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miércoles, 26 de abril de 2023

#hemeroteca #memoria #represion | Piro Subrat: «La Brigada 26 daba tanto asco que tenía que escribir esto»

Wikipedia / La Brigada 26 en pleno cacheo //

«La Brigada 26 daba tanto asco que tenía que escribir esto»

Piro Subrat | Editorial Imperdibles, 2023-04-26

https://editorialimperdible.com/2023/04/26/la-brigada-26-daba-tanto-asco-que-tenia-que-escribir-esto-piro-subrat/ 

Hace unos meses me ofrecí a que me entrevistaran para el programa ‘Informe: La Brigada 26’ que se emitió este lunes 24 a la noche en àPunt. Para quien no conozca qué era la Brigada 26, se trataba de una sección especial nocturna de la Policía Local de Valencia que actuó entre 1972 y 1986, y que ha sido objeto de mis trabajos de investigación por la fijación que tenían por maltratar, torturar, acosar, detener y agredir sexualmente a sectores vulnerabilizados de la sociedad; en particular a la comunidad gay y travesti y más en particular aún a las trabajadoras sexuales. Yo acepté pvorque pensé que sería una oportunidad idónea para colaborar en una potencial reparación histórica a las víctimas de esta brigada, y porque no era capaz de concebir un resultado audiovisual que no fuera en una línea absolutamente condenatoria hacia sus prácticas y dinámicas.

A la mañana del martes me desperté con mensajes y llamadas telefónicas de compis maricas indignadas con el documental, en algunos casos habiendo participado en él. Y la indignación siguió por la tarde cuando llegué a l’Espai de Lliure Aprenentatge El Punt –que sale en los agradecimientos del documental, por cierto–, centro documental autogestionado donde milito desde hace años. Allí compis comenzaron a hablar de las atrocidades que vivieron de parte de esta brigada y de lo poco que encajaba el relato del documental a sus propias experiencias.

Es lamentable que un documental sobre uno de los cuerpos policiales más terroristas y criminales de la historia del Reino de España le haya dado tantísimo espacio a los miembros de este cuerpo para expresar lo que sufrían haciendo su trabajo, que ayudaban a señoras a bajar la basura, para que justificasen actos de violencia policial y les sirviera para lavarse la cara bajo el halo de la supuesta “democratización” o de la incorporación de mujeres en la policía. No soy capaz de explicar esto sin tener presente que vivimos en un régimen político continuista con las estructuras de poder del franquismo, donde la policía es una de las menos depuradas y que goza de mayores privilegios. Y por tanto sigue siendo intocable.

Los señores policías han gozado de infinitamente mucho más tiempo que el que se le ha dado a las víctimas de esta gentuza. Puedo entender que no me sacaran diciendo que hay que abolir la policía en àPunt, pero omitir las diversas agresiones que narré durante la entrevista a la vez que se permite a estos especímenes enaltecer crímenes de estado me parece cuanto menos un acto de homofobia institucional. Conté una ocasión en que las activistas Rampova, Greta Guevera y Miquel Alamar ‘La Panocha’ fueron asaltadas por la 26 mientras estaban charlando en la zona de cruising del río Turia. En otra ocasión, Rampova y Greta fueron golpeadas por unos neonazis en pleno centro de Valencia, y cuando apareció en la escena una patrulla de la Brigada 26, les amenazaron con darles sus datos a los nazis y a Greta le dijeron que iban a hacer que se enterara todo Paiporta de que era una maricona de mierda. Conté asaltos y redadas a locales de ambiente y pubs travestis y expresé por qué pienso que a día de hoy las escasas supervivientes con vida tienen reparos a hablar de ello, ya que las detenciones policiales dejan traumas profundos y no todo el mundo tiene una red en la que apoyarse en estas situaciones. Y también consideré que el hecho de que gran parte de las travestis valencianas de los 70 estén muertas, cuando ahora deberían rondar los 65-70 años, tiene que ver entre otras razones con las actuaciones de la Brigada 26 en estos años. Todo esto quedó con el material desechado y no se emitió.

También se han omitido los vínculos de la Brigada 26 con grupos fascistas de la época, que eran reclutados en ambientes ex-legionarios y profranquistas, que algunos trabajaban vigilando mítines y escoltando a miembros del partido ultraderechista Fuerza Nueva… Pero lo que más me ha dolido ha sido que omitieran la descripción que realicé de las estrategias de resistencia y supervivencia que tenían las travestis, en colaboración con las prostitutas cis, en la Avenida del Oeste: cuando veían aparecer a estos criminales de uniforme, se pasaban la voz lo suficientemente rápido como que para cuando se bajaran del coche ya se había enterado de su presencia casi toda la avenida, por lo que se salvaban de acabar detenidas la inmensa mayoría. Y para retrasar la actuación de estos matones, tenían botellas de vidrio, cascotes de obra y piedras enormes listas para lanzárselos y retrasar su repugnante actuación. Estoy hasta las narices de ver cómo las personas LGTBI a menudo aparecemos en los productos culturales sólo como objetos pasivos que recibimos violencia sin que seamos capaces defendernos, lo que nos sitúa en un marco de vulnerabilidad permanente que finalmente asumimos en nuestra cotidianidad y nos hace más proclives a sufrir violencia. Que quede bien claro: las personas LGTBI podemos lanzar piedras a las cabezas de los policías de mierda que nos hacen la vida imposible hoy como hacían nuestras hermanas contra la Brigada 26 en los 70 y 80. Esos mismos policías que asesinaron a Juan Andrés Benítez en Barcelona en 2013, a Zak Kostopoulos en Atenas en 2018, o hace tres meses a Tortuguita en Atlanta. O a cualquiera de esos policías que nos agredieron, nos agreden y nos seguirán agrediendo por muchos documentales que intenten mostrar que la policía de antes era criticable pero la de ahora ya es buena, “democrática” y hasta feminista y progay, aunque para ello se obvien algunos de los testimonios que ofrecí en la entrevista, citando varias agresiones LGTBIfóbicas a manos de la policía y una en concreto que sufrí yo hace 5 años a manos de la Policía Local de Valencia. Y eso sin olvidar el racismo, el clasismo y la ilegalidad de gran parte de sus actuaciones de manera sistemática, que deja muchas de las intervenciones de los señores policías como lo que son: falsedad y mentiras.

Por si no ha quedado claro, de saber que iba a servir de lacito rosa para un documental que en último término sirve a los intereses de la policía hubiera rechazado la propuesta, pero con medios de comunicación como àPunt las cosas son siempre así: están en manos de poderes que tienen intereses bastante horribles normalmente, así que de normal la balanza está en tu contra, pero a veces tienes suerte y les puedes meter un gol, como cuando hace poco más de un año àPunt habló de una “ruta transmaricabibollo por el cementerio de Valencia” y conseguí que le dedicaran un espacio en el reportaje a un activista tan olvidado como merecedor de reconocimiento como fue Miquel Alamar ‘La Panocha’. Además, muchas veces hay buena gente trabajando en estos medios, pero sometida a una jerarquía y unas decisiones superiores que exceden su control. Y a esta gente le debemos que en ocasiones estos medios ofrezcan contenido de calidad y, sobre todo, verídico y acorde a la realidad.

En cualquier caso, lo que me gustaría dejar claro es que, por mucha rabia que nos dé que pasen estas cosas, aquí tenemos un ejemplo del tipo de “memoria histórica” o “memoria democrática” que hacen las instituciones del Reino de España. La memoria histórica la debemos preservar las personas de la base, disidentes sexuales y no, y difundirla mediante nuestros propios medios. Un trabajo que puede ser arduo y estresante, pero que deja unos resultados excelentes y muy valiosos. Las instituciones de un régimen político heredero del franquismo nunca podrán explicar de manera veraz cómo fueron el Franquismo y la Transición: esta tarea nos corresponde a les activistas, militantes, investigadoras, afinidades y a las personas que vivieron estos hechos que nos los trasmiten a quienes somos más jóvenes. Y las editoriales, las distribuidoras, las librerías, los locales de los colectivos, los archivos autogestionados, los ateneos, los centros sociales okupados, las radios libres y las publicaciones en papel son los mejores medios donde poder difundir nuestra memoria histórica. Porque, parafraseando a Machado, “hagamos memoria histórica, porque si no la hacemos, alguien la hará por nosotres, y probablemente contra nosotres”.

miércoles, 19 de enero de 2022

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Ruta 'transmaricabollo' por el cementerio de València

ValenciaPlaza / Piro Subrat //

Ruta 'transmaricabollo' por el cementerio de València.

Carlos Garsán | Culturplaza, Valencia Plaza, 2022-01-19

https://valenciaplaza.com/ruta-transmaricabollo-por-el-cementerio-de-valencia 

"Antes de que muera, veré a nuestra comunidad recibir el respeto que merecemos. Estaré jodida si me voy a la tumba sin tener el respeto que esta comunidad merece. Quiero irme a donde sea en armonía con mi alma y tranquilamente decir que finalmente he vencido". Así acaba uno de los discursos clave de la activista transgénero Sylvia Rivera, 'Reinas en el exilio', recogido en el libro ‘Acción Travesti Callejera Revolucionaria’ (Editorial Imperdible). Y es que la idea de la muerte, más o menos explícita, está muy presente en el colectivo LGTBIQ+. Desde las violencias y represión que vivía antes y ahora hasta la nostalgia de un futuro, un horizonte de igualdad plena, que nunca llega. La muerte también interpela en lo cotidiano, a través del más que manido mantra del 'carpe diem', pero que marca una forma de vivir en los márgenes en la que lo único que importa es el aquí y al ahora. "Si estás vivo no estás muerto, ¡a darle gusto a tu cuerpo!", cantaba Rafael Conde, 'El Titi', en el himno 'Libérate'. La muerte condiciona de mil maneras la vida y, cuando llega, la archiva como experiencia única y, también, como parte de un todo. Entre esas dos aguas, el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) plantea un ruta 'transmaricabollo' por el Cementerio General de València, un recorrido a través del que recuperar las voces del colectivo en una mirada al pasado que tiene mucho de presente.

El proyecto está liderado por el activista Piro Subrat (Alcalá de Henares, 1990), que desde hace años trabaja recomponiendo la historia del colectivo, un trabajo de memoria histórica que le ha llevado a escribir 'Invertidos y Romepatrias. Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el estado español 1868-1982', además de otras tantas publicaciones periódicas. Subrat será la persona encargada de guiar este recorrido en el que el propio acercamiento a los nombres de los personajes destacados requiere de un trabajo delicado. Y es que uno de los grandes problemas a la hora de reconstruir la historia del colectivo LGTBIQ+ es la falta de documentación, una historia que ha sido marginada por los relatos oficiales y que desde hace algunos años muchas investigadoras, como Subrat, tratan de recomponer. "Falta bastante información, mucha de ella porque se ha perdido, porque los familiares de la gente que murió la ha tirado a la basura o porque hay gente que no quiere hablar, piensan que lo que hicieron fue irrelevante, han vuelto al armario o tienen traumas de vivencias relacionadas con su condición sexual o de género. Todo esto complica mucho a la gente que quiere investigar", relata Subrat en conversación con ‘Culturplaza’.

Aunque la "bola de nieve" que se está generando con el cada vez mayor interés por esos estudios está haciendo que avancen, los retos siguen estando presentes. Y es que no están todos los que son. "Uno de los problemas que encuentro es que en muchos casos no conozco los nombres legales, sobre todo, de chicas trans, a quienes enterraron con el nombre legal. Hay tumbas que no se pueden localizar". A esto se suma una parada clave en el recorrido, que tendrá lugar el próximo 29 de enero (y para la que es necesario inscripción previa), una visita a las fosas comunes de gente represaliada en la posguerra. De nuevo, personas sin nombre ni apellido. El franquismo tumba cualquier sueño con un fuerte sistema de represión y unos fusilamientos en los que cuesta sacar casos concretos que el tiempo o la vergüenza no haya conseguido borrar, un sistema de represión complejo que maniató las libertades del colectivo. "Había cárceles específicas para activos y para pasivos", relata Subrat.

En 1970 llegaría la conocida como Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, por la que en 1976 fue encarcelado sin juicio previo y desterrado de su pueblo, Xirivella, el valenciano Antoni Ruiz, que en 2009 se convirtió en la primera persona a la que el Ministerio de Justicia concedió Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal, un documento que acredita la "persecución y privación de libertad por razones de orientación sexual" sufridas y reconoce su derecho a la reparación moral. Sí, en 2009. Y es que en este recorrido histórico por los protagonistas, buscados o no, de la historia LGTBIQ+ hay un factor que impregna todo: las violencias. "Algunos fueron asesinados, otras tuvieron que exiliarse, se fueron de su organización políticas -de izquierda- porque no podían más con la represión sexual... en todas las historias hay violencia. En todas las vidas de las personas disidentes ha sido afectada por la violencia contra nuestro colectivo".

En esta reflexión mayor hay una mirada al pasado, por supuesto, pero sin dejar de pensar en el presente, una historia que no es lineal ni es ajena a otros factores, como el económico. "La población LGTBI sigue siendo uno de los sectores más precarizados de la población y muchas políticas que llevan a cabo estos mismo gobiernos fomentan esa precariedad. Hablo, por ejemplo, de procesos de gentrificación o el hecho de que tengamos CIE en la ciudad de València. Ese tipo de cosas dañan a los sectores más empobrecidos y, en ellos, está la población LGTBI, ya sea gente porque es gente que huye de sus países o porque tengan menos posibilidad de acceder a según que empleos por su pluma, su performance de género".

El viaje ideado por Piro Subrat por el cementerio no puede obviar las violencias, pero tampoco las conquistas y luchas. Entre los hitos, la celebración en 1979 del primer Orgullo en València, convocado por el Movimiento de Liberación Sexual del País Valenciano (MAS-PV), o las manifestaciones contra la Brigada 26, una escisión de la Policía Local especialmente violenta contra el colectivo. También el nacimiento del programa de radio La Pinteta Rebel, en Radio Klara, con Miquel Alamar, Rampova y Clara Bowie, un espacio de libertad único desde el que se dio espacio a discursos disidentes en lo político y lo cultural, un oasis desde el que se informó -con los medios que se disponía- del VIH, algo que pronto provocó a los más conservadores. "Estábamos poniendo muy nervioso al sector más troglodita de la ultraderecha valenciana, que desde sus escasas neuronas en huelga permanente, pretendían hacernos pupa llamándonos continuamente maricones por teléfono. Nosotras nos burlábamos de su ignorancia agradeciendo el reiterado gasto económico en llamadas", relata Rampova en el libro ‘Kabaret Ploma 2. Socialicemos las lentejuelas’.

El mencionado Miquel Alamar o Fernando Lumbreras, uno de los fundadores del colectivo Lambda, son algunas de las figuras que trata de subrayar esta ruta por algunas de las personas disidentes sexuales y de género que han sido relevantes en la historia local y estatal. A ellos se suman otros como la activista Encarnita Duclown, Rafael Conde 'El Titi' o la madrileña Lucía Sánchez Saornil, cofundadora de la organización Mujeres Libres, que en la década de los 20 se trasladó a València con su pareja, América Barroso. Todas ellas dan forma a una historia que pasa por sus experiencias individuales hasta formar un todo. Un todo 'transmaricabollo'.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Piro Subrat: “La historia está escrita por peña de las altas esferas del movimiento LGTB vinculadas al PSOE”

Pikara / Piro Subrat //

“La historia está escrita por peña de las altas esferas del movimiento LGTB vinculadas al PSOE”.

Estudiar la relación entre el movimiento de desobediencia sexual y de género ha sido una tarea tan ardua como estimulante para Piro Subrat, un activista que dejó la carrera de Historia a medias.
Andrea Momoitio | Pikara, 2021-12-22
https://www.pikaramagazine.com/2021/12/la-historia-esta-escrita-pena-las-altas-esferas-del-movimiento-lgtb-vinculadas-al-psoe/ 

Piro Subrat (Alcalá de Henares, 1990) resiste con un móvil de esos diminutos. Atiende una llamada y queda con alguien para venderle uno de sus libros: “¿Tendrás siete euros? Si no, tranquilo, que llevo cambios”. Dejó la carrera de Historia a medias porque muchas cosas estaban “estudiadas mal a propósito y la peña las iba repitiendo sin ningún sentido crítico”. Llegó a la conclusión de que podría sobrevivir sin tener aquel título el día que un colega le preguntó si creía realmente que podría morirse de hambre en Madrid. Dejar la universidad fue el impulso que necesitaba para ponerse a investigar y a escribir ‘Invertidos y rompepatrias. Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el Estado español (1868-1982)’. El libro es una enciclopedia, un trabajo en el que se evidencian los kilómetros y kilómetros que ha hecho rebuscando en los archivos y en las memorias de activistas bolleras, maricas, travestis. Al apagar la grabadora seguimos hablando de las dificultades de la investigación histórica y él, un tipo tierno y tranquilo, reconoce que trabaja siempre con mucho cuidado. Si alguien no quiere participar, él no insiste. El libro ha recibido muy buenas críticas, pero hay algo que es especialmente importante: las y los protagonistas se reconocen en el relato. “La peña que lo ha vivido me ha dicho que chapó”. A pesar de las 568 páginas, a él le sabe a poco aunque ya no le daba la vida. Gran parte del libro está centrado en la transición, una época de gran fragmentación política.

Solo hacer el mapa de todos los colectivos habrá sido una odisea.
La transición, o transacción como dicen algunos, es un tema que me gusta desde hace muchos años, pero, sí, es complicado. A veces me encontraba con partidos y pensaba: “¿Quién es esta peña?”. Buscabas y no salía nada, así que he tenido que ponerme a preguntar hasta que me decían: “Sí, eran las juventudes de no sé qué partido”. A veces encontraba una ‘pegata’ descontextualizada ahí entre mil anuncios.

Dices que se dan explicaciones históricas mal interpretadas a posta. ¿Es eso más evidente a la hora de contar la historia de los movimientos LGTB o del feminismo?
Sí, aunque la historiografía feminista no la conozco tan en profundidad. Me imagino que habrá habido un proceso parecido al de la historiografía LGTB porque hay un proceso parecido en muchas cosas. La historiografía LGTB empieza a originarse a finales de los 90, en un momento triunfalista del movimiento: la aprobación de las parejas de hecho hasta el matrimonio igualitario. Hay tendencia a generar el relato como si fuera una línea temporal totalmente recta, sin ninguna curva, una historia que va desde las luchas contra la ley de peligrosidad social hasta la aprobación del matrimonio igualitario, obviando que siempre había habido grupos que no estaban a favor de la integración. Hay excepciones, pero la historia está escrita por peña de las altas esferas del movimiento LGTB, muy vinculadas al PSOE, y han obviado tendencias políticas radicales, el papel de las lesbianas y, de manera extrema, el papel de las travestis poniéndolas, como mucho, como un adorno decorativo de las manifestaciones de la transición.

Es habitual asegurar que las lesbianas, debido a la invisibilidad a la que solemos estar relegadas, no sufrieron represión durante la dictadura franquista.
Ahora empiezan a aparecer obras que cambian esa idea porque, sí, sufrieron represión. Era otro tipo, no tan pública, distinta a la que pudieron sufrir los gais masculinos o las travestis. Falta mucha memoria. Amanda Klein, una militante del Movimiento Comunista de España y del movimiento de liberación homosexual, es la madre política del movimiento homosexual, la persona que introduce los análisis marxistas y es muy desconocida. Ella no ha querido pasar a la historia con su nombre legal solo se sabe que firmaba como Amanda Klein. Creo que era catalana, pero vivía en Francia, es todo lo que he podido saber. La historiografía feminista la ha obviado porque, y no me he leído todo lo que se ha publicado, está muy intervenida por el Partido Socialista. Lo que se sabe está muy centrado en el feminismo de la igualdad y se han dejado de lado investigaciones que serían muy interesantes. La historia de Mujeres Libres la ha hecho una peña muy concreta vinculada al anarquismo, gente que ha conocido personalmente a las últimas militantes. La histora está muy centrada en las feministas burguesas, algunas bastante conservadoras, por cierto.

¿Qué puede aportar la memoria a la resolución de los conflictos y a las tensiones que tenemos hoy?
Mi libro, y más investigaciones, claro, demuestran que había una alianza muy importante entre los grupos feministas y el movimiento gay, utilizando la terminación de la época. Un movimiento en el que había una gran cantidad de travestis y transexuales, utilizando también la terminología de la época. Travestis eran consideradas las que no estaban operadas.

Había grandes alianzas. En los 70, te encuentras también a feministas en contra de la ley de peligrosidad y rehabilitación social porque afectaba a las mujeres. Además del delito de adulterio, podían meterte la ley de peligrosidad social por abandono del hogar. Esa ley penalizaba también la prostitución. Había un debate sobre el trabajo sexual en ese momento, pero creo que más tendente a estar a favor. Había grupos feministas en las coordinadoras de marginados, espacios básicamente compuestos por la peña a la que aludía esta ley.

Ahora son algunas feministas lesbianas las que están haciendo políticas en contra de la peña trans. La lucha de reforma de la ley de peligrosidad social estuvo, en gran parte, protagonizada por travestis. Fueron las que se llevaron muchas hostias en las manis y fueron las que sufrieron mucha represión más tarde en las redadas. Estuvieron ahí dando el callo hasta que se despenalizó la ley. Bueno, una parte porque la ley continuó hasta 1995. Luego esta peña fue la que menos se benefició de la reforma porque siguieron siendo marginalizadas y represaliadas. Fueron las que menos beneficios obtuvieron de las luchas de los años 70 y, joder, que ahora se estén haciendo políticas en contra de lo trans, me parece que es una gran desmemoria.

En los 70 había ciertas tensiones también entre algunas compañeras maricas que preferían que las mujeres trans no tuvieran un rol de tanta visibilidad en las protestas.
Sí, sí. Eran muchas y estaban en una situación de marginalidad muy grande. Las manis y las protestas les interpelaban impresionantemente. Además, también tenían cierta organización informal, que de esto no se habla tanto. Al final las chavalas travestis de la época entrevistadas son muy pocas. Ahora un colega acaba de encontrar a una, pero la mayoría están muertas o ultrafuera. En Barcelona se ha hablado mucho con Silvia Reyes, pero es una persona que ha aparecido relativamente hace poco. Estaban organizadas entre ellas porque se conocían de verse en Las Ramblas practicando la prostitución o donde fuera en Madrid o Bilbao. Tenían redes informales de apoyo, iban en bloque a las manifestaciones porque eran las que más necesitaban que se derogase esa ley. Era una ley que tenía un sesgo de clase muy grande, de esto se ha hablado poco hasta ahora. A la peña que tenía pasta o era de clase media no se la aplicaban o salían sin cargos. Afectaba mucho a la peña pobre y evidentemente a las travestis. Ahora se empiezan a ver los archivos porque ponen trabas si no han pasado 50 años. En muchos aparecen como si fueran tíos. Si no hay, por ejemplo, un atestado policial en el que digan “se la conoce como sé qué…” o una foto, tampoco podemos saber quiénes eran.

Me da la sensación de que las personas trans desaparecen del activismo después de la transición...
El movimiento en general dio un bajón muy grande cuando se derogó la ley de peligrosidad y rehabilitación social, pero no lo dejó todo el mundo. En Valencia, por ejemplo, la peña siguió vinculada al activismo hasta el final de sus días.

Tanto los archivos como la memoria pueden llevarnos a confusiones. ¿Cómo ha sido tu experiencia con los materiales que ibas recopilando?
Cuando manejas un documento histórico, no lo puedes dar al cien por cien como verídico porque hay intereses políticos detrás. He encontrado tres documentos que decían cada uno una cosa diferente del mismo hecho y, al cotejar con una nueva fuente oral, te dice otra distinta. Son procesos muy complejos y algunos archivos son de acceso complicado por la ley de protección de datos, por el desorden o porque se han perdido algunos de ellos. He intentado no tener mucha relación con las instituciones porque mi experiencia no es buena ni en la hemerotecas municipales ni mucho menos en la Biblioteca Nacional. Me parece un horror. No pude acceder a material anterior al año 59 porque no tengo el carnet de investigador, así que en ese punto me tengo que joder. He utilizado muchos archivos autogestionados gracias a que vengo del activismo. No es una investigación académica porque quiero hacerme guay y obtener lo que sea sino que es una investigación por activismo. Eso me ha abierto algunas puertas.

¿Y cuáles te ha cerrado?
Se me han cerrado las puertas institucionales porque no tenía un profesor ni una licenciatura detrás ni nada de eso. Creo que la mayor parte del material que hubiera podido encontrar en archivos institucionales, lo he encontrado de otra manera.

Ha sido una relación compleja la de la izquierda con los movimientos LGTB.
Sí, ha sido compleja, porque se viene de una homofobia muy grande. Yo creo que empieza a cambiar a partir de Mayo en el 68 y de la revuelta de Stonewall. Hay que tener en cuenta que la izquierda, en el amplio significado de la palabra, es una fuerza de cambio muy importante en la transición. La mayor mayor parte de la izquierda apoya la reivindicación del movimiento, dan la cara en las manifestaciones, dan la cara en el Congreso de los Diputados, más o menos, y dan la cara en muchos actos poniendo DNIs para que se hicieran manifestaciones firmadas con el partido o con el sindicato de turno. Eso hay que tenerlo en cuenta: la izquierda respondió mayoritariamente bien a las reivindicaciones.

Piensa que en ese momento se pensaba que incluso se podía acabar con el capitalismo. Mucha peña de movimiento pertenecía también a partidos, sindicatos y organizaciones más de base. Creo que se respondió bien excepto algunos grupos muy concretos. Principalmente los vinculados a la CNT del exilio o al marxismo más estalinista, que ya sabemos que la libertad sexual no es algo que les haya gustado nada a nivel histórico. Incluso podríamos conectar aquello con cierto grupo de la actualidad, pero en general la respuesta fue buena. Eso no quita que no hubiera fricciones, que no estuviera un partido a la vez apoyando una manifestación y que luego estuvieran diciendo mierdas homofóbicas en un mitin. La cosa cambia un poco en los 80 porque hay una despolitización general. Gana la reforma pactada, luego [el golpe de estado de] Tejero..., y todos los movimientos, se van un poco abajo. Y ahí ya está el PSOE a tope infiltrándose en los movimientos hasta la actualidad, que sigue estando superinfiltrado, por ejemplo, en la FELGTB [Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales]

¿Y cuál es la situación ahora?
Los grupos más cercanos a la base, los no parlamentarios, los grupos anarquistas o autónomos creo que sí que tienen este tema bastante presente. Sigue habiendo tensiones, pero creo que en general la relación ahora mismo es de bastante cercanía. Sí que tenemos el problema de los grupos tránsfobos y de algún sector que viene del marxismo, que está teniendo estas políticas, pero creo que salvando esto… la peña en general de izquierdas es bastante cercana a las propuestas que hacemos. Creo que también, debido a la crisis económica y a que el mito de la transición se ha venido abajo, el activismo disidente sexual y de género cada vez está más radicalizado. Hay más peña pendiente de propuestas radicales, la hegemonía que ha tenido la FELGTB lleva años rompiéndose. Pertenezco también a esos grupos, no estoy aquí hablando desde el erudito que investiga. Hay más tendencia a acercarse a estas ideas radicales porque el movimiento LGTB de toda la vida está dando una respuesta bastante tibia a la situación.

¿Se tendía en la transición a aglutinar más?
En la transición hay un momento en el que se pensaba que se iba a hacer una revolución de verdad, que se iba a acabar con el capitalismo. Al final no ocurrió. Entonces había que contar con la mayor parte de peña posible. Además, en los 70 hubo todo una teoría, que recorrió Estados Unidos, Europa y seguramente más lugares, que hablaba de la revolución de la peña marginada, de que los márgenes de la sociedad iban a organizarse. Esa teoría tuvo cierto eco sobre todo en entornos anarquistas. El nivel de implicación que hubo en la Transición no se ha conseguido más allá porque también el contexto de los últimos 40 años ha sido distinto. No parece tanto un contexto de cambio social, parece más de derrota, de ir resistiendo o lo que se pueda.

¿Te ha costado dar con testimonios?
Algunas personas piensan que su relato es una tontería aunque igual es oro puro, pero las jerarquías informales de mierda... A veces piensan que su relato no es importante porque no estaban a tope tal con el megáfono en la mani. También hay otra peña, mucha peña, que ha vuelto al armario de mayor y no quiere que su nombre se relacione con ciertos movimientos; o gente que no quiere que lo sepan en el trabajo o que lo sepa su familia.

¿Hay alguna historia de las que has rescatado que te haya impactado especialmente?
El asesinato de Francis en Rentería en el 79. Tardé años en encontrar una foto suya y la encontré gracias a una persona de Valencia porque Francis era de Torrent y actuó en Valencia. Hace poco conocí a una persona de EHGAM (Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua) Gipuzkoa en Alcoy y me contó movidas muy interesantes en las que me hubiera gustado profundizar, pero no me dio la vida.

¿Por ejemplo?
Que tuvieron alguna fricción con la izquierda ‘abertzale’ porque querían que se plantease el asesinato de Francis, a manos de un policía nacional, como parte de la represión al movimiento independentista. Algunas no lo veían y querían que se enfatizara que habían matado una travesti. La historia de María Isabel, por ejemplo, también me llamó la atención así que me alegro de que estés escribiendo el libro.

¡De tu libro pueden salir cientos!
De cada organización de la que he escrito se podrían sacar tropecientos libros, sí.

jueves, 12 de noviembre de 2020

#hemeroteca #lgtbi #memoria | 'Invertidos y Rompepatrias', el libro que destapa la complicada relación de la izquierda con la homosexualidad

Imagen: ValenciaPlaza / Piro Subrat

'Invertidos y Rompepatrias', el libro que destapa la complicada relación de la izquierda con la homosexualidad.

Marta Moreira | ValenciaPlaza, 2020-11-12

https://valenciaplaza.com/invertidos-y-rompepatrias-el-libro-que-destapa-la-complicada-relacion-de-la-izquierda-con-la-homosexualidad 

¿Qué posición adoptaron en el pasado marxistas y anarquistas con respecto a diversidad sexual? ¿Ha permanecido siempre el movimiento LGTB al margen del resto de luchas sociales? Estas son algunas de las preguntas que trata de responder el activista Piro Subrat en este exhaustivo ensayo publicado por la editorial Imperdible.

Probablemente, el único punto en común entre Fidel Castro y Margaret Thatcher era la creencia de que la homosexualidad tenía que ser borrada del mapa. La asunción de que las únicas relaciones naturales posibles son aquellas que se dan entre un hombre y una mujer estuvo incrustada durante mucho tiempo en la mentalidad de marxistas, anarquistas y sindicalistas de distinto signo. Tan cierto es eso, como el hecho de que la inmensa mayoría de las conquistas sociales y políticas obtenidas por el colectivo LGTB+ con el paso del tiempo se lograron gracias al empuje de las corrientes políticas y colectivos sociales de izquierdas. Los entresijos entre la lucha obrera, el anticapitalismo, el feminismo y la libertad sexual, nunca antes documentados con exhaustividad, han sido recogidos en el libro ‘Invertidos y Rompepatrias: Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el Estado español (1868-1982)’, resultado de una investigación de nueve años llevada a cabo un joven activista libertario de 30 años. El libro, un volumen de 600 páginas ilustrado profusamente con fotografías y material documental de distintas épocas, ha sido publicado por la Editorial Imperdible, aunque el autor también lo ha puesto a disposición del público en internet.

Piro Subrat (Alcalá de Henares, 1990) comenzó a trabajar en este ensayo a los 20 años, poco después de un flechazo sexual-sentimental con otro chico venezolano anarcopunk. “Sentados en las escaleras de la Plaza de Vázquez de Mella –hoy renombrada “Pedro Zerolo”–, el ambiente de Chueca nos miraba con sorpresa, fetichismo y a la vez cierto rechazo a nuestro aspecto: él, con su enorme cresta roja levantada, su chaqueta repleta de tachuelas y sus mallas desteñidas; yo, con mi ropa rota, mi pelo desaliñado y mis botas militares. Conscientes de la situación, nos reímos. No sabíamos a qué mundo pertenecíamos. Chueca nos incomodaba, pero el mundo libertario tampoco nos proporcionaba un hogar seguro -explica Piro en el epílogo del libro-. Narramos nuestro paso reciente por diversas agrupaciones políticas: ambos habíamos participado en varios grupos marxistas, y ninguno nos habíamos sentido bien con el trato de nuestros camaradas hacia nuestra sexualidad. Ya en espacios anarquistas, la situación mejoró un poco, pero tampoco demasiado. Concordábamos en que esa cara pública de la izquierda radical y del anarquismo como benévola y defensora de la población LGTB era en gran parte una fachada. Ambos cursábamos la carrera de Historia, y determinamos que aún estaba por escribirse una historia de cómo había sido la relación entre las izquierdas y la homosexualidad, una historia que nos hiciera conocer el pasado para comprender el presente”.

“En ese momento me estaba leyendo 'De Sodoma a Chueca', de Alberto Mira, que precisamente es valenciano. Había leído bastantes cosas de historiografía LGTB, pero ése era el primer libro que hablaba del compromiso que parecía haber habido en la Transición entre lucha obrera, anticapitalismo y movimiento gay. También, por otra parte, me llevé sorpresas mayúsculas al leer citas súper homófobas de personajes míticos de la II República o del anarquismo como Federica Montseny. Ahí es cuando empecé a investigar, y me di cuenta de que era un campo enorme por explorar”, nos explica Piro en una entrevista que mantenemos en la sede de El Punt, el Espai de Llibre Aprenentatge del barrio del Carmen.

-¿Han sido las izquierdas históricamente tan tolerantes con la homosexualidad como tendemos a pensar?
-La respuesta es complicada. Si hablamos del binomio izquierda-derecha, desde luego sí ha sido más tolerante. Porque la derecha ha estado detrás de detenciones en masa, asesinatos y persecuciones. Históricamente, el problema de la izquierda es que ha habido tolerancia, pero no respeto. Algo así como “no te voy a matar, pero no me gustas”. Y en ese contexto han llegado a protagonizar situaciones muy desagradables.

-¿Cuál fue el punto de inflexión en el que por fin se “cambia el chip”?
-El punto de inflexión fue sin duda la Transición, que se da poco después de hitos históricos como Mayo del 68 y la Revuelta de Stonewall. Durante la Transición, las generaciones más jóvenes de ciertos entornos marxistas trotskistas y anarquistas más vinculados a la contracultura empiezan a asumir la cuestión de la libertad sexual. Antes de la muerte de Franco ya surgieron grupos como el Movimiento Español de Liberación Homosexual. Ellos fueron los que interpelaron a la izquierda para que les incluyeran en su lucha, como habían hecho previamente con el ecologismo y el feminismo. En esos primeros grupos de liberación homosexual había muchas personas con doble militancia: marxistas de todas las familias, anarquistas, situacionistas, etc.

-¿Existen diferencias sustanciales en la reacción que tuvieron marxistas y anarquistas ante las reivindicaciones del colectivo gay?
-Depende de la época. En los años 20 y 30, el anarquismo es la fuerza que más se preocupa por temas de liberación sexual, aunque en general de forma muy patologizante. “Están enfermos y hay que curarlos”, venían a decir. Esa era la vertiente más progresista durante los años veinte. La alternativa a eso era: “Hay que meterlos en la cárcel y destruirlos”, como defendían médicos de prestigio de la época como Gregorio Marañón. Hay que decir que dentro de los entornos libertarios llegó a florecer un pensamiento pro-homosexual (con muchas comillas), cosa que no he encontrado en la documentación de los círculos marxistas. Esos grupos, que eran muy minoritarios, no veían ningún problema en las relaciones que dos personas de mismo sexo. Pero incluso ciertos sectores de sus propias filas se reían de ellos por defender esta postura. En cuanto a marxismo, en términos generales pasaron completamente del tema hasta que llegó el mayo francés, y sobre todo con la Transición. Aunque durante mi investigación comprobé que en el factor generacional fue decisivo: había muy poca gente de más de 45 años, por muy progresista que fuese su ideología, que estuviera a favor de la liberación homosexual. Las cosas más bestias contra y a favor del mundo homosexual las he encontrado en la prensa y en los discursos anarquistas. En el marxismo también había con toda seguridad opiniones súper homófobas (sobre todo en el sector más maoísta y estalinista), pero la diferencia es que allí existía la disciplina de partido y había que callarse ciertas cosas porque podías perder votos.

-¿Qué papel jugaron los medios de comunicación?

-En la prensa orgánica de estos partidos hay un silencio muy llamativo sobre la cuestión homosexual. En la prensa generalista sí se hablaba. Periódicos como El País o Diario 16 sí cubrían las manifestaciones. En el ABC se hablaba a veces de homosexuales, pero de forma tétrica, siempre asociado a crímenes y sucesos escabrosos. De lo que no se ha hablado suficientemente es del papel tan importante que jugaron las publicaciones contraculturales vinculadas a la izquierda como El Viejo Topo, Ozono o Ajoblanco (¡que llegó a tener 100.000 ejemplares de tirada en el verano del 77!). También fueron muy avanzadas revistas como Interviú y su competencia, Primera Plana, que estaban dirigidas por gente de entornos marxistas o al menos republicanos. De hecho, la portada de ‘Invertidos y Rompepatrias’ es una imagen de la cobertura que dio Interviú a la primera manifestación homosexual en Barcelona. Hay que pensar que en aquella España que tenía poco más de 22 millones de personas, Interviú tenía una tirada de medio millón de ejemplares. Por eso estas revistas avanzadas a su tiempo tuvieron un papel muy importante en la despenalización de la homosexualidad en España.

-¿Cómo eran las relaciones entre gais y lesbianas dentro de estos primeros colectivos de liberación homosexual?
-En los primeros momentos de la Transición, las lesbianas, muchas de las cuales se definían como feministas, se meten en el Frente de Liberación Homosexual. Y lo que ocurrió fue que en la mayor parte de los casos se acabaron escindiendo debido a la misoginia y el centrismo gay que se respiraba en esos grupos. También ocurrió en Barcelona por ejemplo con los travestis, que se escindieron por sufrir ataques de plumofobia por parte de sus compañeros, lo que no deja de ser otra forma de misoginia.

-¿Estuvo el movimiento feminista siempre abierto a integrar las luchas de las mujeres lesbianas?
-La relación entre lesbianas y feministas nunca ha sido lineal. Más bien es cíclica. Tras la escisión de sus compañeros gais, muchas lesbianas se montaron colectivos propios, sobre todo en Cataluña, País Vasco y Madrid. Después, a nivel local bastantes de estos grupos se integraron en la coordinadora feminista. Y aquí me he encontrado testimonios muy variados; hay mujeres que me cuentan que se sintieron fatal, y otras recuerdan haber sido bien recibidas. Todo esto cristalizó en el feminismo lesbiano de los ochenta y de parte de los noventa, que podríamos enlazar con el feminismo de Lesbianas Sin Duda y los grupos más queer y radicales, y que llega hasta el transfeminismo de los años 2008-2010, en el que se juntan maricas, lesbianas y trans. De forma paralela a ese feminismo fue desarrollándose otro más institucional, que es el que está ahora liándola tanto con el tema de la ley trans.

-¿Está levantando la Ley Trans más ampollas de lo que se esperaba?
-Es un tema muy complicado, porque ahí entran también cuestiones como el esencialismo de género, que incomoda a mucha gente. Personalmente, yo jamás llegaré a compartir las opiniones en contra que se están escuchando, pero puedo llegar a entender por qué está pasando. En mi opinión, dentro de los colectivos no ha habido un trabajo real ni político y de normalización social de los transexuales. Ahora mismo está bastante asumido por la sociedad el hecho de ser gay, y también un poco el hecho de ser lesbiana, pero la condición trans todavía le suena como algo marciano a la mayoría de la gente. Hasta hace cinco o seis años, la mayor parte de la sociedad pensaba que eso es algo que apenas existía. Como no se ha hecho suficiente trabajo antes, ahora la ley trans se percibe como un elefante entrando a una cacharrería. Mucha gente se siente atacada. Y no solo feministas que dicen tener miedo de que se borre a la mujer cis como sujeto político específico. La cuestión también genera miedos y problemas dentro de los colectivos LGTB+ con los maricas que son trans. Si todo eso lo mezclas con partidos e intereses políticos, lo que obtienes es este cóctel tan desagradable que tenemos ahora, con peleas en redes sociales, etcétera.

-Tu libro se centra en las relaciones históricas entre izquierda y derechos LGTB+. Pero, ¿qué pasaba con los homosexuales conservadores o católicos?
-Siempre ha habido homosexuales de derechas en el armario, incluso ministros de Franco. Pero se callaba porque no eso obviamente no te facilitaba la carrera política. Ahora sí que te la puede facilitar un poco. En la Transición surgieron colectivos homosexuales cristianos, aunque no se metían en política. En València había uno, Fraternidad Cristiana de la Amistad. Pero estos grupos se conformaron con que se despenalizara la homosexualidad en el 79, y después desaparecieron. Los colectivos homosexuales fueron captados por el PSOE, y un poco por Izquierda Unida, cuando Felipe González llegó al poder. Me fastidia decir esto, porque la derecha está aprovechando este discurso, pero lo cierto es que el activismo LGTB oficial ha seguido muchas veces los pasos que le dictaba el partido socialista. Negarlo no tiene sentido. Quizás una de las pocas excepciones es la del colectivo Lambda en València, a pesar de que recibe subvenciones y tiene contactos institucionales. Ahora mismo la situación es diferente. La diversidad sexual se ha comercializado y han surgido barrios como Chueca en Madrid, y quizás Ruzafa en València, con una presencia mayoritaria de homosexuales de clase media y buen nivel adquisitivo. Son personas que pueden hacer lo que quieren en la vida, y no han sufrido la homofobia de épocas anteriores. Ese ha sido el caldo de cultivo que ha animado a los partidos de derechas a meter en campaña la lucha homosexual y a dejar que políticos conservadores como Javier Maroto, que ya llevaba más de una década en el PP, puedan declarar abiertamente su homosexualidad. Hay que decir que, aunque fue Ciudadanos el partido que dio el salto, en realidad había una plataforma del PP no reconocida oficialmente, la Plataforma Popular Gay, que empezó a ir al Orgullo antes que ellos.

-Digamos que Ciudadanos les “comió la merienda”.
-Si el PP se hubiese puesto las pilas y hubiese escuchado a su sector más progre, en vez de al más rancio (que luego se acabó escindiendo en Vox en gran parte), sin duda el salto que hizo Ciudadanos en 2014-2015 lo hubieran hecho ellos.

-¿Qué protagonismo a nivel nacional ha tenido el movimiento LGTB+ en la Comunitat Valenciana?
-No hay duda de que el centro de las reivindicaciones siempre ha estado en Madrid, Barcelona y Bilbao. Dentro de su papel secundario, València tuvo un papel bastante importante. Durante la Transición existieron varios grupos activos, aunque cambiaban de nombre cada uno o dos años. Tenían contacto con la izquierda local valenciana, y se concentraban esencialmente en la ciudad de València, aunque hubo un grupo pequeño en Castellón. En Alicante lo que ocurrió más bien fue que grupos marxistas como el Partido Comunista se hicieron eco de las reivindicaciones homosexuales en general. Yo destacaría dos hechos históricos importantes. Un congreso convocado en Burjassot por la Fraternidad Cristiana de la Amistad, nada menos que en abril de 76, en un momento en el que todo estaba en pañales todavía. Otro momento clave, que tuvo repercusión en toda la prensa del estado español, fue la manifestación homosexual de junio de 1979. Es muy recordada porque, además de reunir a mucha gente, se produjeron ataques muy fuertes por parte de la ultraderecha, a pesar de ser una manifestación legalmente organizada. En la Avenida del Oeste se montó una mini batalla, con atacantes armados con pistolas y bates de béisbol.

-¿No te parece curioso que un país que ha sufrido una dictadura nacional-católica de más de cuarenta años se considere hoy en día un ejemplo de vanguardia en las conquistas de los derechos LGTB+?
-Me resulta muy curioso, pero creo que es una cuestión cultural. Hay algunas ciudades españolas que siempre han sido favorables a la libertad sexual, y más concretamente, a la homosexualidad. Antes del Franquismo, en Barcelona había un ambiente homosexual que no se encontraba en ningún otro lugar de Europa. La dictadura no logró aplacarlo. De hecho, durante los últimos diez años de franquismo la gente hacía lo que le daba la gana. Se montaban orgías; se mantenían relaciones abiertas; se experimentaba. Estaba criminalizado legal y socialmente, pero esto ocurría igualmente. Y València concretamente fue un despiporre de libertad sexual durante los años de la Transición. Era un paraíso para la gente de fuera.

lunes, 23 de marzo de 2020

#hemeroteca #lgtbi #activismo #memoria | Piro Subrat: “Aún existe homofobia y heteronormatividad en los grupos de izquierda”

Google Imágenes / Piro Subrat
Piro Subrat: “Aún existe homofobia y heteronormatividad en los grupos de izquierda”.
Piro Subrat ha documentado las relaciones del movimiento LGTB y la izquierda (no siempre buenas) en el profundo ensayo ‘Invertidos y rompepatrias. Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el Estado español (1868-1982)’.
Teresa Díaz Guzmán | El Salto, 2020-03-23
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/piro-subrat-aun-existe-homofobia-heteronormatividad-grupos-izquierda

Piro Subrat llega en bicicleta a la sede de Lambda, col·lectiu LGTB+ de València, donde ha acordado la celebración de la entrevista. Sorprende su juventud (30 años) y una ligera timidez que pasa pronto, en cuanto este archivero, formado en Historia, comienza a soltar información con verbo rápido y sencillo. Delgado, con el pelo muy corto y un largo mechón con tonos rosas que recorre su cabeza desde la frente hasta la nuca y que puede imaginarse fácilmente alzado en una cresta, arrastra la estructura de un carro con copias de su libro para vender.

El volumen se titula ‘Invertidos y rompepatrias. Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el Estado español (1868-1982)’ y es un tratado erudito, de más de 500 páginas, sobre las relaciones —no siempre buenas— del movimiento LGTB y la izquierda. El ensayo está disponible de forma abierta en su blog, donde también pueden encontrarse varios capítulos extra y una fe de erratas.

P. ¿Cómo surgió la idea de investigar la participación del movimiento LGTB en la historia de la izquierda española?

R. Es un tema que siempre me ha interpelado, porque desde muy pequeño me habían vinculado a grupos de izquierda, y también desde muy pequeño sabía que era marica. A lo largo de mi adolescencia hubo momentos de conflicto, de interpelación, de contacto entre mis dos vidas. Al final del libro comento una anécdota: me lié con un chaval de Venezuela que tenía una trayectoria muy parecida a la mía a nivel político y nos dimos cuenta de que no estaba escrita para nada esta historia, ni en Venezuela ni aquí, y nos pusimos a recopilar lo que encontramos de este tema. Luego coincidió que unos colegas me dejaron ‘De Sodoma a Chueca’, de Alberto Mira, lo leí y me quedé como ‘guau’. Entonces me puse a investigar.

P. ¿Cómo dirías que evoluciona el movimiento LGTB en el Estado español y en los países de nuestro entorno?

R. Depende de en qué contexto geopolítico estemos hablando, porque ya hay peña teorizando en el siglo XVIII a nivel mundial. En Alemania y en Holanda hay un movimiento muy fuerte a principios del siglo XX. En el Estado español, creo que hay rasgos tímidos durante la II República y el franquismo acaba con ellos como acabó Hitler con el movimiento homosexual en Alemania. Lo que podría haber sido un movimiento homosexual como en Francia, que ya estaba configurado en los 50, aquí fue imposible porque estaba Franco. Aquí tenemos que esperar al momento oficial cuando Armand de Fluvià y otros se ponen a hacer escritos en contra de la Ley de Peligrosidad Social, en el año 70. Para mí ese es el inicio junto con el Movimiento Español de Liberación Homosexual.

P. ¿Crees que existe un prejuicio positivo hacia la gente de izquierda?

R. Así es, en general se piensa en positivo porque la historia demuestra que la izquierda ha sido una fuerza muy importante en la revolución social, también en la cuestión LGTB, pero, por otra parte, algo no demasiado contado es que aún en la actualidad existe una homofobia y una heteronormatividad muy fuerte dentro de la gente de izquierda, de los grupos de izquierda. Al final la gente sigue pensando que lo correcto es hacer una familia heterosexual con hijos. Que “mejor no salga un hijo gay porque lo va a pasar mal”. Esto dicho por padres de izquierdas, incluso militantes durante la Transición.

P. La relación entre la izquierda y el movimiento LGTB, ¿es mejor ahora que en los 80?

R. Si hubiera una respuesta sencilla diría que en efecto ha mejorado, pero habría que matizar. No es lo mismo hacerlo en los 80, con el tema del sida, que en los 90 con toda la visibilidad de los enormes Gay Pride de Nueva York y de París. En ese momento la izquierda en general, tanto la institucional como la más autónoma, consideró que este tema era prioritario y desde entonces vivimos progresos como las parejas de hecho, el matrimonio homosexual y las sucesivas leyes en identidad de género.

P. ¿Y en la calle?

R. En los colectivos de base el tema ha empezado a calar en los últimos cinco años: ha habido un resurgir del feminismo, ha empezado a hablarse de temas dentro de la disidencia sexual y de género de los que no se había hablado –como un mayor relanzamiento del tema trans–, y desde la política se le ha prestado mayor atención al movimiento. También porque ha empezado a visibilizarse mogollón de peña marica, bollera y trans dentro de los propios colectivos e incluso de los partidos. Van a la par: mayor visibilidad social, la izquierda entra más en el tema y la peña ve que la izquierda está ahí, piensa que igual la izquierda les apoya, y entonces se meten en esos grupos.

P. ¿Todavía hay retos para la izquierda?

R. Hay mucho moralismo con algunos temas que tienen que ver con cosas que aún están diagnosticadas como parafilias, etcétera. Ese tema sigue generando discordias. También a nivel institucional y de colectivos, a raíz sobre todo de la crisis de los refugiados, viene mucha gente que necesita asilo político derivado de su condición sexual o de género y ningún colectivo está terminando de llevarlo bien, además de que seguimos con los CIES, con redadas racistas... No es nuevo. De hecho, el asilo sólo se resuelve favorablemente en España en un 2% de los casos —en relación con el total de solicitudes en Europa— y alguna gente que ha pedido asilo por ser gay, lesbiana o travesti ha sido deportada a países como Irán, donde les ahorcan por ser homosexuales.

P. ¿Cuál es el recorrido de la interseccionalidad en el movimiento LGTB?
La Transición fue tan efervescente a nivel político y social que se pensó que realmente habría una ruptura con el régimen franquista, que se harían cosas nuevas: “Venga, vamos a hacer una revolución integral”. Y si se va a hacer la revolución para cambiar el sistema hay que contar con todo el mundo posible. Esto la peña lo tenía en el ‘chip’ en la Transición y se demuestra porque toda la documentación del movimiento homosexual de esos años está atravesadísima por el contexto y por la izquierda. Participaron en manis naturistas, ecologistas, hubo contactos con todos los partidos de la izquierda, incluso un intento por parte de la derecha —algo que fue bastante complicado, obviamente—, y muchos con el feminismo...

P. En el inicio del movimiento LGTB, el feminismo tuvo momentos de desencuentro con los gais, ¿es comparable al rechazo actual a las mujeres trans?
R. Hay cosas comparables y cosas que no. Algo que me sorprende es que gente que está ahora diciendo auténticas movidas tránsfobas —como la propia Lidia Falcón, pero también más gente—, era peña que en los 70 defendía unas políticas en relación a la disidencia sexual y de género muy radicales para la época. No sé qué ha ocurrido desde entonces, no sé si de repente han visto que no eran el sujeto político y se han sentido heridas en el orgullo, sin embargo, el movimiento en los 70 también tuvo mucha relación con el feminismo. Entonces estaba penalizado el divorcio, el aborto, el adulterio... y también la homosexualidad, el travestismo o la prostitución, de modo que ambos grupos decidieron juntarse.

P. ¿Se puede ser LGTB y de derechas?

R. No es que se pueda ser, es que hay gente que lo es desde hace bastantes años. Es un hecho. Nuevas Generaciones aparece firmando manifiestos en los años 90, y la Plataforma Popular Gay a principios del 2000 iba a las manis del Orgullo. Otra cosa es lo de Ciudadanos promoviendo el Orgullo, olvidando y obviando toda la historia del Orgullo en Madrid, que la hizo el Frente de Liberación Homosexual de Castilla formado por peña de la liga comunista, anarquista, muchas travestis, etc.

Creo que esto tiene que ver con que la cuestión de la homosexualidad –homosexualidad masculina, que es casi lo único que tiene lugar en este discurso de la derecha– ha tenido visibilización social y ha entrado dentro del capitalismo a nivel sociológico: antes estabas marginalizado, pero a día de hoy puedes ser gay y triunfar políticamente, socialmente, económicamente. Desde ese privilegio hay peña que dice: “Me cago en todo el movimiento homosexual que ha habido previamente y soy de derechas”.

P. ¿Y de ultraderecha?

R. Lo que me parece más pérfido de todo son los gais de Vox, que tiene un discurso de volver al armario: “Soy homosexual pero estoy en esta formación porque mi intimidad no tiene que ser algo político”. Ese discurso es una condena a muerte, es condenarnos otra vez al armario y tendrá su cuota política. En realidad, en Plataforma por Cataluña, que era un grupo fascista, también había homosexuales con este discurso, y en el PP hace 20 años también había gente que decía: “Bueno, hay homosexuales en el PP pero no tiene por qué airearse esto”.

P. ¿Dices que quieren invisibilidad?
R. Nos condenan al armario otra vez y encima dan una imagen de “mira, esta persona es gay y no está yendo al Orgullo a travestirse”. Es un discurso horrible que a estos grupos les va bien. Mucha gente vota a Vox o antes votaba al PP porque quieren invisibilidad, que no haya Orgullo. Es la gente que dice tolerar a los gais pero que no se besen en público.

P. ¿Que opinas de la cultura como vía de escape donde se tolera la homosexualidad como una excentricidad?
R. En los 70 había en Barcelona un colectivo llamado Coordinadora d’Iniciatives Gais con un grupo de travestis y transexuales dentro que ya se quejaban de esto, de por qué tenían que estar relegadas al espectáculo o al mundo del trabajo sexual cuando querían poder tener otra salida laboral. En los años 20-30 ya te encuentras espectáculos transformistas y de hecho en el franquismo, con la homofobia generalizada que existía, los espectáculos transformistas estaban medianamente tolerados. Alguna vez podían acabar en trifulca o con la persona travesti golpeada, pero en general había cierta tolerancia. Se ha entendido, por parte del mundo heteronormativo, que la mariquita o la travesti sirven para su entretenimiento.

P. La apropiación del movimiento LGTB por parte de estos partidos de derecha y el cambio que hacen del discurso, ¿no es una manera de desvirtuarlo?
R. En parte, el potencial de esto es reventar el movimiento porque les molesta que exista, porque quieren gente sometida. Lo del armario tiene mucho que ver. El movimiento LGTB ha reivindicado mucho estar fuera del armario y a mí me parece muy importante porque generas tu existencia y tu espacio, generas que otra peña te vea y diga “anda, mira, yo puedo ser como esa y no morirme como en las pelis”, donde las bolleras siempre se mueren, las maricas acaban teniendo unas vidas horribles y a las travestis siempre las matan. Sirve para ver que puedes ser como esas personas, viviendo una vida con sus movidas pero sin ultradramas y estando bien. Eso a cierta peña no le mola.

P. ¿Qué significa vivir fuera del armario?
R. Estar fuera del armario es algo básico y ya se decía en los 70, pero en esa época, y hasta hace ocho años, no se decían discursos políticos que están ahora en la tele. Muchísimas personas siguen en el armario. Hace unos meses se suicidó un chaval con el que estuve hace años y, que yo sepa, seguía en el armario. El armario mata, es así.

P. ¿Tiene sentido dejar de luchar contra el sistema?
R. No tiene ningún sentido y es contraproducente, es recaer en tu opresión, consigues unas migajas pero luego vas a seguir fatal. Si una parte de tu comunidad acaba marginalizada, la más vulnerable —no solo por cuestiones de género, también por cuestiones de raza, de clase, etcétera—, al final te perjudica porque seguirá existiendo una situación social desfavorable para ti aunque tu subgrupo haya conseguido ciertas migajas.

Esto es lo que ha pasado tradicionalmente con los hombres gais, blancos, de clase media —que es el prototipo de Chueca y de todo este mundillo—, que acaba dándoles problemas igual, ya sea porque vayas un día por el barrio equivocado y te den una paliza o porque te encuentres una situación de discriminación laboral.

martes, 19 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #politica #memoria | Piro Subrat, escritor: ''La Iglesia es el mayor enemigo de la libertad sexual en España''

Imagen: El Diario / Piro Subrat
Piro Subrat, escritor: ''La Iglesia es el mayor enemigo de la libertad sexual en España''.
''La izquierda no asumió el movimiento homosexual hasta los años 80, cuando cambió el paradigma político y social, y lo hizo con ciertas resistencias'', sostiene Piro Subrat. La presentación del libro 'Invertidos y rompepatrias' de este escritor tendrá lugar en la librería La Libre de Santander este miércoles 20 de noviembre a las 20.00 horas. ''El Partido Popular se unió por primera vez al desfile del Orgullo en el año 2000, pero no estuvieron cuando había que partirse la cara'', afirma el autor.
Celia Álvarez | El Diario, 2019-11-19
https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/Piro-Subra-Iglesia-libertad-Espana_0_965203729.html

¿Cuántas veces has oído que la izquierda es más tolerante que la derecha con el movimiento LGTBI? ¿Qué tiene de cierta esa afirmación? ¿Ha sido así siempre? El colectivo homosexual, con mayor o menor visibilidad, ha existido siempre, pero los partidos políticos se han ido sumando a su apoyo en los últimos años.

A este reflexión llega Piro Subrat (Alcalá de Henares, 1990) quien presentará este miércoles 20 de noviembre su libro 'Invertidos y rompepatrias. Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el estado español (1868 —1982)', en la librería La Libre de Santander, a partir de las 20.00 horas. El autor ha llevado a cabo, durante 9 años, una particular investigación acerca del movimiento LGTBI y su vinculación con la corriente de izquierdas en España. Su objetivo es ''demostrar que la homosexualidad ha existido siempre'' y, así, conseguir ''cambiar el sistema''.

En su libro, Piro hace un recorrido histórico que comienza en el siglo XIX y pasa por los periodos más significativos de la historia de nuestro país, como la República, la dictadura franquista o la Transición, para explicar cómo se ha tipificado el concepto de la homosexualidad. ''A mí este tema me atravesaba. Cuando te das cuenta de que eres homosexual, parece que eres el único en el mundo. Y si encima estás vinculado a ideas políticas radicales, ya eres la oveja negra'', sentencia en conversación con eldiario_es, preguntado por el motivo que le llevó a realizar esta investigación.

''Cuando hablo de la izquierda me refiero sobre todo al marxismo y al anarquismo, aunque también hago alusión a la Confederación Nacional de Trabajo (CNT), grupos republicanos y partidos políticos como el Partido Comunista Español (PCE)'', aclara el autor del libro.

Piro sitúa el origen del movimiento homosexual en España en los años 70, a raíz del surgimiento del MELH (Movimiento Español de Liberación Homosexual). ''Durante el franquismo era muy complicado tratar este tema. Hasta que no murió Franco, no se pudo dar visibilidad a la homosexualidad'', sostiene. El autor desvela que durante la dictadura ''se enviaban boletines a gente vinculada a la izquierda y a la corriente progresista''.

El madrileño recuerda nombres como los de Fernando Lumbreras, Empar Pineda o Jordi Petit como algunos de los primeros defensores de los derechos del colectivo LGTBI en España. Sin embargo, considera que la izquierda no siempre ha apoyado a estos colectivos. ''En los años 30 existía una corriente imperante que era homófoba y consideraba la homosexualidad como una patología. No fue hasta los años 80 cuando, a raíz del nuevo paradigma político y social, la izquierda comienza a asumir, con ciertas resistencias, este movimiento'', sentencia tajante.

''Había que hacer una revolución, y dicha revolución tenía que ser integral, incluyendo también la sexualidad'', afirma Piro en referencia al contexto de represión vivido durante la dictadura. ''La izquierda demandaba libertad, así que fue el propio colectivo homosexual quien demandó su apoyo'', revela. Sin embargo, el madrileño apunta que ''a partir de los años 80 hubo una despolitización de los movimientos LGTBI'', por lo que ya no están tan vinculados con los grupos de izquierda como en la transición.

¿Evolución o estrategia política?
Por otra parte, el autor cree que ''la derecha no asume la homosexualidad por la moral católica imperante'' que tiene. Por ello, acusa a la Iglesia de ser ''el mayor enemigo de la libertad sexual que ha habido y que hay en el Estado español''. Además, acusa a ''la derecha moderna'' de aceptar los movimientos LGTBI en un contexto social ''en el que ya estaba todo hecho''.

Respecto a la presencia de los partidos políticos en el desfile del Orgullo, Piro afirma que ''los militantes del PCE o de la CNT han ido a la manifestación del Orgullo desde su primera edición, mientras que el Partido Popular se unió, por primera vez, en el año 2000''. ''Hasta entonces, el PP defendía políticas contrarias a la defensa de los derechos LGTB y solo había ido al Orgullo a molestar. No estuvieron cuando había que partirse la cara'', cuenta indignado. ''La presencia de partidos políticos como Ciudadanos en el Orgullo es un acto electoralista'', opina.

Al hablar de electoralismo, Piro cree que también hay una parte de la izquierda que se identifica con el movimiento LGTB para ganar votos. ''Una persona del Partido del Trabajo de España me lo reconoció'', concluye.

viernes, 1 de noviembre de 2019

#libros #lgtbi #politica #historia | Invertidos y Rompepatrias : marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el estado español (1868-1982)

Invertidos y rompepatrias : marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el estado español (1868-1982) / Piro Subrat.
Madrid : Imperdible, 2019 [11-01].
576 p.
ISBN 9788409143467

/ ES / ENS
/ Activismo / España / Historia / LGTBI / Movimiento gay / Movimientos sociales / Política / Transición
TEXTO COMPLETO | Invertidos y Rompepatrias
https://invertidosyrompepatrias.noblogs.org/

¿Ha sido la izquierda históricamente tan tolerante con la homosexualidad como se piensa? ¿Qué le aportó en épocas de absoluto rechazo a nivel social? ¿Qué le ha diferenciado de la derecha en ese punto? ¿Cuál fue su postura al respecto frente a la inusitada represión que llevó a cabo el franquismo? ¿Fue unánime su apoyo al nuevo ‘movimiento gay’ una vez muerto el dictador? ¿El movimiento LGTB siempre ha permanecido al margen del resto de luchas, como a veces parece traducirse de su deriva actual, o hubo sectores muy representativos del mismo que lucharon por algo más que por sus derechos, mejoras legales y beneficios institucionales en los convulsos años de la llamada ‘Transición’ e incluso más allá? ¿Qué papel tuvo la existencia de una lucha antifranquista organizada de cara a la creación de los primeros movimientos de liberación (homo)sexual? ¿Han sido gais masculinos de clase media-alta provenientes de partidos de izquierda quienes engrosaron sus filas principalmente, o hubo todo un mundo paralelo de travestis, maricas con pluma, elementos radicales y algunos de los primeros grupos de lesbianas autónomas a quienes la historiografía ha relegado a un plano secundario o directamente ha invisibilizado?

Estas preguntas y algunas más las responde esta completa e innovadora investigación que arroja luz sobre los precedentes históricos de un tema que lleva años en la palestra: ¿cómo ha sido la relación entre la izquierda y la homosexualidad? Contribuye a desmitificar una izquierda que se ha popularizado como principal vertiente ideológica que defiende los derechos LGTB, sin haber hecho una autocrítica profunda de un pasado repleto de rechazo a cualquier expresión sexual no normativa. A su vez, permite comprobar como ha sido su evolución frente a ellos entre la Revolución de 1868 y la victoria del PSOE en 1982, poniendo un énfasis mayor del habitual en grupos políticos que habitualmente no lo tienen en la historiografía oficial, como el anarquismo y otras prácticas de base similar.


Invertidos y rompepatrias.
Todo por hacer, 2019-11-00

https://www.todoporhacer.org/ensayo-invertidos-rompepatrias/

Publicado por primera vez en 2011 tras una investigación menos minuciosa, llega ahora la segunda edición de este libro. La nueva versión nos aporta una visión mucho más detallada de cómo a lo largo de algo más de un siglo se trató la liberación sexual, las orientaciones sexuales no hegemónicas y las identidades trans por parte del movimiento obrero organizado y demás corrientes anticapitalistas en el estado español. A su vez, se establece un paralelismo entre estas luchas y la primera década de historia del llamado “movimiento gay” en el territorio, que se vio indudablemente influenciado por la lucha antifranquista y las ideas revolucionarias que imperaban en su seno, algunas de las cuales generaron la existencia colectivos de lesbianas, maricas y travestis de tendencia muy radical que han quedado al margen tanto de la historiografía oficial de la supuesta ‘Transición a la democracia’ como de la gran mayoría de la historiografía LGTBI.

De igual forma, este libro contribuye a acabar con multitud de mitos que se han afianzado en la relación entre izquierda y homosexualidad: ni la izquierda toleró ni respetó la disidencia sexual y de género hasta bien avanzado el siglo XX, ni faltaron personas en su seno que, desafiando infinidad de tabúes del momento, se manifestaron a su favor. Este último dato situaría a algunas fuerzas marxistas y especialmente anarquistas entre los sectores de la población más benevolentes hacia la diferencia de sexo-género durante la Restauración Monárquica, la II República y el Franquismo, y tendría su eco en el mayoritario apoyo que ofrecieron a la ‘liberación gay” una vez muerto el dictador. Pero tampoco escatima en mostrar la infinidad de resistencias que hubo hasta llegar a ese momento, materializadas en infinidad de posturas que buscaban curar la homosexualidad, condenarla al ostracismo o incluso clamaban por intervenciones gubernativas en los vecindarios en los que se daba.

En resumen, una obra imprescindible para realizar una revisión histórica sobre el trato que las fuerzas de izquierda dispensaron a quienes rompían con las normas sexuales y de género en cada época. Y también para recordar que en un pasado bastante cercano la lucha ahora llamada ‘LGTBI’ se aproximaba más a la ruptura con lo establecido a nivel sexual y más allá, sentando las bases de una corriente radical dentro del movimiento que llega hasta la actualidad, pese a los discursos asimilacionistas y ‘gaypitalistas’ que han gozado de mayor difusión en los últimos años.

martes, 31 de mayo de 2011

#libros #historia | Invertidos y rompepatrias : socialismo y homosexualidad en el Estado Español


Invertidos y rompepatrias : socialismo y homosexualidad en el Estado Español / C. Piro
Algorta, Bizkaia [etc.], Eztabaida : 2011 [05]
198 p. / 3 €

/ ES / ENS / Open Access
/ Activismo / Anarquismo / Comunismo / Historia / Homofobia / Homosexualidad / LGTB /Liberación sexual / Movimientos sociales / Política / Socialismo
TEXTO COMPLETO | Librería Bakakai
https://libreriabakakai.files.wordpress.com/2011/09/invertidosyrompepatrais.pdf

Este trabajo expone las relaciones en el Estado español entre las organizaciones marxistas y anarquistas con el problemático tema de la homosexualidad o no heterosexualidad: su manifiesta homofobia inicial, seguida de un tímido y lento entendimiento y culminando con una supuesta aceptación de otras identidades sexuales por diversos motivos, desde el interesado electoralismo partidista hasta la férrea integración de la lucha y cooperación activa contra el heterosexismo y el patriarcado, desde poco antes de la proclamación de la II República hasta la actualidad.

Paralelamente realiza un amplio repaso del movimiento de liberación homosexual, lesbiana, transgénera y queer desde los últimos años del Franquismo hasta la actualidad, con especial hincapié con su relación con ideologías anarquistas, marxistas, independentistas, así como con organizaciones libertarias o partidos políticos revolucionarios, junto a una dura crítica de la institucionalización de la lucha por parte de los partidos “socialistas” del sistema (PSOE e IU principalmente) acompañados de un circo mediático protagonizado por la homófoba derecha y la colaboración activa de organizaciones LGTB reformistas y desmovilizadoras; pero permaneciendo una semilla de lucha revolucionaria en clave transmaricabollo que aún hoy persiste.

Con este escrito su autor pretende realizar un estudio historiográfico hasta ahora nunca realizado sobre este fenómeno, ya fuera por dejadez o intereses políticos, y a la vez poner sobre la mesa el debate sobre la permanencia actual de la homofobia, lesbofobia y transfobia en los círculos supuestamente revolucionarios y apostar por una lucha por la liberación de las diferentes identidades no heterosexuales en clave eminentemente revolucionaria y libertaria.

Anarquismo, liberación sexual y homofobia
ALB Noticias en Mar | alasbarricadas.org, 2012-10-16

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/22329

Para tratar sobre el tema del título hemos entrevistado al autor del libro "Invertidos y rompepatrias" dónde nos da una idea de como ha ido evolucionando la percepción del anarquismo sobre un tema como la homosexualidad que a día de hoy parece, salvo alguna excepción, asumido como normal dentro del movimiento libertario pero que antaño no era tan extendida esa opinión.

Siempre nos ha gustado pensar que la izquierda en general y el anarquismo en particular han sido siempre muy abiertos de mente, en temas tanto de liberación sexual, como de igualdad de género o respeto de orientaciones e identidades sexuales, pero eso no parece sostenerse viendo algunos ejemplos históricos...¿Qué es lo que te llevo a darte cuenta de que ese trabajo de revisión histórica era necesario?


* Me di cuenta de ello principalmente por dos razones. La primera, por mi propia práctica política. He militado en buena parte del amplio arco de lo que podríamos llamar «izquierdismo»; desde en el marxismo-leninismo «ortodoxo» hasta en el trotskismo más socialdemócrata, pasando por el antifascismo y el movimiento estudiantil, hasta que terminé en un ámbito más antiautoritario y radical, en el cual me encuentro en este momento. Y en todos y cada uno de los grupos, colectivos, partidos, sindicatos o asambleas en los que he estado, siempre me he encontrado con un ambiente de opresión sexual, en el sentido, no ya de discriminación directa homofóbica (eso, salvo excepciones, ya pasó a mejor vida), sino de que hay reparo en hablar ciertos temas relativos a la sexualidad, en que imperan los comentarios de tipo 'machirulo' o heternormativos, en donde, hasta que no se demuestre claramente lo contrario, eres heterosexual, tienes un órgano genital asociado a tu rol social de género y buscas 'pareja' si es que no la tienes ya. En ese ambiente, por muy anticapitalista y liberador que políticamente diga ser, una persona que, como en mi caso, normalmente no mantiene prácticas heterosexuales, no piensa otra cosa que no sea hacer como con su familia o sus compañeros de clase: autorreprimirse y callarse sus inclinaciones sexuales. En mi caso, no comencé a hablar con naturalidad de mis gustos sexuales hasta bien entrados los 18 años, cuando ya había dejado tras de mí más de una organización «revolucionaria». Si bien admito que donde he hallado un clima más propicio donde tratar las sexualidades disientes sin tantos reparos han sido y siguen siendo los círculos libertarios.

En segundo lugar, porque, una vez ya visibilizado públicamente ante mis camaradas, amistades y familiares como 'marica', comencé a indagar sobre el pasado de la 'homosexualidad', y de ahí pasé a establecer puentes entre la liberación sexual y la liberación económica y social, y de ahí a estudiar cómo en el pasado se había tratado esto desde las organizaciones obreras. Leyendo algún libro, rebuscando por Internet y preguntando a algún 'veterano' de los que aún se mantienen al pie del cañón, comencé a pensar que el pasado de nuestras ideas no había sido tan de color de rosa como yo creía y como generalizadamente se cree, y que hacía falta un estudio que evidenciara todo esto y poder llevar a cabo una autocrítica con la retrospectiva que nos permite el paso de las décadas, pues en el Estado español, al contrario que en otros países como Rusia o Alemania, tal estudio no estaba hecho.

Obviando otras corrientes del socialismo de las que también trata tu estudio, el anarquismo, como filosofía política, representa un marco para el respeto a las distintas condiciones sexuales...

* Sí, estoy de acuerdo, el anarquismo desde prácticamente sus inicios se ha preocupado por la sexualidad de una forma u otra. No obstante, el anarquismo que se vive ahora es algo totalmente diferente al de antaño, lo cual se nota bien en lo que en materia sexual se refiere. Actualmente ha evolucionado mezclándose con otras corrientes e ideas derivadas del mayo francés y la autonomía, por tanto la versión que siempre hemos conocido la inmensa mayoría de quienes actualmente pululamos por espacios ácratas ha sido la de un acogimiento sincero y práctico de las libertades sexuales, lo cual en buena parte es cierto. Y, además de eso, considero básico el rechazo al Estado propio del anarquismo, porque, pese a lo que puedan pensar las maricas, bolleras y trans más institucionales y socialdemócratas, mientras prosiga el ejercicio de autoridad estatal proseguirá la homofobia en todos sus derivados, ya que el Estado necesita machacar sexualmente (entre otras cosas) a sus súbditos para dominarlos mejor, tanto mediante la perpetuación del patriarcado y la separación de las personas en dos géneros con lo cual reprimir a uno y ensalzar al otro, como para que las propias personas interioricen estos roles y sean ellas mismas quienes ejerzan de «policías del género» y hagan la vida imposible a quien quiera escapar de ellos. Mientras exista el Estado, existirá el poder, y para que éste sea ejercido el machismo y la homofobia son necesarios.

Sin embargo, históricamente gran parte de los anarquistas se veían condicionados por las ideas de su época. ¿Se podría decir que el movimiento anarquista de los siglos XIX y principios del XX era homófobo? ¿Cuáles eran las concepciones sobre la homosexualidad más difundidas en el anarquismo?


* En varias de las presentaciones del libro que he realizado hasta ahora me han hecho esa pregunta. Y contesto lo siguiente: por una parte, 'homofobia' es un término sociológico que tiene poco más de cuarenta años de vida. Por otra, si bien la sociedad de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, si no era 'homófoba' bien por no existir tal término o por, fruto de lo mismo, no tener consciencia de ello, reproducían actitudes y roles que a día de hoy, desde nuestros planteamientos actuales, calificaríamos de homófobos, o como mínimo, sexófobos. Igualmente un caso que otro, el término es lo de menos; lo que importa es que era la época en la que se encarcelaba a 'homosexuales' (término que ya existía por entonces) por sus prácticas, y que en casos de fama internacional como el de Oscar Wilde, el Estado ejecutó la sentencia, el populacho asintió indignado ante tal aberrantes prácticas, y la intelectualidad progresista de entonces (entre ellos algunos anarquistas de renombre) protestó por mera afinidad política que pudiera tener con el escritor, mientras le decían al oído «chico, modera un poco tus perversiones». Y esto me lleva a decir también que, como se suele decir, los anarquistas critican a 'la gente' y tratan de superar su encasillamiento ideológico en busca de una sociedad mejor, pero es que los anarquistas también son 'gente'. Y 'la gente' de principios del siglo XX era educada bajo una moral sexual tan rígida y opresora que ni quienes machacamos este tema historiográficamente podemos imaginárnosla en toda su magnitud. Es por ello por lo que podemos sorprendernos de que se plantearan tan rápidamente y con tanta decisión cuestiones que aún hoy siguen siendo muy polémicas, como la contracepción, el aborto o el placer sexual no reproductivo; pero en tanto que autodenominados 'anarquistas' con todo lo que el término puede conllevar hoy y conllevaba entonces, es imperdonable que trato que dispensaron a los homosexuales de entones, cuando ya por esa época había grupos y personajes que, desde perspectivas antitautoritarias, luchaban por la liberación homosexual.

La concepción generalizada de los anarquistas de preguerra sobre la homosexualidad es que era una perversión, una inversión en los sentimientos que hacía a las pobres víctimas homosexuales sentirse atraídas sexualmente por sujetos con cuya cópula no podían procrear. El responsable de sistematizar científicamente tal extendida creencia fue el famoso doctor G. Marañón, que, además de ser colaborador asiduo de revistas libertarias, fue el primer médico del Estado en tratar con magnitud el tema, intentando con ello sustituir la homofobia tradicional de estigmatización y represión legal de los 'viciosos' por una comprensiva y caritativa que propugnaba ayudar y buscar una cura para unos pobres 'enfermos', discurso que, dado su 'progresismo' para la época (lo cual, por cierto, para mí no es un avance; simplemente una reconfiguración de la homofobia). Partiendo de esta premisa, desde la comprensión santa anarquista, había varias propuestas, entre las que destacaban dos: la represión del deseo homosexual de manera punitiva desde la infancia, en buena medida defendida por autores y redactores de La Revista Blanca (C. Berneri, F. Montseny...), y el buscar vías curativas no represivas del deseo homosexual, desde el 'tratamiento mental' en sucedáneos de manicomios (lesbianas) hasta la extirpación de testículos e intercambio por los de un hombre 'normal' (maricas), pasando, por supuesto, por que una vez realizada la revolución social, la ausencia de corruptores de menores como la Iglesia y el Capital y la autogestión de una educación heterosexista garantizarán que deje de haber 'invertidos'; éstas tesis eran defendidas sobre todo por la redacción de la revista Generación Consciente / Estudios (F. Martí Ibáñez, I. Puente, G. Marañón...). No finalizaré este apartado sin apuntar que, en plena Revolución Social, cuando la CNT se hizo con el Ministerio de Sanidad, este segundo sector, con el beneplácito del primero, estuvo a poco de crear «sanatorios de homosexuales», pero la disputa de poder en mayo de 1937 y la pérdida de las carteras ministeriales cenetistas lo abortó.

En ese sentido, ¿Existieron excepciones en el anarquismo de entonces?


* Sí, sí que las hubo. Y la existencia de estas excepciones es lo que me legitima para atacar a quienes estigmatizaban la homosexualidad por aquella época, pues, pese a que hicieran un trabajo avanzadísimo para su época, hubo personas iguales a ellos que lograron ir más allá. Además del apoyo a la homosexualidad prestado por anarquistas estadounidenses (B. Tucker, A. Berkman, E. Goldman), del grupo homosexual Der Eigen en Alemania (formado por algunos anarquistas como A. Brandt) o de los textos pro-homosexuales del francés E. Armand, en la II República española tenemos ejemplos como la co-fundadora de Mujeres Libres Lucía Sánchez Saornil, que llevaba su lesbianismo de una manera impresionantemente abierta para la época; intelectuales y literatos como Á. Retana, P. de Répide, A. de Hoyos y Vinent (muy cercano a la FAI), S. Fernández Ferro, J. Gil-Albert... que en algún momento de su vida se acercaron e incluso militaron en organizaciones anarquistas, o el inhóspito artículo de un tal 'Dr. Rutgers' publicado en 1929 en Estudios en el cual se defiende la «Ambisexualidad» (lo que hoy llamaríamos 'bisexualidad') como la más perfecta forma de relaciones sexuales. Todo ello, pese a lo citado, demuestra que en el anarquismo ibérico la homofobia no era dogma, sino que se hizo una interactuación, si bien informal, entre Anarquía y Homosexualidad, guillotinada de repente por la Guerra Civil y el Franquismo.

¿Cuándo y cómo se generaliza un cambio de mentalidad, o al menos de discurso frente a la homosexualidad?

* Durante el Franquismo, el grupo que vive en el exilio, especialmente en Francia, sigue repitiendo los tópicos homofóbicos hasta fechas recientísimas (como un artículo de N. Chozas que desató una virulenta polémica en los medios libertarios en ¡¡1996!! en el portavoz de la Regional Exterior de CNT, CeNiT). Pero el anarquismo que opera en el Estado se funde con el mayo francés, la autonomía obrera, el feminismo, los primeros movimientos de liberación gay... entre la muerte de Franco y la transformación del sistema en una dictadura parlamentaria. Y así en la prensa confederal de los últimos setenta podemos ver combates a brazo partido entre jóvenes anarquistas recién llegados al anarcosindicalismo que asumen la liberación gay como propia (incluso siendo 'invertidos' ellos y ellas mismas en más de una ocasión) y militantes de cierta edad o heteronormativos y fornidos trabajadores fornidos en su oficio que ven que las banderas de rojinegras en las primeras movilizaciones del orgullo gay, los desnudos integrales en los mítines cenetistas y el uso de la prensa confederal como vocero de sus reivindicaciones son un complot de la burguesía o «hacerle el juego al Capitalismo» para que la CNT no llegue a los obreros. El culmen serían las Jornadas Libertarias Internacionales de Barcelona en el verano de 1977, donde confluyeron exiliados de la guerra civil y sindicalistas empedernidos con espectáculos travestis, desnudistas y sexo homosexual entre los setos, dándose un aluvión de cartas, protestas y debates al respecto. Según avanzó el tiempo, abriéndose paso una nueva generación de ácratas en las dos últimas décadas del siglo XX, con la fusión con los autónomos, la okupación, la liberación animal, el ecologismo... la liberación sexual no heterosexual quedó bastante asumida en general.

En nuestra sociedad, muchas personas, especialmente jóvenes, siguen viviendo su homosexualidad de forma dramática. La única salida que se les parece dar es la integración en una subcultura consumista. ¿Qué alternativas deberían construirse?

* Los jóvenes homosexuales van al consumismo en tanto que los heterosexuales también; la única diferencia, que esta sociedad que nos divide en compartimentos estanco homosexual / heterosexual teje un ocio diferente para unos que para otros. La alternativa, creo yo, es la misma: fomentar que la gente se autoorganice sus vidas, para lo cual ya hay mucho escrito y no me enrollaré más. Lo único que puede decirse respecto a la especificidad de no ser heterosexual, pero a su vez ser asumido en prácticas y ocio por un sistema heterosexista, las alternativas podrían ser la creación de un tejido político de apoyo mutuo, con locales (okupados o no), actos más positivos que la autodestrucción del cuerpo nocturna (autodefensa, charlas, talleres de autoconocimiento, de contacto, materiales...), difundir estas ideas de una manera transversal desde el antiautoritarismo (muy importante)... En esta tarea han sido sin duda las luchas queer las que han llevado el protagonismo, tanto en los noventa con los actos antifascistas y contra la «mili» y repartiendo condones para atajar la histeria de entonces con el supuesto virus del VIH, como en la última década ofreciendo alternativas de vida al nuevo «matrimonio homosexual» o desde el transfeminismo apostando por la despatologización de la transexualidad y cuestionando el binarismo imperante en las operaciones de cambio de sexo; todo lo citado desde bases asamblearias y autoorganizadas.

Discursos como el del "lobby gay", "la homosexualización de la sociedad"... ¿Porqué están tan presentes? ¿Ocultan algo?


* Supongo que con esa pregunta os referís al libro La conspiración del movimiento gay, de Rafa Pal. Lo que está pasando es simplemente que estamos ante una nueva reconfiguración del discurso homofóbico: De penarse la 'sodomía' se pasó a patologizarla y tener compasión por ella, después a la 'tolerancia' (bonito discurso tras el cual se oculta una homofobia soterrada, y que sigue siendo el imperante) y ahora, cuando el proceso de asimilación de la disidencia sexual está muy avanzado, ha surgido la siguiente fase: la homosexualidad proviene del Estado, está atacando la heterosexualidad, es un grupo de poder... Si nos fijamos bien en la historia, es lo mismo que ha pasado con los negros (el BlackPower acusado de 'racista'...), con las mujeres (el feminismo radical difamado como 'hembrismo'...), con la liberación animal (el ALF acusado de 'violento' y la lucha vegana de querer 'imponer una dieta'...)... Si ocultan algo, es desde luego, su interés porque sigamos bajo el yugo del heteropatriarcado con un discurso 'progre' y, a veces, hasta 'antiautoritario'. Porque me preocupa bastante que personajes 'famosillos' por nuestros medios como F. Rodrigo Mora o M. del Prado Esteban Diezma estén adoptando tales premisas y propagándolas por la contrainformación antiautoritaria, en especial si además se les invita a dar charlas o se le editan libros. Gracias a la homofobia indirecta y soterrada y a la precaria asunción de las problemáticas de género como propias, existentes tanto dentro como fuera del anarquismo, estos discursos gozan de prestigio y de hasta credibilidad.

¿Podrías contarnos un poco sobre cómo se integra la lucha contra la homofobia y la heteonormatividad dentro de las luchas feministas?

* El tronco represivo del que parten tanto el feminismo como la liberación no heterosexual es el patriarcado, en primer lugar. Además, los medios desde los cuales han actuado tradicionalmente han sido los mismos (organizaciones del movimiento obrero, colectivos autónomos, centros sociales okupados...), así como los métodos (manifestaciones, difusión, acción directa...). El punto de convergencia definitivo de ambas luchas, sin querer menospreciar los enormes contactos de los años setenta, fue la aparición del feminismo autónomo radical por un lado, y del modelo queer por otro, el cual tiene un origen simultáneo en la liberación gay de los setenta-ochenta y la lucha transexual levemente posterior, y en el feminismo radical anti-institucional, y en buena parte lesbiano. Aunque desde el ámbito queer se propugne la abolición de los géneros, ello no quiere decir que la opresión específica a la mujer social no exista: existe, y por eso se han de abolir los géneros desde una perspectiva necesariamente feminista. La operatividad de ambas corrientes ha llegado a configurar una fusión bajo las letras de transfeminismo, que compagina la lucha feminista de emancipación de la mujer con la específica de las identidades trans, sufrientes en grado importante del patriarcado cotidiano fruto de su cuestión perpetua del binarismo de género. Las tesis, perspectivas, debates y prácticas políticas y sociales que están saliendo de esta unión son extremadamente interesantes y muy probablemente marquen de una manera hegemónica la lucha autónoma antipatriarcal de las décadas venideras, línea que se está tomando ahora mismo. Para quienes estamos socializados como hombres pero no actuamos como tal, la lucha feminista sigue siendo igual de transversal por ser el aglutinante actual de la lucha contra el patriarcado y el binarismo sexo-género, que nos oprime de forma muy fuerte, si bien diferente, gracias a nuestro órgano genital 'masculino'. O al menos así lo veo yo y procuro actuar en consecuencia.

Por último ¿Qué grado de homofobia se sigue percibiendo en el movimiento libertario? ¿estamos tan "limpi@s" como nos creemos o estamos al nivel del resto de la sociedad? Si antes nos referíamos a los cambios a impulsar en la sociedad ¿Qué deberíamos cambiar en nuestro movimiento?

* Dicho lo dicho, me ceñiré a lo estrictamente actual. La homofobia dentro del ámbito libertario (prefiero no usar el término 'movimiento' por ser una palabra que creo que sistematiza un conjunto de ideas, pues considero que el anarquismo es lo contrario) sigue latente y con buena salud. Pero, al igual que la homofobia de la sociedad en general a la cual seguimos perteneciendo, se ha readaptado un poco. De las palizas, los insultos y los vacíos, cosas que cada vez están más purgadas (bueno, tengo la anécdota de que al salir de una charla donde yo era ponente, un libertario de unas cuantas décadas más que yo, al ver que leía un libro sobre historia de la homosexualidad, me expresó que consideraba que eso era una enfermedad), prosiguen los roles machistas, los comentarios homofóbicos (no voy a hacer recuento; los conocemos bien), otros que no aluden a la homosexualidad directamente, pero sí a su práctica («que te den por culo», «bajarse los pantalones»...), repetir los clichés del sistema sobre las prácticas sexuales (ésta es más difícil de ver: «ah, claro, vistes con pantalones y tirantes porque como eres bollera»... o algo más habitual: entre dos maricas que follan, quien tiene más pluma es el pasivo y quien tiene menos, el activo; extrapolable a bolleras, trans...), considerar a la peña trans como «enfermos en el cuerpo de otro sexo»... Son esquemas mentales que tenemos en la cabeza, que salen de ese modo porque el contexto actual ha reducido la homofobia por intereses ajenos a los gays, y por tanto éstos prosiguen. Roles que necesitan de trabajo para evitarlos. Y, francamente, quienes los trabajamos con el suficiente ímpetu somos una ínfima minoría en comparación con el resto de compañeros.

Igualmente, tampoco quiero dejar un mensaje pesimista. El grado de trabajo dentro de grupos anarquistas comparado al del resto de la sociedad es, sin duda, aunque sea por estadística, más alto. Y si comparamos el grado interno actual con el de hace cinco o diez años, notamos importantes diferencias positivas: transversalidad del tema en multitud de grupos, jornadas, programas de radio, actos en centros sociales, visibilización, primeros colectivos y sellos editoriales «anarco-queer»... la cosa está interesante y parece ir a bien. Por ello quiero dar ánimo a quienes le 'meten caña' al género dentro y fuera del marco antiautoritario, e instar al resto a hacerlo, pues se encontrarán mejor con su mente, su cuerpo, con quienes le rodeen y abrirán algo más de camino hacia la emancipación integral, individual y colectiva. […]

Salud y Revolución Sexual.

AUDIOS
Invertidos y rompepatrias. Socialismo y homosexualidad en el estado español

Presentación del libro 'Invertidos y rompepaptrias. Socialismo y homosexualidad en el estado español' a cargo de su autor C.Piro el 11 de febrero de 2012 en el Centro Social Eskuela Taller de Alcorcón y organizado por la Biblioteca Anarquista La Revoltosa
Biblioteca La Revoltosa | Ivox, 2012-06-07
http://www.ivoox.com/invertidos-rompepatrias-socialismo-homosexualidad-el-audios-mp3_rf_1274242_1.html
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DOCUMENTACiÓN
Repasamos la presentación de "Invertidos y rompepatrias: socialismo y homosexualidad en el Estado español"

Coordinadora Anfifascista Jaén, 2012-01-09
http://coordinadoraantifascistadejaen.blogspot.com.es/2012/01/repasamos-la-presentacion-de-invertidos.html
Novedad editorial "Invertidos y rompepatrias: Socialismo y homosexualidad en el Estado español"
alasbarricadas.org, 2011-08-06

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/17868