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sábado, 23 de julio de 2022

#hemeroteca #homofobia #saludpublica | El riesgo de la estigmatización del colectivo LGTBI en torno a la viruela del mono

Público / Esperando a la vacuna contra la viruela del mono en Nueva York //

El riesgo de la estigmatización del colectivo LGTBI en torno a la viruela del mono.

Ni es una enfermedad de transmisión sexual, ni se transmite sólo entre hombres. Las instituciones se afanan en romper cualquier parentesco entre la enfermedad y la orientación sexual para evitar que se establezcan relaciones como con el VIH.
Público, 2022-07-23
https://www.publico.es/sociedad/riesgo-estigmatizacion-colectivo-lgtbi-torno-viruela-mono.html 

Tedros Adhanom Ghebreyesus ha declarado este sábado la emergencia internacional a causa del brote de viruela del mono. En su alocución ante los medios, entre otras cuestiones, ha explicado que, "de momento, se trata de un brote que se concentra entre hombres que mantienen relaciones homosexuales, en especial con compañeros múltiples".

Si bien luego ha matizado recordando que "el estigma y la discriminación son tan peligrosos como cualquier virus", lo cierto es que sus palabras ponen en la picota a todo un colectivo. El hecho de que algunos pacientes hombres en los que se ha confirmado la enfermedad hayan notificado que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres parece bastarle a muchos para proceder al señalamiento.

Sin embargo, no hay una causalidad en esta sucesión de hechos. Tal y como recordamos el pasado mayo, no hay una relación directa entre ambas cuestiones. Es más, el propio Ministerio de Sanidad, en declaraciones a Público, aseguró que la viruela del mono "no es una enfermedad de transmisión sexual". Una aclaración que, por cierto, ha reiterado el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero.

Las instituciones se han afanado en romper cualquier parentesco entre la enfermedad y la orientación sexual para evitar cuanto antes que se establezcan relaciones como con el VIH, que se llegó a considerar una enfermedad de homosexuales, cuando cualquier persona puede contagiarse.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) repudiaba el pasado mes de mayo las informaciones y comentarios "estereotipados" sobre la propagación de la viruela del mono que han contribuido a reforzar un estigma homófobo y racista contra la comunidad LGTBI y los ciudadanos de países africanos.

ONUSIDA indicaba, en un comunicado publicado este domingo que, "una parte significativa de los casos se han identificado entre hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, con algunos casos identificados a través de clínicas de salud sexual".

Sin embargo, el programa de la ONU recordaba que "la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la evidencia disponible sugiere que quienes corren mayor riesgo son aquellos que han tenido contacto físico cercano con alguien con viruela del simio, y ese riesgo no se limita a los hombres que tienen sexo con hombres".

"Las lecciones de la respuesta al sida muestran que el estigma y la culpa dirigidos a ciertos grupos de personas pueden socavar rápidamente la respuesta al brote", lamentaba el programa en el comunicado.

"El estigma y la culpa socavan la confianza y la capacidad de responder eficazmente durante brotes como este", explicaba su director ejecutivo adjunto en funciones, Matthew Kavanagh. "Agradecemos a la comunidad LGBTI por haber liderado el camino para crear conciencia, y reiteramos que esta enfermedad puede afectar a cualquiera".

"Este brote destaca la necesidad urgente de que los líderes fortalezcan la prevención de pandemias a través, en parte, de la creación de una red comunitaria más sólida y una infraestructura de Derechos Humanos para apoyar respuestas eficaces y no estigmatizantes a los brotes", señalaba Kavanagh.

sábado, 14 de mayo de 2022

#hemeroteca #vih #mujeres | Las mujeres con VIH requieren un tratamiento diferenciado

Menorca.info / Laboratorios de investigación //

Las mujeres con VIH requieren un tratamiento diferenciado.

Un estudio realizado en Menorca concluye que padecen mayor interacción entre fármacos.
Sonia Marquès | Menorca.info, 2022-05-14
https://www.menorca.info/menorca/local/2022/05/14/1733755/mujeres-vih-requieren-tratamiento-diferenciado.html 

Gabriel Mercadal, doctor en farmacia y miembro del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Mateu Orfila, es el principal impulsor de un estudio publicado en la revista «Aids Care» (cuidados del sida) sobre mujeres seropositivas de Menorca, en el que demuestra una mayor presencia de interacciones entre fármacos. El estudio pone de manifiesto la necesidad de que las mujeres infectadas por VIH sean abordadas de manera especial y se seleccione de acuerdo a sus características el tratamiento antirretroviral más adecuado.

El estudio se inició en 2020 junto a las farmacéuticas Julia Font y Marta Pons, comprobando que las mujeres de la Isla con esta patología presentan mayor comorbilidad, presencia de varias patologías y prescripción de más fármacos. La carga de medicamentos implica diferentes interacciones y mayor carga colinérgica, con efectos secundarios a distintos niveles, incluido el sistema nervioso central (mareo, sedación, confusión o demencia) y periférico (visión borrosa o estreñimiento).

Los hombres, más estudiados
Detrás del estudio está la necesidad de una medicina cada vez más personalizada, que tenga en cuenta los factores asociados al perfil de la mujer. Las conclusiones del trabajo contribuyen a la visión menos androgénica de la salud, puesto que las investigaciones y tratamientos médicos históricamente han sido más estudiados en la población masculina.

El doctor Gabriel Mercadal destaca esta falta de diferenciación entre sexos, que se ve también en la prescripción de antirretrovirales o medicación específica para VIH, sin tener en cuenta las particularidades distintas entre hombre y mujeres, que hacen que la respuesta a los medicamentos sea diferente, y que ahora empiezan ya a considerarse.

El Servicio de Farmacia Hospitalaria del Mateu Orfila, a través del seguimiento de los pacientes mediante una aplicación informática, «Naveta», con el seguimiento periódico y mediante encuestas sobre el estado de salud, trabaja en esta medicina cada vez más personalizada que pueda adaptarse a cada paciente y detectar de forma rápida cualquier anomalía o interacción no deseada entre fármacos.

lunes, 21 de marzo de 2022

#hemeroteca #vih #mayores | Soledad, fragilidad, desconocimiento: la realidad de los primeros mayores con VIH

El País / Luis: 'Me diagnosticaron VIH en 1987' //

Soledad, fragilidad, desconocimiento: la realidad de los primeros mayores con VIH.

¿Cómo es envejecer con VIH? La primera generación de supervivientes de la infección se ha hecho mayor, está llegando a los servicios de Geriatría y demanda una atención global que vaya más allá de la clínica y atienda sus necesidades socioemocionales.
María Corisco | El País, 2022-03-21
https://elpais.com/sociedad/vihda-positiva/2022-03-21/soledad-fragilidad-desconocimiento-la-realidad-de-los-primeros-mayores-con-vih.html 

“Me diagnosticaron VIH en 1987. Durante 10 años, pasé cada día de mi vida sin saber si me moriría esa semana o la siguiente. En 1998, mi médico me dijo: ‘Luis, tú ya no te vas a morir de esto’. Pero yo tenía ya 49 años. ¿Y cómo te pones a buscar trabajo a esa edad?”. Luis tiene 72 años, una pensión no contributiva de 422 euros y una vida marcada por el VIH.

Él es un ‘supervihviente’. Así se conoce a aquellos pocos que lograron, nadie se explica cómo ni por qué, sobrevivir a los años más duros del VIH. Unos años en los que, sin tratamientos eficaces, el virus solía evolucionar a sida y, en la inmensa mayoría de los casos, terminaban falleciendo de alguna enfermedad oportunista. Nadie podía sospechar que habría unos cuantos que llegarían a viejos.

En 1996, la llegada de las nuevas terapias antirretrovirales marcó un antes y un después en su pronóstico: alargaron la supervivencia, cronificaron la enfermedad y, con ello, abrieron el camino a la primera generación de personas que están envejeciendo con VIH. Y cada vez son más: en estos momentos, la mitad de las personas con VIH tienen más de 50 años -hace una década, este porcentaje era solo del 8%- y los modelos de predicción señalan que, en 2030, la cifra alcanzará el 75%.

“Es una realidad, un hecho objetivo. En nuestras consultas, más de la mitad de los pacientes son mayores de 50 años”, explica la doctora Matilde Sánchez Conde, infectóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. “Y es una proporción que va a ir aumentando, lo que hace que sea necesario estudiar e investigar cómo va a ser su vejez”.

Ella lo está haciendo: en colaboración con la doctora Fátima Brañas, jefa de Geriatría del Hospital Universitario Infanta Leonor, de Madrid, coordina un grupo de trabajo sobre envejecimiento y VIH. “¿Personas VIH en las consultas de Geriatría? Eso era impensable décadas atrás. Pero ahí están”, explica la doctora Brañas. y añade: “Hacerse mayor es un éxito para cualquiera, pero si tienes VIH el éxito es aún mayor. Y será total si conseguimos que estas personas envejezcan con calidad de vida”.

Una población deteriorada psíquica y emocionalmente
De eso se trata, de calidad de vida y de todo lo que este concepto engloba. Porque el objetivo inicial, el de llegar a conseguir que las personas con VIH tuvieran su carga viral indetectable y lograran equiparar su supervivencia a la del resto de la población, ya se ha conseguido. “Pero ahora queda todo lo demás”, demanda Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de Diciembre (26D). “Se ha avanzado muchísimo en los aspectos clínicos, pero no tanto en los emocionales. Es una población muy deteriorada psíquica y socialmente”.

Uno de los objetivos de esta fundación, creada en 2010 para dar visibilidad y apoyo a los mayores LGTBiQ+, es afrontar las necesidades de los mayores de 50 años con VIH. “Queremos que estas personas puedan tener una vida más digna. Han pasado lo peor de la pandemia de VIH, muchos de ellos están vivos de casualidad, han estado cuidando de los que se morían, sin apenas capacidad para hacer su propio duelo. Y ahora afrontan su vida en soledad”, enfatiza Armenteros.

En esta soledad vive Luis desde que, hace año y medio, falleciera su madre. “Ella fue mi gran apoyo a lo largo de toda mi vida. Durante años, nos decíamos: ‘Solo nos tenemos el uno al otro’. Cuando ella murió, mi hermano me obligó a irme de la casa”. La fundación 26D le ha facilitado un piso tutelado en el que vivir, “porque con mi pensión no me llega para nada”.

Estos aspectos psicosociales son esenciales a la hora de valorar el envejecimiento, entienden las doctoras Brañas y Sánchez Conde. “Es cierto que el estado inflamatorio propio de las personas con VIH se asocia a un envejecimiento precoz y a la aparición adelantada de comorbilidades, como cardiopatías, problemas renales... Pero hay una visión novedosa: hacer un abordaje más global en el que también tengas en cuenta la situación mental y social de los mayores con VIH”.

¿Y a partir de qué edad se considera que se es mayor con VIH? “De momento, hablamos de los 50 años. Algún día, no muy lejano, esto cambiará. Pero, en este momento, vemos que es así: las personas mayores de 50 muestran menos respuesta, y más lenta, al tratamiento. Y muchas tienen un envejecimiento acelerado”.

Ser mayor con 50 años y no con 80
A Teresa García no le hace mucha gracia esta consideración. Ella tiene precisamente 50 años y no se considera mayor, aunque entiende que “son los baremos que manejan los médicos”. Diagnosticada en 1999, sufrió “la toxicidad de aquellos tratamientos. Es verdad que nos permitieron vivir, pero tenían muchísimos efectos secundarios. Yo llegué a tomarme 18 pastillas diarias, fue durísimo”.

Con tres hijas, y a punto de ser abuela, se ve fuerte. Pero sabe que la suya no es la situación habitual. Trabaja en Médicos del Mundo como mediadora intercultural con personas en riesgo de exclusión. Y señala: “Es cierto que nuestra población [con VIH] sin hogar está mucho más envejecida, pero no solo por ser seropositivos, sino por mil cosas más”.

La doctora Brañas ratifica la percepción de Teresa García: “Lo importante es la edad biológica. Es el punto clave de la hipótesis de nuestro estudio: en VIH, quienes tienen un envejecimiento mayor son los frágiles. Es en la fragilidad donde hay que fijar la atención, es lo que hay que detectar”.

Brañas hace mención a la puesta en marcha, junto a Sánchez Conde, de la Cohorte Funcfrail, es decir, el estudio en un conjunto de personas con VIH mayores de 50 años de su fragilidad y función física. Con él pretenden hacer una foto de la realidad, una valoración global y holística de cómo son estas personas ahora mismo y cómo serán en años sucesivos. Y los primeros resultados ya están rompiendo estereotipos e ideas preconcebidas. Porque muchos médicos piensan que los que sobrevivieron a los primeros años del VIH son los que tienen mayores problemas de salud y un envejecimiento precoz más acusado… pero no es así.

“Hemos visto que las personas diagnosticadas antes del 96, los Long Time Survivors [supervivientes de larga duración], pueden tener algunas características peculiares, pero no son más frágiles. No sabemos por qué”, explica la doctora Sánchez Conde. La doctora Brañas sugiere una hipótesis: “Es posible que aquella fortaleza que les hizo resistir al VIH contra todo pronóstico sea la misma que ahora les está haciendo envejecer mejor”.

Luis es un ejemplo de ello. El diagnóstico de VIH vino acompañado de otros cuantos más: de herpes zóster, de hepatitis B, de tuberculosis renal, de sífilis secundaria... Y, como él mismo cuenta, en estos 35 años, “he tenido de todo, incluso una insuficiencia renal ya controlada. Ahora, además del tratamiento para el VIH, solo tomo una pastilla de ácido fólico y otra para el colesterol”.

Cada seis meses, puntual, va a sus revisiones. Es en esas revisiones entre toda la población con VIH en las que los expertos esperan identificar qué personas mayores con VIH tienen más riesgo de envejecer peor. Para la doctora Brañas, una de las claves es “que no haya discriminación por edad. Es posible tanto que tengas 55 años y debas recibir una valoración geriátrica integral especializada, como que tengas 80 y no la necesites”.

Otra clave, apuntan, es un abordaje multidisciplinar centrado en la detección del riesgo y en la calidad de vida. Con respecto al riesgo, uno de los hallazgos es que, con un diagnóstico precoz, “se puede revertir la fragilidad. Y la mejor herramienta es un programa de ejercicio físico. No solo caminar o moverse, sino pautas concretas individualizadas”. Y, en cuanto a la calidad de vida, “ya no nos preocupa tanto el VIH, sino todo lo demás: el estigma, la soledad no voluntaria, los trastornos del estado de ánimo, la depresión...“.

Llegar a la meta en condiciones muy adversas
Es también la base del trabajo de Federico Armenteros en la Fundación 26D. “Tenemos que ayudarles en sus derechos y necesidades, pero no desde el paternalismo sino desde la comprensión, el apoyo y el cariño. Nos encontramos con personas aterradas y que muchas veces tienen rabia ante el mundo. Así están. Son personas que se han construido desde el rechazo y ello ha llevado a muchos suicidios, tanto activos como pasivos: se han abandonado, se han dejado caer en el alcohol…”.

Y ahora, en la vejez, llegan otros miedos, advierte Tere García: “Los médicos que nos han estado atendiendo también envejecen, se van jubilando, y hay mucho temor acerca de quiénes les sustituirán, de cómo nos van a atender. Las personas con VIH más mayores lo hablan todo con su doctor, con su doctora, y ahora preguntan: ‘¿Y quién me va a atender ahora a mí?”.

domingo, 21 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | May Chordà : Ser trans en los 80

Imagen: El Periódico / May Chordà

May Chordà : Ser trans en los 80.

La artista y activista hizo su proceso de transición en los años 80, cuando no había derechos ni leyes para el colectivo. "Ahora me siento respetada por la sociedad", asegura esta mujer que apoya la nueva 'ley trans' y critica la "transfobia" de algunos círculos feministas.
J. M. Bort | El Periódico, 2021-03-21
https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20210321/may-chorda-ser-trans-transexual-anos-80-11585588 

La primera vez que May Chordà recuerda sentir un claro desencaje de identidad fue el día del entierro de Franco, en 1975. "Tenía 8 años, nos pasamos el día delante de la tele y tengo grabada esa sensación profundamente, no sé por qué", rememora esta mujer transexual.

Entonces, en los 70, no existían ni gais, ni lesbianas, ni trans. "Todos éramos travestis o maricones", apunta May, de 53 años, hoy vocal del Consell Consultiu Trans de mayores de 50 años de la Generalitat valenciana y voz autorizada para hablar de la nueva ley trans, cuya piedra angular es la posibilidad de cambiar de nombre y género sin más requisitos que la declaración expresa de la persona y el acceso a los tratamientos hormonales desde la pubertad. "Cuando veo a niños y niñas a los que sus padres les apoyan me da una tremenda alegría –afirma–. El camino ha sido larguísimo".

De la mili al transformismo
May luce un pin arcoíris en la solapa. Bajo la ropa, sin embargo, hay muchas cicatrices, "sobre todo en el espíritu". Hoy, dice, vive su mejor etapa, pero el camino hasta la normalidad ha sido tortuoso. "A nosotras no nos defendía nadie. No teníamos derechos: hasta hace bien poco la OMS nos consideraba personas defectuosas, enfermas mentales".

A los pocos días de anunciar a su madre que le gustaban los hombres, con 16 años, May se encontraba en la sala de espera de un psiquiatra. "Fue la mayor pérdida de tiempo de mi vida. ‘¿Qué hago aquí?’, me preguntaba. Si yo lo tengo claro, nadie me tiene que convencer de nada". El médico le dio la razón.

Luego llegó una mili casi completa, y delirante, en Canarias–"me enteré de que la homosexualidad me excluía cuando ya llevaba varios meses y tuve que pasar por un tribunal médico"–, la ropa de mujer y una vida de vaivenes. De actuaciones en garitos semiclandestinos, primero, y de moda, después, en plena emergencia de la noche valenciana. "Empecé a meterme en el mundo de la noche. Un día, tras cederle el asiento a un señor en una discoteca, me ofreció entrar en el conservatorio para representar 'El baile del cisne', pero la profesora me dejó en ridículo delante de todas y me negué a seguir".

"Estudié peluquería, pero empecé a refugiarme en lugares donde era mejor recibida, y me centré en una carrera artística, en el transformismo y la imitación", recuerda May. Locales y bares de intercambios sexuales, repartidos por el barrio de Ciutat Vella, eran espacios "seguros" para los homosexuales de la época. También para los "travestis", una nueva tribu nocturna en la València de la Transición.

"Me convirtieron en una persona muy admirada en el transformismo. Me llevaron a Valladolid, y luego al extranjero, a actuar en una época en la que también iba por las casas peinando a las señoras", rememora de su etapa de folclórica, cuando cantaba 'Las 5 farolas' de Carmen Flores.

La sala Esfinge aparece en su recuerdo. "Era un lugar muy oculto, con timbre, en un callejón, donde se reunían las compañeras que empezaron a prostituirse en la calle porque no tenían acceso a otros trabajos. El espectáculo era muy reducido: de 50, podían trabajar dos. Si yo pude hacer carrera es porque hice público mi cambio de físico sobre un escenario", explica. Era una vida de luces y sombras. De aplausos y, también, de hormonas ilegales, enfermedades venéreas, alcohol, drogas, prostitución y un par de intentos de suicidio.

Las "plagas" del sida y la heroína
Supo que había contraído el VIH en 1987. "Yo también terminé prostituyéndome. Volvía y lo dejaba. Era dinero rápido con el que compraba, en el mercado negro, hormonas del extranjero. Nos tomábamos el Androcur a capazos: si tocaba una pastilla al día, consumías cinco porque pensabas que te feminizabas antes. No conocíamos los efectos secundarios, o que mezclarlas con alcohol u otras sustancias era fatal para el hígado".

Pasadas las dos de la madrugada, la avenida del Oeste de València, como otros muchos enclaves de grandes ciudades, era, a principios de los 80, una larga pasarela de trans ofreciendo sus servicios. «Nos jugábamos la vida. Hay a quien alguien le puso una pistola en la cabeza mientras la violaba. Quiero recordar desde aquí a mis compañeras que sufrieron las plagas del sida y la heroína, y que lucharon por nuestros derechos: muchas se quedaron en el camino».

Transfobia y 'ley trans'
Las trans que trabajaban en la calle tuvieron un «enemigo» añadido: la Brigada 26, grupo policial creado en 1972 para combatir a «vagos y maleantes» nocturnos. «Entonces nosotras ya usábamos los espráis de pimienta que también traíamos de fuera de España y que estaban prohibidos. Si te pillaban con uno te ponían una multa de 50.000 pesetas. Por ir vestida de mujer, 10.000 pesetas», recuerda la artista, que ahora da consejos a una pareja, José Antonio y Micaela, uno de ellos transexual e hijo de una familia gitana. «Lo que han cambiado las cosas. Yo, ahora, me siento respetada por esta sociedad». De ahí que le duela especialmente la «transfobia» que percibe en algunos círculos feministas contrarios a la ley trans. «¿No tienen en cuenta que nosotras hemos luchado por el feminismo? Ante todo, somos personas pacíficas y yo soy mujer antes que trans».

martes, 26 de enero de 2021

#hemeroteca #privacidad | Grindr se enfrenta a una multa histórica por compartir datos de usuarios

Grindr se enfrenta a una multa histórica por compartir datos de usuarios.

El Gobierno noruego ha descubierto que la conocida aplicación de citas ha compartido datos de las personas usuarias sin su consentimiento.
El Salto, 2021-01-26
https://www.elsaltodiario.com/tecnologia/grindr-enfrenta-noruega-multa-historica-compartir-datos-usuarios 

La multa todavía tiene que ser confirmada, pero el Gobierno noruego y su organismo para la salvaguarda de la protección de datos (Norwegian Data Protection Authority, DPA) han anunciado que sancionarán a la conocida aplicación de citas gay con 9,6 millones de euros, el equivalente al 10% de sus ingresos, por compartir datos de los usuarios con terceros sin el consentimiento de estos. La multa, en caso de confirmarse, será la mayor de este tipo interpuesta por dicho país, así como pionera en multar a una empresa con porcentajes sobre sus ingresos en vez de basarse en tablas de multas preestablecidas.

Según ha anunciado la DPA, los usuarios son obligados a aceptar su política de privacidad, sin que esta avisara ni pidiera consentimiento a las personas usuarias de que los datos recogidos por la aplicación serían compartidos con terceros. Según las investigaciones del organismo, Grindr compartió información personal sensible obtenida mediante la aplicación con empresas de publicidad. “Grindr se considera un espacio seguro, y muchos usuarios desean ser discretos. Sin embargo, sus datos han sido compartidos con un número desconocido de terceros, y cualquier información al respecto fue ocultada”, ha declarado el director de la DPA, Bjorn Erik Thon.

No es la primera vez que Grindr se topa con las autoridades noruegas. En 2018, el Consejo de Consumidores de Noruega denunció a la empresa a raíz de un informe de un instituto de investigación del países que señalaba que la empresa había compartido datos sensibles con terceros, como el estado serológico de VIH de las personas usuarias. La empresa se defendió negando las acusaciones y defendió que dichos datos se recababan como un servicio de recordatorio para los usuarios que tuvieran que pasar pruebas periódicas de VIH.

Las autoridades noruegas han anunciado que continuarán con la investigación con la intención de comprobar a dónde han ido dichos datos y cuál ha sido el uso que se le ha dado. Cinco empresas están en su punto de mira, entre ellas MoPub, una filial de Twitter que se encarga de la publicidad en la red social. Grindr tiene hasta mitad de febrero para presentar alegaciones.