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viernes, 10 de noviembre de 2017

#hemeroteca #acososexual | Pilar Miró denunció en 1981 haber sufrido acoso sexual en TVE

Imagen: El País / Pilar Miró
Pilar Miró denunció en 1981 haber sufrido acoso sexual en TVE.
"Había una cosa que me desanimaba mucho y era muy simple: que los señores quisieran ligar conmigo permanentemente". Rescatamos de la hemeroteca el testimonio de una de las mujeres clave en el progreso cultural de nuestro país.
Noelia Ramírez | SModa, El País, 2017-11-10
https://smoda.elpais.com/moda/pilar-miro-tambien-denuncio-sufrir-acoso-sexual-tve-1981/

“Había una cosa que me desanimaba mucho y era muy simple: que los señores quisieran ligar conmigo permanentemente. Me molestaba y eso me lo hacía todo más complicado y difícil. Era muy incómodo, porque llevaba a una serie de malinterpretaciones: pasaban o a no hablarte o a hacerte directamente la guerra, evidentemente”. Mucho antes de Harvey Weinstein, del #MeToo o de que Anita Hill llevase al Tribunal Supremo al juez Clarence Thomas para que la gente aprendiese a pronunciar e identificar el acoso sexual, Pilar Miró ya lo denunció públicamente en TVE en 1981.

La futura directora de RTVE –asumiría el mando en 1986– llevaba desde los años 60 trabajando en los estudios de Prado del Rey. Entró como ayudante de redacción, pasó a realizadora (ganó la Antena de Oro en 1970) y suyo es el legado progresista del ente público con programas como ‘Estudio 1’ o ‘Ritmo 70’ o en los capítulos que dirigió para series como ‘Curro Jiménez’ o ‘Los libros’. Para cuando aclaró a Hermida que con ella ya se habían intentado sobrepasar “permanentemente”, Miró ya había vivido esas “zancadillas” a las que la pregunta hacía referencia: durante dos años vivió el secuestro y prohibición de su película ‘El crimen de Cuenca’ (1979), con proceso civil y militar incluido. En 'De Cerca', la realizadora también tuvo tiempo de dejar a Hermida sin palabras. Tras destacar las insinuaciones no requeridas que tuvo que esquivar según accedía al poder, su respuesta fue más que clara frente al “¿Y tú nunca intentaste ligar para conseguir algo?” entre risas algo condescendientes del presentador: “No, a mí ese tema me enfurecía muchísimo, perdía los papeles. Yo casi siempre que intentaba ligar era porque me gustaba alguien y no pretendiendo nada”.

Es lógico que las declaraciones de Pilar Miró no acaparasen los titulares que hoy sí protagonizan otros relatos sobre agresiones como los de las víctimas del acoso sistémico de Weinstein o de Kevin Spacey –ella misma aclara que cuando padeció esas continuas insinuaciones no le parecían “ofensivas”–. En 1981 el acoso sexual a una mujer no era algo reprobable públicamente y estaba totalmente normalizado socialmente. La población ni siquiera sabía cómo etiquetarlo (el concepto de “acoso sexual” como tal se expandió socialmente a partir de 1992) y tendrían que florecer los escándalos de hombres poderosos–Polanski, Bill Cosby o Bill O’Reilly– varias décadas después junto a reivindicaciones feministas en el gremio de la comunicación para poder capitalizar un debate que va mucho más allá de lo que algunos tildan de ‘moda’ de denuncias. Pilar Miró, hace más de 30 años, voceó haberlo sufrido. Su testimonio, rescatado de la hemeroteca, sirve para aclarar que por aquel entonces nadie quería escuchar.

Opinión: La deriva machista del ente público
Contrasta la actitud de de la cadena pública hace más de 30 años, cuando prestaba atención el relato femenino sin cuestionarlo, frente a la de 2017, cuando invita a tertulianos (hombres) a hablar sobre acoso sexual y una de las estrellas del debate es Salvador Sostres. El mismo que en su pasado presumió de querer sodomizar a una ex ministra (“Yo quería que fuera por el culo, porque una socialista siempre se ha de vejar, ha siempre de darle escarmiento y al fin y al cabo nosotros somos soldados”), el mismo que empatizó con un asesino que estranguló a su novia embarazada de cinco meses (“es normal que un tío pierda la cabeza”) y el mismo que perdió su trabajo en Telemadrid cuando se filtró aquello que dijo con el micro abierto y la cámara encendida: “Las chicas jóvenes de 17, 18 o 19 años, que es ahí cuando tienen la carne en su punto”, dijo, acompañado por la risa socarrona de Ussía en un descanso del programa en el que colaboraba. “Esa tensión de la carne, esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que huelen a santidad y parecen lionesas de crema. No pican, son de primer rasurado“, dijo.

Lo de Sostres no es un hecho aislado. Ahí están los fichajes estrella de presentadores que presumen de ser “machos ibéricos” a lo Bertín Osborne. O la incursión del programa de Javier Cárdenas, un presentador que cree vivir en otra era cuando desnuda a mujeres en ‘prime time’ con trucos de magia (hechos por hombres, claro) y que ha enarbolado un cruzada personal contra aquellas que denuncian su machismo en antena. Lo del debate sobre acoso sexual en el programa de Carlos Herrera responde a una escalonada deriva misógina y sexista en la cadena pública.

A propósito de esta invasión misógina en horario de máxima audiencia, el periodista Daniel Bernabé animaba hace unos días en un hilo de Twitter a visitar el archivo de TVE para comprobar cómo la televisión era mucho más progresista e inclusiva hace tres décadas que en pleno s. XXI. Basta con un par de búsquedas rápidas en la videoteca del ente público para refrendar su teoría.

Si el fin de semana pasado hubo un panel masculino defendiendo en TVE que las denuncias contra la violencia machista son “fascistas“, en 1979, en el programa ‘La Clave’ presentado por José Luis Balbín, se invitaba a la feminista y líder del Frente de Liberación de la Mujer, Anabel González Garate, a defender el papel de la libertad reproductiva y el derecho de la mujer a tener “una maternidad y una sexualidad libre”. La emblemática feminista afirmaba con calma, sin que otros hombres presentes la interrumpiesen y sin encuestas planteadas por el propio presentador sobre “si las mujeres mienten mejor que los hombres” (como es el caso de Carlos Herrera hace un par de programas) sobre la necesidad de sacar al Estado de las decisiones reproductivas de las mujeres o a reclamar una mayor presencia femenina en los debates televisados.

Si este año TVE ha sucumbido a las quejas de la conferencia Episcopal, pidiendo disculpas por la emisión de la gala Drag Queen de Las Palmas; en 1983 se escuchaba con atención en el plató de ‘La Clave’ a Kate Millett –la activista feminista más trascendental de los 70–. La autora de ‘Política Sexual’ aplaudía entonces a la cadena española por el “hito” de poder dialogar en antena sobre lesbianismo o la transexualidad en horario de máxima audiencia. “Existe una mera falta de discusión sobre estos temas”, dijo tras corregir a Balbín y aclararle su bisexualidad. “Hay más gais de lo que la gente piensa. Existe un estado policial sobre la sexualidad”, defendió la activista frente a millones de españoles que asistían a su primer debate televisado sobre este ámbito. Tres décadas después, los hijos de aquellos televidentes pueden ver misas homófobas pero no carnavales drag en su web y presencian paneles de hombres defendiendo en prime time que la ley que ampara a mujeres maltratadas es “fascismo”. Exceptuando al inesperado discurso inclusivo y diverso de la nueva generación de ‘Operación Triunfo’, el hito de Millett, posiblemente, no era esto.

viernes, 28 de abril de 2017

#hemeroteca #lesbofobia | El lesbianismo no existe

Imagen: ABC / El beso de dos mujeres en Montserrat
El lesbianismo no existe.
Salvador Sostres | French 75, ABC, 2017-04-28
[Esta entrada fue eliminada del blog de Sostres, pero se recuperó desde el servicio de Google "en caché"]

Dos lesbianas se han besado delante de la Virgen de Montserrat bajo el lema “Las lesbianas también amamos, también follamos”. Eran dos lesbianas de la CUP, para acabarlo de arreglar.

Evidentemente jamás se habrían atrevido a hacer su número en una mezquita, pero tomándome la misma libertad con lo suyo que ellas se han tomado con lo mío, yo siempre he pensado que el lesbianismo no existe.

El lesbianismo es una nostalgia, justo lo contrario del amor entre machos, que es tangible, real, y tiene su propia dinámica física y placentera. En el lesbianismo todo remite al falo ausente, y tanto las realizaciones corporales como las que se llevan a cabo con juguetes de silicona son una sustitución del pene que se añora y da rabia añorarlo.

El lesbianismo no existe. Es una nostalgia, un resentimiento. No sé qué os hemos hecho. Pero en su odio está su penitencia y en cada lesbiana hay un oculto deseo de macho aunque no lo sepa o no quiera saberlo. De ahí su impostura, su inexistencia. Quieren provocar besándose delante de la Virgen, pero la Virgen las mira y sabe que no existen y les extiende su manto misericordioso. Ni siquiera necesita perdonarlas. Sólo acurrucarlas. Pobres. ¿Por qué estáis tan tristes?

Los gais pueden ser a veces un poco femeninos, o muy femeninos si conviene: todos los hombres tenemos al fin y al cabo nuestra parte femenina; pero en sus celebraciones íntimas la mujer ni está ni se la espera y más bien crearía inquietud si compareciera.

Dos mujeres retozando son en cambio un libro de memorias de lo que una vez fue duro y gustó, ahora sustituido por la añoranza de una verga redentora y sin contemplaciones; una añoranza que subyace en sus eróticos juegos que no son más que el quiero y no puedo del macho al que a la vez se desprecia y se reclama, muy como lo que sucede en las películas temáticas de señoritas que entre ellas parece que se apañan, en las que después de varios minutos haciéndonos creer que con lo suyo les basta, ambas acuden al borde de la cama, normalmente de cuatro patas, para decir al fin la verdad entusiasmadas con la virilidad que comparece. Qué bello es verlas volver a casa. La masculinidad en tiempo de saludo en el centro de la escena y todo a su alrededor convertido en apología y fiesta. Se relajan los resentimientos, se desvanecen los fingimientos y se concreta la redención tan esperada como inapelable.

Las lesbianas aman, sí, pero hay que esperarse hasta el final de la película para saber lo que en verdad aman y necesitan e imploran, que es lo que es y no lo que ellas quieren creer. Y es igualmente cierto, sí, que las lesbianas follan entre ellas pero sólo hasta que llega el macho a recordar las cuatro y eternas obviedades y a poner orden.

Besarse delante de una Virgen no es más que la misma prolongación de su juego para que todos las miremos, para reclamar la atención de una virilidad -en esta ocasión en forma de artículo- que las castigue por haber sido malas y las ponga en su sitio.

miércoles, 29 de julio de 2015

#hemeroteca #vestimenta | La camiseta de Franco

Imagen: ABC / Nuno Silva
La camiseta de Franco
Si Nuno Silva se hubiera presentado con una imagen del Che o de Castro o una gorra de La Pasionaria nadie habría dicho nada
Salvador Sostres | ABC, 2015-07-29
http://www.abc.es/deportes/futbol/20150729/abci-camiseta-franco-sostres-201507292037.html

Continuamos obsesionados con Franco. La izquierda impotente y perdedora que tuvo que ver cómo el general moría en la cama, la izquierda casposa y rabiosa que nunca ha pedido perdón por su truculenta adscripción al comunismo, intenta matar a Franco en cualquiera de sus fantasmagóricas apariciones y el ridículo que hace es estrepitoso.

El portugués Nuno Silva se ha presentado como nuevo jugador del Jaén vistiendo una camiseta de Franco. Y la izquierda y su tropa inframental han soltado a los perros de su indignación total. Los que tendrían que estar indignados son los franquistas, porque Franco nunca llevó camiseta y su atuendo fue mucho más adecuado.

Es la vieja historia de siempre. Si este chico se hubiera presentado con una camiseta del Che, de Castro, o con una camisa de cuello «mao», -insignes asesinos, que tanta miseria y muerte causaron- nadie habría dicho nada. Si este chico hubiera vestido una gorra de La Pasionaria, o con una estrella roja, o con la hoz y el martillo, habría recibido toda clase de comentarios cómplices y simpáticos sin que por ninguna crítica tuviera que preocuparse.

Pero la moneda cayó y salió Franco, y la indigencia mental española se puso toda a correr hacia el lecho de Franco, con el absurdo sueño de que todavía estuviera vivo, para matarlo.

Las dictaduras no son deseables pero no puede decirse que la Guerra la ganara el peor bando. Fueron preferibles 40 años de franquismo que el comunismo que habríamos tenido que padecer si los rojos hubieran ganado. El franquismo hizo la transición a la democracia y nuestra izquierda continúa siendo prebélica y no tiene una idea clara, ni saludable, de lo que es la libertad.

Franco ganó, Franco mandó, Franco murió y cuando Dios se lo llevó, la izquierda hizo el ridículo como siempre, sin novedad. Y algo más, no menos importante: cuando Franco dijo que lo dejaba todo atado y bien atado se refería a la democracia. Dudo mucho que la izquierda antifranquista, articulada principalmente alrededor del Partido Comunista, quisiera la democracia para España. Tuvimos mucha más suerte de lo que pensamos.

Al chico de la camiseta le han dicho de todo y el odio ha sido la nota dominante. Un odio que nunca comparece cuando se hace apología de la ideología más mortífera de la Historia, que es la izquierda en sus múltiples y sangrientas versiones.

Llevar una camiseta de Franco no es peor que llevar una de Companys, de Carrillo, de Durruti, de Dolores Ibárruri o de la interminable lista de actores, cantantes y supuestos intelectuales españoles que no sólo no les han repudiado sino que reivindican su legado.

Lo peor de la camiseta de Franco es la camiseta. Las personas de bien solían vestir corbata. 

Y TAMBIÉN…
Todas las camisetas que podía haber llevado Nuno Silva en vez de la de Franco
El jugador ha sido trending topic en España y la comparación con Che Guevara también ha convertido al argentino en tendencia
Verne, El País, 2015-07-29
http://verne.elpais.com/verne/2015/07/29/articulo/1438180838_185231.html

lunes, 1 de junio de 2015

#hemeroteca #machismo | Las barbaridades de Salvador Sostres, sodomías y otros insultos


Imagen: Público
Las barbaridades de Salvador Sostres, sodomías y otros insultos
El columnista de 'El Mundo' llegó a presumir de sodomizar a ministras de Zapatero. Provocador e insultante, sus comentarios tocan todos los palos, desde el racismo a sus preferencias por las jovencitas, sin olvidar las asanas del yoga, esas “posturitas de señoritas aficionadas”.
Público, 2015-06-01
http://www.publico.es/sociedad/barbaridades-salvador-sostres-sodomias-y.html

Tanto va el cántaro a la fuente, que El Mundo ha anunciado que prescindirá del columnista Salvador Sostres en su nueva etapa editorial que dirige David Jiménez.

Salvador Sostres Tarrida (Barcelona, 1975) es un escritor provocador y mordaz que ha protagonizado numerosas salidas de tono. He aquí una selección de sus 20 mayores barbaridades… Aunque hay más:

"En Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo solo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota" (2005).

“Seis gintónics y yo también cambio de gobierno (...) Señor [Pasqual] Maragall: ¿es alcohólico?" preguntó al entonces presidente catalán Pasqual Maragall. El político catalán, que lo perdonó en el acto de conciliación, está retirado al padecer Alzheimer. (2008).

“Me sabe mal que Labordeta se haya muerto (…) pero ese gusto por lo rural y por el contacto con la naturaleza no lleva a nada bueno” (con motivo del fallecimiento de José Antonio Labordeta, al que calificaba de “ruralista” y “comunista”. (2010).

“Lo de Haití es una manera un poco aparatosa -pero una manera, al final- de limpiar el planeta. Morir es trágico pero vivir en Haití no puede decirse que sea mucho más agradable. Quiero decir que los muertos de estos días tienen, como mínimo, el consuelo de no tener que seguir viviendo en Haití. Si esto hubiera pasado en Europa sí habría sido un auténtico drama. Haití quién sabe dónde está, quién sabe dónde para. Se puede ser tierno y ser duro. El mundo menstrua y elige el día, el rayo y el lugar oportuno" (Sobre el terremoto de Haiti, 2010).

"Las chicas jóvenes, de 17, 18, 19, es ahí donde está la tensión de la carne (...) esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, están limpias, tienen un olor a santidad”. Este comentario privado fue cazado en Telemadrid durante la pausa publicitaria de una tertulia, año 2010. La conductora del programa, Isabel San Sebastián, le advierte en varias ocasiones que se calle que emiten en horario infantil: "hay niños, Salvador" y el apostilla: "Son de Rabat, no te preocupes, ahí llevan todo suelto" (2010).

"Un chico normal de 21 años que está enamorado de su novia embarazada es normal que pierda el corazón y la cabeza de vista, si un día llega a casa y su chica le dice que le va a dejar y que, además, el bebé que espera no es suyo". (Sobre el asesinato de una mujer rumana, víctima de violencia de género, cuya pareja mostró por webcam a la familia de ella su cadáver después de matarla. 2011).

“…Yo quería que fuera por el culo, porque una socialista siempre se ha de vejar, ha siempre de darle escarmiento y al fin y al cabo nosotros somos soldados…” (artículo de su blog, que luego eliminó, y que fue publicado tras la derrota electoral del PSOE en las elecciones del 20 de noviembre de 2011).

“Esta chica no ha muerto: se ha matado. La prueba deportiva en la que participaba tiene mucho más de muerte que de vida y es un desprecio minucioso y exhaustivo de los dones de la Creación” (tras la muerte de Teresa Farriol, Directora General de Autodesk España y Portugal, en una carrera de 84 kilómetros. Año 2012).

“El consenso es una cursilada de abuelas que toman el té y deciden a dónde irán en su próxima excursión del Imserso. La apelación al consenso, en política, es una forma de cobardía, tal vez la más vulgar de todas, sobre todo en estos tan difíciles y que tanta valentía requieren” (2012).

“Las Matemáticas son subcultura y para estas cosas en casa siempre tuvimos empleados” (2013).

"Pilar [Rahola] no es una hija de puta, en serio. No lo es de ninguna manera. Pobre Pilar. Es una verdulera histérica. Es oportunista y mezquina, de una vulgaridad extrema. Resbala por un lodazal de infinitos tópicos y es lo contrario a la inteligencia". (2013).

"Las mujeres no tendrían que poder entrar en los restaurantes de más de 100 euros" (2013).

“El paso siguiente de ir a casa de los políticos es dispararles. El paso siguiente de asediarles en sus domicilios es dispararles a plena luz del día. Si esto es un hombre, Primo Levi. Si es un político, Isabel Carrasco. ¿Qué importa disparar contra alguien si le has negado cualquier humanidad? ¿Qué más da disparar si ya no es alguien y sólo es algo?... Si Ada Colau pudo, en el Congreso y sin que nada le ocurriera, llamar «criminal» al representante de la Asociación Española de Banca, es fácil imaginar que el siguiente paso sea dejarse de adjetivos y pasar a los hechos..." (2014).

Las asanas de yoga son "posturitas de señoritas aficionadas", destacó tras la muerte del maestro Yogacharya B.K.S. Iyengar, ese "selvático charlatán" (2014).

"Lo fundamental en un país son sus ricos y la turba es intercambiable", tras el fallecimiento del banquero Emilio Botín (2014).

“[Ada] Colau está eufórica. [Xavier] Trias está asustado. La destrucción de Occidente se palpa en el ambiente. Hemos subido a probar los ganchos y aguantan nuestro peso muerto. Tú crees que soy un exagerado pero si salváramos la vida sería la primera vez que la extrema izquierda llega al poder y no nos acaba asesinando. La nostalgia de Podemos es un espeluznante baño de sangre. (…) El peligro es inminente y el paseíllo es el siguiente paso del escrache. La libertad es un deber y hemos sido muy descuidados” (2015).

"No es más que un patán que se aprovecha de la ignorancia de la masa para hacerse el listo” [sobre Risto Mejide] (2015)

“Las fantasías catalanas danzan enloquecidas en el caos. No sé si antes he explicado que el protagonista de ‘Los mares del sur’ muere brutalmente asesinado” (2015).

“Los absurdos elogios, por ejemplo, de Manuel Jabois a Manuela Carmena representan la última estación del columnismo frivolón y falto de cualquier inteligencia, tan propio de los que se creen transgresores y graciosetes cuando en realidad no son más que vieja caspa políticamente correcta, carraca para entretener a chachas y peluqueras” (2015).