Mostrando entradas con la etiqueta Violación correctiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Violación correctiva. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | La homofobia se multiplica en Ghana tras una propuesta de ley que condena con hasta 10 años a personas LGTBI y activistas

Wilhemina Nyarko contra la persecución LGTBI en Ghana, Nueva York, 2021-10-11 //

La homofobia se multiplica en Ghana tras una propuesta de ley que condena con hasta 10 años a personas LGTBI y activistas.

El borrador presentado hace un año, que apoyan miembros del partido en el Gobierno, amenaza con convertir el país en uno de los más autoritarios, inseguros y represivos de África.
José Ignacio Martínez Rodríguez | Planeta Futuro, El País, 2022-08-17
https://elpais.com/planeta-futuro/2022-08-17/la-homofobia-se-multiplica-en-ghana-tras-una-propuesta-de-ley-que-condena-con-hasta-10-anos-a-personas-lgtbi-y-activistas.html 

Las alarmas saltaron en agosto del pasado año. Entonces, miembros parlamentarios del Congreso Nacional Democrático (NDC por sus siglas en inglés), partido en la oposición de Ghana, presentaron un proyecto de ley que amenaza con convertir el país en uno de los más autoritarios, inseguros y represivos de todo el continente africano para la comunidad LGTBI (lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales). El borrador ha contado con significativos apoyos dentro del Gobierno.

La situación la resumen con nitidez algunos activistas. “Todos estamos en peligro”, sentencia Kwame Amankwah Afrifa, activista ‘queer’ y director de la asociación en apoyo de las minorías sexuales Reflex Ghana. “Los ataques se han duplicado; temo que algunas personas se quiten la vida en lugar de ser arrestadas, humilladas y torturadas”, afirma Danny Bediako, fundador y director de Rightify Ghana, popular organización dedicada a la defensa de los derechos LGTBI. “La ley propone la violación de la prohibición de la tortura”, asevera en un informe Naciones Unidas.

A ninguno le faltan razones para mirar con desconfianza el futuro. La nueva Promoción de los derechos sexuales humanos adecuados y de los valores familiares de Ghana (nombre que recibe la propuesta de ley, que se encuentra en la actualidad bajo revisión por un comité parlamentario) criminaliza de forma inequívoca las relaciones homosexuales e incluso la defensa de cualquier cuestión relacionada con el colectivo. El borrador castiga con hasta 10 años de cárcel a las personas que se identifiquen como LGTBI y a grupos o individuos que velen por sus derechos, les expresen su simpatía o les ofrezcan apoyo social o médico. Pero el texto va mucho más allá en cuanto a restricciones y recorte drástico de libertades. Un ejemplo: el Gobierno se reserva, en uno de los artículos más polémicos del borrador, la potestad de obligar a las personas intersexuales a someterse a una cirugía de asignación de género.

El nuevo proyecto de ley propone asimismo hasta 10 años de prisión para medios de comunicación, plataformas en línea o cuentas en redes sociales que publiquen información que “aliente a los niños” a explorar cualquier género o sexo fuera de las categorías de hombre y mujer. Y desliza la posibilidad de canjear el tiempo entre rejas por terapias de conversión. El borrador también impide el matrimonio entre personas entre el mismo sexo, con la anulación inmediata de las bodas de parejas ghanesas homosexuales que se hayan casado fuera del país y que residan en él. Y busca que el Gobierno garantice que los refugiados que hayan solicitado asilo en el extranjero sean devueltos a Ghana para su enjuiciamiento. Por prohibir, la ley también prohíbe hasta los juguetes sexuales. Y el travestismo. Y exige, bajo pena de cárcel, que quien tenga conocimiento de actos tipificados como delitos en el texto los denuncie a las autoridades.

“El proyecto de ley amenaza el acceso a la información, la privacidad y la libertad de expresión, de asociación, de reunión y de pensamiento y conciencia”, resume Bediako, de la organización Rightify Ghana. “Aumentará el pánico entre los miembros de la comunidad, que ya viven con un miedo constante. Tendrán que negarse a sí mismos, aceptar la terapia de conversión o ir a la cárcel”, añade. Con la misma inquietud se expresa Kwame Amankwah Afrifa, activista de Reflex Ghana. “La discriminación y el odio ya se empiezan a ver en las redes sociales, en la calle y en los trabajos. Además, la policía irrumpe en fiestas y en reuniones. Nuestras vidas corren peligro”.

Una involución drástica
Las normales legales vigentes que conciernen a cuestiones LGTBI en Ghana, si bien no tan represivas o explícitas, tampoco son favorables para el colectivo. La actual sección 104 del Código Penal, residuo del pasado colonial británico, castiga las “relaciones sexuales antinaturales” con penas de hasta tres años de prisión, pero es cierto que en la actualidad no hay una ley en el país que criminalice la homosexualidad como tal. Además, la Constitución de 1992 garantiza la libertad individual y la de asociación, paraguas bajo el que se han refugiado diferentes organizaciones. “No recuerdo un caso por el que alguien esté en prisión por ser gay”, afirmaba en 2020 Alex Kofi Donkor, una de los fundadores y director de LGTB Rights Ghana, uno de los colectivos más activos.

Pero hasta este hecho, el de no encarcelar a la comunidad LGTBI con demasiado ahínco, parece que está empezando a cambiar desde la presentación del nuevo proyecto de ley. El caso más sonado se dio en la ciudad de Ho en mayo del 2021, cuando 21 personas permanecieron encarceladas durante semanas tras ser arrestadas en una reunión. “Mucha gente ha aprovechado la presentación de este proyecto de ley para desatar su homofobia, para hacernos ‘bullying’, para agredirnos”, afirma Roy Bore, un ghanés que ya ha experimentado en carne propia el acoso de las autoridades. “Me han detenido una vez, pero no me llevaron a la cárcel. Estábamos en una fiesta, alguien se lo dijo a la policía y algunos agentes se presentaron”, recuerda. “Hubo gente que huyó. A los que nos quedamos, nos robaron 200 cedis (unos 22 euros) por persona. Después nos dejaron en paz”.

Bore se lamenta: “Si esta ley se aprobara, quien tenga dinero podrá salir del país y empezar una nueva vida en otro lugar. Pero en Ghana la mayoría de la gente no puede permitirse eso”. Según las cifras del Banco Mundial, casi uno de cada cuatro ghaneses viven bajo el umbral de la pobreza. Una estadística que, a tenor de los acontecimientos recientes, podrían engrosar las personas LGTBI. Lo explica Bediako, director de Rightify Ghana: “A muchos miembros de la comunidad los han echado de sus colegios y de sus trabajos, los han desalojado de sus hogares y de sus familias, han soportado arrestos arbitrarios, ataques de turbas y chantajes”. Algunas mujeres, asegura, han sufrido violaciones correctivas, y los delitos de odio en línea han aumentado mucho, especialmente en redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, o las aplicaciones de citas Grindr y Blued.

Batalla legal y social
“El proyecto de ley viola prácticamente todas las libertades fundamentales clave garantizadas en la Constitución”, ha resumido en sucesivas ocasiones el prestigioso abogado ghanés Akoto Ampaw, quien preside un grupo compuesto por una veintena de personas –académicos y letrados en su mayoría– que trata de frenar la implementación de la ley. Su oposición frontal al borrador le ha costado acusaciones como las vertidas por el parlamentario del NDC Sam Nartey George, quien afirmó que su defensa del colectivo se debía a cuestiones económicas y financieras y no a razones morales. “Todos los que realmente me conocen saben que no soy un proxeneta. No tomo dinero de nadie para llevar a cabo la agenda de otras personas. Es ridículo que la gente sugiera que he ido a buscar un enriquecimiento para promover esta lucha. Lo hago por principios”, respondió tajante el jurista.

Curiosamente, el abogado Akoto Ampaw también es el jefe del equipo legal que defiende la victoria del presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, en las elecciones generales de diciembre 2020, los segundos comicios en los que salía vencedor, pues también había ganado cuatro años antes.

La agrupación política encabezada por Akufo-Addo, el Nuevo Partido Patriótico (NPP por sus siglas en inglés), ha dado un significativo volantazo en su posición sobre el papel que el colectivo LGTBI debe tener en el país. Si en 2017 el propio mandatario afirmaba en una entrevista que la legalización de la homosexualidad era solo una cuestión de tiempo –pese a reconocer también que no entraba dentro de sus prioridades–, en la actualidad diversos parlamentarios del NPP se han posicionado a favor del borrador de ley de la oposición y han manifestado públicamente su deseo de implementarlo.

Además de la legal, la comunidad LGBTI del país se enfrenta a una batalla social en la que dista mucho de partir con ventaja. De nuevo, las palabras del activista Danny Bediako ilustran la situación: “Si bien Ghana puede considerarse un estado secular, hemos fallado en separar Estado y religión y, ahora, los líderes religiosos amenazan con hacer campaña contra los legisladores que no apoyen el texto presentado”. Según el censo nacional de 2021, el 71,3% de la población de Ghana, país de más de 31 millones de personas, se declara cristiana practicante, y casi el 20% afirma profesar el islam. “Las creencias de la gente influyen en su forma de pensar y de actuar con respecto a la comunidad LGTBI, a la que se tiende a criminalizar. Hay un gran problema social y cultural”, explicaba en septiembre de 2020 Alex Kofi Donkor en la oficina de LGTB Rights Ghana, situada en Accra, edificio que fue hostigado unos meses después por políticos y ciudadanos que clamaban por la aprobación del proyecto de ley.

La comunidad LGTBI sigue ampliamente perseguida en la mayoría de los Estados africanos, pues solo 22 de las 55 naciones en África permiten las relaciones entre personas del mismo sexo dentro de sus fronteras. No todos los sistemas jurídicos la persiguen con la misma severidad. En Sudán y Mauritania la homosexualidad se castiga con la pena de muerte, y en los territorios de Nigeria y Somalia controlados por extremistas islámicos, también. En otros siete países (el área restante de Nigeria, Sudán del Sur, Uganda, Kenia, Tanzania, Malaui y Zambia) las sanciones van desde los 10 años hasta la cadena perpetua. Ghana entraría en este grupo si finalmente saliera adelante el nuevo proyecto de ley.

sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | Redadas, detenciones y “violaciones correctivas”: un proyecto de ley homófobo aumenta los ataques LGTBI en Ghana

Google Imágenes / Activistas LGTBI de Ghana //

Redadas, detenciones y “violaciones correctivas”: un proyecto de ley homófobo aumenta los ataques LGTBI en Ghana.

La iniciativa prevé penas de cárcel para personas que se identifican como homosexuales y también cirugía “correctiva” para personas intersexuales.
Emmanuel Akinwotu | El Diario, 2022-08-06
https://www.eldiario.es/desalambre/redadas-detenciones-violaciones-correctivas-proyecto-ley-homofobo-aumenta-ataques-lgtbi-ghana_1_9226050.html 

“Desde que se presentó el proyecto de ley en contra de las personas LGBTQ+ hemos visto aumentar muchos tipos de violencia (contra los miembros de esta comunidad)”, indica Leila, una activista ‘queer’ de Ghana, al hablar del impacto de un proyecto de ley en contra de las personas LGBTQ+ presentado en el parlamento hace un año: “Ataques por parte de personas, comunidades, así como un aumento de las llamadas violaciones correctivas”.

Leila describe un caso reciente en el que ha trabajado, en el que seis hombres robaron y violaron a tres mujeres de unos 30 años. También explica el caso de una niña de 15 años que fue violada por hombres que afirmaban que era lesbiana. Muchas de estas violaciones no se denuncian porque los agresores son familiares de las víctimas o miembros de su comunidad.

“La mera presentación del proyecto de ley ha hecho que muchas personas ignorantes se comporten como si esta iniciativa ya hubiera prosperado y la ley se hubiera aprobado”, lamenta la activista: “Y creen que esto les da carta blanca para asesinar, cometer abusos o detener, de la forma que estimen oportuno, a las personas LGBTQ+”.

Una de las más duras
De aprobarse, esta iniciativa legal contra las personas LGBTQ+ presentada ante el parlamento de Ghana en agosto pasado y que está siendo revisada por una comisión parlamentaria, sería una de las leyes más duras y radicales del continente africano.

El borrador actual del proyecto de ley, propuesto por parlamentarios de la oposición y respaldado públicamente por miembros del Gobierno de la presidenta Nana Akufo-Addo y el Partido Nuevo Patriótico en el poder, criminaliza los actos homosexuales y ‘queer’, así como identificarse como una persona LGBTQ+, con penas de hasta cinco años de cárcel.

También está castigado defender a las personas LGBTQ+, con penas de hasta 10 años de cárcel. Cualquier persona que auspicie grupos o reuniones para defender los derechos de las personas LGBTQ+ en un lugar físico o en un sitio web que le pertenezca también incurre en un delito. Cualquier persona que sea testigo o tenga conocimiento de actos tipificados como delito en el proyecto de ley tendrá la obligación de denunciarlos.

Detenciones
Los activistas han denunciado que este proyecto de ley tiene por objetivo extinguir y acabar con la identidad gay y ‘queer’ en Ghana, así como crear las condiciones para que sea posible un mayor control y ataques contra las minorías sexuales. El “travestismo” también sería perseguido. En virtud del borrador del proyecto de ley, el Estado “orientaría” a las personas intersexuales para que se sometan a una cirugía correctiva.

Se espera que la comisión de revisión constitucional que examina el proyecto de ley recomiende enmiendas en las próximas semanas, por lo que es posible que algunos artículos del actual borrador sufran modificaciones. Sin embargo, el contenido del borrador ha hecho que cale un determinado mensaje en el país. La histeria de masas contra las personas LGBTQ+ -y quienes defienden los derechos de este colectivo- se ha intensificado en los últimos 18 meses.

En febrero del año pasado, un centro comunitario -que ofrecía un lugar de reunión y brindaba apoyo a personas homosexuales y ‘queer’- se vio obligado a cerrar tras recibir ataques por parte de políticos, grupos civiles y religiosos, y medios de comunicación. Si bien no fue el primer centro en ofrecer un servicio de este tipo sí fue el que alcanzó una mayor notoriedad, ya que anunció su ayuda sin la discreción habitual que los grupos que defienden los derechos de las personas LGBTQ+ suelen emplear para poder operar en Ghana.

La presencia de diplomáticos extranjeros y europeos en la inauguración del centro se consideró un acto de provocación, ya que a menudo se afirma que la identidad gay y queer va en contra de la cultura africana y que es promovida por Occidente.

Redadas
Alex Donkor, fundador del grupo Derechos LGBTQ+ Ghana ha indicado que han aumentado los ataques denunciados, especialmente fuera de Accra, con redadas periódicas en reuniones en las que presuntamente participan personas LGBTQ+.

“En una fiesta celebrada el mes pasado la policía detuvo a 30 personas por ser homosexuales, fueron detenidas y extorsionadas por la policía”, señala. “Es solo un ejemplo del tipo de situaciones que vemos con frecuencia”.

Leila es una de las 21 personas que fueron detenidas en marzo en la ciudad de Ho, en un evento de formación para personas que prestan asesoramiento legal a las minorías sexuales. Estuvieron detenidas durante meses y algunas sufrieron abusos por parte de la policía antes de ser liberadas.

“Ha pasado más de un año y todavía lucho por recomponerme”, lamenta: “Salimos de la cárcel y nos golpearon con un proyecto de ley en contra de las personas LGBTQ+, siento que mi vida se ha parado. Si eres una persona ‘queer’, es como si este proyecto de ley tratara de borrar tu existencia”.

Desde finales del año pasado, la comisión de revisión constitucional ha estado celebrando audiencias públicas para escuchar la opinión de grupos que están a favor y en contra de esta iniciativa.

Debate legislativo
Rita Nketiah, experta sobre los derechos de las mujeres y personas LGBTQ+ en Human Rights Watch, indica que, aunque es previsible que se apruebe el proyecto de ley, las audiencias han sido importantes ya que contribuirán a dar forma al contenido final de esta ley.

“Ha dado a los grupos de defensa de las personas LGBTQ+ la inusual oportunidad de presentar sus argumentos de manera directa y abierta en el parlamento”, indica.

“La comisión de revisión constitucional ha dejado claro que el proyecto de ley no se va a detener, pero lo que sí es objeto de debate es el contenido del mismo. Quieren asegurarse de que el texto final resista bien el paso del tiempo”.

El proyecto de ley ha evidenciado la ignorancia de los parlamentarios sobre cuestiones de género y sexualidad; también la ignorancia en torno a lo que significa ser una persona intersexual. De hecho, en el último año se ha hecho muy evidente la situación de vulnerabilidad de este grupo.

El año pasado, la policía de Ho detuvo a una mujer intersexual. Los agentes la desnudaron en público en la comisaría y cuestionaron su género. Los policías la acusaron de negar su condición de hombre, le asignaron una celda de hombres y animaron a los presos a violarla “porque dice que es mujer y tal vez así deja de tener esta duda en su mente enferma”.

Sam George, diputado y destacado defensor del proyecto de ley en los medios de comunicación del país, ha apoyado esta iniciativa y el derecho del Estado a obligar a las personas intersexuales a someterse a una cirugía correctiva.

sábado, 8 de junio de 2019

#hemeroteca #cine #lesbianismo #testimonios | Gerald Hayo, violada para dejar de ser lesbiana: "Marcó mi vida, pero para nada cambió mi orientación sexual"

Imagen: El Diario / Gerald Hayo
Gerald Hayo, violada para dejar de ser lesbiana: "Marcó mi vida, pero para nada cambió mi orientación sexual".
"Ser lesbiana en Kenia puede ser cómodo si no estás con tu familia o si no dependes de nadie", señala Hayo, que tuvo que huir de su hogar por su orientación sexual. Esta activista pide a las personas homosexuales que vayan a la iglesia aunque no sean bienvenidas: "No me siento libre, pero hago un esfuerzo para estar cómoda". Hayo protagoniza ‘Now You Are a Woman’, un documental que se proyecta este lunes en el FIRE!!, la Muestra Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona.
Edgar Sapiña | El Diario, 2018-06-08
https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/Gerald-violada-lesbiana-Marco-orientacion_0_907459894.html

Gerald Hayo está estos días en Barcelona. Es activista por los derechos LBQ en Kenia y protagoniza ‘Now You Are a Woman’, el documental que ha dirigido Alba Muñoz y que se proyecta este lunes en el marco de la 24ª edición del FIRE!!, la Muestra Internacional de Cine Gay y Lésbico que tiene lugar en la capital catalana del 6 al 16 de junio.

La entrevista se realiza en el centro LGTBI de Barcelona, inaugurado en enero y atacado tan solo una semana después de su apertura. Hace tan solo unas semanas, el 24 de mayo, el Tribunal Superior de Nairobi (Kenia) decidió mantener en vigor los artículos que condenan con penas de prisión las relaciones sexoafectivas entre personas del mismo sexo.

¿Por qué activista LBQ y no LGTBI?
Hemos estado defendiendo el colectivo LGTBI durante mucho tiempo y cada vez que lo hemos hecho parece que el colectivo solo representa al hombre. Cada vez que hablamos del colectivo LGTBI el hombre está en el primer plano. En mi país los hombres homosexuales forman parte de una minoría reconocida, mientras que las personas LBQ no. Incluso tienen sus propios espacios, donde pueden tener citas o hacer sus reivindicaciones. Están reconocidos por el Gobierno, principalmente por el problema con el VIH. Por este motivo hemos decidido tener nuestro espacio, para ser visibles más allá del paraguas del colectivo LGTBI.

¿Cómo es ser lesbiana en Kenia?
Ser lesbiana en Kenia puede ser cómodo si no estás con tu familia o si no dependes de nadie, pero en el momento en que dependes de alguien, como tus padres, quieren saber quién eres o qué estás haciendo con tu vida. Cuando tienes 18 años se empieza a pensar en el matrimonio y en tener niños. Si pueden, tu familia te fuerza a casarte muy joven, para dejarte claro que eres una mujer. Cuando eres mayor y tienes tu propio espacio, la vida es difícil porque la comunidad te presiona. Además, como mujer no puedes alquilar una casa en Mombasa [donde vive]. Una mujer sola no lo puede hacer, lo tiene que hacer el marido. Donde vivo, mi novia conoce a la propietaria y por eso vivimos allí.

¿Y qué rutina tiene como activista?
Normalmente hago varias reuniones a la semana en mi casa, a veces también hago algunas fuera, cuando alguien me llama, pero eso es lo único que hago fuera, si no estoy siempre en casa porque no quiero ser atacada, es más seguro que estar en la calle.

Su madre y uno de sus hermanos planearon una violación correctiva contra usted. Pensaban que así dejaría de ser lesbiana. ¿Cómo le afectó?
Marcó mi vida, pero para nada cambió mi orientación sexual. Pensé que solo seguiría viva si me iba muy lejos de mi casa, para volver a ser yo. Esto me hizo acercarme más a Dios, empecé a leer la Biblia. Todo esto que hago no lo podría haber hecho si no me hubiera reconciliado con mi pasado. Si quiero seguir hacia adelante, tengo que perdonar y tengo que aceptar qué pasó. Me costó tiempo hasta llegar aquí, estaba muy enfadada. Cuando finalmente lo pude superar me sentí nueva, muy libre. Tengo que perdonar para crecer.

¿Cuándo ocurrió?

Tenía 20 años entonces. Antes de irme de casa, una amiga mía, que ahora es mi novia, me acogió. Estaba embarazada [a raíz de la violación]. Teníamos la intención de abortar, pero cuando no fue posible tuvimos la idea de vender al bebé.

¿Por qué no fue posible?
Lo planeé, estaba muy decidida. La primera vez que lo intenté tomé una droga líquida que me vendió una chica, pero no era para abortar, era para limpiar tu cuerpo por dentro, pero igualmente me la tomé con la idea de abortar. Al cabo de una hora la barriga me empezó a rugir, así que pensé que quizás estaba abortando. Pero no fue así. La segunda vez que lo intenté me prepararon una mezcla de hojas de té, porque me dijeron que me podían hacer abortar, pero cuando me la trajeron creo que vi algo o alguien que me decía que no lo hiciera. Fue allí cuando dejé de pensar en abortar.

La Iglesia Católica en Kenia rechaza de plano la homosexualidad, pero usted cree en Dios. ¿No es una contradicción?
Creo que no es la Iglesia, creo que, en cierta medida, es la comunidad LGTBI, porque yo creo en Dios, creo que Dios es amor y me ama. Quizás hay una presión, pero no quiero que afecte a mi creencia. Las personas LGTBI podemos ir a la iglesia, nadie puede detectarnos, así que si alguien puede hacer que las personas LGTBI no vayan a la iglesia creo que es porque no son lo suficientemente valientes. Si van a la iglesia, quizás algún día podremos decir públicamente que somos homosexuales, pero si no van dan poder a estos religiosos que son homófobos. Si un religioso no quiere homosexuales en la iglesia y consigue que no vayan, él gana. La cuestión está en lo que tu crees. Vas a la iglesia por tu fe, no por la gente que hay en la iglesia, porque si vas por la gente pierde el significado.

¿Se siente cómoda allí?
Voy a la iglesia aunque no me siento libre, pero hago un esfuerzo para estar cómoda. Incluso cuando llevo a alguna amiga, ella me ve bien, pero no hay libertad en la iglesia.

En el documental cuenta que cuando era una niña el fútbol era su vía de escape, pero de golpe su entrenador le expulsó del equipo por su orientación sexual.
El fútbol es mi talento. Estuve en el primer equipo femenino en Kenia, en Kisumu. Jugué allí durante un tiempo y cuando mi entrenador se dio cuenta de que era lesbiana me expulsó. Me dijo que escribiera una carta donde explicara por qué era lesbiana, pero no escribí nada. El entrenador le dio la carta de expulsión a mi hermano y ponía que no podía volver al campo nunca más a jugar con ellas. Eso me dolió, pensé que ya no podía hacer nada más.

¿Y ahora juega al fútbol?
Sí. No juego tan en serio como antes, pero jugar al fútbol ha sido positivo para mí, porque la comunidad piensa que si visto como un hombre es porque soy una futbolista, no una lesbiana.

lunes, 3 de diciembre de 2018

#hemeroteca #activismo #maricas | “Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”

Imagen: esracismo / Roberto Condori
“Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”.
Youssef Ouled | esracismo, 2018-12-03
http://esracismo.com/2018/12/03/lo-gay-ha-entrado-en-la-poblacion-homosexual-como-una-identidad-estereotipada-y-occidentalizada/

Los bolivianos Edgar Solís y Roberto Condori fueron galardonados con el premio Periodista Sin Riesgo por su reportaje radiofónico “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”, uno de sus muchos contenidos que emiten en el programa de radio Nación Marica, un “espacio autogestionado que busca la coherencia política” producido por el Movimiento Maricas Bolivia y emitido por Radio Líder en La Paz, Bolivia.

El premio se enmarca en la Campaña Sin Riesgo otorgado por Alianza por la Solidaridad junto con Católicas por el Derecho a Decidir. El reportaje que se centró en la situación del aborto en Bolivia desde una mirada lésbica fue premiado por ser “especialmente interesante en el marco de los derechos sexuales y reproductivos: garantizar los derechos de las personas LGTBIQ+, pero sobre todo para entender la realidad de la penalización del aborto en Bolivia”, según señalaron las organizaciones. Hablamos con Roberto Condori, quien acudió desde Bolivia para explicar su proyecto radiofónico y la realidad del movimiento marica en Bolivia.

P. Desde 1973 el aborto en Bolivia es ilegal salvo si pone en peligro la vida de la embarazada, por incesto o en caso de violación ¿Cuál es la realidad de la penalización del aborto en Bolivia?

R. Estoy aquí producto de un premio entregado por Alianza por la Solidaridad que tiene una campaña que se llama Sin Riesgo. Esta campaña apuesta por la despenalización del aborto en Bolivia. Tiene varias actividades enfocadas en activismo, artivismo, música y actividades centradas en periodismo y comunicación. Entorno a esa campaña lanzan Periodismo Sin Riesgo. Ahí entramos nosotros como Nación Marica, un programa de radio que hacemos desde hace 7 años. Les enviamos el reportaje “¿Abortan todas?¿Abortan las lesbianas?” y ganamos. La idea del reportaje era visibilizar que las compañeras lesbianas abortan y las compañeras lesbianas están en la primera línea de la lucha por la despenalización social y legal del aborto en Bolivia.

El aborto es la tercera causa de muerte en Bolivia, cada año se dan unos 80.000 abortos clandestinos ya que solo es legal por tres causas. Y como está penalizado acuden a clínicas que no ofrecen garantías y donde sufren violencia y malas prácticas médicas. Precisamente estos datos estadísticos sobre las muertes anuales son de mujeres que trataron de abortar en clínicas clandestinas y acaban en urgencias por complicaciones y desangrados. Es un problema de salud pública.

En Bolivia son tres causas por las que una mujer puede abortar de forma legal, que el embarazo suponga un riesgo para la vida de la madre, por incesto y por violación. Sin embargo, estas causas si bien son legales, tampoco son empleadas por las mujeres afectadas para abortar legalmente porque muchas mujeres prefieren la clandestinidad por el estigma social. Por ejemplo, en temas de violación a menores, muchas familias no van a centros públicos porque hay una investigación por medio y un estigma social por lo que prefieren las clínicas clandestinas.

Hay compañeras que quieren abortar por motivo de violación. Presentan su denuncia de violación a los centros hospitalarios públicos pero en ellos la mayoría de los médicos se abstienen a realizar al aborto escudándose a la objeción de conciencia, pasando ellas de un médico a otro e incluso de hospital en hospital. Para evitar esa revictimización del sistema de salud, muchas mujeres prefieren el anonimato. Las leyes no están funcionando.

Ahora, el tema del aborto lésbico en el que nos hemos centrado en el reportaje, hemos identificado que las compañeras lesbianas abortan por un lado por violaciones correctivas, un tema del que no se habla, el único caso público se recogió en el 2013. Las compañeras lesbianas son consciente de que esto puede suceder en un momento de su vida, sobre todo a aquellas con una estética más masculina, en un contexto de heteronormatividad, por lo que viene a ser un insulto a la hombría de los demás, por la sospecha de que pueda ser lesbiana. Por otro lado, lo que las lleva a abortar es la heterosexualidad obligatoria, compañeras obligadas a casarse que en algún momento de su vida han tenido que abortar. Y como lesbianas, abortan. Por último, las compañeras lesbianas realizan un acompañamiento a las mujeres que quieren abortan, en Argentina hay un movimiento llamado las socorristas, lesbianas que ayudan a otras compañeras, lesbianas o no, a abortar. Esa práctica de sororidad pasa también en Bolivia. En eso se basó el reportaje.

P. ¿Cuál es el perfil de las mujeres más expuestas a un aborto clandestino?

R. Hay un grafiti muy bueno allá en La Paz que es de un grupo feminista que dice: “las mujeres ricas abortan, las pobres mueren”, eso lo resume. Casi el 100% de las mujeres que mueren en el aborto clandestino son pobres, son mujeres del área rural, de las periferias de las ciudades. Tiene que ver mucho con la clase social. Las más afectadas son mujeres pobres y jóvenes.

P. ¿Cuáles son las dificultades de reconocerse homosexual en Bolivia?

R. Vivimos en una sociedad hipócrita. Implica que estés en una constante discriminación, pero no de frente, hoy ese odio hacia las diversidades de sexuales y de género está sobre todo en redes sociales. Sin embargo, recuerdo que hace unos meses hubo una marcha en La Paz, donde se manifestaban en contra de una normativa municipal que promovía los derechos de las personas con diversidad sexual y de género, esa gente salió creyendo que esta normativa iba a llevar a que en los colegios se enseñara homosexualidad o que los homosexuales iban a impartir formaciones sobre su sexualidad, cosa que no era cierta. Era una marcha de puro odio, la primera que recuerdo con esa violencia. Aunque no fueron muchas personas, pero el hecho de que se organizan y convoquen a gente llamó la atención. Con Nación Marica acudimos a preguntarles si entonces eran heterosexuales y nos decían que no. No sabían sobre su heterosexualidad, poniendo de manifiesto la ignorancia de estos movimientos que no han pensado su sexualidad. Además, tampoco conocían la ley. A pesar de que tenemos una ley que en alguna medida protege, socialmente está penalizado y eso hace que no sea suficiente.

P. Señaláis lo gay como una suerte de neocolonialismo ¿Por qué es necesario realizar un cuestionamiento de lo gay?

R. Como maricas, creemos que lo gay ha llegado como un estereotipo, ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada, blanqueada, occidentalizada, para la que tienes que cumplir ciertos preceptos para asimilarte. Las instituciones y colectivos LGBTI también se manejan bajo estos parámetros. Por eso lo cuestionamos. Es decir, como marica, ¿dónde entras tú pobre e indígena? Cuando era adolescente pensaba que para ser gay tenía que ser simpático y blanco, cosas muy personales que se transforman a través de la imposición política de una identidad, generando quiebres en tu autoestima. Como antítesis de eso nos planteamos como maricas.

P. “Maricas”, habláis de tomar políticamente esta nominación ¿Por qué es importante declararse maricas? ¿Qué significa ser marica y cómo se resignifica este concepto?

R. Nuestro programa nació primero como “Soy marica y ¿qué?” hace siete años. Este inicio se dio en Radio Deseo, una radio feminista de La Paz, fue transcurriendo en el tiempo hasta convertirse en el Movimiento Maricas Bolivia que tiene el programa de Nación Marica. Desde ese inicio hemos dicho que autoafirmarse como marica tiene dos impactos en la sociedad, por un lado, en el “gueto homosexual” y por otro, en el resto de la sociedad heterosexual. En el gueto homosexual tiene que ver con cuestionar lo gay, por lo que estamos peleados con los colectivos LGBTI para quienes este concepto sigue siendo un insulto, pero para un público heterosexual ha servido para resignificar el insulto quitándole esa carga peyorativa para que cuando te llamen maricón puedas responder, y qué. hemos asimilado políticamente ese insulto. Creemos en la resignificación del insulto.

P. ¿Gueto homosexual?

R. La población homosexual se mueve dentro de unos espacios que son básicamente las discotecas y por otro lado espacios de formación sobre ETS... fuera de esos espacios no tenemos nada y este es el gueto donde se mueven estas instituciones y colectivos que hacen sus campañas sin salir de ahí. Nosotros creemos que hay que salir e incomodar fuera de esos espacios. Para ciertos homosexuales, lesbianas y trans estos guetos pueden servir como información y sensibilización, pero se encasillan si no salen de ahí. Sin embargo, el gueto sirve a su vez para generar su trinchera de lucha, han sido necesarios y fueron necesarios, pero hay que salir y no convertirlos en un estilo de vida.

Imagen: Google Imágenes / Roberto Condori y Edgar Solís, beso marica y aguayos
P. ¿Es más fácil reconocerse homosexual que indígena?

R. Es difícil afirmarse como homosexual, si le metes lo indígena se complica más, es una suma de opresiones. Es complicado, porque el mundo indígena te niega la homosexualidad por nombrarlo como algo del capitalismo occidental. Pero luego vas a la ciudad (La Paz), que se cree moderna y, sin embargo, cuando llega un indígena es discriminado por el hecho de serlo. Un indígena discriminado en su poblado por marica es discriminado por indígena en la ciudad, y luego por pobre y por su homosexualidad. En el gueto homosexual será discriminado por indígena.

Subimos a internet una imagen cargando unos aguayos, se nos fue de las mano el control, porque acabó moviéndose en espacios homófobos. Los aguayos son a su vez unas mochilas empleadas por las mujeres indígenas. Aquí la violencia que se cargó contra nosotros no iba contra nuestra homosexualidad sino contra lo indígena de estas imágenes. Nos venían a decir que nos dejaban ser homosexuales pero que no podíamos introducir lo indígena, decían además que lo indígena solo puede ser hetero.

P. ¿Cómo ha afectado la colonización en la instauración del binarismo y la heteronormatividad en los pueblos indígenas?

R. Ese es el debate, de hecho, hemos tenido programas dedicados a los indigenismos homosexuales, otros de trans-indigenismos que reflexionan en torno a eso. Si existíamos o no antes de la colonia, sobre cuál era nuestra relación en la colectividad y sobre si la homofobia llegó con el colonialismo. Hay investigaciones que develan que ya existíamos antes, nos nombrábamos, pero no sabemos cual fue el lugar dentro de la comunidad. Con el tema de las mujeres trans es de otra forma, de alguna forma al asumir la estética femenina entran en las comunidades por estar dentro del binarismo, eso es algo que está pasando actualmente. En las comunidades indígenas, compañeras trans están siendo aceptadas y entran en las dinámicas de sus respectivas comunidades porque cumplen un rol femenino.

Volviendo a tu pregunta, con la colonización también entro la religión (el cristianismo), modificando estas relaciones. En la actualidad hay varias iglesias evangélicas que están penetrando las comunidades indígenas generando un discurso de rechazo a la homosexualidad e imponiendo una narrativa de la heteronormatividad.

P. ¿Cómo definirías Nación Marica?

R. Surge del título de un libro de Juan Pablo Sutherland. Nos decían, al principio, que era una concepción heternormada y masculina, que cómo nos podíamos definir de esta forma, pero creemos que nación se puede resignificar desde la creación de una propia. Nos han negado fuera de la nación, así que creamos la nuestra propia y allí incluimos todas las disidencias sexuales y de género.

El programa nace por la necesidad de tomar la palabra en persona con el primer programa en 2011. El primer programa fue sobre un cura marica, “Habemus marica” lo llamamos. Las Iglesia de La Paz se escandalizó. Teníamos el testimonio de un cura que era marica, manteniéndolo en el anonimato. Era la necesidad de rebatir a los medios tradicionales que toman la diversidad de género y sexual desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora. Cansados de eso, hicimos algo. Un programa de radio para que maricones hablen de su realidad, pero para un público no solamente marica. También queríamos romper, con lo que antes hablamos, esa institucionalización de lo LGTBI tomado siempre desde el espectáculo, la relación con las ETS... descuidando los temas político-sociales cotidianos. Esos temas desatendidos son los que marcan y han marcado nuestra agenda. Y decidimos tomar la palabra, porque hablar de tu realidad te permite explicarla desde un saber que solo se tiene estando en ella, lo vives, lo sientes y entiendes a tu homólogo, contar las historias desde allí le da a tu periodismo cierta humanidad. Ahora, estamos en una etapa de más periodismo, dando espacio a otras personas y enmarcándonos en investigaciones y proyectos comunicativos. Ese enfoque es el que nos lleva a hacer “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”.

domingo, 21 de enero de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | La lucha por existir y el derecho al amor en Uganda

La lucha por existir y el derecho al amor en Uganda.
Cuatro años después de la anulación de la ley “matagays” ser homosexual sigue siendo ilegal en territorio ugandés.
Carmen Blanco Grigelmo | El Salto, 2018-01-21
https://www.elsaltodiario.com/mapas/derecho-amor-uganda-lgtb

“Estuve en la cárcel por ser trans y defender mis derechos. La familia de mi novia lo planeó todo”, cuenta el activista Nusher Uwase. Creció en Uganda y Ruanda, y afirma haber sufrido la discriminación propia de esta región durante toda su vida. Vive en Kampala, la capital ugandesa, donde fue detenido el pasado mes de noviembre. No puede contar más detalles por cuestiones de seguridad. “La información afectaría a más personas, no es solo por mi”, asegura. Aún así, quiere que el caso salga a la luz.

Años antes de este suceso –en diciembre de 2013– el gobierno de Yoweri Museveni aprobó en el Parlamento la ley AHA (Anti Homosexuality Act). Fue calificada como “matagays” o “antihomosexuales” por las organizaciones críticas. Ésta recortaba de manera considerable los derechos de las personas LGTBI en Uganda. “La pena de muerte con que se castigaba la homosexualidad ‘con agravantes’ en el texto original del proyecto de ley ha sido sustituida por cadena perpetua”, publicaba Amnistía Internacional España. Además, incluía la criminalización de la “promoción” de la homosexualidad.

“Ser LGTBI sigue siendo ilegal”
Gracias a las presiones del activismo ugandés e internacional, la ley fue derogada en agosto de 2014 por el Tribunal Constitucional de este país. Aún así, la comunidad arremete contra el conformismo. “Las personas que piensan que con la anulación de esta ley todo va bien en Uganda se encuentran muy lejos de la realidad. El Parlamento está haciendo uso de otras leyes para hacer cumplir la anterior”, afirma Kasha Jacqueline, una de las voces más visibles del colectivo en Uganda. Fue galardonada en 2015 con el premio Right Livelihood, conocido como 'Nobel alternativo', en el Parlamento sueco. Nusher Uwase añade: “Aunque la ley se haya derogado, ser LGTBI sigue siendo ilegal”.

El activista Nusher, de 25 años, puso en marcha un negocio social llamado Normal Africa hace tres años. Su objetivo es recaudar fondos para concienciar sobre las injusticias que le suceden a la comunidad LGBTI en África Oriental. Su forma de financiación consiste en la venta de camisetas, principalmente a los países vecinos, con los colores que identifican al movimiento.

Destinan el 50% de los beneficios a organizaciones como Freedom and Roam Uganda (FARUG). Poniendo el foco en el empoderamiento económico, apoyan proyectos de microfinanzas y capacitación empresarial para personas discriminadas por su orientación sexual e identidad de género. También denuncian la falta de visibilidad del colectivo, haciendo hincapié en las cuestiones de salud, el VIH y los suicidios, que afirman que se han incrementado en los últimos años. “Tenemos que seguir cuestionando las normas, luchar por nuestra existencia y el derecho al amor”, sentencia.

Durante 2015 y 2016, como apuntan las activistas, se han seguido promulgando leyes que continúan restringiendo los derechos de la comunidad LGTBI, como la Ley de Organizaciones no Gubernamentales o la prohibición de prácticas contra natura.

Según un informe realizado por Sexual Minorities Uganda (SMUG), esta ley provocó un aumento notable en la persecución. El 30% de los casos recogidos entre 2012 y 2013 implicaron violencia física. Cuatro de ellos calificados de tortura.

Uganda no es el único país en el que desafiar la heterosexualidad y cisexismo obligatorios es considerado un crimen. Esto ocurre en 72 países y en ocho de ellos se condena con pena de muerte.

De insultos en las redes a violaciones “correctivas”
El jefe de De Kwagala la despidió de su trabajo por ser lesbiana. Además de criticar que “no se vestía como una mujer”, según nos cuenta en su pequeña casa de Kampala. Trabajaba como camarera en un restaurante a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Nunca cedió a someterse a los estereotipos de género con los que no se identifica. Por eso intenta inspirar a más mujeres con su mensaje “no seas perfecta, solo sé tú misma”, en sus redes sociales.

Recibe insultos constantes a través de la red. “Me llegan muchos mensajes y comentarios como ‘lesbiana de mierda’ o insinuando que parezco un hombre”, explica con indignación y seguridad.

La primera vez que sintió algo por una mujer trató de convencerse de que no le gustaba: “No sé qué me pasaba, me sentía una persona horrible”. Más tarde consiguió exteriorizarlo y contárselo a la chica de la que se enamoró. “Entré en contradicción entre lo que sentía y lo que la sociedad me decía que estaba bien”, cuenta.

En Uganda, cuando dos mujeres se muestran cariño, la gente no suele sospechar que puedan ser pareja. Por eso, muchas fingen mantener una relación de amistad cuando se trata de una sentimental. El caso de los hombres es distinto. “A ellos les acusarían enseguida si tienen muestras de afecto en público”, puntualiza.

La cara b de esta diferencia se refleja en particularidades como los tratamientos “correctivos”. Muchas mujeres lesbianas han sufrido violaciones por parte de hombres con el fin de cambiar su orientación sexual. “La violación correctiva sucede a menudo a mujeres lesbianas como una forma de curación e introducción a la fuerza sexual masculina. El factor subyacente radica en el patriarcado, al igual que la violación de hombres y mujeres trans, en su mayoría en celdas policiales”, arguye Ruth Muganzi. 

Esta activista feminista y LGTBI también es trabajadora social. En la actualidad desempeña el puesto de directora de administación en Kuchu Times Media Group, la primera y única web de comunicación LGTBI del país.

Orgullo LGTBI: represión y clandestinidad
Cada mes de agosto varios colectivos se organizan para celebrar el Orgullo. Desde la discreción y la clandestinidad, cientos de personas se reúnen en un ambiente festivo y combativo. Este año no fue así.

“A pesar de todo el valor y determinación que llevamos en nuestros corazones, no es suficiente para poner en peligro la vida de tantas personas inocentes”, así comunicaban su cancelación el pasado mes de agosto. El año anterior la represión fue más desproporcionada de lo normal. Dejó momentos traumáticos, detenciones y heridas irreparables, según los propios colectivos.

La mañana en la que se planeaba celebrar el acto inaugural se encontraron con un gran despliegue policial en la sala. No les sorprendió, ya que Hon Simon Lokodo, ministro de Ética e Integridad, les había amenazado las semanas anteriores con detenciones y violencia, según explican en su comunicado. “Pronto cosecharemos los frutos de nuestra dedicación y persistencia”, sentenciaban.

Cuando hablan de heridas irreparables, piensan en casos como el de Gerald Kaunda. Este joven de 23 años estuvo a punto de perder su vida durante el Orgullo de 2016. Vivió los momentos de tensión en los que varias activistas eran detenidas en un contexto de conmoción generalizada.

Gerald saltó desde un cuarto piso por miedo a que su familia descubriera que era homosexual. Se rompió la columna vertebral y quedó inconsciente. Algunos medios calificados de sensacionalistas por la comunidad LGTBI publicaron su historia y ocurrió lo que Gerald temía: su familia se enteró, y no fue bien recibido.

Se sometió a una larga y costosa operación en la que recibió finalmente el apoyo de su madre. Decidió contar su historia y destacar que, de toda esta experiencia, ha sacado algo positivo: dejar de avergonzarse de su orientación sexual.

Para Gerald es fundamental que las nuevas generaciones continúen con esta lucha y se amen tal y como son. Destaca figuras como la de Kasha Jaqueline agradeciendo su trayectoria, gracias a la cual ahora muchas personas se han atrevido a hablar.

Las consecuencias de la ley: refugiados en Kenia

Antes de llegar a Kakuma les ofrecieron seguridad. Este campamento de refugiados de Kenia fue presentado como la única alternativa para los 16 ugandeses que huían de la LGTBIfobia. Alrededor de 500 personas viven esta misma realidad. Algunas en campamentos de refugiados y otras en los suburbios de Nairobi, la capital keniana.

No se encontraron con la seguridad prometida. En abril de 2016, 15 de los refugiados trasladados denunciaron ataques, detenciones y torturas por parte de la policía y el resto de personas refugiadas. 13 fueron liberados al poco tiempo, mientras que los otros dos permanecieron en libertad bajo fianza, según apuntan los testimonios recogidos en Kuchu Times.

Miss Amooti y Miss Kenneth son dos refugiadas ugandesas transexuales. Su historia la cuenta entre lágrimas uno de los líderes LGTBI del campamento. Pidieron ayuda a ACNUR cuando la amenaza fue demasiado peligrosa. “Buscamos protección por miedo a perder nuestras vidas. Estamos atrapados y atrapadas”, explica.

Afirman haber intentado establecer vínculos con comunidades de refugiados de Uganda, pero sin éxito. Se les acusa de ser un mal ejemplo para los menores y se les pide que mantengan las distancias.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos no solo denuncian la situación, sino también su invisibilización. Apelan a la responsabilidad de los países occidentales de informar sobre las personas refugiadas dentro del continente. “Los refugiados africanos se están convirtiendo en refugiados olvidados”, afirma el activista gambiano Tijan Kandeh.

Además, muestran su descontento con la declaración de algunos lugares como seguros, aún cuando las minorías étnicas y personas LGTBI se encuentran en constante peligro. “Human Rights Watch afirma que a estos colectivos se les niegan sus derechos básicos en lugares que Europa califica como seguros”, arguye Tijan.

La trabajadora de Kuchu Times Ruth Muganzi se comunica asiduamente con algunos de los refugiados para documentar su situación en Uganda. Entiende que su realidad era tan precaria aquí que decidieron irse aun sabiendo que también serían perseguidos allí. “Solo cuando no te queda nada eres capaz de emprender un viaje así. Yo no soy tan fuerte como para hacerlo”, cuenta Ruth.

La decisión de seguir en Kakuma no cambió tras la anulación de la AHA. La motivación de su huida no fue la ley, sino sus consecuencias. Por eso, desde las organizaciones LGTBI de Uganda continúan luchando e intentando visibilizar esta realidad, desconocida por la mayor parte de la población. 

Con la inspiración del movimiento en otros países del mundo, Ruth Muganzi recuerda su paso por el World Pride en Madrid. Participó en el documental ‘The best day of my life’, dirigido por Fernando Gonzalez Molina.

Con una gran sonrisa, cuenta lo emocionante que fue para ella conocer las calles de Chueca. “En Uganda aún estamos lejos de celebrar algo así, pero fue una oportunidad para contar mi historia”, concluye Ruth.

sábado, 10 de junio de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia #violenciasexual | Niñas y menores LGTBI cruzan México para escapar de abusos sexuales y "violaciones correctivas"

'Infancia interrumpida', informe de KIND
Niñas y menores LGTBI cruzan México para escapar de abusos sexuales y "violaciones correctivas".
Un informe del grupo KIND concluye que la violencia sexual y de género que sufren las niñas y los menores LGTBI en Centroamérica les empujan a huir y marcan su ruta hacia Estados Unidos. Algunas chicas LGBTI centroamericanas "han sido sometidas a una 'violación correctiva" para "obligarlas a 'actuar como una mujer", según el estudio. "El pandillero me dijo: 'Vas a ser mía y de nadie más'. Estaba muy asustada, si le decía 'no' me matarían o me violarían", relata una adolescente salvadoreña.
Icíar Gutiérrez | El Diario, 2017-06-10
http://www.eldiario.es/desalambre/Informe-menores-LGTB-centroamerica-Unidos_0_652684956.html

Para Cristina, un1a guatemalteca de 15 años, los problemas empezaron cuando decidió dejar de vivir en secreto su sexualidad y contar a su familia que le gustaban las mujeres. "No me aceptaron, me dijeron que estaba equivocada y que debía intentar estar con un hombre para cambiarme. Un amigo se ofreció a ayudarme, y pensé que si estaba con él [sexualmente] dejaría de ser lesbiana, y mi familia me aceptaría de nuevo. Ahora tengo una hija de un año y nada ha cambiado [en relación con la orientación sexual]. Estoy sola con mi bebé", relata la adolescente.

Pablo nació en el cuerpo de una niña en una comunidad rural de Guatemala. Durante la adolescencia, el menor comenzó a vestirse con ropa de chico, lo que le costó el enfado y los insultos de sus padres, que lo acusaban de "ser lesbiana". Después comenzaron los golpes en plena calle y las amenazas de las pandillas de su barrio: si no se vestía como una chica, lo matarían. Pablo decidió huir a Estados Unidos donde, dice, por primera vez ha podido reconocerse abiertamente como transgénero.

Sus casos han sido documentados por el grupo Kids In Need of Defense (KIND) y el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova en el informe Infancia Interrumpida, que ha sido presentado esta semana. El estudio denuncia que las diferentes formas de violencia sexual y de género que sufren las niñas y los menores LGTBI en Centroamérica les empujan a huir de sus países en busca de protección, pero también marcan su camino por México hacia Estados Unidos.

Todo ello, en un contexto en el que cada vez son más los niños que migran solos en la región. De acuerdo con el informe, entre 2011 y 2016, las detenciones de menores no acompañados en Estados Unidos aumentaron un 272%. El número de niñas que llegan sin la compañía de un adulto también es mayor: del 23% del total de los menores no acompañados en 2012, al 33% en 2016, según cifras d el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Reubicación de Refugiados de EEUU.

"Un creciente número de investigaciones indica que muchos de estos niños son forzados a abandonar sus hogares debido a la violencia. Sin embargo, se sabe menos del papel específico que juega la violencia de género en la migración de los niños centroamericanos", resume el informe, para el que han sido entrevistados más de 70 expertos y 96 menores procedentes de El Salvador, Honduras y Guatemala.

Abusos sexuales por pandillas, familiares y parejas
Una de las participantes es María, una salvadoreña de 17 años. Cuando era pequeña, explica la investigación, su padrastro intentó abusar sexualmente de ella. La menor se fue a vivir con su abuela en un barrio dominado por las pandillas. Cuando comenzaron a fijarse en ella, con 11 años, volvió con su madre y su padrastro, que intentó violarla de nuevo. Decidió huir a Estados Unidos para reunirse con su tío, pero fue detenida en México. Ahora está a la espera de la deportación a El Salvador.

Teresa, también de 17, abandonó Guatemala para escapar de su exnovio, 10 años mayor que ella, que la presionaba para mantener relaciones sexuales. Lila, por su parte, tiene 16 años y huyó de las bandas en El Salvador. "Cuando bajé del autobús escolar, Edgar estaba allí. Él era miembro de la pandilla y quería que yo fuera su mujer", relata. "Me dijo: 'Vas a ser mía y de nadie más'. Estaba muy asustada porque sabía que si le decía 'no' me pasaría algo malo, es decir, me matarían, me harían daño o me violarían. Me dijo que no podía escapar de él. Tenía que estar con él por la fuerza", añade.

Niñas y menores LGTBI son, según el estudio, las víctimas "más frecuentes" de las múltiples formas que adopta la violencia sexual en los países centroamericanos: la perpetrada por pandillas y otros grupos organizados pero también las relaciones sexuales forzadas en pareja, el "extremadamente extendido" abuso sexual por parte de familiares, las agresiones sexuales en el lugar de trabajo y la trata de personas. De los 30 menores entrevistados que sufrieron violencia sexual y de género en su país de origen, 21 aseguran que han migrado por este motivo.

"Violaciones correctivas" a chicas LGTBI
En el caso de los adolescentes LGTBI, "son a menudo objeto de violencia", no solo sexual sino física y verbal, dentro del hogar. Las organizaciones aseguran que algunas chicas LGBTI "han sido sometidas a una 'violación correctiva' por familiares o personas conocidas" para "obligarlas a "actuar como una mujer".

Otros, como Cristina, son "presionados" para tener relaciones con alguien del sexo opuesto con el fin de "curar" su orientación sexual o identidad de género. A esto se le une "el acoso" y "la extorsión" de las bandas. Como ejemplo, las organizaciones denuncian que algunas pandillas en El Salvador "han exigido a los miembros que atacar a las personas LGBTI como parte de su iniciación".

La "falta de protección" les fuerza a huir
El estudio también concluye que la "falta de protección" y los "innumerables obstáculos " que enfrentan los menores para denunciar la violencia sexual y de género. En primer lugar, les bloquea la vergüenza y el miedo a "las amenazas directas" del abusador. Además, "con frecuencia se les culpa a ellos por lo que les pasó", apuntan las organizaciones.

Asimismo, les disuade la "falta de acceso" a la justicia, "las tasas elevadas" de impunidad y "la discriminación" por parte de funcionarios que "carecen de formación y sensibilidad adecuadas". En este sentido, el informe concluye que l os sistemas de protección infantil en El Salvador, Honduras y Guatemala no tienen capacidad para proporcionar servicios como una alternativa de vivienda o apoyo psicológico porque están "insuficientemente financiados".

Violaciones, trata y sexo transaccional en la ruta
Esta falta de apoyo también se extiende a los menores migrantes y refugiados supervivientes de violencia sexual y de género durante su viaje hacia México y Estados Unidos. Chicas como Lillian, una hondureña de 17 años entrevistada durante la investigación. Tras cruzar la frontera de Guatemala con México, la joven asegura que el conductor del autobús en que viajaba la agredió sexualmente mientras se duchaba en un puesto de carretera. No se lo contó a nadie.

Los niños migrantes, especialmente niñas y menores LGTBI, experimentan diferentes formas de violencia por parte de "grupos organizados, traficantes, funcionarios de inmigración y otros migrantes" que van desde el acoso sexual y la violación, hasta la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral, pasando por el "sexo de supervivencia forzado".

El temor a la deportación y a la detención hace que los menores no denuncien los abusos que sufren en la ruta, según el informe. Por otro lado, los autores sentencian que los "períodos prolongados de detención y la falta de información y representación legal" provoca que quienes escapan de la violencia sexual y de género no soliciten el asilo en México.

El estigma tras la deportación
De acuerdo con el documento, el número de niñas migrantes centroamericanas deportadas desde México aumentó del 17% en 2012 al 25% en 2014. En general, el la cantidad menores no acompañados deportados desde el país mexicano ha crecido de "forma espectacular", un 446% entre 2011 y 2016.

"Muchos de los niños son devueltos a la situación de violencia de los que huyeron", critica KIND. La investigación hace especial énfasis en "el estigma" y "la exclusión", en forma de rumores y acoso, a los que se enfrentan los menores supervivientes de violencia sexual y de género cuando regresan a sus comunidades. Esto se debe, sobre todo, a "las normas sociales omnipresentes que estigmatizan la actividad sexual de las mujeres fuera del matrimonio y las culpan de la violencia sexual", explican.

Es el caso de Laura (nombre ficticio) que cuenta, según la ONG Casa Alianza, cómo fue rechazada tras volver a su comunidad en Honduras. Sus vecinos daban por hecho que, al emigrar, "debió haber dormido con muchos hombres". Lo más doloroso, según la menor, era que los padres de sus amigos "ya no les permitían jugar con ella porque había cogido 'malos hábitos' en el viaje".

sábado, 8 de abril de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | Quién es Higui y por qué piden su libertad

IMagen: Mendoza Post / 'Justicia x Higui'
Quién es Higui y por qué piden su libertad.
Eva Analía Dejesús sufrió agresiones y un intento de violación por ser mujer, pobre y lesbiana. Mató a un hombre en legítima defensa y permanece presa desde el 16 de octubre.
Ana Paula Negri | Mendoza Post, 2017-04-08
http://www.mendozapost.com/nota/60106-quien-es-higui-y-por-que-piden-su-libertad/

Eva Analía Dejesús, a quien todos conocemos como Higui, aumentó su presencia en las redes sociales a través de un filtro que agrega a la foto de perfil la inscripción “Libertad para Higui”.

Muchos se preguntaron quién era Higui, qué había hecho y por qué tu “amiga” feminista pedía su libertad en Facebook.

Bueno, Higui está presa por ser mujer, pobre y lesbiana pero también por no haber tenido una buena defensa desde el principio. Ella fue atacada por diez hombres cuando se dirigía hacia su casa y al defenderse mató a uno de ellos con un arma blanca de dos puñaladas.

Higui vive en Bella Vista, en San Miguel, Ciudad de Buenos Aires, tiene 42 años y está presa desde el 16 de octubre del año pasado por haber defendido su integridad física en el Destacamento Femenino de San Martín por homicidio simple.

"Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana", le dijeron cuando intentaban violarla mientras le proporcionaban golpes de puño que le dejaron marcas visibles en el rostro y la espalda. Sin embargo ningún médico la atendió y su familia recién pudo verla días después de que sufriera la agresión.

Según dijeron los testigos del caso, muchos de ellos los mismos que atacaron a Higui, aseguran que ella mató a su agresor de la nada y que el hombre se levantó luego de recibir las dos puñaladas y la golpeó. “Es como una película de terror, cómo un muerto se va a levantar y golpearla”, reflexiona la letrada.

La legisladora por la Ciudad de Buenos Aires, María Rachid, ha estado detrás del caso de Higui bregando porque ella tenga la mejor defensa. Ella asegura en diálogo con el Post que este caso tiene que ver con la criminalización de la pobreza. "Ella defendió su integridad física, su vida y está siendo enjuiciada y privada de su libertad. Pasa esto porque es lesbiana, porque es mujer y porque es pobre”.

Su abogada, Raquel Hermida, le explicó a este medio que el conocer a su clienta y ponerse al día con el caso tuvo que asumir una defensa con todos los plazos vencidos, una investigación con la carátula de “homicidio simple” pesando sobre ella y ninguna investigación sobre los agresores.

Seguirá presa
Hermida también aseguró que Higui seguirá presa por lo menos un mes más. Esto se debe a que recién ayer pudieron terminar con las pericias psicológicas que pidió la defensa, luego las psicólogas deben realizar un informe que será entrega en aproximadamente diez días y recién después se puede presentar un incidente extraordinario para que se tenga en cuenta que la acusada actuó en legítima defensa.

Las pericias psicológicas son obligatorias cuando se trata de abuso sexual ya que este tipo de agresiones dejan cicatrices imborrables en la mente de la víctima. Cicatrices que no pueden ser fingidas ni ocultadas.

El hecho de no tener hijos pequeños ni padecer alguna enfermedad que no le permita permanecer presa puede hacer que Higui permanezca presa por lo menos dos años: “Queremos sentar jurisprudencia con este caso. Vamos a hacer alusión al estado de indefensión que sufrió en los primeros momentos de su encarcelación para que Higui espere su juicio en libertad”, se expresó Hermida.

Legítima defensa del cuerpo
Hermida, también fue la abogada de Beatriz López, quien sufrió repetidos abusos por parte de su pareja Gastón Márquez. El hombre era policía y sometía a López con el arma y hasta llegaba a violarla con ella.

En 2014 le quitaron las esposas y en 2016 ratificaron la absolución por legítima defensa, lo que, según sostiene Hermida, sería un cambio en el artículo 34 del Código Penal. Hasta el momento, según dicta este artículo, la legítima defensa solo puede alegarse cuando una persona agrede a otra intentando defender su propiedad privada, pero no su cuerpo.

El caso de Beatriz López sentó jurisprudencia pero el objetivo de la Red Contención, un grupo de profesionales abocadas a la Violencia de Género, es que la legítima defensa pueda ser fuera de las paredes de la casa bajo el concepto de que el cuerpo es inviolable.

Cómo está Higui
La abogada de Higui confesó al Post que Higui no está bien psicológicamente: “El otro día la mamá de HIgui me dijo que apurara la liberación de su hija porque ella no está bien de ánimo y yo le dije que había que agradecer a Dios que no estaba bien. Eso denota que es una persona normal que se siente mal porque mató a un hombre, que si estuviera contenta sería una homicida serial”.

Además dijo: “Ella no es una psicópata ni una psicótica. La está pasando muy mal, tiene pesadillas y sueña con el hecho. Lo que hiciste, por más de que sea justo, te persigue”.

Mendocinas también piden su libertad
En Mendoza se realizará una Varieté para pedir por la libertad de Higui este domingo de 18 a 23 en Federico Morano 850 de Ciudad. Habrá música, juegos, recreación y comidas para compartir.

sábado, 18 de marzo de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | El monstruo de Coventry: tras los pasos del hombre que violó a su hija lesbiana para 'curarla

Imagen: El Español / Coventry
El monstruo de Coventry: tras los pasos del hombre que violó a su hija lesbiana para 'curarla'.
En la ciudad inglesa donde sucedieron los hechos entre los años 80 y 90 impera un pacto de silencio como ha comprobado un periodista de El Español. No quieren que se ensucie el nombre de la localidad.
G.M.A. | El Español, 2017-03-18
http://www.elespanol.com/reportajes/20170317/201480385_0.html

Ocurrió en las décadas de los 80 y los 90, pero la noticia ha saltado este mes de marzo, coincidiendo con la celebración del juicio. Aquella vivienda de Coventry se convirtió en un infierno para las dos hermanas. Ambas eran menores; los abusos sexuales, sistemáticos. Su agresor era su propio padre, de 54 años. Desde el banquillo, el acusado ha negado todos los hechos. Tampoco quiso hablar de cuando forzó a una de sus hijas cuando ésta, con 16 años, le reconoció que era lesbiana: así pretendía demostrarle por qué era mejor acostarse con hombres que con mujeres. La información ha dado la vuelta al mundo y El Español reconstruye un caso que ha sacudido la conciencia colectiva del Reino Unido.

Impera el silencio. Del agresor sólo se conoce su edad. No hay un nombre, una descripción. Nada debe conducir a su identificación. Es la regla de oro para proteger también la identidad de sus hijas, víctimas de sus agresiones sexuales. Hay quienes, para describir el abismo que se vivió en esa casa de Coventry, evocan a Josef Fritzl, más conocido como ‘el monstruo de Amstetten’. Este ciudadano austriaco retuvo a su hija Elisabeth durante 24 años y la forzó en incontables ocasiones. Su caso saltó a la palestra mediática hace una década y el Gobierno austriaco temió que la casa de los horrores -como se le bautizó- se convirtiese en un punto turístico para visitantes morbosos: finalmente se reconvirtió el espacio en un hogar para refugiados.

Es por eso que Coventry -cuyo lema es “bienvenido a la ciudad de la paz y la reconciliación”- ha extremado las precauciones. No quieren ser el nuevo Amstetten. Ni que la vivienda en la que se cometieron los abusos se convierta en una nueva casa de los horrores. Sus vecinos reconstruyeron con esmero una ciudad hecha cenizas y escombros tras los bombardeos nazis en la Segunda Guerra Mundial. La nueva catedral se erige junto a los restos de la antigua. Y su universidad se ha convertido en motivo de orgullo para sus 300.000 habitantes.

Una decena de periodistas británicos han admitido a El Español la repulsa que ha provocado el caso del hombre que violó durante más de dos décadas a sus dos hijas. En Coventry no quieren colgarse un sambenito por los delitos cometidos por uno de sus vecinos. Existe una especie de pacto de silencio para no revelar su identidad ni las de sus hijas, que a principios de mes declararon ante el juez.

De su relato se extraen algunos paralelismos con el caso Josef Fritzl. El padre de familia comenzó a abusar de su hija mayor cuando ésta sólo tenía 11 años; exactamente la misma edad que tenía Elisabeth Fritzl cuando su padre, el monstruo de Amstetten, la forzó por primera vez. En ambos casos las violaciones eran reiteradas. Con repulsa y desazón, el juez Andrew Lockhart detalló en el tribunal de Warwick -a unos 20 kilómetros de Coventry- los delitos que cometió el acusado: “Durante 21 años ha estado agrediendo sexualmente a sus hijas”.

La repercusión en los medios
El ‘Coventry Telegraph’ fue el primer medio que se hizo eco de la noticia: “Un padre viola a su propia hija lesbiana para demostrarle que es mejor tener sexo con hombres que con mujeres”. ‘The Telegraph’, uno de los principales periódicos británicos, recogió el testimonio del juez Lockhart. Y a partir de ahí la información se hizo viral.

El Español habla con algunos periodistas que han escrito sobre lo sucedido. Prefieren mantenerse en el anonimato e insisten en que Coventry no debe de ser recordado por los crímenes -“por muy atroces que sean”- que ha cometido uno de sus vecinos.

- ¿Qué ha supuesto este caso para la sociedad británica?

- No hay nadie que no haya escuchado o leído la noticia. Pero lo más importante es proteger a las víctimas, que tengan la posibilidad de rehacer su vida sin que nadie les recuerde permanentemente lo que han tenido que vivir.

Sentimiento de culpa de las víctimas
Cuando Elisabeth Fritzl rompió su silencio comentó el sentimiento de culpa que le invadía por la actuación de su padre, el monstruo de Amstetten. Creía que si no cedía a sus chantajes, el hombre cargaría toda su ira contra los siete hijos que habían nacido fruto de esa relación incestuosa.

Las hijas del monstruo de Coventry temían represalias similares. “Si no lo hace conmigo lo hará con mi hermana”, pensaban. Y eso es precisamente lo que ocurrió. Cuando la hermana mayor se marchó de casa, el padre de familia volcó sus obsesiones sobre su otra hija. “[La mayor de las dos] nos contó el sentimiento de culpa que le invadió al dejar a su hermana enfrentarse a los abusos de su padre”, describe el juez Lockhart.

El magistrado, en varios momentos del juicio, se dirigió al acusado, reconstruyendo los hechos que se le imputaban: “Ella [la hija mayor] se dio cuenta de que era homosexual y, luchando por descubrir su identidad, decidió contártelo. Reaccionaste con una ira descontrolada y la violaste para demostrarle por qué sería mejor tener relaciones con hombres y no con mujeres. Aquella violación supuso degradación y humillación. La ofensa demostró tu hostilidad hacia ella por ser lesbiana”.

La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad sobre los Niños [NSPCC por sus siglas en inglés] ha seguido de cerca el transcurso del juicio. Hablan del “increíble valor” que han demostrado las víctimas en un caso que califican como “espeluznante”: “No importa que los abusos sucedieran hace mucho tiempo porque al final son juzgados. Las personas que los sufren no tienen por qué vivirlo en silencio”.

La condena
La abogada Sally Hancox defendió al ‘monstruo de Coventry’ ante los tribunales. El encausado ya se encontraba en prisión provisional debido a la gravedad de los delitos que se juzgaban: asalto indecente, indecencia con un menor y violación. El juez Lockhart leyó la sentencia: 21 años de prisión y cinco de libertad condicional cuando abandone el centro penitenciario. Este control se impone, afirma el magistrado, para que el condenado no reincida en los hechos cuando esté en la calle.

Mientras tanto, silencio en Coventry. No tanto por proteger la identidad del abusador como la de sus víctimas. “Es un tema con el que estamos muy sensibilizados”, insisten los periodistas con los que ha hablado El Español. El paralelismo con el monstruo de Amstetten les inspira terror: “Es muy triste que el nombre de Coventry se haya conocido por un caso como este”. Y lanzan un mensaje: “Ocurrió hace dos o tres décadas, pero al final se ha terminado conociendo la verdad y condenando al autor de los hechos”.

martes, 12 de enero de 2016

#hemeroteca #lesbofobia | Cuatro detenidos por mutilar y quemar a una lesbiana en Sudáfrica

Imagen: Mamba / Protesta por el asesinato de Motshidisi Pascalina
Cuatro detenidos por mutilar y quemar a una lesbiana en Sudáfrica.
Pese a que es el único país africano que reconoce el matrimonio entre homosexuales, éstos son condenados por buena parte de la población.
EFE | El Mundo, 2016-01-12
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/01/12/56953429e2704e5e1e8b45c8.html

La Policía sudafricana ha detenido a cuatro personas por el asesinato de una joven lesbiana cuyo cuerpo fue mutilado y quemado en una localidad al sur de Johannesburgo. El cadáver de la víctima, que tenía entre 18 y 20 años, fue encontrado en un descampado del municipio de Sebokeng atado, calcinado y con los órganos genitales mutilados.

Los ataques homófobos y las llamadas ‘violaciones correctivas’ (perpetradas contra lesbianas para curar su homosexualidad) son un fenómeno habitual en las zonas deprimidas habitadas por personas de raza negra de Sudáfrica, que tiene una de las constituciones más progresistas del mundo en materia de derechos sexuales.

"Los sospechosos han sido detenidos", dijo al diario The Citizen un activista político local, que se manifestó junto a miembros de la comunidad gay ante la comisaría de Policía para pedir justicia. "Por el momento, no sabemos si la policía lo clasificará como un crimen de odio", agregó el activista, quien recordó que en los últimos meses dos lesbianas de la zona han sido violadas.

Colectivos gays sudafricanos han pedido en numerosas ocasiones la aprobación de leyes especiales para los delitos contra las minorías sexuales, que actualmente son tratados como delitos comunes por la ley y las estadísticas en el país austral.

Sudáfrica es el único país africano que reconoce los matrimonios entre personas del mismo sexo y el derecho a la adopción de las parejas del mismo sexo. Sin embargo, las relaciones homosexuales son condenadas por buena parte de una población mayoritariamente pobre y poco educada, entre la que predominan las actitudes machistas.

jueves, 10 de diciembre de 2015

#hemeroteca #lgtbifobia | Colombia: Los rastros de una guerra homofóbica

Imagen: Verdad Abierta
Los rastros de una guerra homofóbica.
Desde agresiones hasta empalamientos han padecido los LGBTI a causa del conflicto, como detalla en su más reciente informe el Centro Nacional de Memoria Histórica.
Verdad Abierta, 2015-12-10
http://www.verdadabierta.com/violencia-sexual/6115-los-rastros-de-una-guerra-homofobica

Un gay peleando a puños contra otro sobre un ring mientras los habitantes de San Onofre miraban expectantes y los paramilitares del Bloque Héroes de Montes de María, a cargo de Rodrigo Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’, y Marco Tulio Pérez, alias ‘El Oso’, disfrutaban con el ‘espectáculo’.

Esta escena que utilizó el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en su informe ¡Basta ya! en 2013 y que desde años antes había reconstruido el Grupo de Memoria Histórica es sólo la punta del iceberg de la violencia contra la población LGTBI. Y no sólo porque además de las peleas de boxeo también los obligaron a tener sexo entre ellos y a caminar desnudos durante casi tres horas para regresar al pueblo, sino porque esta violencia se expandió por el país de la mano de todos los actores armados y también de la sociedad.

Así queda evidenciado en el más reciente informe del CNMH, llamado ‘Aniquilar la diferencia’, el primero de esta institución sobre lo que ha sucedido con lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el conflicto colombiano.

Si bien los investigadores dedican capítulos enteros a los tipos de violencia que utilizaron y utilizan los paramilitares, las guerrillas, los grupos posdesmovilización y hasta la Fuerza Pública; aclaran que parte de la responsabilidad también es de los mismos civiles, esos compañeros de escuela, de trabajo, esos familiares o vecinos que pasan de largo lo que les ocurre a los LGBTI e incluso lo legitiman.

Y aunque esa violencia se permitía desde antes de que llegaran los grupos armados, los investigadores enfatizan que muchos se aprovechan del temor del conflicto para presionar.

“La memoria de estas víctimas del conflicto armado ha insistido en señalar esa conexión, y ha insistido también en que, si la comunidad, la escuela o la familia, e incluso, las instituciones religiosas tuvieran un accionar distinto, existiría la posibilidad de disminuir estas violencias [...] así como sus consecuencias”, aclara el informe.

Mientras que los grupos armados legales y los ilegales quieren imponer lo que ellos consideran un “orden moral favorable” a sus intereses, valiéndose de todas las maneras posibles para hacer daño y de “una estrategia calculada para ‘limpiar’” o ‘corregir’ lo que les parece incómodo, como lo explica el Centro de Memoria.

Pero en un conflicto con más de 7 millones de víctimas no es fácil especificar cuándo alguien es perseguido y humillado sólo por sus gustos sexuales o su identidad de género; y cuándo a un homosexual o a un transgenerista lo desplazan, lo amenazan o lo matan como a las demás víctimas.

Al respecto, el informe aclara que en los casos donde la violencia no es por la tendencia sexual, las consecuencias sí son diferentes sólo por ser LGBTI. “Los hechos victimizantes contra personas que se apartan de la norma heterosexual no han sido acciones aisladas dentro del conflicto armado colombiano, sino que hacen parte de las lógicas de control y regulación de los cuerpos y la sexualidad en medio de la imposición de determinados órdenes morales”, explica el CNMH.

Y los investigadores hablan además de la “circularidad de las violencias” en esta comunidad, donde entran como en una cadena de hechos violentos que se siguen repitiendo.

Violencia de todos los colores
Patadas, puños, escupitajos, orines, panfletos, llamadas amenazantes, desplazamientos, asesinatos con tortura y sevicia para enviar un mensaje, violación. Los grupos armados han usado todo este repertorio para acabar con lo que califican como diferente.

“En territorios donde la violencia heteronormativa se vuelve cotidiana, es difícil identificar si dichas victimizaciones proceden de los grupos armados o de personas de la misma comunidad”, apunta la investigación.

Precisamente para que deje de ser normal esa violencia, el informe reproduce algunos relatos de víctimas LGBTI que muestran, por ejemplo, cómo a las lesbianas y a los hombres transexuales los violan para “corregir” sus gustos con el pretexto de que no saben qué es acostarse con un “macho”. Y si se resisten las amenazan o las matan.

“Ella prácticamente fue una muerte brutal, demasiada brutal, violarla, después de violarla, con cortauñas cortarle los dedos, pedacito a pedacito, y luego de ahí meterle un plátano popocho de esos gruesos por el ano y luego agarrarlo y aplastarle la cabeza, eso lo pasaron por El Extra, la muerte de ella fue horrible”

Sandra, mujer trans, 32 años, Tumaco.

Los combatientes también tienen sexo con hombres, a veces obligándolos, a veces con consentimiento, sin dejarse penetrar para no ‘perder la hombría’. A esos los llaman ‘cacorros’. Ellos u otros combatientes luego persiguen al homosexual con el que se acostaron porque les da vergüenza que eso se conozca.

En Caquetá, por ejemplo, los paramilitares torturaron y empalaron a un gay por mantener una relación sentimental con un guerrillero de las Farc.

“Se estacionaban todas las camionetas lujosas, todos los paramilitares se estacionaban en la vía, donde ellos mataban. Entonces nosotros en la noche íbamos para allá, había hombres divinos de toda clase (…). Nosotros llegábamos normal, vestidos de gays normales y decíamos un dicho que era:
— ¿Quién pidió pollo?
Y ellos [los paramilitares] preguntaban: — ¿Quién la chupa más sabroso?
—Si tú quieres ya
—Métele un tiro por el culo
—Ven dame con esa bala que tú ya tienes ahí metida.
Nosotros eso lo llevábamos a juego. Nos cogían, nos metían adentro de las camionetas o nos metíamos adentro del cementerio, hacíamos lo que hacíamos, con preservativo eso sí, nos cuidábamos y así lo hacíamos tres veces a la semana, nos pagaban”.

Martín, hombre gay, 43 años, Carmen de Bolívar.

Luego, en 2007, los homosexuales de ese municipio y otros más de Montes de María participaron en el primer reinado gay de la región. Las amenazas no se hicieron esperar. Un panfleto de las Águilas Negras amenazó a 15 personas por su condición sexual.

Otra estrategia de violencia es desde lo simbólico. Los grupos armados han obligado a los gays, a las lesbianas, a los bisexuales y a los trans a vestirse de una manera diferente de la que quieren, a cambiar su modo de hablar, de caminar y hasta les han sellado lugares de rumba exclusivos de los LGBTI.

“Los hombrecitos estaban allá jugando fútbol, acá otros jugando voleibol y dentro del grupo de voleibol estaba mi primo, que pues obviamente ya la comunidad conocía su entorno, y llegaron estos señores, lo hacen arrodillar. Ya después de que está arrodillado con violencia, golpeándolo y demás, le hacen decir, como tres veces, que dijera que él era un hombre y tenía que decirlo con voz gruesa, que no fuese a hablar como él estaba acostumbrado. Obviamente por su temor a que le fueran a hacer algo, él lo hace. Eso para ellos fue motivo de burla, ellos se reían y se carcajeaban en medio de su machismo. Después de eso lo obligan a que se corte el cabello delante de todos nosotros. (…) Yo en esa época tendría como unos siete años. (…) él tenía como unos 16 o 17 años, más o menos (…). Le hicieron cortar el cabello, le pasaron unas tijeras y él mismo tenía que cortárselo y luego mandaron a un peluquero, porque estábamos cerca de una peluquería, para que el peluquero lo rapara”.

Jhonatan, persona gay, 23 años, Buenaventura.

Es cierto que no sólo a los homosexuales los torturan y los violan pero el Centro de Memoria estableció que estos casos tienen “unas características distintivas, unas formas de ensañamiento y ferocidad que revelan lo que piensan los armados sobre las personas a las que están agrediendo. [...] Esta ferocidad y crueldad ha configurado unos repertorios de violencia que resultan reiterativos, como el apuñalamiento múltiple, el empalamiento, la exhibición pública del cuerpo torturado, la mutilación y desmembramiento de ciertas partes del cuerpo y las golpizas con bates y bolillos, entre otras”.

La persecución de los grupos armados
Según Pablo Bedoya, investigador del informe, si bien trabajaron durante año y medio en cuatro zonas del país (Antioquia, Nariño, Bolívar y Bogotá), a los talleres de memoria asistieron personas de muchos otros territorios que posibilitaron tener un panorama nacional de la violencia.

Así pudieron identificar, por ejemplo, que las guerrillas se caracterizan más por una amenaza individual y una agresión física a las personas LGBTI, mientras que los paramilitares y los grupos posdesmovilización se valen especialmente de las amenazas colectivas con panfletos y de las ‘limpiezas sociales’. Además, el CNMH recuerda que en algunos casos en esta última clase de asesinatos también han participado miembros del Ejército y de la Policía.

El informe incluye además los excesos en las batidas como una manera de violencia contra esta población en el conflicto y asegura “que disposiciones normativas como las que integran el Estatuto de 1978 buscaron ampliar los márgenes de la fuerza pública para la lucha contrainsurgente, sumado a la cotidianidad de las dinámicas de la guerra en los distintos territorios, han generado condiciones de posibilidad para graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario contra personas de los sectores LGBT”.

Pero la violencia no sólo ocurre con los civiles sino también dentro de sus filas. El CNMH no obtuvo mucha información de qué pasaba al interior de los grupos armados ilegales. Sobre las guerrillas, dice que son reacias a que los homosexuales sean combatientes pero sí los utilizan para manejar todo tipo de información. Y el que se niegue, o se va del pueblo o lo matan. En el informe se explica que las Farc han sido las más reticentes en cuanto a la vinculación armada de homosexuales mientras que el M-19 tenía un ‘comando rosa’.

Poco se dice sobre los paramilitares, y al respecto de la Fuerza Pública, el testimonio de una mujer trans que fue militar revela algunos mecanismos de tortura dentro del Ejército, como meter a las homosexuales en una horqueta de alambre o ‘el baño María’: “era un platón con agua y en otro platón había sal. A este soldado le bajaban los pantalones y le pasaban un pelotón dándole chancleta por la cola, que quedaban en sangre viva, después que le hacían este ritual comenzaba la banda de guerra a tocar y ahí le comenzaban: “Desfile la señorita, desfile la reina” y lo despedían con banda de guerra por todo el medio del batallón, este soldado le tocaba desfilar por dos hileras de soldados y lo sacaban”, relata Andrea en el informe, quien agrega que “ya hoy en día no es tanto, pero antes sí”.

Todos estos tipos de violencia han dejado consecuencias desde lo físico hasta lo que piensan de sí mismos pues muchos, en un acto de sobrevivencia, intentaron esconder quiénes eran o quiénes les gustaban sólo para no visibilizarse. Otros optaron por comportarse acrecentar sus comportamientos femeninos o masculinos, según sea el caso, para hacerse respetar.

Como hace con todos sus informes, al final Centro de Memoria Histórica realiza unas recomendaciones que, en este caso, insisten en que no es normal que a una persona la golpeen, la violen, la desplacen, la torturen o la maten por sus gustos sexuales o su identidad de género. Por eso, hace un llamado a abrir los ojos, a no hacer parte de ese círculo de violencia, ni legitimarlo. Todo sin olvidar que estas violencias todavía ocurren, día a día, y que es necesario reconocerlas en todas sus dimensiones.

“Esta guerra nos ha impedido amar”, concluye una víctima en el informe.