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lunes, 8 de agosto de 2022

#hemeroteca #mujeres #orgasmo | El orgasmo femenino y la educación sexual: "Nadie nos ha enseñado a tener uno, ni siquiera a saber lo que es"

EPE / '...esta visión tan estigmatizada de la sexualidad femenina' //

El orgasmo femenino y la educación sexual: "Nadie nos ha enseñado a tener uno, ni siquiera a saber lo que es".

Un 61,3 % de las mujeres españolas reconoce tener problemas para llegar al orgasmo debido a la escasa educación sexual recibida.
EFE | EPE, 2022-08-08
https://www.epe.es/es/igualdad/20220808/orgasmo-mujer-educacion-sexual-14246901 

Un 61,3% de las mujeres españolas reconoce tener problemas para llegar al orgasmo debido a la escasa educación sexual recibida, según explica a Efe la sexóloga Laura Cámara, quien asegura que "nadie nos ha enseñado a tener uno, ni siquiera a saber lo que es".

Así lo ha manifestado esta especialista al comentar los datos procedentes del X barómetro "Los jóvenes y el sexo", de Control España, con motivo del Día internacional del Orgasmo Femenino. "Es una cuestión de aprendizaje", asegura Cámara, quien considera que para las mujeres el orgasmo siempre ha sido algo mucho más oculto y "jamás han tenido permiso para explorar" su sexualidad.

Según la sexóloga, las mujeres que han aprendido a conseguir un orgasmo lo han hecho habitualmente por casualidad, ya que para alcanzar el clímax hay que tener una intención clara de explorar en el placer, y en eso las mujeres tienen "serios problemas, derivados de esta visión tan estigmatizada de la sexualidad femenina".

Pese a la importancia del orgasmo en la vida sexual de una persona, Laura Cámara cree que hay que desmitificarlo y no pensar que es el fin del sexo, puesto que "es una parte del placer", pero no la única. Una idea que aún no ha calado en un alto número de mujeres, ya que, según el informe del fabricante de preservativos, casi el 60% admite haber fingido orgasmos para no hacer sentir mal a su pareja sexual.

La experta rehúsa hablar de tipos de orgasmo, al insistir en que "hay solo uno, que realmente se produce en el cerebro de muchas maneras". "Formas hay tantas como personas en el mundo, porque cada persona necesitará un tipo de estímulo, ritmo o intensidad diferentes" para llegar al clímax, según destaca Cámara al subrayar que "el orgasmo es una experiencia muy personal".

La sexóloga valora que los tiempos hayan cambiado y la normalización de los juguetes sexuales en mujeres "haya democratizado el placer femenino", así como "el hecho de buscar placer y de practicar y buscar recursos". Pese a ello, reconoce que la sexualidad femenina todavía tiene que recorrer un largo camino para ser desvinculada de algo vergonzoso, y "para conocer mejor cómo funciona nuestro cuerpo".

miércoles, 13 de enero de 2021

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | Luna Miguel: "Mientras el porno no cambie, sólo habrá un relato que es el del abuso"


Luna Miguel: "Mientras el porno no cambie, sólo habrá un relato que es el del abuso".

Juan Losa | Público, 2021-01-13

https://www.publico.es/entrevistas/luna-miguel-porno-no-cambie.html

La poeta Luna Miguel (Alcalá de Henares, 1990) regresa con ‘Caliente’ (Lumen) un libro sobre el placer y el deseo que es, también, una invitación. Un pasen y vean las miserias más íntimas de la autora, un ‘tour’ guiado por el ardor y la vergüenza, un intento por redimir sinsabores a base de masturbación, poliamor y lecturas. Y de ese tórrido viaje, Luna regresa con acompañantes ilustres, autoras que supieron confesar lo inconfesable.

¿Cuál ha sido el motor de 'Caliente'?, ¿un corazón roto?
No, lo que me ha movido no es un corazón roto. Creo que se trata más bien de una búsqueda desesperada por medio de la literatura de entender por qué en un determinado momento me siento miserable y cómo puedo solucionarlo. Para ello me apoyo en mis mejores armas que son los libros y, en este caso, en libros escritos por mujeres. Es una búsqueda arisca, nada fácil, porque no es fácil encontrar un lugar desde el que una pueda hablar de su propio placer o de sus propias miserias.

Planea la vergüenza sobre este ensayo, ¿quién infunde esa vergüenza?, ¿es el patriarcado?
Yo creo que sí, que el ADN histórico está manchado por todas esas violencias patriarcales, por todo ese pudor que muchas veces ni siquiera sabemos de dónde procede, como si viniésemos al mundo impregnados de él. Creo también que el problema ya no es sólo lo que hemos heredado, sino nuestra tendencia a burlarnos de lo que está haciendo el otro en lugar de tratar de entender que los niños se tocan de una manera y las niñas de otra. No es sólo una vergüenza cultural, sino esa tendencia que tenemos los humanos de preferir reírnos del otro antes que tratar de comprenderlo, y esto es algo que se ve en Twitter cada día...

¿Es esa vergüenza la que convierte la masturbación femenina en la literatura en algo oscuro e incluso trágico?
Sí, en ocasiones parece que más que de placer estemos hablando de magia negra... Pero no sólo cuando hablamos de masturbación, pasa igual con el embarazo o la menstruación. Mi interpretación es que en su día a la Academia o al crítico de turno no le parecieron temas tan universales como los que narraban los hombres, lo que derivó en un carpetazo y un epígrafe que venía a decir: ‘literatura femenina’. Pero, ¿qué incluye ese título? Para mí el problema tiene que ver con una mala lectura de nuestras autoras y con el hecho de que las hemos pisado por partida doble; ya no sólo pisamos a la autora por ser autora, sino que hemos pisado también sus temas.

¿Qué papel juega el autoplacer en este libro?
‘Caliente’ nace también como un juego literario para ponerme a escribir. Me planteo qué pasaría si yo durante un año todos los días escribo y me masturbo. En mitad del proceso de escritura me doy cuenta de que cuanto mejor conozco mi deseo, mejor puedo hablar de ese deseo con los otros. Creo que es una forma autoconocimiento necesaria para saber qué es lo que nos complace y qué lo que nos duele. Si no me conozco a mí misma, cómo voy a consentir otras cosas de mis relaciones con los demás.

¿Qué pasa cuando llevamos el no-consentimiento e incluso el abuso marcado a fuego en nuestro ADN erótico?, ¿de qué forma se relaciona con esa cultura del porno?
Como persona a la que, como a casi todo el mundo, le gusta follar, y como mujer que ha sufrido esos abusos en la adolescencia, no me resulta fácil lidiar con estos temas. Para empezar creo que si no liberamos nuestros deseos, si no hablamos de nuestros gozos, difícilmente vamos a poder mantener una conversación intelectual con nuestro compañero o compañera, y difícilmente esa conversación pueda tener un reflejo sano en la cama.

Para mí escribir impúdicamente y violentarme a mí misma e intentar hacer lo propio con el lector es una manera también de liberarme de todos esos dolores del pasado, convertirlos en algo lúdico. El problema de la pornografía es que, como ha pasado con el cine, la literatura o la publicidad, es un relato único. No hay otras pornografías posibles. Hasta que eso no cambie, mientras el porno siga siendo lo que es ahora, sólo habrá un relato que es el relato del abuso.

Pero se puede consumir porno como una mera ficción, sin necesidad de replicarlo...
Depende de cómo y cuándo te acerques a ello. Puede ser muy peligroso también. Yo por ejemplo disfruto perreando a Bad Bunny con mis amigas pero no por ello voy a tomarme al pie de la letra lo que dicen sus canciones, no voy a convertirme en ese objeto de deseo al que apelan sus temas que parece que sólo valgo cuando muevo el culo. Y esto es porque Bad Bunny me ha llegado con 30 años, con muchas lecturas, conversaciones y experiencias.

¿No le da pudor mostrarse tan vulnerable?
No creo que esté haciendo nada extraño con mi escritura en este ensayo, siempre he escrito desde lo autobiográfico; obviamente en mis poemas, pero también en mis columnas, quizá la novela me ha permitido salir un poco de esa ruta autobiográfica, pero por lo demás siempre he escrito desde el yo.

Habla también de una experiencia poliamorosa en este libro, ¿es posible ese amor plural sin daños colaterales?
No. ¿Pero es posible el amor en general sin daños colaterales? La historia de la literatura amorosa está llena de parejas monógamas que sufren. Si me apuras, el amor son los daños colaterales en la historia de nuestra civilización. Por otra parte, yo no soy una abanderada del poliamor, no creo que sea lo ideal para todo el mundo, ni siquiera sé si lo es para mí, pero sí encuentro en todas estas corrientes y teorías que lo abordan herramientas para entender mejor nuestras relaciones sexoafectivas con los demás.

Citando a Alma Guillermoprieto, ¿por qué es tan difícil reconciliar el deseo de ser mujeres físicamente libres con el deseo de ser deseadas?
Creo que tiene que ver con el hecho de que muchas veces nos ha pesado más el ser deseadas que el sentir deseo. Nosotras siempre llevamos marcada a fuego la idea de provocar placer a los demás y no tanto el provocárnoslo a nosotras mismas. La clave, siguiendo un poco la línea de Ana Requena en ‘Feminismo vibrante’ o de Luciana Peker en ‘Putita golosa’, es buscar una cierta bidireccionalidad en el placer, porque sin conocimiento por ambas partes no puede haber disfrute.

¿Cómo definiría el placer femenino?
Bueno... Eh... Me gustaría pensar en él como... Hmm... Yo creo... ¡¡Ni puta idea!! [ríe]. Para mí el principal problema es el apellido, ese ‘femenino’, porque ahí entramos de nuevo en todo ese debate de a quién nos referimos cuando hablamos de mujeres, de qué edad, de qué contexto social, etc. Se podría definir como el derecho de cualquier sujeto que se identifique como mujer a explorar su gozo, aunque sería como no decir nada. Todo está lleno de muchos matices y eso es lo interesante, no hay un relato único. Vivimos la suerte, que esconde también la desgracia, de poder disfrutar de muchas autoras que han estado olvidadas; vamos a tener tantas historias que leer y de las que aprender.

martes, 12 de noviembre de 2019

#hemeroteca #clitoris | ¿El clítoris sirve para algo más que dar placer? Un investigador le atribuye una segunda función

Imagen: El País / Vagina Museum
¿El clítoris sirve para algo más que dar placer? Un investigador le atribuye una segunda función.
El científico defiende que estimular este órgano puede tener consecuencias importantes para la natalidad.
Manuela Sanoja | Buena Vida, El País, 2019-11-12
https://elpais.com/elpais/2019/11/11/buenavida/1573479765_583268.html

El clítoris ya no vive en la oscuridad, ahora es el gran protagonista de las conversaciones sobre sexo. Todo gracias al succionador de clítoris, un juguete sexual que lo estimula tan bien que lleva a las mujeres a ver las estrellas en cuestión de unos pocos minutos. En definitiva, que explota al máximo la única función que se le ha atribuido a este órgano hasta ahora: dar placer. Pero, ¿y si no fuera este su único cometido? Según un investigador de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, también tiene un objetivo reproductivo.

Según el trabajo, la excitación de la mujer activa su cerebro para producir una serie de cambios físicos que convierten la vagina en un entorno más adecuado para la fecundación. Una combinación de un aumento del flujo sanguíneo, un aumento de la lubricación, una subida de la temperatura y el nivel de oxígeno de los genitales y —lo más importante— una variación en la posición del cuello del útero que evita que los espermatozoides entren en él demasiado rápido. El tiempo extra que se gana con este cambio de postura permite que las células reproductoras masculinas se activen y ganen movilidad para fertilizar el óvulo, detalla en el estudio, publicado en la revista Clinical Anatomy.

Dos caminos para llegar al mismo punto
Conseguir estos cambios no sería posible sin estimular el clítoris, algo que se puede lograr de muchas maneras. Según la literatura científica que cita el único autor del texto, hay una diferencia cualitativa en la calidad del orgasmo según cómo se llegue a él, y la estimulación de la parte externa del clítoris es la más eficaz para alcanzarlo y dar placer. Pero el investigador –y aquí viene otro asunto que llama la atención de su trabajo– dice que la estimulación interna trae los mismos resultados que la externa.

Con una media de entre 9 y 11 centímetros, el grueso de este órgano (sus raíces, sus bulbos y su tronco) está oculto en el cuerpo de la mujer, y se puede tocar desde el interior de la vagina, provocando excitación y distintas sensaciones internas. En principio, podría parecer que esta forma de estimulación es la mejor, ya que se puede abarcar más superficie, pero esta visión choca con el hecho de que la mayor parte de las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris están en el glande (parte exterior).

Así, mientras que la estimulación interna se consigue únicamente a través de la penetración, la externa, mucho más variada, se alcanza desde la parte más pequeña y visible del órgano, verdadera estrella del placer femenino. Y también es, por cierto, dónde actúa el ya famoso succionador.