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sábado, 10 de agosto de 2019

#hemeroteca #gais #politica | Munir Baatur, primer candidato abiertamente gay a la Presidencia de Túnez

Imagen: El Mundo / Munir Baatur
Munir Baatur, primer candidato abiertamente gay a la Presidencia de Túnez.
Cofundador de la asociación Shams, que defiende la despenalización de la homosexualidad en Túnez, este abogado y líder del Partido Liberal aspira a ocupar el Palacio de Cartago si es elegido presidente en las elecciones del 15 de septiembre.
Rosa Meneses | El Mundo, 2019-08-10
https://www.elmundo.es/internacional/2019/08/10/5d4d91b521efa05c0f8b4599.html

Es abogado, tiene 48 años y ha roto un tabú en su país, Túnez, al ser el primer candidato abiertamente gay a las elecciones presidenciales del 15 de septiembre. Munir Baatur desafía el sistema en un país donde la homosexualidad está penada con tres años de cárcel en virtud de un artículo, el 230, redactado en 1913. Un gesto de valentía, ya que la comunidad LGBTQ sufre el aislamiento social y la tortura policial en Túnez.

"Quiero abrir el debate sobre los derechos LGBT", afirma Baatur, que lidera la asociación Shams, una ONG que lucha por la despenalización de la homosexualidad. Túnez, la cuna de la revolución democrática que vivió el Mundo Árabe a partir de 2011, es el único país de la región tocado por aquel tsunami que ha emprendido con éxito una transición política tras sacudirse la dictadura. Desde la caída del régimen de Zin el Abidin Ben Ali ha habido grandes progresos, como la Constitución promulgada en 2014, que consagra la libertad de información, la igualdad entre hombres y mujeres y un sistema democrático con elecciones libres.

Pero en algunas cuestiones, el cambio se resiste. Mientras el país se ha dotado de una Constitución moderna, la más avanzada del Mundo Árabe, sigue conservando un Código Penal de la época de la colonización francesa. Además, la represión contra la comunidad gay ha aumentado en los últimos años. En diciembre de 2015, un caso emblemático conmocionó la sociedad, cuando seis estudiantes de la Universidad de Kairuan fueron detenidos, juzgados y condenados a tres años de prisión y cinco de destierro por "prácticas homosexuales". En la cárcel sufrieron la tortura policial y las palizas de otros presos.

"No hay progresos en la cuestión LGBT en Túnez: no hay políticos que defiendan estos casos y, en mi opinión, soy la persona ideal para plantear un cambio en la sociedad tunecina", dice Baatur, que lidera el Partido Liberal, en una entrevista a Reuters. Según el Barómetro Árabe que publica la BBC, sólo el 7% de los tunecinos aceptan la homosexualidad. Las detenciones por tener relaciones con personas del mismo sexo crecieron un 60% en 2018, según Shams, que documenta los arrestos y torturas contra la comunidad gay. La asociación registró más de 25 detenciones en el primer cuatrimestre de 2019, según cita Reuters.

Un arcoíris para conquistar Cartago

Baatur, el primer candidato a presidir un país en el norte de África que no oculta su condición homosexual, es miembro fundador de Shams y ha puesto el debate sobre los derechos civiles en el centro de la temática electoral de las elecciones presidenciales. Los comicios, inicialmente programados para noviembre, han tenido que ser anticipados tras la muerte, el pasado 25 de julio, del presidente Beji Caid Esebsi, a los 92 años. Después del cierre de candidaturas, ayer viernes, más de 50 aspirantes han presentado su solicitud para concurrir en la primera vuelta del 15 de septiembre. La segunda vuelta no tiene todavía fecha pero según la legislación debe celebrarse antes del 3 de noviembre si ningún político obtiene mayoría absoluta.

Entre los candidatos con más posibilidades están el magnate de los medios de comunicación Nabil Karui, el actual primer ministro Yusef Chahed, el ex presidente Moncef Marzuki, el ex primer ministro Mehdi Juma o Hamadi Jebali, otro ex premier. Sólo una mujer aspira a ocupar el Palacio de Cartago; se trata de Abir Musi, que fuera secretaria general del partido único durante la dictadura, hoy disuelto. Los islamistas moderados de En Nahda, primera fuerza en el Parlamento, han presentado a su vicepresidente, Abdel Fatah Muru, abogado de 71 años muy próximo al histórico líder de la formación, Rachid Ghanuchi. Es la primera vez que En Nahda aspira a presidir el país.

La Instancia Electoral Independiente (ISIE) anunciará el 31 de agosto las candidaturas válidas. Encabeza los sondeos Karui, con un 23% de intención de voto según Sigma Conseil, principal órgano de encuestas de Túnez. Le sigue el independiente Kaies Saied, con un 20%, y Abir Musi, con el 12%, según recoge Efe citando una encuesta de primeros de agosto. Chahed y Marzuki empatarían con un 7%.

Un candidato desconocido

"A priori, Baatur es un candidato irrelevante y poco conocido por la población tunecina. Su candidatura ha tenido mucha más relevancia en la prensa extranjera que en la de su país, lo que puede hacer pensar que se enmarca en mayor medida en una campaña hacia la opinión pública internacional en favor de la despenalización de la homosexualidad, uno de los grandes caballos de batalla de Shams, que dentro de una candidatura viable para la jefatura del Estado", analiza para El Mundo Bosco Govantes, profesor de ciencias Políticas de la Universidad Pablo de Olavide.

El propio Baatur conoce bien la tragedia diaria que viven las personas LGBTQ por su condición sexual. En 2013 fue encarcelado, acusado de sodomía, y sufrió torturas. "Fue una agonía, una humillación muy grave", recuerda de ese periodo en una entrevista con 'Slate'. En Túnez, la policía somete a examen anal a los homosexuales para 'probar' su culpabilidad, una práctica definida por la ONU como tortura. La discriminación social, el rechazo de la familia, las amenazas y la represión policial provocan en las víctimas un fuerte trauma psicológico. Junto con otros activistas, Baatur creó en 2015 la asociación Shams (Sol), que ha sido la primera ONG de defensa de los derechos LGBTQ legalizada en Túnez y que se consagra a denunciar la violencia y el trato cruel que sufren estas personas.

"La candidatura de Baatur pone a Túnez y su transición frente al espejo de las incoherencias y contradicciones que hay todavía en la legislación. Se trata de un país con una tradición secular y pro occidental establecida desde la época colonial y consolidada durante la época del presidente Burguiba, que mantiene en la homosexualidad uno de sus principales tabúes sociales", añade Govantes, miembro del Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (OPEMAM).

Para Baatur, la despenalización de la homosexualidad "no es una cuestión de aceptación" social, porque otros cambios, como la abolición de la poligamia que aplicó Burguiba en 1965, llegaron sin apoyo popular. "Sesenta años después de la independencia necesitamos voluntad política para imponer reformas y decirle a la gente que no es normal encarcelar personas por ser gais", afirma.

jueves, 25 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #politica | Munir Baatur, el primer presidenciable abiertamente gay en Túnez

Imagen: El País / Munir Baatur
Munir Baatur, el primer presidenciable abiertamente gay en Túnez.
El defensor de los derechos LGBTI Munir Baatur se presenta al cargo pese a que en Túnez la homosexualidad se castiga con cárcel.
Ricard González | El País, 2019-07-25
https://elpais.com/internacional/2019/07/22/actualidad/1563832483_210214.html

Nadie puede discutir a Munir Baatur, uno de los más conspicuos defensores de la causa LGBTI en Túnez, su valentía. A sus 48 años, este abogado no solo se ha convertido en el primer aspirante abiertamente homosexual a la presidencia de una nación árabe, sino que ha dado el paso en un país con una ley en vigor que castiga con hasta tres años de cárcel las prácticas homosexuales. No obstante, las organizaciones para la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI sí son legales desde la revolución de 2011, y Baatur es el líder de Shams, una de las más conocidas.

Baatur, sin embargo, no quiere hacer bandera de su condición de homosexual. Al menos, eso asegura. “Mi orientación sexual no es una cuestión relevante. A los otros candidatos no se les pregunta por ello. No me molesta que los medios lo mencionen, pero me veo como el simple candidato de un partido”, comenta en referencia al Partido Liberal Tunecino, la formación casi desconocida que preside. Creada en 2011, entre sus prioridades figuran la defensa de los derechos de las minorías y una estricta separación entre religión y política en la esfera pública.

Al ser preguntado por su programa para las presidenciales de noviembre, Baatur coloca en el centro de su agenda política la búsqueda de fórmulas innovadoras para relanzar la economía, como por ejemplo la regularización de la economía sumergida, cuyo peso oscila entre el 15% y el 40% del PIB nacional. Tampoco olvida las medidas relativas a la comunidad gay: “En primer lugar, abolición del artículo 230 que criminaliza la homosexualidad. Luego, que se incluya como agravante el ejercer la violencia contra los homosexuales, y el derecho de los transexuales a cambiar su estado civil legalmente sin necesidad de operarse”. El activista asegura tener más de las 10.000 firmas para oficializar la candidatura cuando se abra el plazo de inscripción.

Su participación en los comicios estuvo en el aire hasta la semana pasada. El Parlamento había aprobado en junio una serie de enmiendas a la ley electoral que incluyen como condición para los candidatos la presentación de una hoja de antecedentes penales inmaculada. Baatur pasó tres meses en la cárcel condenado por su condición de gay. Sin embargo, el presidente Beji Caïd Essebsi se negó a firmar la ley, que también prohíbe a los partidos realizar actividades caritativas, provocando una crisis constitucional. A falta de menos de tres meses para las elecciones legislativas y de cuatro para las presidenciales, todavía no está del todo claro qué requisitos deberán cumplir los candidatos para presentarse.

Tras la caída de la asfixiante dictadura de Ben Alí, en la plaza pública tunecina se empezaron a discutir muchos temas que antes eran tabú, incluida la homosexualidad. Ello fue posible, sobre todo, gracias al activismo de diversas organizaciones LGBTI, pero la aplicación de las leyes no se ha relajado. “La situación es catastrófica. La tendencia es que los arrestos se multiplican. El año pasado hubo 130”, denuncia Baatur, un hombre corpulento.

Aunque a los tunecinos, y sobre todo a sus autoridades, les gusta proyectar una imagen de país abierto y tolerante, en la cuestión de los derechos de las minorías sexuales la mentalidad continúa anclada en una visión muy conservadora. Según una reciente encuesta de la cadena BBC en varios países árabes, tan solo un 7% de los tunecinos considera “aceptable” la homosexualidad, un porcentaje sensiblemente inferior al de otros países considerados menos progresistas, como Argelia (26%), Marruecos (21%) o Sudán (17%).

A pesar de estos datos, Baatur instará al futuro Parlamento a despenalizar la homosexualidad, y compara la situación con la existente en los años cincuenta cuando se ilegalizó la poligamia: “La sociedad tunecina se adaptará al cambio, como lo hizo entonces, cuando una mayoría era conservadora y estaba en contra de aquel cambio radical”. Otra posible vía para abolir el artículo 230, incluido en el código penal por los colonizadores franceses, sería mediante una sentencia del Tribunal Constitucional que lo declarara contrario a la Carta Magna. No obstante, cinco años después de su aprobación, la corte suprema no ha sido todavía creada por falta de acuerdo de los partidos políticos sobre la identidad de sus magistrados.

Ni Baatur ni su organización despiertan muchas simpatías entre una parte de la comunidad LGBTI tunecina. Hasta el extremo de que varias ONG que defienden sus derechos han firmado un manifiesto en el que se posicionan contra su candidatura. Entre otras cosas, les acusan de “numerosas violaciones de la vida privada con la publicación de informaciones personales de individuos LGBTQI+ sin su consentimiento con el único objetivo de atraer atención mediática”. Ante tal panorama de divisiones y rencillas, las expectativas electorales de Baatur no son muy halagüeñas.

jueves, 21 de febrero de 2019

#hemeroteca #homofobia | Un tunecino fue a una comisaría a denunciar una violación y acabó condenado a ocho meses por gay

Imagen: El País / Manifestación por la igualdad en Túnez
Un tunecino fue a una comisaría a denunciar una violación y acabó condenado a ocho meses por gay.
Las organizaciones de derechos humanos exigen la liberación del joven de 22 años, que asegura haber víctima de una relación sexual no consentida tras quedar con un hombre por Facebook.
Ricard González | El País, 2019-02-21
https://elpais.com/internacional/2019/02/16/mundo_global/1550319142_625330.html

La existencia del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga la homosexualidad con hasta tres años de cárcel, ya es de por sí una vergüenza, pero su aplicación puede caer directamente en la infamia. No hay mejor ejemplo que el de Anas F., un joven de 22 años que presentó una denuncia por violación contra dos hombres y acabó sentenciado a ocho meses de cárcel por su condición de gay. El caso ha movilizado a las organizaciones de defensa de los homosexuales del país magrebí, así como a las de derechos humanos, que han exigido a las autoridades su puesta en libertad inmediata.

Según ha revelado Shams, uno de los colectivos gais más combativos de Túnez, Anas fijó una cita con una persona a la que había conocido a través de Facebook. Al no haber prácticamente locales de ambiente gay, es habitual que los contactos dentro de la comunidad se establezcan a través de las redes sociales. El encuentro no se desarrolló como estaba previsto, y el joven se encontró con dos hombres que lo apalearon y le robaron sus pertenencias. Hay versiones contradictorias sobre si se produjo una violación o una relación sexual consentida. Sea como fuere, Anas se armó de valor, y fue a una comisaría de Sfax a denunciar los hechos. La policía abrió un proceso contra la propia víctima y la sometió contra su voluntad a una prueba anal.

El pasado 11 de febrero, el tribunal de primera instancia de Sfax dictó una sorprendente sentencia, basada en la consideración que no se había producido una violación, sino una pelea después de una relación sexual consentida. Anas fue condenado a seis meses de cárcel por su condición de gay, y a dos meses más por una “denuncia calumniosa”. Sus agresores salieron del proceso con la misma pena de cárcel, pero desglosada de forma distinta: seis meses de cárcel por sodomía, un mes y medio por robo y 15 días por las agresiones físicas.

"El caso de Sfax es complejo, pero la policía debería haber dado prioridad a los daños causados a la víctima en lugar de a las relaciones sexuales consentidas, si lo hubieran sido. Una imputación por "sodomía" tanto a A. F. como a sus agresores dirige un mensaje espantoso a otras víctimas, pues si se sospecha su homosexualidad, la denuncia de un crimen les puede llevar a la cárcel", censuró en un comunicado la ONG Human Rights Watch.

Según la organización Shams, un total de 127 personas han sido encarceladas en Túnez en 2018 tras haber sido procesadas por su orientación sexual. Las cifras sugieren que se ha intensificado el acoso a esta comunidad durante los últimos años, pues en 2017 fueron 79, y en 2016, 56. Una comisión presidencial que elaboró un informe sobre la situación de los derechos y libertades en el país magrebí recomendó, entre otras reformas, la abolición del artículo 230. Sin embargo, habida cuenta de lo extendida que está la homofobia entre la sociedad tunecina, no parece previsible que el Parlamento tome cartas en el asunto.

“El artículo es anticonstitucional desde la promulgación de la nueva Constitución engendrada gracias a la revolución de los jazmines, la primera de las primaveras árabes. Y en todo caso, esta ley se refiere a las relaciones consentidas, no a las violaciones”, ha escrito Mounir Baatour, presidente de Shams, en un artículo reciente. La opción de que la norma sea derogada tras ser declarada inconstitucional se halla bloqueada al no contar el país todavía con un Tribunal Constitucional. Después de varios intentos fallidos debido a la falta del consenso necesario entre los partidos políticos, el Parlamento ha fijado una sesión el próximo día 26 de febrero para la elección de los magistrados de la corte suprema.

domingo, 25 de noviembre de 2018

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Ceuta y Melilla, la falsa libertad para los gais de África

Imagen: El País
Ceuta y Melilla, la falsa libertad para los gais de África.
Los centros de inmigrantes son la pesadilla de los solicitantes de asilo perseguidos por su orientación sexual.
María Martín / Laura J. Varo | El País, 2018-11-25
https://elpais.com/politica/2018/11/24/actualidad/1543079049_803591.html

Wessam ha sufrido palizas desde que tiene 12 años. Le ha pegado su padre, sus seis hermanos y hasta los vecinos de cada pueblo en los que ha vivido. Está lleno de cicatrices, no sabe decir cuántas veces le han apedreado. “En mi país es así como creen que deben morir los gais”, dice este marroquí de 26 años. Su amigo Yamil, con quien vive en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, escondió su homosexualidad hasta los 20 años. “Me miraba al espejo y lloraba, le preguntaba a Dios por qué me había hecho así”, recuerda. Cuando se desveló su secreto hace cinco años, su hermano casi lo mata a cuchillazos.

Los dos sortearon la frontera para alcanzar la libertad de Europa. Pero los centros para inmigrantes de Ceuta y Melilla, las dos ciudades españolas del norte de África, se están convirtiendo en el armario cerrado de un continente donde la homosexualidad es delito en 33 de sus 54 Estados reconocidos. En estos territorios fronterizos se aplica una excepción que la jurisprudencia española no respalda y se restringe la libertad de movimiento de los solicitantes de asilo, como Wessam y Yamil. Su libertad se limita a los 18 y 12 kilómetros cuadrados de cada enclave hasta que se resuelva su expediente o hasta que el Ministerio del Interior autorice su traslado. La convivencia con el resto de inmigrantes es un infierno.

En Marruecos ser gay es un delito penado con hasta tres años de cárcel y la persecución, en la mayoría de los casos, comienza en casa. “Mis vecinos le dijeron a mi familia que besaba a hombres. Mi madre se puso muy nerviosa, pero mi padre me pegó mucho. Son muy religiosos”, rememora Wessam, que durante su época universitaria vivió en casa de su tío, aislado en un cuartucho construido en el hueco de la escalera para que no se mezclase con sus primos: “Por ser gay y femenino me tuvieron cinco años encerrado como a un animal”.

Samir (nombre ficticio, como el del resto de protagonistas de este reportaje) se enfrenta a los mismos tres años de prisión si regresa a Túnez, solo por ser algo que él no puede evitar: “Gay, gay, pero gay auténtico”, enfatiza. El joven salió de la conservadora provincia de Kasserine hace dos meses y ya lleva cuatro semanas bloqueado en el CETI de Melilla, donde espera que se resuelva su solicitud de asilo.

En su pueblo ni sus padres ni sus dos hermanas dirigían la palabra al único varón de la prole. No le envían dinero, ni le prestan apoyo, así que malvive pidiendo y saliendo de tarde en tarde del centro para beber con la gente de su mismo colectivo. En el CETI melillense, cuentan, son unos 30. En el de Ceuta, varía, pero ronda la decena. “Yo he dejado mi país para encontrarme aquí con 300 tunecinos”, protesta Samir, “y solo cinco me hablan”.

En Melilla, donde estos trámites se han agilizado, quienes alegan persecución por orientación sexual pueden tardar meses en salir. En Ceuta, el limbo llega a alargarse un año. Wessam y Yamil ya cuentan ocho y seis meses conviviendo con cerca de un millar de africanos, sintiendo el desprecio a diario. Yamil, que muestra un vídeo en el que se ve a más de una decena de subsaharianos intentando echar su puerta abajo, ya ha intentado suicidarse con un puñado de pastillas que recopiló durante días. “No quiero morir, pero ¿qué tengo que hacer para que me saquen de aquí?”, clama. “Todos los días tenemos problemas. Un día me tiraron piedras. Otra vez”, lamenta Wessam. “Nos gritan ‘maricones’, sufrimos racismo como árabes y como gais...”, lamenta Samir, en Melilla.

“Se trata de un grupo especialmente vulnerable alojado en un centro no especializado en el asilo”, explica Rafael Roldán, presidente de AMLEGA, organización LGTBI melillense. “Aunque el centro de Melilla se ha adaptado con baños y cuartos propios, ponen un pie fuera del CETI y les pegan y les roban”.

Morir antes que volver
Hana, una adolescente marroquí que aún no ha cumplido 18 años, ya comparte centro con los adultos, según cuenta, por petición expresa. Antes vivía en un centro melillense gestionado por una congregación religiosa que acoge a menores extranjeras no acompañadas tuteladas por la ciudad. Pidió el traslado, asegura, porque le costaba contenerse. En el CETI, sin embargo, tiene que llamar al vigilante para que dejen de toquetearla. “Los hombres te agarran y te preguntan que si no te vas a casar. Cuando les contesto que sí, pero con una chica, me dicen que necesito un psicólogo”, cuenta.

“La droga es lo único que nos queda”, exclama Hana y ríe elevando al aire una lata de cerveza del pack que comparte con Samir y Sheila. “Ella es lesbiana 100%”, se indigna mirando a su amiga a la que han denegado el asilo. Sheila es parca en palabras, pero cuando se expresa, es contundente. “Mi problema ha sido la entrevista”, comenta sobre su solicitud. “Me daba vergüenza contestar, yo normalmente me trago el dolor y pensarían que estaba mintiendo. Hay que llorar para que te crean, pero yo no lloro”. Sheila no ha firmado la denegación de su solicitud y alerta: “Como me devuelvan a Marruecos, me suicido”.

Wessam descubrió antes de marcharse de Marruecos que tiene VIH. “Ahora solo tienes que esperar a morirte. Todo el mundo va a saber que eres gay y enfermo, me dijo mi padre”, recuerda. Él solo quiere que le dejen en paz. “Soy gay y estoy enfermo, pero no soy solo eso. Quizá me muera pronto, pero me gustaría vivir al menos un año o dos tranquilo. Quiero morir normal, no por una piedra”. Al despedirse, Wessam se emociona cuando recibe un abrazo. “Aquí nunca nadie me toca”.

viernes, 19 de octubre de 2018

#hemeroteca #homofobia | Túnez, pruebas anales para perseguir a los homosexuales

IMagen: El Diario / Mounir Baatour
Túnez, pruebas anales para perseguir a los homosexuales.
Asociaciones y activistas piden la despenalización de la condición sexual y denuncian la práctica de este test por parte de las autoridades.
José Ignacio Martínez Rodríguez | El País, 2018-10-19
https://elpais.com/elpais/2018/09/24/planeta_futuro/1537788948_653559.html

“Creo que ya se puede hablar en privado de la situación de las personas LGTBI aquí. Antes del 2011 era imposible, pero ahora hay asociaciones, salen cosas en la tele... La vida, si eres gay en Túnez, depende de las personas que te rodean”. Jalil (nombre ficticio), un joven de 26 años, habla sentado en la terraza de un conocido local de ocio del centro de la capital. Lo hace junto a Abbas (también nombre ficticio), su novio desde hace algo menos de dos años. Es viernes por la noche: “Ya hay sitios donde podemos ir juntos, incluso a algún bar... Pero hasta un cierto límite, claro”.

En Túnez, la homosexualidad no está permitida, según el artículo 230 del vigente Código Penal. “La sodomía será castigada con penas de hasta tres años de prisión”, reza el texto, residuo del antiguo Código Penal francés y en el que el legislador tunecino ha sustituido en la práctica sodomía por homosexualidad para incluir también a las mujeres en la tipificación. Sus consecuencias: 79 personas arrestadas en 2017 y 60 actualmente en prisión por este delito, según los datos de Shams, la asociación LGTBI más importante del país.

La rigidez en la aplicación de esta ley choca con los avances jurídicos y sociales que ha experimentado Túnez en los últimos años, sobre todo a raíz de la aprobación de la nueva Constitución en 2014, la más avanzada del mundo árabe, que recoge libertades individuales y permite la creación de asociaciones. Por ejemplo, en 2017 nació en el país la primera Asociación de Ateos del Mundo Árabe, arropada por unas 400 personas. Ese mismo año el Parlamento aprobó la abolición de una ley de 1973 que no permitía a las mujeres casarse con un hombre no musulmán. Las parlamentarias llegan casi al 30%, también récord árabe, y desde hace unas semanas hay una mujer por vez primera al frente de la Alcaldía de la capital.

Khalil y Abbas se interrumpen, se ríen mientras charlan, pero todo sin ninguna muestra de cariño. El primero recuerda el bullying que sufrió en el colegio, cómo se esforzó por construir otra imagen basada en hablar con chicas y cómo la universidad le ayudó a aceptar su homosexualidad. El segundo explica que empezó a sentir atracción física hacia otros chicos a los doce años y que el psiquiatra le dijo que "cuando cumpliera 20 años todo iba a ser ‘normal”.

“De mi familia, solo mi hermana sabe que soy homosexual. Quizá mi madre lo sospeche, pero yo nunca le he dicho nada. De todas formas, creo que ellos no me repudiarían como hacen en otras casas”, afirma Khalil. “En la mía solo lo sabe mi prima. Se lo dije hace algún tiempo. Pero, la verdad, creo que mi madre también. Ahora todo el mundo tiene acceso a internet, las series europeas o estadounidenses ayudan a normalizar la homosexualidad. Me dan envidia otros países, esos en los que puedes ir de la mano de tu novio por la calle”.

La pareja apura sus bebidas antes de levantarse de las sillas y abandonar el local. “Yo nunca he pasado miedo por ser gay aquí. Hay gente, como nosotros, que puede llevar una vida cómoda si no muestra amor o cariño en público. Si las autoridades te ven actuar de una forma afeminada puedes tener también problemas. Pero depende de quién se encuentre a tu alrededor. Lo cierto es que, en Túnez, muchas personas están pasando ahora mismo por situaciones muy difíciles”, lamenta Khalil.

La lucha contra la ley
Mounir Baatour rebusca entre los ordenados papeles que descansan apilados en la mesa de su despacho, adornado con una veintena de reconocimientos internacionales, recibidos por su labor como activista. Baatour es el presidente de ‘Shams, por la despenalización de la homosexualidad’, el primer colectivo LGTBI tunecino, que él mismo fundó tras pasar un tiempo en prisión. “La situación de la comunidad LGTBI aquí es catastrófica. Mira: son dos test anales. Uno de ellos realizado el año pasado a un joven de 23 años”, afirma señalando unos documentos. “Los hacen médicos, pero en realidad son torturadores. Estas pruebas son formas de violación: un doctor te introduce el dedo en el ano para saber, supuestamente, si has mantenido relaciones sexuales con otros hombres”.

Estas pruebas son una de las prácticas más denunciadas por las asociaciones y ONG. "Cuando detienen a una persona por su apariencia homosexual y le realizan un test anal, lo someten a un tipo de tortura y no a una prueba con alguna validez científica”, sentencia Yamina Thabet, médico, activista y presidenta de la Asociación Tunecina de Apoyo a las Minorías. “La persecución a las minorías sexuales en la ley es inconstitucional. Resulta inaceptable que pase esto porque lo único que se ha votado ha sido la Constitución y, en ella, se pidió libertad y privacidad”, sostiene.

“No hay voluntad política para revertir esta situación. Los partidos dicen que no es tiempo de abordar este tema. Solo tres parlamentarios (de los 217 que componen el ejecutivo tunecino) se han manifestado a favor de la derogación del 230”, apunta Baatour. Shams ha promovido una petición internacional que ha conseguido más de 50.000 firmas, ha publicado el primer número de su revista y ha puesto en funcionamiento su gran proyecto: la primera radio de temática LGTBI del mundo árabe.

Mawojoudin We Exist es el colectivo fundado en el 2015 que organizó la primera edición de su Festival de cine gay de Túnez, un evento al que asistieron unas 700 personas y en el que se proyectaron 13 películas. “Todavía hay muchos problemas. Con las familias, por ejemplo. O también con los estudios o en el empleo. Algunos compañeros han tenido que dejar de estudiar o les han echado de sus trabajos cuando han hecho pública su orientación sexual”, explica Ali Bousselmi, cofundador de Mawjoudin y su actual director ejecutivo.

“Creo que hay que ser realista. No puede decirse que no se haya visto una evolución social en estos años. Podemos organizar actividades en público, ha crecido la normalización... Hay muchos problemas políticos pero, aunque queda un largo camino, el trabajo de varias asociaciones ha propiciado que se den grandes pasos”, reflexiona.

Vivir bajo presión
“Los derechos humanos deben ser respetados, y la libertad en materia de identidad de género y orientación sexual son derechos humanos”, explica José María Núñez, presidente de la Fundación Triángulo, una ONG española que, financiado por la Aexcid (Agencia Extremeña de Cooperación), trabaja actualmente en el Magreb. “No cabe la defensa de unos valores culturales o religiosos como escudo o argumento”, resume. El último informe 'Homofobia de Estado de ILGA' de la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association, cifra en 72 los países que criminalizan la homosexualidad y en ocho los que la castigan con pena de muerte. El escrito califica como “sumamente peligrosa” la expresión de la diversidad sexual en los países del Magreb, y alerta del aumento de la presión sobre las minorías sexuales por “el incremento de la influencia y el control del movimiento islámico”.

Micky (nombre ficticio) también sabe de tener que esconderse. A sus 36 años, no fue hasta hace cinco que se compró un ordenador, lo conectó a internet y descubrió que en Túnez había más gente en su situación. Cuenta que procede de una zona rural, una pequeña ciudad por la que la revolución pasó a hurtadillas y con una marcada tradición religiosa de arraigo conservador. “Ahora es como si llevara una doble vida. Con mi familia, en el trabajo o con mis amigos soy de una manera. En privado, de otra. Creo que ellos nunca lo aceptarían”, explica. “No molestamos a nadie, pero la ley nos prohíbe. Yo creo que todo el mundo debería tener derecho a ser libre, a controlar su propia vida”.

viernes, 30 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #islam | Las mujeres marroquíes piden igualdad para heredar

Imagen: El País / Protesta feminista en Túnez por el derecho de herencia
Las mujeres marroquíes piden igualdad para heredar.
Una célebre ensayista musulmana denuncia el machismo del derecho de sucesiones.
Francisco Peregil | El País, 2018-03-30
https://elpais.com/elpais/2018/03/28/opinion/1522237509_031752.html

El 11 de marzo se produjo en Túnez, siempre Túnez, un hecho sin precedentes: mil personas, la mayoría mujeres, se manifestaron para reclamar la igualdad de género en materia de herencia. La cifra puede parecer pequeña, pero no lo es si se tiene en cuenta que la reivindicación apuntaba contra los cimientos de la sociedad.

En los países árabes musulmanes las herencias se rigen en función de la sharía o ley islámica. En muchas ocasiones esa ley solo permite a las mujeres heredar la mitad que los hombres. En septiembre del año pasado el nonagenario presidente del país, Beji Caïd Essebsi, lanzó una propuesta para reformar la ley. La polémica y los aires de revuelta han terminado llegando a Marruecos.

El 20 de marzo, cien intelectuales marroquíes, hombres y mujeres, firmaron una carta en la que solicitaban poner fin a la discriminación por género en el derecho de sucesiones. Y, sobre todo, la abrogación de la norma que obliga a las herederas huérfanas y sin hermanos a compartir la herencia con sus tíos, con los hermanos del padre muerto.

La carta fue firmada también por Asma Lamrabet, médico hematóloga y autora de ensayos como 'Islam y mujeres, las preguntas que molestan' (publicado por la editorial En Toutes Lettres el año pasado). Lamrabet ha sido hasta este mes directora del Centro de Estudios Femeninos del Islam, perteneciente a la Rabita Mohamadia de los Ulemas de Marruecos, una fundación o centro de análisis que entre sus objetivos contempla animar “la vía científica y cultural” dentro de los estudios islámicos.

Pero se ve que Lamrabet agitó en exceso las aguas entre sus compañeros, eruditos del Corán. Ante tanta polémica y presión sobrevenida, a Asma Lamrabet no le quedó más remedio que dimitir el 19 de marzo pasado de un puesto que ejercía desde hace casi una década. Abandona el cargo pero advierte que continuará serena y libremente con su compromiso. La lucha continúa.

jueves, 1 de febrero de 2018

#hemeroteca #aborto | Los obstáculos al aborto ensombrecen los avances de Túnez

Imagen: El País / Manifestación contra la discriminación de las mujeres en Túnez en 2016
Los obstáculos al aborto ensombrecen los avances de Túnez.
Algunos médicos y enfermeras del sistema público se acogen a un inexistente derecho a la objeción de conciencia.
Ricard González | El País, 2018-02-01
https://elpais.com/internacional/2017/12/10/actualidad/1512904516_620591.html

“Aquí no hacemos abortos, la religión lo prohíbe. Guarda este niño que Dios te ha enviado y ven aquí después para recibir la contracepción”, le respondieron a una funcionaria tunecina de 32 años en una oficina pública de planificación familiar de provincias. Sin embargo, según la ley, estas instituciones son las principales encargadas de practicar el aborto en Túnez, además de forma totalmente gratuita. Este país magrebí —que acaba de aprobar una ley contra la violencia de género pionera en la región— es el único en el mundo árabe y uno de los cuatro del continente africano donde la interrupción voluntaria del embarazo es legal durante los tres primeros meses de gestación sin tener que alegar motivo alguno, aunque en la práctica, ya sea por los recortes en sanidad o por la objeción de los encargados de realizarla, no todas las tunecinas disfrutan de ese derecho. Y eso que hubo un tiempo en el que la capital tunecina fue la "Londres" del Magreb.

“Con la excusa de la falta de recursos presupuestarios, ya en los últimos años de la dictadura se cerraron algunos de los equipamientos de las oficinas de planificación familiar en las provincias. Y después de la Revolución, con el ascenso del islamismo, aparecieron nuevos obstáculos”, lamenta Anne Emmanuèle Hasairi, una veterana comadrona que asumió un cargo directivo en el Ministerio de Salud y ahora trabaja para Amal, una ONG de apoyo a las madres solteras y sus hijos. En Túnez, los centros públicos acometen unas 16.000 interrupciones del embarazo anuales.

La despenalización del aborto fue introducido en Túnez por primera vez en 1965, si bien con una importante restricción: tan solo para las mujeres con cinco o más hijos. El objetivo del presidente Habib Bourguiba era reducir la elevada tasa de natalidad, al considerarla un freno al desarrollo del país. Ante el magro impacto de la iniciativa, en 1973, el laicista Bourguiba decidió ampliar ese derecho por ley a todas las mujeres adultas hasta los tres primeros meses de gestación con una ley de plazos. Esta vez, sí consiguió el efecto esperado y la media cayó de siete hijos por mujer en los años sesenta a los 2,1 actuales. Por ello, el Estado ya ha perdido el celo de antaño en frenar el crecimiento demográfico.

“Algunas asistentas, comadronas y médicos conservadores que trabajan en las oficinas de planificación o en los hospitales públicos se niegan a practicar el aborto. A veces, simplemente, proporcionan a las mujeres una información incorrecta para que desistan. Se acogen a una objeción de conciencia no reconocida por la ley”, critica Hedia Belhadj, presidenta del Groupe Tawhida Cheikh, una ONG especializada en la defensa y promoción de los derechos reproductivos. En otros casos, presionan a la paciente para que cambie de opinión o le dirigen miradas y comentarios de desaprobación, sobre todo si es una madre soltera, una categoría que representa el 20% del total. En cambio, en países como España e Italia la legislación sí otorga un derecho a la objeción.

Aunque no existe un consenso entre los clérigos musulmanes sobre la cuestión del aborto, más allá de su necesidad cuando está en peligro la salud de la mujer, las interpretaciones conservadoras lo consideran un pecado. Las asociaciones de mujeres tunecinas han denunciado la pasividad del Estado ante la dejación de sus obligaciones por parte de estos funcionarios, que a menudo ni se molestan en ocultar. Por ejemplo, Messaoud Gassoumi, responsable del Departamento de Maternidad del hospital de Kaserine, incluso declaró sin tapujos en un programa de televisión que se negaba a practicar abortos.

“El Estado teme enfrentarse a los grupos islamistas”, espeta Hasairi. Sin embargo, Dhauha Halleb, delegada de la Oficina Nacional para la Planificación Familiar en la provincia de Nabeul matiza la situación: "Creo que hubo un cierto descontrol después de la Revolución, pero la situación se ha arreglado. Al menos en Nabeul, todas las mujeres que lo piden y son elegibles, tienen acceso a este derecho. Y el Estado es firme a la hora de presionarnos para que lo hagamos efectivo".

La alternativa privada
Para las mujeres de clase media y alta, las carencias del sistema público no representan un gran obstáculo. Siempre existe la posibilidad de asistir a un centro privado, que factura unas 300 dinares (unos 100 euros) por intervención, el equivalente al sueldo mensual de muchos trabajadores del sector informal. “Escogí una clínica privada porque allí trabaja a tiempo parcial mi ginecólogo. Él mismo me dio hora”, recuerda Rabeb, una bióloga hoy madre de un niño, pero aún soltera y con un buen empleo en el momento de su primer embarazo. “En todo momento, me trataron con una gran profesionalidad. Nadie me hizo ningún discurso moral, ni me miró mal”, añade. Hoy en día, solo ha confiado aquella experiencia secreta a una de sus hermanas y a alguna amiga.

Mientras algunos temas sensibles, como los derechos de los homosexuales, se discuten en la plaza pública después de la Revolución de 2011, el aborto continúa siendo un tabú en la sociedad tunecina. Quizás por esta razón, no existen encuestas que midan el grado de apoyo popular a la ley de 1973, y el Estado trata el asunto con poca transparencia. Por ejemplo, no existen datos sobre los abortos practicados en los centros privados, un auténtico agujero negro.

Según Hasairi, aún se practican abortos clandestinos en Túnez, sobre todo en las provincias periféricas. La llegada del método basado en una combinación de fármacos, que cuenta con su correspondiente mercado negro, ha reducido los riesgos para la salud asociados a esta práctica. También se ha llevado las pacientes de otras nacionalidades. “Antes venían a abortar aquí otras mujeres árabes, sobre todo marroquíes y argelinas. Pero ahora, consiguen los medicamentos en sus propios países, se provocan una hemorragia, y luego acuden al hospital”, cuenta Hasairi, buena conocedora de la realidad en Marruecos.

lunes, 8 de enero de 2018

#hemeroteca #lgtbi #activismo | ‘Shams Rad’, la primera radio gay del mundo árabe

Imagen: El País / Amina Sboui, presentadora de Shams Rad
‘Shams Rad’, la primera radio gay del mundo árabe.
Echa a andar una emisora LGTB a pesar de la prohibición de la homosexualidad en Túnez.
Ricard González | Mundo Global, El País, 2018-01-08
https://elpais.com/elpais/2018/01/07/opinion/1515339334_495579.html?rel=mas

Una vez más, Túnez se apunta el tanto de ser pionero árabe en cuestión de derechos y libertades. Desde el 11 de diciembre, el país magrebí cuenta con Shams Rad, la primera emisora dedicada a la comunidad LGBT (iniciales de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales). Detrás del proyecto se halla Shams, la asociación del país más combativa en defensa de los derechos de las minorías sexuales, que en esta empresa se ha beneficiado de la financiación de la Embajada holandesa.

Ello no significa que la sociedad tunecina exhiba, en general, una actitud abierta hacia la homosexualidad, tipificada en el Código Penal como delito que se castiga con hasta tres años de cárcel. Como muestra de la hostilidad que aún suscita la defensa de los derechos de los gais, los promotores han recibido más de 4.000 amenazas y mensajes repletos de odio desde el reciente lanzamiento de Shams Rad.

La radio se define como generalista y tendrá programas dedicados a la cultura, la política y la economía, pero siempre desde un punto de vista cercano a la comunidad LGBT. “El objetivo es difundir un discurso de tolerancia y hacer comprender a todos los tunecinos que la homosexualidad no es una enfermedad, que los argumentos científicos existen y prueban que la homosexualidad no es una elección y que, por tanto, esta discriminación es ilegítima”, declaró el activista de Shams Mounir Baatour a la revista ‘Jeune Afrique’.

Para poder sortear el probable veto de la instancia pública que regula el panorama audiovisual en Túnez, Shams Rad emite solo a través de Internet. Según los datos de la propia Shams, 66 personas fueron arrestadas en el país magrebí el año pasado bajo la acusación de ser homosexuales y 196 se hallan actualmente entre rejas por este cargo. No obstante, en septiembre se produjo un pequeño avance: las autoridades se comprometieron a no aplicar los test anales, con los que pretenden averiguar si un hombre es homosexual a pesar de que la ciencia desmiente su validez y las organizaciones de derechos humanos lo consideran una tortura.

viernes, 15 de septiembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #derechos | Túnez, primer país árabe en permitir el matrimonio mixto a las musulmanas

Imagen: El País / Manifestación contra la discriminación a las mujeres, Túnez, 2016
Túnez, primer país árabe en permitir el matrimonio mixto a las musulmanas.
El Gobierno anula el decreto de 1973 que solo permitía a los hombres musulmanes casarse con mujeres de otra religión.
Ricardo González | El País, 2017-09-15
https://elpais.com/internacional/2017/09/14/actualidad/1505402323_502155.html

Una vez más, Túnez se convierte en pionero árabe en materia de igualdad de género. El Gobierno tunecino anunció la tarde del jueves la anulación del decreto de 1973 que prohibía el matrimonio de las mujeres musulmanas con hombres de otra religión. La decisión, tomada a instancias del presidente del país, Beji Caïd Essebsi, contraviene la interpretación tradicional de la ‘sharia’ o ley islámica, que solo permite los matrimonios mixtos a los hombres de esta religión. Hasta ahora, un hombre cristiano o de otra religión que quisiera casarse con una tunecina musulmana debía convertirse antes al islam ante el muftí de la República.Túnez es el primer país árabe que da este paso, todo un hito histórico.

“Todos los textos vinculados a la prohibición del matrimonio de una tunecina con un extranjero, a saber, la circular de 1973 y todos los textos parecidos, han sido anulados. Felicidades a las mujeres tunecinas por la consagración del derecho a la libertad de elegir a su cónyuge”, reza una declaración publicada por la portavoz de la presidencia, Saïda Garrach, en su página de Facebook. A mediados de agosto, con motivo de la fiesta nacional de la mujer, el presidente Essebsi instó públicamente al ministro de Justicia a eliminar el mencionado decreto. Además, el veterano mandatario creó una comisión para estudiar una reforma legal que garantice la paridad de sexo en la herencia.

El anuncio de ambas iniciativas desencadenó una gran controversia, tanto en Túnez como en otros países árabes. En su mayoría, el establishment religioso tunecino denunció las propuestas presidenciales al considerar que violan la sharia, y en las redes sociales se llegó a acusar a Essebsi de ser “un agente de Occidente”. En una rueda de prensa celebrada por una asociación de imanes, varios clérigos argumentaron que no existe ninguna garantía de que la mujer musulmana podrá practicar y conservar su fe en un matrimonio mixto. En cambio, apuntan que el islam obliga al hombre musulmán a tolerar la fe cristiana o judía de su esposa.

El debate cogió con el paso cambiado al partido islamista Ennahda, aliado de Essebsi en la gran coalición que gobierna el país magrebí, que todavía no ha sido capaz de articular una posición común al respecto. En cambio, los partidos laicos y las organizaciones feministas se felicitaron por la iniciativa. “El islam no puede estar contra la igualdad y la libertad. El Corán se debe leer en su conjunto. Su interpretación debe ser de acuerdo con la realidad actual y no con una lectura patriarcal”, opina Monia Ben Jemai, presidenta de la influyente organización feminista Association Tunisienne de Femmes Democrates.

Curiosamente, tanto partidarios como detractores de la medida esgrimen entre sus argumentos la nueva Constitución democrática, aprobada en 2014 por consenso. Mientras los sectores conservadores se aferran al artículo sexto, que establece que “el Estado es el guardián de la religión”, los partidos laicos y las asociaciones feministas recuerdan que el artículo 21 garantiza que “hombres y mujeres tienen igualdad de derechos y deberes, y son iguales ante la ley”. El hecho de que, seis años después de la Revolución, el Parlamento no haya sido capaz de elegir a los miembros del Tribunal Constitucional impide cerrar este tipo de debates.

Desde que en el año 1956 el padre de la recién conseguida independencia, Habib Burguiba, impusiera un nuevo código de familia inspirado en el francés, Túnez está considerado el país árabe que otorga más derechos a la mujer. Sin embargo, el carismático presidente no consiguió llevar hasta el final su proyecto de secularizar la vida pública del país. Tras el fracaso de su experimento de economía socialista de los años sesenta, Burguiba se alejó de los partidos de izquierda y buscó el apoyo de los sectores conservadores de la sociedad. De esa época databa la aprobación de la circular que prohíbe los matrimonios mixtos a la mujer musulmana o la imposición de la “ley seca” los viernes, día semanal dedicado al rezo en el islam.

martes, 15 de agosto de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Sarra Arbaoui “La universidad en Túnez será femenina en la próxima generación”

Imagen: Público / Sarra Arbaoui
Sarra Arbaoui “La universidad en Túnez será femenina en la próxima generación”.
Ingeniera agrónoma, estudia cómo mitigar los efectos del cambio climático. Le gustaría ser un ejemplo para sus conciudadanas científicas, para que no tiren la toalla por culpa del panorama laboral en su país, Túnez, donde no contratan a ingenieras.
Beatriz de Vera · Agencia SINC | Público, 2017-08-15
http://www.publico.es/ciencias/entrevista-sarra-arbaoui-universidad-tunez-sera-femenina-proxima-generacion.html

Arbaoui acumula varios premios internacionales. Es una de las caras visibles de la lucha por la igualdad de género en Túnez después de haber sido beneficiaria del proyecto ‘WOMED: la siguiente generación de líderes’ de la Union del Mediterráneo (UfM), que fomenta el liderazgo de las mujeres. También se le ha reconocido su trabajo con los premios Ford Motor Company y L’Oréal-UNESCO Mujer y Ciencia en 2012.

Durante seis meses, esta científica que lucha contra el calentamiento global se encuentra en España con una beca concedida por la Fundación Mujeres por África en el Laboratorio de Genética Molecular de las Plantas del Centro Nacional de Biotecnología (CNB). Hablamos con ella en ese centro, donde investiga cómo mitigar el cambio climático y revertir la contaminación del suelo agrícola.

¿En qué consiste su trabajo en el Centro Nacional de Biotecnología?

Todos los proyectos en los que trabajo son diferentes pero están relacionados: el objetivo es la remediación del suelo y la mitigación del cambio climático, que es un problema global. Una de sus consecuencias es la concentración en la tierra de elementos como el cadmio, el zinc, el arsénico o la sal, que afectan a las cosechas. El cadmio y el arsénico son muy contaminantes. Yo trabajo adaptando las plantas para que absorban estas sustancias y limpien el suelo agrícola.

En el CNB estudiamos el mecanismo de tolerancia al arsénico de una planta llamada kenaf (‘Hibiscus cannabinus’) a nivel genético y molecular. Este elemento es una de las principales amenazas de toda forma de vida porque puede disolverse en el agua subterránea exponiendo a animales y a seres humanos a sus efectos tóxicos. Mi tesis doctoral ya trataba sobre el potencial de algunas plantas para limpiar el suelo de otros agentes contaminantes. En mi laboratorio de Túnez no contamos con la tecnología con la que trabajo aquí y esta es la razón por la que he elegido este centro. Las técnicas que aprenda van a ser muy útiles para continuar con mi investigación.

Concretamente, ¿cómo ayuda esta planta a limpiar los suelos de agentes contaminantes?

Por ahora hemos comprobado su capacidad para limpiar la tierra. En una segunda fase del proyecto intentaremos mejorar el potencial de estas plantas para extraer el arsénico. Para ello, cultivamos las plantas in vitro y luego seleccionamos las más adecuadas: las que en un suelo contaminado son capaces de sobrevivir, son las que más arsénico absorben. Además, el kenaf tiene otras ventajas. No es solo una técnica low cost (no requiere una gran inversión), sino que también es rentable. Las fibras de esta planta pueden utilizarse para crear un material aislante que se utiliza en la construcción de edificios o de automóviles y que es muy demandado en el mercado asiático e incluso en Europa. El kenaf no es comestible, pero tiene múltiples usos, por ejemplo sirve para producir un tipo de aceite medicinal. Los animales sí comen sus hojas, pero como estamos usando las plantas para la limpieza de la tierra, están contaminadas y no sirven de alimento.

¿Se enfrenta Túnez a problemas medioambientales específicos?

No, el problema es global. El cambio climático no se puede abordar únicamente desde un punto de vista local. El arsénico es un contaminante que se encuentra en las tierras de cultivo de todo el mundo. Espero que, más adelante, cuando aprenda lo necesario, podamos desarrollar un proyecto conjunto entre laboratorios que se prolongue en el tiempo, porque la colaboración internacional es fundamental para luchar contra el cambio climático. Por supuesto son importantes las colaboraciones a escala nacional y local, y estas iniciativas tienen su impacto, pero es muy importante estar inmerso en una red de colaboraciones. Yo trabajo en un equipo en Túnez que intenta resolver el mismo problema que el equipo con el que colaboro ahora en España. También hay otro grupo belga que se ocupa de este asunto, y quizá podríamos contactar con otro que nos aportara otro punto de vista.

Este tipo de becas de movilidad, ¿mejoran la calidad de la ciencia?

Creo que para un científico las estancias en el extranjero son imprescindibles. No solo porque a nivel personal tener una actitud abierta es mejor para tu trabajo, sino porque es necesario saber cómo se trabaja en otros lugares del mundo y aprender nuevas técnicas y maneras de resolver problemas. El empoderamiento y el aprendizaje de nuevas habilidades tienen un impacto directo y positivo para mi trabajo: la búsqueda de soluciones para los problemas globales medioambientales. Por otro lado, hay proyectos como WOMED, en el que las mujeres seleccionadas recibimos clases de liderazgo, de derechos humanos, comunicación o economía. También visitamos el Parlamento Europeo en Estrasburgo, y lo más interesante fue conocer a 20 mujeres de otros países dedicadas a otras disciplinas. Hemos seguido en contacto y ahora tenemos proyectos futuros. Nos ha enseñado algo importante: que juntas somos más fuertes.

Ha contado en alguna ocasión que las dificultades para las mujeres científicas se dan a la hora de encontrar trabajo en la empresa privada. ¿Dentro de la universidad existe igualdad?

La universidad en Túnez será femenina en la próxima generación. Hoy en día, los altos cargos son hombres, pero es algo heredado de tiempos anteriores. Las alumnas mujeres somos ahora mayoría, así que dentro de una generación también las profesoras y los altos cargos lo serán. En las instituciones educativas no reina el machismo que sí se ve en la empresa privada. En mi profesión, la mayoría de las mujeres no encuentra trabajo, aunque seamos más y aunque seas la primera de la clase, algo que suele ocurrir porque la mujeres saben que el entorno favorece a los hombres y trabajan más. Cuando hice las prácticas lo vi claro. Trabajaba en una granja en la que el dueño nos decía a las mujeres que no éramos aptas para tomar decisiones rápidas ni teníamos fuerza para las tareas del campo. Esta desigualdad es especialmente visible en la ciencia. En campos como la traducción o el derecho probablemente habría encontrado trabajo fácilmente.

Usted trabaja en la universidad y tiene una plaza fija. Según lo que cuenta, ¿es una privilegiada?


En la universidad, el puesto sale a concurso y para conseguir la plaza solo hay que demostrar las aptitudes necesarias. Yo intenté conseguir trabajo como ingeniera cuando acabé la carrera, pero no lo conseguí. Los hombres salen de la carrera con trabajo aunque sean estudiantes menos brillantes. Mi suerte es que sentía pasión por la investigación así que empecé el máster y después el doctorado y estoy contenta con esa decisión.

¿Son importantes los reconocimientos como el premio de L'oreal-UNESCO o el proyecto WOMED, dirigidos a mujeres?

Según mi experiencia, estos premios ayudan a las estudiantes a trabajar más duro y a tener un objetivo. Muchas mujeres dejan su carrera debido al panorama laboral y se quedan relegadas a sus obligaciones familiares. Cuando escuchan que, por ejemplo, yo he continuado trabajando y he ganado un premio, algunas de ellas se han envalentonado y han vuelto a la universidad a empezar o acabar sus doctorados. Así que sí, creo que es importante reconocer el trabajo y los resultados obtenidos por mujeres en particular, porque comparadas con los hombres, ellas lo tienen más difícil.

A mí me gustaría ser un ejemplo sobre todo para mis compañeras de universidad que tiraron la toalla después de buscar mucho tiempo un trabajo. Conozco a muchas mujeres que sienten pasión por la ciencia y han tenido que abandonarla para vivir una vida que no es la que ellas buscaban.

¿Y cree que su imagen servirá para que los empresarios dejen de lado los prejuicios de género a la hora de contratar?


Me gustaría que los dueños de las empresas en Túnez, que aún están en manos principalmente masculinas, se dieran cuenta de que van a salir ganando si contratan mujeres. Los compañeros que estudiaron conmigo entraron a trabajar en el sector privado y con el tiempo han ido promocionando hasta convertirse en jefes. Ojalá mi ejemplo les sirviera para contratar mujeres. Y, aunque hay muchos que están a favor, otros muchos aún tienen la concepción de que la tarea de la mujer es tener hijos. A la sociedad tunecina le va a costar más tiempo asumir la igualdad que al ámbito científico. Las obligaciones familiares y domésticas serán, durante mucho tiempo, un asunto femenino.

jueves, 27 de julio de 2017

#hemeroteca #violenciamachista | Túnez aprueba una ley histórica contra la violencia de género

Imagen: El País / Manifestación contra la discriminación de mujeres en Túnez, 2016
Túnez aprueba una ley histórica contra la violencia de género.
La nueva norma, que castiga "todas las violencias contras las mujeres", es pionera en el mundo árabe.
Ricard González | El País, 2017-07-27
https://elpais.com/internacional/2017/07/27/actualidad/1501155621_681399.html

Túnez ha dado un paso histórico para el avance de los derechos de la mujer. El Parlamento tunecino aprobó el miércoles por la noche una ley para prevenir y castigar “todas las violencias contra las mujeres”, una legislación pionera en toda la región. Entre las principales novedades, la nueva norma suprime el infame artículo 227 bis del Código Penal, que permitía al violador de una menor evitar una pena de cárcel si se casaba con la víctima. Ahora, quien mantenga relaciones sexuales con una menor de 16 años se puede enfrentar a 20 años de cárcel o incluso a cadena perpetua, en función del contexto; serán cinco años de detención si la joven tiene entre 16 y 18 años. La nueva ley incluye también el delito de acoso sexual —un enorme problema en Túnez—, incluido el verbal, para el que disponen multas de unos 1.000 dinares (unos 350 euros).

Aunque la Constitución democrática de 2014, aprobada después de la revolución, insta al Estado a proteger a las mujeres que sufren maltrato, se había avanzado poco en este terreno. Según los estudios, la violencia contra la mujer, sobre todo en el seno de la familia, es una enorme lacra en este país magrebí. Por esta razón, la aprobación de una ley integral contra la violencia de género constituía una vieja demanda de las asociaciones feministas tunecinas. “Es un momento muy emocionante y estamos orgullosos de Túnez , de haber podido unirnos alrededor de un proyecto histórico”, declaró la ministra de la Mujer, Naziha Laabidi.

La promulgación de la ley no ha sido fácil. El proceso ha requerido más de tres años de deliberaciones y la redacción de numerosos borradores. Sin embargo, la nueva legislación, que entrara en vigor dentro de seis meses, contó con el voto favorable de los 147 diputados presentes en el hemiciclo, incluidos los representantes del partido islamista moderado Ennahda, primera fuerza del Parlamento.

El texto recoge importantes avances en diversos ámbitos y satisface las ambiciones de las organizaciones de la sociedad civil. En el ámbito de la explotación de las menores, por ejemplo, las personas que utilicen en el servicio doméstico a niñas menores de edad se enfrentarán a penas de prisión de entre tres y seis meses. Uno de los aspectos que suscitó un más largo debate en el hemiciclo el pasado miércoles fue la cuestión de la edad de madurez sexual. Finalmente, se amplió de los 13 años de la legislación actual a los 18 años.

“Estamos muy contentas. Contar con una ley que castiga todas las violencias, incluidas la políticas, económicas y psicológicas, es un progreso enorme”, explica Monia Ben Jamai, presidenta de la Association Tunisienne de Femmes Democrates, la histórica entidad de defensa de los derechos de la mujer. “El borrador incluye algunas contradicciones en la parte penal que intentaremos arreglar más adelante”, apostilla.

De acuerdo con un completo estudio estatal realizado en 2010, más de la mitad de las tunecinas declara haber sido víctima de agresiones físicas. En la mayoría de casos, el autor es un familiar o bien la pareja. “La ley obliga al Estado a luchar contra la violencia doméstica y le obliga a proporcionar refugio a las mujeres maltratadas. A partir de ahora, aunque la mujer retire la demanda, cosa que sucede a menudo, la fiscalía deberá proseguir con el caso”, comenta Ben Jamai, que se felicita porque el Estado se ha comprometido a formar a sus funcionarios, desde médicos a policías, para que apliquen la nueva norma. De hecho, prohíbe de forma específica que los agentes se nieguen a registrar una denuncia de violencia de género.

En 1956, poco después de que el país magrebí obtuviera su independencia, la situación legal de la mujer tunecina avanzó con un paso de gigante gracias a la promulgación de un nuevo Código de la Familia inspirado en el vigente en Francia. Sin embargo, la mentalidad de la sociedad tunecina, conservadora y patriarcal, no evolucionó a tal velocidad. Todavía hoy, la mujer continúa padeciendo la discriminación en muchos ámbitos, como el laboral.

Frente a este problema, la nueva legislación, inspirada en la Ley Integral contra la Violencia de Género española de 2004, representa una poderosa herramienta. Al establecer "la igualdad entre los géneros", cuya promoción se incluirá en los currículos escolares, la norma permite denunciar a una empresa que remunere de forma diferente a sus empleados en función de su género. La onda sísmica de la Revolución tunecina, cuna de las llamadas Primaveras Árabes, ya sacude incluso los pilares más íntimos de esta sociedad.

miércoles, 10 de mayo de 2017

#hemeroteca #patriarcado | El drama de ser madre soltera en Túnez

Imagen: El Diario / Celebración en el centro Amal
El drama de ser madre soltera en Túnez.
El sexo antes del matrimonio está prohibido en el islam y, a menudo, cuando las chicas se quedan embarazadas sus novios las abandonan. La legislación tunecina diferencia entre hijo “legítimo” e “ilegítimo” y les concede distintos derechos. Dados los tabúes legales y sociales, el reconocimiento del padre es fundamental para muchas mujeres, incluso para aquellas que han sido violadas.
Sarah Souli · The Guardian / Traducción de Javier Biosca Azcoiti | El Diario, 2017-05-10
http://www.eldiario.es/theguardian/Tunez-maltrata-madres-solteras_0_641836522.html

A menudo se elogia a Túnez como un país árabe progresista donde, de acuerdo con la ONG estadounidense de derechos humanos Freedom House, “las mujeres gozan de más libertades sociales y derechos legales que en la mayoría de Estados de la región”. Una serie de reformas de género implantadas bajo el presidente Habib Bourguiba entre los años 50 y 70 abolió la poligamia, dio a las mujeres el derecho a votar, a divorciarse y a abortar y elevó el papel de la mujer en la sociedad tunecina. Para todas excepto, según parece, para las madres solteras.

“No se les considerada seres humanos como al resto”, denuncia Rebah ben Chaaben, psicóloga en Amal, la única clínica del país dedicada a asuntos legales, sociales y de salud mental que afectan a las mujeres solteras. La clínica tiene su base en la capital del país. Tratando a unas 50 mujeres al año, la organización benéfica sirve de espacio de seguridad para las mujeres y sus bebés. Prácticamente todas las mujeres de Amal provienen de entornos de clase socioeconómica baja. La mayoría no han tenido educación sexual y algunas no han tenido ningún tipo de educación. La mayoría han quedado embarazadas tras mantener relaciones sexuales consentidas con sus novios o prometidos y, por eso, han sido abandonadas.

El prometido de Mariam la abandonó tras enterarse de que estaba embarazada. “Entonces se casó con otra mujer”, afirma. Tiene grandes manchas de leche materna en su camiseta, su hija solo tiene 20 días y está amamantando constantemente. Mariam y su hijo se quedarán en Amal los próximos cuatro meses, el máximo periodo permitido. Amal les ayuda a encontrar pisos y trabajos.

“Todo [para estas mujeres] depende de la reacción de sus familias y de sus padres”, explica Semia Massoudi, directora de Amal. El sexo antes del matrimonio está prohibido en el islam y una madre soltera es sujeto de vergüenza y deshonra. Las familias a menudo presionan a sus hijas para que renuncien a sus hijos. De acuerdo con la ONG francesa Santé Sud, más de la mitad lo hacen.

“No le dije a nadie que fui violada”, confiesa Fatma. Nacida en una familia campesina en un pueblo en la parte oeste del país, Fatma ha sufrido abusos toda su vida. Por un lado, sus hermanos le cortaron el dedo a la altura del nudillo. Tras ser violada por un miembro de su familia más lejana, la madre de Fatma la envió a un hospital a la capital durante su tercer trimestre de embarazo. Su madre solo estaba dispuesta a volverla a dejar entrar en casa si abandonaba al hijo. Fatma se negó. El violador sigue viviendo en el pueblo.

El tabú social se refuerza por el sistema legal. “Hay una diferencia legal entre un hijo 'legítimo' y un hijo 'ilegítimo'”, explica Monia ben Jemia, jurista y presidenta de la Asociación Tunecina de Mujeres Democráticas. Esta diferencia empieza en el mismo hospital, donde la madre soltera es inmediatamente interrogada por la policía, que le pregunta el nombre del padre. Debido a la inclinación patriarcal en la legislación de familia “las mujeres no tienen la tutela legal de los hijos extramatrimoniales”, explica Ben Jemia. Un hijo nacido fuera del matrimonio no tiene los mismos derechos hereditarios que un hijo nacido de padres casados y no existe jurisprudencia legal de tutela para madres solteras. Tanto Marruecos y Argelia han eliminado las leyes de 'jefe de familia' que dan la tutela solo a los hombres, un paso positivo que Túnez todavía no ha dado.

Dados los tabúes legales y sociales, el reconocimiento del padre es fundamental para muchas mujeres, incluso para aquellas que han sido violadas. Amal proporciona servicios de mediación entre padres y madres, aunque ben Chaaben reconoce que a menudo esto no funciona. En su lugar, la mayoría de las mujeres prefiere utilizar la “ley de nombre patronímico” de 1998. Esta legislación permite a las mujeres realizar una prueba de paternidad. La Asociación Tunecina de Mujeres Democráticas ha trabajado con decenas de mujeres de Amal durante este proceso.

Muchas madres agradecen esta posibilidad, dado que protege a sus hijos de la marginación social y les da una manutención. Pero se puede decir que también es una legislación con fallos, dando el poder a un padre legal ausente y renuente a entrar arbitrariamente en la vida del niño.

Además, la ley no ayuda a estas mujeres una vez vuelven a la sociedad, donde reciben críticas y hostigamiento al tiempo que se enfrentan a las dificultades financieras y psicológicas de criar a un hijo en solitario.

En este escenario hostil, Amal es un lugar único. “Aquí no juzgamos a las mujeres”, indica ben Chaaben. Envueltos en mantas rojas, media docena de bebés entran y salen del sueño en la entrada. Ben Chaaben cree que el país se mueve lentamente en la buena dirección. “Para cambiar el papel de estas mujeres en la sociedad, tenemos que ser optimistas”, afirma con una sonrisa.

miércoles, 29 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | El cineasta tunecino Karim Beldhaj, encarcelado por prácticas homosexuales

Imagen: Google Imágenes / Karim Beldhaj
El cineasta tunecino Karim Beldhaj, encarcelado por prácticas homosexuales.
Karim y su pareja podrían ser condenados a tres años de prisión. El artículo 230 del código penal de Túnez condena las relaciones entre personas del mismo sexo. 
EFE | 20 Minutos, 2017-03-29
http://www.20minutos.es/noticia/2998026/0/cineasta-beldhaj-carcel-tunez-homosexual/

El cineasta tunecino, Karim Beldhaj, y su pareja han sido arrestados por miembros de la policía, tras ser acusados de prácticas homosexuales, tal y como han informado activistas de la lucha a favor del colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB).

Según la organización tunecina de defensa de los derechos Shams, el conocido cineasta y su pareja fueron detenidos en el domicilio del director después de que admitieran una relación sexual consentida.

Ambos fueron trasladados a sede judicial, donde un juez "ordenó que se les practicara un examen anal", tras lo cual fueron enviados a la prisión de Mornaguía, en el extrarradio de la capital, donde permanecen desde el pasado día 13 de marzo.

De acuerdo con Shams, fue el propio abogado defensor quien impidió que la información se hiciera pública antes por razones de índole judicial.

Ambos podrían ser juzgados por un delito moral y ser condenados a penas de tres años de prisión en virtud del artículo 230 del código penal tunecino, que considera delictivas las relaciones entre personas del mismo sexo, señaló la organización.

Shams también denunció, una vez más, que los "exámenes anales", considerados una forma de tortura física y moral, se siguen practicando con asiduidad en Túnez.

Beldahj, de 38 años, casado y padre de una niña, es autor del cortometraje de ficción ‘Case depart’, que trata el problema del paro entro los licenciados universitarios, y es muy popular en el mundo de la cultura y el cine tunecino desde que comenzara como actor y ayudante de dirección.

El autor ha recibido diversas muestras de apoyo, como la que le extendió esta semana la Sociedad francesa de Realizadores de Films (SRF).