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viernes, 17 de enero de 2025

#hemeroteca #mujeres #activismo | Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Una protesta de 'Las Kellys' en Barcelona //

Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Además de las asociaciones feministas, actualmente hay otros colectivos encabezados por mujeres que demuestran un gran compromiso por cambiar situaciones injustas, donde la mirada femenina es crucial para buscar soluciones reales
Mar Carmena | El País, 2025-01-17
https://elpais.com/smoda/feminismo/2025-01-17/sindicato-de-inquilinas-afrofeminas-o-las-kellys-por-que-es-tan-relevante-que-las-mujeres-conquisten-mas-espacios-de-protesta.html

Cuando unimos las palabras mujeres y activismo inmediatamente se nos viene a la cabeza las movilizaciones feministas de 2018 y 2019: “La masividad de las marchas, su resonancia en los medios y en la agenda política del gobierno hizo que muchas mujeres descubrieran su capacidad para contribuir y cambiar el estado de cosas”, explica Patricia García Espín, profesora en el departamento de sociología de la Universidad de Granada. Sin duda, el 8M cambió la forma en que se percibe su papel en la lucha social, pero su implicación abarca muchos otros espacios anteriormente conformados mayoritariamente por hombres: ”Investigaciones recientes en España revelan que las mujeres intervienen de manera casi paritaria en la mayoría de las formas de participación desde hace unos 15 años. La antigua división en la que ellos copaban los espacios de la esfera pública y ellas eran expulsadas al ámbito doméstico se ha desgastado en las últimas dos décadas”, afirma la experta.

Las mujeres siempre han estado activas: una parte de ellas silenciadas, en los márgenes, construyendo a oscuros pilares de cooperación y sororidad; otra, con hitos visibles—aunque eclipsados por el protagonismo de los logros masculinos—, como la huelga de las cigarreras de Gijón en 1903 o la formación del primer sindicato femenino de Arte Fabril y Textil de Barcelona en 1913. A día de hoy, la mayor inclusión de las mujeres en la participación pública ofrece nuevos puntos de vista, generalmente más inclusivos. Ejemplo de ello es el Sindicato de Inquilinas, que lucha para que el alquiler sea una opción de acceso a la vivienda asequible y estable. Valeria Racu, su portavoz, afirma que en esta organización hay más mujeres, más disidencias sexuales y de género y más personas racializadas. Según ella, estas personas han estado históricamente presentes, ya que los colectivos oprimidos se componen por quienes realizan tareas esenciales que no son valoradas ni económica ni socialmente, como tejer comunidad: “Anteriormente, hemos colaborado entre nosotras, pero ahora hemos ganado fuerza y visibilidad. Hoy estas labores ya no son algo marginal, sino una cuestión que hemos puesto en el centro: la importancia de la colectividad no solo para sostener la vida, sino también para luchar por mejorarla”.

La perspectiva de género, imprescindible en la lucha social
“La revolución será feminista o no será” es una frase rotunda que puede leerse en pancartas y títulos de libros, escucharse en las bocas de diputadas y vestirse estampada en camisetas. Lo que viene a decir es que sin perspectiva de género no es posible que exista un verdadero cambio para todas y todos; no profundizar en la situación de las mujeres dentro de los problemas sociales supone obviar una gran parte de la realidad. Por eso, que los sindicatos y asociaciones partan del feminismo como pilar permite cubrir más problemáticas que, de lo contrario, corren el riesgo de no ser atendidas: “Tenemos claro que la única forma de mejorar la vida es no dejando a nadie atrás. El patriarcado y el neoliberalismo promueven la competición y el aislamiento, pero lo que hacemos gracias al feminismo y el sindicalismo es romper con estas ideas, apoyarnos mutuamente y cooperar”, explica Valeria Racu.

Por otra parte, Antoinette Torres Soler, mujer afrodescendiente, migrante en España y presidenta de Afroféminas, explica que en la lucha antirracista ocurre lo mismo: “La colaboración ha sido una necesidad para las mujeres negras en particular. Nuestras redes de apoyo vienen del tiempo en que sufrimos la esclavitud, por lo que para nosotras la cooperación es lo natural”.

Asociaciones como Las Kellys, formada por camareras de piso, deben su germen inicial también al desahogo colectivo. Lo que comenzó con denuncias en Internet terminó derivando en una agrupación, autoorganizada dirigida a una amplia diversidad de mujeres, tal y como indica su manifiesto: “En Las Kellys hay algunas están en paro, otras en activo, algunas de prácticas, otras son eventuales, algunas están afiliadas a diferentes sindicatos, otras a ninguno, algunas son españolas, otras extranjeras...”

Conquistar espacios para no ser invisibles

Con respecto al sindicalismo, Eva Bermúdez Figueroa y Beltrán Roca Martínez ambos profesores de sociología en la Universidad de Cádiz, escriben en su artículo ‘Participación de mujeres en el movimiento sindical. Análisis desde la perspectiva de los recursos de poder’ que en los sindicatos las mujeres “no han existido como personas con identidad propia y han sido invisibilizadas por la historia, la literatura y las propias organizaciones, que han presentado una clara hegemonía masculina”. En este texto se recogen, además, testimonios de mujeres sindicalistas que afirman haberse sentido infravaloradas en los sindicatos, y que han tenido dificultades para afiliarse y participar por cuestiones de conciliación familiar. Por eso, se crean asociaciones explícitamente femeninas que nacen con el fin de paliar estas carencias. Al igual que en el cine se habla de la ‘female gaze’ o mirada femenina —que pone sobre la mesa la perspectiva de la espectadora o directora y dota de capacidad de acción a las mujeres en la pantalla—, en la lucha social también es necesaria esta visión para que se genere un discurso en primera persona.

En el caso de Afroféminas: a pesar de haber nacido como un medio de comunicación, terminó convirtiéndose además en una asociación porque, según su fundadora, era el paso lógico que permitía trabajar en temas sociales y denunciar delitos de odio. Antoinette observó con preocupación la situación de la mujer negra, por lo que decidió crear un medio que hablase para ellas: “Siempre fuimos una asociación feminista negra. Se creó para y por las mujeres negras. Los hombres negros monopolizaban muchos liderazgos y nosotras queríamos otras cosas”.

Efectivamente, existen ciertas complejidades sobre las que nadie puede tener más conocimiento que las mujeres, ya que son quienes las sufren. Por ejemplo, explica Patricia Espín que, desde que las mujeres se incorporaron plenamente al mercado laboral, ha habido un aumento de afiliadas a sindicatos que se ha traducido en nuevas reivindicaciones como la conciliación: “Ellas se replantean cómo hacer las organizaciones más inclusivas y accesibles. Su enfoque ha sido fundamental en la creación de agendas”.

Las mujeres han cooperado desde siempre para sobrevivir a la esclavitud, a la marginación y a la violencia: en las fábricas, en las huelgas, en las familias. Hoy, más visibles que nunca, continúan conquistando poco a poco las calles, las asociaciones, las empresas, los sindicatos, los hogares y, en definitiva, la vida.

jueves, 9 de mayo de 2024

#libros #comic #lesbianismo | La tierra yerma

La tierra yerma / Carla Berrocal.
Barcelona : Reservoir Gráfica, 2024 [05-09].
184 p.

/ ES / Libros / Cómic / Novela gráfica / Lesbianismo / Mujeres / Sororidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419437860
📝 Cita APA-7: Berrocal, Carla (2024). La tierra yerma. Reservoir Gráfica.

Una epopeya protagonizada por mujeres. Una maldición asola el paisaje, la sequía es persistente. Los Ellos, unas criaturas salvajes y predatorias, se acercan ya demasiado a las zonas habitadas y al ganado. Las charras pronto deberán volver a las armas y prepararse para la guerra. En medio, dos familias enfrentadas por la tierra y su pasado: la casa de Salvatierra y la de Isla Perdida. Y en el centro de ese conflicto, el romance prohibido entre Leonor e Isabel, las herederas de cada casa, que jugará un papel fundamental. Una novela gráfica con aires de tragedia clásica, de western y con una poderosa historia de amor.

«Heredera brillante de Las Guerrilleras de Monique Wittig, con una belleza delicada y fiera, Carla Berrocal nos ofrece por primera vez una mitología distinta, un cuento para contarle a las niñas que somos, a las que son y vendrán. A través de imágenes seductoras y tiernas, la autora zurce un canto al deseo y al derecho a la defensa en contextos de violencia. Valiente y libre, nombra a los ellos y muestra un mundo donde al fin nos es posible marcar un límite y defenderlo». - Sara Torres

«Un western femenino que te enganchará por su historia de amor y te emocionará por sus lazos de sangre y su acción. Cuando terminas de leerlo te vienen a la cabeza todas las mujeres que hay en tu vida y sientes la fuerza que tienen y todo lo que podemos hacer juntas. Necesitábamos una historia así y no lo sabíamos». - Abi Power

miércoles, 24 de marzo de 2021

#hemeroteca #gais #musica | Ricky Merino: "A las personas LGTBI nos falta la sororidad que tienen las mujeres"

Imagen: El Español / Ricky Merino
Ricky Merino: "A las personas LGTBI nos falta la sororidad que tienen las mujeres".

El cantante charla con Bluper para analizar su proceso de aceptación personal y artística, que ha desembocado en su single 'Es lo que hay'.
Noé Guzmán · Bluper | El Español, 2021-03-24
https://www.elespanol.com/bluper/20210324/ricky-merino-personas-lgtbi-falta-sororidad-mujeres/568193742_0.html

Ricky Merino ha demostrado ser uno de los concursantes más polifacéticos de Operación Triunfo 2017. Tras su paso por el programa, el artista ha compaginado su carrera musical con su faceta como comunicador, que le ha otorgado oportunidades tan valiosas como presentar el primer 'talent show' de Netflix en España, ‘¡A cantar!’.

Con el reciente lanzamiento del sencillo ‘Es lo que hay’, Ricky ofrece una declaración de intenciones que para él supone "un renacer" en el que está dispuesto a mostrarse tal y como es. Por ello, ha querido contar con la presencia en el videoclip de dos importantes acompañantes en este proceso vital: Ana Guerra y Roi, sus compañeros de la Academia que se han convertido en dos de sus mejores amigos.

Espontáneo, divertido y con pocos filtros, el cantante ha protagonizado más de una polémica tuitera. En 2018 tuvo que desinstalarse Twitter durante una semana tras ejercer como miembro del jurado español en Eurovisión y situar a Italia, una de las candidaturas favoritas, en el puesto 18. Más recientemente, ha vuelto a ser objeto de críticas en redes por afirmar que le habría ido mejor en la música siendo heterosexual. Todo ello lo aborda sin tapujos en conversación con Bluper.

¿Cómo te sientes tras lanzar ‘Es lo que hay’?
La acogida ha sido buena, al público que ya tenía le gusta y también estoy viendo un acercamiento a un público nuevo al que también le está gustando, así que estoy muy contento.

¿Sientes que tienes un público fiel?
¡Totalmente! Es muy guay tener un público que te acompaña desde el principio y al que le gustas por quien eres, porque han conectado contigo y con tu propuesta. Son muy fieles y hasta sé quiénes son algunos, porque me llevan acompañando muchos años.

En el videoclip aparecen Ana Guerra y Roi, ¿cómo surgió la idea de su cameo?
Me gusta llamarlo colaboración audiovisual (ríe). A mí me gusta mucho trabajar con amigos y tener esa sensación de manada. En este vídeo quería que hubiese gente alrededor de mí y nadie mejor que mis amigos. Roi y Ana son dos de las personas que veo más a menudo y se han convertido en mis mejores amigos, así que quería que estuvieran en este lanzamiento que para mí es un renacer.

En la canción dices "es lo que soy, si no te gusta ¿qué más da?". ¿Te ha costado mucho llegar a esa determinación?
Cuesta mucho, sobre todo en una profesión en la que estamos tan expuestos. Esta canción es un himno para reafirmarme. Todos buscamos que los demás nos acepten para al final aceptarnos, así que esta canción me sirve para aceptarme a mí mismo pese a cómo me puedan ver los demás, ya no busco la aprobación externa sino la mía personal.

En ese sentido, ¿la exposición de OT es un arma de doble filo?

No lo veo así, no me gusta ese concepto. OT te da una visibilidad maravillosa y es cuestión tuya cómo la trabajes y qué oportunidades cojas. Todos los que hemos pasado por ese programa y después hemos tenido oportunidades se las debemos a OT. Estás expuesto y la gente va a opinar sobre tu trabajo, pero eso es algo que hubiera ocurrido con o sin OT, lo único que hace el programa es saltarte escalones.

¿Cómo está la relación con tus compañeros de edición?
Tenemos una relación muy buena. Esto es como cuando acabas el instituto y después cada uno hace su vida y vas perdiendo un poco el contacto, pero todos tenemos ese cariño. Tengo más contacto diario con los de Madrid, pero nos llevamos todos muy bien.

¿Sigue existiendo el grupo de WhatsApp?
Creo que todas las ediciones de OT de la historia tienen su propio chat de WhatsApp. Nosotros lo seguimos teniendo y yo soy muy de chats. Soy de los que habla bastante, aunque para no incordiar a todo el mundo también tenemos grupos paralelos con los que tenemos más contacto entre nosotros.

En noviembre sorprendiste a tus fans colaborando con Conchita Wurst, ganadora de Eurovisión 2014. ¿Cómo se gestó ese proyecto?
Yo soy eurofan y pensaba que iba a ser imposible. Mi equipo dijo "vamos a escribir a su oficina de management y a ver qué dicen" y respondieron que sí superrápido. Ahora Tom [el artista tras el personaje de Conchita] se ha convertido en un amigo, cuando estuvimos grabando en Austria me vi muy reflejado en él.

Eso te ha convertido en el primer artista español en colaborar con un ganador de Eurovisión. ¿Qué se siente?
Me lo dijeron en una entrevista y ni siquiera me lo había planteado de esa manera. Tuve que informarme a ver si realmente era así. Para mí es un honor. La gente me decía "lo has hecho antes que Ruth Lorenzo" (ríe).

Además, en 2019 fuiste miembro del jurado español en el Festival. ¿Cómo lo viviste?
Cuando recibí esa llamada casi lloro. El año anterior fui con RTVE a cubrirlo y viví el Festival desde dentro. Ese año Roi y Miriam estuvieron en el jurado y yo pensaba "qué responsabilidad tan grande tienen". Así que cuando me lo ofrecieron a mí me lo curré, fui con mis tablas para puntuar por separado la canción, la puesta en escena, el directo... y ser lo más objetivo posible. Me lo tomé muy en serio.

El jurado suele estar en el punto de mira de los eurofans. ¿Sentiste esa presión?
Sí, se nota porque es un porcentaje muy alto lo que digamos cinco 'mataos'. Sentí una gran responsabilidad e intenté ser lo más objetivo posible, voté lo que sentí viendo el ensayo y luego me dieron hostias porque no estaban de acuerdo con las puntuaciones que di.

¿Te sentiste libre a la hora de votar?
Me sentí libre porque me mintieron (ríe). Pregunté si iba a salir lo que votáramos individualmente y me dijeron que sólo se sabría la media del jurado español, así que me sentí libre para ser honesto. Luego se publicaron mis votaciones y me tuve que desinstalar Twitter una semana.

De haberlo sabido, ¿habrías intentado contentar más a los eurofans?
Sí, y eso es una mierda, porque es justo lo que no hay que hacer, así que fue mejor no haberlo sabido. Yo fui muy honesto, me criticaron mucho por poner una puntuación media a Italia, a mí la canción me encantaba pero la puesta en escena me supo a poco y eso bajó la media que le di.

¿Qué opinas de la candidatura española de este año?
Blas me encanta. No es porque sea mi amigo, creo que tenemos a uno de los mejores candidatos que podíamos tener. Es un seguro, sé que va a ir y lo va a hacer perfecto porque es un currante. Sus dos propuestas eran muy buenas y Voy a quedarme era mi favorita, así que estoy encantado y sé que lo va a bordar.

¿Te atreverías a representar a España en Eurovisión?
Hace años diría "sí, de cabeza". Hoy diría que sí, pero el vértigo es mayor porque ahora veo la presión que se puede tener. Es algo que no descartaría, igual que hay artistas que no quieren y lo dicen claramente, a mí me parece un honor y una oportunidad única representar a mi país en un festival como Eurovisión.

Además de cantante, eres comunicador y defiendes la figura del artista-presentador. ¿Crees que en España es más complicado destacar en muchos ámbitos a la vez?
Sí, es un perfil que tenemos y que existe, pero en España se suele sesgar mucho al artista, parece que un cantante sólo puede ser cantante y un presentador sólo puede presentar. Tenemos esa idea arcaica y fuera de nuestras fronteras vemos que los artistas se forman en muchas tareas: Lady Gaga tiene formación en teatro musical, Hugh Jackman puede presentar los Oscar y también ha hecho musicales. Pero aquí parece que si haces muchas cosas es porque no eres realmente bueno en algo.

¿Tienes algún referente de comunicador-artista en España?
Mi referente es Edurne. Está en la tele, hace la música que le da la gana, conciertos... y nadie cuestiona su talento, pero le ha costado un montón. Ahora está en un buen momento y podemos ver que ese perfil de artista existe, me parece un ejemplo claro.

Tras estar al frente del chat de OT y del primer talent show de Netflix, ¿qué formato te gustará presentar?
Me gustaría enlazar la tele y la música. Me encantaría que volviese un programa tipo 'Música sí' y poder presentarlo. Ahora mismo en España no hay programas musicales ni muchos espacios a los que un artista pueda ir a hacer promoción de su trabajo.

Hace unos meses causaste mucho revuelo por decir en una entrevista que te habría ido mejor siendo heterosexual. ¿Crees que se entendió mal lo que quisiste decir?
Se malinterpretó totalmente. No se me entendió porque no se me quiso entender. La entrevista era muy larga y era muy fácil coger un fragmento y buscar el retuit fácil. Que piense que me habría ido mejor siendo hetero no me exime de mi responsabilidad como artista ni me estoy culpando a mí mismo por ser homosexual. Simplemente pienso que un cantante homosexual desde el primer día que empieza su carrera tiene menos oportunidades dentro de una industria en la que lo 'mainstream' es el amor heterosexual. Por eso dije que me habría ido mejor siendo hetero, porque habría tenido oportunidades que siendo homosexual no tengo. Sigo opinando lo mismo.

¿Crees que los casos de Ricky Martin o Pablo Alborán, que tardaron años en salir del armario, demuestran lo que dices?
Cada uno tiene sus motivos para ocultarlo y no los sabemos. Yo me quedo con que hayan salido del armario y me parece que es muy positivo que gente con esa visibilidad lo haga, porque van a ayudar mucho.

¿Has detectado un cariz homófobo en las críticas que recibes en redes?
Yo no soy consciente de mis haters porque tengo las redes sociales muy capadas. Pero la verdad es que no recibo mensajes de odio con tono homófobo por parte de heterosexuales. Desgraciadamente el perfil de la gente que me insulta es de personas del colectivo LGTBI que a lo mejor no se sienten representados por mí. No quiero pensar que tiene un matiz homofóbico, igual nos falta unirnos más y apoyarnos como colectivo, como la sororidad entre mujeres, y me da mucha pena que sea así.

martes, 30 de junio de 2020

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | COGAM y FELGTB, organizadores de la manifestación del orgullo LGTBI

COGAM y FELGTB, organizadores de la manifestación del orgullo LGTBI.

El Orgullo estatal LGTBI, que se celebrará desde ventanas y balcones, ha creado una agenda centrada en la reivindicación, la visibilidad y la denuncia que ofrecerá seminarios, tours online, directos y jornadas educativas, entre otras.
AmecoPress, 2020-06-30
https://amecopress.net/COGAM-y-FELGTB-organizadores-de-la-manifestacion-del-orgullo-LGTBI 

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y COGAM, Colectivo LGTB+ de Madrid, entidades organizadoras de la manifestación del Orgullo LGTBI Estatal, presentan la agenda oficial del Orgullo 2020 que, para garantizar la seguridad de toda la ciudadanía, se celebrará en formato online.

Tal y como explican estas dos entidades, este Orgullo es “más necesario que nunca” debido a la situación de especial vulnerabilidad en la que la crisis del Covid-19 ha dejado a gran parte del colectivo y a la necesidad urgente de aprobar una legislación estatal que garantice los derechos de las personas trans y del resto del colectivo LGTBI. Así, este 2020 y al igual que en años anteriores, el Orgullo ofrece una agenda centrada en la reivindicación, la visibilidad y la denuncia.

Así, este evento cultural y reivindicativo contará con un amplio programa de directos, tours virtuales, concursos, seminarios y jornadas educativas, entre otras actividades, para llevar las realidades y necesidades del colectivo LGTBI mucho más lejos gracias a las nuevas tecnologías. Además, desde este viernes, 26 de junio, banderas arcoíris empezará a ondear en balcones y ventanas de instituciones públicas, entidades, empresas y hogares.

Así, entre las actividades programadas entre este 26 de junio y el próximo 4 de julio, COGAM y FELGTB celebrarán jornadas sobre educación en diversidad LGTBI, salud sexual y las realidades LGTBI en los países de América Latina, entre otras, en formato online y abiertas al público en general. Asimismo, se ofrecerán recorridos virtuales por los orgullos de los últimos años a través de documentos gráficos, por las obras del museo del Prado desde una perspectiva LGTBI y por los lugares más emblemáticos del barrio de Chueca. Igualmente, se presentará un informe elaborado por UGT con la colaboración de FELGTB para identificar y denunciar las discriminaciones que sufren las personas LGTBI en el ámbito laboral.

Por otra parte, en el marco del año temático “2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo", se celebrarán varios directos a través de las redes sociales de estas entidades para hablar de referentes trans, sororidad y feminismo y del papel de las mujeres lesbianas, trans y bisexuales en el activismo LGTBI, entre otros aspectos, así como un ciclo de literatura LTB.

Y antes de cerrar el Orgullo 2020 con una gran manifestación virtual a la que toda persona interesada podrá sumarse para visibilizar su realidad o compartir su compromiso con los derechos de las personas LGTBI, se celebrará el encuentro el Madrid Summit, una conferencia internacional de derechos humanos, organizada por AEGAL, con la participación de COGAM y FELGTB.

martes, 31 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | El feminismo que odia a las mujeres

Imagen: Google Imágenes / Chrysallis
El feminismo que odia a las mujeres.
Si echamos la mirada atrás, nos daremos cuenta de que el repudio del Partido Feminista hacia las mujeres trans no es nada nuevo.
Alaine Álvarez Fernández | El Salto, 2020-03-31
https://www.elsaltodiario.com/transfobia/feminismo-que-odia-mujeres-transsexualidad-transfobia

¿Os habéis dado cuenta de que todavía cuando mencionamos a las personas trans es siempre en relación a sus derechos? Las mujeres trans son mujeres que no se sienten conformes con el género que le asignaron al nacer, ya que este está en nuestra cabeza y poco tiene que ver con los genitales, en resumidas cuentas: la sociedad asumió que eran chicos. Nadie se identifica con un género, sino que se “es”, se “nace siendo”, y es imposible de cambiar. Ante esto tienes dos opciones: vivir una infancia reprimida o, en el mejor de los casos, irás a un médico que en la mayoría de ocasiones (bendita la excepción) te dirá las operaciones que debes hacerte y las pastillas que debes tomar para cambiar tu cuerpo si quieres ser “una mujer normal”. Actualmente, hay una vertiente del feminismo conocida como TERF (Trans-Exclusive Radical Feminism) cuya finalidad es excluir a las mujeres trans de la lucha feminista, ya que aseguran que “son hombres disfrazados de mujeres que pretenden ocupar sus espacios”.

Si echamos la mirada atrás, nos daremos cuenta de que el repudio del Partido Feminista hacia las mujeres trans no es nada nuevo. Todos los grupos que sufren discriminación están formados a su vez por grupos minoritarios, y cuando consiguen que su lucha sea escuchada, cuando consiguen un espacio en la sociedad, cuando entran en la norma, piensan que aquellos subcolectivos les estorban, y, por tanto, es hora de echarlos, de evitar que “se relacione con nosotros”, porque ahora nosotros tenemos privilegios. Es algo que sucedió con el colectivo gay no hace mucho, cuando comenzó a disfrutar de sus espacios y a encajar como un colectivo más en la sociedad opresora. Una vez más, esta disonancia surge porque la gente no conoce al colectivo trans, no lo entiende; sin embargo, aunque estén en contra, todo el mundo conoce el feminismo, todo el mundo conoce la homosexualidad, por ello, es más fácil “echar a las transexuales porque se puede confundir nuestro mensaje y nos supone más esfuerzo avanzar en la consecución de derechos”. En una palabra, estorbamos.

El colectivo trans es muy frágil, creemos que no, pero desgraciadamente le hace falta mucho empoderamiento, porque está formado por una gran minoría de la sociedad, la cual vive, en su mayoría, intentando encajar en la norma, por lo que cuando lo consiguen, dejan de luchar, generando falta de cohesión grupal. Hermanas trans, estamos dispersadas.

Se está mostrando que el colectivo trans ahora más que nunca está autoaceptándose. Yo digo que es mentira, cuanto más reconocimiento obtenemos y más avanza la ciencia más se les enseña a los niños trans desde pequeños que encajen en el modelo binario, en un intento de “normalización”, cuando antes las mujeres trans pisaban las calles con un estilo estrafalario y debido a la falta de recursos sobresaltaban sus cuerpos. Solo les quedaba ser auténticas.

La normalización no es un proceso negativo. Sin embargo, el enfoque debería ir encaminado a la autoaceptación, reivindicación de lo diferente y no como medio para encajar en la norma. Y precisamente, la transexualidad rompe la norma en todos los sentidos, rompe todos los modelos sociales que hay, y eso incomoda porque hace que todo tenga que ser tachado, desmitificado, reevaluado y readaptado, desde el machismo hasta el feminismo, incluyendo roles de género, hasta el género en sí mismo, sin olvidarnos de los cuerpos. Supone decir que el mundo como lo hemos concebido es una mentira, pasando por todos los ámbitos de conocimiento; la psicología, la medicina y la biología son formas de entender y etiquetar la realidad y, por tanto, han sido tránsfobas, y lo son. Si encajamos en la norma, ya no somos trans. Las personas como yo pretendemos introducirnos y, con ello, dejar de ser nosotros, desde que intentamos entrar en el molde, lo cual sucede continuamente.

Un profesor de historia me dijo una vez que las mayores guerras no se generan por dinero, sino por creencias, y es así. Lo más rígido e inamovible que puede tener una persona son sus creencias, y las creencias parten de lo establecido, de eso que nos llevan enseñando desde que nacemos... Y las trans rompemos esas creencias. Por ello, la sociedad recurre a la biología en busca de un argumento de apoyo que nos sirva para entender que hay algo malo en este colectivo, nada más lejos de la realidad.

Hagas lo que hagas está mal, da igual que encajes o sobresalgas. El rechazo no atiende a la razón, sino al puño y, menos aún, el miedo a lo diferente. La sociedad nos ha intentado moldear asumiendo que teníamos un problema que debía ser tratado, y no hay nada peor que decirle a un niño desde los cinco años que tiene que someterse a una serie de cirugías porque es un bicho raro.

Actualmente, las feministas que pretenden abolir el género, romper con la existencia de los géneros, nos culpan a las personas trans de intentar perpetuar el género, cuando precisamente son ellas las que nos han obligado a encajar en uno, ya que nosotros llevamos rompiendo el binarismo de género cisnormativo establecido desde que existen las personas trans, es decir, desde que existe la humanidad.

Cuando asistí al 8M, iba con una pancarta que ponía “El Feminismo será trans-inclusivo o no será”. Debo admitir que iba con algo de miedo, ya que soportar el rechazo por parte de los hombres (asumir que aquel que te atrae te rechaza, te hace daño, te discrimina, o se avergüenza de ti -¿debido a su frágil masculinidad?- es algo a lo que estoy acostumbrada) lo he vivido y lo viviré hasta que me muera, pero sentir el propio rechazo de las mujeres son palabras mayores. Y llega un punto en el que te cansas, te cansas de sentir inseguridad en un espacio y que de repente todo se vuelva gris, de sentir impotencia y resquemor de que en todos los espacios siempre haya alguien que te rechace, de no poder bajar la guardia, y confiar, y que te acaben rechazando los rechazados y oprimiendo los oprimidos. Es una sensación de agotamiento y evitación mezclada con rabia, que vives cada día, pero solo te queda seguir luchando y sacar positivismo, pensando en todo lo bueno que tienes y lo que puedes cambiar. “Eso es, todo sucede por algo, y he venido a cambiar el mundo, aunque sea un poco”, me digo a mí misma cuando siento que nadie me entiende.

He sido conocedora de que las TERFs asistieron a la manifestación feminista de forma violenta y generando conflictos en el inicio de la marcha. Sin embargo, yo estuve en el bloque mixto, aquel en el que pueden estar hombres y mujeres diversos, y solo puedo decir que me sentí arropada por mis compañeras. Miles de pancartas a modo de sororidad con las personas trans iluminaban Madrid al caer la noche: “Yo te apoyo, hermana” o “Hermanas trans, gracias, sin vosotras no habría feminismo”. Me resultó de lo más bonito, ya que, ¿quién se iba a preocupar por un grupo de personas insignificante? Ellas. Todas con pasados diferentes, intentando labrarnos un mismo futuro, y haciendo que, cada día, este mundo sea menos de hombres y más de todos. Por último, citar una frase, “no existe nada imposible para una mujer, solo le toma tiempo conseguirlo”, y yo soy una mujer, una mujer trans.

Gracias a El Salto Extremadura y a Fundación Triángulo de Extremadura por darme voz.

domingo, 8 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | El colectivo LGTB ve ‘con vergüenza’ la exclusión de los ‘trans’ por parte de algunas feministas

Imagen: Twitter COGAM / Mujeres LTB, 'V de Visibles'
El colectivo LGTB ve ‘con vergüenza’ la exclusión de los ‘trans’ por parte de algunas feministas.
EP | República, 2020-03-08
https://www.republica.com/2020/03/08/el-colectivo-lgtb-ve-con-verguenza-la-exclusion-de-los-trans-por-parte-de-algunas-feministas/

El Colectivo de Gais, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) han asegurado que ven con "vergüenza" el movimiento "transexclusivo" que ha nacido entre del movimiento feminista. "Las mujeres trans también son mujeres", han denunciado.

Así lo ha explicado a Europa Press la vocal de cultura de COGAM, Yolanda Cosgaya, que ha portado junto a la presidenta de la asociación, Carmen García, la pancarta de la organización en la manifestación del Día de la Mujer en Madrid.

“Las mujeres trans son todas mujeres, igual que las cisgénero. Somos todas mujeres”, ha declarado, antes de señalar que, además las mujeres del colectivo LGTBI tienen en el mundo doble discriminación: por ser mujeres y por pertenecer al colectivo.

García, por su parte, ha señalado que su presencia en el 8M tiene este año “mucho más sentido” que anteriores celebraciones, por la situación que está viviendo el colectivo trans.

Reconoce que “no siempre” sienten la sororidad de las feministas y que, en este sentido “queda mucho por cambiar en la sociedad”. La presidenta de COGAM ha recordado que 1 de cada 10 mujeres pertenece al colectivo LGTBI y que ella “también cuentan” en un día como este.

sábado, 7 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #lgtbi #sororidad | Nosotras somos sororidad: nosotras existimos

Imagen: El Salto
Nosotras somos sororidad: nosotras existimos.
No creo que pueda describir con claridad y al mismo tiempo desde la serenidad, lo que es la “sororidad”. Para mí, tal vez se trate de mucho más que un sentimiento. Sororidad son los valores de un hogar que entre todas cuidamos.
Noelia Mellado | El Salto, 2020-03-07
https://www.elsaltodiario.com/opinion/nosotras-somos-sororidad-nosotras-existimos

La Real Academia Española (RAE) define la sororidad como:
1. Amistad o afecto entre mujeres.
2. Relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento.


Sin embargo, yo no creo que pueda describir con claridad y al mismo tiempo desde la serenidad, lo que es la “sororidad”. Para mí, tal vez se trate de mucho más que un sentimiento. Sororidad son los valores de un hogar que entre todas cuidamos. Es algo mucho más profundo e intrínseco que abarca la comprensión, la solidaridad y, sí, también la indignación.

Sororidad es la comprensión reflejada entre las unas y las otras, a veces mediante miradas cómplices y, otras, manifestada simplemente apoyándonos y, en definitiva, valorándonos desde el necesario máximo respeto a la amplia diversidad que cada una de nosotras y cada una de nuestras hermanas representa: mujeres migrantes, lesbianas, bisexuales, pansexuales, trans, con diversidad funcional o sin ella, negras, delgadas, con sobrepeso, etc.

Comprensión es saber que el feminismo es el hogar de todas y, por lo tanto, comprensión es buscar también un lenguaje inclusivo en el que estén presentes también las distintas realidades trans que merecen todo nuestro reconocimiento. Por supuesto, tampoco quiero ni puedo olvidarme de otra lacra (si bien soy activista LGTBI), sororidad también es un “no estás sola, denuncia” acompañado del abrazo cálido de otra hermana cuando se ha conseguido escapar esta vez de la violencia de género.

Sororidad es entender que la lucha de una sola mujer no es una lucha sólo de ella sino la de todas porque en el feminismo cabemos todas. Si no, sencillamente no es feminismo. Sororidad es entender que los sitios y los puestos no existen porque todas somos una voz unida, incansable, sólida y firme por lo que ni siquiera hace falta debatir qué nos separa. Lo que nos separa es también aquello que nos une: las opresiones.
Opresiones varias ejercidas mediante un sistema cisheteropatriarcal y capitalista donde el hombre cisexual a menudo goza de unos privilegios que le son privados a la mujer sencillamente por el mero hecho de serlo. Esto genera un sinfín de discriminaciones múltiples difíciles de resumir: “brecha salarial” —por el mismo trabajo a una mujer se le paga menos en comparación con su compañero de trabajo hombre—, “techo de cristal” —imposibilidad en algunos casos o improbabilidad en otros de acceder a un puesto directivo en comparación con compañeros de trabajo—, dificultades para conciliar la vida laboral, etc.

Solidaridad es también mirar a nuestro alrededor y entender que el feminismo está tan unido al colectivo LGTBI, como el colectivo LGTBI al feminismo. Una alianza única y estrecha. Una alianza absolutamente necesaria y una unión que no es sino la clave para una transformación social real.

Por ello, no puedo olvidarme tampoco de las discriminaciones específicas y no menos importantes que también sufrimos las mujeres lesbianas, trans y bisexuales. Porque, hoy en día, una pareja de mujeres no puede inscribir a su recién nacido en el Registro Civil desde el centro hospitalario como, en cambio, sí sucede en relaciones heterosexuales. Porque las parejas formadas por dos mujeres sufren con mayor frecuencia la “brecha salarial”.

Porque falta información y faltan campañas de prevención en políticas de salud sexual sobre la transmisión de ITS en mujeres que mantienen relaciones sexuales con otras mujeres. Porque hay un total desconocimiento y una deshumanización de las distintas realidades trans eternamente patologizadas. Porque la mujeres lesbianas y las mujeres trans son cosificadas como un fetiche sexual en una sociedad patriarcal nacida para saciar las fantasías eróticas del hombre.

No olvidemos, compañeras de lucha, que el colectivo LGTBI, y especialmente sus mujeres, hermanas de lucha, sigue y seguimos sin tener una Ley Estatal LGTBI que garantice no sufrir ninguna de las discriminaciones como estas.

Esto hace que en España existan comunidades autónomas en las que, por lo menos, las personas del colectivo tienen una cobertura legal autonómica y otras, en las que no se tiene ningún tipo de cobertura legal, algo imperdonable en pleno siglo XXI.

Sororidad es también la valentía y el amor. Yo creo en el movimiento feminista que gira la vista a su alrededor y ve en manifestaciones a tantas compañeras apoyarse que se emociona con solo saber que cada paso hacia delante es una victoria por y para todas. Pero también es una victoria hacia la transformación social, pues si nosotras conseguimos nuestros derechos, toda la sociedad se beneficia, incluidos aquellos hombres que empiezan a reflexionar sobre nuevos modelos de masculinidad positiva. Nuestras victorias favorecen a nuestras familias para que nuestros menores tengan un futuro esperanzador que supere el pasado que ya conocemos y el presente que vivimos.

Pero también creo en un movimiento feminista vivo que gira la vista a su alrededor y ve como muchas de nosotras ya no están y no están porque las han asesinado. Creo en un movimiento feminista que llora cuando somos una menos. Creo en un movimiento feminista en el que si nos tocan a una, nos tocan a todas, y se manifiesta saliendo a las calles para exigir medidas contundentes (que buena falta nos hace ya) que erradiquen de una vez el fin de la violencia de género, intragénero, abusos sexuales, agresiones sexuales... Creo en un movimiento feminista que exige que los derechos de la mujer sean equiparables a los del hombre y, por lo tanto, se deje de cosificar a la mujer en base a cánones de belleza dañinos que nos destruyen o nos convierten en un objeto para la fantasía erótica del patriarcado.

Sororidad también es indignación, porque sororidad es empoderamiento al que precede el amasijo de rabia que cuesta digerir. Rabia porque no hay igualdad de trato ni de oportunidades en este siglo XXI. Rabia porque son los distintos gobiernos quienes tienen en sus manos cumplir la voluntad de las mujeres, que también votamos, y que votamos aquello que queremos gracias a otras mujeres —las sufragistas de distintas partes del mundo que dieron su vida al ser torturadas o asesinadas para que a día de hoy nuestro voto se equipare al del hombre—.

Y, por último, sororidad es historia. La historia mayoritariamente ha sido escrita por hombres, que conscientemente o no, han silenciado a las mujeres desde los privilegios que éste ha tenido a lo largo y ancho de los siglos y para ejemplo de ello, no puedo más que compartir una experiencia personal a modo de final de este sincero artículo.

He tenido la suerte de ser una mujer blanca y europea que he contado con el apoyo de mis padres y mis propios esfuerzos para poder costearme estudios universitarios de Filología Hispánica en la Universidad de las Islas Baleares. En esa época, estudié una asignatura que no era obligatoria sino optativa y que se llamaba Literatura Femenina. El primer día de clase éramos unas 7 chicas y 1 solo chico frente a las clases llenas que tenían otras asignaturas de la misma carrera que eran obligatorias. Ese primer día fue absolutamente memorable porque la catedrática que la impartía dijo frases que guardé para nunca olvidarlas: “No he puesto yo el nombre a esta asignatura a la que, encima, han mal llamado Literatura Femenina por simplemente ser literatura escrita únicamente por mujeres. No he sido yo la que ha decidido que la literatura deba separarse por la escrita por hombres de la escrita por mujeres. Es vergonzoso que esto siga pasando en el siglo XXI y es vergonzoso que apenas se hable de escritoras abiertamente lesbianas, bisexuales y trans porque ellas han sido y son, con su visibilidad, motor de cambio capaces incluso de desafiar dictaduras para escribir por la libertad. Es vergonzoso que aún tengamos que investigar y recuperar de la historia perdida a escritoras migrantes, racializadas, negras que sabemos que existieron pero cuyas obras han sido perdidas misteriosamente”.

Tal vez aquella catedrática que un día tuve y que dijo esas palabras en un momento de comprensión, de indignación, de amor a otras mujeres al reconocerlas en la historia, de solidaridad, de valentía en la docencia y, en definitiva, de sororidad total justo hace años y antes de empezar la clase no sepa que sus palabras fueron para mí un “gracias” emocionado y ahogado en el silencio.

Gracias porque como mujer y, más aún, mujer bisexual feminista que soy, noté en todas y cada una de sus palabras, la siguiente frase: “Nosotras somos sororidad. Nosotras existimos”.

#hemeroteca #feminismo #lgtbi | Mujeres lesbianas, bisexuales y 'trans' denuncian que son discriminadas desde el machismo y la LGTBfobia

Imagen: Servimedia / Acto en Madrid por la visibilidad de las mujeres LTB
Mujeres lesbianas, bisexuales y 'trans' denuncian que son discriminadas desde el machismo y la LGTBfobia.
Servimedia, 2020-03-07

https://www.servimedia.es/noticias/1230586

Mujeres lesbianas, bisexuales y 'trans' se concentraron este sábado en Madrid en el contexto del 8-M, Día Internacional de la Mujer, para denunciar la "discriminación múltiple" que sufren tanto por su condición de mujeres, como por su pertenencia al colectivo LGTB. Además, han reivindicado una mayor visibilidad en la esfera pública como vía para normalizar su realidad y alcanzar la igualdad de derechos.

Durante la acción, convocada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) en el marco del año temático '2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo', la representante del grupo trans de la federación, Niurka Gibaja, dijo que “es necesario ocupar el espacio público visibilizando nuestras distintas realidades, así como las distintas interseccionalidades que nos atraviesan ya sea la orientación sexual, la identidad de género, la raza, la discapacidad, la edad, etc., porque no existe una única forma de ser mujer”.

“Las mujeres LTB hemos sido oprimidas no sólo por el machismo y la misoginia, sino también por la LGTBfobia, lo que nos hace más vulnerables a las discriminaciones”, recordó. “Vemos nuestra sexualidad y nuestra identidad de género constantemente cuestionada por salirse de los cánones impuestos por el patriarcado y, por eso, hoy queremos visibilizar nuestra realidad para reivindicar nuestra identidad y nuestro derecho al reconocimiento social”, manifestó.

Por su parte, la coordinadora de políticas lésbicas de la FELGTB, Cristina Pérez, explicó que reivindican sus derechos "mediante un feminismo amplio e inclusivo". "Un feminismo que aborda las múltiples discriminaciones que nos atraviesan y que logra sinergias entre mujeres diferentes que se reconocen, se encuentran y luchan unidas al entender la diversidad como un valor positivo”, añadió.

“Nos sumamos a las voces de todas las mujeres porque es el momento de priorizar nuestra lucha, con nuestras propias necesidades y reivindicaciones, pero en una lucha común, porque sólo desde el feminismo y la sororidad podremos desmontar la misoginia, como forma de lucha contra el machismo y el patriarcado, como acción básica para nuestro empoderamiento y la construcción de la igualdad”, agregó Pérez.

Con este acto, las mujeres del colectivo LGTB manifestaron su deseo de “romper con todos aquellos prejuicios que les han provocado tanto dolor y tantas limitaciones para poder vivir en libertad y con una posibilidad plena de desarrollo”.

Así, reivindicaron la necesidad de contar con más referentes, con más mujeres que se pronuncien, con nombre propio, con una historia. “Queremos ser cotidianidad en las calles y personalidades públicas porque tenemos derecho a vivir en todos los ámbitos sin tener que renunciar a nuestra identidad ni orientación, porque nuestras vidas no van por fascículos en los que podamos separar lo que somos y lo que sentimos dependiendo del trabajo que tengamos, del partido político que gobierne o de la cara que ponga la persona que tengamos delante para decidir si le damos o no un beso a nuestra pareja”, declararon.

sábado, 15 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo | Alianza feminista

Imagen: El País / Movilización feminista
Alianza feminista.
La extrema derecha le ha declarado la guerra a las mujeres y a los sentimientos que hace 40 años se reprimían con violencia.
Irene Montero | El País, 2020-02-15
https://elpais.com/sociedad/2020/02/15/actualidad/1581794433_231092.html

A mediados del XIX, la industria del tabaco incorporó masivamente a las mujeres. Las cigarreras, mujeres “de rompe y rasga”, trabajaban hacinadas, con jornadas interminables y a destajo. Muchas eran madres y llevaban consigo a sus criaturas para amamantarlas. Para llegar a todo, las cigarreras se intercambiaban turnos y se cubrían unas a otras.

Esa alianza entre mujeres ha existido siempre. Una red que une a las que vinieron, las que estamos, las que vendrán. Desde el filandón o las lavanderas, hasta las diversas formas de organización popular: las sufragistas, las adúlteras, los colectivos LGTBi, las que echaron a Gallardón cuando quiso cercenar el aborto; las deportistas que hoy pelean su propio convenio, la huelga del textil de Bershka, las periodistas o las mujeres de las conserveras que hicieron su primera huelga arropadas por el 8M de 2018.

La desigualdad, y especialmente la de género, es la principal brecha que divide nuestras sociedades: las 10 asesinadas en este 2020, las miles de mujeres asesinadas por el hecho de serlo, nos impelen a trabajar con determinación. El feminismo —también la juventud en defensa del planeta— es el movimiento con más capacidad transformadora: pone en el centro el derecho a vivir vidas dignas de ser vividas.

La extrema derecha es la reacción salvaje y descarnada a esta lucha de supervivencia, por eso le ha declarado la guerra a las mujeres y a los sentimientos que hace 40 años se reprimían con violencia. No es casualidad que sus líderes sean hombres poderosos y multimillonarios (Bolsonaro, Trump) que con tal de ganar están dispuestos a llevar a la Humanidad al borde del precipicio. Por suerte, la sociedad española entiende que con el feminismo hacemos frente a los reaccionarios.

Solo una alianza feminista diversa, internacional, interseccional, inquebrantable y poderosa puede desmontar las políticas de la extrema derecha haciendo grande lo común, protegiendo y cuidando los servicios públicos, reforzando los lazos vecinales, poniendo en valor la diversidad y garantizando los derechos humanos.

La agenda feminista es una agenda de supervivencia, de redistribución de la riqueza y de cuidado de la diversidad. Nos queremos vivas y nos queremos libres de agresiones sexuales, libres para decidir sobre nuestros cuerpos, libres para amar, para ser lo que somos. Nos queremos en común, sin precariedad, sin pobreza, con una escuela fuerte que eduque en derechos también a los hijos e hijas de los machistas y los homófobos. Las mujeres sabemos que no hay crecimiento económico sin revolución de los cuidados. Nos queremos diversas, conscientes de que la diferencia nos enriquece. Nos queremos también junto a los hombres. Construir un pacto por la vida pasa también por ellos, por los que luchan contra el machismo y saben que un país feminista también les cuida.

Todas sumamos en esa alianza por la vida, en ese pacto por vivir dignamente y en común, en esa inquebrantable y poderosa alianza feminista. Somos más.

martes, 9 de julio de 2019

#hemeroteca #transfobia #feminismo | Hermanas trans, gracias por hacerme mejor feminista

Imagen: La Marea / Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera
Hermanas trans, gracias por hacerme mejor feminista.
"Callamos por respeto a nuestras mayores, por deferencia, por educación. Pero hasta aquí."
Patricia Simón | La Marea, 2019-07-09
https://www.lamarea.com/2019/07/09/hermanas-trans-gracias-por-hacerme-mejor-feminista/

Las mujeres trans son las más machacadas por el patriarcado precisamente porque son las que más desafían su misoginia al luchar contra viento y marea por ser lo que son realmente: mujeres. Por eso, ellas serán siempre mis primeras compañeras y hermanas como feminista.

Feminismo es la radical defensa de la igualdad de derechos de todos los seres humanos. Feminismo es elegir estar del lado y al servicio de la lucha de las más apaleadas, discriminadas, violadas, asesinadas y ninguneadas por el patriarcado, el capitalismo, el clasismo y el racismo. Porque esos son nuestros enemigos como feministas. En consecuencia, mis compañeras de viaje elegidas son las mujeres trans –las más despreciadas por los misóginos–, las mujeres migradas y racializadas –la mano de obra más esclavizada por los racistas–, las mujeres lesbianas y bisexuales –las consideradas sospechosas por casi todos y que, por ello, incluso sufren violaciones correctivas en numerosos países–, y las mujeres empobrecidas, porque sobre sus espaldas recaen todos nuestros privilegios. Y todas aquellas mujeres y hombres que osen atacarlas son, por tanto, los enemigos del feminismo. Porque cuando estas personas dirigen su odio contra las mujeres en situaciones más precarias y vulnerables, se convierten en depredadores, encarnizan el sistema a abolir.

Muchas de las feministas jóvenes que estábamos en desacuerdo con algunas de las que estos días han proferido insultos contra las mujeres trans –“Y digo tíos porque son tíos” o “Hay muchos problemas con esto del género que se sustancia con un buen conocimiento de la moda”, han dicho entre burlas y gestos chabacanos en un congreso feminista– llevábamos años guardando silencio ante su soberbia, prepotencia y cesarismo por respeto a sus aportaciones en el pasado a la lucha feminista. Incluso, como en mi caso, cuando dieron la orden a la persona que daba los turnos de preguntas en uno de sus encuentros de no volvérmela a dar después de que les preguntase por qué, si tanto les importaban las víctimas de trata, apoyaban a un gobierno –en aquel momento, el de Zapatero– que sostenía políticas de extranjería que forzaba a las mujeres africanas a migrar mediante las redes de trata; o cuando gente de esos círculos pidió el boicot a los medios que nos publicaron artículos en los que analizamos las diferencias entre la trata con fines de explotación sexual y la prostitución. Callamos por respeto a nuestras mayores, por deferencia, por educación. Pero hasta aquí.

Si ustedes no admiten que haya feminismos diversos, permítanme decirles que su feminismo, con sus risas histriónicas y ataques jactanciosos a las mujeres trans, a las mujeres que luchan como jabatas por ser quienes son y tener unas condiciones de vida menos inhumanas, es cualquier cosa menos feminismo: es machismo, es clasismo, es aporofobia, es despotismo, es supremacismo y, sobre todo, es cualquier cosa menos la tan cacareada –y ausente de su práctica– sororidad.

Las feministas no habremos logrado nada mientras las mujeres y hombres trans, bisexuales, lesbianas, gais y queer no tengan absolutamente los mismos derechos que las mujeres cis más privilegiadas. Mientras, solo estaremos perpetuando un sistema de castas basados en los privilegios de unas a costa de la discriminación y explotación de otras.

Me aterran tanto las risas de esas ponentes y de su público sobre las mujeres trans como la irrupción de Inés Arrimadas y los miembros de Ciudadanos en la manifestación del Orgullo de Madrid buscando la imagen de víctimas, después de que se negasen a firmar un manifiesto que exigía que no se pactará con los neofascistas que consideran a las personas del colectivo LGTBIQ+ subhumanas, desviadas, un peligro para el bienestar de sus hijos e hijas, desechables, en definitiva.

Me aterran más las burlas y gestos despreciativos de estas señoras que mil autobuses de Hazte Oír o mítines de Vox. Porque de ellos no esperábamos nada más que veneno misógino y lgtbfóbico. Pero no de ellas, de quienes durante un tiempo pensábamos que estaban de nuestro lado, aunque fuese con diferencias. Con sus mofas, han dejado claro que no nos quieren a su vera. Y sobre todo, ya no nos han dejado otra opción que admitir en público, aunque cueste, que nuestro sitio no está a su lado.

Hermanas trans, más alto y claro que nunca: con ustedes siempre, gracias a ustedes siempre, gracias por habernos enseñado tanto siempre. En el desprecio que ustedes despiertan en determinados sectores, es donde mejor se ve el odio, la perversidad y la vileza del patriarcado. Sin el aprendizaje que hemos legado de vuestra lucha, nuestro feminismo no sería tan liberador, transgresor, amoroso ni revolucionario. Y como me dijo una vez Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, «hicimos una revolución en tacones, con lo labios pintados y las plumas alrededor de los hombros». Cuánto se pierden las que no se quieren poner en vuestros zapatos, las que no se quieren subir a vuestros tacones. Desde ahí, el mundo es mucho rico, diverso, technicolor y apetecible. Gracias por regalarnos esas vistas. Os queremos. Gracias.

jueves, 23 de mayo de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #comic | 'En un rayo de sol', una reflexión desde otra galaxia sobre el amor lésbico y la sororidad

Imagen: El Diario / Ilustración de Tillie Walden
'En un rayo de sol', una reflexión desde otra galaxia sobre el amor lésbico y la sororidad.
Llega a las librerías el segundo volumen de ‘En un rayo de sol’, ambiciosa culminación de un cómic sobre un romance lésbico en un futuro imaginario. Tillie Walden, que ya triunfó con 'Piruetas', se corona aquí como una artista todoterreno con una habilidad narrativa tan precisa como aparentemente sencilla.
Francesc Miró | El Diario, 2019-05-23
https://www.eldiario.es/cultura/comics/ciencia-ficcion-servicio-sororidad-emociones_0_901860251.html

Con ‘Piruetas’, Tillie Walden entró como un elefante en una cacharrería en el panorama de autoras de la novela gráfica independiente actual. Cierto que contaba con un premio Ignatz por ‘The End of Summer’ y una nominación a los Eisner con ‘I Love This Part’ –ambas inéditas en España–, pero no fue hasta publicar su monumental obra autobiográfica que no saltó al terreno internacional. Y con ella aconteció ese extraño fenómeno que sucede cuando crítica y público responden al unísono al mismo estímulo cultural.

Se trataba de una novela gráfica prácticamente confesional en la que recorría su pasado como un 'coming of age' sorprendente por su madurez y su inteligente lenguaje intergeneracional con perspectiva LGBTIQ. Narraba los años que se dedicó profesionalmente al patinaje artístico, su salida del armario, su adolescencia, el ‘bullying’ que sufrió, cómo lo gestionó su familia y como vivió su primera relación.

Ahora llega a nuestro país una obra muy distinta a aquella, pero con algo en común: una inteligencia emocional desbordante a la hora de plantear el acercamiento y desarrollo de unos personajes que parecen reflejo distorsionado de una generación en busca de sus verdades. Más ambiciosa en lo formal y en lo temático, ‘En un rayo de sol’ se nos descubre como una epopeya espacial a la vez que romance lésbico. Una obra compleja y fascinante que confirma a Walden como una voz imprescindible en el mundo del cómic de autor actual.

La galaxia entre tú y tus seres queridos
‘En un rayo de sol’ empezó a publicarse como webcómic en 2016 de forma gratuita y abierta. Y no le costó generar una comunidad de fans que seguían el desarrollo de una historia un tanto peculiar por su tono y su nada pretenciosa originalidad. Fue nominado al mejor webcómic en los Eisner de 2017, y en 2018 tomó forma corpórea de la mano del sello especializado First Second Books. En España, la editorial La Cúpula se ha encargado de publicar sus extensos volúmenes, cuya parte final llega ahora a nuestras estanterías.

Mia es una joven normal y corriente que no sabe lo que quiere hacer con su vida. Pero sí sabe que quiere pasar página, construir un 'yo' adulto que deje atrás una adolescencia complicada. Tal es su ansia por encontrar nuevos caminos por recorrer que decide embarcarse en un trabajo para el que no tiene ninguna formación: restauradora de edificios antiguos. Solo que Mia no vive en nuestro planeta, sino en un universo en el que hay infinidad de planetas habitados.

Inspirando su título en 'Asleep on a Sunbeam' de Belle and Sebastian, Walden propone un acercamiento a la ciencia ficción en viñetas que no busca parecerse a nada, pero en el que podemos reconocer ecos de las construcciones de Moebius o el diseño de mundos olvidados del Hayao Miyazaki de ‘Nausicaä del Valle del viento’ o ‘El castillo en el cielo’.

El de ‘En un rayo de sol’ es un espacio en el que las naves son peces gigantes, los planetas están llenos de restos de civilizaciones pretéritas y las personas, pequeñas figuras que vagan en ellos como si fueran sombras humanas sacadas de los paisajes enigmáticos de Giorgio de Chirico.

En este decorado, este fondo en el que la reconocida pasión por la arquitectura de su autora llena las viñetas de momentos contemplativos y cautivadores, la novela gráfica opta por desarrollar un drama intimista. Lejos de las aventuras ‘space-opera’ o el ruido de las batallas de herencia ‘warsie’, Tillie Walden plantea un relato que se va transformando de aventura adolescente en sólido drama LGTBIQ.

Esta es una historia de viajes espaciales, sí, pero sobre todo es la historia de una joven que se atrevió a salir del armario con un una chica que, de repente, desapareció de su vida. También es la exploración de la ausencia del ser querido como caldo de cultivo de la soledad y el aislamiento. Y la sororidad y la empatía como refugio y bálsamo reparador.

Una mirada emocional a la ciencia ficción
"Lo más cerca que he estado nunca de la ciencia ficción fue tener de pequeña un peluche de E.T.", confesaba la propia Walden en la web en la que publicaba sus historietas. "Lo que quiero decir es que no sé nada sobre el género o la mecánica real de la vida en el espacio. [...] Y sin embargo, he hecho un libro de ciencia ficción".

Con la aparente sencillez de sus palabras, la autora norteamericana cumplía un doble objetivo: desmarcarse de la narrativa ‘mainstream’ del género y abrazar casi cualquier posibilidad que este pudiese darle para una historia 100% Walden.

El acercamiento desprejuiciado al género, su tratamiento sin ningún tipo de 'deuda' con el mismo y sus referentes le permitía hacer un tipo de historia en la que se sintiese cómoda. Una historia de un amor homosexual adolescente entre restauradoras de arte parece una opción tan válida como cualquier otra en sus manos.

"Vi fragmentos de todas las grandes películas espaciales populares y siempre me aburrieron. ¿Por qué están tan llenas de pasillos blancos y hombres blancos?", decía la artista de Texas. "Empecé con ‘En un rayo de sol’ sin ningún plan. Mi objetivo era crear una versión del espacio exterior en el que me gustaría vivir. Así que, por supuesto, eso incluye toneladas de personas raras, ningún hombre –¿te has fijado?–, árboles, edificios antiguos y constelaciones sin fin".

Su acercamiento feminista y con perspectiva LGTBIQ al espacio exterior contribuye al aire fresco que ‘En un rayo de sol’ supone en lo puramente narrativo. Las distancias marcadas con lo socialmente heteronormativo, la recreación de una sociedad matriarcal y la presencia constante de una comprensión no binaria del género enriquecen su universo de forma orgánica y sorprendente.

Sus personajes se mantienen siempre en un nivel de complicidad con el lector que exige de una desarrollada inteligencia emocional y una competencia en temas de género. Sin ellos puede ser complicado empatizar con los dramas de sus personajes. "La madurez en este mundo se mide por la competencia emocional, la comprensión, el consentimiento y el respeto", decía la crítica de cómics Caitlín Rosberg en 'The A.V. Club'.

Todo contribuye a crear un mundo muy particular en el que uno bien puede encontrarse con diálogos hilarantes o situaciones cómicodramáticas cercanas a 'Mi experiencia lesbiana con la soledad' de Kabi Nagata. Pero también sorprenderse con una expresividad fundada en el detalle, en el mínimo trazo en la esquina de la viñeta que tanto influían en el desarrollo de la narración de la monumental 'Fun Home' de Alison Bechdel.

En tanto que fondo y forma van unificando criterios, ‘En un rayo de sol’ evoluciona desde la historia algo arquetípica de adolescencia difícil y sueños truncados, a un viaje espacial absolutamente cautivador. Y lo hace arriesgando cada vez más en su apuesta por un dibujo casi expresionista en su uso del color y una historia cada vez más madura y más compleja en su manejo de las emociones.

sábado, 30 de marzo de 2019

#hemeroteca #transexualidad #memoria | «Vestidas de azul», la realidad de las mujeres trans hace 35 años

El País / Loren en 'Vestida de azul' //
«Vestidas de azul», la realidad de las mujeres trans hace 35 años
La periodista Valeria Vegas y la editorial feminista y LGTBI recuperan la historia de la descatalogada película.
Carmen López | SModa, El País, 2019-03-30
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/vestida-de-azul-la-realidad-de-las-mujeres-trans-hace-35-anos/

Hace 35 años las salas de cine españolas proyectaron un atrevido documental titulado ‘Vestida de azul’. El filme, de Antonio Giménez Rico, exponía la realidad de seis mujeres transexuales en aquella época de la transición, en la que la democracia clamaba una libertad que no llegaba a todos los estratos sociales. Valeria Vegas, periodista y escritora, revisa ahora la cinta con la perspectiva que otorga el tiempo en el libro ‘Vestidas de azul. Análisis social y cinematográfico de la mujer transexual en los años de la transición española’ (editorial Dos Bigotes, 2019).

El proceso de documentación que la autora llevó a cabo para preparar el libro fue exhaustivo. Además de diseccionar la película y la realidad de sus protagonistas, Vegas hace un recorrido por los derechos y por la representación de las mujeres trans en la cultura española. “Ha sido la tarea más difícil, porque mi misión era averiguar por igual datos judiciales y aspectos cinematográficos. Han sido muchas horas en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional”.

De las seis protagonistas del documental, que llegó hasta el Festival de Cine de San Sebastián, sólo dos continúan con vida: Nacha y Josette. La segunda accedió a hablar con la escritora y contarle cómo recuerda aquella época –la prostitución, el mundo del espectáculo o la Ley de Vagos y Maleantes– y cuál es su situación actual. Vive como hombre y, aunque volvería a aquella época, lo haría con lo que sabe ahora: “Iría a actuar y luego al acabar me desmaquillaría y nadie sabría nada de mi”.

Su caso ilustra bastante bien cómo se utilizaban términos que no definían correctamente la realidad de las personas. ‘Travesti’ se usaba tanto para hablar de mujeres transgénero, como de transexuales o transformistas. Por ejemplo, Josette explica en la entrevista que: “Era travesti, pero no de la forma que lo entendían las demás, sino como parte del transformismo”.

Nacha, por el contrario, no quiso participar: “Contacté con su hermana, para poder llegar hasta ella, pero no obtuve respuesta. Leía mis mensajes y hacía caso omiso. Creo que había cierta vergüenza a recordar aquellos años o reconocer ciertas cosas, como un tabú del que resulta imposible desligarse. Ahora, con la salida del libro, me contactaron, animadas para hablar de ello. No sé si tendrá cabida en una segunda edición”, comenta Vegas.

Estética, sororidad y situación actual
En el volumen se incluyen diversas fotos de las protagonistas. Todas con tacones, pieles y joyas bien visibles. La sororidad no existía (al menos demasiado) entre ellas en aquel momento y sus atuendos ostentosos suplían otras muchas carencias, como expresa Vegas. “Hay que tener en cuenta que algunas de las protagonistas no lograban una estabilidad emocional y el mundo les repetía una y otra vez que eran bichos raros, que no eran dignas de muchas cosas. El mecanismo de defensa ante eso es poder alardear de bienes materiales, de haber alcanzado un estatus y replicar ‘yo seré lo peor, pero llevo ropa más cara que tú”.

Afortunadamente, la transexualidad ha empezado a retratarse mejor en la pantalla gracias a series como ‘Transparent’, de Jill Solloway, en la que el padre de una familia ya pasados los 60 años decide confesarles a sus familiares que se siente mujer. ¿Qué pasaría si el documental de Giménez Rico se estrenase ahora? “Ha envejecido muy bien, porque aun siendo un retrato de una época concreta, sirve para hacerse una idea de cómo vivían, de sus anhelos y tristezas. Hoy en día la reacción hubiese sido todavía más positiva, porque estamos ante una sociedad que, aunque está igual de mal informada, sí tiene una mentalidad más aperturista”.

Las cosas han cambiado para bien desde entonces, pese a que las personas transexuales tienen todavía mucho que reclamar, y su voz se ha hecho muy sonora dentro del movimiento feminista. Para Valeria Vegas: “hay una mayor conciencia porque hay una mayor sororidad, todavía muy reciente, pero que está cogiendo una fuerza maravillosa y necesaria. Lo importante es saber que, vengas de donde vengas, eres mujer. Aunque somos plurales, la lucha es la misma. Si preguntas a los hombres trans te van a reconocer que afortunadamente ellos no viven el mismo grado de discriminación. La mujer trans está doblemente discriminada, a ojos del ignorante ‘eligió ser mujer como una opción perdedora’. Pero, siendo positivas, se ha evolucionado bastante en los últimos años, aunque no hay que relajarse y la lucha continúa”.

miércoles, 20 de marzo de 2019

#hemeroteca #feminismo #trabajosexual | Participar como trabajadora sexual en el 8M: “Sentí el peso del estigma”

Imagen: El Salto / Ilustración de Ana Barbudo. Albert Rivera, Carmen Calvo y Beatriz Gimeno frente a las aliadas Silvia Federici y Angela Davis
Participar como trabajadora sexual en el 8M: “Sentí el peso del estigma”.
“Había miradas, algunas de desprecio. Escuché risas y comentarios de mujeres y hombres”. “No sentí que fuera un espacio seguro”. Varias trabajadoras sexuales cuentan sus experiencias en la manifestación de la huelga feminista en Madrid.
El Salto, 2019-03-20
https://www.elsaltodiario.com/opinion/participar-como-trabajadora-sexual-en-el-8m

Este texto está escrito por algunas de las trabajadoras sexuales que marchamos juntas en la huelga feminista del 8M de Madrid. Procedemos de distintos bagajes, experiencias y grupos de trabajo. Nuestras opiniones son plurales y consideramos enriquecedor compartir sensaciones y pensamientos sin tener por ello que presentarnos bajo una única voz. En este texto hablan Belén, del sindicato OTRAS, Beyoncé, de Afemtras, y Esperanza, trabajadora independiente.

Marchando juntas


Belén. A punto estuve de no ir, pero fui. El peso del estigma estaba acechándome más que nunca últimamente. Encontré calor, arrope, alegría, determinación, sabiduría, generosidad. Nunca el símbolo del paraguas rojo me pareció tan acertado. Un paraguas donde cabemos todas, que nos abraza, nos protege y da coraje para seguir. Para mí, lo mejor del 8M. 

Beyoncé. Han pasado algunos años desde mi primer 8M. El 2018 fue muy especial, tenía más conciencia de cómo el feminismo es importante en mi vida como trabajadora sexual, mujer trans y migrante. Semanas antes del 8M 2019 hablé con compañeras sobre sororidad, estigma y de cómo influye el feminismo en nuestras vidas. Les conté mis experiencias en años pasados y eso animó a algunas. Me alegró que se sumaran.

El estigma

Beyoncé. A pesar de que cada vez estoy liberándome más de los estigmas que la sociedad y sus lastres me hacen llevar, este 8M ha sido el que más me ha pesado. Había miradas, algunas de desprecio. Escuché risas y comentarios de mujeres y hombres. No me sentí cómoda según íbamos avanzando y gritando nuestras consignas. Cada vez iban reforzándose más mis estigmas. Sentí que este año no debí haber salido y que ese no era mi espacio. Parecía que éramos unas apestadas mis compañeras trabajadoras y aliadas. No quise contestar a nadie. No había ido a buscar ningún enfrentamiento, no era el lugar.

Esperanza.
Es la primera vez que marchaba con compañeras y aliadas con pancartas y proclamas en torno al trabajo sexual. Y no fue como otras veces. Fue, además de la alegría por ver un movimiento que se expande, desolador. Sentí el peso del estigma por las miradas y comportamientos de muchas personas. Pienso en las marchas LGTBIQ+ y de trabajadoras y trabajadores sexuales bajo la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social. Las políticas actuales no van en torno a dialogar con nosotras, no aceptan que tenemos una verdad que narrar. No nos reconocen como personas válidas. Hay quienes nos quieren rescatar de algo que ni entienden ni respetan. Solamente apoyan a quienes se consideran víctimas y no todas lo somos. Otros grupos pretenden legislar sin contar con nosotras. La exclusión y la invisibilización no hacen que algo desaparezca, generan violencia a muchos niveles y parte de ella la sentí en esta marcha.

Hombres y 8m


Belén.
Escuché los comentarios que unos hombres soltaron con total naturalidad e impunidad: “Ah, que son trabajadoras sexuales”. “Pues yo estoy bastante necesitado”. Y no sentí en absoluto que fuese un espacio seguro (no por mis compas, sino por el entorno, por el estigma) como para darme la vuelta y decirles a esos dos que se fuesen ahora mismo de nuestra marcha, que no hay ya tolerancia para sus residuos machistas. Pero no lo hice. Preferí quedarme callada. Terrible que en mi marcha y en mi movimiento no estuviese en absoluto segura de que el resto de mujeres fuesen a apoyarme. 

Beyoncé. Otra cosa que este año me sorprendió fue que había más presencia de hombres cis acompañando a mujeres. Entiendo que buscamos la igualdad y que es positivo que estén, pero desde otro ángulo. Me sorprendió ver a algunos llevando el mando. Tampoco le di mucha importancia. Esa mayor asistencia de hombres la relacioné con la visibilización de la ultraderecha que estamos viviendo. 

Esperanza.
Me gustó ver más hombres que en anteriores ocasiones. Me pregunto si el hecho de que haya mujeres que nos cuestionan y nos apartan, cómo no va a dar pie a que ellos también lo hagan. Dicen que somos nosotras, las trabajadoras sexuales, quienes provocamos parte de la violencia sobre la colectividad de mujeres. De nuevo me pregunto si la marginación y el desprecio que nos dedicáis no es lo que genera gran parte de esa violencia. Creo que mientras no dejemos de invalidarnos entre nosotras va a ser complicado que ellos no actúen igual. Está en nuestra mano que se sumen para cambios reales o para promover exclusión, estigma y violencia.

¿Qué esperamos como feministas?

Belén. Vi cada vez más probable que el año próximo una gran marca patrocine el 8M y que muchos colectivos montemos un 8M alternativo, como el Orgullo Crítico. Eso, a mi juicio, es una derrota, una fagocitación del capital, de las ideas liberales, partidistas y eurocéntricas. Descargaría de contenido y crítica al movimiento. Porque, de pronto, el feminismo es divertido, vende, genera votos y te ayuda a ligar. Será un espacio que ya no es nuestro, ni seguro, ni reivindicativo, pero que lo parecerá.

Si no luchamos por un movimiento que incluya, visibilice y de soporte a todas las realidades, cuidado con lo que se nos viene. Eso supondrá escuchar a aquellas personas o colectivos con los que estamos en desacuerdo, tendremos que mirarnos dentro y ver qué guardamos aún de clasistas, racistas, homófobas, tránsfobas, putófobas, machistas, etc. Si no hacemos estas introspecciones, si no alentamos estos diálogos, ¿de qué feminismo estamos hablando? 

Esperanza. Considero que se puede desear la abolición de la prostitución. Al igual que considero oportuna la búsqueda del placer y la dotación de derechos. No todo vale, desde luego. No vale la pobreza, la precariedad, las faltas de respeto, el odio. No vale la marginación, el menosprecio. No vale si no aceptamos las diferencias, si no creemos en distintos modos de vivir. Hay personas que nos llaman “mujeres prostituidas” a quienes hemos decidido acceder al trabajo sexual desde diferentes situaciones. Dicen que nos dejamos violar. De ninguna manera se puede pedir respeto y hablar así por y de nosotras.