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lunes, 23 de julio de 2018

#hemeroteca #identidades #racismo | Özil deja la selección alemana al haber sentido “racismo” tras su foto con Erdogan

Imagen: El País / Mesut Özul y Recep Tayyip Erdogan
Özil deja la selección alemana al haber sentido “racismo” tras su foto con Erdogan.
El jugador dice sentirse orgulloso de sus raíces turcas y critica el maltrato de la federación germana.
Agencias | El País, 2018-07-23
https://elpais.com/deportes/2018/07/22/actualidad/1532285622_279002.html

El centrocampista Mesut Özil ha anunciado este domingo que deja la selección de Alemania, un mes y medio después de desatar la polémica por posar en una foto junto al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y tras criticar al proceder de los medios de comunicación y la federación en esta controversia. El futbolista ha publicado una declaración de dos folios en su cuenta de Twitter, en la que asegura que ha sentido "racismo" y "falta de respeto" hacia sus raíces turcas y acusa a la federación de no aceptarlo como alemán, pese a haber ganado un Mundial para el país donde nació.

"Con dolor de corazón y después de considerar mucho los recientes acontecimientos, no seguiré jugando con la selección de Alemania debido a que he sentido este racismo y falta de respeto. He vestido la camiseta de Alemania con orgullo y emoción, pero ahora ya no", puede leerse en el comunicado.

"Ha sido una decisión muy difícil porque siempre lo he dado todo con mis compañeros y el cuerpo técnico y la buena gente de Alemania. Pero cuando altos cargos de la DFB [la Federación Alemana de Fútbol, en sus siglas germanas] me han tratado como lo han hecho, con falta de respeto hacia mis raíces turcas y me han acusado injustamente de propaganda política, entonces ya basta. (...) el racismo no debería ser nunca, nunca aceptable".

Özil, de 29 años y hasta ahora una pieza clave en el conjunto que entrena Joachim Löw, ha explicado que decidió hacerse la foto con Erdogan porque, de haberse negado, se hubiera interpretado como "una falta de respeto" hacia sus "raíces turcas". Özil ha añadido que "volvería" a hacerse "esa foto" de verse ante esa situación.

"Tengo dos corazones, uno alemán y otro turco. Nací y fui educado en Alemania. ¿Por qué hay gente que sigue sin aceptar que soy alemán?", pregunta el centrocampista, quien jugó en el Schalke y el Werder Bremen, luego en el Real Madrid y actualmente milita en el Arsenal de Londres.

El centrocampista estuvo en el citado acto con Erdogan acompañado de también internacional de origen turco Ilkay Gundogan. Los dos jugadores fueron muy criticados, especialmente tras la eliminación del combinado alemán en la primera fase del Mundial de Rusia. Incluso fueron acusados de falta de lealtad a Alemania, como hizo el gerente del equipo, Oliver Bierhoff, quien dijo: "Debíamos haber pensando en prescindir de él".

A Özil se le considera una pieza clave en la selección y además la imagen de la integración en Alemania del mayor colectivo de ciudadanos de origen extranjero, los germano-turcos, con tres millones y medio de personas, la mitad de los cuales conserva su derecho a voto en Turquía.

Además de Bierhoff, el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Reinhard Grindel, llegó a reprochar a ambos jugadores que no hubieran explicado su proceder antes del Mundial, lo que se interpretó como una forma de echarles las culpas por la eliminación.

Özil ha explicado ahora que se habría hecho esa foto con un presidente turco independientemente de quién fuera este y afirma que él es simplemente un futbolista, no un político. Sostiene, además, que con Erdogan hablaron "exclusivamente de fútbol" y recuerda que la única vez que se había encontrado anteriormente con el presidente turco fue precisamente junto con Merkel, con ocasión de un partido entre las selecciones alemana y turca. A esas explicaciones sobre la foto siguió una segunda declaración, en que el jugador, de 29 años, criticaba duramente el proceder de los medios en ese escándalo y la falta de apoyo por parte de la DFB.

"Soy consciente de que la foto provocó grandes reacciones en los medios alemanes, pero a pesar de que algunas personas pueden acusarme de mentir o ser deshonesto, la foto no tenía ninguna intención política", señaló el futbolista de 29 años. La imagen se interpretó como un apoyo a la campaña por la reelección del líder, quien mantiene unas relaciones más que tensas con la canciller Angela Merkel.

miércoles, 18 de julio de 2018

#hemeroteca #identidades #futbol | Francia: el espejismo del 98

Imagen: ctxt / Celebración en Paris del triunfo francés en Rusia 2018
Francia: el espejismo del 98.
Los “bleus” vuelven a proclamarse campeones del mundo gracias a la misma fórmula ‘black-blanc-beur’ que triunfó hace veinte años. Un espíritu multicultural que retrocede en la política y la sociedad francesa.
Enric Bonet | ctxt, 2018-07-18
https://ctxt.es/es/20180718/Politica/20826/Enric-Bonet-bleus-Francia-Mundial-de-1998-futbol.htm

Dos jóvenes saltan y ondean una bandera de Argelia en medio de la calle en París, cuando se acerca un grupo de ultraderechistas, los increpan y les dan un puñetazo en la cara. Difundidas en las redes sociales, estas imágenes lastraron la bella celebración de la victoria de Francia ante Bélgica en la semifinal del Mundial de fútbol. ¿Se trataba de un hecho aislado? ¿O un ejemplo más de la xenofobia creciente en la sociedad francesa?

Tras su triunfo en la Copa del Mundo, los franceses se han reconciliado con los “bleus”. Francia vivió este domingo una segunda fiesta nacional. Minutos antes del pitido final en Moscú, miles de personas ya festejaban la segunda estrella en los Campos Elíseos, donde permanecían las graderías del desfile militar del 14 de julio. “Liberté, Égalité, Mbappé”, es uno de los lemas que perdurarán de la Francia campeona, liderada por el atacante del PSG Kylian Mbappé y el delantero del Atlético de Madrid Antoine Griezmann. Un equipo que tiene un parecido evidente con la selección francesa que se impuso en el Mundial del 98.

Como el conjunto de los Zidane, Thuram o Djorkaeff, la Francia campeona en Rusia es un ejemplo de la diversidad de su país. Un reflejo aumentado del origen multicultural de la población francesa, que no se ve representado en sus élites políticas, mediáticas ni culturales, mayoritariamente blancas. Más del 90% de los jugadores del equipo dirigido por Deschamps tiene orígenes extranjeros. Aunque todos ellos son franceses –sólo el central del Barça Samuel Umtiti (Camerún) y el guardameta Steve Mandanda (RD Congo) nacieron fuera del territorio galo–, hasta 14 de los 23 jugadores tienen ascendencia africana.

“Esta selección francesa tiene el mérito de deconstruir estereotipos racistas, por ejemplo, aquellos que acusan a los negros de ser unos vagos”, asegura el sociólogo Wiliam Gasperini, profesor de la universidad de Estrasburgo y especialista en cuestiones de deporte. En pleno auge del populismo de derechas, el triunfo de los “bleus” refleja las ventajas de la inmigración y evidencia las incongruencias de la xenofobia. “Han demostrado ser un equipo y esto puede servir como una metáfora positiva para aquellos que no deseen una confrontación identitaria entre franceses”, explica el sociólogo Éric Fassin, profesor en la universidad Paris VIII y especialista en cuestiones raciales.

“En realidad, se trata de un equipo de las clases bajas”, explica Gasperini, quien recuerda que exceptuando el portero Hugo Lloris la mayoría de los jugadores de la selección francesa procede de localidades de trabajadores, como el jovencísimo Mbappé, de 19 años, cuya irrupción ha puesto la ciudad de Bondy, en la “banlieue” norte de París, en boca de toda Francia.

“Siento una alegría inmensa, ya que es África quien ha ganado”, afirmaba sonriente Pa Yamar, 23 años, este domingo por la tarde mientras celebraba la victoria de Francia con la bandera de Senegal en los Campos Elíseos de París. Las imágenes de alegría y locura colectiva rememoraban los sentimientos vividos justo hace veinte años, el 12 de julio de 1998, con la victoria de Francia por 3-0 contra Brasil. Decenas de miles de personas, muchas de ellas jóvenes de la “banlieue”, se reapropiaron de la gran avenida parisina, rebautizada como “Deschamps-Élysées”.

A diferencia del festejo de hace veinte años, resultaban más bien escasas las banderas de países africanos. Una pancarta con el eslogan “no somos black-blanc-beur” mostraba las dudas actuales de numerosos aficionados franceses respecto a la pertinencia de este famoso lema del 98. Entonces, el “black-blanc-beur” (negro-blanco-árabe) apareció como un juego de palabras con los colores de la bandera francesa, cuyo objetivo era exaltar la multiculturalidad de Francia a través de los éxitos deportivos de los Zidane, Thuram o Vieira.

El fracaso del modelo “black-blanc-beur”
“La selección francesa de fútbol fue a lo largo del siglo XX un espejo concentrado de la historia de la inmigración en Francia”, explica Gasparini, que ha publicado recientemente el libro Le football des nations. Se enfundaron la camiseta azul desde Raoul Diagne, el primer negro que jugó para Francia en los treinta, hasta el “10” de origen italiano Michel Platini, pasando por numerosos polacos como Raymond Kopa en los cincuenta y españoles como Luis Fernández en los setenta y ochenta.

No obstante, “fue a partir de 1998 cuando se estableció en Francia un estrecho vínculo entre su selección de fútbol y el debate sobre la identidad nacional”, explica Gasparini, quien asegura que fue entonces la primera vez que los franceses, y en particular sus élites, se apasionaron masivamente por el fútbol. “En 1998, surgió la esperanza de la reconciliación nacional, al mismo tiempo que la cuestión de las discriminaciones raciales emergía en el debate político”, explica Fassin.

Sin embargo, el idilio con la Francia “black-blanc-beur” se vio rápidamente contestado por el fantasma del Frente Nacional, cuyo líder Jean-Marie Le Pen alcanzaría la segunda vuelta de las presidenciales sólo cuatro años después de la victoria en el Mundial. En 2001, ya suscitaron un gran revuelo los abucheos contra la Marsellesa durante un amistoso Francia-Argelia en el Stade de France en Saint-Denis, en la periferia norte de París. Desde entonces, la ultraderecha aprovechaba cada fracaso de los “bleus” para denunciar el carácter multicultural de la selección francesa. El intelectual reaccionario Alain Finkielkraut ya criticaba en 2005 que el equipo de Francia fuera “black-black-black y que esto hiciera de Francia el hazmerreír de toda Europa”.

En la primera década de los 2000, el comportamiento de las estrellas francesas fue analizado con lupa. Tras su decepcionante Mundial en 2010 y su intento de huelga contra la gestión del entrenador Raymond Domenech, fueron tratados de “racaille” (chusma) y la ministra conservadora Roselyn Bachelot les acusó “de caíds (gobernadores árabes) inmaduros”. A lo largo del mandato de Nicolas Sarkozy, en el que la derecha se desprendió de la tradición humanista del gaullismo, aumentaron las voces que cuestionaban que tantos jugadores hijos de la inmigración fueran dignos de llevar la camiseta nacional.

Durante la presidencia del socialista François Hollande, la amenaza creciente del yihadismo en Francia y el aumento de la islamofobia se produjeron al mismo tiempo que se confirmaba el fracaso de la generación dorada del 87: los Benzema, Nasri y Ben Arfa –todos ellos con raíces magrebíes–, que arrasaron en las categorías inferiores, pero fueron incapaces de repetir estos títulos en la absoluta. Tras la revelación del “sex tape” en 2015, el escándalo por el chantaje al delantero Mathieu Valbuena con la revelación de un vídeo sexual, en el que supuestamente Benzema podría estar implicado, el delantero del Real Madrid sigue sin ser convocado para la selección francesa. Pero esta imagen negativa de la selección francesa empezó a cambiar gracias al buen trabajo realizado por Deschamps.

¿Una victoria para contrarrestar los problemas identitarios?
Curiosamente, el actual equipo campeón no despertaba grandes pasiones justo antes del Mundial. Según un sondeo del diario ‘Le Parisien’, publicado el 7 de junio, el 53% de los franceses se mostraban poco entusiasmados o descontentos con los “bleus”. Pero con la llegada de las primeras victorias mundialistas, la mayoría de los franceses se volcaron con el equipo de Mbappé y Griezmann. Esta brillante generación de jóvenes futbolistas es elogiada en la prensa francesa por su patriotismo banal, reflejado, por ejemplo, en la devoción con la que entonan la Marsellesa.

“Nunca he entendido que, cuando Francia gana una competición, en cualquier deporte, alguien diga: ‘sí, han ganado, pero hay demasiados negros en el equipo’. Cuando se pierde, es un problema deportivo; y cuando ganas, se trata de un éxito deportivo”, aseguró Mbapée en noviembre del año pasado a Le Mondeen unas declaraciones que fueron muy aplaudidas en Francia, aunque carecían casi por completo de sentido político y estaban alejadas de la militancia antirracista que caracterizaba a algunos jugadores del equipo del 98, como Thuram, Bernard Lama o Christian Karembeu. “Tras las polémicas de los últimos años, los jugadores de la selección francesa son conscientes de que deben ser irreprochables cuando cantan la Marsellesa y representan a la bandera nacional”, defiende Fassin.

¿La gran alegría y fraternidad suscitadas por la victoria de Francia en el Mundial contrarrestarán la xenofobia creciente en la sociedad francesa? “No creo que cambie gran cosa porque seguriá habiendo personas obsesionadas con la inmigración”, lamentaba Myriam Hadiri, de 22 años, durante el festejo en los Campos Elíseos, al que asistió con sus amigas de origen tunecino o argelino. Algunas de ellas vestían con el pañuelo islámico. Habían venido de Aulnays-sous-bois, en la periferia norte de París, donde el joven Théo, de 22 años, fue víctima en febrero de 2017 de una paliza policial, en la que podría haber sufrido presuntamente una violación anal.

Según un sondeo del instituto Elabe, publicado a finales de junio, el 70% de los franceses se opone a la acogida de inmigrantes económicos y el 64% se declara contrario al hecho de que Francia acogiera el Aquarius. Al mismo tiempo que los “bleus” despertaban la euforia colectiva por sus triunfos ante Argentina y Uruguay, en Nantes se producían importantes disturbios, con la quema de vehículos y fachadas de edificios, después de que un joven, de 22 años, fuera abatido por un policía que le disparó al cuello durante un interrogatorio policial. Un episodio que volvió a evidenciar el problema del aumento de las violencias policiales, que sufren sobre todo los inmigrantes y los jóvenes de la “banlieue”.

“Francia no es un país multicultural, sino republicano y la integración debería producirse a través de la escuela, la universidad y los sindicatos, pero la mayoría de estos espacios resultan poco accesibles para los jóvenes de la banlieu”, explica Gasparini. “El deporte de élite es prácticamente el único espacio en el que la escalera social parece accesible para los jóvenes de origen inmigrante”, añade este especialista, que también advierte sobre el riesgo de sobrevalorar el rol del deporte: “solo una minoría logra triunfar en el deporte profesional, así que no es este el camino para el progreso social”. Según este sociólogo, lo que debemos preguntarnos es por qué los habitantes de los barrios obreros no consiguen llegar a la Asamblea Nacional o por qué no acceden a las mejores universidades francesas.

No obstante, según Gasparini, la victoria del equipo de Deschamps “puede servir como mensaje de esperanza”. “Veinte años después, vemos que no se ha producido una reconciliación nacional, que en realidad hay una confrontación entre dos concepciones nacionales”, afirma Fassin. La Francia diversa y plural que acumula triunfos deportivos, ante la Francia xenófoba que no ha dejado de ganar batallas culturales durante los últimos veinte años. Urge la hora de la remontada política.

martes, 17 de julio de 2018

#hemeroteca #sexismo | Una mujer en las fiestas de la masculinidad

Imagen: El País / Emmanuel Macron y Kolinda Grabar-Kitarovic
Una mujer en las fiestas de la masculinidad.
La presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, se ha convertido en todo un símbolo en el Mundial de fútbol de Rusia.
Gabriela Cañas | El País, 2018-07-17
https://elpais.com/elpais/2018/07/16/opinion/1531754841_866093.html

Todavía se oye el eco de la advertencia de Arturo Pérez Reverte de que si la Academia adapta la Constitución Española al lenguaje inclusivo él dejará la institución cuando el mundo entero se rinde a los fastos tan excluyentes de la masculinidad. Hagan la prueba. Revisen las primeras páginas de la prensa, sigan la radio y la televisión: los hombres atletas son los héroes del momento. Los himnos nacionales, los salarios de escándalo, las loas y los premios son para ellos. Si no están sufriendo sobre el pavés en el Tour, están metiendo goles en Rusia, escalando puestos en la clasificación del tenis mundial o comprándose una mansión de ensueño en Turín.

Las mujeres juegan en otra liga. Los medios apenas hablan de ellas y el público no las distingue con el interés y el patriotismo que suscitan los caballeros. Imposible saber si la culpa es de los medios o del público. El caso es que el deporte femenino sufre la misma maldición que la esgrima, el salto de pértiga o la hípica: solo se las ve cada cuatro años en los Juegos Olímpicos. Ha sido siempre así, pero ahora que las mujeres ganan terreno en la política, los negocios, la ciencia o cualquier otro sector económico, las competiciones deportivas son el reducto ideal donde los hombres pueden hacerse fuertes y resistir a la invasión femenina. Ahí no se puede esgrimir la igualdad. Las que lo han intentado han sucumbido, casi siempre, a la mayor fortaleza de la musculatura masculina. Le sucedió a la tenista Martina Navratilova y sufrieron el mismo trance las hermanas Williams, a las que derrotó en 1998 un alemán desconocido llamado Karsten Braasch, número 203 del ‘ranking’ mundial. Así que quizá no es casualidad que en el deporte competitivo de masas —fútbol, motociclismo, tenis y poco más— se acumulen tantas ingentes masas de billetes.

En este contexto, el papel destacado en el campeonato mundial de fútbol por Kolinda Grabar-Kitarovic es todo un símbolo. Grabar-Kitarovic, presidenta de Croacia, llamó la atención en la final con sus expresiones de alegría, sus abrazos y sus besos a los futbolistas y también al jefe del Estado francés, Emmanuel Macron. Esta mujer de 50 años, que habla inglés y español, se pagó su billete en clase turista para ver los partidos. Se perdió alguno porque tuvo que acudir a la cumbre de la OTAN, pero volvió el domingo con Macron y ahí volvió a vestir la camiseta nacional y a jalear a los rivales y a los suyos incluso tras la derrota. El emblema de la deportividad lleva hoy su nombre. Toda una lección.

Grabar-Kitarovic no era la única mujer en el estadio ruso. Las aficionadas —siempre que no sean iraníes o de ciertos países árabes— acuden cada vez más a los estadios y lloran de emoción como ellos. El torbellino social arrastra a todos por igual, aunque solo unos pocos —siempre hombres— sean los beneficiarios encumbrados a dioses del Olimpo cuyas gestas se reproducen una y otra vez a cámara lenta generando modelos que difícilmente las niñas pueden alcanzar. Pero ante un mundo tan desigual, a la Real Academia, donde solo hay 8 mujeres frente a 36 varones, le preocupa más el lenguaje inclusivo. Su director, Darío Villanueva, dice que el problema está en confundir la gramática con el machismo. Menos mal que ha puesto el dedo en la llaga.

Y TAMBIÉN…
El deporte intenta reconciliar a la antigua Yugoslavia.
Pablo castaño | Cuarto Poder, 2018-07-17

https://www.cuartopoder.es/internacional/2018/07/17/el-deporte-intenta-reconciliar-a-la-antigua-yugoslavia/

viernes, 6 de julio de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia #activismo | Un arcoíris que regatea a la ley homófoba rusa


Imagen: El Diario / Acción arcoíris en Moscú durante el Mundial de Fútbol Rusia 2018
Un arcoíris que regatea a la ley homófoba rusa.
Un acción de la Federación Estatal de Lesbianas Gais Transexuales y Bisexuales logra colar a seis activistas formando la bandera multicolor durante el Mundial de Rusia 2018.
Óscar Abou-Kassem | El Diario, 2018-07-06
https://www.eldiario.es/sociedad/arcoiris-regatea-ley-homofoba-rusa_0_789871032.html

No es fácil ser gay en Rusia. Las leyes aprobadas en 2013 por el Parlamento ruso pretendían hacer de su país un lugar hostil para el colectivo LGTBI y un infierno para su activistas. Rusia no permite el matrimonio entre personas del mismo sexo y las marchas del orgullo gay están prohibidas. Los homosexuales no pueden adoptar. La prohibición se extiende a los solteros de los países donde es legal el matrimonio gay. Una ley “contra la propaganda homosexual” condena la difusión de cualquier tipo de información sobre la homosexualidad dirigida a menores de edad con multas y penas de cárcel. La obsesión de la autoridades rusas es tal que no quieren ver la bandera multicolor en ningún lado.

En este ambiente agresivo con la comunidad LGTBI se está celebrando en Rusia el Mundial de fútbol. Un grupo de seis activistas viajó a Moscú entre el 28 de junio y el 1 de julio para pasear la bandera arcoíris de una manera audaz ante el mismísimo Kremlin. Cada uno de los participantes usó la camiseta de su selección nacional, y sus respectivos colores, para formar entre todos la bandera del arcoíris. La icónica bandera quedó compuesta por las camisetas de España, Holanda, Brasil, México, Argentina y Colombia, éstas dos últimas con sus segundas equipaciones.

Todos viajaron a Moscú acompañados por el fotógrafo Javier Tles en una iniciativa organizada por la Federación Estatal de Lesbianas Gais Transexuales y Bisexuales (FELGTB) en colaboración con la agencia LOLA MullenLowe. La campaña, desarrollada bajo el lema #Hiddenflag pretende dar visibilidad a todas las personas que viven en Rusia y se enfrentan a la discriminación y el miedo a diario. Y también en otras partes del mundo donde las personas LGTBI son perseguidas, humilladas o marginadas.

Un estudio reciente del Centro de Investigación Social Independiente, con sede en Moscú, desvela que los crímenes de odio contra la comunidad LGTBI se han duplicado en Rusia desde 2013, mientras que Human Rights Watch International ha denunciado que "la policía rusa no cumple a la hora de prevenir el acoso o al investigar los crímenes contra la comunidad LGTBI”. El informe también hace referencia a los informes de que al menos 100 homosexuales han sido detenidos y torturados en Chechenia.

"Hacerse visible siempre es un riesgo. Pero hacerlo con miles de aficionados del mundial y la prensa delante, es lo que nos motivó a desarrollar esta original protesta", cuenta Uge Sangil, presidente de FELGTB España.

Los protagonistas de la acción fueron:

Marta Márquez: “Me llamaron y no me lo pensé dos veces”
Escritora española de 39 años y presidenta de GALEHI, Asociación de Familias LGBTI. Pertenece al grupo de familias de FELGTB. Se dio cuenta de que era lesbiana estando casada y con un hijo. Se separó, quedando sola, con un hijo de 2 años y sin amistades que pudiesen guiarle. Ahí es cuando decidió ser activista. Ya al entrar en la comunidad se dio cuenta de la importancia de luchar por los derechos aún no adquiridos.

“Estuvimos en varios eventos y en la fan zone de la Plaza Roja. Nadie se dio cuenta o nos dijo que nuestros colores formaban la bandera del orgullo. La experiencia ha sido un reto teniendo en cuenta lo que podía pasar”, cuenta Márquez en conversación telefónica con eldiario.es. Cuando comentó a su familia y amigos que viajaba a Rusia sin revelar el motivo de su viaje recibió todo tipo de advertencias aun sin saber el verdadero motivo de su viaje: “La verdad es que la experiencia ha sido todo un reto teniendo en cuenta lo que nos podía haber pasado”.

Mateo Fernández “Espero que algo de esto le llegue a Putin y se pueda cambiar la historia”
Bisexual desde los 18 años. Estudió en Estados Unidos y volvió a Colombia a terminar sus estudios. Se mudó a París hace 5 años tras recibir una oferta de trabajo como creativo publicitario en una agencia de publicidad internacional.

Guillermo Aguilar León, “Que la comunidad LGTBI Rusa sepa que no están solos”
Documentalista mexicano de 33 años. Con 21 años y cuando abandonó el hogar familiar comunicó a su familia que era homosexual. Su padre no lo recibió bien. Viajó a Barcelona para estudiar cine documental y se enamoró. Vive con su pareja Manolo con el que se casó hace 5 años. Actualmente viven en Barcelona.

Vanesa Paola Ferrario: “Quería protestar contra las injusticias que se cometen en Rusia y hacen llorar al mundo entero”
Argentina de 36 años. Vive en Buenos Aires, amante del fútbol y de la selección Argentina. Asumió públicamente su condición de lesbiana cuando tenía 23 años. Antes de eso pensaba convertirse en monja en búsqueda de un destino, una respuesta. Es editora de vídeo desde los 18 años. Considera que declararse lesbiana le dio la libertad para seguir haciendo lo que le gusta y perseguir sus sueños.

Eloi Pierozan: “Se trata de una llamada al amor”
Brasileño de 32 años. Descubrió que era gay a los 21. Viene de una ciudad pequeña de Brasil, donde fue muy difícil al vivir en un entorno muy conservador. Su hermana también es gay. Considera que éste es el proyecto más importante en el que ha participado, por el impacto de poder comunicar la naturaleza humana en Moscú. Vive desde hace un año en Holanda donde trabaja en el mundo del marketing.

Eric Houter: “Si nos hubiesen educado desde pequeños las personas LGBTI no tendrían que sentirse rechazados y podrían ser libres”
A pesar de ser heterosexual, desde niño tuvo que lidiar con la discriminación que ha sufrido su hermano que es bisexual y los prejuicios de un pueblo muy pequeño donde vivían. Se mudó a España de niño. Al ir creciendo se dio cuenta de que quería apoyar a su hermano e incentivar a que la gente abriera su mente. Decidió sumarse al proyecto cuando su hermano le pidió que fuese en representación suya. No lo dudó un segundo, no sólo para defender a su hermano sino que también la causa, tiene un cuñado marroquí que aún no puede declarase públicamente (ni siquiera con su familia), y por todos aquellos que no pueden expresar su amor libremente en el mundo. Un aliado en toda regla.

miércoles, 20 de junio de 2018

#hemeroteca #homofobia #deportes | La FIFA sanciona a México y Serbia por la conducta de sus aficionados en el Mundial

Imagen: El País / Hinchada mexicana en el Mundial de Rusia
La FIFA sanciona a México y Serbia por la conducta de sus aficionados en el Mundial.
El Comité de Disciplina del máximo organismo multa a ambas federaciones de fútbol por un grito homófobo y una pancarta de odio.
El País, 2018-06-20
https://elpais.com/deportes/2018/06/20/mundial_futbol/1529526609_790277.html

La FIFA ha impuesto la primera multa en el Mundial de Rusia a siete días de su comienzo. El Comité de Disciplina impuso una multa de 10.000 dólares a las federaciones de fútbol de México y Serbia por el comportamiento de sus aficionados durante el primer partido.

Serbia fue multada debido a un grupo de aficionados que desplegaron una manta política ofensiva durante el partido contra Costa Rica. México ha recibido la sanción por el grito de "¡Eh, puto!", el cántico que le ha generado problemas con la FIFA desde la Copa del Mundo de Brasil 2014. El término hace referencia a una forma despectiva para nombrar a los homosexuales. El alarido lo han realizado los hinchas mexicanos cada vez que el portero rival despeja y ha sido considerado por el organismo como "antideportivo y de carácter discriminatorio". Entre los mexicanos lo defienden al señalar que es parte de su folclor.

El máximo organismo del fútbol había multado en 11 ocasiones al país norteamericano, el cual ha instaurado desde hace dos años campañas para evitarlo. En el partido del pasado domingo contra Alemania, los mexicanos gritaron la frase cuando Manuel Neuer pateaba el balón.

El año pasado, la Federación Internacional de Fútbol Asociación intensificó su prohibición a "puto" en los estadios. Durante la pasada Copa Confederaciones instauraron la figura de "agentes anti indiscriminación". Una de sus primeras sanciones fue expulsar a dos aficionados del estadio por gritarlo pese a todas las advertencias. Uno de los castigos mayores, de acuerdo con la FIFA, sería el de restarle puntos al Tri.

"Evitémonos gritar eso, apoyemos de diferente manera, cantando el 'Cielito Lindo' de una forma más agradable, gritando México al cien por ciento, pero que se abstengan de gritar eso que tanto nos afecta", comentó Marco Fabián, el internacional mexicano.

miércoles, 13 de junio de 2018

#hemeroteca #homofobia | Uno de los principales cabecillas de los ultras rusos amenaza: “Los gais deben tener cuidado”

Imagen: El País / Alexander Shprygin
Uno de los principales cabecillas de los ultras rusos amenaza: “Los gais deben tener cuidado”.
Aleksandr Shprygin, antiguo líder de la Asociación de Hinchas de la selección de fútbol de Rusia, actualmente suspendida, fue expulsado dos veces de Francia durante la Eurocopa de 2016.
Rosalba Castelletti | El País, 2018-06-13
https://elpais.com/deportes/2018/06/13/mundial_futbol/1528890340_648520.html

Hace dos años, al margen del partido Inglaterra-Rusia de la Eurocopa, las dos hinchadas convirtieron Marsella en un campo de batalla. El mundo entero lo presenció con horror. Sin embargo, en Rusia, los ultras que lograron derrotar a sus "padres espirituales" fueron recibidos como héroes. "Bien hecho, chicos", tuiteó el diputado Igor Lebedev, mientras Vladímir Putin liquidaba el episodio con un comentario irónico: ¿cómo ha podido ser que 200 rusos venciesen a más de 2.000 hooligans ingleses? "Fue una simple pelea", restaba importancia Aleksandr Shprygin, un hombretón de 40 años que todos tratan con respeto en el bar deportivo de Moscú en el que nos encontramos. En 2016, el líder de la hinchada del Dinamo de Moscú y luego de la Asociación de Hinchas de la selección de fútbol de Rusia, actualmente suspendida, fue expulsado de Francia no una vez, sino dos.

"Quienes temen que los sucesos de Marsella se repitan en el Mundial se equivocan. El nivel de seguridad en Rusia no tiene precedentes", asegura Shprygin, añadiendo a continuación: "Es verdad que el fútbol es pura emoción. A lo mejor se produce algún enfrentamiento menor, pero nada de batallas. Son los medios de comunicación británicos los que vaticinan un 'festival de violencia'. Como se han quedado sin Mundial, no se resignan, pero con eso se hacen daño a sí mismos. Puede que algún adolescente de Volvogrado se pregunte cómo es posible que su abuelo defendiese a los británicos de los nazis y ahora estos nos declaren la guerra, y decida que hay que darles una lección". No obstante, se apresura a puntualizar: "Nadie se está preparando para pegar a los extranjeros. Todo el mundo sabe que iría derecho a la cárcel".

Los últimos años, las autoridades han apretado las tuercas a los ultras por todos los medios a su alcance: detenciones preventivas, amenazas, e incluso promesas firmadas de "buena conducta". "Los que se lo pueden permitir se marcharán al extranjero", explica el exlíder. "Así, si pasa algo, podrán enseñar el billete y el sello en el pasaporte". A los 467 ultras de la lista negra de los violentos se les ha negado el fan id, el "pasaporte del hincha" necesario para asistir a los partidos. Shprygin no figura en ella, pero ha sido desterrado de las gradas sin recibir explicación. El año pasado, cuando estaba a tan solo un centenar de metros del estadio, se enteró de que no podía asistir a la Copa de Confederaciones, y mañana no se le permitirá estar en el partido inaugural. "Su solicitud ha sido rechazada", lee pasando la pantalla del móvil. "En estos casos no hay nada que hacer".

El punto de no retorno fue la Eurocopa de 2016. Entonces acabó la marcha triunfal que había llevado a los ultras rusos a sentarse a la derecha del poder. La asociación fue suspendida, y el propio Shprygin, que había llegado a ser asistente de Lebedev y que en 2010 había acompañado al entonces primer ministro de Putin a depositar flores a la tumba de un hincha del Spartak, fue repudiado. "Me pintan como el jefe de un supuesto 'ejército de Putin' enviado a Francia a crear el caos en la 'guerra híbrida' contra Occidente. Todo fantasías. Solamente hemos tenido relaciones de trabajo".

En todo caso, la edad de oro de la complicidad con el Kremlin ha llegado a su fin. Comienza ahora la de la tolerancia cero. Aún queda el temor a los episodios xenófobos como el lanzamiento de plátanos o los cánticos racistas contra los jugadores de color registrados en demasiadas ocasiones en los estadios rusos. Shprygin niega con la cabeza. "Son casos aislados que la gente muchas veces se inventa 'chupándose un dedo", expresión rusa equivalente a "sacarse algo de la manga". Cuando se le recuerda que en el pasado se auguraba una selección nacional "de eslavos" responde que lo que querían decir era que saldría "de la cantera rusa". De su saludo nazi inmortalizado en una foto asegura que "era joven y estaba borracho". No obstante, da un consejo a los homosexuales: "No habrá persecuciones, que quede claro, pero estamos en un país conservador, así que mejor evitar las carantoñas en la plaza Roja".