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viernes, 25 de julio de 2025

#hemeroteca #lgtbi #violenciaintragenero | Carlos Pulpón: "Me repatea que el 'chemsex' se use para atacar al colectivo LGTBIQ+ como si los heteros no follaran drogados"

Carlos Pulpón //

Entrevista a Carlos Pulpón, intérprete y 'performer': "Me repatea que el 'chemsex' se use para atacar al colectivo LGTBIQ+ como si los heteros no follaran drogados"

Público conversa con el autor de ‘Bob o Nunca nadie. La questione del consenso’. Una obra editada por Holográfica Editorial que parte de su vivencia personal con la violencia sexual a manos de otro hombre.
María Martínez Collado | Público, 2025-07-25
https://www.publico.es/sociedad/me-repatea-chemsex-use-atacar-colectivo-lgtbiq-heteros-follaran-drogados.html

"En algún momento, todo se torció". Carlos Pulpón describe así, sin demasiados adornos, lo que le ocurrió: "A día de hoy no sé cómo referirme a aquello, típica experiencia que se mueve en una gama de grises". Y es justo en ese lugar incierto —de lo que no sabemos entender— donde nace su obra 'Bob o Nunca nadie. La questione del consenso'. Una pieza que es testimonio de un tema algo que a muchas les suena de cerca. 

—Esto me pasó. 
—Esto no sé cómo nombrarlo. 
—Esto necesito compartirlo. 

La obra, una mezcla de performance, conferencia y vivencia real, nació de un proceso profundamente personal, que el autor sufrió en primera persona. "Sentí una necesidad imparable de contar lo que me había pasado. De contárselo a mis amigas, en femenino, y a veces hasta a chicas a quienes apenas conocía. Buscaba entender", escribe Pulpón en el libro que resultó del proceso creativo, editado en Holográfica Editorial. No parece casualidad que las primeras orejas que le escucharon fueran femeninas. 

Él mismo reconoce con franqueza que esas conversaciones no solo fueron un modo de procesar lo suyo, sino también de abrir los ojos a lo que quizá no se había aproximado con tanta crudeza y consciencia antes: la violencia sexual. En su piel, la violencia sexual intragénero que vivió a manos de otro hombre a pesar de que al principio "la cita iba a pedir de boca". "Me sorprendió mucho ver que a todas las chicas con las que hablaba les había pasado algo así o peor", recuerda en las primeras páginas del texto. Y, así, lo que comenzó como un intento de entenderse fue, poco a poco, convirtiéndose en algo mayor. 

"Para mí lo importante no es lo que me pasa a mí, ni lo que me ha pasado a mí, ni cómo me siento yo con esto, sino que te pasa a ti. ¿Qué te ha pasado a ti? ¿Qué has hecho tú? ¿Que nos has hecho y qué nos pasa en conjunto? Eso es lo más importante. Una pregunta que se repite mucho, es: ¿qué nos pasa? Y es aposta. Es lo que me interesa", expresa el intérprete en conversación con Público. En este punto es cuando mejor se puede comprender en qué medida la cultura pop, muy presente en la obra de teatro de la mano de Twin Peaks, emerge como salvavidas para Pulpón. "A mí la cultura pop me ha salvado la vida", dice sin dudarlo. Entre otras razones debido a que ofrece la posibilidad de preguntarse: ¿por qué nos gusta lo que nos gusta? "No para cambiarlo necesariamente, sino porque te gusta realmente o porque es lo que se supone que tienes que hacer o lo que tú crees que se supone que tienes que hacer". 

Ese cuestionamiento se vuelve especialmente interesante en el contexto de lo marica, donde las prácticas sexuales —desde el BDSM hasta el ‘chemsex’— están atravesadas por códigos muy propios. "Un amigo me dijo una vez que nunca había visto el consentimiento mejor aplicado en la vida real que en una sauna", cuenta Pulpón. Si bien matiza que eso no significa ignorar que no hay violencias. Solo considerar que igual que no es oro todo lo que brilla, tampoco es homogéneo o un pozo sin fondo. Ejemplifica: "Conviene distinguir entre el uso problemático y el no problemático del ‘chemsex’, porque hay quien lo considera otra práctica sexual no normativa" y "me repatea que se use para atacar al colectivo como si los heteros no follaran drogados también". 

El lector o, en su caso y si se volviera a representar el espectador, no encontrará en la propuesta de Pulpón algo parecido a un ajuste de cuentas, sino abrir un espacio donde todo el mundo pueda mirarse a un espejo con muchas asperezas. Un espacio de generosidad donde las categorías fijas de víctima y victimario no tienen por qué ser las únicas, y que propone el gesto arrojador de asumir que las violencias sexuales son, como mínimo, un flujo continuo lleno de dolor, ambivalencias, dudas e inseguridades. 

Una de las frases más desarmantes del libro es cuando Bob Palmer, una de las interlogistas —el texto recoge una pluralidad de voces por el deseo de ampliar la perspectiva—, menciona: "Me violaron y no cambió mi vida. Me violaron y supe ponerme a salvo". Por muchos motivos. Uno, porque significa asumir que la marca de la violencia se inscribe en su caso en un cuerpo que, por ser leído como hombre, por ser marica, por estar atravesado por ese privilegio, pudo —de algún modo— flotar: "Parte de mis privilegios masculinos y de mi subjetividad marica me subieron a flote tras aquel invisible naufragio". No como provocación, más bien como una difícil reflexión sobre el lugar que cada quien ocupa. Sobre lo que protege y lo que vulnera, y cómo a veces esas dos cosas también conviven: "Ojalá poder socializar esta suerte no elegida de ser hombre, y poder lanzar certeros salvavidas a tantas y tantas agresiones que han sufrido las mujeres alrededor del mundo". 

Dos, porque da cuenta de la importancia de sentirse acuerpadas a la hora de amortiguar las violencias: "En ese momento formaba parte del Movimiento Marika de Madrid y esto a mí también me ayudó a crear mis cimientos políticos y los cimientos políticos de la pieza, porque la pieza tiene un posicionamiento político muy claro, como el antipunitivismo o la no esencialización de las personas". 

El propio proceso de buscar ayuda institucional fue, para él, un aprendizaje sobre todos los vacíos que existen en los abordajes de la violencia intragénero. Lo que le salió fue llamar a un teléfono de atención a mujeres víctimas de violencia sexual: "Fueron muy majas, pero también era un poco raro en una situación un poco violenta que llamara yo, que tampoco es que sea yo un hombre, ¿sabes? Pero entiendo que no es lo habitual". Los servicios asistenciales no siempre saben qué hacer con quien rompe los esquemas previstos, más en un tipo de violencia que por diferentes motivos, como es la influencia de modelos de masculinidad patriarcales aprehendidos y la homofobia, no está especialmente visibilizada. Así que pone el foco en las calles: "El trabajo que vale la pena no está ocurriendo en las bases, como siempre". 

Bajo el punto de vista de Pulpón, conviene tener en cuenta que "todas hemos mamado el machismo". De modo que dentro de las relaciones LGTBIQ+, especialmente las relaciones maricas, también se reproducen "roles más masculinos y otros más feminizados". Es decir, también existen asimetrías derivadas de la socialización de género que haya desarrollado cada quien. "En 'The Brutalist' se ve esto, ¿no? Hay una escena en la que el rico viola al protagonista para vengarse de él, para escarmentarlo. Tiene que ver con lo que se relaciona con lo femenino y con el machismo", piensa el artista. 

"Construir esta pieza fue difícil. Simplemente, creo que levanté un relato sincero de mi proceso de sanación o un testimonio de cómo hacerse una misma justicia por su mano, si puede hablarse de tal cosa. Esto es lo que yo necesité y supe hacer. Existen tantos relatos como árboles en un bosque (...) Confío en que le sirva de algo a alguien", termina el libro.

jueves, 27 de febrero de 2025

#hemeroteca #homofobia #policias | Denuncian una actuación "desproporcionada" de la Guardia Urbana en un club LGTBIQ+ de Barcelona

Imagen de archivo de una manifestación LGTBI en Barcelona //

Denuncian una actuación "desproporcionada" de la Guardia Urbana en un club LGTBIQ+ de Barcelona

Más de una decena de agentes registraron y cachearon a las personas del local, según testigos. Desde el consistorio explican que se trata de una "inspección administrativa rutinaria.
Judit Castaño, María Martínez Collado | Público, 2025-02-27
https://www.publico.es/sociedad/denuncian-actuacion-desproporcionada-guardia-urbana-club-lgtbiq-barcelona.html

Organizaciones de la comunidad LGTBIQ+ han denunciado públicamente una actuación policial de la Guardia Urbana de Barcelona "totalmente desproporcionada" en un club gay de la ciudad. Según han informado diferentes testigos a entidades locales, este martes tuvo lugar una redada en un local que se encuentra en la calle Calàbria, en el Eixample, en la que participaron más de una decena de agentes. Los policías registraron a todos los clientes e inspeccionaron el local durante dos horas. El encargado del espacio afirma que no había pasado nunca algo parecido.

Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona han confirmado a ‘Público’ que la operación efectivamente tuvo lugar y explican que consistió en una "inspección administrativa rutinaria" en el marco de las inspecciones de los locales de pública concurrencia. Algo que difiere de la versión ofrecida por Javier Rodríguez Núñez, responsable del Comissionat de Polítiques d’Infància, Adolescència, Joventut i LGTBI, que ha justificado que "se ha actuado por quejas vecinales que referían menudeo" en su cuenta de X (antes Twitter). Según el consistorio, en el local se detectaron cuatro infracciones y se detuvo a una persona por tráfico de drogas. "Durante el inicio de la inspección se personaron en el local tres agentes de la Guardia Urbana, pero tras la detención acudieron cuatro agentes más", detallan desde el Ayuntamiento. Testimonios que estaban presentes en el momento de la actuación contradicen, sin embargo, al consistorio y elevan la cifra a 13.

La comunidad LGTBIQ+, organizada en colectivos y asociaciones, viene denunciando que desde hace años muchas personas del entorno han sufrido todo tipo de redadas arbitrarias y humillaciones con la excusa de las drogas y el chemsex (fenómeno sociocultural que consiste en mantener relaciones sexuales en un ambiente de consumo de sustancias psicoactivas). ‘Público’ se hizo eco de este tipo de actuaciones a mediados de febrero, en una exclusiva donde tres personas relataron su testimonio y confesaron haber vivido diferentes tipos de abusos policiales. El Movimiento Marika de Madrid también continúa monitorizando y recogiendo información al respecto.

Una actuación "desproporcionada" y "militarista"
Luis Villegas, gerente de la ONG Stop, ha expresado su preocupación en una conversación con ‘Público’. Villegas señala que esta intervención policial ha supuesto un impacto importante en la comunidad LGTBIQ+, en especial para las personas que se encontraban en el local en el momento del operativo: "Supongo que fue un impacto brutal para quienes estaban en ese momento allí, el hecho de verse rodeadas de agentes...".

Desde la ONG explican que tienen una relación estrecha con el establecimiento intervenido, ya que en ese espacio realizan labores de prevención y distribución de material informativo. Para Villegas, este tipo de operativos, sin previo aviso y con una presencia policial tan numerosa, generan una situación de vulnerabilidad extrema: "Que de pronto entren más de diez policías en un club donde se supone que se generan espacios de mucha intimidad es muy violento".

En Stop advierten que esta intervención "no es un hecho aislado" y que en los últimos meses han observado un "incremento de la presión policial en espacios frecuentados por la comunidad LGTBIQ+", en especial en zonas de ‘cruising’. "Nos hemos enterado de que este mismo fin de semana ha habido redadas en un parque público, una zona de 'cruising' histórica en Barcelona, algo que la gente no vivía desde la transición", denuncian.

La ONG ha trasladado estas preocupaciones a diversas instancias, incluyendo los Mossos d'Esquadra, la Guardia Urbana y el Comissionat LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, pero, según Villegas, no han recibido respuestas claras. "Nos dicen que esto no va a ir a más... pero las redadas continúan", lamenta. El Ministerio del Interior, bajo el mando de Fernando Grande-Marlaska, también está en conocimiento de este tipo de actuaciones. De hecho, el departamento respondió en octubre de 2024 a un escrito de un activista que se dirigió personalmente al director de gabinete del ministro para informarle de dichos abusos. La respuesta, tal y como adelantó ‘Público’, consistió en instarles a que presentaran denuncian formales en los canales correspondientes.

Desde Stop critican que la acción policial parece tener un carácter "estigmatizante". Villegas se pregunta por qué "mientras se criminalizan estos espacios de socialización de la comunidad LGTBIQ+", no se adoptan medidas similares en otros entornos. "No se van a la salida de una multinacional a vigilar a todos los ejecutivos que salen a ver cuánta cocaína llevan: ¿por qué a nosotros sí y a ellos no?".

Asimismo, denuncia que este tipo de actuaciones refuerzan la criminalización de las personas más vulnerabilizadas, como los usuarios de ‘chemsex’, un fenómeno sociocultural que, según Stop, requiere un abordaje desde la salud pública y no desde la represión policial. "Es una auténtica caza de brujas. Están penalizando el consumo, no el tráfico, de una forma escandalosa", señala Villegas. Además, afirma conocer casos de detenciones y registros injustificados, como la de un voluntario de otra entidad que fue cacheado e intimidado por la policía mientras realizaba labores de salud comunitaria: "Estamos muy enfadados. Esto no tiene ningún sentido. Si más de 0,3 gramos de metanfetamina se considera tráfico y la dosis mínima de consumo es de 0,5 a un gramo, y según estudios de Barcelona un 12% de los GBHSH (hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres) practican ‘chemsex’ con ‘tina’, ¿la policía va a detener a toda esa población?", concluye Villegas.

El Observatori Contra la LGTBIfòbia, por su parte, ha denunciado la actuación a la Oficina para la No Discriminación (OND) del Ayuntamiento de Barcelona y ha activado su protocolo contra la LGTBIfobia. También informará de la actuación policial al sindicato de Greuges de Barcelona para que valore si ha sido correcta o no.

Eugeni Rodríguez, presidente de la entidad, reclama explicaciones por parte del Gobierno municipal de Jaume Collboni (PSC), independientemente del motivo de la actuación. "Que entren a un local 13 agentes de la Guardia Urbana es absolutamente desproporcionado y militarista, que infringe el ordenamiento jurídico de cualquier Estado de Derecho y democrático como es el español. Es desproporcionado, con todo lo que conlleva de criminalización e incriminación del colectivo", ha reprochado.

Rodríguez lamenta que este tipo de "redadas arbitrarias" en bares de ambiente, "que ya se daban hace 40 años", estigmatizan este tipo de locales y las practicas que allí se desarrollan. "Hay otras formas de solucionar posibles incidencias más allá actuaciones policiales de este tipo, como hablar con las entidades, la mediación...", señala en declaraciones para este medio.

No es un caso aislado
Barcelona en Comú, el principal grupo de la oposición, también ha mostrado su preocupación por una actuación policial que consideran "sobredimensionada". Sospechan que no se trata de algo puntual, sino que formaría parte de un conjunto de actuaciones que se están dando últimamente contra este tipo de locales y prácticas concretas. Jessica González, regidora de los Comuns, ha anunciado que pedirán explicaciones al Ejecutivo municipal. "Presentaremos una pregunta por escrito para que el Gobierno responda con trasparencia. Utilizaremos todas las herramientas para esclarecer los hechos", han confirmado fuentes de Barcelona en Comú.

jueves, 13 de febrero de 2025

#hemeroteca #homofobia #controlsocial | Marlaska se desentendió de advertencias de abusos policiales contra el colectivo LGTBIQ+

Fernando Grande-Marlaska en un encuentro con colectivos LGTBI+ //

Marlaska se desentendió de advertencias de abusos policiales contra el colectivo LGTBIQ+

'Público' ha tenido acceso a una carta dirigida al director de gabinete de Interior, donde se documenta un hostigamiento sistemático por parte de agentes en zonas frecuentadas por el colectivo. Desde el ministerio se limitan a aconsejar que "cualquier ciudadano que se sienta perjudicado por una presunta mala 'praxis' policial, lo que tiene que hacer es denunciar" ante la propia Policía.
María Martínez Collado, Sato Díaz | Público, 2025-02-13
https://www.publico.es/sociedad/marlaska-desentendio-advertencias-abusos-policiales-colectivo-lgtbiq.html

El Ministerio del Interior, encabezado por Fernando Grande-Marlaska, tiene constancia desde hace más de tres meses de que hay personas LGTBIQ+ que afirman sufrir una situación de discriminación y acoso sistemático por parte de la Policía Nacional y Local en Madrid. Más de 50 años después de Stonewall, la historia de represión por tener una sexualidad no normativa parece estar repitiéndose. Este mismo lunes, Público sacó a la luz el testimonio de tres personas tras una investigación del Movimiento Marika de Madrid –que lleva años monitorizando este tipo de casos–. Desde Interior insisten en que "cualquier ciudadano que crea, vea, note o se sienta perjudicado por una presunta mala praxis policial, lo que tiene que hacer es denunciar" ante la propia Policía.

Estos testimonios relatan diferentes episodios de detenciones arbitrarias, cacheos humillantes e infiltraciones de agentes en espacios que creían seguros bajo el pretexto de poner fin al narcotráfico. Para las víctimas, se trata de una caza de brujas que criminaliza sus cuerpos y su existencia misma. A pesar de las reiteradas advertencias y peticiones de intervención, la respuesta del Gobierno, sin embargo, ha sido el silencio o la inacción.

Este medio ha tenido acceso a una carta del pasado 4 de octubre de 2024 dirigida a Lorenzo Martínez, director del gabinete del ministro del Interior, Grande-Marlaska, donde se documenta un hostigamiento sistemático por parte de agentes en zonas frecuentadas por personas LGTBIQ+. La misiva describe registros "invasivos y sin justificación", y el uso de "insultos homófobo por parte de la Policía". "En numerosos casos, incluyen tocamientos en zonas íntimas y, en ocasiones, la desnudez parcial en plena calle, lo que constituye una grave vulneración de la dignidad y los derechos de los ciudadanos", recoge el escrito.

Las historias que expusieron a este medio las víctimas, y que ilustran la existencia de estas actuaciones, revelan un engranaje de control que lleva décadas acechando a las disidencias sexuales. Sus relatos dejan ver cómo detrás de cada operativo policial disfrazado de lucha contra las drogas parece existir un sesgo evidente a la hora de determinar quién es sospechoso. "Están jugando con nuestras vidas y con nuestra intimidad para conseguir hacer detenciones a mansalva", declaraba uno de ellos.

"Mientras que las drogas recreativas tradicionales como el MDMA, la cocaína y la marihuana, generalmente asociadas a patrones de consumo de personas heterosexuales y normativas, disfrutan de un rango de tolerancia muy elevado, las drogas emergentes como el speed, la ketamina, el GHB (llamado éxtasis líquido) y las catinonas (comúnmente conocidas como mefedrona) –habituales entre el colectivo LGTBIQ+– son objeto de una criminalización desproporcionada. Esta diferencia de tratamiento no solo es un ejemplo flagrante de discriminación, sino que también ha dado lugar a la apertura de causas penales injustificadas que, en muchos casos, terminan por truncar la vida de personas inocentes", continúa el texto.

La respuesta que ofreció a esta misiva el departamento de Grande-Marlaska, en un correo fechado a 10 de octubre, fue que se denuncien estas prácticas "ante las autoridades competentes y en la forma y lugares previstos por las leyes procesales". Es decir, "ante el abuso de las fuerzas de seguridad del Estado, se recomienda pedir ayuda a los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado", critica en una conversación con este medio la persona que elevó la queja y que prefiere mantener su nombre oculto por temor a las posibles represalias.

‘Público’ ha preguntado al departamento de Grande-Marlaska por esta situación y el equipo de Interior ha insistido en la necesidad de que cada agraviado presente una denuncia por los cauces "correspondientes" para que se proceda a la investigación "pertinente" y se llegue a las conclusiones que "toquen". En todo caso, insisten, "tiene que investigarse y lo lógico es que se presente primero una denuncia". No hay mención a la responsabilidad política.

La constante sensación de amenaza de ser "abordados, humillados y criminalizados" ha dado lugar a un clima agravado de desamparo en parte del colectivo LGTBIQ+. Activistas y defensores de los derechos humanos critican que se "desvíen recursos valiosos" que deberían ser invertidos en "luchar contra amenazas reales", como la violencia contra esta población.

Estas actuaciones se enmarcan en un contexto en el que están saliendo a la luz no pocos casos de policías infiltrados en movimientos sociales. Una serie de prácticas que ponen contra las cuerdas, entre otras cosas, el derecho a la libre asociación y a la libertad de expresión. El ‘modus operandi’ coincide. El Movimiento Marika de Madrid lleva tiempo monitorizando y denunciando testimonios sobre el comportamiento de los agentes. Algunos de ellos describen cómo los policías se hacen pasar por consumidores o personas que están de fiesta, participando de los ‘chill’ –sesión de sexo en grupo en la que a menudo se consumen sustancias psicoactivas–, para luego aprovechar y detener por narcotráfico a las personas que se encuentran allí con sustancias para el consumo propio.

El problema, a juicio de las víctimas, radica en el tipo de abordaje estrictamente punitivo que se ha diseñado para intervenir las drogas y las adicciones. Todas, por ejemplo, alegaron no haber recibido apoyo emocional ni asistencia social cuando fueron detenidas por llevar sustancias para el autoconsumo; y, aunque existen entidades como el Servicio de Asesoramiento a Jueces y Juezas, e Información al Detenido y a su Familia (SAJIAD), declaran que su acceso es limitado –en todos los sentidos, pues quienes han entablado algún tipo de contacto con la entidad se muestran muy críticos con sus enfoques y "desactualización"–. "A nadie del sistema judicial o policial le importa cómo lo estés pasando durante todo un proceso que es bastante chungo", lamentaba uno de los testimonios que hizo público este medio el pasado martes.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

#hemeroteca #vih | 40 años de VIH: colectivos salen a la calle para pedir una cura

El Salto / Mani 'marika' en Madrid contra el virus sin corona //

40 años de VIH: colectivos salen a la calle para pedir una cura.

Activistas salen a la calle para reivindicar el fin del VIH, cuando se cumplen 40 años de la primera infección y vuelven discursos retrógrados de estigmatización a la comunidad seropositiva.
El Salto, 2021-12-01
https://www.elsaltodiario.com/sida/40-anos-de-vih-colectivos-salen-a-la-calle-para-pedir-una-cura 

“¿30 millones de muertes no son suficientes?”. Con esta pintada, y varias fuentes teñidas de rojo en los principales puntos de la capital, el Movimiento Marika de Madrid daba el pistoletazo de salida a una jornada de lucha en el día mundial contra el VIH. Cuando se cumplen 40 años de la primera infección por VIH, los colectivos siguen demandando, además de una cura, el fin del estigma acompañado a esta enfermedad. “Basta ya de serofobia. Basta ya de racismo institucional. Basta ya de criminalización de nuestras prácticas sexuales disidentes. Basta ya de acoso policial. Queremos más recursos para nuestra salud sexual. ¡Queremos la cura y la queremos YA!”, avisaban desde el Twitter del Movimiento Marika.

“Llevamos cuarenta años de pandemia, hemos visto como la sociedad entera se ha volcado con otro virus y vemos un agravio comparativo. Y no solo llevamos 40 años sin cura, llevamos 40 años de estigmatización”, explica Fran Vigarte, integrante del Movimiento Marika de Madrid a El Salto, colectivo que hoy ha convocado una marcha que ha transcurrido desde la Consejería de Sanidad, en la calle Sagasta, hasta Sol.

Con gritos como “Contra los nazis mariconazos”, “Menos abusones y más maricones”, “Vivan las sidosas de los barrios de Madrid” o “No todos los virus tienen corona” un centenar de personas atravesaba el centro de la ciudad en una fría noche de temporal.

Según los datos de la coordinadora estatal de VIH y sida, CESIDA, en estos 40 años, cerca de 80 millones de personas han adquirido VIH y alrededor de 36 millones han fallecido a causa del sida. En nuestro país más de 200.000 personas adquirieron el VIH de los que cerca de 60.000 murieron por causas relacionadas con el sida.

Y, pese a que ha habido avances tanto en los tratamientos como en la sensibilización aún queda camino por andar. “La gente aún desconoce la ecuación indetectable igual a intransmisible”, explica Vigarte. Una ecuación que quiere decir que cuando el tratamiento consigue alcanzar una cantidad de virus indetectable en fluidos este se convierte en intransmisible.

“Sigue habiendo muchísima estigmatización y a nivel institucional se sigue recortando en sanidad pública”, añade. “Los centros de detección de ITS siguen estando faltos de recursos, la clínica Sandoval, pionera en la atención de personas seropositivas en Madrid, tiene listas de espera para el acceso a la PrEP de 1.500 personas y unos seis meses”, explica el integrante del Movimiento Marika. La PrEP, una profilaxis que previene el contagio, ha conseguido entrar en la cartera de la seguridad social pero durante la pandemia su suministro se paralizó en muchos puntos.

Regresión en los discursos
Al mismo tiempo de la marcha, a las 19:00 el movimiento institucional, con COGAM, CESIDA o la Fundación Triángulo entre los convocantes, se concentraba en la plaza de Pedro Zerolo, también a las 19:00 horas. Con el objetivo de “reivindicarse” frente al deterioro de la sanidad pública, se han congregado bajo el grito “Nos quedamos en Madrid”.

“Por desgracia, en los últimos tiempos estamos observando el retorno de viejos discursos reaccionarios que atentan contra aquellos derechos que tanto costó alcanzar. Vivimos con preocupación el auge de ideologías machistas, homofóbas, transfóbas y xenófobas, ante las que la sociedad civil” afirman desde CESIDA. Y es que, meses antes y en ese mismo lugar, manifestantes de extrema derecha organizaban una marcha en la que se escuchaban cánticos como “Fuera sidosos de nuestros barrios”.

“En España, llevamos casi una década con cerca de 4.000 nuevos diagnósticos al año y unas tasas de diagnóstico tardío cercanas al 50 %, y no somos capaces de reducir esta cifra”, añaden desde CEDISA en un manifiesto que han hecho público durante el día de hoy.

“Si bien parece que la situación ha mejorado, seguimos sin cura y con el estigma presente. No nos basta con remedios paliativos, queremos la cura y la queremos ya”, concluye Vigarte, del Movimiento Marika de Madrid.

jueves, 31 de marzo de 2016

#hemeroteca #activismo | Mozambique expulsa a una española por protestar contra la obligación de usar faldas largas en colegios

Imagen: Facebook de Eva Anadón
Mozambique expulsa a una española por protestar contra la obligación de usar faldas largas en colegios.
La cooperante Eva Anadón ha sido expulsada después de participar en una protesta contra el acoso sexual y contra la ley que obliga a las niñas a usar faldas hasta los tobillos en las escuelas como solución. El Ministerio de Exteriores español ha convocado al embajador de Mozambique para pedir explicaciones, después de que prohibisen a la cónsul visitar a la activista cuando estaba retenida.
Gabriela Sánchez | El diario, 2016-03-31
http://www.eldiario.es/desalambre/Mozambique-expulsa-activistaespanola-manifestacion-colegios_0_500450344.html

La activista española Eva Anadón, miembro de la red internacional Marcha Mundial de las Mujeres, ha sido expulsada de Mozambique después de participar en una protesta contra la decisión del Gobierno de prohibir en las escuelas secundarias el uso de la minifalda como supuesta forma de "evitar el acoso sexual" en los colegios. El Ministerio de Exteriores español ha convocado al embajador mozambiqueño para pedir explicaciones, según han confirmado fuentes diplomáticas a eldiario.es.

La activista, residente en el país africano desde hace cuatro años, participó el pasado 18 de marzo en una manifestación contra el acoso sexual en las escuelas, después de la decisión del Gobierno de obligar a las niñas y adolescentes a llevar falda larga en las escuelas como supuesta solución, según han confirmado a El Diario desde la Marcha Mundial de las Mujeres. La protesta fue considerada "ilegal" por el Gobierno del país.

"Al participar en una manifestación ilegal, llevando a un grupo de niñas vestidas con uniformes escolares y gritando eslogans contrarios a las buenas costumbres de la República de Mozambique, la ciudadana Eva Anadón violó de manera clara y manifiesta la ley, nos decidimos por la expulsión de la ciudadana Eva Anadón", reza la orden de expulsión firmada por el ministro del Interior, Jaime Basilio Monteiro, según el diario mozambiqueño O Pais.

Según informa el Minsiterio de Exteriores, el día 29 de marzo la Embajada española en Mozambique recibió el aviso de la próxima expulsión de la activista española, que se encontraba retenida. "Fue informada de su próxima extradición el día 29 por la propia activista, no por las autoridades mozambiqueñas", matizan fuentes diplomáticas. "Nuestra cónsul se personó en los locales de inmigración para visitarla pero no fue posible. Posteriormente, sí ha podido acompañarla al aeropuerto pero, aunque pidió explicaciones a las autoridades, no se las dieron".

Las solicitudes de explicación sin respuesta se sucedieron durante los días posteriores. "La Embajada española en Mozambique pidió explicaciones este miércoles a través de una nota verbal, solicitando las razones que han derivado en esta decisión". Hoy el ministro de Exteriores en funciones ha convocado al embajador mozambiqueño con el mismo objetivo". De momento no han contestado.

El movimiento feminista internacional se ha puesto en marcha y se están movilizando a través de redes sociales tras la expulsión de su compañera, una "persona fundamental" para la coordinación en Mozambique, detallan. Eva Anadón aterriza este jueves en el aeropuerto de Madrid, donde será recibida por algunas compañeras.

"Estoy siendo expulsada por participar en una actividad que ocurrió cerca de una escuela secundaria y que criticaba el acoso sexual al que se ven sometidas las niñas en las escuelas", declaró eva Anadón a la agencia AFP.