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lunes, 24 de agosto de 2020

#hemeroteca #queer #flamenco #memoria | Transformismo, ‘voyeurismo’ y género fluido: la estrecha relación del flamenco con lo ‘queer’

El País / La Paquera de Jerez, 'la reina de la bulería' //

Transformismo, ‘voyeurismo’ y género fluido: la estrecha relación del flamenco con lo ‘queer’

El bailaor Fernando López publica un libro sobre esta conexión tan fértil como pocas veces explorada. “Mi objetivo era el de reinterpretar algunos aspectos de la historia del flamenco, en relación con las cuestiones de género y de sexualidad, que habían quedado desatendidos”
Abraham Rivera | El País, 2020-08-24
https://elpais.com/elpais/2020/08/21/icon/1598004664_329736.html

El flamenco no es tan rancio y cerrado como nos lo han intentado vender. Esto es algo que podía intuirse a poco que rascáramos en su superficie. Sin embargo, en ocasiones es necesario tener certezas. Pruebas. Y eso es lo que nos ofrece Fernando López. Este madrileño, bailaor, coreógrafo e investigador, además de doctor en Estética, Ciencias y Tecnologías de las Artes por la Universidad París 8, ha escrito uno de los libros más brillantes sobre la periferia del cante y el baile. “Mi interés por las cuestiones de género empieza en el mismo momento en que decido bailar, a los 11 años, siguiendo los pasos de mi hermana mayor y sintiendo que haciéndolo rompía con unos patrones de comportamiento establecidos para los niños de mi edad, que no bailaban porque la danza era para niñas y para mariquitas”, cuenta el autor de 'Historia queer del flamenco: desvíos, transiciones y retornos en el baile flamenco (1808-2018)', un recorrido transversal por figuras, momentos y lugares que en origen quedaron al margen del discurso oficial.

“La danza fue un refugio, pero también un lugar de coerción, ya que la manera de moverse estaba muy fijada en función de su género, tanto para hombres como para mujeres, lo cual hizo de mis años de aprendizaje, y hasta convertirme en bailaor profesional, una experiencia a veces muy insatisfactoria”, continúa para justificar su interés por llevar a cabo una investigación de este calado. “Necesitaba entender de manera precisa qué cosas se nos había permitido hacer a los bailarines a lo largo de la historia y qué cosas, de manera más o menos velada, se nos habían prohibido”.

El libro no tiene miedo a hablar de prostitución masculina en el tablao, transformismo femenino, ‘voyeurismo’ y artistas de genero fluido en el siglo XIX. Temas que han formado parte del adn del género desde su creación pero que habían sido ocultados, olvidados o borrados. “Mi objetivo para el periodo entre 1808 y 1975 era el de releer, reinterpretar e incluso reescribir algunos aspectos de la historia del flamenco, en relación con las cuestiones de género y de sexualidad, que habían quedado desatendidos dentro de la bibliografía clásica”, recuerda López, que comienza trazando una certera genealogía de cómo la danza nace “macho” en contraposición al afrancesamiento de ciertos bailes, y lentamente se va feminizando hasta emprender un viaje sin retorno.

Sara Lezana (que protagonizó en 1963 'Los tarantos') y Paco España //

Una de las partes más acertadas del ensayo, publicado por la editorial Egales, especializada en literatura LGTBIQ+, es aquella que pone de relieve el valor de artistas en principio marginales. Es el caso de Mr. Artur, Paco España, Carmen de Mairena, Ocaña, Enrique El Travesti Cojo, La Otra Pantoja o Las Folclóricas Gaditanas, un cuadro flamenco formado enteramente por transexuales que tuvo un enorme éxito en los setenta y ochenta, llegando a firmar un contrato para actuar en Miami, donde estuvieron dos años. “Este grupo de gente rara incluye feministas, travestis, machorras y afeminados, pero también a gitanos, personas con diversidad funcional e intelectual, guiris y artistas incomprensibles empeñados en hacer las cosas de otra manera”, destaca el autor.

Las historias y anécdotas que López narra se acercan a todo tipo de perfiles y mundos. Del Torremolinos de los sesenta, cuna del movimiento gay y donde el bar Tony’s hizo furor, hasta el Copacabana barcelonés, emblema del travestismo y hogar del bailaor Margarita. La obra concluye con una mirada al incierto presente, tocado por la crisis de 2008, y en el que se describen valiosas iniciativas como ‘Sueños reales para cuerpos posibles’, espectáculo protagonizado por Lola López, bailaora con diversidad funcional, o ‘Flamenco inclusivo’, un proyecto de José Galán en el que se investigan algunos de los referentes tullidos de la historia del género. Sobre si ve con optimismo el futuro del flamenco queer, responde: “No tengo ni esperanza ni falta de ella, aunque sí una cierta curiosidad por ver lo que nos depara a mí y a mis compañeros artistas este nuevo periodo que se abre. En cualquier caso, estoy conforme con haber aportado mi granito de arena, tanto en la universidad como en los escenarios, y el efecto de ello solo el tiempo podrá determinarlo”.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

#hemeroteca #arte | El Met rechaza retirar un cuadro de Balthus en el que aparece una joven en posición sugestiva

Imagen: El País / 'Teresa soñando', de Balthus, 1938
El Met rechaza retirar un cuadro de Balthus en el que aparece una joven en posición sugestiva.
La petición contaba con el apoyo de 8.700 firmas hasta que el museo ha puesto coto: "Creemos en el respeto por la expresión creativa".
Sandro Pozzi | El País, 2017-12-06
https://elpais.com/cultura/2017/12/06/actualidad/1512554873_669516.html

El museo Metropolitan de Nueva York (Met) se planta. Su misión, explica, es coleccionar, estudiar, conservar y presentar obras que conectan a las personas con la creatividad, el conocimiento y las ideas. Y con ese argumento rechaza con rotundidad una petición para que se retire una pintura de Balthus en la que aparece una niña en posición sugerente. Las artes visuales, insisten, son un medio para la reflexión.

La obra del artista francopolaco se titula ‘Teresa soñando’ y data de 1938. La protagonista está sentada en una silla, con una pierna levantada y mostrando su ropa interior. Es un cuadro que irradia luz propia y pureza. Al verlo, se puede sentirte la placidez de la joven en el sueño. El trabajo de Balthazar Klossowski (París, 1908 -Rossinière, Suiza, 2001) es conocido, precisamente, por la manera con la que capta la inocencia de la preadolescencia.

La petición contaba con el apoyo de 8.700 firmas en el momento que el Met salió a ponerle coto. Los críticos quieren aprovechar la polémica generada por la ola de denuncias por acoso sexual contra personalidades relevantes de la cultura para hacer escuchar su voz. Mia Merrill, en una carta dirigida al museo, califica de “perturbador” que se exhiba una pintura que romantiza el sexualización de los niños. “El Met está, tal vez sin intención, respaldando el voyerismo y la cosificación de los niños”, denuncia la autora de la petición. Los responsables del museo responden que su muestra recoge trabajos importantes que representan todas las culturas y los tiempos. Y entiende, además, que momentos como el que se viven ahora en Estados Unidos ofrecen la oportunidad para entablar una conversación.

La petición se lanzó el pasado 30 de noviembre por esta vecina de Nueva York y tenía como objetivo recoger 9.000 firmas. El Met no solo se niega a retirarla, sino que de momento no se plantea tampoco cambiar la descripción para hacer la clarificación que se pide. La propia explicación que se hace de la obra señala que la protagonista, Teresa Blanchard, tenía 12 o 13 años cuando se pintó el cuadro.

“Las artes visuales son uno de los medios más importantes que tenemos para reflexionar a la vez sobre el pasado y el presente, y esperamos motivar la continua evolución de la cultura actual a través de una discusión informada y de respeto por la expresión creativa”, señala la nota emitida por el museo. La pintura ya fue expuesta hace unos cuantos años por el Met en una muestra sobre el trabajo de Balthus.

Entonces se advirtió a los visitantes de que algunos trabajos podían ofender al público. La autora de la petición aclara que no pide que destruya el trabajo. “Solo pido que sean más conscientes en la manera que tiene de contextualizar las piezas”, explicó en un comentario en las redes sociales. “Consideraré esta petición un éxito si incluyen un pequeño mensaje diciendo que el cuadro puede ser ofensivo”.

El cuadro pertenecía a la colección privada de Jacques y Natasha Gelman, que fue donada al Met en 1998. El trabajo original fue adquirido por los Gelmans en 1979 a la galería Pierre Matisse en Nueva York. La pintura se ha exhibido por galerías y museo de Estados Unidos, Europa, América Latina y Asia. Los críticos de arte destacan el carácter místico de la obra de Balthus.

Y TAMBIÉN…
Las menores de Balthus.
Vicente Molina Foix | El País, 2001-02-20

https://elpais.com/diario/2001/02/20/espectaculos/982623605_850215.html

miércoles, 11 de mayo de 2016

#hemeroteca #fotografia #masculinidad | Fotos ‘robadas’ a chicos con morbo en calles, parques y piscinas

Imagen: El Asombrario / Fotografía de Juan Carlos Martínez
Fotos ‘robadas’ a chicos con morbo en calles, parques y piscinas.
Rafa Ruiz | El Asombrario, 2016-05-11

http://elasombrario.com/robadas-chicos-morbo/

Ha hecho de la erotización de escenas cotidianas de chicos con morbo anónimos, de la ‘foto robada’ como ejercicio de artístico voyeurismo, la columna vertebral de sus trabajos. Juan Carlos Martínez nos presenta su ‘Archivo de Fotografía Secreta‘, tras su paso por La Juan Gallery dentro del Festival Surge Madrid.

Día tras día desde hace tres años sube una de estas imágenes improvisadas, sin preparar, a su cuenta de Instagram y que también pueden verse en su web: www.juancarlosmartinez.eu.

Más de un millar ya de instantáneas de calle, con chicos anónimos en lugares anónimos -en el metro, en una calle, en una playa, en parques, en entrenamientos deportivos, en piscinas- capaces de levantar el ánimo sin pretenderlo explícitamente y cuidando que no se reconozca a los protagonistas. “Se trata de erotizar situaciones que en principio no lo son; captar erotismo donde otros puede que no lo vean”. Un millar publicadas, y miles más disparadas y descartadas, para conseguir la línea artística en torno al deseo que él busca. “Esto no es algo anecdótico; lleva mucha dedicación”.

Y así, con tesón, va construyendo el pacense afincado en Madrid su ‘Archivo de Fotografía Secreta’, que ha pasado por La Juan Gallery, esa galería alternativa en Lavapiés que tanto nos recuerda la energía sin prejuicios de los ochenta, en los primeros días de Surge Madrid, aparte de haberse encargado de las fotos oficiales de las compañías para la programación de este festival que apoya la creación emergente en escena. Una colección sensual de imágenes que en mayo recalará en UPHO (Festival Urbano de Fotografía en Málaga) y en 2017 en la galería Fernando Pradilla, en Madrid, con la que trabaja desde 2008. Además, la edición de este año de Photoespaña le ha invitado a participar con su Instagram durante una semana junto a otros artistas que usan este medio para la creación de sus obras.

¿Alguna vez te han pillado?

Sí, sí, más de una vez, sobre todo porque me ha delatado alguien de alrededor.

¿Y te han querido partir la cara?

No, no, no ha ido a más, no ha habido violencia, pero me han sacado los colores.

¿Y te han pedido que borraras la foto o fotos?

Sí, me lo han pedido y las he borrado.

Juan Carlos Martínez lleva ya tiempo ejercitando las connotaciones eróticas de la mirada; desde sus tiempos universitarios en Bellas Artes, cuando concibió la serie ‘University Neighbours’, en la que pedía a compañeros de su residencia de estudiantes en París que se asomaran a las ventanas o balcones de sus habitaciones por la noche para contar en ese destello toda las connotaciones sicalípticas de esa gente joven en pleno proceso de emancipación y de buscar su identidad. Y ya con toda esa carga de sexualidad homosexual que está muy presente en sus trabajos. Encuentros inesperados en la noche con una fuerte dosis de la tensión de las hormonas de la juventud. Las ventanas como escaparates.

En la serie ‘Subfilum spermopsida’ (aunque suene exótico, es el nombre científico para designar a las plantas vasculares que se reproducen por semillas), la excusa de la catalogación botánica de la vegetación que hace de parapeto o escondite le sirve a Juan Carlos Martínez para sugerir los códigos y encuentros -nuevamente los encuentros- furtivos al aire libre; que el apellido en latín de estas plantas remita a esperma y sida le puso en bandeja el juego de ambigüedades y cruces de relaciones que a él tanto le gustan. Precisamente ahora -y hasta el 20 de mayo- está presentando esta serie en la exposición ‘Sólo es sexo’, en la galería Fernando Pradilla, comisariada por Javier Díaz Guardiola.

En ‘Les Toilettes’, título tomado del pintor Edgar Degas, se apropiaba de las filmaciones de una ‘webcam’ colocada enfocando las duchas de una playa y cuyas imágenes son volcadas en tiempo real a través de Internet. “Alude a la representación de la intimidad al aire libre”. La intimidad en el espacio público, uno de los conceptos que dan hilo y estructura a sus obras.

Así ha ido construyendo Juan Carlos Martínez un universo propio entre lo artístico y lo documental, al estilo de Martin Parr, y cuyos límites en fotografía cada vez se desvanecen más. “Tomo la realidad, parto de ella, pero voy más allá de la pura documentación para entrar en el terreno de las fantasías”.

¿Buscas sitios propicios? ¿Repites caladeros que sabes más fructíferos?


No, no, tampoco quiero caer en la reiteración, huyo de eso. Yo fluyo y las situaciones surgen. Me gusta jugar con el misterio y la sorpresa, y que tampoco sean lugares reconocibles. Persigo el anonimato en la escena, que no se identifique la persona ni la localización, porque de ahí, de la falta de referencias, puede surgir mejor la fantasía del deseo.

Fantasías con tacto, a menudo nada evidentes, que requieren estar muy atento a lo que sucede alrededor, a captar situaciones y a tener el móvil siempre preparado. ¿No corres el riesgo de saturarte y que llegues a un punto en el que ya no sepas ver esa excitación improvisada?


Eso me pregunto yo a veces; esto hasta cuándo va a durar… Te puedo decir que por el momento no he perdido interés… Es como una especie de archivo de situaciones encontradas, una especie de legado de las experiencias vividas, vistas, capturadas para mantenerlas en la memoria… Una memoria hecha a pedazos de momentos encontrados, sublimes, y la captura como esa necesidad de retener lo fugitivo.

Horas después de la entrevista en persona, Juan Carlos Martínez me envía un correo electrónico porque no se ha quedado satisfecho con la explicación dada en torno al ‘Archivo de Fotografía Secreta’, y teme que lo maleinterprete y lo banalice, que el público y el lector lo malinterpreten y banalicen. Así que matiza: “El ‘Archivo Secreto’ es sobre todo un reto diario con la fotografía, un compromiso de contar historias a partir de situaciones reales, de crear imágenes sugerentes con varias capas de lectura en torno a la representación del otro masculino… Con los parámetros de no ser visto para jugar con la mirada y la naturalidad de las escenas. No sólo es pulsión y deseo; el grupo de imágenes van complejizando la manera en que éstas pueden leerse, lo cual lo distancia de un deseo amateur”.

“Es mucho más”, y estoy de acuerdo, “que un impulso devorador visual”.

El morbo de mirar, de hacer cómplice de ese ‘voyeurismo’ al público. De ahí también esa otra serie suya de siete piezas que muestran agujeros reales hechos en baños y vestuarios públicos para que unos hombres fisguen a otros hombres. La proyección sensual del anónimo que no está posando, sino que marca abdominales porque está haciendo ejercicio al aire libre o besa a una chica en una esquina, del obrero al que se le baja el pantalón más de la cuenta en plena calle mientras realiza alguna chapucilla, del deportista que regresa a casa en pantalón corto tras el entrenamiento, de un uniforme que marca, lascivo, un paquete o un culo, de la nuca de algún ‘teen’ en el metro o en el autobús. Sí, abundan las nucas en este ‘Archivo Secreto’. Una representación elegante del Deseo.