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martes, 12 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #poblacionindigena | Nación Marica: radio indígena, LGTBI y transgresora

Imagen: El Diario / Roberto Condori y Edgar Soliz en la perfor con aguayos
Nación Marica: radio indígena, LGTBI y transgresora.
En el Día de la Radio, hablamos con uno de los directores de 'Nación Marica', un espacio que se ha convertido en una herramienta para el activismo LGTBI en Bolivia. "Queríamos contar nuestra realidad en primera persona, porque cuando los medios hablaban de nosotros, era desde el sensacionalismo y la criminalización", explica Roberto Condori. Reivindican lo "marica" frente a lo "gay", que asocian con personas blancas y denuncian la doble discriminación contra indígenas y homosexuales.
Icíar Gutiérrez | El Diario, 2019-02-12
https://www.eldiario.es/desalambre/Nacion-Marica-discriminacion-LGTBI-Bolivia_0_867213410.html

Tres, dos, uno... en el aire. "Estás escuchando ‘Nación Marica’, por la 97.0 FM. Tengo que saludar a todos los gays, los mamasitos, las lesbianas, marimachas, tracas, travestis, transexuales...". Edgar Soliz, locutor indígena y homosexual, arranca cada jueves con estas palabras el programa de radio ‘Nación Marica’, un espacio que se ha convertido en el altavoz del activismo LGTBI más transgresor en Bolivia.

Para su compañero Roberto Condori, ponerse ante los micrófonos para denunciar la discriminación contra la población LGTBI fue su forma de salir del armario. "Hasta que empezamos el programa, nadie sabía que era marica. Cuando lo lanzamos fue muy mediático. Nos hicieron entrevistas, salimos en fotos... así salí del clóset [armario]", recuerda entre risas en una conversación con eldiario_es.

Era 2010. Cansados de que hablaran por ellos, acababan de poner en marcha el programa ‘Soy marica, ¿y qué?’. "Queríamos tomar la palabra en primera persona y contar nuestra realidad para que los medios tradicionales no hablaran por nosotros. Porque cuando lo hacían, era desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora", sostiene Condori desde La Paz. Eligieron la radio porque, según explica, les permite producir un programa con pocos recursos y amplificar su mensaje, ya que sigue teniendo "mucha presencia" en la sociedad boliviana.

"Abordamos temas que los medios no tocaban, tampoco la institucionalidad LGTB. En ese momento, por ejemplo, solo trabajaban en la prevención del VIH. Nosotros queríamos hablar de otros temas que también nos influyen, como el acoso escolar por homofobia, del que no se hablaba, o de que te nieguen alquilar una habitación por ser maricón", prosigue. También, explica, se han dedicado a derribar estereotipos o cuestionar la discriminación a las personas homosexuales dentro de instituciones como la Iglesia o el Ejército. "Por ejemplo, entrevistamos a un cura marica, con toda la discreción posible. El programa se tituló 'Habemus marica: confesiones de un cura maricón", relata.

Tres años después, comenzaron ‘Nación Marica’, que desde entonces emiten cada semana en directo desde la ciudad de El Alto, cercana a la capital, y se puede escuchar en todo el departamento de La Paz. Ahora, explica, cuentan con un estilo "más periodístico" que en su anterior programa, basado sobre todo en testimonios.

Soliz y Condori traen cada jueves entrevistas, música, reportajes y una pequeña sección llamada 'El closetario', con cartas que reciben desde las redes sociales en las que sus oyentes relatan cómo contaron a su entorno que eran homosexuales. "Para una persona joven es tan importante y tan difícil, que no nos podemos olvidar". El programa, de una hora de duración, comienza con un editorial, 'La loca opinión'. "Opinamos sobre temas fuera del 'gueto homosexual'. Como maricas también podemos hablar de economía, de política... no solo del VIH, la discriminación o la homofobia", subraya Condori.

"Queremos quitar la carga negativa a la palabra marica"
Así, en todo momento, el activista rechaza sentirse representado por el término 'gay', que asocia a la población homosexual blanca y adinerada. "Nos planteamos como maricas. Habitamos el insulto para quitarle esa carga peyorativa e instalar el debate frente a lo gay como estereotipo, además de quitárselo a los homófobos para insultarlos", asegura.

Por esta razón, además de salir al aire con su programa, integra junto Soliz el colectivo 'Maricas Bolivia' frente al activismo LGBT más tradicional. "Muchos compañeros están en lo ‘gay friendly’, en los desfiles, en la bandera del arco iris... que a nosotros no nos representa. Somos amigos, pero no somos parte del mismo movimiento", matiza.

Condori, indígena aimara, insiste en que no solo se enfrentan en su día a día a la homofobia, también se chocan con el racismo. "Más que maricas somos indígenas porque nuestra estética se lee así". El comunicador, de 33 años, nació en el seno de una familia humilde en una zona a las afueras de La Paz a la que llegaron sus abuelos desde una comunidad rural para trabajar como jornaleros. Aunque estudió comunicación social, actualmente está en paro y trabaja de lo que va saliendo para poder seguir adelante con el programa.

"Nosotros hemos vivido siempre en la ciudad, lo que no significa que sea un paraíso. Reconocernos como indígenas ha sido un proceso muy largo. Pasa un tiempo y ya no solo eres marica sino indígena, pobre, desempleado, no perteneces a un sector privilegiado. No te discriminan solo por marica. El racismo es muy fuerte, especialmente con gente que viene del área rural, la que es morena, a pesar de que somos mayoría", recalca. Según el censo de 2001, un 62% de la población de autoidentificaba como indígena en Bolivia, uno de los países con mayor proporción y diversidad de pueblos originarios de América Latina. El porcentaje cayó al 41% en el censo elaborado en 2012.

En Grindr hay racismo contra homosexuales indígenas
"Un ejemplo cotidiano de racismo contra los homosexuales indígenas nos lo encontramos en la app para ligar Grindr", indica Condori. "Ves perfiles y todos son blancos. Muchos se han blanqueado su foto real porque quieren entrar en ese espacio. En la descripción, hay quien escribe: 'No gente de El Alto -que es mayoritariamente indígena- porque no se baña' o 'No gente morena, solo gente blanca'. Son expresiones racistas. A una marica, siendo indígena y marica, no le dejan entrar, solo blanqueándose. Los parámetros del cuerpo deseado son occidentales: delgado, alto, mejor si eres rubio y mucho mejor si tienes plata".

El programa de radio ha sido también su herramienta para denunciar esta doble discriminación. "Hemos hecho programas sobre mujeres lesbianas y trans que se reconocen como indígenas. También hay que cuestionar la homofobia dentro las comunidades. Hemos entrevistado a varias autoridades indígenas sobre qué harían si identificaran a un maricón y muchas nos dijeron que los echarían, porque se ve como parte del capitalismo que llega de las ciudades. Hay una negación sistemática de las comunidades hacia lo marica y lo lésbico, es como si no existiéramos dentro", asevera el periodista.

"Muchos compañeros plantean que la homofobia la trajo la colonización, pero tampoco sabemos cómo era antes. Tenemos que conocerla, describirla y debatirla sin la presencia de personas blancas. Es decir, entre indígenas homosexuales y heterosexuales. Todos hemos vivido los mismos mecanismos racistas, creo que ese sería un punto de partida", opina.

En siete años de andadura, han conquistado a muchos oyentes y han recibido varios premios nacionales por su programa. Hace unos meses, fueron distinguidos con el premio Periodista Sin Riesgo que otorga la ONG Alianza por la Solidaridad a la defensa del derecho a decidir libremente en las interrupciones del embarazo por su reportaje Abortan todas ¿abortan las lesbianas?, en el que abordaban el debate sobre la despenalización desde "una mirada lésbica".

Su activismo también les ha puesto en el punto de mira de los sectores más homófobos de la sociedad, a pesar de que la ley boliviana prohíbe de forma explícita este tipo de discriminación. Un día, Soliz y Condori decidieron echarse a la calle para comprobar las reacciones de la gente cuando paseaban de la mano o se besaban en algunos de los lugares más concurridos de La Paz. Lo hicieron ataviados con coloridos aguayos, tela típica de la población indígena, usada sobre todo por mujeres. Entonces llegaron las amenazas y los insultos, los mismos a los que tratan de darles la vuelta.

"Nuestra foto actualmente circula en lugares donde no quisiéramos estar, nos utilizan para todo. Nos han dicho maricones, que nos van matar. También nos han llegado amenazas de muerte a nuestras cuentas personales. Nos decían que sabían donde hacemos el programa de radio o que cuando saliéramos nos iban a apuñalar. La homofobia está en estado latente y está buscando el momento para activarse con un candidato que diga que tenemos demasiados derechos, como pasa en Brasil. La gente no te golpea ni te increpa de frente, pero sí en las redes sociales", sostiene.

Tras un mes de descanso, ‘Nación Marica’ acaba de estrenar una nueva temporada desde los estudios de Radio Líder, a los que llegaron a través de una ONG tras llamar a la puerta de varios medios de comunicación que les denegaron el espacio. De momento, saben que continuarán hasta junio en las ondas. "La radio es pública y puede que haya cambios políticos, no sabemos si vamos a seguir. De lo que sí estamos seguros es de que vamos a continuar haciendo el programa e invadiendo estos espacios", sentencia Condori.

jueves, 6 de diciembre de 2018

#hemeroteca #activismo #maricas | Roberto Condori: “Soy indígena aymara y estoy amenazado de muerte por mi activismo marica”

Imagen: El Asombrario / Roberto Condori
“Soy indígena aymara y estoy amenazado de muerte por mi activismo marica”.
Rosa M. Tristán | El Asombrario, 2018-12-06
https://elasombrario.com/soy-indigena-aymara-y-estoy-amenazado-de-muerte-por-mi-activismo-marica/

“Soy comunicador social desempleado, activista marica discreto, pero no varonil. Soy indígena, del Movimiento Maricas Bolivia y codirector del programa de radio ‘Nación Marica’ en mi país”. Así se presenta Roberto Condori, el periodista homosexual y aymara que junto con su compañero Edgar Solís acaba de recibir el premio ‘Periodista Sin Riesgo’, que le ha permitido viajar a España por primera vez. En Bolivia, por su activismo social y cultural, ambos han tenido amenazas de muerte, pero siguen adelante.

El premio surgió hace tres años por iniciativa de la ONG Alianza por la Solidaridad, dentro de la campaña Sin Riesgo, en marcha en este país latinoamericano para la defensa del derecho a decidir libremente en las interrupciones del embarazo. Este año fue para los dos periodistas, autores de un reportaje emitido en Radio Líder de La Paz en el que se abordó el tema del aborto y las lesbianas. “Queríamos visibilizar esa realidad, porque la gente piensa que las lesbianas no abortan y no es así. Estamos felices de que se haya reconocido nuestro trabajo; gracias al premio, hemos podido venir a España y conocer otras realidades”, afirma Condori, recién aterrizado en Madrid, donde sigue hasta este próximo domingo.

Inevitablemente, llama la atención su reivindicación de la palabra marica, un término utilizado casi siempre con connotaciones negativas, homofóbicas o burlescas. “Es verdad, y por ello me reivindico como gay y marica; se trata de apropiarnos de esa palabra, dejarla sin fuerza y sin sentido para quienes no nos aceptan; en definitiva, redignificar el insulto y que al escucharla deje de doler. El nombre nos ha traído muchos problemas, incluso en los colectivos gais, que no nos entienden, pero seguimos empeñados en defenderlo”.

Y es que ser gay genera complicaciones en la vida cotidiana de decenas de miles de personas en Bolivia, más aun si son jóvenes indígenas. “La idea del programa, que al principio se llamó ‘Soy marica ¿y qué?’, surgió a raíz de una convocatoria para dar voz a los marginados de la emisora feminista Radio Deseo. Un grupo de amigos, cansados de la homofobia, pensamos que sería positivo hablar en primera persona de nuestras experiencias. Elegimos además ser nación porque vivimos en un Estado que no ha contado con nosotros nunca y así tenemos voz propia en las ondas”, responde.

Aquello fue su ‘salida del armario’. A sus 25 años, las primeras noticias publicadas en medios sobre el recién estrenado ‘Nación Marica’ abrieron los ojos sobre su identidad sexual en el seno de su familia, un hogar de escasos recursos y muy tradicional. “Pensé que me echarían. Hablamos de una sociedad en la que los homosexuales sólo están en la crónica rosa o en colectivos que fomentan la imagen de gais ricos, guapos, musculosos, rubios, no la de un indígena poco agraciado y moreno que vive en la periferia. Tampoco tenía sus requisitos para ser gay, pero entonces, ¿qué era?”, comenta Roberto Condori, para quien Marica también fue su respuesta a ese estereotipo en el que no cuadraba.

Los retos a los que se enfrenta en Bolivia pasan por derribar muchos muros que aún son demasiado altos: “Para la religión, la homosexualidad es pecado, y para los indígenas es algo de la modernidad que no existe en sus comunidades, una enfermedad adquirida en las ciudades, aunque olvidan que se han encontrado vestigios de cerámica inca en los que hay escenas que reflejan que existía antes de la colonización”. Un esfuerzo en el que parten de sus experiencias personales: “Queremos denunciar casos de discriminación y poder hablar de nuestros problemas con el empleo, del acoso escolar, del rechazo familiar, etcétera. De ahí surge ‘Nación Marica’ en un momento en el que el activismo gay sigue muy influido por una cooperación internacional que en los años 90 se centró en la prevención del VIH y en eventos de transformismo, pero que invisibilizó los temas cotidianos”.

Para el reportaje premiado este año, optaron por un binomio que es doblemente discriminador: aborto y lesbianas: “La gente se cree que las lesbianas no están en esa lucha, porque les gustan las mujeres, pero no es así, y queríamos sacar a la luz sus reflexiones. Lo emitimos en agosto pasado y lo postulamos a un premio que al final hemos conseguido. No es un reportaje de los maricas hablamos de aborto, sino que solo somos su canal. Eso es lo que nos han premiado”, explica el periodista.

Hoy, tras la radio, está también Movimiento Maricas de Bolivia, que ha protagonizado algunas actividades artísticas y ha publicado dos libros: ‘Diccionario Marica’ y ‘Gay discreto busca heterocurioso’. “Ahora somos un movimiento cultural y social. Un día hicimos una performance en la que Edgar y yo salimos a besarnos a la calle con un agüayo (paño) indígena. Fue una revolución. Las fotos se hicieron virales y brotó lo peor de la homofobia. Decían que nos besábamos usurpando la identidad indígena. Pero no nos rendimos”.

El premio ‘Periodista Sin Riesgo’, una de las categorías dentro del X Concurso de Reportajes Periodísticos en derechos sexuales y derechos reproductivos, que lidera Católicas por el Derecho a Decidir, tanto a Roberto Condori como a Edgar Solís les anima a seguir adelante. Dice que se sienten menos solos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

#hemeroteca #activismo #maricas | “Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”

Imagen: esracismo / Roberto Condori
“Lo gay ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada y occidentalizada”.
Youssef Ouled | esracismo, 2018-12-03
http://esracismo.com/2018/12/03/lo-gay-ha-entrado-en-la-poblacion-homosexual-como-una-identidad-estereotipada-y-occidentalizada/

Los bolivianos Edgar Solís y Roberto Condori fueron galardonados con el premio Periodista Sin Riesgo por su reportaje radiofónico “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”, uno de sus muchos contenidos que emiten en el programa de radio Nación Marica, un “espacio autogestionado que busca la coherencia política” producido por el Movimiento Maricas Bolivia y emitido por Radio Líder en La Paz, Bolivia.

El premio se enmarca en la Campaña Sin Riesgo otorgado por Alianza por la Solidaridad junto con Católicas por el Derecho a Decidir. El reportaje que se centró en la situación del aborto en Bolivia desde una mirada lésbica fue premiado por ser “especialmente interesante en el marco de los derechos sexuales y reproductivos: garantizar los derechos de las personas LGTBIQ+, pero sobre todo para entender la realidad de la penalización del aborto en Bolivia”, según señalaron las organizaciones. Hablamos con Roberto Condori, quien acudió desde Bolivia para explicar su proyecto radiofónico y la realidad del movimiento marica en Bolivia.

P. Desde 1973 el aborto en Bolivia es ilegal salvo si pone en peligro la vida de la embarazada, por incesto o en caso de violación ¿Cuál es la realidad de la penalización del aborto en Bolivia?

R. Estoy aquí producto de un premio entregado por Alianza por la Solidaridad que tiene una campaña que se llama Sin Riesgo. Esta campaña apuesta por la despenalización del aborto en Bolivia. Tiene varias actividades enfocadas en activismo, artivismo, música y actividades centradas en periodismo y comunicación. Entorno a esa campaña lanzan Periodismo Sin Riesgo. Ahí entramos nosotros como Nación Marica, un programa de radio que hacemos desde hace 7 años. Les enviamos el reportaje “¿Abortan todas?¿Abortan las lesbianas?” y ganamos. La idea del reportaje era visibilizar que las compañeras lesbianas abortan y las compañeras lesbianas están en la primera línea de la lucha por la despenalización social y legal del aborto en Bolivia.

El aborto es la tercera causa de muerte en Bolivia, cada año se dan unos 80.000 abortos clandestinos ya que solo es legal por tres causas. Y como está penalizado acuden a clínicas que no ofrecen garantías y donde sufren violencia y malas prácticas médicas. Precisamente estos datos estadísticos sobre las muertes anuales son de mujeres que trataron de abortar en clínicas clandestinas y acaban en urgencias por complicaciones y desangrados. Es un problema de salud pública.

En Bolivia son tres causas por las que una mujer puede abortar de forma legal, que el embarazo suponga un riesgo para la vida de la madre, por incesto y por violación. Sin embargo, estas causas si bien son legales, tampoco son empleadas por las mujeres afectadas para abortar legalmente porque muchas mujeres prefieren la clandestinidad por el estigma social. Por ejemplo, en temas de violación a menores, muchas familias no van a centros públicos porque hay una investigación por medio y un estigma social por lo que prefieren las clínicas clandestinas.

Hay compañeras que quieren abortar por motivo de violación. Presentan su denuncia de violación a los centros hospitalarios públicos pero en ellos la mayoría de los médicos se abstienen a realizar al aborto escudándose a la objeción de conciencia, pasando ellas de un médico a otro e incluso de hospital en hospital. Para evitar esa revictimización del sistema de salud, muchas mujeres prefieren el anonimato. Las leyes no están funcionando.

Ahora, el tema del aborto lésbico en el que nos hemos centrado en el reportaje, hemos identificado que las compañeras lesbianas abortan por un lado por violaciones correctivas, un tema del que no se habla, el único caso público se recogió en el 2013. Las compañeras lesbianas son consciente de que esto puede suceder en un momento de su vida, sobre todo a aquellas con una estética más masculina, en un contexto de heteronormatividad, por lo que viene a ser un insulto a la hombría de los demás, por la sospecha de que pueda ser lesbiana. Por otro lado, lo que las lleva a abortar es la heterosexualidad obligatoria, compañeras obligadas a casarse que en algún momento de su vida han tenido que abortar. Y como lesbianas, abortan. Por último, las compañeras lesbianas realizan un acompañamiento a las mujeres que quieren abortan, en Argentina hay un movimiento llamado las socorristas, lesbianas que ayudan a otras compañeras, lesbianas o no, a abortar. Esa práctica de sororidad pasa también en Bolivia. En eso se basó el reportaje.

P. ¿Cuál es el perfil de las mujeres más expuestas a un aborto clandestino?

R. Hay un grafiti muy bueno allá en La Paz que es de un grupo feminista que dice: “las mujeres ricas abortan, las pobres mueren”, eso lo resume. Casi el 100% de las mujeres que mueren en el aborto clandestino son pobres, son mujeres del área rural, de las periferias de las ciudades. Tiene que ver mucho con la clase social. Las más afectadas son mujeres pobres y jóvenes.

P. ¿Cuáles son las dificultades de reconocerse homosexual en Bolivia?

R. Vivimos en una sociedad hipócrita. Implica que estés en una constante discriminación, pero no de frente, hoy ese odio hacia las diversidades de sexuales y de género está sobre todo en redes sociales. Sin embargo, recuerdo que hace unos meses hubo una marcha en La Paz, donde se manifestaban en contra de una normativa municipal que promovía los derechos de las personas con diversidad sexual y de género, esa gente salió creyendo que esta normativa iba a llevar a que en los colegios se enseñara homosexualidad o que los homosexuales iban a impartir formaciones sobre su sexualidad, cosa que no era cierta. Era una marcha de puro odio, la primera que recuerdo con esa violencia. Aunque no fueron muchas personas, pero el hecho de que se organizan y convoquen a gente llamó la atención. Con Nación Marica acudimos a preguntarles si entonces eran heterosexuales y nos decían que no. No sabían sobre su heterosexualidad, poniendo de manifiesto la ignorancia de estos movimientos que no han pensado su sexualidad. Además, tampoco conocían la ley. A pesar de que tenemos una ley que en alguna medida protege, socialmente está penalizado y eso hace que no sea suficiente.

P. Señaláis lo gay como una suerte de neocolonialismo ¿Por qué es necesario realizar un cuestionamiento de lo gay?

R. Como maricas, creemos que lo gay ha llegado como un estereotipo, ha entrado en la población homosexual como una identidad estereotipada, blanqueada, occidentalizada, para la que tienes que cumplir ciertos preceptos para asimilarte. Las instituciones y colectivos LGBTI también se manejan bajo estos parámetros. Por eso lo cuestionamos. Es decir, como marica, ¿dónde entras tú pobre e indígena? Cuando era adolescente pensaba que para ser gay tenía que ser simpático y blanco, cosas muy personales que se transforman a través de la imposición política de una identidad, generando quiebres en tu autoestima. Como antítesis de eso nos planteamos como maricas.

P. “Maricas”, habláis de tomar políticamente esta nominación ¿Por qué es importante declararse maricas? ¿Qué significa ser marica y cómo se resignifica este concepto?

R. Nuestro programa nació primero como “Soy marica y ¿qué?” hace siete años. Este inicio se dio en Radio Deseo, una radio feminista de La Paz, fue transcurriendo en el tiempo hasta convertirse en el Movimiento Maricas Bolivia que tiene el programa de Nación Marica. Desde ese inicio hemos dicho que autoafirmarse como marica tiene dos impactos en la sociedad, por un lado, en el “gueto homosexual” y por otro, en el resto de la sociedad heterosexual. En el gueto homosexual tiene que ver con cuestionar lo gay, por lo que estamos peleados con los colectivos LGBTI para quienes este concepto sigue siendo un insulto, pero para un público heterosexual ha servido para resignificar el insulto quitándole esa carga peyorativa para que cuando te llamen maricón puedas responder, y qué. hemos asimilado políticamente ese insulto. Creemos en la resignificación del insulto.

P. ¿Gueto homosexual?

R. La población homosexual se mueve dentro de unos espacios que son básicamente las discotecas y por otro lado espacios de formación sobre ETS... fuera de esos espacios no tenemos nada y este es el gueto donde se mueven estas instituciones y colectivos que hacen sus campañas sin salir de ahí. Nosotros creemos que hay que salir e incomodar fuera de esos espacios. Para ciertos homosexuales, lesbianas y trans estos guetos pueden servir como información y sensibilización, pero se encasillan si no salen de ahí. Sin embargo, el gueto sirve a su vez para generar su trinchera de lucha, han sido necesarios y fueron necesarios, pero hay que salir y no convertirlos en un estilo de vida.

Imagen: Google Imágenes / Roberto Condori y Edgar Solís, beso marica y aguayos
P. ¿Es más fácil reconocerse homosexual que indígena?

R. Es difícil afirmarse como homosexual, si le metes lo indígena se complica más, es una suma de opresiones. Es complicado, porque el mundo indígena te niega la homosexualidad por nombrarlo como algo del capitalismo occidental. Pero luego vas a la ciudad (La Paz), que se cree moderna y, sin embargo, cuando llega un indígena es discriminado por el hecho de serlo. Un indígena discriminado en su poblado por marica es discriminado por indígena en la ciudad, y luego por pobre y por su homosexualidad. En el gueto homosexual será discriminado por indígena.

Subimos a internet una imagen cargando unos aguayos, se nos fue de las mano el control, porque acabó moviéndose en espacios homófobos. Los aguayos son a su vez unas mochilas empleadas por las mujeres indígenas. Aquí la violencia que se cargó contra nosotros no iba contra nuestra homosexualidad sino contra lo indígena de estas imágenes. Nos venían a decir que nos dejaban ser homosexuales pero que no podíamos introducir lo indígena, decían además que lo indígena solo puede ser hetero.

P. ¿Cómo ha afectado la colonización en la instauración del binarismo y la heteronormatividad en los pueblos indígenas?

R. Ese es el debate, de hecho, hemos tenido programas dedicados a los indigenismos homosexuales, otros de trans-indigenismos que reflexionan en torno a eso. Si existíamos o no antes de la colonia, sobre cuál era nuestra relación en la colectividad y sobre si la homofobia llegó con el colonialismo. Hay investigaciones que develan que ya existíamos antes, nos nombrábamos, pero no sabemos cual fue el lugar dentro de la comunidad. Con el tema de las mujeres trans es de otra forma, de alguna forma al asumir la estética femenina entran en las comunidades por estar dentro del binarismo, eso es algo que está pasando actualmente. En las comunidades indígenas, compañeras trans están siendo aceptadas y entran en las dinámicas de sus respectivas comunidades porque cumplen un rol femenino.

Volviendo a tu pregunta, con la colonización también entro la religión (el cristianismo), modificando estas relaciones. En la actualidad hay varias iglesias evangélicas que están penetrando las comunidades indígenas generando un discurso de rechazo a la homosexualidad e imponiendo una narrativa de la heteronormatividad.

P. ¿Cómo definirías Nación Marica?

R. Surge del título de un libro de Juan Pablo Sutherland. Nos decían, al principio, que era una concepción heternormada y masculina, que cómo nos podíamos definir de esta forma, pero creemos que nación se puede resignificar desde la creación de una propia. Nos han negado fuera de la nación, así que creamos la nuestra propia y allí incluimos todas las disidencias sexuales y de género.

El programa nace por la necesidad de tomar la palabra en persona con el primer programa en 2011. El primer programa fue sobre un cura marica, “Habemus marica” lo llamamos. Las Iglesia de La Paz se escandalizó. Teníamos el testimonio de un cura que era marica, manteniéndolo en el anonimato. Era la necesidad de rebatir a los medios tradicionales que toman la diversidad de género y sexual desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora. Cansados de eso, hicimos algo. Un programa de radio para que maricones hablen de su realidad, pero para un público no solamente marica. También queríamos romper, con lo que antes hablamos, esa institucionalización de lo LGTBI tomado siempre desde el espectáculo, la relación con las ETS... descuidando los temas político-sociales cotidianos. Esos temas desatendidos son los que marcan y han marcado nuestra agenda. Y decidimos tomar la palabra, porque hablar de tu realidad te permite explicarla desde un saber que solo se tiene estando en ella, lo vives, lo sientes y entiendes a tu homólogo, contar las historias desde allí le da a tu periodismo cierta humanidad. Ahora, estamos en una etapa de más periodismo, dando espacio a otras personas y enmarcándonos en investigaciones y proyectos comunicativos. Ese enfoque es el que nos lleva a hacer “¿Abortan todas? ¿Abortan las lesbianas?”.