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sábado, 12 de diciembre de 2015

#hemeroteca #lgtbifobia | Discriminar


Discriminar.
Querer ser padre sin madre o madre sin padre hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal.
Fernando Savater | El País, 2015-12-12
http://elpais.com/elpais/2015/12/11/opinion/1449834586_045192.html

Ya sabemos que hoy el mejor modo de refutar cualquier crítica que se hace a una ideología o comportamiento es acusar al crítico de padecer fobia contra lo que censura. Invocando la “fobia”, la discusión pasa del terreno argumental al clínico: aunque aporte muchas razones, el adversario es un enfermo moral o mental, un psicópata social. No hay ni que examinar lo que dice, basta con aplicarle salfumán fóbico y sanseacabó. Un ejemplo entre mil: la sentencia judicial “pionera en España” (¡excelente!) que condena por “discriminatoria” la disposición del Ministerio de Sanidad que sólo permite la fecundación artificial a las mujeres que hayan fracasado más de un año en los intentos por coito vaginal. Se asegura que la disposición legal ahora vencida discriminaba a las lesbianas o a las solteras que se negaban a mantener relaciones procreativas. ¡Era homofóbica, ni más ni menos! Y que nadie se atreva a decir que era una medida contra la heterofobia, porque me van a oír…

Pues bien, apúntenme en la lista de los malos (la prefiero a la de los bobos). Que una mujer sana procree un hijo artificialmente para abolir al varón (o que uno o dos hombres utilicen un vientre de alquiler para un fin semejante pero inverso) es realmente discriminatorio para el recién nacido, huérfano programado y privado de una de las dos líneas de filiación que pertenecen a la condición humana. Es lícito querer ser padre o madre, pero querer ser padre sin madre o madre sin padre puede ser aceptado por un juez pero no por la reflexión ética, ya que hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal. Cualquiera puede criar a un niño, sean cuales fueren sus gustos eróticos, pero nadie participa en la paternidad como pareja de una probeta.


Fernando Savater vuelve a cargar desde las páginas de “El País” contra la homoparentalidad.
Flick | Dos Manzanas, 2015-12-15

http://www.dosmanzanas.com/2015/12/fernando-savater-vuelve-a-cargar-desde-las-paginas-de-el-pais-contra-la-homoparentalidad.html

Diez años después Fernando Savater vuelve a cargar desde las páginas de El País contra la igualdad de las personas LGTB. Como hiciera entonces, el mediático intelectual y ahora candidato al Senado por Unión, Progreso y Democracia (UPyD) ha vuelto a tener palabras despectivas hacia la homoparentalidad, en concreto hacia el derecho de las parejas de mujeres (y también de mujeres solas) a recurrir a la reproducción asistida para ser madres.

En una columna titulada Discriminar, Savater muestra su enfado por la reciente condena de un tribunal al Hospital Fundación Jiménez Díaz y a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid por discriminar a una pareja de mujeres en su acceso a la prestación de reproducción asistida en la sanidad pública. “Pues bien, apúntenme en la lista de los malos (…) Que una mujer sana procree un hijo artificialmente para abolir al varón (o que uno o dos hombres utilicen un vientre de alquiler para un fin semejante pero inverso) es realmente discriminatorio para el recién nacido, huérfano programado y privado de una de las dos líneas de filiación que pertenecen a la condición humana. Es lícito querer ser padre o madre, pero querer ser padre sin madre o madre sin padre puede ser aceptado por un juez pero no por la reflexión ética, ya que hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal. Cualquiera puede criar a un niño, sean cuales fueren sus gustos eróticos, pero nadie participa en la paternidad como pareja de una probeta”, argumenta Savater.

Palabras muy similares a las que escribió, también en El País, tres días antes de la histórica aprobación por las Cortes Generales de la ley que hacía posible el acceso de gais y lesbianas al matrimonio civil, algo que no gustó demasiado a Savater, según el cual una cosa era ver reconocida legalmente “ciertas formas de convivencia” y otras llamarlas matrimonio, “denominación que recibe la familia formada por una pareja de distinto sexo”. “Invocar la igualdad de derechos en este campo es una tontería, porque las condiciones desiguales permiten derechos específicos para cada una”, argumentaba.

También entonces (era un artículo de opinión bastante más largo que el ahora publicado) Savater cargaba contra la homoparentalidad buscada a través de la reproducción asistida, al asegurar que “nadie tiene derecho a programar y fabricar huérfanos en probeta para complacer a solteros o parejas del mismo sexo“. “Decir que tener padre y madre puede ser sustituido por tener dos papás y dos mamás es una sandez del mismo calibre que sostener que pueden tenerse dos pies izquierdos”, llegaba a escribir (en aquel momento no existía nuestra web, pero dos años después recuperamos aquellas palabras en nuestra sección Una carta en dosmanzanas).

Han pasado diez años, pero el fondo homófobo de Fernando Savater parece seguir igual de robusto. Al igual, por cierto, que la tolerancia del diario El País hacia los textos homófobos… y no solo con Savater. Aún recordamos, los que tenemos memoria, el infame artículo de opinión publicado por ese periódico en 2004 No puede ser en derecho lo que no es por naturaleza, en el que el ya fallecido Rafael Termes revistió de intelectualidad las que entonces eran posiciones contrarias al matrimonio igualitario.

sábado, 17 de octubre de 2015

#hemeroteca #politica #literatura | Álvaro Pombo: "Apoyé a Rosa Díez, pero votaré a Ciudadanos. El voto a UPyD es casi perdido"

Imagen: Vozpópuli / Álvaro Pombo
Álvaro Pombo: "Apoyé a Rosa Díez, pero votaré a Ciudadanos. El voto a UPyD es casi perdido".
El escritor Álvaro Pombo presenta nueva novela. Aunque está convaleciente tras una peritonitis, Pombo no puede lucir mejor. En una conversación divertida y afilada, Pombo cuenta a Vozpópuli no sólo sobre esta nueva entrega literaria, sino también sobre política.
Karina Sainz Borgo | Vozpópuli, 2015-10-17
http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/69954-alvaro-pombo-apoye-a-rosa-diez-pero-votare-a-ciudadanos-el-voto-a-upyd-es-casi-perdido

Álvaro Pombo no tiene el aspecto de quien se recupera de una peritonitis. Al contrario, parece tocado por una segunda y más obstinada juventud. Y aunque el susto lo llevó al quirófano -estuvo dos días en un coma inducido-, el escritor se mueve ahora sin cortapisas por la sala de estar de ese bote fondado que es su casa en Argüelles. Un lugar donde abundan los libros y los grabados de veleros.

El objetivo de esta entrevista es hablar de la más reciente novela del escritor: 'Un gran mundo', publicada por Destino, y en la que Álvaro Pombo hace un retrato de la España franquista de los años cincuenta y sesenta a través de Elvira, un personaje de los que pueblan su inmenso universo femenino y que le servirá como instrumento para desmontar una sociedad frívola a la vez que opresiva, además de clasista y conservadora.

Excéntrico, provocador y creador de un universo narrativo que se sujeta en la memoria y la identidad, Álvaro Pombo (Santander, 1939) gusta del ruedo político. Es un militante. Un personaje activo. Tanto en 2008 como 2011, fue cabeza de lista por Madrid para el senado por el partido político UPyD. En aquellos días, andaba Pombo micrófono en mano pidiendo el voto para Rosa Díez y su agrupación magenta. Hoy, si se lo preguntan no está tan seguro.

“Yo lo veo todo muy complicado. Y si me preguntas ahora, votaré por Ciudadanos”, exclama Álvaro Pombo, como si se tratara de una frase inofensiva. Quien escucha prefiere repreguntar. Por si las moscas. “Vamos a ver -Pombo suspira, derrotista- No tenemos otra opción. Yo apoyé a UPyD, y sería como una traición votar a Ciudadanos, pero el voto a UPyD en este momento es casi perdido, aunque voté a ellos la última vez”, dice el escritor quien inmediatamente agrega: “Ojo que yo sigo formando parte del partido, todavía pago mis cuotas”.

El filósofo y autor de la novela ‘Donde las mujeres’ (Premio Nacional de Narrativa y Premio Ciudad de Barcelona 1997), habla de estos asuntos partidistas con una mezcla de hartazgo, cansancio y algo parecido al despecho simpático. También, claro, dedica el autor buena parte de la conversación a claves de 'Un gran mundo', una saga familiar y a su manera nacional, donde una generación descubre la necedad y frivolidad ahí donde todos veían cosmopolitismo y belleza.

-En 2011 usted encabezó la lista al Senado por Madrid con UPyD, que fue entonces la cuarta fuerza más votada. Cuatro años después, ¿qué fue lo que pasó?
-Pues una desgracia. Yo lo he vivido así, como una cosa muy injusta. UPyD formó una estructura política interesante y fue contra todas las grandes estafas, entre ellas Bankia. Pero como parece que aquí tenemos cabeza de chorlito, nadie se acuerda. Yo siempre he apoyado al partido externamente, me presentaba a senador y todo lo que querían que hiciera para que tuviera el partido tuviera visibilidad, lo hice.

-De ahí a como acabó todo, pues hay un trecho muy grande, ¿no?
-Las elecciones europeas fueron un palo gordo. Ese es el momento en que Podemos sube. Me parece que fue una equivocación no juntarse con Ciudadanos. Eso de empeñarse en no querer confundir las siglas daba igual, porque la verdad es que nos parecíamos mucho.

-Bueno, ya sabe usted que Rosa Díez es mucha Rosa Díez…
-Totalmente, y eso me parece admirable.

-Ya, pero justamente por eso no quiso entrar en aquel asunto.
-Y fue un error. Que una persona que está en política tenga un carácter fuerte me parece que bien, de lo contrario te comen vivo.

-Pero si igual terminaron devorándola.
-Y malamente.

-Insiste en que ha sido injusto el desgaste de UPyD, pero ¿exactamente a qué se refiere?
-Ha sido injusto, terrible y muy largo, una agonía muy larga. Con todas las deserciones. La historia de Sosa Wagner fue muy perniciosa. Es discutible si debió o no de publicar aquel artículo en El Mundo, pero tampoco era para tanto. Era un artículo correcto que no se merecía una reacción tan airada. Allí comenzó una disgregación que se volvió incontenible.

-¿Cómo ve el panorama de aquí a diciembre?
-Yo lo veo todo muy complicado. Y si me preguntas ahora, votaré por Ciudadanos. Yo no siento simpatía por el PSOE, prefiero a Izquierda Unida, mejor dicho prefería a Izquierda Unida. Ahora estamos en una situación en la que no veo a Podemos llegando a hacer lo que dijeron. Podemos está en una gran bajada y además están diciendo tonterías.

-¿Ha dicho que sí votaría a Ciudadanos?
-¿Me está preguntando si votaría a Ciudadanos?

-Usted acaba de decírmelo, sólo quiero cerciorarme de que he escuchado bien.
-Vamos a ver -... Pombo suspira con un cierto derrotismo que empaña su excelente humor-. No tenemos otra opción. Yo apoyé a UPyD, y sería como una traición votar a Ciudadanos, pero el voto a UPyD en este momento es casi perdido, aunque voté a ellos la última vez. Creo que hay que apoyar a un tercer partido, porque está tan ñoño Pedro el Guapo, y Rajoy…

-Vuelve usted a la carga, literariamente. Tras La transformación de Johanna Sansíleri presenta Un gran mundo. En ambas historias reina el engaño: Johana Sansíleri descubre al morir su marido que éste tiene otra familia. Elvira, a su manera ejerce el engaño: es una falsa mujer cosmopolita en una España franquista.

-A diferencia de Elvira, la protagonista de Un gran mundo, Johana Sansíleri, la protagonista del libro anterior, se transforma y se salva de la frivolidad. Porque lo que nos amenaza es la frivolidad. Eso es lo que le ocurre a Elvira. No hay brillantez ni gracia ni don de gentes si no tienes un corazón que ame, al menos a tu gente.

-Se dice en estos días ‘Pombo ha vuelto al universo femenino’. ¿Pero se ha ido usted alguna vez?
-Nunca, la verdad no lo he abandonado. Y tampoco sé por qué dicen eso.

-La narradora de esta novela, la sobrina de Elvira, es la encargada de contar y desmitificar la vida de su tía y con ella a la España de los cincuenta.
-Sí. En el caso de Elvira, ella pertenece a una España como aquella: impostada y falsa. Aquella fraseología falangista, integrista y conservadora. Este personaje, Elvira, está totalmente metida en aquella sociedad de aprovechados. Ahora hay también otros aprovechados, pero me refiero a los de esa época. Eran privilegiados, vivían de aquellos privilegios, formaban parte del régimen. Aquella España, que es la de mi juventud, era muy clasista. Si tenías suerte y estabas con los nacionales y además tenías relación con las clases acomodadas o altas, bien. Y si no: te las apañabas como podías.

-En esta novela hay una paradoja con la idea de apariencia y el valor, de la ruina y la baratija. ¿Qué simboliza exactamente esta tienda de antigüedades de Elvira y Helio?
-Helio, que es argentino, está enamorado de la España que se encontraba entre las ruinas de las iglesias, en los pueblos, en los rastros. En aquel entonces en esos lugares se encontraba de todo, porque España estaba machacada. Podías llevarte cosas magníficas por dos duros. Por ejemplo, los muebles castellanos, pero también grandes armarios del XVII. Luxor, la tienda que se cuenta en la novela, era verdaderamente bellísima. Ocurre que los españoles somos muy perdularios, lo perdemos todo.

-¿La memoria por ejemplo?
-Yo no, desde luego, porque no olvido nada. Pero España padece de una inmensa desmemoria, para bien (porque hay cosas que conviene olvidar) y para mal.

-Toda su obra gira alrededor del mismo impulso: busca la identidad. Opone en los personajes individuales, retratos colectivos. En esta ocurre lo mismo.
-En este caso hay un desmontaje del tinglado. Lo que hace posible es justamente la memoria. La memoria colectiva y la literatura como fuente de reconfiguración, porque se trata de volver a contar la misma historia desde otro ángulo. La tía Elvira era percibida como una mujer importante y distinguida, cuando no era más que una frívola.

jueves, 31 de marzo de 2011

#hemeroteca #homofobia | Álvaro Pombo: “Soy un homosexual homófobo”

Imagen: Periodista Digital
Álvaro Pombo: “Soy un homosexual homófobo” 
Vicente Undurraga | The Clinic Online, 2011-03-31
http://www.theclinic.cl/2011/03/31/alvaro-pombo-%E2%80%9Csoy-un-homosexual-homofobo-%C2%BFes-que-no-se-puede-hacer-una-puta-broma-con-la-homosexualidad/

Fue, con su novela “El héroe de las mansardas de Mansard”, el primer ganador, en 1983, del hoy prestigioso (y apetecido) Premio Herralde de la editorial Anagrama. De visita en Chile como jurado del Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América y como partícipe en un congreso literario, Álvaro Pombo (1939), uno de los narradores actuales más relevantes (y prolíficos) de España, habló con The Clinic sobre su afición a Wikipedia, sobre su homosexualidad distante del orgullo gay y sobre política, sorprendiendo, mientras come papas fritas, con su defensa de Pinochet y Franco.

¿Cómo ha estado la pasada por Santiago?
-Primera vez que he venido y me ha encantado.

¿Le gustó el smog?
  -¡El frío! Veníamos con la idea de que era verano y menos mal que he traído una gabardina. He pasado frío.

Andaba en un congreso sobre literatura y nuevos medios. ¿Qué se saca en limpio de una instancia tan fascinante?
-Es un tema muy apasionante, aunque yo no tengo ideas claras, pero todos tenemos miles de ideas sobre el asunto, y… déjame terminar las patatas antes de seguir.

¿Están buenas?
-Hombre, son muy ricas estas patatas fritas… Y hemos tomado mucho pisco sour, que no es chileno sino peruano.

Así parece.
-Es que a mí lo que me gustaría, en vez de que me entrevistaran a mí, pues estoy aburridísimo de mí mismo, sería entrevistarlos a ustedes, los chilenos, porque me interesa mucho Chile.

Hablemos un poco sobre Chile entonces. ¿Qué le ha parecido?
-Es que no me ha parecido nada. Llevo muy poco. Pero a Chile venimos todas las personas con montones de ideas.

¿Qué ideas? ¿Algún escritor chileno actual conoce?
-Nosotros conocemos Chile muy bien.

¿Sí? ¿La literatura por ejemplo? 
-Pues claro, la literatura chilena, hombre, la grande, desde Neruda, Edwards, Gabriela Mistral, aunque a mí no me gusta tanto ella. Las “Odas Elementales” para mí fueron un descubrimiento poético de primera magnitud. Y al “Canto General” le doy mucha importancia. Neruda es para mí un autor del calibre de Eliot, de Rilke, o de Thomas Mann en novela.

Pero algún escritor posterior a Neruda conocerá, José Donoso más que sea…
-Donoso, pues claro… Pero es que leo más ensayo que literatura últimamente. De todos modos tengo una muy buena opinión de lo que se está escribiendo en este continente. Se me van los nombres ahora… Lo que sí he seguido con mucha atención son los movimientos políticos. Particularmente el paralelo que se da entre Franco y Pinochet.

¿Cuál es el paralelo?
-Pinochet se modeló en la figura de Franco, lo tomó como referente, lo citaba mucho. Pinochet se muere en la cama, lo mismo que Franco, después de muchos años de mandato y otros tantos en los cuales es un senador… Es que es muy curioso. Pinochet fue una figura paternalista, muy análoga a la de Franco al final. Una especie de abuelo, aunque pesado.

No le termino de captar el tono; para explicitarlo le pongo una situación hipotética: usted es chileno y le toca votar para el plebiscito del 88; SÍ, para que siga Pinochet, o NO, para que se vaya. ¿Qué habría votado?
-NO, seguramente, pero hubiera hecho el recitativo de todas las ventajas que tiene un personaje, un gobierno fuerte en un país.

Si aprecia eso tanto, ¿por qué habría votado que no?
-Pues porque fue un hombre cruel.

¿Y lo que viene después de Pinochet en Chile, lo conoce?
-Hombre, claro, lo que viene después de Pinochet es la prosperidad. Parecidamente, lo que vino después de Franco fue la prosperidad.

Para algunos.
-El asunto es que Chile es hoy un sitio próspero e integrado. Yo no voy a hacer el argumento de decir que todo fue gracias a Pinochet. Hubo gente después que ayudó a eso, pero sí es verdad que no hubiera podido hacerse nada con el allendismo, nada con lo que había antes de Pinochet. Esto no es un argumento a favor de los dictadores crueles…

Así suena.
-Sé que suena mal, el asunto es que España prosperó gracias a Franco, la gente tuvo su cochecito, su residencia, y la democracia fue posible gracias a Franco.

¿Está diciendo que necesitan los pueblos a caudillos de esa calaña para tener democracia y prosperidad? ¿Esa es la tesis?
-No, vamos, esa no puede ser la tesis.

Pareciera serla. La suya, no la mía.
-Esa no puede ser la tesis, pero esa es desde luego la pregunta. Pero sí me hago esa pregunta, de si no tendríamos, por ejemplo en España, que pasar a una fase suprapolítica, suprapartidista, de gestores firmes. ¡Si tenemos cinco millones de parados (cesantes)! Y hay parados irrecuperables, gente de 60 años que ya es un lío. Estoy preocupado porque en España tenemos una mala situación; ¿vamos realmente a ser capaces de recolocar a toda esa gente? ¿Va España a reabsorber esa mano de obra de gente joven o vamos a sacrificar dos generaciones de gente joven que no tiene empleo y no tiene nada?

¿Y qué hace falta? ¿El fantasma de Franco?
-Un dictador con mano fuerte… No lo sé, no lo sé, pero hay que tener cuidado de no ponerse demasiado bravo con los dictadores que produjeron riquezas económica. Hitler fue un dictador que metió a los países en una guerra espantosa, pero Franco no. Y Pinochet tampoco.

A usted lo podría matar por estas declaraciones.
-Lo sé, lo sé.

¿Tiene problemas con la izquierda en España?
-No, pero los tendré si sigo diciendo estas cosas. Es que creo que la izquierda de España está totalmente desactivada.

Usted le tiene ojeriza a José Luis Rodríguez Zapatero.
-No, hombre, ojeriza no, pero a todos nos ha cansado. Yo le voté la primera vez, y no le tengo ojeriza, pero su “buenismo”, su especie de “aquí aparezco yo e invento la política” me cansó. En España hemos pasado por un periodo muy “buenista” con Zapatero.

¿Qué es el buenismo exactamente?
-Cuando todo el mundo es bueno y todo sucede para bien.

Optimismo y autocomplacencia ha criticado usted en el zapaterismo.
-Sí, exacto. Esa es una mezcla que nos pone muy enfermos a los de la vieja generación.

Usted se metió de lleno en la política presentándose hace unos años como candidato a senador por el Partido Unión Progreso y Democracia (fundado por Rosa Díez y Fernando Savater).
-Sí, aunque me presenté porque estaba asegurada la no elección. Tenía una finalidad noble: apoyar a Rosa Díez y su partido, y hacer visible la posibilidad de una tercera vía entre el Socialismo y el Partido Popular. Hay una posible transversalidad que coja lo mejor de las dos partes. Y se puede lograr modificando las leyes electorales.

Desde sus inicios (años 70) usted ha publicado muchos libros de narrativa (y poesía), y cuando ganó el Premio Planeta, pasándose de su editorial histórica, Anagrama, a una transnacional, no tuvo complejos en asumir que lo había hecho por dinero. Es raro, o inusual al menos, escuchar a un escritor reconociendo como móvil al dinero.
-Hombre, es un móvil sin duda. Hay que reconocer las cosas porque si no se está mintiendo. Y yo digo lo mismo en política: si no se reconoce que España se benefició mucho con la dictadura franquista, y que la democracia fue posible gracias a Franco, se están diciendo cosas raras. Eso no quiere decir que queramos otro Franco. Yo no quiero otro Franco. A mí me echaron del país…

¿Diría usted que el fin justifica todos los medios?
-Yo no justifico todos los medios, pero a veces los gobiernos demasiados sublimes… a veces nos ponemos demasiado finos, quiero decir.

¿Le gusta entonces el dinero?
-Sí, yo hago una vida muy sencilla, pero vamos: tengo que vivir.

Y con ese premiazo, ¿qué hizo?
-Me lo estoy gastando, he vivido con él todos estos años.

¿Dándose una muy buena vida?
-No, una vida idéntica a la que llevaba antes de ganármelo.

¿Ningún lujo?
-Soy dado a pocos excesos, soy una persona rutinaria, con una vida muy ordenada.

Ha reconocido por ahí su afición a Wikipedia. ¿Cómo aprecia una enciclopedia popular un miembro, como usted, de Real Academia Española (RAE)?
-Leo mucho Wikipedia. No sé si me fío de todo, pero cuentan ahí muchísimas cosas. Aunque asumas que pueda haber cosas mal, no quita para que de verdad haya mil cosas valiosas. Y me da la sensación de que estoy sabiendo las cosas que saben los jóvenes al leer Wikipedia. Y por tanto puedo hablar mejor con la juventud ahora, comunicarme, pues puedo saber lo que ellos saben.

Como miembro de la RAE, ¿qué valor le atribuye al garabato? En España tienen un contenido religioso… Acá, en cambio, remiten más a la sexualidad o derechamente a la genitalidad.
-He escrito un libro que se llama “Contra natura” en el cual he utilizado deliberadísimamente el garabato y el lenguaje amoroso garabatero. Uso el discurso amoroso desde la perspectiva del garabato puesto que los homosexuales no tienen un discurso amoroso fino.

¿No?
-No hay trovadores homosexuales, no hay Petrarcas homosexuales, la homosexualidad ha sido una cosa prohibida y sin discurso. Y ahora que lo tiene, es muy próximo al garabato, es decir a lo malsonante. El uso de palabras como falo, pene, polla, a mí me parecen legítimos. No te digo que estemos todo el día con eso, pero me parece legítimo si estás, por ejemplo, describiendo ciertos actos amorosos. ¿Cómo sino vas a decir mamada? Si una mamada es una mamada, y una mamada es un acto de amor.

No siempre. Puede ser un negocio.
-Sí, puede ser un negocio. Pero cómo, si no mamada, le vas a llamar a una mamada.

Justamente su novela “Contra natura” tiene una crítica al matrimonio gay, en circunstancias que usted mismo lo es.
-Sí. Bueno, yo estoy dispuesto a morir por el matrimonio homosexual, pero no estoy dispuesto a no reírme cada vez que un tío me dice: “Este es mi marido”. Me da la risa tonta. Porque soy un machista, por lo que quieras, por que soy un homófobo.

¿Un homosexual homófobo?
-Soy un homosexual homófobo.

¿Cómo es eso?
-Dale la explicación que quieras, pero me da la risa tonta cada vez que escucho cosas de esas. No olvides mi edad (72). Es una causa por la que moriría la del matrimonio homosexual, pero la boda con velo y lazo entre dos hombres o dos mujeres me dará risa siempre… El fundamento del matrimonio homosexual lo veo en la necesidad que todo amor tiene de institucionalizarse. Lo apoyo en ese sentido aunque me río… ¡es que es muy cómico, perdona, pero son muy cómicas las cosas que te pueden decir!

“Pre-gay” le apodan sus amigos.
-Sí, pre-gay; soy pre-todo.

“A mí la cultura gay tal y como se manifiesta, lo que se vende como cultura gay, me cansa un poco y me preocupa su frivolidad”, dijo a una entrevista hace unos años.
-Sí, me pasa eso.

Toma distancia del orgullo gay. ¿Por qué?
-Te convido a que vengas a Madrid a ver cómo es un día del orgullo gay -no sé si aquí es igual-: es grotesco. Los osos van con las chupas con una raja en el culo ridículo. Que te tiren condones y vaselinas desde las carrozas es ridículo y además reduce la homosexualidad a una sola clase de homosexualidad: la gay. Hay otras formas, como por ejemplo la de la película “Secreto de la montaña”, que fue mucho la de nuestra generación. La homosexualidad no era una cosa que pudiera salir adelante, el amor entre dos personas del mismo sexo no podía salir adelante, había una especie de sentimiento entre los homosexuales de que fracasaríamos, y eso daba una especie de dignidad, y ahora hay una especie de facilidad plana: chico-encuentra-chico y Pedro Zerolo les da la bendición, ay qué bien. Pero no tienen sentido del humor, no se puede hacer una puta broma con la homosexualidad, ¡por favor! Cuando subes a un ascensor y un gay cruza los brazos sobre su pecho exageradamente, es que da mucha risa.

Pero gracias a estos gays activos…
-Sí, gracias a ellos se han creado leyes justas.

¿Usted por qué decidió hacer pública su homosexualidad sólo reciente, tardíamente?
-Yo no lo he contado tardíamente, en el primer libro que publiqué en España aparecen muchos relatos homosexuales.

Pero es una colección de ficción, no es una confesión…
-Es que yo no creo en esas confesiones. Hay un punto en que para el homosexual su ideal es Ricky Martin, bueno: livin la vida loca. ¡Por favor! ¿Qué quieres que te diga? Mi ideal es Borges o qué sé yo. La vida privada es privada, no hay que andar subiéndose arriba de un piano para contarla. Eso de “ay, vamos a contarlo”, no, no. La vida privada, la sexualidad, la ternura, no se puede contar. Convertir en movimientos políticos todas esas cosas es complicado. Hay una película muy interesante, “Milk”. Aceptando su movimiento y dándole la razón, yo hubiera odiado a Milk. Me hubiera llevado muy mal con él. Su compañero se suicida, no puede soportar la chorrada de la perpetua exposición. 

Álvaro Pombo: "España prosperó gracias a Franco"
"Eso no quiere decir que queramos otro Franco. Yo no quiero otro Franco. A mí me echaron del país…"
Periodista Digital, 2012-08-27
La endohomofobia de Álvaro Pombo
Shangay Lily | Palabra de Artivista | Público, 2011-11-15
http://blogs.publico.es/shangaylily/2011/11/15/la-endohomofobia-de-alvaro-pombo/