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sábado, 11 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #lgtbi #lgtbifobia | El "doble confinamiento" de los jóvenes LGTB encerrados con padres que no les aceptan

Imagen: La Vanguardia
El "doble confinamiento" de los jóvenes LGTB encerrados con padres que no les aceptan.
El estado de alarma ha provocado situaciones excepcionales, como que haya personas del colectivo LGTB encerradas con familiares que no aceptan su condición sexual o de género.
José Carmona | Público, 2020-04-11
https://www.publico.es/sociedad/doble-confinamiento-jovenes-lgtb-encerrados-padres-no-les-aceptan.html

Ansioso por dejar atrás estos días y volver a su vida, Raúl (nombre ficticio para salvaguardar su identidad) duda entre ver ‘La Novia Cadáver’ o ‘Mulán’, recomendaciones cinematográficas que le ha hecho una amiga para evadirse. "He aprendido a llevar una doble vida. Vivir aquí me pasa factura diariamente; me reprimo, me encierro y me siento mal conmigo mismo".

Este joven de 20 años vio como la covid-19 clausuraba su universidad, lo que le obligó a volver a casa de sus padres, que no a su hogar. De vuelta a su cuarto, en el valle de la Orotava, en Tenerife, este chico deja de ser gay, deja de ser él mismo y se convierte en otra persona. Un paripé que sus progenitores toleran mejor que la realidad; una mentira para sobrevivir al confinamiento.

Como este chico, son muchos los que están encerrados con un candado doble durante el estado de alarma, con familias que no aceptan su condición sexual o su verdadera identidad de género. Una situación que solo agrava el estado anímico de estas personas, que no encuentran reconocimiento en los que deberían ser sus más allegados aliados.

"Mi padre y mi madre viven en la constante negación de la realidad, así que oculto todo lo que genere conflictos", relata por WhatsApp. No quiere hacer una llamada para que no queden registros y descarta mandar audios por miedo a ser escuchado. Vive doblemente confinado en un desgraciado voto de silencio, por lo que escribe sus vivencias sabedor de que puede borrarlas sin dejar rastro visible.

Raúl desistió en revelar a sus padres su homosexualidad el mismo día en que hizo su primer amago de confesión. Cuando tuvo con ellos una inofensiva charla sobre tener hijos, este veinteañero dejó entrever, a modo de guiño para que ellos entendieran el resto, que para él ese camino llevaba inevitablemente a una adopción.

"Mi madre se quedó en shock y me contó que tuvo ataques de ansiedad, tuvo que ir al médico e incluso tomó medicación. Al poco tiempo quisieron volver a hablarlo, pero yo estaba tan presionado que no podía ni gesticular. No pude decir ‘soy gay’, pero lo sobreentendieron, por lo que llegaron a decirme que estaba confuso, loco, que iba a ser señalado por la gente y que nunca tendría una familia ni sería feliz nunca", evoca.

Combatir la soledad
Desde Arcópoli, asociación por la igualdad de lesbianas, gais, trans y bisexuales (LGTB) y contra la LGTBfobia, advierten de que han recibido llamadas similares de personas que piden ayuda para pasar los días: "Si a la ansiedad generalizada por estar encerrado le sumas una situación discriminatoria en la que no tienes espacio para desarrollarte, lo hace más difícil todavía", declara Axel Sarraillé, coordinador de la organización.

Para luchar contra el confinamiento y conseguir un punto de calma y evasión, Arcópoli propone videollamadas grupales, talleres y cursos online para generar espacios en los que compartir experiencias. "Tuvimos hace unas semanas un taller sobre lesbianismo y se apuntaron más de 40 personas. Cuando estás en espacio hostil en tu propia vivienda, estas cosas ayudan mucho", comenta Sarraillé.

"Conozco mucha gente en mi misma situación, ya que en organizaciones como la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales) o Diversas conoces personas que al final acaban en tu círculo cercano y descubres que han pasado por un proceso similar al tuyo. Que estén en tu vida e incluso compartas discriminaciones te ayuda a resistir, a aguantar y a seguir luchando por los derechos de todos", comenta al respecto el joven tinerfeño.

Compartir las miserias como válvula de escape
Podría pensarse que confesar los males de uno mismo solo trae condescendencia y autocomplacencia, pero las asociaciones abogan por este tipo de prácticas, útiles para desahogarse.

Sergio Siverio, coordinador del Grupo Joven de la FELGTB, encuentra estos hábitos fundamentales, más aún durante el confinamiento: "Al menos libra la carga de cada persona durante ese proceso, para que no se sientan solas o para que vean que su realidad no es única. Hay gente que pueden ayudarles a desahogarse. Además, es muy interesante poder visibilizar que hay más personas en esta situación, así como recordar que todo esto terminará por pasar", arguye.

"Lo mío podría considerarse un doble confinamiento", considera Raúl. "Normalmente, solo estoy confinado por las políticas económicas y sociales de mis padres, por así decirlo, pero ahora hasta me preguntan con quién hablo por teléfono".

Siverio también constata un aumento de llamadas y de personas que solicitan algún tipo de ayuda para pasar el mal trago del aislamiento, alimentado por no ser entendido bajo tu propio techo. "Ha aumentado la demanda de servicios de atención e información. Pero no solo los más jóvenes; las mujeres trans, personas mayores... Muchos están afectados y agrava su vulnerabilidad. Tenemos a disposición la linea arcoíris, un servicio de atención a la que cualquiera puede llamar y recibir ayuda de parte de profesionales".

Las justificaciones
Tal vez porque los quiere, tal vez porque los quiere querer, Raúl intenta empatizar con sus padres: "No los justifico, pero les llego a entender. En el fondo me quieren, a pesar de esas ideas preconcebidas. Mis padres son bastante conservadores, de un entorno rural y cristianos".

Con todo, este pensamiento termina por desembocar en las amarguras de su relación, que no tardan en reflotar: "Sin embargo, mi vida se convierte en una farsa, en parte porque todavía soy económicamente dependiente. Ya he sufrido por su parte varias amenazas como que me van a dejar de pagar la residencia si sigo así, por lo que ya prefiero evitar el malestar con ellos", dice el chico a través de uno de sus mensajes.

Raúl dice que gracias a los grupos de WhatsApp puede transportarse a otro mundo, uno en el que es feliz. Cuando todo esto acabe, podrá volver a la rutina, que vista desde la actual perspectiva, puede que no merezca las malas palabras que se le dedicaban antes de la pandemia. "En la universidad soy libre, soy yo mismo y no siento que me engañe", concluye el joven antes de despegar los ojos de la pantalla del móvil para seguir debatiéndose en cómo rellenar el excesivo tiempo libre.

miércoles, 8 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #lgtbi | Armarios compartidos: la vulnerabilidad de jóvenes LGTBI durante el confinamiento

Imagen: Público
Armarios compartidos: la vulnerabilidad de jóvenes LGTBI durante el confinamiento.
Sergio Siverio | Público, 2020-04-08
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/31497/armarios-compartidos-la-vulnerabilidad-de-jovenes-lgtbi-durante-el-confinamiento/

Llevamos prácticamente tres semanas de confinamiento en casa como medida de prevención ante la crisis sanitaria desatada por la expansión del coronavirus, que provocó la declaración del estado de alarma en todo nuestro país. Tres semanas que aún pueden alargarse y que nos ponen a prueba a todas, haciendo que vivamos este proceso de una forma muy desigual, en función de nuestra realidad en casa.

Pero hoy vengo a hablar de una compleja realidad que probablemente hemos pasado por alto en estos días raros. Y es que, fruto de esta situación de confinamiento, muchas personas adolescentes y jóvenes lesbianas, gais, trans y bisexuales, se han visto obligadas a convivir permanentemente con unas familias que no aceptan su orientación del deseo sexual o su identidad o expresión de género. Y solo quienes hemos sufrido alguna vez la incomprensión de nuestras familias sabemos lo que podría significar convivir permanentemente con la LGTBIfobia de las que, se supone, más nos quieren.

Son adolescentes y jóvenes que, ante el rechazo familiar y muchas veces también social, habían construido un armario en casa que les protegía del dolor que supone que tu familia no entienda, ni quiera entender quién eres. Pero no solo tenían esos armarios, porque cuando podían salir de casa, contaban aún con un espacio seguro de libertad, con amistades que era todo oídos, comprensión y empatía; la familia elegida, personas maravillosas con las que podían ser quienes eran sin sentir miedo, presión, discriminación o violencia.

El confinamiento pone a prueba todas nuestras formas de vulnerabilidad y se ceba con más virulencia con las que somos diversas. Entonces, cuando ese espacio seguro de libertad se cierra temporalmente, cuando no se puede salir de casa, no les queda otro remedio que convivir cada día con el rechazo, el desprecio y la incomprensión de familias que aún no han querido entender lo hermoso de la diversidad de sus hijas e hijos. Y ya solo quedan armarios.

Pero desde el Grupo Joven de la FELGTB tenemos un mensaje para jóvenes y adolescentes LGTBI que viven esta situación: no estás solo, no estás sola. Si vives esta situación, queremos pedirte que resistas un poco más, solo un poco. Cuéntale a tu gente cercana cómo estás, desahógate por whatsapp con tus colegas, desconecta de tu casa unos minutos con alguno de los directos de Instagram que estamos organizando a través del Espacio Arcoíris de FELGTB. Y queremos que sepas que, si necesitas contactar con gente experta, que te oriente y te acompañe en estos días, también puedes contar con nuestra Línea Arcoíris.

Es solo cuestión de tiempo que salgamos de esta situación y volvamos a abrir de par en par esos espacios seguros de libertad que nos permiten ser quienes somos. Mientras tanto, queremos acompañarte, que cuentes con nosotras y contar también contigo. Que no estás sola, que no estás solo, que estamos contigo en estos armarios compartidos.

Sergio Siverio. Co-coordinador del Grupo Joven de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB)