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jueves, 21 de noviembre de 2019

#libros #comic #federicogarcialorca | Residencia de Estudiantes

Residencia de Estudiantes / Susanna Martín Segarra.
Barcelona : Ediciones B, 2019 [11-21].
160 p. : todas il.
Colección: Bruguera Contemporánea
ISBN 9788402422118 / 22,90 €

/ ES / Cómic
/ Federico García Lorca / Historia – Siglo XX / Luis Buñuel / Novela gráfica / Residencia de Estudiantes / Salvador Dalí / Vida intelectual

La novela gráfica que retrata uno de los periodos que más han marcado la historia cultural de este país: el encuentro de Dalí, Lorca y Buñuel en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1919. En 1919, un joven andaluz dejó su hogar y se instaló en Madrid para formarse en la residencia de Estudiantes. Allí, lo aprendió todo, e incluso hizo dos grandes amigos. Ese joven era García Lorca, y sus amigos eran Buñuel y Dalí. En esta maravillosa novela gráfica se cuenta esta increíble historia de tres genios conviviendo en un contexto de excepción que cambiaría para siempre sus días y la historia de este país. Guión e ilustración de Susanna Martín, una de las creadoras de cómic más brillantes de nuestro país.

sábado, 12 de agosto de 2017

#hemeroteca #testimonios | La hijastra de Dalí reivindica su lugar

Imagen: El País / Cécile Élaurd con sus padres, Paul y Gala
La hijastra de Dalí reivindica su lugar.
Cécile Éluard recuerda su vida rodeada de artistas surrealistas en un documental grabado pocos meses antes de su muerte hace un año.
Mercè Pérez Pons | El País, 2017-08-12
https://elpais.com/ccaa/2017/08/12/catalunya/1502563323_477294.html

Gala Ivanovna Diakonova, la eterna musa de Salvador Dalí, nunca tuvo especial interés en ser madre. Quizá por ello cuando estaba a punto de morir, su hija, Cécile Éluard, fue a visitarla a Portlligat y el personal de servicio no la dejó pasar. La señora no quería verla, le advirtieron, así que Cécile tuvo que regresar a Francia sin despedirse de ella. Pese al paso de las décadas, a los 97 años Cécile aún tenía clara su opinión sobre su progenitora. “Gala era dura. Dura e inflexible. Nos chocamos contra un muro. Es eso. Estaba en ella. Era su naturaleza”, resumió con voz profunda y temblorosa Cécile ante la cámara del director y artista visual Joan Bofill.

La hija de Gala y del poeta surrealista Paul Éluard apenas concedió un puñado de entrevistas a lo largo de su vida. En 2015 Bofill, que le había mandado algunas cartas, organizó varias sesiones para preguntarle por sus recuerdos. Sus declaraciones forman parte del documental ‘Cécile, hija de la razón’ (título provisional), con el que el realizador barcelonés quiere aportar luz a su biografía en un momento en el que, en paralelo, una vecina de Figueres, Pilar Abel, reclama en los juzgados ser hija de Dalí.

“Fuimos trabando una amistad y descubrí que la vida de Cécile tenía que reivindicarse. Uno de sus tres hijos, Claire, me dijo: Tiene que ser cuanto antes porque mi madre está empezando a perder la memoria”, relata Bofill. El resultado es una grabación de cinco horas íntima y natural en la que los hijos de Cécile también ejercen de entrevistadores. La descendiente de Gala falleció meses después, ahora justo hace un año, el 10 de agosto de 2016.

El director tuvo acceso a fotografías y cartas inéditas, entre ellas las cariñosas misivas que Gala envió a su hija “prácticamente durante toda su vida”, remarca Bofill, lo que complicaría la teoría de que en verdad la repudió. Claire, hija de Cécile, opina que probablemente Gala ya estaba en coma y que fue su entorno quien ordenó no dejar a Cécile despedirse de su madre. “Es muy poco probable que Dalí hubiese dicho esto nunca. Ella siempre tuvo una muy buena relación con Dalí. Era simpático e intentaba agradar a Cécile, me explicó ella. Solo se llevaban 14 años”, opina Bofill.

El trabajo quiere demostrar que nada es solo blanco o negro en las contradictorias aventuras familiares. Y es que, para empezar, Cécile creció en una casa en la que, además de sus padres, también vivía Max Ernst, con quien Gala y Paul Éluard mantenían un triángulo amoroso. De niña, Cécile correteaba alrededor del director de cine Luis Buñuel y los artistas y poetas Marcel Duchamp, André Breton o René Magritte. A finales de la década de 1920 Salvador Dalí invitó al matrimonio —y a Cécile— a Cadaqués junto a un grupo de amigos que había conocido en París. Tras ese verano Elena, así era su nombre verdadero, abandonó a su marido y a Cécile y se quedó en Portlligat con Dalí, su pareja para el resto de su vida. A partir de entonces la abuela paterna educó a la niña, que estudió en internados. “Al principio Dalí y Gala vivieron en una barraca de pescadores. La casa de entonces no tenía nada que ver con la que conocemos hoy día. En cambio, la familia de Éluard tenía recursos”, dice Bofill.

El autor de ‘La libertad o el amor’ (1927) volvió a casarse con Nusch, modelo de Joan Miró, Pablo Picasso, Man Ray y de tantos otros. Cécile está enterrada junto a ella. “No era una segunda madre. Una segunda madre no existe creo. Pero la mía era tan terrible”, se arrancó Cécile ante Bofill. El productor del documental cree que el sentimiento negativo hacia Gala se limita a la infancia.

Ernst y Picasso —al que le unió una gran amistad— pintaron a Cécile, y Ray la fotografió. Tanto la musa de Dalí como Éluard siempre se refirieron por escrito a ella como “mi pequeña”. “Es como si para ellos no hubiera crecido”, afirma Bofill.

Su padre le regalaba dibujos de Picasso después de regañarla. Sin embargo, Gala la dejó fuera del testamento y Dominique, la última esposa Éluard, consiguió que renunciase a la herencia del poeta. Cuando murió Gala, Cécile llegó a un pacto con el Gobierno español. “Nunca le importó el dinero realmente, simplemente trató de reivindicarse. Cécile, por desgracia, siempre estorbó a su entorno. Ella solo quería vivir en paz”, reflexiona Bofill.

Él la encontró tras bucear en el listín telefónico francés mientras preparaba su anterior documental, ‘Raymond Roussel: Le Jour de Gloire’, y se quedó de una pieza cuando la anciana descolgó el aparato. El filme, para el que Bofill está conversando con otros potenciales productores, se estrenará el año que viene. Cécile, que se casó cuatro veces, nunca entendió el interés que despertaba por haber vivido junto a los mejores artistas del siglo XX. “¿Mi vida? Mi vida es muy ordinaria”, le gustaba repetir.

jueves, 7 de mayo de 2015

#hemeroteca #arte | “Dalí utilizó su ambigüedad como elemento de trabajo”

Imagen: El País
“Dalí utilizó su ambigüedad como elemento de trabajo”
El colectivo Cabello/Carceller irrumpió en la escena en los noventa cuestionando la masculinidad. Presentan su último trabajo en el pabellón español de la Bienal de Venecia.
Tania Pardo | Babelia, El País, 2015-05-07
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/07/babelia/1430995076_176634.html

La obra deL colectivo Cabello/Carceller, formado por Helena Cabello (París, 1963) y Ana Carceller (Madrid, 1964), está salpicada de citas explícitas al cine norteamericano, las teorías feministas de Judith Butler, los postulados de Carla Lonzi o la obra de Félix González-Torres y se mueve en las líneas divisorias, en esas zonas grises desenfocadas. Incluso, a la hora de montar una exposición tratan de evitar el centro de una pared o de una sala y "con las temáticas –apuntan- ocurre algo parecido, miramos a esa parte que ha sido denostada porque no es perfecta, porque no se ajusta correctamente a ningún patrón, miramos hacia aquello que se mantiene en la zona intermedia, que es “interdisciplinar”, inadecuado". Junto a Pepo Salazar y Francesc Ruiz, forman parte del proyecto comisariado por Martí Manen que se presenta en el Pabellón de España en la 56 edición de la Bienal de Venecia, que abrirá sus puertas al público el sábado 9 de mayo.

Pregunta. Formáis parte de la exposición Los sujetos que se presenta en el Pabellón Español la Bienal de Venecia. El proyecto, además, traza una línea conceptual con el artista Dalí, ¿cómo vinculáis vuestro trabajo, en este proyecto, al artista catalán?

Respuesta. Nuestro nexo de unión con Salvador Dalí es su relación con un personaje ambiguo como Amanda Lear y todo lo que ello conlleva. Nos planteamos la propuesta de Martí Manen como una propuesta de conflicto, como un espacio de disenso productivo. Dalí era un artista vinculado al fascismo, abiertamente misógino y al que incomodaba ser relacionado con la homosexualidad, a pesar de…, pero lo que nos interesa es ese "a pesar de…" que conlleva su propia figura, las contradicciones y la parte performativa de su personaje público y también su necesidad narcisista de ser amado por el poder. En cuanto a Amanda Lear, buscamos reivindicar sus polivalencias, muchos significados en un solo significante amplían el lenguaje de los cuerpos. Lear se movía con gente como David Bowie, se aproximó a quienes planteaban su “performance” pública desde perspectivas de género muy ambiguas, jugó con los estereotipos. Utilizó su ambigüedad como elemento de trabajo en términos de representación y “performance”, o incluso de contenido en algunas de sus canciones. Nos atrae esa parte de Dalí que ha sido silenciada y que impide separar las sexualidades de las políticas.

Nuestra principal aportación en este proyecto consiste en un video en el que usamos el Pabellón Español en Venecia como escenario de la filmación que después se expondrá allí mismo. Hemos trabajado con ese momento intersticial entre exposición y exposición y jugamos con la carga simbólica que tiene el Pabellón para narrar una historia.

P. Vuestro trabajo gira en torno a los aspectos contradictorios de los estereotipos de género y, concretamente, parece centrarse más en los masculinos que en los femeninos, ¿de dónde parte esta distinción?

R. El debate sobre las masculinidades fue promovido desde las teorías feministas y “queer”. Se trata de posiciones que han desvelado una visión inmovilista de los cuerpos, encadenados a unos géneros impuestos históricamente. Desde los feminismos, la masculinidad clásica se ha entendido además como una estrategia política de dominación utilizada para mantener el statu quo.

Antes que de masculinidades se hablaba de androginia. Nuestro trabajo partió de una reflexión sobre la idea de andrógino, entendido como un género indefinido, impuro, ni femenino ni masculino. A partir de ahí, hemos ido desarrollando proyectos que proponen el cuestionamiento de la masculinidad dominante. Entre otros, “Archivo Drag Modelos”, por ejemplo, presenta masculinidades personificadas por cuerpos biológicos femeninos, es decir, incorrectos. Puede interpretarse, como dices, que se trata de proyectos centrados más en los estereotipos masculinos que femeninos; pero también lo contrario, que nos invitan a pensar en feminidades alternativas, posibles maneras de estar en un cuerpo biológico de mujer que no son las normalizadas. Creemos que es interesante trabajar con la masculinidad como mascarada, mostrando su carácter artificial; de ahí que algunos proyectos hagan referencias explícitas al mundo del cine como el lugar que ha reforzado patrones de comportamiento asociados a un género concreto (patrones que determinan cómo moverse, cómo fumar, cómo saludar, etc.). No es un trabajo cómodo, porque pone en evidencia lo artificial de lo natural.

P. Irrumpís en la escena del arte a principios de los noventa, en concreto con dos vídeos que fueron asumidos como una declaración de principios: “Bollos” y “Un beso”, ¿en qué habéis notado el cambio desde entonces hasta ahora?

R. Durante aquellos años la escena del arte era distinta, muy reaccionaria; pero desde el principio intentamos asentar las bases de nuestro trabajo con una visión a largo plazo. Primero con instalaciones “site specific”, dibujos sobre pared, fotografía, y ya a mediados de los 90 con vídeos como “Un beso”, que supuso un “statement”, una respuesta incómoda, y no simplemente un beso. El contexto era complicado, y para nosotras no fue fácil, porque el mundo del arte aparenta una actitud muy abierta que no es real… El cambio se pone de manifiesto en el hecho de que hace solo poco más de un año se expuso nuestro vídeo “Bollos” en el Museo Reina Sofía, una obra del 96 que es ahora cuando se está contextualizando. Pero el cambio no es todavía un gran cambio porque en esa exposición ese vídeo se expuso y se presentó como una acción activista, cuando en realidad se trata de una acción claramente artística en la que trabajamos con un lenguaje performativo dentro del cuadrado discursivo de la pantalla. Lo que más ha cambiado es el contexto social y esto arrastra al mundo del arte, aunque no guste a esa parte del mismo que no quiere que las nuevas minorías, las micropolíticas, hablen para y por todos.

P. ¿Sois conscientes de que vuestro trabajo muchas veces ha sido utilizado para formar cuotas de género expositivas?

R. Nadie escapa a las cuotas, incluso se piden cuotas de españoles en las exposiciones internacionales y a todos les parece un reclamo lógico. A los públicos les interesa sobremanera otra visión de los acontecimientos, un pensamiento plural, pero habitualmente se les ofrece una visión unidireccional en términos de género. En estas circunstancias es evidente que muchas veces te invitan como cuota, eso dice más del que invita que del invitado. El problema de este tipo de cuotas es que se confunde género con biología y se tiende a universalizar lo particular pretendiendo que una mujer representa las posibilidades del habla de todas las mujeres, en una visión muy estrecha de los intereses sociales.

P. Compagináis la labor expositiva con la escritura, la teoría crítica, la docencia y el comisariado de exposiciones, ¿cómo se traduce todo esto en vuestra obra?

R. Ha sido una cuestión de necesidad, teníamos que crear contexto y la única forma de hacerlo era saltar por encima de la posición débil del artista, de esa persona que está esperando a ser "interpretada". Intentamos crear ese contexto contaminando con distintos puntos de vista los espacios de la crítica y de la teoría, usando sus mecanismos para generar unas metodologías de interpretación y unos referentes que en nuestro país no estaban. En todo caso, para nosotras la teoría y la escritura creativa son una herramienta de expresión más, que nutren las imágenes y las acciones y que habitan los cuerpos dándoles sentido.

P. En muchos de vuestros vídeos el escenario de la grabación es el mismo espacio en el cual se proyecta; en estos casos, ¿qué lugar ocupa el espectador?

R. Invitamos a los espectadores a potenciar su mirada crítica. Se trata de evidenciar que te encuentras inmerso en una narración que tiene lugar en un contenedor de arte (de narraciones) y a ello ayuda poder reconstruir “in situ” los escenarios que habitan los actores. Siempre hemos defendido que no hacíamos obra para todos los públicos, esto es imposible; pero sí intentamos llegar a un espectador inteligente. El espectador que nos interesa coincidiría con ese "espectador emancipado" al que reivindica Rancière, y que es alguien consciente de que es espectador y, como tal, nunca pasivo.

P. ¿Y qué esperáis de vuestro paso por uno de los acontecimiento artísticos de mayor visibilidad internacional como es la Bienal de Venecia?

R. Absolutamente nada. No nos creemos nada del mundo del arte, aunque quizá pueden ocurrir cosas inesperadas.

miércoles, 13 de agosto de 2014

#hemeroteca #salvadordali #garcialorca | Andrés Ibáñez: «Dalí fue quizá el gran amor de García Lorca»

Imagen: ABC
Andrés Ibáñez: «Dalí fue quizá el gran amor de García Lorca»
El escritor, crítico y colaborador de ABC es el responsable del libreto de la ópera «El público», con música de Mauricio Sotelo, que se estrenará esta temporada en el Teatro Real
Susana Gaviña | ABC, 2014-08-13
http://www.abc.es/cultura/musica/20140813/abci-andres-ibanez-dali-quiza-201408121950.html

Andrés Ibáñez, escritor, crítico literario y musical, ya debutó como autor de libretos con la ópera «Dulcinea» (2006), que se pudo ver, entre otros teatros, en el Real de Madrid y el Liceo de Barcelona. Ahora repite colaboración con el compositor madrileño para adaptar a la escena lírica la obra teatral de García Lorca. «Tenía dos posibilidades. Una era escribir un libreto nuevo o respetar el texto, que es lo que he hecho. Escribir un libreto en el que todas las palabras son de Lorca. No me parecía oportuno otras que no fueran de él, sobre todo porque en El público no hay una historia que se pueda contar de otra forma. El público son las palabras. Su texto es poesía y está hecho de imágenes».

Entre los retos de Ibáñez se encontraba «reducir muchísimo el esqueleto original y luego intentar que tuviera sentido, pues es una obra complicadísima, en la que hay una metamorfosis constante de los significados. De ahí la importancia de rescatar todos los elementos que tenían sentido, como el surrealismo, el teatro dentro del teatro, la poesía, la obscenidad, el tema de la homosexualidad, el escándalo...». Según Ibáñez, García Lorca, en el momento de escribirla, «ni siquiera consideró que fuera a estrenarse nunca, pues es una obra muy atrevida, sobre todo pensando que corrían los años 30. Entonces llegaba a los límites en todo: el sexo, la violencia... Y yo quería que todo estuviera reflejado en el libreto».

El periodo de creación de esta obra coincide con la crisis en la relación del poeta con el pintor Salvador Dalí, que comenzó hacia 1923 y sufrió varios altibajos hasta la muerte de Lorca, en 1936, como queda reflejado en la correspondencia entre ambos reunida por Víctor Fernández en un libro. «Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo (...) yo iré a buscarte para hacerte una cura de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Los pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor de cosas maravillosas y viviremos juntos con una máquina de retratar (...)», se lee en una de las misivas.

Loco de amor
«Dalí le marcó mucho, pero “El público” lo escribió después de su viaje a Nueva York. Y -matiza- en aquella época tuvo varias relaciones. Entre ellas con un escultor [Emilio Aladrén]», indica Ibáñez. Al parecer fue el padre del escritor, Federico, quien envió a su hijo a América al verle tan deprimido. La razón de aquella tristeza era una crisis con Aladrén, que había comenzado a verse con la que después se convertiría en su esposa, Eleanor Dove. «El escultor volvió loco a Lorca y le hizo sufrir muchísimo, además ni siquiera era homosexual. Fue uno de los amores que más le torturaron cuando escribió esta obra. También Dalí, que fue quizá el gran amor de su vida, pero un amor imposible. Todo ese dolor está en este texto, pasado por la experiencia de Nueva York, donde vio una forma de ser homosexual mucho más abierta. Una cultura homosexual menos escondida. Eso le ayudó para salir un poco del armario, y para ver que había muchas cosas de las que se podía hablar».

En esa reducción del esqueleto, Ibáñez ha prescindido de muchos personajes «y quería reducirlos aún más», bromea. «Quería haberla convertido en una ópera de bolsillo, pero hablando con Mortier me animaba a que no renunciara a nada. Hay varios papeles que son compartidos», señala.

En cuanto al mensaje, considera que «la obra es un canto a la libertad del amor homosexual; a la libertad en el arte, a través del “teatro bajo la arena” (representar la existencia en toda su complejidad, y no solo en la superficie); y también reflexiona sobre la identidad, en quiénes somos. Un tema muy importante en ella es el teatro dentro del teatro, que era lo que realmente les interesaba a los surrealistas: mezclar el arte con la vida. Buscar la verdad y la libertad en la vida y en el arte era lo mismo para ellos. Es una obra muy romántica que pretende romper los límites».

ENLACES
Teatro Real | El Público

http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1838
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DOCUMENTACIÓN
El Teatro Real se rinde a Lorca

Pablo Heras-Casado será el director musical de la ópera Su estreno será el día 24 de febrero
Isaac J. Martín | Granada Hoy, 2014-09-15
http://www.granadahoy.com/article/ocio/1855987/teatro/real/se/rinde/lorca.html
«El público», la ópera del amor oscuro de Federico García Lorca
Mauricio Sotelo pone música a la adaptación lírica de la polémica obra teatral del poeta, cuyo estreno mundial tendrá lugar esta temporada en el Teatro Real
Susana Gaviña, 2014-08-13
http://www.abc.es/cultura/musica/20140813/abci-publico-opera-lorca-201408121913.html

lunes, 17 de junio de 2013

#hemeroteca #salvadordali #garcialorca | Dalí y Lorca, cartas de seducción

Imagen: El País
Dalí y Lorca, cartas de seducción
Un estudio reúne por vez primera la relación epistolar entre el pintor surrealista y el poeta. Es una mezcla de amistad, literatura, arte y flirteo.
Carles Geli | El País, 2013-06-17
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/17/actualidad/1371498538_661276.html

“Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo (...) yo iré a buscarte para hacerte una cura de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Las pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor de cosas maravillosas y viviremos juntos con una máquina de retratar (…)”. Así de apasionado escribe Salvador Dalí en el verano de 1928 a su íntimo amigo Federico García Lorca. Era algo más, “un amor erótico y trágico, por el hecho de no poderlo compartir”, aclararía el pintor en 1986, en una carta al director publicada en El País y dirigida a Ian Gibson, al que acusa de subestimar sus relaciones con el poeta, “como si se hubiera tratado de una azucarada novela rosa”.

La relación entre estos dos genios se dio, con altibajos, entre 1923 y 1936, y dio pie, colaboraciones artísticas aparte, a un intenso epistolario, una particular conversación iniciada en 1925 y que, por vez primera, puede leerse en su conjunto en “Querido Salvador, Querido Lorquito” (Elba), gracias a la labor del periodista Víctor Fernández.

Tan hábil como meticuloso, Fernández (que ha recuperado la erudita edición de las cartas de Dalí que anotó el estudioso Rafael Santos Torroella) ha reunido además la correspondencia que Lorca mantuvo también con el padre y la hermana del pintor, Ana María Dalí, y con Lidia de Cadaqués, extravagante personaje que se creía la reencarnación de “La ben plantanda” de Eugeni d’Ors. Tampoco es tanto epistolario. De las cartas del pintor al poeta aún han sobrevivido una cuarentena; de las de Lorca a Dalí, apenas siete. Fernández cree que la explicación a la diferencia aparece si se busca a la mujer. En este caso, a dos: “Una es Ana María, que vendió mucho material de archivo de su hermano tras la Guerra Civil; la otra es Gala, que por celos destruyó otras muchas; entre los papeles de García Lorca ha sido hallada una anotación que reza: “Gala no me gusta”; luego se sabe que Lorca era uno de los temas no gratos en casa de los Dalí cuando estaba Gala; entre los papeles del pintor hay cartas de Lorca recortadas con tijeras; a esa documentación tenía acceso poquísima gente, entre ellas la mujer del pintor”, sitúa Fernández.

Tras esas desapariciones está, según el compilador, la sombra de una pulsión homosexual. La correspondencia, pespunteada de dibujitos de uno y otro y de postales retocadas, “es un juego de seducción: Lorca da lo mejor de sí mismo, tratando de encandilar con su palabra a un Dalí que quiere estar a la altura intelectual del poeta. Uno intenta atrapar al artista en su tela de araña; el otro deja hacer hasta cierto punto”, opina Fernández.

No hay nada explícito en las cartas, ni tan siquiera una mención a la joven Margarita Manso, con la que Lorca mantiene relaciones sexuales a petición del propio Dalí, “voyeur” de un encuentro que fue una condición que impuso el pintor para mantener relaciones con el poeta. El “sacrificio” de García Lorca no sirvió de nada porque Dalí siguió sin ceder, en especial durante la segunda estancia del poeta en Cadaqués, en 1927, como después haría público en una soez entrevista con Max Aub.

El pintor surrealista, sin embargo, se sabe atractivo a los ojos del poeta y juega varias veces con las referencias sexuales. Lo practica incluso en una carta de principios de septiembre de 1928 en el contexto de una dura crítica literaria que el pintor hace a Lorca sobre su recién “Romancero gitano”.

Algunos estudiosos quisieron ver en esa misiva el inicio del final de la relación. “No hubo ruptura sino distanciamiento”, apunta Fernández, quien recuerda que hay correspondencia posterior y cita una carta en la que Lorca se ríe del pequeño timo que un Dalí necesitado de dinero intentó perpetrar contra los padres del poeta bajo el pretexto de que aún no había cobrado como escenógrafo de la obra de su hijo “Mariana Pineda”.

El distanciamiento sería aprovechado por Luis Buñuel, a su modo celoso, que va haciendo “una labor de zapa en esa relación”; el cineasta, hasta entonces con escaso eco intelectual y popular, acabaría realizando con Dalí el guion de “Un perro andaluz”, título en el que Lorca siempre se sintió aludido.

El mecanicismo, las películas de Buster Keaton, recomendaciones literarias de todo tipo (con referencias a Joyce incluidas) y explicaciones de cómo van sus respectivas obras, algunas comunes, van desfilando por las páginas de la correspondencia, que Fernández ha trufado con algún inédito, como un dibujo que el propio Dalí pidió que se llamara “Lorca Dalí” (1926), o una hoja de carta de la finca de Coco Chanel, donde se hospedó Dalí, de 1938, y en la que el artista dibujó una cabeza del ya asesinado García Lorca. “El poeta empezó a aparecer en dibujos suyos tras su muerte”, explica Fernández.

Defiende el compilador que Dalí tuvo una época lorquiana que dio frutos en doble sentido. En Lorca: una “Oda a Salvador Dalí”, publicada en la “Revista de Occidente” (y en apéndice en el libro): “Lorca no hizo nada así por nadie más”; Dalí, por su parte, habría reflejado al granadino en las pinturas “La academia neocubista” y en “La miel es más dulce que la sangre”, este último un cuadro en paradero desconocido pero del que el libro recoge un esbozo. Como obra en común quedará la pieza teatral “Mariana Pineda”, con figurines del pintor.

A Dalí le quedó la sensación de que podía haber evitado quizá la muerte de Federico. “Creía que no insistió lo suficiente para que le acompañara a Italia en 1936”. Cuando murió su esposa Gala, en 1982, Dalí se enrocó mentalmente y viajó a su juventud en la Residencia de Estudiantes, donde en 1923 conoció a Lorca y a Buñuel. En los huesos, negándose a comer, con 34 kilos, una de las enfermeras que atendió a Dalí en ese final dijo que en todo ese tiempo sólo le entendió una frase: “Mi amigo Lorca”.

viernes, 31 de mayo de 2013

#libros #garcialorca #salvadordali | Querido Salvador, Querido Lorquito : epistolario 1925 – 1936

Querido Salvador, Querido Lorquito : epistolario 1925 – 1936 / Federico García Lorca, Salvador Dalí ; edición de Víctor Fernández
Elba, Barcelona : 2013 [05]
268 p.
Colección: Elba ; 13
ISBN: 9788494085529 / 21 €

/ ES / Correspondencia
/ Arte / Federico García Lorca / Literatura / Historia – Siglo XX / Homoerotismo / Salvador Dalí / Segunda República

Federico García Lorca y Salvador Dalí se conocieron en la Residencia de Estudiantes en enero de 1923 y mucho se ha especulado sobre el carácter de esa amistad. El epistolario entre los dos artistas, uno de los más vibrantes del siglo XX, es la mejor herramienta para profundizar en aquella relación, aunque en algunas ocasiones nos obligue a leer entre líneas. Hasta la fecha, nunca se había reunido la totalidad de las cartas conservadas de Lorca y Dalí, a las que se suman en este libro las que el poeta cruzó con la hermana y el padre del pintor, así como con Lídia de Cadaqués, uno de los personajes míticos del universo daliniano. En estas cartas, Lorca nos muestra lo mejor de sí mismo y de su poesía, tratado de seducir con la palabra a un Dalí que quiere estar a la altura intelectual del poeta y que, para ello, despliega todo su ingenio y sentido del humor. En ellas vemos cómo Dalí absorbe la poesía de Lorca y la incorpora a su propio genio y cómo Lorca se impregna de la locura surrealista de Dalí para enriquecer su forma de captar la realidad. Se trata, en definitiva, de un juego intelectual entre dos estéticas fraternalmente confrontadas pero bien avenidas, que tendrán su apogeo en la crítica constructiva que Dalí hará del lorquiano “Romancero gitano”.

ENLACES
Elba | Querido Salvador, Querido Lorquito

http://www.elbaeditorial.com/es/catalogo/elba/item/querido-salvador-querido-lorquito
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DOCUMENTACIÓN
Querido Salvador. Querido Lorquito
Alberto Gomez Vaquero | Mundo Crítico, 2014-04-16

http://mundocritico.es/2014/04/querido-salvador-querido-lorquito-dali/
Querido Salvador, Querido Lorquito. Epistolario 1925-1936
Jaume Vidal Oliveras | El Cultural, El Mundo, 2013-07-12

http://www.elcultural.es/revista/letras/Querido-Salvador-Querido-Lorquito-Epistolario-1925-1936/33134
«Hola, Lorquita. Adiós»
Un volumen reúne por primera vez la correspondencia cruzada entre Salvador Dalí y Federico García Lorca
David Morán | ABC, 2013-06-19
http://www.abc.es/cultura/libros/20130618/abci-correspondencia-dali-lorca-201306172157.html
Un libro recopila por primera vez toda la correspondencia cruzada entre García Lorca y Dalí
EFE | 20 Minutos, 2013-06-17

http://www.20minutos.es/noticia/1843706/0/lorca/dali/querido-salvador-querido-lorquito/
Dalí y Lorca, cartas de seducción
Un estudio reúne por vez primera la relación epistolar entre el pintor surrealista y el poeta. Es una mezcla de amistad, literatura, arte y flirteo.
Carles Geli | El País, 2013-06-17
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/17/actualidad/1371498538_661276.html
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Y TAMBIÉN…

Andrés Ibáñez: «Dalí fue quizá el gran amor de García Lorca»
Susana Gaviña | ABC, 2014-08-13
http://www.abc.es/cultura/musica/20140813/abci-andres-ibanez-dali-quiza-201408121950.html 
Lorca y Dalí, una adoración mutua... y contradictoria
Una exposición evoca los altibajos de la amistad entre el poeta y el pintor
Ángeles García | El País, 2010-09-22
http://elpais.com/diario/2010/09/22/cultura/1285106402_850215.html
Las juergas de Dalí
La fundación compra dibujos, manuscritos y fotografías que reconstruyen la vida del artista gerundense
Rebeca Carranco | El País, 2010-06-07
http://cultura.elpais.com/cultura/2010/06/07/actualidad/1275861603_850215.html
El puente entre Lorca, Dalí y Buñuel
El documental 'Pepín Bello. Preferiría no hacerlo' retrata al personaje que hizo de aglutinante entre los tres genios de la generación del 27
Javier Rodríguez Marcos | El País, 2010-03-15
http://cultura.elpais.com/cultura/2010/03/15/actualidad/1268607610_850215.html 
La novia de Lorca y otros amores
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2009-03-08

http://cultura.elpais.com/cultura/2009/03/08/actualidad/1236466801_850215.html

domingo, 8 de marzo de 2009

#hemeroteca #garcialorca | La novia de Lorca y otros amores

La novia de Lorca y otros amores
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2009-03-08

http://cultura.elpais.com/cultura/2009/03/08/actualidad/1236466801_850215.html

Fue un amor de adolescencia desconocido hasta ahora. Los ojos azules de María Luisa Natera impactaron en el joven poeta en un balneario. Uno de sus grandes romances, como Emilio Aladrén, Rodríguez Rapún o Salvador Dalí.

Con el tiempo, el blanco y negro de las fotografías sólo deja entrever la sombra de una luz. La atrayente magnitud en una mirada algo esquiva. Pero esas imágenes sí dan fe de un verdadero misterio que hoy puede aclararse. Aquellos ojos que Federico García Lorca no quería contemplar ("... pero que sin mirarlos dan la muerte / con el puñal azul de su recuerdo", según dejó escrito en Madrigal triste de ojos azules) no responden a un mero tema poético, como muchos críticos han creído. Tienen nombre y dueña.

María Luisa Natera Ladrón de Guevara se llamaba. Y llevaba en la cara dos gotas juguetonas de agua marina en las que el poeta se zambulló apasionadamente. Fue, según sus hijos han reconocido ahora a Ian Gibson, un amor imposible de juventud. El hispanista lo desvela en su nuevo libro, "Lorca y el mundo gay" (Planeta), para el que, paradójicamente, ha encontrado uno de los secretos mejor guardados en su biografía: la primera novia de Federico García Lorca.

Gibson siempre sospechó que aquellos escritos primerizos no podían ser simplemente ensoñaciones. Coartadas de asuntos a explorar teóricamente o fogonazos imaginarios. "Siempre intuí que venían de experiencias traumáticas. De una pérdida que él sufrió como un drama", comenta el mayor biógrafo del poeta.

A menudo se ha ensalzado la preferencia y la fascinación de Lorca por el carácter femenino. En sus obras teatrales, donde realiza un auténtico tratado psicológico de la mujer, y en su poesía. Hasta el momento, su mayor musa poética conocida era otra muchacha con la que coincidía el mismo nombre pero diferente apellido: María Luisa Egea.

En ella se encuentran varios rastros de su época de juventud. Pero la aparición de esta otra muchacha, una niña de 15 años cuando se cruza en el camino de Lorca, que contaba 18, abre nuevas interpretaciones a las primeras etapas de su obra. Las que aparecieron en 1994 publicadas por Cátedra en un corpus deslumbrante y que forman una increíble juvenalia.

Se conocieron en un balneario. El investigador asegura que muy probablemente en Lanjarón, cerca de Granada, donde doña Vicenta, la madre de Federico, iba a menudo.

Solía acompañarla su hijo. María Luisa Natera estaba allí con su abuela. Pronto algo les unió: un piano de cola. "Mi madre tocaba muy bien. A los clásicos. Nos dijo que interpretaba piezas con Lorca a cuatro manos", comenta su hija María del Carmen Hitos Natera.

En los poemas citados aparece claramente un encuentro similar. "El piano de cola de sonido sangraba / con un vago Nocturno que un muchacho tocaba. / Ella vino a mi lado con su oro y su gasa. / ¿Es Chopin?... Sí, Chopin... / Y no dije nada. /... Después de separarnos / la tristeza me ahogaba".

La música unía dos sensibilidades entregadas al temprano romanticismo de Chopin y a la pasión por Beethoven. Lorca dudó durante mucho tiempo entre ser músico o escritor. Justo en esos años empezaba a inclinarse por la literatura, aunque nunca abandonaría su otra vocación. Pero pronto comprobaron que otras cosas les separaban. Luisa Natera venía de una familia rica de Córdoba. Nació en Almodóvar del Río en 1902, según ha constatado en su partida de nacimiento el propio Gibson. Hubiese sido difícil que los suyos permitieran una relación con quien no ocultaba ya su intención de ser poeta.

No es casualidad que en Córdoba, por aquella época, corriera un chascarrillo clarificador respecto a aquella familia: "Si quieres hacer carrera, cásate con un Natera". Pero la impresión que dejó en Lorca la muchacha fue intensa. "Le escribió varias cartas que ella guardó incluso después de casarse con mi padre", comenta su hija María del Carmen en su casa madrileña del Barrio del Pilar. Al final, Luisa contrajo matrimonio con Enrique Hitos Rodríguez. Era un hombre con alma de artista también. "Se empeñó y lo consiguió. Mi padre pintaba, aunque vivíamos de su farmacia. Ese retrato de mi madre es de él", indica señalando la pared.

En el cuadro, los profundos y arrebatadores ojos azules que embrujaron a Lorca también hipnotizan a quien ahora los contempla. Unos ojos de generoso reparto genético que ha heredado su hija, y también sus nietas, a juzgar por las fotografías que tiene por la casa. Son la marca de los Natera. Pero hubo otras cosas que sin duda impactaron tanto en el poeta que la perdió como en el pintor que se acabó casando con ella. "Mi madre tenía una sensibilidad, una inteligencia y un sentido del humor impresionantes. Era muy ingeniosa, divertida y bromista".

Probablemente aquella mujer fue consciente del rastro que dejó en Lorca: "Tenía una biblioteca muy completa, con todas sus obras conocidas". El poeta permaneció junto a ella, de alguna manera. También la joven guardó durante años sus cartas. Aunque éstas desaparecieron. "Las quemó mi padre. No creo que fuera por celos. Más bien lo hizo por miedo. Era republicano y temía que en un registro de la Falange descubrieran en su casa las cartas de un represaliado".

Una pena. Sólo la palabra de la familia basta para comprobar la historia. Pero es una palabra que encaja a la perfección en la obra del autor. De ahí la seguridad de Gibson para desvelarla. Aunque falten pruebas. "Existía también una fotografía de ellos dos en el balneario con más gente. Pero por más que la busco, no la encuentro", asegura María del Carmen.

Fueron sus hijos quienes entraron en contacto con el hispanista. A raíz de la serie que emitió Televisión Española dirigida por Juan Antonio Bardem sobre la muerte del poeta. "En ella se hablaba de María Luisa Egea, y ellos me escribieron para contarme la historia de su madre", recuerda ahora.

Durante años, María Luisa Natera nunca les habló de aquel poeta simpático y con encanto, sensible y frágil que se enamoró de ella. Hasta que cuando corrían los años setenta y su hija empezaba a acudir a las fiestas del Partido Comunista, el nombre del artista salió en su presencia. "Me compré libros de Alberti, de Blas de Otero y de Lorca. Fue entonces cuando mi madre empezó a hablarnos de él. Nos dijo que fue su pretendiente".

Federico siempre fue un niño y un joven especial. Consciente de ser diferente del resto. En aquellos tiempos, cuando conoció a su amor de juventud, venía de una época turbia en el instituto de Granada, al que fue a parar después de una infancia feliz en su pueblo. "Se sentaba en el último banco. Le llamaban Federica", cuenta el hispanista. Su identidad sexual estaba comenzando a abrirse paso de manera ambigua, extraña en un mundo donde no se toleraban ciertas cosas. "Debía de ser horrible sentirse homosexual en la España de aquellos años. Pero mucho peor era serlo en Granada", añade Gibson.

El Lorca joven es un artista que empieza a proyectar los grandes temas que no abandonará nunca. "Es de un anticlericalismo y un antimilitarismo salvajes. Tenía también mucho miedo de parecer afeminado". Eso, unido a otros complejos: unos andares torpes debido a que tenía una pierna más larga que otra, cierta trabazón física que salvaba con un impresionante don de gentes. Empezó pronto a ser lo que fue: "Un anticlerical cristiano, rebelde, pendiente de las injusticias sociales que vio de niño en Fuentevaqueros y homosexual. No se le puede entender sin esto", insiste Gibson.

Es una faceta que siempre ha resultado incómoda para muchos. Empezando por parte de su familia y acabando por un sector conservador de la crítica. Pero esas reticencias son hoy completamente incomprensibles. Como incomprensible fue la aparición en el Abc de la época de Luis María Anson de sus Sonetos del amor oscuro. Aquello indignó a poetas como el Nobel Vicente Aleixandre, amigo y compañero de generación de Lorca. "No podía comprender cómo un periódico con el consentimiento de la familia, para empezar, cambiaba el título y los llamaba Sonetos de amor. Así aparecieron en la citada portada de 1984. Menos aún que en ninguno de los análisis que los acompañaban se hiciera la más mínima alusión a su inspiración homosexual". Es más, Aleixandre llegó a decirle a su amigo el poeta andaluz José Luis Cano: "Se ve que la palabra homosexual todavía es tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta. Todo eso viene de muy antiguo, de cuando la Inquisición quemaba vivos a los culpables del delito nefando".

Aquel amor oscuro también tenía, en gran parte, cara y nombre: Rafael Rodríguez Rapún, secretario de La Barraca y de Lorca. El poeta se había enamorado perdidamente de él, según le confesó a su amigo Cipriano Rivas Cherif. Aunque no es una obra que deba analizarse sólo en ese sentido. Se lo razonaba el mismo Aleixandre a Gibson en 1982: "Era el amor de la difícil pasión, de la pasión maltrecha, de la pasión oscura y dolorosa, pero no quería decir específicamente amor homosexual". No tuvo futuro esa pasión adolescente con María Luisa Natera, como tampoco lo tuvieron posteriores historias siempre truncadas. "Es horrible no poder vivir una vida como se desea. Él nunca lo consiguió. Nunca tuvo derecho a esa felicidad". Cuando algún periodista le preguntaba, no sin cierta mala intención, por qué no se había casado, Lorca siempre respondía: "Me debo a mi madre".

Pero aparte de doña Vicenta, Lorca amó con locura a otras personas. El caso de Rapún fue el más trágico porque su pasión quedó truncada por la muerte de ambos. Con una coincidencia potente en su vínculo. El mismo día que se cumplió un año de que al poeta le asesinaran salvajemente en Granada junto a dos toreros y a un maestro de escuela, el joven Rapún moría en el frente. Dirigía un batallón en Bárcena de Pie de Concha (Cantabria), y uno de sus subordinados, Paulino García Toraño, le contó a Gibson que más bien saltó de la trinchera y se dirigió hacia su triste destino de forma suicida.

Tampoco Lorca fue correspondido por otros. No le quiso el escultor Emilo Aldrén. "Ocultó su relación con Lorca, más cuando él se convirtió, con el tiempo, en uno de los artistas del régimen", asegura Gibson. El autor recuerda también cómo Maruja Mallo una vez le confesó que fue Federico quien le robó a Aladrén que era, según ella, un auténtico efebo.

Otra pasión conocida fue la que le unió con ese ser asexuado, medio andrógino y maniaco obsesivo que era Salvador Dalí. Por cierto, el único amigo del poeta que habla de sus experiencias carnales. O de los intentos y el empeño de Federico en que mantuvieran relaciones. Algo que Dalí, según él mismo confiesa en sus memorias, rechazó. Aunque se sintiera muy halagado por el hecho de que el mayor poeta de España quisiera poseerlo.

Todos ellos, en su felicidad y su fracaso, proporcionaron al torrente creativo del poeta sensaciones y emociones suficientes como para componer con una angustia rebelde y asfixiante sonetos oscuros y emocionantes como éstos:

"Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.
Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡Que soy amor, que soy naturaleza!"