dispositivo intrauterino (DIU). La extracción de la copa se asocia con la extracción involuntaria de dicho anticonceptivo. Además, en este grupo se identificaron algunos casos de dolor, heridas vaginales, erupción cutánea y alergias.

Tanto las ginecólogas consultadas como la farmacéutica están de acuerdo en la necesidad de realizar más estudios a largo plazo y con mayor rigor.

Una opción aún desconocida
Llama la atención que a pesar de llevar varios años en el mercado, las copas menstruales son una opción aún poco conocida. Lo confirma precisamente la revisión de estudios publicada en The Lancet Public Health. Según revela, sólo el 30% de los sitios web con información sobre la menarquía incluía las copas y se calcula que sólo entre el 11% y el 33% de las mujeres están informadas sobre esta opción.

Puede que esta sea la razón de que, de momento, "el uso de las copas no sea masivo, aunque cada vez se animan más mujeres, sobre todo entre 20 y 35 años", explica María Jesús Cancelo, jefe del servicio de Ginecología del Hospital de Guadalajara.

Cuesta entre 20 y 40 euros, depende de los elementos que incluya la caja (bolsa de transporte, vaso para la esterilización, etc.). Al ser un producto de higiene íntima femenina, se puede encontrar en farmacias y otros establecimientos. Existen distintos tamaños para adecuarlo a la cantidad del flujo de cada mujer. Teniendo en cuenta el material del que está constituido, generalmente de silicona, "si se utiliza correctamente y se limpia adecuadamente, las copas duran hasta 10 años", matiza la farmacéutica Martín Gutiérrez.

sábado, 24 de marzo de 2018

#hemeroteca #transexualidad #menstruacion | Kenny Jones: Un modelo trans protagoniza una campaña sobre la regla

Imagen: El País / Kenny Jones (m) en la campaña de Pink Parcel
Un modelo trans protagoniza una campaña sobre la regla.
Es un tema que para muchas personas sigue siendo tabú, pero hay hombres que tienen la menstruación.
Emilio Sánchez Idalgo | Verne, El País, 2018-03-24
https://verne.elpais.com/verne/2018/03/24/articulo/1521903538_655726.html

Kenny Jones es un modelo transgénero de 23 años. Ha aparecido en medios de comunicación de todo el mundo desde mediados de marzo, especialmente en su país, Reino Unido, por derribar un muro para las personas transgénero. Es, según varios medios de comunicación británicos, el primer hombre transgénero de la historia que protagoniza una campaña sobre la regla.

La menstruación sigue plagada de tabúes, como detallamos a lo largo de nuestro especial 28 días. El mensaje que más repetimos estaba claro: "Tengo la regla" hay que decirlo más. Uno de los tabúes más persistentes afecta precisamente a personas como Jones, un hombre transgénero. Forma parte de la campaña 'I'm On' ('estoy en', en referencia a la menstruación) de la empresa británica Pink Parcel.

"Apenas he hablado de este tema (la regla) porque la mayoría de las personas transgénero intentan ocultarlo. Creo que la confusión más grande en torno a la menstruación es pensar que va a desaparecer de la nada. No, se queda contigo. Aunque ya no sangro, todavía sufro dolores menstruales de vez en cuando", dice Jones en una entrevista en la página web de Pink Parcel.

Como explica El País en este artículo, los hombres transgénero dejan de sangrar cuando toman fármacos como la testosterona inyectable, pero la menstruación no desaparece como si nada. Durante la transición, es normal que estos hombres sigan sangrando durante un tiempo.

La campaña de esta empresa se centra, precisamente, en eliminar los estigmas en torno a los hombres que tienen la regla. De ahí que hayan lanzado una línea de ropa con mensaje como "tengo el periodo". La participación de Jones refuerza el mensaje de la campaña, abordando un tabú aún más profundo, ya que los debates sobre la menstruación no suelen contar con las personas transgénero.

Jones asegura que la primera vez que tuvo la regla sintió vergüenza y confusión, "ya que me hizo darme cuenta de que la regla no era algo que quisiera para mí. Me empujó más allá en mi transición. Causó una desconexión. Mirar abajo o al espejo y ver el género contrario al que sentía fue un reto diario. Cualquier cosa que implicase estar desnudo me hacía sentir incómodo". Es algo muy repetido por hombres trans: la regla les hace sentir femeninos, lo que puede resultar incómodo. De ahí que concebir la regla como un proceso de hombres y mujeres sea importante.

'Toni the Tampon', Cass Clemmer
Ser hombre y tener la regla
El modelo también ha hablado con el periódico británico Daily Mail: "(La regla de las personas trans) es un estigma muy raro del que deberíamos hablar más. Deberíamos verlo desde una perspectiva positiva. Es parte de lo que somos, una función del cuerpo".

"Durante mi transición, tuve que lidiar con la regla cada mes y la vergüenza que viene con ella. Nunca es fácil, seas hombre o mujer. La menstruación es algo de lo que le cuesta hablar a las mujeres. Para mí, que crecí durante mi transición, sentía que no podía hablar de ello", añade.

Según explica Daily Mail, a los 17 años, Jones empezó a tomar bloqueadores de producción de estrógenos, que detuvieron el sangrado menstrual. "Quiero animar a todo el mundo a tener conversaciones sinceras sobre este tipo de temas. Y si tienes algún comentario negativo que hacer o si piensas que la comunidad transgénero no se merece se parte de una campaña como esta, no vives los tiempos que corren", añade.

Otras personas antes de Jones han intentado poner el foco en los hombres trans que tienen la regla. Un buen ejemplo es este post del artista Cass Clemmer en Facebook, en el que recordaba en 2017 que la regla no es solo cosa de mujeres.

domingo, 11 de febrero de 2018

#hemeroteca #menstruacion | El delito nepalí de la menstruación

Imagen: El Diario / Chicas nepalís confeccionan compresas reutilizables en talleres
El delito nepalí de la menstruación.
Nepal ha decidido prohibir el 'chhaupadi', la tradición que segrega a las mujeres cuando tienen la regla, pero acabar con la tradición es una batalla que va más allá de las leyes. Tener la regla en zonas rurales del centro y el oeste de Nepal es sinónimo de ser obligadas a dormir en cobertizos donde corren muchos riesgos. "Sé que sucede cuando no se sigue el 'chhaupadi': si alguna mujer me toca cuando tiene la regla, vomito sangre", dice el chamán de una zona rural de Nepal.
Zigor Aldama | El Diario, 2018-02-11
https://www.eldiario.es/desalambre/delito-nepali-menstruacion_0_738426905.html

Ganga Kunwar todavía siente un escalofrío cada vez que recuerda la primera vez que tuvo la regla. No porque sintiese miedo ante el hecho biológico en sí, sino porque sabía que, por primera vez en casi 12 años, la iban a echar de casa.

"Ya me habían avisado mis padres de que tendría que respetar la tradición hinduista del 'chhaupadi' -que obliga a la segregación de las mujeres durante su menstruación- y que me recluirían en el 'goth' -como se llama a la pequeña chabola en la que son separadas de la familia-. Hacía frío y sentí terror ante la obligación de quedarme sola en ese cobertizo que no tenía ni puerta, así que me subí a un árbol y estuve encaramada a él durante cuatro días", recuerda ahora, con 30 años.

Del árbol la bajó su madre, que no le dio mayor importancia al asunto. "Pensó que tenía miedo y que era una chiquillada sin importancia", comenta Kunwar. Pero los habitantes de Payal, un pequeño poblado del distrito nepalés de Accham, se lo tomaron muy en serio. Creyeron que no había cumplido con la tradición y comenzaron a achacarle todos los males que sucedían.

"Si alguien se ponía enfermo, decían que la culpa era mía por no haberme quedado en el 'goth'. Si un tigre mataba al ganado, también", cuenta Kunwar.

"La primera vez que tuve la regla, me intentaron violar"
A su lado se ha reunido un grupo de mujeres que quieren compartir sus experiencias sobre el 'chhaupadi'. "La primera vez que tuve la regla, como el 'goth' estaba muy lejos de nuestra casa, un grupo de chicos me intentó violar. Si no hubiese sido por un hombre que me salvó, lo habrían logrado", afirma Basanti Bohara.

"A mí me tocó en invierno. Estaba en la montaña y hacía muchísimo frío. Así que tuve que encender una fogata que apagué cuando el humo apenas me dejaba respirar", añade Ganga Pariyar. El pasado día 8, una mujer de 21 años murió por inhalación de humo cuando estaba segregada.

En la aldea de Payal saben bien lo que eso supone. En 2012, dos jóvenes fallecieron en sus respectivos 'goth' y un grupo de mujeres -en el que se encuentran Kunwar, Bohara, y Pariyar- se rebeló contra el 'chhaupadi'.

"Decidimos destruir todos los 'goth' que había para que los hombres no nos pudiesen echar de casa", comenta Bohara. Pero el remedio terminó siendo peor que la enfermedad. Muchas familias, temerosas de que saltarse la tradición trajese mala suerte, una creencia alentada por los chamanes, decidieron continuar expulsando a las mujeres durante la menstruación. A falta de un cobertizo en el que resguardarse, estas se veían obligadas a dormir al aire libre.

La lucha por la erradicación del 'chhaupadi'
Fue entonces cuando diferentes organizaciones no gubernamentales actuaron. "Abrimos un diálogo con las autoridades locales para convencerles de que había que abolir esta práctica, que no solo va contra la Constitución y los Derechos Humanos, sino que pone en peligro la salud e incluso la vida de las mujeres", explica Lachhindra Maharjan, trabajador local de Save The Children.

Es una de las ONG que trabajan en Nepal para lograr la erradicación del 'chhaupadi', una práctica que incluye un amplio abanico de prohibiciones durante la menstruación: las mujeres no pueden tocar ni a los hombres ni alimentos o animales domésticos, y tampoco pueden acudir a rezar a los templos.

La estrategia surtió efecto en Payal y ahora el pueblo está orgulloso de haber logrado la etiqueta 'chhaupadi free' –libre de chhaupadi–. No obstante, un recorrido por sus callejuelas embarradas demuestra que todavía es fácil encontrar chamizos para la segregación de las mujeres.

Tres meses de cárcel por echar a una mujer con la regla
Algunas reconocen que la tradición es más fuerte que la ley, aunque muchas han encontrado una forma intermedia para cumplir ambas: separarse de la familia recluyéndose en una habitación vacía de la vivienda, que únicamente se utiliza para este propósito. "Es algo que también se hace en ciudades, incluso en la capital, Katmandú", reconoce Maharjan.

Los diputados nepalíes que actualmente debaten cómo articular la prohibición del 'chhaupadi', aprobada el año pasado y cuya entrada en vigor está prevista para el mes de agosto, tendrán que decidir, entre otras cosas, si esa alternativa es legal.

De momento, ya han anunciado que obligar a una mujer a ser segregada será castigado con hasta tres meses de cárcel y una multa de 3.000 rupias (25 euros). Se lleva así al Código Penal el dictamen del Tribunal Supremo, que ya en 2005 consideró ilegal esta tradición y exigió al Gobierno que iniciase los trámites para su prohibición.

"Es mejor que se muera en el 'goth' que tenerla en casa"
A pesar de todo, Namsara Thakulla continuará exigiendo a su nieta, Gita Thakulla, que se recluya en el 'goth' cuando tenga la regla. "Es mejor que muera allí que tenerla con el resto de la familia en casa", sentencia esta mujer de 65 años que se gana la vida adivinando el futuro en otra remota localidad de Accham.

"Si alguien muere durante el 'chhaupadi' es porque estaba destinada a ello. Pero no podemos enfurecer a los dioses, porque el resultado será mucho peor", afirma sin rubor alguno.

A unos 50 kilómetros, en Banyagadi Jaygath, el chamán Prem Bahadur Khadka promulga algo similar. "No estoy de acuerdo con la destrucción de los 'goth' a la que obligan algunos gobernantes. Yo soy partidario del 'chhaupadi' y sé que sucede cuando no se sigue: si alguna mujer me toca cuando tiene la regla, vomito sangre."

"Por eso, siempre que me preguntan, yo aconsejo que saquen a las mujeres fuera de casa para evitar tragedias", señala este hombre de 82 años que asegura haber sido poseído por un espíritu que le dio sus actuales poderes sanadores cuando tenía 25 años.

Puede parecer una broma, pero en el pueblo todos le toman muy en serio.

Curiosamente, su hijo es el responsable de acabar con el 'chhaupadi' en la zona. Rajendra Bahadur Khadka es el gobernador de esta municipalidad rural, un nuevo término administrativo que engloba diferentes aldeas. "Yo no soy mi padre", aclara cuando se incide en esta coincidencia. "El 'chhaupadi' ha sido abolido en su forma más cruel en un 90%, y creo que es una práctica que se debe regular", afirma, demostrando que no está en contra de la segregación de las mujeres. "Sacarlas fuera de la casa no es aceptable, pero separarlas en una habitación destinada a ello, sí".

Es lo que Khadka hace con su esposa. Cuando menstrúa, él no la toca ni come lo que ella cocina. "Estoy haciendo todo lo posible por cambiar mi mentalidad, pero este es un país hinduista con tradiciones muy arraigadas. Nuestro plan ahora es destruir los 'goth' para que en dos años no quede ninguno y abolir el 'chhaupadi' en la próxima década", explica el político.

Claro que, cuando dice abolir él se refiere a transformar la práctica en una versión más moderna y aceptable a los ojos del mundo. "Las cosas llevan su tiempo. Nepal será un país mucho mejor cuando nosotros y nuestros padres muramos", sentencia.

jueves, 2 de noviembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #trabajo | “No somos princesas consumidoras, somos reinas creadoras”

Imagen: El País / Nuria Oliver, Asunción Gómez y Cristina Aranda en AIshow
“No somos princesas consumidoras, somos reinas creadoras”.
En Europa solo el 30% de los trabajadores en tecnología son mujeres, según la Comisión Europea. Cuatro mujeres tecnólogas debaten sobre cómo superar este problema.
Isabel Rubio | El País, 2017-11-02
https://elpais.com/tecnologia/2017/10/30/actualidad/1509378543_688590.html

Cuando en una ponencia, la directora de ‘marketing’ de Intelygenz y cofundadora de Mujeres Tech, Cristina Aranda, pregunta al público cuántas veces ha escuchado la expresión “este niño es un mandón”, pocas personas levantan la mano. Sin embargo, al hacerlo con “esta niña es una mandona”, casi todos los oyentes alzan el brazo. “Ya con eso se nos dice que no podemos ser líderes”, explica. Solo el 30% de los trabajadores en el sector tecnológico en Europa son mujeres, según la Comisión Europea. En España, la cifra es aún más preocupante: representan un 18%, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Algunos eventos apuestan por dar visibilidad al trabajo de las mujeres en el sector de la tecnología. Por ejemplo, en la feria de Inteligencia Artificial AIshow, que tuvo lugar la semana pasada y en la que una serie de mujeres debatieron sobre la importancia de tratar esta problemática desde diferentes ámbitos como la educación.

Aranda cree que un problema es cómo “somos educados”: a la “rosificación” en los juguetes y la falta de referentes femeninos. “Si no tenemos nombres de inventoras y de científicas en los libros de texto, ¿cómo vamos a querer ser una de ellas?”, afirma. Solo 48 mujeres han ganado un premio Nobel frente a 847 hombres. En el caso de los premios Turing, los considerados Nobel de ciencias de la computación, solo dos chicas han sido galardonadas desde 1966.

A la falta de mujeres referentes, la ingeniera en telecomunicaciones y directora de investigación en ciencias de datos en Vodafone Nuria Oliver añade que existe una imagen errónea sobre qué significa trabajar en tecnología. “En las películas, series y medios de comunicación el informático suele ser un chico friki, con pocas habilidades sociales, gafas y poca higiene personal. Pero no hay que olvidar que todas las disciplinas usan tecnología: desde el periodismo hasta la medicina”, explica.

Según el ministerio de Educación, las mujeres suponen el 55% de las matrículas totales en universidades de España. Sin embargo, solo el 10% de los alumnos de Ingeniería Informática son mujeres, según el ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Sin embargo, en 1980, el porcentaje de chicas que cursaban esta carrera estaba entorno al 30%. Así lo afirma la vicerrectora de Investigación, Innovación y Doctorado en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Asunción Gómez, que sostiene que varios estudios demuestran que aún habiendo menos mujeres, sus notas son mejores que las de los hombres.

Desde la universidad se impulsan iniciativas para captar talento femenino: desde charlas en los colegios a talleres sobre cómo hacer un robot o desarrollar una app. “Si a los 15 años una chica duda entre hacer una ingeniería u otra carrera, siempre se puede apuntar a uno de estos cursos”, señala Gómez. Además, la UPM ha solicitado financiación a la Comisión Europea con el fin de incrementar el número de ayudas a mujeres que hacen doctorados de ingeniería.

Esta desigualdad de género en el sector tecnológico afecta en ocasiones a los productos que fabrica la industria. Por ejemplo, Aranda recuerda cómo un grupo de hombres informáticos crearon un reloj inteligente que tenía en cuenta todas las variables de salud de los usuarios menos la menstruación, y se pregunta si esto hubiera ocurrido si en el equipo hubiera alguna mujer.

Las máquinas también reproducen los sesgos sexistas de los humanos. Al buscar ‘chief executive officer’ (director ejecutivo, en inglés) en Google, salen imágenes de hombres blancos en traje. Mientras tanto, al escribir ‘house cleaner’ (limpiador del hogar), aparecen solo mujeres. Hay un sesgo de género porque el algoritmo aprende de los ejemplos que se le muestran.

Nuria Oliver sostiene que el problema no tiene solución a corto plazo, pero hay que abordarlo porque “no se están teniendo en cuenta las contribuciones de la mitad de la población”. Las empresas son más eficientes si cuentan con talento diverso. Un estudio de 2013 de la Unión Europea sostiene que una mayor presencia de las mujeres en el sector digital del continente impulsaría un incremento anual del PIB estimado en 9.000 millones de euros.

La directora de innovación de Fujitsu, Cristina Magdalena, subraya que grandes compañías tecnológicas como IBM o Microsoft y la propia Fujitsu ya cuentan con varias mujeres en cargos directivos. “La cabeza de las chicas está organizada buscando más flexibilidad, es decir, estamos más abiertas a nuevos cambios y eso es muy importante en el sector digital”, afirma.

Todas ellas sostienen que la clave está en acercar la tecnología a las niñas desde la escuela. Oliver propone incorporar una asignatura troncal llamada pensamiento computacional, en la que se enseñe a programar, resolver problemas o representar la información. “Si incluimos esta asignatura nadie pensará que la tecnología no es de niñas, ya que por ejemplo nadie piensa que leer es de niñas o de niños. Es decir, si todo el mundo estudia tecnología por igual conseguiremos reducir la brecha de géneros”, señala. Para Aranda, también es fundamental acabar con los estereotipos y enseñar a las chicas que la tecnología es una oportunidad para ganar mucho dinero. “Es un reto tremendo el desaprender lo aprendido. No somos princesas consumidoras, somos reinas creadoras”, concluye Aranda.

jueves, 12 de octubre de 2017

#hemeroteca #menstruacion | Erika Irusta: “Frente al desahucio corporal, orgullo menstrual”

Imagen: El Salto / Erika Irusta
Erika Irusta: “Frente al desahucio corporal, orgullo menstrual”.
Erika Irusta lleva años escribiendo sobre ciclo menstrual en su blog El Camino Rubí.
Tania B. Martínez | El Salto, 2017-10-12
https://elsaltodiario.com/pista-de-aterrizaje/erika-irusta-orgullo-menstrual

Erika lleva años escribiendo sobre ciclo menstrual en su blog El Camino Rubí. También gestiona la comunidad Soy1soy4 y es autora del libro ‘Diario de un cuerpo’. Lejos de posturas esencialistas, prefiere hablar de “personas menstruantes” y defiende la cultura menstrual como una cultura de cuidados que debe hacer frente a la neoliberal.

- Muchas mujeres no saben cosas tan básicas como que solo somos fértiles unos pocos días del ciclo o que el moco cervical cambia cuando se está ovulando. ¿Por qué no conocemos nuestros cuerpos?

- No conocemos nuestros cuerpos porque no nos pertenecen. De un tiempo a esta parte hemos delegado el cuerpo, porque también lo han usurpado, y se lo hemos dejado a la clínica, y la clínica ni puede ni debe explicarlo todo. Que el sistema sanitario debería ofrecer más conocimientos, sí. Pero sobre todo, lo que tiene que hacer es entender que ciertas patologías no son normales. Por ejemplo, que la menstruación duela no es normal y no es un síntoma de salud. Deberíamos demandar que se dedique dinero a investigar el cuerpo menstruante.

- Con todo lo aprendido con el feminismo, ¿no deberíamos incidir más en que no todas las mujeres menstrúan?
- Tengo que explicar un millón de veces que existen mujeres que no menstrúan, tanto porque, como en el caso de mi madre, les han quitado el útero, como porque hay mujeres que tienen pene, igual que hay hombres que menstrúan.

- A algunas feministas tampoco les gusta que se hable de personas menstruantes porque se invisibiliza a las mujeres.
- Creo que es importante evaluar el simbólico de ser una persona menstruante en un traje social de mujer, porque menstruar, ser el otro cuerpo, es lo que ha sido determinante para ser un cuerpo de segunda. De hecho, la menstruación es lo que, culturalmente, nos ha vestido de mujeres (lo seamos o no). Pero ahora bien, es necesario visibilizar otro tipo de ser persona menstruante, con los dolores y traumas que eso genera en otros cuerpos. Y cada una ha de trabajar para poder enseñar y validar su propia experiencia menstrual y generar, juntas, conocimiento. Porque lo nuestro es un horror, pero imagínate a un hombre que es menstruante en esta sociedad donde los “hombres de verdad” no menstrúan.

- Desde luego, la experiencia menstrual es muy diversa…

- Ningún cuerpo menstruante es igual a otro. Por ejemplo, no sé cómo es la experiencia en un cuerpo con síndrome de ovarios poliquísticos o con endometriosis. En mi caso, sé cómo es la experiencia de tener hiperestrogenismo. Yo no puedo ni quiero ser la voz de ningún cuerpo menstruante, sino poder facilitar herramientas, lenguaje, balbuceos para que cada una pueda explicar su experiencia y darle validez. Creo que es así como vamos a generar un conocimiento que realmente nos hable.

- Tememos la típica pregunta: “¿Es que estás con la regla?”.

- Hemos aprendido que el cuerpo es lo que nos ha limitado. Y no, lo que nos ha limitado es la lectura patriarcal de nuestro cuerpo. No es que mi cuerpo sea torpe, no es que mi menstruación sea una mierda. Y esa es la mayor trampa en la que hemos caído. Las mujeres no tenemos ni idea de lo que es vivir una experiencia menstrual más allá del patriarcado. Es muy interesante que, por curiosidad, empecemos a hacerlo. Es un acto revolucionario vivir la experiencia menstrual.

- El mundo debe adaptarse a nuestros cuerpos…

- La conclusión para mí es esa. Yo he tomado la determinación de que no voy a mutilarme más ni a torturarme más, ni a maltratarme más para entrar en una sociedad que me expulsa y que no me deja hueco. Pero me da mucho miedo una de estas cosas tan bonitas que hace el sistema, que es que lo usurpe y le dé la vuelta. Por ejemplo, empresas británicas que hacen cursos sobre ciclo menstrual y coaching menstrual. Tenemos una oportunidad brutal para dinamitar eso, pero al final se venderá en formato “cómo explotar al máximo a la persona menstruante en el trabajo”. Yo quiero un sistema que esté diseñado para todos los cuerpos. Vamos a crear una cultura de cuidados, porque la cultura menstrual es una cultura de cuidados, frente a la cultura neoliberal.

- Ante el tabú o los anuncios edulcorados de compresas, ¿cómo hacer de la regla un elemento empoderante?
- No me gusta la palabra empoderante. Prefiero el orgullo, orgullo menstrual. Creo que el ciclo menstrual es una de las puertas brutales que tienes para habitar tu cuerpo. Frente al desahucio corporal, orgullo menstrual. Hay que entrar al cuerpo pegando la patada al tabique de ladrillos que te han puesto.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

#hemeroteca #transexualidad #salud | Hombres transexuales vuelven a menstruar por falta de un fármaco

Imagen: El País
Hombres transexuales vuelven a menstruar por falta de un fármaco.
Los geles de testosterona que usan en vez de las inyecciones no bastan.
Emilio de Benito | El País, 2016-12-14
https://politica.elpais.com/politica/2016/12/09/actualidad/1481305058_881245.html

Álex, un hombre transexual de 39 años, ha vuelto a tener la regla después de seis años. "Es algo que pensabas que te habías quitado de en medio" en el proceso de ser, en todos los aspectos, un hombre, aunque naciera con genitales femeninos, explica. Es un "daño moral, psicológico", insiste quien ha conseguido ya "la invisibilidad" en el trabajo, un objetivo de muchas personas transexuales que quieren ser un hombre o una mujer más en todos los entornos.

La causa de este cambio es el desabastecimiento de un fármaco, un preparado de testosterona inyectable, de nombre comercial Testex prolongatum. El laboratorio fabricante, Desma, y la Agencia Española del Medicamento advierten de que el problema se solucionará a mediados de enero.

No es el único caso de un medicamento que falta para las personas transexuales –y muchas otras que necesitan suplementos hormonales–, advierte la endocrinóloga Isabel Esteva, del Grupo de Identidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma por los Derechos Trans, que es la que ha movido las denuncias (y ha convocado una protesta ante el Ministerio de Sanidad el próximo sábado 17 de diciembre) destaca que también hay escasez de un fármaco de estradiol (en este caso, para las mujeres transexuales), los parches de Meriestra, pero admite que en este caso hay alternativas accesibles y asequibles.

"El problema con el Testex es que la única alternativa que había, el Reandron [una formulación de liberación lenta que permite espaciar las inyecciones correspondientes hasta los tres meses] no tiene financiación pública y es muy caro", dice Cambrollé. De hecho, fue la testosterona que empezó a tomar Álex hace seis años. "La regla se me quitó en el primer mes", afirma. pero hace dos años, como medida de ahorro, la sanidad pública dejó de financiar este tratamiento y se pasó a las otras inyecciones, de las que hay que ponerse dos al mes, y que ahora no están disponibles.

El problema ha causado tanta inquietud que el contestador automático de Desma, antes de ofrecer siquiera hablar con una operadora, da una serie de explicaciones sobre el desabastecimiento y apunta a que hay una alternativa; usar las inyecciones de 100 miligramos en vez de las de 250 miligramos. "pero eso implica pincharse dos veces, y, además, por eso mismo ya empiezan a faltar", dice Álex. Cambrollé y la endocrinóloga Esteva coinciden.

Para la médico, la alternativa es usar geles de producto. "Son mucho más latosos, porque hay que darlos todos los días y mantener una serie de medidas, como esperar unos minutos para que se absorba y abstenerse de tocar niños o embarazadas durante ese tiempo", admite Esteva, "pero son igual de eficaces".

Álex, por su propia experiencia y la de algunos compañeros, lo niega. "El efecto es menor, pero es lo que hay. por eso a mí y a otros nos ha vuelto la regla. De hecho, cuando se empieza el tratamiento hormonal, con las inyecciones de deja de menstruar enseguida; con el gel se tardan meses, hasta un año".

Yerai, de 33 años, lleva nueve pinchándose la testosterona. "Ya con el cambio del Reandron al Testex noté cambios, pero ahora es mucho peor. No solo por la regla, que es un palo porque es volver a revivir todo lo que uno ha luchado siempre por cambiar, sino por el cuerpo en general. Te ves más flojo, más cansado. He engordado, dice". A Yerai le preocupan mucho estos cambios, ya que parte de su proceso de masculinización pasa por el gimnasio. Cambrollé señala otros aspectos de recibir la testosterona por otra vía a la habitual: se vuelven más irritables. "Yo tengo más bajones", coincide Álex.

Además, una disminución en el nivel de testosterona puede tener, en los hombres transexuales que se han sometido a una histerectomía, problemas como un aumento de la osteoporosis, indica Cambrollé.

El Ministerio de Sanidad tiene en su web recogido el desabastecimiento, y da como fecha para que termine mediados de enero. "Usaré el gel mientras tanto, qué remedio" se conforma Álex.

Varios grupos políticos se han interesado por la situación de este colectivo. El grupo LGTBI (Lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales) de Podemos afirma que, aparte del daño físico, hay una carga política en este desabastecimiento, prueba de una discriminación hacia el colectivo, y del daño que hace dejar decisiones importantes como el acceso a fármacos en manos del mercado.

En esta línea, Esteva muestra sus dudas. "Resulta sospechoso que el gel cueste mucho más que las inyecciones", dice. "No sabemos a qué se deben estos desabastecimientos. Parecen una maniobra comercial, para volver luego con una subida de precio".

La diputada por IU en el Congreso Eva García Sempere preguntó el 5 de diciembre al ministerio por este asunto. En el documento entregado, señala que "el desabastecimiento de estos fármacos es un grave atentado contra la salud física y psíquica de las personas trans". "Un sistema público de salud ha de garantizar que estas situaciones no se den, sean cuales sean los intereses económicos de las empresas farmacéuticas implicadas"."¿Se están tomando las medidas pertinentes para que esta situación no vuelva a repetirse? ¿Cuáles?", concluye el escrito.

Álex y Yerai solo esperan a que el 15 de enero puedan disponer de las inyecciones que les ayudan a ajustar su aspecto a su identidad.

martes, 26 de julio de 2016

#hemeroteca #machismo | Sushi contra el machismo japonés

Imagen: El País
Sushi contra el machismo japonés.
Infundadas creencias populares han hecho que las mujeres estén de facto vetadas como cocineras de sushi. Las jóvenes que gestionan un pequeño restaurante de Tokio se rebelan contra la tradición.
Zigor Aldama | El País, 2016-07-26
http://elpais.com/elpais/2016/07/11/planeta_futuro/1468257546_638967.html

Aparentemente, pocos platos son más sencillos de cocinar que el sushi. El estilo nigiri consta solo de una cama de arroz, un toque de wasabi —pasta picante elaborada con la raíz del rábano homónimo—, y una fina lámina de pescado crudo como colofón. La versión maki es algo más complicada, ya que se trata de un rulo de arroz recubierto por una piel de alga seca con pescado y verdura en su corazón. En cualquier caso, como sucede a menudo en Japón, las apariencias engañan, y preparar un buen sushi es un arte muy delicado. Basta con visitar cualquier restaurante especializado para certificar que los cocineros parecen estar trabajando en un quirófano. Buscan la perfección en todos los parámetros, desde el punto de cocción del arroz, que se suele sazonar con algo de azúcar y de vinagre, hasta la temperatura a la que se sirve. El pescado, lógicamente, debe ser lo más fresco posible, y cualquier chef que se precie madruga para comprarlo en persona.

Es precisamente en estos pequeños detalles donde se encuentran las excusas que muchos japoneses dan para explicar por qué no aceptan que las mujeres preparen este plato. “La creencia más extendida es que nuestras manos están más calientes que las de los hombres, y que eso aumenta la temperatura del arroz y del pescado por encima de lo que se considera idóneo”, explica Yuki Chizui, una de las responsables de un revolucionario restaurante de Tokio. Nadeshico Sushi es, entre los 35.000 restaurantes listados por la Asociación Japonesa de Sushi, el primer local de este tipo gestionado exclusivamente por mujeres: desde la administración, hasta la cocina.

“Existen otros prejuicios. Hay quienes dicen que no podemos trabajar en la cocina de un establecimiento de sushi porque nos maquillamos y utilizamos perfume, o porque nuestras manos son demasiado pequeñas. Todo son estupideces infundadas que lo único que reflejan es el intrínseco machismo de la sociedad japonesa”, remata Chizui con una sonrisa que no concuerda con su dura reprobación. En cualquier caso, puede que el mayor exponente de esa última afirmación sean las declaraciones que hizo Yoshikazu Ono, hijo del afamado chef Jiro Ono —distinguido con tres estrellas Michelín en su pequeño restaurante de sushi del barrio de Ginza—: “Las mujeres no pueden cocinar sushi porque menstrúan. Es necesario tener un paladar muy equilibrado, y la regla provoca desequilibrios en la percepción del gusto en las mujeres”, afirmó.

Chizui suspira cuando se le pregunta por esa entrevista. “Precisamente para demostrar que la gente como él está equivocada en 2010 abrimos Nadeshico Sushi”. Ubicado en el segundo piso de un edificio de Akihabara, el corazón electrónico de la capital nipona, es fácil que el restaurante pase desapercibido a los ojos del visitante. Solo un discreto cartel en japonés y un pequeño monitor que muestra imágenes del interior dan cuenta de su existencia en una callejuela de este barrio joven dedicado al entretenimiento y las compras. A pesar de ello, un miércoles cualquiera no tarda en llenarse.

El restaurante no se diferencia lo más mínimo de cualquier otro local tradicional de Tokio: está compuesto por una pequeña cocina para la elaboración de los platos calientes, una barra a lo largo de la cual se sientan los comensales, y un espacio entre ambas en el que las cocineras preparan el sushi de cara a los clientes. “Tenemos diferentes sets y también servimos bebidas alcohólicas como un bar típico”, explica Hideko, otra de las jóvenes chefs. A diferencia de lo que pueden pensar quienes esperen de ellas una aproximación de corte occidental al mundo del feminismo, las empleadas de Nadeshico no tratan de romper con el canon estético que impera en Japón. “No somos Femen, ni nada por el estilo”, recalca la cocinera en un inglés muy básico mientras rebana un pescado.

De hecho, se enmarcan a sí mismas en el movimiento kawaii, que se puede traducir como mono y que explota el lado más divertido y aniñado del imaginario colectivo que la sociedad nipona asocia con la femineidad. Todas ellas visten coloridas yukatas o kimonos, muestran un carácter excepcionalmente servicial, y potencian su aspecto infantil con accesorios, maquillaje —pero nunca pintura de uñas o colonia—, e incluso con el tono agudo de la voz y sonrisas en las que se atisba una vergüenza impostada.

Así, como sucede en la mayoría de los locales de Akihabara, no es de extrañar que la clientela sea eminentemente masculina. “Vengo porque es un sitio diferente y porque me gusta la conversación que me dan las cocineras, que es muy diferente al diálogo que entablamos con los hombres que suele haber en los restaurantes de sushi”, comenta un comensal que prefiere no dar su nombre y que ha pedido una botella de sake para acompañar un plato combinado de sushi.

“En general, el trato es cordial. Muchos vienen aquí solos después del trabajo, con ganas de tomar algo, de hablar, y de eliminar el estrés. Disfrutan de la comida y nos prefieren a los restaurantes temáticos como los maido café, porque son mucho más artificiales. Aquí somos mujeres reales”. Chizui se refiere a los establecimientos en los que camareras vestidas de sirvientas sexys incluso dan de comer a la boca a sus clientes. Aunque la mayoría considera que solo representan una opción de ocio más, las empleadas de Nadeshico Sushi concuerdan a la hora de tachar este tipo de restaurantes como un reflejo de la sumisión a la que está obligada en Japón la mujer y la degradación a la que es sometida por algunos hombres. “Nosotras queremos reivindicar la igualdad en una sociedad que, a pesar de lo desarrollada que es en muchos aspectos, todavía no proporciona las mismas oportunidades a las mujeres”.

Incluso el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, reconoce que eso es así. Tanto que en su campaña electoral promovió la puesta en marcha de un nuevo motor económico denominado ‘womenomics’, algo así como la economía de las mujeres. Inspirado en el informe publicado en 1999 por la analista de Goldman Sachs Kathy Matsui, en el que analizaba cómo el acceso de las mujeres niponas al mercado laboral podría incrementar el PIB de Japón en un 15%, Abe propuso en 2014 que para el año 2020 ellas ocupen un tercio de los puestos de relevancia tanto en la administración pública como en la empresa privada.

Pero los avances son tan lentos que esos objetivos se han reducido drásticamente al 7% en el sector público y el 15% en el sector privado. Y, actualmente, únicamente 45 de los 475 diputados de la cámara baja son mujeres, y solo un 68% de los 38 millones de mujeres en edad de trabajar está empleada. Por si fuese poco, de media, las que tienen trabajo ganan un 30% menos que sus compañeros varones, según datos proporcionados por el propio Abe. Así, no es de extrañar que Japón esté en el puesto 101 en el índice mundial de diferencia de género, una de las peores posiciones entre los países desarrollados.

“Aunque los avances tecnológicos lo camuflan bien, la sociedad japonesa es muy tradicional. Y machista. De la mujer se espera que tenga una formación magnífica, de ahí que la mayoría curse estudios de tercer grado, pero también que abandone su carrera profesional en cuanto se casa y tiene descendencia”, explica Akane Yoshikawa, profesora de Sociología en la Universidad de Tokio. “Afortunadamente, esta concepción de la mujer ideal está cambiando entre la gente joven, sobre todo en las grandes ciudades, aunque en muchos casos está más motivada por la necesidad económica de que se incorpore al mercado laboral que por convencimiento ideológico”.

Las jóvenes de Nadeshico Sushi han logrado ser independientes, gestionar su propio negocio, y propinar un sonoro sopapo a la rígida sociedad japonesa. Pero son conscientes de que no todo el mundo las entiende. De ahí que en la propia carta del restaurante se detalle un grupo de llamativas prohibiciones: “No se permite tocar a las empleadas, ni el uso de lenguaje violento o las preguntas sobre aspectos personales que permitan la identificación de las trabajadoras. También está prohibido esperarlas en la calle cuando acaba su turno”. Son, desafortunadamente, cosas que han sucedido en el pasado. Y que se repiten de vez en cuando. Las cocineras, sin embargo, les restan importancia.

“Problemas pueden tener los empleados de muchísimos sectores diferentes. Afortunadamente, la mayoría de los clientes nos trata con respeto. Y lo importante es que ven cómo las mujeres sí que pueden cocinar sushi”, apunta Chizui, que hace hincapié en el hecho de que ellas se encargan incluso de ir a comprar el género. “En las subastas de atún de Tsukiji -el mayor mercado de pescado del mundo, en Tokio-, e incluso en los mercados normales de pescado, tanto los vendedores como los clientes son siempre hombres. Es un trabajo muy físico y cansado, pero nosotras hemos decidido llevarlo también a cabo. Además, queremos aportar algo a la comunidad y hemos decidido utilizar exclusivamente pescado de Hagi Sendan Maru, en Yamaguchi. Así, nos ganamos el respeto de los pescaderos, a los que apoyamos, y también de los clientes, que valoran la calidad del género”.

Takeshi, uno de los clientes sentados en una de las esquinas que dibuja la barra en forma de u, se anima a participar en la conversación. Ha tomado ya unos cuantos chupitos de sake y se lanza con la excusa de que ha viajado a España. “Allí las mujeres son mucho más liberales”, suelta. “Aquí nos gusta que sean más tradicionales y que se queden en casa. No digo que esté bien, y me alegro de que esté cambiando, pero me molesta que los occidentales intenten imponer su visión allá donde van”, espeta. Otra de las cocineras, Kyoda, interviene. “No tiene nada que ver con una influencia extranjera, sino con hacer valer los valores de igualdad que están recogidos en nuestra propia constitución”, zanja.

Chizui evita el debate con los comensales. Una cosa es la ideología y otra el negocio, así que prefiere cambiar de tema con su perenne sonrisa y preguntarle por lo que más disfrutó en su viaje por España. “¡Las mujeres!”, contesta con un grito Takeshi mientras vuelve a levantar el vaso. Kyoda hace una leve mueca de desagrado y se encoge de hombros. “Todavía habrá que esperar varias generaciones para que la sociedad japonesa evolucione a este respecto”, sentencia. Sin duda, Nadeshico Sushi pone su grano de arena para que eso suceda.

martes, 26 de abril de 2016

#hemeroteca #menstruacion | El sangrado libre de las feministas de la CUP

Imagen: El Diario / Feministas de la CUP
El sangrado libre de las feministas de la CUP.
Dice cierta prensa que el partido independentista quiere acabar con los tampones y las compresas. Al enterarme corrí a ver a qué se debía esa repentina visibilidad de la menstruación, asunto tabú donde los haya.
Beatriz Gimeno | +Pikara, El Diario, 2016-04-26
http://www.eldiario.es/pikara/sangrado-libre-feministas-CUP_6_509609056.html

No se puede criticar a la prensa, nunca, en ningún caso, digan lo que digan. Lo mismo si dicen que las bombas del 11M las puso ETA que si dicen, como han hecho esta semana varios diarios, que la CUP quiere acabar con los tampones y las compresas. De este singular asunto me enteré cuando una señora en la peluquería dijo en voz alta que los catalanes querían ahora impedir que pudiéramos usar compresas. Eso es, no teníamos bastante con lo de la independencia como para que, además, nos quieran quitar las compresas. Y enseguida el PP, que no se salta una, añadió que “igual que en Venezuela”, sin compresas.

No hay mal que por bien no venga y corrí a ver a qué se debía esa repentina visibilidad que se daba en los medios a la menstruación, asunto tabú donde los haya. Porque las mujeres menstruamos cada mes y eso significa que sangramos y, significa también, que esa sangre es roja. Esto de que la sangre menstrual es roja lo digo aquí para combatir la desinformación, ya que los anuncios de compresas la muestran siempre azul. Yo aprovecho cualquier resquicio para hacer pedagogía.

Además de sangre y de roja, las feministas no hemos conseguido tener un debate público acerca del hecho de que tampones y compresas, que son productos de primera necesidad, tributen al IVA máximo. La CUP, que se define feminista, ha abierto este debate. Y muchas se lo agradecemos. Porque no es solo una cuestión feminista; es también una cuestión social porque, como he dicho, el precio de esos artículos es un precio de lujo. En un país en donde más del 25% de las familias no pueden calentar su casa o alimentarse bien, pagar el IVA máximo por las compresas o tampones es un escarnio. Si no puedes comer, difícilmente comprarás compresas cada mes y no comprarlas puede significar que tengas que usar paños hechos en casa, como antiguamente, que dificultarán que puedas salir a la calle con comodidad. ¡Pero a quien le importa eso, si es solo un asunto de mujeres y, además, tiene que ver con la menstruación, con una menstruación presuntamente azul!

La realidad es que lo que la CUP ha hecho -y de nuevo gracias- ha sido exigir que se explique a las adolescentes que no hay por qué gastarse mucho dinero en compresas y tampones porque existen otros productos que sirven para lo mismo, son más baratos, mejores para la salud de las mujeres y, además, mucho más sostenibles ecológicamente (las compresas y los tampones son productos extremadamente contaminantes y en el caso de los tampones, pueden llegar a ser perjudiciales para la salud). Dichos productos, especialmente las copas menstruales, no son popularmente conocidos porque las multinacionales fabricantes de compresas y tampones no están por la labor de que sus productos caros y contaminantes sean sustituidos masivamente por productos baratos, reutilizables y no contaminantes.

Lo que la moción de la CUP buscaba, obviamente, no era acabar con compresas y tampones, sino informar a las adolescentes y a sus padres y madres de la existencia de métodos alternativos de recogida de la sangre menstrual, eso que a tanta gente todavía hoy le cuesta tanto decir. Según nos informan esos medios de comunicación que no pueden ser nunca criticados, para la CUP, el periodo “está lleno de mitos” y hace falta instrucción, por supuesto también a los hombres. Asegura que “muchos de los productos que se promocionan son perjudiciales para la salud, insostenibles para el medio ambiente y con un precio excesivo para la necesidad, que es básica”. ¡Qué horror! Leánlo dos veces, ¡qué espanto!

Pero, por si no fuera bastante con esto, es el párrafo siguiente el que nos aclara definitivamente porque lo anterior nos tiene que parecer tan amenazante, y es que esta moción “es solo un primer paso del siguiente que pretenden dar: vender las bondades del sangrado libre, bandera de colectivos feministas que se persigue implantar una vez se asiente lo anterior”. Atónita me he quedado al darme cuenta de que llevo toda la vida militando en el feminismo sin darme cuenta de que el futuro de las mujeres pasa por el sangrado libre y que esa debe ser en adelante nuestra única bandera. Menos mal que las mujeres de la CUP se han dado cuenta a tiempo y, junto con el socialismo y la independencia de Cataluña, están dispuestas a dedicar sus vidas a propagar las bondades del sangrado libre. Si no fuera por los medios de comunicación que tenemos, especialmente de algunos de ellos, todo hay que decirlo, no me habría enterado de nada. No sé dónde vamos a llegar.

miércoles, 20 de abril de 2016

#hemeroteca #salud #mujeres | Manresa: La CUP promoverá esponjas y copas menstruales en lugar de tampones

Imagen: El País
La CUP promoverá esponjas y copas menstruales en lugar de tampones.
El grupo municipal de Manresa instará al servicio de atención a mujeres comarcal que dé un ejemplar a cada joven.
Carlos Orquín | El País, 20916-04-20
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/04/20/catalunya/1461163950_104084.html

La CUP de Manresa (Barcelona) quiere mejorar la salud sexual de las mujeres jóvenes de la localidad. Con esta premisa, el grupo anticapitalista llevará al pleno de este jueves una moción para instar al servicio de información y atención a las mujeres de la comarca a que tenga a disposición "métodos alternativos de recogida de sangrado" menstrual. Entre ellos, la formación propone copas menstruales, esponjas marinas y compresas de tela, en vez de los tampones y compresas industriales. El citado organismo también impartirá cursos sobre menstruación cómo tener "una buena relación entre la persona y su cuerpo", según el texto presentado.

"El ciclo menstrual está lleno de mitos". Esta es la tesis que defiende la formación, que justifica su propuesta con la falta de información que existe entre los jóvenes, sobre todo hombres. Los talleres que suelen dar cursos en los institutos están impartidos por empresas privadas, explica la formación en el documento. Por eso, añade, "muchos de los productos que promocionan son perjudiciales para la salud de las mujeres (tal y como se prescribe en los mismo productos), son insostenibles ecológicamente y con un precio excesivo para la necesidad, que es básica".

La presidenta de la sociedad catalana de ginecología, Elena Carreras, defiende la medida. "Le veo un punto interesante porque es necesario mejorar al autoconocimiento corporal de la mujer", explica. Como doctora, Carreras recomienda sobre todo el uso de la copa menstrual porque "aunque es desconocida tiene muchas ventajas".

La medida está pensada para que se implante en el curso escolar 2016-2017. En el siguiente, el 2017-2018 la CUP propone estudiar la implantación en los citados cursos de otro método alternativo: el sangrado libre. Esta modalidad la defienden algunos colectivos feministas y, según la fisioterapeuta experta en la zona vaginal, Pilar Pons, consiste en la "retención del flujo menstrual para liberarlo a voluntad". "Es difícil porque requiere una musculatura vaginal muy fuerte y si no hay tradición es difícil contener, aunque como idea está bien", añade Pons.

La CUP tiene tres concejales de los 25 con los que cuenta el pleno de la localidad. El Gobierno municipal está formado por una coalición de CDC y ERC que el pasado enero pactaron que los republicanos entraran en el Ejecutivo después de haber alcanzado un pacto después de las elecciones municipales.

Todo sobre la copa menstrual
Qué es. Es un recipiente en forma de campana que se introduce en la vagina y, como si fuera una copa, recoge el flujo menstrual. Hay dos tallas, en función de la edad de la usuaria y si ha sido madre.
Cuánto vale. Cuesta unos 30 euros y suelen venderla en las tiendas de productos naturales o en las tiendas de productos biológicos que han proliferado en las ciudades.
Cómo se usa. Al ser de silicona y por lo tanto flexible, se dobla para introducirla en la vagina, donde si queda correctamente colocada no se mueve. Para retirarla es necesario hacerlo con los dedos, vaciarla y limpiarla.
Cada cuántas horas se cambia. Cada cuantas haga falta, en función del flujo menstrual que se pierda y que varía según el día del ciclo. También se puede dormir con ella.
Cómo se limpia. Puede lavarse con agua y jabón neutro. Y al final de cada ciclo es recomendable hervirla.

Y TAMBIÉN…
Tampones, ciencia y género.
Cuaderno de Cultura Científica, 2016-04-28

http://culturacientifica.com/2016/04/28/tampones-ciencia-genero/
El sangrado libre de las feministas de la CUP.
Dice cierta prensa que el partido independentista quiere acabar con los tampones y las compresas. Al enterarme corrí a ver a qué se debía esa repentina visibilidad de la menstruación, asunto tabú donde los haya.
Beatriz Gimeno | +Pikara, El Diario, 2016-04-26
http://www.eldiario.es/pikara/sangrado-libre-feministas-CUP_6_509609056.html

domingo, 21 de febrero de 2016

#hemeroteca #mestruacion | De lo que no se habla, no existe: tabúes y discriminación de las mujeres durante la menstruación

Imagen: El Diario / Kamala
De lo que no se habla, no existe: tabúes y discriminación de las mujeres durante la menstruación.
En muchos países del mundo tener la regla es sinónimo de vergüenza, de ser impura o de estar sucia, mitos por los cuales se discrimina a las mujeres cuando menstrúan. Dejar de ir a la escuela o destinar el dinero de la comida a comprar compresas son algunas de las consecuencias que sufren las niñas en lugares como Níger, Nepal y Kenia. Aunque a diferentes niveles de gravedad, el tabú se detecta en países ricos y empobrecidos: "Las mujeres en España seguimos escondiendo las compresas cuando vamos al baño".
Patricia Ruiz | El Diario, 2016-02-21
http://www.eldiario.es/desalambre/existe-exclusion-discriminacion-mujeres-menstruacion_0_486101927.html

La noche cae sobre Thankot (Nepal) y Kamala se encoge, tratando de que su cuerpo quepa bajo las tablas de madera que la protegen de la lluvia y el frío. Es la tercera noche que duerme en un cobertizo en mitad de la selva, a veinte minutos de la casa familiar y, por suerte, espera que este mes sea ya la última. Tiene 14 años y lleva desde los 11 en esta situación cada vez que menstrúa, una vez al mes. Como ella, muchas niñas de la zona oeste de Nepal se ven obligadas a dormir en estas cabañas lejos de sus casas cuando tienen el periodo, siguiendo lo que marca la antigua costumbre "Chhaupadi".

La historia de Kamala y la de muchas otras niñas fue retratada en primera persona por Cecile Shrestha, directora adjunta de programas en WaterAid América. Viajó a Nepal en el verano de 2015 para comprobar con sus propios ojos la persistencia de una tradición que, pese a estar prohibida por la Corte Suprema de Nepal desde el 2006, sigue presente. "Algunas de las adolescentes estaban realmente convencidas de que maldecirían a sus familias si no seguían la tradición, por miedo o humillación", cuenta a El Diario, aún con impotencia y enfado. Las niñas están expuestas al frío y la intemperie durante estas noches: "Un grupo de niñas de entre 13 y 14 años hablaba de cómo a una de ellas la habían violado pocas noches atrás".

Quizás sea esta una de las tradiciones más extremas, pero a día de hoy la discriminación y exclusión a la que se ven sometidas muchas niñas y mujeres cuando tienen la menstruación es extensa. En muchas partes del mundo sigue siendo un tabú, algo de lo que no se habla y que está altamente condicionado por las prácticas culturales y religiosas, muchas de las cuales influyen negativamente en la vida de mujeres y niñas y refuerzan desigualdades de género y exclusión.

En la India muchas mujeres no tienen permitido cocinar cuando tienen la regla, ni tocar a ciertos animales, ni mirarse al espejo. Creen que pueden contagiar a quien coma lo que hayan tocado sus manos, que los animales podrían enfermar y que el espejo perdería su brillo. El 48% de las niñas iraníes piensa que la menstruación es una enfermedad, según un informe de la ONG WaterAid . El mismo estudio destaca que hay mujeres en Bangladesh que entierran las compresas antes de usarlas para prevenir que sean poseídas por espíritus malignos, y que algunas niñas en Gana, Uganda, Kenia o Níger han de permanecer recluidas en casa, alejadas de cualquiera de sus funciones diarias habituales, porque se considera que son impuras y que están sucias.

Los especialistas aseguran que la principal causa de que esto pase es el desconocimiento. Blanca Carazo, responsable de proyectos de Unicef España, explica que la situación puede llegar a ser traumática para muchas niñas cuando tienen el periodo por primera vez: "No saben lo que es, no se lo han advertido y mucho menos explicado nunca. La primera reacción es con susto y con miedo, hasta que sus madres o alguna persona mayor les cuenta algo por encima, sin entrar en detalle, porque la mayoría de las veces las mujeres adultas siguen sin saber de qué se trata".

En el caso de América Latina esta falta de información se concentra específicamente en las zonas rurales. Después de trece años trabajando sobre el terreno, Sonia Lolo, socia fundadora de Koricancha, una ONG que trabaja con personas con discapacidad en Chiclayo, al norte de Perú, nos pone un ejemplo: "Una de las madres de la zona donde trabajamos llevaba varias semanas con muchos dolores. Conseguí convencerla para ir al ginecólogo y la médica le recetó unas pastillas porque tenía una infección muy fuerte. Por la noche recibí una llamada en la que la mujer, desesperada, me decía que no se las podía tragar. Al llegar comprobé que estaba tratando de ingerir unos óvulos intravaginales. No pudo entender el prospecto porque, sencillamente, no sabe leer".

Historias como la que cuenta Sonia describen una realidad en la que niñas y mujeres afrontan la menstruación con mucho pudor, tratan de ocultarla y tienen, por lo general, una autoestima muy baja. "Tienen miedo a ser descubiertas, a que huela mal o a mancharse y que se rían de ellas. Es algo que sistemáticamente vemos en las escuelas de Gana o Niger: las niñas, a partir de cierta edad, siempre se colocan en los últimos bancos", dice a El Diario Blanca Carazo, responsable de proyectos en Unicef España.

En España tampoco se habla con naturalidad de la menstruación, recuerda Carazo. "Este tipo de tabúes también se han vivido hasta hace bien poco en culturas como la nuestra. Cuando era pequeña se decía que no podíamos hacer mayonesa en esos días "porque se cortaba", y aún a día de hoy las mujeres solemos ocultar las compresas de la vista de los hombres cuando vamos al baño". Actualmente en nuestro país las mujeres asumen un gasto adicional a lo largo de su vida fértil en productos de higiene íntima. La asociación de consumidores FACUA pidió en 2015 que el Gobierno redujese el IVA de los tampones y las compresas del 10% al tipo superreducido del 4% por ser el nuestro mucho más alto en comparación con otros países vecinos como Francia o Reino Unido.

Muchas niñas ni siquiera van a la escuela cuando tienen la regla. Se quedan en casa durante esos días del mes, con la consecuente discriminación de género que esto supone. Solo en Uganda hay un 50% de absentismo escolar durante la menstruación, según indica Carazo. Niñas que faltan a clase entre 3 y 5 días al mes, lo que se traduce en un menor rendimiento escolar a corto plazo y, a largo plazo, en menos herramientas para tener un buen desarrollo en la vida, para generar ingresos, para salir de la pobreza. ¿El motivo? Muchas veces en las escuelas no hay infraestructuras que les permitan asearse, a lo que se suma la falta de recursos económicos para adquirir compresas.

"Soluciones" a la desesperada
En el último informe de la ONG WaterAid se detallan las vejaciones a las que estas niñas y mujeres se ven sometidas por no poder costearlas. "Muchas tienen que utilizar para comprar compresas el dinero que normalmente dedican a comida u otras necesidades que estos días quedan descubiertas. Algunas, además, utilizan métodos antihigiénicos como estiércol de vaca seco, hojas de los árboles, o se insertan lana de algodón en el útero para intentar cortar el flujo. En los suburbios urbanos es muy frecuente que las niñas recojan compresas usadas de los contenedores y que las laven para usarlas después ellas, con el consecuente riesgo de contraer infecciones e incluso enfermedades extendidas como la hepatitis B".

La desesperación en muchos casos es tal que las lleva incluso a prostituirse. "Algunas niñas, en un esfuerzo por juntar suficiente dinero para comprar compresas y poder permanecer en la escuela esos días, van aún más lejos, hasta el punto de intercambiar sexo por dinero", dice Simon Klumpp, de la ONG Zaza África.

En India o Niger, por ejemplo, la situación se agrava cuando la cultura impone que la menstruación implica el paso a la edad adulta, con todas las consecuencias negativas que esto supone: con 13 o 14 años la niña que ya tenga la regla puede casarse, tener hijos o dejar la escuela.

Algo está cambiando
Hablar y educar sobre ello es fundamental. A niñas y niños. Blanca Carazo cuenta emocionada cómo incluso los niños reaccionan positivamente y se involucran en las escuelas donde Unicef desarrolla programas de información, y recalca: "Es imprescindible que se involucre a los hombres, que ellos también conozcan en qué consiste, que lo normalicen. Solo así podemos trabajar para combatir la desigualdad. Algo está cambiando cuando los niños participan".

Por su parte, Luz Sanch, delegada de la fundación Vicente Ferrer en Madrid, explica que en pequeñas agrupaciones de mujeres en la India llamadas Shangams han desarrollado una serie de talleres para fabricar compresas reutilizables. "Es una forma de llegar a todas las mujeres, hayan podido ir a la escuela o no. Intentamos hacer las cosas más sencillas para que todas lo comprendan y lo lleven a la práctica".

Los esfuerzos locales se están traduciendo en cambios a escala nacional. Es el caso de Kenia, que desde el año 2011 suprimió los impuestos a los productos sanitarios, incluidas las compresas. Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Como señala Cecile Shrestha, lo más efectivo para atajar las desigualdades es "reforzar la educación y la prevención. Y el tiempo. Cambiar la mentalidad y las prácticas culturales lleva tiempo y varias generaciones, pero debemos insistir en los efectos negativos de todo esto, para que las niñas jóvenes cambien cuando tengan hijas".

Archana Patkar, jefa del programa de higiene menstrual de WSSCC, se pregunta por qué este tema es una cuestión tan ignorada. "¿Por qué todas las convenciones ligadas a planes de acción sobre el terreno abordan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres pero evitan mencionar la menstruación como uno de los temas más estigmatizados y socialmente silenciados que afecta a un tercio de la población a lo largo del mundo?".