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jueves, 25 de febrero de 2021

#hemeroteca #homofobia #deportes | Sabadell quiere atajar la homofobia también en el mundo del deporte

Imagen: El Periódico / Sabadell contra la LGTBIfobia en el deporte

Sabadell quiere atajar la homofobia también en el mundo del deporte.
El estadio de la Nova Creu Alta ha acogido este miércoles un acto institucional que pretende denunciar la discriminación homófoba en el mundo del deporte. Varios miembros del consistorio, entre ellos la alcaldesa Marta Farrés, han dado un 'chute contra la homofobia' en esta acción impulsada por las Panteres Grogues.
El Periódico, 2021-02-25
https://www.elperiodico.com/es/sabadell/20210225/sabadell-quiere-atajar-homofobia-mundo-11542974

El césped del estadio de la Nova Creu Alta de Sabadell ha acogido este miércoles un chute contra la homofobia en un acto institucional impulsado por las Panteres Grogues, un club deportivo y cultural LGTBI. La iniciativa ha contado con el apoyo del consistorio y el Club Esportiu Sabadell (CE Sabadell).

Así, la alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés; la teniente de alcaldía de Feminismo, Bienestar Animal y Participación, Marta Morell; la vicepresidenta del CE Sabadell, Anna Navés; Josep Escartín y Joan Miró, en representación de las Panteres Grogues; la sindica municipal de agravios, Eva Abellán; y otros representantes del consistorio han dado un puntapié a la homofobia con este chute simbólico que pretende denunciar la discriminación homófoba en el mundo del deporte.

Esta acción se suma al acto celebrado en el marco de la campaña del Consejo Comarcal del Vallès Occidental, a la que Sabadell se sumó desplegando una pancarta en la previa del partido del club vallesano contra el Zaragoza con tal de conmemorar el Día Internacional contra la Homofobia (19 de febrero).

domingo, 5 de agosto de 2018

#hemeroteca #gais #deportes | Cuando no te la pasan por ser homosexual: clubes que luchan contra la discriminación

Imagen: El Confidencial / Nadadores de Panteres Grogues
Cuando no te la pasan por ser homosexual: clubes que luchan contra la discriminación.
Varios equipos LGTB se dedican a la lucha contra la discriminación que sufre esta gente. Algunos equipos de Madrid, Barcelona y Valencia nos cuentan cómo luchan contra ella.
Guillem Hidalgo | El Confidencial, 2018-08-05
https://www.elconfidencial.com/deportes/2018-08-05/lgtb-discriminacion-deporte-homosexual-equipo_1601202/

Hace unos años, Roberto destacaba en su equipo de baloncesto. Era el jugador de más edad y uno de los más decisivos. Un día fue visto paseando con su pareja. En el siguiente entrenamiento un compañero hizo una broma a la que no dio mayor importancia. Pero los comentarios fueron aumentando en número a la par que perdían en cordialidad. El resto del equipo los reía o guardaba silencio. Roberto confrontó cara a cara a su compañero pero no obtuvo por respuesta más que nuevas risas. La situación llegó al punto de que, en un entrenamiento, el técnico tuvo que detener la sesión porque solo le habían pasado el balón a Roberto un par de veces en una hora. Una importante lesión en la espalda poco después puso el punto final a su trayectoria en el equipo.

Roberto prefiere no revelemos su identidad completa pero nos brinda su historia al otro lado del teléfono y recalca que la discriminación que sufrió -“leve, más que superada”- no fue el detonante de que se marchara del equipo, sino la lesión, que le privó de competir durante dos años. No obstante, su experiencia se suma a tantas otras que demuestran que la LGTBfobia sigue enquistada en el mundo del deporte.

En su informe sobre los incidentes relacionados con los delitos de odio, el Ministerio del Interior registró en 2016 (último año con datos disponibles) un total de 230 casos referidos a orientación o identidad sexual, que es un 36% más que en 2015.

Con ese objetivo, combatir la discriminación por razones de orientación o de género, nació en Barcelona en 1994 Panteres Grogues, el primer club deportivo LGTB de España. A diferencia de lo que muchos pueden pensar, Panteres y el resto de agrupaciones en España (en torno a la treintena aunque es complicado saberlo con exactitud) no están formadas solo por gente del colectivo LGTB que quedan para jugar pachangas.

Aunque el primer objetivo sea luchar contra la lacra de la discriminación y disfrutar del deporte en un entorno inclusivo, la competición no se deja en un segundo plano. Se acepta a gente de todas las orientaciones sexuales -también heterosexuales, realmente nunca se les pregunta por ello- y participan hasta en competiciones federadas.

“Ahora mismo tenemos 30 secciones”, explica al teléfono Toni Travieso, presidente de Panteres Grogues, “y la mayoría son deportivas”, pues también hay coral, teatro, danza, yoga, etc. Esa es una de las principales características de estos clubes: la mayoría no están centrados únicamente en un solo deporte, lo que hace posible que gente a la que no le gusta el fútbol pero que comparte sus valores pueda formar parte de ellos.

Panteres, en su condición de decano y club con más socios -1200-, es quien más secciones acumula pero el resto logra reunir números cercanos o superiores a la decena, incluso hay un equipo de quidditch (el deporte rey del universo Harry Potter) en el club valenciano Samarucs.

Respuesta positiva
En los más de 20 años que han pasado desde que Panteres Grogues inaugurara este tipo de escuadras en España, la sociedad ha evolucionado mucho. Los clubes aseguran que, en líneas generales, la reacción tanto de la gente como de las instituciones es favorable.

“No tenemos queja en cuanto a instituciones públicas”, expone Aitor Bullón, del club GMadrid, porque en las “últimas ediciones del evento más grande que organizamos -los Juegos del Orgullo, torneo multideportivo anual- contamos con los patrocinios tanto de la Comunidad de Madrid [gobernada por el PP con el apoyo de Ciudadanos] como del Ayuntamiento [Ahora Madrid, coalición de partidos de izquierda, con el respaldo del PSOE], que nos dieron unos pequeños fondos. Nos tienen bastante en cuenta.”

“En Valencia veníamos de 15 años del PP”, empieza Victor Cabanes, vicepresidente de Samarucs. “Nunca nos han puesto ningún impedimento pero tampoco han venido a decir 'oye, ¿vais a hacer una ceremonia de inauguración? ¿Queréis que vaya alguien?'. Sin embargo, con el nuevo Gobierno [en manos de Compromís con el apoyo del PSPV y València en Comú] que tenemos es notable que hay una simpatía, una sensibilidad por las causas que defendemos mucho mayor. Hay visibilidad política. El alcalde, Joan Ribó, viene a las inauguraciones”, concluye.

La buena respuesta por parte de las instituciones (no solo logística sino además financiera, como ahora veremos) también se extiende a los rivales contra los que se enfrentan en las diferentes competiciones, pero reconocen que de vez en cuando hay comentarios aislados de mal gusto. “La sociedad es mucho más inclusiva de lo que los medios o la gente piensa. Es bastante más respetuosa con la diversidad de lo que parece”, afirma con rotundidad Cabanes.

Financiación en tres pasos
Varias secciones, alquiler de espacios deportivos, organización de torneos y competiciones... ¿Cómo sufragan los equipos estos gastos? Con algunas variaciones, los clubes se financian fundamentalmente por tres vías. La primera y más básica corresponde a las cuotas (oscilan entre los 20 y los 40 euros) que aportan los socios anualmente, aunque en Panteres Grogues se abona una cantidad “mensualmente, por el entrenador y las instalaciones deportivas. Nuestros entrenadores son todos trabajadores y están contratados por el club”, explica Toni Travieso.

Las subvenciones por parte de las administraciones (municipales o autonómicas) conforman la segunda pata sobre las que se sostiene la economía de estos equipos. Samarucs, por ejemplo, y como nos cuenta Cabanes, ha solicitado ayudas últimamente “a la Fundación Deportiva Municipal” o a “concejalías de Igualdad”. También es común solicitarlas a las comunidades autónomas.

El tercer porcentaje que cierra el triángulo de la financiación -“muy minoritario”, según Travieso- proviene de lo que aportan los patrocinadores, que pueden optar por apoyar al club en general, a una sección en concreto o bien ayudan a sacar adelante un torneo o una acción en particular.

“Un club más”
De cara al futuro no piensan frenar la marcha. Mucho ha cambiado desde el nacimiento de Panteres en los años noventa. Ese hecho aislado ha permitido que en la actualidad germinen clubes y asociaciones de esta índole con mayor frecuencia. Su multiplicación ha facilitado que varios equipos crearan en 2009 la Asociación Deportiva Ibérica (ADI) con la intención de hacer fuerza y conseguir sus objetivos de manera conjunta.

Travieso espera que, en el futuro, Panteres se convierta “en un club más y quitarle el apellido LGTBI+”. Esa búsqueda de la normalización la comparten el resto de equipos consultados pero no será su única meta para los años venideros. Cabanes afirma que Samarucs quiere poner el foco en la finalización de “las iniciativas legislativas y poder modificar ciertos reglamentos en pro de una igualdad real y que se pueda ver la diversidad en el deporte”.

Mientras los equipos prosiguen con sus reivindicaciones, Roberto, recuperado de su lesión en la espalda, vuelve a disfrutar del baloncesto, y eventualmente también con los colores de GMadrid. Conoció el club por internet y entró al momento tras una prueba de nivel. Ahora, dos años y medio después, el equipo establece un número de fichas tope para competir debido a que el número de socios (unos veinte) no es manejable para entrenar y jugar. Son las consecuencias del crecimiento en impacto y popularidad de estos clubes combativos, inclusivos y, sobre todo, deportivos.

lunes, 13 de febrero de 2017

#hemeroteca #futbol #homofobia | Fútbol dentro del armario

Imagen: R@mbla / Integrantes de Panteres Grogues
Fútbol dentro del armario.
La homosexualidad sigue siendo un tabú en el mundo del fútbol y casi ningún jugador se atreve a salir del armario.
Raquel Vilella | R@mbla, 2017-02-13
http://revistarambla.com/futbol-dentro-del-armario/

“Quiero dejar de ser una vergüenza para mis amigos y familiares”. Así empezaba la nota de suicidio que la policía de Londres encontró en un garaje abandonado el 3 de marzo de 1998. Esa carta contenía las últimas palabras de Justin Fashanu, el primer jugador de fútbol que hizo pública su homosexualidad. Hacía ocho años que lo había explicado en una entrevista a The Sun y, desde entonces, su carrera cayó en picado. El público se mofaba de su condición sexual, muchos de sus compañeros de equipo y familiares lo menospreciaban y algunos entrenadores se negaban a darle una oportunidad. Uno de los muchos rumores sobre sus escándalos sexuales fue la gota que colmó el vaso, llevando a Fashanu a colgarse.

Este exjugador del Nottingham Forest fue el primero en salir del armario, pero los casos confirmados en el fútbol se pueden contar aún con los dedos de la mano. De hecho, una década después de su muerte, Fashanu seguía siendo el único futbolista de Primera División en revelar su homosexualidad. El siguiente en dar el paso fue el francés Olivier Rouyer el año 2008. Rouyer lo hizo público a los medios estando ya retirado y aseguró que ser gay le había costado el cargo de entrenador en el AS Nancy Lorraine. En los últimos años, Robbie Rogers, jugador americano de Los Ángeles Galaxy, ha seguido los pasos de Fashanu y ha salido del armario estando aún en activo. Por su parte, el alemán Thomas Hitzlsperger, como Rouyer, prefirió explicarlo el año 2014, una vez retirado del mundo del futbol.

Que conozcamos tan pocos nombres de futbolistas profesionales abiertamente gays no es una coincidencia. Según José Benito, presidente del Grup d’Amics Gais (GAG), “el fútbol es el deporte donde la homofobia es más latente. Ningún jugador se atreve a salir del armario por la presión que ejercen los vestuarios, el club y la afición”.

Goles contra la homofobia
“Quien no haga esto es un ‘maricón’”. Es una de las frases con la que los jugadores de Panteres Grogues llevan encarándose toda su vida. El club Panteres Grogues nació el año 1994 de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y tiene por objetivo hacer visible la homofobia en el deporte y luchar contra ésta. Actualmente el club consta de unos 800 socios y socias que practican 23 deportes distintos. Jacques Schoofs, presidente de Panteres Grogues, recuerda que hace falta “demostrar que no importa la condición sexual para practicar un deporte, por eso en nuestros equipos también juega gente heterosexual”. Entre los deportes de la asociación encontramos, evidentemente, el fútbol. Hoy, un grupo de jugadores del equipo, todos ellos homosexuales, nos explican antes de jugar un partido qué significó para ellos esto de salir del armario.

Vince Pasta y Andrea Fiaccadori, los dos italianos, recuerdan con crudeza su etapa de adolescencia en Italia. Vince sufrió insultos y comentarios despectivos de compañeros que sospechaban que podía ser gay. La presión hizo que no se atrevieran a reconocer su homosexualidad en los vestuarios de sus respectivos equipos por el ambiente homófobo que se respiraba. Andrea resalta especialmente las situaciones incómodas que vivió como espectador en los grandes estadios, donde los comentarios racistas y homófobos eran constantes. “La homofobia que se vive en Milán, la ciudad más progresista de Italia, no se puede comparar con la de Barcelona ni la de las grandes ciudades españolas”, afirma. Lo que nos explican Vince y Andrea, sin embargo, no es para nada un hecho desconocido. Recordamos las palabras del futbolista italiano Antonio Cassano: “espero que no haya homosexuales en el equipo. Si los hay, el problema lo tienen ellos”. El exjugador también italiano Nicola Legrottaglie, en la misma línea, afirmaba que “la homosexualidad es un pecado y una moda inexistente en el fútbol”. Otro nombre italiano lo encontramos en Fabio Cannavaro, que se mostró contrario a la ley española que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Màrius Tomé, coordinador de la sección de fútbol masculino de Panteres Grogues, vivió una experiencia muy diferente a la de los italianos. “Salí del armario en un equipo de fútbol y prácticamente lo sabía todo el mundo. No tuve ningún problema dentro del vestuario, pero creo que si lo hubiera explicado a los otros equipos sí que habría sufrido discriminación”. En relación con esto, recuerda los comentarios despectivos que sufrieron algunos de sus compañeros de Panteres Grogues por parte de un equipo rival que, a raíz de una discusión meramente futbolística, aprovecharon su condición de homosexuales para atacarlos duramente.

En Panteres Grogues hay una persona que se encarga de recoger todos los casos de homofobia en el deporte para denunciarlos y, si alguien les explica que ha sido discriminado por el hecho de ser homosexual, miran de intervenir para ayudarlo. Además, también realizan conferencias en las escuelas para educar en igualdad y respeto.

Conspiración del silencio
La homosexualidad dentro de los vestuarios es el gran tema tabú del fútbol. De hecho, en toda la historia del fútbol español profesional, ningún jugador ha salido del armario públicamente. “En España no hay futbolistas gays, por eso no salen del armario” se atrevió a decir Joaquín Caparrós cuando entrenaba al Athletic Club. Las cuentas, sin embargo, no cuadran. Nos encontramos ante 20 clubes con sus 25 jugadores correspondientes, es decir, 500 jugadores en total. Solo por estadística, y teniendo en cuenta que el porcentaje de homosexualidad en España se encuentra alrededor del 5%, algún jugador de primera división española tendría que ser gay. El mismo Gerard Piqué aseguró que tenía compañeros que eran homosexuales pero que no se atrevían a dar el paso. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿qué temen estos futbolistas?

El entrenador Paco Jémez lo tiene claro, “en España aún no estamos preparados para que un futbolista reconozca su homosexualidad. Si lo hiciera tendría que retirarse. Sería motivo de burla para las aficiones rivales, le harían la vida imposible y esto, muy probablemente, se repetiría cada semana”. Eugeni Rodríguez, portavoz de Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), está completamente de acuerdo con Paco Jémez y denuncia que ningún profesional sale del armario a raíz de la homofobia interiorizada que hay en el Estado español, un estado donde “hay una invisibilización total y absoluta del mundo LGTB”. Estas afirmaciones son, si más no, curiosas teniendo en cuenta que, según un estudio de Pew Research, España es el país del mundo con más aceptación de la homosexualidad, un 88%. Joaquim Roqueta, secretario general de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Cataluña, sin embargo, asegura que el caso del fútbol es “una isla a parte” en España, un país que aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo pero que, a la vez, ve cómo los futbolistas homosexuales temen por sus carreras profesionales.

Los jugadores de Panteres Grogues también se muestran preocupados por la invisibilización de los homosexuales en el fútbol profesional. Para Màrius, tiene que haber algún motivo muy importante, más allá de los insultos, que tire para atrás a los jugadores gays. Nosotros lo desconocemos pero seguro que su carrera debe estar en juego”. Los Panteres tienen diversas hipótesis acerca del tema. Según Andrea, uno de los motivos es que los clubes quieren que sus futbolistas se casen rápido y formen una familia para mantenerlos a raya. Vince va más allá y plantea que una de las razones sea el interés económico del club. Un club que lucha para dar buena imagen a ciertos países donde existe un gran rechazo hacia el colectivo gay. Sin ir más lejos, el F.C.Barcelona lleva en su camiseta las letras de “Qatar Airways”, un país donde la homosexualidad es penada con cinco años de prisión. ¿Permitiría el Barça que uno de sus futbolistas cometiera un “delito” a ojos de sus patrocinadores?

Lo que no dudan todos ellos es que las presiones e insultos que recibirían como personajes públicos es un motivo indiscutible para esconder que se es gay. El estereotipo del futbolista como “hombre viril” aún persiste en las sociedades machistas. De hecho, la imagen pública preocupa hasta tal punto que muchos jugadores llevan dos vidas paralelas. En Alemania, se destapó hace cuatro años la existencia de unas agencias especializadas en contratar mujeres de compañía para que los jugadores gays “disimulen” en público evitando así polémicas.

Salir del armario
“Tenéis que saber que vivís en un país donde ya no hace falta tener miedo”. Son las palabras que Angela Merkel dirigía a los futbolistas gays que aún no han manifestado su homosexualidad. La Federación Alemana de Fútbol elaboró una serie de medidas a los clubes alemanes para hacer más sencilla la vida de los jugadores gays. El secretario general de la Coordinadora Gai-Lesbiana aplaude la canciller y cree que aquí se tendría que impulsar alguna iniciativa parecida ya que, “para eradicar la homofobia se tendrían que implicar los clubes privados, que también la fomentan con su manera de actuar. Se necesitan campañas educativas y medidas de fomento de la diversidad”. Además, Pepe Rodríguez, jugador de Panteres Grogues, cree que “la manera más eficaz de conseguir que la situación se normalice es que un futbolista dé el paso”. El presidente de Panteres, Jacques Schoofs, aplaude “los que deciden hacerlo, sobre todo si después siguen compitiendo, ya que es un síntoma de normalidad”:

Cada paso que se atreva a dar un jugador gay será un paso contra la homofobia. El fútbol siempre ha sido el reflejo de la sociedad y, como explica Schoofs, “es buenísimo que cualquier ídolo de masas salga del armario. Esto hará que cambie la visión de las nuevas generaciones, que verán que su referente, la persona que quieren ser de mayores, es gay”.