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sábado, 9 de febrero de 2019

#hemeroteca #musica #lesbianismo | Tribade: "No nos interesa un feminismo capitalista que busque la igualdad en las cuotas de poder"

Imagen: Público / Bittah, Masiva y Sombra (Tribade) y Dj Big Mark
Tribade: "No nos interesa un feminismo capitalista que busque la igualdad en las cuotas de poder".
Las raperas Bittah, Sombra Alor y Masiva Lulla, junto a Dj Big Mark, estrenan su primer disco: "Las Desheredadas". Hablamos con Tribade sobre la expansión del rap feminista en el panorama español.
María Rubio | Público, 2019-02-09
https://www.publico.es/culturas/musica/tribade-no-interesa-feminismo-capitalista-busque-igualdad-cotas.html

Durante los últimos años, al rap combativo de izquierdas, el de hombres con camisetas reivindicativas, barbas, puños alzados y agresividad festiva en los escenarios, le ha surgida una apuesta que llevaba tiempo latiendo: la feminista. La escena musical se ha abierto más que nunca para mujeres que predican su subversidad con micro y ‘beat’. Este es el caso de Alba Martínez, Elisabet Alonso y Diana Lulla, más conocidas como Bittah, Sombra Alor y Masiva Lulla. Acompañadas por DJ Big Mark (Marc Galán), forman Tribade, y acaban de sacar su primer disco de la mano de la discográfica Propaganda Pel Fet: ‘Las Desheredadas’.

Sus letras suenan en las fiestas del activismo barcelonés rimando la teoría feminista más ácida con acento charnego. Vienen con ganas de generar conflicto y de llenar salas haciéndolo. Hablamos con Tribade sobre su salto de los escenarios de barrio a disputarse ser uno de los grupos revelación de 2019.

P. Ahora estrenáis disco y tenéis programada una gira internacional que llega hasta México y Estados Unidos, pero vosotras salís del feminismo autónomo de la ciudad, de los centros sociales ocupados... ¿Qué queda de eso?

Masiva: Todo.
Bittah: La fuente ideológica de la que bebemos sigue siendo la misma. Podemos estar en otras ciudades, pero nuestro espacio de ocio y de militancia, de relacionarnos, siempre será nuestro barrio, siempre será el feminismo de Barcelona. Vamos a pasar por Berlín, Lisboa, Grecia, México...
Sombra Alor: Si no es por esto, yo no piso todos esos sitios, ¿Sabes? [Ríe]

P. Abandonáis vuestro "guetto" y sacáis la cabeza por escenas más amplias. ¿Cómo ha sido este proceso?

B.: Lo bueno de este proceso es no cambiar ni un ápice de tu línea política.
M.: Ahora existen las circunstancias sociales que nos permiten colarnos por ahí, ganar atención y explicar qué está pasando. Hablamos de una realidad que no está representada. Esto es parte de nuestro éxito.

P. Te refieres a cuestiones relacionadas con el imaginario cultural del feminismo que representáis: las fiestas no mixtas, el “poliamor”...

B.: Es que hay una realidad de chavalas que no están viviendo eso que les vende la cultura ‘mainstream’, que no consumen discotecas donde la entrada está a 15 pavos, que no se sienten reflejadas con esto.
S.: Son realidades muy contemporáneas. A mí el tema de 'La poliamorosa' de Bittah me pareció súper transgresor. Antes de esto, no se había hablado de relaciones no monógamas desde ese lugar... Cantábamos ‘Felices los cuatro’ de Maluma y poco más.

P. También la visibilidad lésbica es algo muy presente en vuestras letras, y en vuestro propio nombre de grupo. Mientras se ponen de moda las uñas de gel, vosotras hacéis un llamado a cortarse las uñas con temas como 'The L Nail'.

B.: Bueno, es algo que vivimos, porque lo somos. La música es un reflejo tanto de nuestra militancia como de nuestra vida. Mediante la música nos acostumbra a llegar mayoritariamente un mensaje heteronormativo, con la mujer como sujeto pasivo. Queremos darle la vuelta a eso. Queremos hablar de otro tipo de deseos, de deseos de personas con sexualidades diversas. Es una apuesta política.

P. Vuestro camino es paralelo al que han vivido las chicas de la IRA en Madrid o Machete en Boca en Valencia. Si una mira al otro lado del charco, el rap feminista ya tiene nombres propios de primera línea: Rebeca Lane, Ana Tijoux, Sara Hebe, Miss Bolivia... El feminismo más ‘punki’ está conquistando la escena del rap?

M.: Sí, algo está pasando. Es que las cosas que decimos y contamos hay mucha gente que las vive. Hay público que está deseando escuchar esto.

P. La IRA, Sara Hebe y vosotras sois tres de los grupos de rap que participasteis del video “Los borbones son unos ladrones” para denunciar los casos de Valtonyc, La Insurgencia y Pablo Hasél, represaliados por sus letras y, en el caso del primero, en el exilio. De los 13 artistas que aparecéis, tan solo hay tres grupos de mujeres.

B.: La verdad es que estamos muy agradecidas de que contaran con nosotras para ese video. En ese momento solo teníamos tres temas y de repente estábamos al lado de gente como Rapsusklein o Frank T.
S.: También hay que decir que cuando llegamos a la grabación nos preguntaron si éramos las bailarinas.
B.: Sí, la verdad es que es una de las pocas experiencias que podemos decir que se nos ha tenido en cuenta.
M.: Son cautos. Sabemos que todo el mundo nos está mirando, pero nadie dice nada.

P. ¿Cautos? ¿Por qué?

M.: Yo creo que les da miedo. Se piensan que vamos a muerte, contra el mundo. Que somos agresivas. Les da miedo ser cuestionados.
S.: Somos el dedo acusador.
B.: Y con Machete y la IRA debe pasar un poco lo mismo. Yo creo que lo que piensan es que es mejor no juntarse demasiado con nosotras porque si me junto con feministas, igual, o me critican los míos o me acusan de algo.
S.: Que se miren cómo se expresan, cómo se mueven. Parece que el tema de la consciencia de clase y la cuestión racial están muy introducidas en el rap, pero la visión de género, nada.

P. Y todo este contexto de represión contra artistas, políticos, líderes sociales... ¿Cómo lo vivís vosotras desde vuestra posición?

M.: Somos las próximas.
S.: ¡Cálla! Toquemos madera.
B.: Está claro que el próximo movimiento que se va a represaliar es el feminista. Tiempo al tiempo.
S.: Y todo este mandato impuesto por la Constitución que no representa a nadie... Que nos dejen decidir. ¿Cómo que decidir tu vida cotidiana, tu sistema económico, es ilegal? Eso no es democracia. Y no puede ser que no haya libertad de expresión, que tengas que exiliarte porque te meten preso.
B.: También hay muchas presas que no tienen la cobertura de los de hoy. Ahora nuestros padres hablan de presos políticos, pero yo llevo años contándole la situación de colegas que pasan por esto.

P. Después de vosotras, ¿vienen más Tribades?

M.: Ya lo estamos viendo. Nos escriben muchas chicas diciendo que las hemos motivado a formar un grupo. Nos pasan links de sus movidas. La gente se identifica con nosotras, tiene otros referentes y se animan.
S.: Además, estamos motivándolas a tener flow, a tener clase. Se están animando a buscar un buen estudio, un buen productor, a entender lo que es un DJ. Eso es increíble.
B.: Y de hecho, ya están aquí. Están gente como Santa Salud, como Elane, las Ninyas del Corro, las Niñas Perdidas, Lil Russia, Clika Pika...

P. Muchas de ellas suben a los escenarios con vosotras cuando actuáis. En esta línea, decís mucho eso de que "Tribade somos todas". ¿A qué os referís?

B.: Pues de que Tribade no existe sin red. Cuando escribimos letras, las pasamos a las colegas para que nos den un retorno. Esto es gracias a ellas.
S.: Es que no nos hemos inventado nada. Ahora estamos intentando hacer un protocolo para salas y festivales e intentar introducir un punto lila.

P. ¿Un protocolo contra agresiones machistas como grupo? ¿En qué consistirá?

B.: Sí. Nos vamos a topar con un montón de salas que tendrán denuncias de agresiones. O chavalas que querrán ver un concierto de Tribade pero que en ese espacio no se sentirán seguras. Llevaremos en el Rider la exigencia de que la sala cuente con protocolo de actuación. Y si no hay punto lila, pondremos a disposición nuestro estante de merchandising para que lo sea.
S.: Es un momento para generar este tipo de cosas. Cualquier sitio de este país es probablemente un lugar donde se haya producido una agresión. Porque vivimos en la cultura de la violación donde se toleran este tipo de cosas.
M.: Nuestra idea es ir a ocupar los espacios y luchar por ellos en vez de no ir. Vamos a probar qué pasa si los ocupamos entre todas.

P. De este tipo de reflexiones también nace La Purga, un tema donde os “confesáis”, os criticáis y buscáis el “perdón” en la “iglesia” del feminismo, tal como mostráis en el videoclip. ¿A qué necesidad responde este tema?

M.: Era un momento en que recibimos muchas acusaciones, tanto de dentro del movimiento como de fuera, que nos tocaban de forma personal... Y necesitábamos soltar, mirarnos hacia dentro y purgarnos antes de seguir con el proceso creativo. La Purga no estaba prevista en el disco y nos acabó quitando medio año. Fue algo muy pensado con mucho trabajo personal.
B.: Obviamente, nadie está diciendo que por hacer una canción y una revisión de nuestros privilegios ya estamos salvadas. Simplemente que, haciendo música, veíamos interesante escribir una canción con la que ponernos verdes y decir, sí, soy feminista pero he tenido relaciones tóxicas, he empatizado con tíos que han cometido agresiones...
M.: La verdad es que pensábamos que levantaríamos más ampollas. La mayoría de gente nos ha dicho que si somos muy valientes, que qué guai...

P. ¿Qué críticas esperabais?

S.: Que se viera como una agresión al feminismo.
B.: Era un canto a la sororidad. De, joder, peña, todas la hemos cagado y la vamos a cagar, pero vamos a decirnos las cosas desde los cuidados. Nos daba miedo que los machis pudieran pillarse a ese discurso y decir, "veis, que ellas mismas lo dicen, que sobreacusáis", cuando es un discurso hecho con un montón de cariño. Si formas parte del grupo, puedes criticar, pero que no venga alguien de fuera a rajarme de mi guetto.
S.: Es un tema para que solo me entiendan las colegas que saben de lo que hablo. Y para que un machi diga, ay, qué guapa la canción, pero que no pille una mierda. [Ríe]

P. Os preguntan mucho por vuestras referentes. En la canción que da nombre al disco, 'Las Desheredadas', hacéis una larga lista de vuestros referentes cotidianos "desheredados" de nombre. De hecho, el único nombre propio que sale es el de Juana Rivas.

B.: Es la línea que llevamos, la de los referentes cotidianos. Obviamente nuestras referencias vienen de cosas más antiguas, de Emma Goldman, de Angela Davis, de Silvia Federicci... Pero en tu día a día, la primera referencia, donde aprendres qué es el empoderamiento, a sostener los cuidados, es tu red: tu madre, tu abuela, tus colegas... Cuando estás chunga, no te viene la Angela Davis a mimarte, vienen tus colegas en el bar.
M.: También hay que tener en cuenta que tú dices Angela Davis y mucha gente no sabe quién es. Pero Juana Rivas ha sido un caso súper mediático.
S.: Y la criminalizaron un montón.
B.: No es una académica, una presentadora, una actriz... Es una mujer luchadora que se ha enfrentado a la justicia patriarcal ella sola. Podría ser cualquier mujer de tu barrio. Es una referente en toda regla.

P. Hablábamos de cómo está entrando de fuerte el feminismo en el rap, aunque si enciendes la radio, también se escuchan algunos discursos feministas como los del 'Pa’ Fuera lo Malo' de Ana Guerra y Aitana, e incluso el disco de Rosalía, 'El Mal Querer'. ¿Qué opináis de esto?

S.: Bueno. Es un paso.
M.: Mejor esto que tener un mensaje misógino. Pero nos parece una posición muy cómoda. Una se puede aprovechar del contexto social pero sin acabar de molestar del todo, porque si molesto, me van a dejar de llamar de algunos lados.
B.: El feminismo en el que nosotras creemos es ese que es radical, que va a la raíz del problema. Hay una mayoría social que está en contra de la violencia contra las mujeres. Hay una mayoría social que está en contra el racismo. Pero cuando señalas al culpable, a la raíz, al sistema que sostiene todo esto, la cosa cambia. Se trata del feminismo como antítesis del capitalismo. A nosotras, un feminismo capitalista que busca que haya igualdad en las cotas de poder no nos interesa. Yo no quiero un feminismo que me permita explotar al resto.

P. Es cierto que no compráis este tipo de discursos, pero también que empezáis a flirtear con el mainstream. Sin ir más lejos, Tribade ha sonado en programas de televisión como First Dates o, incluso, en Operación Triunfo, donde una de las concursantes, Alba Reche, era fan vuestra.

B.: Es la gracia y la trampa de combinar mensaje y musicalidad. Si se catasen de lo que estamos diciendo, realmente... Si se catasen de lo que significa Tribade, de las referentes que estamos mencionando... Se la estamos colando.
S.: ¡Y que la sigan colando! Es interesante. Tú a la gente le hablas de "cis", "trans", "butch", "bollera"... Y se quedan cruzados.
M.: Pero a la vez intentamos utilizar nuestro mensaje, hablar de lo común, de la anécdota. Con un lenguaje fácil para que llegue al máximo de público posible.

P. Hablabais del potencial de usar la música para llegar a más gente. El rap es un género donde el mensaje político es común, pero en cambio, socialmente, el reggaetón está mucho más estigmatizado. Incluso, es uno de los más criticados desde algunos discursos feministas. ¿Por qué lo reivindicáis?

B.: El reggaetón es un ritmo musical. Cuando dicen que el reggaetón es machista… Un bombo y una caja no pueden ser machistas. En todo caso, puede serlo la persona que lo hace. El rap, como el reggeaton puede tener el discurso que tú le metas. Y a ver, en Europa no nos hemos inventado nada de reggaetón feminista. Eso ya estaba hecho. La canción de 'Pa la Cama voy' de la puertoriqueña Ivy Queen es de 2004 y es una canción empoderante, que habla de consentimiento. A la gente le gusta bailar reggaetón. Pues poder estar bailándolo a gusto sin que haya un mensaje que te chirríe, mola.

P. También se os atribuyen algunas influencias del trap, un género con una estética que hace bandera del barrio pero donde a la vez hay un montón de artistas que hablan sobre cuánto dinero tienen. ¿Qué pensáis de esto? ¿Yung Beef o C. Tangana?

M.: Yo me quedo con Yung Beef. [Ríen]
B.: Yo hablaría de la extracción de clase de esta gente. Una de las cosas de la cultura de la clase trabajadora, por ejemplo, con el tema del dinero, mi chirría. Tú no dices cuánto cobras, porque sabes que a lo mejor tú estás bien pero tu vecino, no. Y está feo. Está mal visto hablar de pasta. En estos videoclips hay una fetichización de lo precario cuando en realidad ser precario es una mierda que no le deseas a nadie.
M.: Ellos mismos no son conscientes de cómo repercute el mensaje que están dando. No saben lo que están haciendo.
B.: El C. Tangana no es tonto. Sabe lo que hace. Hasta dice que hay discursos que le interesan mucho, como el feminismo, dice en una entrevista. Pues claro que sí. Controla cuales son las nuevas tendencias, también las ideológicas
S.: Pues si la conclusión de todo lo que ha leído es “le hago plas en el culo”, no lo pillo. Que si vender drogas, armas, mujeres, y cumplir todos sus deseos... No lo entiendo. Pero musicalmente me gustan, me lo gozo. De la parte musical podemos aprender mucho.

P. ¿Hasta dónde quiere llegar Tribade?

S.: Yo quiero poder ir al súper. No quiero que a una tía le dé un síncope porque estoy ahí.
B.: Mientras no nos peguen... [Ríen]
M.: Lo más bonito de lo que nos está pasando es compartirlo, compartir privilegios. Poder pasarle la entrada del Festivern a colegas que no se lo pueden pagar, o invitar a birras a mis colegas en clubs donde la copa está a cuatro pavos porque me han venido a ver.
B.: Hace unos años, cuando había colegas represaliadas, nos llamaban porque estábamos a mano. Ahora saben que si llevan a Tribade a una movida solidaria van a hacer pasta. Ahora podemos ayudar de verdad. Que todo esto que se ha generado de hacer conciertos por aquí, por allá, ahora lo puedo llevar a mi guetto y colaborar de manera directa. Devolver eso, eso que nos han dado, pa vosotras. Hasta ahí queremos llegar.

miércoles, 11 de julio de 2018

#hemeroteca #transfeminismo | Tríbade: “Que el himno de España sea ‘Me gusta ser una zorra’”

Imagen: El Español / Las Tríbade
Tríbade: “Que el himno de España sea ‘Me gusta ser una zorra’”.
"Nuestro feminismo es el de las gordas, las feas, las bolleras, las putas y las trans". "El feminismo que no tiene en cuenta le raza ni la clase no es feminismo ni es nada". "Es intolerable un discurso de derechas en el rap".
Lorena G. Maldonado | El Español, 2018-07-11
https://www.elespanol.com/cultura/musica/20180709/tribade-himno-espana-gusta-zorra/321218963_0.html

Tríbade es un bautizo muy apropiado: viene del griego y se refiere a la práctica sexual ancestral entre mujeres... “Hacer la tijera, vaya”, resumen ellas. Son la revolución transfeminista que el rap patrio andaba esperando; una bofetada sin mano a esa música urbana que se edifica llamando “zorras” a las mujeres de sexualidad libre o recordando cuánto pesan las cadenitas de oro y los carros horteras de los videoclips. Tienen discurso, tienen beat y tienen chulería escénica a puñados. En su imaginario asaltan nombres como Silvia Federici, Marina Ginestá, Safo de Lesbos, Gata Cattana o los de sus propias madres y abuelas, porque saben que las hembras más poderosas son las olvidadas, las que no firman libros ni discos, las que cargan varices, jornadas dobles y hogares cálidos e impolutos. En sus piernas descansa el mundo. Por eso este homenaje, y los que vengan.

Aquí Bittah, Sombra Alor y Mariva Lulla, una propuesta capaz de hilvanar insurrección con atractivo musical, crítica con estética, política con barriles de un flow ferocísimo. “Por mucho que tu panfleto tenga muy buenas ideas, no vas a imprimirlo lleno de faltas ortográficas ni vas a llenar tu barrio para la próxima huelga con un cartel hecho con el Paint. Pues es esta idea traspasada a la música”, explican a este periódico. Ellas entienden el arte como un “martillo para moldear la realidad”, y acompañan esta idea con su propia presencia, que es como un puñetazo sobre la mesa.

En ‘Los Borbones son unos ladrones’, el tema impulsado por la plataforma ‘No callarem’ en solidaridad con las condenas de los raperos españoles (de Valtonyc a La Insurgencia), las Tríbade resuenan como un grito cañí en los patios. Saben a charneguismo, a fraternidad, a rabia y a humor, y no les impone “ni tu coche, ni tu Gucci, ni tu pose de machi”. Vienen a meterle miedo al machismo y a exigirle que saque “las manos y la mente de mi cuerpo”. Vienen a dejar las cosas claras a golpe de perreo y pasamontañas. “Lo siento, mama, nunca seré doctorada, pero mira qué bonita es mi Manada”.

P. Hay quien dice que vuestro logo, dos tijeras, recuerda al manifiesto SCUM de Valerie Soalnas. Habladme de éste y otros referentes que tengáis, tanto culturales como políticos. ¿Quién os inspira?

R. Valerie Solanas nos gusta porque es transgresora, escandaliza y rompe los esquemas y esa es una manera muy válida de hacer política. A nivel de referentes, cada una te dirá los suyos, ya que Sombra, Masiva y Marki tienden a una vertiente más libertaria y Bittah más marxista, pero sí que podemos decir que somos muy partidarias de las “referentes cotidianas”, de las anónimas, las madres, las abuelas... las que hacen resistencia desde las cocinas y casas, desde el espacio privado, porque en el público, en las calles, todavía no hay mujeres y se resiste desde ahí, desde las sombras pero manteniendo toda esa red de apoyo y cuidados. Con esto queremos decir que para nosotras es igual de importante la miliciana anónima que Marina Ginestá, la francotiradora soviética que Nadezdha Popova, Emma Goldman, Judith Butler, Monique Witting, Virgine Despentes… Hemos hecho una revisión de los referentes porque vas avanzando políticamente y te das cuenta de que sólo has leído a hombres cis con su visión aparentemente objetiva (masculina) del mundo.

P. ¿Por qué el rap, que está empapado de mucha más conciencia social que otros géneros, abraza a tan pocas mujeres raperas? ¿Por qué es más fácil para una mujer entrar, por ejemplo, en el pop? ¿Qué se puede hacer para combatir este embudo machista?

R. Suponemos que viene dado un poco por los estereotipos de género y la manera de tomar el espacio ¿no? Por ejemplo, en el pop, al ser música más melódica, “dulce”... el estereotipo social de mujer encaja bastante bien. En cambio en el rap, al ser una música agresiva, explícita, callejera... incluye todos los roles que no se consideran adecuados para una mujer ‘de bien’, para una mujer femenina. Luego hay otro punto: la conciencia social o el ser de izquierdas no te exime de comportamientos machistas.

La manera de combatirlo es ir abriendo una veda, tomando el espacio y haciéndolo nuestro. Ahora mismo nosotras tenemos la suerte de tener cierta visibilidad y eso es un privilegio, entonces pensamos:¿qué hacemos con este privilegio y con este altavoz que tenemos ahora? Vamos a utilizarlo para sacar a la palestra debates que están en el tintero, para apoyar y visibilizar a compañeras con mucho nivel que están rapeando, etc. Si entre todas vamos creando ese tejido de apoyo mutuo, se hace un efecto llamada. Pequeños actos como ir al concierto de tu colega, retwittear un tema nuevo, invitar a una compañera a un concierto para que se haga un tema, etc. Que se vea que estamos aquí, que somos muchas y cada vez seremos más y que las nuevas que vayan viniendo van a estar cuidadas y apoyadas.

P. ¿Cómo se hace para salir de lo que llamáis “feminismo institucional”? ¿Por qué es necesario -y más molesto- el rap transfeminista?

R. En primer lugar, lo que llamamos feminismo institucional son todas aquellas políticas hechas desde arriba que adoptan, de manera oportunista, algunas de las reivindicaciones de los movimientos sociales. Pero obviamente, el Estado no es neutro y existe para perpetuar los intereses de una clase, y esa clase, precisamente, no es la nuestra, por eso todo lo que venga desde arriba hay que pasarle el filtro y desconfiar de ello.

El Estado no va a regalarnos nada, como mucho migajas para hacer de freno y contención a la indignación social, por eso no cuelan las campañas contra la violencia de género y los cartelitos y luego la absolución a La Manada. Ante eso, tenemos el feminismo autónomo, el de barrio, el mal visto, el de las gordas, las feas, las bolleras, las trans, las racializadas, las putas, las diversas. Si la tele habla mal de un feminismo, pues ese es el nuestro, ese es el bueno.

El feminismo o transfeminismo que es molesto es aquel que ataca a los privilegios, a los pilares del padre-patrón-padreterno (como diría Joyce Iussu). Hay que cuestionar la estructura social y su funcionamiento desde la raíz, ser radicales, eso es lo que es molesto y lo que es transformador. A la sociedad le indigna ver una mujer con barba, ver formas de expresión de género distintas, sexualidades diversas. Le indigna también a la izquierda que el sujeto revolucionario ya no sea el obrero de mono azul de fábrica... Les desconcierta, no quieren aceptar que sin las mujeres no hay fuerza reproductiva del trabajo, no hay trabajo, no hay cambio social.

P. En un reportaje que publicamos hablando con raperas, decían que a veces pasa que en el trap y en el rap hay mujeres que adquieren también mensajes machistas. Gata Cattana, por ejemplo, se refería a esa voz femenina “que se trata a sí misma de la grupi del rapero”, de “sirvienta del tío de turno” o “dice que sólo quiere su dinero”. ¿Qué pensáis de estos roles y cómo subvertirlos?

R. Por supuesto, como personas socializadas en una sociedad estructuralmente machista, racista y capitalista vamos a tener esos dejes, seguramente, casi de por vida, así que como mujeres no estamos libres de machismo, pero hay que tomar conciencia de ello y trabajarlo, desaprender y deconstruir. Ahora bien, esa exaltación de los roles hay que ver desde dónde se hace, si desde la mera descripción de un rol de género histórico y tradicional o si se hace desde la transgresión y la toma de conciencia, de decir, eh, me estoy cobrando el patriarcado.

Sinceramente, en estos casos, parece que muchas trap queen han visto filón al rollo transgresión, pero se han quedado sólo en la superficie y más adelante han demostrado a nivel discursivo que están en el mismo sitio, que no ha habido un avance para romper la norma y que se sigue perpetuando lo mismo, chicas normativas, cis, blancas y hetero petándolo para un público extensamente masculino. Es lo que pasa cuando se adopta una ideología o corriente por mero oportunismo porque te coloca en un buen puesto y luego cuando te preguntan, no sabes defenderlo y hay que desmarcarse. Puede sonar reduccionista, pero si un mensaje o crítica va a atacar a la masculinidad… difícilmente tu público sean mayoritariamente hombres.

P. ¿Se puede ser feminista y de derechas? Vosotras tenéis muy presente la conciencia de barrio en vuestras letras.

R. No. Bueno a no ser que seas una burguesa que quieres tener el mismo privilegio que tus compañeros hombres a costa de otras mujeres. El feminismo que no tiene en cuenta el resto de intersecciones (raza, clase…) ni es feminismo ni es nada. Además la idea de que el feminismo nació de la lucha de las burguesas es una mentira que nos han colado, las primeras feministas fueron mujeres obreras textiles que pedían derecho al trabajo. Una feminista que no pretende terminar con el capitalismo es que no ha entendido demasiado de qué va el asunto ni del papel de reproducción de la familia nuclear para el sistema productivo actual… vaya, como dice la Federicci, que el capitalismo nos relega al trabajo de cuidados y el patriarcado nos dice que tenemos que hacerlo como acto de amor.

Nos parece necesario reivindicar la cuestión de clase dentro del feminismo, así como muchas otras que debemos apoyar desde la posición de aliadas. La propia configuración de la extracción de clase del movimiento feminista hace que muchas veces no se tenga en cuenta esta cuestión. Por otro lado, en el extremo opuesto, también sobra bastante la apropiación de clase que se ve últimamente por gente que lo más de barrio que ha visto es alguna película folclórica. Ahora ser de barrio mola y hace unos años tenías que avergonzarte, un poco de respeto a las identidades.

P. Hablemos del tema ‘Heteropero’. ¿Qué hay de las ‘heterocuriosas’? ¿Puede el feminismo ayudar a muchas mujeres -que nunca se lo habían planteado por haber crecido bajo una lógica falocéntrica- a darse cuenta de que son lesbianas o bisexuales?

R. En primer lugar, aclarar que el tema ‘Heteropero’ está hecho desde el cariño, narrando una historia personal y que va dirigido hacia una persona en concreto a la que le gustaba el concepto “heteropero”, pero no tiene intención de invisibilizar la bisexualidad, al contrario. Claro, el feminismo abre las puertas no sólo a orientaciones sexuales diversas, sino a entender que no necesitas muchas de las cosas que siempre te han dicho que eran imprescindibles, el matrimonio, los hijos, el novio.

Estar en contacto con personas que viven su vida y su cuerpo desde otro sitio crea una influencia, moverte en un espacio en el que el lesbianismo está normalizado va a hacer que las barreras mentales que puedan tener muchas personas se derrumben.

P. ¿Quién es el dirigente político más machista que observáis?

R. Creo que no se salva ninguno, no pondría la mano en el fuego por nadie, pero un Toni Cantó o cualquier obispo de esos random que hacen declaraciones bonitas se podría llevar el premio.

P. ¿A quién haríais ministro o ministra de Cultura?

R. Muerte a los ministros (‘risas’).

P. Ahora que está Marta Sánchez poniéndose creativa con el himno de España -aún sin letra oficial-, quería preguntaros: ¿qué canción haríais vosotras himno?

R. ‘Me gusta ser una zorra’, de las Vulpess.

P. ¿Por qué no hay rap de derechas en España? ¿C. Tangana lo consideráis rap de derechas, por ejemplo? ¿Tiene o no cabida el discurso neoliberal en un género que tradicionalmente ha peleado por la justicia social y la voz de la calle?

R. Siendo esencialistas, es intolerable un discurso de derechas en rap, que nació entre gente racializada y pobre y que siempre ha tenido contenido social, en pro a la comunidad, de lo colectivo. Ahora bien, el rap es un ritmo y un género muy accesible, por eso es factible que haya rap de derechas. Parafraseando a Bertolt Brecht, ‘el precio del pan, del vestido y del zapato depende de decisiones políticas’, así que no hay discursos inocuos o neutros, todos tienen un trasfondo político. Llamas 5 veces zorra a tu exnovia, mencionar constantemente lo que ganas con la música, alardear de los lujos que puedes permitirte... en un contexto de crisis económica y social como el actual es hacer política. Y política no de nuestro bando, cada vez hay más rap de cuñados. Ese discurso en la cultura es también el enemigo a combatir.