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jueves, 11 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #delitosdeodio | Detenido por amenazar con decapitar a una rapera musulmana que defendió al colectivo LGTBI por TikTok

La Vanguardia / Miss Raisa //

Detenido por amenazar con decapitar a una rapera musulmana que defendió al colectivo LGTBI por TikTok.

El sospechoso es un consultor de asuntos religiosos con antecedentes por racismo y antisemitismo y fue arrestado al llegar al aeropuerto de Madrid procedente de Inglaterra.
Germán González | El Mundo, 2022-08-11
https://www.elmundo.es/cataluna/2022/08/11/62f4b34dfc6c8357588b457b.html 

El pasado junio, Miss Raisa, nombre artístico de Imane Raissali, publicó un vídeo en TikTok en el que exponía su punto de vista inclusivo como musulmana de la homosexualidad y la comunidad LGTBI. Como es habitual, ante el anonimato y la impunidad de internet, la publicación recibió numerosos insultos y comentarios humillantes de usuarios de esta red social que atacaban a la rapera catalana pero de origen marroquí por sus opiniones.

Sin embargo, uno de los comentarios captó la atención de la Unidad Central de Delitos de Odio y Discriminación (UCDOD) de los Mossos d'Esquadra ya que además de insultos por ser mujer y musulmana amenazaba de muerte a la rapera e instaba y justificaba su asesinato y decapitación, basándose en argumentos religiosos.

Por eso, los Mossos identificaron al sospechoso y descubrieron que tenía varios perfiles en redes sociales en los que se presentaba como consultor y predicador de asuntos religiosos, y que actualmente reside en la ciudad inglesa de Birmingham. El pasado día 4 se detectó que el presunto autor de los hechos había llegado en un vuelo al aeropuerto de Madrid y la Policía Nacional le detuvo por la orden de detención emitida por los Mossos d'Esquadra.

Los agentes remarcan que tiene antecedentes por un delito de odio hacia el colectivo LGTBI y por antisemitismo, por el que ya fue detenido en 2021. Ahora le imputan otra vez este delito de odio además de amenazas contra la artista tras publicar un vídeo en TikTok en el que explicaba su visión inclusiva como musulmana de la homosexualidad y del colectivo LGTBI.

Tras pasar a disposición judicial ante el juzgado de instrucción en funciones de guardia de Madrid, el detenido quedó en libertad con la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 1.000 metros, la prohibición de comunicarse con ella, retirada del pasaporte, prohibición de salida del país y de utilizar internet.

Y TAMBIÉN…
¿Quién es la rapera musulmana que defiende al colectivo LGTBI?

“No hace falta ser gay para defender a esta comunidad como corresponde”
Domingo Marchena | La Vanguardia, 2022-08-12

domingo, 31 de julio de 2022

#hemeroteca #velos | “Me quito el velo” o la lógica neoliberal de los discursos del sufrimiento

El Salto / Graffiti de Ms Saffaa //

“Me quito el velo” o la lógica neoliberal de los discursos del sufrimiento.

La decisión de una rapera famosa respecto al velo invita a reflexionar sobre qué implican este tipo de confesiones públicas, tanto en los debates feministas como en los antirracistas.
Natalia Andújar | El Salto, 2022-07-31
https://www.elsaltodiario.com/opinion/me-quito-velo-logica-neoliberal-discursos-sufrimiento 

“Esto no es un debate, solo es un comunicado (...). He decidido quitarme el velo”. Así empieza el último vídeo de la rapera e influencer Imane Raissali, conocida como Miss Raisa, que cuenta con cerca de 700.000 vistas en TikTok. Efectivamente, el hecho de que una mujer decida cubrirse o no, no debería ser motivo de debate. Sin embargo, más allá de la decisión personal, el análisis del discurso utilizado puede ayudarnos a reflexionar sobre lo que está en juego con este tipo de confesiones públicas, tanto en los debates feministas como en los antirracistas.

El comunicado se presenta bajo un prisma emocional: “el vídeo más importante (...) y el más impactante para vosotros”, “es de lo más difícil que he hecho en mi vida”; y desde un punto de vista individual: “mi ser”, “mi persona”, “mis verdaderas virtudes”. Todo ello sirve como introducción para anunciar que ha decidido quitarse el velo debido a la presión de la comunidad musulmana, que aparece retratada como mayoritariamente violenta, intransigente y dogmática: “muchos esperan un pequeño fallo para atacarte”, “estos últimos años de mi vida he sentido una persecución masiva por parte de algunos musulmanes”, “aquellos mismos de los que recibí y recibo amenazas e insultos”; e hipócrita: “al mismo tiempo existe una cantidad de hipocresía increíble”, confirmando, así, la visión dominante (negativa) del islam.

Otra de las causas evocadas es el peso que supone la exigencia constante de ejemplaridad por parte de esa misma comunidad: “señalándome que yo no era digna de usar un velo”. Así, se opone la libertad individual para decidir quitarse el velo: “por primera vez en mi vida solo me importa lo que pienso y siento yo”, frente a una imposición colectiva de unos estándares conservadores y machistas: “siempre se me ha reducido a un trozo de tela, como si fuera lo más valioso de mi persona”, “llevo toda la vida siendo servicial, siendo obediente, haciendo lo que se espera de mí”. Al mismo tiempo, afirma que no es una prenda que la represente y no siente que la identifique.

En otras palabras, evoca una dimensión sociológica y política del velo, como “símbolo de identidad”, vaciado de cualquier dimensión espiritual, “que te coloca en unas responsabilidades que no eliges, como representar a una comunidad”. Paradójicamente, denuncia que el velo (y por extensión la comunidad musulmana) reduce a las mujeres musulmanas a su dimensión religiosa, cuya supuesta consecuencia es la marginación del resto de la sociedad: “solo quiero ser reconocida como un buen ser humano, con buenos valores”. Se trata de la visión dominante, vehiculada por los medios de comunicación, utilizada por las propias instituciones e instrumentalizada por la extrema derecha, por ciertos sectores de la izquierda y del feminismo ilustrado, que defienden las tesis culturalistas, esto es, que las culturas de las personas migrantes son esencialmente patriarcales y misóginas debido al islam, como una prolongación de las lógicas coloniales. Es decir, son las propias mujeres musulmanas con velo las que se marginan al aceptar una religión que las oprime. Quienes sufren discriminación pasan a ser, entonces, responsables de su propia discriminación.

Como hemos visto, se trata de un discurso centrado en el ‘yo’, en la experiencia personal, que se utiliza como fuente de verdad por ser una voz “auténtica”, invisibilizando, así, la complejidad y diversidad de experiencias, que son subjetivas por definición. Tal y como señala la socióloga Chi-Chi Shi, “el uso del sufrimiento individual responde a la lógica del neoliberalismo y la individualización, que ha surgido de este, ha sustituido las ideas de emancipación por una exigencia de visibilidad y de deconstrucción de estereotipos de las personas oprimidas”(1). En ese sentido, las reacciones negativas que ha provocado el comunicado ponen de relieve una pugna desigual por el control de la representación. La falta de referentes positivos, que dignifiquen al colectivo musulmán, oprimido y precarizado, y que contrarresten los prejuicios contra el islam, puede explicar, en parte, la exigencia de ejemplaridad hacia las influencers (en definitiva, hacia individualidades). Esta tiene que ver con la necesidad de suplir la falta de organización colectiva, de proyectos políticos autónomos de emancipación.

Por otro lado, quienes insultan, amenazan, anatematizan a una mujer concreta por quitarse el velo, acusándola de buscar únicamente un interés personal o de aprobación social, en realidad, han comprado el marco ideológico de la extrema derecha. Reproducen sus lógicas al denigrar a las personas que defienden el feminismo, los derechos civiles, el multiculturalismo y los derechos LGTB, a las que acusan de ser Social Justice Warrior. Ahora bien, como afirma la periodista Louisa Yousfi, debemos ser conscientes de que el mercado instrumentaliza la figura de la musulmana “moderna”, “emancipada”, “empoderada”, que pasa a ser un objeto de consumo: “¿Cómo es posible no darse cuenta de la manera en la que nos presentan como mujeres con glamur, que nos propulsan como embajadoras de la ‘cultura urbana’ en la industria del entretenimiento, ofreciendo al público, en general, soportes de identificación más abiertos y más atractivos? Y eso, a costa, incluso, de nuestra autenticidad. Una no vende su cultura impunemente. No se trata, en este caso, de apropiación cultural sino de explotación cultural: invertimos una energía impresionante en construir una parte de visibilidad, en fundirnos en lo universal. Lo universal se empacha y nos escupe inmediatamente después”(2).

En conclusión, debemos tener cuidado con el efecto paralizante que puede provocar la expresión del sufrimiento personal, si está desvinculado de las luchas colectivas, ya que nos encierra en una identidad de víctima, como si nuestras opresiones nos definieran, lo que nos acaba despolitizando, al impedir que imaginemos un futuro diferente. La denuncia del sufrimiento personal no debe hacernos perder de vista que las opresiones responden a lógicas de dominación sistémicas y que no se trata de simples prejuicios que desaparecerán mediante la inflación de imágenes positivas (una rapera con velo que denuncia el racismo que sufre, una estudiante que saca las mejores notas de selectividad o un atleta que nos trae una medalla). Debemos apelar a la responsabilidad de los colectivos discriminados para que se organicen políticamente y trabajen en pos de una autonomía colectiva, intelectual y material.

(1) Chi-Chi, S. (2018) Defining my Own Oppression : Neoliberalism and the Demands on Victimhood in Historical Materialism, 26 (2) : 271-295
(2) Yousfi, L. (2022) Rester barbare, Paris, La Fabrique éditions.

martes, 19 de julio de 2022

#hemeroteca #identidadnobinaria | El rapero Lil Uzi Vert cambia su pronombre de identidad de género a "elle"

Google Imágenes / Lil Uzi Vert //

El rapero Lil Uzi Vert cambia su pronombre de identidad de género a "elle".

EFE | La Vanguardia, 2022-07-19

https://www.lavanguardia.com/vida/20220719/8419334/rapero-lil-uzi-vert-cambia-pronombre-identidad-genero-elle.html 

El rapero estadounidense Lil Uzi Vert ha cambiado los pronombres con los que define su identidad de género a "they/them" (traducible como "elle/elles"), un paso destacable en el mundo del hip hop, predominantemente masculino y en el que no se conocen muchos casos de artistas abiertamente LGTBI.

El cantante de ""XO TOUR Llif3" puso ayer en su cuenta de Instagram los pronombres, lo que dio lugar a especulaciones sobre si se estaba identificando como no binario (término que engloba identidades de género más allá de hombre o mujer), y este martes su representante confirmó la noticia a la publicación musical Pitchfork.

Lil Uzi Vert, cuyo nombre real es Symere Bysil Woods y que tiene 26 años, saltó a la fama hace cuatro años al ser nominado como mejor nuevo artista en los Grammy y ha colaborado con estrellas como The Weeknd, para quien fue telonero, la banda de trap Migos o el cantante pop Justin Bieber.

No es el primer artista que se identifica como no binario, ya que en la escena pop varias cantantes lo han hecho en los últimos años, como Demi Lovato o Halsey, pero sí es una de las pocas figuras del hip hop en EE.UU. que se atreven a hablar de su sexualidad y su género cuando se salen de la heteronormatividad.

En ese sentido, Lil Nas X es considerado el primer rapero abiertamente homosexual en alcanzar un estatus de celebridad, y su último disco, "Montero", es un alegato LGTBI que combina hip hop y pop.

domingo, 17 de julio de 2022

#hemeroteca #trans #musica | Villano Antillano, una pionera queer en la música urbana

Público / Villano Antillano //

Villano Antillano, una pionera queer en la música urbana.

La artista puertorriqueña es uno de los nuevos referentes del panorama musical tras su colaboración con el productor Bizarrap. Sus canciones de rap llegan cargadas con crítica social y reivindicaciones feministas y LGBTIQ+.
Silvia García Herráez · EFE | Público, 2022-07-17
https://www.publico.es/culturas/villano-antillano-pionera-queer-musica-urbana.html 

Hasta hace poco más de un mes la cantante puertorriqueña Villano Antillano era una artista relativamente desconocida más allá de ciertos círculos reducidos, sin embargo, en cuestión de días llegó a ser una de las reinas de la música rap y una de las pioneras del movimiento 'queer' dentro de la música urbana.

Todo ocurrió gracias a su colaboración con el famoso productor argentino Bizarrap, en la Music Session #51 que ya suma más de 56 millones de reproducciones en YouTube, lo que hizo que público y medios pusieran el foco en su figura. "Siento que ha sido una súper bendición y estoy encantada con todo lo que está pasando. Nunca me hubiera imaginado el nivel al que llegaría la canción", reconoce a EFE en una entrevista tras su paso por Madrid para celebrar el Orgullo.

Villana Santiago Pachecho (Bayamón, Puerto Rico, 1995), más conocida por su nombre artístico Villano Antillano o simplemente Villano, reconoce que sintió cierta presión cuando supo que iba a hacer una colaboración con Bizarrap, ya que los fans del productor son "muy fieles y duros".

"Antes de grabar, no se cómo se enteraron de que la siguiente iba a ser yo y me escribían mensajes, lo que hacía que me pusiera más tensa. Pero una vez ya hecha, reconozco que estoy contenta con el resultado y que la pasé muy rico", admite. La artista conoció al productor de Buenos Aires por medio del cantante Bad Bunny, quien les presentó durante un evento en Las Vegas (Estados Unidos). Unos meses después, Bizarrap le propuso realizar una sesión conjunta, que ella aceptó de inmediato.

Antillano es una cantante que pretende dar voz a la comunidad LGTBIQ+ y a las mujeres. A través de las letras de su música, esta artista transgénero aprovecha para hacer crítica hacia una sociedad que todavía está muy lejos de proteger los derechos de la comunidad LGTBIQ+ y del feminismo. "De mí nace un deseo de contar mi historia, de manifestarme tal y como soy y defender lo que soy a través de la música. Para mí es muy importante llegar a tanta gente, que se sientan atraídas por mi propuesta. Especialmente lo noto en chicas, hay como una nueva voz (...). El mundo de la música urbana está cambiando y esto ha sido posible gracias a la lucha de muchas mujeres", afirma.

Cuenta que desde siempre ha querido ser cantante y dedicarse a la música, ya que en su casa "se bebe mucha cultura y arte". A los 17 años comenzó a componer canciones, pero no fue hasta hace unos tres años cuando decidió publicarlas. "Empecé a hacer música un poco como terapia, para poder ventilar, hasta cierto punto, todos mis sentimientos y contar mi historia, la historia de mi transición. Escogí el rap porque era el medio perfecto en el que podía expresar mis sentimientos y las metáforas. Ahí me di cuenta de que tenía mucho coraje y la gente se volcó conmigo", detalla.

Aunque le enorgullece ser parte del movimiento de cambio de la música urbana -al ser mujer y trans- y darle voz a varios colectivos, lo que ha supuesto que sea una de las artistas de referencia para las nuevas generaciones, Antillano confiesa que "siente algo de respeto". "Es un orgullo, no te voy a mentir, porque veo cómo las chicas trans de ahora pueden tener referentes que otras generaciones no han tenido, pero a su vez es una responsabilidad. No quiero estar en el punto de mira todo el rato, al fin y al cabo, soy un ser humano que comete errores", cuenta.

Tras lanzar el pasado jueves "KLK", una canción que, según describe la artista, es como "pop caribeño y viene con energías muy pícaras y atrevidas para bailar y dejarse llevar, por la música o por la conquista de la noche", la artista boricua piensa ya en centrarse en grabar el disco, que si todo va bien saldrá el próximo año.

miércoles, 8 de junio de 2022

#hemeroteca #homofobia | Lil Nas X denuncia el ninguneo de los premios BET por «homofobia»

Jenesaispop / Lil Nas X //

Lil Nas X denuncia el ninguneo de los premios BET por «homofobia».

Jordi Bardají | Jenesaispop, 2022-06-08

https://jenesaispop.com/2022/06/08/435308/lil-nas-x-denuncia-la-homofobia-de-los-bet-tras-obtener-0-nominaciones/ 

Lil Nas X es uno de los artistas afrocamericanos más populares del momento, pero no hay manera de que los premios BET le reconozcan. Ni en 2021 ni en 2022, a los «Black Entertainment Awards» le ha parecido que Montero merezca su aprobación, pese a haber lanzado hits del tamaño ‘Industry Baby‘ con Jack Harlow (curiosamente, el autor de ‘First Class’ sí ha sido nominado, y es blanco) Lil Nas sí recibió una nominación a Artista revelación en los premios BET en 2020 y además ha actuado dos veces en la ceremonia.

El rapero ha llegado tan lejos de atacar a los BET en su nueva canción, ‘Late to da Party’, que está avanzando en TikTok y cuenta con la frase «que jodan a los BET». En la canción, Lil Nas recuerda los múltiples récords que tiene en su haber.

Los BET reconocen anualmente a los mejores músicos, actores o deportistas afroamericanos en Estados Unidos, y Lil Nas X está convencido de que los premios sufren un problema de homofobia interiorizada que le lleva a ningunearle año tras año pese a encontrarse en su mayor momento de popularidad. Montero no entiende por qué los Grammy sí le valoran (tiene dos gramófonos en su haber, y una nominación a Álbum del año) y los premios de la música negra, en cambio, hacen ver que no existe, o lo parece.

En Twitter, el autor de ‘MONTERO‘ ha explicado que sus críticas no tienen tanto que ver con el hecho de recibir nominaciones o premios, sino con que «las personas gays negras tenemos que luchar para que se nos reconozca porque, incluso cuando estamos en la cima, tenemos que fingir que somos invisibles». El artista se pregunta cómo es posible que «me reconozcan los premios más importantes del mundo» mientras «mi propia gente no me concede una sola nominación». Algunas personas han alzado la voz en contra de las declaraciones de Lil Nas para apuntar que él es un artista de pop y no de R&B o de hip-hop, pero los BET no valoran exclusivamente estos dos géneros, y de hecho cuentan con una categoría de pop en la que sí han estado nominados Drake o Doja Cat, entre otros.

De manera clave, Montero puntualiza que lo que a los BET le puede causar rechazo de él no es su música, ni siquiera el hecho que sea gay, sino su expresión de género. Cuando un tuitero le recuerda que Tyler, the Creator y Frank Ocean sí han recibido nominaciones en los premios de la música negra, Lil Nas X plantea: «amo a Frank y Tyler hasta la muerte pero ¿podemos admitir que a los hombres queer se les respeta más cuando hacen cosas menos femeninas? ¿O me lo estoy inventando?» Cuando otra persona le dice que debería dejar de convertir su orientación sexual en «toda su personalidad», Lil Nas responde que los «hombres negros deberían seguir haciendo que ser gay es toda su personalidad mientras sigan siendo encarcelados o asesinados en varios países por ello».

En otro mensaje, el autor de ‘Old Town Road’ cuenta que recientemente acudió con su familia a un club gay por primera vez, y que se sintió «aliviado». «Una cosa es que tu familia sepa que eres gay y otra es que realmente lo reconozcan e intenten desaprender el odio hacia ello», añade. Una historia que se puede extrapolar a lo que está pasando con los BET.

En respuesta a las declaraciones de Lil Nas X, los BET han contestado que «aman» a Lil Nas X y han recordado las veces que ha actuado en la gala, así como su única nominación, y han puntualizado que el rapero no ha recibido nominación alguna porque ninguno de los «500 profesionales que conforman la Academia de los BET» le ha propuesto. Es la Academia, y no el propio programa, el que se encarga de elaborar las nominaciones.

viernes, 9 de abril de 2021

#hemeroteca #queer #musica | El rapero ‘queer’ de 21 años que desafió a la extrema derecha estadounidense para llegar a lo más alto de las listas de éxitos

Imagen: El País / Lil Nas X

El rapero ‘queer’ de 21 años que desafió a la extrema derecha estadounidense para llegar a lo más alto de las listas de éxitos.

Lil Nas X, el artista curtido en Twitter y TikTok, ha sabido transformar la ola de odio que ha provocado su último vídeo, una desternillante bajada homoerótica al infierno, en la perfecta maquinaria promocional. El tema tiene visos de convertirse en la canción del verano.
Juanjo Villalba | ICON, El País, 2021-04-09
https://elpais.com/icon/cultura/2021-04-09/el-rapero-queer-de-21-anos-que-desafio-a-la-extrema-derecha-estadounidense-para-llegar-a-lo-mas-alto-de-las-listas-de-exitos.html

'Montero (Call Me By Your Name)' es el nuevo sencillo de Lil Nas X (nacido en 1999 con el nombre de Montero Lamar Hill) y esta es, a bote pronto, la cronología del tema. En julio de 2020 colgó un vídeo en Twitter en el que se le veía conduciendo mientras escuchaba un extracto de la canción. El clip, de solo 38 segundos y que sigue fijado en su canal, lleva más de 21 millones de reproducciones. En el intermedio de la última Super Bowl, el rapero protagonizó un anuncio de la firma de tecnología Logitech en el que su futuro sencillo sonaba de fondo. La final de la NFL es uno de los mayores escaparates mundiales para cualquier artista y aunque este año el evento tuvo los peores datos de audiencia desde 2007, rozó igualmente los 100 millones de espectadores.

La canción fue publicada el 26 de marzo, en un disco con portada del español Filip Custic, y ya ha llegado al número uno en el Reino Unido e Irlanda. El vídeo, un delirio ‘kitsch’ (en sus tres minutos de duración, el artista cae del cielo al infierno y termina seduciendo, con sus botas de tacón alto, al mismo demonio), ha sido un éxito que ha rebasado los 100 millones de reproducciones. Unos 10 millones de visionados cada día de media. En Spotify ha alcanzado los 95 millones de reproducciones. Todo esto ha provocado que el lanzamiento de ‘Montero (Call Me By Your Name)’ haya sido calificado por algunos expertos de internet como ejemplar. La edición estadounidense de ‘Forbes’ se ha referido a toda la operación como “una guerra cultural que está dando resultados”.

“La clave del éxito de la campaña de Lil Nas X está en la combinación de dos conceptos: el uso del humor irónico tan característico de la Generación Z, a la que él pertenece, y la interacción con la comunidad”, considera la experta en redes sociales Janira Planes, autora de la ‘newsletter’ 'Truffle Season' sobre tecnología, memes y cultura de internet. “En su Twitter abundan publicaciones virales citando de manera irónica a comentaristas conservadores y construye tuits con la lógica ‘memética’ de la plataforma. En YouTube se disculpa falsamente, ahora que los vídeos de disculpa por escándalos son un género en sí mismos, por haber sacado unas zapatillas satánicas. Publica también vídeos extraoficiales que alimentan el discurso y aportan nuevos sonidos con los que jugar y crear contenido. En TikTok aprovecha el contenido generado por los usuarios con su canción y lo republica en su perfil”.  

Pero, ¿quién es Lil Nas X?
Lil Nas X nació en 1999 en Atlanta (Georgia). Con orígenes británicos por parte de padre y dominicanos por parte de madre, lo bautizaron como Montero Lamar Hill en homenaje al Mitshubishi Montero, el coche soñado que su madre nunca tuvo. La familia no poseía recursos económicos para pensar en todoterrenos japoneses. Cuando Montero tenía seis años, sus padres se separaron y pasó su infancia viviendo entre dos hogares. A los nueve se mudó definitivamente con su padre a un pueblo a las afueras de Atlanta llamado Austell, lo que según reconoció años después a un reportero de 'Rolling Stone', tal vez le salvó la vida. “Pasaban tantas cosas en Atlanta que si hubiera crecido allí, probablemente me habría juntado con la gente menos adecuada”, declaró.

Debido a este ambiente suburbano, aburrido y solitario se refugió en internet. Y lo hizo en un momento clave, justo cuando los memes empezaban a considerarse una forma de entretenimiento en sí misma y, probablemente, en la unidad mínima de comunicación entre la Generación Z. Montero se zambulló en aquella tendencia que, pocos años después, sería su billete a la fama.

Con 16 años, el sueño de Montero era hacerse un hueco en internet como creador de contenidos. Pero no sabía por dónde empezar. Al principio subía vídeos cómicos a Facebook o la desaparecida Vine, pero pronto se dio cuenta de que lo que mejor se le daba era Twitter. Bajo el alias de “Nas” empezó a acumular seguidores colgando chistes sobre su altura (mide casi 190 centímetros) o irónicas reflexiones sobre el escaso control de las armas en Estados Unidos.

En 2018 dejó los estudios con un nuevo sueño: dedicarse a la música. Sus padres no aceptaron la decisión y él se mudó a vivir con su hermana. Estaba convencido de que la fama que había atesorado los dos años anteriores con sus vídeos podría ayudarle a llamar la atención en el mundo de la música. Acertó. 'Old Town Road' es la canción de ‘country rap’ que supuso su ascensión al estrellato y que creó de forma totalmente casera, sin discográficas ni publicistas y con una campaña 100% independiente, basada en su conocimiento del medio. Cómo se produjo el éxito de este tema es clave para entender lo que ha pasado con ‘Montero (Call Me By Your Name)’.

Hacer un superéxito por aburrimiento
Lil Nas X contó a Rolling Stone que empezó a hacer música “por aburrimiento” a finales del 2018. Se gastó solo 50 euros en la creación de ‘Old Time Road’: 30 en una base que compró por internet a un productor holandés y otros 20 para grabar las voces en menos de una hora aprovechando la oferta ‘20 dollar Tuesdays’ (‘Martes a 20 dólares’) de un estudio de grabación de Atlanta llamado CinCoYo.

El objetivo era que la canción se hiciera viral tanto en Twitter como en la nueva red social de la que por entonces se empezaba a hablar en el mundo occidental: TikTok. Sabía que su principal arma eran los memes que creaba para Twitter. Lil Nas X es un personaje extremadamente divertido y ácido, algo que siempre funciona. Por otro lado, cuando estaba preparando la canción, sus seguidores andaban obsesionados por el recién estrenado videojuego 'Red Dead Redemption 2', que transcurre en el Oeste. “El plan era utilizar ‘Old Town Road’ en la máxima cantidad de memes posible hasta que calase en la gente”, le contó a ‘Rolling Stone’. Según narró, llegó a crear unos cien memes con el tema hasta que finalmente dio el salto a TikTok y la cosa se le fue de las manos.

Los usuarios de esta red convirtieron ‘Old Town Road’ en la canción del verano de 2019 y la utilizaron masivamente en el #Yeehaw challenge, que consistía en subir un vídeo en el que se transformaban en ‘cowboy’ –o ‘cowgirl’– tras uno de los clásicos ‘jump cuts’ de TikTok (los cortes en los que, tras un salto, un usuario aparece con otro atuendo, todo ello magia de la edición casera).

El resultado fue el éxito masivo: su remix, con la participación de Billy Ray Cyrus, mito del ‘country’ y padre de Miley Cyrus, llegó al número uno en la lista Billboard de Estados Unidos y se coronó como la canción más exitosa del año en aquel país. El tema actual, ‘Montero’, nace de un momento diferente (Lil Nas X ya es una celebridad), pero en el fondo se ha basado en el mismo sistema promocional: poner a trabajar internet para su beneficio. Especialmente, a sus enemigos.

Un plan de ataque con dos frentes principales

La letra de la nueva canción de Lil Nas X es un catálogo de perversiones; y el vídeo, dirigido por la directora Tanu Muino (autora del clip para 'Juro que', de Rosalía), y el propio artista son un derroche de colorido e imagen digital que nos acaba situando en el epicentro del pecado. Al principio vemos cómo el de Atlanta es tentado por una serpiente con rostro humano en el Jardín del Edén, posteriormente es juzgado en un tribunal frente al que acaba muriendo y descendiendo a los infiernos subido a una barra de ‘stripper’, donde le hace un baile sexy al mismísimo demonio, al que luego acaba liquidando para declararse él mismo nuevo Rey de las Tinieblas.

En paralelo al lanzamiento del vídeo —en colaboración con la agencia de publicidad / colectivo artístico MSCHF—, Lil Nas X puso a la venta los Satan Shoes, una edición de 666 pares personalizados de Nike Air Max 97 con un pentagrama dorado colgando de los cordones y que aparentemente llevan una gota de sangre humana mezclada con el líquido rojo que rellena sus suelas. El precio de salida de las deportivas es de 1.018 dólares (856,33 euros), debido a una cita de la Biblia, Lucas 10:18. El versículo 18 del capítulo 10 del Evangelio de San Lucas que literalmente dice: “Él les dijo: ‘Yo estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo”. Nike acaba de paralizar la comercialización de las zapatillas argumentando que hay una violación del ‘copyright’ de su diseño original. Eso sí, la firma ha demandado al colectivo MSCHF, no al propio Lil Nas X, una estrella demasiado popular entre la juventud como para meterse con ella.

Pero esto no es nada comparado con el que parecía ser el verdadero objetivo de Lil Nas X: que los conservadores estadounidenses le hicieran la campaña gratis. El polarizado panorama político de su país, la actitud abiertamente sexual y ‘queer’ [una identidad de género y sexual diferente a la heterosexual y cisgénero] del cantante en el vídeo y el desvergonzado coqueteo con el satanismo que destila toda la promoción han provocado en la derecha religiosa estadounidense el mismo efecto que echar un litro de sangre en una piscina llena de pirañas. ¿Y dónde ha ido a quejarse toda esta gente? Efectivamente, a Twitter, el lugar en el que el autor de ‘Montero’ se mueve mejor.

Tú me criticas, yo me forro
En la red del pajarito, Lil Nas X se ha puesto el uniforme de tuitero y se ha pasado varios días respondiendo con sorna a todos sus críticos mientras la popularidad de su vídeo aumentaba. Los liquidaba con una respuesta rápida y humillante tras otra. Kristi Noem, gobernadora republicana de Dakota del Sur: ”¿Eres gobernadora y vienes aquí a tuitear sobre zapatos? ¡Ponte a hacer tu maldito trabajo!”; el pastor protestante Greg Locke: “¡Voy a ‘samplearte’!”; o la influencer de derechas Candace Owens: ”Sabes que has hecho algo bien cuando esta mujer se pone a hablar de ti”, han sido algunos de los múltiples críticos a los que el rapero ha respondido con rapidez.

La canción, el vídeo y las zapatillas. Todo ha sido un gran cebo para los profetas de la ultraderecha estadounidense, que han picado dándole una oportunidad de oro para usar la controversia, responder con la inmediatez propia de un nativo de las redes y, de paso, hacerse de oro. Con más de 12 millones de seguidores en TikTok, esta vez Montero no ha necesitado a nadie para poner a cientos de usuarios a subir vídeos con su canción. El miércoles, él mismo lanzó en la red china el desafío #PoleDanceToHell , que ya acumula más de 18 millones de reproducciones.

Todavía es pronto para saber si el éxito de ‘Montero (Call Me By Your Name)’ igualará al de ‘Old Town Road’. Por ahora, parece que su presencia en listas puede extenderse durante meses y convertirse, de nuevo, en una de las canciones del verano en los países anglosajones. Pase lo que pase con ella, su lanzamiento ha sido toda una lección de cómo liderar la conversación en internet con algo todavía más poderoso que las redes para adolescentes: la batalla política entre adultos.

viernes, 12 de febrero de 2021

#hemeroteca #gais #musica | Yer: "Soy LGTBI y estoy orgulloso, pero no quiero que sea la razón por la que se me escucha"


Yer: "Soy LGTBI y estoy orgulloso, pero no quiero que sea la razón por la que se me escucha".

Cristina Luis | El Mundo, 2021-02-12

https://www.elmundo.es/cultura/musica/2021/02/12/6024fdd721efa000308b4617.html 

Hay entornos en los que salir del armario no resulta sencillo. El revuelo formado tras el vídeo de Pablo Alborán es solo una muestra de la falta de iconos de este colectivo en la música española. Una ausencia que se hace aún más evidente dentro del rap, donde Yer (Madrid, 2000) quiere alzarse como uno de esos nuevos referentes.

El joven madrileño, de nombre Hugo Durán, es uno de los artistas emergentes más prometedores de la escena urbana nacional. Sin haber publicado un álbum de estudio, el rapero ya roza los 200.000 oyentes mensuales en Spotify. Una audiencia que espera ampliar poco a poco mientras prosigue con sus estudios de Ingeniería en Tecnologías Industriales en Getafe tras un breve periodo en Francia.

Pregunta. ¿Por qué compaginar la música y la universidad?
Respuesta. La verdad es que de momento no me cuesta que ambas sean compatibles porque no considero la música como algo obligatorio. La hago cuando me apetece, cuando no tengo presiones encima. Yo no tengo en mente que la música se me vaya a acabar mañana, pero sé que tiene un límite para la mayoría de personas a no ser que tengas mucha suerte o seas muy bueno. Hay que tener siempre un plan b.

P. ¿Cómo empiezas a abrirte camino en plataformas como YouTube o Spotify?

R. En mi caso ha sido bastante fortuito porque tampoco era algo que buscase. Evidentemente si publico mi música es para que la gente la escuche, pero no apuntaba ciegamente a llegar alto. A mí siempre me ha gustado mucho cuidar las redes sociales y eso evidentemente ha ayudado porque si tienes una imagen atractiva llegas a más gente. Es impensable que alguien sea conocido a nivel musical y que no haya dado apenas conciertos, pero es lo que toca. Ahora no dependes de nadie. Cualquier persona que quiera hacer música puede llegar lejos.

P. El videoclip de tu último single, 'Ya es tarde', ha levantado mucho revuelo porque muestras una agresión homófoba y el miedo al rechazo de las personas del colectivo LGTBI. ¿Esperabas tanta repercusión?

R. Pues sinceramente tenía muchas expectativas porque es un tema en el que curramos mucho y que me encantaba. Pero yo no fui el estandarte de la idea. Fue Santiago Pardo, que es el director que hace mis vídeos. Yo le enseñé el tema, le gustó, y un día dijo: Oye, ¿y si en vez de hacer el típico vídeo romanticón de una historia de amor hacemos algo que te haga pensar? Yo de primeras sí que tuve quizás un poco de miedo porque no quería juntar demasiado mi música con un producto reivindicativo. Pero al final me atreví y estoy súper contento con el resultado.

P. ¿Por qué te daba miedo que se asociase tu música con algo reivindicativo?
R. Pues me daba miedo ya no por el qué dirán, que la verdad es que siempre me ha dado un poco igual, sino por quedarme encasillado como 'un artista LGTBI'. Porque evidentemente soy LGTBI y estoy orgulloso de ello, pero no quiero que la única razón por la que se me escuche sea esa. Creo que lo principal es la propia música. En el rap el mensaje es un pilar fundamental, pero creo que no debe ser el protagonista.

P. Después en Twitter sí que publicaste un mensaje defendiendo que el vídeo había sido necesario tras recibir algunos comentarios en los que te decían que se les había 'cortado el rollo' o te preguntaban si no eras heterosexual...
R. Cuando publiqué el vídeo sabía lo que iba a venir y, sinceramente, me esperaba una respuesta más negativa. Sobre todo porque sí que me había pasado anteriormente que por cualquier cosa que había publicado en redes sociales me había contestado alguna persona enfadada o como contrariada diciendo: ah, es que ya no te puedo escuchar. Entonces publiqué eso en Twitter para que la gente viera por qué habíamos hecho ese vídeo y que realmente era necesario dar visibilidad.

P. Es cierto que dentro de la música urbana en España no hay muchos referentes LGTBI...
R. Pues sí. A nivel nacional yo busco no solo iconos, sino simplemente artistas LGTBI como yo, y sí que hay alguno pero ninguno que esté arriba del todo. No hay ninguno que lidere el panorama. Poder ser uno de ellos a mí me encanta, me parece un honor y me parece que es lo que hay que hacer para cambiar las cosas. La razón por la que yo pienso que no hay artistas del colectivo digamos encabezando la escena del rap actual a nivel nacional es porque últimamente está muy de moda el ser malo, un chico de barrio chungo, ser MDLR ( "mec de la rue" -"chaval de la calle"). Entonces todos los chavales que empiezan buscan encajar en esa imagen. Y creo que los chavales del colectivo a los que les puede gustar el rap por lo general no se sienten identificados con esa imagen de chico bravo, de ser el más machito.

P. ¿Crees que hay mucha estigmatización en el rap?
R. Sí, hay mucha estigmatización y se ve. Siempre que se parodia a un rapero, la parodia es igual: alguien muy callejero, muy de barrio. Al final nosotros mismos nos lo creemos y acabamos también cayendo y buscando esa imagen irreal que no tiene nada que ver con lo que es el rap. Cuando estás creciendo buscas unos referentes y, como la gran mayoría son copias, los chavalines intentan encajar en ese perfil y dejan un poco de lado lo que ellos son.

P. ¿Tú alguna vez te has visto en ese dilema?
R. Sí, pero no. O sea, yo nunca he sido calle, por así decirlo. Nunca he sido el chico malo de la clase, entonces tampoco creía correcto intentar dar esa imagen. Pero sí que es verdad que hay veces que te sientes un poco forzado a hacerte un poco más el duro para gustar a la gente. Yo, gracias a Dios, ya estoy fuera de eso y tengo más claro por dónde quiero llevar mi música y demás.

P. ¿Ha sido fácil encontrar la imagen que quieres proyectar?

R. Me ha costado. Llevaba un montón de tiempo precisamente buscando esa imagen, ese mensaje que quería transmitir, algo que necesitara decir en un trabajo amplio. Y después de mucho tiempo sin escribir, dudando de mí mismo, dudando sobre qué escribir, he ido aclarando el camino y ya sé lo que quiero. Estoy preparando un disco, que va a ser puro rap, en el que voy a dar a entender quién soy, cómo soy y lo que pienso de la música.

jueves, 1 de octubre de 2020

#libros #feminismo #testimonios | No vine a ser carne

No vine a ser carne / Gata Cattana.
Madrid : Aguilar, 2020 [10-01].
128 p.
Serie: Verso&Cuento.

/ ES / Libros / Literatura / Poesía / Feminismo / Música / Rap / Testimonios
📘 Ed. impresa: ISBN ‎ 9788403522145 / 14,90 €
Cita APA-7: Cattana, Gata (2020). No vine a ser carne. Aguilar.

[.es] Un libro único e imprescindible: los poemas y textos inéditos de Gata Cattana, la mítica poeta y rapera que enamoró a una generación. «No vine a ser carne, vine a ser espuma», escribe Gata Cattana lúcidamente en uno de los textos inéditos que contiene este libro y que le da título. Una compilación de letras, poemas y textos en prosa de la Gata que todos conocemos -activista, feminista, reivindicativa, emocional-, pero también de aquella Ana más ingenua que comenzaba a escribir y a formarse una idea del mundo y de la realidad. La breve pero valiosa obra literaria de la politóloga, rapera y poeta fallecida en 2017 cuyas letras se han convertido en signo de la lucha feminista y de toda una generación se completa con este volumen. Un compendio único y preciado para cualquier seguidor de su música o de sus letras.

👤 Ana Isabel García LLorente, más conocida como Gata Cattana, nació en Córdoba en 1991. Falleció el 2 de Marzo de 2017. Artista polifacética, compaginó sus trabajos musicales dentro del género rap con la escritura de poemas, participando activamente en círculos culturales y recitales de Slam Poetry. Publicó su primer trabajo musical, ‘Los siete contra Tebas’, en 2013. Después llegaron ‘Anclas’, una recopilación de inéditos y, póstumamente, ‘Banzai’. En 2016 publicó la primera edición de su único poemario, ‘La escala de Mohs’, a partir de la cual se ha editado esta nueva versión ampliada que tienes entre las manos, con dos poemas inéditos y letra manuscrita. En su faceta artística y también en su faceta personal, Gata ha sido y es una voz referente para varias generaciones de jóvenes por sus textos y manifestaciones revolucionarias, críticas con la sociedad y feministas.

domingo, 8 de marzo de 2020

#hemeroteca #musica #sexofobia | Toteking: "Nos escandaliza que el reggaetón hable de sexo porque el pop y el indie lo hacen de forma finoli"

Imagen: El Diario / Toteking
Toteking: "Nos escandaliza que el reggaetón hable de sexo porque el pop y el indie lo hacen de forma finoli".
El músico debuta con ‘Búnker’, a medio camino entre la biografía y el homenaje a su padre recientemente fallecido, quien le abrió las puertas de su biblioteca y le enseñó que odiar es más útil en el rap que en la literatura. "Hemos quitado del repertorio canciones aberrantes por machistas aunque ponían a cualquier festival boca abajo".
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2020-03-08
https://www.eldiario.es/cultura/libros/Toteking-Bunker-libro-rap_0_1003000031.html

P. Memorias, reflexión sobre el duelo, anecdotario. ¿Cómo empieza uno a escribir sobre la muerte de un padre o los detalles del trastorno obsesivo compulsivo?

R. Enrique me dio una lección magnífica en forma de cita, como él siempre hace, que decía: "Busca una certeza, la más profunda que conozcas, y arranca sobre eso como punto de partida". Entonces, recuerdo que estaba leyendo en mi patio y pensé en que una de las cosas más auténticas de mi vida fue el viaje que hice solo a Sudáfrica para nadar con tiburones blancos. Un animal que me obsesiona desde niño.

Usé su consejo para relatar ese episodio y, a partir de ahí, todo lo que escribo sigue esa premisa: ser honesto, contar la verdad y no tener miedo. Así que no me ha dado miedo ni escribir de la fobia al baño, ni de mi TOC, ni de David Bravo, ni de mi novia ni de la muerte de mi padre. Pero tampoco creo que sea una intimidad revelada ni con detalles escabrosos. Estoy orgulloso de cómo lo he abordado en este libro.

P. Cuentas en ‘Búnker’ que "robaste" el correo de Vila-Matas y que sentiste una mezcla de miedo y vulnerabilidad al escribirle. ¿Hace falta que, vosotros los ídolos, sigáis sintiendo idolatría por otros? ¿Te reconcilia con tus propios fans?

R. Yo creo que sí. El correo que le envié a Enrique lo reescribí mil veces. Al principio era muy solemne, lo llamaba Don Enrique, y con cada frase que escribía pensaba que me iba a tachar de loco. Estaba aterrado porque es mi escritor favorito y mi guía literaria desde hace diez años. Me sentí fan desde ese primer correo y me moriré siendo fan y reivindicando su obra.

Y sí, ese papel le quita peso a todo lo que conlleva la fama: que te reconozcan, que te paren por la calle o que te manden versos. Como nunca me lo he creído, no me había parado a pensar que otros pudieran sentir conmigo lo que siento yo con Vila-Matas. No me había reconocido como el "padre" de muchos niños en la música. Pero con el tiempo sí que te das cuenta de que pillan tu estilo para rapear o te mencionan en sus letras. Y por qué no decirlo: sí, me ha reconciliado con ellos.

P. La pose del hip-hop y el rap ante eso siempre ha sido la lucha de egos. Rayden decía que, cuando "no existe crecimiento personal, se compensa con denostar". ¿Qué opinas tú de las batallas de gallos?

R. Forma parte del lenguaje y el código del rap. Nadie que yo haya conocido en mis 22 años de carrera es ni siquiera parecido a cómo se muestra en las canciones. Al revés. Nadie suele vanagloriarse de ser mejor que nadie, ni de "follar" a otro en la vida real.

Es como un deporte: dos boxeadores se pegan y después se abrazan. La rivalidad se queda en el ring, se queda en el escenario, y las batallas de gallos -que me encantan- son el ejemplo perfecto de eso. Es puro ingenio: dos chavales insultándose con todo lo que tienen, acaban, se dan un abrazo y tan amigos.

P. Suena bonito, pero no siempre ocurre así.

R. Sí, sí, sé lo que dices. Pero eso fue una lección que todo el mundo aprendió cuando mataron a Tupac y después a Biggie. Cuando la gente se tomó en serio esas broncas en las letras y las llevó a la calle, murieron personas. Desde ese momento, y a nivel mundial, hubo una concienciación acerca de lo que se habla en la música. Es obvio decirlo. Pero cuando yo canto que soy el mejor y que "con mis rimas te mato", no se puede matar a nadie luego, tío.

P. No hace falta remontarse a los 90. Hace unos meses, la MC Sara Socas se hizo viral por enfrentarse a consignas machistas en una batalla de gallos. Lo peor fue que la gente le aplaudía a él. ¿Hasta qué punto cala en el público lo que se dice en el escenario?

R. Claro, pero yo me estaba refiriendo a casos más frívolos entre dos gallitos. Si mi letra es seria y da una opinión política o visión del mundo, eso sí que es verdad y hay que tomársela como tal. Sara es buenísima y tiene doble respeto para mí: por enfrentarse a ese mundo, donde hay tan pocas mujeres, y por hacerlo tan guay. Pero más allá de eso, creo que la mayoría de los MC son buenazos, súper inteligentes y saben que todo lo que dicen se queda en la batalla.

P. Vila-Matas en el prólogo menciona la canción en la que él aparece, ‘Otras mentes’ (2013) en la que cantas: "Hablo del arte, la moral me es indiferente". A la hora de separar al artista de su obra, ¿la moral te es indiferente en la gente a la que admiras?

R. No, no lo es. Va por rachas. Pero siempre, en mis letras, en mi libro y en las opiniones que he dado en prensa me he mojado. La gente sabe en qué bando ideológico estoy, incluso a quién he votado muchas veces. Así que no me es indiferente. Pero, cuando se trata de la concepción artística, sí. Soy capaz de disfrutar de una obra sabiendo que no simpatizo ideológicamente con quien la ha hecho.

Por ejemplo, yo soy fan de Cèline y cuando me enteré de que había sido partidario del nazismo me dio lo mismo porque no vi nada de eso en su obra. Si hubiese escrito sobre ello, evidentemente no la leo.

P. Céline lleva muerto 60 años y no estamos asistiendo a la caída de su pedestal. ¿Te ocurre lo mismo con Polanski o con Plácido Domingo?

R. Es que no me hace dudar de mi posición ideológica ni de mi sitio lo que otra persona piense o haga. No va a hacer tambalear mis cimientos. Nada va a cambiar hasta que me muera que yo sea un artista de izquierdas, ni siquiera que lea un libro de un tipo de derechas. En cuanto a los ejemplos que mencionas, creo que nadie que esté en sus cabales pueda simpatizar con lo que supuestamente hicieron estos señores.

¿Quién no va a estar de acuerdo con cargarse a Harvey Weinstein? Pero a lo que yo me refiero con "la moral me es indiferente", que no lo es porque yo tengo la mía, es que artísticamente nada ni nadie me va a hacer dudar de mis principios con su obra de arte.

P. Le dedicas un capítulo entero a la intrahistoria del tema ‘Ni de ellos ni de ellas’ (2006) que te catapultó a la fama. ¿Desde la perspectiva de género, consideras que ha envejecido mejor que otras canciones?

R. Lo he pensado mucho y a mí me sigue gustando. Porque muchas de las cosas que tenía de joven no me gustan ahora e incluso hemos quitado canciones del repertorio porque son aberrantes y dichas por un chaval de 20 años que no tiene nada que ver con el que soy ahora. Pero esa canción no. Porque, desde que la escribí, era un tema nihilista en la que hablaba tan mal de los hombres como de las mujeres.

De hecho, esa canción se iba a llamar ‘Aquí damos asco todos’. La he revisado, pero para haberla escrito en 2006 no me hace dudar como sí lo hizo ‘Ven’, que ya hemos dicho que no la vamos a cantar nunca más en directo. En ella hablamos de ‘groupies’ con una palabra que no pronunciaría jamás, más propia de un chaval de 20 años. Y ojo, es una de las que mejor funcionaba y ponía a cualquier sala y festival boca abajo.

P. Esta autocrítica ha empezado a empapar a todos los géneros, pero se suele señalar especialmente en el hip-hop y el reggaetón. ¿Por qué crees que ocurre?

R. Lo que dices de los géneros latinos es muy interesante. Hace un tiempo una mujer del jurado de Factor X, uno de esos programas ridículos de cazar talentos, humilló y echó a dos chavales del escenario solo por cantar reggaetón. Pero eso ha pasado toda la puta vida en el pop y en el indie: son tíos hablando de follar pero de forma finoli y los otros de manera explícita. ¿Faltan el respeto? No siempre, pero automáticamente la gente se escandaliza.

P. A raíz de esto último, ¿sientes que el rap se ha tenido que intelectualizar -con referencias a la alta cultura- para que se tenga en cuenta?

R. A mí me parece precioso que exista una dualidad siempre que sea honesta. Si nombro un libro de William Burroughs es porque soy un tío que ha recibido cierta formación, la he disfrutado y he hecho uso de ella. Lo que sería ridículo es que yo empezase a fingir maneras que no tengo -"quillo", "loco"-. E igualmente me parece precioso que mientras yo te cuento que me encanta Vila-Matas, haya un chaval de barrio cagándose en mí por leer a Vila-Matas. Eso sí, todo sin pose.

P. Mencionas aquí y en el libro, a muchos autores y creadores masculinos. ¿Hay una lista de escritoras que te gustaría reivindicar?

R. Claro. Muchas. Soy ultrafan de Siri Husvedt, me encantó 'Los hombres que miran a las mujeres'. Hace poco leí ‘Voces en el laberinto’, de Céline Curiol, que también me recomendó Vila-Matas. También ‘El corazón es un cazador solitario’, de Carson McCullers, y ‘Los niños perdidos’, de Valeria Luiselli.

P. En ‘Búnker’ hay ideología, pero no mucha. Porque dices que has gastado mucho tiempo odiando para encontrar la rima perfecta en lugar de disfrutar. ¿Qué te hizo darte cuenta?

R. Fíjate, hubiera abordado en un libro todo este contexto político y social que estamos viviendo antes de que me ocurriese lo de mi padre. Antes le habría dado muchísima importancia, porque la tiene, y me hubiera cabreado mucho. Pero, cuando hay cosas en la balanza que pesan más, sobre todo con la edad que tengo, me he dado cuenta de que en el fondo me da igual. Quiero dedicarle el tiempo que tengo a las cosas que me dan más amor o me producen más alegría.

Me he pasado demasiados años odiando y focalizado en eso. La entrada de Vox en el Congreso y todas esas cosas las minimizo comparado con la sacudida de perder a un padre en cinco años. No a un padre, a mi padre, con la relación que teníamos. Y pensé, ¿por qué has estado mirando tanto las putas noticias en lugar de ir a tomarme algo con él un domingo? Ha cambiado mis prioridades al cien por cien.

viernes, 9 de agosto de 2019

#hemeroteca #violencia | En prisión el rapero 'Lírico', integrante de Violadores del Verso, por agredir a una mujer en Alcossebre

Imagen: El Diario / Lírico
En prisión el rapero 'Lírico', integrante de Violadores del Verso, por agredir a una mujer en Alcossebre.
La Policía Local y la Guardia Civil detuvieron el sábado al cantante al encontrar a una mujer en una zanja con varias lesiones graves.
El Diario, 2019-08-09
https://www.eldiario.es/cv/prision-rapero-Lirico-agredir-Alcossebre_0_929507331.html

El rapero conocido como 'Lírico', del grupo zaragozano Violadores del Verso fue detenido el pasado sábado por agredir a una mujer y ha ingresado en prisión. Según informa El Mundo, las siglas que corresponden al detenido son las del conocido rapero.

La Policía Local de Alcossebre (Castellón) y la Guardia Civil detuvieron a un hombre durante la noche del pasado sábado al encontrar a una mujer en una zanja con graves heridas. Según un comunicado del Ayuntamiento, la Policía recibió un aviso por unas supuestas molestias provocadas por una mujer en una urbanización de Alcossebre.

Al personarse los agentes en el lugar, observaron que el hombre que les había avisado presentaba un alto nivel de nerviosismo y lo que parecían manchas de sangre en un zapato explicando que "había discutido con una mujer que me increpa continuamente". Agentes de Policía Local y Guardia Civil comenzaron la búsqueda, realizando una batida a pie por la zona, y encontrando a una mujer con graves lesiones en todo su cuerpo que había sido arrojada a una zanja situada a 200 metros de la vivienda del detenido. La víctima de la agresión fue trasladada al Hospital General de Castellón.

Según el comunicado, la policía y la investigación judicial aun deben determinar si se trata de un caso de violencia de género, aunque según El Mundo, no había relación emocional entre ambos.


Y TAMBIÉN…
La timidez de la joven que se coló en la vida de Lírico.

La familia de la presunta víctima del rapero no sabe qué hacía en la vivienda del cantante en Castellón.
Javier Portillo | El País, 2019-08-17
https://elpais.com/politica/2019/08/16/actualidad/1565974637_585214.html

martes, 26 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #musica | La Furia: «Las mujeres tenemos siete barreras delante, siete puertas que romper»

Imagen: Naiz / La Furia
La Furia: «Las mujeres tenemos siete barreras delante, siete puertas que romper».
Itziar Ziga | Naiz, 2019-02-26
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/7k/editions/7k_2019-02-24-06-00/hemeroteca_articles/las-mujeres-tenemos-siete-barreras-delante-siete-puertas-que-romper

Guerrera sobre tacones de vértigo, enaltecida en un feminismo imprescindible y encarnado, La Furia (Nerea Loron; Cascante, 1983) le canta las verdades al patriarcado de frente, sin bajar la mirada, buscando a las otras para sostenernos juntas, y más livianas. Lúcida, poética, afilada, es tan auténtica que no acepta ningún trono ni le brota la arrogancia. Paseando a su lado por la Azoka de Durango, se acercan sin parar chavalas entusiasmadas de retratarse junto a esa rapera que les ha infundido amor y fuerza. Acaba de alumbrar su tercer disco, “Pecadora”. Más bailonga, más mezclada, respirando más hondo, para continuar alzadas, conectadas e invictas.

P. Creciste en la muga, en la encrucijada. ¿Cómo fue ser la niña vasca al sur del Ebro?


R. En casa me dijeron que yo era vasca, me dijeron que había que ser feminista y que no era menos que nadie. Más, tampoco. Y me dijeron que no existía Dios. Me dijeron cosas que en mi pueblo no estaban bien vistas. Crecí siendo distinta, siendo a veces objeto de burla. Me han tirado cigarros encendidos cuando entrenaba a fútbol por llevar la camiseta de la selección vasca. En la primera ikastola que hubo en Tudela, yo estaba ahí. Éramos cinco criaturas o seis. Después me llevaron a la escuela en Cascante porque les resultaba imposible llevarme todos los días hasta Tudela y porque entró el euskara como optativa en Cascante, gracias a la lucha de dos o tres profesoras entre las que se encontraba mi madre. Volví a Tudela al instituto y aprendí todo lo bueno y todo lo malo que puede aprenderse en un instituto. Estuve un par de años y acabé en otro colegio, por inadaptada.

P. Y de la Ribera, a esa metrópoli chiquita nuestra que es Bilbo. ¿Cómo fue?


R. Cuando llegué a Bilbao sentí: ‘Soy de aquí’. Tuve, por primera vez, una sensación de pertenencia. Hice muchas amigas, íbamos de fiesta juntas muchas tías. Una de ellas me dijo un día: ‘Nerea, alguna vez igual queremos ligar’ (risas). Aparecía un tío y yo lo echaba a patadas en plan: ‘No nos molestes, estamos en el paraíso’. Descubrí el ambiente, tuve la primera novia. Me pareció espectacular la sensación de encontrar a las iguales, la sensación de libertad. También me pegué un hostión, porque creí que todo el mundo me quería y que todo el mundo era bueno. Y descubrí la mentira del brillo de la noche, cuando de día no hay nadie. ¿Dónde está todo el mundo cuando tengo ansiedad? Después de unos años de mucha noche y mucho tecno pop en Bilbao, empezando carreras que no continuaba y currando en mil sitios a la vez, me fui a Donostia y estudié Educación Social. Necesitaba feminismo y necesitaba desarrollarme a nivel creativo, aunque todavía no sabía por dónde. En Donostia encontré feminismo y feministas que marcaron mi rumbo, encontré el amor, la paz y los buenos alimentos, todo con mayúsculas. Y me encontré a mí, de manera profunda.

P. La noche en que nos conocimos hace nueve años, me rapeaste al oído. ¿De dónde te viene?

R. Yo siempre he escrito: he escrito rimando y leía poesía. Me ha encantado la música y, cuando cayó en mis manos el rap, me maravilló esa capacidad de decir muchísimas cosas en tan poco tiempo. Nos juntábamos en esa época a rapear en un callejón de Tudela, con mi hermano y sus amigos, en el Tubo. Era nuestro divertimento mientras otra gente andaba en los bares. De hecho, en aquel callejón yo nunca rapeé, solo los escuchaba a ellos. Luego le enseñaba a mi hermano lo que escribía y él me decía: ‘Pero esto, ¿por qué no lo cantas?’. Me di cuenta de que mi freno era ser chica. Para ocupar el espacio de manera física, hablando o rapeando en este caso, nosotras tenemos que tener algo realmente importante que decir o hacer. Tenemos siete barreras delante, siete puertas que romper. Lo nuestro no vale porque sí, lo tenemos que demostrar.

P. A ellos les cuesta mucho menos lanzarse a mostrar su talento, el que tengan...

R. Ya te digo. Organizamos por aquellos tiempos un pequeñísimo festival llamado Riber Rap en un gaztetxe de la Ribera, un antiguo puticlub de carretera. Vinieron varios grupos, todos chicos obviamente, entre ellos unos de Madrid y al verlos pensé: ‘¿Cómo se atreven?’ Rapeando mal, diciendo tonterías. Y entonces dije: ‘¿Cómo puede ser que todos estos consideren que lo que hacen es digno de enseñarse y yo, que lo que escribo es bastante más interesante y bien dicho, no me atreva? No puede ser, esto tiene que ver con la construcción de género’. Ese mismo día fue la primera vez que rapeé en público. No se puede decir que subí al escenario: me senté en el escenario, porque me daba vergüenza, e hice una capela de una de mis letras.

P. Y de Nerea nació La Furia. A mi ama le divertía que fueras tan encantadora con ese nombre aguerrido.


R. Recuerdo el día que nos conocimos... La Furia es una carta de presentación y un aviso a navegantes, además de una parte de mí. Lo que pasa es que para seres bonitos, como tu ama, tengo mi parte encantadora.

P. Y del callejón donde no llegaste a cantar, a sacar tu primer disco en 2013: «No hay clemencia».

R. “No hay clemencia”, para mí, es punk que parece rap. Yo no sabía cuales eran las bases técnicas para hacer rap, y me daba igual. Mi único objetivo era lo que quería decir, no la forma. Es un grito de rabia y una necesidad de decir súper claro cosas que a mí me dañaban. Hay una copla, que es una capela, que cuando la escucho ahora pienso que está desafinada. En el hip hop, la comunidad te legitima y yo no quería pasar por ese aro: ‘Yo –decía– no soy rapera, soy una feminista que utiliza el rap como herramienta’. Después, he comprendido que detrás había miedo a que me rechacen. Ahora sí que digo que hago rap; sobre todo hago hip hop. Porque el hip hop busca la transformación social. Cuando, para mis talleres, busqué la raíz, me di cuenta de que me identificaba mucho con esa raíz. Nadie me tiene que legitimar, soy yo la que decido hacerlo cada vez mejor.

P. Ahora que vuelven a amenazarnos a las mujeres con reducir nuestros derechos ganados a pulso, ¿cómo fue cantarle a Gallardón en 2013 que ni un paso atrás con el aborto?

R. Tenía tanto que decir que, cuando La Tuerka me pidió un tema, “Aborto retrospectivo” me salió solo, en un día. Grabé la imagen con mi móvil, en casa. Para mí lo más impresionante de todo fue cantar en la manifestación nacional en Iruñea, con todo el movimiento feminista de Euskal Herria delante.

P. La cantante punk Kathleen Hannah recuerda cuando su madre le llevó a una gran concentración feminista con 9 años: «Fue la primera vez que formé parte de una multitud de mujeres que gritaban y, desde entonces, he querido volver a estar ahí siempre».


R. Estar en una manifestación feminista siempre te da subidón. Mi madre y mi padre me llevaban desde que tengo uso de razón. Pero, de repente, ponerle música a la revolución, y en una manifestación, es de lo más bonito que me ha pasado.

P. Tardas cuatro años en sacar otro disco. Y llega el «Vendaval».


R. Mi ritmo de sacar discos no lo soportaría ninguna discográfica, tiene que ver con mi ritmo vital. “Vendaval” es un proceso terapéutico, es una mirada a mi vida desde el inicio, es una necesidad de levantar la alfombre para sacar toda la mierda, de matar fantasmas por mucho que les quisiera porque me habían infringido los mayores daños de mi vida. Lo fui escribiendo mientras hacia esa revisión. Es un disco oscuro, pero que busca la luz. Es un disco duro pero sanador. Éste es un vómito consciente. Empecé a trabajar como educadora social en pisos de menores y me encontré con mis dolores profundos. Yo conectaba con las chavalas que estaban más dañadas, más con las enfadadas y explosivas que con las reservadas.

P. Es alucinante esa etapa en la que el dolor de otra te hace sangrar tu propio dolor como nunca antes, y como nunca después. Y puedes poner a salvo al fin a esa niña tan herida, tan asustada, tan cabreada que fuiste y que no pudo defenderse entonces.


R. Llegué a la conclusión de que cuando el enfado hacia fuera es tan tan tan grande, igual es que hay dentro un enfado no identificado. Ahora quiero ir cambiando las cosas desde lo más cercano hasta lo más lejano. Es muchísimo más complicado cambiar lo que está cerca, porque el enfado se mezcla con quereres, hay amor. Con este disco se me ha acercado gente que no conozco de nada que ha llorado en los conciertos, aunque no entendiera las letras porque ni hablaba el idioma. “Vendaval” me ha costado muchísimo sacarlo y hacerlo, pero ya quiero que se acabe. No quiero estar todo el rato abriéndome la herida, porque la herida se está cerrando. La cicatriz va a estar ahí. Los conciertos de “Vendaval” durante un año han sido para mí akelarres. Tengo la sensación de estar en medio de la Bardena y el cierzo me está dando de hostias. Ya, al cierzo, lo voy a dejar ir.

P. Cuéntame más sobre tu trabajo en los pisos tutelados de menores, con las chavalas.

R. Mantengo mucha relación con una chica que tiene 22 años ahora; la conocí cuando tenía 16. Y me dice: ‘Nere, tú siempre me entendiste’. En el trabajo siempre he sido muy empática. Se trata de ver a la otra y, si tú no te ves, no puedes ver a la otra. Y si no ves a la otra, no te puedes ver tú. Hay que revisarse, para verse y limpiar las tuberías. En este curro hay mucha gente que prejuzga, que no se pone en el lugar de la otra, que igual ha tenido otras vivencias muy alejadas. Yo creo que sin calle es muy difícil trabajar bien en un piso de menores. Y sin una infancia jodida, también.

P. Estamos viviendo un momento precioso y largamente fraguado, en el que muchísimas mujeres nos mostramos de pie con nuestras heridas patriarcales, que son las heridas del mundo.

R. Hay una corriente de creernos que antes no pasaba. Y el enemigo se está rearmando para deslegitimarnos. Lo estamos viendo incluso con el resurgir del fascismo sin careta, porque el fascismo siempre ha estado ahí. Hoy puedes nombrar tus heridas más alto porque hay menos gente que las cuestiona. Me parece muy chulo y tenía que pasar, porque ha habido un trabajo previo muy cañero, muy potente, muy del barro. Como nos pasa siempre, pensamos que lo hemos inventado todo y sin mirar atrás. Por eso hay que leerse “Malditas” (Itziar Ziga, Txalaparta 2014) y buscar genealogías feministas, escuchar a las que estaban antes. Pasa lo mismo con el rap feminista: no lo he inventado yo ni una que ha venido cinco años después, obviamente. Lo inventó Queen Latifah en los 80. Hay una necesidad de ocupar lugares visibles dentro de la lucha feminista que me preocupa. Estoy horrorizada con la gente que ve un rédito en el feminismo que no tiene que ver con lo que le mueve la tripa. Entonces el discurso se vacía, el capitalismo se frota las manos y nos venden camisetas en Zara. ¡Qué yo tengo una!, me la regaló mi padre. Como también tengo otras camisetas de Zara que no pone nada sobre feminismo; no voy a ser hipócrita.

P. El feminismo es contagioso, igual que la música. ¿Quiénes son tus hermanas en el rap?

R. Yo escuchaba a La Mala y a Ari, y cuando preguntaba a mis colegas por más raperas, me decían que no había raperas buenas. Decidí hacer mi propia búsqueda, porque necesitaba referentes. De ahí nacen mis talleres de rap. El hip hop nace en los 70 en el Bronx como una alternativa a la violencia extrema en que vivía la gente joven negra: ‘En vez de darnos tiros, mañana vamos a quedar para pelear rimando’. El primer disco de rap hecho por mujeres se editó diez años más tarde que el primero hecho por un hombre. Mis referentes parten de las que se lo inventaron, del Bronx, de Harlem, de los márgenes. Luego he tenido que hacer una búsqueda en el underground para encontrar el discurso que hablara de mí, como Keny Arkana. Y también muchas en Latinoamérica: Anita Tijoux, de Chile; Rebeca Lane, de Guatemala... También he conocido a raperas de los suburbios de Londres, de Atenas, que son a la vez referentes y amigas… Ahora hay en el Estado Español grupos muy potentes: la Ira, Tribade, Machete en Boca.

P. Hacia otras raperas eres obstinadamente amorosa, promiscua.


R. Cuando descubro una rapera que me gusta, le lanzo el lazo. Esto lo aprendí de Rebeca Lane, que lo hizo conmigo hace varios años y hemos trabajado mucho juntas. Acercarme a otras para crear es algo que me encanta, estar conectada con tías de otros sitios siempre. Me gustaría dedicarme a producir eventos porque tengo muchas amigas que hacen cosas preciosas y me apetece invitarlas a todas. Dentro del rap feminista hay mucho cariño. Y me parece muy rico entendernos entre nosotras, entender nuestros momentos y lugares, compartir ritmos, miedos, alegrías... No hay nada que me guste más que compartir escenario y, sobre todo, camerino con las hermanas.

P. ¡Qué subidón el tema de la Korrika 2019! ¿Cómo lo has vivido?

R. Que Fermín Muguruza me llamara para la canción de la Korrika 2019 me hizo muchísima ilusión, por lo que para mí representa la Korrika desde niña. Para mí, tiene que ver con las luchas de mi madre y de mi padre por poder ser vascas en la Ribera, porque nadie nos diga que no lo somos. También sentí una gran responsabilidad, porque soy muy currela con lo que me interesa. Yo no sé rapear en euskara, no lo hablo, lo entiendo y puedo mantener una conversación fácil. Y no canto cosas que no haya escrito yo. Pero, como siempre, cuando me doy cuenta que si digo que no será por miedo, automáticamente digo sí y ya lo resolveré. Cuando me puse, me salió solo y trabajé en la traducción con mi amigo Arkaitz Biain. Me ha gustado mucho colaborar con Mad Muasel y con Fermín. Y hacer este experimento uniendo tres propuestas tan distintas. Estoy muy contenta con el resultado, me parece valiente y honesto.

P. ¿Quieres responder desde aquí a las críticas que recibiste por haber participado en la canción de la Korrika 2019 sin hablar euskara al 100%?


R. Sí, quiero. Creo que cuando una crítica viene de un sitio más oprimido que el tuyo tienes que sentarte a escuchar. Una mujer racializada nos dijo que no estaba bien que en el vídeo de la canción feminista “Machirulo escóndete”, del grupo Tongo en colaboración con varias cantantes entre las que me incluyo, todas las participantes fuéramos blancas. Acabé súper colega de ella, que en principio estaba muy enfadada. Siempre me voy a parar a escuchar a mis compañeras feministas cuando critiquen algo que he hecho desde mis privilegios porque, si no es así, qué sentido tiene todo esto. Pero en este caso, que tíos blancos heterosexuales que han aprendido euskara en su casa y en la ikastola más cercana, con todas las facilidades del mundo, me vengan a mí, tía ribera, a criticarme que estoy publicando en Facebook la canción de la Korrika sin poner nada en euskara, mi respuesta es: Os podéis ir en fila a la mierda. Podría haber pedido que me tradujeran mis entradas de Facebook sobre la canción, pero es que no es así, no es verdad. No voy a pedir perdón ni a pedir permiso. Yo soy quien soy, con mi trayectoria vital, y si a alguien le interesa saber algo, que me lo pregunte. No voy a pararme a escuchar a señores sentados en sus privilegios.

P. ¿Cómo fue cantar en Altsasu el día en que el facherío español vino a regodearse en su odio y salimos airosas en nuestro amor, con mil campanas de fondo?

R. Fue un gusto aportar lo mío a las mías, y también tuvo para mí algo de exorcismo, sabiendo que había gente mezquina y provocadora que había venido a hurgar en la herida de un pueblo tan injustamente tratado como es el de Altsasu. Una mezcla de sentimientos y, sobre todo, uno muy poderoso: respeto y amor profundos por el pueblo que resiste, por las gentes, como dices, dolidas aunque amorosas, de Altsasu, Nafarroa y Euskal Herria entera.

P. Acabas de sacar disco...

R. Se llama “Pecadora” y lo saco en dos partes: ahora, seis temas y dentro de un año, el resto. Hay un tema que se llama “Opinel”, que es una marca de navajas. Tiene una base muy bailable, entre reguetón y dancehall, y es bastante vacilón, pero al final viene a decir que estamos ya muy cansadas. Y que yo pienso llevar una navaja en el bolso, por si tengo que hacer los honores: autodefensa feminista. Lo escribí cuando la sentencia de La Manada. En este disco canto más, he mimado mucho los sonidos. Me he ido a grabar a Madrid con Wiloo, un andaluz que producía a la Gata Cattana. Ella me gustaba mucho. Me he ido más al rap, pero también con trap, con techno,… Me apetecía moverme de mi sitio de confort. He hecho un disco que yo escucharía. Y suena muy raro, pero con los dos anteriores no me pasaba.

P. ¿Por qué «Pecadora»? Confiesa, hermana.

R. Me rindo: no voy a ser ni la mejor feminista, ni la mejor hija, ni la mejor esposa: no soy la mejor en nada, ni quiero. No quiero ser modelo, no quiero portar el peso de quien lo hace todo bien. Yo lo hago fatal, me equivoco, me caigo, me levanto despeinada, me maquillo demasiado, hago las cosas a destiempo y nunca he sido lo que se esperaba de mi, ni cuando más lo parece. Me siento una pecadora para quienes siguen la norma y también para quienes la trasgreden. Y ya me da igual. Me lo voy a permitir. Y por supuesto, pecadora para esa iglesia rancia que ha encorsetado a todo el mundo, y frente a lo católicas que seguimos siendo a veces, incluso cuando no lo somos.
  • Letras con mensaje
  • «Somos las que reescribirán la historia entera. Brujas del infierno, nuestro lema es la defensa. Feminismo activo y ni una agresión sin respuesta. Cuesta hacer oír una protesta cuando el resto del sistema lo alimenta y lo sustenta» («No hay clemencia», 2013)
  • «Los nietos del Caudillo quieren gobernar mi útero. Mi coño no es vuestro templo bendito. ¡Mi cuerpo, mi cuerpo!». («Aborto retrospectivo», 2014)
  • «Cada vez menos deshecha. Quien sabe lo que siembra, no le teme a la cosecha». («Lo llamáis cielo», 2017)
  • «Que si hablo me lo invento, si grito soy violenta, si callo ‘ve y denuncia’. Confía en la policía, tía. Nos queda soltar mecha y el akelarre. Que el día que nos aliemos, esto prende». (“Orfidal”, Anita Parker & La Furia, 2018)
  • «A mí se me entiende, y no me respetes. Que no necesito esas mierdas de los que no miran de frente. De los que te miran de arriba, de los que te explican la vida, que tú no la entiendes».(«Opinel», 2019)

sábado, 9 de febrero de 2019

#hemeroteca #musica #lesbianismo | Tribade: "No nos interesa un feminismo capitalista que busque la igualdad en las cuotas de poder"

Imagen: Público / Bittah, Masiva y Sombra (Tribade) y Dj Big Mark
Tribade: "No nos interesa un feminismo capitalista que busque la igualdad en las cuotas de poder".
Las raperas Bittah, Sombra Alor y Masiva Lulla, junto a Dj Big Mark, estrenan su primer disco: "Las Desheredadas". Hablamos con Tribade sobre la expansión del rap feminista en el panorama español.
María Rubio | Público, 2019-02-09
https://www.publico.es/culturas/musica/tribade-no-interesa-feminismo-capitalista-busque-igualdad-cotas.html

Durante los últimos años, al rap combativo de izquierdas, el de hombres con camisetas reivindicativas, barbas, puños alzados y agresividad festiva en los escenarios, le ha surgida una apuesta que llevaba tiempo latiendo: la feminista. La escena musical se ha abierto más que nunca para mujeres que predican su subversidad con micro y ‘beat’. Este es el caso de Alba Martínez, Elisabet Alonso y Diana Lulla, más conocidas como Bittah, Sombra Alor y Masiva Lulla. Acompañadas por DJ Big Mark (Marc Galán), forman Tribade, y acaban de sacar su primer disco de la mano de la discográfica Propaganda Pel Fet: ‘Las Desheredadas’.

Sus letras suenan en las fiestas del activismo barcelonés rimando la teoría feminista más ácida con acento charnego. Vienen con ganas de generar conflicto y de llenar salas haciéndolo. Hablamos con Tribade sobre su salto de los escenarios de barrio a disputarse ser uno de los grupos revelación de 2019.

P. Ahora estrenáis disco y tenéis programada una gira internacional que llega hasta México y Estados Unidos, pero vosotras salís del feminismo autónomo de la ciudad, de los centros sociales ocupados... ¿Qué queda de eso?

Masiva: Todo.
Bittah: La fuente ideológica de la que bebemos sigue siendo la misma. Podemos estar en otras ciudades, pero nuestro espacio de ocio y de militancia, de relacionarnos, siempre será nuestro barrio, siempre será el feminismo de Barcelona. Vamos a pasar por Berlín, Lisboa, Grecia, México...
Sombra Alor: Si no es por esto, yo no piso todos esos sitios, ¿Sabes? [Ríe]

P. Abandonáis vuestro "guetto" y sacáis la cabeza por escenas más amplias. ¿Cómo ha sido este proceso?

B.: Lo bueno de este proceso es no cambiar ni un ápice de tu línea política.
M.: Ahora existen las circunstancias sociales que nos permiten colarnos por ahí, ganar atención y explicar qué está pasando. Hablamos de una realidad que no está representada. Esto es parte de nuestro éxito.

P. Te refieres a cuestiones relacionadas con el imaginario cultural del feminismo que representáis: las fiestas no mixtas, el “poliamor”...

B.: Es que hay una realidad de chavalas que no están viviendo eso que les vende la cultura ‘mainstream’, que no consumen discotecas donde la entrada está a 15 pavos, que no se sienten reflejadas con esto.
S.: Son realidades muy contemporáneas. A mí el tema de 'La poliamorosa' de Bittah me pareció súper transgresor. Antes de esto, no se había hablado de relaciones no monógamas desde ese lugar... Cantábamos ‘Felices los cuatro’ de Maluma y poco más.

P. También la visibilidad lésbica es algo muy presente en vuestras letras, y en vuestro propio nombre de grupo. Mientras se ponen de moda las uñas de gel, vosotras hacéis un llamado a cortarse las uñas con temas como 'The L Nail'.

B.: Bueno, es algo que vivimos, porque lo somos. La música es un reflejo tanto de nuestra militancia como de nuestra vida. Mediante la música nos acostumbra a llegar mayoritariamente un mensaje heteronormativo, con la mujer como sujeto pasivo. Queremos darle la vuelta a eso. Queremos hablar de otro tipo de deseos, de deseos de personas con sexualidades diversas. Es una apuesta política.

P. Vuestro camino es paralelo al que han vivido las chicas de la IRA en Madrid o Machete en Boca en Valencia. Si una mira al otro lado del charco, el rap feminista ya tiene nombres propios de primera línea: Rebeca Lane, Ana Tijoux, Sara Hebe, Miss Bolivia... El feminismo más ‘punki’ está conquistando la escena del rap?

M.: Sí, algo está pasando. Es que las cosas que decimos y contamos hay mucha gente que las vive. Hay público que está deseando escuchar esto.

P. La IRA, Sara Hebe y vosotras sois tres de los grupos de rap que participasteis del video “Los borbones son unos ladrones” para denunciar los casos de Valtonyc, La Insurgencia y Pablo Hasél, represaliados por sus letras y, en el caso del primero, en el exilio. De los 13 artistas que aparecéis, tan solo hay tres grupos de mujeres.

B.: La verdad es que estamos muy agradecidas de que contaran con nosotras para ese video. En ese momento solo teníamos tres temas y de repente estábamos al lado de gente como Rapsusklein o Frank T.
S.: También hay que decir que cuando llegamos a la grabación nos preguntaron si éramos las bailarinas.
B.: Sí, la verdad es que es una de las pocas experiencias que podemos decir que se nos ha tenido en cuenta.
M.: Son cautos. Sabemos que todo el mundo nos está mirando, pero nadie dice nada.

P. ¿Cautos? ¿Por qué?

M.: Yo creo que les da miedo. Se piensan que vamos a muerte, contra el mundo. Que somos agresivas. Les da miedo ser cuestionados.
S.: Somos el dedo acusador.
B.: Y con Machete y la IRA debe pasar un poco lo mismo. Yo creo que lo que piensan es que es mejor no juntarse demasiado con nosotras porque si me junto con feministas, igual, o me critican los míos o me acusan de algo.
S.: Que se miren cómo se expresan, cómo se mueven. Parece que el tema de la consciencia de clase y la cuestión racial están muy introducidas en el rap, pero la visión de género, nada.

P. Y todo este contexto de represión contra artistas, políticos, líderes sociales... ¿Cómo lo vivís vosotras desde vuestra posición?

M.: Somos las próximas.
S.: ¡Cálla! Toquemos madera.
B.: Está claro que el próximo movimiento que se va a represaliar es el feminista. Tiempo al tiempo.
S.: Y todo este mandato impuesto por la Constitución que no representa a nadie... Que nos dejen decidir. ¿Cómo que decidir tu vida cotidiana, tu sistema económico, es ilegal? Eso no es democracia. Y no puede ser que no haya libertad de expresión, que tengas que exiliarte porque te meten preso.
B.: También hay muchas presas que no tienen la cobertura de los de hoy. Ahora nuestros padres hablan de presos políticos, pero yo llevo años contándole la situación de colegas que pasan por esto.

P. Después de vosotras, ¿vienen más Tribades?

M.: Ya lo estamos viendo. Nos escriben muchas chicas diciendo que las hemos motivado a formar un grupo. Nos pasan links de sus movidas. La gente se identifica con nosotras, tiene otros referentes y se animan.
S.: Además, estamos motivándolas a tener flow, a tener clase. Se están animando a buscar un buen estudio, un buen productor, a entender lo que es un DJ. Eso es increíble.
B.: Y de hecho, ya están aquí. Están gente como Santa Salud, como Elane, las Ninyas del Corro, las Niñas Perdidas, Lil Russia, Clika Pika...

P. Muchas de ellas suben a los escenarios con vosotras cuando actuáis. En esta línea, decís mucho eso de que "Tribade somos todas". ¿A qué os referís?

B.: Pues de que Tribade no existe sin red. Cuando escribimos letras, las pasamos a las colegas para que nos den un retorno. Esto es gracias a ellas.
S.: Es que no nos hemos inventado nada. Ahora estamos intentando hacer un protocolo para salas y festivales e intentar introducir un punto lila.

P. ¿Un protocolo contra agresiones machistas como grupo? ¿En qué consistirá?

B.: Sí. Nos vamos a topar con un montón de salas que tendrán denuncias de agresiones. O chavalas que querrán ver un concierto de Tribade pero que en ese espacio no se sentirán seguras. Llevaremos en el Rider la exigencia de que la sala cuente con protocolo de actuación. Y si no hay punto lila, pondremos a disposición nuestro estante de merchandising para que lo sea.
S.: Es un momento para generar este tipo de cosas. Cualquier sitio de este país es probablemente un lugar donde se haya producido una agresión. Porque vivimos en la cultura de la violación donde se toleran este tipo de cosas.
M.: Nuestra idea es ir a ocupar los espacios y luchar por ellos en vez de no ir. Vamos a probar qué pasa si los ocupamos entre todas.

P. De este tipo de reflexiones también nace La Purga, un tema donde os “confesáis”, os criticáis y buscáis el “perdón” en la “iglesia” del feminismo, tal como mostráis en el videoclip. ¿A qué necesidad responde este tema?

M.: Era un momento en que recibimos muchas acusaciones, tanto de dentro del movimiento como de fuera, que nos tocaban de forma personal... Y necesitábamos soltar, mirarnos hacia dentro y purgarnos antes de seguir con el proceso creativo. La Purga no estaba prevista en el disco y nos acabó quitando medio año. Fue algo muy pensado con mucho trabajo personal.
B.: Obviamente, nadie está diciendo que por hacer una canción y una revisión de nuestros privilegios ya estamos salvadas. Simplemente que, haciendo música, veíamos interesante escribir una canción con la que ponernos verdes y decir, sí, soy feminista pero he tenido relaciones tóxicas, he empatizado con tíos que han cometido agresiones...
M.: La verdad es que pensábamos que levantaríamos más ampollas. La mayoría de gente nos ha dicho que si somos muy valientes, que qué guai...

P. ¿Qué críticas esperabais?

S.: Que se viera como una agresión al feminismo.
B.: Era un canto a la sororidad. De, joder, peña, todas la hemos cagado y la vamos a cagar, pero vamos a decirnos las cosas desde los cuidados. Nos daba miedo que los machis pudieran pillarse a ese discurso y decir, "veis, que ellas mismas lo dicen, que sobreacusáis", cuando es un discurso hecho con un montón de cariño. Si formas parte del grupo, puedes criticar, pero que no venga alguien de fuera a rajarme de mi guetto.
S.: Es un tema para que solo me entiendan las colegas que saben de lo que hablo. Y para que un machi diga, ay, qué guapa la canción, pero que no pille una mierda. [Ríe]

P. Os preguntan mucho por vuestras referentes. En la canción que da nombre al disco, 'Las Desheredadas', hacéis una larga lista de vuestros referentes cotidianos "desheredados" de nombre. De hecho, el único nombre propio que sale es el de Juana Rivas.

B.: Es la línea que llevamos, la de los referentes cotidianos. Obviamente nuestras referencias vienen de cosas más antiguas, de Emma Goldman, de Angela Davis, de Silvia Federicci... Pero en tu día a día, la primera referencia, donde aprendres qué es el empoderamiento, a sostener los cuidados, es tu red: tu madre, tu abuela, tus colegas... Cuando estás chunga, no te viene la Angela Davis a mimarte, vienen tus colegas en el bar.
M.: También hay que tener en cuenta que tú dices Angela Davis y mucha gente no sabe quién es. Pero Juana Rivas ha sido un caso súper mediático.
S.: Y la criminalizaron un montón.
B.: No es una académica, una presentadora, una actriz... Es una mujer luchadora que se ha enfrentado a la justicia patriarcal ella sola. Podría ser cualquier mujer de tu barrio. Es una referente en toda regla.

P. Hablábamos de cómo está entrando de fuerte el feminismo en el rap, aunque si enciendes la radio, también se escuchan algunos discursos feministas como los del 'Pa’ Fuera lo Malo' de Ana Guerra y Aitana, e incluso el disco de Rosalía, 'El Mal Querer'. ¿Qué opináis de esto?

S.: Bueno. Es un paso.
M.: Mejor esto que tener un mensaje misógino. Pero nos parece una posición muy cómoda. Una se puede aprovechar del contexto social pero sin acabar de molestar del todo, porque si molesto, me van a dejar de llamar de algunos lados.
B.: El feminismo en el que nosotras creemos es ese que es radical, que va a la raíz del problema. Hay una mayoría social que está en contra de la violencia contra las mujeres. Hay una mayoría social que está en contra el racismo. Pero cuando señalas al culpable, a la raíz, al sistema que sostiene todo esto, la cosa cambia. Se trata del feminismo como antítesis del capitalismo. A nosotras, un feminismo capitalista que busca que haya igualdad en las cotas de poder no nos interesa. Yo no quiero un feminismo que me permita explotar al resto.

P. Es cierto que no compráis este tipo de discursos, pero también que empezáis a flirtear con el mainstream. Sin ir más lejos, Tribade ha sonado en programas de televisión como First Dates o, incluso, en Operación Triunfo, donde una de las concursantes, Alba Reche, era fan vuestra.

B.: Es la gracia y la trampa de combinar mensaje y musicalidad. Si se catasen de lo que estamos diciendo, realmente... Si se catasen de lo que significa Tribade, de las referentes que estamos mencionando... Se la estamos colando.
S.: ¡Y que la sigan colando! Es interesante. Tú a la gente le hablas de "cis", "trans", "butch", "bollera"... Y se quedan cruzados.
M.: Pero a la vez intentamos utilizar nuestro mensaje, hablar de lo común, de la anécdota. Con un lenguaje fácil para que llegue al máximo de público posible.

P. Hablabais del potencial de usar la música para llegar a más gente. El rap es un género donde el mensaje político es común, pero en cambio, socialmente, el reggaetón está mucho más estigmatizado. Incluso, es uno de los más criticados desde algunos discursos feministas. ¿Por qué lo reivindicáis?

B.: El reggaetón es un ritmo musical. Cuando dicen que el reggaetón es machista… Un bombo y una caja no pueden ser machistas. En todo caso, puede serlo la persona que lo hace. El rap, como el reggeaton puede tener el discurso que tú le metas. Y a ver, en Europa no nos hemos inventado nada de reggaetón feminista. Eso ya estaba hecho. La canción de 'Pa la Cama voy' de la puertoriqueña Ivy Queen es de 2004 y es una canción empoderante, que habla de consentimiento. A la gente le gusta bailar reggaetón. Pues poder estar bailándolo a gusto sin que haya un mensaje que te chirríe, mola.

P. También se os atribuyen algunas influencias del trap, un género con una estética que hace bandera del barrio pero donde a la vez hay un montón de artistas que hablan sobre cuánto dinero tienen. ¿Qué pensáis de esto? ¿Yung Beef o C. Tangana?

M.: Yo me quedo con Yung Beef. [Ríen]
B.: Yo hablaría de la extracción de clase de esta gente. Una de las cosas de la cultura de la clase trabajadora, por ejemplo, con el tema del dinero, mi chirría. Tú no dices cuánto cobras, porque sabes que a lo mejor tú estás bien pero tu vecino, no. Y está feo. Está mal visto hablar de pasta. En estos videoclips hay una fetichización de lo precario cuando en realidad ser precario es una mierda que no le deseas a nadie.
M.: Ellos mismos no son conscientes de cómo repercute el mensaje que están dando. No saben lo que están haciendo.
B.: El C. Tangana no es tonto. Sabe lo que hace. Hasta dice que hay discursos que le interesan mucho, como el feminismo, dice en una entrevista. Pues claro que sí. Controla cuales son las nuevas tendencias, también las ideológicas
S.: Pues si la conclusión de todo lo que ha leído es “le hago plas en el culo”, no lo pillo. Que si vender drogas, armas, mujeres, y cumplir todos sus deseos... No lo entiendo. Pero musicalmente me gustan, me lo gozo. De la parte musical podemos aprender mucho.

P. ¿Hasta dónde quiere llegar Tribade?

S.: Yo quiero poder ir al súper. No quiero que a una tía le dé un síncope porque estoy ahí.
B.: Mientras no nos peguen... [Ríen]
M.: Lo más bonito de lo que nos está pasando es compartirlo, compartir privilegios. Poder pasarle la entrada del Festivern a colegas que no se lo pueden pagar, o invitar a birras a mis colegas en clubs donde la copa está a cuatro pavos porque me han venido a ver.
B.: Hace unos años, cuando había colegas represaliadas, nos llamaban porque estábamos a mano. Ahora saben que si llevan a Tribade a una movida solidaria van a hacer pasta. Ahora podemos ayudar de verdad. Que todo esto que se ha generado de hacer conciertos por aquí, por allá, ahora lo puedo llevar a mi guetto y colaborar de manera directa. Devolver eso, eso que nos han dado, pa vosotras. Hasta ahí queremos llegar.