Mostrando entradas con la etiqueta Shams. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Shams. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de agosto de 2019

#hemeroteca #gais #politica | Munir Baatur, primer candidato abiertamente gay a la Presidencia de Túnez

Imagen: El Mundo / Munir Baatur
Munir Baatur, primer candidato abiertamente gay a la Presidencia de Túnez.
Cofundador de la asociación Shams, que defiende la despenalización de la homosexualidad en Túnez, este abogado y líder del Partido Liberal aspira a ocupar el Palacio de Cartago si es elegido presidente en las elecciones del 15 de septiembre.
Rosa Meneses | El Mundo, 2019-08-10
https://www.elmundo.es/internacional/2019/08/10/5d4d91b521efa05c0f8b4599.html

Es abogado, tiene 48 años y ha roto un tabú en su país, Túnez, al ser el primer candidato abiertamente gay a las elecciones presidenciales del 15 de septiembre. Munir Baatur desafía el sistema en un país donde la homosexualidad está penada con tres años de cárcel en virtud de un artículo, el 230, redactado en 1913. Un gesto de valentía, ya que la comunidad LGBTQ sufre el aislamiento social y la tortura policial en Túnez.

"Quiero abrir el debate sobre los derechos LGBT", afirma Baatur, que lidera la asociación Shams, una ONG que lucha por la despenalización de la homosexualidad. Túnez, la cuna de la revolución democrática que vivió el Mundo Árabe a partir de 2011, es el único país de la región tocado por aquel tsunami que ha emprendido con éxito una transición política tras sacudirse la dictadura. Desde la caída del régimen de Zin el Abidin Ben Ali ha habido grandes progresos, como la Constitución promulgada en 2014, que consagra la libertad de información, la igualdad entre hombres y mujeres y un sistema democrático con elecciones libres.

Pero en algunas cuestiones, el cambio se resiste. Mientras el país se ha dotado de una Constitución moderna, la más avanzada del Mundo Árabe, sigue conservando un Código Penal de la época de la colonización francesa. Además, la represión contra la comunidad gay ha aumentado en los últimos años. En diciembre de 2015, un caso emblemático conmocionó la sociedad, cuando seis estudiantes de la Universidad de Kairuan fueron detenidos, juzgados y condenados a tres años de prisión y cinco de destierro por "prácticas homosexuales". En la cárcel sufrieron la tortura policial y las palizas de otros presos.

"No hay progresos en la cuestión LGBT en Túnez: no hay políticos que defiendan estos casos y, en mi opinión, soy la persona ideal para plantear un cambio en la sociedad tunecina", dice Baatur, que lidera el Partido Liberal, en una entrevista a Reuters. Según el Barómetro Árabe que publica la BBC, sólo el 7% de los tunecinos aceptan la homosexualidad. Las detenciones por tener relaciones con personas del mismo sexo crecieron un 60% en 2018, según Shams, que documenta los arrestos y torturas contra la comunidad gay. La asociación registró más de 25 detenciones en el primer cuatrimestre de 2019, según cita Reuters.

Un arcoíris para conquistar Cartago

Baatur, el primer candidato a presidir un país en el norte de África que no oculta su condición homosexual, es miembro fundador de Shams y ha puesto el debate sobre los derechos civiles en el centro de la temática electoral de las elecciones presidenciales. Los comicios, inicialmente programados para noviembre, han tenido que ser anticipados tras la muerte, el pasado 25 de julio, del presidente Beji Caid Esebsi, a los 92 años. Después del cierre de candidaturas, ayer viernes, más de 50 aspirantes han presentado su solicitud para concurrir en la primera vuelta del 15 de septiembre. La segunda vuelta no tiene todavía fecha pero según la legislación debe celebrarse antes del 3 de noviembre si ningún político obtiene mayoría absoluta.

Entre los candidatos con más posibilidades están el magnate de los medios de comunicación Nabil Karui, el actual primer ministro Yusef Chahed, el ex presidente Moncef Marzuki, el ex primer ministro Mehdi Juma o Hamadi Jebali, otro ex premier. Sólo una mujer aspira a ocupar el Palacio de Cartago; se trata de Abir Musi, que fuera secretaria general del partido único durante la dictadura, hoy disuelto. Los islamistas moderados de En Nahda, primera fuerza en el Parlamento, han presentado a su vicepresidente, Abdel Fatah Muru, abogado de 71 años muy próximo al histórico líder de la formación, Rachid Ghanuchi. Es la primera vez que En Nahda aspira a presidir el país.

La Instancia Electoral Independiente (ISIE) anunciará el 31 de agosto las candidaturas válidas. Encabeza los sondeos Karui, con un 23% de intención de voto según Sigma Conseil, principal órgano de encuestas de Túnez. Le sigue el independiente Kaies Saied, con un 20%, y Abir Musi, con el 12%, según recoge Efe citando una encuesta de primeros de agosto. Chahed y Marzuki empatarían con un 7%.

Un candidato desconocido

"A priori, Baatur es un candidato irrelevante y poco conocido por la población tunecina. Su candidatura ha tenido mucha más relevancia en la prensa extranjera que en la de su país, lo que puede hacer pensar que se enmarca en mayor medida en una campaña hacia la opinión pública internacional en favor de la despenalización de la homosexualidad, uno de los grandes caballos de batalla de Shams, que dentro de una candidatura viable para la jefatura del Estado", analiza para El Mundo Bosco Govantes, profesor de ciencias Políticas de la Universidad Pablo de Olavide.

El propio Baatur conoce bien la tragedia diaria que viven las personas LGBTQ por su condición sexual. En 2013 fue encarcelado, acusado de sodomía, y sufrió torturas. "Fue una agonía, una humillación muy grave", recuerda de ese periodo en una entrevista con 'Slate'. En Túnez, la policía somete a examen anal a los homosexuales para 'probar' su culpabilidad, una práctica definida por la ONU como tortura. La discriminación social, el rechazo de la familia, las amenazas y la represión policial provocan en las víctimas un fuerte trauma psicológico. Junto con otros activistas, Baatur creó en 2015 la asociación Shams (Sol), que ha sido la primera ONG de defensa de los derechos LGBTQ legalizada en Túnez y que se consagra a denunciar la violencia y el trato cruel que sufren estas personas.

"La candidatura de Baatur pone a Túnez y su transición frente al espejo de las incoherencias y contradicciones que hay todavía en la legislación. Se trata de un país con una tradición secular y pro occidental establecida desde la época colonial y consolidada durante la época del presidente Burguiba, que mantiene en la homosexualidad uno de sus principales tabúes sociales", añade Govantes, miembro del Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (OPEMAM).

Para Baatur, la despenalización de la homosexualidad "no es una cuestión de aceptación" social, porque otros cambios, como la abolición de la poligamia que aplicó Burguiba en 1965, llegaron sin apoyo popular. "Sesenta años después de la independencia necesitamos voluntad política para imponer reformas y decirle a la gente que no es normal encarcelar personas por ser gais", afirma.

jueves, 25 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #politica | Munir Baatur, el primer presidenciable abiertamente gay en Túnez

Imagen: El País / Munir Baatur
Munir Baatur, el primer presidenciable abiertamente gay en Túnez.
El defensor de los derechos LGBTI Munir Baatur se presenta al cargo pese a que en Túnez la homosexualidad se castiga con cárcel.
Ricard González | El País, 2019-07-25
https://elpais.com/internacional/2019/07/22/actualidad/1563832483_210214.html

Nadie puede discutir a Munir Baatur, uno de los más conspicuos defensores de la causa LGBTI en Túnez, su valentía. A sus 48 años, este abogado no solo se ha convertido en el primer aspirante abiertamente homosexual a la presidencia de una nación árabe, sino que ha dado el paso en un país con una ley en vigor que castiga con hasta tres años de cárcel las prácticas homosexuales. No obstante, las organizaciones para la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI sí son legales desde la revolución de 2011, y Baatur es el líder de Shams, una de las más conocidas.

Baatur, sin embargo, no quiere hacer bandera de su condición de homosexual. Al menos, eso asegura. “Mi orientación sexual no es una cuestión relevante. A los otros candidatos no se les pregunta por ello. No me molesta que los medios lo mencionen, pero me veo como el simple candidato de un partido”, comenta en referencia al Partido Liberal Tunecino, la formación casi desconocida que preside. Creada en 2011, entre sus prioridades figuran la defensa de los derechos de las minorías y una estricta separación entre religión y política en la esfera pública.

Al ser preguntado por su programa para las presidenciales de noviembre, Baatur coloca en el centro de su agenda política la búsqueda de fórmulas innovadoras para relanzar la economía, como por ejemplo la regularización de la economía sumergida, cuyo peso oscila entre el 15% y el 40% del PIB nacional. Tampoco olvida las medidas relativas a la comunidad gay: “En primer lugar, abolición del artículo 230 que criminaliza la homosexualidad. Luego, que se incluya como agravante el ejercer la violencia contra los homosexuales, y el derecho de los transexuales a cambiar su estado civil legalmente sin necesidad de operarse”. El activista asegura tener más de las 10.000 firmas para oficializar la candidatura cuando se abra el plazo de inscripción.

Su participación en los comicios estuvo en el aire hasta la semana pasada. El Parlamento había aprobado en junio una serie de enmiendas a la ley electoral que incluyen como condición para los candidatos la presentación de una hoja de antecedentes penales inmaculada. Baatur pasó tres meses en la cárcel condenado por su condición de gay. Sin embargo, el presidente Beji Caïd Essebsi se negó a firmar la ley, que también prohíbe a los partidos realizar actividades caritativas, provocando una crisis constitucional. A falta de menos de tres meses para las elecciones legislativas y de cuatro para las presidenciales, todavía no está del todo claro qué requisitos deberán cumplir los candidatos para presentarse.

Tras la caída de la asfixiante dictadura de Ben Alí, en la plaza pública tunecina se empezaron a discutir muchos temas que antes eran tabú, incluida la homosexualidad. Ello fue posible, sobre todo, gracias al activismo de diversas organizaciones LGBTI, pero la aplicación de las leyes no se ha relajado. “La situación es catastrófica. La tendencia es que los arrestos se multiplican. El año pasado hubo 130”, denuncia Baatur, un hombre corpulento.

Aunque a los tunecinos, y sobre todo a sus autoridades, les gusta proyectar una imagen de país abierto y tolerante, en la cuestión de los derechos de las minorías sexuales la mentalidad continúa anclada en una visión muy conservadora. Según una reciente encuesta de la cadena BBC en varios países árabes, tan solo un 7% de los tunecinos considera “aceptable” la homosexualidad, un porcentaje sensiblemente inferior al de otros países considerados menos progresistas, como Argelia (26%), Marruecos (21%) o Sudán (17%).

A pesar de estos datos, Baatur instará al futuro Parlamento a despenalizar la homosexualidad, y compara la situación con la existente en los años cincuenta cuando se ilegalizó la poligamia: “La sociedad tunecina se adaptará al cambio, como lo hizo entonces, cuando una mayoría era conservadora y estaba en contra de aquel cambio radical”. Otra posible vía para abolir el artículo 230, incluido en el código penal por los colonizadores franceses, sería mediante una sentencia del Tribunal Constitucional que lo declarara contrario a la Carta Magna. No obstante, cinco años después de su aprobación, la corte suprema no ha sido todavía creada por falta de acuerdo de los partidos políticos sobre la identidad de sus magistrados.

Ni Baatur ni su organización despiertan muchas simpatías entre una parte de la comunidad LGBTI tunecina. Hasta el extremo de que varias ONG que defienden sus derechos han firmado un manifiesto en el que se posicionan contra su candidatura. Entre otras cosas, les acusan de “numerosas violaciones de la vida privada con la publicación de informaciones personales de individuos LGBTQI+ sin su consentimiento con el único objetivo de atraer atención mediática”. Ante tal panorama de divisiones y rencillas, las expectativas electorales de Baatur no son muy halagüeñas.

jueves, 21 de febrero de 2019

#hemeroteca #homofobia | Un tunecino fue a una comisaría a denunciar una violación y acabó condenado a ocho meses por gay

Imagen: El País / Manifestación por la igualdad en Túnez
Un tunecino fue a una comisaría a denunciar una violación y acabó condenado a ocho meses por gay.
Las organizaciones de derechos humanos exigen la liberación del joven de 22 años, que asegura haber víctima de una relación sexual no consentida tras quedar con un hombre por Facebook.
Ricard González | El País, 2019-02-21
https://elpais.com/internacional/2019/02/16/mundo_global/1550319142_625330.html

La existencia del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga la homosexualidad con hasta tres años de cárcel, ya es de por sí una vergüenza, pero su aplicación puede caer directamente en la infamia. No hay mejor ejemplo que el de Anas F., un joven de 22 años que presentó una denuncia por violación contra dos hombres y acabó sentenciado a ocho meses de cárcel por su condición de gay. El caso ha movilizado a las organizaciones de defensa de los homosexuales del país magrebí, así como a las de derechos humanos, que han exigido a las autoridades su puesta en libertad inmediata.

Según ha revelado Shams, uno de los colectivos gais más combativos de Túnez, Anas fijó una cita con una persona a la que había conocido a través de Facebook. Al no haber prácticamente locales de ambiente gay, es habitual que los contactos dentro de la comunidad se establezcan a través de las redes sociales. El encuentro no se desarrolló como estaba previsto, y el joven se encontró con dos hombres que lo apalearon y le robaron sus pertenencias. Hay versiones contradictorias sobre si se produjo una violación o una relación sexual consentida. Sea como fuere, Anas se armó de valor, y fue a una comisaría de Sfax a denunciar los hechos. La policía abrió un proceso contra la propia víctima y la sometió contra su voluntad a una prueba anal.

El pasado 11 de febrero, el tribunal de primera instancia de Sfax dictó una sorprendente sentencia, basada en la consideración que no se había producido una violación, sino una pelea después de una relación sexual consentida. Anas fue condenado a seis meses de cárcel por su condición de gay, y a dos meses más por una “denuncia calumniosa”. Sus agresores salieron del proceso con la misma pena de cárcel, pero desglosada de forma distinta: seis meses de cárcel por sodomía, un mes y medio por robo y 15 días por las agresiones físicas.

"El caso de Sfax es complejo, pero la policía debería haber dado prioridad a los daños causados a la víctima en lugar de a las relaciones sexuales consentidas, si lo hubieran sido. Una imputación por "sodomía" tanto a A. F. como a sus agresores dirige un mensaje espantoso a otras víctimas, pues si se sospecha su homosexualidad, la denuncia de un crimen les puede llevar a la cárcel", censuró en un comunicado la ONG Human Rights Watch.

Según la organización Shams, un total de 127 personas han sido encarceladas en Túnez en 2018 tras haber sido procesadas por su orientación sexual. Las cifras sugieren que se ha intensificado el acoso a esta comunidad durante los últimos años, pues en 2017 fueron 79, y en 2016, 56. Una comisión presidencial que elaboró un informe sobre la situación de los derechos y libertades en el país magrebí recomendó, entre otras reformas, la abolición del artículo 230. Sin embargo, habida cuenta de lo extendida que está la homofobia entre la sociedad tunecina, no parece previsible que el Parlamento tome cartas en el asunto.

“El artículo es anticonstitucional desde la promulgación de la nueva Constitución engendrada gracias a la revolución de los jazmines, la primera de las primaveras árabes. Y en todo caso, esta ley se refiere a las relaciones consentidas, no a las violaciones”, ha escrito Mounir Baatour, presidente de Shams, en un artículo reciente. La opción de que la norma sea derogada tras ser declarada inconstitucional se halla bloqueada al no contar el país todavía con un Tribunal Constitucional. Después de varios intentos fallidos debido a la falta del consenso necesario entre los partidos políticos, el Parlamento ha fijado una sesión el próximo día 26 de febrero para la elección de los magistrados de la corte suprema.

viernes, 19 de octubre de 2018

#hemeroteca #homofobia | Túnez, pruebas anales para perseguir a los homosexuales

IMagen: El Diario / Mounir Baatour
Túnez, pruebas anales para perseguir a los homosexuales.
Asociaciones y activistas piden la despenalización de la condición sexual y denuncian la práctica de este test por parte de las autoridades.
José Ignacio Martínez Rodríguez | El País, 2018-10-19
https://elpais.com/elpais/2018/09/24/planeta_futuro/1537788948_653559.html

“Creo que ya se puede hablar en privado de la situación de las personas LGTBI aquí. Antes del 2011 era imposible, pero ahora hay asociaciones, salen cosas en la tele... La vida, si eres gay en Túnez, depende de las personas que te rodean”. Jalil (nombre ficticio), un joven de 26 años, habla sentado en la terraza de un conocido local de ocio del centro de la capital. Lo hace junto a Abbas (también nombre ficticio), su novio desde hace algo menos de dos años. Es viernes por la noche: “Ya hay sitios donde podemos ir juntos, incluso a algún bar... Pero hasta un cierto límite, claro”.

En Túnez, la homosexualidad no está permitida, según el artículo 230 del vigente Código Penal. “La sodomía será castigada con penas de hasta tres años de prisión”, reza el texto, residuo del antiguo Código Penal francés y en el que el legislador tunecino ha sustituido en la práctica sodomía por homosexualidad para incluir también a las mujeres en la tipificación. Sus consecuencias: 79 personas arrestadas en 2017 y 60 actualmente en prisión por este delito, según los datos de Shams, la asociación LGTBI más importante del país.

La rigidez en la aplicación de esta ley choca con los avances jurídicos y sociales que ha experimentado Túnez en los últimos años, sobre todo a raíz de la aprobación de la nueva Constitución en 2014, la más avanzada del mundo árabe, que recoge libertades individuales y permite la creación de asociaciones. Por ejemplo, en 2017 nació en el país la primera Asociación de Ateos del Mundo Árabe, arropada por unas 400 personas. Ese mismo año el Parlamento aprobó la abolición de una ley de 1973 que no permitía a las mujeres casarse con un hombre no musulmán. Las parlamentarias llegan casi al 30%, también récord árabe, y desde hace unas semanas hay una mujer por vez primera al frente de la Alcaldía de la capital.

Khalil y Abbas se interrumpen, se ríen mientras charlan, pero todo sin ninguna muestra de cariño. El primero recuerda el bullying que sufrió en el colegio, cómo se esforzó por construir otra imagen basada en hablar con chicas y cómo la universidad le ayudó a aceptar su homosexualidad. El segundo explica que empezó a sentir atracción física hacia otros chicos a los doce años y que el psiquiatra le dijo que "cuando cumpliera 20 años todo iba a ser ‘normal”.

“De mi familia, solo mi hermana sabe que soy homosexual. Quizá mi madre lo sospeche, pero yo nunca le he dicho nada. De todas formas, creo que ellos no me repudiarían como hacen en otras casas”, afirma Khalil. “En la mía solo lo sabe mi prima. Se lo dije hace algún tiempo. Pero, la verdad, creo que mi madre también. Ahora todo el mundo tiene acceso a internet, las series europeas o estadounidenses ayudan a normalizar la homosexualidad. Me dan envidia otros países, esos en los que puedes ir de la mano de tu novio por la calle”.

La pareja apura sus bebidas antes de levantarse de las sillas y abandonar el local. “Yo nunca he pasado miedo por ser gay aquí. Hay gente, como nosotros, que puede llevar una vida cómoda si no muestra amor o cariño en público. Si las autoridades te ven actuar de una forma afeminada puedes tener también problemas. Pero depende de quién se encuentre a tu alrededor. Lo cierto es que, en Túnez, muchas personas están pasando ahora mismo por situaciones muy difíciles”, lamenta Khalil.

La lucha contra la ley
Mounir Baatour rebusca entre los ordenados papeles que descansan apilados en la mesa de su despacho, adornado con una veintena de reconocimientos internacionales, recibidos por su labor como activista. Baatour es el presidente de ‘Shams, por la despenalización de la homosexualidad’, el primer colectivo LGTBI tunecino, que él mismo fundó tras pasar un tiempo en prisión. “La situación de la comunidad LGTBI aquí es catastrófica. Mira: son dos test anales. Uno de ellos realizado el año pasado a un joven de 23 años”, afirma señalando unos documentos. “Los hacen médicos, pero en realidad son torturadores. Estas pruebas son formas de violación: un doctor te introduce el dedo en el ano para saber, supuestamente, si has mantenido relaciones sexuales con otros hombres”.

Estas pruebas son una de las prácticas más denunciadas por las asociaciones y ONG. "Cuando detienen a una persona por su apariencia homosexual y le realizan un test anal, lo someten a un tipo de tortura y no a una prueba con alguna validez científica”, sentencia Yamina Thabet, médico, activista y presidenta de la Asociación Tunecina de Apoyo a las Minorías. “La persecución a las minorías sexuales en la ley es inconstitucional. Resulta inaceptable que pase esto porque lo único que se ha votado ha sido la Constitución y, en ella, se pidió libertad y privacidad”, sostiene.

“No hay voluntad política para revertir esta situación. Los partidos dicen que no es tiempo de abordar este tema. Solo tres parlamentarios (de los 217 que componen el ejecutivo tunecino) se han manifestado a favor de la derogación del 230”, apunta Baatour. Shams ha promovido una petición internacional que ha conseguido más de 50.000 firmas, ha publicado el primer número de su revista y ha puesto en funcionamiento su gran proyecto: la primera radio de temática LGTBI del mundo árabe.

Mawojoudin We Exist es el colectivo fundado en el 2015 que organizó la primera edición de su Festival de cine gay de Túnez, un evento al que asistieron unas 700 personas y en el que se proyectaron 13 películas. “Todavía hay muchos problemas. Con las familias, por ejemplo. O también con los estudios o en el empleo. Algunos compañeros han tenido que dejar de estudiar o les han echado de sus trabajos cuando han hecho pública su orientación sexual”, explica Ali Bousselmi, cofundador de Mawjoudin y su actual director ejecutivo.

“Creo que hay que ser realista. No puede decirse que no se haya visto una evolución social en estos años. Podemos organizar actividades en público, ha crecido la normalización... Hay muchos problemas políticos pero, aunque queda un largo camino, el trabajo de varias asociaciones ha propiciado que se den grandes pasos”, reflexiona.

Vivir bajo presión
“Los derechos humanos deben ser respetados, y la libertad en materia de identidad de género y orientación sexual son derechos humanos”, explica José María Núñez, presidente de la Fundación Triángulo, una ONG española que, financiado por la Aexcid (Agencia Extremeña de Cooperación), trabaja actualmente en el Magreb. “No cabe la defensa de unos valores culturales o religiosos como escudo o argumento”, resume. El último informe 'Homofobia de Estado de ILGA' de la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association, cifra en 72 los países que criminalizan la homosexualidad y en ocho los que la castigan con pena de muerte. El escrito califica como “sumamente peligrosa” la expresión de la diversidad sexual en los países del Magreb, y alerta del aumento de la presión sobre las minorías sexuales por “el incremento de la influencia y el control del movimiento islámico”.

Micky (nombre ficticio) también sabe de tener que esconderse. A sus 36 años, no fue hasta hace cinco que se compró un ordenador, lo conectó a internet y descubrió que en Túnez había más gente en su situación. Cuenta que procede de una zona rural, una pequeña ciudad por la que la revolución pasó a hurtadillas y con una marcada tradición religiosa de arraigo conservador. “Ahora es como si llevara una doble vida. Con mi familia, en el trabajo o con mis amigos soy de una manera. En privado, de otra. Creo que ellos nunca lo aceptarían”, explica. “No molestamos a nadie, pero la ley nos prohíbe. Yo creo que todo el mundo debería tener derecho a ser libre, a controlar su propia vida”.

lunes, 8 de enero de 2018

#hemeroteca #lgtbi #activismo | ‘Shams Rad’, la primera radio gay del mundo árabe

Imagen: El País / Amina Sboui, presentadora de Shams Rad
‘Shams Rad’, la primera radio gay del mundo árabe.
Echa a andar una emisora LGTB a pesar de la prohibición de la homosexualidad en Túnez.
Ricard González | Mundo Global, El País, 2018-01-08
https://elpais.com/elpais/2018/01/07/opinion/1515339334_495579.html?rel=mas

Una vez más, Túnez se apunta el tanto de ser pionero árabe en cuestión de derechos y libertades. Desde el 11 de diciembre, el país magrebí cuenta con Shams Rad, la primera emisora dedicada a la comunidad LGBT (iniciales de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales). Detrás del proyecto se halla Shams, la asociación del país más combativa en defensa de los derechos de las minorías sexuales, que en esta empresa se ha beneficiado de la financiación de la Embajada holandesa.

Ello no significa que la sociedad tunecina exhiba, en general, una actitud abierta hacia la homosexualidad, tipificada en el Código Penal como delito que se castiga con hasta tres años de cárcel. Como muestra de la hostilidad que aún suscita la defensa de los derechos de los gais, los promotores han recibido más de 4.000 amenazas y mensajes repletos de odio desde el reciente lanzamiento de Shams Rad.

La radio se define como generalista y tendrá programas dedicados a la cultura, la política y la economía, pero siempre desde un punto de vista cercano a la comunidad LGBT. “El objetivo es difundir un discurso de tolerancia y hacer comprender a todos los tunecinos que la homosexualidad no es una enfermedad, que los argumentos científicos existen y prueban que la homosexualidad no es una elección y que, por tanto, esta discriminación es ilegítima”, declaró el activista de Shams Mounir Baatour a la revista ‘Jeune Afrique’.

Para poder sortear el probable veto de la instancia pública que regula el panorama audiovisual en Túnez, Shams Rad emite solo a través de Internet. Según los datos de la propia Shams, 66 personas fueron arrestadas en el país magrebí el año pasado bajo la acusación de ser homosexuales y 196 se hallan actualmente entre rejas por este cargo. No obstante, en septiembre se produjo un pequeño avance: las autoridades se comprometieron a no aplicar los test anales, con los que pretenden averiguar si un hombre es homosexual a pesar de que la ciencia desmiente su validez y las organizaciones de derechos humanos lo consideran una tortura.

miércoles, 29 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | El cineasta tunecino Karim Beldhaj, encarcelado por prácticas homosexuales

Imagen: Google Imágenes / Karim Beldhaj
El cineasta tunecino Karim Beldhaj, encarcelado por prácticas homosexuales.
Karim y su pareja podrían ser condenados a tres años de prisión. El artículo 230 del código penal de Túnez condena las relaciones entre personas del mismo sexo. 
EFE | 20 Minutos, 2017-03-29
http://www.20minutos.es/noticia/2998026/0/cineasta-beldhaj-carcel-tunez-homosexual/

El cineasta tunecino, Karim Beldhaj, y su pareja han sido arrestados por miembros de la policía, tras ser acusados de prácticas homosexuales, tal y como han informado activistas de la lucha a favor del colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB).

Según la organización tunecina de defensa de los derechos Shams, el conocido cineasta y su pareja fueron detenidos en el domicilio del director después de que admitieran una relación sexual consentida.

Ambos fueron trasladados a sede judicial, donde un juez "ordenó que se les practicara un examen anal", tras lo cual fueron enviados a la prisión de Mornaguía, en el extrarradio de la capital, donde permanecen desde el pasado día 13 de marzo.

De acuerdo con Shams, fue el propio abogado defensor quien impidió que la información se hiciera pública antes por razones de índole judicial.

Ambos podrían ser juzgados por un delito moral y ser condenados a penas de tres años de prisión en virtud del artículo 230 del código penal tunecino, que considera delictivas las relaciones entre personas del mismo sexo, señaló la organización.

Shams también denunció, una vez más, que los "exámenes anales", considerados una forma de tortura física y moral, se siguen practicando con asiduidad en Túnez.

Beldahj, de 38 años, casado y padre de una niña, es autor del cortometraje de ficción ‘Case depart’, que trata el problema del paro entro los licenciados universitarios, y es muy popular en el mundo de la cultura y el cine tunecino desde que comenzara como actor y ayudante de dirección.

El autor ha recibido diversas muestras de apoyo, como la que le extendió esta semana la Sociedad francesa de Realizadores de Films (SRF).

domingo, 12 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | Túnez, la democracia árabe que encarcela y somete a test anales a los homosexuales

Imagen: ABC / Documental de Shams
Túnez, la democracia árabe que encarcela y somete a test anales a los homosexuales.
Activistas critican la falta de «voluntad» política para eliminar el artículo 230 del Código Penal, que criminaliza las relaciones homosexuales y por el que unas 60 -70 personas son arrestadas al año en Túnez.
Alicia Alamillos / F.J. Calero | ABC, 2017-03-12
http://www.abc.es/internacional/abci-tunez-democracia-arabe-encarcela-y-somete-test-anales-homosexuales-201703120208_noticia.html

Ocho meses de cárcel. Delito: ser gay. Achref y Sabri, de 20 y 22 años, fueron detenidos el pasado diciembre cuando caminaban juntos en una céntrica calle de Susa, la turística ciudad tunecina donde un terrorista mató a 39 personas en nombre de Daesh en junio de 2015. «Este es tu novio, ¿no? Sois una maldición para este país», les espetó el policía que los detuvo. Según el testimonio de uno de los presuntos «homosexuales», en comisaría fueron «abofeteados e insultados». Después de comparecer ante el juez, el joven también aseguró haber sufrido un test anal, práctica denunciada por Naciones Unidas y varias organizaciones defensoras de los DD.HH. por ser «degradante», «inhumana» y sin validez científica. El resultado fue negativo. Su condena: ocho meses.

Los avances en derechos sociales, ¿son cuestión de la progresión de la sociedad o de la voluntad política? ¿Qué viene antes, la gallina o el huevo? ¿Está Túnez preparada para despenalizar la homosexualidad? Considerada una de las sociedades árabes más progresistas, prácticamente el único ejemplo de resultado democrático tras la Primavera Árabe y admirada por haber sido capaz de integrar islamistas en el juego político-democrático, Túnez en cambio mantiene y ejecuta todavía el artículo 230 de su Código Penal, que criminaliza las actividades homosexuales y por el que un buen puñado de jóvenes han sido encarcelados o señalados en unas comunidades que las han condenado al ostracismo.

«No hay persecución a los homosexuales. Hay leyes que existen y se aplican. Esto no es Europa, es un país musulmán. Hay que observar cómo evolucionan las cosas», defiende a ABC el ministro de Interior tunecino, Hedi Majdoub. Tiene otras preocupaciones más inminentes que prefiere discutir: el regreso de yihadistas tunecinos, el desempleo y la crisis económica que atraviesa el país.

«Creo que no es problema de conservadurismo de la sociedad sino de voluntad política. Cuando Burguiba -el padre de la patria tunecina- autorizó el aborto, prohibió la poligamia, prohibió el mecanismo del repudio islámico e instauró el divorcio judicial, cuando dio a la mujer el derecho al divorcio, instauró la adopción… todo eso era contrario al islam, pero afirmó que no quería esperar a que una sociedad machista lo aceptara, sino que lo impuso. Fue cuestión de voluntad política, que es lo que falta en este gobierno de bombero», critica el activista proderechos homosexuales Munir Baatour.

Baatour preside la asociación Shams, que aglutina decenas de organizaciones «gay friendly» o LGTB y que aboga por la despenalización de las relaciones homosexuales. Baatour abrazó el activismo tras su paso por la cárcel condenado por sodomía, donde se enfrentó cara a cara a la realidad más dura de los «test» para demostrar la homosexualidad, los test anales, una medida que la Policía tunecina aplica sin miedo. La propia ONU lo cataloga como «tortura» por las enormes secuelas no sólo físicas, sino psicológicas, que deja en los sospechosos de homosexualidad. «Les dicen "póngase como si estuviera haciendo el rezo". Eso es una violación», asevera el también abogado desde su despacho en una de las cités de la capital tunecina. Baatour se negó a someterse al test anal que pedía la fiscalía, pero sólo se libró por su renombre como abogado, admite.

Peor suerte corrieron seis jóvenes arrestados en 2015 en la ciudad de Kairuán (160 kilómetros al sur de la capital) o los arrestados en Susa hace apenas unos meses: todos sufrieron la indignidad de los test anales, utilizados por Policía y fiscales para «probar» las relaciones sexuales entre hombres adultos. Los seis de Kairuán fueron inicialmente condenados a tres años de prisión y cinco años de prohibición de residencia en la ciudad, una condena reducida más tarde a un mes por la Corte de Apelación. Entre 60 y 70 personas son detenidas al año por homosexualidad, y la mayoría cumplen penas de cárcel de entre cuatro y un mes.

«Matad tanto al activo como al pasivo»
En una cafetería, Amina Sbui, más conocida como Amina Tyler, se detiene un momento para hacer una llamada. «¿Cómo están? ¿Saldrán de la cárcel?». Al otro lado del teléfono un murmullo quedo, la ponen al día sobre los detenidos en Susa. Amina, que saltó a la fama internacional cuando mostró su pecho desnudo con el mensaje escrito en árabe «mi cuerpo es mío» y se convirtió en rostro de muchas feministas jóvenes en Túnez, volvió a la palestra al convertirse en la primera mujer árabe en declarar su homosexualidad en televisión. «En Túnez los homosexuales somos enfermos que debemos ir a prisión», afirma la joven, que conoce de primera mano las cárceles tunecinas. En 2013 fue detenida por «actos contrarios al islam», tras pintar en el muro de un cementerio en la ciudad de Kairouán la palabra maldita: «FEMEN», organización a la que pertenecía entonces.

«Homosexual» es una etiqueta que en Túnez te puede acompañar para toda la vida. Tras ser absuelto por la corte, uno de los jóvenes de Kairouán, que mantiene su identidad en secreto por seguridad, fue linchado a su regreso a la universidad para continuar sus estudios. Algunos jóvenes homosexuales han denunciado que son «engañados» mediante aplicaciones como Grindr o Facebook a acudir a lo que creían que era una cita. Allí, les graban en vídeo y les amenazan con difundirlo por internet si no pagan. Según Baatour, en ocasiones se organizan «cazas de maricones» que acosan y atacan a hombres sospechosos de serlo. Las víctimas saben que no pueden denunciar a la Policía: si solicitan ayuda, pueden acabar detenidos en virtud del artículo 230. Otros prefieren abandonar el país, esconder sus nombres, evitar el ostracismo social o incluso familiar. En Europa, algunos arguyen su condición homosexual para recibir el estatuto de refugiado, aunque la mayoría opta por vivir su sexualidad en secreto. Según datos publicados por Shams, que también ofrece apoyo psicológico, casi cada semana un joven homosexual se suicida en Túnez. «Yo espero que tras mi “salida del armario” la gente se vaya atreviendo a decir su condición a padres, amigos, su entorno. No hace falta que lo publiciten en la tele, sino que no vivan su homosexualidad escondida, lo que lleva a muchos a suicidarse, a deprimirse. Hay que poder hablarlo con alguien», sostiene Amina, bisexual.

Pocos políticos se han pronunciado a favor de eliminar el artículo 230: en 2015, el entonces ministro de Justicia, Mohamed Salah Ben Aisa, se mostró abierto a despenalizar la homosexualidad antes de, pocos días más tarde, ser defenestrado. El propio presidente Béji Caïd Essebsi se ha proclamado contrario a la homosexualidad. Clérigos y presentadores de televisión continúan condenando la sodomía. «Cuando atrapéis sodomitas, matad tanto al activo como al pasivo. Es la jurisprudencia islámica. Es su juicio, la muerte, no hay remedio para un alma enferma. Este juicio es aprobado por todos los ulemas suníes», sentenció un imán de Sfax. Concluyó que los gais deben ser lapidados hasta la muerte.

—El islam por sí mismo en sus fundamentos y teorización de la fe es una religión terrorista. El islam llama a matar a los homosexuales. Hay un hadiz del profeta Mahoma que dice que a quien se detenga por ello hay que matar al activo y al pasivo— critica Baatour.

—El cristianismo también ha perseguido a los homosexuales.

—El cristianismo también fue contra los homosexuales, es cierto, pero el Papa Francisco los ha acercado a la Iglesia. Hoy ninguna Iglesia, ya sea católica, ortodoxa o anglicana, insta a perseguir a los homosexuales o a matarlos. Ha evolucionado y ha comprendido que su rol es espiritual y no interviene en la vida pública -concluye el director de Shams.

Shams acaba de estrenar en el país un corto-documental sobre la persecución que sufren aún los homosexuales en Túnez. «El test anal es un acto médico pero cuando se entrometen los policías agarrandote las piernas, bajándote el pantalón y controlándote para que el médico pueda introducir su dedo... te sientes como un animal al que hacen pruebas», comenta uno de los jóvenes del cortometraje. A Dali, su nombre, le querían hacer el test anal. Tras negarse, los guardias empezaron a golpearle tanto a él como a su compañero. «Entonces, vamos a hacerte el test anal?», «No». El médico insistió y le llamó «cabezón». «Empezó a hacer comentarios de mal gusto sobre mi madre y comencé a perder los nervios. Vinieron los guardias y mes pusieron las esposas para que no pudiera moverme. Me hicieron el test anal a la fuerza con los policías agarrándome». Dali fue condenado a 3 años de prisión y deportado de Kairouán 5 años.

El líder del partido islamista tunecino, Rachid Ghannuchi, se mostró en contra de perseguir la homosexualidad en una entrevista recogida en el libro «Sobre el Islam». «No la aprobamos (la homosexualidad), pero el Islam no espía a la gente. Protege la vida privada. Cada uno debe vivir su vida como desee, y todos son responsables frente al Creador», ha comentado, según el portal de noticias Tunisia Live. «Vivía mi homosexualidad de forma plena en Túnez, pero mis actividades políticas han hecho que cierta gente se molestara durante el gobierno de la Troika, con Ennahda en el poder. Me arrestaron después de que mi partido sacara comunicados muy virulentos contra los islamistas y el terrorismo, al considerar que el terrorismo viene del islam en tanto que convicción y fe», afirma Baatour.

Para Amina, en cambio, la persecución y hostilidad hacia los homosexuales no tiene que ver con que Túnez sea un país musulmán: «En el siglo VII, en países bajo el islam la homosexualidad era bastante tolerada, estaba la sharia, el califa y la homosexualidad. Si uno es tolerante, se es seas o no religioso. Hay ateos que son más homófobos que muchos creyentes. La religión no tiene nada que ver. En la URSS, eran ateos, quemaban iglesias. No es cuestión de religión». Y pese a las recientes campañas por la normalización y el respeto hacia este colectivo, los gais en Túnez siguen viviendo su sexualidad en la clandestinidad. En la pantalla pequeña los medios de comunicación siguen soplando para inflamar los vientos del odio y la homofobia. «Cultivan ese discurso de odio. Habría que cortarle los huevos a los periodistas tunecinos: cuando miras la tele, cuando se habla de homosexuales, de negros, de la mujer… No entiendo cómo voy por la calle y no me lapidan».

martes, 4 de octubre de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | La ex Femen Amina Tyler, primera mujer en salir del armario en directo en la televisión de Túnez

Imagen: El Mundo / Amina Sbui
La ex Femen Amina Tyler, primera mujer en salir del armario en directo en la televisión de Túnez.
Invitada por una cadena privada, la feminista habló sin tapujos de su orientación sexual.
Isaac J. Martín | El Mundo, 2016-10-04
http://www.elmundo.es/television/2016/10/04/57f3b9bfe2704e67688b45c0.html

Tan polémica como siempre, la joven tunecina Amina Sbui -anteriormente conocida como Amina Tyler- salió del armario en directo cuando participaba en un debate en la cadena privada de Atessia TV, en lo que se ha convertido en la primera vez en la historia de la televisión tunecina que una mujer habla abiertamente de su homosexualidad y bisexualidad.

"Yo no voy a hacer como otros y evitar responder. Soy bisexual y eso sólo me atañe a mí, a mi cuerpo y a mi alma", afirmó la ex militante del grupo feminista Femen. La mujer logró a ser famosa por escandalizar al mundo cuando subió a su perfil de Facebook una foto donde reivindicaba su libertad con un escrito en árabe sobre sus senos desnudos. Tras aquella reivindicación fue perseguida y tuvo que emigrar a París durante dos años.

Amina Sbui fue invitada a un debate en la cadena para hablar de la orientación sexual y de la petición -que ya ha firmado alrededor de 800 personas- cuyo objetivo es expulsarla de donde vive, en un barrio de Sidi Bou Saïd, una pequeña ciudad costera y turística a pocos kilómetros de la capital, por su "comportamiento perjudicial" para los vecinos. "Por supuesto que me voy a quedar a vivir aquí y no me voy a mover", afirma a El Mundo desde su hogar.

Muchos defensores de las libertades individuales han felicitado a esta joven tunecina de tan sólo 21 años por su valentía. Aunque algunos grupos e incluso, medios de comunicación, han tachado de "vergonzosa" su actuación. Sin embargo, Amina Sbui sigue mostrando y comentando en su perfil abierto de Facebook sus relaciones y hábitos en un país donde el Islam sigue siendo la religión predominante y de Estado.

En una entrevista que concedió a El Mundo el pasado abril en una terraza de Túnez, Amina aseveraba que su lucha diaria era por la libertad individual de toda persona que quisiese expresarla dentro de Túnez, un país que se ha visto sacudido por el desempleo, la corrupción y por el terrorismo dado que se ha convertido en el principal exportador mundial de yihadistas a territorios que controla el autodenominado Estado islámico.

Túnez se erige como modelo de país que ha logrado una transición democrática después de la derroca del dictador Ben Ali en 2011 tras las revueltas de la histórica Primavera Árabe. No obstante, la homosexualidad no está tolerada en esta república magrebí donde todavía ser de esta condición sexual está penada con la prisión.

Militante de la asociación Shams que lucha por la despenalización de la homosexualidad, Amina Tyler seguirá siendo objetivo de amenazas en un país que está viviendo un repunte de radicalización de su juventud.

martes, 19 de enero de 2016

#hemeroteca #homofobia | Túnez: Torturas, destierro y examen anal

Imagen: El Mundo
Torturas, destierro y examen anal.
La represión contra los homosexuales aumenta en Túnez. Meses después de la legalización de la primera asociación de defensa de los derechos LGTB.
Rosa Meneses | El Mundo, 2016-01-19
http://www.elmundo.es/internacional/2016/01/19/569ce5f2e2704e29388b4691.html

A M. lo encerraron en prisión como a sus otros cinco compañeros. Allí vivieron un auténtico calvario. Los golpearon, les cortaron el pelo a cero. Los metieron en una celda con otros 190 presos, que les pegaron, les insultaron, les obligaron a bailar desnudos y les violaron con palos. Fueron suspendidos por los brazos y golpeados con un cable. Así 20 días, cotidianamente. Su delito: ser homosexuales.

M. no quiere dar su nombre. Está traumatizado. Su rostro ensombrecido todavía es la expresión del sufrimiento. Se cubre su cabeza con la capucha de su sudadera negra. "Sólo quiero volver a sonreír. Mi vida ya no tiene futuro. He perdido a mi familia, mis estudios. Ya no tengo nada", dice a EL MUNDO, sentado en un café a las puertas de la kasbah. Tiene 21 años y era estudiante de Filología inglesa. "Quiero irme del país. ¿Adónde iré? No lo sé", concluye.

Una mueca en sus labios anuncia las lágrimas. M. intentó quitarse la vida en prisión, robando los medicamentos de un preso diabético. Seca sus ojos y le abraza con delicaceza B. Él ha vivido lo mismo. Está muy delgado y pálido, pero fuma compulsivamente. Un gorro de lana color canela oculta su cabeza rapada. Estudiaba segundo curso de Filología árabe. Ya no podrá acabar su carrera, al menos no por ahora.

"Fui a la facultad a hacer un examen y sólo pude quedarme apenas una hora. Todos los compañeros me acosaron y me amenazaron, incluso los que eran mis amigos. Tuve que irme para salvar la vida. Si me hubiera quedado allí un minuto, me hubieran linchado", relata. B. cuenta que ya no es sociable, que tiene miedo. "No puedo quedarme en Túnez. Todo el mundo ha participado en esta tortura. Tengo que salir del país", afirma.

M. y B. son parte de un grupo de seis estudiantes de Kairuan (en el interior de Túnez) que fueron detenidos en diciembre, juzgados y condenados a tres años de prisión y cinco de destierro por "prácticas homosexuales". Uno de los acusados fue condenado a otros seis meses de cárcel más por "atentado contra el pudor", al encontrar un vídeo pornográfico en su ordenador.

Vidas truncadas
Los chicos fueron forzados a someterse a un examen anal para 'probar' su culpabilidad. "El test anal es un ataque contra los derechos humanos y está considerado por la ONU como una forma de tortura", denuncia Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams, una asociación que defiende los derechos de los homosexuales en Túnez.

"Hemos visto cómo la vida de estos jóvenes ha sido destruida. Sufren un gran trauma psicológico. No pueden dormir, tienen miedo de salir a la calle. Han sido rechazados por sus familias. Han perdido sus estudios", remarca Ben Amor, que a sus 19 años es la cara visible de la asociación Shams.

Los jóvenes -cuatro tienen 18 años y dos de ellos, 21- fueron puestos en libertad provisional el 7 de enero, a la espera del juicio de apelación, el 25 de febrero. Mientras, están escondidos. Su caso ha levantado una fuerte indignación en la sociedad tunecina. Numerosas personalidades progresistas y asociaciones defensoras de las libertades civiles dentro y fuera de Túnez han llamado a la necesidad de abolir el artículo 230 del Código Penal, que criminaliza la homosexualidad.

"Tenemos una nueva Constitución, pero un Código Penal que data de la época de la colonización francesa y que falla en la aplicación de la ley. La represión contra los gays es contraria a la imagen idílica que Túnez comercializa", afirma el joven activista.

Prácticas 'inhumanas' y 'degradantes'
En los últimos meses, los colectivos homosexuales han visto incrementada la presión social y de las autoridades. La propia Shams, después de que en mayo de 2015 se convirtiera en la primera asociación que milita por los derechos LGBT que era legalizada en Túnez, sufre ahora el acoso del Gobierno. En noviembre, el ex ministro de Sanidad y diputado del partido islamista En Nahda Abdellatif Mekki lanzó una diatriba en el Parlamento que sostenía que Shams era un peligro para la sociedad. Poco después, un tribunal suspendió sus actividades por 30 días, acusándola de violar la ley de ONG. La vista en la que se juegan su legalidad se celebra este martes 19 de enero.

"Han quemado nuestra sede tres veces. Hay una estigmatización en la que han participado medios de comunicación como la televisión Zeituna [próxima a los islamistas de En Nahda], que apeló a la lapidación de los homosexuales, lo que ha devenido en un estado de violencia contra nuestro colectivo", cuenta Ben Amor.

El caso de M., B. y sus otros cuatro compañeros no es el único. En septiembre, otro joven fue condenado a un año de prisión por "prácticas homosexuales" y sometido a un examen anal. Esta práctica ya fue denunciada entonces por las asociaciones civiles por "cruel", "inhumana", "degradante", contraria a las leyes internacionales y asimilada a un acto de "tortura". Pero la historia volvió a repetirse con los 'seis de Kairuan'.

"La situación va de peor en peor en Túnez. Los gays recibimos amenazas de muerte, insultos y agresiones en la calle. La ausencia del Estado permite que esta gente ejerza su odio y su complejo de masculinidad contra nosotros", denuncia Ben Amor.