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domingo, 5 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Vera Rubin, una adelantada a su tiempo

Imagen: Le Miau Noir / Vera Rubin
Vera Rubin, una adelantada a su tiempo.
Javier Roger Juan | Le Miau Noir, 2017-02-05
https://lemiaunoir.com/vera-rubin-astronoma/

La astrónoma Vera Rubin falleció recientemente a los 88 años. Realizó una carrera profesional envidiable rompiendo barreras de género en la comunidad científica y descubrió la existencia de una sustancia denominada materia oscura, de gran relevancia en el estudio del Universo.

Materia oscura
La materia oscura recibe en su nombre el calificativo de oscuro porque no puede verse directamente, ni siquiera con los telescopios más avanzados. No obstante, es posible detectarla a partir de los efectos gravitatorios que genera en la materia “normal” que se encuentra a su alrededor.

Las galaxias suelen ser más masivas en su parte central que en las regiones periféricas. La gravedad genera fuerzas de atracción entre cuerpos que son más intensas conforme aumenta la masa de estos. Por ello los cuerpos que se encontraban en el centro debían orbitar alrededor de la galaxia a una velocidad mucho mayor que los cuerpos que se encontraban en la parte externa. Considerando esto, Vera Rubin observó que los cuerpos periféricos de la galaxia Andrómeda orbitaban a una velocidad mayor de la que le correspondía. Así, la científica supuso la existencia de una nueva sustancia denominada materia oscura, que generaría los efectos gravitatorios que resolverían esta incoherencia.

Una adelantada a su época
Ya con pocos años descubrió su pasión por la astronomía. De hecho, acompañaba a su padre a reuniones de astrónomos aficionados cuando aún era una niña. Al recibir la educación elemental se dio cuenta de que a las chicas se les prestaba menos atención o incluso se las ignoraba, lo cual ocurriría también a lo largo de su carrera científica.

Se licenció en la Vassar College y posteriormente quiso inscribirse en Princeton para proseguir con sus estudios, pero en ese entonces la Universidad de Princeton la rechazó por su política de género, la cual se derogaría años más adelante, en 1975. Así, como alternativa, entró en la Universidad de Cornell donde pudo trabajar con científicos de la talla de Richard Feynman y Philip Morrison.

Más tarde, Rubin hizo su tesis doctoral bajo la tutela de George Gamow en la Universidad de Georgetown. Su tesis explicaba que las galaxias no están distribuidas de una manera aleatoria en el universo, sino que están organizadas en cúmulos de galaxias. Aunque años más tarde se demostró que era cierto, en ese momento el trabajo no captó la atención de la comunidad científica, donde se enfrentaba a un ambiente competitivo y hostil por el mero hecho de ser mujer.

Vera: una vida de dedicación
Años después realizó una gran cantidad de observaciones de diversas galaxias que confirmaron su descubrimiento más importante: la existencia de la materia oscura. Este logro le valió numerosos honores como el premio Henry Norris Russell Lectureship en 1994 y la medalla de oro de la Royal Astronomical Society, siendo la segunda mujer en conseguirla después de Carolina Herschel en 1996.

Rubin no recibió nunca un premio Nobel por el hallazgo de la materia oscura. Sin embargo, en 2011 tres físicos americanos lo ganaron por su estudio de la energía oscura, trabajo a la altura del de la astrónoma, poniéndose así de manifiesto el carácter discriminatorio de la comunidad científica.

Pese a que se ignoró su trabajo durante mucho tiempo, Rubin se sobrepuso al rechazo y consiguió hacerse un hueco entre los científicos de la época llegando a ser una de las mejores en su campo. A lo largo de su carrera, la astrónoma promovió la igualdad y motivó a las jóvenes a convertirse en científicas por medio de charlas, desmintiendo los tópicos sobre la inferioridad de la mujer. Aún, a día de hoy, su figura sirve como referente para muchas mujeres, demostrando que los límites son los que uno se pone.

jueves, 29 de diciembre de 2016

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Vera Rubin

Imagen: El País / Vera Rubin
Vera Rubin.
Es odioso generalizar sobre los sexos, pero también lo es ignorar la historia de la ciencia del siglo XX.
Javier Sampedro | El País, 2016-12-29
http://elpais.com/elpais/2016/12/28/opinion/1482925344_747416.html

Ha muerto Vera Rubin. Nació en 1928 en Filadelfia, y no pudo ir a la Universidad de Princeton porque en los años cuarenta no aceptaba mujeres para estudiar Astronomía. De hecho, siguió sin aceptarlas hasta 1975, cuando yo tenía 15 años. Pero Rubin pudo estudiar en otros centros norteamericanos menos retrógrados, y acabó haciéndose con un buen aparato astronómico (espectrómetro) en la Institución Carnegie de Washington. Eso le permitió concluir que la Física de su tiempo estaba mal. Como el lector podrá imaginar, esa fue una idea difícil de sacar adelante.

Allá lejos, en el cielo nocturno, camuflada entre las estrellas de la constelación de Andrómeda, visible a simple vista pese a que su luz tarda dos millones y medio de años en llegar a nuestros ojos, se exhibe al mundo la galaxia más próxima a nuestro arrabal del cosmos: la galaxia de Andrómeda, el grumo espiral de materia más cercano, y más similar, a la Vía Láctea. Rubin la enchufó con su telescopio de alta tecnología, y lo que vio la dejó perpleja.

Las galaxias no giraban de acuerdo con las leyes de Newton o de Einstein, que obligaban a las estrellas centrales a rotar mucho más deprisa que a las exteriores. Más bien, todas las estrellas giraban al mismo ritmo. O las leyes estaban mal, razonó Rubin, o había en las galaxias un montón de materia que no podíamos ver, pero que regía su comportamiento gravitatorio. La materia oscura.

Hoy calculamos que la materia oscura que descubrió Rubin da cuenta del 25% del universo; otro 70% consiste en energía oscura, la “constante cosmológica” que Einstein inventó para que el cosmos no se colapsara, y que hoy explica que se esté expandiendo de forma acelerada. Solo el 5% restante es lo que solemos llamar materia, esa cosa que estudiamos en el colegio y que constituye por entero nuestro cuerpo y nuestra mente. El hallazgo de Rubin no fue precisamente una nota al pie de la Física. Más bien aspiraba a constituir el texto principal. Hoy seguimos sin saber qué es la materia oscura, pero también seguimos sabiendo que tiene que existir. O que nuestras leyes están mal.

Es odioso generalizar sobre los sexos, pero también lo es ignorar la historia de la ciencia del siglo XX. Henrietta Leavitt descubrió la cinta métrica de medir el cosmos que permitió a Hubble postular la expansión del universo; Barbara McClintock descubrió los transposones, o genes saltarines esenciales para el desarrollo y la evolución humana; Lynn Margulis descubrió el origen de la célula moderna.

Y Vera Rubin descubrió el 25% del cosmos. Vaya tontos que fueron en Princeton.

martes, 27 de diciembre de 2016

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Muere Vera Rubin, la mujer que aportó la primera prueba de materia oscura

Imagen: El País  / Vera Rubin
Muere Vera Rubin, la mujer que aportó la primera prueba de materia oscura.
La astrónoma estadounidense era una de las favoritas a ganar el Nobel de Física.
Nuño Domínguez | El País, 2016-12-27
http://elpais.com/elpais/2016/12/26/ciencia/1482786531_050929.html

Vera Rubin, la astrónoma estadounidense cuyas observaciones fueron fundamentales para sostener la existencia de materia oscura en el universo, ha muerto a los 88 años en Nueva Jersey, según ha confirmado hoy uno de sus hijos a AP.

Nacida en Filadelfia en 1928, Vera Rubin realizó en los setenta unas observaciones que cambiarían para siempre la forma de entender el cosmos. De joven había pensado ir a Princeton, pero no pudo porque la prestigiosa institución no admitió mujeres en astronomía hasta 1975. Acabó yendo a Cornell, hizo la tesis en la Universidad de Georgetown mientras cuidaba de sus hijos y, años después, comenzó a investigar en la Institución Carnegie de Washington. Allí, junto a Kent Ford, que había desarrollado nuevos espectrómetros, comenzó a medir la velocidad de rotación de la galaxia de Andrómeda y decenas de galaxias de espiral, del mismo tipo que la Vía Láctea.

Sus resultados sugerían que las estrellas más alejadas del centro galáctico se movían igual de rápido que las que estaban más cerca de este. Con las leyes de Newton en la mano, aquello solo era posible si había una gran cantidad de materia invisible ejerciendo gravedad sobre esas estrellas. Los cálculos de Rubin, publicados en los años setenta, implicaban que había 10 veces más de esa materia invisible y misteriosa que materia convencional. Fue la primera prueba observacional de materia oscura, cuya existencia había teorizado Fritz Zwicky en 1933.

“Yo observé que las galaxias giraban de una manera totalmente inesperada según las leyes de Newton y Kepler”, explicaba la astrónoma a El País en 2009. “Esto se interpretó como la primera evidencia de que la materia oscura existía y continúa siendo la hipótesis más factible, pero también podría ser que arrastráramos un error fundamental en las ecuaciones que utilizamos para describir el movimiento de los cuerpos celestes”, señaló. Los resultados no fueron muy aceptados al principio, pero los datos observacionales eran difíciles de ignorar, así que pronto se asumió que la parte visible de las galaxias es como la punta de un iceberg de toda la materia que albergan.

Según la teoría más aceptada, la materia oscura compone en torno al 25% del universo, mientras la convencional apenas llega a ser el 5%. El resto es la energía oscura que acelera la expansión del cosmos. Más de cuatro décadas después del descubrimiento de Rubin, aún no se ha conseguido detectar materia oscura de forma directa y saber de qué está hecha.

Rubin reconocía las dificultades que experimentó por ser mujer en su campo, especialmente en sus comienzos. Siguió investigando durante décadas siempre abierta a las ideas más provocadoras. “Si tuviese que elegir, me gustaría que haya que modificar las leyes de Newton para poder describir de forma correcta las interacciones gravitatorias a grandes distancias”, explicó la astrónoma a ‘New Scientist’ en 2005.

La astrónoma era una de las grandes candidatas a ganar el Nobel de Física, especialmente si se confirmase pronto la primera detección directa de materia oscura. Para algunos su historia encarnó durante años la desigualdad que hay detrás del galardón más prestigioso en ciencia. Desde 1901, los hombres se han llevado el 99% de los Nobel de Física, unos premios que solo se otorgan en vida.

Rubin recibió importantes galardones como la Medalla de Ciencias de EE UU y era miembro de la Academia Nacional de Ciencias de su País. En 1990, en una entrevista a ‘Discover recogida por la Sociedad de Física de EE UU dijo: “La fama es pasajera. Mis números significan más para mí que los premios. Si los astrónomos siguen usando mis datos en el futuro, ese será mi mayor honor”.