Mostrando entradas con la etiqueta Sección Femenina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sección Femenina. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de mayo de 2024

#libros #franquismo #mujeres | Militantes de primera línea : la Sección Femenina de Falange y la formación de una élite política femenina en la España de Franco (1934-1977)

Militantes de primera línea : la Sección Femenina de Falange y la formación de una élite política femenina en la España de Franco (1934-1977) / Indal Ofer ; traducción de Saioa Sáez Domínguez.
Madrid : Libros Corrientes, 2024 [05-13].
345 p.
Serie: De lo social ; 22.

/ ES / Libros / ENS / Franquismo / Historia / Mujeres / Política / Sección Femenina

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412697513 / 20.00 €
📝 Cita APA-7: Ofer, Indal (2024). Militantes de primera línea : la Sección Femenina de Falange y la formación de una élite política femenina en la España de Franco (1934-1977). Libros Corrientes.

Este estudio se construye en torno a dos preguntas esenciales a las que la autora, Inbal Ofer, profesora de Historia Contemporánea de Europa, trata de dar respuesta: ¿Existió una élite política exclusivamente femenina en la España franquista? Y, de ser así, ¿qué relación existió entre esa élite y la promoción de los derechos de la mujer bajo la dictadura?

El libro examina la historia de la Dirección Nacional de Falange como grupo diferenciado dentro de la organización y los procesos a través de los cuales se constituyó como élite política femenina en la España franquista. Se pregunta, desde una perspectiva feminista, si esa élite luchó realmente por la promoción de los derechos de las mujeres dentro del régimen y si fue capaz de conjugar los principios nacionalsindicalistas —el servicio a la patria a través del cuidado del hogar y la crianza de los hijos— con el fomento de una mujer independiente y trabajadora fuera de casa.

Vertebrado a partir de entrevistas directas con antiguas militantes de la Sección Femenina, el libro cuenta asimismo con un ingente trabajo de expurgo de los archivos de la asociación falangista Nueva Andadura y de la Secretaría General del Movimiento, ubicados en la Real Academia de Historia y en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, respectivamente.

jueves, 11 de febrero de 2021

#hemeroteca #intersexualidad | El “cambio de sexo” por el que Franco prohibió el atletismo femenino durante 20 años

Imagen: Directa / Torremadé como María //
El “cambio de sexo” por el que Franco prohibió el atletismo femenino durante 20 años.

El régimen usó el caso de Jordi Torremadé para vetar una disciplina que “masculinizaba a las mujeres y las alejaba de la maternidad”.
I. Trujillo | La Razón, 2021-02-11
https://www.larazon.es/deportes/20210211/onhxlp5etjgzpkxmgxlideqyzu.html 

La ministra de Igualdad, Irene Montero, filtraba la semana pasada el borrador de la ley para la igualdad de las personas trans que permitirá el cambio de sexo en el registro sin necesidad de informe ni tratamiento médico a partir de los 16 años, y entre los 12 y los 16 con consentimiento de padres o tutores. El texto incluye medidas en el ámbito deportivo y establece que en las prácticas, eventos y competiciones deportivas se considerará a las personas que participen atendiendo a su sexo registral, sin que puedan realizarse en ningún caso pruebas de verificación del sexo. Sin embargo el debate entre identidad sexual y deporte no es nuevo y España ya tuvo su propio “caso Semenya” a principio de los 40.

El caso de María Torremadé, gran figura del deporte femenino en la España de posguerra, llevó a Pilar Primo de Rivera, Delegada Nacional de la Sección Femenina del franquismo, a prohibir la práctica del atletismo para las mujeres durante más de 20 años.

Un atleta revolucionario
Jordi Torremadé Martínez (Barcelona, 9 de enero de 1923 - 2 de noviembre de 1990) fue un atleta que cambió de sexo en 1941 y batió récords de España de atletismo femenino donde no tenía rival en la época. Revolucionó el atletismo español por sus inéditas marcas.

Nacido con el nombre de María, en el barrio del Guinardó, nadie advirtió que tenía un Síndrome de Morris, una condición intersexual, y por eso fue criado como una niña y vivió como mujer hasta los 19 años de edad, momento en el que cambió de género.

María se aficionó pronto a los deportes, practicó con provecho el baloncesto, el hockey sobre hierba y el atletismo. En todos destacó, especialmente en este último. Entre 1940 y 1942 sus marcas fueron espectaculares: en 60 metros hizo 7,710, que era el mejor registro europeo. En esa misma distancia se quedó a cuatro décimas del récord mundial. Fue campeona de España de 100 metros, 200, 800, salto de altura y salto de longitud. Un prodigio. Y todo antes de cumplir los veinte años. Sus éxitos eran tales que llegó a ser recibida por Lluís Companys.

También competía, y solía ganar, en pruebas de fondo, en lanzamientos... Era una máquina total pero con un problema: Era un hombre en un cuerpo de mujer.

Síndrome de Morris
En 1942, a los 19 años María modificó su nombre al Registro Civil por el de Jordi después de una intervención de adecuación genital. Su carrera en el atletismo se truncó y sus marcas desaparecieron de los registros oficiales.

En una entrevista publicada por “Mundo Deportivo” en 1982 afirmaba: “El mío fue un caso clínico con un diagnóstico inicial equivocado. De ahí que, al nacer, se decretase por error mi condición de niña cuando, con una simple corrección de la anomalía congénita, se habría comprobado mi condición de varón”.

Tal anomalía responde al nombre de Síndrome de Morris, también conocido como síndrome de insensibilidad a los andrógenos o feminización testicular, entre otros. Se presenta cuando una persona con cuerpo de mujer posee una genética masculina, es decir, tanto cromosoma X como cromosoma Y, pero tiene unas anomalías que hace que sea incapaz de responder a las hormonas que producen una apariencia masculina (los andrógenos). Como resultado, tiene apariencia física de mujer, pero los caracteres genéticos de un hombre.

Pero la cosa no quedó ahí y su caso tuvo unas consecuencias drásticas para el deporte femenino español. El 13 de febrero de 1942 el diario madrileño ‘Informaciones’ sacó a la luz su cambio de sexo. “María Torremadé, conocida atleta catalana, va a cambiar de condiciones en el Registro Civil, con lo que será desposeída de las marcas y títulos conquistados en distintas pruebas atléticas. La plusmarquista es en realidad un hombre que ha estado compitiendo travestido”, se podía leer en la información. Inmediatamente, sus marcas fueron invalidadas aunque nunca se lo comunicaron oficialmente.

Debido al escándalo que provocó este “cambio de sexo”, Pilar Primo de Rivera, al mando de la Sección Femenina, excluyó de los deportes propios de la mujer el atletismo por considerarse masculinizante y poco femenino, como pasaba con muchas otras disciplinas deportivas. Se alegaba que este tipo de prácticas deportivas masculinizaba a las mujeres alejándolas de su función natural que era la maternidad.

Una circular publicada en 1943 era bastante clara, la mujer española “solo practicaría los deportes que no perjudicaran su función específica: la maternidad”. Tras 20 años vetado, en 1963 debido a las protestas se volvió a permitir el atletismo femenino.

Jordi Torremadé, que tras el cambio de sexo siguió practicando el atletismo y fue campeón de Catalunya en 4x100 m., se casó el 5 agosto de 1952 con Catalina Pons, a pesar de la oposición de su padre que lo desheredó. Después residió en París y en Barcelona, donde falleció el 3 de noviembre de 1990 a causa de un paro cardíaco.
 
Y TAMBIÉN…
Jordi Torremadé, un atleta trans perseguit pel franquisme.

La carrera esportiva del corredor català, reconegut com un dels millors esportistes del país en atletisme, bàsquet i hoquei herba durant els anys de la postguerra civil, es va veure estroncada quan les institucions franquistes van descobrir que havia iniciat la transició de gènere com a home. El seu cas va obrir una etapa de criminalització de l'esport femení, posat permanentment sota sospita, i que va suposar la introducció de controls de gènere i sexe en molts casos dissuasius per a les esportistes, moltes pràctiques fossin vetades per a les dones perquè s'associaven als valors masculins, i que altres (com l'atletisme) les competicions femenines quedessin en suspens durant vora dues dècades.
Clara Basiana | Directa, 2020-11-19
https://directa.cat/jordi-torremade-un-atleta-trans-perseguit-pel-franquisme/
>
De María Torremadé a Caster Semenya: la intersexualidad en el deporte.
La atleta catalana batió numerosos récords. En la posguerra, tras un diagnóstico de malformación genital, cambió de sexo. El régimen franquista usó su caso para prohibir el atletismo femenino porque “masculinizaba a las mujeres”.
Ricardo Uribarri | ctxt, 2020-10-24
https://ctxt.es/es/20201001/Deportes/33861/maria-torremade-caster-semenya-intersexualidad-atletismo-franco-ricardo-uribarri.htm

jueves, 3 de octubre de 2019

#libros #mujeres #franquismo | La sección femenina, 1934-1977 : historia de una tutela emocional

La Sección Femenina, 1934-1977 : historia de una tutela emocional / Begoña Barrera.
Madrid : Alianza, 2019 [10-03].
552 p.
Colección: Alianza Ensayo.
ISBN 9788491817062

/ Franquismo / Memoria histórica / Memoria sentimental / Mujeres – Historia / Mujeres en el franquismo / Pilar Primo de Rivera / Sección Femenina

El recuerdo de la Sección Femenina está ligado de forma indisociable a la memoria del Franquismo. Aunque fundada en época republicana, la organización dirigida desde su nacimiento por Pilar Primo de Rivera se consolidó durante la Guerra Civil y alcanzó su mayor autoridad durante la dictadura, cuando intentó (y en buena medida logró) hacerse omnipresente en la vida de las españolas. Desde la posguerra, varias generaciones de mujeres crecieron a su sombra y fueron educadas con arreglo a sus principios ideológicos. Begoña Barrera estudia, en una completa cronología de la organización que cubre desde 1934 a 1977, los medios que la Sección Femenina empleó en su labor de formación y propaganda: revistas, manuales escolares, documentales cinematográficos y del NO-DO, programas de radio y televisión... Junto a una amplia y variada documentación consultada, en su mayoría inédita, la autora realiza una exploración tan exhaustiva como precisa de la estructura de la propia organización y de la visión que sobre la mujer y la feminidad las falangistas proyectaron. La historia de las españolas que vivieron en aquellas décadas no puede comprenderse sin atender al plan que la Sección Femenina tuvo para ellas. Por ello, la reflexión actual sobre la naturaleza del Franquismo, sobre el papel de las mujeres durante el régimen y sobre la genealogía del feminismo español señala la necesidad de una mirada retrospectiva que ilumine el papel de la Sección Femenina en la configuración de un imaginario de largo recorrido sobre "qué son y qué deberían" ser las mujeres.

lunes, 30 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #franquismo | Sección femenina, la gran hermana del franquismo

Imagen: El Mundo / Inauguración de la escuela de instructoras de la Sección Femenina, 1951
Sección femenina, la gran hermana del franquismo.
Las mujeres de Falange defendían una feminidad dócil pero vivían como pioneras. Belén Barrera indaga en su paradoja en un amplio estudio.
Luis Alemany | El Mundo, 2019-09-30
https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/09/30/5d8cf473fdddff6d158b4615.html

Un dato no muy conocido: cuando las mujeres españolas "cabezas de familia" adquirieron el derecho al voto en 1924, fueron los partidos de derechas los que más se esforzaron por atraerlas, por crear para ellas "una nueva identidad cívica" que "las convirtiera en guardianas del ultranacionalismo y catolicismo, principios consustanciales a estas culturas políticas".

Los dos entrecomillados pertenecen a ‘La sección femenina. 1934-1977 Historia de una tutela emocional’ (Alianza Editorial), el libro que Begoña Barrero, profesora de la Universidad de Sevilla, ha dedicado a la historia de las mujeres de Falange, desde las cinco pioneras que acompañaron a José Antonio Primo de Rivera en el Cine Europa (sus hermanas Pilar y Carmen, sus primas Inés y Dolores y su amiga Luisa María Aramburu), hasta 1977.

Primera pregunta: ¿quiénes eran aquellas mujeres? ¿Eran burguesas, de clase media, aristócratas...? ¿Eran educadas, cosmopolitas...? "El falangismo era una cultura política profundamente masculina y masculinizante", explica Begoña Barrero. "Por eso las mujeres no tuvieron un papel importante cuando Falange nació en 1933. Pilar Primo de Rivera y otras pocas mujeres cercanas a la familia, íntimamente comprometidas, trataron de hacerse un hueco en el partido, ser útiles a la causa. Colaboraban en las tareas de propaganda, por ejemplo. Ahí tenemos dos características de estas falangistas: eran muy cercanas si no miembros de la familia Primo de Rivera y estaban profundamente comprometidas. Yo no las consideraría cosmopolitas, pero sí con un nivel educativo medio/alto. Estoy pensando, por ejemplo, en Marichu de la Mora, amiga de José Antonio Primo de Rivera y de Dionisio Ridruejo".

Y continúa la autora: "La Guerra Civil les dio la oportunidad de convertirse en una organización poderosa a cargo del encuadramiento de las mujeres. Y así se presentan ante su propia organización y ante el mundo, como una suerte de heroínas, de mujeres valientes y sacrificadas por la causa falangista. Sin esta auto-narración, no se entiende la historia de la SF ni la imagen que tenemos de ella".

Ésa es la gran paradoja de la historia de la Sección Femenina: sus líderes promovían una idea de mujer dócil y conformista; sin embargo, sus vidas eran individualistas, desafiantes, nada convencionales. Ellas mismas fueron conscientes de esa contradicción: "Para mí, lo más importante está en el ámbito de lo emocional. Las falangistas creían que la feminidad consistía en pulir y desarrollar una serie de características congénitas, innatas en todas las mujeres. Entre ellas, un estilo emocional caracterizado por la entrega desinteresada, el sacrificio por los demás (físico y sentimental), la alegría y el voluntarismo. La mujer falangista era, para la SF, el modelo más perfecto de feminidad, porque potenciaba al máximo esas cualidades. Por tanto, más allá de promover entre las españolas un tipo de vida y censurar con matices algunas ocupaciones (la profesionalización, la actividad intelectual), las falangistas trataron de moldear a las españolas en un espíritu, en un carácter, en una emocionalidad puramente femenina. Un espíritu/carácter emocional que las reunía a todas, falangistas y tuteladas, en una comunidad".

En paralelo, las mujeres de la Sección Femenina asistieron a la derrota de Falange ante el franquismo, la renuncia a su proyecto revolucionario. "La experiencia fue una mezcla de recelo y desengaño desde principios de los años 40. Pero se preocuparon mucho de no hacer visible este sentimiento y siempre mostraron una lealtad inquebrantable a la figura de Franco aunque fue una prueba difícil que les obligó a hacer continuos ejercicios de equilibrio con los diferentes grupos en el poder".

"En una entrevista al diario ‘Arriba’, en 1971, Pilar Primo de Rivera afirma que sigue 'siendo leal a todo lo fundamental de José Antonio, por encima de las cosas circunstanciales de su pensamiento. Y bueno, soy leal al 18 de julio, a lo que representa Franco y al futuro de España'. Ahí tiene sus lealtades perfectamente explicadas, y en un orden bastante elocuente", explica Barrero.

Y continúa: "En términos generales, creo que la SF fue una gran estratega en esta labor de diplomacia interna, por llamarla así. También es normal que las falangistas se esmeraran, pues de ello dependía su propia supervivencia como organización". ¿Y su fama de rebeldes dentro del régimen? "Yo no hablaría de rebeldía, sino de casos concretos de crítica interna y, puede, que de disidencia. El libro aborda la SF como un todo, como un proyecto global de formación, y no se centra tanto en trayectorias concretas. En todo caso, hay que pensar que a lo largo de 40 años es razonable que alguna de ellas se descolgara del proyecto: muchas contrajeron matrimonio y abandonaron sus cargos; otras se desencantaron con el abandono de los principios de la primera Falange, otras evolucionaron a posiciones más abiertas... Pero hay un grupo numeroso, y sobre todo poderoso, de fundadoras y de primeras falangistas que se mantuvo fuerte y que durante la Transición fundó una asociación para proteger el legado de la SF: la Asociación Nueva Andadura".

Última pregunta: ¿para qué le sirvió la SF al franquismo cuando ya estuvo consolidado? "La SF fue fundamental para la estabilidad interna del régimen. Cualquier régimen dictatorial aspira a la homogeneidad de los individuos que lo integran. Por eso las organizaciones de encuadramiento (de mujeres, de trabajadores, de juventudes) son tan importantes: encuadrar es educar bajo un mismo patrón identitario a las masas con el propósito de crear adhesiones y actitudes dóciles. La SF tenía esta misión de homogeneización identitaria, aplicada a las mujeres. Por eso elaboró un discurso tan cerrado, tan pretendidamente coherente consigo mismo, sobre qué era ser mujer, y después trató de imponerlo".

"La SF", continúa Barrera, "fue beneficiosa para el Franquismo en muchos otros aspectos: la dedicación de la mujer a la familia iba en consonancia con la política natalista del régimen, por poner el ejemplo más evidente. Y hasta los Coros y Danzas, gracias a los cuales la SF viajó por toda Latinoamérica, fueron un instrumento muy eficaz en el establecimiento y/o reforzamiento de relaciones diplomáticas. Otro buen ejemplo de apoyo al régimen fue la campaña antifeminista que la SF inició en los años 70. El movimiento de mujeres que surgió en España a finales de los años 60 suponía una amenaza manifiesta al equilibrio interno del Franquismo, y la SF intentó debilitarlo mediante campañas de difamación".

lunes, 23 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #franquismo | Los responsables del proyecto sobre pensadoras del siglo XX retiran temporalmente el perfil de Pilar Primo de Rivera de su web

Imagen: El Diario / Pilar Primo de Rivera (i)
Los responsables del proyecto sobre pensadoras del siglo XX retiran temporalmente el perfil de Pilar Primo de Rivera de su web.
En la web CartasVivas, desarrollada por profesores de la Universitat de Barcelona y de la de Exeter, ya no se ven los clips de la fundadora de la Sección Femenina. Se está "revisando" debido al posible "mal uso". En el proyecto participa la Fundación Banco Santander, pero la retirada temporal ha sido decisión del equipo docente. La inclusión de Primo de Rivera recibió críticas de historiadoras. "Te adentras en los relatos sin más referencias. Falta material didáctico", explicaba Marije Hristova.
Belén Remacha | El Diario, 2019-08-23
https://www.eldiario.es/sociedad/Universitat-Barcelona-Pilar-Primo-Rivera_0_945255878.html

Los responsables del proyecto CartasVivas, dedicado a “mujeres pioneras” del siglo XX, han retirado temporalmente el material sobre Pilar Primo de Rivera de su web para “revisarlo”. Es una decisión tomada por el equipo docente que lo ha dirigido, compuesto por dos profesores de la Universidad de Barcelona (UB) y una de la Universidad de Exeter (Reino Unido), y se produce tras varias críticas de expertos en Memoria Histórica a su planteamiento. CartasVivas consiste en una biblioteca virtual con vídeos dramatizados de textos de estas mujeres: en esta primera entrega, lanzada la semana pasada, estaba Hildegart Rodríguez, interpretada por Sandra Escacena; la escritora Carmen Laforet, por Marián Álvarez; y la fundadora de la Sección Femenina de la Falange, por Consuelo Trujillo. El proyecto cuenta con el patrocinio de la Fundación Banco Santander.

Lo que harán será “revisar el material de Pilar Primo de Rivera, puesto que no ha cumplido con el objetivo que nos marcamos al incluirla en el proyecto”, según han comunicado en Twitter y se puede leer en la web en el lugar en el que estaba el vídeo. Desde el equipo docente responsable de la UB –perteneciente al departamento de Comunicación Audiovisual–, han explicado a eldiario_es que la decisión de parar y revisar los clips dedicados a esta última se debe al posible “mal uso” de los vídeos, “un uso que no podemos permitir porque va en contra de los objetivos globales del proyecto y de nuestras convicciones personales como docentes académicos”.

Las mismas fuentes asumen que “debido a la situación político social actual, se hace necesario por nuestra parte clarificar, apoyar y revisar los códigos y la contextualización histórica del personaje”, motivo también de la revisión. Las críticas a la inclusión de Primo de Rivera se desataron en las redes sociales tras la promoción en varios medios. Marije Hristova, historiadora e investigadora de la Universidad de Warwick (Reino Unido), expresó en eldiario_es que veía algunos fallos en la concepción por “ser lecturas dramatizadas: te adentras en los relatos personales, sin más referencias. Falta más material didáctico”. Ana Martínez Rus, profesora Titular en Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, contextualizó que “la Sección Femenina fue la antítesis de cualquier movimiento reivindicativo que mejorase la condición de las mujeres de este país”.

Desde la cuenta de Twitter de CartasVivas han agradecido “todas las críticas constructivas que hemos recibido por parte de distintos agentes culturales, comunicativos y educativos que nos han hecho ver que en este momento socio-político se hace necesaria una mayor, mejor y más precisa contextualización del personaje”. “Seguimos pensando que, por los retos del contexto actual, y desde la libertad académica y el pensamiento crítico, es necesario incluir en el análisis a personajes históricos conflictivos que constituyeron parte de las sombras del siglo pasado, para poder iluminar el presente”, pero replantearán los vídeos para “poder dar respuesta a los matices que desde diferentes sectores se nos han pedido”.

La intención era incluir “todo el espectro”
Paula Ortiz, una de las dos profesoras de la UB responsables –el otro es Sergio Villanueva; de Exeter, Nuria Capdevila– contó a eldiario_es el pasado lunes que era consciente de que la elección de Primo de Rivera entre las tres primeras figuras –la intención es que cada año se incorporen hasta 6 nombres– iba a ser polémica. Pero consideraron que para que la biblioteca fuese completa debían incluir “mujeres que abrieran todos los límites del caudal intelectual de la Historia de España”. Ortiz la contraponía a Hildegart Rodríguez: “Teníamos que reflejar el otro polo del espectro, una de las voces para entender la dictadura”. Insistía en que Primo de Rivera estaba “en las antípodas” de sus convicciones, pero “bajo el paradigma de que no se la debe incluir, tampoco debería haber películas sobre Franco o Hitler”. “Sostenemos que para conocer la historia hay que conocerla con todas sus contradicciones y agujeros negros”, añadía.

La decisión de revisar las cartas de Primo de Rivera ha sido tomada exclusivamente por el equipo docente, aunque está “convenida” con la Fundación Banco Santander, confirman desde esta institución. El lunes pasado, en respuesta a la polémica, se limitaban a hablar de una “memoria general sobre mujeres pioneras” y de aclarar que “no entramos en el terreno ideológico. Estamos recuperando a una mujer, no la ideología”. “Este es un proyecto hijo del hispanismo global (...). Todas estas pioneras o precursoras comparten algo en común: más allá de ideologías, destacaron en el siglo XX dentro de un mundo de hombres y emergieron con un papel importante en la esfera pública”.

viernes, 20 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #franquismo | Pilar Primo de Rivera, pionera del fascismo

Imagen: El Diario / Pilar Primo de Rivera (2d) en la Alemania nazi en 1941
Pilar Primo de Rivera, pionera del fascismo.
Pilar Primo de Rivera, hija del dictador y hermana del fundador de Falange Española, José Antonio, reivindicó el papel de una mujer sumisa al varón. La Sección Femenina de Falange, que dirigió, fue la antítesis de cualquier movimiento reivindicativo que mejorase la condición de las mujeres de este país. España no ha abordado con rigor, condenando el franquismo y el fascismo, su pasado traumático. Ese es el pecado original y el lastre de nuestra democracia.
Ana Martínez Rus | el Diario, 2019-09-20
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Pilar-Primo-Rivera-pionera-fascismo_6_943915625.html

Los historiadores sabemos que no hay personajes blancos o negros, que siempre hay una gama de grises en la vida y trayectoria de las personas. Pero eso no significa que se pueda blanquear el pasado de los hombres y de las mujeres que nos precedieron. Me parece muy loable un proyecto como 'Cartasvivas' en el que se recupere "el legado de mujeres pioneras en la vanguardia social y literaria". Pero incluir a Pilar Primo de Rivera, como se ha hecho, me parece un error propio de este país, tan tibio con el fascismo.

Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia fue una pionera, sí, pero del fascismo. No sé si ese es mérito para formar parte de una iniciativa de la Universidad de Barcelona, la Universidad de Exeter y la Fundación del Banco Santander. Ella, hija del dictador Miguel Primo de Rivera y hermana del fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, reivindicó el papel de una mujer sumisa al varón, consagrada al esposo y a los hijos. Creo peligroso que las nuevas generaciones, carentes del contexto histórico, se acerquen a esa web y consideren que Pilar Primo de Rivera fue un icono de la lucha femenina.

Ferviente admiradora de la Alemania nazi, que visitó en varias ocasiones, Pilar Primo de Rivera dirigió con mano de hierro la Sección Femenina de Falange. Esta organización y la actividad de la propia Primo de Rivera fue la antítesis de cualquier movimiento reivindicativo que mejorase la condición de las mujeres de este país bajo la dictadura franquista, más bien todo lo contrario. Su figura no debe aparecer en un proyecto junto a Hildegart Rodríguez y Carmen Laforet y luego Mercedes Pinto, Gloria Fuertes, Carmen Conde o Pepita Pardel, los otros nombres anunciados. No debemos confundir a la gente: el hecho de ser mujer no implica automáticamente que se esté comprometida con la causa feminista, ni siquiera que realmente esa mujer hiciera algo relevante.

No entiendo que una señora que dijo frases tales como que "la única misión que tienen asignada las mujeres en la tarea de la patria es el hogar" sea digna de ser considerada como una pionera. Es de sobra conocido que Primo de Rivera defendió posturas que legitimaban el papel secundario de las mujeres, apartadas de la escena pública, recluidas en el espacio doméstico. Unos nuevos "ángeles del hogar" con camisa azul y boina roja controladas por la Iglesia católica, apostólica y romana. Desde la Sección Femenina se propugnó por un modelo de mujer dependiente, consagrada a dar hijos a la patria, agradar al marido. En definitiva, ser buena madre y esposa, quedar relegada de la vida pública, donde el protagonismo era exclusivamente masculino.

Además, seamos honestos: Pilar Primo de Rivera ocupó ese papel por sus vínculos familiares y porque se convirtió en guardiana de la memoria de su hermano mayor, José Antonio, fusilado en Alicante en 1936. Aunque curiosamente ella nunca se casó ni tuvo hijos –consagrada como estaba a la Sección Femenina– trató de mantener los principios del franquismo, tamizado y domesticado por el fascismo.

Si se trata de incorporar en un proyecto a representantes de todas las tendencias ideológicas para abarcar todo el espectro, hay otras muchas más mujeres conservadoras social y políticamente que contribuyeron a mejorar la situación femenina en España, o bien fueron realmente pioneras en algún campo. Es el caso de Mercedes Formica, aparte de falangista, jurista y novelista; o de Carmen de Icaza, que fue un cargo relevante de la propia Sección Femenina, pero también fue una escritora y periodista. Solo se entendería la presencia de Pilar Primo de Rivera en una web de mujeres del siglo XX si esta no implica cierto reconocimiento y reivindicación. Pilar Primo de Rivera no lo merece. ¿Se imaginan ustedes un proyecto similar a ‘Cartasvivas’ en Alemania en el que se incluyese a Gertrud Scholtz-Klink, nombrada Führer de las Mujeres Nacionalsocialistas y Liga de las Mujeres de Alemania por el mismísimo Adolf Hitler? Sinceramente, no creo que pudiera suceder.

España no ha abordado con rigor, defendiendo los principios democráticos y condenando el franquismo y el fascismo, su pasado traumático. Ese es el pecado original y el lastre de nuestra democracia. Evidentemente, como historiadores y ciudadanos conocemos las causas que explican esta situación anómala en este país, donde se habla de los cuarenta años de la dictadura de Franco con cierta ligereza y frivolidad, cuando menos. La peculiaridad del proceso de transición de la dictadura a la democracia explicaría circunstancias como la inclusión de Pilar Primo de Rivera en un proyecto de mujeres pioneras. También la presencia todavía en los callejeros de las ciudades de protagonistas del franquismo, la tumba de Franco en ese horrendo monumento para gloria de él y del hermano de Primo de Rivera que es el Valle de los Caídos, o la falta de reconocimientos oficiales a las víctimas de la represión.

Ana Martínez Rus - Profesora Titular en Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid

lunes, 16 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #franquismo | Un proyecto de la Fundación Banco Santander presenta a la falangista Pilar Primo de Rivera como una “gran pionera”

Imagen: El Diario de Cantabria / Pilar Ptimo de Rivera (d)
Un proyecto de la Fundación Banco Santander presenta a la falangista Pilar Primo de Rivera como una “gran pionera” que “luchó por su generación” y “por las que vendrían después”.
Javier Lezaola | El Diario Cantabria, 2019-09-16
https://www.eldiariocantabria.es/articulo/memoria/proyecto-fundacion-banco-santander-presenta-falangista-pilar-primo-rivera-como-gran-pionera-lucho-generacion-vendrian-despues/20190916184921064888.html

La Fundación Banco Santander ha anunciado en un comunicado la puesta en marcha, junto a las universidades de Barcelona y Exeter, de un proyecto, denominado ‘Cartasvivas’, que presenta a la política falangista Pilar Primo de Rivera –autora de frases como “la única misión que tienen asignada las mujeres en la tarea de la patria es el hogar” o “la vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular, o disimular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”– como una “gran pionera” que “luchó por su generación” y “por las que vendrían después”, que quería “mejorar la posición de las mujeres en la sociedad y modernizar la identidad femenina” o que no quería “muñecas burguesas ni señoritas lánguidas” sino “cuerpos sanos y mentes sanas” y “la igualdad de derechos”.

Fundadora y delegada nacional de la Sección Femenina de FET y de las JONS y consejera nacional de FET y de las JONS –además de hija del dictador Miguel Primo de Rivera y hermana del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera–, Pilar Primo de Rivera mantuvo estrechas relaciones políticas con la Italia fascista y sobre todo con la Alemania nazi, llegando a entrevistarse en Alemania con Hitler y a recibir en España a varias delegaciones de las Juventudes Hitlerianas. En 1976, como procuradora en las Cortes franquistas, se abstuvo en la votación de la Ley para la Reforma Política y en 1977, tras la disolución de la Sección Femenina, veteranas de esta rama de FET y de las JONS constituyeron la asociación Nueva Andadura, de la que fue nombrada presidenta de honor, cargo que ostentó hasta su muerte en 1991.

En 1983 –ocho años después de la muerte de Franco y cinco después de la entrada en vigor de la Constitución de 1978–, Pilar Primo de Rivera publicó ‘Recuerdos de una vida’, libro de memorias en el que insiste en su exaltación del franquismo y del propio Franco, del que dice “siempre vi en él, sobre todo, su amor a España y un inmenso deseo de servirla, y era grande la confianza que nos daba como estadista, por su clarividencia y por su serenidad, que nos solucionaba todo”. Sin embargo, en el proyecto ‘Cartasvivas’ se asegura que ella “se plegó a las expectativas del régimen” porque “la sinceridad, durante la dictadura, era un suicidio” y Primo de Rivera “no quiso suicidarse”.

La Fundación Banco Santander ha asegurado que en ‘Cartasvivas’ varias actrices darán voz a varias “autoras y pensadoras pioneras del siglo XX” para “dar a conocer su legado” y que el proyecto está “al servicio de la memoria” de esas “grandes mujeres”, constituyendo también una “biblioteca audiovisual, gratuita, online y subtitulada al inglés” dirigida a “apoyar a la mujer uniendo cine, literatura, compromiso social e investigación”. Y ha avanzado que a la propia Primo de Rivera, a la sexóloga Hildegart Rodríguez y a la escritora Carmen Laforet –las tres primeras protagonistas de ‘Cartasvivas’– se unirán otras mujeres como Mercedes Pinto, Teresa Wilms Montt, Gloria Fuertes, Elisabeth Mulder, Carmen Conde o Pepita Pardel, pues el proyecto “tendrá continuidad” y “crecerá en próximos años”.

“No podíamos dejar de estar en este proyecto de horizonte infinito que recupera el legado y los anhelos de mujeres precursoras”, ha manifestado el director gerente de la Fundación Banco Santander, Borja Baselga, que ha asegurado que “uno se queda hechizado con estos testimonios que devuelven la vida a grandes pioneras del siglo XX en español”.

martes, 6 de marzo de 2018

#hemeroteca #feminismo | La liberación de las españolas

Imagen: El País / Manifestación feminista en Barcelona en 1976
La liberación de las españolas.
La lucha por la igualdad se redobló tras la muerte de Franco: 1975 marcó un punto de inflexión.
Charo Nogueira | El País, 2018-03-06
https://politica.elpais.com/politica/2018/03/05/actualidad/1520255765_087307.html

La historia vuelve la página en un año clave para las españolas. En 1975, todavía en vida del dictador, estrenan el derecho a abrir una cuenta corriente sin permiso del marido. “Banco de Bilbao, el banco de la mujer”, se anunció el abuelo de lo que es ahora el BBVA en busca de clientas. El spot, en aquellas teles en blanco y negro, no tiene desperdicio: una joven con falda-pantalón camina hasta el mostrador de una lujosa oficina, donde la atiende un empleado con bigotillo franquista. “Ese andar decidido es el símbolo de la mujer de nuestros días, de la mujer responsable que trabaja y vive su época. Y a ella, por primera vez, un banco le dirige este mensaje de amistad, este tributo de admiración”, dice la voz en ‘off’.

—Sí. El Banco de Bilbao cree en los derechos de la mujer. No se trata de crear diferencias, sino de ofrecer igualdades.

La osadía del anuncio se respalda con el cartel final: “Año Internacional de la Mujer. Naciones Unidas”. La declaración, el primer gran paso de la ONU para avanzar en la igualdad, sirve de acicate tanto al régimen como a los grupos de mujeres que luchan desde el feminismo, clandestino como cualquier oposición a la dictadura —y a menudo maquillado de otra cosa—. También hace reflexionar a muchas españolas sobre su propia situación. Lo del “año de la mujer” se convierte en una muletilla cotidiana, en un argumento para ensanchar las férreas costuras en un 1975 pródigo en acontecimientos.

Ana María Pérez del Campo, feminista ya en aquella época y ahora octogenaria, ha rebuscado en sus viejos códigos civiles para bosquejar la discriminación legal que padecían las españolas durante el franquismo. “Las madres no teníamos la patria potestad sobre los hijos. Las casadas estábamos obligadas a obedecer al marido. Además, en cuanto a la capacidad de obrar y prestar consentimiento en contratos, el artículo 1.263 equiparaba a las casadas con los menores, los dementes y los sordomudos”, dice con su voz ronca.

La suavización legal de mayo de 1975 es, en gran medida, el resultado de largos años de esfuerzo de la jurista María Telo. Impulsó la reforma que, en sus palabras, “hizo de la mujer casada un ser libre al convertirla en mayor de edad”. La ley de mayo de 1975 “sobre la situación jurídica de la mujer casada y los derechos y deberes de los cónyuges”, impulsada por Telo contra viento y marea, introduce cambios de calado en el Código Civil y en el Código de Comercio. Elimina buena parte de las limitaciones en la capacidad de obrar que sufren las desposadas —lo son casi todas las adultas: la soltería sigue siendo una rareza criticable, y la viudedad, una desgracia—.

“El matrimonio no restringe la capacidad de obrar de ninguno de los cónyuges”, establece el flamante artículo 62 del Código Civil. La reforma elimina la licencia marital. La casada deja de precisar del permiso para comparecer en juicio, enajenar bienes —hasta entonces sólo podía decidir sobre compras “destinadas al consumo ordinario de la familia”—, aceptar una herencia —y disponer de ella—, si bien la administración de los gananciales seguirá correspondiendo al cónyuge. Tampoco necesita ya licencia para contratar, ni para ejercer la actividad mercantil. Acaba la obligación de seguir al marido si decide establecerse en otro lugar. El domicilio familiar se elige de común acuerdo —si hay hijos, prevalece la opinión del padre, que dispone en exclusiva de la patria potestad—. El artículo 57, que obligaba al marido a “proteger a la mujer” y a esta a “obedecer al marido”, da un giro: “El marido y la mujer se deben respeto y protección recíprocos, y actuarán siempre en interés de la familia”.

Estos cambios son un intento de lavado de cara del régimen ante la conmemoración en 1975 del Año Internacional de la Mujer, cuya organización se encomienda a la Sección Femenina e incluirá exposiciones de floricultura y filatelia. La camisa azul falangista lleva tiempo apolillada. Toca aggiornamento. Pero es tarde. Las nuevas organizaciones de mujeres asoman la cabeza pese a la clandestinidad y caminan por su propio pie.

Pocos días después de morir Franco, del 6 al 8 de diciembre de 1975, se celebran las I Jornadas por la Liberación de la Mujer en Madrid. El escenario, un colegio de monjas franciscanas, el Montpellier, en el barrio de La Concepción. Más de medio millar de mujeres debaten y expresan sus reivindicaciones en todos los órdenes, desde la educación a la sexualidad o la equiparación legal hasta el divorcio y el aborto. Fue una cita clave, una puesta de largo para el movimiento feminista.

Muerto Franco, los vientos de libertad que se habían ido colando por las rendijas abren brechas y se hacen imparables. Ana María Pérez del Campo, feminista autodidacta a fuerza de rebelarse contra su situación personal —primero— y contra la situación general de las españolas, redobla el activismo desde la Asociación Española de Mujeres Separadas. Va a comenzar 1976 y el futuro se escribe cada día. El edificio del franquismo va a derrumbarse.

Las madrileñas estrenan su primera gran manifestación feminista a mediados de enero, donde los grises se emplearán a fondo contra las que caminan bajo el lema “Mujer: lucha por tu liberación. ¡Únete!”. Son unas 2.000, bajan por la calle de Goya rumbo a la sede presidencial del paseo de la Castellana, 3. Pocas logran llegar porque la policía armada, vestida de gris y porra en mano, carga contra las ciudadanas que piden libertades democráticas y denuncian la desigualdad. (…) “En esa época manifestarse podía llegar a costar la vida. Hubo muertos por disparos de la ultraderecha o de la policía, que aseguraba que había disparado al aire. Por eso decíamos que los manifestantes volaban”, relata la activista.

“En la Asociación Española de Mujeres Separadas habíamos planteado que la materia matrimonial debía ser competencia civil, y no religiosa, porque si no era dar pábulo a un sistema como el de la Inquisición: la Iglesia condenaba —separaba en este caso—, pero ejecutaba el fuero civil. El tribunal eclesiástico concedía la separación —o la nulidad del matrimonio, que era algo excepcional y suponía disolver el vínculo, como un divorcio—, pero señalaba un culpable. Como no nos hacían ni caso, empezamos a pedir el matrimonio civil sin trabas. En la práctica no existía, porque había que apostatar para poderse casar ante un juez. Pedir eso entrañaba, de paso, el derecho al divorcio. Con una salvedad fundamental: el divorcio que queríamos afectaría también a los ya casados por la Iglesia”, relata Ana María Pérez del Campo Noriega.

“Para caldear, nos movíamos mucho con la prensa, radio y televisión. Nuestra presencia en los medios de comunicación, los grandes aliados de la época, amplificaba el mensaje”. Pero también servía para colocarse en la diana de una ultraderecha que se tomaba la justicia por su mano. “Esos grupos me amenazaron durante un tiempo. Llamaban por teléfono de noche y decían: ‘Ya te queda menos’ o ‘Mira debajo de las ruedas de tu coche”.

Extracto de ‘La mujer que dijo basta’ (Editorial Libros_com), de Charo Nogueira, que llega a las librerías esta semana.

martes, 21 de noviembre de 2017

#hemeroteca #memoria #franquismo | Los críticos musicales del franquismo y la creación del «buen gusto» español

Imagen: Jot Down / Coros y Danzas de la Sección Femenina 'Madridejos'
Los críticos musicales del franquismo y la creación del «buen gusto» español.
Álvaro Corazón Rural | Jot Down, 2017-11-21
http://www.jotdown.es/2017/11/los-criticos-musicales-del-franquismo-y-la-creacion-del-buen-gusto-espanol/

Hace dos años comentamos con el historiador del flamenco Juan Vergillos el impacto que tuvo la Guerra Civil en este género musical. Según explicó, era el arte más popular de España y se codeaba con las vanguardias de los años veinte y los treinta, pero tras la guerra hubo un cambio radical. El régimen se ocupó de despolitizar el flamenco y lo convirtió en un «fenómeno étnico». Antes, había sido un género precursor de la canción protesta de los años sesenta, abordaba temas sociales de actualidad y no faltaron fandangos republicanos con loas a la bandera tricolor.

Este año ha salido un libro que abunda en esa fractura, la que se produjo en la música española tras la guerra, pero hace referencia a la música clásica. Lo ha publicado Eva Moreda Rodríguez, de la Universidad de Glasgow. Se titula ‘Music Criticism and Music Critics in Early Francoist Spain’ (Oxford University Press, 2017) Su lectura me ha dejado fascinado. Como todo el mundo sabe, la figura del crítico musical siempre ha sido controvertida, quizá solo la del crítico de cine ha podido serlo más, y es realmente divertido, de reír por no llorar, descubrir que las manías y obsesiones típicas de estos plumillas también estuvieron presentes en un proceso de gran magnitud y terribles consecuencias como fue la implantación del Estado franquista en los años cuarenta.

Cito, por ejemplo, a uno de los primeros en desfilar por estas páginas. Joaquín Turina, que admitía que la guerra había dejado un vacío en la producción musical española, pero subrayaba que había sido para bien, porque en la II República el arte se estaba deshumanizando con tanta innovación y tendencias ‘avant-garde’. Proclamó: «La victoria de nuestros soldados ha barrido, al menos en el ámbito de la música, toda esa confusión». Se conoce que al hombre no le gustaban esos que hoy se conoce como modernos.

Parte de ese supuesto sindiós de música vanguardista venía por el Grupo de los Ocho. No eran muy numerosos, como su propio nombre indica, pero tuvieron su importancia. Me cuenta Moreda: «irrumpieron en la escena musical española en los años veinte con ganas de cambiarlo todo de arriba abajo y a menudo con una cierta arrogancia». Pero la clave fue que con la llegada de la República, uno de ellos, Salvador Bacarisse, entró en la Junta Nacional de Música de la República junto a otros personajes cercanos al Grupo, como Adolfo Salazar y Óscar Esplá. Y durante la guerra, tres miembros de los Ocho integraron el Consejo Central de Música de la República y otro compositor cercano, Gustavo Pittaluga, fue diplomático.

«Por estos motivos, se asoció la música de vanguardia a la ideología de izquierdas», sentencia la autora, «así, el Grupo de los Ocho se convirtió, aunque de manera velada, en una especie de símbolo de lo que gran parte del ‘establishment’ musical del primer franquismo no quería, tanto musical como políticamente». El vacío que dejaron estos músicos y sus instituciones, como la Residencia de Estudiantes o Unión Radio, esperaban que se llenase con compositores de tendencias tradicionales.

Del mismo modo, el crítico Antonio de las Heras se alegró de que la Orquesta Filarmónica de Madrid perdiera a la mayoría de sus miembros en la guerra porque se trataba de un grupo «que presidía Azaña y que tan marcado matiz izquierdista había en sus huestes», escribió. Nemesio Otaño, otro crítico, sostenía en sus textos que la vida musical de la posguerra era mucho más viva que la del 36, aunque luego, señala la obra, en sus cartas a Manuel de Falla escribió que, con la excepción de las visitas de Herbert von Karajan en 1941 y 1942, la vida musical de Madrid era «sencillamente mediocre».

La realidad era la que era. El propio Falla se negó a regresar a España y a un compositor como a Antonio José Martínez lo fusilaron. «Cuando reanudan la temporada orquestal en septiembre de 1939, se vieron desbordados para encontrar buenos directores de orquesta», explica la autora.

Al menos lo que sí que hubo fue crítica. En el III Reich, Goebbels la eliminó por considerarla un elemento perturbador del orden y creador de polémicas. En España no fue así, aunque se buscó, en palabras de Moreda, que fuera siempre una crítica positiva para apoyar la construcción del nuevo régimen.

Estéticamente se pervirtió el concepto de «hispanidad» que había habido hasta entonces, por norma general, en la cultura española. Los nuevos matices del concepto ahora eran falangistas. Había que restaurar el pasado edénico, aunque en un país como España no era fácil. Para unos músicos, dice la profesora, era volver a la música tradicional, para otros, a la antigua, y también había quien teorizó que la hispanidad era solo un espíritu, no una técnica.

Moreda pone un ejemplo: «Cuando Rodolfo Halffter vuelve a aparecer en los programas de conciertos en los sesenta con su música dodecafónica, que en principio nada tiene que ver con ninguna tradición existente en España, algunos críticos intentan buscarle la hispanidad en el hecho de que usa el dodecafonismo de forma sobria y comedida», cita.

Otra idea que se heredó fue la de la generación del 98 y su defensa de Castilla como la esencia de España, con la contrariedad de que en el extranjero se identificaba la esencia española con el folclore andaluz. «Contra el andalucismo hubo una cierta sospecha porque parece que fue el camino fácil para promocionar la música española en el exterior. Pero en el franquismo estos discursos se aplicaron mucho también a la música de Falla, cuyas obras de juventud son más andalucistas y las de madurez se consideraban más próximas a la austeridad del castellanismo», señala.

Algunos críticos arremetieron contra la música de los tablaos, como contamos aquí, aunque para Moreda conviene matizar que esa corriente proviene también del antiflamenquismo de principios de siglo de la aludida generación del 98 y no era un arrebato exclusivamente franquista, si bien en el nuevo régimen se continuó en esa línea.

Un exponente de esta orientación era el crítico Regino Sainz de la Maza, guitarrista burgalés, que promovía un regreso al pasado histórico español. Él volvió a España durante la guerra —estaba de gira— y su gesto fue elogiado como el del artista que abandona su carrera en el extranjero para aterrizar de vuelta en un país en el que ya no hay lujos, los cuales no necesitaba como el austero castellano que era, decía la propaganda.

Antes de la guerra, Lorca le dedicó un poema a Sainz de la Maza. Pero este, en su nueva piel, tras el 18 de julio, tuvo que cortar con todos sus amigos anteriores, algunos de ellos compositores de vanguardia. Desde entonces, en sus críticas destacaban las alegorías que empleaba con España. Escribía que las orquestas sonaban bien, pese a todos los desastres que había sufrido el país en la contienda, porque en España, venía a decir entre líneas, se superaban las dificultades. Era el discurso triunfalista del franquismo filtrado a través de la afinación de instrumentos de cuerda.

En uno de sus primeros artículos en ‘ABC’ celebró que el misticismo, la poesía épica y la canción tradicional florecían de nuevo en el español «ardiente y amorosamente». Y proclamaba el derecho de todo español a «entender» la música, ahora que por fin estaban libres de ese «miedo infantil» a no saber por qué era bueno lo que le estaban tocando si era demasiado moderno. Era un discurso antiintelectual que, insiste la autora, tampoco era exclusivo del franquismo o del fascismo, pero en esta etapa hizo coincidir a muchos de estos críticos.

Otro que antes de la guerra tenía amplitud de miras fue el crítico Federico Sopeña, pero luego se hizo falangista y, tras la contienda, abandonó Madrid para ordenarse sacerdote en el País Vasco. Ponía a Falla como ejemplo de humanidad y a Stravinski como muestra de lo contrario, toda una mención velada al régimen soviético, aunque valoraba su respeto por el «orden y la jerarquía».

Según otro plumilla, Antonio de las Heras, con su influencia, Stravinski había destruido los elementos raciales de nuestra música, que era en lo que se tenía que asentar. Hasta Rafael Sánchez Mazas, el cofundador de Falange, escribió que la música del ruso contenía «elementos revolucionarios, furia y crueldad».

En este ambiente, debía resultar refrescante leer a críticos como Joaquín Turina, comisario musical, que se permitía licencias como referirse al violinista Henryk Szeryng como «el pollo con la mano en el pecho» (en referencia al cuadro del Greco) por la postura que tomó al terminar el recital, o tachar un concierto de la Orquesta Sinfónica como «fabada» por su ambición de gustar a todo el mundo. Mientras que a Ernesto Halffter se atrevía a recordarle en una reseña que se estaba quedando calvo. No obstante, lo más hilarante a lo que llegaron estos plumillas, tanto Sainz de la Maza como Turina, fue a reseñar sus propios conciertos. A este respecto, me explica la autora: «Cuando se habla de estas prácticas se las minimiza con la excusa de que el mundo musical es muy pequeño y todos tienen que hacer de todo».

Un cura, también crítico musical, el aludido Nemesio Otaño, natural de Azkoitia (Guipúzcoa), pretendía construir la nueva España del futuro mediante el auge de la música militar, de la cual era estudioso. Durante la guerra, Nemesio Otaño vivió unos meses en territorio republicano en su pueblo, en el que se había refugiado tras la disolución de la Compañía de Jesús ordenada por la República. Estuvieron a punto varias veces de llevarlo a la cárcel de Ondarreta, pero las milicias nacionalistas vascas lo tomaron como prisionero para salvarlo hasta que llegaron las tropas fascistas.

Fue la autoridad más importante en los primeros años de franquismo. Él eligió la sintonía del parte de Radio Nacional. Y le compuso un himno al caudillo, de inequívoco título, «¡Franco! ¡Franco!», con música de Norberto Almandoz, otro cura guipuzcoano, este de Astigarraga.

Aunque lo más recordado fueron sus ímprobos esfuerzos por que la «Marcha de Granaderos» fuera adoptada como himno nacional. La también llamada «Marcha Real» había sido sustituida por el «Himno de Riego» en 1931 con la llegada de la República y el franquismo tardó un tiempo en decidirse por un himno hasta que volvió definitivamente al monárquico. A este cura se le asignó la misión de difundirlo hasta que fuese aceptado por la mayoría de españoles, lo que no fue fácil puesto que los primeros que se opusieron a un himno monárquico fueron los falangistas.

Divertido también fue el caso de otro crítico guipuzcoano, de Azpeitia, Ramón G. Amezúa, que promovía en los medios el regreso a la música sacra tocada como solo podía tocarse, con el único verdadero órgano español, concretamente, el que manufacturaba él en su fábrica de órganos.

De Maspujols, Tarragona, era el musicólogo Higinio Anglès. Antes de la guerra, se dedicó a promover la cultura catalana, era miembro del Institut d’Estudis Catalans y estaba interesado en la música catalana medieval y del Renacimiento. Tras el 18 de julio escapó al III Reich y no tuvo fácil regresar por los motivos aducidos, simpatías con el nacionalismo catalán. Lo logró finalmente gracias a informes favorables de Otaño y del prelado Isidro Gomá y un pacto: ostentaría la dirección del Instituto Nacional de Musicología, lo que servía al régimen para darse una pátina de prestigio, pues las investigaciones de Anglès eran reconocidas internacionalmente.

Moreda cuenta que siempre chocó con el centralismo franquista. En público no dejaba de mostrar gratitud con el régimen por apoyar sus investigaciones musicales, pero en privado se mostraba mucho más escéptico con las políticas de Otaño de controlar todos los aspectos de la vida musical española. En sus textos, no obstante, se encuentra un rechazo a la influencia foránea de la música local. No le gustaban los italianos que trajo Felipe V a su corte, a los que culpaba por la aparición de la zarzuela. Por su culpa, decía, no se pudo crear una verdadera ópera española. Y ponía como ejemplo a seguir a los Reyes Católicos, quienes, escribió, habían expulsado de su corte a todos los músicos extranjeros. Su empeño era demostrar que la música española auténtica venia directamente de los griegos y, entre medias, no había sucedido nada relevante. Ni siquiera la influencia de al-Ándalus. Estos puntos de vista coincidían con los del régimen de ensalzar la figura de la hispanidad como rasgo identitario existente desde la época visigótica. Gracias a los trabajos de Anglès, esta idea tuvo un desarrollo académico, al menos en lo musical.

En 1944, se creó un departamento de folclore del Instituto Español de Musicología. Para su dirección, Anglès seleccionó a Marius Schneider, un experto folclorista alemán que había huido del III Reich en 1944. Ellos iniciaron una campaña de recogida de canciones tradicionales por toda la Península en la que reunieron diez mil ejemplos. La intención de la política del régimen era contraponer el folclore español a las manifestaciones musicales urbanas. Tal y como lo explica Moreda: «Es una oposición que también encontramos con cierta frecuencia en los escritos de esta época, y de otras, porque se pensaba que los ritmos urbanos como el ‘jazz’ favorecían, debido sobre todo a los bailes que los acompañaban y los ambientes en que se interpretaban, una cierta inmoralidad, mientras que la música tradicional, la folclórica, preservaría estos valores morales».

No podían ni ver, en este caso escuchar, el ‘jazz’. Para el crítico Sebastián Méndez era «música negroide o extranjera». En ‘El Alcázar’ se criticó su auge en Bélgica en estos términos: «Toda la nación baila al compás de los ritmos importados de la selva».

Para Otaño, era un regreso a formas bárbaras de la existencia: «la música envilecedora, artística y moralmente, y también en esa forma insistente, machacona, del ‘jazz’ moderno y sus derivados, en cuanto supone una preferencia abusiva, no justificada (…) esas exóticas danzas de negros, producto de las selvas americanas, transformado artísticamente, muchas veces en el sentido peyorativo en cuanto a lo moral, por las orquestinas de los cabarets de la City (…) Si los americanos se precian de haber inundado el mundo con su folclore salvaje, hay que declarar que en punto a moralidad y buen gusto van retrocediendo a las cavernas primitivas»

‘Ritmo’ publicó en 1943 un editorial pidiendo directamente su prohibición: «Las alarmantes proporciones que ha ido adquiriendo la invasión de la música negroide, con sus interpretaciones profanadoras de las grandes concepciones, joyas de la orfebrería musical, son una seria amenaza a la cultura y a la civilización occidental». Más adelante, la cuestión pasó a ser de preocupación nacionalista y racial: «La influencia de la música negroide ha penetrado alarmantemente al alma sentimental o romántica del conglomerado latino (…). Son pocos los musicógrafos y autores que defendemos el hispanoamericanismo de la música autóctona. Dejemos a los negros que ejecuten, canten y bailen sus danzas africanas y purifiquemos indígenas y blancos nuestra música típica».

Francisco Padín, del ‘Diario de Cádiz’ y la revista ‘Ritmo’, fue aún más lejos y escribió: «No hay nada más opuesto a los rasgos masculinos de nuestra raza que esas dulces, decadentes y monótonas melodías que, como un lamento impotente, afeminan nuestras almas; no hay nada más deshonroso para nuestra dignidad espiritual que esos locos bailes».

No solo te volvías gay, también sumiso. Todo formaba parte de la conspiración del judaísmo internacional para domesticar a las naciones occidentales: «Da la casualidad de que España, Alemania e Italia son los grandes países musicales del mundo. ¿Por qué hemos de continuar rindiendo tributo a lo que se concierta bien con el alma de los negros y de los bárbaros de Norteamérica, pero hiere la sensibilidad de pueblos que hasta en su arte popular han llegado en el orden musical a cimas sublimes? Acábense ya los foxtrots de una vez. Forman parte del arsenal de almas judaicas puestas en juego para envilecer a las razas selectas, y no es pura necesidad la obstinación en seguir embruteciéndonos con ellos».

Aunque también había mucho de promoción personal en estas embestidas. No todo era política cultural. Moreda especifica: «las propuestas de los críticos para que se prohibiesen o regulasen determinadas prácticas musicales hay que leerlas entre líneas y no asumir que representaban la opinión del régimen así en abstracto. Incluso con algunos críticos que empezaban entonces su carrera da la impresión de que exacerban sus críticas para hacerse ver ellos mismos, como si quisieran ser más papistas que el papa, esto es, más franquistas que Franco».

El giro llegó en 1944, con la fundación de la revista ‘Ritmo y Melodía’, que defendía por primera vez el ‘jazz’ y géneros similares, pero desde la posición más pedante posible. Para ellos, el problema era que su público no la escuchaba como era debido, sino que solo la quería para bailarla. Los oyentes españoles eran: «un público amorfo, sin personalidad; naturalmente queremos decir sin personalidad jazzística». No sé qué es peor.

Al final, contra la influencia imparable de la música anglosajona y, al mismo tiempo, la proyección exterior y gran reputación que tenía el flamenco, la respuesta española fueron los grupos de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange. Una promoción de la música local y tradicional que, además, tenía otro objetivo todavía mucho más marcado: combatir el separatismo.

Con estas actividades, pensaban, todos los españoles conocerían la música tradicional de todas las regiones del país, de modo que las considerarían como propias, erosionando las diferencias y fortaleciendo la unidad, explica el libro. Una famosa cita de Pilar Primo de Rivera, jefa de la Sección Femenina, resumía este espíritu: «Cuando los catalanes sepan cantar las canciones de Castilla; cuando en Castilla conozcan también las sardanas y sepan que se toca el chistu, (…) cuando las canciones de Galicia se conozcan en Levante; cuando se unan cincuenta o sesenta mil voces para cantar una misma canción, entonces sí que habremos conseguido la unidad entre los hombres y entre las tierras de España. Y lo que pasa con la música, pasa también con el campo, con la tierra: la tierra, que nos da el pan y el aceite, el vino y la miel. España físicamente estaría incompleta si se compusiera solamente del Norte o del Mediodía. Pero son incompletos también los españoles que solo se apegan a un pedazo de tierra».

Otro de los ideólogos de esto, Rodríguez del Río, también lo consideraba útil para sumergir al individuo en la masa. Incluso hubo elogios al aislamiento geográfico y los valles, porque habían mantenido la supuesta pureza de los pueblos con sus tradiciones inalteradas. Unas consideraciones que lo que ponían de manifiesto era el miedo al progreso y los cambios que entrañaba, como explica la autora: «En el fondo es la nostalgia y la preocupación frente a la industrialización, por precaria que fuese, aunque obviamente aquí se mezcla con otros aspectos de la ideología dominante».

Llegó a existir una doctrina teórica en los documentos de Educación Sindical que recomendaba estas músicas folclóricas para que los trabajadores se entretuvieran cantándolas juntos y no cedieran a «otras formas peligrosas de entretenimiento». No querían que se sumieran en el consumismo asociado al capitalismo que, por otro lado, era el sistema que promovía el régimen. Sin embargo, los autores de estas líneas de actuación se felicitaban de haber logrado con el franquismo que los trabajadores españoles no hubieran caído en el materialismo y estuvieran completamente ocupados con «aspiraciones espirituales». El colmo de este control lo encontramos cuando Rafael Benedito, director de la Masa Coral de Madrid, aseguraba que, juntándose para cantar música folclórica en su orfeón, habían surgido numerosos matrimonios, lo que dotaba a su coro de un profundo «significado moral».

La posterior llegada del desarrollismo, que inclinó al régimen por promocionar la música de vanguardia para darse una imagen de modernidad en el exterior, y la del ‘rock and roll’ echaron abajo todo este tinglado. Pero lo que es obvio es que la guerra supuso una ruptura con la cultura española, cuyos efectos nunca podremos valorar en su justa medida. Moreda sentencia: «Estos efectos se notan más tarde, como cuando Luis de Pablo y sus coetáneos en los cincuenta y sesenta se quejan de no haber tenido modelos de la generación que los precedía. No obstante, al hablar de los exiliados pienso que a veces se cae en una narrativa un tanto evolucionista: se asume que ellos iban a salvar la música española con su vanguardismo y que al exiliarse se perdió una oportunidad; esta es, por cierto, una narrativa que nace paradójicamente bajo el franquismo. Esta visión ignora que no todos los exiliados se posicionan de la misma manera con respecto a cuestiones de identidad nacional y modernidad política y musical, no todos eran el Grupo de los Ocho, aunque esto a veces se ignora».

sábado, 31 de marzo de 2012

#recursoselectronicos #artículos #franquismo | La mujer represaliada y el homosexual torturado durante la guerra civil y la posguerra española : el caso de Huelva

La mujer represaliada y el homosexual torturado durante la guerra civil y la posguerra española [Recurso electrónico] : el caso de Huelva / Jezabel Martínez Fábregas, Belén Zurbano Berenguer.
En: Libro de Actas del I Congreso Internacional de Comunicación y Género [Universidad de Sevilla, Facultad de Comunicación. 5, 6 y 7 de Marzo de 2012] / Juan Carlos Suárez Villegas, dir. Sevilla: Mad, 2012. ISBN 9788467679564*. P. 200-214
/ ES / Artículos / RE / Open Access
/ Andalucía / Franquismo / Mujeres en el franquismo / Historia – Siglo XX / Homofobia / Homosexualidad / Huelva (Provincia) / Periodismo / Sección Femenina
TEXTO COMPLETO | IDUS · USE
https://idus.us.es/xmlui/handle/11441/33223

Durante la Guerra Civil y la posguerra españolas todas las provincias tuvieron que soportar el peso de una dura represión emprendida por el régimen dictatorial impuesto en el país tras el fin de la contienda civil y, aunque todos los españoles sufrieron las calamidades del Franquismo, en la provincia de Huelva cobraron especial relevancia dos colectivos que fueron especialmente maltratados. Se trata de los homosexuales y la mujer quien además de perder todos los privilegios alcanzados en tiempos de la Segunda República sufriría continuamente las vejaciones del sistema establecido. Esta comunicación pretende, a través del análisis del discurso, abordar cómo la prensa del Movimiento –el diario Odiel en el caso de Huelva-, la revista Sección Femenina y la legislación social impuesta por el franquismo en España, afectaron a estos dos colectivos que desde 1939, pasaron a ser menospreciados por el Régimen.

martes, 30 de septiembre de 2008

#libros #mujeres #franquismo | La Sección Femenina de Huelva : misión, estructura e instituciones formativas

La Sección Femenina de Huelva : misión, estructura e instituciones formativas / Heliodoro Manuel Pérez Moreno.
Huelva : Hergué, 2008 [09].
346 p.
ISBN 9788496620230 / 24,20 €

/ ES / ENS
/ Andalucía / Franquismo / Historia – Siglo XX / Huelva (Provincia) / Mujeres – Historia / Mujeres en el franquismo / Sección Femenina

Dentro del contexto nacional y onubense del franquismo, y desde la presidencial misión de formar a las mujeres que se le asignó a la Sección Femenina, el contenido de este libro recoge la estructura organizativa, el personal jerárquico, docente y de administración y servicios de la Delegación Provincial y Local de la Sección Femenina de Huelva, así como la evolución de su edificio-sede y las características generales (funciones, instalaciones, agentes educativos, destinatarios...) de las instituciones y actividades formativas pertenecientes a dicha organización que se ubicaron en Huelva capital o que actuaron en su entorno: la Escuela de Mandos, la Escuela de Hogar, el Colegio Menor, la Escuela del Patronato, la Casa de Flechas o Círculo de Juventudes, las Guarderías Infantiles, la Cátedra Ambulante y actividades varias (cursos especializados, Educación Física y Deportes, Coros y Danzas, Albergues…). 

El libro del profesor de la Universidad de Huelva, Heliodoro Manuel Pérez Moreno, ‘La Sección Femenina de Huelva’ completa la visión que el mismo autor iniciara en su anterior obra ‘Una escuela viajera’, también del mismo autor, y supone una importante aportación al conocimiento de esta institución de la época de la dictadura de Franco.

sábado, 31 de enero de 2004

#libros #mujeres #franquismo | Una escuela viajera : la Cátedra Ambulante de la Sección Femenina de Huelva (1956-1977)

Una escuela viajera : la Cátedra Ambulante de la Sección Femenina de Huelva (1956-1977) / Helidoro Manuel Pérez Moreno.
Huelva: Diputación de Huelva, 2004 [01].
376 p. : il.
Colección: Investigación ; 50. Serie Historia
ISBN 9788481633580

/ ES / ENS
/ Andalucía / Educación / Franquismo / Historia – Siglo XX / Huelva (Provincia) / Mujeres – Historia / Mujeres en el franquismo / Sección Femenina

Esta obra presenta, con sus luces y sus sombras, que dentro del contexto totalitario y autocrático franquista llevó a cabo la Cátedra Ambulante de la Sección Femenina de Huelva. Una ‘escuela viakera’ que estuvo recorriendo pueblos, aldeas y caseríos onubenses durante veintiún años, desarrollando un programa formativo dirigido principalmente a las mujeres. Las materias que se impartían, en sintonía con el restrictivo y diferenciado –envirtud de género- modelo de mujer nacional-católica del régimen, eran labores y trabajos manuales, corte y confección, cocina, religión, formación político-social, puericultura e higiene, alimentación y nutrición, canciones, danzas y bailes, además de educación física, industrias rurales, alfabetización y cultura general.