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miércoles, 18 de julio de 2018

#hemeroteca #iglesia #bebesrobados | India registra todos los albergues de la orden de la Madre Teresa de Calcuta por un escándalo de venta de bebés

Imagen: El Diario / Misioneras de la Caridad en India
India registra todos los albergues de la orden de la Madre Teresa de Calcuta por un escándalo de venta de bebés.
Varios miembros de Misioneras de la Caridad, la congregación católica establecida por Teresa de Calcuta, han sido acusados de venta de bebés. El proceso de adopción en India es muy lento y complicado, por lo que ha emergido un lucrativo y boyante mercado negro de bebés.
Michael Safi | El Diario, 2018-07-18
https://www.eldiario.es/theguardian/India-investigacion-Madre-Teresa-Calcuta_0_794070822.html

India ha ordenado la inspección inmediata de todos los hogares para menores gestionados por Misioneras de la Caridad, la congregación católica establecida por la monja Teresa de Calcuta, tras la acusación a varios empleados de un albergue de vender bebés para la adopción.

El Ministerio para la Mujer y el Desarrollo Infantil ha anunciado las inspecciones después del cierre este mes de una de las casas de Misioneras de la Caridad en el Estado de Jharkhand y el arresto de una moja y de una trabajadora social.

La hermana Konsalia Balsa y la trabajadora social Anima Indwar han sido acusadas de haber vendido tres bebés del albergue, que da refugio a madres solteras y embarazadas.

También han sido acusadas de intentar vender un cuarto bebé, un chico de dos meses nacido en marzo, por unos 1.500 euros. A los padres, una pareja de Uttar Pradesh, les dijeron que la adopción propuesta era legítima y que el dinero era para gastos hospitalarios.

"Habiendo conocido los últimos casos de adopciones ilegales llevadas a cabo por Misioneras de la Caridad en Jharkhand, Maneka Gandhi (ministra para la Mujer y la Infancia) ha ordenado a todos los estados la inspección inmediata de los hogares para menores dirigidos por Misioneras de la Caridad en todo el país", ha señalado el Ministerio en un comunicado.

Misioneras de la Caridad, organización creada en 1950 por la Madre Teresa –actualmente Santa Teresa de Calcuta–, no ha querido hacer declaraciones sobre las inspecciones, pero previamente dijo estar horrorizada ante las acusaciones de tráfico de bebés.

"Estamos absolutamente sorprendidos por lo que ha ocurrido en nuestro centro en Ranchi", señaló la orden en un comunicado. "Nunca debería haber ocurrido. Va en contra de nuestras convicciones morales. Estamos investigando cuidadosamente este asunto".

La policía sostiene que la monja Balsa ha reconocido su papel en el caso de tráfico, pero el obispo de Ranchi, la capital de Jharkhand, ha afirmado esta semana que la confesión se obtuvo bajo presión y ha acusado a la policía de "tratar a toda la organización de Madre Teresa como una banda criminal".

Líderes políticos del Estado de Bengala Occidental, donde está radicada la orden religiosa, también han alegado que el caso es parte de una campaña anticristiana promovida por el Bharatiya Janata Party, formación gobernante con ideología nacionalista hindú.

Las Misioneras de la Caridad dejaron de facilitar adopciones en India en 2015 tras las reformas del Gobierno que eliminaron los obstáculos para adoptar a personas solteras, divorciadas y separadas.

India tiene más de 230.000 menores en refugios oficiales y no oficiales, según la Comisión Nacional para la Protección de los Derechos de los Menores, pero las estimaciones del número de huérfanos en el país llegan hasta los 30 millones.

A pesar de haber una lista de espera de unos 15.000 padres, desde principios de 2016 hasta marzo de 2018 solo se produjeron 2.671 adopciones. El proceso es muy lento y requiere una autorización de un tribunal que puede llegar a tardar hasta cuatro años en el sobrecargado sistema judicial indio. El resultado es un mercado negro de bebés boyante y lucrativo.

Las autoridades reconocen que no saben el tamaño de este mercado negro. En febrero del año pasado la policía en Bengala Occidental detuvo a los directores de un centro de adopción acusados de vender al menos 17 menores a parejas en Europa, Estados Unidos y Asia.

lunes, 17 de abril de 2017

#hemeroteca #iglesia | Con las misioneras del dolor

Imagen: El País
Con las misioneras del dolor.
Al centro de la Madre Teresa en Calcuta acuden cientos de enfermos a pasar sus últimos días y de voluntarios internacionales deseosos de ayudar. La canonización de la fundadora levantó polémica.
Alberto G. Palomo | Planeta Futuro, El País, 2017-04-17
http://elpais.com/elpais/2017/04/06/planeta_futuro/1491506442_698200.html

Tres hileras de enfermos se funden bajo el calor que soporta una de las mayores urbes del planeta. Apenas pueden moverse de sus camillas. Esperan sus curas diarias con resignación. Estamos en Calcuta, al este de la India, con cinco millones de personas y una temperatura media de 27 grados centígrados que llega a los 43 en determinados meses. Aquí, el centro de Misioneras de la Caridad fundado por la Madre Teresa resiste el paso de los años sirviendo a aquellos que van a abandonar irremediablemente la vida. De nombre Kalighat y abierto en 1952, fue el inicio de un icono del catolicismo que ganó el Premio Nobel de la Paz hace cuatro décadas y acaba de ser canonizado. Sus actividades, no obstante, han estado cargadas de polémica: algunos las alaban como un ejercicio de amor incondicional al ser humano; otros las tachan, precisamente, de inhumanas.

Situado muy cerca del Barrio Rojo, famoso nicho de prostitución al sur de la ciudad, el centro de Misioneras se ha erigido como la meca del voluntariado internacional. Miles de personas eligen el lugar como espacio donde tender una mano a los más necesitados. Dentro de él, el dolor se palia con fe. Cuando no existe tratamiento, el paciente está llamado a atravesar un recorrido místico que descubra la presencia de lo supraterrenal en su interior. La aflicción será su único remedio. Así lo determinó la Madre Teresa, creadora de este hogar y llamada originalmente Agnes Gonxha Bojaxhiu (Skopje, Macedonia, 1910- Calcuta, India, 1997).

“El sufrimiento en sí mismo no tiene ningún sentido, pero cuando permito que sea Cristo quien sufra en mí, cuando Cristo me permite compartir su pasión, entonces tiene un significado tremendo. Es el mayor regalo que Dios puede darle a un alma”, rezaba la religiosa. Su biografía se cimentó en la creación de más de 50 centros de Misioneras de la Caridad por el mundo. El principal, el ya citado de Calcuta (obtuvo la nacionalidad india), fue su mascarón de proa. Aquel con el que ayudar a “los más pobres de los pobres”, objetivo de su orden, se hizo más flagrante. Aquel en el que se funden las hileras de camillas.

Gracias a él (y a su labor en general) consiguió el Premio Nobel de la Paz en 1979 y se reflejó al mundo la devoción con la que esta “santa de las alcantarillas” ejercía su trabajo. Dos milagros de curación, además, abrieron la puerta a la reciente canonización por parte del Papa Francisco, el pasado mes de septiembre. Entonces, Bikash Ranjan Bhattacharya, alcalde de Calcuta entre 2005 y 2010, clamó —según lo recogido en un artículo de EFE— contra su figura. “Todo el proceso es irracional, nada científico. Eso de los milagros es una tontería”, dijo a propósito de su hueco entre el santoral. También criticó la imagen negativa que había dado de la ciudad, caracterizada por “sitios de mendigos y leprosos” cuando “si le preguntas a la gente normal, apenas representa su legado”.

Su congregación, formada por centenares de devotas, sí que sigue en pie. Lo atestigua la serie de imágenes que acompaña este artículo y lo rememoran los voluntarios que pasan por allí a diario. Una de ellas, la inglesa Verity Worthington, cuenta en la página web del centro como esta experiencia “empuja a la humildad” y “devuelve mucho más de lo que das”. “Kalighat es, sobre todo, un lugar muy especial. Es tranquilo. Es un lugar donde se encuentran las lágrimas de los moribundos y de los que se buscan, un lugar donde se ven Oriente y Occidente, donde las fronteras se rompen”, describe. “Me sentía humilde en presencia de la señora que me dio las gracias por ayudarle a comer; humilde delante de esta señora que se acurrucó en un rincón de la cama, sollozando, que me dejó sentarme con ella; humilde delante de la mujer que sufría de unas quemaduras que la atormentaban y le hacían la vida diaria una agonía insoportable, pero que levantó las manos en señal de gratitud para el doctor”.

“Las misioneras acogen a toda aquella persona sin medios que está enferma, abandonada, en fase terminal, discapacitado, y le dan cobijo, alimento, curas, etcétera”, apunta Alejandro Coma Tatay, de 51 años. Este voluntario español, que pasó allí dos meses en 2009, relata así la rutina de sus jornadas: “A las siete de la mañana nos reuníamos todos los voluntarios con las internas. Desayunábamos, se hacía un rezo y de ahí nos íbamos cada uno a nuestro centro de trabajo, que podía ser el de Prem-Dam o el de Daya-Dan. Yo trabajaba en los dos. Cambiaba a otro por la tarde. Los horarios eran de ocho a 12 y media y de tres a seis”. Los servicios prestados solo incluían el desayuno. Lo demás corría a su cargo, incluso la vivienda, en una calle céntrica que alberga la mayoría de hostales económicos.

Su experiencia junto a otros 50 voluntarios y 15 trabajadoras, le supuso “ser mejor persona” y sentirse “mucho más fuerte”. “Lo recomendaría yendo bien preparado emocionalmente y dispuesto a adaptarse a aquellas circunstancias”, concede, reconociendo no saber que haya voces en contra y laureando la función que tiene el centro “al que espera volver”. Estas valoraciones también se dirigieron en su día a la Madre Teresa, de quien destacaron su dedicación infatigable, continua, sin descanso.

Nadie dejaba de lado el empeño por acompañar a los inquilinos de su “casa” todos los días, sin tregua. El peregrinaje a estos lugares se hacía desde cualquier punto de la India, un país de 1.300 millones de personas con uno de los mayores índices de pobreza extrema en el mundo, según datos del Banco Mundial: aunque su Producto Interior Bruto (PIB) sea de 1.500 billones de dólares (1.410 de euros) y mantenga un crecimiento del 5% desde 2011, el 21,2% de la población vive con menos de un euro al día. El acceso a necesidades básicas, como el agua, es inexistente en muchos de sus suburbios.

Entre estas coordenadas, el centro de la Madre Teresa se ha convertido en lo que algunos definen como “moridero”. Y los reproches no se han hecho esperar. Hemley González, antiguo voluntario estadounidense de origen cubano que después creó la ONG Caridad Responsable en Calcuta, declaró a EFE que se quedó “horrorizado” por los métodos de las misioneras, por su “falta de higiene sanitaria”, “baja o nula calidad de las medicinas” y la “falta de capacitación” en el manejo de enfermos. “Hay una sistemática violación de los derechos humanos y un escándalo financiero monumental", zanjó. Pero fue el quizá mayor oponente a su obra, el escritor inglés ya fallecido Christopher Hitchens, el que narró con mayor precisión estas actividades. Lo hizo en el documental ‘Ángel del infierno’, de 1994, y en el libro ‘La postura del misionero. La Madre Teresa en la teoría y en la práctica’, publicado un año después. Una de las conclusiones era esta: el centro era un lugar en el que el tratamiento médico era rudimentario o inexistente y, “cuando ella cayó enferma, voló en primera clase a una clínica privada de California”. Nada, asegura, de postrarse en cualquiera de los catres que se funden bajo el sol de Calcuta.

Y TAMBIÉN…
El lado oscuro de la madre Teresa de Calcuta.

Desde los noventa, voces críticas se alzan en contra de la religiosa, a la que acusan de ser una fanática amiga de dictadores y de no dar cuidado profesional a los enfermos.
Ana Gabriela Rojas | El País, 2016-09-05
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/04/actualidad/1472980683_884891.html
Santos no siempre ejemplares.
Entre las críticas a Teresa de Calcuta sobresale la de que no era tanto una amiga de los pobres, como una amiga de la pobreza.
Juan G. Bedoya | El País, 2016-09-05
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/04/actualidad/1473015136_861798.html