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domingo, 14 de enero de 2018

#hemeroteca #guerras | Arabia Saudí financia la ayuda humanitaria para paliar la destrucción que ella misma provoca en Yemen

Imagen: El Diario
Arabia Saudí financia la ayuda humanitaria para paliar la destrucción que ella misma provoca en Yemen.
Desde que empezó su campaña de bombardeos en Yemen, Arabia Saudí ha destinado a este país el 85% de su ayuda humanitaria, un total de más de 800 millones de dólares. Al mismo tiempo, la coalición liderada por Riad ha realizado una media de 474 ataques aéreos al mes desde marzo de 2015. “El nivel de destrucción es tan bestia que no hay ayuda suficiente. En definitiva son operaciones de propaganda”, denuncia MSF sobre la politización de la ayuda humanitaria.
Javier Biosca Azcoiti | El Diario, 2018-01-14
http://www.eldiario.es/internacional/Bombas-Arabia-Saudi-humanitaria-Yemen_0_728627545.html

Arabia Saudí ha destinado 822 millones de dólares en ayuda humanitaria a Yemen entre mayo de 2015 y diciembre de 2017, lo que supone el 85% del total de su ayuda humanitaria destinada en este periodo. En el mismo transcurso, la campaña de bombardeos aéreos liderada por Arabia Saudí ha lanzado 15.489 ataques aéreos, y al menos un tercio de ellos contra objetivos civiles.

La coalición liderada por Arabia Saudí ha lanzado una media de 474 ataques aéreos al mes desde que empezó su campaña de bombardeos contra los rebeldes hutíes, según la información recogida por Yemen Data Project , que realiza un seguimiento de la campaña militar de la coalición. De los 15.489 ataques, 5.885 fueron destinados contra objetivos militares, 4.783 contra objetivos civiles (31%) y los otros 4.819 sin determinar.

Esta aparente contradicción entre ayuda y destrucción es una estrategia para legitimar su actuación al tiempo que persigue sus objetivos en el campo de batalla. “La táctica de Arabia Saudí es hacer la vida lo más difícil posible a los civiles que se encuentran en las zonas controladas por los hutíes”, señala Iona Craig, periodista en Yemen y miembro de Yemen Data Project.

Los bombardeos de Arabia Saudí han tenido consecuencias desastrosas: La ONU informó en 2017 que la coalición era la responsable del 60% de las muertes de civiles en Yemen. De los 27,7 millones de personas que viven en Yemen, 20,7 necesitan ayuda humanitaria y 9,8 millones la necesitan de manera urgente.

Además, la coalición ha colaborado activamente al desarrollo de la hambruna en Yemen, donde el 60% de la población sufre inseguridad alimentaria y casi medio millón de niños padece malnutrición aguda, lo que supone un incremento del 200% desde 2014. A esto se suma la crisis sanitaria causada por la epidemia de cólera.

Al menos 386 de sus bombardeos han ido dirigidos contra granjas, 183 contra mercados, 102 contra infraestructura de electricidad y agua y 62 contra puntos de almacenamiento de alimentos. Paradójicamente, del total de ayuda humanitaria saudí destinada a Yemen el grueso ha ido dirigido a proyectos alimenticios y sanitarios (555 millones).

Y a las bombas se suma un bloqueo en un país que importa entre el 80% y el 90% de las medicinas, los alimentos y el combustible y que ha disparado los precios de los escasos alimentos que hay disponibles. Un bloqueo promovido por el reino de Salmán bin Abdulaziz que además ha impedido la entrada de la ayuda humanitaria de ONG y agencias de la ONU financiadas con los millones saudíes. Las críticas internacionales han obligado a Arabia Saudí a permitir la entrada puntual de ayuda humanitaria en determinados puertos y aeropuertos.

“El reloj avanza y las existencias de medicinas, alimento y otros suministros humanitarios ya son escasos. El precio de este bloqueo se mide en el número de vidas que se pierden”, denunciaron en un comunicado conjunto los directores del Programa Mundial de Alimentos, Unicef y la Organización Mundial de la Salud el pasado noviembre. “Tenemos comida, medicinas y suministros necesarios para salvar vidas, pero tenemos que tener el acceso que actualmente se nos niega”.

El precio de coger su dinero
Arabia Saudí canaliza toda esa ayuda humanitaria a través de ONG y agencias internacionales de reconocido prestigio. La monarquía es el segundo principal donante de las operaciones en Yemen del Programa Mundial de Alimentos, solo por detrás de EEUU (27,7%) y muy por encima de los siguientes en la tabla.

Arabia Saudí aporta el 11,72% de este presupuesto (111 millones de dólares). Le siguen Alemania, con el 5,5% (53 millones) y Reino Unido, con el 3% (28 millones). El Programa Mundial de Alimentos ha preferido no hacer declaraciones a eldiario.es sobre esta aparente contradicción.

Sin embargo, el director de la agencia, David Beasley, fue extraordinariamente franco en sus críticas el pasado septiembre: “Arabia Saudí debería financiar el 100% de la crisis humanitaria en Yemen. O frenar la guerra o financiar la crisis. La tercera opción es hacer las dos cosas”.

La situación es similar en otras agencias de la ONU, como en la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, donde Arabia Saudí es el segundo donante de las operaciones en Yemen (239 millones), solo por detrás de Estados Unidos (425 millones). Lo mismo ocurre en la Organización Mundial de la Salud, donde financia un 16% del presupuesto destinado a Yemen.

“Si las agencias de la ONU no cogen ese dinero, no lo obtendrán de otro lado y si no hay dinero de otro lado, es difícil rechazarlo. Nadie puede dar el dinero necesario en Yemen porque son 22 de 27 millones los que necesitan ayuda”, señala Iona Craig. “La única solución real es un cese de las hostilidades y la comunidad internacional tiene la posibilidad de presionar a Arabia Saudí hacia este objetivo amenazando con retirar el apoyo que están brindando a su coalición y su campaña, pero no veo que la comunidad internacional esté utilizando esa baza”, añade.

Los efectos de esta política saudí ya los sufrió la ONU en 2016, cuando el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tuvo que sacar al reino de su lista negra de países que violan los derechos humanos de los niños por sus bombardeos en Yemen. Ban denunció “presiones excesivas inaceptables” en las que se amenazaba con retirar la financiación a la ONU. “Es una de las decisiones más difíciles y dolorosas que he tenido que tomar”, lamentó. Aun así, el nuevo secretario general, António Guterres, volvió a incluir a Arabia Saudí en su lista negra de 2017 el pasado mes de octubre.

Una tendencia creciente en todo el mundo
“Creemos estar asistiendo a una simplificación, a una banalización y, lo que es aún peor, a una instrumentalización de lo humanitario que lo convierte en una mera herramienta para conseguir otros objetivos”, señalaba Médicos Sin Fronteras (MSF) en su informe de 2016-2017.

El director de MSF España, David Noguera, sostiene que esta es una “deriva preocupante”. “Muchos gobiernos visten de ayuda humanitaria una acción política. Están prostituyendo el término”, denuncia. “Nosotros, por ejemplo, no cogemos dinero de la UE porque entendemos que es una contradicción, pero a día de hoy somos una excepción. Entendemos que el mundo humanitario debe ser más contundente a la hora de exigir coherencia a sus donantes”, añade.

Haciendo el cálculo, Arabia Saudí ha destinado 53.000 dólares en ayuda humanitaria por cada uno de los 15.489 bombardeos de su coalición. “El nivel de destrucción es tan bestia que no hay ayuda suficiente. En definitiva son operaciones de propaganda”, concluye.

viernes, 4 de diciembre de 2015

#hemeroteca #derechoshumanos | Iara Lee: "Arabia Saudí bombardea Yemen pero el mundo mira hacia otro lado"

Imagen: El Diario / Iara Lee
"Arabia Saudí bombardea Yemen pero el mundo mira hacia otro lado".
El Diario entrevista a la documentalista Iara Lee, fundadora de la organización "Culturas por la Resistencia" cuyo objetivo es apoyar la resistencia pacífica por un mundo más justo. Estos días estrena en varias ciudades españolas "La vida en espera: Referéndum y resistencia en el Sáhara Occidental", acerca del latir de las cuatro décadas de exilio en los campamentos de refugiados. "La resistencia no violenta es la clave", reflexiona.
Fabiola Barranco Riaza | El País, 2015-12-04
http://www.eldiario.es/desalambre/Arabia-Saudi-bombardea-Yemen-mundo_0_458804698.html

Recorrer cada rincón del globo terráqueo se ha convertido en la forma de vida de Iara Lee, una mujer de origen coreano que nació en Brasil y que vive allá donde la inquietud por documentar la lucha y resistencia de los pueblos le lleve. Ese es el secreto de su estilo de vida nómada.

Lee es productora y directora de documentales, pero por encima de cualquiera de esas cualidades, se considera activista. La dedicación por la defensa de los derechos humanos procura plasmarla en sus trabajos gráficos. La variedad de los temas en la filmografía de esta directora, con la resistencia como denominador común, lo avala.

Ha conseguido llevar a las pantallas de medio mundo, desde la antesala de la guerra en Siria, hasta la espera pacífica por la autodeterminación del pueblo saharaui; pasando por el esfuerzo en preservar la entidad Kalash erosionada por la pobreza y el islamismo de la zona; así como las historias de los sherpas que ayudan a los escaladores a conquistar el K2, el segundo pico más alto de la Tierra, ubicado en Pakistán.

Pero su compromiso no acaba ahí. Es la fundadora y directora de la organización “Culturas de la Resistencia”, cuyo objetivo es el de promover y respaldar a organizaciones, activistas y artistas mundiales que trabajan desde la lucha pacífica por un mundo más justo y democrático.

Desde eldiario.es no hemos querido perder la oportunidad de conversar con Iara Lee, que estos días Madrid, Barcelona y Bilbao se convertirán en su nuevo hogar, para proyectar su último documental, “La vida en espera: Referéndum y resistencia en el Sáhara Occidental”, acerca del latir de las cuatro décadas de exilio en los campamentos de refugiados y de la ocupación ilegal por parte del régimen de Marruecos, que padece el pueblo saharaui, desde que fuera abandonado por el Gobierno español.

P: ¿Qué es para usted la resistencia?
R: Tenemos que resistir a tantas cosas: problemas ecológicos, de derechos humanos… Todo es un movimiento de resistencia. Para combatir estas dificultades tenemos que trabajar de una manera proactiva. Hacer películas es una forma de documentar, pero después hay que hacer más.

P: Usted vivió en primera persona el ataque por parte de la marina israelí contra la Flotilla a Gaza , tanto es así que sus imágenes fueron las únicas que las autoridades israelís no pudieron confiscar, ¿qué significó para usted lo que ocurrió?
R: En la Flotilla esperábamos de todo, pero no que mataran a la gente –el ataque se saldó con nueve muertos-. El cámara que trabajaba conmigo consiguió esconder el material y gracias a eso fueron las únicas imágenes que salieron a la luz. En una sola semana se registraron más de un millón de descargas de los videos. Además conseguimos presentar el documento en las Naciones Unidas. Todo esto enfadó mucho al Gobierno de Israel.

P: En 2003, con el escenario de fondo de la guerra de Iraq, decidió trasladarse a la zona del norte de África y Oriente Medio para tratar de comprender mejor lo que pasaba. ¿Qué análisis puede hacer en la actualidad?
R: ¿Qué pasa con Oriente Medio? Es muy triste que la gente sea víctima de todas las manipulaciones. Existe un conflicto entre chiíes y suníes, que se ha creado desde el exterior. Yo pienso que se trata de una manipulación: ‘dividir para conquistar’, como siempre ha ocurrido. Un ejemplo es lo que está pasando en Yemen, donde Arabia Saudí bombardea, pero todo el mundo mira hacia otro lado. Es muy triste. Yo viví en muchos países de la zona que ahora no puedo visitar porque están en guerra.

P: Es usted una nómada que conoce culturas, pueblos y resistencias de casi todo el planeta. ¿Qué saca en común?
R: La solidaridad. En todos lados puedes compartir un almuerzo una cena, charlar, compartir…el mundo es un pueblo. Tenemos que promover la solidaridad en contra de lo que propone el capitalismo, que es la competición.

P: ¿Qué tipo de resistencias le han marcado?
R: La resistencia no violenta es la clave. En los países que viven bajo la ocupación la resistencia es muy fuerte porque la vida tiene que continuar, pese a la situación. Para mí lo más importante es no optar por la violencia, porque es muy fácil entrar en la guerra pero no salir de ella. Yo no creo que eso sea una solución. Por ejemplo el pueblo saharaui es pacífico con su resistencia creativa, aunque después de cuarenta años, la paciencia se agota. Por eso llamo a la solidaridad del mundo entero.

P: Seguramente conoce a muchas personas anónimas que luchan por los derechos humanos…
R: Los luchadores más increíbles son los anónimos. Por ejemplo en Siria estamos ayudando a un grupo de voluntarios que se llama “Cascos Blancos” y que acude a socorrer a las víctimas tras los bombardeos. Estas personas son anónimas, son mártires de la libertad, dan su vida por ella.

DOCUMENTACIÓN
La coalición liderada por Arabia Saudí bombardea un hospital de Médicos Sin Fronteras en Yemen.

La organización condena el ataque, que ha dejado nueve heridos, y afirma que había informado de su posición exacta con sus coordenadas GPS. Este martes, un hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras fue atacado en Siria con barriles bomba, que dejaron un balance de siete muertos. La ONG recuerda que "el bombardeo de civiles y hospitales es una violación del Derecho Humanitario Internacional".
El Diario, 2015-12-03
http://www.eldiario.es/desalambre/bombardeo-coalicion-Medicos-Fronteras-Yemen_0_458804721.html