Mostrando entradas con la etiqueta Moscú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moscú. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | La banda Rammstein se besa en pleno concierto en Rusia contra la LGTBIfobia

Imagen: Público / El beso de Rammstein contra la LGTBIfobia en Rusia
La banda Rammstein se besa en pleno concierto en Rusia contra la LGTBIfobia.
Debido a este acto, Rammstein podría enfrentarse a cargos legales ya que el gobierno lo podría considerar como propaganda LGTBI.
Público, 2019-07-31
https://www.publico.es/internacional/rammstein-banda-rammstein-besa-pleno-concierto-rusia-lgtbifobia.html

El colectivo LGTBI sigue estando muy perseguido en Rusia durante los últimos años, además se han impuesto leyes para impedir la libertad de expresión incluyendo entre estas medidas cualquier acto o evento que muestre las relaciones LGTBI.

Rammstein, la banda alemana de música metal, apoya abiertamente la libertad en todos sus aspectos y por esa razón dos integrantes del grupo durante el concierto en el Estadio Olímpico Luzhnikí se dieron un beso. La imagen la publicaron en su perfil oficial de Instagram añadiendo: "Rusia, te amamos".

Debido a este acto, Rammstein podría enfrentarse a cargos legales ya que el gobierno lo podría considerar como propaganda LGTBI.

sábado, 30 de mayo de 2015

#hemeroteca #homofobia | Agreden y detienen al líder del movimiento homosexual ruso en una fallida marcha del orgullo gay

Imagen: 20 Minutos
Agreden y detienen al líder del movimiento homosexual ruso en una fallida marcha del orgullo gay
Nikolai Alekseyev fue atacado por unos activistas radicales ortodoxos. Las autoridades moscovitas le habían denegado por décimo año consecutivo la autorización para celebrar la marcha de orgullo gay. Un 37% de los rusos cree que la homosexualidad es una enfermedad que se debe curar.
20 Minutos, 2015-05-30
http://www.20minutos.es/noticia/2476962/0/detienen-lider-ruso/movimiento-homosexual/fallida-marcha/

Uno de los líderes del movimiento homosexual ruso, Nikolai Alekseyev, fue detenido este sábado al intentar celebrar una marcha de orgullo gay sin autorización del Ayuntamiento de Moscú.

Alekseyev fue atacado por unos activistas radicales ortodoxos cuando se personó en la céntrica calle Tverskaya para celebrar el acto, según informan medios locales.

Otros defensores del movimiento homosexual acudieron en ayuda de su líder, tras lo que se desató una pelea que obligó a las fuerzas del orden a bloquear el tráfico en esa arteria que conduce a las inmediaciones del Kremlin.

También fueron detenidos otros conocidos activistas homosexuales como Dmitri Enteo, que fue trasladado a comisaría en un furgón policial, y varios ultranacionalistas que les agredieron.

Recientemente, Alekseyev reconoció que las autoridades moscovitas le habían denegado por décimo año consecutivo la autorización para celebrar la marcha de orgullo gay.

Con todo, dijo que recurriría dicha decisión ante los tribunales, aduciendo que supone una violación de los derechos humanos, y recalcó que "la marcha se celebrará en cualquier caso".

Enfrentamientos habituales
Desde 2006, Alekseyev ve rechazada su solicitud para celebrar una marcha del orgullo gay, pese a lo cual algunos activistas salen a la calle y se enfrentan a los ultranacionalistas y radicales ortodoxos, lo que suele desembocar en choques violentos y detenciones.

Rusia prohibió en 2013 la propaganda de la homosexualidad entre los menores de edad, una ley que las minorías sexuales consideran una flagrante violación de su libertad de expresión.

Según una reciente encuesta, un 37 % de los rusos cree que la homosexualidad es una enfermedad que se debe curar. El artículo 121 del Código Penal de Rusia, que sancionaba con penas de cárcel las prácticas homosexuales, no fue abolido hasta 1993, año en que también se dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental.

Y TAMBIÉN…
Agredidos varios activistas de los derechos de los gais en Moscú.
Miembros del colectivo homosexual intentan sin éxito manifestarse sin permiso.
El País, 2016-05-30
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/30/actualidad/1432995163_872202.html
>
DOCUMENTACIÓN
El colectivo LGTB ruso llama al boicot contra Pfizer por el despido de un trabajador que participó en el Orgullo de Moscú.
Enviado Juli Amadeu | Dos Manzanas, 2015-06-19
http://www.dosmanzanas.com/2015/06/el-colectivo-lgtb-ruso-llama-al-boicot-contra-pfizer-por-el-despido-de-un-trabajador-que-participo-en-el-orgullo-de-moscu.html

viernes, 9 de enero de 2015

#hemeroteca #urss | Moscú, año 1937

Imagen: El País
Moscú, año 1937
La nueva sociedad moscovita que despuntaba en 1937 culminaba con una terrible onda represiva de Stalin
Antonio Elorza | Babelia, El País, 2015-01-09
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/09/babelia/1420804052_732671.html

Hay “annus mirabilis” y “annus horribilis”. En lo que concierne a la historia de Moscú, capital de la URSS, 1937 fue ambas cosas y ello es lo que realza su significación, comparable en ese sentido a lo que representó 1968 para la historia europea. No fue precisamente el azar lo que en uno y otro caso dio lugar al haz de convergencias. Por una parte, el proceso de mutaciones económicas soviéticas iniciado tras la “deskulakización” y la hambruna de 1932-1933 permitía que por primera vez despuntase el alumbramiento de la nueva sociedad, y nada mejor que Moscú, la sede del poder, para expresarlo. Pero en la vertiente opuesta, la onda represiva de Stalin, desencadenada tras el asesinato de Kirov, culminaba en 1937 con la puesta en marcha del Gran Terror. El sueño de la conversión de la patria del socialismo en microcosmos del que surgiera la nueva humanidad se trocaba en una pesadilla, en cuyo interior la destrucción física de los hombres iba a superar todo límite imaginable.

El magnífico libro de Schlögel lleva el título, tal vez inexacto, de “Terror y utopía”. Inexacto ante todo porque el autor lo tituló en alemán “Terror und Traum”, y "Traum" es sueño, no utopía. La dimensión utópica resulta innegable, en cuanto supuesto ideológico fundacional de la Rusia comunista, pero los rasgos de la transformación —desde la planificación de Moscú hasta un fingido consumo de masas— encajan más en el sueño de poder del estalinismo. Como prueba Schlögel al analizar uno tras otro los haces de esa realidad, al modo de las categorías filosóficas del islam siempre impregnadas de religión, cada relato en apariencia positivo encierra el desenlace terrible de la represión, trátese de un congreso de geólogos o del regreso de un patriota exiliado. En esta sucesión de aciertos, el principal consiste en arrancar con la evocación de “El maestro y Margarita”, de Bulgakov, para hablar sobre la vida de los ciudadanos de Moscú bajo la sombra invisible de la NKVD.

A favor de una doble centralidad, la de 1937 como punto de encuentro en el tiempo de los procesos, de cambio y de terror, que caracterizan a la Rusia de Stalin, y de Moscú en cuanto espacio —urbano, sociológico, cultural, político— donde aquellos se concentran, Schlögel va desplegando ante el lector las piezas de un puzle de elementos dispares, pero que una vez reunidos generan una imagen compleja en su gestación —¿qué relación podía existir entre la convocatoria de elecciones y el terror de masas?—, y articulada en los resultados, casi sin fisuras.

El análisis del “cronotopos”, del marco en que se funden tiempo y espacio siguiendo a Bakhtin, da como balance que procesos opuestos en principio respondan a un proyecto deliberado, el del estalinismo, consistente en la creación de la "unidad del pueblo soviético", por la forja de un nuevo sentimiento comunitario en torno a los logros del socialismo, y la permanente depuración, que evitaría toda tentación de pluralismo y oposición interna. El sueño llevaba dentro la inevitable pesadilla. Conviene recordar que si 1937 registra el cénit del terror asesino, en cuanto al Gulag, el máximo se alcanza en 1953, el año de la muerte de Stalin.

Una composición múltiple, donde se suceden las aproximaciones al urbanismo y a la historia cultural, el estudio pormenorizado de los dos primeros grandes procesos más la gestación del tercero (punto culminante del libro en lo político, con la reseña de la celebración del 7 de noviembre por Stalin y los suyos) y la monografía sobre la fábrica de automóviles Stalin, tiene inevitablemente sus puntos débiles (la guerra de España, el acomodaticio embajador norteamericano Davies). Por encima de ello, no es solo un libro que "invite a pensar", como sugiere una reseña. Al lado de “Los susurrantes”, de Orlando Figes, constituye la mejor radiografía de la sociedad soviética bajo Stalin.