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domingo, 12 de abril de 2020

#hemeroteca #iglesia #inmatriculacion #patrimonio | Por qué el patrimonio histórico no debe ser propiedad privada de la Iglesia

Imagen: Público / San Juan de los Panetes, Zaragoza
Por qué el patrimonio histórico no debe ser propiedad privada de la Iglesia.
La inmatriculación por la Iglesia de los bienes del arte prerrománico asturiano, tal como ha revelado 'Público', vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la propiedad del patrimonio histórico español. Tres juristas, dos medievalistas y un ex ministro de Cultura examinan aquí una cuestión trascendental para el enorme tesoro arquitectónico y artístico privatizado de facto por el Vaticano.
A. Moreno | Público, 2020-04-12
https://www.publico.es/sociedad/propiedades-iglesia-patrimonio-historico-no-debe-propiedad-privada-iglesia.html

Todo indica que la práctica totalidad del legado cultural de este país ya no pertenece a sus ciudadanos sino que ha sido "privatizado" de forma masiva en virtud de un subterfugio jurídico que muchos especialistas juzgan "arbitrario" e "inconstitucional". La propia Iglesia católica reconoce en su web que nada menos que 3.111 bienes de incalculable valor histórico, entre ellos los monumentos más emblemáticos, figuran ya a su nombre en el registro de la propiedad privada. Ese volumen podría representar más del 80% del patrimonio cultural de España, lo que supone una descapitalización artística sin precedentes.

La jerarquía católica se atribuye la titularidad de todos esos bienes en razón de su uso religioso inmemorial, pero muchos juristas e historiadores sostienen que el mero culto católico no comporta, en modo alguno, un certificado automático de propiedad. La razón que arguyen parte, en cierto modo, del derecho romano, que conceptuaba los templos como ‘res sacrae’ y, por tanto, bienes fuera del comercio al objeto de preservar su carácter comunitario y de uso general. Público ha consultado a tres juristas, dos medievalistas y un ex ministro de Cultura para conocer su opinión sobre lo que, si nadie lo remedia, es ya de facto la privatización del patrimonio histórico de España.

Julio González es catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid y director del Instituto de Derecho Europeo entre 2016 y 2018. Su posición al respecto es contundente. "La Iglesia católica no tiene títulos de propiedad que justifiquen el carácter privativo de esos bienes, muchos de los cuales fueron construidos por los pueblos, con aportaciones de la ciudadanía. Deberían ser de dominio público porque afectan a nuestro patrimonio cultural". La suya es una opinión fundamentada en años de estudio sobre el concepto jurídico de dominio público, a cuyo análisis ha dedicado una ingente producción investigadora.

Y añade: "El dominio público es una categoría que surge para los bienes del común. La Iglesia católica lo que hace es una utilización de los templos por razones de culto". Julio González pone como ejemplo a San Miguel de Lillo, una de las joyas del prerrománico fundado por los reyes asturianos en el siglo IX e inmatriculada por el obispo de Oviedo en 1929. "Que este tipo de bienes puedan ser considerados privativos de la Iglesia me parece un insulto a la inteligencia", zanja.

Sobre la condición de bienes de dominio público para los templos católicos históricos existe una viva controversia entre los especialistas. La Iglesia y muchos juristas desestiman esta visión. Entienden que les pertenecen por la posesión en el tiempo o como consecuencia de donaciones del monarca, como aducen en el caso de la Mezquita de Córdoba. Los colectivos patrimonialistas, en cambio, se sitúan en una perspectiva bien diferente. En un país mayoritariamente cristiano desde hace siglos, el culto católico ha sido el oficial del Estado, quien ha asumido secularmente la obligación institucional de edificar los templos, mantenerlos y financiarlos con fondos del tesoro público. Julio González sostiene además que la prescripción inmemorial, a la que apela la Iglesia como prueba de propiedad, "nunca ha existido en el derecho español". Los bienes de dominio público son imprescriptibles y no se pueden adquirir por el paso del tiempo, señala. "Hablar de usucapión es una falacia".

Fernando Martínez, profesor de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, comparte básicamente esa misma doctrina. En su opinión, los templos de culto católico no han accedido históricamente al registro de la propiedad privada porque "se asimilaban al dominio público", en un régimen jurídico similar al de los márgenes de los ríos, el litoral marítimo o los caminos.

El vuelco con Aznar
Fue el expresidente José María Aznar quien dio un vuelco histórico en 1998 cuando permitió por decreto la entrada por primera vez en el registro de la propiedad privada de los templos con la mera autocertificación del obispo y sin aportar títulos de dominio. La decisión permitió la inscripción masiva, indiscriminada y unilateral de monumentos sin contar con el visto bueno del Estado, que es la administración directamente concernida por la propiedad del patrimonio histórico. "La Iglesia puede tener en propiedad edificios", explica el jurista de la UAM, "pero no puede aducir que los bienes son suyos por el mero hecho de que allí se desarrolle el culto católico. Sería tan absurdo como que una universidad habilitara un espacio para el culto católico y la Iglesia pretendiera al cabo del tiempo decir que es suyo por su uso religioso".

Para determinar qué edificios pueden ser calificados como dominio público habría que aclarar cuál ha sido su uso, quién era el propietario del suelo, quién construyó el templo y quien lo ha mantenido a lo largo del tiempo. "No simplemente quién desarrolla el culto", puntualiza Fernando Martínez. En modo alguno, la cesión al culto convierte al concesionario en propietario", matiza. El jurista recuerda que los monarcas cedían esos espacios para un fin público de carácter religioso pero se reservaban el derecho de patronato. Y advierte: "El Estado es hoy el heredero del derecho de patronato real de bienes que pertenecían al fisco regio. Habría que investigar, por tanto, cuáles son del Estado, cuáles de los ayuntamientos, de particulares o de la Iglesia. Hay que hilar fino".

La jerarquía católica alega el argumento de la "notoriedad" para reivindicar su propiedad sobre esos bienes religiosos. Pero, a juicio de Fernando Martínez, ese razonamiento es "falaz". "Lo que era notorio era el uso religioso, pero no la propiedad", precisa. La Iglesia "poseía" esos edificios para desarrollar actividades de interés general durante los siglos en que la religión católica era culto oficial del Estado. "Ahora bien: para certificar el dominio no solo se tiene que certificar la posesión sino la posesión como dueño", añade. Y pone un ejemplo gráfico: "Uno puede ser arrendatario durante décadas o usufructuario de un determinado bien, pero eso no te convierte en dueño". La Iglesia podrá ser titular de algunos bienes, reflexiona Fernando Martínez, pero no de otros muchos, especialmente de las catedrales o aquellos pertenecientes al patrimonio histórico, al tratarse de espacios que el Estado "puso a disposición de la organización católica para desarrollar lo que entonces se entendía como un servicio público". Es oportuno recordar que el propio acuerdo entre el Vaticano y el Estado español de 1979 se refiere literalmente al patrimonio cultural "en posesión" de la Iglesia.

El ex ministro de Cultura José Guirao pisa con cautela en un terreno de evidente complejidad. "Todo tiene matices. Estos juristas llevan razón en el sentido de que una parte importante [de estos bienes de valor histórico] no debieran ser privatizados y deberían estar en manos públicas. Otra parte puede ser que la Iglesia tenga derechos reconocibles". Experto en gestión del patrimonio cultural, José Guirao admite que el cambio legislativo de Aznar que permitió a la Iglesia inmatricular bienes de forma indiscriminada "fue un error claramente". "Ahora habrá que ordenarlo, sin menospreciar lo que cada cual hace para la conservación del patrimonio histórico. Las grandes obras las ejecuta el Estado o las comunidades autónomas", puntualiza, "y la pequeña obra de mantenimiento la hace quien lo usa".

La clave está, al parecer del ex ministro, en el listado de inmatriculaciones que ya consta en poder del Gobierno y ver qué bienes pueden pertenecer a la Iglesia de forma fehaciente. "Hay que ver la envergadura de la lista. Pueden ser muchos", señala, en relación a los monumentos registrados por la jerarquía católica. José Guirao aporta otro punto de vista que considera relevante. "La Iglesia no ha hecho un cálculo a medio plazo sobre los problemas que pueden repercutirle por haber inmatriculado tantos bienes. El propietario tiene la obligación de mantener los edificios del patrimonio histórico y la Iglesia puede encontrarse con un problema de falta de recursos". Hasta ahora ha sido el Estado quien ha sostenido con fondos públicos la conservación del monumental legado arquitectónico, pero puede ser que en el futuro "lo ordene de otra manera", según Guirao, como consecuencia del injustificado cambio de titularidad de los monumentos. Cálculos efectuados por Europa Laica reflejan que la administración pública dedica cada año más de 600 millones de euros de todos los contribuyentes en el mantenimiento del patrimonio histórico.

El debate tiene un componente histórico claro. ¿Cuál es el origen de todos estos bienes culturales? Para el escritor y medievalista José Luis Corral, profesor titular de la Universidad de Zaragoza, no hay la menor duda. "En el caso del arte prerrománico, es evidente que el origen es monárquico, de los reyes de Asturias y León", indica a Público en conversación telefónica. "Lo que ha hecho la Iglesia es utilizar un vacío de ley, con fraude de ley, usando derechos de origen medieval que están obsoletos desde la Constitución de 1978". Corral ha investigado durante años en archivos eclesiásticos la construcción de las catedrales y su financiación. Y sus conclusiones son taxativas. "Muchas han sido financiadas por la monarquía. La Catedral de León, por ejemplo, fue impulsada por Fernando III. O la de Burgos. Y, en otros casos, es la propia ciudad la que financiaba la seo. Las dotes eclesiásticas proceden de privilegios o derechos que les conceden la monarquía. Por sí misma, la Iglesia no tiene propiedades en origen", subraya.

A idénticas conclusiones llega Javier Pérez Embid, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Huelva. "Las catedrales eran fundaciones de la monarquía y se construyeron con los tercios de fábrica [diezmos] básicamente. Era el equivalente al impuesto sobre la renta y el IVA. Lo sustentaban todos los contribuyentes. Naturalmente. La legitimidad histórica era del conjunto del pueblo, lo que justifica que sean patrimonio público". Según los datos disponibles hasta ahora, las 88 catedrales catalogadas en España y 18 monumentos declarados Patrimonio Mundial de la Unesco, habrían sido inscritos por los obispos en el registro de la propiedad privada. "No fue feliz ni oportuno el proceso inmatriculador porque ha sido un paso atrás en la defensa pública del patrimonio histórico", remacha.

La coordinadora estatal Recuperando lleva cinco años trabajando en la denuncia de las inmatriculaciones eclesiásticas y defiende la nulidad de todas ellas por inconstitucionalidad sobrevenida, independientemente de que la Iglesia pueda acreditar posteriormente su titularidad en un proceso transparente y con plenas garantías. Su portavoz, el profesor de Derecho Civil Antonio Manuel Rodríguez, cree que es esencial comprender la naturaleza primigenia de todo este patrimonio inmemorial. "Las cosas sagradas siempre fueron públicas", explica apelando al derecho romano. "A todos los efectos, son bienes inembargables por su condición extracommercium. Posteriormente, pasan a formar parte de la Corona, que ejerce la tutela del patronato y las regalías, y están afectas a un servicio público como fue el culto católico de un país oficialmente confesional durante siglos". ¿Cuándo se rompe la cadena? "En 1978. Con la Constitución se produce la separación de facto entre Iglesia y Estado, esos bienes no se desafectan y se quedan en un limbo jurídico. La reforma de Aznar introduce un cambio histórico, porque es la primera vez en la historia en que se declaran privados todos estos bienes históricos de culto".

El resultado de todo este proceso inmatriculador "arbitrario" y "clandestino", según los colectivos patrimonialistas, es que la práctica totalidad del patrimonio histórico español, hoy por hoy, figura como propiedad privada del Vaticano. ¿Cómo se puede revertir este "expolio cultural" sin precedentes? El Gobierno tiene ya en sus manos el listado de los bienes inmatriculados entre 1998 y 2015.

Conocemos su número, 35.000 inmuebles, pero no su identidad. De momento, el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha negado a publicar el inventario, pese a la reclamación formal del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. ¿Qué decisiones tomará después? Esa es una incógnita que se despejará en los próximos meses.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

#hemeroteca #inmatriculacion #politica | El Gobierno pleitea para no hacer públicas las inmatriculaciones de la Iglesia

Imagen: El País / Mezquita de Córdoba
El Gobierno pleitea para no hacer públicas las inmatriculaciones de la Iglesia.
El Ministerio de Justicia lleva a los tribunales la resolución del Consejo de Transparencia que le insta a divulgar el listado de inmuebles inscritos a nombre de la institución católica.
Elena G. Sevillano | El País, 2019-11-27
https://elpais.com/sociedad/2019/11/26/actualidad/1574797869_016593.html

El Consejo de Transparencia dictaminó en septiembre que el Gobierno debía hacer público el listado de más de 30.000 inmuebles que la Iglesia española ha inmatriculado desde 1998. Una relación de catedrales, ermitas, casas parroquiales, casas de maestro, fuentes o plazas que está elaborada y en poder del Ministerio de Justicia desde hace casi dos años. Pero Justicia desoyó a este organismo y en lugar de entregar el listado a El País, que lo solicitó en virtud de la Ley de Transparencia, ha decidido acudir a los tribunales para seguir manteniendo ocultas esas propiedades. Justicia ha presentado un recurso contencioso administrativo contra la resolución de Transparencia, que ya ha sido admitido a trámite.

La lista de inmatriculaciones —inmatricular es registrar un bien por primera vez, en jerga administrativa— fue elaborada en cumplimiento de una proposición no de ley del Congreso de los Diputados que presentó el PSOE estando en la oposición en abril de 2017 y que se aprobó con los votos en contra del PP y Ciudadanos. Aquel texto instaba al Gobierno, entonces presidido por Mariano Rajoy, a preparar una relación de todos los bienes inmatriculados desde 1998, fecha en la que el Ejecutivo de José María Aznar reformó la ley hipotecaria.

Las inmatriculaciones son muy polémicas porque hasta hace cuatro años la Iglesia podía inscribir inmuebles sin tener que demostrar su propiedad. Esto se lo permitía primero un reglamento franquista de 1947 —que excluía la posibilidad de inmatricular centros de culto— y posteriormente la reforma de la ley hipotecaria que eliminó esa excepción. La publicación del listado abriría la puerta a que los afectados por inmatriculaciones irregulares, especialmente los Ayuntamientos, recurran la titularidad de los inmuebles. El propio Gobierno anunció en verano de 2018 que, tras la publicación, iniciaría un proceso de impugnación de los “bienes de dominio público” incorrectamente inscritos a nombre de la Iglesia. De momento, nada de eso ha sucedido porque el documento sigue en un cajón del ministerio desde febrero de 2018.

Esta fecha corresponde con el día en que el Colegio de Registradores remitió al Ejecutivo el documento completo, según afirma el Consejo de Transparencia en la resolución con la que daba la razón a este diario: el listado “existe”, no es una versión provisional y “es información pública”.

La Abogacía del Estado representará en el tribunal al ministerio, por lo que el Consejo de Transparencia, que es la parte demandada, tendrá que pagar a abogados privados para defenderse pese a formar parte de la Administración General del Estado. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) es un organismo público que vela por el cumplimiento de la ley de transparencia. Es en teoría independiente pero depende orgánicamente de un ministerio, el de Política Territorial y Función Pública.

Por tanto, en este caso, y en otros 150 contenciosos de ministerios o de empresas públicas desde que se creó este organismo, se da la paradoja de que la Administración pleitea contra sí misma. Justicia solicita en su recurso, al que tuvo acceso El País, que el juzgado suspenda la resolución de Transparencia mientras se juzgue el fondo del asunto.

El Ministerio de Justicia rehusó comentar qué va a alegar y afirmó que con este recurso no desoye a Transparencia sino que “ejerce su derecho a recurrir a los tribunales las decisiones administrativas de ese órgano con las que no esté de acuerdo”. En las alegaciones que presentó ante Transparencia se acogió a una disposición de la ley según la cual no es obligatorio publicar información en curso de elaboración y añadió que cuando la tenga lista se la entregará al Congreso que fue quien encargó que se elaborara.

Juan José Picó, uno de los portavoces de la coordinadora Recuperando, que agrupa a asociaciones que luchan por el patrimonio público, se muestra muy sorprendido al enterarse de la decisión de Justicia. “Es una muestra más de la poca voluntad que existe en el Gobierno de que este tema tenga una traducción democrática. Me asalta la duda de si puede formar parte de algún pacto con la parte implicada, la Iglesia católica. Nosotros seguiremos con nuestra reivindicación y movilización ciudadana y confiamos en que el próximo Gobierno, si sale adelante la coalición, haga firmes sus compromisos electorales, ya que tanto el PSOE como Unidas Podemos llevaban las inmatriculaciones en sus programas”, asegura. La Conferencia Episcopal declinó opinar al desconocer la noticia.

viernes, 8 de febrero de 2019

#hemeroteca #iglesia #patrimonio | Los obispos han inmatriculado en Navarra el doble de propiedades de las conocidas hasta ahora

Imagen: El País / Catedral de Pamplona
Los obispos han inmatriculado en Navarra el doble de propiedades de las conocidas hasta ahora.
Los datos aportados por los registros a instancias del Parlamento foral elevan la cifra a 2.518 y eso solo hasta 1998.
Carmen Morán Breña | El País, 2019-02-08
https://elpais.com/sociedad/2019/02/07/actualidad/1549562650_980736.html

Navarra ya tiene su listado completo de inmatriculaciones efectuadas por los obispos desde 1931 hasta 1998 y suman un total de 2.518 bienes de toda clase, huertos, jardines, casas, iglesias, catedrales, incluso ruinas. Los datos los han entregado los registradores de la propiedad a instancias del Parlamento foral, que así lo pidió al Gobierno de la comunidad. El documento es confuso, porque algunos registros incluyen más de una propiedad, otros mencionan un solar pero no se especifica que sobre él hay una casa construida y algunas dependencias anexas, por ejemplo.

No todas las oficinas de la propiedad han entregado notas simples, en las que se detallan estos elementos. En muchos casos solo se menciona un huerto en el pueblo de Araiz o un casa en Baztán, pero sin especificar dónde. Como buscar una aguja en un pajar. A partir de todo esto, cabe inferir que el enorme listado que maneja el Gobierno con datos de toda España será un galimatías similar.

Pero algo de luz arroja todo esto, si Navarra puede servir como muestra. Antes de 1998, la Iglesia puso a su nombre, sobre todo, bienes rústicos (49,8%) o urbanos (43,7%). Pero llama la atención que un 5% corresponde a lugares de culto, algo ilegal porque en el franquismo y parte de la democracia estuvo prohibido inmatricular templos. A pesar de eso, los obispos lo hicieron. Aznar quiso que, a partir de 1998 lo siguieran haciendo pero dentro de la legalidad y amplió el privilegio de la Iglesia: los obispos podían ya poner a su nombre cualquier propiedad que nunca antes hubiera estado registrada sin entregar un solo papel. Bastaba con su palabra.

Así era en el nacionalcatolicismo y así ha seguido siendo hasta 2015, cuando se derogó esa norma. Ya era tarde para miles de Ayuntamientos y particulares que un día y otro, por casualidad en muchos casos, descubrían como una plaza, una fuente, un campo de cereal, un frontón o un cementerio que sabían de propiedad pública había pasado a manos de la Iglesia por arte de birlibirloque. “Y desconocemos, quizá para siempre, cuántos bienes de los que se apropiaron se han vendido ya”, dice el portavoz de la plataforma ciudadana de Navarra, pionera en la denuncia de este “expolio”, Andrés Valentín.

Carrera por los templos
En fin, que tras 1998, empezó la gran carrera por hacerse con los templos de culto. Hasta 2007, cuando se para la información recopilada en Navarra, el 79,6% de los registros que los obispos solicitaron fueron ermitas, iglesias, catedrales, atrios. Así en Navarra como en el resto de España, donde aún se desconocen las cifras completas. Entre esas fechas, el cómputo de la comunidad foral arroja las siguientes cifras: 1.560 bienes civiles y 938 templos. Las asociaciones ciudadanas que luchan por la recuperación de este inmenso patrimonio repiten siempre que una cosa es destinar a uso religioso un edificio y otra muy diferente es hacerse con la propiedad del mismo. Pero aunque los obispos pretenden que las iglesias son suyas, además se han inmatriculado miles de propiedades que nada tienen que ver con la religión. Ni con donaciones, que ese es otro capítulo.

“En Navarra nos queda ahora por conocer lo inmatriculado entre 2007 y 2015. Pero hemos de recordar que esto no es un problema de esta comunidad, sino a nivel estatal y que se trata de un asunto jurídico y patrimonial, que nada tiene que ver con motivaciones religiosas”, dice Valentín. Sospechan, además, que buena parte de los bienes rústicos inmatriculados pueden ser fincas comunales, por tanto “inalienables, imprescriptibles e inembargables”, pero saben que el camino para revertir “la voracidad inmobiliaria” de la jerarquía católica será largo y difícil. “Por eso nuestra petición al Gobierno es que todo lo inmatriculado a partir de 1978 se declare, en bloque, nulo por inconstitucionalidad sobrevenida”. Además, solicitan que el Estado les proporcione el listado completo desde el origen hasta la derogación de la ley en 2015. “Y que lo hagan con notas simples, para conocer cada propiedad y su ubicación”, añade Valentín.

“La coordinadora Recuperando [que agrupa a todas las plataformas del país] solicita, de nuevo, una entrevista con la vicepresidenta del Gobierno. Ya se la pedimos tras su reunión en el Vaticano y nos respondieron amablemente que nuestros planteamientos se tomarían en consideración. Pero qué mejor forma de hacerlo que conociéndolos de primera mano mediante una reunión”, sugiere el portavoz navarro.

La iglesia devuelve algunas propiedades
San Juan de los Panetes, una iglesia monumental de Zaragoza, ha sido uno de los casos emblemáticos en el litigio entre la diócesis zaragozana y los vecinos a cuenta de las inmatriculaciones. Porque este templo ya pertenecía al Ministerio de Cultura en 1933, cuando se declaró bien de interés cultural y a pesar de ello, un registrador de la propiedad, en 1989, consintió en ponerla a nombre del obispado, algo doblemente ilegal: no se puede inmatricular lo que ya está registrado y además, los obispos no podían utilizar ese privilegio franquista sobre los templos de culto hasta 1998 en que se les autorizó por ley. Después de muchos tiras y aflojas por parte del Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) contra la jerarquía eclesiástica, el registro ha sido anulado y el conjunto monumental vuelve a estar a nombre del Ministerio de Cultura.

No es el único caso. En Cataluña, Joan Casajoana confirma que la pequeña ermita de Sant Jaume del Clot del Grau ha sido devuelta a la familia que es su propietaria desde hace siglos. "Hemos encontrado papeles de 1688 en los que la Iglesia requiere a los dueños, bajo amenaza de excomunión, que adecenten la ermita con todos sus ornamentos. Otro documento de 1808 les reclama algo parecido, para que puedan dar misa, y esta vez no se dirige a ellos como protectores del templo, sino directamente como dueños". Estas pequeñas iglesias eran muy comunes en las casas de labor de Cataluña siglos atrás, explica Casajoana, que se dedica a revisar lo inmatriculado, porque él mismo es uno de los afectados por un caso similar a este de la familia Grau.

Jorge García, de la plataforma aragonesa MHUEL, también integrada en la Coodinadora Recuperando, dice que es posible que la Iglesia devuelva algunos de los casos más sangrantes, aquellos de los que se tiene documentación fidedigna sobre la propiedad, por ejemplo. La vicepresidenta, Carmen Calvo, nos ha dicho que están manteniendo reuniones bilaterales con la Iglesia. No sabemos qué se está negociando. Con nosotros no se ha reunido, a pesar de que se lo hemos pedido", dice.

sábado, 10 de noviembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #patrimonio | Políticos de 11 comunidades se reúnen para recuperar el patrimonio que la Iglesia ha puesto a su nombre

Imagen: El País / Iglesia de Sant Pere de Castellfollit del Boix
Políticos de 11 comunidades se reúnen para recuperar el patrimonio que la Iglesia ha puesto a su nombre.
La coordinadora estatal Recuperando celebra en Zaragoza una asamblea con municipios para aunar iniciativas contra las inmatriculaciones.
Carmen Morán Breña | El País, 2018-11-10
https://elpais.com/sociedad/2018/11/10/actualidad/1541881502_197482.html

La Coordinadora Estatal Recuperando, que trata de devolver al pueblo el patrimonio artístico inmatriculado por la Iglesia católica, ha conseguido reunir este sábado en Zaragoza a cargos públicos de 11 comunidades autónomas y de más de 30 municipios. El encuentro se ha considerado la primera reunión institucional desde que las plataformas ciudadanas empezaron a luchar para que los obispos devuelvan los miles de bienes puestos a su nombre gracias a una ley franquista de 1946. La asamblea celebrada en la capital aragonesa e inaugurada por el alcalde de la ciudad, Pedro Santisteve, ha acordado promover en los programas electorales las reivindicaciones de la coordinadora. También se crearán grupos de trabajo en las federaciones de municipios que persigan la recuperación del patrimonio. Al mismo tiempo, se prevé la formación de una red estatal de cargos públicos que se dedique a esta iniciativa.

En la asamblea, numerosos municipios han expuesto sus dudas y los obstáculos que encuentran cuando se enfrentan a un registro de la propiedad. Un concejal de IU del Ayuntamiento de Sevilla ha contado que tras varios intentos por saber a nombre de quién estaba registrado un monasterio, en un registro de la propiedad le dijeron: "Ah, eso está en el libro raro de cosas de la Iglesia". Otros concejales han comentado su larga lucha en tribunales para recuperar murallas, iglesias, etcétera.

En el encuentro se ha presentado una guía editada en Navarra que sirve de ayuda para sortear todos esos escollos y en la que se pide a los Ayuntamientos que no se sufraguen los gastos de aquellos templos que hayan sido inmatriculados. Y que se pida el pago del IBI por todos los inmuebles de los que la Iglesia ostenta la titularidad. El alcalde de Zaragoza ha calculado que el Consistorio deja de ingresar "cerca de dos millones de euros" por este concepto.

Santisteve ha recordado que el asunto de las inmatriculaciones, que ya ha llegado al Vaticano con la reciente visita de la vicepresidenta Carmen Calvo, "es una cuestión de Estado" y ha expresado su confianza en que el Gobierno preste su ayuda. "Es hora de hablar de la revisión del Concordato y empezar a considerar a la Iglesia como una entidad privada más", ha puntualizado.

La coordinadora estatal Recuperando se constituyó en 2016 y esta es su tercera asamblea. La plataforma ciudadana navarra fue pionera en este asunto y es aún hoy referencia para todos aquellos alcaldes que se ven en apuros para recuperar los templos y otros bienes inmatriculados por la Iglesia. Después se constituyó la asociación cordobesa, que pronto cobró importancia con el escándalo de la inmatriculación de la mezquita, patrimonio mundial. Ahora da la voz de alarma Zaragoza, una provincia muy afectada por esta práctica desde que en los años ochenta el obispo Elías Yanes inmatriculara buen parte de las grandes iglesias de la ciudad. Lo hizo mucho antes de que la ley se lo permitiera, algo que ocurrió en 1998, cuando el Gobierno de Aznar abrió la puerta también a la inmatriculación de templos de culto.

Jorge García era este sábado el anfitrión. Es el presidente de la plataforma zaragozana, y ha agradecido a los políticos que se hayan acercado hasta la capital aragonesa. "Una vez más tengo que dejar muy claro que estamos hablando del patrimonio de todos los ciudadanos, que no se trata de ir contra la religión, respetamos la confesión de todo el mundo". Y recordó que la coordinadora cuenta con el apoyo de cristianos de base.

En la asamblea, los cargos políticos han tratado de coordinarse y reunir fuerzas para recuperar el patrimonio, pero son conscientes de que las vías jurídicas son complicadas. Por ese motivo, esperan alguna ayuda por parte del Gobierno central, quien está recabando un listado de todos los bienes inmatriculados por la Iglesia desde 1998 hasta 2015, cuando se derogó la ley.

Los reunidos han ido relatando los avatares para informarse de lo inmatriculado o para recuperarlo. Aina Comas Delgado, concejal de Artà ha contado, por ejemplo, que en el juicio en el que se sentenció que las murallas de su ciudad no eran de la Iglesia sino del pueblo, los abogados del obispado "expusieron hasta 60 bienes inmatriculados en las islas sin que hubieran tenido ningún problema con nadie. Lo curioso es que, mientras tanto, en el parlamento balear se estaba pidiendo que la Iglesia publicara esa lista sin obtener ningún éxito".

El concejal de Cartagena Francisco Martín Muñoz ha expuesto el caso del cementerio de La Palma, una pedanía del municipio murciano y "las presiones de los religiosos para que los vecinos entregaran su carta de propiedad sobre el nicho en cuestión". Al final, ha dicho, han conseguido una plataforma de 150 afectados, aunque hay un total de 943 fosas. "El pueblo no está concienciado con esto", ha lamentado. Así lo han afirmado también algunas personas reunidas, por ejemplo un ciudadano catalán que ha preguntado si un Ayuntamiento podría pedir en el registro los bienes inmatriculados en otro Consistorio. "De esta forma, podríamos mostrárselo y así a lo mejor se animaban a recuperarlo", ha sugerido.

El alcalde zaragozano, por último, ha animado a "abrir la vía jurídica, porque la sociedad quiere que se esclarezca lo ocurrido sobre bienes que son de dominio público como los ríos".