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lunes, 25 de septiembre de 2017

#hemeroteca #vestimenta | ¿Es la falda del uniforme escolar una prenda de discriminación sexista?

Imagen: El País
¿Es la falda del uniforme escolar una prenda de discriminación sexista?
La distinción en la vestimenta entre chicos y chicas lleva instaurada décadas y, hasta hace apenas unos años, no había sido objeto de debate.
Adrián Cordellat / Diana Oliver | De mamás y de papás, El País, 2017-09-25
https://elpais.com/elpais/2017/09/21/mamas_papas/1505980004_557042.html

En 2015, Sina tenía ocho años y cursaba tercero de primaria. Un año y un curso más tenía Carmenchu. Ambas son alumnas de un colegio privado de Canarias en el que los niños y las niñas visten uniforme. Ellos pantalón. Ellas falda. Tras participar en un programa de radio sobre la igualdad de niñas y niños algo hizo clic en ellas. “Allí me di cuenta de lo injusto que era que no pudiera llevar pantalones como los chicos para jugar al fútbol y baloncesto sin enseñar mi ropa interior”, afirma Sina. Algo similar pasó por la cabeza de Carmenchu, a la que la falda siempre le pareció “incómoda” porque le limitaba a la hora de “hacer las mismas actividades que los chicos”.

Hoy, en quinto y sexto de primaria respectivamente, verlas a ambas con pantalón ya forma parte de la normalidad del centro. Incluso hay otras compañeras que también se han animado a dar el paso. Aquel primer día con pantalón, sin embargo, Carmenchu reconoce que sintió “mucha vergüenza” al entrar al colegio y que lo hizo “muy nerviosa” porque no sabía cómo podrían reaccionar los compañeros y los profesores. Sina, por su parte, confiesa que aquel día “solo podía pensar en lo bueno de jugar en el patio en pantalones”, aunque era consciente de que ambas estaban siendo “muy valientes” al atreverse a romper la norma del colegio.

Inés Herreros, fiscal especializada en violencia de género, miembro de la Asociación Mujeres Juezas y presidenta de la Asociación contra Violencias Machistas Gafas Lilas, sabe, como madre de Sina, lo difícil que fue aquel primer día: “En algo que aparentemente parecía muy sencillo vimos, a partir de lo que supuso en el colegio la decisión de las niñas, todo el trasfondo que existía. Hoy las dejan ir con pantalón, pero en la normativa del centro sigue poniendo que las niñas van con falda y los niños en pantalón”. Pese a ello, las dos menores se sintieron muy respaldadas por el colegio, en el que afirman que los profesores “hicieron mucho esfuerzo para que se viera con normalidad” que ellas no llevaran falda.

Una reivindicación reciente
La distinción en el uniforme escolar entre chicos y chicas lleva instaurada muchas décadas y, hasta hace apenas unos años, no había sido objeto de debate. Era algo que se daba por sentado. Incluso por inamovible. Una prueba es que en change_org, la principal plataforma de peticiones para cambiar el estado de las cosas, apenas hay unas pocas demandas en este sentido que a duras penas sobrepasan las 100 firmas. Otra, que en los pocos colegios en los que explícitamente se da libertad de elección a los alumnos, la mayoría de las niñas sigue eligiendo la falda.

Es el caso del colegio público Monte de El Pardo de Madrid, en el que desde el curso 2003-2004 los niños y niñas eligen entre falda y pantalón. Su directora, María Teresa García Martín, apunta que la elección del pantalón es “más común” entre las niñas de menor edad. Sin embargo, conforme van creciendo, “no son muchas las niñas que optan por pantalón” y la falda comienza a ganar espacio: “la mayoría de las niñas usan falda y ya sabemos lo que son los niños a esta edad, necesitan identificarse entre iguales”, argumenta.

Esa supuesta libertad es cuestionada por Inés Herreros, que afirma que el hecho de que la mayoría de las niñas lleven falda provoca que para dar el paso al pantalón haya que ser casi una heroína. “¿Qué libertad es esta?”, se pregunta, antes de poner el ejemplo de lo que sucede por regla general en los colegios sin uniforme: “Allí te diría sin miedo a equivocarme que el 99% de las niñas llevan pantalón. ¡Qué casualidad que las únicas niñas que eligen falda libremente son las de los colegios con uniforme!”, exclama.

Sea como sea, el tema empieza a visibilizarse en los centros educativos y entre los padres. Sobre todo desde que en 2011 el Tribunal Supremo falló a favor de las enfermeras de la clínica San Rafael de Cádiz, que denunciaron el hecho de tener que trabajar con falda mientras los hombres lo hacían en pijama sanitario. En la sentencia, el TS determinó que para la realización de una misma labor, la distinción de uniforme entre mujeres y hombres es una medida “discriminatoria” que atenta contra la igualdad.

Agarradas a esa sentencia, el pasado mes de octubre la Asociación Gafas Lilas Contra las Violencias Machistas, junto a otra veintena de asociaciones, lanzaron el comunicado “Contra las faldas obligatorias: uniforme único”, en el que afirmaban que “no podemos permanecer impasibles ante esta realidad discriminatoria que, en función del género y en pleno siglo XXI en España, diferencia, mediante el uso de uniforme escolar de falda o pantalón, a las niñas y niños en muchísimos colegios”.

“Es como si dijesen que los niños de piel color blanca estuvieran obligados a ir al colegio en pantalón de cuadros y los niños de piel color negra a ir con pantalón liso. ¿Se entendería eso?”, se pregunta la presidenta de la asociación, que afirma que la distinción entre falda y pantalón incumple la Ley Orgánica de Educación, la Constitución y la obligación de directores, consejos escolar e inspección educativa de velar para que con los uniformes “no se vulnere ningún derecho fundamental”.

El patio del colegio como representación de las sociedades
“Los uniformes escolares tienen su reflejo directo en cómo se conforma el patio escolar, porque el patio es un reflejo de cómo se organiza la vida social de los adultos en España”, afirma Inés Herreros. En esa organización de la que habla la fiscal en el centro estarían los niños jugando a la pelota. Las niñas, por su parte, al tener que elegir “entre jugar al fútbol y enseñar las bragas”, y pese a que “les encanta jugar y moverse igual que a los niños”, acaban relegadas a la periferia.

Comparte la opinión Rosa Elena Caramés, socióloga especializada en cuestiones de género y profesora titular de Universidad de Sociología de la Educación", para la que los roles de género “pesan en la escuela tanto como en el resto de los ámbitos sociales en los que nos movemos”. Al final, como afirma la experta, la escuela es un subsistema social que “depende y trabaja en combinación con el resto de los subsistemas sociales (medios de comunicación de masas, familias, mercado laboral, etc.) para reproducir el Gran Sistema Global”. Y dentro de ese Gran Sistema Global, como ha podido comprobar Inés Herreros (“hemos sido menospreciadas por reivindicar esto”) las iniciativas de sensibilización y transformación “tienen muy mala acogida y en general suelen estar marginadas, segregadas, invisibilizadas y/o penalizadas”.

Considera Rosa Elena que es “importante” que las alumnas puedan elegir si utilizan falda o pantalón “para manifestar su autoimagen”, pero añade que este cambio tiene que pasar inevitablemente por un proceso de educación mucho más enraizado en la sociedad en general: “El cambio pasa por que las generaciones adultas nos creamos en la obligación de formar y educar a nuestras hijas e hijos en la igualdad y la no violencia dentro del respeto a las diferencias. Nuestras generaciones de reemplazo son nuestra responsabilidad y debemos saber transmitirles la sensibilidad necesaria para que puedan tomar decisiones realmente en libertad”.

Como Sina y Carmenchu, que reconocen que a otras compañeras de colegio sus padres no les dejan todavía ir en pantalón al cole. “Nosotras les animamos y les decimos que seguro que un día podrán”.

miércoles, 14 de octubre de 2015

#hemeroteca #pr* | Las pr* del polígono Marconi intentan limpiar la calle de prejuicios

Imagen: El Mundo / Acción de AFEMTRAS en Marconi, Madrid
Las pr* del polígono Marconi intentan limpiar la calle de prejuicios.
EFE | La Vanguardia, 2015-10-14
http://www.lavanguardia.com/vida/20151014/54438102526/las-prostitutas-del-poligono-marconi-intentan-limpiar-la-calle-de-prejuicios.html

"Todas las prostitutas son víctimas de trata. ¡Eso es mentira!", exclama una integrante del grupo de trabajadoras del sexo del polígono industrial Marconi de Madrid que, ataviadas con escobas y guantes de fregar, han protagonizado un acto reivindicativo para "limpiar" la calle de éste y otros "prejuicios".

María Fernanda llegó desde Ecuador a España en 2.000 y hace siete años empezó a ejercer la prostitución, concretamente en este polígono del madrileño distrito de Villaverde, donde dice que cada vez hay más presión policial.

"Estamos muy acosadas por las leyes, es algo que vemos injusto, porque no estamos siendo obligadas a trabajar como prostitutas, estamos libres", asegura.

En Marconi hay alrededor de 200 prostitutas, de las cuales un total de 79 han sido denunciadas por la policía desde la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana (con la que también se ha multado a 189 clientes de la zona), fundamentalmente por ejercer su trabajo en lugares próximos a donde hay menores.

"La zona del polígono de Marconi ha sido la más afectada y castigada por la 'ley mordaza'", declara Silvia García, portavoz del colectivo Hetaira que trabaja en defensa de los derechos de las prostitutas y que ha estado presente en el acto reivindicativo.

Precisamente la derogación "inmediata" de esta ley es una de las reivindicaciones de la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras), una asociación creada recientemente por las prostitutas de Marconi y que ha organizado la acción celebrada hoy en el polígono.

Más de una decena de trabajadoras del sexo han hecho trizas y tirado a bolsas de basura carteles con frases como 'Hay que multar a los clientes para salvar a las mujeres prostitutas', 'Todas (las prostitutas) son víctimas de trata', 'Si una mujer es puta no puede ser buena madre' o 'Las prostitutas son las que ensucian la calle'.

Al grito de "¡Eso es mentira!" han expresado su rechazo a algunos de estos "estigmas" y "prejuicios" que, en su opinión, todavía perviven en la sociedad.

"Con voluntad política podríamos contar con un espacio donde poder trabajar tranquilas, sin molestar pero también sin ser molestadas. Convivencia y respeto, negociación de espacios ya", ha reclamado una de las prostitutas con la lectura del manifiesto.

Y es que uno de los principales problemas a los que tienen que enfrentarse es la "falta de convivencia" y los insultos que afirman recibir por parte de los vecinos de la Colonia de Marconi (un conjunto de casas de menos de 15 años de antigüedad ubicadas junto al polígono industrial).

"Es comprensible su enfado pero no es comprensible su insulto", sostiene Dayana, originaria de Ecuador pero que lleva ya 25 en España, donde ha obtenido la nacionalidad.

Mariela, nacida también en Ecuador y que empezó a ejercer de prostituta en Marconi hace doce años, acusa a los vecinos de "machacarlas" con sus quejas, que suelen centrarse en el "daño" que su presencia puede provocar en los menores de edad.

"Dicen que no les parece bien y que deberíamos buscar otro sitio, pero nosotras siempre hemos tratado de llegar a un acuerdo", sostiene.

Ecuador es el país de origen de la mayoría de las prostitutas de Marconi como Antonella, que subraya en línea con el acto reivindicativo que "las calles hay que limpiarlas de prejuicios porque de basura están limpias".

Sin embargo, un jardinero que acude a trabajar a Marconi con frecuencia dice que el polígono suele estar "muy sucio", ya que es habitual encontrar preservativos y pañuelos de papel en los aparcamientos.

Uno de los pocos vecinos que pasea a mediodía por las calles de la Colonia Marconi, donde vive desde hace 16 años con sus tres hijos (dos de ellos menores de edad), afirma que no siente ninguna molestia por la presencia de prostitutas porque "son personas", aunque no está de acuerdo con la manera en la que ejercen su trabajo.

"En la calle no tendrían que estar", comenta, al tiempo que se muestra partidario de "legalizar la prostitución", ya que opina que casi todas las trabajadoras del sexo están "engañadas" por mafias.

En el barrio de San Cristóbal, una zona más alejada del polígono de Marconi, otro vecino cree que es "muy desagradable" ver a las prostitutas "expuestas" en la calle, sostiene en este debate en torno a una de las profesiones más antiguas del mundo.

#hemeroteca #prostitucion | Antonella: 'Me prostituyo porque soy libre para hacerlo'

Imagen: El Mundo / Acción de AFEMTRAS en Marconi, Madrid
Antonella: 'Me prostituyo porque soy libre para hacerlo'.
Sara Montero | El Mundo, 2015-10-14
http://www.elmundo.es/yodona/2015/10/14/561e556746163f71578b4574.html

Trabajan cada día para mantener a su familia, no se fían de los políticos y protestan por las precarias condiciones de su empleo. Podría ser la descripción del español medio, pero hay algo que les separa del resto de ciudadanos: son prostitutas del polígono Marconi, dicen que por voluntad propia. Este lugar es conocido en Madrid por albergar cientos de trabajadoras sexuales. Ahora han formado la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (AFEMTRAS) para reivindicar sus derechos y este miércoles han realizado una 'performance' simulando barrer y fregar una de las calles de esta zona industrial y han leído su propio manifiesto.

Conscientes de que en la zona operan las mafias, aquellas que se consideran libres quieren reivindicar su trabajo y sus derechos. Aunque la imagen 'mediática' de la prostitución es casi siempre la de la explotación sexual, la ONU les da la razón. Según este organismo solo una de siete trabajadoras del sexo en el mundo ejerce obligada. Tras el debate social se encuentra la guerra de cifras: sindicatos como UGT elevan el número de mujeres forzadas al 95%.

Hartas de que la prensa "mezcle prostitución voluntaria con forzada, de escuchar debates políticos donde nunca se nos pide opinión y de una Ley de Seguridad Ciudadana que multa a clientes y a trabajadoras sexuales", han decidido barrer las calles para de forma simbólica eliminar los prejuicios. Piden que se reconozca su actividad como un trabajo, que se regule y que habiliten espacios para poder ejercer. A cambio aseguran que ofrecerán respeto al vecindario y se alejarán de zonas familiares como los parques. Y no, no les gusta la palabra 'prostituta', prefieren llamarse 'trabajadoras del sexo'.

‘Yo Dona’ ha hablado con Antonella, miembro del colectivo AFEMTRAS.

¿Cuál es el origen de AFEMTRAS?
Hace muchos años queríamos formar una plataforma que se quedó en 'stand by', pero con la Ley de Seguridad Ciudadana un grupo de nosotras decidimos formarla para contrarrestar las informaciones de algunos medios de comunicación. Nosotras, más que nadie, sabemos lo que hay y cómo mantenemos los lugares y por eso nos estamos reivindicando hoy. También nos comprometemos con los vecinos y los empresarios a mantener limpia la calle, alejarnos de los parques y de las viviendas para que ellos se sientan más cómodos.

¿Cuántas mujeres formáis la asociación?
Somos unas 200, pero hay muchas que son madres de familia y no han podido venir hoy.

¿Qué es lo que más os molesta de lo que se dice sobre vosotras?
Que todas somos víctimas de la trata. Lo dice la ONU, que sólo una de cada siete prostitutas lo hacen obligadas, pero hay muchas asociaciones que dicen que no, que el 95%.

¿Pero admitís que en este polígono hay víctimas de la trata?
En este y en todos los lugares del mundo.

¿Habéis intentado que se integren en la asociación?
Nosotras no queremos mezclar nuestra lucha y que luego nos puedan decir que qué hacemos reivindicando nuestra libertad si tenemos víctimas de la trata. Hemos intentado separar.

¿En qué consiste la regulación que pedís?
Queremos unos derechos. Ahora mismo muchas pagamos seguridad social pero no tenemos ningún tipo de derechos ni nos beneficiamos de nada. Pero si los tuviéramos, yo podría cobrar una baja, el paro o la jubilación, pero ahora mismo no puedo.

Insistís mucho en el cuidado y la limpieza de las zonas comunes.
Nos dicen que somos nosotras las que ensuciamos las calles. Pero no estamos en todos los puntos de Madrid y todo Madrid está sucio. Será problema de los ayuntamientos y de más ciudadanos que no tienen conciencia. Nosotras sí tenemos conciencia cívica y recogemos la basura. Que hay preservativos es verdad, pero en el centro también hay basura tirada.

Algunos dicen que la prostitución espanta las inversiones empresariales.
Si nosotras no existiéramos este polígono estaría más desierto que el Sáhara. Todos los clientes que vienen, dicen 'ya que voy a echar un quiqui, aprovecho para comprar esto aquí y no en otro sitio más lejano'. Nos beneficiamos ambos. Hay mucha gente que no está de acuerdo y es lógico. No todo es color de rosa.

¿Habéis hablado con las asociaciones de vecinos?
Aún no, queremos pedir una cita con ellos.

¿Y qué les vais a ofrecer?
Alejarnos lo máximo posible de parques y edificios, aunque casi ninguna para allí después de que aprobaran la Ley Mordaza.

¿Habéis intentado hablar con el ayuntamiento?
Estamos en ello. Hemos hablado con la segunda de Manuela Carmena, con el concejal de Villaverde y con el grupo de Ahora Madrid y estamos ahora queriendo ir paso a paso a ver si logramos algo.

¿Qué respuesta habéis recibido?
Buenas y algunas no tan buenas, algunas nos han dicho que sí y que esperemos, pero no con esperanza. Aunque sales con buen sabor de boca y una sonrisa en la cara.

Los políticos siempre os dicen que sí, pero los únicos que se ha comprometido a legalizar la prostitución es el partido de Ciudadanos.
Bueno, pero no sé hasta qué punto quiere regularlo. Nosotras sabemos lo que sufrimos y lo que tenemos que llevar a casa. Hay muchas españolas que se han echado a la calle a prostituirse o lo han hecho en una piso porque las han desahuciado y les han quitado su vivienda. ¿Cómo pueden querer quitarles el trabajo? Ya les han quitado la casa y la vida, ¿cómo pueden prohibir que ejerzan si es la forma de mantener a sus hijos?¿Quieren ver a sus compatriotas durmiendo bajo un puente?

¿Notas que con la crisis tienes más compañeras españolas?
Sí, ellas sobre todo trabajan en casa. Al tener una familia tienen más miedo a que la gente las vea. Es lógico. Tienen una familia y nunca lo han hecho antes. Y no solo son chicas jóvenes, sino señoras mayores y de todas las edades.

¿Cómo empieza una en esto?
Yo vine de mi país hace muchos años. Trabajaba en un bar en la Casa de Campo y dando una vuelta vi muchas chicas paradas allí y decidí probar. Al principio no te conocen, pero luego vas haciendo amigas. Llevo ya muchos años en esto y no lo dejaría por nada del mundo. Me gusta porque soy libre, más libre que teniendo un contrato de trabajo normal.

Hay gente a quien le pueda sorprender que a alguien le guste ser trabajadora del sexo en la calle.
Seguro que esa persona está sentado en el sillón de su casa con la mano extendida recibiendo dinero y sin sudar ni una gota. Sí, nos gusta. Nuestros clientes son buenos. La personas son malas si tú las haces malas.

Algunos prejuicios que habéis 'roto' en la 'performance' son especialmente dolorosos, sobre todo el del cartel que decía 'Si eres 'puta' no puedes ser buena madre'.
Si eres prostituta eres la mejor madre del mundo porque te has metido en esto para mantener a tus hijos. Estás trabajando en una profesión que quizá nunca te planteaste para darles de comer, ¿eso no es ser buena madre?

En vuestras reivindicaciones también habláis de los clientes.
¿Hay que multar a los clientes para salvar a las prostitutas? Eso es mentira, si les multan no nos salvan, nos niegan el poder vivir. Gracias a ellos nosotras vivimos, comemos y pagamos la factura de la luz.

Existe la sensación de que trabajar en la calle es más duro que en otros sitios.
Es mentira. Yo creo que es más fácil y más libre. Yo vengo aquí cuatro horas. Vengo cuando quiero y me voy cuando quiero. Si soy una prostituta de un local o un piso tengo que atender a lo que me digan: horario, qué clientes tengo que atender... Eso no es libertad. Yo peleo por la calle. La que quiere trabajar en un piso también está en su derecho, siempre y cuando lo hagan de manera libre.

El tema de la seguridad es otra de vuestras reivindicaciones.
Antes veíamos un policía y decíamos 'qué bien' y nos sentíamos más seguras. Ahora pensamos que nos multarán.

¿A ti te han multado?
Sí, supuestamente por obstruir la vía pública, pero yo estaba aquí (señala la acera) no en medio de la carretera.

¿Habéis notado un cambio desde que ha entrado en vigor La Ley de Seguridad Ciudadana?
Nuestro trabajo ha descendido mucho. Ahora es bastante precario. Antes en los primeros 15 días ya tenías para el alquiler. Hoy estamos a 14 y yo aún no llego. En la calle se cobra menos, pero lo que se cobra no tenemos que compartirlo con nadie.

Habéis pedido que os habiliten zonas.
Sí, una zona más alejada. Hay espacios aquí que son del Ayuntamiento y nos los podrían facilitar como 'parking' del amor, como nosotras decimos. Sin molestar a los vecinos y sin que haya un papel en el suelo. Queremos captar la clientela en la calle y llevarles a una zona que no sea visible.

¿Os habéis planteado alquilar uno de estos espacios del ayuntamiento?
Por supuesto, y pagando. Nosotras no lo queremos gratis. Si el ayuntamiento nos cede un lugar y lo habilitan podemos cobrar a cada coche que entra. Al final de mes es un dinero que entra a las arcas del Gobierno.

¿Tenéis alguna reivindicación más para el ayuntamiento?
Sí, que nos ponga papeleras. Nosotras recogemos nuestra basura, nos traemos nuestras bolsas y esperamos a que pase el camión, pero a veces no pasa. Queremos hacer un llamamiento al ayuntamiento sobre esto o que nos manden dos veces por semana los camiones.