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sábado, 15 de febrero de 2020

#hemeroteca #television #emociones | Una prodigiosa isla

Imagen: El País / Fotograma de 'La isla de las tentaciones'
Una prodigiosa isla.
El amor es la verdadera gran emoción y siempre estamos dispuestos a dejarnos llevar por ella, al ir al cine o al encender el televisor.
Boris Izaguirre | El País, 2020-02-15
https://elpais.com/elpais/2020/02/13/gente/1581623871_093306.html

Tres fuertes emociones nos han sacudido esta semana. La audiencia de los Oscar se desploma. El Mobile en Barcelona se cancela. Y ‘La isla de las tentaciones’ se despide, por ahora, con una audiencia del 30%, convirtiéndose en el programa más visto de Cuatro. Mientras los Oscar se han vuelto una gala predecible y aburrida, el final de 'La isla' es televisión pura y dura. Donde las cámaras lo desnudan todo.

Hace años, cuando escribía telenovelas, Belisario, un productor, irrumpió en el despacho de los guionistas y espetó: “Quiero un final de viernes en cada escena”. El final del capítulo del viernes tenía que enganchar al espectador hasta el lunes, por eso era importante. Pero, claro, enganchar en cada escena es ese punto trepidante que hoy en día solo posee la telerealidad. Y en 'La isla de las tentaciones', en ese momento cósmico de arena y hoguera, con Mónica Naranjo devenida en nueva diosa del fuego catódico, no podías despegarte porque allí estaba ese final de capítulo de viernes en cada pareja concursante.

La casi violenta ruptura de Susana con Gonzalo y su llanto desconsolado fue melodrama moderno, la cara oculta del Instagram. Reconozco que solté un "¡ay!" cuando Rubén dejó sola y abandonada a Estefanía, que ya se relamía de gusto imaginándose el futuro junto al chulazo. Delante del televisor mi grito de impacto reflejó que la televisión había conseguido ese momento mágico de emocionar a la audiencia. Desde el primer Gran Hermano no sentía algo así y eso que en ‘La isla’, todas las parejas eran heterosexuales. No deja de chirriar esta saturación heterosexual del programa. Un reputado peluquero de Madrid nos comentó que los concursantes de esta primera edición de ‘La isla’ habían cobrado poquísimo. Pero eso es solo el comienzo. Podríamos debatir sobre las razones del éxito del ‘show’ pero una explicación podría ser que su emisión coincidió con el nacimiento del nuevo Gobierno y la normalización del curso político. Con la tensión política más disuelta, la infidelidad de esos concursantes blancos y jóvenes se convirtió en un entretenimiento necesario.

La emoción lo mide todo hoy día y con facilidad olvidamos lo pasajera que es. Pero impera aunque es lo que lamentablemente falta en los Oscar. Ya ni es apasionante la alfombra roja porque hace falta alguien que haga una locura, que se salga de ese asfixiante molde de perfección ritual. Charlize Theron pareciera reiterar el mismo error de Sofia Vergara: ir vestida como si tuviera seis vestidos iguales con los que va repartiendo curvas en las alfombras rojas. Y lo de la capa de Natalie Portman con los nombres bordados de las directoras de cine que no fueron nominadas, quedó en ridículo cuando una auténtica activista, Rose Mcgowan, desveló que Portman, a pesar de poseer una potente productora, no contrata a directoras. ¡Qué boba la Portman! Tiene que aprender de Jane Fonda, que cuando recibió su primer Oscar, por ‘Klute’ en 1971, investigada y señalada por su activismo contra la guerra de Vietnam, no dijo ni una palabra acerca de ello en su discurso de recogida y este año salió a escena sosteniendo la chaqueta roja con la que ha sido detenida por manifestarse contra el cambio climático. Eso es emocionar en la dirección correcta, la de la implicación personal.

Algunas veces, los actores se dejan llevar por la intensidad y te dan miedo. Es lo que me pasó con el discurso de Joaquin Phoenix, a punto de volverse un teleevangelizador de la comida vegana. Una buena representante de actores de este país me dijo que a ella le había fascinado esa intensidad. Yo sigo pensando que tomarse a uno mismo demasiado en serio en público, me resulta un ejercicio agotador. Pero es probable que sin ese ingrediente los Oscar pierdan todo encanto.

De repente, mientras retumbaban las preguntas al ministro Ábalos sobre la rarísima e inoportuna visita de Delcys Rodríguez a Barajas, me topé con la noticia sobre la aparición de una carta de Martin Luther King escrita a un amigo expresando que el amor es la gran fuerza universal. Confieso que mi primera emoción fue pensar que el gran líder americano tuvo un amor homosexual. Sí, lo siento, soy así. Pero lo que sí es cierto es que el amor es esa gran fuerza, la verdadera gran emoción y siempre estamos dispuestos a dejarnos llevar por ella, al ir al cine o al encender el televisor.

miércoles, 29 de agosto de 2018

#hemeroteca #generonobinario | Quién es Rain Dove, la pareja de Rose McGowan que filtró los mensajes de Asia Argento

Imagen: El País / Rain Dove
Quién es Rain Dove, la pareja de Rose McGowan que filtró los mensajes de Asia Argento.
Se considera “capitalista del género”, es activista queer y ha trabajado como modelo para marcas como Calvin Klein y Kenneth Cole.
Begoña Gómez Urzaiz | SModa, El País, 2018-08-29
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/quien-es-rain-dove-la-pareja-de-rose-mcgowan-que-filtro-los-mensajes-de-asia-argento/

El cada vez más enrevesado caso en torno a Asia Argento ha puesto en primera línea de la actualidad un nombre conocido hasta ahora solo en ciertos rincones de la moda y del activismo de género, el de Rain Dove, la pareja de Rose McGowan que, según ésta, habría filtrado a la policía los mensajes de Argento en los que ella reconocía que había mantenido relaciones sexuales con Jimmy Bennett en 2013, cuando éste era menor de edad. Según McGowan, cuando Dove supo de esta información, así como del hecho de que Argento recibía fotos de Bennett desnudo desde que él tenía 12 años, decidió ponerla inmediatamente en manos de las autoridades a pesar de la amistad que mantiene la pareja con la actriz italiana.

La relación de Dove y Argento, al parecer, se estrechó durante un viaje a Berlín este verano. La italiana estaba tratando de reponerse del suicidio de su novio, el carismático chef y divulgador Anthony Bourdain, y de las acusaciones que le llovían en las redes de ser responsable indirecta de esa muerte y de dejarse ver con otros hombres a los pocos días del suceso. Por entonces, McGowan publicó una carta de apoyo a la italiana. Ahora esa relación entre esas dos cabezas visibles del movimiento #MeToo estaría rota. “Es triste perder una amistad, pero aun más triste es lo que le ocurrió a Jimmy Bennett”, escribe McGowan en su comunicado. “Sea o no sea cierta la extorsión, no es justo y no es correcto. No debe haber tolerancia para el abuso sexual. NINGUNA”.

Ahí McGowan también habla del “ser” (“being” en inglés) que es su pareja desde hace unos meses, explicando por qué Argento le habría confiado esta información tan sensible. “Rain es una persona con la que entidades muy elevadas consultan cuando experimentan presiones sociales, porque se le da bien guiarles por el proceso de confrontación, rehabilitación y solución (…) Aunque sea una persona buena manteniendo secretos de la gente que hace las cosas bien, también es alguien a quien le guía la justicia”.

En su comunicado, Gowan utiliza el pronombre plural “they” (“ellos”) para referirse a Rain Dove, como prefieren muchas personas no binarias que no se identifican con uno u otro género. Dove en concreto se define como “capitalista del género”, es decir, alguien que reconoce las ventajas y desventajas sociales de declararse mujer u hombre en según qué circunstancia y rentabiliza (capitaliza) esa diferencia. Lo resumió con un ejemplo bastante aclaratorio cuando visitó el plató del programa británico Loose Women. “Si hubiera viajado en el Titanic como hombre, me habrían dado trabajo tres veces mejor pagado que la mujer que más cobraba en ese barco. Pero en el momento en que el barco se chocó con el iceberg y gritaron ‘mujeres y niños antes’, habría sido la primera en saltar a esa lancha. Si fuera un tío, tendría que quedarme y morir”. Y lo explica más detalladamente en su charla TED, titulada así, Capitalismo de género, que ya suma más de 170.000 visualizaciones. Allí cuenta como pasó de ser una “niña fea” a ser confundida con un hombre en su pubertad. De adolescente, hizo voluntariado en un parque de bomberos y durante once meses aprovechó que sus compañeros creían que se trataba de un hombre para hacerse pasar por uno. Así descubrió en carne propia que ir por el mundo con género masculino tiene beneficios, los que todos conocemos, pero también algunos problemas. “Si tenía un conflicto con una mujer bombera, yo no podía defenderme. Ella podría incluso abofetearme y se le aplaudiría por ser tan firme frente a un tío alto y blanco”, dice como ejemplo. “Sin embargo, si yo la abofeteara siendo percibido como hombre, iría a la cárcel”. También menciona que como hombre no le daban nada y se esperaba de él que tuviese dinero extra para pagar por otros.

En ese momento, explica, decidió ser ambas cosas. “Y ahora cuando trabajo como modelo e intérprete, puedo ganar el doble de dinero de lo que lo haría como chica fea o como hombre moderadamente atractivo”. En efecto, Dove ha desfilado y posado para campañas tanto masculinas como femeninas y a veces, como en esta de Kenneth Cole, explotando su aspecto andrógino. Anticipándose a las posibles críticas, en la charla Dove también asegura que ser capitalista del género no es egoísta sino lo contrario, porque “lucho contra los estereotipos cada día simplemente al vivir sin pedir disculpas”. Aplica la misma lógica capitalista a la industria de la moda: “Aunque el sector es conocido por ser heteronormativo, las agencias de publicidad no son unos illuminati malvados que intentan engañar a la gente para que viva una vida blanca y heteronormativa. Simplemente intentan ganar dinero de la manera más segura. Estas agencias acabarán queriendo capitalizar en la tendencia andrógina en cuando se produzcan movimientos culturales y políticos”.

Dove, que estudió asignaturas de Ingeniería Genética y de Derecho en Berkeley, suele contar que empezó su carrera de modelo debido a una broma. Un amigo le retó a presentarse a un casting de Calvin Klein como hombre y lo pasó. A partir de ahí, siguió trabajando en el sector tirando de contactos y de sus dotes para desenvolverse en los medios.

Su relación con Rose McGowan, que quedó confirmada en el comunicado, se rumoreaba desde hace unos meses y en julio la pareja fue fotografiada besándose en Nueva York. A principios de agosto, Dove escribió en su cuenta de Twitter: “estoy saliendo con un humano y la gente lo odia. Pero esa gente nunca lo ha conocido. No saben el activismo que hay detrás, el trabajo duro que desarrolla este ser. Solo se creen lo que leen en los tabloides y es triste. Ojalá pensaran por sí mismos”.

Antes de salir con McGowan, Dove mantuvo una relación con la periodista Sierra Jiminez, después de que ésta escribiera un reportaje sobre su trabajo como modelo. La pareja llegó a protagonizar la portada de la revista para lesbianas ‘Go!’. En el portal Elite Daily dieron una entrevista conjunta explicando cómo habían dejado atrás relaciones poliamorosas para centrarse en esa convivencia.

martes, 28 de agosto de 2018

#hemeroteca #metoo | Rose McGowan revela que su pareja filtró los mensajes que inculpan a Argento en el abuso sexual de un menor

Imagen: El País / Asia Argento y Rose McGowan
Rose McGowan revela que su pareja filtró los mensajes que inculpan a Argento en el abuso sexual de un menor.
La actriz y activista del movimiento #MeToo emite un comunicado en el que se dirige directamente a su amiga: “Sé la persona que querrías que Harvey Weinstein hubiera sido”.
Pablo Ximénez de Sandoval | El País, 2018-08-28
https://elpais.com/cultura/2018/08/28/actualidad/1535412207_323705.html

Son quizá las dos voces más poderosas de las que dieron inicio al movimiento #MeToo. Las dos denunciaron los abusos sexuales del productor Harvey Weinstein a finales del año pasado. Este lunes, más de una semana después de que la actriz y activista Asia Argento fuera acusada de haber abusado sexualmente de un menor, la actriz y activista Rose McGowan reveló sus sentimientos al respecto. Y contó más. Por ejemplo, que fue su pareja sentimental quien filtró unos mensajes de texto de Argento que dañaron gravemente su credibilidad ante la opinión pública.

El pasado 20 de agosto, ‘The New York Times’ reveló que poco después de denunciar públicamente el comportamiento criminal de Weinstein, un actor llamado Jimmy Bennet exigió a Asia Argento una compensación económica por haberle asaltado sexualmente, según él, en una habitación de hotel. Él tenía 17 años, lo que supone abuso de menores. Ella pagó por el silencio de Bennett. Argento confirmó que había pagado, pero negó en público que se hubiera acostado con Bennett.

Un día más tarde, se publicaron fotos de ambos en la cama y mensajes de texto en los que supuestamente Argento le confirmaba a alguien que sí se había acostado con Bennett, aunque aseguraba que fue él quien inició la relación. La contradicción, en cualquier caso, hundía su credibilidad sobre el dato más importante.

En un comunicado enviado a los medios, McGowan dice que a raíz de esta revelación “todo cambió” en su amistad con Argento, a la que conoció ya como activista de #MeToo. Afirma que esos mensajes son entre Argento y la modelo andrógina Rain Dove, la pareja de McGowan. Dove le mostró los mensajes que contradecían la versión de Argento y además le dijo que, según ella, Bennett le estuvo mandando fotos desnudo desde que tenía 12 años (se habían conocido en una película cuando Bennett tenía 8 años). Argento, según esta versión, nunca le pidió que parara.

Tras esta conversación, asegura el comunicado, Rain Dove llevó el material a la policía. McGowan le animó a hacerlo. “Lo duro fue darme cuenta de golpe de que todo cuanto defendía el movimiento #MeToo estaba en riesgo”, dice McGowan. “Casi 48 horas después [de entregar el material a la policía], los mensajes estaban en la prensa”. Según McGowan, Argento había mencionado alguna vez que estaba siendo extorsionada, pero nadie supo hasta la semana pasada a quién se refería.

“Es triste perder a una amiga. Pero más triste es lo que le ha pasado a Jimmy Bennett”, dice McGowan. “Sea verdad o no la extorsión, no es justo y no está bien. Es la clase de cosa contra la que yo he luchado junto a tantos otros. La razón por la que no había sacado un comunicado es porque francamente este caso me ha servido de extrema cura de humildad [...]. Como víctima, mis sentimientos de furia están justificados. Pero sé que los acusados son amigos, padres y familiares de otras personas [...]. Deberíamos encontrar una mejor manera de equilibrar el apoyo a las víctimas con el derecho al debido proceso de los acusados”.

El comunicado termina hablando directamente a Asia Argento: “Asia, eras mi amiga. Te quería. Has gastado y has arriesgado mucho para defender el movimiento Me Too. Espero de verdad que encuentres el camino en este proceso hacia la rehabilitación y la mejora. Todo el mundo puede ser mejor, espero que tú también puedas. Haz lo correcto. Sé honesta. Sé justa. Deja que la justicia siga adelante. Sé la persona que querrías que hubiera sido Harvey Weinstein”.

jueves, 19 de abril de 2018

#hemeroteca #acososexual | Karl Lagerfeld: “Si no quieres que te bajen los pantalones no te hagas modelo”

Imagen: El País / Karl lagerfeld
Karl Lagerfeld: “Si no quieres que te bajen los pantalones no te hagas modelo”.
El diseñador dice estar harto del #MeToo y varias feministas, como Rose McGowan, piden como respuesta boicotear la firma Chanel.
M. N. | El País, 2018-04-19
https://elpais.com/elpais/2018/04/18/gente/1524071339_504482.html

No es la primera vez que Karl Lagerfeld crea polémica con sus frases de diseñador genial: llamó gorda a la cantante Adele: “Pero tiene un rostro bonito y una voz divina”, añadió. Despachó a Inés de la Fressange, musa durante años de Chanel con un “le deseo toda la suerte del mundo, hasta el punto de no tener que verla nunca más ni oír hablar de ella". Y tampoco tuvo reparo en afirmar que odia “a la gente desagradable y fea. Lo más feo son los hombres bajitos”.

Ahora, Karl Lagerfeld ha vuelto a elevar la temperatura afirmando que “ha tenido suficiente sobre el movimiento #MeToo” y que “está harto de eso”, en una entrevista concedida a la revista francesa ‘Numéro Magazine’. Todo ello mientras continúan conociéndose casos de acoso en la industria de la moda y la sensibilidad sobre este asunto se encuentra en uno de sus momentos más álgidos.

No contento con esta afirmación, el director creativo de Chanel, Fendi y la marca bautizada con su propio nombre, argumenta su hastío afirmando que lo que más le impresiona “de todo esto son las estrellas que han tardado 20 años en recordar lo que sucedió. Por no mencionar el hecho de que no hay testigos de cargo”. Y aunque admite que no soporta a Harvey Weinstein porque “no es exactamente lo que podría llamarse un hombre de palabra”; defiende con fervor a Karl Templar, estilista y director creativo de la revista ‘Interview’, quien el pasado mes de febrero se enfrentó a sus propias denuncias de acoso sexual. “En cuanto a las acusaciones contra el pobre Karl Templar”, ha dicho Lagerfeld, “no creo una sola palabra. Una chica se quejó de que intentó bajarle los pantalones y fue excomulgado de inmediato de una profesión que hasta entonces lo había venerado. ¡Si no quieres que te bajen los pantalones, no seas modelo! Únete a un convento de monjas, siempre habrá allí un lugar para ti. ¡Incluso están reclutando!.”

Las reacciones no se han hecho esperar. La modelo estadounidense Chrissy Teigen tuiteó: “Seguramente existe un punto intermedio, Karl”, en clara referencia a las poco afortunadas palabras del diseñador de origen alemán. Pero otras voces han sido mucho más contundentes. La actriz Whitney Cummings publicó el siguiente tuit: “Karl Lagerfeld está harto del #MeToo. Bueno, yo estoy harta de ricos viejos con colas de caballo blancas que ganan dinero con las inseguridades de las mujeres”. Y la actriz Rose McGowan, una de las impulsoras del movimiento #MeToo y también de las primeras en hablar públicamente la perversa conducta sexual en Hollywood, publicó en su cuenta de esta misma red social una fotografía suya junto a una monja acompañada del siguiente texto: “Karl, tu crueldad es agotadora. Has hecho mucho dinero con la inseguridad de las mujeres, es hora de dejar de aprovecharte del sentimiento de culpa de las víctimas”. Comentarios que cerraba con el ‘hashtag’ #BoycottChanel, con el que llamaba a no consumir productos de la marca de moda francesa diseñada por Lagerferld.

jueves, 5 de abril de 2018

#hemeroteca #cuerpos | Mujeres rapadas: las humilladas del pasado son las heroínas del presente

Imagen: El País / Tessa Asplund
Mujeres rapadas: las humilladas del pasado son las heroínas del presente.
La cultura pop y una nueva generación de activistas rompen con los estereotipos de la feminidad y la sexualidad asociados al pelo.
Noelia Ramírez | SModa, El País, 2018-04-05
https://smoda.elpais.com/belleza/mujeres-rapadas-las-humilladas-del-pasado-son-las-heroinas-del-presente/

“¿Es que has cortado con alguien?”. Una y otra vez la misma pregunta. La misma que Rose McGowan no dejó de escuchar en noviembre de 2015, fecha en la que se rapó la cabeza, contradiciendo todo lo que su agente le había recomendado (“o tienes melena o los hombres de Hollywood no te darán papeles porque no van a querer follar contigo, y si no quieren follar contigo, no te darán papeles. Consérvala”). Se rapó para no sexualizarse más porque “me sentía como una muñeca hinchable, de esas que tienen el agujero en la boca”. Lo que le sorprendió al hacerlo es que todo el mundo asumiese que se había hecho el clásico corte de la ruptura. Por un hombre. El rapado post corazón roto. “Todas esas preguntas me parecieron sexistas, estereotípicas y descorazonadoras”, escribe en ‘Brave’ (Valiente), las memorias que publicó hace unos meses donde narra cómo Harvey Weinstein la violó en 1997 y cómo fue la primera actriz en dar los pasos necesarios y alzar la voz para poner en jaque a toda una industria cómplice con el acoso sexual y las abusos de poder. La portada de su libro, simbólicamente, capta el momento en el que una maquinilla afeita su cabeza de forma catártica. “Sin pelo no te preocupas. Sinceramente, es liberador”, defiende desde que se deshizo de uno de los símbolos de su carrera. “Es como si lo pudiésemos ser una cosa: pelo”.

Su insurrección capilar supuso un punto de inflexión y llamada a la rebelión frente a la connotación de su imagen durante toda su carrera. Su ‘bob’ perfecto en el trío sexual violento de 'The Doom Generation' (1995), su melenita cobriza de vecinita como 'Paige en Embrujadas' o su pelazo salvaje de mujer con pierna-ametralladora en 'Grindhouse' (2007). Mcgowan se rapó y sí supuso una ruptura: la suya con todos los arquetipos hipersexualizados de su carrera. Dos años después de hacerlo, su imagen se ha convertido en un revulsivo incómodo contra la industria. Visita los platós en chándal con capucha, se sienta como un indio en las entrevistas y se ríe en la cara de los presentadores que tienen que ir en traje en los ‘late nights’ (véase, Stephen Colbert). Su cabeza rapada es un símbolo de orgullo y supervivencia a un Hollywood que (supuestamente) nunca más será.

La intérprete se alinea en una nueva avanzadilla de mujeres rapadas en primeras filas del activismo global huyendo de estereotipos. Ahí está Tessa Asplund, cuya foto enfrentándose a una manifestación neonazi en Suecia dio la vuelta al mundo; Adwoah Aboa, la supermodelo activista –fundadora de Gurls Talk– que ha hecho de su rapado una vía de escape a la omnipresencia de caucásicas con melena a lo Bündchen en la moda femenina o Emma Gonzalez, la adolescente superviviente al tiroteo en un instituto de Parkland (Florida) que se ha erigido en voz y rostro de la rebelión del #NeverAgain, el movimiento estudiantil que pide reformar la legislación de las armas en EEUU. A González la extrema derecha la insulta llamándola “lesbiana cabeza rapada” (un republicano aspirante a las estatales de Maine tuvo que retirar su candidatura tras un tuit ofensivo) y su corte de pelo ha generado tanto revuelo que hasta ‘Teen Vogue’ le dedicó una pieza al peinado del momento. La adolescente ofrecía una respuesta muy en línea con el salto generacional que vivimos: No, su peinado no es un alegato feminista. Se rapó como solución práctica ante el calor y porque tener melena supone gastos y cuidados. Fue por pura comodidad. “Vivo en Florida. El pelo es como un suéter extra que me veo obligada a llevar”.

La potente simbología de sexualidad asociada a la cabellera femenina ha sido una constante sociocultural históricamente. El fervor que despertó el corte ‘pixie’ de Vidal Sassoon a Mia Farrow en 1967 para ‘La semilla del diablo’ certifica esa fascinación por ver a una mujer perdiendo a uno de sus supuestos estandartes de feminidad. El corte, por el que se dice que Polanski pagó más de 5.000 dólares al célebre peluquero para que volase desde Londres, fue todo un espectáculo con producción propia: al rapado acudieron fotógrafos y periodistas que narraron el suceso en los medios, en Life y en los noticieros que se pasaban en el cine antes de la proyección de la cinta. La leyenda diría que Frank Sinatra pidió los papeles del divorcio nada más ver a su mujer con tal aspecto, pero nada más lejos de la realidad. La propia Farrow lo desmentiría décadas después: a Sinatra le encantaba su corte, ella ya llevaba el pelo corto en 'Peyton Place', en ‘La Semilla del diablo’ llevaba peluca en las primeras escenas y Sassoon y su cacareado corte apenas consistió en retocar un par de centímetros un ‘pixie’ con el que ya llevaba meses a cuestas.

“Incluso en las películas, la mujer calva o rapada siempre tiene que jusficarse”, lamenta Min Li Chan en su ensayo personal ¿Qué representa una mujer calva? (‘Buzzfeed Reader’), donde recuerda los casos de Sigourney Weaver en ‘Alien 3’ (rapada para evitar violaciones en la cárcel) o el icónico afeitado entre lágrimas de Evey Hammond, el personaje de Natlie Portman en ‘V de Vendetta’. “Evey mantendrá su afeitado cuando sea liberada: lo que una vez fue símbolo de violación se transmuta a otro de resistencia a la tiranía y la conformidad”, apunta la ensayista. El testigo de esa nueva simbología de guerreras rapadas contra un sistema opresor lo recogería Charlize Theron como heroína indiscutible en ‘Mad Max: Furia en la carretera’, generando nuevos referentes de fortaleza femenina a las nuevas generaciones. Fue en Imperator Furiosa en quién, precisamente, pensó Millie Bobby Brown cuando se tuvo que afeitar el cráneo para dar vida a Eleven en ‘Stranger Things’. “Raparme fue lo más empoderador que hice en mi vida”, contaría en sus redes.

La connotación humillante (‘V de Vendetta’) o arrebato forzado del poder sexual (‘Alien’) también se enmienda en el cine. En la reciente ‘Black Panther’ no hay traumas para las rapadas. Oyoke (Danai Gurira) lidera un ejército de mujeres calvas. Su alopecia simboliza una estirpe de mujeres guerreras y fuertes. En una de las escenas, la lideresa lanza una peluca que portaba como disfraz como arma contra su enemigo y descubre su cabeza afeitada con orgullo. La propia intérprete lo ha enfatizado este gesto durante la promoción del film: “Okoye resiente la peluca. Ella no la quiere ni la necesita. Tiene un tatuaje en su cuero cabelludo con su rango, y este la hace sentir poderosa. La película muestra cómo hay maneras infinitas de ser una mujer sin las trabas de las normas de género“.

La humillación histórica: las rapadas del franquismo
La liberación de las rapadas rompe con un legado patriarcal atado a la sumisión y la vejación del cuerpo femenino. En 1944, unas 20.000 francesas fueron rapadas por orden de su gobierno. Fue el ‘castigo’ que los aliados impusieron a sus ciudadanas, acusadas de colaboracionismo con el ejército alemán (en la mayoría de casos, por mantener relaciones sexuales con los nazis). La humillación y cosificación sexual de las mujeres en conflictos y guerras no entiende de ideología. En España se vivieron estampas similares durante y después de la Guerra Civil. Tal y como recogía la muestra 'Yo soy. Memoria de lmuvas rapadas' en el Muvim de Valencia, el bando franquista afeitaba a las mujeres por motivos tan dispares como haberse significado políticamente, haber dado agua a soldados republicanos o haberse tumbado a tomar el sol, en bañador, en la playa de la Malva-rosa en la década de los 40.

Existen pocas imágenes de las mujeres peladas del franquismo, pero un historiador, Arcángel Bedmar, se ha dispuesto a tratar de localizar a sus protagonistas y ponerlas en contexto. “Las afeitaban en los cuarteles de la Guardia Civil y en las sedes de la Falange. A algunas de estas mujeres se les dejaba un pequeño mechón de pelo en la cabeza en el que luego se les colocaba un lacito con los colores de la bandera monárquica. Generalmente, el rapado iba acompañado de la ingesta obligada de aceite de ricino, un laxante que tenía como fin simbólico ‘arrojar el comunismo del cuerpo'”, aclara el también miembro del Comité Asesor de la Cátedra de Memoria Histórica del Siglo XX de la Universidad Complutense de Madrid.

El trauma pervive en las víctimas. “El miedo, la vergüenza y el deseo de no recordar algo tan doloroso aún persiste”, resume Bedmar, que se ha topado con más de una negativa al tratar de recordar estos episodios con las protagonistas de las fotos. “Solo puede contactar directamente en Montilla (Córdoba) con una mujer que todo el mundo decía que había sido rapada, pero ella lo negaba, así que no conseguí ninguna información. En ese mismo pueblo concerté una entrevista con una señora pelada, y en el último momento se echó para atrás. Otras que quedaban vivas también se negaron a testimoniar sobre el tema. De hecho, cuando la Junta de Andalucía legisló en 2010 que estas mujeres pudieran cobrar una indemnización por los vejámenes que habían sufrido, parece que solo menos de 200 se acogieron a la medida, aunque es verdad que muchas ya habían muerto”, apunta.

El historiador enfatiza el carácter de represión sexuada de los afeitados. “Aquellas mujeres recibieron castigos por su condición de mujeres, sin que estos mismos castigos se aplicaran a los hombres, al menos de manera habitual”, cuenta y recuerda que además del rapado de cabeza, forzarlas a ingerir aceite de ricino y desfilar por las calles, llevarlas a limpiar el cuartel de la Guardia Civil o la sede de la Falange, y utilizar detenciones y torturas para que delataran a sus familiares varones que se habían escondido o habían huido, se “les hacían comentarios soeces, sufrían amenazas de agresión sexual, abusos y violaciones, debían soportar el asedio de quienes les solicitaban favores sexuales a cambio de gestiones para favorecer a familiares encarcelados e incluso se les imponía la prohibición de llevar luto por sus seres queridos asesinados”. Tres generaciones después, aquellas rapadas que escondían su afeitado bajo pañuelos como si de una letra escarlata se tratara ya no son las humilladas de los represores. Aquel estigma se ha transformado en un estandarte de fortaleza y dignidad femenina de las nuevas justicieras.

martes, 30 de enero de 2018

#hemeroteca #violenciasexual | Rose McGowan, la primera actriz que denunció a Weinstein, publica sus tortuosas memorias

Imagen: El País / Rose McGowan
La primera actriz que denunció a Weinstein publica sus tortuosas memorias.
Rose McGowan arremete en 'Brave' contra la máquina sexual de “los hombres sagrados de Hollywood”.
Pablo de Llano | El País, 2018-01-30
https://elpais.com/cultura/2018/01/30/actualidad/1517305246_052235.html

"Yo era tan nueva en el escalón superior de la industria. No sabía lo que tantos sabían, que él era un depredador y yo caminaba hacia su trampa". ‘Brave’ (Harper One/Harper Collins, 2018) es la memoria descarnada de Rose McGowan, la primera actriz que denunció abusos sexuales del poderoso productor Harvey Weinstein. Recién publicado, el libro detalla los pormenores del día en que la violó el otrora Midas de Hollywood, al que llama simplemente 'El Monstruo'.

"Me sentí sucia. Me habían violado. Estuve pensando cómo, la noche anterior a que sucediera, se sentó detrás de mí en el teatro. Llegué a pensar que le había provocado. Eso hizo que me sintiera más sucia", cuenta en la memoria McGowan (Florencia, 1973). Ocurrió en 1997 durante el Festival de Sundance. Ella tenía 23 años y acababa de protagonizar la película ‘Going all the way’. A la mañana siguiente a la proyección en el certamen de cine independiente, tenía una cita con Weinstein para hablar, supuestamente, sobre "la proyección de su carrera profesional".

Estaba previsto que la reunión fuera en el restaurante del hotel donde se alojaba el productor en Park City (Utah), pero al llegar la recepcionista le indicó que Weinstein estaba atendiendo una llamada y debía subir directo a su suite. Allí, después de media hora de charla, él la condujo al jacuzzi del baño, la desnudó y la puso sobre el borde de la bañera. McGowan describe el momento, "con la cara del Monstruo entre mis piernas, atrapada por una bestia. En aquella pequeña habitación con aquel hombre enorme, mi mente se quedó en blanco", escribe. "Me congelé, como una estatua".

Poco después de la agresión, durante una sesión fotográfica de la película ‘Phantom’, la actriz afirma que el coprotagonista Ben Affleck le dijo al saber lo que le había pasado con Weinstein: "Maldición, le dije que parase de hacer eso". Tras la cadena de denuncias de violación al productor, Affleck lo ha repudiado pero no ha confirmado si él sabía, como dice McGowan, de sus crímenes. La actriz pensó entonces en denunciar a Weinstein pero no lo hizo. Asegura que un abogado le dijo que nunca nadie creería su versión y otras personas le aconsejaron que se tomase lo sucedido "como algo que a la larga podría ayudar a mi carrera". Al tanto de los movimientos de la actriz, Weinstein llegó a un acuerdo con ella para que guardara silencio a cambio de 100.000 dólares. Pasadas dos décadas, el año pasado, McGowan decidió dar el paso de acusarlo en público, detonando el escándalo que acumula ya docenas de casos de mujeres que han denunciado al productor.

En ‘Brave’, la protagonista de películas como ‘Scream’, y que ha dejado el cine por el arte multimedia y un activo rol feminista con 912.000 seguidores en Twitter, relata los traumas que precedieron en su vida a su encuentro con Weinstein. De pequeña su familia formó parte en Italia de una secta llamada Hijos de Dios que practicaba la poligamia. Cuando los líderes del grupo empezaron a promover el sexo con menores, sus padres decidieron irse a Estados Unidos con ella. En su país de destino tuvo una adolescencia inadaptada, se fue de casa a los 15 años, vagabundeó y unos años más tarde terminó desembarcando en Hollywood, que ahora describe como otra horrorosa secta.

En su libro la actriz también acusa de maltrato psicológico a su expareja el director Robert Rodríguez, que según ella enloqueció de celos acusándola de estar enamorada de Quentin Tarantino. McGowan, que explica que se rapó el pelo "como grito de guerra" contra los abusos a las mujeres en la industria del cine, lanza su memoria ‘Brave’ contra la "maquinaria" de Hollywood y sus "hombres sagrados".