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lunes, 19 de abril de 2021

#hemeroteca #transexualidad | El cerebro y la mente transexuales

Imagen: El País / Fotograma de la serie 'Pose'

El cerebro y la mente transexuales.

La investigación científica sobre ese fenómeno no se ha detenido y España es puntera en ella.
Ignacio Morgado Bernal | Materia gris, El País, 2021-04-19
https://elpais.com/ciencia/2021-04-19/el-cerebro-y-la-mente-transexuales.html 

Quienes en una sociedad culta como la nuestra alberguen todavía sentimientos homófobos deberían ver 'Pose', la deliciosa serie televisiva estadounidense sobre un colectivo como el LGTB, tradicionalmente estigmatizado y oprimido. Al mostrarnos su humanidad, sus extravagantes personajes nos acaban enamorando. Personajes que, dicho sea de paso, lo único que pretenden, como cada mortal, es sentirse bien consigo mismo y con el resto del mundo. Desgraciadamente, casi nunca les resulta fácil.

Transgéneros son aquellas personas que se identifican permanente o transitoriamente con un género, hombre o mujer, diferente al de su sexo natal, algo así como sentirse mujer en el cuerpo de un hombre u hombre en el cuerpo de una mujer. Muchos sufren disforia de género, un malestar y un estrés que alteran considerablemente sus vidas. Su forma extrema es el transexualismo, un sentimiento tan fuerte de pertenecer al sexo opuesto que hace que quienes lo padecen deseen cambiar su cuerpo mediante tratamientos hormonales o incluso quirúrgicos para hacerlo lo más anatómicamente congruente con la identidad de género que su cerebro y su mente les hacen sentir.

En 2003, la publicación del libro ‘The Man Who Would Be Queen: The Science of Gender-Bending and Transsexualism’ ('El hombre que sería reina: la ciencia de la identidad de género y el transexualismo’) de J. Michael Bailey, catedrático de Psicología e investigador de la conducta sexual en la prestigiosa Universidad Northwestern de Estados Unidos, ofendió profundamente al colectivo transexual al insinuar que al menos algunos de ellos alteraban su fisionomía motivados por un interés erótico y no por sentir honestamente una identidad de género incongruente con su sexo natal. Así, el libro venía a sugerir que muchos transexuales eran en realidad unos viciosos sexuales. El colectivo insultado contraatacó y se defendió con uñas y dientes, llegando incluso a investigar las relaciones de Bailey con transexuales del Baton Show Lounge, un famoso local de Chicago en el que había hecho muchas de sus entrevistas. Bailey acabó perdiendo su puesto de director del Departamento de Psicología y su universidad le abrió un expediente informativo del que salió finalmente absuelto, aunque con su reputación muy tocada.

Antes que eso, en 1995, el equipo de Dick Swaab, del Instituto de Investigaciones cerebrales de la Universidad de Ámsterdam, ya había observado un núcleo cerebral (el BNST) cuyo tamaño y número de neuronas era diferente en los transexuales y podría condicionar su identidad de género. Era el primer indicio de que la transexualidad podía tener una base biológica y ser, por tanto, un fenómeno natural, nada de vicio ni de perversión como algunos habían llegado a insinuar. Desde entonces, la investigación científica sobre ese fenómeno no se ha detenido y España es puntera en ella.

Antonio Guillamón, psicobiólogo de la UNED, es un destacado y reconocido investigador internacional sobre las bases biológicas de la transexualidad. Junto a Carme Junque y Esther Gómez-Gil, de la Universidad de Barcelona, tras años de investigación experimental y clínica, publicaron una excelente revisión incluyendo trabajo propio y de otros investigadores de diferentes países en la que explican que los transexuales no tratados tienen cerebros con morfologías específicas, diferentes a las de los hombres o las mujeres heterosexuales. Curiosamente, esas diferencias se han observado especialmente en estructuras de la corteza cerebral implicadas en la percepción del cuerpo, lo que da a entender que los transexuales podrían tener también una percepción del propio cuerpo diferente a la de los heterosexuales, algo que explicaría al menos parte de su incongruencia entre identidad de género y sexo.

Los mismos investigadores sugieren que las diferencias entre transexuales homosexuales y heterosexuales en el desarrollo de la corteza cerebral podrían causarlas las hormonas sexuales, andrógenos y estrógenos, en períodos críticos del desarrollo pre y posnatal o durante la pubertad, es decir, que las hormonas sexuales podrían influir en la identidad de género de las personas. Así, han observado que la influencia de los tratamientos hormonales sobre el cerebro de los transexuales es impresionante, pues cambian considerablemente tanto la sustancia gris, es decir, el número de neuronas, como la sustancia blanca, las conexiones entre ellas. Tampoco dejan de lado una posible influencia genética, pues las observaciones con gemelos, aunque todavía escasas, muestran que, cuando son monocigóticos y tienen por tanto los mismos genes, si uno de ellos es transexual es más alta la probabilidad de que el otro también lo sea que si son dicigóticos y solo comparten la mitad de los genes.

Ante la constatación de que los tratamientos hormonales para feminizar el cuerpo de transexuales hombres disminuyen el volumen de estructuras corticales y subcorticales del cerebro y para investigar cómo esos cambios tienen lugar, al equipo de Guillamón y su departamento de la facultad de Psicología de la UNED se han venido sumando en los últimos años investigadores de otras universidades y centros de investigación básica y clínica españoles (Instituto de Investigaciones médicas Alberto Sols del CSIC, Universidad de Granada, Universidade da Coruña, Universidad Autónoma de Madrid, Hospital Clínic de Barcelona, IDIBAPS de Barcelona, entre otros), todo un fenomenal y multidisciplinar equipo que ha aportado a la investigación nuevos conocimientos, recursos y sofisticadas técnicas de análisis biológico y cerebral.

Entre sus recientes logros figura el desarrollo original de un modelo de feminización hormonal en ratas que reproduce los cambios cerebrales observados en transexuales, y que a partir de ahora va a permitir contrastar los tratamientos hormonales y sus consecuencias positivas y negativas antes de aplicarlos en personas. En ese modelo de roedores los investigadores ya han podido observar que el tratamiento con hormonas sexuales de las hembras (estrógenos) es más poderoso para producir los mencionados cambios cerebrales que los tratamientos que anulan las hormonas sexuales de los machos (antiandrógenos), resultados muy relevantes para los posibles tratamientos en humanos. Ayudar a las personas transexuales a congraciar su mente con su cuerpo sin sufrir efectos colaterales indeseables de los tratamientos es hoy también una encomiable tarea de la neurociencia.

Ignacio Morgado Bernal es catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencias y en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Autor de ‘Emociones e inteligencia social: Las claves para una alianza entre los sentimientos y la razón’ (Ariel, 2017).

sábado, 4 de julio de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #testimonios | El doble armario de Pío del Río

El País / Pío pasea con su pareja Nicolás
El doble armario de Pío del Río.

Hasta ahora, los libros sobre el científico, figura de relevancia mundial, ocultaban su homosexualidad. Una biografía rescata su figura al completo.
Antonio Calvo Roy | El País, 2020-07-04
https://elpais.com/cultura/2020/07/03/babelia/1593776787_936118.html 

La sombra de Ramón y Cajal es más alargada de lo que puede parecer, y eso que parece muy larga. Además de sus aportaciones en el campo de la neurología, revolucionarias en su momento y aún vigentes, fue capaz de crear una escuela histológica en la que, con frecuencia, su imponente presencia ha impedido ver a otros investigadores que por sí mismos son extraordinarios: el luminoso árbol de Cajal no ha permitido ver ese bosque de lumbreras. ‘Un científico en el armario’ es, más que una biografía al uso, la de Pío del Río Hortega (1882-1945), un paseo por ese bosque y por esa época deslumbrante, el primer tercio del siglo XX, la edad de plata de la cultura española.

Entre los más notables árboles neurológicos, además de Nicolás Achúcarro, fallecido muy prematuramente, con 37 años, destaca el trío de ases de Rafael Lorente de No, Fernando de Castro y el propio Pío del Río Hortega. Entre ellos, este último, tanto por sus aportaciones científicas como por su proyección internacional, es el más importante de todos, según el historiador de la medicina José María López Piñero. Y, como ocurre con frecuencia, de Del Río Hortega faltan biografías, como faltan de tantas personas, hombres y mujeres, que se han dedicado a la investigación en España. Esta cultura llena de lagunas —lacustre, según Augusto Monterroso— va desecándose poco a poco gracias a visiones nuevas, aportaciones originales, como esta de Elena Lázaro, que permiten entender y conocer personalidades influyentes y poliédricas, como la del histólogo vallisoletano. Biografías, afortunadamente, escritas y pensadas para el gran público.

Entre los investigadores alemanes que leían a Hortega se puso de moda el verbo ‘hortegieren’, “horteguear”, con el cajaliano significado de utilizar con precisión una técnica concreta de tinción en el laboratorio. De hecho, la disputa histórica entre Del Río y Cajal surgió, entre otros diversos y múltiples motivos, porque el discípulo desarrolló una técnica de tinción, la del carbonato de plata, ideada por él mismo. En histología, entonces, uno valía tanto como su capacidad de inventar y usar técnicas de tinción, los sistemas para distinguir qué hay en el interior de las células, una especialidad en la que Cajal había sido sobresaliente. Con su técnica, Del Río describió la microglía, un tipo de células neurológicas que forman el sistema inmunitario del sistema nervioso central, a las que Cajal había descrito erróneamente y que pasaron a llamarse células de Hortega. Más adelante describió también, incluidas las funciones en su último trabajo científico, la oligodendroglía, otro tipo de células del sistema nervioso. No en vano su laboratorio, heredado tras la temprana muerte de Achúcarro, era, según Cajal, “la más activa de las hijuelas del Laboratorio de Investigaciones Biológicas”, el que había creado el Nobel.

Tras la agria disputa con Cajal, Del Río hubo de cambiar la sede de su laboratorio, y esa circunstancia, precisamente, le permitió conocer, según el relato de Severo Ochoa, a Nicolás Gómez del Moral, el “íntimo amigo” que brindó “sus más solícitos y afectuosos cuidados” a Del Río, al que el encontronazo con Cajal había hecho enfermar con “elevada fiebre e incesante delirio”. Sin embargo, un llamativo silencio evita el nombre de Gómez del Moral en los trabajos sobre Del Río, incluso aquellos que hablan con detalle de su vida y de su infancia. Sale mucho Portillo, su pueblo natal, y muy poco Nicolás, su pareja, algo que no debería dejar de llamar la atención. ¿Es posible pensar en la vida de Severo Ochoa sin Carmen o en la de Cajal sin Silveria? ¿Tiene sentido, entonces, ocultar a Nicolás?

Por eso parece oportuno el libro de Lázaro, como es oportuno preguntarse si es pertinente hablar de la condición sexual del investigador. Javier Armentia, prologuista de este libro, astrofísico y vocal de PRISMA, la Asociación para la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación, asegura que “no entenderíamos el género biográfico sin alusiones al yo y a sus circunstancias. Pero además, cuando esa experiencia vivencial supone un delito (como lo era la homosexualidad en los tiempos de Pío del Río Hortega) y te puede hacer objeto de inquinas o desprecio, es algo relevante”. Si una biografía muestra cómo es una persona —qué hizo, dónde y cómo—, “es comprensible que el entorno familiar, social, las relaciones, la vida compartida sean parte de la historia, porque permiten entender un personaje que ha contado con esos apoyos (o esas trabas) en su desarrollo como persona destacada”.

Y con respecto al campo de la investigación, “ese que querríamos ver regido por la objetividad y la razón que aplica a su análisis del mundo”, dice Armentia, “la gente se comporta, sin embargo, movida por el prejuicio y la desconfianza, pero tiene menos lógica. Conocer, por tanto, a grandes personajes del mundo de la ciencia que fueron o son LGTBIQ proporciona una visibilización que desmonta esos prejuicios, que evidencia que la discriminación que existe no debería justificarse en que es de señores educados no hablar de con quién se va uno a la cama”.

Así, Elena Lázaro nos saca del doble armario en el que se encuentra a Pío del Río, el de la invisibilidad de los científicos y el de su condición sexual. Un título, pues, doblemente oportuno. Y una historia apasionante, la de la época y la de la peripecia personal de Pío del Río Hortega, vallisoletano, histólogo de relevancia mundial, republicano comprometido que murió en el exilio franquista y homosexual.

miércoles, 24 de junio de 2020

#hemeroteca #libros #homosexualidad | Elena Lázaro: «Este libro es una mezcla de elementos, de intereses, de miradas e incluso de estilos»

Imagen: Next Door / Elena Lázaro

«Este libro es una mezcla de elementos, de intereses, de miradas e incluso de estilos»

Elena Lázaro Real | Next Door Publishers, 2020-06-24

https://www.nextdoorpublishers.com/este-libro-es-una-mezcla-de-elementos-de-intereses-de-miradas-e-incluso-de-estilos/ 

Nunca he sido un hacha clasificando conceptos. Tampoco recibiré nunca el Nobel de la adjetivación y creo que semejante limitación no tiene otra razón que no sea mi alergia al etiquetado. Soy incapaz de categorizar, de comprimir la realidad. Y esta vez no iba a ser una excepción.

¿Cómo definiría ‘Un científico en el armario’? Si tengo que hacerlo yo vamos a necesitar demasiado tiempo porque este libro es bien parecido a su autora, es decir, una mezcla de elementos, de intereses, de miradas e incluso de estilos.

‘Un científico en el armario’ podría ser una biografía, por cuanto existe en sus páginas una narración histórica de la vida de Pío del Río Hortega, científico perteneciente a la Escuela Histológica Española exiliado en Argentina tras la Guerra Civil.

‘Un científico en el armario’ podría ser una obra de divulgación por cuanto pretende contribuir a entender la investigación histológica y neurológica a partir de la obra de uno de los científicos más relevantes del primer tercio del siglo XX, dos veces candidato al Premio Nobel.

‘Un científico en el armario’ podría ser el relato de una vida imaginada a partir de las pistas contenidas en unas cartas firmadas hace casi un siglo por Nicolás Gómez del Moral, la persona con la que Pío del Río Ortega compartió su vida; su pareja.

‘Un científico en el armario’ podría pues ser una obra de historia política escrita por una aprendiz de historiadora, una obra de divulgación narrada por una periodista científica o sencillamente una novela breve imaginada por una aficionada a la narración de historias, una “cuentista”[1]. Pero no seré yo quien la defina. Eso es tarea para alguien más capacitado que su autora, es decir, las personas que la lean.

Así que lean y etiqueten.

[1] Supongo que contadora de cuentos sería más adecuado, pero esa etiqueta de “cuentista” me la puso mi madre hace demasiados años cuando adaptaba la realidad en mis explicaciones y trataba de adornar mis meteduras para ahorrarme broncas y siempre me ha parecido una palabra entrañable.

#libros #homosexualidad #testimonios | Un científico en el armario : Pío del Río Hortega y la historia de la ciencia española

Un científico en el armario : Pío del Río Hortega y la historia de la ciencia española / Elena Lázaro Real ; prólogo de Javier Armentia.

Pamplona : Next Door, 2020 [06-24].
176 p.
Serie: El Café Cajal ; 11.

/ ES / ENS / BIO / Libros / Ciencia / Gais / Historia – Siglo XX / Homofobia / Homosexualidad / Memoria histórica / Neurociencia / Nicolás Gómez del Moral / Pío del Río Hortega / Testimonios
📘 Ed. impresa: ISBN 9788412159837 / 19,00 €

[.es] El primer tercio del siglo XX fue un tiempo de avance político, social y cultural en la Historia Contemporánea española en el que la ciencia vivió su Edad de Plata... Sin embargo, aún se mantienen ocultas las vidas y obras de parte de sus protagonistas. ‘Un científico en el armario’ recupera la vida personal y la obra científica de una de las personas más relevantes de la neurociencia universal: Pío del Río Hortega, candidato en dos ocasiones al premio Nobel y doctor honoris causa por la Universidad de Oxford. Hablar de Pío del Río Hortega es hablar de la investigación neurológica y algunas de sus principales figuras, pero, sobre todo, es dar a conocer la transformación social y cultural del país que tuvo lugar el pasado siglo. El profesor compartió su vida con Nicolás Gómez del Moral con naturalidad y sin ocultarse, en un tiempo en el que para algunos atacar la homosexualidad era un deber patriótico. Nicolás Gómez del Moral acompañó al científico en sus éxitos y en sus fracasos, siguiéndole hasta su exilio primero en Inglaterra y después en Argentina. En un tiempo como el nuestro en el que la identidad sexual y de género es reivindicada públicamente, la ciencia española debería sacar del armario en el que encerró hace años a uno de sus mejores investigadores.

jueves, 9 de abril de 2020

#hemeroteca #neurociencia #industriafarmaceutica | La industria farmacéutica advierte de que el párkinson será pandemia en 2040

Imagen: Google Imágenes
La industria farmacéutica advierte de que el párkinson será pandemia en 2040.
Los laboratorios provocan un boom de I+D frente a esta patología. En España se desarrollan más de 30 ensayos con pacientes.
Alfonso Simón Ruiz | Cinco Días, 2020-04-09
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/08/companias/1586363240_395556.html

El párkinson sigue avanzando sin un tratamiento. La industria farmacéutica lleva desde hace años intentando encontrar una terapia sin suerte, pero en los últimos tiempos ha habido un boom de investigaciones novedosas con decenas de ensayos clínicos con pacientes en todo el mundo. Este sábado se conmemora el día mundial de esta patología neurodegenerativa que amenaza con convertirse en un problema global. Grandes laboratorios como Sanofi, Roche o Abbvie están apostando por este campo.

“Se prevé que en 2040 se convierta en una pandemia, que afectaría a unos 12 millones de personas a nivel mundial”, explica la patronal Farmaindustria a través de un comunicado. El término pandemia es comúnmente utilizado en el caso de un virus que se expande a nivel global con transmisión local. En esta enfermedad no es un virus, sino que se trata de una patología neurodegenerativa, crónica y sin cura vinculada a la acumulación de la proteína alfa-sinucleína en el sistema nervioso. Actualmente existen en el mundo cerca de 10 millones de afectados, según Parkinson’s Foundation de EE UU, y 160.000 personas en España, con datos de la Federación Española de Parkinson.

En España se confirma “esta incesante actividad de los laboratorios”, según Farmaindustria. El Registro Español de Ensayos Clínicos que impulsa la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) recoge 31 ensayos activos de compañías grandes como Roche, Sanofi, Abbvie, Zambon o Biogen, además de otras de menor tamaño como Theravance, Combino Pharm, NeuroDerm o Contera Pharma. A eso se suma otros 31 estudios ya finalizados de laboratorios como Pfizer.

Al otro lado del Atlántico, la base de datos gubernamental de EE UU llamada Clinical Trials recoge 64 ensayos en distintas etapas de desarrollo. En la última fase, la 3, la que mide la eficacia en cientos o miles de pacientes, hay ya 20 ensayos en marcha iniciados por la industria farmacéutica.

Nuevos descubrimientos
Durante años, las compañías farmacéuticas se han dado contra una pared en el campo de la I+D, fracasando muchos ensayos frente a esta patología. Como explican desde Farmaindustria, “hace más de tres décadas que la levodopa, cuyo fin es el de generar dopamina, neurotransmisor presente en distintas áreas del cerebro y especialmente relevante para la función motora del organismo, revolucionó el tratamiento del párkinson, y en la actualidad sigue siendo la principal opción”, aunque básicamente sirve para frenar algunos síntomas de la enfermedad que produce temblores y rigidez.

“En los últimos tres o cuatro años ha habido un boom de nuevos ensayos clínicos desde los descubrimientos recientes de la acumulación de la proteína sinucleína. En los últimos 12 o 20 años hubo un parón muy grande, pero ahora hay descubrimientos más esperanzadores”, asegura Pablo Mir, médico de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y coordinador de la unidad de trastornos del movimiento del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

Este especialista explica que hasta hace poco se buscaban fármacos neuroprotectores, una vía que no ha tenido éxito y afirma que en la actualidad hay multitud de ensayos de terapias dirigidas, como anticuerpos monoclonales o para controlar la producción de sinucleína, además de otros en casos para pacientes con algunas mutaciones genéticas.

Según la SEN, se han descrito más de 20 mutaciones genéticas asociadas que podrían explicar cerca del 30% de los casos. Esta sociedad científica calcula que en 30 años se triplique los casos de afectados en España.

viernes, 15 de marzo de 2019

#hemeroteca #sexo #sextech | Los robots sexuales ya están aquí, ¿debe haber leyes que los regulen?

Imagen: El País / 'Sexbots' o robots sexuales
Los robots sexuales ya están aquí, ¿debe haber leyes que los regulen?
El autor considera que los 'sexbots' plantean problemas de ética y privacidad como, por ejemplo, en el caso de los robots con forma de niño.
Francis X. Shen | El País, 2019-03-15
https://elpais.com/tecnologia/2019/02/14/actualidad/1550144811_560964.html

Los robots ya están aquí. ¿Les siguen de cerca los robots sexuales?

Según afirman desde el 'Informe Drudge' hasta 'The New York Times', los robots sexuales, o sexbots, se están convirtiendo rápidamente en parte del tema de conversación nacional sobre el futuro del sexo y de las relaciones. Detrás de los titulares hay varias empresas que desarrollan actualmente robots diseñados para proporcionar compañía y placer sexual a los seres humanos, y ya hay algunos en el mercado.

A diferencia de los juguetes y de las muñecas sexuales, que por lo general se venden en tiendas discretas y se esconden en armarios, los sexbots pueden llegar a ser algo corriente. Un estudio de 2017 indicaba que casi la mitad de los estadounidenses piensan que tener sexo con robots se convertirá en una práctica habitual dentro de 50 años.

Como experto en inteligencia artificial, neurociencia y derecho, me interesan las cuestiones legales y políticas que plantean los robots sexuales. ¿Cómo nos aseguramos de que son seguros? ¿Cómo afectará la intimidad con un robot sexual al cerebro humano? ¿Sería ético el sexo con un robot con aspecto de niño? Y, por cierto, ¿qué es exactamente un robot sexual?

La definición de “robot sexual”

No existe una definición universalmente aceptada de “robot sexual”. Puede que esto no parezca importante, pero en realidad supone un grave problema para plantear cualquier propuesta de regularlos o de prohibirlos.

La principal dificultad es cómo distinguir un robot sexual de un “robot sensual”. ¿El hecho de que un robot sea atractivo para un ser humano y le pueda proporcionar satisfacción sexual lo convierte en un “robot sexual”?

Resulta tentador definirlos como juguetes sexuales centrándose en su uso principal, como hace la legislación. En Alabama, el único estado de EE UU que todavía prohíbe totalmente la venta de juguetes sexuales, el Gobierno se centra en los aparatos “principalmente para la estimulación de los órganos genitales humanos”.

El problema que suscita la aplicación de esta definición a los robots sexuales es que estos últimos cada vez proporcionan mucho más que sexo. Estos robots no son solo muñecas con un microchips sino que usarán algoritmos que aprenden ellos mismos para despertar emociones en su pareja.

Tomemos el ejemplo del robot Mark 1, que se parece a la actriz Scarlett Johansson. A menudo se le considera un robot sexual, pero cuando entrevisté a su creador, Ricky Ma Tsz Hang, me aclaró rápidamente que Mark 1 no está hecho para ser un robot sexual. El objetivo de estos robots será ayudar en todo tipo de tareas, desde preparar la comida de un niño hasta proporcionar compañía a un pariente anciano.

Naturalmente, los seres humanos pueden manejarse bien tanto en el contexto sexual como en el no sexual. Pero, ¿qué pasaría si un robot pudiese hacer lo mismo? ¿Cómo conceptualizamos y dirigimos a un robot que puede pasar del modo “jugar con niños” durante el día al modo “jugar con adultos” por la noche?

Cuestiones legales espinosas
En el caso 'Lawrence contra Texas' de 2003, que marcó un hito, el Tribunal Supremo anuló la ley sobre la sodomía de Texas y estableció lo que algunos expertos han descrito como un derecho a la privacidad sexual.

Actualmente existen divergencias entre los tribunales sobre cómo debería aplicarse el caso Lawrence a las restricciones estatales sobre la venta de juguetes sexuales. Hasta ahora, la prohibición de Alabama se mantiene, pero sospecho que al final se anularán todas las prohibiciones sobre los juguetes sexuales. De ser así, parece poco probable que los estados puedan restringir totalmente las ventas de robots sexuales en general.

Sin embargo, podría ser diferente en el caso de las prohibiciones sobre los robots sexuales con aspecto de niño.

No se sabe a ciencia cierta si ya hay alguien en EE UU que tenga un robot sexual con aspecto de niño. Pero la mera posibilidad de que existan robots sexuales con aspecto de niño ya ha dado lugar a un proyecto de ley bipartidista del Congreso de EE UU, la Ley para Restringir los Robots Electrónicos Pedófilos Explotadores y Realistas, o CREEPER por sus siglas en inglés. La ley se presentó en 2007 y se aprobó por unanimidad seis meses después.

Los políticos estatales seguirán sin duda el ejemplo, y es probable que veamos muchos intentos de prohibir los robots sexuales con aspecto de niño. Pero no está claro si estas prohibiciones superarán las dudas constitucionales que plantean.

Por una parte, el Tribunal Supremo ha mantenido que las prohibiciones sobre la pornografía infantil no violan la Primera Enmienda porque el Estado tiene un interés apremiante en restringir los efectos de la pornografía infantil en los niños representados. Sin embargo, el Tribunal Supremo también ha mantenido que la Ley para la Prevención de la Pornografía Infantil de 1996 era demasiado general en su intento de prohibir la “pornografía infantil que no muestra a un niño real”.

Los robots sexuales con aspecto de niño son robots, no humanos. Al igual que la pornografía infantil virtual, el desarrollo de un robot sexual con aspecto de niño no requiere ninguna interactuación con ningún niño. No obstante, también podría sostenerse que los robots sexuales con aspecto de niño tendrían unos graves efectos perjudiciales que obligan al Estado a actuar.

¿Seguros y fiables?
Los robots sexuales quizás se vuelvan sensibles algún día, pero por ahora, son productos.

Y una cuestión que prácticamente se ha pasado por alto es cómo la Comisión sobre la Seguridad de los Productos de Consumo debería regular los peligros asociados a los robots sexuales. Los productos sexuales actuales no están debidamente regulados, y esto es preocupante teniendo en cuenta que los robots sexuales pueden hacer daño a sus usuarios de muchas maneras.

Por ejemplo, existe peligro incluso en una escena aparentemente inocente en la que un robot sexual y un ser humano se cogen de la mano y se besan. ¿Qué pasaría si los labios de los robots sexuales estuviesen fabricados con pintura con plomo o alguna otra toxina? ¿Y qué pasaría si el robot, que tiene la misma fuerza que cinco humanos, aplastase por accidente el dedo del humano en un arrebato de pasión?

Y no se trata solo del daño físico, sino también de la seguridad. Por ejemplo, al igual que una pareja humana aprende recordando qué palabras son tranquilizadoras y qué tipo de caricia resulta reconfortante, también es probable que un robot sexual almacene y procese una enorme cantidad de información íntima. ¿Qué regulaciones existen para garantizar que estos datos sigan siendo privados? ¿Hasta qué punto será el robot sexual vulnerable al pirateo informático? ¿Podría el Estado utilizar los robots sexuales como aparatos de vigilancia para los delincuentes sexuales?

Los 'sexbots' en la ciudad

La decisión de los Gobiernos de regular los robots sexuales y la manera en que lo harán dependerán de lo que aprendamos – o de lo que supongamos – sobre los efectos de estos robots en las personas y la sociedad.

En 2018, el Ayuntamiento de Houston salió en todos los titulares al aprobar una ordenanza para prohibir la entrada en funcionamiento del que habría sido el primer “burdel” de robots de EE UU. En una de las reuniones comunitarias, uno de los asistentes advertía: “Un negocio como este destruiría los hogares, las familias y las economías de nuestros vecinos y causaría un gran revuelo comunitario en la ciudad”.

Pero estas predicciones alarmantes son pura conjetura. Hoy en día, no existen pruebas de cómo afectaría a las personas o a la sociedad la introducción de robots sexuales.

Por ejemplo, ¿habría más o menos probabilidades de que un hombre que utilizase un robot sexual con aspecto de niño hiciese daño a un niño humano real? ¿Sustituirían los robots a los seres humanos en las relaciones o mejorarían las relaciones como lo pueden hacer los juguetes sexuales? ¿Llenarían los robots sexuales un vacío para aquellos que están solos y no tienen pareja? Y del mismo modo que los pilotos utilizan simuladores de vuelo virtuales antes de pilotar un avión de verdad, ¿podrían las personas vírgenes utilizar robots sexuales para practicar el sexo de manera segura antes de probar el sexo real?

Dicho de otra manera, hay muchas más preguntas sin respuesta sobre los robots sexuales que robots sexuales reales. Aunque resulta difícil realizar estudios empíricos hasta que los robots sexuales estén más extendidos, la regulación con conocimiento de causa exige que los científicos analicen urgentemente estos temas. De lo contrario, puede haber decisiones regulatorias reaccionarias basadas en suposiciones y en el temor a los supuestos más catastróficos.

Un mundo feliz
Una cuestión que me fascina es la manera en que el tabú de turno sobre los robots sexuales crece y decrece conforme pasa el tiempo.

Hubo una época, no muy lejana, en la que los humanos atraídos por el mismo sexo se avergonzaban de hacerlo público. Hoy en día, la sociedad también tiene sentimientos encontrados con respecto a la ética de la sexualidad digital, una expresión que se emplea para describir varias relaciones íntimas entre los seres humanos y la tecnología. ¿Llegará un momento, no muy lejano, en que los humanos atraídos por los robots anunciarán de buena gana su relación con una máquina?

Nadie sabe la respuesta a esta pregunta. Pero lo que yo sí sé es que los robots sexuales seguramente estarán el mercado estadounidense dentro de poco, y es importante prepararse para esa realidad. El imaginar leyes que regulen los robots sexuales ya no es una hipótesis de un profesor de derecho o ciencia ficción.

Es un desafío del mundo real al que la sociedad está a punto de enfrentarse por primera vez, y espero que la ley no se equivoque.

Francis X. Shen es profesor asociado de Derecho en la Universidad de Minnesota.


Este artículo está republicado de The Conversation. Aquí puede leer el artículooriginal. 

lunes, 24 de abril de 2017

#hemeroteca #libros #feminismo | Siri Hustvedt: "A un hombre siempre le resulta castrador dar autoridad a una mujer"

Imagen: El Diario / Siri Hustvedt
Siri Hustvedt: "A un hombre siempre le resulta castrador dar autoridad a una mujer".
La autora estadounidense regresa con ‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres’, un ensayo que retrata a partes iguales su interés por el arte, la neurología y el pensamiento literario. "Me parece una locura que alguien considere feminista a Picasso".
Lucía Lijtmaer | El Diario, 2017-04-24
http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/Siri-Hustvedt-entrevista_0_636587028.html

La primera vez que veo a Siri Hustvedt está enmarcada en un portal. Sentada en plena calle, posa con la madurez de los escritores de éxito que son a su vez respetados por crítica y público. La fotógrafa dispara y la escena adquiere un tono simbólico: miro a Siri Hustvedt mirada por una cámara. Las mujeres que miran a las mujeres, pienso, un trasunto de su último libro, 'La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres' (Seix Barral), donde desgrana una serie de ensayos que mezclan sus disciplinas favoritas, arte, ciencia y análisis literario.

La carrera de Hustvedt se despliega especialmente desde 2003. Pese a haber escrito y estudiado diversas disciplinas desde hace más de treinta años, fue con la novela 'Todo cuanto amé' cuando llamó la atención del gran público. Desde entonces, el sempiterno título de 'mujer de Paul Auster' dejó de rondarle con tanta frecuencia, especialmente tras la publicación de 'Elegía para un americano' y 'El verano sin hombres', en los que amor, desamor y los tránsitos de la enfermedad mental la hicieron mundialmente conocida.

Ahora, el regreso de Hustvedt se muestra como un complemento de sus intereses: habla con el mismo entusiasmo y humor sobre migrañas, modelos computacionales y feminismo, todos elementos presentes en su último libro, que presenta en plena vorágine editorial del Día del Libro.

Su último libro es extraño puesto que no es confesional, pero sí tiene algo muy personal. Por ejemplo, el psicoanálisis se pone en valor después de mucha desvalorización por parte de la ciencia.

Soy de un grupo de neuropsicoanálisis desde hace diecisiete años. Una de las premisas es que muchas de las tesis de Freud han sido confirmadas por la neurociencia. Él estudió neurología, era científico, escribió un libro maravilloso sobre la afasia. Creo que se trata de una unión interesantísima. Hay psicoanalistas hostiles a la idea de una unión con la neurociencia, mientras que los neurocientíficos suelen ser más abiertos porque han sido declarados los jefes de la cultura. Se pueden permitir ser benevolentes con los psicoanalistas, que han sido marginados y tienen una posición mucho más difícil.

Usted lo usa varias veces a lo largo del libro para hablar de su propio análisis y cómo le ayuda a escribir.

Se trata de una respuesta poética, pero también analítica a mi propio psicoanálisis que fui adaptando con distintos grupos terapéuticos cuando me pedían que diera conferencias. Pese a que había leído y estudiado psicoanálisis desde la adolescencia, especialmente a Winnicott, lo que me fascinó fue que cuando realicé mi análisis, mi conocimiento previo no fue significativo ni útil. Y no entiendo por qué ese proceso, que es una forma de diálogo, ha sido una gran liberación en mi vida. ¡No entiendo por qué! Pero es así [ríe].

Podría ser porque le obliga a verse desde otro lugar, desde otra perspectiva, que es exactamente lo que hace usted al examinar algunas obras de arte en el libro.

Es verdad. La imaginación es un vehículo para habitar al otro, pero también para habitar otras formas de conocimiento. Puede tratarse de otra disciplina, pero también de otra persona.

El ensayo que da título al libro trata una obra de Picasso, ‘Mujer que llora’, y sirve para explorar cómo las mujeres son vistas en el arte y cómo se crean y centran los discursos alrededor de su percepción. ¿Sabía usted que la última exposición sobre Picasso en Madrid le interpreta como feminista?

Me parece una locura que alguien considere feminista a Picasso. No sé cómo pueden decir eso. He leído muchísimos libros sobre Picasso, la biografía de John Richardson y varios otros. Que no sea feminista no devalúa en nada su obra, y se puede admirar igualmente.

Picasso, para mí, siempre ha sido un innovador estilístico, pero sus sujetos son siempre muy tradicionales, muy clásicos, aunque luego los deconstruyera. Lo comenté con un especialista en Picasso: para él, las mujeres eran objetos sexuales y simbólicos. La subjetividad femenina aparece a veces, por ejemplo, con algún retrato de su esposa, donde se ve que le interesa su vida interior. Pero ¿Picasso feminista? ¡Es absurdo!

La exposición comisariada por Anne Wagner habla de que las mujeres se usan en su obra como armas.

Ah, lo pillo. La pintura se "resignifica", como dicen ahora. Y las mujeres en la guerra también son vistas como víctimas. Tampoco me parece una posición feminista, qué quieres que te diga [ríe].

Su libro también trata a los hombres que no dejan hablar a las mujeres: usted describe un caso muy concreto durante un panel en una universidad. No dejaron hablar a una mujer, aunque de manera sutil. Pero no le dejaron hablar.

Sí, ¡aquella fue una situación terrible! Éramos tres mujeres en un grupo de 15 personas. Fue extraordinario ver cómo sucedía. En ese seminario, a mis 62 años yo era la más joven. Y estos hombres simplemente no veían lo que le estaban haciendo a esa persona. No le dejaban hablar.

¿Qué le parecen los libros que se están escribiendo alrededor de esta temática, como 'Los hombres me explican cosas', de Rebecca Solnit?

Yo tengo una posición mucho más teórica, pero Solnit tiene razón. En mi ensayo sobre Karl Ove Knausgard lo interpreto como un problema de emasculación. Como los hombres se valoran de acuerdo al valor que les otorgan otros hombres. Las mujeres pueden ser ignoradas, incluso aquellas que no son especialmente tímidas. He estado en muchísimas conferencias en las que las mujeres son tímidas y no insisten en sus argumentos. Pero esta persona sí lo hacía y no le dejaban existir.

Su descripción de la situación provocaba furia al leerla.

Lo sé, pero el humor es un buen arma. O te lo tomas como algo absurdo o te enfadas. Por supuesto, cuando lo ves sientes muchísima rabia, pero puedes elegir como tratarlo [ríe].

El ensayo sobre Karl Ove Knausgard es extremo, resume cómo las mujeres son invisibles en literatura porque se consideran un nicho y no suponen competencia para un autor como él.

Yo no creo que Knausgard piense que las mujeres no sepan escribir. Creo que cuando le entrevisté me dijo algo que muchos hombres en literatura sienten: que compiten con otros hombres y que las mujeres, aunque sean brillantes, no son parte del juego. Ese es un problema enorme y suele ser verdad. No se trata de un ataque, quiero entender por qué pasa.

Por ejemplo, cuando un hombre quiere que le firme el libro inmediatamente dice que es para su mujer y que él no lee ficción. A un hombre siempre le resulta castrador dar autoridad a una mujer, es una cuestión de autoría.

De la misma manera, usted alude a un estudio de Goodreads que incide en como los hombres no leen a mujeres y que por tanto siempre son categorizadas como "literatura femenina".


Eso es muy común. Las artes se consideran espacios femeninos y la ciencia masculina. Me suele pasar que los hombres leen mi no ficción y las mujeres mis novelas. Soy un sujeto escindido [ríe].

Además, cuando las mujeres crean personajes, inmediatamente son percibidas como el personaje de sus novelas. Toda novela escrita como mujer se percibe como autobiográfica.

Cuando no escribes literatura confesional, creen que sí lo haces. Siempre pasa, ¡aunque te lo hayas inventado todo! Cuando escribí ‘El verano sin hombres’ todo el mundo incluidos mis amigos pensaron que estaba sufriendo una crisis matrimonial. ¡Y no era así! ¡Simplemente me lo inventé! En cambio, cuando un hombre escribe una y otra vez la misma historia, y es siempre autobiográfica y estupenda, se les lee de otra manera.

Me resulta extrañísimo que se reduzca todo a la autobiografía. Mi conclusión es que el hecho de que la mujer tenga imaginación es siempre problemático.

Su ensayo sobre el porno y Susan Sontag activa la idea de lo radical. Algunas feministas son muy contrarias al porno.

No soy una gran consumidora, como explico en el texto. Lo que no entiendo es que la gente lo considere aburrido o que no les excite. Me sorprende muchísimo, a menos que hablen de algo violento, que sí queda fuera de mi espectro erótico. Pero si se trata del debate feminista, soy de las defensoras de la pornografía, evidentemente siempre que se trate de adultos que la realizan de forma consentida.

Su libro tiene algo de gabinete de curiosidades decimonónico, con un montón de compartimentos que dialogan. A usted le obsesiona la pregunta de por qué no se comunican arte y ciencia. ¿Es el conocimiento demasiado estanco en la actualidad?

El diálogo ha aumentado porque ciertas disciplinas han asumido que necesitan aire, y que ese aire puede venir de otras disciplinas. En las humanidades se han adoptado algunas ideas científicas para los estudios literarios, con mayor o menor éxito. Hay algo de diálogo y charlas interdisciplinares pero son pocas. Yo puedo permitirme el lujo de leer sobre muchísimas cosas porque no tengo que ocuparme de escribir trabajos académicos para mantener mi posición en una universidad, pero es muy poco común.

Usted habla de como la especificidad de internet tiene algo que ver con eso.

La gente sabe más y más sobre menos y menos cosas. Y el conocimiento compartido es prácticamente inexistente. En algunos espacios puedes citar argumentos filosóficos muy importantes y nadie sabe de qué estás hablando.

En el ensayo ‘Historia de los peinados’ realiza una labor antropológica: el pelo se usa como marca de género, pero también como un espacio psicoanalizable de sus propias fábulas y relatos.

Sí, está en el centro de todo. Al fin y al cabo "trenzar" es una metáfora muy antigua para el verbo narrar. La rueca en la mitología noruega se relaciona con narrar. La historia de Rapunzel me fascina. Es maternal, trata sobre el amor de una madre, que más adelante se sustituye: hay una madre original y una sustituta, algo clásico de las fábulas.

He leído que también le obsesiona Goya.

Sí, no puedo parar de mirar sus cuadros.

Y encontró una cara en uno de ellos, ‘Los fusilamientos del Dos de Mayo’.

Sí, los historiadores del arte no están muy contentos con eso. Me pasó también con un cuadro de Vermeer, encontré un pequeño huevo que nadie había visto en ‘La muchacha del collar de perlas’, lo que le daba un nuevo significado como pintura de anunciación. Ahora se la considera como tal, pero nadie me reconoció el mérito.

¿No?

Sé que publiqué sobre eso antes que nadie, pero ya se sabe cómo son los amantes de las jurisdicciones [ríe].

martes, 1 de diciembre de 2015

#hemeroteca #ciencia | No hay un cerebro masculino y otro femenino

No hay un cerebro masculino y otro femenino.
El estudio de 1.400 cerebros humanos descarta que haya diferencias anatómicas significativas por razón de sexo.
Miguel Ángel Criado | El País, 2015-12-01
http://elpais.com/elpais/2015/11/30/ciencia/1448904392_009014.html

Un estudio con centenares de imágenes de cerebros de hombres y mujeres no ha encontrado pruebas de que existan un cerebro masculino y otro femenino. Aunque hay algunas diferencias anatómicas en determinadas áreas en función del sexo, estas no permiten dividir a los humanos en dos categorías. En realidad, el cerebro de cada uno es un mosaico con elementos tanto femeninos como masculinos.

Ideas como las de la inteligencia emocional, éxitos comerciales como el reciente libro ‘El cerebro femenino’ o, en el siglo pasado, la saga de ‘Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus’, abonaron el terreno al dimorfismo sexual del cerebro. Si hay diferencias entre hombres y mujeres en otras parte de su anatomía, en particular los genitales, ¿por qué no va a haberla en el cerebro? Y si la hay en lo físico, en el cerebro, igual también se da en lo esencial, la mente.

Sin embargo, no hay pruebas de que, desde el punto de vista de su materia gris, materia blanca, conexiones neuronales o el grosor de la corteza cerebral, el cerebro de una mujer y de un hombre sean diferentes por el simple hecho de su sexo. Más bien, las pruebas apuntan a lo contrario. En uno de los mayores estudios que se han realizado, un grupo de investigadores israelíes, alemanes y suizos han comparado la anatomía de 1.400 cerebros de hombres y mujeres para concluir que, más que dos categorías, lo que hay es un mosaico cerebral.

"En lo genital, hay diferencias según el sexo que se van sumando hasta crear dos tipos, los genitales masculinos y los genitales femeninos", dice la investigadora de la Universidad de Tel Aviv y principal autora del estudio, Daphna Joel. "Sobre el 99% de las personas tienen genitales masculinos o femeninos y solo unos pocos tienen ya sea órganos genitales cuya forma está entre las formas masculina o femenina, o bien tienen algunos órganos con la forma masculina y otros con la femenina. Son los que llamamos intersexuales", añade.

Sin embargo, el hermafroditismo cerebral es la norma y los cerebros 100% masculinos o femeninos son la excepción. "Más bien, lo que hay son muchos tipos de cerebros", sostiene Joel. "Además, el tipo de cerebros que solo presentan características más prevalentes en los hombres que en las mujeres son muy raros, tan raros como el tipo de cerebros con un perfil que predomine entre las mujeres", añade.

Para sostener estas afirmaciones, Joel y sus colegas recopilaron imágenes del cerebro de voluntarios de varios proyectos científicos. Además de la heterogeneidad de la muestra (un total de 1.400 personas), su investigación, recién publicada en PNAS dispone de una fortaleza extra. Las neuroimágenes se obtuvieron con distintas tecnologías y métodos para evitar sesgos. Mientras unas determinan mejor el grosor de la corteza cerebral, otras registran la estructura y dimensiones de las distintas áreas del cerebro.

Uno de los estudios, por ejemplo, se apoyó en imágenes del cerebro de casi 300 personas (169 mujeres y 112 hombres). Usando la técnica conocida como morfometría basada en vóxel (VBM, por sus siglas en inglés) que les permitió establecer el volumen de materia gris de 116 áreas del cerebro.

"No hay ninguna región en nuestras muestras que revele una clara distinción entre una forma masculina y una forma femenina, es decir, que se presente de forma evidente solo en los hombres o solo en las mujeres", destaca Joel. "En realidad, hay un alto grado de superposición entre mujeres y hombres en todas las regiones estudiadas", añade. Aún así, se quedaron con las 10 zonas que mostraron mayor contraste en función del género. Fue el caso de los dos lados del giro frontal superior, del núcleo caudado o los dos hemisferios del hipocampo, todas por debajo de un nivel estadísticamente significativo.

Con estas diez áreas pudieron crear una especie de continuo desde el extremo masculino al extremo femenino. El cerebro de apenas el 1% de los hombres y solo el 10% de las mujeres caía en cada extremo y un tercio de las personas tenían cerebros anatómicamente intermedios. Las pruebas las repitieron con otras muestras de personas y tecnologías, como la de imagen por tensores de difusión, con la que se puede establecer la conectividad entre las distintas zonas del cerebro. En todas ellas, los resultados fueron similares.

"La mayoría de los humanos tienen cerebros compuestos por mosaicos de características que los hacen únicos, algunas son más comunes entre las mujeres en comparación con los hombres y otras lo son más en los hombres respecto de las mujeres y aún otras son comunes tanto a hombres como a mujeres", comenta la investigadora israelí.

Las teorías sobre la diferenciación sexual en el cerebro cobraron fuerza a mediados del siglo pasado. Pero, como comenta el investigador del Neurocom y profesor de la Universidad de Coruña, Xurxo Mariño, "aquellos trabajos se centraron en la sexualidad, en especial en el estudio de la emergencia de la homosexualidad". Algunos se empeñaron en encontrar características anatómicas que la explicaran y encontraron algunas, como el menor tamaño de una estructura cerebral llamada estría terminal en las mujeres y también en los hombres transexuales.

Los estudios entonces estaban basados en cuestionarios o en muestras cerebrales ‘post mortem’, no en observaciones directas del cerebro de personas vivas y sus diferencias anatómicas. Esto es algo que solo la moderna tecnología de neuroimagen está permitiendo. Aún así, recuerda Mariño, "ya en 1948 hubo quien habló más de un continuo cerebral que de categorías dicotómicas". Fue el biólogo Alfred Kinsey quien, con sus escala sobre la orientación sexual, se adelantó al estudio actual.

martes, 14 de octubre de 1986

#hemeroteca #homenajes #homosexualidad | Los restos mortales de Pío del Río, en España

Imagen: Vallodolid, la mirada curiosa

Los restos mortales de Pío del Río, en España.

El País, 1986-10-14

https://elpais.com/diario/1986/10/15/agenda/529714801_850215.html 

Procedentes de Argentina, llegaron a Madrid el pasado lunes los restos mortales del científico Pío del Río Hortega, considerado como el sucesor de Santiago Ramón y Cajal, para ser inhumados en el panteón de Hombres Ilustres de Valladolid. El ministro de Justicia, Fernando Ledesma, en nombre del Gobierno español, presidió los actos de la recepción oficial de los restos mortales del científico, que se celebró en la Residencia de Estudiantes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Acompañaban al ministro de Justicia el de Educación, José María Maravall; el secretario de Estado de Universidades, Juan Rojo, y el presidente del CSIC, Enrique Trillas, además del alcalde de Valladolid, Tomás Rodríguez Bolaños y el premio Nobel Severo Ochoa.

Y TAMBIÉN…
Los maceros del ayuntamiento de Valladolid.

Jesús Anta Roca | Valladolid, la mirada curiosa, 2021-04-07
https://jesusantaroca.wordpress.com/2021/04/07/los-maceros-del-ayuntamiento-de-valladolid/

Los restos de Pío del Río Hortega se trajeron a Valladolid en 1986 por acuerdo municipal, y antes de depositarlos en el Panteón de Personas Ilustres, se le rindió un homenaje en el patio del Colegio de Santa Cruz.