Mostrando entradas con la etiqueta SMUG. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SMUG. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | El Gobierno ugandés suspende a una de las principales organizaciones LGBTQ del país

Las relaciones homosexuales son ilegales en Uganda //

El Gobierno ugandés suspende a una de las principales organizaciones LGBTQ del país.

Europa Press | Diario Siglo XXI, 2022-008-07

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220807084943/gobierno-ugandes-suspende-principales-organizaciones-lgbtq-pais 

Las autoridades ugandesas han suspendido la actividad de una de las organizaciones LGBTQ más destacadas del país, Sexual Minorities Uganda (SMUG) tras esgrimir como motivo un error de registro en lo que responsables del grupo han denunciado como una "clara caza de brujas"

Las relaciones homosexuales son ilegales en Uganda, donde las personas que pertenecen a esta comunidad pueden ser castigadas con cadena perpetua por cometer "delitos antinaturales". Los datos oficiales de la Policía muestran que 194 personas fueron acusadas por este delito entre 2017 y 2020, incluidas 25 que luego fueron condenadas.

"Esta es una clara cacería de brujas arraigada en la homofobia sistemática, alimentada por movimientos anti-gay y anti-género", ha lamentado a la cadena BBC el director de SMUG, Frank Mugisha.

La suspensión fue anunciada el viernes, cuando las autoridades informaron a la organización que su nombre no había sido registrado correctamente en la Oficina Nacional de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), tal y como hicieron el año pasado en una polémica decisión contra decenas de grupos de la sociedad civil.

En un comunicado, la Oficina de la ONG reconoció que SMUG había intentado registrarse con las autoridades en 2012, pero que la solicitud había sido rechazada porque el nombre completo fue considerado "indeseable".

El presidente Yoweri Museveni, que ha estado en el cargo desde 1986, ha hecho comentarios homófobos en el pasado, incluso en una entrevista a CNN en 2016, cuando llamó a los homosexuales "repugnantes ".

domingo, 21 de enero de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | La lucha por existir y el derecho al amor en Uganda

La lucha por existir y el derecho al amor en Uganda.
Cuatro años después de la anulación de la ley “matagays” ser homosexual sigue siendo ilegal en territorio ugandés.
Carmen Blanco Grigelmo | El Salto, 2018-01-21
https://www.elsaltodiario.com/mapas/derecho-amor-uganda-lgtb

“Estuve en la cárcel por ser trans y defender mis derechos. La familia de mi novia lo planeó todo”, cuenta el activista Nusher Uwase. Creció en Uganda y Ruanda, y afirma haber sufrido la discriminación propia de esta región durante toda su vida. Vive en Kampala, la capital ugandesa, donde fue detenido el pasado mes de noviembre. No puede contar más detalles por cuestiones de seguridad. “La información afectaría a más personas, no es solo por mi”, asegura. Aún así, quiere que el caso salga a la luz.

Años antes de este suceso –en diciembre de 2013– el gobierno de Yoweri Museveni aprobó en el Parlamento la ley AHA (Anti Homosexuality Act). Fue calificada como “matagays” o “antihomosexuales” por las organizaciones críticas. Ésta recortaba de manera considerable los derechos de las personas LGTBI en Uganda. “La pena de muerte con que se castigaba la homosexualidad ‘con agravantes’ en el texto original del proyecto de ley ha sido sustituida por cadena perpetua”, publicaba Amnistía Internacional España. Además, incluía la criminalización de la “promoción” de la homosexualidad.

“Ser LGTBI sigue siendo ilegal”
Gracias a las presiones del activismo ugandés e internacional, la ley fue derogada en agosto de 2014 por el Tribunal Constitucional de este país. Aún así, la comunidad arremete contra el conformismo. “Las personas que piensan que con la anulación de esta ley todo va bien en Uganda se encuentran muy lejos de la realidad. El Parlamento está haciendo uso de otras leyes para hacer cumplir la anterior”, afirma Kasha Jacqueline, una de las voces más visibles del colectivo en Uganda. Fue galardonada en 2015 con el premio Right Livelihood, conocido como 'Nobel alternativo', en el Parlamento sueco. Nusher Uwase añade: “Aunque la ley se haya derogado, ser LGTBI sigue siendo ilegal”.

El activista Nusher, de 25 años, puso en marcha un negocio social llamado Normal Africa hace tres años. Su objetivo es recaudar fondos para concienciar sobre las injusticias que le suceden a la comunidad LGBTI en África Oriental. Su forma de financiación consiste en la venta de camisetas, principalmente a los países vecinos, con los colores que identifican al movimiento.

Destinan el 50% de los beneficios a organizaciones como Freedom and Roam Uganda (FARUG). Poniendo el foco en el empoderamiento económico, apoyan proyectos de microfinanzas y capacitación empresarial para personas discriminadas por su orientación sexual e identidad de género. También denuncian la falta de visibilidad del colectivo, haciendo hincapié en las cuestiones de salud, el VIH y los suicidios, que afirman que se han incrementado en los últimos años. “Tenemos que seguir cuestionando las normas, luchar por nuestra existencia y el derecho al amor”, sentencia.

Durante 2015 y 2016, como apuntan las activistas, se han seguido promulgando leyes que continúan restringiendo los derechos de la comunidad LGTBI, como la Ley de Organizaciones no Gubernamentales o la prohibición de prácticas contra natura.

Según un informe realizado por Sexual Minorities Uganda (SMUG), esta ley provocó un aumento notable en la persecución. El 30% de los casos recogidos entre 2012 y 2013 implicaron violencia física. Cuatro de ellos calificados de tortura.

Uganda no es el único país en el que desafiar la heterosexualidad y cisexismo obligatorios es considerado un crimen. Esto ocurre en 72 países y en ocho de ellos se condena con pena de muerte.

De insultos en las redes a violaciones “correctivas”
El jefe de De Kwagala la despidió de su trabajo por ser lesbiana. Además de criticar que “no se vestía como una mujer”, según nos cuenta en su pequeña casa de Kampala. Trabajaba como camarera en un restaurante a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Nunca cedió a someterse a los estereotipos de género con los que no se identifica. Por eso intenta inspirar a más mujeres con su mensaje “no seas perfecta, solo sé tú misma”, en sus redes sociales.

Recibe insultos constantes a través de la red. “Me llegan muchos mensajes y comentarios como ‘lesbiana de mierda’ o insinuando que parezco un hombre”, explica con indignación y seguridad.

La primera vez que sintió algo por una mujer trató de convencerse de que no le gustaba: “No sé qué me pasaba, me sentía una persona horrible”. Más tarde consiguió exteriorizarlo y contárselo a la chica de la que se enamoró. “Entré en contradicción entre lo que sentía y lo que la sociedad me decía que estaba bien”, cuenta.

En Uganda, cuando dos mujeres se muestran cariño, la gente no suele sospechar que puedan ser pareja. Por eso, muchas fingen mantener una relación de amistad cuando se trata de una sentimental. El caso de los hombres es distinto. “A ellos les acusarían enseguida si tienen muestras de afecto en público”, puntualiza.

La cara b de esta diferencia se refleja en particularidades como los tratamientos “correctivos”. Muchas mujeres lesbianas han sufrido violaciones por parte de hombres con el fin de cambiar su orientación sexual. “La violación correctiva sucede a menudo a mujeres lesbianas como una forma de curación e introducción a la fuerza sexual masculina. El factor subyacente radica en el patriarcado, al igual que la violación de hombres y mujeres trans, en su mayoría en celdas policiales”, arguye Ruth Muganzi. 

Esta activista feminista y LGTBI también es trabajadora social. En la actualidad desempeña el puesto de directora de administación en Kuchu Times Media Group, la primera y única web de comunicación LGTBI del país.

Orgullo LGTBI: represión y clandestinidad
Cada mes de agosto varios colectivos se organizan para celebrar el Orgullo. Desde la discreción y la clandestinidad, cientos de personas se reúnen en un ambiente festivo y combativo. Este año no fue así.

“A pesar de todo el valor y determinación que llevamos en nuestros corazones, no es suficiente para poner en peligro la vida de tantas personas inocentes”, así comunicaban su cancelación el pasado mes de agosto. El año anterior la represión fue más desproporcionada de lo normal. Dejó momentos traumáticos, detenciones y heridas irreparables, según los propios colectivos.

La mañana en la que se planeaba celebrar el acto inaugural se encontraron con un gran despliegue policial en la sala. No les sorprendió, ya que Hon Simon Lokodo, ministro de Ética e Integridad, les había amenazado las semanas anteriores con detenciones y violencia, según explican en su comunicado. “Pronto cosecharemos los frutos de nuestra dedicación y persistencia”, sentenciaban.

Cuando hablan de heridas irreparables, piensan en casos como el de Gerald Kaunda. Este joven de 23 años estuvo a punto de perder su vida durante el Orgullo de 2016. Vivió los momentos de tensión en los que varias activistas eran detenidas en un contexto de conmoción generalizada.

Gerald saltó desde un cuarto piso por miedo a que su familia descubriera que era homosexual. Se rompió la columna vertebral y quedó inconsciente. Algunos medios calificados de sensacionalistas por la comunidad LGTBI publicaron su historia y ocurrió lo que Gerald temía: su familia se enteró, y no fue bien recibido.

Se sometió a una larga y costosa operación en la que recibió finalmente el apoyo de su madre. Decidió contar su historia y destacar que, de toda esta experiencia, ha sacado algo positivo: dejar de avergonzarse de su orientación sexual.

Para Gerald es fundamental que las nuevas generaciones continúen con esta lucha y se amen tal y como son. Destaca figuras como la de Kasha Jaqueline agradeciendo su trayectoria, gracias a la cual ahora muchas personas se han atrevido a hablar.

Las consecuencias de la ley: refugiados en Kenia

Antes de llegar a Kakuma les ofrecieron seguridad. Este campamento de refugiados de Kenia fue presentado como la única alternativa para los 16 ugandeses que huían de la LGTBIfobia. Alrededor de 500 personas viven esta misma realidad. Algunas en campamentos de refugiados y otras en los suburbios de Nairobi, la capital keniana.

No se encontraron con la seguridad prometida. En abril de 2016, 15 de los refugiados trasladados denunciaron ataques, detenciones y torturas por parte de la policía y el resto de personas refugiadas. 13 fueron liberados al poco tiempo, mientras que los otros dos permanecieron en libertad bajo fianza, según apuntan los testimonios recogidos en Kuchu Times.

Miss Amooti y Miss Kenneth son dos refugiadas ugandesas transexuales. Su historia la cuenta entre lágrimas uno de los líderes LGTBI del campamento. Pidieron ayuda a ACNUR cuando la amenaza fue demasiado peligrosa. “Buscamos protección por miedo a perder nuestras vidas. Estamos atrapados y atrapadas”, explica.

Afirman haber intentado establecer vínculos con comunidades de refugiados de Uganda, pero sin éxito. Se les acusa de ser un mal ejemplo para los menores y se les pide que mantengan las distancias.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos no solo denuncian la situación, sino también su invisibilización. Apelan a la responsabilidad de los países occidentales de informar sobre las personas refugiadas dentro del continente. “Los refugiados africanos se están convirtiendo en refugiados olvidados”, afirma el activista gambiano Tijan Kandeh.

Además, muestran su descontento con la declaración de algunos lugares como seguros, aún cuando las minorías étnicas y personas LGTBI se encuentran en constante peligro. “Human Rights Watch afirma que a estos colectivos se les niegan sus derechos básicos en lugares que Europa califica como seguros”, arguye Tijan.

La trabajadora de Kuchu Times Ruth Muganzi se comunica asiduamente con algunos de los refugiados para documentar su situación en Uganda. Entiende que su realidad era tan precaria aquí que decidieron irse aun sabiendo que también serían perseguidos allí. “Solo cuando no te queda nada eres capaz de emprender un viaje así. Yo no soy tan fuerte como para hacerlo”, cuenta Ruth.

La decisión de seguir en Kakuma no cambió tras la anulación de la AHA. La motivación de su huida no fue la ley, sino sus consecuencias. Por eso, desde las organizaciones LGTBI de Uganda continúan luchando e intentando visibilizar esta realidad, desconocida por la mayor parte de la población. 

Con la inspiración del movimiento en otros países del mundo, Ruth Muganzi recuerda su paso por el World Pride en Madrid. Participó en el documental ‘The best day of my life’, dirigido por Fernando Gonzalez Molina.

Con una gran sonrisa, cuenta lo emocionante que fue para ella conocer las calles de Chueca. “En Uganda aún estamos lejos de celebrar algo así, pero fue una oportunidad para contar mi historia”, concluye Ruth.

martes, 12 de diciembre de 2017

#hemeroteca #derechoshumanos | Frank Mugisha: “A Uganda llegó de fuera la homofobia y no la homosexualidad”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Frank Mugisha
Frank Mugisha | Director ejecutivo de Sexual Minorities Uganda (SMUG), premio René Cassin: “A Uganda llegó de fuera la homofobia y no la homosexualidad”.
El lehendakari Iñigo Urkullu entrega el premio René Cassin 2017 a la asociación Sexual Minorities Uganda, que defiende los Derechos Humanos del colectivo LGTB.
Rubén Olveira Araujo | Noticias de Gipuzkoa, 2017-12-12
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/12/12/sociedad/a-uganda-llego-de-fuera-la-homofobia-y-no-la-homosexualidad

“No parar hasta lograr la igualdad para todas las personas de Uganda”. Esas fueron las palabras de Frank Mugisha, quien fue nominado para el Premio Nobel de la Paz en 2014 como director ejecutivo de la asociación Sexual Minorities Uganda (SMUG), durante la entrega del premio René Cassin 2017 por parte del lehendakari Iñigo Urkullu a esta organización que defiende los Derechos Humanos del colectivo LGTB en este país en particular y en África en general. Sin pelos en la lengua, Mugisha habla sobre la realidad del colectivo LGTB en el continente africano.

-Homosexualidad en Uganda. ¿Cómo se vive siendo gay en este país?
-Es muy duro. Si se te conoce o se te identifica o percibe como miembro del colectivo LGTB, tienes un problema, porque corres el peligro de ser perseguido, de ser maltratado físicamente, de perder el apoyo de tu familia, de sufrir exclusión y discriminación e incluso te pueden denegar el acceso a los servicios básicos. El nivel de consecuencias depende de varios aspectos y uno de ellos es dónde se vive. Para que alguien del colectivo LGTB pueda vivir una vida relativamente agradable ha de hacerlo en una zona de ‘standing’, ir a comer a sitios caros, etc. Pero la mayoría de los ugandeses son personas pobres que están en el paro, sobre todo los pertenecientes al colectivo LGTB, por lo que viven en zonas donde se enfrentan a una mayor persecución.

-Aunque la homosexualidad es ilegal desde la imposición del código penal británico, la situación no siempre ha sido así. ¿Qué ha cambiado?
-Uganda tiene la ley de sodomía aplicada por los británicos, pero en 2009 se promulgó una ley a través de la cual hemos podido luchar hasta que la ley de sodomía fue derogada en 2014. Aun así, hay muchísima confusión y muchos ugandeses siguen considerando la homosexualidad como algo ilegal, aunque no lo es según esta ley de 2009.

-¿Confusión?
-Así es. Por una parte, tiene que ver con la manera en la que se entiende esta ley en el país. Y por otra, con que muchas de las personas que se enfrentan a nosotros son cristianos y estos son muy respetados en el país, por lo que cuando dicen algo la gente se lo cree. Por eso, uno de nuestros desafíos es intentar convencer a la gente de que no somos un grupo ilegal. En cualquier caso, nos están poniendo dificultades apoyándose en una ley que no debería aplicarse y que, de hecho, no está vigente.

-Si no me equivoco, hay quien dice que la homosexualidad ugandesa es fruto de una imposición de Occidente.
-La homofobia es lo externo a Uganda y no la homosexualidad. Las personas LGTB han existido antes de la etapa colonial. Prueba de ello es que antes de que fuera infectado por los británicos, en suajili ya teníamos una palabra para nombrar a la homosexualidad. También tenemos en nuestra cultura personas cuya homosexualidad ha sido bien conocida y un ejemplo de ello es el rey Mwanda II, el último gobernante antes de la llegada de los europeos, quien mantuvo relaciones sexuales con sus cortesanos masculinos. Por tanto, lo que hicieron los misioneros británicos cuando llegaron fue introducir leyes contra la sodomía y criminalizar la homosexualidad, pero esta se estaba viviendo ya en África antes de que llegaran los británicos.

-Hasta ahora hemos hablado de Uganda, pero en Kenia, sin ir más lejos, se culpó hace poco al turismo gay de contagiar a los leones salvajes su homosexualidad. ¿Es la homofobia algo generalizado en la mayoría de los territorios del África Negra?
-La homofobia se utiliza, por una parte, para recabar el apoyo de los votantes, ya que la gente está contra la homosexualidad y cualquier tipo de ley o pronunciamiento homofóbico te va a traer mucho apoyo. Pero por otra parte, también se usa para desviar la atención de otras cosas que importan. En esta ocasión puede que hayan tenido más repercusión las palabras de los políticos keniatas, pero es una estrategia generalizada.

-¿Y respecto a la transexualidad? ¿Cuál es la situación en Uganda?
-Las personas trans se enfrentan a una hostilidad mayor que los homosexuales. La población general considera que estas personas suplantan a otras. Además, los confunden con los homosexuales, aunque sea una cuestión de identidad en vez de orientación. Nada de esto ayuda. Pero aun así, poco a poco, se ha ido aumentando la visibilidad de las personas trans en el país, sobre todo gracias a que ha habido una red de miembros de la comunidad que han traído del extranjero ideas para mejorar la situación en Uganda.

-¿Considera que esto tiene que ver con una falta de educación sexual en Uganda?
-Ahora mismo es muy difícil en África hablar de sexo. Cuando hablamos de homosexualidad la gente piensa en sexo y, más concretamente, en sexo entre hombre y hombre. Con lo cual, esto es una especie de tabú. Además, también se hila con los abusos sexuales a niños. Todo ello desgraciadamente ha hecho que se dejara de impartir educación sexual integral en las escuelas, porque los padres pensaban que no era buena para sus hijos.

-¿A qué cree que se debe que el sexo sea tabú en Uganda?
-Es algo cultural. En nuestras tradiciones había una persona mayor dentro de las familias que se encargaba de esta rama de la educación. A día de hoy, en cambio, los adultos son muy tímidos y no se atreven a hablar de sexo con sus hijos. Además, también consideran que los jóvenes no deberían hablar de sexo, porque no se tiene suficiente sabiduría para ello. Esto ha creado un bucle del que es difícil salir.

-¿Cuáles son los objetivos de SMUG?
-Nuestra organización es una red que agrupa otras organizaciones que también ofrecen servicios para la comunidad LGTB, porque la mayor parte de los programas gubernamentales nos dejan fuera. Por ejemplo, servicios de salud, para que se puedan llevar directamente a la gente. Pero también de seguridad y protección, porque es uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta nuestra comunidad. Además, documentamos toda la información sobre los actos violentos contra nuestra comunidad para poder llevar a los agresores ante la Justicia.

-¿Cómo pretenden sensibilizar a la sociedad con estos fines?
-Para empezar, estamos diseñando unos mensajes bien claros para el gobierno y la sociedad civil para que se vaya comprendiendo poco a poco lo que es la orientación sexual y la identidad sexual. También queremos cambiar la legislación. Pero sobre todo, buscamos que grupos de influencia en Uganda, como los grupos religiosos o los famosos, trabajen con nosotros, para poder llegar a la sociedad a través de ellos.

-¿Y lo están consiguiendo?
-Relativamente. Sí que hay ‘celebrities’ internacionales que han trabajado con nosotros y esto es importante, porque los famosos de nuestro país copian a los famosos de otros países. Sobre todo se involucran más las mujeres, porque a los hombres todavía les preocupa mucho. Hay mucha presión del público en general.

-¿Cómo ve el futuro de Uganda en lo que se refiere a los Derechos Sexuales?
-El trabajo que estamos haciendo ha creado cierto grado de visibilidad y esperamos que haya más gente que se implique. Realmente creemos que todo esto va a llevar a un cambio de mentalidad en Uganda, porque la población es joven y eso siempre favorece los cambios.