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viernes, 4 de agosto de 2017

#hemeroteca #poblacionsefardi | En la lengua de Sefarad

Imagen: El Mundo / Avner Perez, Margalit Matitiahu, Myriam Moscona y Mario Levi
En la lengua de Sefarad.
Tras siglos de nomadismo y marginación, el sefardita o judeoespañol se propone dejar de ser una lengua olvidada. Junto a otras instituciones, la RAE planea la creación de una academia que regule y preserve esta lengua originaria de los judíos expulsados de España en el s. XV. Hablamos con cuatro escritores que conocen o utilizan este idioma sobre su salud, su presente y especialmente su futuro.
Andrés Seoane | El Cultural, El Mundo, 2017-08-04
http://www.elcultural.com/noticias/letras/En-la-lengua-de-Sefarad/11072

A finales del siglo XV, con los muros de Granada, último bastión moro en la península, todavía humeando; los Reyes Católicos implementaron una ambiciosa política de homogeneización religiosa cuya consecuencia inmediata más evidente fue la expulsión de alrededor de 150 mil judíos. La mayoría de ellos no pudieron llevarse casi nada de sus bienes, pero en sus macutos, junto a las llaves de sus antiguas viviendas, marcharon al exilio con un patrimonio mucho más rico, su lengua. Desde el norte de África hasta los Balcanes, estos refugiados extendieron un idioma que, con ligeras contaminaciones a lo largo de los siglos, ha mantenido hasta el día de hoy la esencia y los modismos del español de entonces.

En la actualidad se calcula que el número de hablantes de judeoespañol o ladino ronda los 150 mil, aunque unas 400 mil personas tienen algún conocimiento de la lengua. Ante su franco declive, está considerado por la UNESCO como una lengua en serio peligro de extinción, la Real Academia Española, en colaboración con instituciones como la Autoridad Nacional Ladina o el Centro Sefarad-Israel, pretende crear una academia dedicada al estudio y la preservación de un idioma que, en palabras del director de la RAE, Darío Villanueva, es "un fenómeno cultural e histórico extremadamente importante" al ser un "vestigio de un estado del español anterior al moderno".

La creación de dicha academia, que podría producirse en la ciudad israelí de Tel Aviv durante el próximo año, sería el paso lógico tras el nombramiento de diez expertos en sefardí como académicos correspondientes que realizó la RAE en 2015. "Hemos dado los pasos para que esa realidad se pueda producir. Ya tenemos 10 académicos correspondientes extranjeros especialistas en judeoespañol y que pueden ser el núcleo de esa Academia", ha asegurado Villanueva. Y es que serían estos académicos los responsables últimos de la creación del organismo, que después la RAE admitiría en la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), presidida también por Villanueva, un órgano formado por 23 academias de varios continentes que colabora con la RAE para velar por la unidad de la lengua española más allá de la Península.

Resucitar un idioma
Esta noticia ha sido acogida con notable entusiasmo por parte de los hablantes de sefardita, que aprecian el reconocimiento que les infundiría esta institución, si bien la mayoría son conscientes de la dificultad de resucitar una lengua en vías de desaparición. "Pienso que el judeoespaño como lengua viva está llegando a sus últimas fases de vida. Hoy en día ya no nace gente que tenga el judeoespañol como lengua materna. Los que hablamos judeoespañol somos personas mayores, y nuestro interés es de carácter folclórico y está motivado por la nostalgia", asegura Avner Perez (Jerusalén, 1942) poeta en judeoespañol, filólogo y traductor, que desde 1992 dirige el el Instituto Maale Adumim para el estudio del judeoespañol y su cultura. En opinion del poeta israelí, "ya es demasiado tarde. La academia tiene justificación mientras la lengua esta viva y necesita reglas para su desarollo y normas para el uso de la lengua. El judeoespañol está herido de muerte por lo que ya no hay necesidad de una academia".

Por el contrario, Margalit Matitiahu (Tel Aviv, 1935), reconoce que "es una muy buena idea que me emociona. Siempre se dice más vale tarde que nunca. Si es posible la resurrección, revivir el idioma como lengua diaria, el tiempo nos lo dirá". Escritora en hebreo y judeoespañol y descendiente de la populosa comunidad sefardita de Salónica, que bajo el Imperio Otomano llegó a albergar a más de 50000 judíos; sus padres se establecieron en Israel tras el Holocausto, pero siempre conservaron el idioma que recibieron de generación en generación desde su huida de León en el s. XV. "La historia de la lengua judeoespañola es un fenómeno místico. Sigue viva debido al amor que mantuvieron los judíos hacia España durante 500 años, en los que continuaron pasando la lengua a las generaciones siguientes. Así, yo, nacida en Israel, recibí el amor a España de labios de mis padres".

Como ejemplo de que una lengua puede recuperarse pone el hebreo, idioma oficial del actual Israel, que hasta el nacimiento del país mediterráneo en 1948 llevaba sin hablarse como lengua coloquial desde el siglo II, aunque se mantuvo como lengua religiosa. "Hoy en día se hace todo lo posible por mantener la lengua y pasarla la nueva generación. Se estudia en tres universidades donde se habla de la herencia, la cultura y la música. En Israel se han publicado libros de texto en judeoespañol por primera vez después de más de 500 años", explica la escritora. Pero es precisamente en Israel donde el sefardita está perdiendo la batalla.

Es en el país donde se encuentra la práctica totalidad de hablantes a nivel mundial, Israel, la lengua de origen peninsular está siendo reemplazada por el antiguo, y ahora oficia, idioma del pueblo judío, cuya recuperación elogiaba hace poco David Grossman en su discurso de ganador del premio Man Booker. "La situacion del hebreo es completamente diferente. La lucha entre el hebreo y las lenguas judías, en primer lugar el yiddish, ya finalizó en Israel con la victoria del hebreo sobre las demás. No hay probabilidad de que resuciten ni el yiddish ni el judeoespañol", sentencia rotundamente Perez.

Más allá de Israel
Fuera de las fronteras israelíes, el anuncio también ha generado un vivo interés en los jirones de las antiguas comunidades sefarditas, una de las más importantes la radicada en la ciudad turca de Estambul, que cuenta con unos 15000 integrantes. A ella pertence el escritor Mario Levi (Estambul, 1957), quien a pesar de escribir en turco, es parte de una de las últimas generaciones que aprendió el ladino en casa de labios de sus abuelas. "Ellas no fueron obligadas a aprender turco, pero las generaciones posteriores sí, y la gente joven no sintió la necesidad de conservar el jueoespañol. Las élites judías de Estambul hablaban incluso el francés antes que el ladino, que era visto como una lengua de incultos. Fue una catástrofe". Levi, que defiende el idioma como la única patria del escritor, asegura que una de sus grandes ilusiones sería escribir en la lengua de sus antepasados. "Intento y espero escribir un libro de cuentos en dos idiomas, judeoespañol y turco. Los mismos cuentos, puramente literarios, en dos idiomas. ¿Cuándo? No lo sé. Pero tengo la fuerte esperanza que lo haré algún día".

Un caso similar al de Levi es el de Myriam Moscona (Ciudad de México, 1955), periodista, novelista y poeta, hija de judíos sefardíes nacidos en Bulgaria que emigraron a México en 1948. "La lengua la escuché en mi infancia. En ella me hablaban mis abuelos, que llegaron de Bulgaria ya mayores y nunca pasaron al castellano actual. Jamás les respondí en ladino. Como suelo decir, es una lengua que entró en mi oído, pero no salió por mi boca. Fue ya de mayor que me di cuenta del legado que podía redescubrir y hacer mío. Escribo en ladino por necesidad, es una deuda hacia mis muertos". No obstante, la escritora se muestra reticente al renacimiento y nuevo florecer del judeoespañol, que a su parecer ha dejado de ser una lengua de intercomunicación en la vida diaria. "Ninguna lengua sobrevive por decreto académico. Una vez que los niños han dejado de hablarla será una tarea imposible volver el tiempo atrás. Perder una lengua es una pérdida de identidad para la civilización, una tragedia. No sabe cómo desearía equivocarme, pero no creo que la academia reviva a los hablantes naturales del ladino".

Pervivir en la memoria
Por eso para estos escritores, último vestigio de toda una cultura con ricos periodos de desarrollo, el aspecto clave de la creación de una academia del judeoespañol y de cualquier iniciativa no es tanto la recuperación como la memoria. Una manera de hacer en el presente que el pasado pueda seguir vivo en el futuro. "El judeoespañol como lengua cultural tiene detrás 500 años de creación literaria. Ésta no desaparece, no se puede hablar de su muerte sino que seguirá siempre existiendo gracias a su herencia cultural", defiende Perez, que recalca que en la actualidad el interés por el judeoespañol está basado en el folclore y en la nostalgia. "Tengo la sensación que a causa de su final trágico, del gran exterminio que fue el Holocausto, el potencial literario moderno de la lengua no tuvo la oportunidad de llegar a su maduración, pero espero que gracias a mi trabajo y al de otros como yo, en las próximas generaciones se mantendrá vivo el recuerdo de la lengua de mis antepasados, que desapareció de manera tan trágica".

Y TAMBIÉN…
¡Salvad el ladino!
La RAE promueve la creación de la primera academia del judeoespañol y busca el acuerdo entre diversos estudiosos e instituciones para saldar una deuda histórica con los sefardís.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2017-07-02
https://elpais.com/cultura/2017/07/01/actualidad/1498896419_696009.html

martes, 20 de enero de 2015

#hemeroteca #franquismo | Franco sabía del genocidio judío y ordenó salvar sólo a los españoles "indudables"

Imagen: Público
Franco sabía del genocidio judío y ordenó salvar sólo a los españoles "indudables"
La dictadura franquista conocía la magnitud del genocidio pero sólo ordenó salvar a “los judíos de indudable nacionalidad española”.
Alejandro Torrús | Público, 2015-01-20
http://www.publico.es/politica/franco-sabia-del-genocidio-judio.html

No. Franco no hizo nada para evitar el holocausto judío. La propaganda franquista ha intentado reescribir la historia machaconamente. Desde el ministro Serrano Súñer, el “cuñadísimo”, tras la derrota de Hitler y Mussolini en la II Guerra Mundial hasta la Fundación Francisco Franco en la actualidad, pasando por una larga lista de historiadores del régimen. Sin embargo, parte de la documentación y de los telegramas intercambiados entre el Gobierno de Franco y los embajadores españoles en Europa ha resistido al paso del tiempo y a los distintos intentos para falsear y reescribir la historia.

La obra “Los últimos españoles de Mauthausen” (Ediciones B), que publica el periodista Carlos Hernández de Miguel, y de la que los lectores de Público disfrutarán de cinco adelantos editoriales con testimonios de españoles que sobrevivieron a los campos de exterminio nazi, recoge estos telegramas entre el Gobierno franquista y sus embajadores en los que queda negro sobre blanco que Franco conocía la magnitud del genocidio judío que llevaba a cabo Hitler y que no movió ni un dedo para evitarlo.

"Es una absoluta falsedad que el régimen de Franco tratara de salvar a los judíos de una muerte segura en los campos nazis. Ni tan siquiera puede ser considerado como un cómplice pasivo. Fue cómplice activo y necesario y, por tanto, coatuor de la deportación de los judíos. Cuando alguien tiene la capacidad de salvar a otro ser humano de una muerte segura y no lo hace se convierte en cómplice", denuncia el autor de la obra Carlos Hernández en conversación telefónica con Público.

Es más, la primera muestra de interés del dictador hacia el drama que estaban viviendo los judíos en Europa fue cuando el embajador francés le informó que Alemania estaba incautando los bienes y las cuentas de los judíos españoles. Entonces sí. Franco ordenó que fueran las embajadas españolas las que administraran el dinero y los bienes de los judíos españoles.

Administrar los bienes de "sus judíos"
Fue en diciembre de 1940. La Embajada española en París anunció la expropiación de las posesiones de los judíos a través de un telegrama: "Autoridades Departamento Seine et Oise han comenzado a incautarse bienes de los sefarditas y están bloqueando sus cuentas en los bancos. También en París se proponen desde 1 de enero nombrar administradores judiciales para bienes de los judíos. Urge por tanto resolver este asunto y espero instrucciones"·.

Días después el embajador escribió: "Amplío mi telegrama anterior. Autoridades Departamento Sarthe han empezado hoy a nombrar administradores judiciales para bienes de los judíos españoles con tienda abierta y según parece por orden de autoridades de ocupación". En este caso, el Gobierno de Franco sí puso mucho empeño en que sus legaciones pelearan con las autoridades alemanas para hacerse cargo de la administración de los bienes de "sus judíos". La petición fue aceptada sin mayores problemas por el régimen nazi.

Esta diligencia del Gobierno franquista contrasta con la actitud del mismo cuando Hitler consultó a Franco qué hacer el 20 de agosto de 1940 qué hacer con "los 2.000 rojos españoles" que estaban internados en Angoulême. Franco no contestó. Por eso, el día 28 Alemania insistió ampliando la consulta a los "100.000 rojos españoles" que estaban en los campos de concentración franceses. Aún así, las autoridades españolas tampoco contestaron. Franco ignoró el ofrecimiento de las autoridades alemanas para rescatar a los prisioneros "rojos" españoles. En septiembre, Serrano Suñer se desplazó hasta Alemania para reunirse con Heinrich Himmler. Ese mismo día Alemania emitió la orden de trasladar a todos los "rojos españoles a campos de concentración".

4.500 judíos de nacionalidad española
De la misma manera que con los "rojos", Franco mostró una total indiferencia por la suerte de los 4.500 judíos de nacionalidad española que había en países ocupados por el nazismo y, más aún, por los 175.000 de origen sefardí, descendientes de los judíos expulsados de España, que conservaban sus tradiciones, su cultura y hablaban en una lengua muy similar al castellano antiguo.

De hecho, en enero de 1943 el Gobierno nazi aprobó un decreto por el que permitía a sus aliados repatriar a sus judíos. Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña ya habían denunciado públicamente que Hitler planeaba el exterminio de todos los judíos europeos. Franco volvió a ignorar las peticiones alemanas, a pesar de la insistencia de los nazis. Finalmente, Franco mostró su total desinterés respecto a los judíos españoles enviando interlocutores a Alemania de cuarto de cuarto nivel que demostraron su ignorancia y su falta de interés por la suerte de los judíos.

Sólo a última hora, a mediados de 1944, cuando estuvo convencido de que Hitler sería derrotado en la guerra, Franco realizó gestiones para salvar a pequeños grupos de judíos y dio la orden a sus embajadores para tratar de repatriar a aquellos judíos de "indudable nacionalidad española". El historiador alemán, Bernd Rother, lo describe así: "España solo a regañadientes y de una manera dubitativa protegió a los judíos y limitó la protección a los judíos españoles".

Prueba de ello, son los mensajes que intercambiaban el ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Gómez-Jordana, y sus diplomáticos. En diciembre de 1943 el cónsul general de España en Francia informa a Jordana: "De acuerdo con telegrama VE, intervengo tan solo a favor liberación sefarditas indiscutible nacionalidad española aceptando fin lograr la condición ser repatriados. Respecto los de incompleta documentación me atengo estrictamente instrucciones VE. Ha quedado demarcada totalmente diferencia entre los que están condición ser breve plazo repatriados (pocos casos) y aquellos cuya eventual repatriación puede ser objeto estudio".

Sin embargo, ya era tarde para muchos judíos españoles y para aquellos que alegaban ser descendientes de españoles. La respuesta de Franco llegaba nueve meses fuera del plazo dado por Alemania para reclamar a los judíos. El retraso en la respuesta de Franco se cobraría un número muy alto de vidas que no pudieron escapar del holocausto nazi.

Dos de estas familias fueron la de Mayo y Abastado, quienes tras una larga detención fueron deportados a Alemania ya que Franco no se pronunciaba sobre su destino. Cuando llegó la orden, era tarde. Así escribía el cónsul español en París, Alfonso Fiscowich, al ministro Gómez-Jordana:

"Familias Mayo y Abastado después de larga detención han sido deportadas Alemania. La primera había sido autorizada entrar España por telegrama VE nº 3252 habiendo este Consulado realizado con el mayor interés reiteradas gestiones por desgracia infructuosas. La segunda no había cumplido todos los requisitos exigidos para considerar su nacionalidad como indiscutible no entrando por lo tanto en la categoría de repatriados. Ambas han sufrido ....... consecuencias señaladas en mi telegrama nº 44 y despacho 798". Era el 10 de marzo de 1944. Había pasado casi un año desde que expiró el ultimátum alemán.

A pesar de Franco
Frente a la indiferencia de Franco, hubo diplomáticos españoles que se jugaron el puesto, y la vida, en salvar a los judíos de una muerte segura. La historiografía franquista ha utilizado las hazañas de estos diplomáticos para tratar de limpiar su imagen. Sin embargo, los hechos contradicen esta revisión de la historia. Prueba de ello, es el caso de Eduardo Propper, quien expidió, en 1940, miles de visados de tránsito para judíos que deseaban huir de la Francia ocupada fue destituido e incluido en la lista negra por Serrano Suñer.

Algo similar le ocurrió a Miguel Ángel de Muguio, encargado de negocios de la Embajada de España en Budapest, que informó continuamente a Madrid sobre la discriminación, las amenazas y los crímenes que se perpetraban contra la comunidad judía de Hungría y que ante el silencio de su Gobierno emprendió por su cuenta y riesgo una serie de actuaciones encaminadas a proteger a diferentes grupos de adultos y especialmente de niños judíos. Su actuación indignó a las autoridades húngaras que protestaron formalmente ante el Ejecutivo español. Franco le cesó fulminantemente.

"Diplomáticos como Ángel Sanz trabajaron para evitar la muerte de judíos. Pero no fue gracias a sus jefes sino a pesar de lo que mandaban sus jefes y Franco. La actitud del régimen fue la de la indiferencia. No tuvo ni un gesto de humanidad. Afortunadamente, un grupo de diplomáticos se salvo estas órdenes y actuó por su cuenta y riesgo a favor de los judíos", sentencia el autor de la obra Hernández de Miguel, que señala que el único objetivo de la obra que acaba de publicar es "poner la Historia donde estaba: en la verdad y no en la manipulación franquista".

DOCUMENTACIÓN 
Liberados en el campo nazi de Mauthausen, olvidados en España
La geopolítica dejó a los españoles republicanos sin un hogar al que regresar.
Carlos Hernández | Público, 2015-01-26
http://www.publico.es/politica/liberados-campo-nazi-mauthausen-olvidados.html
Así se organizaban los presos republicanos en el campo nazi de Mauthausen
Carlos Hernández | Público, 2015-01-22

http://www.publico.es/politica/organizaban-presos-republicanos-campo-nazi.html 
"Salvé mi vida lamiendo las gotas de agua que se condensaban en los tornillos del tren"
El cordobés Virgilio Peña, prisionero nº 40.843 del campo de concentración de Buchenwald, fue detenido en Francia como miembro de la Resistencia.
Carlos Hernández | Público, 2015-01-22
http://www.publico.es/politica/salve-mi-vida-lamiendo-gotas.html
Elegido para morir
Cerca de 5.500 españoles que murieron entre las alambradas nazis fueron víctimas del hambre, del trabajo esclavo, de las enfermedades y de los malos tratos.
Carlos Hernández | Público, 2015-01-22
http://www.publico.es/politica/elegido-morir.html
"¿Canibalismo? No. ¡Hambre!"
El murciano Antonio Hernández Marín fue conducido al campo de concentración de Mauthausen el 22 de enero de 1941, hace hoy 74 años.
Carlos Hernández | Público, 2015-01-21
http://www.publico.es/politica/canibalismo-no-hambre.html 
Un libro revela que Franco colaboró con Hitler en las deportaciones de españoles y judíos a campos de concentración
El periodista Carlos Hernández ha escrito “Los últimos españoles de Mauthausen”, un libro que incluye documentos inéditos que demostrarían cómo Franco fue un actor activo en la deportación de más de 9.000 españoles. El autor también incorpora telegramas nunca vistos hasta ahora que reflejarían la falta de voluntad del dictador español por salvar a unos 50.000 judíos de origen sefardí. "Resultó más sencillo encontrar documentación fuera de España. Aquí hay más trabas", asegura en conversación con eldiario.es
Hugo Domínguez | El Diario, 2015-01-20
http://www.eldiario.es/sociedad/Franco-Hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_0_347866110.html
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Y TAMBIÉN
El franquismo represalió a 7.000 republicanos sólo en Valladolid
Alejandro Torrús | Público, 2015-02-08

http://www.publico.es/politica/franquismo-represalio-000-republicanos-valladolid.html