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viernes, 14 de junio de 2019

#hemeroteca #trans #fotografia | “Usar ‘niñe’ identifica y visibiliza más el no binarismo”

Imagen: El País / Sheila Melhem
“Usar ‘niñe’ identifica y visibiliza más el no binarismo”.
Sheila Melhem es fotógrafa y comparte desde las paredes y jardines del Museo Antropológico de Madrid sus obras.
Susana Ye | El País, 2019-06-14
https://elpais.com/ccaa/2019/06/05/madrid/1559724696_842912.html

Sheila Melhem llegó con 23 años a Madrid y a sus 38 sigue en la urbe que ha acabado por ser tan hogar como el suyo de origen, Canarias. Esta fotógrafa comparte desde las paredes y jardines del Museo Antropológico de Madrid y hasta el próximo 13 de octubre lo aprendido a lo largo de tres años de idear, plasmar y difundir ‘Solo un nombre’. Un trabajo compuesto por una serie de retratos reconocidos con el Premio Extraordinario de la Comunidad de Madrid. La obra de Melhem, expuesta a apenas metros de la estación de Atocha, da visibilidad a la infancia trans y a la diversidad de género infantil y sigue la línea de otros trabajos de esta artista como el de ‘Country Doctor’, en el que plasma el día a día de una veterinaria en Lanzarote.

¿Cómo empezó su interés por los niños transgénero?
Siempre he seguido temas de género y mi amiga Noemi Parra, que es antropóloga y sexóloga, investiga la diversidad de género en la infancia. Detecté además que hablan los expertos y el entorno pero no los protagonistas. Y me impactaron las fotografías con niños de todo el mundo de Robin Hammond en National Geographic. Una de las retratadas salió en la portada con la frase “la mejor parte de ser niña es que ahora no tengo que fingir ser un niño”.

¿Cómo se preparó para retratar a los protagonistas?
Primero investigué sobre diversidad de género y luego, a través de las asociaciones Chrysallis y Transdiversa, me contactaron ocho familias de las cuales, por cuestión de tiempo y disponibilidad, participaron cinco. Después, y sin cámara, traté de conocer a los niños y de su vida sin mencionar la transición salvo si ellos hablaban del tema. Y una vez que se sentían cómodos les fotografié con y sin familiares y amigos y haciendo lo que les gustaba. Cuando tuve que elegir entre todas las fotografías me decanté por los retratos porque creo que la auto representación es importante en colectivos de los que se suele hablar desde fuera de lo que les pasa o de qué es lo que sienten.

¿Hay puesta en escena en los retratos?
Algunas fotos podrían parecer preparadas, como la de Ana dando vueltas con un vestido, pero todas son espontáneas. A Ana la capturé en ese momento en 2017, cuando tenía diez años, porque le encantaba disfrazarse y bailar. Así que cuando estaba haciendo lo que más le gustaba la fotografié. Tampoco hay impostura en las fotos del campamento de niños trans al que accedí durante una mañana gracias a la asociación Draga. En esa ocasión, y al no poder conocerles primero, intenté pasar desapercibida para que no me vieran ni como algo externo ni como una amenaza. Creo que lo logré y que esas fotos transmiten bastante verdad.

¿Por qué eligió el título de ‘Solo un nombre’?
Lo hice por evitar el binarismo [clasificar en hombre y mujer] y porque uno de los momentos clave para las personas trans o no binarias es elegir nombre. Así que cuando tuvimos que plantearnos cómo estructurar el documental en 2018 decidimos que fuera con una frase, ‘me llamo Ana pero no siempre me he llamado así’, y a partir de ahí que se explicasen y hablasen de lo que quisieran. E incluimos también la visión de sus madres. El resultado es que cuando les escuchas en conjunto te das cuenta de que todas sus historias tienen mucho en común.

En tu obra Riley representa el no binarismo y en el documental su madre explica el lenguaje inclusivo con el uso de la ‘e’, ¿qué reflexión le queda a usted de ello?
Yo esperaba encontrar diversidad y naturalidad antes del proyecto y me encontré aún más de la que creía. Mi conclusión es que la diversidad de género se manifiesta de muchas formas: desde una chica que se comporta masculina según lo que se considera masculino a sentirse de un género distinto al asignado al nacer. El género también se puede ver como un abanico y situarse en medio, es decir, ni niño ni niña. Ahí palabras como ‘niñe’ les identifica y visibiliza más. Para ellos importa ser nombrados y me parece bien que se emplee el lenguaje inclusivo porque la lengua es una herramienta que muta y crece.

¿Qué proyectos futuros tienes?
Voy a retratar habitantes de tres pueblos de Gran Canaria conocidos por sus carencias. Y de nuevo colaboro con una amiga socióloga que hará las entrevistas en profundidad porque me parece muy interesante emplear dos lenguajes sin que uno se imponga al otro. Es decir, que el texto no explique la imagen sino que cada uno aporte su propio valor.

Voyeur de la realidad
Melhem concibe la fotografía como asomarse de puntillas, casi como un voyeur, en la vida del otro. Por eso compartir los retratos al aire libre contradecía la esencia de su obra, que busca que el espectador sea consciente de lo íntimo que tiene frente a él. Entonces recordó las imágenes en las no se ve al niño retratado y son estos instantes sin rasgos los que lucen en tamaño gigantesco en las paredes externas del Antropológico. Melhem dio con la forma de mostrar sin mostrar, obligando, como hizo en otra exposición de su tierra natal, a que para ver los rostros de ‘Solo un nombre’ y para escuchar sus voces no basta mirar desde fuera, se requiere dar pasos hacia dentro.

martes, 19 de marzo de 2019

#hemeroteca #generonobinario | ¿Qué es el género no binario con el que se define Sam Smith?

Imagen: El País / Pau Eloy-García, trans no binario, y Leo Mulió, hombre trans
¿Qué es el género no binario con el que se define Sam Smith?
Ni cómo vistas ni con quién te acuestes te identifica como tal.
Héctor Llanos Martínez | Verne, El País, 2019-03-19
https://verne.elpais.com/verne/2019/03/19/articulo/1553014834_316987.html

"No soy masculino ni femenino; fluyo en una posición que está entre los dos extremos. A veces pienso como una mujer y por eso siempre he vivido una pequeña guerra entre mi cuerpo y mi mente". Así es como Sam Smith se ha identificado como persona de género no binario en una entrevista para Instagram publicada el viernes 15 de marzo.

Es muy poco común que se defina así una personalidad pública de tal magnitud. Smith ha vendido 10 millones de discos en los últimos cinco años y ha ganado un Oscar y cuatro Grammys.

El término no binario designa a las identidades de género que se identifican con aspectos masculinos y femeninos y, por tanto, no lo hacen con uno de sus dos términos absolutos: hombre o mujer. Tampoco tienen por qué definirse como homosexual o heterosexual.

Mon tiene 23 años y trabaja atendiendo a jóvenes LGTBI+ y sus familias en el colectivo madrileño COGAM. Comenzó a tener dudas a los 19 años. "Un año antes comencé a salir con una chica y al poco tiempo empecé a preguntarme sobre mi identidad. Fue un proceso lento. Me tomé mi espacio para explorar y en 2018 ya empecé a mostrarme como una persona no binaria", cuenta a ‘Verne’ por teléfono.

"Que el género no binario se encuentre en el espectro entre masculino y femenino no significa que esté en un lugar intermedio; solo está en un punto distinto de esos dos extremos", recuerda Mon.

Es decir, el aspecto de una persona no binaria no tiene por qué ser necesariamente andrógino. Así ocurre con Sam Smith. En la entrevista en la que ha declarado su identidad de género mantiene un aspecto más cercano al estereotipo masculino mientras explica que tiene comportamientos y sensaciones que no son siempre atribuidas a los hombres.

¿Cómo podemos mostrar respeto ante una persona de género no binario? "Llamarlo por el nombre elegido en vez de por el asignado es primordial, porque es lo que canaliza tu identidad. Cuando mis amigos de la universidad empezaron a llamarme de forma cariñosa Mon en vez de Mónica, decidí que me identificaba más con ese nombre y ahora deseo que todo el mundo se dirigía a mí con él", recuerda desde la oficina de COGAM.

El pronombre es otro punto de inflexión para el colectivo. El neutro terminado en -e (elle/elles) es la forma más común en castellano.

Sin referentes populares
"A mi familia le estoy dando un tiempo para que se acostumbre y lo entienda. Con amigos es más sencillo, por cuestiones de edad y porque me dan más pie a explicarlo. Pero nosotres también sentimos rechazo dentro de la comunidad LGTBI+. Y eso que es un asunto cada vez más visible gracias a las redes sociales", dice Mon.

Elle recuerda que hay muy pocos referentes públicos en la cultura popular como Sam Smith. "Los hay en webseries y en YouTube y también en el ámbito del activismo, como Pau Eloy-García".

García, de 27 años, forma parte de Transdiversa, entidad social que trabaja en España por la diversidad de género. Apunta que, aunque el término ‘no binario’ es correcto, quizá es más completo el de ‘trans no binario’ "al ser también un colectivo de personas que no se identifican con el género que se le ha asignado en el nacimiento", explica a ‘Verne’ por teléfono.

"Como trans no binario, uno de tus retos principales es el de luchar contra la presión social que te obliga a que te definas con una etiqueta determinada con la que el resto del mundo pueda identificarte. Es cierto que las etiquetas ayudan a ordenar el mundo, pero lo ideal en este caso es que nadie tenga la necesidad de encerrarse en un cajón", admite Pau Eloy-García.

Reconocimiento social
En otros momentos de la historia, las personas no binarias han forman parte de algunas sociedades con total normalidad. Es el caso de muxes en México o los dos espíritus, pertenecientes a los pueblos amerindios de América del Norte.

En los últimos años, varios países han modificado sus leyes para reconocer de un modo u otro el género no binario. Alemania, Austria, Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido lo han hecho en Europa, pero también existen avances en el resto del mundo: Uruguay, Nepal, Nueva Zelanda, Australia y Canadá son algunos de esos países. En casos como en el de Canadá y Alemania, ya puede quedar registrado en los certificados de nacimiento.

En España, el Congresó abrió la puerta en febrero de 2019 a adoptar una medida similar, pero de momento solo se ha pedido al Gobierno un estudio de impacto que dé pie a reconocer la identidad de aquellos que no se identifican con el género masculino o femenino.

domingo, 11 de noviembre de 2018

#hemeroteca #transfobia | El PP quiere que las personas trans sigan obligadas a declararse enfermas para cambiar su nombre y sexo legales

Imagen: El Diario / Orgullo Crítico de Madrid
El PP quiere que las personas trans sigan obligadas a declararse enfermas para cambiar su nombre y sexo legales.
Los conservadores proponen mantener el requisito de un diagnóstico de disforia de género a través de una enmienda en la reforma de la ley que permite el cambio de los documentos oficiales. Alegan que "la identidad sexual y/o expresión de género deben estar dotadas de cierta estabilidad y no depender de manera exclusiva del juego de la voluntad de los particulares". La reforma, ahora atascada en el Congreso, busca eliminar las condiciones médicas obligatorias y que solo se precise la declaración expresa de la persona.
Marta Borraz | El Diario, 2018-11-11
https://www.eldiario.es/sociedad/PP-personas-declaren-enfermas-cambiar_0_833617623.html

Las personas trans llevan un año esperando a que la ley les avale para poder modificar su nombre y sexo legalmente sin atravesar los requisitos médicos que actualmente se exigen. El Congreso tramita la reforma que lo permitiría, que también extiende el derecho a los menores de edad y a las personas extranjeras con residencia en nuestro país, ante la que el Partido Popular ha presentado una enmienda que apuesta por mantener uno de estos condicionantes. Los conservadores pretenden que estas personas sean obligadas a declararse enfermas para ver su identidad reconocida en los documentos oficiales como el DNI.

La eliminación de los requisitos médicos está contenida en una proposición de ley presentada por el PSOE cuando se encontraba en la oposición y cuya toma en consideración fue aprobada por el Pleno el 11 de noviembre del año pasado con el voto en contra del PP. La reforma pretende introducir una modificación en la ley 3/2007 de 15 de marzo, que regula la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. La norma, considerada en su momento pionera a nivel internacional, contempla dos condicionantes médicos para autorizar el cambio: la obligación de presentar el informe diagnóstico de disforia de género y que la persona haya sido tratada médicamente un mínimo de dos años "para acomodar sus características físicas a las correspondientes del sexo reclamado", es decir, exige un mínimo periodo de hormonación.

La reforma de esta ley se encuentra estancada desde el pasado mes de marzo en la Comisión de Justicia, presidida por los socialistas, porque hay una sobrecarga de leyes, lo que provoca "la imposibilidad material" de convocar más ponencias, explican fuentes de la misma. El periodo de enmiendas, sin embargo, ya se ha cerrado, por lo que el siguiente paso debe ser la convocatoria de las sesiones para que sean debatidas.

En una de ellas, el PP, que no ha respondido a las preguntas de este medio, propone mantener el requisito médico de que la persona sea diagnosticada de disforia de género mediante un informe médico o psicológico para que sea autorizado su cambio de sexo y nombre legal, tal y como recoge ahora la ley. El partido justifica su decisión en una "mejora técnica" porque "la identidad sexual y/o expresión de género deben estar dotadas de cierta estabilidad y no depender de manera exclusiva del juego de la voluntad de los particulares".

Por su parte, la reforma, con la que se mostraron de acuerdo el resto de grupos parlamentarios en la toma en consideración, tiene por objetivo que la solicitud solo precise "de la declaración expresa de la persona interesada del nombre propio y sexo registral con los que se siente identificado/a" a través de una declaración que acredite su voluntad.

Una expresión de la diversidad
"Esto supone una vulneración de nuestros derechos humanos que nos coloca en una situación de inferioridad y de patología al tener que demostrar lo que realmente decimos ser", explica Leo Mulió, psicólogo del equipo psicosocial Transdiversa y activista trans. "Esta idea parte de un prejuicio y de esa mirada patologizante de entender la identidad trans como algo diferente a la del resto. A las personas trans se nos pone continuamente bajo sospecha de estar mintiendo, de que se nos pueda pasar, de que vayamos a aprovecharnos de alguna forma perversa de la ley. Yo tengo el mismo derecho a que no se me cuestione mi identidad que las personas cis –personas que no son trans–".

En este sentido se han expresado en distintas ocasiones algunos organismos internacionales que apremian a los países a avanzar en el camino de la despatologización, es decir, en dejar de considerar la transexualidad como una enfermedad para pasar a concebirla una expresión más de la diversidad. Así, el Consejo de Europa adoptó en abril de 2015 una resolución que insta a los Estados a "garantizar que las personas transexuales, incluidas las menores, no sean consideradas como enfermas mentales". Amnistía Internacional también ha solicitado que "el reconocimiento de la identidad de género no debe hacerse depender de diagnósticos psiquiátricos", tal y como apunta en su informe El Estado decide quién soy. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha dejado de considerar la transexualidad un trastorno mental, como venía haciéndolo desde 1990, aunque pasa a llamarla "incongruencia de género".

En el Congreso también se encuentran otras dos leyes que, en diferente punto de la tramitación, incorporan esta reforma de la ley de 2007. Se trata de una ley integral trans que Unidos Podemos se ha comprometido a que sea llevada a pleno antes de agosto del año que viene y una ley integral LGTBI sobre la que la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), autora de la norma, ha denunciado el retraso en su tramitación.

A esta ley, el PP también ha presentado varias enmiendas que, en esencia, forman parte de la enmienda a la totalidad que diseñó y que rechazó el Congreso el pasado mes de febrero por tratarse de "una ley vacía de contenido", según denunció la oposición. Precisamente, una de las propuestas de los populares es la eliminación de la disposición de la Ley LGTBI que propone acabar con los requisitos médicos para que las personas trans accedan al cambio de nombre y sexo.

El derecho de los menores
La reforma de la ley de 2007 que está estancada en la Comisión de Justicia también extiende el derecho a los menores y personas extranjeras con permiso de residencia, actualmente excluidas de la norma. Una "urgencia", califican desde la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, que debe combatir la "discriminación institucional" que supone actualmente "el obligar a una persona a tener un nombre que le daña y va contra su dignidad", explica su presidenta, Natalia Aventín. Algo que, para ella, "es una vulneración de derechos fundamentales".

Por eso, exige que los menores de edad puedan acceder fácilmente al cambio de nombre y sexo legal y no dependan, como ocurre actualmente, de la arbitrariedad y la interpretación más o menos restrictiva de los jueces. Es lo que le ocurrió a Gabriel, un adolescente trans al que el Registro Civil de Calatayud le negó inscribirse con el nombre que lleva años utilizando y presentó casi 150.000 firmas ante el Ministerio de Justicia, que por entonces ya había anunciado su intención de aprobar una instrucción para solventar este tipo de problemas.

A finales de octubre, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba la orden del departamento dirigido por Dolores Delgado con el objetivo de que los Registros Civiles faciliten el cambio de nombre –no así el sexo–. Desde Chrysallis aseguran que se trata de "un parche" pero "que resuelve un primer paso necesario y suaviza una situación muy negativa".

Sobre la enmienda del PP que enmarca el reconocimiento de la identidad de las personas trans en un "juego de voluntades", Aventín considera que el cambio de nombre y sexo se trata de "una cuestión particular que no ocasiona perjuicio a terceras personas ni debe ser de adjudicación externa". "Nadie más que tú puede saber quién eres porque todavía podemos pensarnos y sentimos como queramos", zanja.

jueves, 27 de septiembre de 2018

#hemeroteca #identidades | Pero, ¿tú qué eres?

Imagen: El País
Pero, ¿tú qué eres?
Identidades de género diversas.
Celia Blanco | Mordiscos y Tacones, El País, 2018-09-27
https://elpais.com/elpais/2018/09/25/mordiscos_y_tacones/1537873426_179817.html

Definirse como hombre o mujer no trae implícito tener unos genitales concretos A veces, ni siquiera nos sentimos identificados con ninguna de esas dos categorías humanas.

Durante años frecuenté un bar en Chueca antes de que la mayoría de locales terminaran reconvertidos en chinos o en franquicias. Su dueño me miró embelesado hasta que una noche se armó de valor y me preguntó si ya había terminado mi proceso de reasignación de sexo. Mi tamaño y vozarrón engañan. Aquella vez, hace más de 10 años, solo fue la primera.

Una persona cisgénero es aquella cuya identidad de género coincide con su género asignado. Yo soy una mujer cisgénero, por mucho que algunos crean que soy una mujer trans. Una persona transexual es aquella cuya identidad sexual no concuerda con el género asignado. Al fin y al cabo, asignarnos ser de un sexo u otro, es algo que hace un miembro del personal sanitario al hacerse cargo de la genitalidad del recién nacido. Ve un pene, asigna hombre. Observa vulva, determina mujer. Pues no siempre. La identidad de género no la da una genitalidad u otra. Tus genitales no determinan que seas hombre o mujer. Hay niñas que nacen con pene y niños que nacen con vulva. Carla Antonelli es una mujer transexual que lucha incansable, entre otras cosas, por la Ley Integral de Identidad y Expresión de género, aprobada por mayoría absoluta en marzo de 2016, pero que primero ignoró Cristina Cifuentes y de la que también se escaquea Ángel Garrido. Hasta el Defensor del Pueblo se ha llevado las manos a la cabeza por el incumplimiento de esta ley. Leo Mulió es un hombre transexual y psicólogo en Transdiversa. Leo también pelea. Lo lleva haciendo desde el primer día. Su canal de YouTube, tiene años, y sigue siendo una referencia. Con él suple la irresponsabilidad política porque la transexualidad forme parte de la diversidad y realidad educativa de este país. Cualquier menor con dudas sobre su identidad sexual, encuentra en la red lo que el colegio le niega. Esta Jessica explica lo que es ser la novia de un chico trans y, a pesar de no estar editado y de su calidad bastante rudimentaria, más de un millón y medio de reproducciones confirman que se debe de pasar de contrabando en los recreos. Yo, por si acaso, espero que circule aún más.

Si ya hay peloteras con los hombres y mujeres transexuales, no les quiero ni contar con las personas no binarias. No se identifican ni como hombres ni como mujeres; en esa nomenclatura no se sienten cómodes. Y digo cómodes, porque, las personas no binarias piden elles mismes que usemos el sufijo e como inclusivo. También conviene saber que no son transexuales. El término transexual solo se aplica a los dos géneros, hombre, mujer y ellos no son ni una cosa ni otra. Las personas no binarias piden, por favor, que dejemos de preguntarles por sus genitales. ¿Por qué tienen que ser hombres o mujeres? ¿Quién les obliga a ser una u otra cosa? Australia tiene el género no específico desde 2014. Desde 2015 los nepalíes pueden inscribirse en el tercer género, indefinido. En los Territorios del Noroeste de Canadá, desde 2017, todos los nacimientos se registran con la identidad de género x. Lo decidieron en Asamblea Legislativa, puesto que esta región de Canadá carece de partidos políticos. Y sin embargo, también la existencia del tercer género crea disparidad de opiniones. Para Leo Mulió, "en ocasiones no se está haciendo de la mejor manera, llegando incluso a mezclar cuestiones de diversidad corporal (intersexualidad) con identidades no binarias, complicando aún más la situación. Según cómo se haga esto puede contribuir a un gran avance social o a una forma más de discriminación. Definitivamente lo mejor desde mi punto de vista es que se eliminase el sexo/género de la documentación, igual que se ha hecho con otras características que aparecían en el pasado".

Hace unos días, falleció Francisco Javier U. P., más conocido como Ely. Había recibido una brutal paliza por parte de un menor tres semanas antes. El hecho de que Francisco Javier vistiera cuando le daba la gana de mujer, llevó a muchos (entre los que me incluyo) a pensar que se trataba de una mujer transexual. Varias asociaciones de personas transexuales explicaron que, en muchas ocasiones, son elles mismes los que ocultan su condición ante el rechazo de los círculos más cercanos. Hay personas transexuales que no modifican en absoluto su cuerpo y hay hombres, independientemente de su orientación sexual, que se travisten por gusto. Durante horas especulamos sobre la obligación de los medios de informar correctamente sobre la identidad sexual de Ely. A mí me calló la bocaza Miguel, un vallisoletano que conocía al fallecido. "Querida, creo que prejuzgas con ligereza. Pero insisto, valoro tu esfuerzo profesional por tratar de acercarte al personaje y a la persona, otros ni lo han intentado. Yo solo critico esa necesidad de etiquetas, que a Ely le darían igual (por no usar lo que ella diría)". ‘Touché’, Miguel.

Para Leo Mulió, sin embargo, la identidad de género es innegociable: "Saber la identidad de género de las personas es fundamental. Vivimos en un mundo en el que la mayoría de la población ni siquiera es consciente de qué es la identidad de género, ni de que eso mismo es lo que nos hace pertenecer a un género (mujer, hombre o género no binario). Es por este motivo que se siguen vulnerando los derechos fundamentales de las personas trans".

Había publicado ya este artículo cuando la gente de Transdiversa se puso en contacto conmigo para explicarme un par de cosas que yo no había transmitido correctamente. Lo hicieron con una sonrisa en la cara y muchísima humildad. Su intención es hacernos entender.

¿Seremos capaces de querer aprender?