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lunes, 22 de enero de 2018

#hemeroteca #nazismo #testimonios | Amores que desafiaron al nazismo

Imagen: Público / Howard y Nancy
Amores que desafiaron al nazismo.
La escritora Mónica G. Álvarez aborda en 'Amor y horror nazi', un puñado de romances fraguados en campos de exterminio. "Si no sucumbieron a la atrocidad es porque mantenían la esperanza viva de que él o ella estarían vivos", explica la autora.
Juan Losa | Público, 2018-01-22
http://www.publico.es/culturas/amores-desafiaron-nazismo.html

Libros sobre el Holocausto hay cientos de miles. Desentrañar lo ocurrido es —o debería serlo— una obligación moral. Entretanto, la historiografía hace lo que puede por cercar un nivel de abyección nunca visto en la historia de la Humanidad. Pocos autores se han atrevido sin embargo a poner el foco en ese intangible que, como recuerdan los más entusiastas, es lo que realmente mueve el mundo. En efecto, hablamos del amor como motor de vida y, en este caso también, de supervivencia.

La escritora y periodista Mónica G. Álvarez traza en ‘Amor y horror nazi. Historias reales en los campos de concentración’ (Ediciones Luciérnaga) una historia alternativa de lo ocurrido, lo hace hilvanando una serie de vivencias personales e íntimas, todas ellas verídicas, en las que el amor con letras capitales parece plantar cara al nazismo. Un libro que, como explica su autora, nace como reacción a otro mucho menos amable: ‘Guardianas nazis. El lado femenino del mal’ (2012).

“Quedé rota por lo trágico de aquél libro. Me llegó a afectar hasta tal punto que una amiga muy querida me dijo que tratara ahora de escribir sobre un tema más liviano como el amor”, explica la autora. El resultado son estos siete testimonios de unos de los capítulos más oscuros de nuestra historia reciente. Prisioneras que se enamoraron de sus carceleros, mujeres que se amaron pese a los impedimentos de la época, parejas que resistieron el cautiverio gracias al recuerdo de su amor…

“El amor es atemporal, puede ocurrir en un campo de concentración nazi, hace 5000 años o dentro de 2000”, confiesa la periodista, para quien la única razón que puede explicar la supervivencia en condiciones tan extremas de hambre y miedo solo se puede entender a través del amor. “El terror que tuvieron que vivir les hizo perder hasta la razón, si no sucumbieron es porque mantenían la esperanza viva de que él o ella estarían vivos”.

El carcelero enamorado
Es el caso, por ejemplo, de la historia que protagonizaron la eslovaca Helena Citrónová y el austríaco Franz Wunsch, cabo primero de las SS. Prisionera y carcelero protagonizan una historia propia del celuloide que Mónica González —a través de archivos y documentos bibliográficos— logra rescatar del olvido. “Él se enamoró perdidamente de ella. Y Helena sintió una especie de gratitud ambigua, que es la forma que tiene el preso de agradecer a su captor que le salve la vida”.

Cuenta Mónica que el oficial nazi se deshizo en atenciones para con la joven presa eslovaca. Veló por su seguridad durante el cautiverio, le regaló un par de botas para que pudiera afrontar con un mínimo de garantías la llamada marcha de la muerte, y hasta le entregó a modo de despedida un papelito en el que le indicaba la dirección en la que vivían sus padres para reunirse una vez finalizada la guerra. “Ella se giró y rompió el papel —apunta la periodista—, recordó aquellas palabras que le dijo su padre:’ Jamás olvides quién eres’”. Con todo, la joven Helena no tuvo reparos pasado el tiempo en testificar a favor del oficial durante el encausamiento de éste.

Amor lésbico vs. Nazismo
Felice Schragenheim y Elisabeth Kappler —conocida en el seno familiar como Lilly Wust— se enamoraron fuera del campo de concentración. El idilio, cabe decir, venía patrocinado por un horizonte nada halagüeño; Felice era judía y Lilly nazi. El problema —¿o deberíamos decir el dilema?— para Lilly comienza cuando Felice le confiesa que es judía. “La respuesta de Lilly fue terrible —explica González—, el nazismo generó muchas contradicciones y era muy complicado para sus protagonistas hacerles frente”. El desenlace, cabe decir, es en este caso feliz. “Lilly dice sentirse por primera vez viva a su lado, hasta el punto de que decidió plantar cara al nazismo apostando por sus sentimientos”.

Todo un romance hollywoodiense que Mónica González rescata de las conversaciones que mantuvo Lilly a la edad de ochenta años con la periodista Erica Fischer, charlas que dieron lugar al libro ‘Aimee and Jaguar: A Love Story, Berlin 1943’. “Este es un claro ejemplo de que el amor puede tumbar a una ideología que está aparentemente instaurada en la mente de alguien, es la evidencia de que no sólo le puede hacer frente sino que también le puede vencer”.

Amor en fuga
Pero quizá es la historia de amor entre Howard y Nancy la que más ha dado que hablar. Ambos protagonizaron un interminable periplo por campamentos diversos en condiciones terribles. Tras ser brutalmente separados, la triste casualidad quiso que se volvieran a encontrar en Auschwitz, para después tener que hacer frente a una cruel marcha de 800 kilómetros que casi acaba con la vida de Howard. “Apenas pesaban 30 kilos, habían superado escenas de muerte y vejación inimaginables, pero ahí estaban, de nuevo juntos, el uno frente al otro”.

Cuenta Mónica González que, en sus charlas telemáticas con Howard, éste le relataba lo sucedido con optimismo y coraje: “Si tuviera que resumir en una palabra lo que sentí al hablar con Howard es ‘humanidad’. Lo cual tiene toda la lógica del mundo, pues sus carceleros trataron por todos los medios de deshumanizarlos”. Una suerte de clarividencia heredada del terror que González evoca en estos tiempos de amores que matan: “Me dijo Howard que los jóvenes no saben bien lo que es el amor, el amor es respeto y gratitud, no tiene nada que ver con los celos”.

martes, 16 de enero de 2018

#libros #nazismo #testimonios | Amor y horror nazi : historias reales de los campos de concentración

Amor y horror nazi : historias reales de los campos de concentración / Mónica G. Álvarez.
Barcelona : Luciérnaga, 2018 [01-16].
272 p.
Colección: Enigmas y conspiraciones
ISBN 9788416694877

/ ES / ENS
/ Amores / Crónicas / Lesbianismo / Historia – Siglo XX / Memoria histórica / Nazismo / Parejas / Relaciones amorosas / Testimonios

La autora refleja cómo sus protagonistas sobrevivieron a la enfermedad, las vejaciones y al hambre gracias a su valentía, pero también, gracias al motor que en aquel momento movía su corazón, el amor. Porque, pese a los trabajos forzados, los abusos y palizas, o la inanición, su mayor lucha consistía en conseguir salir del campo del exterminio para reencontrarse con su amado/a y comenzar una nueva vida. No tenían otra cosa en la cabeza: sobrevivir para seguir amando. Para estos supervivientes, el amor se convirtió en su mayor impulso en aquellos años de reclusión.

sábado, 13 de enero de 2018

#hemeroteca #nazismo #testimonios | Amor en el infierno nazi

Amor en el infierno nazi.
Mónica G. Álvarez relata en un libro la historia de siete parejas a las que la pasión les dio fuerzas para sobrevivir a la barbarie de los campos de concentración.
Manuel P. Villatoro | ABC, 2018-01-13
http://www.abc.es/cultura/libros/abci-amor-infierno-nazi-201801130151_noticia.html

Holocausto apenas es una palabra. Sin embargo, sobre sus letras recae la enorme responsabilidad de englobar las barbaridades perpetradas por Adolf Hitler y sus secuaces a partir del 30 de enero de 1933 (día en que el partido nazi se hizo con el poder de Alemania). Puede que tan solo cuente con 10 letras, pero este vocablo es, a día de hoy, sinónimo de las matanzas masivas que se consumaron en las cámaras de gas, de los hornos crematorios en los que las SS quemaron las pruebas de sus asesinatos, de los trabajos forzados en campos de concentración como Mauthausen y, en definitiva, de la muerte de más de seis millones de judíos bajo el yugo de la esvástica.

Con todo, esta palabra esconde también multitud de historias de pasión y de superación capaces de devolver la esperanza al ser humano. Algunas tuvieron un final feliz como la de Paula y Klaus Stern, dos judíos que se casaron antes de ser separados y deportados a Auschwitz y que, tras hacer frente al hambre y al cruel doctor Mengele, se reencontraron tras 28 meses sin verse. Otras, por desgracia, no acabaron como las de los cuentos de hadas, aunque no por ello fueron menos emotivas. Un ejemplo claro fueron las vivencias de Felice Schragenheim y Elisabeth Wust, dos mujeres (una nazi y otra semita) que mantuvieron su idílica relación lésbica en secreto hasta que fueron descubiertas por la Gestapo. Estos, no obstante, son solo dos ejemplos de un total de siete biografías que la periodista y escritora Mónica González Álvarez ha investigado y plasmado en su nueva obra: «Amor y horror nazi. Historias reales en los campos de concentración» (Luciérnaga, 2017).

El libro es el resultado de dos años de investigación y de multitud de entrevistas personales a los protagonistas de estas peripecias. Un trabajo que ha logrado convencer a la escritora (autora también de la popular obra «Guardianas nazis. El lado femenino del mal») de que el cariño es capaz de sobreponerse a cualquier adversidad. «Los nazis quisieron destruir a todos aquellos que no eran arios. Les quitaron la dignidad y la moral, pero nunca les pudieron arrebatar los sentimientos. Por mucho daño que les hicieran, multitud de judíos lucharon con todas sus fuerzas para sobrevivir usando el amor como motor. Eso les salvó de ese infierno», explica González Álvarez a ABC. Esta perspectiva se la corroboró la misma Paula Stern quien, durante una de sus charlas, le desveló cómo soportó meses y meses de trabajos forzados: «Si no hubiese estado casada no hubiese sobrevivido. Era lo único que me daba fuerzas para continuar y verlo de nuevo».

Tragedia y esperanza
González Álvarez insiste en que la esperanza lo puede todo, aunque señala que en su nuevo libro recorre también las vejaciones que sufrieron los reos en los campos de concentración. Centros de exterminio en los que la extenuación y la falta de nutrientes (los presos apenas comían un mendrugo de pan negro y una sopa aguada por jornada) llevaban a los internos a pesar entre 35 y 40 kilos. «Es un libro duro. Es cierto que el amor es el protagonista y que derriba el hambre, la disentería, las palizas y las muertes, pero estas también se dieron», señala.

De entre todas las historias que ha logrado reunir, una de las que más emociona a la escritora es la de David y Perla Szumiraj. Ambos fueron trasladados a Auschwitz desde Lodz (Polonia) en 1942 cuando todavía no se conocían. De hecho, tuvieron que pasar semanas hasta que se vieron por primera vez a través de una alambrada. «Era una muchacha muy joven, la más linda del mundo. De ojos enormes que resaltaban sobre la cabeza rapada», desveló David durante una entrevista concedida a un medio internacional. Sin saber por qué, se enamoraron.

«A través de nuestras miradas, tanto ella como yo estábamos seguros de que habíamos encontrado a la persona amada», completaba el superviviente. Quedaron tan prendados el uno del otro que, a pesar de que el joven fue trasladado del campo y de que no habían intercambiado más que unas pocas palabras, lograron encontrarse tras la guerra. «A día de hoy, en su lápida se puede leer “unidos en el dolor, en el amor y en la eternidad», añade González Álvarez.

Más abruptas fueron las vivencias de Helena Citrónová, una judía que arribó a Auschwitz en 1942. Y es que, un guardia de las SS llamado Franz Wunsch se enamoró de ella después de oírla cantar. A partir de entonces el germano intentó cortejarla. Todo ello, a pesar de que el mismo Hitler había prohibido las relaciones entre alemanes y judíos.

En principio, la joven trató de evitar al militar, pero al final llegó a quererle gracias a la protección que le ofrecía. «Fue casi un agradecimiento, pero la realidad es que Helena odiaba a los nazis. Al final, y aunque llegó a afirmar que le amó, se olvidó de él. No se enamoró realmente. Incluso se despreció a sí misma después por sus sentimientos», añade la autora. No obstante, cuando Wunsch fue juzgado en la década de los setenta, Citrónová testificó en su favor. «Acudió por compasión y contó la protección que le había proporcionado. Para ella fue como saldar una deuda», finaliza.