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domingo, 15 de enero de 2017

#hemeroteca #iglesia #pederastia | La Iglesia vasca se llama a capítulo

Imagen: El Correo / Juan Kruz Mendizabal
La Iglesia vasca se llama a capítulo.
Abre una «reflexión» con los feligreses para «tratar de asimilar la conmoción» por los presuntos abusos a menores del exvicario general de San Sebastián.
Miguel Pérez | El Correo, 2017-01-15


Catarsis. Es la palabra clave que esta semana se escucha en diferentes niveles de la clerecía vasca a raíz de la difusión pública de los presuntos abusos sexuales cometidos sobre dos menores en 2001 y 2005 por el ya exvicario general de San Sebastián Juan Cruz Mendizabal, ‘Kakux’, apartado de su cargo hace seis meses después de que las víctimas denunciaran los hechos ante el obispo José Ignacio Munilla y fuera sometido a un proceso interno ajustado al Derecho canónico.

La catarsis opera en un doble sentido. El primero ya está en marcha. Consiste, e irá en aumento durante las próximas semanas según medios eclesiales, en la apertura de una reflexión conjunta entre la diócesis, los fieles y los movimientos de base para tratar de asimilar la «profunda conmoción» causada por el primer caso de agresión sexual en la Iglesia de Euskadi. Suena fuerte. En una institución muy imbricada en la comunidad vasca y sometida a tensiones ideológicas y de poder, era la única bomba nuclear que quedaba por explotar. Devastadora. De repente, prelados y ciudadanos, una sociedad secularmente exquisita con su Iglesia, descubre que Boston está más cerca de lo que se creía. «La realidad vasca no es una isla en el mundo, sino una realidad en el mundo», expresa el teólogo Javier Vitoria.

La segunda derivada es lo que en cualquier catástrofe viene a denominarse un proceso de contención de daños. «No hay que ocultar los casos, pero tampoco caer en el alarmismo», entiende la jerarquía eclesiástica, que ha iniciado una labor divulgativa en las parroquias guipuzcoanas con el fin de «situar las cosas y tranquilizar a los feligreses». Fuentes diocesanas estiman que el obispo Munilla «está siendo decidido y claro» –ponen como ejemplo la rueda de prensa del pasado jueves, en la que desveló la posible existencia de un tercer caso de «tocamientos»–, en sintonía con las directrices del Papa. «Existe un contacto diario con el Vaticano», afirman.

El terreno de juego invita a ello: la Iglesia cuenta en Euskadi con un potente movimiento juvenil y maneja numerosos campamentos y colonias, donde «hay un desconcierto mayor», señala Xabier Andonegi, párroco en la iglesia de San Pedro de Lasarte-Oria y arcipreste del Antiguo.

En definitiva, la institución tiene depositada la confianza de miles de familias «que hasta ahora vivían muy tranquilas en este aspecto», pero que acaban de ver abrirse las puertas del infierno.

Cabe suponer que tal inquietud ha crecido tras descubrirse que la presunta tercera agresión puesta en conocimiento de la diócesis fue perpetrada durante un campamento en 1994 y que quizá haya un cuarto caso. Lo que sí resulta ahora mismo sorprendente es que, a la vista de estos datos, entre la clerecía aún se le refiera a ‘Kakux’ como «un hombre extrovertido» y «muy conocido y querido entre la gente».

A una celda... monacal
Andonegi es el vicario que el miércoles pidió su destierro. El futuro del sacerdote radica en un monasterio fuera del País Vasco del que no podrá salir sin el permiso de las autoridades eclesiales y siempre bajo vigilancia. Estará en una celda monacal, pero no en una prisión. De momento. «Parecía elemental que, tratándose de una persona pública y conocida, continuar moviéndose en estos ámbitos no iba a ayudar a la situación ni a ayudarle a él», explica el arcipreste sobre la salida forzada de ‘Kakux’.

Sin embargo, en los círculos de base no se comparte la idea de que el proceso canónico resulte suficiente. Patxi Guerrero trabaja desde hace veinte años en las comunidades de base cristianas y ha sido encargado de juventud en Santutxu y Barakaldo, por citar dos ejemplos. Conoció a Mendizabal en un encuentro de jóvenes. Solía acudir a estos cónclaves. Se enteró de la acusación que pesa sobre él a través de un WhatsApp de un muchacho de su grupo. «Lo vivimos con sorpresa e indignación. Los jóvenes siempre preguntan en las reuniones por cómo se responde a la pederastia cuando surge un caso. Es una piedra en el zapato, quizá porque no se ha sabido actuar desde dentro», sugiere.

Desde esa trinchera, Guerrero tiene claro el siguiente paso que debería dar la Iglesia vasca: «Que se haga lo que se está haciendo de sacar todo a la luz, pero no vale solo el castigo eclesiástico: que actúe la Justicia ordinaria. Para dar testimonio de que no se consiente el abuso a menores, hay que denunciarlo, y esa es la línea que marca el papa Francisco. Que no se quede en casa únicamente».

Frases así serán las que escuchen los prelados en algunas parroquias donde han comenzado a reunirse con las familias. «Lo que debemos ahora es recoger las opiniones y reflexiones de todos, desde los grupos de oración hasta los movimientos de jóvenes, para entre todos también entender mejor este asunto y llevarlo lo mejor posible. Esa catarsis es necesaria –observa Andonegi–. Como dijo un amigo, si me cuentan que esto ha ocurrido con un sacerdote de no sé dónde... Pero siendo aquí, todos estamos conmocionados».

Aquí es Atzuola, un pueblo guipuzcoano de apenas 2.100 habitantes, una herida de tejados abierta al fondo de una vaguada donde el exvicario ofició y donde estos días se forman neveros en las almas. Aquí es Bergara. O la parroquia de San Vicente en la Parte Vieja de San Sebastián. Mendizabal ejerció además cargos en la Pastoral de Juventud. Su ordenación como sacerdote tuvo lugar el 4 de julio de 1992, solo dos años antes de la primera supuesta agresión denunciada. Hasta su destitución en julio pasado han transcurrido más de 23 años. Supuestamente nadie sospechó nada.

«Es fundamental extraer toda la información de este caso y determinar si es aislado o existen más. La Iglesia no puede dejarlo aquí. Quizá deba revisar sus cimientos para que todos nos quedemos tranquilos porque, evidentemente, hay un antes y un después», indica un feligrés que confiesa su aversión por el «horror» y la «sordidez» del asunto.

«Los abusos a niños son una lacra terrible, que marca a la gente para toda la vida y nos obliga a ser exigentes contra ellos; la Iglesia con especial celo», exclama el teólogo Rafael Aguirre. A su juicio, el procedimiento canónico desarrollado con Mendizabal, «si no salen más casos», se habrá realizado con «eficacia y contundencia». «Ha sido posible proteger la identidad de las víctimas» y evitado «una etapa de rumores, acusaciones, denuncias y morbo, como ha sucedido en otros lugares. Cuando el caso ha aflorado, ya estaba solucionado y las responsabilidades, dilucidadas», comenta Aguirre, no sin antes recordar cómo una de las características del cristianismo «fue la beligerancia contra la explotación sexual de los niños» en el Imperio Romano.

Queda, sin embargo, dilucidar si habrá una vertiente penal. La Fiscalía investiga si los hechos han prescrito o puede encausar al exvicario por delitos de naturaleza sexual. El sociólogo Víctor Urrutia sospecha que, pase lo que pase, los abusos pueden pasar ya factura a una institución que no destaca precisamente por la saturación de sus seminarios. «El desprestigio que se traslada a la sociedad puede tener un efecto de desmovilización entre la gente que trabaja de buena fe», advierte, tras dejar constancia de que, si «la secularización se ha incrementado» en el resto de España, en la Iglesia vasca lo ha hecho «mucho más».

Los datos, desde luego, no llaman al optimismo. En 2015 se contabilizaron veinte seminaristas en Euskadi –11 en Bizkaia, 7 en Gipuzkoa y 2 en Álava– frente a los 1.357 censados en las demás diócesis españolas. Un balance precario, pero infinitamente mejor que el de 2008, cuando sólo tres estudiantes habitaban el seminario en Bilbao, otro vivía en el de Vitoria y los expertos comenzaban a hablar de la idoneidad de «concentrar» parroquias. «En Euskadi se han dado unos efectos políticos evidentes y lo ocurrido ahora con los abusos pesará en mucha gente, que dirá: ¡Lo que faltaba!», pronostica Urrutia. Y eso, si el diablo no asoma de nuevo debajo de las alfombras.

Entre la ideología y la ética
Cuando el Obispado de San Sebastián anunció el año pasado que Juan Cruz Mendizabal dejaba su puesto de vicario general, muchos lo entendieron como la colisión definitiva entre dos personalidades de ideología bien distinta, la de José Ignacio Munilla y la de un prelado que en 2010 había firmado una polémica carta en contra de su designación como obispo junto a otros 130 religiosos. La anécdota revela dos cuestiones: el hermetismo con que la diócesis logró llevar a cabo el proceso canónico contra Mendizabal por sus supuestos abusos sexuales y el difícil equilibrio de ideas existente en la clerecía vasca, «especialmente en Gipuzkoa». «Se puede hablar de tres países, cada uno con su feudo, en una misma autonomía», dicen fuentes eclesiales.

‘Kakux’ se convirtió en vicario de Pastoral el 14 de abril de 2010, tres meses después de que Munilla fuera designado obispo. La voz del catecismo en Radio María llegó a la capital donostiarra en medio de la oposición de más de un centenar de prelados y curas que le tachaban de un conservadurismo radicalmente alejado de la órbita nacionalista. El propio portavoz del PNV en el Congreso en aquella época, Josu Erkoreka, dijo ver tras el nombramiento «una operación poco evangélica, liderada por Rouco Varela», presidente de la Conferencia Episcopal.

«La situación era muy complicada», recuerda el párroco de Azkoitia, Félix Azurmendi, del sector crítico. Mendizabal habría cumplido así con el encargo de mantener ensamblada la convivencia entre las dos almas al frente de la institución. Azurmendi cree que la Iglesia vasca «tiene los problemas de toda iglesia europea», pero con su «propia especificidad» añadida: «La contribución que tenemos que hacer para la normalización de este pueblo, para engrasar las relaciones y para dar criterio ético y evangélico porque a veces parece que sólo se ponen en la mesa criterios ideológicos y estratégicos».

Víctor Urrutia asegura que ‘Kakux’ fue la «cuota de poder que Munilla cedió al sector nacionalista para firmar la paz» en la diócesis y no cree que ahora su relevo por los supuestos abusos sexuales se transforme en «un arma arrojadiza» contra el obispo. «Todo el mundo, incluidos los nacionalistas, deberán extremar su conducta», prevé, ya que si el ‘caso Mendizabal’ es utilizado como elemento de confrontación, «habrá que ver quién y cómo orquesta esa batalla entre una cuestión ideológica-política y unos hechos que afectan a la ética en su sentido más profundo».

De otro religioso crítico, Xabier Andonegi, parece desprenderse que la sangre no llegará al río. Al revés, el arcipreste afirma que Munilla «nos ha sorprendido y de modo positivo» con su actuación. «Se ha implicado mucho, bien, y en una dinámica en la que ha tenido en cuenta a todos los arciprestes. Y él está muy afectado, aunque lo lleva con fortaleza. Nos ha conmocionado y emocionado. Los conflictos ahí estarán, pero también hay que hacer ejercicios de reconciliación», sugiere.

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Un vicario de la Diócesis reclama “presunción de inocencia” para ‘Kakux’

Imagen: Google Imágenes / Felix Garitano y Xabier Andonegi
Un vicario de la Diócesis reclama “presunción de inocencia” para ‘Kakux’.
Xabier Andonegi, párroco de la iglesia donostiarra de San Vicente, criticó el “linchamiento mediático”.
Mikel Mujika / Gorka Estrada | Noticias de Gipuzkoa, 2017-01-15
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/01/15/sociedad/un-vicario-de-la-diocesis-reclama-presuncion-de-inocencia-para-kakux

El vicario de Pastoral Social y Misiones de la Diócesis de Gipuzkoa, Xabier Andonegi, defendió la “presunción de inocencia” de Juan Kruz Mendizabal, Kakux, exvicario de la Diócesis de Gipuzkoa, tras las tres denuncias por abuso sexual a menores de edad presentadas contra él en el obispado de Gipuzkoa. Andonegi lanzó ayer por la tarde un “mensaje personal” durante la misa-funeral del exjugador de la Real Sociedad Ángel Segurola. Lo hizo en la iglesia donostiarra de San Vicente, en la Parte Vieja, de la que es párroco, para sorpresa de muchos de los asistentes.

La comunidad católica guipuzcoana no da crédito. “La gente no se lo quiere creer”, reconocen abiertamente sacerdotes y feligreses, embargados por la “tristeza” y el “dolor” que les produce la “sobreexposición” del caso de Juan Kruz Mendizabal en los medios de comunicación. En el texto al que dio lectura ayer, el vicario Xabier Andonegi criticó también “el linchamiento mediático” al que se ha expuesto a Kakux después de las tres denuncias. La comunidad no ha terminado de encajar aún que la propia Iglesia ha considerado culpable al exvicario de al menos dos casos de abuso, cometido supuestamente contra dos menores de edad en los años 2001 y 2005 en el seno del grupo de tiempo libre Xirimiri de la capital guipuzcoana.

Kakux se encuentra actualmente desterrado en un monasterio fuera de Euskal Herria, por orden del obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, después de que otro joven se presentase este jueves en el obispado para denunciar un nuevo caso, de 1994; el tercero.

Según ha podido saber Noticias de Gipuzkoa, Andonegi leyó ese comunicado por iniciativa propia y con su aportación personal, convencido, al igual que comparte buena parte de la comunidad pastoral, de que los medios de comunicación “se han pasado” y han incurrido en un “linchamiento” al exvicario.

Hay que recordar, sin embargo, que Kakux ha sido condenado, según ha reconocido públicamente el obispo José Ignacio Munilla por un tribunal eclesiástico en el que han participado el prefecto de Roma, autoridad suprema en este campo, y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, entre otros, después de un proceso -confirmó Munilla- que duró casi cuatro meses, desde que los hechos fueron denunciados en marzo de 2016 hasta julio del mismo año.

Según testimonios recogidos en el seno de la comunidad eclesiástica guipuzcoana, unos “hechos tan graves como estos, que lo son, tampoco pueden echar por tierra toda la trayectoria de una persona, al igual que un solo gesto no puede canonizar a nadie”.

La aportación personal de Andonegi, que también pidió que “oremos por las víctimas y oremos por Juan Kruz”, se produjo después de dar a conocer un documento (subsidio litúrgico) que hoy se leerá en las iglesia guipuzcoanas por parte de sus respectivos sacerdotes, en los que se pide también perdón en nombre de la Iglesia a las víctimas y sus familias.

Este último texto ha sido remitido a todos los sacerdotes por Unai Manterola, vicario de Pastoral Litúrgica y Espiritualidad, quien considera que “dado el ambiente en el que vivimos esta semana, no podemos celebrar el domingo como si nada hubiese ocurrido.

Dicho texto admite que “un sacerdote hermano nuestro ha causado mucho dolor. Necesitamos que resplandezca la verdad, y nuestro propio obispo ha hecho un llamamiento para que salgan a la luz otros casos si los hubiera. Darlos a conocer, según ha manifestado nuestro obispo, sería grandemente beneficioso para todos: para las víctimas, porque les ayuda a sanar; para los agresores, porque desenmascara la mentira de su vida y les llama a la conversión; para la Iglesia, porque requiere de nosotros una profunda revisión; y para el conjunto de la sociedad, porque estamos ante un problema del que no está exento nadie. La verdad es buena para todos”.

“Por todos los niños del mundo”
En el texto aprobado por la Diócesis, se recuerda que hay que rezar “por todos los niños del mundo, para que su fragilidad e inocencia se vea protegida; por todas las víctimas de todo tipo de abusos, para que nos les falte el apoyo y oración de la Iglesia en su camino de sanación y en su derecho a la verdad”.

Por último, los sacerdotes pedirán frente a sus feligreses que recen “por Juan Kruz y por su familia”.

El obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, recordó el pasado jueves que Mendizabal había confesado los hechos por los que le denunciaron los dos primeros denunciantes, aunque aún no se ha tratado el último caso aflorado esta semana, el de otro joven que, supuestamente, en 1994 sufrió abuso sexual por parte de Mendizabal en unos campamentos de verano. Sin embargo, Munilla dijo que el nivel de detalle con el que esta persona relató los hechos le concedía un “alto grado de verosimilitud”.

Munilla aseguró que se ha puesto ya en contacto personal con Fiscal Superior del País Vasco, Juan Calparsoro, al que ya ha comunicado los hechos y espera el requerimiento de la propia Fiscalía para remitirle toda la información de la que dispone el obispado. Al mismo tiempo, Munilla recordó que se está investigando si existe otro cuarto caso que no ha sido denunciado hasta la fecha.

En todo caso, y aunque la Fiscalía investiga el recorrido que pudiera tener el caso por la vía civil, el propio Munilla reconoció que dichos hechos, calificados por la iglesia como “tocamientos deshonestos”, ya habrían prescrito en la justicia ordinaria, donde difícilmente estas acusaciones tendrían recorrido, pese a la condena de la Iglesia.

martes, 3 de agosto de 2010

#hemeroteca #iglesia | Xabier Andonegi: "Ya hay dos Iglesias paralelas"

Imagen: El País / Xabier Andonegi
Xabier Andonegi · Párroco de Lasarte-Oria: "Ya hay dos Iglesias paralelas".
El nombramiento del conservador José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián irritó a los párrocos guipuzcoanos.
José Luis Barbería | El País, 2010-08-03
http://elpais.com/diario/2010/08/03/ultima/1280786401_850215.html

"Su nombramiento fue un tremendo golpe psicológico porque nuestro obispo Uriarte había vuelto del Vaticano convencido de que su sucesor no sería en ningún caso José Ignacio Munilla. Pensábamos que el nuevo sería español y tendría que aprender euskera, pero andábamos tranquilos, seguros de que Munilla estaba descartado", recuerda Xabier Andonegi, párroco de Lasarte-Oria, uno de los 101 cargos pastorales de la diócesis guipuzcoana que se alzaron contra su jerarquía. El nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián abrió un cráter de irritación y desafectos que no ha sido rellenado aunque han pasado ocho meses desde la difusión de aquella carta suscrita por el 77% de los párrocos. Muchos de ellos practican ahora la obediencia debida. En los templos y sacristías de la diócesis hoy sigue crepitando aquella frase incendiaria: "Hemos recibido con dolor y profunda inquietud la designación", que produjo entonces estupor, agitar de púrpuras cardenalicias y reprobación en los ámbitos de la Iglesia oficial.

"Esas ‘txapelas’ ensoberbecidas que quieren otorgarse la potestad de nombrar a sus obispos" (...) "Han cambiado la cruz por el ‘lauburu’ (esvástica curvilínea utilizada como símbolo por el nacionalismo)" (...) "¿Pero no querían un pastor euskaldún?", reprochaban voces acompasadas con el frufrú de las sotanas. Para escándalo de quienes esperaban del clero actitudes más piadosas y menos beligerantes, el escrito desautorizaba con crudeza al nuevo prelado. "Conocemos de cerca la trayectoria personal de D. José Ignacio Munilla como presbítero, profundamente marcada por la desafección y falta de comunión con las líneas diocesanas. Consideramos que en modo alguno es la persona idónea para desempeñar el cargo", se afirmaba en la carta del 14 de diciembre de 2009.

"Es que le conocíamos, y demasiado, desde que fue párroco de Zumárraga (Guipúzcoa)", subraya Xabier Andonegi. "Sabíamos de sus virtudes: cariñoso, servicial con dotes de comunicador, pero también que produjo una ruptura entre los jóvenes católicos porque les exigía que rezaran, fueran a Lourdes y a las procesiones y que nunca quiso participar en las asambleas del Consejo Episcopal, ni aplicar sus decisiones". Opuesto como era a la línea de "pacificación y reconciliación" del obispo Uriarte que incluía el rechazo a la ley de partidos que ha dejado fuera del tablero democrático a Batasuna, José Ignacio Munilla tampoco distribuía entre los feligreses los textos que a ese propósito preparaba el Obispado.

¿La carta fue una reacción nacionalista apoyada por los sacerdotes contrarios al viento integrista que sopla desde el Vaticano? "La cuestión nacionalistas-no nacionalistas estuvo presente, pero sobre todo fue un asunto de modelo y línea eclesial. El Papa apuesta por el catecismo y el culto, quiere volver al rezo del rosario y apoyarse en grupos anti intelectuales de obediencia ciega a la jerarquía como los ‘Kikos’, los carismáticos, el Opus... No quieren cristianos formados, quieren devotos". Dice el párroco de Lasarte que la calma que se respira hoy en la diócesis es más aparente que real y que aunque la catedral del Buen Pastor de San Sebastián está mas llena que nunca, hay miles de catequistas y de grupos de liturgia tentados por la idea de ignorar la actual línea eclesial.

La censura del libro del anterior vicario José Antonio Pagola y los ataques al teólogo franciscano José Arregui no han contribuido precisamente a pacificar los espíritus, ni tampoco la acusación, negada por el ahora obispo, de que cuando oficiaba en Zumárraga elaboró un fichero que bajo el título "Mafia" catalogaba doctrinal e ideológicamente a sus hermanos en Cristo. El diablo anda suelto en la diócesis y no se sabe a qué juega y de qué se disfraza. Munilla ha nombrado vicarios a dos curas nacionalistas y a decir de quienes le tratan habla con todos y se maneja delicadamente, con afecto e inteligencia. Pese a eso, Xabier Andonegi cree que las aguas terminarán desbordándose. "Va a ocurrir, ya está ocurriendo, que habrá dos Iglesias paralelas", asegura. Unos y otros necesitarán ese aliento del Espíritu Santo al que invocaba la carta del pasado año.

sábado, 19 de diciembre de 2009

#hemeroteca #iglesia #homofobia | Por la cercanía y el diálogo

Imagen: Google Imágenes / Xabier Andonegi, el párroco que "no entiende"
Por la cercanía y el diálogo.
Firmantes del manifiesto en contra del nombramiento. Después de que 131 personas del clero activo firmaran la carta en la que muestran su malestar por el nombramiento de Munilla, los párrocos defiende su labor y su camino, abierto.
A. Salinas | Noticias de Gipuzkoa, 2009-12-19

"La iglesia pasó de estar por encima del mundo a estar con el pueblo. Pasó al diálogo, a explicar los valores y no imponerlos desde el Concilio Vaticano II". Así explica Xabier Andonegi, teólogo y párroco de Lasarte-Oria, el paso que dio la Iglesia con la aprobación del equivalente a su Constitución. El Vaticano II supuso para la Iglesia "un balón de oxígeno", según algunos puntos de vista.

Ahí comienzan las diferencias para la mayoría de los párrocos guipuzcoanos. El camino emprendido con el Concilio Vaticano II es la senda a seguir, y la línea que ha desarrollado durante años la Diócesis de Donostia. El texto Una Iglesia al servicio del Evangelio ofrece una lectura aplicada del Vaticano II a la Diócesis de Donostia que marca el camino, haciendo hincapié en la cercanía con la sociedad y en el diálogo.

"La participación de los laicos es la que garantiza el diálogo con la sociedad. Tienes a la sociedad dentro de la Iglesia", dice el franciscano Iñaki Beristain, que tiene claro que el camino a seguir no es "lanzar verdades a pedradas, sino entender, hablar...". En cambio, la jerarquía de la Conferencia Episcopal tiene otro punto de vista. "Dicen que ya hemos tomado ese camino y que la Iglesia se está hundiendo, por lo que tenemos que afirmar lo nuestro, luchar, hacer una guerra por lo nuestro", añade Andonegi. El párroco explica la división interna de la Iglesia: "Todos vemos los problemas, la diferencia está en la actitud que se toma ante ellos", y sitúa en ese contexto las manifestaciones en las que participa la Conferencia Episcopal.

Las personas: Aborto y homosexualidad
Dos de las luchas que han llevado a la calle a la Conferencia Episcopal son la Ley del Aborto y el matrimonio homosexual. En opinión de Andonegi, la función de la Iglesia en esos casos es la de educar y no la de meterse en problemas técnico-políticos, "para eso están los parlamentos". Beristain cree que "nadie aborta por capricho" y que cuando "te encuentras ante una mujer que ha abortado puedes excomulgarla en nombre de la Iglesia o preguntarle qué le pasa, qué caminos se le cierran... son vías muy diferentes. En mi opinión hay que tener en cuenta a las personas que están sufriendo".

En cuanto a la homosexualidad, "tienen un pensamiento fundamentalista, piensan que es un vicio, una enfermedad". Andonegi no entiende el matrimonio para personas del mismo sexo, porque a su entender este sacramento implica la procreación, imposible en los homosexuales. "Pero entiendo que quieran ser pareja con todos los derechos", añade.

Es lo que la línea de la diócesis entiende como estar al lado del pueblo. "Estar en la sociedad, en la cultura, en los problemas", en el que se pueden situar "manipulando o escuchando, sirviendo, buscando caminos. Es cuestión de actitud". El párroco de Lasarte-Oria defiende que la Iglesia tiene que actuar desde una actitud reconciliadora y no castigadora en todos los aspectos de la vida.

Política: Apoyo a las víctimas
Andonegi echa de menos que las víctimas de ETA que han recibido el apoyo de los párrocos vascos salgan a la palestra cuando les acusan de forma "vergonzosa" de no apoyarlas. "Lo hacemos sin cámaras delante, en privado, en silencio, pero estamos cerca de ellas", añade. Y quiere dejar claro que aunque a muchos no les guste, son autónomos y no dependen de ningún partido político, aunque a muchos les gustaría que así fuera.

Ante la adversidad, tienen clara la línea a seguir: la del Evangelio. "No se trata de imponer nuestro camino con nuestra verdad, sino de hacer juntos el camino", sentencia Beristain.