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viernes, 23 de agosto de 2024

#hemeroteca #lgtbifobia #homofobia | Burkina Faso endurece sus leyes y propone la criminalización de la homosexualidad

El capitán Ibrahim Traoré (centro), líder de la junta militar de Burkina Faso

Burkina Faso endurece sus leyes y propone la criminalización de la homosexualidad

El país se suma a la lista de países africanos que quiere penalizar las relaciones entre personas del mismo sexo
Antonio Lorenzo Castellanos | Planeta Futuro, El País, 2024-08-23
https://elpais.com/planeta-futuro/2024-08-23/burkina-faso-endurece-sus-leyes-y-propone-la-criminalizacion-de-la-homosexualidad.html

La junta militar de Burkina Faso ha dado un paso controvertido al aprobar un proyecto de enmienda del código de la familia que busca aplicar severos castigos a las personas LGTBIQ+. Este golpe de timón sitúa al país en la lista de naciones africanas que, en tiempos recientes, han endurecido significativamente sus políticas contra las relaciones entre personas del mismo sexo. El anuncio se realizó la noche del miércoles 10 de julio, tras la reunión semanal del Consejo de Ministros presidida por el líder de la junta militar, Ibrahim Traore. El ministro de Justicia interino, Edasso Rodrique Bayala, afirmó que “a partir de ahora, la homosexualidad y las prácticas relacionadas estarán prohibidas y serán sancionadas por la ley”, lo que representa un drástico giro en la postura del país respecto a los derechos fundamentales de la comunidad LGTBIQ+. La ley debe aprobarse ahora en el Parlamento y ser promulgada por Traore.

La intención de criminalizar la homosexualidad en este país se enmarca en una tendencia creciente de legislaciones anti LGTBIQ+ que ha cobrado fuerza en África, especialmente durante el último año. En mayo pasado, Uganda promulgó una de las leyes más intransigentes del mundo en contra de las personas LGTBIQ+ y endureció las sanciones legales para quienes mantienen relaciones entre personas del mismo sexo. En febrero, el parlamento de Ghana aprobó por unanimidad una legislación que aumenta significativamente la represión contra el colectivo LGTBIQ+.

A menudo estas medidas se sustentan en valores culturales y religiosos. Sin embargo, también están siendo objeto de fuertes críticas, dentro y fuera de los respectivos países, tanto por parte de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos y defensoras LGTBIQ+, como por parte de otros actores políticos, que sostienen que estas leyes violan derechos fundamentales y exacerban la marginalización y la persecución de las personas LGTBIQ+ en el país.

Repercusiones dentro y fuera

La decisión del Gobierno interino de Burkina Faso podría tener repercusiones significativas, tanto a nivel nacional como internacional. En el ámbito doméstico, la implementación de esta ley podría resultar en un aumento de la discriminación, la violencia y los abusos contra los derechos humanos de las personas LGTBIQ+. El temor a las repercusiones legales podría llevar a muchos a ocultarse, lo que les aislaría aún más del acceso a servicios esenciales y redes de apoyo.

A nivel internacional, esta medida podría tensar las relaciones con países occidentales y organizaciones que abogan por los derechos LGTBIQ+. La alineación de la junta de Burkina Faso con regímenes militares vecinos que comparten posturas antioccidentales podría complicar aún más los esfuerzos diplomáticos para promover los derechos humanos y fomentar la gobernanza democrática en la región.

Por encima de todo, la adopción de este proyecto de ley por parte de la junta militar de Burkina Faso marca un momento crítico para el país y subraya la continua lucha entre movimientos progresistas que abogan por los derechos humanos y fuerzas conservadoras que intentan preservar los valores tradicionales. El resultado de esta contienda tendrá, sin duda, un impacto significativo en el panorama de los derechos humanos en el país durante los próximos años.

La respuesta de la comunidad internacional y su apoyo a los derechos LGTBIQ+ serán cruciales. Las voces de defensores, tanto dentro como fuera de Burkina Faso, desempeñarán un papel vital en la lucha contra la discriminación y en la promoción de la igualdad frente a la creciente adversidad. La colaboración global será esencial para fortalecer la resistencia local y fomentar un cambio positivo en la situación de los derechos LGTBIQ+ en la región.

viernes, 13 de octubre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Chantaje, acoso y torturas, además de detenciones: los efectos de la ley homófoba de Uganda

Refugiades LGBT ugandeses en un campo de Kakuma, al noroeste de Kenia, en octubre de 2018 //

Chantaje, acoso y torturas, además de detenciones: los efectos de la ley homófoba de Uganda

El informe de una organización de defensa de los derechos humanos recoge 300 abusos contra personas LGTBI en lo que va de año
John Okot | Planeta Futuro, El País, 2023-10-13
https://elpais.com/planeta-futuro/2023-10-13/chantaje-acoso-y-torturas-ademas-de-detenciones-los-efectos-de-la-ley-homofoba-de-uganda.html

Cuando Uganda promulgó la ley contra la homosexualidad en mayo de este año, Clare Novia, una mujer transgénero, decidió no llamar mucho la atención. Esta joven de 25 años, que en aquel momento se ganaba la vida como trabajadora sexual en la ciudad de Gulu, al norte del país, decidió dejar la calle y ponerse a trabajar en una tienda para sobrevivir a duras penas. Pero una noche, mientras pasaba el rato con unos amigos, dos policías se le acercaron y empezaron a interrogarla. “Los agentes me preguntaron por qué iba vestida así y por qué llevaba pendientes”, recuerda. “Cuando iba a responderles, uno de ellos empezó a darme bofetadas y patadas repetidamente, diciéndome: ‘¿Por qué te comportas como los maricones? ¿Eres uno de ellos?”.

En ese momento, cuenta Novia, uno de sus amigos empezó a suplicar a los policías que dejaran de agredirla, pero no lo hicieron hasta que les pagaron. Novia, que a día de hoy sigue con el esguince en el cuello, ha vuelto a su pueblo para vivir con su madre. “El trauma y el miedo me consumían”, reconoce.

Novia no es la única. En los últimos meses, según organizaciones de derechos humanos consultadas, han aumentado las denuncias contra agentes de policía por acusaciones de chantaje, acoso y torturas con el pretexto de hacer que se respete la ley contra la homosexualidad.

Uganda tiene una de las leyes anti LGBTI más duras del mundo, que incluye penas de hasta 20 años de cárcel por “fomento de la homosexualidad”, cadena perpetua por practicar actos sexuales con personas del mismo sexo y pena de muerte por “homosexualidad agravada”, es decir, personas “reincidentes”, que transmitan el VIH a otros o que abusen de menores o personas con discapacidades.

El Ministerio Público de Uganda no facilita el número total de personas que han sido acusadas o detenidas en virtud de la ley contra la homosexualidad. Cuando El País se puso en contacto con el portavoz de la policía ugandesa, Fred Enanga, para conocer el número de personas detenidas o acusadas, tampoco él pudo facilitar la cifra, pero aseguró que el recuento final se compartirá en el informe anual de criminalidad de la policía.

Sin embargo, un informe reciente del grupo de asociaciones civiles Strategic Response Team (SRT) muestra que en lo que va de año se han producido en Uganda más de 300 violaciones y abusos de los derechos humanos (180 desalojos de viviendas, 159 casos de discriminación y 176 incidentes de tortura y tratos crueles y degradantes, incluyendo 18 exámenes anales forzosos de personas detenidas), tanto a manos de agentes de la autoridad como de civiles, contra personas identificadas como LGBTI. Los informes añaden que se ha producido un aumento de los casos denunciados de problemas de salud mental y abandono escolar entre ugandeses LGBTI. Una clínica citada por los autores del informe de SRT asegura que más del 70% de las personas LGBTI que solicitaron los servicios del centro habían tenido recientemente pensamientos suicidas.

Las detenciones y abusos contra personas homosexuales han aumentado hasta tal punto que la oficina de la Directora del Ministerio Público se ha visto obligada a intervenir ordenando que todos los expedientes de acusaciones relacionadas con homosexualidad se remitan a su sede, junto con un dictamen jurídico que les aporte orientación adicional antes de formular cargos. “La dirección ha tenido conocimiento de que algunos agentes de policía están presentando cargos por homosexualidad y homosexualidad con agravantes, sin tener en cuenta algunos aspectos cruciales de la ley”, afirmó Janes Frances Abodo, directora del Ministerio Público, en un comunicado difundido en medios ugandeses. “Es importante señalar que la ley solo tipifica como delito la práctica de un acto sexual (...) Para evitar dudas, una persona sospechosa de ser homosexual que no haya mantenido relaciones con otra persona del mismo sexo no comete el delito de homosexualidad”.

Jacqueline Okui, portavoz de la Fiscalía, reveló en una conversación telefónica con este diario que hay previsto un plan para sensibilizar a todos los agentes de policía y fiscales del país, con el fin de “evitar la imputación errónea de sospechosos en virtud de la ley contra la homosexualidad”. Okui afirma que, por el momento, el comité de planificación está estudiando la logística del programa de sensibilización. “Mientras tanto, los expedientes relacionados con la ley contra la homosexualidad están siendo revisados en la oficina principal para garantizar que las acusaciones están respaldadas por pruebas y debidamente justificadas”, añade.

Una escalada masiva en los abusos
Frank Mugisha, un abogado de derechos humanos que ha impuesto querellas relacionadas con la ley anti LGTBI, explica que es necesario anular la ley porque es “profundamente problemática” y contradice los numerosos convenios nacionales e internacionales de derechos humanos ratificados por Uganda. “La comunidad homosexual se ve en graves apuros cuando trata con la policía, que con frecuencia detiene a personas basándose en meras sospechas”, afirma. Esta norma está alimentando sentimientos homófobos, advierte, “obligando a amigos y a la comunidad a aislar y abandonar a estas personas”, subraya.

“Salta a la vista que esta nueva ley es inconstitucional y que debe ser anulada por el Tribunal Constitucional lo antes posible”, afirma Pepe Julian Onziema, uno de los autores del informe de SRT y líder de la plataforma. “Nuestra investigación muestra claramente una escalada masiva de los abusos graves contra ugandeses LGBTI que antes trabajaban, cuidaban de sus seres queridos y vivían como ciudadanos productivos. Ahora muchos han sido desalojados, despedidos de sus trabajos, no pueden acceder a la asistencia sanitaria, y todo mientras se enfrentan a riesgos cada vez mayores de detención, justicia popular y humillación pública simplemente por vivir su vida.”

“Este nuevo informe muestra que las personas LGBTI de Uganda viven cada día con miedo, incertidumbre y riesgo de violencia”, añade Clare Byarugaba, de la organización Chapter Four Uganda. “Nuestros derechos inherentes como ciudadanos ugandeses nunca deberían estar sometidos a debate”.

Activistas ugandeses tratan ahora de derogar esta ley promulgada por el presidente Yoweri Museveni. El 2 de octubre, los abogados que han impugnado la norma se reunieron con los jueces del Tribunal Constitucional para tratar el asunto, y se estableció el 12 de octubre como fecha para la celebración de la vista.

martes, 5 de septiembre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Primer detenido por “homosexualidad agravada” en Uganda, un delito castigado hasta con la pena de muerte

Protesta contra la nueva ley homófoba ugandesa, en Sudáfrica, en el mes de abril //

Primer detenido por “homosexualidad agravada” en Uganda, un delito castigado hasta con la pena de muerte

Un joven de 20 años ha sido acusado de este presunto delito en el país africano, donde se aprobó en mayo una de las leyes homófobas más duras del mundo, condenada por activistas y organizaciones de derechos humanos
John Okot | Planeta Futuro, El País, 2023-09-05
https://elpais.com/planeta-futuro/2023-09-05/primer-detenido-por-homosexualidad-agravada-en-uganda-un-delito-castigado-hasta-con-la-pena-de-muerte.html

El pasado 15 de agosto por la tarde, un vehículo policial cubierto de polvo se detuvo ante Michael Opolot. El joven, de 20 años, se encontraba entre la multitud enfervorizada que había acudido a presenciar la visita del hijo del presidente de Uganda, el general Muhoozi Kainerugaba —que también es asesor presidencial en operaciones especiales— a la ciudad de Soroti, en el este del país. Los policías detuvieron y metieron a Opolot en el vehículo sin dar explicaciones y se marcharon, explicaron testigos a este diario.

Según el documento con los cargos formulados contra el joven, al que tuvo acceso la agencia Reuters, Opolot fue acusado el 18 de agosto de “homosexualidad agravada” tras “mantener relaciones sexuales ilícitas” con un hombre de 41 años. Este delito se castiga con la pena de muerte en Uganda, tras la aprobación en mayo de una de las leyes homófobas más duras del mundo. El delito se aplica contra personas “reincidentes”, que transmitan el VIH a otros o que tengan relaciones íntimas con menores o personas con diversidad funcional. A Opolot “se le acusa de homosexualidad agravada porque se alega que la persona considerada víctima no está en su sano juicio”, explica Patience Muwanguzi, abogada de derechos humanos que forma parte del equipo de defensa y que trabaja para la organización de derechos humanos Chapter Four. “Pero nuestra investigación, y lo que consta en el expediente, [muestra] que en realidad no hay pruebas de que no esté en su sano juicio”, asegura.

Desde su detención, Opolot ha permanecido en la prisión principal de Soroti. El 1 de septiembre, el joven compareció ante el tribunal de primera instancia, pero el procedimiento judicial no tuvo lugar y se pospuso hasta el 14 de septiembre, ya que el fiscal del Estado no estaba presente. Muwanguzi añadió que están trabajando duro para garantizar que Opolot obtenga la libertad bajo fianza antes de que comparezca de nuevo ante el tribunal. Uno de los familiares del joven, que habló por teléfono con este diario bajo condición de anonimato por temor a represalias, manifestó su gran preocupación ante la posibilidad de no volver a verlo. “Nuestra familia está destrozada”, reconoció, sollozando. “Sé que no es seguro hablar sobre su detención, pero se enfrenta a la pena de muerte. Suplicamos al Gobierno que lo libere, porque es inocente”, agregó.

Jacqueline Okui, portavoz de la fiscalía, se limitó a comentar en una entrevista telefónica, que “la homosexualidad con agravantes es un delito que se puede castigar con la pena capital”. Por su parte, Frank Baine, portavoz de los servicios penitenciarios de Uganda, advirtió de que “los medios de comunicación deben dejar de glorificar la homosexualidad porque no es africana”. “Que afronte las consecuencias de su detención. No puedo hablar de él. De hecho, me siento muy incómodo hablando de él”, añadió.

Pero la abogada Patience Muwanguzi señala que acusar a Opolot utilizando la ley contra la homosexualidad es “inhumano” y “viola gravemente los derechos de las personas”. “Como abogados de derechos humanos no podemos sentarnos, mirar y esperar. Hay que acelerar el proceso de eliminación de esta ley porque su aplicación va en contra de los derechos humanos”, insiste. Este periódico intentó sin éxito entrar en contacto con el joven detenido, pero las autoridades no permitieron la entrada en las instalaciones penitenciarias.

Escondidos para salvar la vida
Antes de que esta ley fuera promulgada en mayo por el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, las relaciones homosexuales ya eran un delito en el país y merecían penas que podían llegar hasta la cadena perpetua. La norma anterior databa de la época colonial británica. La nueva ley, que surge en un contexto de recrudecimiento de la homofobia en África, no solo mantiene la cadena perpetua para los actos sexuales entre personas del mismo sexo, sino que condena la “homosexualidad agravada” con la pena de muerte y “la promoción de la homosexualidad” con hasta 20 años de cárcel. Defender públicamente la homosexualidad es un concepto vago y la comunidad LGTBI (lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales) siente que está en la cuerda floja.

“La reciente y desenfrenada detención de personas ha sembrado el pánico entre la comunidad LGTBI de Uganda”, afirma Ram Gava, pastor ‘queer’ (término que se refiere a un amplio abanico de personas que no encajan en la heteronormatividad) cuya iglesia fue clausurada al promulgarse la nueva ley. “Muchas personas ‘queer’ se están escondiendo para proteger sus vidas”, añade.

Bob Bwana, responsable de programas de Ice Breaker, una organización comunitaria que defiende los derechos del colectivo LGTBI y presta servicios sanitarios en Uganda, afirma que la ley se está convirtiendo cada vez más en un “arma” para atacar a las personas que no son heterosexuales. El responsable afirma que su organización ha registrado diversos ataques, especialmente intentos de chantaje y secuestros por dinero. Esta semana, la Policía detuvo a cuatro personas en el distrito de Buikwe, en el centro de Uganda, y cerró el salón de masajes en el que trabajaban, alegando que ofrecía sexo gay a cambio de dinero. Bwana cuenta que entidades como la suya están “manteniendo conversaciones secretas, dialogando y sensibilizando a los homosexuales” ugandeses para que se mantengan “vigilantes y sean precavidos con el fin de proteger sus vidas”.

Rainbow Railroad, una asociación canadiense que ayuda a personas LGTBI a escapar de la persecución en sus países de origen, aseguró que había recibido 700 peticiones de ayuda de ugandeses entre enero y mayo de este año, más que ningún año en la década que lleva trabajando en este país.

Para Ashwanee Budoo-Sholtz, directora adjunta de la División de África de la ONG Human Rights Watch (HRW), “la comunidad internacional debe mantenerse al tanto de estas violaciones de los derechos humanos y de la amenaza que esta ley representa para la comunidad LGTBI”. Por otra parte, las personas seropositivas y de riesgo del país africano denuncian desatención médica y amenazas y temen que los programas de tratamiento y divulgación contra el VIH desaparezcan por falta de fondos. Alrededor de 1,4 millones de personas viven con sida en Uganda, sobre una población total de 45 millones, y 17.000 mueren anualmente debido al virus, según los últimos datos de la Comisión del sida de Uganda.

El país africano se arriesga a pagar su homofobia institucional con importantes recortes de fondos, vitales para el Estado. Según datos del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un 30% de la población de Uganda vivía con menos de 1,77 dólares al día (1,67 euros) en 2020 y más del 40% del presupuesto del país depende del exterior, especialmente en sectores clave como la salud y la educación. Estados Unidos y la Unión Europea han condenado la “vergonzosa” norma y han amenazado con sanciones al país si no la deroga. El Banco Mundial anunció en agosto que no ofrecerá financiación a Uganda debido a que la normativa antihomosexualidad “va en contra de los valores” de la institución. “Creemos que nuestra misión de erradicar la pobreza en un mundo habitable solo tendrá éxito si incluye a todo el mundo, sin diferencias por raza, género o sexualidad”, señaló la institución en un comunicado.

Pero la respuesta del presidente de Uganda fue clara: “Nadie nos moverá. Debemos estar preparados para una guerra. Recuerden que la guerra no es para los blandos”, dijo Yoweri Museveni en junio.

domingo, 2 de julio de 2023

#hemeroteca #homofobia #lgtbifobia | Uganda, el país que declaró la guerra a los derechos LGTBI+ en África Oriental

Protesta contra Uganda en el Orgullo de Munich, 2023-06-24 //
 
Uganda, el país que declaró la guerra a los derechos LGTBI+ en África Oriental
El país aprobó el pasado mes de mayo una de las leyes más severas contra el colectivo LGTBI+ en el mundo.
Daniel Malagón | Público, 2023-07-02
https://www.publico.es/internacional/uganda-pais-declaro-guerra-derechos-lgtbi-africa-oriental.html

La comunidad LGTBI+ está en el punto de mira en África, donde 32 países tienen prohibidas las relaciones entre personas del mismo sexo, según la base de datos de los derechos LGTBI, ILGA Mundo. En el caso de Mauritania y Nigeria, la homosexualidad conlleva pena de muerte ‘de facto’. Sin embargo, en África Oriental, Uganda aprobó el pasado mes de mayo una de las leyes más severas contra el colectivo en el mundo, según Naciones Unidas.

Esta ley ha sido condenada por organismos internacionales, como el observatorio de la ONU para los Derechos Humanos, que afirma que la norma "viola múltiples derechos fundamentales garantizados por la constitución de Uganda" y "rompe los compromisos asumidos por el Gobierno como signatario de una serie de acuerdos internacionales de derechos humanos".

Amnistía Internacional ha afirmado que la nueva norma tiene una "redacción ambigua e imprecisa" que es "profundamente represiva" y que "institucionalizará la discriminación, el odio y los prejuicios contra las personas LGBTI+".

Curro Peña, consultor de derechos humanos, LGTBI y asilo de ILGA, explica a Público que "las leyes que criminalizan a las personas LGTBI no siempre son demasiado claras porque al final lo que hacen es englobar todo que sea diversidad, sexualidad y género". Añade que la ley de Uganda "es utilizada para muchísimas otras personas LGTBI+, principalmente para personas trans, a las que se les engloba dentro de homosexualidad".

El código penal ugandés (de 1960) ya castigaba las relaciones entre personas del mismo sexo con cadena perpetua, un delito penal que rara vez se procesa. La diferencia con la nueva ley, que entra en vigor tras dos intentos anteriores en 2014 y 2019, es que esta norma crea nuevos delitos, con términos muy vagos como "promoción de la homosexualidad" (20 años de cárcel) e introduce la pena de muerte para varios actos considerados "con agravantes" explica en una conversación por teléfono con Público Roland Ebole, investigador de Amnistía Internacional en África Oriental.

"Promoción de la homosexualidad se refiere a todo tipo de comentarios en público, película, canción, discurso, pancarta, manifestación, activismo. Se prohíbe hablar de manera positiva de las personas LGTBI", argumenta Peña Curro.

Un precedente para los países colindantes
Los países orientales del continente como Sudán del Sur, Kenia o Tanzania también tienen vigentes leyes contra el colectivo, y el caso de Uganda puede ser un precedente para el endurecimiento de las penas en la región.

En Kenia, tanto el Gobierno como la Iglesia han intentado desatar la histeria colectiva ante la libre orientación sexual elevando la homofobia a través de medios de comunicación. El país dispone actualmente de una ley (datada en 1960) que castiga con 14 años de prisión la homosexualidad aunque Ebole afirma que "es una ley colonial, raramente es usada".

Un fallo de la Corte Suprema de Kenia el pasado febrero prohibió al Gobierno la discriminación por motivos de orientación sexual. Ante esta sentencia, William Ruto, presidente de Kenia, no dudó en alzar la voz: "Soy un hombre temeroso de Dios y pase lo que pase en la corte, incluso si respetamos la corte, nuestra cultura, valores, el cristianismo y el Islam no podemos permitir que las mujeres se casen entre sí, o que los hombres se casen con otros hombres".

Parlamentarios kenianos como Mohamed Ali han manifestado públicamente que los "gays africanos" no existían. En una información recogida por la agencia Reuters, Ali afirmaba que este colectivo "no eran más que mentirosos que solo pretendían obtener visados a Occidente, o querían obtener ayudas económicas de las organizaciones de derechos humanos".

La discusión sobre continuar por el camino del país vecino aún está en el nivel político. "¿Veo que vaya a ocurrir pronto? No creo que vaya a ser este año, ¿probablemente el siguiente año?", se pregunta Roland. "Aún quedan muchas cosas antes en el camino a las que se les da prioridad, como el alto coste de vida en Kenia".

Sin embargo, en la región, líderes, políticos y miembros religiosos están aliándose entre ellos para tratar de definir los llamados "malos comportamientos". "Está ocurriendo en Tanzania y Burundi. Es algo que la región se lo está tomando seriamente", anota preocupado el investigador keniano.

La UE no es clara con sus acciones
Con la ley ugandesa, el Gobierno se ha expuesto a la posible retirada de ayuda internacional. Sin embargo, el país ha dejado claro que Occidente no puede forzarlo a adoptar "sus valores".

"Existen discusiones en la Unión Europea sobre la reconsideración de acuerdos con Uganda por lo que están haciendo contra el colectivo LGTBI+, por ejemplo en la ayuda contra enfermedades, aunque esto está aún por ver", advierte Ebole. "Sin embargo, lo que no está haciendo adecuadamente es hablar claro sobre las consecuencias prácticas de este tipo de leyes", reclama.

Ganar terreno al odio
A pesar del oscuro panorama que se plantea en el continente, el movimiento LGTBI+ africano ha logrado importantes victorias en África Meridional. En concreto, en Namibia, donde reconocerán los matrimonios igualitarios celebrados en el extranjero.

El país ha anunciado que acatará el fallo dictado el pasado mes de mayo por el Tribunal Supremo para que los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero deben ser reconocidos por el Gobierno namibio. Aunque teóricamente es 'ilegal' ser LGTBI+ en el país, resulta un avance en la batalla por la libre orientación sexual.

jueves, 27 de abril de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia | El presidente de Uganda no ratifica de momento el proyecto de ley anti-LGBTIQ

Google Imágenes / Yoweri Museveni //

El presidente de Uganda no ratifica de momento el proyecto de ley anti-LGBTIQ
EFE | Swissinfo, 2023-04-27

https://www.swissinfo.ch/spa/uganda-lgbtiq_el-presidente-de-uganda-no-ratifica-de-momento-el-proyecto-de-ley-anti-lgbtiq/48467682

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, rechazó ratificar de momento el polémico proyecto de ley aprobado el pasado 21 de marzo por el Parlamento contra la "homosexualidad" en el país, y pidió que el texto se modifique para que no condene la identidad de las personas de este colectivo, sino sus actos.

"El proyecto de ley propuesto debería ser claro para que lo que se criminalice no sea el estado de alguien que tiene una tendencia desviada, sino las acciones de alguien que materializa esa desviación o promueve la misma de cualquier manera", dijo Museveni en una carta leída ante el Parlamento este miércoles por el vicepresidente de la cámara, Thomas Tayebwa, según recogen hoy medios locales.

En este sentido, el mandatario pidió a los parlamentarios que incluyan un artículo en la propuesta legislativa que "establezca claramente (...) para evitar cualquier duda, que una persona que es acusada o sospechosa de ser homosexual y no ha cometido un acto sexual con otra persona del mismo sexo, no ha cometido un delito".

Según Museveni, la norma debería contener también una disposición que "facilite a quienes han estado involucrados previamente en la homosexualidad presentarse ante las autoridades sanitarias pertinentes u otras autoridades con el objetivo de buscar ayuda".

El mandatario ugandés advirtió asimismo que el artículo del proyecto de ley que exige denunciar a las personas homosexuales puede generar "contradicciones" y "problemas constitucionales" con la disposición que condena las "falsas acusaciones sexuales".

"Esto podría presentar desafíos para la implementación del proyecto de ley y podría ser una fuente de conflicto en la sociedad", afirmó Museveni, al remitir el texto legal de nuevo al Parlamento para su "reconsideración".

Después de leer la carta, Tayebwa despachó la norma al Comité de Asuntos Legales y Parlamentarios de la cámara para su revisión, tras lo que deberá ser discutida y votada de nuevo por los diputados.

"Lo que está claro es que nuestra sociedad no acepta la conducta y las acciones homosexuales", subrayó Museveni en su misiva, a pesar de sus objeciones al proyecto legislativo.

Más del 70% de los parlamentarios ugandeses votaron a favor de este proyecto legislativo contra las personas LGBTIQ (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers), que busca castigar con la pena de muerte lo que considera como "homosexualidad agravada".

La "homosexualidad agravada" es un término amplio usado en el texto para referirse al hecho de mantener relaciones íntimas con un menor de edad u otros grupos vulnerables.

Además, la norma propone penar con 20 años de prisión a los que mantengan relaciones íntimas con personas del mismo sexo, anuncien, publiquen o brinden apoyo financiero a cualquier acto, privado o público, de la comunidad LGBTIQ o simplemente quien se identifique como "lesbiana, gay, transgénero, 'queer' o cualquier otra identidad sexual o de género contraria a las categorías binarias de hombre y mujer".

El proyecto legislativo ha sido duramente criticado por las Naciones Unidas, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, así como organizaciones de derechos humanos.

En 2014, Museveni ya aprobó una ley que pedía la cadena perpetua para los "homosexuales reincidentes", pero el Tribunal Constitucional ugandés acabó anulándola tras argumentar que no hubo suficiente cuórum durante su votación en el Parlamento.

En la actualidad, en Uganda prevalece una ley de 1950 -el país se independizó del Reino Unido en 1962- que penaliza hasta con cadena perpetua las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo, si bien no suele aplicarse.

miércoles, 29 de marzo de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia #crimenesdeodio | “Lo único que oyes es ‘deberían matarlos o encarcelarlos para siempre”: una nueva ley anti gay causa terror en Uganda

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El País / El Parlamento de Uganda 'debate' la ley contra la homosexualidad //

“Lo único que oyes es ‘deberían matarlos o encarcelarlos para siempre”: una nueva ley anti gay causa terror en Uganda

La norma castiga a los homosexuales con severas penas de cárcel e incluso a la pena de muerte y provoca llamamientos internacionales para que el presidente no la promulgue en abril
John Okot | Planeta Futuro, El País, 2023-03-29
https://elpais.com/planeta-futuro/2023-03-29/lo-unico-que-oyes-es-deberian-matarlos-o-encarcelarlos-para-siempre-una-nueva-ley-anti-gay-causa-terror-en-uganda.html 

En febrero de este año, antes de que Uganda aprobara en el Parlamento una ley draconiana contra la homosexualidad, Ram Gava Kaggwa ya sentía que el ambiente se iba caldeando. Entonces, comenzó a recibir amenazas de muerte casi a diario por ser gay. Y finalmente, este hombre de 26 años, pastor en Adonai Inclusive Christian Ministries, la única iglesia con líderes homosexuales en Uganda, no pudo soportarlo más y cerró su iglesia, que también daba cobijo a personas LGTBIQ sin hogar o que huían de los abusos de sus comunidades. “Nos vimos obligados a empezar a rezar desde nuestros hogares por miedo a ser atacados por la gente en la iglesia”, cuenta Kaggwa, que recibió en su casa de alquiler a una docena de personas que no tenían adónde ir.

El 21 de marzo, cuando el Parlamento de Uganda aprobó esta ley que cercena aún más los derechos del colectivo LGTBIQ y les condena a largas penas de cárcel, Kaggwa recibió una llamada de su casero, ordenándole que dejara la vivienda, porque “era ilegal tener inquilinos homosexuales”, un supuesto contemplado en la nueva norma, que aún no ha sido oficialmente promulgada por el jefe de Estado, Yoweri Museveni. “Entonces, para impulsarnos a irnos, el propietario cortó el agua y la electricidad. Cuando le suplicamos, nos dijo que nos fuéramos ese mismo día y nos quedamos sin techo”, explica Kaggwa. También en esos días, un conocido, que estaba huyendo para unirse a su grupo por seguridad, fue asesinado en Namugongo, uno de los suburbios de la capital, Kampala.

La tensión se ha disparado en Uganda desde hace semanas debido a esta ley, que contempla la pena de muerte para el delito de “homosexualidad con agravantes”, un supuesto que incluye las relaciones sexuales con menores, ancianos o discapacitados o actos sexuales no consentidos en las que el agresor sea progenitor o tutor, entre otros. La norma prevé también cadena perpetua para quien cometa un “delito de homosexualidad” y hasta 20 años de cárcel por promover la homosexualidad, apartado en el que pueden caber activistas que protejan los derechos de las minorías sexuales, trabajadores humanitarios y también periodistas, que podrían terminar entre rejas por escribir artículos como este. En unos 30 países africanos, la homosexualidad se penaliza con mayor o menor dureza, y en otros, como Nigeria y Somalia, ciertos tribunales que se rigen por la sharia o ley islámica, también han pronunciado condenas a muerte para homosexuales.

Desde que recibió el visto bueno de la inmensa mayoría de los diputados, esta polémica ley ha provocado las críticas y el recelo dentro y fuera de Uganda. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, la calificó de devastadora y pidió al presidente Museveni que no la promulgue, algo poco probable, ya que el dirigente, en el poder desde 1986, tildó recientemente de “desviados” a los gais. Según estipula la Constitución, el jefe de Estado dispone de 30 días para firmar la norma.

“La aprobación de esta ley discriminatoria -probablemente una de las peores de su clase en el mundo- es un hecho profundamente preocupante”, afirmó Türk. “Si el presidente la promulga, convertirá a lesbianas, gais y bisexuales de Uganda en criminales simplemente por el hecho de existir, por ser quienes son. Esto podría dar carta blanca a la violación sistemática de casi todos sus derechos humanos y servir para incitar a la gente a enfrentarse entre sí”, agregó.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, también criticó esta nueva ley por considerar que “socavaría los derechos humanos fundamentales de todos los ugandeses y podría revertir los avances en la lucha contra el VIH”, según escribió en un mensaje en Twitter, en el que también instó al Gobierno ugandés “a reconsiderarla”.

Escondidos y con los teléfonos apagados
Las minorías sexuales ya viven atemorizadas en este país africano profundamente conservador, donde la homosexualidad ya es ilegal y se castiga con penas de cárcel en virtud de una vieja ley colonial. En 2014 se dio el visto bueno parlamentario a un proyecto de ley similar al que acaba de ser aprobado, que también suscitó críticas internacionales. En aquel momento, Museveni firmó la normativa, pero el Tribunal Constitucional de Uganda terminó anulándola, argumentando que había habido una irregularidad en el quorum de los diputados a la hora de someterla a votación.

Diez años después, muchos de los miembros del colectivo LGBTIQ, especialmente los que residen en las zonas rurales de Uganda, donde las comunidades son mucho más conservadoras, viven con miedo a ser atacados por los lugareños. Algunos han cambiado de casa, se han escondido y han apagado sus teléfonos por miedo a ser localizados. Por ejemplo, Daniel (nombre ficticio), de 22 años, que ha decidido dejar su trabajo en el salón de belleza y se ha trasladado a otro lugar. “Es como si todo el mundo se hubiera otorgado el derecho de castigarnos por ser gais”, dice Daniel. “Vayas donde vayas, lo único que oyes es ‘deberían matarlos o encarcelarlos para siempre’. Y yo siento miedo”, afirmó.

Mientras se aguarda el momento en que el presidente firme o no la ley, Kaggwa, que también se ha instalado en casa de un amigo en un lugar apartado, se limita a vivir el día a día en medio de esta realidad hostil. “Amo a mi país, pero cada vez es más inseguro para mí y para los míos debido a una ley inhumana que se ensaña con gente como nosotros”, afirma. “Me pregunto por qué nos odian tanto si todos somos iguales y todos somos hijos de Dios. Pero la realidad es que ahora mismo ya no podemos hacer casi nada en nuestro propio país. No es que seamos vistos como delincuentes, sino que somos, en sí, un delito”.

Para Adrian Jjuuko, director ejecutivo de la ONG Human Rights Awareness and Promotion - Uganda (HRAPH), esta ley contra la homosexualidad es contraria a “la Constitución de Uganda, que exige el derecho a la dignidad y a la libertad”. “Es una norma muy complicada y muy severa, ya que puede afectar a todo tipo de personas: propietarios de casas, organizaciones de apoyo a personas LGBTIQ, periodistas que hablen del tema...”, cita.

Oryem Nyeko, investigador de la ONG Human Right Watch en Uganda, cree que la ley “envía el mensaje de que los ciudadanos tienen derecho a hacer lo que sea a una persona, por considerar que pertenece a una minoría sexual, aunque no haya pruebas”. “Nos incumbe a todos, porque cualquiera que sea percibido como gay puede verse afectado”, añadió.

Otros, como Allan Nusbuga, que trabaja para la organización Minorías Sexuales de Uganda (SMUG, por sus siglas en inglés), prefieren no pronunciarse, invadidos por el miedo. “No puedo hablar de ello ahora mismo”, dijo a este periodista cuando se le contactó para comentar la nueva ley.

domingo, 7 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | El Gobierno ugandés suspende a una de las principales organizaciones LGBTQ del país

Las relaciones homosexuales son ilegales en Uganda //

El Gobierno ugandés suspende a una de las principales organizaciones LGBTQ del país.

Europa Press | Diario Siglo XXI, 2022-008-07

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220807084943/gobierno-ugandes-suspende-principales-organizaciones-lgbtq-pais 

Las autoridades ugandesas han suspendido la actividad de una de las organizaciones LGBTQ más destacadas del país, Sexual Minorities Uganda (SMUG) tras esgrimir como motivo un error de registro en lo que responsables del grupo han denunciado como una "clara caza de brujas"

Las relaciones homosexuales son ilegales en Uganda, donde las personas que pertenecen a esta comunidad pueden ser castigadas con cadena perpetua por cometer "delitos antinaturales". Los datos oficiales de la Policía muestran que 194 personas fueron acusadas por este delito entre 2017 y 2020, incluidas 25 que luego fueron condenadas.

"Esta es una clara cacería de brujas arraigada en la homofobia sistemática, alimentada por movimientos anti-gay y anti-género", ha lamentado a la cadena BBC el director de SMUG, Frank Mugisha.

La suspensión fue anunciada el viernes, cuando las autoridades informaron a la organización que su nombre no había sido registrado correctamente en la Oficina Nacional de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), tal y como hicieron el año pasado en una polémica decisión contra decenas de grupos de la sociedad civil.

En un comunicado, la Oficina de la ONG reconoció que SMUG había intentado registrarse con las autoridades en 2012, pero que la solicitud había sido rechazada porque el nombre completo fue considerado "indeseable".

El presidente Yoweri Museveni, que ha estado en el cargo desde 1986, ha hecho comentarios homófobos en el pasado, incluso en una entrevista a CNN en 2016, cuando llamó a los homosexuales "repugnantes ".

sábado, 16 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homofobia | Retirada una aplicación que calculaba la probabilidad de ser homosexual

Imagen: El País / Orgullo en Montreal, Canadá, 2019-08-18
Retirada una aplicación que calculaba la probabilidad de ser homosexual.
La 'app' se basaba en los resultados de un reciente estudio, cuyos responsables pidieron que se retirase la herramienta digital por “irresponsable”.
Teguayco Pinto | El País, 2019-11-16
https://elpais.com/tecnologia/2019/11/15/actualidad/1573817611_030485.html

A finales de agosto, un estudio que analizó la composición genética de cerca de medio millón personas determinó que “es básicamente imposible predecir la actividad sexual o la orientación de una persona por su genética”. Sin embargo, basándose en este estudio, una empresa ha desarrollado una aplicación denominada ‘How gay are you?’ (¿cuán gay eres?, en español), con la que usuarios pueden analizar los resultados de sus pruebas de ADN y calcular la probabilidad genética de ser gay. Tras las críticas recibidas, la aplicación ha sido retirada del portal que la alojaba.

El creador de esta herramienta, Joel Bellenson, publicó su aplicación a principios de octubre en Geneplaza, a un precio de 5,50 dólares, pero en la descripción de la misma ya señalaba que la prueba no podía predecir la atracción hacia personas del mismo sexo. A pesar de la aclaración, varios científicos, entre ellos los autores del estudio en el que se basó la aplicación, han criticado la herramienta asegurando que tergiversa su trabajo.

“La promoción de esta aplicación y las afirmaciones que hace son una grave y peligrosa tergiversación del estudio” y “lo correcto sería eliminar la aplicación de Genplaza por completo, lo que esperamos que haga”, aseguró el principal autor del estudio, el genetista del Instituto Broad, Benjamin Neale, en una carta enviada el pasado 14 de octubre a los responsables de Genplaza.

A la semana siguiente, los responsables de la plataforma decidieron cambiar el nombre de la aplicación a '122 Shades of Gray’, en referencia a las 122 variables genéticas escogidas para determinar la orientación sexual, y agregaron una nota explicando que los autores del estudio no estaban relacionados con el proyecto. “El primer nombre de la aplicación tenía una connotación humorística que mucha gente entendió, pero que hubo gente que malinterpretó por lo que decidimos cambiarlo”, afirma el fundador de Geneplaza, Alain Coletta.

“En GenePlaza entendemos muy bien que no hay un gen gay, sino que hay muchísimas variantes que producen efectos muy pequeños y que, además, a esto hay que añadir factores ambientales que no son tenidos en cuenta”, afirma Coletta. “El objetivo no es decirle a las personas qué es lo que son, porque sabemos que estos modelos no son predictivos”, asegura, “pero puede que nuestros usuarios quieran comprobar, por simple curiosidad, que resultado habría obtenido su ADN con este modelo”.

Uganda aparece en el debate
A pesar de los cambios realizados, las críticas no cesaron y otros investigadores también advirtieron que el desarrollador de la aplicación, Joel Bellenson, reside actualmente en Uganda, un país en el que los homosexuales son perseguidos y pueden ser condenados a cadena perpetua. "La aplicación y su implementación en un país donde las personas LGBTQ+ están desprotegidas era exactamente el tipo de resultado que estábamos tratando de evitar”, afirma Joseph Vitti, también investigador del Instituto Broad.

Este especialista en genética computacional publicó una petición en un popular portal de Internet para que se retirase la aplicación. En dicha petición, Vitti expone su “preocupación” por “la posibilidad de que los resultados genéticos de alguien, interpretados a través de Geneplaza, se conviertan en motivos o pruebas para su condena en Uganda”.

Desde la plataforma, Coletta asegura que esta aplicación “jamás se ha vendido” en el país africano y que no cree que el Gobierno ugandés vaya a recurrir a los servicios de su compañía. Además, señala que, aunque lo hicieran, “los datos no los compartimos con nadie, ni siquiera con los desarrolladores de las aplicaciones. Cada usuario puede meter su información en una aplicación y obtener un resultado que se le ofrecerá solo a ese usuario, a nadie más”.

Finalmente, desde la plataforma decidieron “quitar la aplicación y revisar el contenido”, asegura Coletta. Sin embargo, a pesar de que la aplicación ha sido retirada, aún se mantiene el enlace con la descripción de su contenido. “Dejamos el contenido porque consideramos que es importante que la gente lo lea y se forme su propia opinión sobre lo que realmente se estaba ofreciendo”.

El riesgo de interpretar mal los datos
El debate sobre esta nueva aplicación se enmarca en un debate mayor sobre cómo se interpretan los resultados de los tests genéticos, especialmente en el ámbito médico. Aunque muchos de los usuarios que recurren a estos servicios lo hacen por mera curiosidad sobre sus orígenes o, como en este caso, por conocer más datos sobre su perfil genético, cada vez es más popular realizarse la prueba en busca de mutaciones que puedan dar lugar a enfermedades.

Sin embargo, algunos especialistas consideran un riesgo aportar este tipo de información sin el asesoramiento adecuado. En este sentido, un panel de expertos sobre medicina preventiva en EEUU se ha mostrado en contra de la revisión rutinaria de ciertas mutaciones, como aquellas que aumentan el riesgo de cáncer de mama en mujeres, ya que el cribado genético en mujeres que no tienen antecedentes familiares podría ser "potencialmente dañino".

Otro de los grandes debates de este tipo de tests está relacionado con la privacidad, ya que, según un reciente estudio publicado en la revista PLoS One, muchos usuarios de estas aplicaciones no entienden el concepto de privacidad genética y no son conscientes de que pueden estar cediendo su perfil genético a terceros. Además, los investigadores aseguran que el proceso de consentimiento de estas empresas debería mejorarse aportando información más clara sobre el uso por parte de terceros de los datos recopilados.

El pasado año, dos de las empresas más grandes de tests genéticos caseros, 23andMe y AncestryDNA, fueron investigadas por la Comisión Federal de Comercio de EEUU por el tratamiento de los datos de sus usuarios. Apenas unos meses más tarde, 23andMe anunció un acuerdo para compartir su base de datos con una farmacéutica por 300 millones de dólares. Mientras que otra de las compañías punteras del sector, FamilyTreeDNA, reconoció principios de año que había cedido los datos de sus clientes al FBI sin un consentimiento explícito para ello.

Desde Geneplaza, Coletta asegura que, a diferencia de las compañías antes mencionadas, “nosotros no vendemos ni comercializamos los datos de nuestros usuarios, porque pensamos que lo más importante es la privacidad”. “Lo único que hemos hecho”, afirma Coletta, “es crear un entorno con aplicaciones para que la gente pueda analizar sus propios datos como se le antoje”.

miércoles, 23 de mayo de 2018

#hemeroteca #vih | “Si una mujer te quiere, va a acostarse contigo tanto si eres seropositivo como si no”

Imagen: El País / Yusuf Byaruhanga e Israel Bekandi
“Si una mujer te quiere, va a acostarse contigo tanto si eres seropositivo como si no”.
Uganda ha reducido la tasa anual de nuevos casos de VIH-Sida, pero el estigma prevalece. Por eso muchos hombres ocultan la enfermedad a sus parejas sexuales con consecuencias nefastas para ellas.
Alice McCool / Brian Mutebi | Planeta Futuro, El País, 2018-05-23
https://elpais.com/elpais/2018/05/22/planeta_futuro/1526984015_698154.html

Yusuf Byaruhanga está sentado entre las paredes de color pastel desteñido de una escuela de un suburbio de Kampala. Al lado de la silla reposa su bastón. Este hombre de 63 años habla con franqueza de su condición de enfermo de sida. “Muchos hombres temen la vergüenza, el estigma y la discriminación, o tienen miedo de perder su trabajo, así que ocultan su estado”, explica. “Algunos no se dan cuenta de las ventajas de confesar que eres seropositivo”.

Byaruhanga es miembro de un grupo de ‘vida positiva’ cuyos integrantes se apoyan mutuamente, comparten experiencias e instruyen a la comunidad en general sobre el sida y la salud sexual. Incluso han empezado un pequeño negocio conjunto en el que producen y venden artículos de artesanía.

El grupo forma parte de un movimiento ugandés que ha contribuido a librar la enfermedad de la infamia que la acompaña. No obstante, incluso personas como Byaruhanga siguen defendiendo ideas muy poco avanzadas. A la pregunta de si es importante revelar a las posibles parejas sexuales que eres portador del VIH, el virus del sida, para que puedan consentir la relación con conocimiento de causa, desecha la sugerencia. “Si una mujer te quiere, va a acostarse contigo tanto si estás enfermo como si no”, zanja.

Esta clase de actitud tiene consecuencias. Las tasas de nuevos casos han descendiendo drásticamente, según UNAIDS; sin embargo, la prevalencia es significativamente mayor entre las mujeres que entre los hombres. Según una encuesta nacional realizada en 2016-2017, el 7,6% de la población femenina vive con la enfermedad frente a un 4,7% de los varones. Esta diferencia es especialmente alarmante en la franja de edad de entre 15 y 24 años, en la que el porcentaje es cuatro veces más alto entre ellas.

Las causas detrás de esta disparidad son complejas, pero se pueden reducir en gran medida a las diferentes formas de desigualdad entre los sexos. Una de ellas es que perdura el tradicional papel masculino, por el cual se espera que los hombres sean dominantes. Un ejemplo bastante elocuente es que, en Uganda, las mujeres que han sido víctimas de violencia de género por parte de su pareja tienen un 50% más de probabilidades de haberse contagiado de sida que las que no la han padecido.

Robert Wyron, profesor asociado de la Universidad de Colorado y autor de ‘AIDS and Masculinity in the African City’ (‘Sida y masculinidad en las ciudades africanas’) explica que las dinámicas de las relaciones tradicionales también contribuyen a esta diferencia. “Existe la idea de que las mujeres jóvenes se sienten atraídas por las relaciones con hombres mayores que pueden prestarles apoyo, y resulta que es mucho más probable que esos hombres sean seropositivos”, señala. “Se convierte en un círculo vicioso de desigualdad económica sumada a la desigualdad de género”.

Wyron añade que las mujeres pueden seguir corriendo el riesgo de contraer la enfermedad incluso después del matrimonio. “Debido que los hombres conservan sus privilegios sexuales, cuando están casados suelen tener otras parejas, normalmente, en secreto”, explica. “Enfrentarse a ellos puede tener consecuencias desastrosas para las mujeres, ya que, seguramente, les espera la violencia. Por eso las mujeres de la franja de edad ligeramente superior también están expuestas a la infección”.

Imagen: El País / Dorcus Ndagire
Dorcus Ndagire es miembro del grupo de ‘vida positiva’. Ella tiene 45 años y contrajo el sida a consecuencia de una violación en su juventud. Estaba prometida e iba a casarse, pero su iglesia se negó a celebrar el enlace cuando trascendió que era seropositiva y su futuro esposo, no. Si hubiese sido al revés, no habría habido problema, pero en su caso, cuenta, "era demasiada deshonra".

Ndagire relata que, en su comunidad, los hombres suelen abandonar a sus parejas con el argumento de que ya no pueden mantenerlas. “Aseguran que se han quedado sin ingresos o que han perdido el empleo y se van con otra mujer”, explica. “Las mujeres se quedan con la enfermedad y luchando para cuidar de sus hijos”.

En África oriental, el papel de protector y sostén de la familia forma parte de las normas masculinas, pero las consecuencias pueden ser fatales. Stephen Tugume, de 24 años, se enteró de que era seropositivo cuando, en su adolescencia, le hicieron una prueba después de que su madre cayese enferma y acabase muriendo. Tubume empezó a tomar los medicamentos necesarios, pero su padre, que también tenía sida, se negó a acompañarlo en el tratamiento.

“Me dijo que no le iba bien económicamente, que si empezaba a tomar esos medicamentos tan fuertes no iba a sobrevivir, y que no ganaba lo suficiente para mantener a su familia y a sí mismo”, recuerda. Su padre murió al cabo de siete años.

En opinión de Wyron, actualmente la pobreza estructural y las ideas tradicionales sobre la masculinidad son las principales barreras para hacer frente a la crisis del sida. “Aunque en África existen diversas organizaciones que se dedican a involucrar a los hombres en la prevención del sida, no hemos visto el mismo empeño por parte de los Gobiernos para que se hable de los privilegios de los hombres y de sus prerrogativas sexuales”, afirma. “Y en países como Uganda, el Gobierno de la nación y el presidente son la encarnación de las ideas dominantes y problemáticas sobre los hombres y la masculinidad. Con todo, la fuente más evidente de todos estos problemas”, resume, “es la persistencia de la pobreza urbana”.

Volviendo al grupo de vida positiva, su fundador, Israel Bendaki, de 55 años, muestra con orgullo las sandalias y los bolsos que han confeccionado. “Puse en marcha el grupo para ayudar a los hombres que vivían negando su condición”, cuenta. “Cuando me diagnosticaron, en 1990, oculté mi estado y recurrí a la bebida para olvidar mis preocupaciones”. Bendaki dice que la situación ha mejorado mucho desde entonces, cuando no se disponía de tratamiento médico y el estigma era tal que la gente “ni siquiera compartía una taza contigo”.

Pero aún queda un largo camino por recorrer. En Uganda, la mayoría de los hombres siguen guardando silencio sobre su condición de seropositivos, mientras que las mujeres sufren la enfermedad desproporcionadamente. Aunque la iniciativa de Bendaki recibe el nombre de “grupo de hombres”, en su mayoría está compuesto por mujeres. 

Y TAMBIÉN…
Maceteros hechos con botes vacíos de pastillas contra el estigma del VIH.
La artista Bárbara Kemigisa conoce los peligros de no seguir el tratamiento antirretroviral. Ahora difunde este mensaje con figuras hechas con tarros usados de medicamentos, algunos suyos.
Evelyn Lirri | El País, 2017-08-21
https://elpais.com/elpais/2017/08/18/planeta_futuro/1503066962_607885.html

martes, 22 de mayo de 2018

#hemeroteca #homofobia | Los siete destinos turísticos más peligrosos para viajar si eres gay o lesbiana

Imagen: Nueva Tribuna
Los siete destinos turísticos más peligrosos para viajar si eres gay o lesbiana.
Si eres un viajero LGBT, además de las precauciones habituales, debes tener en cuenta los países a los que vas a viajar, ya que en algunos casos incluso podría llegar a peligrar tu vida.
CromosomaX | Nueva Tribuna, 2018-05-22
https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/destinosturisticos-peligrosos-viajar-gay-lesbiana-lgtb-lgtbi-travel-rusia-jamaica-lituania-egipto-nigeira-uganda-arabiasaudi-xenofobia/20180522125242152211.html

Viajar por el mundo es uno de los placeres que da la vida. Conocer nuevas culturas, vivir nuevas experiencias... Sin duda se trata de uno de los momentos más dulces para la vida de todo aquel fascinado por lo desconocido.

Pero si eres un viajero LGBT, además de las precauciones habituales, debes tener en cuenta los países a los que vas a viajar, ya que en algunos casos incluso podría llegar a peligrar tu vida. Se han de considerar muchos aspectos para mayor tranquilidad, desde aspectos legales a normas de comportamiento o zonas comprometidas que es mejor evitar. Y, por supuesto, decidir si apoyar el turismo en un país en el que tu condición sexual es ilegal y cuyo actual gobierno se muestra contrario a los derechos de ciertos colectivos.

Si vas a viajar y eres lesbiana o gay lo ideal es tener siempre presente lo siguiente:
  • Las leyes actuales LGBT del país: ¿es la homosexualidad legal? ¿existe algún tipo de ley que te proteja de ataques homófobos?
  • Busca información en Internet o en tu entorno de amistades. ¿Alguien ha viajado a este país y tiene alguna experiencia que te pueda contar?
Por eso queremos contarte cuáles son los países más homófobos del mundo y que pueden ser verdaderamente peligrosos si quieres viajar de una forma natural y no encorsetada.

La lista de países más homófobos del mundo:

1. Rusia
Sobran las palabras para decir lo que opinamos sobre las políticas de Rusia. Vladimir Putin ha convertido la homofobia en su bandera y no se avergüenza ni un segundo de ello. Apoyan a Chechenia en su persecución a homosexuales y hacen lo propio en su país, persiguiendo a todos aquellos que hagan actos tan delictivos como cogerse de la mano, vestir de rosa, o repartir flyers de fiestas LGBT. Quieren que la homosexualidad desaparezca del país y no lo hará, por que es la naturaleza humana, pero lo terrible del asunto es que el gobierno alenta a los homófobos a que señalen y ataquen a los homosexuales o aquellos que "lo parezcan". Lo más increíble es que la comunidad internacional no hace nada al respecto, por lo que no recomendamos en absoluto que viajes a Rusia.

2. Jamaica
La primera sorpresa llega con un país como Jamaica. Todos lo asociamos al relax, a la playa, a descansar y a que nadie te moleste... a menos que seas una persona LGBT. Entonces sí que puedes encontrarte con problemas, porque el sexo homosexual es totalmente ilegal en el país y no se cortarán un pelo en detenerte si se enteran de que has practicado sexo gay. El gobierno, como el ruso, apoya a los homófobos y a la violencia contra las personas LGBT, por lo que en un caso de homofobia, estarías completamente desatendido y desprotegido por parte de las autoridades.

3. Lituania
Sí, forman parte de la Unión Europea, participan en Eurovisión y supuestamente han suavizado su opinión sobre la homosexualidad, pero la realidad es bien distinta. Si bien existe un buen tejido de colectivo LGBT, también hay muchas personas en contra. ¿Te imaginas que en España existieran movilizaciones masivas contra el Orgullo? Pues en Lituania sigue sucediendo, así que muy importante a la hora de tenerlo en cuenta para viajar.

4. Egipto
Este sea probablemente el destino turístico que más duela, porque sus siglos de historia lo hacen infinitamente interesante, pero Egipto no se salva de la quema, es un país homófobo y no se esconde de ello. Las "leyes de la moral" te prohíben ser homosexual, y como te pillen, te pueden caer 17 años de trabajos forzados. Al final, parece que no haya pasado el tiempo en Egipto. Uno de los temas más controvertidos es que en Egipto los hombres suelen ir de la mano y realizar muestras públicas de afecto a menudo, pero no te confundas, si te ven a ti, como turista, hacerlo con tu novio, no les va a gustar un pelo. La persecución a los gais en Egipto es real y lo vemos muy a menudo.

5. Nigeria
Nigeria es uno de los países más homófobos del mundo y otro al que ne absoluto podemos recomendate que viaje. Las mafias y la propia sociedad ven a las personas LGBT como enfermos y la única solución para ellos es apalearlos en público. Es otra de esas visitas turísticas que te recomendamos que te ahorres.

6. Uganda
Prácticamente la totalidad de África, con la excepción de Suráfrica, es homófoba. Solo Guinea Ecuatorial, Mozambique y un par de países pequeños más son relativamente tolerantes: la homosexualidad no es ilegal. Pero en el resto de países africanos sí lo es. Uganda es uno de los casos más sangrantes y el hecho de que sean tan homófobos no ayuda a la pobreza del país. Lo peor es que los homófobos luchan para legislar leyes que obliguen a meter en la cárcel a los homosexuales solo por serlo o parecerlo.

7. Arabia Saudí
Otro de esos destinos turísticos a los que cada vez más gente va a disfrutar de sus atracciones y atractivos, pero es importante que recordemos que ahí siguen siendo homófobos y la homosexualidad es totalmente ilegal.

Cualquier miembro del colectivo LGBT, por tanto, puede viajar a estos destinos, pero siempre teniendo en consideración la situación actual de los mismos y de los posibles peligros a los que uno puede enfrentarse en ciertas sociedades solo por ser quien es.

domingo, 1 de abril de 2018

#hemeroteca #homofobia #salud | Así es la única clínica de salud y sexualidad LGTBI de Uganda, país que condena la homosexualidad

Imagen: El Diario / Ice Breakers Uganda
Así es la única clínica de salud y sexualidad LGTBI de Uganda, país que condena la homosexualidad.
Bajo la amenaza de penas de siete años por ser homosexual, las personas LGTBI ugandesas se encuentran con muchos problemas para acudir al médico y tener información sobre sexualidad en Uganda. La asociación Ice Breakers Uganda ha creado, a espaldas del Gobierno, una clínica para personas LGTBI en las afueras de Kampala.
Víctor Gonzàlez Clota | El Diario, 2018-04-01
https://www.eldiario.es/desalambre/sexualidad-personas-LGTBI-espaldas-gobierno_0_754875145.html

Una verja de hierro con una pequeña puerta separa la calle del edificio. La primera clínica dedicada íntegramente a personas LGTBI de Uganda se encuentra a las afueras de Kampala, a unos 20 minutos en moto del mercado principal. En una sala repleta de sillas, un chico pregunta qué tipo de medidas higiénicas debe tomar antes de practicar sexo. Enfrente, una doctora le contesta señalando unas palabras apuntadas en la pizarra. Es un tema del que ya se ha hablado, el chico ha llegado tarde.

La reunión la organiza Ice Breakers Uganda de forma periódica y, otra vez, ha sido un éxito de convocatoria. En un sitio tranquilo dentro de la ruidosa capital, la organización prepara espacios donde la comunidad LGTBI pueda intercambiar conocimientos, experiencias y reciba atención médica.

Solo están atendiendo y dando información a sus pacientes, pero su actividad se realiza de forma semiclandestina al encontrarse bajo un limbo legal, en un país en el que la homosexualidad está duramente penada. La actual normativa puede condenar hasta con 14 años de prisión a las personas homosexuales.

Muchos de los asistentes son portadores del VIH u otras enfermedades infecciosas. El acceso a la salud en Uganda es frágil, ya que el precio de los medicamentos y los honorarios del personal sanitario son las grandes barreras. Pero una persona homosexual que contrae el VIH u otras enfermedades de transmisión sexual tiene otro obstáculo: la homofobia institucional. Desde 2009, la ofensiva legislativa para recortar al máximo los derechos del colectivo LGTBI ha sido continua.

Ahora bien, si el Estado crea problemas de desigualdad, hay quien se junta para solucionarlos.

Brian Masinde, activista de la organización, afirma que "algunos médicos se niegan a atender a personas homosexuales. Los asocian con la enfermedad del VIH y provoca un aumento de su vulnerabilidad". Masinde inició su vida de activista hace ya diez años, justo cuando cumplió la mayoría de edad.

Desde un principio se vinculó a los aspectos relacionados a la salud, primero como participante y ahora como encargado de la comunicación. Su década de experiencia en la organización Ice Breakers Uganda le permite decir que "la situación es mucho mejor ahora que unos años atrás, pero tenemos que seguir trabajando y recaudando fondos para dar soluciones".

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2017 había en Uganda 1.400.000 de personas con VIH, un 5,5% de la población, y cada año se contabilizan unas 50.000 infecciones nuevas. Los niveles alcanzados a principios del milenio eran aún superiores y el gobierno de Yoweri Museveni, junto a sectores de la Iglesia, empezó una campaña para culpar a gays, lesbianas y transexuales de la rápida propagación de la enfermedad.

Grace, que no quiere dar su apellido, es la jefa de comunicación de Sexual Minorities of Uganda (SMUG), la organización que aglutina más colectivos dentro la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI. Afirma que "perseguir a la comunidad da votos y es bueno para la carrera de los políticos, por eso siempre nos utilizan como cortina de humo".

Una clínica única
En el tranquilo patio, lejos del ruido de las motos y camionetas, se alzan dos sencillos edificios. Uno es la sala de reuniones, el otro una clínica equipada con recepción, laboratorio de análisis y consulta. La IBU Clinic se inauguró en 2012 en Kampala, y mientras los usuarios pasan de uno en uno, Masinde comenta que "la prevención y la educación sexual son bases de nuestras vidas de las que no hablan en ninguna escuela, y menos en el caso de las personas homosexuales. Aquí, con la experiencia de todos y la ayuda de profesionales, damos indicaciones o situaciones en las que nos podemos encontrar."

"Para nosotros es una actividad solidaria. Como médicos vemos con total incredulidad que se tenga que realizar casi a escondidas", dice el doctor Mike, quien no quiere dar su nombre real. Muchos colegas saben lo que hacemos y, evidentemente nos apoyan, pero aún tienen miedo de dar un paso más por lo que dirán sus superiores".

Los participantes son jóvenes que no pasan de los 30 años. Todos ellos, antes de las revisiones médicas, repasan con un voluntario de la asociación actitudes y acciones básicas a la hora de tener sexo sin riesgo. Sentados y abarrotando la sala se van sucediendo los temas: higiene, uso del preservativo, pastillas para prevenir el VIH, etc. Cuestiones básicas, pero la marginalidad con la que ciertos sectores han tratado al colectivo homosexual provoca que todos sus derechos se devalúen.

Pero esa supuesta vulnerabilidad les hace crecer en su autogestión. En las reuniones el aprendizaje es colectivo y rompen el miedo, y el hielo, para hablar sobre sexualidad. "Aquí puedo ser como soy, vestirme como quiero, sentirme libre", comenta Paul, que no quiere dar su verdadero nombre.

"Fuera de las reuniones entre nosotros es mucho más difícil tener este tipo de conversaciones, para ellos es una forma también de desahogarse y comportarse de forma normal, sin tener que forzar ninguna situación", según Brian Masinde. "Imagínate cómo ha cambiado su vida, de ir entre cuatro o cinco veces a hacer presión para que te atienda un médico, a que tengan una visita privada y gratuita".

Los intentos del Gobierno de aumentar la represión
En este contexto, el Gobierno ugandés pretende aumentar aún más las penas contra la población LGTBI. En 2009, se introdujo a debate en el parlamento una nueva ley para el colectivo LGTBI, la conocida como Ley Antihomosexual. En esos años la epidemia del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual se habían agudizado. El gobierno del Movimiento de Resistencia Nacional (MRN), liderado por Yoweri Museveni y sectores de la iglesia evangélica, culpó de la crisis de salud a aquellos que mantenían relaciones con personas del mismo sexo. Con esa premisa quiso endurecer el castigo para todos ellos: en los casos más extremos la condena podía ser la pena de muerte.

El debate legislativo coincidió con un recrudecimiento de la persecución a activistas por los derechos humanos y ONG. Ya en 2014, Museveni firmó el proyecto que se convirtió en ley, que después fue revisada de forma que las condenas no eran tan brutales. Pero por sorpresa de muchos, el Tribunal Constitucional la declaró nula, hecho que provocó una nueva revisión de la ley y el inicio de un nuevo debate que llega hasta hoy día.

La singularidad del lugar y su labor solidaria hacen que Ice Breakers, junto con otras organizaciones del colectivo LGTBI en Uganda, vean un futuro en positivo. Proyectos como el Queer Kampala Film Festival, publicaciones digitales como Kuchu Times, la revista Bombastic o asociaciones como SMUG están consolidando el movimiento.

Aun así, no hay que olvidar que su labor llega a una pequeña parte de la población, que la heterogénea Uganda vive en su mayoría desconociendo estos proyectos. Con las redes sociales su papel se va filtrando cada vez más, pero el altavoz oficial del Gobierno los sigue estigmatizando. Porque como dice Brian Masinde, "nosotros hacemos el trabajo que tendría que hacer el estado, sin ser el estado, y es un trabajo muy largo y duro".

domingo, 21 de enero de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | La lucha por existir y el derecho al amor en Uganda

La lucha por existir y el derecho al amor en Uganda.
Cuatro años después de la anulación de la ley “matagays” ser homosexual sigue siendo ilegal en territorio ugandés.
Carmen Blanco Grigelmo | El Salto, 2018-01-21
https://www.elsaltodiario.com/mapas/derecho-amor-uganda-lgtb

“Estuve en la cárcel por ser trans y defender mis derechos. La familia de mi novia lo planeó todo”, cuenta el activista Nusher Uwase. Creció en Uganda y Ruanda, y afirma haber sufrido la discriminación propia de esta región durante toda su vida. Vive en Kampala, la capital ugandesa, donde fue detenido el pasado mes de noviembre. No puede contar más detalles por cuestiones de seguridad. “La información afectaría a más personas, no es solo por mi”, asegura. Aún así, quiere que el caso salga a la luz.

Años antes de este suceso –en diciembre de 2013– el gobierno de Yoweri Museveni aprobó en el Parlamento la ley AHA (Anti Homosexuality Act). Fue calificada como “matagays” o “antihomosexuales” por las organizaciones críticas. Ésta recortaba de manera considerable los derechos de las personas LGTBI en Uganda. “La pena de muerte con que se castigaba la homosexualidad ‘con agravantes’ en el texto original del proyecto de ley ha sido sustituida por cadena perpetua”, publicaba Amnistía Internacional España. Además, incluía la criminalización de la “promoción” de la homosexualidad.

“Ser LGTBI sigue siendo ilegal”
Gracias a las presiones del activismo ugandés e internacional, la ley fue derogada en agosto de 2014 por el Tribunal Constitucional de este país. Aún así, la comunidad arremete contra el conformismo. “Las personas que piensan que con la anulación de esta ley todo va bien en Uganda se encuentran muy lejos de la realidad. El Parlamento está haciendo uso de otras leyes para hacer cumplir la anterior”, afirma Kasha Jacqueline, una de las voces más visibles del colectivo en Uganda. Fue galardonada en 2015 con el premio Right Livelihood, conocido como 'Nobel alternativo', en el Parlamento sueco. Nusher Uwase añade: “Aunque la ley se haya derogado, ser LGTBI sigue siendo ilegal”.

El activista Nusher, de 25 años, puso en marcha un negocio social llamado Normal Africa hace tres años. Su objetivo es recaudar fondos para concienciar sobre las injusticias que le suceden a la comunidad LGBTI en África Oriental. Su forma de financiación consiste en la venta de camisetas, principalmente a los países vecinos, con los colores que identifican al movimiento.

Destinan el 50% de los beneficios a organizaciones como Freedom and Roam Uganda (FARUG). Poniendo el foco en el empoderamiento económico, apoyan proyectos de microfinanzas y capacitación empresarial para personas discriminadas por su orientación sexual e identidad de género. También denuncian la falta de visibilidad del colectivo, haciendo hincapié en las cuestiones de salud, el VIH y los suicidios, que afirman que se han incrementado en los últimos años. “Tenemos que seguir cuestionando las normas, luchar por nuestra existencia y el derecho al amor”, sentencia.

Durante 2015 y 2016, como apuntan las activistas, se han seguido promulgando leyes que continúan restringiendo los derechos de la comunidad LGTBI, como la Ley de Organizaciones no Gubernamentales o la prohibición de prácticas contra natura.

Según un informe realizado por Sexual Minorities Uganda (SMUG), esta ley provocó un aumento notable en la persecución. El 30% de los casos recogidos entre 2012 y 2013 implicaron violencia física. Cuatro de ellos calificados de tortura.

Uganda no es el único país en el que desafiar la heterosexualidad y cisexismo obligatorios es considerado un crimen. Esto ocurre en 72 países y en ocho de ellos se condena con pena de muerte.

De insultos en las redes a violaciones “correctivas”
El jefe de De Kwagala la despidió de su trabajo por ser lesbiana. Además de criticar que “no se vestía como una mujer”, según nos cuenta en su pequeña casa de Kampala. Trabajaba como camarera en un restaurante a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Nunca cedió a someterse a los estereotipos de género con los que no se identifica. Por eso intenta inspirar a más mujeres con su mensaje “no seas perfecta, solo sé tú misma”, en sus redes sociales.

Recibe insultos constantes a través de la red. “Me llegan muchos mensajes y comentarios como ‘lesbiana de mierda’ o insinuando que parezco un hombre”, explica con indignación y seguridad.

La primera vez que sintió algo por una mujer trató de convencerse de que no le gustaba: “No sé qué me pasaba, me sentía una persona horrible”. Más tarde consiguió exteriorizarlo y contárselo a la chica de la que se enamoró. “Entré en contradicción entre lo que sentía y lo que la sociedad me decía que estaba bien”, cuenta.

En Uganda, cuando dos mujeres se muestran cariño, la gente no suele sospechar que puedan ser pareja. Por eso, muchas fingen mantener una relación de amistad cuando se trata de una sentimental. El caso de los hombres es distinto. “A ellos les acusarían enseguida si tienen muestras de afecto en público”, puntualiza.

La cara b de esta diferencia se refleja en particularidades como los tratamientos “correctivos”. Muchas mujeres lesbianas han sufrido violaciones por parte de hombres con el fin de cambiar su orientación sexual. “La violación correctiva sucede a menudo a mujeres lesbianas como una forma de curación e introducción a la fuerza sexual masculina. El factor subyacente radica en el patriarcado, al igual que la violación de hombres y mujeres trans, en su mayoría en celdas policiales”, arguye Ruth Muganzi. 

Esta activista feminista y LGTBI también es trabajadora social. En la actualidad desempeña el puesto de directora de administación en Kuchu Times Media Group, la primera y única web de comunicación LGTBI del país.

Orgullo LGTBI: represión y clandestinidad
Cada mes de agosto varios colectivos se organizan para celebrar el Orgullo. Desde la discreción y la clandestinidad, cientos de personas se reúnen en un ambiente festivo y combativo. Este año no fue así.

“A pesar de todo el valor y determinación que llevamos en nuestros corazones, no es suficiente para poner en peligro la vida de tantas personas inocentes”, así comunicaban su cancelación el pasado mes de agosto. El año anterior la represión fue más desproporcionada de lo normal. Dejó momentos traumáticos, detenciones y heridas irreparables, según los propios colectivos.

La mañana en la que se planeaba celebrar el acto inaugural se encontraron con un gran despliegue policial en la sala. No les sorprendió, ya que Hon Simon Lokodo, ministro de Ética e Integridad, les había amenazado las semanas anteriores con detenciones y violencia, según explican en su comunicado. “Pronto cosecharemos los frutos de nuestra dedicación y persistencia”, sentenciaban.

Cuando hablan de heridas irreparables, piensan en casos como el de Gerald Kaunda. Este joven de 23 años estuvo a punto de perder su vida durante el Orgullo de 2016. Vivió los momentos de tensión en los que varias activistas eran detenidas en un contexto de conmoción generalizada.

Gerald saltó desde un cuarto piso por miedo a que su familia descubriera que era homosexual. Se rompió la columna vertebral y quedó inconsciente. Algunos medios calificados de sensacionalistas por la comunidad LGTBI publicaron su historia y ocurrió lo que Gerald temía: su familia se enteró, y no fue bien recibido.

Se sometió a una larga y costosa operación en la que recibió finalmente el apoyo de su madre. Decidió contar su historia y destacar que, de toda esta experiencia, ha sacado algo positivo: dejar de avergonzarse de su orientación sexual.

Para Gerald es fundamental que las nuevas generaciones continúen con esta lucha y se amen tal y como son. Destaca figuras como la de Kasha Jaqueline agradeciendo su trayectoria, gracias a la cual ahora muchas personas se han atrevido a hablar.

Las consecuencias de la ley: refugiados en Kenia

Antes de llegar a Kakuma les ofrecieron seguridad. Este campamento de refugiados de Kenia fue presentado como la única alternativa para los 16 ugandeses que huían de la LGTBIfobia. Alrededor de 500 personas viven esta misma realidad. Algunas en campamentos de refugiados y otras en los suburbios de Nairobi, la capital keniana.

No se encontraron con la seguridad prometida. En abril de 2016, 15 de los refugiados trasladados denunciaron ataques, detenciones y torturas por parte de la policía y el resto de personas refugiadas. 13 fueron liberados al poco tiempo, mientras que los otros dos permanecieron en libertad bajo fianza, según apuntan los testimonios recogidos en Kuchu Times.

Miss Amooti y Miss Kenneth son dos refugiadas ugandesas transexuales. Su historia la cuenta entre lágrimas uno de los líderes LGTBI del campamento. Pidieron ayuda a ACNUR cuando la amenaza fue demasiado peligrosa. “Buscamos protección por miedo a perder nuestras vidas. Estamos atrapados y atrapadas”, explica.

Afirman haber intentado establecer vínculos con comunidades de refugiados de Uganda, pero sin éxito. Se les acusa de ser un mal ejemplo para los menores y se les pide que mantengan las distancias.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos no solo denuncian la situación, sino también su invisibilización. Apelan a la responsabilidad de los países occidentales de informar sobre las personas refugiadas dentro del continente. “Los refugiados africanos se están convirtiendo en refugiados olvidados”, afirma el activista gambiano Tijan Kandeh.

Además, muestran su descontento con la declaración de algunos lugares como seguros, aún cuando las minorías étnicas y personas LGTBI se encuentran en constante peligro. “Human Rights Watch afirma que a estos colectivos se les niegan sus derechos básicos en lugares que Europa califica como seguros”, arguye Tijan.

La trabajadora de Kuchu Times Ruth Muganzi se comunica asiduamente con algunos de los refugiados para documentar su situación en Uganda. Entiende que su realidad era tan precaria aquí que decidieron irse aun sabiendo que también serían perseguidos allí. “Solo cuando no te queda nada eres capaz de emprender un viaje así. Yo no soy tan fuerte como para hacerlo”, cuenta Ruth.

La decisión de seguir en Kakuma no cambió tras la anulación de la AHA. La motivación de su huida no fue la ley, sino sus consecuencias. Por eso, desde las organizaciones LGTBI de Uganda continúan luchando e intentando visibilizar esta realidad, desconocida por la mayor parte de la población. 

Con la inspiración del movimiento en otros países del mundo, Ruth Muganzi recuerda su paso por el World Pride en Madrid. Participó en el documental ‘The best day of my life’, dirigido por Fernando Gonzalez Molina.

Con una gran sonrisa, cuenta lo emocionante que fue para ella conocer las calles de Chueca. “En Uganda aún estamos lejos de celebrar algo así, pero fue una oportunidad para contar mi historia”, concluye Ruth.