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viernes, 5 de mayo de 2017

#hemeroteca #libros #machismo | El lenguaje como herramienta sexista (y la hecatombe que profetizan algunos si se cambia)

Imagen: El Diario / RAE, Real Academia Española
El lenguaje como herramienta sexista (y la hecatombe que profetizan algunos si se cambia).
La ensayista Yadira Calvo publica ‘De mujeres, palabras y alfileres’, una denuncia del machismo en la lengua española. La autora critica la pasividad de la RAE y los pronunciamientos de algunos de sus miembros, como Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte.
Ignasi Franch | El Diario, 2017-05-05
http://www.eldiario.es/cultura/feminismo/lenguaje-herramienta-machismo_0_637986233.html

La lengua española tiene sexo y es masculino. Se alinea con una visión del mundo que parte del hombre, y no del ser humano, como centro. Y esa cosmovisión se materializa en diccionarios y manuales de uso. Esta es la tesis de la filóloga y ensayista Yadira Calvo, que en su nuevo libro, ‘De mujeres, palabras y alfileres’ aborda "el patriarcado en el lenguaje", como indica el subtítulo del volumen.

Calvo, que ya trató los fundamentos machistas de la cultura occidental en 'La aritmética del patriarcado', usa unas formas similares a las de su anterior ensayo: capítulos de lectura ágil, prosa abierta a la ironía y abundancia de citas que exponen las miserias de algunos discursos dominantes.

La naturaleza del lenguaje como instrumento de un grupo de poder (sexista, étnico, colonial) y como reflejo de este recorre el libro. También lo hace su capacidad de contribuir a la perpetuación de estereotipos. Al criticar el uso del género masculino para englobar a hombres y mujeres, Calvo afirma que sexo y género gramatical sí tienen relación. Para ello, cita estudios que evidencian que las personas tienden a asociar términos diferentes a una misma realidad, dependiendo del género gramatical de la palabra que la designa.

"La palabra ‘llave’ tiene género masculino en alemán y femenino en castellano. Cuando en experimentos las personas tuvieron que describirla, quienes hablaban alemán empleaban con más frecuencia palabras como «duro», «pesado», «serrado», «metal», «útil». Quienes hablaban castellano empleaban términos como «dorada», «intrincada», «pequeña», «bonita», «brillante» y «minúscula»", explica la autora.

Calvo cita más experimentos que sugieren que el lenguaje tiene capacidad de influencia en acciones concretas de los individuos. Por ejemplo, describe un estudio de la Universidad de Nueva York: los participantes eran expuestos a palabras con connotaciones más agresivas (fastidiar, molestar o intromisión, entre otras) o más apacibles (respeto, educado, cortés...). Después se les emplazaba a dirigirse a uno de los responsables, que charlaba con otra persona, para medir su reacción. Las personas expuestas a las palabras más agresivas tendían a tardar menos tiempo en interrumpir la conversación.

Por una lengua "que cuente otra historia"
En ‘De mujeres, palabras y alfileres’ se afirma que el lenguaje refuerza la visión del hombre como referente del ser humano, e ideas sexistas como la identificación de masculinidad con fortaleza y feminidad con debilidad. No debe sorprender, por tanto, que su autora reclame cambios como el emprendido por la Academia Sueca, que ha recogido en el diccionario un pronombre personal neutro.

Calvo aboga por una lengua dinámica que se adapte al presente. Describe que el diccionario remite todavía a épocas previas a la normalización del trabajo asalariado desempeñado por mujeres. E incorpora acepciones y asimetrías (como la diferencia entre hombre público y mujer pública) con ecos misóginos.

Ante este deseo de modificaciones, de "una lengua que nos permita armar nuevos pensamientos y contar otra historia", Calvo señala que existe una "policía de la lengua". En diversas páginas del volumen aparecen comentarios de escritores como Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías o Juan Manuel de Prada que ridiculizan las críticas o propuestas feministas.

Las voces de Pérez-Reverte y compañía optan por zanjar un debate o negar la posibilidad de este en aras de unas convenciones que se describen como inmutables. Si estas se modificasen, se produciría el caos y la incomprensión entre hablantes. Estos autores responden con desprecio a lo que consideran "chillidos histéricos" procedentes de "plastas" y "hembristas". En opinión de Calvo, se trata de un inmovilismo ideológico que se disfraza de posicionamiento objetivo y técnico. Pérez-Reverte y Marías son, además, miembros de la Real Academia Española. La institución nombró a su primera miembro numeraria hace solo 39 años.

Las normas de un club históricamente masculino
La RAE es un árbitro principal en el uso de la lengua española. Durante sus 165 primeros años de existencia, la institución sólo admitió a una mujer como académica honoraria, en un extraño caso de precocidad y probable favoritismo entre aristócratas. La ausencia perdurable de mujeres en la Academia, un club masculino hasta fechas recientes, difícilmente favorece que sus miembros consideren el androcentrismo lingüístico como un problema contra el cual intervenir.

Calvo dedica algunas de las páginas más sangrantes de su ensayo a la discriminación de autoras como Emilia Pardo Bazán o Blanca de los Ríos, eternas candidatas que murieron sin entrar en la RAE. Clarín calificó la aspiración de Pardo Bazán, un debate recurrente en la escena literaria española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como "la lucha del histerismo y del cretinismo". Juan Valera escribió que "la Academia se convertiría en aquelarre" si abría la puerta a las mujeres.

Ya en el siglo XX, siguieron las escenas de discriminación sexista, a veces con chanzas públicas sobre la distracción que supondría para los miembros de la RAE tener compañeras femeninas. O sobre el prejuicio que la vida académica podría suponer a una mujer todavía por casar. En algunas ocasiones, se produjeron situaciones rocambolescas: el obispo Leopoldo Eijo y Garay propuso a Blanca de los Ríos como candidata al premio Nobel de Literatura, mientras se negaba a avalar su ingreso en la Academia y el de cualquier otra candidata: "Las únicas faldas que entrarán son las mías", afirmó.

El sexismo no quedó enterrado con la incorporación de la primera académica numeraria, Carmen Conde, hace 39 años. Calvo recuerda que, ya en 1996, Fernando Lázaro Carreter afirmó que "jamás hubo actitud discriminatoria" contra las mujeres, a pesar de las amplias evidencias en forma de textos públicos o correspondencia de antiguos miembros.

En fechas recientes, la institución ha evidenciado su oposición a la búsqueda de un lenguaje menos sexista. A través de un informe sobre la materia (firmado por el académico Ignacio Bosque), se erigió en un imprevisto defensor del lenguaje real por encima del "lenguaje oficial". Si se cumpliesen las recomendaciones de las guías de lenguaje inclusivo, "no se podría hablar", afirmó Bosque.

miércoles, 19 de octubre de 2016

#hemeroteca #libros #machismo | De Platón a Kant: las frases más machistas de los pilares de la filosofía occidental

Imagen: El Diario / Arthur Schopenhauer
De Platón a Kant: las frases más machistas de los pilares de la filosofía occidental.
En ‘La aritmética del patriarcado’, Yadira Calvo repasa las legitimaciones del sexismo o la misoginia a través de la ciencia o las humanidades. El libro incorpora multitud de citas e ideas de autores como Aristóteles, Darwin, Kant, Rosseau o Schopenhauer.
Ignasi Franch | El Diario, 2016-10-19
http://www.eldiario.es/cultura/libros/frases-machistas-filosofos_0_567993873.html

‘La aritmética del patriarcado’ (Bellaterra, 2016) es una especie de museo de la vergüenza con el que la ensayista Yadira Calvo se propone denunciar los pilares machistas de la cultura occidental. Lo hace encadenando cita tras cita de autoridades de la ciencia y las humanidades. La autora nos muestra así la ubicuidad de discursos que, con un tono variable, han dado cobertura intelectual a la exclusión o subordinación de las mujeres.

Calvo cita a multitud de pensadores e investigadores: clásicos de la cultura grecolatina (Aristóteles, Platón), referentes del cristianismo hispánico (Fray Luis de León, Fray Antonio de Guevara), autores clave en el desarrollo científico de Occidente (Charles Darwin) o revolucionarios (Pierre-Joseph Proudhon).

Abarca, por tanto, periodos históricos y disciplinas muy diversas, y eso implica una cierta exigencia hacia el lector. Pero la costarricense despliega su discurso con una prosa cercana, poco dada a los tecnicismos, muy abierta al uso de la ironía y el sarcasmo.

Filósofos del sexismo
A lo largo de las páginas del ensayo, aparecen frases despreciables de algunos de los principales pensadores del canon filosófico imperante. Para Hegel, las mujeres “no están hechas para las ciencias más elevadas”, Auguste Comte habló de la “debilidad intrínseca de su raciocinio” y Fichte afirmó que “en el matrimonio, la mujer expresa libremente su voluntad de ser anulada ante el Estado por amor al marido”.

También aparece mencionado el anarquista Pierre Joseph Proudhon, para quien el impulso sexual femenino era “lo más bajo y repugnante que existe en la naturaleza”. Otto Weininger, autor de ‘Sexo y carácter’, equiparó el feminismo con la prostitución.

Calvo también dedica varias páginas al programa educativo, relamido y extremadamente paternalista, que Kant hubiese destinado a las mujeres. Y recoge citas de Arthur Schopenhauer: "Solo infundiéndoles temor puede mantenerse a las mujeres dentro de los limites de la razón". El filósofo germano aparece de manera reiterada en el libro. Según Schopenhauer, ellas “se quedan niñas toda la vida”, solo resultan atractivas hasta los 28 años y nunca poseen inteligencia. Esa “miopía intelectual” que les atribuye explicaría que nunca fuesen capaces “de producir una obra perdurable”.

Ciencia al servicio de la exclusión
Calvo también traza líneas de unión entre machismo e imperialismo, entre la infantilización sufrida por las mujeres y los hombres no blancos. En el ámbito literario, compara el colonialismo de Robinson Crusoe con el paternalismo del ‘Emilio’ de Jean-Jacques Rosseau.

Además, la ensayista recuerda que la ciencia también ha legitimado roles sociales subalternos o esclavos, a través de mediciones de cráneos y pesajes de cerebros. Para el paleontólogo E. D. Cope, las características de las mujeres eran similares a las de “los hombres durante el estadio inicial de su desarrollo”. El naturalista Ernest Haeckel también afirmó que las mujeres y los hombres negros representaban el mismo estado evolutivo “que los niños varones blancos”.

A lo largo de la historia y durante siglos, han pervivido nociones vergonzantes en el campo científico. El útero se ha considerado un órgano errante cuyos movimientos, debidos a la falta de sexo y embarazos, provocaban todo tipo de enfermedades. También se ha visto la menopausia, incluso en plena era hippie, como un proceso enfermizo que sume en el trastorno mental.

Un psiquiatra popular, Robert A. Wilson, animaba a consumir estrógenos para combatir “la miseria indecible del alcoholismo, la drogadicción, el divorcio y los hogares rotos” derivados del fin de la edad fértil.

Calvo nos recuerda con su contundente sucesión de ejemplos que el sexismo y el machismo yacen en las raíces de nuestra cultura. Una contribución intensa que cuestiona unos discursos que todavía impactan y resuenan en nuestro presente.

miércoles, 13 de enero de 2016

#libros #patriarcado | La aritmética del patriarcado

La aritmética del patriarcado / Yadira Calvo.
Barcelona : Bellaterra, 2016 [01-13]
250 p.
Colección: Serie General Universitaria ; 169.
ISBN 9788472907447 / 15 €

/ ES / ENS
/ Filosofía / Historia / Machismo / Misoginia / Patriarcado / Sexismo

En esta obra se analizan y cuestionan los argumentos fundamentales construidos a través de los siglos para explicar y legitimar la dominación masculina hasta nuestros días. El texto considera principalmente discursos filosóficos, científicos y religiosos, tanto por la autoridad de que gozan como por la forma en que se autocomplacen. Además evidencia el modo en que los autores enmascaran sus propios intereses y defienden sus viriles privilegios: unos atribuyen el desnivel entre los sexos a supuestas deficiencias de carácter fisiológico, intelectual y moral inherentes a la naturaleza femenina; otros a castigo o deseo expreso de Dios que desde la creación dio preferencias a un sexo sobre el otro. Hubo incluso quien no dudó en contradecir sus propios principios generales de igualdad para hacer de las mujeres la excepción; y hubo quien tasó numéricamente el valor respectivo de unos y otras en base a una curiosa aritmética patriarcal que fijaba la medida de lo justo.